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Y tuvimos Sort...
Lo del pueblecito catalán de Sort ya no tiene
nombre. Por mucho que, como decía hace días un periódico, sea la
sucursal de Loterías que más vende, siguiendo el número de
probabilidades y teniendo en cuenta el azar, no tiene por qué ser la
que más premios reparta. Pero es así, ya lo ven. Tal vez tengan hecho
un pacto con el Diablo y todo les sale bien. Pues deben haberles
confesado su secreto a nuestra Policía y de esta forma ésta ha tenido
suerte, aparte de habilidad, para evitar el salvaje atentado que los
asesinos etarras planeaban realizar en la estación ferroviaria de
Chamartín, Madrid, en plena Nochebuena.
Una noche llamada de Paz, la cual suele ser respetada hasta en las más
cruentas guerras, era el momento elegido por esos canallas para
perpetrar otro crimen más, otra "gloriosa" hazaña en
reivindicación de unos torpes ideales. Después criticaremos que el
Gobierno se oponga a los planes de Ibarreche y que promulgue leyes
"ad hoc" para intentar cortar de raíz esos propósitos, pero
no cabe duda que ante la tamaña barbarie demostrada por esos vándalos
hay que responder a veces con una dureza total aunque pueda rozar o
salirse de los límites de la legalidad constitucional.
¡Qué vida, Señor, qué vida! Todo el mundo alegre y feliz por la
calle, de compras y de jarana mientras en muchos sitios, incluida
nuestra España, están dispuestos a matar por cualquier cosa. Si el
Niño Jesús naciera ahora en Belén se exponía no a que Herodes le
decapitase sino a que el ejército israelí le derribase el Portal con
una excavadora. Y aquí, el viajero que viene a cenar con su familia en
esa noche de cariñosas añoranzas, a que le vuelen en pedazos unos
hijos de puta.
En fin, repito que tuvo que mediar Sort y al cabo no ocurrió nada. Pero
podía haber pasado y el lehendakari se hubiese limitado a lamentarlo y
a seguir adelante con su plan.
La semana que viene, ya en 2004, intentaré hacer un repaso de lo que ha
sido este año que está a punto de acabar. Pero ya les adelanto que a
mí, personalmente, eso de: ¡Visca Catalunya lliure!, me gusta más
bien poco. Visca Catalunya, sí. ¿Pero a qué viene lo de lliure? Yo no
he visto por las Ramblas que la gente vaya atada ni que les vigile a
cada uno un Guardia Civil... Así que opino que sobraba el calificativo.
De esa forma se comenzó con el "askatuta" y ya pueden verse
las consecuencias. Ambas palabras significan libertad en castellano y la
libertad es un concepto demasiado hermoso y amplio como para dejarlo en
manos de unos iluminados que se cubren cobardemente el rostro con
capuchones cuando dan ruedas de prensa para explicar sus crímenes o de
unos politicastros de tres al cuarto que hoy están y mañana ya se han
ido. Bien dijo el gran Churchill que la guerra era algo muy serio como
para dejársela hacer a los militares. Pues con la libertad ocurre lo
mismo. No se puede dejar en manos de cualquiera.
En fin, que hayan pasado feliz Pascua y que el domingo 28 les den pocas
inocentadas, que ya nos las están dando todos los días y no ponemos
remedio aunque podamos estar hasta el gorro de que nos las hagan. Por
cierto, y esto no es inocentada, las angulas se han vendido en unos
grandes almacenes a 660 euros el kilo. Imagino la cara del empleado que
las despacha y que no cobrará muchos más mensualmente, si es que los
cobra, cuando haya gente que las compre. No me digan ustedes que esto es
justo y que el bienestar está bien repartido.
Váyase, señor Aznar, pero reconozca que nos deja el país hecho un
desastre. Aunque, seguramente y por desgracia, otros que vengan tras
usted le puedan hacer bueno. Que ya ha sucedido.
A
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