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La espada de Yahiko (Yahiko no Ken) |
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Aoshi Shinomori, antiguo jefe de los Oni-ban-shu, dejaba ver su figura entre los escasos rayos de solo que bañaban en un tenue dorado a la hierba que pisaban sus adiestrados pies. Detrás de él el corpulento “Sombra”, cegado por la ira y por la confusión. Por el agobio que le suponía estar entre una venganza deseadísima y un montón de huecos en su saber. Algo no marchaba bien en su turbio corazón, y él estaba aun más fuera de sí que de costumbre. Seguía a Aoshi sin decir nada. Solo murmuraba entre dientes sin siquiera fijar la vista al frente para darse cuenta de que el objetivo estaba allí mismo, esperándole.
Kenshin estaba en su habitación hablando con Kaoru, mientras Yahiko aun entrenaba algunos movimientos con la espada de filo invertido de Kenshin Himura. Los movimientos del joven kendoka eran poco convincentes y su nerviosismo era muy notorio, ya que en breve su nuevo Sensei le haría luchar, a pesar de su falta de convencimiento. Yahiko estaba realmente asustado ante la posibilidad de que Kenshin, su ídolo, pudiera dejar en sus manos aquel terrible peso que era el proteger la vida de sus amigos. El chico cada dos por tres perdía la concentración, fallando movimientos que ya había realizado fácilmente con anterioridad. Eso le hacía pensar una y otra vez que no era capaz de enfrentarse con esta técnica. Que el Hitten Mitsurugi no estaba hecho para él. Que sus habilidades no podían pasar del kendo estilo Kamiya Kashin.
Mientras tanto, Kenshin, lejos de estar preocupado, se mostraba ahora mucho más convencido de su alumno.
KENSHIN: Kaoru, lo que te voy a pedir va a sorprenderte mucho. KAORU: ¿El qué? KENSHIN: Quiero tu Yutashi Mae Ken. KAORU: ¿Qué dices? ¿Para qué? KENSHIN: Para Yahiko. KAORU: No pienso dar la espada de mi padre a Yahiko. Olvídalo. KENSHIN: Kaoru, él no está preparado para manejar mi espada, y además la necesito yo. No hace falta ser un lince para darse cuenta de que tengo más posibilidades de vencer que él. Necesito mi espada de siempre. Él está teniendo muchos problemas con las distancias y el equilibrio. Necesita una espada más corta y ligera, y tu Yutashi es perfecta. Además, tiene el filo protegido, ¿no es así? Creo que vi hace mucho tiempo una protección en el filo. Como una… goma o algo así. KAORU: Kenshin… no puedo darle la espada de mi padre. KENSHIN: (pensando que esa frase echaba por tierra todo lo que había dicho anteriormente) Lo entiendo… KAORU: … KENSHIN: … lo siento. No debí haberte pedido eso. Discúlp… KAORU: ¡¡Espera!! (interrumpiendo) ¡¡La Daga Takeshi!! KENSHIN: ¿Qué? KAORU: La Daga Takeshi. Es una daga larga. Me la trajo Yumi de su viaje por el oeste. ¡No me acordaba! KENSHIN: Pero una daga… es cortísima. Apenas podría servir para cortar pescado ^^’ KAORU: No, que no te confunda el nombre. No es exactamente una daga. Es una pequeña espada, pero sin llegar a ser una katana. Ay, no se cómo explicarlo. Cuando la veas lo entenderás. Espera aquí. KENSHIN: ¿Yumi? ¿Quién es Yumi? KAORU: Espera…
Kaoru desapareció por la puerta y dejó a Kenshin pensando en ese nombre que le resultaba familiar. De pronto… reaccionó.
KENSHIN: ¡¡¡YUMI!!! KAORU: Ya estoy aquí.
