Capítulo 1

Los ojos de una sombra     

                

                El filo de una espada. El reflejo del sufrimiento de aquellos que veían aterrorizados como las víctimas iban creciendo a su alrededor, mientras impotentes intentaban rescatar el poco valor que les quedaba dentro de sus corazones, para un último intento que muchas veces ni tan siquiera llegaría. Un solo movimiento en la noche, rápido, calculado, acompañado por la estela de unos ojos fríos como el mismo acero que mecían sus habilidades. Unas manos delgadas, como las de un niño, o quizá de uno realmente, desgastadas como la piel de un sabio, arrojadas al suelo por la voluntad de aquellos que decían servir al gobierno. La ley que ellos seguían era la de la muerte justa. Pero cuando no se comprende la justicia, es bien difícil aplicarla con sabiduría...

 

                CUARTO DE YAHIKO

 

                Yahiko estaba con un libro abierto en las manos. En la contraportada podía verse el nombre de un conocido poeta occidental. Yahiko parecía divertirse observando cada melodiosa palabra, cada soneto y... y... ah, no. Solo se estaba apoyando para dibujar ¬¬’ Con media lengua fuera de la boca, rozando la comisura de los labios, Yahiko estaba haciendo caricaturas de Kaoru. De pronto Sanosuke entró en la habitación con aire despreocupado, y vio a Yahiko.

 

                SANOSUKE: ¿Ahora te ha dado por la literatura? ¿Qué mosca te ha picado?

                YAHIKO: No, es para que Kaoru no me eche la bronca por no estudiar ¬¬ que pesada es. Mira esto.

 

                Sano se acercó y vio el dibujo. Ambos se miraron y se rieron. De pronto Kaoru apareció en la habitación.

 

                KAORU: (leve silencio mientras les mira)........... Yahiko, ¿estás estudiando?

                YAHIKO: Eh... eh....

                KAORU: ¿Puedo ver por dónde vas?

                YAHIKO: ....... no.

                KAORU: ........................................ ¿COMO QUE NO?

               

                Yahiko buscó con la mano a Sano pero ya no estaba. Kaoru cogió el libro y vio la caricatura. Se puso con cara de cabreo (la suya) y persiguió a Yahiko por toda la casa dándole golpes en la cabeza con el libro. Kenshin estaba con la ropa doblada en la mano y le tiraron al suelo de un empujón

 

                KENSHIN: Todos los días igual @_@

 

               

                DOJO KAMIYA.

 

                Era por la tarde, con los destellos de un sol que se alimentaba del cielo para dar al ambiente el toque de luz que a Kenshin Himura tanto le gustaba. La suave brisa ponía su mano sobre las mejillas del guerrero, arrepentido de sus acciones, comprometido a no matar... y siempre constante en su lucha interna contra su alter-ego, Battosai “el carnicero”. En ocasiones Kenshin había caído en las redes de su miedo a perder a los seres queridos, y sacado su furia originada en la antigua era para defenderlos. Pero jamás llegó a matar de nuevo a nadie. Su vida junto a Kaoru, Sanosuke y Yahiko le hacía sentirse feliz, al menos tanto como habría deseado. Pero el pasado siempre tiende a escribir cartas de sello negro al pelirrojo, quien a fuerza del deber, o quizá de su afecto a la vida, siempre da la cara ante los problemas que atañan a los suyos, o a la paz.

 

                Kaoru se encontraba en la sala de entrenamiento, mostrando a Yahiko diversas técnicas. El joven kendoka parecía aprender rápido.

 

                KAORU: Es todo un guerrero... pero es tan crío...

 

                Kenshin pasó por la sala, viendo las dos figuras paralelas efectuar movimientos enormemente precisos.

 

                KENSHIN: Parece que Yahiko empieza a manejarse muy bien. Dentro de poco será un guerrero a tener en cuenta...

 

                Tras unos momentos de observación del samurai, finalmente alzó la palabra:

 

                KENSHIN: Señorita Kaoru...

                KAORU: ¿mmh?

 

                Kaoru se quedó mirando a Kenshin unos segundos...

 

                KAORU: QUE MANÍA CON LLAMARME SEÑORITAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!

                KENSHIN: Pero... pero...

