Entre bobos anda el juego

Siempre me ha encantado el título de esta obra de Francisco de Rojas y creo recordar que hasta la leí en mis años de mocedad, causándome gran divertimento por las situaciones que exponía. Y si no fue ésa sería otra del mismo talante, ya que el teatro español del Siglo de Oro es ampliamente rico en esos temas.
Y hoy por fin encuentro motivos para utilizarlo como título de uno de mis artículos, dadas las boberías y tontunas que se han producido a lo largo de esta semana entre nuestros queridos y admirados políticos y algunos otros de sus congéneres del extranjero.
Primero fue el cirio armado por el embajador de los Estados Unidos con su no asistencia al desfile militar celebrado el 12 de octubre, antes Día de la Raza y ahora, no sé por qué, llamado tan sólo Día de España. Que si no pudo acudir a la cita por diversas razones, cuando la verdad es que se encontraba de cacería en los Montes de Toledo tal vez para practicar el tiro al terrorista y que no le tomen de improviso. Al final ya se destapó y alegó que no había ido como respuesta a la postura del señor Zapatero que el año anterior no se había puesto de pie al paso de la bandera de las barras y estrellas. Tamaña afirmación cae dentro del terreno de la estupidez más insólita. El año anterior, ZP era sólo un político en la oposición y no tenía por qué aplaudir ni dejar de hacerlo a las Fuerzas Armadas de un país con cuya política bélica no estaba de acuerdo. Ahora que es el Presidente del Gobierno podrá seguir estando en desacuerdo pero no tiene más remedio que saludar a esa bandera y a ese ejército porque las más estrictas normas de la cortesía así lo imponen. Pues el mismo cuento tendría que haberse aplicado el yanqui en esta ocasión. A él no le invitaba una persona sino el Gobierno de un país amigo y su actitud, además de grotesca, es totalmente absurda.
Luego llegó la presentación de la candidatura a la Presidencia del Partido Popular de Madrid por parte de un esbirro del alcalde Ruiz Gallardón, en abierta oposición a la candidata oficial, la presidenta de la Comunidad madrileña. Primero lo presenta y luego se retira ante el comentario de la "jefa": - Calladito hubieses estado más guapo. Y viendo que tenía todas las de perder, claro. ¿Qué clase de intereses animan a una y a otro para tratar de acumular más poder del que ahora tienen? Vaya usted a saber pero me temo mucho que sean inconfesables.
Lo de Ruiz Gallardón estaba cantado y así lo avisé hace meses. Éste todavía joven y prometedor político se vio apartado del camino de la Moncloa porque Aznar no se fiaba de él y se le ofreció optar a la Alcaldía como recompensa y porque es un hombre que sin duda vale. Pero su ambición va más lejos y ya auguré que si el PSOE perdía las elecciones, como hubiera ocurrido probablemente de no mediar el salvaje atentado del 11 - M, dentro de cuatro años no hubiese sido raro que él mismo hubiese cambiado de Partido, encabezando la candidatura socialista a la Presidencia. Imprevistamente ha ganado Rodríguez Zapatero y Gallardón ya no ve posibilidad de hacer la carrera que ambicionaba ni en un Partido ni en otro. Solamente le quedan sus amistades con el grupo PRISA y tal vez intente dentro de un tiempo salirse de las filas del PP y crear una nueva formación política si es que considera que cuenta con apoyo suficiente tanto económico como popular. Y sospecho que ya no tiene ni uno ni otro. Se le ha pasado el arroz, como dicen de las solteronas. Tal vez por ello haya intentado dar esa última vuelta de tuerca a ver si obtenía algo y le ha salido también mal. Así que a conformarse, agachar las orejas y a subir los impuestos municipales que para eso siempre está dispuesto. Y a callarse, no sea que en los próximos comicios no vaya ni de conserje.
Y para remate, un eurodiputado del Partido Popular, junto con otros dos parlamentarios holandeses, se va a Cuba a dialogar con la oposición a la dictadura de Castro siguiendo instrucciones de la Unión Europea. Son interceptados y lógicamente resulta expulsado de la isla como lo hubiese sido cualquiera que hubiese venido a España a criticar al Régimen franquista en su momento. Y va y se arma el Belén aunque aún no estamos en la época de ello. Los unos dicen que si tal y los otros dicen que si cual. Que si un gobierno pacta con estos y otro de distinto signo pacta con aquellos...
¡Qué inteligente fue aquel político británico que dijo en la Cámara que Inglaterra no tenía países aliados sino intereses en ellos! Y es que así debe ser sea quien sea el que se encuentre en ese instante en el Gobierno. Pero aquí, ya se sabe, todo lo que han hecho los antecesores hay que cambiarlo por estar mal hecho aunque no lo esté; y vamos dando bandazos de un extremo a otro sin encontrar nunca nuestro sitio adecuado. ¡Así nos luce el pelo, que luego nadie nos tiene en cuenta!

 

 

A portada

Hosted by www.Geocities.ws

1