Kaoru portaba un paquete hecho con telas blancas (amarillentas por el paso del tiempo). Realmente no parecía que tuviese el tamaño de una daga, pero tampoco podía compararse a una katana en longitud. Aun así estaba tapada, y Kenshin solo podía intuir la forma de la espada.
KENSHIN: ¡¡YUMI!! KAORU: Sí. ¿Qué pasa? ¿No te acuerdas de ella? KENSHIN: @_@ Sí que me acuerdo… sí…
FLASHBACK
Kaoru iba camino al dojo con una figura femenina a su lado. Kenshin tendía la ropa en el exterior con su clásica sonrisilla de inocentón. De pronto se dio la vuelta y vio a la chica. Una jovencita morena y con cara de niña buena, se le quedó mirando. Se acercó lentamente… y le dio un abrazo enorme sin venir a cuento.
YUMI: ¡¡HALA!! ¡¡PERO QUE BUENO ESTÁS!! KAORU: ¡Yumi! YUMI: ¡¡SI ES QUE ESTÁ BUENÍSIMO!! ¡¡QUE GUAPO!! -^o^- ¡¡¡¡¡ayyyyyyy!!!!! KENSHIN: O_O’………… pero… pero… ¡¿tú quién eres?! YUMI: Vaya pregunta. ¡¡Soy la prima segunda por parte de padre político de un amigo de Kaoru!!
Kenshin intentaba entender la conexión familiar…
YUMI: Pero que guapo essssssss… (susurraba sonoramente a Kaoru)
Ese mismo día por la tarde…
KAORU: Siento mucho que te vayas. Lo estábamos pasando muy bien. YUMI: Sí, pero la próxima vez… Sanosuke… ¿podrías ducharte antes de hablar conmigo? SANO: ¬¬ esta criaja, quién se habrá creído que es… YAHIKO: JAAAAAAJAJAJAJAJA YUMI: Y tú, no seas tan escandaloso. Kaoru se quedó corta cuando me contó lo de tu infantilidad. KAORU: O_O’ YAHIKO: ¿Qué? ¡¡Kaoru!! KAORU: ¡¡Yumi!! YUMI: JAAAAAAAAAAAJAJAJAJA. Que mala soy a veces. Es broma, chicos. ¿No tenéis sentido del humor? KENSHIN: ^^’ KAORU: Bueno, Yumi. Es mejor que te vayas, porque creo que eso que oigo el rechinar de los dientes de estos dos. KENSHIN: ^^’’ YUMI: Encantado de haberos conocido. Y Kenshin… KENSHIN: ^^’’’ YUMI: ¡¡CONTESTA, LEÑE!! KENSHIN: O_O ¿Quéeeeeeeé? YUMI: Que ya nos veremos algún día. (Se le queda mirando unos instantes) …Pero mira que estás bueno, ¿eh? Kaoru, no me lo quites que algún día volveré a por él. Ah… por cierto. Ven, Kao…
Una vez en la habitación de Kaoru, donde había estado durmiendo Yumi, ésta sacó de una bolsa de equipaje que había traído una funda de cuero marrón con dibujos serpenteantes en plata.
YUMI: Ten esto. Un buen amigo de Yokohama me lo dio en ofrenda por hacerle de recadera. El pobre estaba algo enfermo y me lo dio como pago. Es preciosa. Es una Daga Takeshi para mujeres. No se de donde la sacaría, pero lo de “daga” sobra. Menudo cuchillo jamonero…
Nota: Lo de jamonero va por mi parte (KamE), en caso de que esto algún día sea obra (que va a ser que no) cambiaremos jamonero por algún término que no sea raro en la época XD)
KAORU: Kame… deja de hablar… YUMI: ¿Decías algo? KAORU: ¿Eh? No… nada. Bueno… muchísimas gracias. La guardaré con cariño. Eres un sol. YUMI: Bueno… pero si estás en problemas úsala. Aunque tiene puesta una protección en el filo. Es mas de exposición que otra cosa. Pero… no espero que la trates como pieza de museo. Es una espada y como tal… debes darle uso, ¿vale? Si alguna vez necesitas usarla, úsala. KAORU: Gracias de nuevo. YUMI: Bueno, me tengo que ir… voy a despedirme de los chicos.
