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Un caballo para dos grandes guerreros |
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Kaoru estaba dormida junto al samurai, que mantenía una mano en su katana y la otra mano cruzada con la de la joven Kamiya. El pelirrojo no dejaba de mirar a Kaoru, que dormía con un rostro descansado. La manta que cubría el cuerpo de la joven estaba cubriendo también parte del samurai, quien parecía muy recuperado. Megumi abrió los ojos levemente, despertándose, y se dio cuenta de que Kenshin parecía estar de nuevo en forma. Sonrió, a pesar de estar contemplando a Kaoru durmiendo a su lado, y cerrando los ojos se introdujo en sus pensamientos.
Mientras tanto, Misao continuaba con el hombre que la secuestró. El secuaz de “Sombra”, de aspecto igualmente oscuro y siniestro, tenía retenida a Misao lejos de donde la memoria de la Oni-banshu podía recordar. La chica estaba sentada con la mirada baja, en un sueño frío del que salían pequeñas briznas de hierba, y en el que abundaba una piedra muy plana. Típica de una zona urbana. Misao miró alrededor y fijando la vista en la línea que le daba el sol, consiguió ver lejana una casa del tamaño de un dojo, con un aspecto extraño; muy cuadrado. Parecía una pequeña fortaleza de madera blanca. El hombre que la había raptado se acercó a ella y dejó su mirada fija en Misao, quien se dio la vuelta y lo miró, asustándose un poco.
MISAO: ¡¡No te acerques!! TENKA: Como quieras. Por cierto, por si quieres llamarme para algo… mi nombre es Tenka. MISAO: Tenka… lo recordaré, descuida. Me gusta conocer el nombre de mis enemigos. TENKA: De acuerdo. Tú eres… MISAO: No tengo por qué darte el nombre. TENKA: Y yo no tengo por qué dejarte vivir. Responde. MISAO: Mi nombre es Misao. TENKA: Bonito nombre. Bien, pues… Misao… si intentas escapar no dudaré en matarte. Si llamas la atención de algún paseante te mataré. Y si intentas atacarme, te mataré. Básicamente esas son mis normas. Si quieres seguir con vida, respétalas. Y sobre todo, no molestes. Tengo cosas en las que pensar. MISAO: …… TENKA: Buena chica. MISAO: Dime que quieres… TENKA: Creí que te había dicho que permanecieras en silencio. MISAO: No soy ninguna niña, ¿sabes? Dime que quieres… y donde está Aoshi. TENKA: Ya te lo he dicho antes, eres tan solo una trampa. MISAO: Debería…!!!! TENKA: Si estuviera en tu lugar no intentaría nada. Hazme caso, y permanece ahí, callada. Es lo mejor. Tengo cosas en las que pensar, ¿de acuerdo?
Tenka se apartó unos metros de la chica y se quitó una tela espesa y pesada que llevaba recubriendo su traje. El hombre se quedó de pie unos instantes, mirando al horizonte. Después, se sentó y cerrando los ojos se sumió en sus pensamientos, mientras Misao decidía obedecer la orden del guerrero, quien parecía muy seguro de sí mismo, y quien mostraba una gran autoridad, a pesar de ser “tan solo” un secuaz de “Sombra”.
Kaoru despertó esa tarde apoyada en una pared y envuelta en la manta donde horas antes había permanecido descansando junto con Kenshin. El pelirrojo había salido al patio a reflexionar. La costumbre del guerrero de pensar acompañado solo por el viento, le hacía sabio de cierta manera, o al menos así lo parecía. Kaoru se levantó y se dirigió al pelirrojo. Permaneció a la puerta del patio sin hacer el menor ruido y contempló a Kenshin, haciéndose preguntas cuya respuesta solo el tiempo sabría dar. Las heridas del pelirrojo estaban prácticamente curadas, pero su mente estaba en continua lucha con la situación. Aguardar en el dojo hasta saber del asesino, mientras éste iba arrasando tierras enteras, no era para el guerrero la mejor idea, pero sin duda no podía hacer otra cosa en ese momento, salvo prepararse mentalmente para el momento de reaccionar. Kaoru finalmente se hizo en la sombra de la puerta corrediza y desapareció de la vista del sol de la joven tarde.
