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El adiestramiento de Yahiko |
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Dedico este capítulo a Kaoru, pa variar XD Gracias por todo, cielo.
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Yahiko aun estaba cierta y gratamente sorprendido ante la decisión de Kenshin de empezar a enseñarle los principios del Batto. Tres técnicas fulminantes para que el joven las aprendiera en una noche para, quizá, defender de una manera efectiva a los suyos si Kenshin sufría algún daño. El pelirrojo llevó a Yahiko a la sala de entrenamiento del dojo, y una vez allí le hizo una señal al kendoka para que se acercase. Así lo hizo el joven.
KENSHIN: Deberás usar mi espada. YAHIKO: ¿Qué? KENSHIN: El Batto ha de aprenderse con una espada de verdad. Aunque ésta no tenga filo, tiene el mismo peso de una katana convencional. Debes aprender a manejar correctamente una espada para poder ejecutar el batto con soltura. YAHIKO: Al menos no podré hacerme daño. KENSHIN: Si realizas mal una de estas técnicas puedes cortarte un pie, incluso con esta espada sin filo. La potencia que se lleva al desenfundar puede volverse en tu contra si tus habilidades se merman durante el movimiento. Debes estar muy concentrado y seguro de lo que vas a hacer. YAHIKO: ¿Estás… seguro de que yo puedo hacer esto? KENSHIN: Sí. No tengo la menor duda. YAHIKO: … entonces de acuerdo. KENSHIN: Sitúate para atacar.
Yahiko intentó imitar la postura que Kenshin normalmente adoptaba para realizar un ataque Batto. Rápidamente Kenshin hizo correcciones en su postura.
KENSHIN: Empecemos por la primera. Es el Batto básico. Sacar la espada y golpe en semicírculo. Con esto deberías poder desarmar a cualquiera con un nivel medio de defensa. Has de tener en cuenta que para que las técnicas batto funcionen, debes contar con el factor sorpresa. Si se da cuenta demasiado pronto de que estas preparando un ataque, le será muy fácil esquivarlo. YAHIKO: De acuerdo. KENSHIN: Tienes el pie derecho delante. En el momento en que empujes con el pulgar la empuñadura, echa el peso del cuerpo hacia la derecha y cambia el pie de apoyo al realizar el empuje final. YAHIKO: ¿Qué? KENSHIN: Dame un momento la katana. Observa.
Con su preciada katana en mano, el guerrero Battosai miró al vacío. Yahiko miró principalmente a los pies de su nuevo Sensei. Kenshin fue rapidísimo en el movimiento pero el joven kendoka pudo apreciar claramente el momento en el que el pie intercambiaba su postura.
YAHIKO: Lo he visto… KENSHIN: Ahora, intenta imitarlo, pero mucho cuidado, puedes hacerte mucho daño. Lo digo por experiencia. YAHIKO: Vaya… KENSHIN: Mi maestro era duro (dijo con una sonrisa venida del pasado) YAHIKO: Hiko, ¿no se preocupaba por ti? KENSHIN: Él decía que con mi destreza no podía morir de otra forma que no fuera por otra espada. O por una enfermedad, claro. La confianza es lo que me dio la fuerza, y pude corregir mis fallos. Vamos a practicar esto.
CAMINO HACIA TOKIO
Tetsuo caminaba haciendo que Aoshi caminase cada vez más rápido. La imapaciencia era notoria en los gestos del enloquecido Tetsuo, alma engañada y corazón oscurecido por propósitos aun turbios en las mentes de nuestros amigos. Aoshi llevaba una expresión seria caminante al frente de “Sombra”. Al fondo Aoshi ya veía las luces del dojo. Como si Tetsuo le hubiera leído la mente, se apresuró en preguntar.
TETSUO: ¿Es ese? AOSHI: (pensando que en esos momentos Himura podía estar demasiado desprovisto de eficacia debido a la noche) No… debemos hacer un buen rodeo aun por esa zona arbolada de la derecha. No seas impaciente. Si hay alguien que está deseoso de llegar, soy yo. TETSUO: Camina y cierra la boca. AOSHI: (pensando) Menos mal…
EL OTRO CAMINO A KIOTO (XD)
Misao continuaba caminando, ahora mucho más sueltamente, al lado de Tenka.
