Las fosas olvidadas

El pasado 28 de enero, Televisión Española emitió por su Segunda Cadena un extraordinario reportaje, como casi todos los que se difunden por ésta, llamada la 2. El título era LAS FOSAS OLVIDADAS y su contenido las excavaciones que se están realizando a lo ancho y largo de la geografía española en busca de unas ochocientas fosas comunes donde se dice que yacen los restos de unos treinta mil fusilados durante la guerra civil que comenzó en 1936, en su mayoría pertenecientes o simpatizantes con el bando republicano. Estos trabajos están patrocinados por los descendientes de los asesinados y por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y sufragados por ellos y por algunos Ayuntamientos.
En 2002, las Cortes Generales Españolas aprobaron la condena de los crímenes realizados por el Régimen del general Franco durante la contienda y en la posguerra, autorizando a realizar estas labores de búsqueda como compensación a las víctimas y a la reivindicación de su memoria. Pero, según afirman la Asociación mencionada y los familiares de los fallecidos en el documental televisivo, el erario público no ha aportado ni un solo euro, salvo los escasos ya citados municipios que han tenido a bien hacerlo. Así y todo, las actividades de desenterramiento y recuperación e identificación de restos continúa, habiéndose hecho algunos descubrimientos y siendo trasladados los macabros resultados a unas sepulturas conjuntas y dignas en su lugar de origen, normalmente el pueblo del que fueron sacados para ser ejecutados.
Es sabido que al finalizar la guerra, el Mando Nacional recuperó de igual forma miles de cadáveres de los de su bando, que fueron enterrados con grandes pompas y alharacas como correspondía a su ignominiosa muerte. Cercano a Madrid, sin ir más lejos, se encuentra, el cementerio de Paracuellos del Jarama, grandioso homenaje a los "caídos por Dios y por España". Y El Valle de los Caídos, en lo que fue Cuelgamuros, al lado de El Escorial, es sobradamente conocido por su majestuosidad y los millones de pesetas y cientos de muertos que costó edificarlo para destinarlo a última morada del dictador y de José Antonio Primo de Ribera, así como de otras diversas víctimas de "la Cruzada". Así que si unos tenían derecho a yacer en tierra santa y ostentosamente edificada, los demás, los "rojos", tan caídos por España como sus oponentes, y seguramente también porque Dios así lo quiso, tienen el mismo derecho a yacer de igual manera, digna y fehacientemente. Conforme.
Ahora bien, una vez transcurridos sesenta y siete años de su muerte, cuando ya sus ejecutores no pueden ser alcanzados por la justicia, al menos por la humana mas sí por la divina, cuando sus hijos y quienes les conocieron sobrepasan normalmente los setenta años, yo me pregunto si es consecuente seguir removiendo esas tumbas y esos huesos que por estar ya olvidados podían haber hecho cicatrizar la herida que en su día su muerte causó a sus familias. No discuto a éstas su legítima pretensión de encontrar a sus restos queridos, en absoluto. ¿Pero no abrirá su hallazgo nuevamente la amargura y el rencor que desde tiempos inmemoriales han separado a lo que Machado denominó como "las dos Españas"? Ése es el temor que me planteo y que no deja de preocuparme. Si es por saber en qué lugar yace tu padre o cualquiera otro de tus ancestros, respeto esa opinión y solicito y exijo que el Estado aporte los bienes oportunos. Pero si esto va a traer la consecuencia de que mires con odio a los hijos de quienes cometieron los crímenes y a renovar rencillas que podían estar medio olvidadas, preferiría que esas fosas no se abrieran nunca y se dejara descansar para siempre a aquellos muertos.
Yo no asisto nunca a un cementerio salvo cuando tengo la obligación de ir a un entierro. Soy del parecer que a los seres queridos se les recuerda en el corazón y en la memoria y no son necesarios panteones como los que ordenó construir Diego Tenorio y que dieron lugar a su hijo, don Juan, a pronunciar la frase célebre: ¡No os podréis quejar de mí, aquellos a quien maté! Si buena vida os quité, mejor sepultura os di.
¡No habérsela quitado, hombre, y así estaríamos todos más contentos..! Descansen en paz, de todas formas y que sea lo que Dios quiera.

 

 

A portada

Hosted by www.Geocities.ws

1