Las dos jóvenes salieron al patio donde Kenshin, Yahiko y Sanosuke esperaban para despedirse de la chica. Excepto Kenshin, ninguno sonreía. Miraban a otro lado, pero el pelirrojo seguía en sus trece de ser un buenazo.
YUMI: Chicos. He de irme. Más viajes nos esperan a mí y a mi libro. Algún día lo terminaré y os enviaré un ejemplar. Si es que en Europa alguien se ofrece a editármelo. KAORU: Seguro que sí. Ya nos veremos, Yumi. Cuídate mucho, ¿de acuerdo? YUMI: ^^ eso está hecho. Chicos (refiriéndose a Sano y Yahiko), todo iba en broma. Espero no haberos molestado. Me encantáis los dos y lo digo de verdad.
A Sanosuke y a Yahiko les cambió ligeramente la expresión y se sonrojaron.
YUMI: Kenshin. He oído mucho acerca de ti. Y no me refiero a las maravillas que Kaoru me ha contado de ti. (Kaoru se sonrojó también) Cuídala muchísimo. Con esto habrás compensado tus errores y no tendrás que preocuparte más.
Se acercó más para hablarle en bajo.
YUMI: No vuelvas a pensar que debes equilibrar esa balanza personal que se basa en tu espada. Si la proteges todo estará bien y nadie tendrá derecho a dudar de ello. Y si lo hace, detenle porque tú no mereces sufrir.
Kenshin se quedó de piedra ante aquellas palabras, que resonaban con sabiduría en el corazón del pelirrojo. Los finos labios de la chica se posaron en la mejilla derecha de Kenshin. La joven sintió una punzada en el pecho, quizá porque no había conseguido librarse de su nerviosismo.
KENSHIN: La protegeré siempre. YUMI: Lo sé.
Se dio la vuelta para mirar al resto.
YUMI: Bueno, chicos. Espero que volvamos a vernos algún día. Kaoru, cuida de la Takeshi. Cuidaos todos, ¿de acuerdo? TODOS: ¡Adiós! YUMI: Ah… una cosa… sois la panda más extraña que haya visto en mi vida. Sois raros hasta para el más raro de los humanos. TODOS: O_O YUMI: Y Kenshin… aféitate, por el amor de Dios…
Y así, Yumi marchó sin dejar más que sus huellas en una hierba que siempre recordaría su visita y sus palabras, claras como el agua, que dejaron a todos con cara de cuatro.
FIN DEL FLASHBACK
KAORU: Ella me dijo que si hacía falta podía usarla. Que no la tuviera por pieza de museo. KENSHIN: Yumi estaba un poco loca ^^’ KAORU: Pues si. También.
Kaoru destapaba lentamente la Daga Takeshi y Kenshin al verla la recordó claramente. La había visto un día que Kaoru hacía limpieza general en la casa. Aunque aquel día no preguntó nada porque supuso que era normal que una kendoka tuviera un arma normal en casa.
KENSHIN: La recuerdo… pero no tan larga, desde luego. No me fijé bien aquel día. KAORU: Mide algo más de un metro. Es más que una espada de defensa. El filo está cubierto por una goma adherida. Eso vendrá bien. KENSHIN: La goma servirá para que el golpe se propague pero también para que tenga menos fuerza de impacto. Servirá para Yahiko. Mil gracias, Kaoru.
Kenshin fue con la espada a ver a Yahiko. Pero al llegar a la sala de entrenamiento, se encontró su espada en el suelo y un pequeño rastro de gotas de sangre que llevaban a la pequeña figura de Yahiko. El joven kendoka estaba llorando, agazapado y cogiéndose con fuerza en pie izquierdo.