MISAO: … así que le pones puerros antes que cebollas? Ah, por eso Kaoru no es capaz de hacer un buen caldo al estilo Miyaki. Sabía que ese sabor no podía ser “un clásico japonés”. TENKA: Hay que tener en cuenta muchas más cosas. El punto de cocción necesario. Hay que hervir correctamente todo para que el sabor no se mezcle en exceso. Que cada ingrediente tenga su sabor. MISAO: Ya verán. Cuando todo esto acabe, ¡¡les voy a preparar una comida que Kaoru se va a quedar verde de envidia!! TENKA: Sí… cuando todo esto acabe… MISAO: Oye. Ahora empiezo a tener muy claro que tú no eres malo. ¿Qué pasa contigo? TENKA: No dudes de mi maldad. Ya te lo dije. Mira, no tengo nada en tu contra, y realmente no me pareces digna de morir. Si me llevas al dojo, podrás irte, de verdad. No me hagas volver a tratarte como antes. Si Tetsuo se enterase, me mataría. MISAO: Ese Tetsuo es muy distinto a ti. TENKA: Él es el único que conoce sus planes. Es el problema, que nadie ha conseguido saber por qué nos ordena estas cosas. No entiendo aun por qué he tenido que quedarme contigo. Es absurdo. MISAO: Dime. Si te llevo al dojo antes de que tu Maestro llegue, ¿matarás a Kenshin? TENKA: …mis órdenes no son esas. MISAO: Abandónale. Te está engañando. TENKA: Debo confiar en mi maestro, por muy extraño que sea su comportamiento. Tetsuo es… impredecible. Eso es todo. MISAO: … de acuerdo. Entonces no te llevaré por el camino rápido. TENKA: … maldita sea. Me vas a hacer enfadar… MISAO: Jejejeje, no podrás saber nunca si te estoy llevando por un buen camino, así que no me presiones, ¿vale? Sigues siendo mi enemigo…
DOJO KAMIYA
Yahiko se quedó practicando un complicado movimiento que realizaba con lentitud, mientras Kenshin fue a buscar a Kaoru. La joven estaba en su habitación, templando su corazón ante una vela de llama naranja que mecía sombras en torno a la bella figura de Kaoru. Kenshin abrió la puerta.
KENSHIN: ¿Puedo pasar? KAORU: … claro… KENSHIN: Dicen que una vela solo cura las almas que han pecado. KAORU: También son un buen invento cuando los farolillos se averían (Kaoru señala a una lamparita rota) KENSHIN: ^^’…… vale, dejemos los dichos orientales y centrémonos en Yahiko. KAORU: ¿Qué tal le va? KENSHIN: … mal. KAORU: ¿Qué? KENSHIN: Tiene miedo. Un miedo que haría temblar a la más fuerte de las katanas. Tiene miedo… a hacerse daño. Le falta confianza. Y también está agobiado ante la impresión que le da todo esto. Kaoru, estoy haciendo mal en enseñarle… ¿verdad? KAORU: No lo sé. Antes veía claro que no debías hacerlo. Pero tu confianza puesta en él… no sé, cuando te veo esa mirada tuya, siempre haces que dude de la lógica. KENSHIN: Kaoru, si Yahiko no se concentra, no podré enseñarle nada. Tú has sabido adiestrarle todos estos años. Quiero que me ayudes, por favor… mañana van a atacar el dojo. Estoy seguro. KAORU: Kenshin… KENSHIN: Necesito a Yahiko, y ahora te necesito a ti. KAORU: Pero… no sé… cómo… KENSHIN: Te necesito, Kaoru… KAORU: (escuchando un sonido grave proveniente de un alterado corazón alojado en su pecho) Kenshin… te ayudaré, pero no se cómo. KENSHIN: Yo soy muy blando. Tú tienes más experiencia enseñando a Yahiko. Tienes que darle la fuerza que necesita. Por favor… KAORU: Vale… lo intentaré.
Yahiko estaba practicando en el dojo, sudando quizá por el esfuerzo, o por el gran nerviosismo que se acrecentaba en su mente.
