¡Vaya un pollo!

Que medio mundo está loco y el otro medio no es muy cuerdo ya es cosa bien sabida desde tiempos lejanos, pero en estos últimos días se han armado unos líos que ha quedado bien patente. Inicialmente se disparan las primeras incongruencias de todas las que han de decirse en la campaña electoral que ha comenzado con vistas a las elecciones de Marzo; unos dicen patatín y los otros responden patatán. Después aparece el señor Carod Rovira, "conseller en cap" de la Generalitat de Cataluña, enredado en una entrevista con miembros de ETA. No voy a discutirle al señor Rovira su derecho de entrevistarse con quien quiera, como si desea irse de chiquitos con ellos e invitarles a butifarra. Pero hay un sabio refrán que dice: Dime con quién andas y te diré quién eres...
Y a mí que el Rovira me caía hasta simpático... Pero después de ésta, la verdad es que ya en vez de cara de cachondo me parece que se le ha puesto cara de gorrino. Pero es que no acaba ahí la cosa, aparte del gol que le hayan podido meter al PSOE, y a Maragall en particular, por su culpa, gol que va a pesar en la eliminatoria y que posiblemente mande a la repesca de dentro de cuatro años a Rodríguez Zapatero, si es que para entonces dura. Es que la información fue dada por un diario marcadamente de derechas y por una filtración del Centro Nacional de Inteligencia. Con razón las izquierdas ahora claman que ha sido una maniobra claramente electoral. Y si no lo ha sido, ¡menuda coincidencia!
Si sabían que iba a existir tal reunión y hasta la grabaron, ¿por qué no se ocuparon de detener a los etarras?, preguntan vivamente. Y los de Inteligencia se defienden diciendo que por causa de este pollo han perdido una fuente de información para combatir a la banda terrorista. Bueno, pues dejemos este asunto que tiempo habrá de investigarlo de aquí a unos meses. Ya dije hace semanas que la política crea extraños compañeros de cama y no me equivocaba. Cuando menos te lo esperas te atacan por la retaguardia que es un primor y te dejan que no puedes ni sentarte.
Resulta también que en Galicia existe un pueblo llamado Toques y que de él es alcalde un señor desde hace veinte años. Pues al buen hombre, Jesús Ares, que de Jesús debe tener bien poco pero de Ares, dios de la guerra, un mucho, le da por hacer honor al nombre de su pueblo y le da unos "toques" a la hija de un amigo, de 16 años la mozuela. Comprendo que la filliña pudiera estar muy hermosa e hiciese perder el sentido al más pintado, pero ese tío es un cabrón con pintas. Si el cuerpo le pedía guerra, como su apellido indica, imagino que por esos pagos deben existir mozas garridas y fermosas que, previo pago de sus favores, podían satisfacer sus ansias varoniles. Aunque viéndole en las fotos, me da que ése ya ni con un cajoncito de viagras... Pues el tío ha dicho que no dimite y que está dispuesto a dar su sangre por el pueblo. ¿Qué habrá querido decir, que le corte el cuello el padre de la chica o que quiere que todos los niños de Toques lleven su ADN? Y los concejales de su partido le apoyan encima. Ha llegado Rajoy y les ha puesto a todos de patitas en la calle del PP. Pero Fraga ha guardado silencio, sin embargo. Y si ha hablado, no se le ha entendido lo que ha dicho. Por eso ellos siguen en la Alcaldía de momento. Va a tener que ser cierto lo de la sangre y van a tener que sacarles a hostia limpia de ella, para que aprendan.
A todo esto, en Castellón, un tal Fabra, también del PP, se llena los bolsillos y ayuda a sus sirvientes a hacer lo mismo valiéndose de su cargo. Ya se hablará de él otra semana.
Y en Alemania, espera la sentencia un tío que mató a otro y se lo comió, así como suena, con permiso del muerto, al parecer. Y en Estados Unidos un dirigente de la Casa Blanca sale diciendo que "si las armas no existían, Sadam tenía intención de adquirirlas y era legítimo atacarle". O sea, que si yo tengo rabia a mi vecino es lógico que me acusen de asesinato, porque para ellos es como si le hubiera matado.
A todo esto se une "la gripe del pollo", que otra vez viene de Oriente y que amenaza con cobrarse un número de elevado de vidas. Lo dicho al comienzo... ¡vaya un pollo! Adivinen hasta donde pueden tenernos con todos estos líos... Por cierto, el loro de Churchill resultó que al final es hembra.

 

 

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