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Un
golpe bajo
Cuando hace unas semanas
afirmé que a Carod Rovira, el líder de Ezquerra
Republicana per Catalunya, se le había puesto cara de
cerdito tras de sus conversaciones con los miembros de
ETA me quedé corto. No soy partidario nunca de los
insultos personales y menos si no tengo delante a aquél
a quien van dirigidos. Pero la bomba asesina y
canallesca que la organización terrorista ha lanzado
contra la unidad de España el día 18 de febrero de
2004 me obligan a calificar a Carod no de cerdito sino
de cerdo entero, con pintas incluidas, amén de otros
calificativos que se me vienen a las mientes y que no
quiero escribir por no ensuciar mi escrito con palabras
groseras. No sé si lograré mi propósito...
Si eso se veía venir y además que él mismo hablo de
ello... El objetivo de su entrevista no era otro que
pactar una tregua, como ya consiguió hace años con
Terra Lliure, pero una tregua que concerniese solamente
a Cataluña, dejando al resto del Estado Español a
merced del vandalismo asesino de los pistoleros
enmascarados. Ese individuo con cara de chiste pero que
tiene más bien muy poca gracia no podía pretender otra
cosa. Él va a lo suyo y, como afirma, representa a
quienes le han otorgado su voto. A los demás que les
parta un rayo y si ese rayo consigue de paso la
independencia de su amado país tanto mejor.
¿Su amado país? Para empezar, Carod Rovira no
se apellida de esta guisa sino que su verdadero apellido
es ni más ni menos que Pérez puesto que es hijo de un
aragonés emigrante. Si ha preferido renunciar al de su
padre y adoptar los apellidos de la madre, bien poco
dice ya en su favor. Aragón siempre ha sido tierra de
hombres como el roble, esforzados y valientes, como dice
la romanza, pero en esta ocasión le ha salido un
alcornoque bastardillo, indigno desde luego de ser hijo
de sus antepasados por línea paterna. En fin, que el
Pérez, hijo de Pero, se ha transformado en un rotundo
hijo de puta, que suena más a maño. (Ya sabía que al
final lo escribiría).
Lo bueno del asunto es que este golpe bajo, esta patada
indigna a todos los ciudadanos españoles, se ha visto
recompensado por un unánime grito de condena por parte
de todos los partidos políticos, sin excepción,
incluso del PNV. Tanto la derecha como la izquierda,
como el centro si es que existe aunque esté de alguna
manera enmascarado dentro de ambas formaciones, al igual
que los propios nacionalistas, han sabido ponerse de
acuerdo por una vez en una cosa: En condenar la postura
penosa y desgraciada de ese individuo esquizofrénico
que se ha creído el sucesor de Companys y de
Tarradellas.
Hace unos días tuve el placer de ver la película Las
memorias del general Escobar, con el cual
desgraciadamente no me une el menor parentesco porque
siempre es agradable tener como antepasado a un hombre
de honor como él fue. Puedo asegurarles que aquel
Antonio Escobar no hubiese defendido, como hizo, a la
Generalitat si ésta hubiese estado gobernada por Carod
Rovira. Aunque luego Companys tampoco le pagase bien al
disolver en Cataluña la Guardia Civil, él supo ser
fiel a sus principios y defender la bandera con la que
se había comprometido. Cosa que es lo mismo que ha
hecho el defenestrado Conseiller en cap pero con
diferentes intenciones.
Total, que éste ha sabido dar un golpe bajo; al igual
que los etarras, con la diferencia de que a aquellos ya
les conocíamos y a él tan sólo se le adivinaba. Pero
parece que el tiro le ha salido por la culata y
esperaremos a ver si no da con sus huesos en la cárcel,
que es lo que mayormente se merece. Ésa sí sería una
buena propaganda electoral, mira por donde...
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