                KAORU: ¡¡¡¡ERES UN PESADO!!!! (le dio con un enorme martillo en la cabeza)

                KENSHIN: @_@ OROOOOROOOOOOOOOOOO......

               

                PATIO DEL DOJO.

 

                Kaoru está sentada en la entrada del dojo, junto con el guerrero. La tarde deja entrever rayos rojizos y pardos a través de las escasas nubes de la primavera. Sigue soplando un leve viento que recorre la estancia con un leve siseo.

 

                KAORU: ¿Quieres entrenar a Yahiko? Pero si es mi alumno!!!

                KENSHIN: Y seguirá siéndolo. Solo quiero enseñarle algunas técnicas para que las añada al estilo Kamiya Kashin. La técnica del batto puede serle muy útil si tiene que usar otro arma... como la mía, por ejemplo.

                KAORU: Yahiko es un crío mentalmente...

                KENSHIN: No. No lo es...

                KAORU: ¿Qué?

                KENSHIN: Que haga bromas. Que se comporte a veces como un pequeño bufón no quiere decir que no tenga bien ordenada su mente. Le he visto hablar, y aunque sabe poco de historia es una persona reflexiva, tanto cuando está en combate como fuera de él. Comete fallos, sí. Pero yo también, y para la experiencia que él tiene la verdad es que puede llegar a ser mejor que yo. Tu estilo le está haciendo fuerte, pero además está aprendiendo a apreciar la vida y la mejor forma de hacer las cosas.

                KAORU: Kenshin....

                KENSHIN: Kaoru... tú sabes que Yahiko tiene un talento natural. En estos tiempos de corrupción gubernamental no podemos permitirnos rechazar a un guerrero como él. Puede ser un kendoka excepcional... y siendo tan joven, es capaz de aprender a unir estilos, como haría un maestro.

                KAORU: ¿Quieres combinar el estilo Kamiya Kashin y el Hitten Mitsurugi y enseñárselo a Yahiko?

                KENSHIN: No... no se... solo algunas técnicas. El Hitten Mitsurugi está diseñado para defender a las personas, pero también para lograr una gran efectividad matando. Yo no quiero convertir ni mucho menos a Yahiko en un asesino. Quiero que aprenda a defender de forma eficiente sin que haya víctimas. Tú le enseñas con una espada de madera. Con eso es difícil matar, pero se puede defender. Lo que quiero es coger lo mejor de nuestros estilos y crear uno nuevo... si eso es lo que preguntas... sí. Es lo que deseo.

                KAORU: No se cómo nos vamos a apañar para unir dos estilos tan distintos.

                KENSHIN: Tú le has dado precisión. Ahora yo le daré técnica. Si sale bien tendremos a un nuevo guerrero de nuestro lado. Un guerrero un tanto especial...

 

                Ninguno de los dos vio que Yahiko estaba tras una columna del dojo, atónito ante las palabras de ambos. Yahiko se fue sin hacer ruido a su cuarto.

 

                CUARTO DE YAHIKO

 

                YAHIKO: Yo... ¿un guerrero estilo Hitten Mitsurugi? ¿¿Y la vez de Kamiya Kashin?? Están locos... cómo voy a...

                SANOSUKE: Porque confían en ti...

               

                Sanosuke entró en el cuarto, ajustándose la venda de una mano.

 

                YAHIKO: Lo sabes? Sabes lo de...

                SANOSUKE: Sí... Kaoru no acostumbra a hablar en voz baja. Esa cotorra ¬¬’

 

                (se oye estornudar a Kaoru y ambos se callan un momento)

 

                YAHIKO: Aunque confíen en mí, yo no tengo las habilidades que pueden tener ellos. Ellos llevan un montón de años entrenando, y enfrentándose a enemigos, lo que les ha dado experiencia...

                SANOSUKE: ¿Ves como reflexionas? Kenshin tiene razón. Puedes aprender... lo malo es que eres un cobarde.

                YAHIKO: YO NO SOY UN COBARDE!!!

                SANOSUKE: Entonces, ¿por qué te tiemblan las manos?

