El Código Da Vinci

Ya le tenía yo ganas a la obrita de marras del novelista Dan Brown, aunque no fuera más que por la publicidad que se le ha dado y harto como estaba de ver a multitud de gente leyéndola incluso en el Metro. Pero solamente ver el tocho que es y el precio me desanimaron de comprarla. Hasta me la bajé de Internet a través del I.R.C. donde existe un canal en donde puedes obtener libros en diferentes formatos de texto, normalmente en Word y en formato pdf. Pero a ver quién era el castizo que se lo leía en la pantalla del ordenador con lo cansado que es. Y eso que en Word solamente ocupa trescientas y pocas páginas y no las 557 que ocupa en el modelo impreso. Deben haber puesto una "fuente" enorme para que se vea bien y no canse. Claro que se puede imprimir domésticamente y tenerlo en papel, pero entonces el precio ya no compensa y sale lo mismo que adquirir el libro.
Lo vi en casa de algunos amigos y familiares pero siempre "lo estaban leyendo" o no era suyo y se lo habían prestado. Por fin, el día de mi cumpleaños, Cáncer que es uno, mi hija me lo regaló y en cuanto acabé los otros dos que tenía entre manos me dispuse a leerlo con interés.
Puedo asegurar que, llevando pocas páginas, estuve a punto de dejarlo, pero el hecho de que mi mejor amiga se lo hubiese leído entero me hirió en mi amor propio y me propuse terminarlo. Claro que ella es una "leona", nació un 25 de julio, Leo, y es capaz de tragarse hasta mis novelas, lo cual ya tiene mérito.
Con este ánimo, he terminado su lectura en tres días, tal vez como una coincidencia esotérica más que tenga algo que ver con el Misterio de la Resurrección. Y la verdad, una vez acabado, me he quedado que "ni fu ni fa".
Se trata, desde luego, de una buena novela de intriga y hasta de aventuras y su mayor mérito es que el noventa por ciento de la historia transcurre en menos de un día, para que luego hablen de siglos de encubrimiento. Pero el que espere hallar algo desconocido o ver como se meten con el OPUS que se vaya despidiendo de ello. Incluso hasta diría que le ponen bien aunque tilden de "un poco anticuada" su doctrina.
¿Código Da Vinci? Bueno, pues sí porque a través del fresco de La última cena, del gran Leonardo, se intenta partir de un hecho que no era del todo desconocido y que no es otro que el discípulo amado, Juan, no era tal sino... No quiero fastidiarles la novela si a pesar de mi consejo pretenden leerla. Asimismo, se hacen cábalas con la Mona Lisa, el que llaman mejor cuadro del mundo.
Que Jesús de Nazaret, en cuanto hombre, pudiera mantener relaciones sexuales con una mujer e incluso casarse no tiene nada de extraño ni creo que la Iglesia pueda negarlo por mucho que en los Evangelios no se mencione. ¿No estaba casado Simón Pedro? Pues Jesucristo que era muchísimo más perfecto y más joven que él también pudo estarlo. Eso no sería, a mi modesto entender, ningún ataque contra Él ni contra la Iglesia, la cual impuso el celibato a sus sacerdotes varios siglos después.
Sobre que la dinastía franca merovingia tiene un origen peculiar ya se ha escrito anteriormente y sobre la masonería, el sionismo, los templarios y los inventos de Leonardo Da Vinci no digamos. Así que no presenta nada nuevo salvo unos pequeños juegos, adivinanzas y misterios fácilmente resueltos que tienen que envidiar bastante en dificultad a los enigmas que le ponía el coronel norteamericano al español J. J. Benítez para descubrir los pergaminos de su Caballo de Troya.
También es conocida la historia de que Jesús no murió en la cruz sino que fue rescatado y, una vez repuesto de sus heridas, huyó a Cachemira donde pasó el resto de su vida predicando. Como si hubieran querido decir que se hizo amigo de Poncio Pilatos y mandó al patíbulo a todo el Sanedrín. Lo que es indiscutible es que fue un gran hombre y un gran profeta; un hombre de Dios. Y el resto es cuestión de fe. No necesitamos que venga nadie ni a demostrarlo ni a contradecirlo.
Si Cervantes hubiera contado con los medios propagandísticos de Dan Brown no quiero ni pensar en cuantos ejemplares hubiera vendido del Quijote durante su vida. No hubiera muerto pobre, seguro.
Una de las dos cosas que me han agradado, y quizás sea el meollo de la novela, es el reconocimiento a la personalidad de la mujer en cuanto madre y esposa y que la sitúa en un total plano de igualdad respecto al varón. Espero que quienes la hayan terminado estén totalmente de acuerdo con esta afirmación.
¿Ven como sí me la he leído entera?
La otra, no es ni más ni menos que los personajes de los "malos" están mejor creados y conseguidos que los de los "buenos". Eso sí que es difícil...
Resumiendo: Si les sobra tiempo y dinero, inviértanlo en otras cosas.

 

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