¡Mentís!

- Mentís. - ¿Qué decís?.- Mentís. Y vos de vos os reís, como yo me río de vos... - No comprendo qué decís. - Será porque no "querís", que está claro, ¡vive Dios!-
Éste es el diálogo que mantienen Don Mendo y su amigo el Marqués de Moncada en la afamada tragicomedia de mi muy querido y admirado don Pedro Muñoz - Seca. Don Mendo insiste en que subió al torreón de su amada Magdalena a robar mientras el Marqués se burla de él diciéndole que subió a amar. Y aunque el desdichado caballero destinado a morir emparedado hubiese asegurado antes que nunca ha de faltar un noble que robe más de la cuenta, su fiel camarada le abre las puertas de la libertad y, efectivamente, emparedan a un "fiambre" que para tal destino habían llevado con ellos mientras Mendo huye en busca de una nueva vida, de un nuevo destino, de un, (como él dice), ¿qui lo sá?.
Pues José María Aznar ha mentido, y este humilde villano se lo dice desde estas líneas, y no ha tenido que huir a ningún sitio. Antes bien, amparado por las risas de complicidad de sus fieles partidarios, y sobre la trágica cifra de ciento noventa muertos, se ha permitido casi acusar a los socialistas de haber sido los instigadores del atentado en Madrid el fatídico 11 - M.
Señores, así se escribe la Historia... Sobre las sepulturas de tantas víctimas inocentes y quedándose tan tranquilo yéndose a dar clases de no sé qué narices a una Universidad norteamericana. Si ustedes tuvieron la paciencia de aguantar las once horas en las que estuvo presente ante la Comisión Investigadora, cosa que dudo porque tendrían que trabajar o atender a otros menesteres, pudieron ver a un Aznar mucho más joven y más saludable desde que no ejerce de Presidente del Gobierno; al menos en teoría. Porque, en la práctica, para mí que sigue ejerciendo... Es como la canción de aquella zarzuela, Los claveles, que decía: "Dice que se va, dice que se va y vuelve...".
Aznar mintió el otro día igual que sus ministros mintieron el día de la matanza. Y ahora quiere culpar a otros de algo de lo que el único culpable es él. No recuerdo que en la famosa foto de las Azores estuviese Rodríguez Zapatero. Insinuar que el atentado estaba preparado desde antes y que se hizo coincidir con las elecciones para derrocar al Partido Popular es una falacia total. Diferente es que lo resultados sí se vieran afectados por los hechos; pero el culpable de los hechos es él, así que no venga ahora dándoselas de mártir ni de perseguido.
Deseo aclarar un aspecto de mis opiniones, ya que sé que tengo lectores muy susceptibles sobre mi ideología política: Cuando Aznar estuvo en el poder tuve trabajo; cuando ha estado el PSOE no lo he tenido hasta hace poco y no por mi militancia en sus filas sino debido a las influencias de personas que me aprecian y que tampoco tienen influencias partidarias. Y un trabajo bien duro, por cierto, aunque a mí me agrade. No estoy en ningún despacho con calefacción ni rascándome la barriga, sino pateando las calles expuesto a la inclemencia de los elementos. Así que no soy ningún "estómago agradecido" y cuando haya que votar para echar a los socialistas, si lo considero necesario, lo haré con mucho gusto. Pero la verdad es la verdad y aunque en mi vida me haya costado muchos disgustos esgrimirla siempre, no me arrepiento de haberlo hecho. ¿Aclarado? Pues al tema. Y para que observen que no miento, ahora va la andanada contra los otros:
Tenemos un ministros de Asuntos Exteriores que tiene el mismo "defecto" que yo mismo, que llama a las cosas por su nombre. Y claramente ha dicho que el gobierno de Aznar apoyó en su momento el golpe de Estado contra el venezolano Chávez. Y es cierto y fácil de comprobar que tal apoyo existió, que para eso están las hemerotecas si es que a uno le falla la memoria. Pero son cosas que un ministro no puede o no debe decir; y si lo dice que no lo haga en otro sitio que en el Congreso, no a la Prensa ni en reuniones donde sus palabras pueden ser tergiversadas. Luego el ministro ha metido la pata hasta el corvejón y es tonto. Tonto no por decir la verdad, sino por decirla donde no debe y en el momento menos apropiado.
Si esto es como el amor... Para triunfar en él y ser un don Juan Tenorio hay que estar en el sitio adecuado y en el momento oportuno. ¡Fíjense qué preparado lo tenían los socialistas, cómo fueron ellos los culpables del crimen de "los trenes de la muerte", que ni estaban preparados para gobernar ni tenían la menor intención de hacerlo! Por ello mismo, ahora no saben y tienen que enredarse en tratos con gentes de vil calaña.
Señor Aznar: - ¡Mentís! Y si vos no os reís, yo sí me río de vos. Y esto os lo asegura así el villano en su rincón...

 

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