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¡Qué pronto se acabaron las
llamadas
cuando has visto que no me conseguías!
¡Qué lágrimas tan falsas, qué agonías,
Cuán torpes y qué inútiles jornadas!
Terminóse el verano y ya agostadas
quedaron ilusiones y alegrías.
Son recuerdos de ayer y fantasías,
sueños locos, quimeras olvidadas.
El otoño ya muere y el invierno
dará paso a una nueva primavera;
tú vivirás tu vida, yo el infierno
de la mía alocada, aventurera.
Pero siempre sabremos, bien concierno,
los dos, que sí hubo amor y en qué manera. |
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