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El Primer Combate: |
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Nota de la autora: Este capítulo se lo dedico a Misao. Por ser una de las personas que más me ayudan en este fic con sus comentarios. Gracias Misao. Está dedicado a ti. <><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><>
El hombre que acababa de aparecer, llevaba una máscara con unos símbolos extraños y lucía un traje negro muy ajustado el cual marcaba todos sus músculos bien desarrollados. Todos los presentes al verle, temblaron desde sus escondrijos, todos, menos Kenshin que, pasivo, miraba atentamente a su nuevo oponente que parecía que no iba a dejarles salir tan fácilmente. Aún así, el samurai no se paró, y continuó andando como si no pasase nada. Este hecho puso de muy mal humor a el misterioso hombre que se interpuso en el camino de nuestro amigo consiguiendo que este se parara. ¿?¿?: ¿Dónde crees que vas?. ¿No habrás pensado que puedes largarte así como así?. Has llegado antes de lo acordado y ya veo que has conseguido coger a la chica... Bien, ahora quiero que luchemos. Kenshin: No tengo ninguna intención de luchar con usted. Además no sé ni su nombre. Aunque me gustaría saber por qué intentáis hacer daño a esta mujer. "Mujer", pensó Kaoru, "¡Ha dicho mujer!". No pudo evitar esbozar una sonrisa, pero nadie se percató de ello. Estaba entre los fuertes brazos de Kenshin, arropada por el kimono rosa de su amado y sintiéndole cerca. Parecía tranquilo, su corazón latía con normalidad, y esa paz que transmitía conseguía mantener calmada a Kaoru despues de lo que había pasado. Si la situación no fuera aquella, podría incluso haberse quedado dormida entre los brazos del samurai que presentía un combate. ¿?¿?: ¿Mi nombre?... Ja, ja, ja, ja... ¿insinúas que no sabes quién soy? - dijo entre risas dando a entender que su ego era bien alto y que al parecer todo el mundo lo conocía de igual modo que se conoce al mismísimo Battousai -. Me llaman el Quinto Guerrero, soy uno de los 5 hombres que forman "El Grupo de los Elegidos". Por órdenes del "señor" hemos de matar a esta mujer y a ti... pero no pienso decirte por qué. Eso tendrás que averiguarlo tú solito. Además, aunque quisiera decírtelo no podría porque no tengo la más mínima idea de las intenciones de mi "señor". Ahora LUCHEMOS. Kenshin: Muy bien, no tenía intención de salir de aquí sin haber dado una lección a la persona que ha hecho esto a Kaoru, además, tenía la certeza de que nadie me iba a contar por las buenas los planes que tenéis... así que tendrá que ser por las malas... Pero antes de empezar, te pido, no, te exijo una cosa: Kaoru no debe sufrir ningún daño. No quiero que nadie de esa sala la toque. ¿Entendido?. El Quinto Guerrero: ¿Cómo te atreves a poner condiciones?, ¿acaso te crees más poderoso que yo?. Kenshin (con una mirada fría y amenazante): No sé si te has dado cuenta de cual es mi estado en estos instantes, como alguien toque a esta mujer, ese alguien inmediatamente morirá. Y no quiero tener que matar a nadie. - El samurai parecía haber olvidado su promesa de no matar... - Aunque en estos momentos, mi enfado es tan grande que podría dejarte sin cabeza ahora mismo y marcharme de aquí. Afortunadamente tengo controlados mis impulsos asesinos, por el momento... Los ojos de Kenshin estaban llenos de ira. La muchacha se asustó al escuchar lo que el samurai acababa de decir y notó que la respiración y el pulso de su amado se aceleraban, eso la puso más nerviosa aún... Sabía que el samurai era capaz de matar a ese hombre por lo que le había hecho a ella, como casi ocurrió con Jine, y no sabía qué hacer ni qué decir. Kenshin miraba con odio al Guerrero con el que tenía que luchar, y éste no podía soportar mucho tiempo esa fría mirada. Así que al final con un movimiento de la mano derecha hizo que todos los que presenciaban la escena se fueran uno tras otro por la puerta por la que había entrado anteriormente el samurai pelirrojo. Cuando todos hubieron salido, cerraron la puerta dejando la estancia en el más profundo silencio. <><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><> En otro lugar, los árboles se movían al son del viento, los pajarillos cantaban alegres sus canciones más hermosas y el sonido del río hacía imposible creer que algo malo pudiese estar pasando en ninguna parte. Pero esa quietud que solía acompañar al bosque en el que nos encontrábamos, estaba siendo perturbada por