| |
No querré separarme de tu
lado
o acaso desearé nunca haber ido;
la eterna cantinela que he sentido
a lo largo del tiempo, en el pasado.
Mas sea como quiera, será el Hado
el que impulse, implacable, mi sentido;
quien me frene, si es ése su cumplido,
o me lance a un amor desenfrenado.
Lo que sea, ya escrito está en la
Historia
y ninguno podría variar nada.
No consta todavía en la memoria
pero insisto que ya es agua pasada.
Proviene desde Adán, el primer hombre;
y el juego es similar, aunque te asombre. |
|