Que acabaré solo mis días,
me han dicho esta mañana
al oírme hablarte.
Fue un comentario al vuelo el que escucharon.
Creo que están en grave error, de parte a parte.
No entendieron mi voz ni tu respuesta,
entendieron tan sólo algún desaire
que, como es mi costumbre, siempre en broma,
te gasté, mi amor, para alarmarte.
¿Qué sabe aquél que siempre escucha a medias,
con mal afán por enterarse
de la vida de otros? No conoce
de la Misa la media ni del amor el semblante.
Mas yo sí sé bien que fue el Destino
quien nos unió en aquella tarde,
¿recuerdas?, en que yo, sin pretenderlo,
por azar, sin querer supe encontrarte.
Y con la Fortuna al lado y con el sino de
frente,
conseguiré la victoria que siempre me negó antes.
Tú a mi lado, en un beso los dos muy unidos,
cualquier cosa que se oponga me llevaré por delante.
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