las voces de una joven que, fuera de sí, gritaba a su acompañante: - ¿¡Quieres dejar de ignorarme!?. - ... - ¡¡¡Te he dicho que no me ignores!!!. - ... Schhhhhhhh calla. Algo se movía entre los arbustos e hizo que uno de nuestros amigos se parase en seco y se pusiera a la defensiva. La joven que acompañaba a nuestro amigo se paró en seco, y emitió un sonido de desesperación presa de la angustia y el enfado provocado por el hombre que ahora estaba defendiéndola... pero, ¿de qué?. - ¡¡Aoshi!!, ¡¡¡Me quieres explicar por qué estamos en medio de esté bosque sin saber a dónde ir y escondiéndonos de un animal salvaje!!!. Recuerda que soy la líder del Oniwabanshu y te ordeno que... Aoshi (con muchísima paciencia): Misao, por favor, sólo te pido que guardes un poco de silencio. Creo que he oído algo "extraño" entre estos matorrales y no me ha parecido un animal... Misao (muy enfurecida): Aoshi, llevas oyendo cosas "extrañas" desde que salimos de Kioto... y las 3 últimas veces fueron ardillas, no crees que deberías tranquilizarte. ¡¡¡El peligro está en Tokio no aquí!!!. Aoshi (reconociendo lo que la chica le decía con suma pasividad): Está bien, puede que tengas razón... Misao (satisfecha): Muy bien. Ahora que todo está aclarado continuemos. Aoshi (pensando): Sí, continuemos... hemos de encontrar a Kenshin cuanto antes, tiene que estar en peligro... Presiento que ahora está en medio de un gran combate. Pero sin duda, ganará. <><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><> En el dojo Kamiya las voces de Sanosuke y Yahiko hacían ver que estaban preocupados por Kenshin... y Kaoru. Sanosuke: ¿Kenshin? ¿Kaoru? ¿¡¡¡Dónde estáis!!!?. Yahiko: ¡Kaoru! ¡¡¡¡Kenshin!!!!. Sanosuke (en tono pícaro): Yahiko, ¿sabes? Creo que llamas con más insistencia a Kenshin que a Kaoru... Je, je, je, por qué será.... ¿acaso no quieres volver a ver a tu maestra?. Yahiko (ligeramente mosqueado): Oh, cállate, ¿quieres dejar de hacer el tonto y ayudarme a buscarles?. Sanosuke: Vaya, vaya, creo que te has levantado de mal humor, pero te diré algo: No están en el dojo. Yahiko (su enfado iba saliendo a la luz por momentos): ¿Y tú cómo lo sabes "listillo"?. Sanosuke (pícaro): Veo que mi método de detective es muy superior al tuyo... Yahiko (con cara de tremendo enfado): ¡¡¡GRRRRRRRR!!! Sanosuke (con una sonrisa en la cara): Pues verás... acabo de estar en la habitación de Kaoru y está todo recogido, es como si no hubiese dormido aquí. Luego me he dirigido a la habitación de Kenshin y estaba de igual modo, recogida, y, además, su katana no estaba. Y ya sabemos que Kenshin no se va nunca sin su katana, por lo tanto ha debido de salir fuera, y Kaoru ha debido de ir con él. No tenemos nada de qué preocuparnos. Yahiko (más tranquilo): Sí... puede que tengas razón, será mejor que no busquemos más. De todas maneras es muy extraño... no suelen salir así como así del dojo sin avisar.... Sanosuke: Tienes razón... tengo un mal presentimiento... pero aunque lo tenga no podemos hacer nada. No sabemos a dónde han podido ir. Así que sólo nos queda esperar a ver que ocurre. Se prudente Yahiko... quién sabe lo que puede estar ocurriendo... Yahiko: Sí, tienes razón. <><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><>
Volviendo al lugar de la lucha... El Quinto Guerrero (en tono de burla): ¿Está todo a su gusto? Kenshin (con una fría mirada): Sí... Con muchísimo cuidado, y con gran sosiego, Kenshin dejó a Kaoru en uno de los portales que rodeaban el claustro. Al ver que la muchacha tenía frío, no dudo ni un instante en quitarse la chaqueta de su kimono y ponérsela encima a la mujer que le miraba con ojos de preocupación y con aspecto de sumo cansancio. Sin decir ni una sola palabra, Kenshin se acercó a Kaoru y la abrazó. Ella pudo sentir que temblaba ligeramente, parecía tener miedo pero, ¿por qué?. Cuando se apartó, la mujer se asombró al comprobar que su amado la miraba con una ternura que desconocía y, sin motivo aparente, la besó. Kenshin (apartándose del rostro de la joven): Siento muchísimo que hayas tenido que pasar por esto, Kaoru. Trataré de terminar lo antes posible. Por favor, no te muevas de aquí, ¿entendido?. Kaoru: Kenshin... yo..... El Quinto Guerrero (al límite de su paciencia): Tanta ternura me hará vomitar... Por favor, un poco de respeto a los que seguimos solteros. Kenshin: No te haré esperar más. El combate va a empezar. El Quinto Guerrero: Me alegro. Kaoru: ¡Kenshin!. El samurai, que había comenzado a dar