Bien sé que habrán...

  Bien sé que habrán de herirte mis poemas.
No están hechos con odio ni amargura,
Simplemente son eco de mis quejas,
de mis sueños de amor, de mi locura.

De no tenerte al lado cuando escucho
a la orquesta tocar La marcha turca,
de no seguir su ritmo. Y es que es mucho
pensar que estás lejana, en tu tierruca.

Por este mismo parque paseamos
unidos de la mano, entre sonrisas.
Hoy estoy a la sombra de un gran árbol
acariciado mi rostro por la brisa.

Entonces era el cuerpo el fatigado,
hoy camino ligero y muy valiente
mas el ánimo me siento muy apagado,
las ideas no bullen en mi mente.

Y es que me faltas tú, que es lo importante,
tu voz que mis oídos regalaban
con risas, con gemidos anhelantes,
con aquellos silencios repletos de palabras.

Y el estar solo apenas si me importa.
Es por ti por quien más yo lo lamento.
La soledad en mí ya es cosa propia,
pero en mi soledad tus lágrimas presiento.

Y me llega hasta aquí su amargo justo,
su sabor que inundara ayer mis labios.
Lo recuerdo aún ahora y aún disfruto
paladeando aquel sabor que no era amargo.

Porque dulces supieron en mi boca
las lágrimas que dicen son saladas.
Ya ves, son acaso quimeras de alma loca,
de un alma que vibraba enamorada.

Hoy quisiera enjugarlas nuevamente,
o mejor no impulsarte a derramarlas.
Pero nunca jamás volveré a verte,
no tendré ya ocasión de degustarlas.

Ya se ha pasado el día en que lo hiciere,
ya sé que no volverás nunca a mi lado.
Lo peor es que sé que aún tú me quieres,
mas un sino fatal nos ha apartado.

 

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