Tres aniversarios

El pasado domingo 6 de junio se cumplieron 60 años de la batalla más desastrosamente organizada desde el punto de vista estratégico y mejor diseñada a nivel de Inteligencia y espionaje de la Historia: El desembarco de las tropas aliadas en las playas de Normandía. Aquella madrugada de martes, la inmensa maquinaria de guerra norteamericana, ayudada por los británicos y los franceses de De Gaulle, se puso en marcha contra unas costas donde no eran esperados merced a la brillante labor ya mencionada ejercida por los Servicios Secretos. De ahí que tanto la aviación alemana como las temibles divisiones Panzer estuvieran ubicadas para proteger el paso de Calais que era donde se suponía habría de producirse el desembarco.
La apertura de aquel tercer frente era vital para encerrar en una bolsa a los ejércitos germanos ya derrotados en África y en franca retirada tanto del frente del Este como de la península itálica donde su última resistencia seria fue en el monasterio de Montecasino. Se trataba pues de acorralar a aquellas fuerzas todavía capaces de ser un fuerte obstáculo y abrirse paso rápidamente hacia el corazón de Alemania. Por ello, el general Eisenhower, un militar sin ninguna experiencia bélica, más administrativo que soldado, y que se vio convertido en el jefe supremo de las fuerzas aliadas en Europa decidió llevar a cabo la invasión. Las horripilantes noticias procedentes de los campos de exterminio nazis, los bombardeos con las terribles, para aquella época, V-1 y V-2 sobre Londres y el conocimiento de que también los científicos al servicio de Hitler caminaban hacia el descubrimiento de la bomba atómica presionaron al general, achuchado asimismo por las exigencias de Stalin a Roosvelt sobre el elevado costo en vidas de los ejércitos soviéticos. Las tropas del III Reich podían resistir aún durante bastante tiempo si no se actuaba rápidamente y a fondo.
Con estas premisas, y tras tener durante días a tres millones de hombres hacinados en las bodegas de los navíos destinados a su transporte, a pesar de que las condiciones meteorológicas no eran las más convenientes no tuvo más remedio que dar la orden de ataque aunque fuera martes, que ya es conocido el refrán de ni te cases ni te embarques.
Afortunadamente para el éxito de la misión, pudiéramos decir que pillaron a los enemigos en calzoncillos. El mismo mariscal Rommel se había ido a festejar el cumpleaños de su esposa, presumiendo que tenía tiempo de regresar si por fin se desataba la ofensiva. Y cuando ésta se produjo, nadie se atrevió a despertar al gran dictador, "porque había pasado mala noche".
A pesar de todas estas facilidades y del intenso fuego de preparación efectuado tanto por los barcos como por la aviación, los infantes de marina se hallaron con una férrea resistencia que les hizo dejar en las playas más de ocho mil muertos en esa mañana. Cuando los altavoces de los barcos transmitieron el célebre mensaje: - "Hoy es el día, el sol brilla en el firmamento", saltaron de las lanchas de desembarco y se encontraron en medio de un infierno. ¿Qué hubiera ocurrido si, como temía Ike, (apodo por el que se conocía a Eisenhower), el grueso del ejército alemán les hubiera estado esperando?
Por eso insisto en que, si bien fue un éxito del espionaje, los generales norteamericanos no eran buenos discípulos ni de César ni de Napoleón y avanzaron contra viento y marea dejando atrás un número inmenso de cadáveres, cosa impropia de cualquier buen estratega. El mismo sistema que utilizó el general Franco en sus campañas y Grant, apodado por algo "el carnicero", en las suyas.
Sesenta años han transcurrido desde aquella tragedia y el presidente Bush se ha desplazado al lugar de los hechos para homenajear tanto a los muertos como a los supervivientes de aquella matanza, hoy ya ancianos. Ha aprovechado para explicar sus motivos sobre el tema iraquí a los mandatarios europeos y por primera vez han acudido al aniversario el canciller alemán y el premier ruso. Todo ello en vísperas de unas elecciones europeas. Si este acercamiento entre enemigos seculares sirve de algo, bienvenido sea.
También se ha cumplido este jueves el aniversario de la traición de los tristemente célebres Tamayo y Sáez en la sesión de constitución de la Asamblea de Madrid. Y por ahí siguen tan panchos los muy sinvergüenzas, así como otros que tuvieron que ver en el asunto.
Y por último, el tercer aniversarios y el más divertido y más alegre: El miércoles "cumplió" 70 años el Pato Donald que tanto nos hiciera reír en nuestra niñez y juventud con sus simpáticas ocurrencias. Hoy en día, los niños prefieren ver, o les comen la cabeza para que lo hagan, las batallas de la saga de El señor de los Anillos y las gilipolleces de Harry Potter y sus compañeros. ¡Pobres criaturas! No les han enseñado a reírse con las andanzas del pato cascarrabias, su tío Gilito y demás familia creada por el fabuloso Walt Disney...



 

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