KENSHIN: ¡¡Yahiko!! (dejó caer la espada al suelo, junto con la suya) YAHIKO: ¡Déjame! Está claro que no sirvo para la katana. ¿Por qué demonios me haces esto? ¡¿Quieres humillarme?! KENSHIN: Yahiko, ¿qué te ha…? YAHIKO: ¿¡No lo ves!? Me he cortado, eso es lo que ha pasado.
Al descubrirse el pie Kenshin vio una herida profunda que probablemente había alcanzado muchos conductos sanguíneos. Sangraba en abundancia.
KENSHIN: ¡Ve a por vendas y yodo! ¡Date prisa! KAORU: ¡¡Voy!! YAHIKO: Adelanté demasiado el pie y no me dio tiempo a corregir. Y… Dios… ¿cómo pude atacar a Kaoru? ¡¡¡¡¡¡¡¡¡NO ES NORMAL, KENSHIN!!!!!!!!! No quiero… no puedo seguir con esto. No estoy bien. Quiero seguir mis lecciones con Kaoru…
Después de un silencio atronador…
YAHIKO: …no quiero aprender el Hitten Mitsurugi…
KENSHIN: Yahiko…
Momentos después Kaoru vino con un botiquín y al abrirlo comenzó a sacar material para curarle.
KAORU: Que bien nos vendría Megumi. KENSHIN: No puedo ir a buscarla. No voy a dejaros solos. KAORU: Pide a Sanosuke que vaya, por favor… Yahiko está mal. Se está desangrando y yo solo puedo retener la herida unas horas… KENSHIN: …ahora vengo…
Kenshin corrió hacia el cuarto de Sanosuke pero no estaba allí. Corrió de nuevo hacia el patio con un miedo pesado que acompañaba a su pensamiento de que Sano se hubiera ido de pronto, pero rápido se dio cuenta de que una figura estaba de pie en el patio del dojo. Sanosuke estaba mirando a la derecha, al camino… donde muy cerca ya estaban Aoshi Shinomori y Tetsuo Korane. Aoshi se echó a la carrera al ver a Kenshin en la puerta y rápido Tetsuo corrió detrás. Kenshin recordó que no tenía la espada y si entraba en la sala de entrenamiento, corría el riesgo de que Tetsuo matara a Kaoru y Yahiko.
Tetsuo tardó poco en adelantar a Aoshi, pero al contrario de lo que el mismo Shinomori pensaba, el antiguo capitán Korane no le atacó. Fue directamente a por Kenshin. Himura dio un salto a un lado y esquivo la espada envenenada de odio que Tetsuo intentaba hacerle probar.
KENSHIN: ¡¡Sano!! Necesitamos a Megumi. ¡¡Tienes que traerla rápido!! SANOSUKE: ¿Qué? ¿Por qué? KENSHIN: ¡¡¡HAZLO!!! ¡¡¡Yahiko…!!!
Un nuevo ataque de Tetsuo hizo presencia y mientras tanto Sanosuke se dirigió a una casa no muy lejana a pedir un caballo, puesto que Megumi había ido a un pueblecito cerca de allí (donde llevaba medicinas a la gente todos los jueves), pero requería prisa. Tetsuo atacó y, colocando su espada en vertical por encima de su cabeza, rasgó el aire hacia abajo cortando el aire y el valor de los presentes, excepto le de Kenshin, que estaba inalterable. Se había concienciado bien de que aquel momento llegaría. Se hizo a un lado y cuando Tetsuo intentó un movimiento seguido que rasgaba hacia un lado con la espada, Kenshin se agachó y con valentía suprema y velocidad divina se echó hacia delante buscando el cuerpo de su enemigo, pero encontró el metal al posar su puño desnudo con potencia desmedida sobre el estómago del enemigo. Bajo el traje del hombre, reposaba intranquila una armadura pesada de alguna fibra dura como el acero, y tupida como la tela de una alfombra real. Kenshin se fue a hacer a un lado pero cogiendo la larga espada con las dos manos, Tetsuo dio un impulso tremendo hacia atrás con la empuñadura para golpear la cabeza del pelirrojo, pero erró y se dio a su mismo en el pecho, sin hacerse el menor rasguño. Solo retrocedió un par de pasos, que Kenshin aprovechó para escapar a unos 6 metros.
