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El notición
Este lunes pasado, y durante toda esta semana
y la anterior, han ocurrido sucesos verdaderamente dignos de interés en
todo el mundo. Desde los bárbaros atentados en Bagdad, pasando por los
secuestros de periodistas y de técnicos residentes en Irak, los cuales
están amenazados de muerte y algunos han sido ya asesinados, hasta el
comienzo de las nuevas sesiones de la Comisión Investigadora del 11 - M
suspendidas ya que Sus Señorías "tenían que irse de vacaciones
porque estaban agotados de tanto trabajar" y, sobre todo, las
huelgas de los trabajadores de los astilleros españoles, serio problema
y de difícil solución aunque el señor Zapatero parece tenerla al
alcance de la mano: Por la noche acuerda una cosa con los Sindicatos y a
la mañana siguiente totalmente la contraria con la SEPI.
También se han producido varios casos de violencia doméstica, con su
secuela de víctimas; y hasta el enfrentamiento con las Fuerzas de Orden
Público en Valencia de un enfermo mental, el cual mató de un disparo a
un policía local porque no le quisieron atender debidamente y nadie se
preocupó de quitarle la licencia de armas que poseía, encontrándose
en el lamentable estado en que se hallaba. Éstas y otras muchas cosas
más, entre las cuales destacan los discursos de Zapatero y de Aznar
ambos en Estados Unidos.
Pero, ya digo, el lunes se produjo el notición de la semana. Estaba yo
en las oficinas del INEM y todos los presentes, buscadores de empleo o
solicitantes de subsidios con los que mal subsistir, no hacían otra
cosa que comentarlo y lamentarse: José Antonio Camacho, entrenador del
equipo de fútbol del Real Madrid había decidido presentar su decisión
al tercer partido de Liga.
- ¡Otro más al paro! -. Comentó uno de los presentes.
- Sí, efectivamente. ¡Pobre hombre..! Pero con un poco más de paga
que nosotros.-. Apostilló otro de los que allí estaban, el cual,
según luego me enteré, llevaba dos años sin trabajo y percibiendo la
"enorme" suma de trescientos y pocos euros por ser mayor de 52
años.
Desde luego, muy mal tiene que estar nuestro país cuando ese cese
voluntario es noticia de primera plana en todos los diarios y en los
teleinformativos, así como en los de la radio. Muy poco debe tener en
qué pensar el ciudadano español medio cuando los informadores
consideran que eso es noticia y además se hinchan a vender periódicos
y a presentar información sobre el tema. O muy tontos tenemos que ser,
como ocurre con el caso de la telebasura. Ya nos lo han dicho, todas las
editoriales han lanzado a primeros de mes decenas de colecciones de
libros, discos, óperas y enciclopedias, de las cuales saben que van a
vender los dos primeros números; si acaso, el tercero. Luego, cuando ya
lo pongan al precio "normal" que ellas consideran, no
venderán ni un ejemplar. Como sucede con el llamado
"top-manta", donde compras por 2 euros el mismo CD que venden
en el comercio por 20. Y encima se quejan los cantantes y las casas de
discos. Será un comercio ilegal pero poco menos que el de las
compañías discográficas que siguen pidiendo precios de hoy por un
disco de hace treinta años. Estoy plenamente de acuerdo con que un
artista cobre y viva de su trabajo y que su música tenga un precio,
pero que se venda una grabación de Alfredo Kraus, efectuada en el año
1962 y remasterizada con los medios actuales, al mismo precio que si
hubiera sido realizada ayer me parece un abuso. Luego nos anuncian que a
partir de primero de octubre será delito bajarse música de la Red;
pues está claro que la gente continuará bajándola, aunque amenacen
con meternos en la cárcel.
El caso de Camacho es, no hay mejor palabra para definirlo, alucinante.
Es la segunda "espantá" que da en el mismo equipo en pocos
años. Se ve que dicho señor se ve acomplejado por lo que ganan sus
jugadores, (como dijo, se enfrenta a cinco multinacionales si hace que
no jueguen), y prefiere retirarse antes de que lo echen.
Es un buen sistema, no cabe duda; sobre todo cuando no se va con los
bolsillos vacíos.
Por otra parte, los sinvergüenzas de los futbolistas ven con alborozo
que se vaya quien les hacía trabajar y sudar la camiseta. Así pueden
seguir yéndose de copas y de otras cosas tranquilamente.
Un obrero en el andamio suda bastante más que ellos, trabaja en una
cosa que normalmente no le gusta, corre peligros de muerte y no gana en
su vida lo que estos ídolos de la pelota en un año...
¿De quién es la culpa de todo esto? No les quepa la menor duda, del
maestro armero. Como en la mili...
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