|
La
buena educación
Ahora que ya han ganado los
socialistas, (o ha perdido Aznar, como cada cual
prefiera), dicen que la educación va a dejar de ser
religiosa. O sea, que la Religión va a dejar de ser
obligatoria, lo cual no es lo mismo porque la enseñanza
de los curas siempre existirá. Y viene nuestro tercer
manchego universal, los otros dos son Alonso Quijano y
Sara Montiel, don Pedro Almodóvar y nos presenta su
película La mala educación, en la que afirma más o
menos que todos los curas abusaban sexualmente de los
niños y saca a relucir toda la ropa sucia de por aquél
entonces.
Pues no voy a decir yo que no la hubiera, porque ropa
manchada e individuos sin escrúpulos siempre habrá,
antes, ahora y dentro de un millón de años si es que
no nos descalabramos antes unos a otros; pero para mí
que este eminente director de cine exagera aunque diga
que se basa en una realidad vivida por él mismo y
basándose en un cuento de no sé quien. Es cierto que
había curas malos y curas buenos, igual que habrá
policías honrados y otros que no lo son; eso ocurre en
todas las profesiones y no hemos de olvidar que en
aquellos años, décadas de los 40 y 50, muchos
jóvenes, sobre todo de pueblo, no tenían otro medio
para estudiar que irse al Seminario o afiliarse a una
Orden religiosa. Luego el oficio de sacerdote tuvo
bastante más que ver con un oficio, o "una
salida" como se dice ahora, que con una verdadera
vocación. Por eso había tantos curas y ahora dicen que
estamos escasos de ellos, porque hay muchas
"salidas", como la rubia del chiste.
Mi experiencia personal es que yo ingresé en el Colegio
Calasancio poco después de cumplir los seis años y
salí para hacer Preuniversitario en una academia,
recién hechos los dieciséis. Y ni a mí ni a ninguno
de los compañeros con los que tenía confianza nos
metió mano nunca nadie. Y eso que la tenían ligera,
porque hostias sí que daban. A la hora de la Misa y en
las aulas, a domicilio y todo. Es verdad que se hablaba
de que algún interno contaba... También que el Padre
Director Espiritual, cuyo nombre aún recuerdo, era un
poquito sobón... Pero, vamos, de ahí no pasaba la
cosa. Lo que sí puedo asegurar es que el Padre Prefecto
se pasaba por la piedra a la madre de uno de mis
compañeros, muy amiga de "la Obra" ella. Y lo
aseguro porque como vivían enfrente de mi casa y él
acudía a tomar café con ella todas las tardes, una vez
que llevé unos apuntes a mi amigo les pillé más o
menos en plena faena. Al menos, el café lo estaban
tomando solo y todavía no le habían echado leche.
Luego se casó, tengo oído, (me refiero al Prefecto,
claro), igual que hiciera el Rector que había cuando yo
terminé el Bachillerato. Así que está claro que
había más hijos de cura que hijos atosigados por los
curas, al menos en lo que yo conozco.
A los que no podré olvidar nunca, y eso debería
escribirlo con mayúsculas, es a los entrañables padres
Bolita, Desiderio, Casiano, Cormenzana, Atanasio y un
largo etcétera. Hombres que en esa época veía como
ancianos y que supongo que serían más jóvenes de lo
que yo lo soy ahora. Fue gente que dedicó toda su vida
a desasnar a aquellos chiquillos que les llegaban, casi
todos de "clase bien", y a los que había que
meter la cultura como fuese. Ya digo que a veces a
palos, sobre todo el Casiano que contaban que había
sido legionario. Daba unas hostias que hacían retemblar
la cabeza de los que no las recibíamos, así que no les
cuento nada del que las encajaba.
"Tan mala" debió ser mi educación que cuando
mis hijos iban a empezar la EGB. quise llevarlos al
colegio, a "mi colegio". Pero cuando vi al
joven Prefecto vestido con vaqueros desistí de hacerlo.
A mí me van los curas con sotana y a los que se les
besa la mano. Será costumbre.
Me da que Almodóvar, como de costumbre, se ha pasado. O
puede que a él sí se lo hiciesen y de ahí le viene el
ramalazo y lo demás... ¡Vaya usted a saber!
A
portada |