algunos pasos, se frenó en seco para escuchar lo que la mujer le quería decir. Kaoru: Por favor, ten mucho cuidado. Después de oír esto, el samurai, continuó andando. Estaba seguro de sí mismo y avanzaba dando largos y seguros pasos. Gracias a Saito sabía cuál era la técnica que utilizaba, y lo que era mejor, ¡sabía como contraatacar!. Así que no dudó en ponerse en la postura que señalizaba el empleo de la técnica Batto. El Quinto Guerrero (con ganas de entablar una conversación sobre técnicas de lucha): Veo que vas a utilizar la técnica Batto, mi especialidad. He de decir que es un auténtico placer para mi luchar contra alguien con una reputación tan grande. Me habían dicho que tú utilizabas también la técnica Batto, que dominabas todas las versiones y que tu dominio era tal, que llegaron a llamarte Battousai al final de la era Tokugawa. Muy bien, veamos si es cierto todo lo que dicen. Kenshin (perdiendo su habitual paciencia y con tono agresivo): Será mejor que dejes de hablar. Quiero terminar esto cuanto antes para poder llevar a esta mujer a casa. El Quinto Guerrero (con cara de fastidio porque parecía que no querían seguir su conversación): Lo que no me habían contando es que tuvieses el sentido del humor atrofiado... Está bien... ¡basta de palabrerías! En guardia. Inmediatamente, el Guerrero, se puso en posición de ataque, tal y como indica la técnica Batto. "Parecen iguales" pensó Kaoru. Ella sabía mejor que nadie, que en todo buen combate siempre hay unos segundos de estudio del adversario. Ahora mismo cada uno estaba examinando todos los detalles del oponente. Kenshin parecía muy seguro, tenía una fría mirada que expresaba que por fin toda la herida que habían causado en su orgullo iba a ser restaurada. Antes de lo previsto, el Quinto Guerrero, se abalanzó sobre Kenshin que no se esperaba una reacción tan rápida y, aunque se movió con rapidez, no pudo evitar que el filo de la katana de su adversario le hiciera una herida considerable en su hombro izquierdo. El Quinto Guerrero (intentando reanudar su perdida conversación): Parece que no eres tan rápido como me habían dicho. Estás muy confiado, y eso es lo que acabará contigo. Kenshin (con una mirada fría como el hielo): Deja de hablar y continúa... Era como si Kenshin no se hubiese enterado de la herida que le acababan de hacer... Se levantó casi instantáneamente y miró a su oponente con los ojos de asesino sin bajar la guardia. Kaoru se asustó. Conocía esa expresión en la cara de Kenshin. Battousai había vuelto de los infiernos para luchar contra este Guerrero... La muchacha empezó a asustarse de verdad al pensar que Kenshin era capaz de romper su promesa, y no entendía por qué esta vez se había entregado a Battousai con tanta facilidad... Otras veces lo había hecho en situaciones mucho más peligrosas para su vida... ¿Por qué ese cambio repentino en el samurai?... "¡¡KENSHIN, NO!!" fue lo único que alcanzó a decir para intentar que se detuviera su ira. El samurai pelirrojo escuchó la queja de su amada, y por unos instantes volvió a ser él... hasta que el asesino le propició un golpe que era digno del regreso de Battousai, con lo que la lucha continuo igual... Los dos samurais luchaban ferozmente. El filo de las katanas deslumbraba debido al reflejo del sol. Ambos se defendían a duras penas el uno del otro. Kenshin estaba muy magullado. El hecho no estar cubierto por la totalidad del kimono, hacía que cualquier roce con la espada del contrario fuera motivo de un arañazo, por lo que el samurai pelirrojo estaba lleno de arañazos y heridas considerables debido a sus numerales reveses... Entonces Kenshin se vio obligado a usar su última carta... Kenshin (pensando): Este tipo es mucho más fuerte de lo que yo creía. Creo que he hecho mal a desprestigiar de tal modo su habilidad. Es muy bueno con la técnica Batto... y no sé si voy a poder acercarme a él. Creo que he de utilizar el estilo Hiten Mitsurugi ya... (con voz ronca de ultratumba): ¡¡Estilo Hiten Mitsurugi, Ryu Kan Sen!! El ataque hirió profundamente al Quinto Guerrero quien cayó, presa del dolor, al frío suelo. Respiraba con dificultad, y Kenshin dio la pelea por zanjada. Aún así, y con cara desconfiada miraba a su adversario: "nunca pensé que fuese a durar tan poco después de lo que ha sabido hacer..." pero estaba tan preocupado por Kaoru que no se tomó mucha molestia para comprobar si su oponente estaba vencido del todo... Sin más, guardó su katana y se dirigió hacia su amada, mientras