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¡Alá es grande!
Ésta es la exclamación de todos los
musulmanes y también el grito de guerra de los fanáticos chiítas; por
ello quiero darle el mismo significado que en su día tuvo el ¡Dios lo
quiere! de los Cruzados cristianos con el cual se animaban a partir
cabezas de "infieles". Varias veces he afirmado que en nombre
de la religión se ha matado más que por cualquier otra causa y tanto
los seguidores de Jesús de Nazaret como los de Mahoma creo que se
llevan la palma en este medallero, aprovechando que estamos en tiempos
de Juegos Olímpicos. Ahora ya no se quema a nadie en el nombre de Dios
pero sí se mata en el de Mahoma, con lo cual gran parte del mundo está
amenazado y España ya ha sufrido las consecuencias hace meses. Y
dejemos en paz al PP y a "su guerra" por una vez. Si bien la
postura de Aznar pudo atraer el peligro, éste ya lo teníamos en casa.
Se acaba de descubrir que el jefe de Al Qaeda en Europa es español;
pero nacionalizado y sirio de nacimiento. Casado con una española,
vivió en Madrid tranquilamente durante años.
Todos los días arriban a nuestro país pateras con inmigrantes en su
mayoría musulmanes, muy diferentes de los inmigrantes de países
sudamericanos o del Este. Estos vienen normalmente a trabajar y a
ganarse la vida. Los africanos llegan a hacer esto último pero si es
posible sin dar palo al agua mejor. A los dos días están en el
top-manta, reclutados por las mafias existentes que son las que les han
traído.
Reconozco que, sobre todo en la agricultura, la mano de obra africana es
útil y necesaria y no deseo privar a nadie de la posibilidad de
forjarse un porvenir dentro de España; pero no puedo comparar a los
individuos de esta procedencia con los de nuestras naciones hermanas.
Con ellos nos unen unos lazos indisolubles de sangre, idioma y
religión. Con los africanos no nos une nada, a no ser que durante
siglos hemos estado en guerra con Argel y con "el Turco" y que
seguimos padeciendo las exigencias de Marruecos, cuna o punto de partida
de la mayoría de esos inmigrantes.
Las investigaciones sobre los atentados del 11-M evidencian que la mayor
parte de los implicados, ya sea en la matanza o en el encubrimiento de
los asesinos, son naturales de aquel país o de la citada Argelia. En
definitiva, exceptuando a unos cuantos que no niego puedan ser muchos,
la presencia de estos musulmanes no nacidos en España es peligrosa. De
hecho, todas las noches se produce una invasión de nuestras ciudades de
Ceuta y Melilla, saltándose las alambradas existentes. No quiero
imaginar qué ocurriría si los vecinos del Campo de Gibraltar
intentaran pasar por las bravas la verja que defiende la Roca pero no
creo que fueran recibidos solamente por los "bobbies"
británicos con una porra en la mano sino por los mismísimos
"ratas del desierto" a tiro limpio. Aquí intervienen la
Policía y la Guardia Civil y con mesura. Si un invasor es golpeado
parece que hemos cometido un asesinato.
¿A quién y a qué tenemos miedo, a lo que digan los Estados Unidos o a
que Marruecos nos declare la guerra? Pues nada: Dentro de veinte años
todos moros. Y mientras, permitimos que unos infelices que en su día
fueron ciudadanos españoles, me refiero a los saharahuis, sean
esquilmados y se les persiga en su nación después de haberles dejado
en la estacada en la época de la muerte del general Franco.
Nunca me he considerado racista ni xenófobo y deseo seguir sin serlo
pero ante las circunstancias actuales debo expresar lo que muchos
españoles piensan pero no dicen: Como Alá es grande, en su Paraíso o
donde Él disponga cabrán todos los inmigrantes musulmanes. Así que,
que se vayan todos de España, ya que aún el que trabaja puede hacerlo
solamente para enmascarar sus actividades terroristas, como se ha podido
comprobar en las detenciones efectuadas y en el dato descubierto del
jefe sirio.
En las bases militares españolas no se permite la presencia de obreros
africanos. ¿Por qué en nuestras ciudades sí? Habrá que suponer que
nuestros generales no son tontos y poseen mayor información que el
pueblo llano. No entiendo entonces a los políticos que son los que lo
consienten teniendo los mismos informes. O es que serán más torpes que
los militares o es que les guían otros objetivos que desconocemos, tal
vez inconfesables.
Ahora se ha sacado de la manga el Gobierno de ZP legalizar a los
inmigrantes que tengan contrato de trabajo. Si se les acaba irán fuera
de España, lo cual significa que estarán en manos del empresario y
éste les pagará lo que quiera y a tragar; porque si no, les expulsan
no ya del trabajo sino también del país. Me parece muy correcto, por
una vez, lo que ha dicho Mariano Rajoy: Que es una forma de atraer
inmigrantes no deseados con el señuelo de poder quedarse aquí
legalmente. ¿Que así va a resurgir gran parte de la economía
sumergida? No se lo creen ni ellos pero si el objetivo es que Hacienda y
la Seguridad Social recauden más a costa de ponernos a todos en
peligro, me parece simplemente demencial.
Dicen que muerto el perro se acabó la rabia. Como no es cosa de matar a
nadie, ¿por qué no los devolvemos a sus países o los depositamos en
Marruecos por las buenas? Que les dé de comer Mohamed VI, que le sobran
millones para gastárselos en orgías.
Continuemos haciendo el canelo y al tiempo... Me veo nuevamente en
Covadonga.
A
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