El eurochollo

El próximo día 13, domingo y San Antonio de Padua para más señas, los españoles estamos llamados a las urnas, junto con otros muchos millones de ciudadanos de diferentes países, para elegir a nuestros representantes en el Parlamento Europeo. A nadie se le oculta la importancia de este Órgano en la economía particular de cada nación, pero la verdad es que al ciudadano de a pie no le interesa ni mucho ni poco el tal evento y más tras las repetidas votaciones a que nos han convocado este año. Además observamos que los candidatos presentados por las diferentes fuerzas políticas son lo que se podrían llamar "desechos de tienta" en el planeta de los toros.
Los únicos realmente conocidos a escala nacional son Mayor Oreja por el PP y Josep Borrell por el PSOE. Los demás que forman los grupos nacionalistas y periféricos serán muy conocidos en su casa a la hora de comer y probablemente mucho mejor preparados que los dos citados, pero son eso: Unos desconocidos.
Desechos de tienta he dicho, sin la menor intención peyorativa; pero es que es la realidad. Mayor Oreja fue un gran ministro del Interior y era un posible candidato a la sucesión de Aznar, para mí el más válido junto con Rodrigo Rato, pero se ve que a don José María no le gustó que tuviera ideas propias y opinaría que no iba a ser fácil mangonearle y optó por enviarle a la campaña, perdida de antemano, de las elecciones autonómicas vascas donde se cayó con todo el equipo como era de esperar. Desde entonces no ha levantado cabeza y con la derrota del 14 de marzo menos.
¿Y qué decir del catalán Borrell? Que su paso por el ministerio de Hacienda es recordado todavía por todos los españoles. Es un gran técnico pero fue alejado de la candidatura a la presidencia por motivos personales y muy ambiguos. Es un hombre sinuoso y cuya sola presencia física ya inspira recelo por muy socialista que uno sea y a los que no lo somos más todavía. De indiscutible valía, es el típico personaje al que no le nombraría albacea de mis bienes si los tuviese. No porque dude de su honradez sino porque me es desagradable. Y es de suponer que no soy el único no votante de la derecha que siente lo mismo.
A esto hay que añadirle que ambos se han planteado estas elecciones como una segunda vuelta de las pasadas generales, cuando no es así. Es bien diferente el gobierno de España que nuestra representación en Europa, no tiene nada que ver lo uno con lo otro. Y a todo esto, las otras coaliciones minoritarias que se presentan protestando por el acaparamiento de la atención de ambos partidos.
Y es que, digan lo que digan, ser eurodiputado es un chollo de padre y muy señor mío. Nueve mil euros mensuales, tres veces el sueldo de un catedrático, es un bocado muy apetitoso y una bonita recompensa para regalar a los que ya no tienen nada que hacer en el futuro político. Una forma cualquiera de agradecerles los servicios prestados, dándoles además una relevancia social incalculable con la cual pueden medrar en otros negocios. No hay más que recordar que el vilipendiado Ruiz Mateos alcanzó este cargo hace años y parece que se hizo más rico todavía. Y es que no deja de ser eso, un eurochollo: Oficinas en Bruselas, viajes en primera clase y hoteles de cinco estrellas. Con la posibilidad clara de conocer a otros magnates europeos y entablar relaciones amistosas. Un mirlo blanco al que cualquiera quisiera apuntarse, por supuesto.
El temor actual de los candidatos es que exista una gran abstención y ya sale la derecha afirmando que su pasada derrota se debió a la influencia del atentado, lo cual puede ser muy cierto. Pero las últimas declaraciones que se le han oído a Fraga afirmando que en la víspera de las mismas se debiera haber declarado el estado de excepción, las parecidas de Mayor insistiendo sobre el tema de Irak y las actuaciones de la Presidenta de Madrid con el tema de la educación van a volver a llevar a más de uno a las urnas para que no triunfe ese tono fascista que están exhibiendo.
Mas, por otra parte, la medalla militar de Bono, (concedida ignoro con qué motivo y devuelta afortunadamente por vergüenza torera), y las declaraciones sobre la imposibilidad de cumplir las promesas electorales en cuanto a la vivienda también van a traer cola.
Personalmente lo tengo muy claro. Si me levanto de buen humor esa mañana y hace sol, lo mismo voy a votar aunque no sea de mi agrado ningún candidato, para luego irme a ver como las modistillas echan alfileres en la fuente del Santo para que les salga novio. Pero si amanece nublado y con asomos de lluvia, conmigo que no cuenten. Y creo que hay mucha gente con idéntica opinión. Si el chollo es para ellos, que con su pan se lo coman. Nosotros nos comeremos el pan de San Antonio, que es costumbre bien castiza y además está muy rico.

 

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