| |
Mujer cuya turgencia desafía
a emergente Afrodita en la mañana;
mujer, mi dulce bien, venezolana,
que inspiraste en mis venas Poesía...
Cuando miro tus senos, vida mía,
me arrebato de ardor. De buena gana
comería, glotón, de esa manzana
sabrosa mas letal, cual ambrosía.
Porque un breve bocado que comiera
me haría volver loco, de seguro;
si alcanzo a devorarte toda entera
moriría sin duda. ¡Cuán impuro
conviertes mi pensar, cartagenera!
Mejor ya no mirarte en lo futuro.
Pasaré de venderte más cupones,
pues todo es al final sólo ilusiones. |
|