Sosiego pido al alma inquieta
y a la mente febril le exijo olvido.
Sueño. Y en sueños, sueño que está muerta
mi esperanza, tu amor, mi regocijo.

Mas cuando me despierto, sudoroso,
mi mano extiendo buscando tu cobijo...
Y al cabo, al ver que el aire sólo rozo,
que estoy solo en el lecho y no contigo,
los ojos se me anegan y en mi pecho
estallan anhelantes los gemidos.
¡Ay, días que pasaron y se fueron!
Quisiera ya por siempre estar dormido...

No despertar jamás de este letargo,
seguir soñando que existe nuestro nido.
¡Quién pudiera olvidarte! Y, sin embargo,
con todo mi pesar, no lo consigo...

    Poema anterior                                  Menú                      Poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1