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Bufonadas y
canalladas
Pues ha vuelto a ganar el señor Bush... A
pesar de los pesares y del posible empate técnico que parecían recoger
las últimas encuestas, los americanos se han quedado sin tener otro J.
F. K. en la Casa Blanca. Y todo por los votos extraños de un Estado
cuyo nombre no se sabe ni a qué suena, Ohio.
En verdad, los comicios en la nación que se autodenomina "la más
demócrata del mundo" son una verdadera bufonada. Eso de "un
hombre, un voto", de lo que tanto alardean es simplemente una
patraña. Si Bush ha sacado cuatro millones de votos personales más que
su oponente, ¿cómo es posible que sean los resultados de tres Estados
los que influyan en el cómputo global? Pensylvania, Florida y Ohio
parecen predominar sobre el resto; y todo por culpa de esos llamados
votos parlamentarios o cómo demonios sea. Si la diferencia en éste
último hubiera sido menor estaríamos aún pensando en quién iba a ser
el César Imperator.
Para empezar, ya la misma fecha de las elecciones da que pensar. El
primer martes después del primer lunes de noviembre... A primera vista
puede parecer una inmensa chorrada, pero no. El primer martes de
noviembre puede caer en día 1; o sea, Halloween. ¿Y cómo van a
privarse los estadounidenses de esa "magnífica" fiesta que
han sabido exportar a todo el mundo, convirtiendo a la juventud europea
en unos estúpidos que se disfrazan de fantasmas. Hace años se
celebraban el Día de Todos los Santos y el de Todos los Difuntos. Se
escribían romances y leyendas de misterio, se relataban a la luz de las
hogueras, se visitaban los cementerios, (esto me da yuyu, mira por
donde), y se acordaba uno de los seres queridos que ya no estaban con
nosotros. Ahora, con la moda de las calabazas agujereadas, se empina el
codo y se dedica uno a hacer el gilipollas, así como suena.
La noche del viernes me quedé sin tabaco, (otra costumbre que
importamos de los yanquis y que ahora ellos mismos nos recriminan), y al
salir del portal se me acercaron dos mascarones ebrios como cubas
intentando asustarme. No supe si darles dos guantazos y exponerme a que
me los devolvieran o no hacerles puñetero el caso. Opté por esto
último, naturalmente; pero si en vez de tratarse de mí se trata de una
señora anciana o una persona enferma del corazón podrían haber
originado un grave incidente. Lo dicho: Gilipolleces. Por no decir cabronadas...
Otra cosa que me agrada de las elecciones norteamericanas es que a la
vez que eligen Presidente aprovechan para decidir si el cartero del
barrio merece seguir en su puesto. Esta vez también ha sido el
recorrido de un tranvía, por lo visto. Y en California que se
investigue más y mejor. En otros sitios han decidido decir no a los
matrimonios homosexuales. En fin, que es otro mundo... Lo malo es que
influye, y con enorme peso, sobre el nuestro. Pero qué le vamos a
hacer... ¡Ave, Caesar, sufritori te salutant!, más o menos como
decían los gladiadores en la arena romana. Aquellos iban a morir y
saludaban de esa guisa al César y nosotros le decimos a Bush que nos
fastidiaremos, seguiremos aguantándole y que le saludamos porque somos
corteses.
Y no es que crea que el triunfo de Kerry hubiera cambiado mucho la
política internacional; pero al menos, y que yo sepa, éste no ha
firmado ninguna sentencia de muerte. Así que me caía mejor. Pero se ve
que a los ciudadanos de ese país les va la guerra y la marcha. Pues a
ver si se marchan ya de una vez y nos dejan tranquilos.
Y canalladas... Según las últimas investigaciones, los terroristas
islámicos estaban dispuestos a organizar nuevas salvajes masacres en
Madrid y en otros puntos de España. Uno de los objetivos parece que era
el Estadio Santiago Bernabéu; y es de suponer que en un día de gran
afluencia de público, para hacer la gracia.
No, si ganas no me faltan de entregárselos a Bush para que les aplicase
la ley de Linch; pero esperemos que la justicia española sepa también
ponerlos a buen recaudo sin necesidad de matarlos. Porque es que los
matas y encima les das el gusto a los tíos, ¡leñe! Con eso de que van
a ir al Paraíso a gozar de las huríes... ¿Por qué no los capamos y
así les fastidiamos para toda la Eternidad? No sería mala idea.
Al menos, mejor que la del honorable President de la Generalitat
Catalana de que la Selección Española de Fútbol cambie su nombre.
Querrá que se llame Selección Ibérica.
Aunque puestos a elegir, tal vez prefiriese el de Selección Charnega. O
Maqueta, para complacer también a su colega Ibarreche...
Bufonadas, canalladas y de nuevo bufonadas, por llamarlas de algún
modo... ¿Comprenden ahora por qué he titulado así este artículo? No
tengo ninguna duda, porque me precio de tener los lectores más
inteligentes que hay.
A
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