KENSHIN (pensando): Me gustaría saber que le pasa a este país… por qué nunca puede mantenerse en paz el tiempo suficiente como para que me sienta liberado de responsabilidades. Siempre estoy condenado a un sufrimiento interno por culpa del gobierno… un gobierno al que defiendo. El mejor camino que puedo seguir es éste, y ni tan siquiera llego a estar de acuerdo con él. ¿Mis intentos por salvar a la gente solo sirven para ganar un poco de tiempo? Las personas que han muerto a manos de ese loco, no tienen nada en contra del gobierno. Y si lo tienen, ¿importa algo? Tan solo quieren hacer su vida, y basta el filo de un asesino para arrebatarles su felicidad, sus despreocupaciones, y llenar sus mentes de recuerdos dolorosos y de infiernos inapagables en forma de cicatrices…
Kenshin se tocó la cicatriz, acariciándola mientras sentía el dolor de su propio pasado.
KENSHIN (pensando): Mi espada ha hablado mucho, pero tan solo ha conseguido dar palabras al tiempo… pero el tiempo… no es nada. SANOSUKE: Kenshin… al fin te has recuperado. Tenías a Yahiko como loco. KENSHIN: Ah… Yahiko… ¿dónde está? Necesito hablar con él… SANOSUKE: Salió esta mañana. Quería ir al bosque a entrenar. Salió después de Aoshi. KENSHIN: Aoshi… Misao iba con él, ¿verdad? SANOSUKE: Apostaría por ello. Ya sabes como es esa niña… KENSHIN: Me preocupa algo, Sano. SANOSUKE: Dime. KENSHIN: El entrenamiento de Yahiko… no estoy seguro de querer enseñarle esto. He perdido esa confianza que me impulsaba a entrenarle en el Hitten Mitsurugi. SANOSUKE: A él no tiene que pasarle lo que a ti. Recuerda que tu pasado es tuyo y solo tuyo. Si realmente has visto un gran talento en Yahiko, y como yo, has apreciado el gran cambio en su carácter… entonces creo que deberías seguir enseñándole lo que sabes… KENSHIN: Hacen falta guerreros, desde luego. Pero… todo el sufrimiento que han de contemplar unos ojos entrenados… yo no deseo eso para un joven como Yahiko. Él no tiene madurez suficiente como para saber si realmente quiere ser un defensor de la paz. Ni tan siquiera estoy seguro de que mostrarle mi técnica pueda servir de algo. SANOSUKE: Los ojos entrenados no son los que ven el sufrimiento. Esa pena siempre está en la gente, porque no hace más que pasearse por el mundo, gracias a este gobierno corrupto que tú aun defiendes. KENSHIN: Tú no eres partidario del gobierno. SANOSUKE: ¿Y tú si? KENSHIN: …………. SANOSUKE: Vamos, Ken. Ahora no es momento de pensar de esta manera. Necesitamos saber de ese asesino, y hacerle pagar lo que ha hecho. De momento no pienses más en ello. Ese demente merece un castigo, y después si quieres preocúpate de lo que defiendes. El más cuerdo de los mortales estaría de acuerdo con que ese tipo no puede estar suelto. KENSHIN: …… de acuerdo.
CAMINO A TOKIO
Aoshi caminaba delante haciendo de guía para “Sombra”. Aoshi conocía al hombre. Un político corrupto que echaba la culpa a Kenshin de su fracaso. Tetsuo Korane, capitán de la cuarta división gubernamental del consejo de Japón. Ahora venido a mala fama y rebosante de odio hacia Himura, quien supuestamente hacía menos de un año había acabado con la vida de su jefe, dejándole sin el peldaño necesario para seguir creciendo.
