Libros
del ser que siempre he sido...
Libros del ser que aún no conozco...
Historia de momentos que se han ido,
de lúgubres acentos y de gozos
que el alma abandonaron, de suspiros,
de cantos de tristeza, de alborozo,
de sangre de mi vida, de mí mismo,
de sueños de un mañana que es ignoto...
Libros... que yo he leído.
Libros que me dejasteis rota el alma,
que prestasteis quietud al ansia mía,
que rompisteis mis sueños y mi calma,
que el insomnio trajisteis... ¡Qué agonía
sentí, cuando en el parto, mi esperanza
quedó pendiente siempre de la rima
del amor que se fue, del que llegaba,
de un torpe sonreír con la caricia
de una mirada falsa!
Libros, en fin, que yo he soñado alegres
pero mi torpe pluma parió tristes...:
¡Al mundo apareced, para que siempre
dejéis en las esferas vuestra esfinge!
Misterio en los caminos que, de un leve
pisar, fueron hollados... ¡Descubrirme
al mundo de los sueños! ¡Que la muerte
no borre mi memoria! ¡Que mi estirpe
tenga mi luz de frente.
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