"Mantenella e no enmendalla"

Yo no acostumbro a ver nunca el programa "Crónicas Marcianas", pero la otra noche me sorprendió al terminar una película y cuando iba a apagarlo escuché al presentador, Javier Sardá, hablando y lo que decía me llamó la atención. No cabe duda de que se trata de un gran periodista cuando no se ve obligado a venderse al Poderoso Caballero Don Dinero y dar la nota haciendo un programa lleno de mal gusto, procaz e impresentable. Y con uno de los mayores niveles de audiencia, no obstante.
Textualmente, Sardá dijo: "O han mentido o es que son gilipollas". Se estaba refiriendo, naturalmente, al presidente Bush y a Tony Blair, sobre el asunto de las armas de destrucción masivas en Irak que, tras de ser buscadas mil veces por expertos, no han aparecido. Aquel mismo día, ambos líderes reconocieron su error y así lo confesaron. Pero las tropas siguen allí, por supuesto... Pues llega al otro día el señor Aznar al Congreso de los Estados Unidos y sigue mencionándolas como si tal cosa. Más tarde, ya en España, tanto él como sus ministros dicen que sí, que bueno, que puede ser... Pero que la guerra era justa. Eso es. Mantenella e no enmendalla, que se decía en castellano antiguo de aquél que no sabía reconocer sus errores y se emperraba en ellos. El caso es justificarse y no aparecer como culpable de tal dislate.
Ni de ése ni de otros muchos como han cometido durante su mandato. Y más que cometerán si continúan en el poder. Enviar dos barcos de guerra camino de Guinea Ecuatorial, por ejemplo. Iban de turismo, por lo visto. Tanto que al trascender la noticia y comentarse que su singladura no tenía otro motivo que apoyar al sangriento dictador de ese país, antigua colonia española, tuvieron que dar marcha atrás y la ministra de Asuntos Exteriores lo único que supo decir es que no llevaban armas. Aún estamos esperando las explicaciones del ministro Trillo, ya que si son buques de guerra no es de creer que porten simples aparejos de pesca.
La opinión pública española puede ser distraída con éstas y otras muchas cosas, pero en realidad lo que le interesa a la gente no son otras que la carestía de la vida, la escasez y el coste de la vivienda y la dificultad de encontrar un puesto de trabajo. Los manejos de Carod Rovira, las suposiciones sobre líos de faldas y futuros divorcios de algún alto dirigente, las verbenas ocasionadas en la concesión de los Premios de la Academia de Cine y otras muchas jeringonzas por el estilo son solamente nubes de humo para distraer la atención sobre los verdaderos problemas. Y esos parecen que no les interesan en absoluto a los señores del Partido Popular. Para ellos, España sigue yendo bien. Cierto es que no lo han hecho tan mal como dicen sus oponentes y que seguramente lo harían mejor que ellos si es que los socialistas llegaran al poder, que no llegarán, pero tampoco hay que exagerar la nota y alabarse de unos éxitos que cualquiera, por muy torpe que sea, hubiera conseguido.
No me extiendo más, ya es suficiente. Tan sólo quiero mostrarles un programa de gobierno que me enviaron por correo electrónico y que reproduzco con el permiso de su autor. Les ruego que lo lean con la máxima atención:

En nuestro partido político
cumplimos con lo que prometemos
Sólo los necios pueden creer que
no lucharemos contra la corrupción
Porque si hay algo seguro para nosotros es que
la honestidad y la transparencia son fundamentales
para alcanzar nuestros ideales.
Demostraremos que es una gran estupidez creer que
las mafias seguirán formando parte del gobierno como en otros tiempos.
Aseguramos sin resquicio de duda que
la justicia social será el fin principal de nuestro accionar.
Pese a eso, todavía hay idiotas que fantasean - o añoran - que
se pueda seguir gobernando con las mañas de la vieja política
Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que
se acaben los privilegios y los negociados
No permitiremos de ningún modo que
Nuestros niños mueran de hambre
Cumpliremos nuestros propósitos aunque
los recursos económicos se hayan agotado
Ejerceremos el poder hasta que
Comprendan desde ahora que
Somos la nueva política."

Ahora se lo leen de abajo arriba y ya tienen ahí un buen programa de gobierno que, desgraciadamente, no se aleja mucho del que se practica en abundancia. Saludos.

 

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