 

                Sanosuke salió por la puerta con una leve sonrisa de satisfacción, quizá por llevar la razón (su chulería era ya su forma de vida)... aunque el tono de sus palabras indicaban apoyo al pequeño kendoka. Yahiko bajó la mirada y sobre sus rodillas estaban semi-cerrados sus puños, temblorosos. Se quedó mirando un rato sin tranquilizarse. Nunca habría pensado en convertirse en un guerrero de estilo combinado. Se había hecho muy pocas veces,  no podía creer ser uno de ellos.

 

                KENSHIN: Yahiko...

                YAHIKO: No me lo digas!!! Os he oído. ¿Cómo podéis pensar en ense...?

                KENSHIN: Porque te necesitamos. ¿Cuánto tiempo estaremos en paz? ¿Lo sabes tú? Yo no... prácticamente todos los meses ocurre algo. Tienes que unirte a nosotros para luchar y defender a los demás.

                YAHIKO: Pero... yo no se nada...

                KENSHIN: Sí sabes... y por si acaso, te enseñaremos.

 

                ALGÚN LUGAR DE KIOTO

 

                La fría mirada que manchaba la luz con sangre, lanzaba reflejos al miedo de sus víctimas. Jamás unos movimientos fueron tan rápidos. Entrando la noche aquella sombra con pupilas afiladas seguía avanzando por campos y pueblos, asesinando a culpables de vivir, e inocentes de los deseos de aquella sombra. Con la capa que ensombrecía su figura y la oscura sangre deslizándose por el filo de su kamatsu-sitte de doble filo, el hombre siguió doblegando a cuantos se le ponían al paso. Un solo movimiento, un solo golpe. Un instante y el sueño eterno acontecía en las mentes de los muertos. Un segador de vidas con la herramienta de la locura. Una sonrisa algo torcida se pudo dibujar en su rostro al encontrar una pequeña figura, que parecía de un niño. El guerrero se acercó a toda velocidad y la pequeña figura se incorporó. Dos sombras ahora aterrorizaban a la hierba que crecía en las calles de Kioto. La segunda sombra sacó de su espalda una espada. Cuatro mechones finos de pelo se distinguían en él. Se abalanzó sobre el primero, y en un instante de luz, pudo verse el perfil de Saito. Sonó un gran choque metálico y todo quedó iluminado por el fuego de la lucha...

 

                DOJO KAMIYA

 

                Alguien apareció en el dojo casi de noche. Un mensajero aparentemente del gobierno (por el uniforme) portaba un gran sobre amarillento sellado en rojo.

 

                KAORU: Buenas noches, ¿qué desea?

                MENSAJERO: (quitándose la gorra) Disculpe la hora, señorita. Busco a Kenshin Himura. Tengo un mensaje confidencial para él.

                KAORU: ¿Qué?

                MENSAJERO: ¿Puedo verle?

               

                Kenshin apareció a la espalda de Kaoru, y le puso una mano en el hombro, lo que la tranquilizó un poco.

 

                KENSHIN: Buenas noches.

                MENSAJERO: Buenas noches. ¿El señor Kenshin Himura?

                KENSHIN: Sí, soy yo.

                MENSAJERO: Este es un mensaje confidencial del jefe de gobierno.

                KENSHIN: (Kenshin cogió el sobre y lo miró con miedo)...... del gobierno...

                MENSAJERO: Me voy ya. Disculpen una vez más la hora, pero era urgente. Que pasen una buena noche.

                KENSHIN y KAORU: Adiós...

 

                Kenshin se fue caminando despacio y Kaoru le acompañó. El guerrero y la chica se sentaron en el suelo, hasta que Kaoru reaccionó.

 

                KAORU: Ah... querrás estar solo, me voy...

                KENSHIN: No, no importa. Quédate, por favor.

 

                A Kaoru le encantó ese gesto de confianza, que le hacía sentirse aun mas unida a Kenshin. El pelirrojo intentó abrir el sobre... pero no podía ¬¬

 

                KAORU: ............................. ññññññññ

                KENSHIN: o.o no se abreeeeeeeeeeeeeee.......

                KAORU: DAME EL MALDITO SOBREEEEEEEEE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

 

                Kaoru lo abrió con los dientes mientras Kenshin la miraba asustado.

 

                KAORU: Ya está!! ^o^

                KENSHIN: No me gustaría ser ese sobre @_@

 

                (KamE: Seguro??)

