Dos pasotas vinieron por la calle...

  Dos pasotas vinieron por la calle.
Su rebuzno, al vibrar en mi garita.
me arrancó de mi ensueño melodioso,
Placer del buen vivir, lo cual me irrita.

- ¿Te enseñó a rebuznar así tu madre?
Te habría en su vejez, la pobrecita.
Mas te curo de males yo muy pronto,
que aquí tengo un bastón que bien los quita.

Se volvieron e hicieron un alarde,
un esquema de honor y quedó en nada.
Así acabó la historia, eso fue todo;
no hubo sangre al final de la jornada.

Corren tiempos que sobran los fantoches,
los hombres no los mide la estatura;
jamás envainé yo un arma sin usarla,
es la cruel realidad aunque sea dura.

No te lances al mundo con desplantes
ni muestres al jugar ninguna carta;
procura mantener la faz oculta,
que puedes encontrar quien te la parta.

Soy hombre muy calmado y bien prefiero
a todos extender mi mano abierta;
mas sigue mi consejo y mejor corre
si alteras mi quietud y abro la puerta.

 

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