Bolas de fuego

Así ha comenzado este año, cayendo desde la infinidad del espacio exterior unas extrañas bolas luminosas que parecían que anunciaban la venida de los Reyes Magos de Oriente, aunque esta vez provenían de Occidente y entraron por Galicia y acabaron en Baleares. Prontito fueron a buscar sus restos esos hombrecitos verdes de la Guardia Civil pero no han sido capaces de hallarlos. Si no los han encontrado ellos, que lo encuentran todo, casi se podría jurar que fueron imaginarios si no fuera porque bien patente quedó su existencia en los vídeos que se grabaron. Eso sí, rápidamente se echaron encima esa serie de videntes o "técnicos en la materia" que hablan por la radio sobre temas esotéricos y misteriosos, como Iker Jiménez. Según su parecer, estas apariciones siempre han anunciado a lo largo de los siglos una serie de grandes acontecimientos: El nacimiento de Alejandro Magno, el de Napoleón Bonaparte e, incluso, su muerte. Y otros muchos. O sea, que pueden ser anuncio de que algo grave está al caer y de que los tiempos están cambiando. Y no hay duda de que puede ser así porque 2004 no puede haber comenzado peor: Un grave accidente de aviación en Egipto que ha conmovido a toda Francia, casi 200 muertos en las carreteras españolas en las pasadas fiestas de Navidad, un aumento del paro sustancioso, recrudecimiento de los atentados en Irak y unas perspectivas poco halagüeñas para el futuro económico europeo, con las disensiones de siempre entre los países más ricos y los más pobres. Total, un negro panorama por mucho que quieran convencernos de lo contrario. Menos mal que, después, verdaderos expertos en astronomía nos han explicado que estos sucesos espaciales no tienen nada de especial y que cada día caen cientos de toneladas de rocas interestelares sobre nuestro planeta y no sucede nada. Así que no tiene nada qué ver una cosa con otra.
Ahora comienza la cuesta de Enero y ya veremos quien es el jabato que llega a subirla sin que se le rompan las espaldas. Pero, ya saben, "España va bien". Eso es lo que dice Aznar y no tenemos por qué tener dudas de ello. Menos mal que la Noche de Reyes pudimos ver un homenaje a aquel gran cómico que fue Miguel Gila y en la del 6 nos repitieron el especial de Cruz y Raya. Así, sonriendo, tal vez no estemos tan amargados dentro de tantas desgracias. Además, hay una buena noticia: Después de 57 años, los dirigentes de la India y de Pakistán empiezan a dialogar sobre el asunto de Cachemira, quitándole hierro a la pugna entre dos potencias nucleares. No todo iba a ser malo, ¡válgame Dios! Haremos una mueca de sonrisa por lo menos.
Los científicos de verdad, no esos que se forran hablando ambiguamente sobre algo de lo que no tienen idea, acaban de descubrir la estrella más grande del Universo. Está a un montón de miles de años luz de nosotros y comparada con el Sol es como comparar a éste con Mercurio; vamos, que nuestro astro rey a su lado se queda hecho una miaja. Para que nos creamos que valemos algo, mire usted, y luego somos una piltrafilla.
Y ya dije la semana pasada que a ver si me tocaba la Lotería y me dejaba de historias. Pues no, pero sí ha caído íntegro el Gordo en Madrid, pero por zonas por las cuales yo no paso. Pero me alegro por aquellos de mis paisanos que se han visto agraciados con ese estupendo regalo de Reyes. A ver si así les alegra un poco la vida.
Y a empezar a currar y a olvidar el turrón y la jarana, que ya es otro año y hay que menearse. Procuraremos no cansarnos mucho para soportar todo aquello que nos tiene reservado el Destino.
Que ustedes lo pasen bien y yo que me alegro, de veras.

 

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