 

                Kenshin abrió el sobre recuperando la serenidad. Kaoru apoyada en el hombro de Kenshin miraba la carta.

 

                “Estimado señor Himura:

 

                A petición del señor Goro Fujita, miembro de la policía local, he de comunicarle su estancia en la sala de recuperaciones central de Kioto. El señor Fujita ha sufrido graves heridas debido a un enfrentamiento con un guerrero desconocido, que desde ayer por la noche está aniquilando a muchos habitantes de Kioto. Por el momento a la policía le ha sido imposible dar con él, ya que se traslada de un lugar a otro con gran rapidez. Se enviará un aviso a todo Japón para avisar de la existencia de esta persona, considerada por diversas autoridades como de máxima peligrosidad. Según el señor Fujita porta una espada de doble filo y se cubre con una capa negra. Le recomiendo tanto a usted como a los suyos que se queden en sus casas hasta que demos con él. Eso es todo.

 

Firmado: Ioshi Kimmite, consejero del gobierno.

 

                KAORU: Oh, Dios mío...

                KENSHIN: Saito...

 

                Kenshin se levantó, ajustando bien al cinto su espada de filo invertido, con el semblante serio.

 

                KAORU: No... no vayas, Kenshin...

                KENSHIN: No voy a ir... eso sería dejarlos solos, y no puedo hacerlo. Voy a entrenar con Yahiko. Ahora es cuando tengo claro que nos hará falta. Vencer a Saito... es difícil. Es muy difícil. Y si le vence a él, es casi seguro que me venza a mí. Necesito ayuda...

                KAORU: Yahiko es muy joven. No le hagas luchar.

                KENSHIN: Solo quiero que te proteja cuando yo no pueda hacerlo. Es el único kendoka que quedará a parte de ti si yo muero. Necesito un buen heredero del Hitten Mitsurugi.

                KAORU: No, no se te ocurra hacerlo por mí.

                KENSHIN: Lo hago por todos. Kaoru...

                KAORU: ....

                KENSHIN: Kaoru, quiero que vivas. Es lo que más me importa del mundo. Tu vida...

 

                Esas palabras se clavaron cálidas en el corazón de Kaoru, y en lugar de hacerla daño, le hicieron sentirse muy halagada, y quiso abrazarle, pero no era costumbre de ambos, debido a los fuertes sentimientos que tenían. Esta contradicción era en ocasiones insufrible para ambos. Pero Kenshin se acercó finalmente a Kaoru, y se volvió a sentar a su lado. Kenshin cogió la mano de la joven y la acarició.

 

                KENSHIN: Quiero que siempre estés bien. Déjame hacer eso. Permite que me encargue de que seas feliz.

                KAORU: Pero...

                KENSHIN: Confía en mí.

                KAORU: ............. siempre lo hago.

                KENSHIN: Yo también confío en ti, ¿de acuerdo? (la sonrisa de Kenshin deshizo la presión del momento convirtiéndola en una situación muy amena y agradable)

 

                Kenshin se levantó y se fue al patio con la sonrisa borrándose lentamente conforme su rostro se cubría con la oscuridad de la noche.

 

                Mientras tanto, la sombra de la muerte seguía avanzando por Kioto, encontrando víctimas a su paso, eludiendo a los guardias, asesinándolos. Y Saito herido... incapaz prácticamente de articular palabra... Solo quedaba la esperanza de ese joven kendoka... Yahiko, heredero del Hitten Mitsurugi, y del Kamiya Kashin. Dos de las más grandes técnicas de kendo... unidas para él, y por supuesto... quedaban sus maestros... Kenshin y Kaoru.

 

                FIN DEL CAPÍTULO 1

 

               

                Notas del autor: ^^ Pues sí, me he decidido a escribir un fic de Kenshin paralelo a Cristal Eyes ^^ Espero que os guste. He empezado un poco fuerte pero me gusta enganchar a los lectores desde el primer episodio ^^ De veras espero que os guste. Dedico este episodio a Kaoru (Mary) por su ENORME confianza en mí tanto para escribir como para otras cosas. Eres increíble, Kao. De verdad.

 

                Shinji KamE 2002

               

  

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