TETSUO: Si este no es el camino, no dudaré en matarte. AOSHI: Hazlo, y no encontrarás a Himura jamás. TETSUO: Eres un estúpido. He llegado hasta aquí gracias a la gente de Kioto. Grandes personas, en cuanto a miedo se refiere. Son solo unos cobardes. AOSHI (deteniéndose): ….. no hables de cobardía, tú, que asesinas a inocentes simplemente por el hecho de que eres un loco. No tienes juicio alguno y tus palabras suenan absurdas. Debo aguantar para no reírme… TETSUO: Cállate… no tienes ni idea de por lo que he pasado. AOSHI: Tampoco quiero saberlo, sinceramente. No me importa en absoluto lo que hayas tenido que comer, o la vergüenza que hayas pasado. No me importas en ningún sentido. Solo deseo tu muerte. Por eso te llevaré con Kenshin. Para que él pueda enseñarte el significado de la palabra realidad, que seguro no has conocido en tu vida. Todos los políticos como tú nacéis así, porque es imposible que nadie pueda deformarse tanto durante su vida. TETSUO: Cierra el pico, estúpido. O te mataré. Te pasará exactamente igual que a ese guerrerillo de poca monta. AOSHI: Hajime Saito no es precisamente… un guerrerillo de poca monta…
Un sonido metálico resonó por el bosque que tenía a su espalda, y la figura en parte vendada de Saito surgió de la oscuridad para alzarse en luz naranja sobre el oponente que anteriormente le derrotó. La sorpresa fue total para Tetsuo, que no pudo esquivar completamente el golpe. La espada atravesó el hombro derecho de Tetsuo, haciendo que brotase una sangre oscura como la sombra caída de los árboles. Saito se echó de un salto atrás, emergiendo la espada de la carne del enemigo. Saito se balanceó y cayó al suelo, doliéndose fuertemente del pecho. La herida que tenía cubierta por un gran número de vendas, se hizo rojiza como una llama, y partió en río de sangre hacia el suelo. La espada quedó en el suelo.
TETSUO: Dios… maldito…
Aoshi corrió hacia Saito y lanzándose hacia el suelo rápidamente cogió la espada de Saito y detuvo en carrera a Tetsuo, que dio unos torpes pasos atrás.
SAITO: No desaproveches su desconcierto… vamos!!!
Aoshi cogió la espada fuertemente con las dos manos y se lanzó hacia el enemigo, pero éste había ganado en concentración y se hizo a un lado sin apenas ser visto por Saito y Shinomori. Sacando la espada, grande y luminosa, de su cinturón, Tetsuó intentó cortar horizontalmente a Aoshi, pero en el último momento saltó y se quitó de en medio. El guerrero vestido de negro, con los ojos color metálico, y las facciones marcadas en exceso a pesar del tamaño de su cuerpo, se puso en una postura extraña, que nadie conocía. Sus piernas estaban en descompensación y sus brazos no podían sujetar bien la katana.
SAITO: ¿Qué hace? AOSHI: Ese es el problema… no se puede saber. Hace movimientos desconocidos. TETSUO: Exacto… y esa será vuestra perdición… AOSHI: … esto va a ser muy difícil…
ENFERMERÍA DE KIOTO
Una enfermera joven y de rostro bien cuidado se dirigía al trote hacia la sala de dirección del pequeño hospital. Al abrir la puerta se encontró con la enfermera jefe hablando con el director.
ENFERMERA: Señora!! El sr. Saito… se ha ido!! DIRECTOR: No debería extrañarnos… estaba claro que no se quedaría de brazos cruzados ante la situación. Solo esperemos que se pueda curar por su cuenta. ENF. JEFE: Ese policía… no está bien de la cabeza. DIRECTOR: Al contrario… creo que es la única persona con algo de mentalidad para hacer frente a la situación. Además, debes recordar que tanto él como sus… “compañeros”… tienen más posibilidades que nuestro ejército entero de vencer a ese asesino. Confío en ellos… ENFERMERA: Espero que así sea… la enfermería no da a basto con tantos pacientes… ENF. JEFE: No te quedes quieta. Lleva a alguien que lo necesite a la habitación del sr. Saito. Al menos tenemos una cama libre.
CAMINO A TOKIO
Yahiko volvía de su entrenamiento por el mismo camino en el que se habían enfrentado anteriormente Aoshi y Misao contra “Sombra” (Tetsuo). Llegado ese punto, levantó la cabeza y observó los caballos muertos. Se acercó a ellos rápidamente y se agachó para ver sus heridas.