YAHIKO: No puedo… ni siquiera me atrevo a sacar la espada rápido… mierda, pero está claro que no puedo hacer ese cambio a la primera, tan rápido. KAORU: Lo que pasa es que eres un cobarde… YAHIKO: (mirando en dirección a la puerta, donde estaban Kaoru y, detrás, Kenshin apagado como una mecha bajo la nieve) Kaoru… KAORU: (sacándole la lengua) ¿Tienes miedo a hacerte daño? ¡JA! Pero si siempre te vas dando golpes con todo. Por un poco más no va a pasarte nada. YAHIKO: ¬¬’ Kaoru… KAORU: ¿Qué? Digo la verdad, ¿no? KENSHIN (pensando): Dios mío… esta chica da miedo… KAORU: Vamos, Yahiko. Atácame, ¡pero hazlo de verdad! YAHIKO: No puedo… KAORU: Entonces no podré enseñarte nunca los arcanos del Kamiya Kashin. YAHIKO: ¿QUÉ? ENTONCES NUNCA LLEGARÉ A NADA!!! KAORU: Pues ataca de una vez y deja de quejarte. YAHIKO: ¡¡¡Serás…!!!
Yahiko desenfundó a una velocidad de vértigo mientras todo su cuerpo saltaba hacia delante y sus pies hacían un intercambio perfecto. Kenshin se quedó asombrado ante aquella rapidez, que hacía que los brillos de la espada fueran meros chispazos de luz en la sala. Kaoru dio un paso a un lado asustada y Kenshin paró el golpe con la mano. Se hizo una pequeña herida, pero nada importante. Había sabido compensar la fuerza.
YAHIKO: (soltando la espada) Kaoru… no… no he podido parar. No sabía cómo… No quería darte… de verdad… KAORU: Ya… ya lo sé… KENSHIN: No has podido parar porque no te he enseñado cómo. Ha sido culpa mía. Kaoru, perdóname.
Una mano confiada se posó en el hombro de la chica y ésta tuvo que ceder ante el gesto de Kenshin.
KENSHIN: Yahiko… has conseguido hacerlo. Kaoru… gracias. KAORU: No… no hay de qué. KENSHIN: Yahiko… ahora debes aprender a dominar la técnica. Ese miedo puede ser superado en poco tiempo. YAHIKO: … lo intentaré. KENSHIN: Bien. Sigamos entonces. Kaoru, ve a dormir, por favor. Y mil gracias, de verdad… KAORU: Yahiko. No te tomo en cuenta esto. No te preocupes, ¿de acuerdo? Suerte. YAHIKO: … gracias, maestra… KAORU: Maestra… vaya…
BOSQUE ENTRE TOKIO Y KIOTO
Saito caminaba sin apenas fuerzas de vuelta a la enfermería de Kioto. No tenía otra salida, puesto que si partía hacia el Dojo corría el riesgo de morir asesinado por Tetsuo o uno de sus subordinados. Llevaba ya un buen rato caminando y a pesar de eso no había conseguido salir del bosque. De pronto vio dos caballos pasar cerca. Los jinetes iban vestidos como la gente de Tetsuo. Iban mirando a un lado y otro. Buscando. Saito se echó al suelo para quedar sentado y con las pocas fuerzas que le quedaban empuñó su espada sin hacer ruido y escuchó.
¿¿??: Buscar por aquí a “Sombra” es de locos. ¿?¿?: Ya, pero la carta que nos dejó decía claramente que le viniésemos a buscar por aquí. ¿¿??: Es raro… es muy raro. Él siempre prefiere trabajar solo y se libra como puede de nosotros. ¿Por qué de pronto pide ayuda? ¿?¿?: Quizá ha comprendido que no puede él solo con la situación. Battosai tiene buena fama de asesino. Dudo que él sólo pudiera con él. ¿¿??: Voy a ir por ese camino. Quédate aquí y registra la zona. ¿?¿?: De acuerdo…
Uno de ellos, cuyo largo cabello asomaba por detrás de una capucha negra, fue con su caballo hacia una dirección, pasando casi al lado de Saito. El otro se bajó del caballo y caminó buscando a su jefe o alguna señal de que había estado allí.