AOSHI: Una armadura… KENSHIN: Aoshi… ¿no tienes ningún arma? No puedo hacer nada… AOSHI: ¿Dónde está la tuya? KENSHIN: En el dojo. En la sala de entrenamiento. AOSHI: Hazle que mire hacia otro lado.
Cuando Kenshin fue a darse cuenta, Tetsuo estaba perfectamente recuperado e intentaba atravesar frontalmente el pecho de Kenshin. La velocidad con la que se movía era increíble, más aun teniendo en cuenta el tamaño de “Sombra”. Lo esquivó y se echó a la derecha para dejar a Aoshi un buen hueco por donde colarse al dojo. Lo aprovechó y entró en él. Buscó rápidamente el lugar y al encontrarlo, encontró las dos espadas en el suelo y miró un momento a Yahiko sobre un charco de sangre. Kaoru estaba casi llorando mientras sujetaba con fuerza un paño sobre la herida, que ya estaba cubierta por un buen vendaje.
Aoshi cogió ambas espadas y salió de allí. Con gran velocidad salió del dojo y vio a Tetsuo intentar espadazos sueltos y bastante más torpes que los que había mostrado anteriormente. Kenshin saltó en el aire y Shinomori le lanzó la espada en línea recta por el lado del mango. Kenshin la cogió al vuelo. Colocando la espada en un estilo parecido al de Saito se dejó caer sobre Tetsuo, que no se había dado cuenta de que ahora Kenshin tenía espada. Solo un instante antes de que el guerrero cayera del cielo, consiguió reaccionar y esquivó con un rapidísimo paso hacia atrás el movimiento. Después propinó una patada muy fuerte a Kenshin en el pecho que hizo que se le abriese de nuevo una de las heridas. Pero no se quejaba. Todo quedo en silencio unos instantes.
Mientras, dentro del dojo…
YAHIKO: Escuchas eso… Kaoru… ese es el sonido que debería estar proviniendo de mi espada. No puedo dejar de temblar y ni tan siquiera estoy ahí fuera combatiendo. Solo puedo tratar de imaginar lo que estará pasando. Me odio… soy un cobarde. Siempre diciendo que quiero aprender de Kenshin, que deseo ser más fuerte y ahora me rindo… KAORU: ¿Qué estás diciendo? YAHIKO: Le he dicho a Kenshin que no quiero aprender Hitten Mitsurugi. KAORU: ¿Y qué? Es normal. Estás muy presionado. YAHIKO: … ¿no vas a regañarme? KAORU: Ni siquiera yo, que domino el arcano del Kamiya Kashin, estoy segura de querer entrar en esta lucha. Parece que no puedo hacer nada. Si ha vencido a Saito y a Aoshi… entonces yo no puedo hacer nada. Solo confiar en Kenshin… YAHIKO: No deberíamos cargar todo sobre Kenshin. No se lo merece… Kenshin es demasiado bueno… y yo soy una mierda de alumno… KAORU: Que un maestro como Kenshin confíe en ti para enseñarte su técnica, aunque sea una pequeña parte, significa que confía absolutamente en ti y cree en ti para proteger a la gente que quiere. Eso es un regalo. Pero no tienes que aceptarlo, y menos en esta situación. Hay que dar la vuelta al pensamiento lógico. Se supone que debes luchar ahora porque hay un enemigo muy fuerte. Pero eso no es así. Realmente es muy difícil aprender algo bajo esta presión. Ese “Sombra” podría acabar contigo sin darte cuenta, porque incluso Kenshin lo estará pasando mal luchando con él. Necesitas tiempo… y creo que debes seguir estudiando el Kamiya Kashin. Cuando lo perfecciones, entonces sería bueno estudiar con Kenshin el arte de la katana… ¿no crees? YAHIKO: … tienes razón…
De pronto se oyó un sonido terrible fuera de la casa. Una gran explosión que echó al suelo a Yahiko y a Kaoru. Fuera algo había explotado.
