Anoche estuve a morir,
anoche estuve a la muerte.
Es el destino del hombre:
Preparado a morir siempre.

Esa sensación de angustia,
ése sentir que no sientes,
que se te marcha la vida,
ese miedo que te envuelve.

Ahora estamos y mañana
tal vez ya no te despiertes.
O estamos en plena calle
y te mueres de repente.

Por eso, ¡vive el instante!
Vive el hoy, vive el presente.
Quizás dentro de un momento
tu cuerpo se sienta inerte.

No dejes para mañana
lo que hoy hacer desees,
porque puede ser, quizás,
que ese mañana no llegue.

Ten el alma preparada,
libera de mal tu mente.
Llévate poco equipaje,
de ese viaje no vuelves.

Y cuando llegue la hora,
confía en que tengas suerte.
¿Hiciste el bien? Ve tranquilo.
Y si no... Dios es clemente.

 

 

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