SAITO (pensando): Bien… solo queda uno…
El secuaz de Tetsuo caminaba en círculos. Se encendió un cigarrillo y varias veces pasó al lado de Saito, sin percibir su presencia, ya que el traje de Saito era oscuro y estaba entre sombras y hierba alta. Cuando por cuarta vez el hombre pasó por su lado, Saito desenfundó lentamente. A la espalda del enemigo, el Sinshengumi adoptó su postura Gatotsu, situando la punta de la espada a manera de puntero que señalaba la figura del secuaz de sombra. Saito se abalanzó como pudo (no sin sufrir gran dolor) y el enemigo solo tuvo tiempo de situarse de perfil. La espada de Saito penetró costosamente en el cuello del enemigo. Giró la espada y el enemigo se ahogó en sangre. Al sacar la espada, la sombra murió y, caminando despacio por las heridas, montó el caballo negro donde había venido el guerrero. Enfundó la espada y cabalgó hacia Kioto deprisa. Cuando el compañero de aquel enemigo volvió y lo vio muerto, rozó el llanto, pero se limitó a ver la herida, intentando saber cómo había sido provocada. Finalmente cargó el cuerpo en su caballo y decidió volver por donde había venido.
CASITA DE CAMPO. EN ALGÚN LUGAR A LAS AFUERAS DE KIOTO
Sentado en una mesita dentro de una cabaña de madera, estaba un hombre mayor (de unos 60 años) conversando con un hombre de no más de 30 años, que parecía ser su subordinado.
KOHINA: ¿Has mandado ya a Hishi y Oshima? KATA: Sí, señor. Deberían estar al llegar al punto de encuentro. KOHINA: Mmh… espero que el idiota de Tetsuo no haya decidido ir por su cuenta a por Battosai. Aunque de todas maneras mis planes se cumplirán. Que fácil es jugar con las mentes ajenas……. Confundirlas… Una voz que habla desde la sombra nunca será reconocida con claridad. Conseguir que se respete a esa figura invisible es más fácil de lo que la gente pueda creer. La mente humana es muy débil, y eso es lo que hará que mis soldados venzan. Ellos no saben ni quién les ordena realmente. Creen en Tetsuo y en aquellos que dicen ser sus subordinados. Y ni tan siquiera son capaces de pensar que hay algo más detrás de todo esto. Están cegados por su confianza en ese idiota. KATA: ¿Se rebelarán? KOHINA: Puede. Solo espero que no sea antes de la muerte de Himura. Sería un contratiempo más, aunque no me resultaría muy engorroso. Mi objetivo está cercano. No tengo que caminar mucho para alcanzar ese punto. KATA: ¿Qué será de Tetsuo? Está loco. Ha perdido la cabeza por completo. KOHINA: Mientras siga creyendo que Himura es un asesino que no le permitió alcanzar el poder… no habrá problema. Él está seguro de mi muerte porque mucha gente así se lo confirmó. Lo que no sabe es que toda esa gente, de tantos lugares… todos eran parte de mi ejército. Una vez más se demuestra que la mente humana es frágil y muy alterable. Tan solo tienes que convencerles de que son parte del rebaño para que sigan al resto. KATA: Señor… ¿usted cree realmente que Tetsuo puede vencer a Battosai? Piense que venció a Sishio. KOHINA: Según informes del gobierno… Sishio no fue derrotado. Murió en sus propias llamas. Himura no sería capaz de matar a nadie ahora mismo. He seguido su trayectoria bastante tiempo y siempre consigue vencer sin matar. Pero si no mata a mi gente, no podrá hacer nada. Son demasiados. Y demasiado fuertes. KATA: Sí… KOHINA: ¿Sabes, Kata? KATA: ¿Señor? KOHINA: Creo que tomaré un baño. Avise a la dama para que lo prepare, por favor. Necesito pensar en algo. Algo da vueltas a mi mente. Algo no encaja en todo esto. KATA: En seguida le avisaré, señor Kohina. KOHINA: ¿Sabes? Himura podría vencer a Tetsuo… no lo había pensado. No lo mataría, pero lo vencería. Battosai puede saber de mi existencia y entonces tendría argumentos para hacer que Tetsuo se fuera. Esperemos que ese idiota haya enloquecido por completo y no escuche voces que hablen de mí. Tic… tac… tic… tac… Mi reloj (observando un reloj de bolsillo que sacó del mismo)… espero que sepas hacer bien a mis planes. Recemos para que Himura no tenga tiempo de hablar y pueda caer derrotado ante esa mente retorcida de Tetsuo. “El Autodidacta”…el aprendiz que se instruyó según ninguna lógica. Solo algunas técnicas fueron puestas ante sus narices para que no perdiera el camino de la katana. Espero que funcione… Kata, puedes retirarte. Dile a la dama que se de prisa. Necesito ese baño. KATA: Ahora mismo, señor Kohina.