YAHIKO: … es una herida de katana…
El joven kendoka hizo una pequeña pausa mirando alrededor, encontrando muchas huellas y el suelo con partes desquebrajadas.
YAHIKO: Ha pasado por aquí…
De pronto se escuchó un sonido agudo proveniente de la salida del bosque. Se dirigió hacia ella y allí vio una escena espectacular. Aoshi realizaba varias estocadas de velocidad endiablada hacia el cuello de Tetsuo, pero éste las esquivaba con su katana con una velocidad increíble. Sin embargo, sus movimientos parecían torpes, pero por contra no perdía en ningún momento el equilibrio y seguía el ritmo del combate perfectamete. En un momento de descuido, Yahiko emitió un sonido de sorpresa que se dejó escuchar, por suerte, solo por los oídos de Saito, quien aun permanecía en el suelo.
SAITO: … ese chico… YAHIKO: Saito… SAITO: Rápido… ven… ven aquí... YAHIKO (corriendo hacia él intentando no llamar la atención de Tetsuo): Qué… qué pasa… SAITO: Necesito un favor. Tienes que ir a Tokio a toda velocidad… y traer a Kenshin. Tráele porque Aoshi no va a aguantar. Se le está acabando el tiempo, y la energía. Se le ve muy cansado y yo no puedo ni moverme. Tráele… usa mi caballo. Lo utilicé para llegar aquí. Está escondido detrás de unos arbustos, unos 100 metros más atrás de aquí. Silba para llamarlo y ve rápido a Tokio. Vamos!! YAHIKO: Dios… dios mío…
Yahiko no dijo nada más. Se levantó a toda velocidad y desapareció en instantes en la oscuridad del bosque. Mientras se iba, Tetsuo consiguió alcanzar dos veces a Aoshi en los muslos, pero sin mucha gravedad… siguieron combatiendo.
Yahiko corrió a toda prisa hacia el caballo, y cuando lo encontró le costó algo domarlo, pero finalmente salió disparado y, mientras atravesaba la zona de combate, le dio un golpe seco en la cabeza al enemigo, aturdiéndolo un momento, que Aoshi aprovechó para hacer un gran corte en el brazo de Tetsuo.
SAITO (pensando y atónito): Ese niño… AOSHI: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GRACIAS YAHIKO!!!!!!!!!!!!!!!!
Yahiko no se volvió. Sigó cabalgando a toda velocidad. Su pequeño cuerpo se engrandecía a lomos del caballo, mostrando cierta autoridad que hasta ahora solo había podido verse en forma de rabieta con sus continuas (ahora incluso añoradas) discusiones con Kaoru y Sanosuke.
YAHIKO (pensando): Traeré a Kenshin… traeré a mi sensei… él es el mejor.
Así continuó a lomos del gran caballo de color marrón claro, para llegar lo más rápidamente posible, a buscar ayuda del legendario Battosai.
DOJO KAMIYA
Kenshin entró en el dojo y encontró a Kaoru sentada en el suelo, tomando algo caliente. Se acercó a ella y se agachó. Se quedó mirándola a los ojos, mientras ella enrojecía lentamente. Finalmente Kenshin la abrazó mientras lentamente, y no sin miedo, decía “Gracias…” Kaoru le abrazó con fuerza mientras lágrimas mezcladas de alegría y pena caían desde sus ojos.
KAORU: … estaba asustadísima… Kenshin… KENSHIN: ……tranquila…
FIN DEL CAPÍTULO 5
Notas del autor: Perdón por el retraso en sacar este capítulo, jo. Es q no se me ocurría nada. Ya he planeado el resto del fic, así que ahora la cosa irá mas de seguido ^^ Espero que os haya gustado este capítulo. Si no entendéis algo… lo entenderéis, seguro… ;)
Dedico este capítulo a Kaoru, sencillamente xq en las escenas “románticas” ella es mi musa ^^ Jijiji. Gracias por todo Kaoru. Por lo de la musa (XD) y por todo lo demás. Ya sabes… ^^ eres genial.
Chao, gente!!
ALEJANDRO HERNÁNDEZ (Shinji KamE) |