Alabando los goces de la vida
me transcurre la noche, levantado;
pensando en los eventos del pasado,
juzgando exactamente la partida.
Pues vivir es un juego donde envida
el que más cartas lleve o el osado.
Si es farol prontamente es apagado
por quien lleva la mano bien servida.
No sirven alharacas ni desplantes
chulescos de taberna en ese juego;
los triunfos dominan si bastantes
sostiene el jugador y no hay más luego.
Si el reparto de cartas te dio suerte,
con buenas ganarás; si no, la muerte.
He mirado las mías y eran buenas;
quizás eran mejores las ajenas.
Porque, al cabo, no digo que he perdido
mas tampoco he ganado lo debido.
Jugaré lo que resta con más tacto,
a ver si encuentro el rumbo más exacto.
Con un poco de acierto y de fortuna,
mis versos llegarán hasta la Luna. |