Sé que me estás deseando, lo sé.
¡No veas cómo yo te deseo!
¡Cómo desearía tenerte!
Y sufro pues no te tengo.

El lecho parece inmenso
porque dentro de él no estás,
aunque hay un huequecito
que guardo, por si el azar
a mi lado te trajese
una noche en mi soñar.
Y es que deseo besarte,
tus muslos acariciar,
para perderme muy dentro
de tu belleza y gozar.

Mas sueños son de la mente
que debo de contener.
Hay que darle tiempo al tiempo.
No sirve mucho correr.

Vendrás a mí algún día,
dentro de poco tal vez.
Y otra vez, otra mañana,
a recibirte yo iré.

¿O tal vez de noche vengas?
O de tarde. ¿Qué más da?
El caso es que vengas pronto.
¿La hora que más nos da?


 


 

 

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