Kata se retiró por una puerta cercana y Kohina se fundió con el silencio.
KOHINA (pensando): Himura… el que vence con la palabra… eres un estorbo que no puedo permitirme.
DOJO KAMIYA
Yahiko estaba realizando ataques Batto contra sacos se arena improvisados. No conseguía rajarlos pero si darles potentes golpes que hacían que los sacos se dieran contra el techo por el impulso.
KENSHIN: Yahiko, el movimiento no tienes que ejecutarlo con la cadera, sino con las piernas y los brazos. Pierdes velocidad y solo tendrás fuerza. Para dañar en un solo instante debes combinar las extremidades y la mente. Y liberar todo en un momento determinado. Siente el KI fluyendo y déjalo salir al desenfundar. YAHIKO: Es difícil… KENSHIN: Sí, lo es. Pero lo puedes hacer. YAHIKO: Sí. Estoy seguro… KENSHIN (pensando): Tetsuo se tendrá que enfrentar con el doble Batto. Ante eso no podrá hacer nada, por muy imprevisible que sea, o por muy veloces que sean sus esquives. No podrá aguantar dos Ryu-Kan-Sen a la vez. Eso es lo único que nos hará falta para vencerle. Antes de que pueda hacer nada. Esta será la manera. Dos giros de 360º para alcanzarle por ambos lados y derribarlo.
Ya hablando en alto.
KENSHIN: Yahiko. Voy a intentar enseñarte una cosa. Es un giro muy sencillo pero que requiere práctica, y algún pequeño mareo. El Ryu-Kan-Sen de la escuela Hitten Mitsurugi. Estilo Batto. Te gustará. YAHIKO: Si ni siquiera hago esto bien. KENSHIN: Voy a ser sincero contigo. Te necesito mañana y necesito que hagas bien una técnica. Sin ti no lo tendré fácil. YAHIKO: Ah… ¿yo? ¿vas a hacerme luchar ya? KENSHIN (dudando): … sí.
Sin preguntar nada más Yahiko retrocedió y siguió intentando un buen movimiento de Batto. Así siguieron toda la noche, practicando, y fortaleciendo la relación Maestro-alumno que existía desde hacía unos días entre Kenshin y Yahiko. Tetsuo se acercaba, y también Tenka… el peligro acechaba al alba. Las espadas debían encontrarse esa mañana. Y así sucedería. Ya se podía ver a lo lejos a Aoshi, antiguo jefe de los Oni-Ban-Shu con una gran figura tras él, impaciente y temblorosa. La Sombra asesina de tanta gente inocente en Kioto, se acercaba finalmente a la cicatriz en cruz que haría de sus palabras el primer arma, y de Yahiko su aliado principal. El combate comenzaría… en minutos…
FIN DEL EPISODIO 7 (y principio de un lío que no veas xD)
NOOOOOTAS DEL AUTOR: ^^
Pues qué decir, buf. Que lo estoy haciendo largo hasta que llegan, ¿eh? Jeeeeeejejeje. Que mala persona soy. Aunque Tenka empieza a caerme bien xDD Lástima que sea un asesino en potencia, q si no me iba con él al cine. Señores y señoras, prepárense para el próximo capítulo porque va a ser retorcidillo, creo yo. Nos vemos en el próximo capítulo de Yahiko no Ken, donde el control de la mente humana es el mejor ataque contra filos de destellos blancos (toma ya). Nos vemos!!! |