Kenshin estaba en el suelo, con la espada en la mano, y doliéndose ahora sí, de su pecho.
AOSHI: ¿¡Una bomba metálica!? TETSUO: Sí… exactamente… una bomba de acero Europea. ¿Os gusta? Lástima que tenga tan poco alcance. Pero tengo muchas más, pequeños bastardos. AOSHI: Himura, arriba… KENSHIN: ¿De qué te sirve hacer esto? ¿Qué quieres? (mientras se levantaba despacio) TETSUO: Asesino… KENSHIN: Sigues creyendo que yo maté a Kohina, ¿verdad? TETSUO: Como dudar algo así… todo el mundo me ha hablado de ti. Battosai… KENSHIN: ¿Quién ha hablado de mí de esa forma? ¡Contesta! TETSUO: Montones de personas que vinieron a mí para contarme el asesinato. No tienes piedad por un viejo político que solo intentaba ayudar a los suyos. KENSHIN: Escúchame bien, Tetsuo… TETSUO: No hay nada que hablar… KENSHIN: Kohina está vivo.
La cara de Tetsuo se tornó en una leve sonrisa.
TETSUO: Tú intentas ahora engañarme… tiene gracia. Bastardo asesino… KENSHIN: Kohina está vivo… TETSUO: Deja de decir estupideces, asesino… KENSHIN: ¿Has visto alguna vez a Kohina desde que se supone que lo maté? TETSUO: ¿Cómo voy a verlo? ¡¡¡¡¡¡¡¡ESTÁ MUERTO!!!!!!!! KENSHIN (pensando): No se molesta en preguntarme de qué hablo. No quiere que le explique nada… TETSUO: Te voy a matar… KENSHIN: ¡¡¡Te han engañado, Tetsuo!!! TETSUO: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Te voy a destrozar!!!!!!!!!!!!!
Los ojos inyectados en sangre de Tetsuo cada vez sufrían una decoloración más pronunciada en el iris. La locura se estaba apoderando por completo de Tetsuo. Los huecos que había en su mente y el odio incuestionable no le harían detenerse hasta ver el cuerpo de Kenshin carente de vida. Tetsuo Kaneda, estaba sin control ante un cuerpo malherido. Y Yahiko mientras, sufría su impotencia ante la situación, mientras poco a poco perdía fuerzas a la espera de Megumi. Todo estaba del lado de Tetsuo…
CAMINO A TOKIO
TENKA: ¿Queda mucho? MISAO: Solo queda subir esta cuesta. Te he llevado por un camino alterno para que no intentaran atacarte los de la ciudad. Te están buscando y no quiero que muera más gente inocente. TENKA: … MISAO (pensando): Dios… que va a ocurrir ahora…
FIN DEL CAPÍTULO 8
Notas del autor: No, no… vamos a ver. Este no es “un capítulo”. Es “el capítulo” XDD Que largo, ¿eh? Bueno. Ya se ha liao la gorda con Tetsuo. Esto promete, jejeje. A los que seguís este fic mil gracias por ello. Sois geniales y me encanta que me apoyéis ;)
Y gracias a Kaoru por todo lo que hace por mí, y por sus palabras llenas de cariño. Y por su fic, que es sencillamente increíble. Os animo a todos a leerlo en mi página web!!!
Shinji KamE 2002 (Alejandro Hernández)
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