Adir

Adir, aceptar la herencia, es un término legal muy específico y que, sin embargo, es muy conocido por el gran público ya que aparece en casi todos los crucigramas. Aceptar una herencia, que a primera vista puede ser muy agradable, tiene sus dos vertientes: Que hay que aceptar el haber pero también el debe, con las consecuencias que ello puede tener si éste fuera superior a aquél. Es decir, que las deudas del legador fueran mayores que los beneficios que nos lega. Y éste es el caso que se está dando con la carga que Aznar le deja a Rodríguez Zapatero, que pesa más que la discutible buena situación económica que tanto se airea y que es muy posible que sea cierta.
El líder del PP le ha entregado a su oponente una situación realmente dramática por muy buenos que puedan parecer los dividendos económicos de su gestión. Ni más ni menos que le ha regalado un estado de guerra indeseada por la mayoría del pueblo español y en la cual no pintamos nada, a no ser que estemos en ella para satisfacer la megalomanía de don José María. Eso y también unos Servicios de Inteligencia poco preparados y unas Fuerzas del Orden que, pese a sus méritos más que demostrados, están mal dirigidas o es que duermen.
¿Injusto mi comentario? En absoluto. Durante estos días, desde el tristemente célebre 11-M, he recibido cartas de lectores en ambos sentidos; unos poniéndome a caer de un burro y otros alabando mis opiniones. Como dicen que la virtud está en el justo medio, nos quedaremos con que llevo parte de razón para no pecar de presumido.
Una vez que España se alió con los invasores de Irak, estaba claro que nos hallábamos en el punto de mira del fanatismo islámico y que nos iban a considerar sus enemigos. Luego la Inteligencia tenía que haberse puesto en guardia desde aquel momento y no permitir que el desastre de Madrid ocurriera, haciendo funcionar para ello bien a la Policía. Sabían de sobra a quienes se estaban enfrentando y no podían confundirles con unos torpes y semidesbaratados asesinos de ETA. Esos no matan si no pueden huir, son cobardes hasta para eso. Los islamitas tienen a gala sacrificar sus vidas para mayor gloria de Alá, son inteligentes y cuentan con medios para dar el golpe que dieron y los que puede ser que queden por dar si no es cierto que han muerto sus dirigentes en la trágica noche de Leganés.
¿Por qué considero en estado de letargo a los policías o a sus mandos? Por idéntico razonamiento. Una cosa es rodear un edificio para reducir a un vulgar "chorizo" o a un etarra y otra avanzar gallardamente en busca de esos tipos a los cuales no es que no les importe morir sino que ansían ser mártires. El heroísmo no se lo niega nadie a nuestros hombres y siempre estaremos agradecidos a su sacrificio, pero jugar con fuego es peligroso cuando ese fuego puede ser inextinguible. Y éste era el caso y deberían haberlo sabido. Hace un año escribí lo mismo sobre un joven guardia civil que murió valientemente a manos de dos de esos falsos "gudaris". Valiente pero torpemente; y que me perdone su hermano, que sé que me lee a veces. Si en aquella ocasión y en ésta de Leganés se hubiera tiroteado de lejos y con alevosía a los sospechosos se hubieran ahorrado dos vidas y varios heridos graves. Las cosas son así de crudas. Los mismos miembros de los GEOS lo acaban de decir.
Por ello insisto en que Zapatero no debe adir la herencia de "El señor de las Azores". Las tropas, digan lo que digan, inmediatamente a casa. Su misión es defender el territorio español y ahora mismo se necesita que lo hagan, para eso están.
En estas elecciones, al Partido Popular le ha sucedido lo que al Real Madrid en fútbol. Ha ido a jugar con todos los triunfos en la mano y ha salido trasquilado por no ponerse el mono de trabajo. Nadie esperaba una derrota y no se preocuparon de trabajar una victoria. Ante el atentado, alentaron a votar a toda la gente y les hicimos caso. Los que no pensaban ir a las urnas fueron, pero no a votarles a ellos. El Real Madrid cedió a Morientes al Mónaco y este jugador le ha marcado dos goles. Pues no haberlo cedido y haberle pagado el sueldo, les hubiera salido más rentable...
Por último, quiero añadir algo que me quema el alma: En el Metro de Madrid hace días que aparecen unos carteles en los que la Comunidad felicita por su heroico comportamiento a las diversas Policías, a los médicos del SAMUR y de la Cruz Roja, etc... y a los anónimos ciudadanos madrileños que lo dieron todo a cambio de nada. Nadie discute el esfuerzo de quienes estaban obligados a ello porque para eso es su trabajo, pero me disgusta que se mencione en último lugar al madrileño de a pie, que ése no cobró nada por hacerlo. Dicen que el orden de los factores no altera el producto, pero en este caso sí. O al menos lo parece...

 

 

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