Y cayó en Sort...

La frase o el dicho "caer en suerte" siempre había significado en castellano tocarle a uno una faena no demasiado agradable, apechugar con un trabajo o un destino más bien malo, cargar con algo excesivo para sus fuerzas; en definitiva, que de suerte tenía poca realmente y lo de mencionarla era más bien un poco peyorativo para, dentro de la desgracia, que ésta fuera más liviana.
Pero de unos años a esta parte, caer en Sort, un pueblecito de Lérida, no es tan sólo que haya cambiado de contexto. Es que se ha convertido en una costumbre. Allí lleva "cayendo" el Premio Gordo de la Lotería de Navidad desde hace tiempo, de manera que un lugar desconocido se ha convertido en poco tiempo en famoso y en el centro de ventas de toda clases de loterías.
Una administración agraciada radicada allí, La Bruxa D'Or tuvo la suerte de vender hace años unas series del primer premio y desde entonces no es que hayan puesto el clásico cartel que en otros sitios se acostumbra a lucir indicando que allí se vendió el premio en tal fecha. Muy inteligentemente, como buenos catalanes, se han promocionado a través de Internet y siguen y siguen dando premios a diario. Y en Navidad, repiten.
Este año le ha tocado el turno al 54.600, todas cuyas series han sido vendidas por esta bruja dorada ilerdense. El 51 % a través de la Red, dicen, y el resto por encargos y en ventanilla, llegando así a toda España e incluso al extranjero. Pues nada, "cayó, como siempre, en Sort...". Y otro año más que a la inmensa mayoría no nos tocó ni la "pedrea" ni el reintegro.
De todas formas, la locura que se desata en torno al mencionado sorteo es totalmente absurda. Las cifras que se juegan en él son millonarias en exceso y todo por una vieja tradición familiar que se pierde casi en la noche de los tiempos; o al menos en la oscuridad que significó el reinado de Fernando VII que fue quien instauró esta modalidad de juego, sustituyendo a la Lotería Primitiva que existía anteriormente y que hace años ha vuelto a jugarse.
En un país en donde el juego es cosa diaria, aquí nos jugamos las pestañas hasta al parchís, donde existe el cupón diario de la ONCE, la Lotería de los jueves y de los sábados, la Primitiva y la Bonoloto, el Gordo de la Primitiva, la quiniela de fútbol y la Euromillonaria, el Cuponazo y el Cupón Extraordinario del Fin de Semana, las máquinas tragaperras, los bingos, los casinos, el Sorteo del Oro, todos ellos juegos legalmente permitidos y además otros muchos que se juegan "de extranjis", parece que cuando llega el día 22 de diciembre todos nos volvemos locos y soñamos con salir en la televisión diciendo sonrientes y brindando con cava que nos ha tocado el Gordo. Y para ello nos jugamos alrededor de 90 € de media por cabeza, casi 15.000 de las antiguas pesetas. (Estoy pensando en quién se habrá jugado los 270 que le corresponderían de los suyos y de los de mi esposa y míos pero no acierto a saber quién es. ¡Ojalá le haya tocado!).
En fin, es una costumbre y como tal hay que respetarla aunque sea absurda, porque aunque sea el sorteo más caro y en el que menos toca no cabe duda que es la puerta de las Fiestas navideñas. A partir de que los niños de San Ildefonso comienzan a cantar números y premios es como si el espíritu de esta época se hiciera más presente y comenzaran de verdad estos festejos. Ya saben, los que siempre digo que están pensados para tener que aguantar al cuñado pelmazo, saludar amablemente al vecino al que nunca diriges una mirada y para emborracharte porque sí, sin ninguna otra razón que es Nochebuena o Nochevieja. Y para atiborrarnos de langostinos y de cordero que pagamos mucho más caros que en otra época del año. De las angulas ya no hablo porque hace mucho que se han convertido en billetes de 500 €, que dicen que existen pero nunca los hemos visto.
Pero es tradición y como tal es bonita. Tocaremos la pandereta, cantaremos villancicos y comeremos turrón. Hasta pondremos el clásico Belén y el ya también clásico Árbol de Navidad. Con lo que sigo sin tragar es con los gorritos de Papá Noel y con los adornos que se han puesto de moda este año que semejan que se poseen cuernos como los renos de Santa Claus. Mas, es preferible que la gente ría y esté contenta que no que arrastre la mala leche del resto del año. Luego, en enero, ya se dará cuenta de lo difícil que es la vida; pero mientras, que se divierta y que nos divirtamos todos.
Que ustedes pasen unos felices días y ya saben: El año que viene compren la Lotería en Sort. Quizás les alcance la suerte.
¡Felices Pascuas a todos!


 

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