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TARZÁN DE LOS
MONOS
En 1914 sale a la luz, bajo el título de Tarzán
de los Monos, la primera novela sobre este legendario héroe, fruto de
la imaginación de Edgar Rice Burroughs, periodista y escritor
norteamericano, nacido en 1875 en Chicago.
El heredero de un título nobiliario de Inglaterra, Lord Greystoke, de
nombre Jhonn Clayton, viaja con su joven esposa , Lady Alice al corazón
de África en una misión diplomática. Surge un motín a bordo y, tras
del asesinato de todos los oficiales, la pareja de recién casados es
abandonada en la costa occidental del Continente Negro. Allí, Clayton
lucha contra la Naturaleza valiéndose de las armas que la inteligencia
le ha brindado y consigue edificar una pequeña cabaña donde meses más
tarde nacerá un niño. En el alumbramiento, y tras del ataque de una
especia de mono antropoide, especie que Burroughs parece haberse también
inventado ya que no corresponde exactamente a ninguno de los simios
existentes, Lady Alice pierde la razón y, al cabo de un año, fallece.
En la cuna, hambriento, queda sollozando el niño, heredero de uno de
los más preclaros títulos de Inglaterra. En su desesperación, Clayton
no observa que ha dejado la puerta abierta y por ella penetra el gran
mono Kerchak, seguido de todos los suyos, entre los cuales se encuentra
Kala, la hembra que lleva en brazos el cadáver de su cachorro recién
muerto. Mientras el macho acaba con la vida del aristócrata inglés, la
mona siente latir en su salvaje pecho la llama maternal por la criatura
que observa viva y hambrienta y, abandonando el despojo ya fallecido, se
hace cargo del cachorro de hombre. Y así, amamantándose en el peludo
pecho de una mona, nace a la leyenda la legendaria figura de Tarzán de
los Monos.
Es verdaderamente ingenioso cómo, heredero de una sangre noble e
inteligente, Tarzán (Piel Blanca) aprende a leer en los libros de su
difunto padre, sin ayuda de nadie y sin haber visto nunca un ser humano.
Su vida entre los antropoides está llena de anécdotas y de ser
despreciado por su piel lampiña alcanza al cabo de los años la
jefatura de la tribu, tras singular pelea con el rey de ella, Kerchak.
Se calcula que el novelista norteamericano escribió veinte libros sobre
Tarzán, aunque verdaderamente en España se han publicado como legítimos
solamente doce. El resto se toman como apócrifos y se duda muy mucho
que procedan de la pluma de Burroughs. De lo que no cabe duda es que éste,
ya ampliamente conocido por esta obra y otras de cienciaficción,
alcanza la riqueza cuando el personaje es llevado al cine e interpretado
por el nadador Johnny Weismuller, en 1932, lo cual es una verdadera lástima
porque del Tarzán sumamente inteligente ideado por su creador se hace
una parodia de persona solamente fuerte pero ampliamente estúpida. Se
le añade un personaje simpático que no existe en la obra literaria, la
tan conocida mona Chita, y se le hace pasar por un idiota integral que
salta de árbol en árbol valiéndose de lianas que, al parecer, se han
dispuesto de antemano para el uso del hombre-mono. El verdadero Tarzán
no viajaba de esta guisa, sino como los verdaderos monos, valiéndose de
gigantescos saltos y de su poderosa musculatura. Tal vez por ello, por
ese menosprecio que el cine ha dado a la figura, ésta no ha sido
considerada literariamente como merece. Pero al autor le convirtió en
rico, igual que al actor le convirtió en loco.
Tarzán de los Monos, ya Lord Greystoke al cabo del tiempo, vive increíbles
aventuras en mundos maravillosos, entre pigmeos, entre antepasados y
animales propios del Terciario; en medio de una corte medieval y
perseguido siempre por malignos jeques árabes que viven de la
esclavitud y del contrabando del marfil obtenido de los grandes
colmillos del elefante Tantor, el grande y fiel amigo del héroe. Todo
animal tiene un nombre en la novela. Numa, el león. Sabor, la leona.
Buto, Histach, etc... y Bolgani, el gorila, el ancestral enemigo de Tarzán.
Casado con Jane Porter, hija de un distraído sabio norteamericano,
tendrán un hijo que será raptado y conducido también a África, y
obligado a vivir en parecidas condiciones que las de su padre. Así se
convertirá en Korak, el Matador. Un mundo fabuloso, en suma, al que en
verdad la pantalla grande no ha hecho la merecida justicia aunque últimamente,
con GREYSTOKE, se ha acercado a la realidad literaria. Siempre nos
presentan a los negros como porteadores de las safaris organizadas por
los blancos y hasta podemos adivinar cuándo se van a caer al río para
que se los coma el cocodrilo o por el precipicio en donde no se ha despeñado
la frágil dama europea calzada con tacones.
De verdad: Tarzán, al frente de sus nobles guerreros negros, los
waziris, vive en un mundo más espléndido. Hasta interviene en la
Primera Guerra Mundial y, en uno de esos libros que le atribuyen al
autor pero que hay duda que sea suyo, también en la Segunda. Los años
no pasaban para él. Y no hablemos de las riquezas de la fabulosa ciudad
de Opar, ocupada por los descendientes de la Atlántida.
Aun sin grandes florituras literarias y considerada del subgénero de
aventuras, merece la pena ser leída. Y así lo ha sido por generaciones
de lectores de todo el mundo, ya que ha sido traducida a multitud de
idiomas.
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