Ya la distancia separa de nuevo nuestros cuerpos,
pero las almas en el recuerdo unidas quedan.
¿Volverá el Destino otra vez a dejar vernos?
Esperemos que sí, que eso suceda.

Porque han sido unos días de amor incomparables,
un sosiego feliz, una hermosura,
pero sé que se oponen unos imponderables
que no puede vencer ni esa ternura.

Aguardemos, porque la vida es sabia y aunque, a veces,
el camino se escriba con trazo equivocado,
los dos sabemos que la distancia no decrece
el amor, aunque un tiempo estemos separados.

Lo malo es la nostalgia de tus besos,
despertar y ver que el lecho está vacío.
Acariciar sólo el aire y que tu cuerpo
no se encuentre arropado junto al mío.

Ése es mi sino, parece que lo viera:
Estar solo, perdido en la distancia,
carecer para siempre de aquella compañera
que mi existencia alegre y llene de fragancia.

Pero un día vendrá, no tengo dudas,
de que a mi lado estés, si Dios lo quiere.
Si no fuera así, ten por segura
que yo supe lo buena que tú eres.

Porque todo lo diste sin pedirlo,
te entregaste sincera como lo hiciera nadie.
Mi corazón sabrá ser agradecido
y hará que tu memoria siempre guarde.

Pero no cavilemos más en nuestra suerte.
Las cosas, por su peso, vendrán solas.
Pronto, muy pronto, seguro estoy de verte.
No deben importarnos los días ni las horas.

Y aunque meses separen nuestro encuentro,
habremos de encontrarnos algún día.
No mata la distancia un sentimiento
ni las penas de ahora pasadas alegrías.

Habrá que soportar con estoicismo
este tiempo que amargo se presenta.
Te aseguro que yo dudo de mí mismo,
mas espero que tú firme te mantengas.


Poema anterior                   Menú            Poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1