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Europa importa un
pito
Creo que eso ya lo advertí hace dos semanas,
pero lo más preocupante no es que a los españoles y portugueses nos
interesen poco estas elecciones en las cuales ya comenzamos a ser perros
viejos. Es que me pongo en el pellejo de los alemanes y franceses, que
son los que más pagan por ser más ricos, ¿y saben dónde se iban a ir
los nuevos miembros recientemente admitidos? Pues donde envías al
invitado a cenar y que te pone pegas a los manjares que le ofreces: A
comer a su casa; o a la puñetera calle diciéndolo en términos más
claros.
Lo menos que se puede ser en esta vida es agradecido y si los países
recientemente incorporados, que son los que van a sacar más tajada,
muestran tan escaso interés por la Unión Europea más valiera dejarles
fuera y que se ayuden a sí mismos. ¿No será, también puede ser el
caso, que sus gobernantes tampoco han sabido explicarles los beneficios
que iban a obtener como no supieron explicárnoslos los nuestros? Más
me inclino por ese camino que por el de la dejadez de esos pueblos. Y es
que en todas partes cuecen habas y esas gentes, acostumbradas a ser
gobernadas por regímenes marxistas, conocen ya de sobra que el hijo del
comisario político vivía mejor que el del obrero, cosa que en España
era sabida pero nos hicieron creer en una especie de sueño americano.
Cualquiera, esforzándose, podría llegar donde quisiera; y eso no es
así. Los ricos, con Europa serán mucho más ricos y los pobres
seguirán siendo pobres e incluso más, según hemos comprobado desde la
implantación del euro.
Volviendo a nuestro país, ya se han hecho todos los análisis posibles
sobre las causas de tan grande abstención, el 54%, y los efectos que la
misma ha causado en los resultados. Solamente les contaré una anécdota
que me ratifica en que cualquiera que lea diariamente los periódicos y
escuche la radio puede ser tan buen analista político como el mejor
economista o cualquiera de los máximos dirigentes de un partido:
La semana pasada le dirigí a ese buen "amigo" que tengo que
es el Director de la revista TIEMPO una carta asegurándole que la
victoria del PSOE, que él daba como hecha y facilona no iba a ser tal,
sino todo lo contrario. Que muy bien podían ganar los populares y le
exponía mis motivos. Y en efecto así ha sido. Los escaños dirán lo
que quieran, habrán sacado dos más, (es muy posible que uno solamente
cuando se haga el recuento del voto por correo), pero el número de
votantes ha bajado mucho más hacia la izquierda que hacia la derecha. Y
es que, como le advertí, la derecha siempre cierra sus filas ante
cualquier amenaza en tanto la izquierda se descompone en luchas
intestinas. Por supuesto que esto no ha sido una "segunda
vuelta" de las elecciones de Marzo, como pretendía hacer creer
Mariano Rajoy, y que ZP está legítimamente instalado en el poder sin
necesidad de recurrir a la influencia de los atentados del 11 - M, pero
que mucho habrá de esforzarse si quiere mantenerse en él ya que sus
rivales son fuertes. Aquellos que le prestaron su voto en esas
circunstancias y hartos ya de la política megalómana de Aznar pueden
retirárselo en cualquier instante y devolverles al fango de la
oposición. Y me refiero de esta manera peyorativa a la circunstancia
normal de estar enfrente del gobierno porque es en lo que lo están
convirtiendo los populares con sus críticas a ultranza cuando todavía
no ha tenido tiempo de hacerse con las riendas y hallándose encima con
mucha basura debajo de las alfombras sobre cuya existencia no fue ni
advertido.
Total, que he perdido mi apuesta y en justicia debería pagarme unas
cervezas. Pero como no me las ha reclamado me haré el loco y lo mismo
se le olvidan.
Para acabar, un buen amigo y lector me preguntaba que cómo ningún
dignatario español había estado presente en la celebración del 60
aniversario del desembarco de Normandía cuando los españoles habían
contribuido en el mismo. - Sí. - Le dije. - ¿Pero qué
españoles? Los republicanos fugitivos.
España, como nación, era aliada de los alemanes merced al golpe de
estado del general Franco. Ello, unido a lo "mucho" que
siempre nos han apreciado los franceses y a que el presidente Bush
estará molesto con nuestra retirada de Irak ha motivado que no nos
invitasen. ¿Hemos perdido algo? Sí, contemplar el escenario donde los
hombres hicieron una de las mayores salvajadas de la Historia.
Mejor estamos contemplando el Museo del Prado; al menos se relaja uno y
se cultiva la serenidad del espíritu.
A
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