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El Terror II
La semana pasada hablaba de los efectos del
terrorismo y ésta no puedo por menos que hacerlo sobre los terribles
sucesos de Beslán, en Rusia. Cerca de 400 muertos no es cosa baladí en
absoluto y más cuando entre ellos se cuenta gran número de niños.
¿Por qué, en nombre de qué y quién es el culpable de estos hechos y
de estas muertes? Yo acusaba a la política imperialista de los Estados
Unidos pero está claro que no son sólo ellos. Todas las potencias, en
general, han tenido su parte de culpa a través de los tiempos.
No voy a entrar en discusiones sobre si el ataque de los efectivos
militares al colegio secuestrado fue o no fue oportuno. Tal vez, si
pensamos que los muertos podían haber pasado del millar si se permite a
los terroristas continuar en su actitud, fue necesario actuar así.
También se dice que se vieron forzados a hacerlo ante lo inminente de
la matanza y la versión oficial afirma que se trató de un error ante
la confusión creada. Sea como sea, si Rusia no se empeñara en
mantenerse en Chechenia nada de esto hubiera ocurrido. Y si los
chechenios no tuvieran el afán de ser independientes, tampoco.
¿Qué es lo que guarda esa república, que antes formó parte de la
U.R.S.S., para que no se le quiera conceder la autodeterminación? Pues
lo ignoro pero no me sorprendería que yacimientos interesantes, como
los tiene Irak y como los tenían otros países que se vieron
esquilmados durante siglos por los imperialistas de ésta y de la otra
parte del Océano. Estén seguros de que si en Chechenia solamente
hubiera cabras y piedras no habría mayor impedimento para que fueran
libres.
Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Portugal, hasta la misma España
y todos las naciones que en algún momento de la Historia han sido
poderosas se han dedicado sin la menor vergüenza a sacar provecho de
los territorios ocupados, ignorando la miseria de sus habitantes. Rusia
dominó durante muchísimos años un vasto imperio, primero gobernado
por los zares y más tarde por los líderes comunistas; ahora le ha
tocado la china de la revuelta, cuando su poder ya no es tan absoluto. Y
los Estados Unidos se llevaron lo suyo en la masacre de ahora hace tres
años. El débil deja de serlo cuando es capaz de obtener armas y como
estas armas se las han vendido los mismos que querían dominarles ahora
pueden expresar su protesta contra ellos de forma mortífera.
¿Cuántos americanos habrán muerto en Asia por los disparos de fusiles
fabricados en Europa? Los rusos han proporcionado armamento a todo el
que ha tenido dólares para pagárselo. Si ahora sus niños mueren por
medio de ellas, la cosa sería casi para reírse si no fuera por lo
trágico del suceso. España misma ha vendido material militar a
Marruecos; el día que Ceuta se vea amenazada por esos artefactos
bélicos, ¿será cosa también de sonreírnos? Mejor que vayan a
defenderla los que se los vendieron.
Hay un anuncio radiofónico en el que habla una pareja despidiéndose
por teléfono. Ambos son remisos a colgar y es cuando el anuncio dice:
En el tiempo que dura esta conversación han muerto de hambre miles de
niños en el mundo. Y no me extraña. Si con el precio de un solo misil
de los que se han desperdigado por tierras iraquíes se podía haber
dado de comer a no sé cuanta gente, ¿de qué nos quejamos luego? Y lo
importante no es darles de comer sino enseñarles a obtener su comida.
Es mejor enseñar a pescar que regalarle un pez al hambriento.
Queremos ir a Marte, lo cual es muy loable científicamente, pero no nos
ocupamos de cultivar y proteger convenientemente nuestra Tierra y no
destruirla con nuestros desechos nucleares y nuestras basuras no
reciclables. ¿No han conseguido los judíos hacer un vergel de lo que
era sólo un desierto merced a la ayuda americana? Idénticamente se
podía haber hecho en Palestina y no existiría ese caldo de cultivo
para el fanatismo islamista. Pero era más interesante venderles a los
jeques armas que semillas, arados mecánicos y maquinaria de sondeo para
conseguir agua.
También el Islam hizo de las suyas cuando pudo pero se conoce que el
Dios de los cristianos era más fuerte que su Alá. Pienso que ahora las
pagaremos todas juntas.
Bien dijo Jesucristo: ¡Temed a la cólera de los oprimidos! Y en una de
sus bienaventuranzas afirmó que los mansos poseerán la tierra. Lo peor
del caso es que estos suicidas, dispuestos a autoinmolarse, de mansos
tienen bien poco.
A
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