Año bisiesto, año siniestro

La verdad es que ya iba siendo hora de que se acabase este 2004 que no ha sido muy afortunado que digamos; pero para remate, y crucemos los dedos no sea que ocurra algo más grave antes de que finalice, ocurre el maremoto en el Océano Índico.
Cuando las fuerzas de la Naturaleza se desatan es cuando se comprende lo miserables y pequeños que somos los seres humanos. Aunque, por otra parte, también somos capaces de destruir miles de vidas en segundos; y si no, que se lo pregunten a los ciudadanos de Hiroshima y de Nagasaki. Pero parece que los elementos siempre se ceban con los países más pobres y menos socorridos. También es mala suerte.
Recordemos también el atentado del 11 de marzo en Madrid, la guerra de Irak, (que dijeron que ya había terminado pero que cada día causa más muertes), y tantos y tantos desastres ocurridos durante este año que acaba. Roguemos porque el 2005 sea más benévolo, aunque las nieves han venido en estos días y no en enero. Por el aquél de "año de nieves, año de bienes"... Aunque la nieve parece haberse convertido en la prueba más difícil para nuestros ministros y en la que suspenden todos siempre, sean del Partido que sean.
Hace un año escribía sobre el desastre de la nevada que dejó incomunicados a cientos de automovilistas camino de Madrid y ahora vuelvo a hacer lo mismo. Entonces gobernaba el Partido Popular y ahora mandan los socialistas, pero parece que ni unos ni otros aciertan ni por casualidad con la solución de los problemas.
Que nieve en Almería o en Huelva de repente y que las autoridades se vean sorprendidas no sería nada de extrañar; pero que todos los años ocurra lo mismo en Burgos ya parece o mala suerte o peor leche, de verdad.
Tal vez se pregunten por qué digo lo de la mala leche... Pues la solución es sencilla y no hay que ser tan mal pensado como algunos dicen que soy para encontrarla: Hace un año, los "populares" tuvieron un fallo y tardaron en corregirlo. Tuvieron que traer las máquinas quitanieves de lejos cuando las debían de haber tenido dispuestas y muy cerca. Este año, y con tales antecedentes y las previsiones que existían, se debería haber actuado antes. Pero, ¿quién gobierna en la Comunidad de Castilla - León? El Partido Popular. Siendo como es responsable de tales desaguisados el Gobierno Central, tampoco andarán muy descaminados quienes opinen, (y yo soy uno de ellos, repito), que tal vez haya sido la forma de devolverles la factura de las críticas que entonces tuvieron que sufrir ellos.
Sea como sea, aposta o por negligencia, de lo que no cabe duda es de que a quien no puede culparse es al ciudadano que paga sus impuestos y tiene todo el derecho del mundo a desplazarse con seguridad. Y eso y no otra cosa es lo que ha hecho la señora ministra de Fomento: Culpar a quienes se pusieron en viaje a pesar de las advertencias.
Recuerdo haber descrito hace mucho tiempo cuáles eran los requisitos necesarios para ser ministro; y, entre ellos, el más importante era el de ser cuanto más burro mejor pero amiguete de alguien. Los acontecimientos señalados parece ser que me dan la razón. Tan tontos eran los ministros de antes como los de ahora, aunque da la impresión de que aquellos estaban algo mejor preparados que los actuales. Así que no sé qué hemos ganado con el cambio...
En fin, esperemos que el próximo año sea mejor que éste y que dentro de doce meses pueda volver a felicitarles las Pascuas y a desearles un próspero Año Nuevo, cosa que hago en este instante con todo mi corazón.
Confiemos en que así sea. Un fuerte abrazo para todos y que Dios reparta suerte, como dicen los toreros y cantaba el extinguido conjunto musical de Gabinete Caligari.
¡Feliz año!

 

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