En
estas horas torpes en que el amor me llama
y en las cuales el alcohol me vence,
recuerdo mi vivir por otras eras...
¡y hasta me siento alegre!
Conseguí lo que quise, lo que soñó mi mente,
aunque costara un precio muy caro a veces...
Un día sudé lágrimas; otro perdí la honra;
aquel me sentí solo...
y, al cabo, fui la sombra
del ser que imaginé que era divino
y, siendo su perfil, ahora soy hombre...
¡que es lo que importa!
Hombre simple y vulgar,
hombre que siente...
¡Ay, qué loco buscar!
¡Si es lo que quise siempre..!
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