¡Qué pronto se pasó el
tiempo
de los besos y el cariño!
¡Qué pronto se hizo de noche!
Tu Sol duró sólo un guiño.
Un suspiro, un parpadeo,
la pataleta de un niño.
¿Qué ocurrió? Ya no me llamas
para decirme "rei miño".
O "meu rei", que del
gallego
no sé las palabras justas.
Yo te entendí en castellano
decirme: - ¡Cuánto me gustas! -
Pero sé que hay un idioma
que tiene frases iguales;
y es aquél el del dinero:
- Tanto tienes, tanto vales. -
Porque si yo fuera rico
otro gallo cantaría,
mas como no tengo un chavo
se terminó el: - ¡Vida mía! -
¡Torpe afán de la riqueza,
mala ley la del dinero!
Que por tenerlo es más noble
el truhán que el caballero. |