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En mis oídos resuena el
nombre
más hermoso del mundo,
pequeña Lara,
igual que lo es su dueña
sin duda alguna,
sobre todo su alma.
Deseo conocerte y en ello sueño,
poder tomar tus manos y,
con respeto,
depositar un beso con que ofrecerte
toda mi vida entera
y mis secretos.
No soñaré esta vez como otras veces,
a ti sólo te aprecio
por lo que vales.
No mancharé mi honor cual hice antaño,
en busca de aventuras
y falsedades.
Puedes venir tranquila, amiga mía,
iré a buscarte pronto,
hermosa Lara.
Quiero escuchar tu risa dulce y alegre.
Luego, un beso de hermano
darte en la cara. |
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