su adversario se retorcía de dolor, pero asombrosamente lo hacía con una sonrisa en la cara. Kenshin (ensangrentado): Kaoru, ya se acabó todo, volvamos a casa. Kaoru: Está bien Kenshin, pero toma esto... Kaoru cogió el kimono rosa del hombre y alargó el brazo para dárselo, pero al levantar la vista observó con asombro que el Quinto Guerrero, quien se había levantado milagrosamente, estaba en posición de matar a Kenshin por la espalda. Y sin pensar en lo que le podía ocurrir, se abalanzó sobre su amado y, haciendo un giro, recibió el golpe de la katana del malvado asesino ante los incrédulos ojos de Kenshin. <><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><> Nuevamente en el "apacible" bosque: Aoshi (parándose en medio del camino por una extraña sensación): ¿Kenshin? Misao: ¿Qué dices?. Aoshi: Creo que a Kenshin le ha pasado algo. Misao: ¡Pero qué dices! Aoshi, me preocupas.... Aoshi (pensando y con una tremenda gota de sudor sobre su cabeza): Tengo que dejar de hacer este tipo de comentarios... Pero es que tengo la sensación de que Kenshin va a desaparecer... <><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><> El grito de Kaoru se pudo oír en todo el santuario. La katana del asesino se había clavado profundamente en su hombro izquierdo y la muchacha cayó medio inconsciente en los brazos de la persona a la que acababa de salvar la vida. Kenshin, asombrado de ver aquello, de ver que su amada había sido gravemente herida, cambió de nuevo su mirada, el recuerdo de la última vez que vio a Tomoe entró en su mente y sintió pánico... un pánico terrible... y un odio que se reflejó en un instante cuando con furia, sacó la katana de la funda y, haciendo uso de su máxima fuerza y su técnica perfecta, asestó varios golpes al malvado que los recibía sin poder hacer nada. El Quinto Guerrero no pudo luchar por su vida. Y aunque Kenshin tenía la espada de filo invertido, despues de tantos golpes y tanta sangre perdida por el Ryu Kan Sen de Kenshin, no pudo sobrevivir y espiró dando primero un grito de profundo dolor. Con la mirada de Battousai, Kenshin cogió en brazos a Kaoru que se retorcía de dolor y a duras penas, trataba de mantenerse despierta para ver a Kenshin. Battousai: Tranquila. No dejaré que mueras, otra vez no... no, no lo permitiré.... no quiero volver a vivir esto de nuevo... Tom... ¡¡Kaoru!!... - rápidamente volvió al aspecto de samurai vagabundo -. ¡Oh no!... ¿qué he hecho?... Kaoru (respirando con dificultad): Kenshin... yo... n... no moriré... Kenshin... La muchacha se desmayó. Kenshin: ¡¡Kaoru!!. El samurai miró el cuerpo de su anterior oponente y una lágrima pasó solitaria por su mejilla... ¿significaba esto que Battousai había vuelto? ¿qué debía hacer ahora?... Miró a la mujer que tenía entre sus brazos y comenzó a correr hacia la salida en dirección a la ciudad para encontrar a Megumi y curar a su amada. Los subordinados del "Quinto Guerrero" no daban crédito a lo que estaban viendo... su maestro estaba muerto... El pánico se apoderó de ellos al ver la escena y no sabían que hacer... si su "señor" se enteraba... Kenshin se sentía fatal. Había quitado la vida a un hombre... pero lo había hecho para salvar la de su amada y la suya propia... aún así, se sentía triste, y sabía por qué... aunque no era el momento de pensar en eso. Kaoru estaba gravemente herida y había sido gracias a su descuido. Tenía que llevarla inmediatamente a Megumi... y cuando estuviese bien quería hablar con ella del tema que ahora le atormentaba. Quería contárselo todo. Ahora sí, ahora sí podía hacerlo. Ella había sido la única persona que en diez años había conseguido que se olvidase de su pasado como también le había dado un hogar. La amaba, como nunca había amado a nadie. Y ahora que lo sabía debía decírselo... <><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><> Saito no daba crédito a lo que acababa de oír. Uno de sus ayudantes le había dicho que un sospechoso había sido encontrado muerto en el santuario donde precisamente Kenshin iba a librar su combate. No podía creer que el samurai patriota le hubiese matado. Y sin más, fue a buscarlo para que le diesen una explicación de todo lo que estaba pasando. Cuando caminaba por medio de una multitud de gente en la ciudad, sintió la presencia de gente conocida y paró, miró hacia los lados y vio a un conocido a quien respetaba.................Aoshi Shinomori. <><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><> Megumi: ¡¡Kenshin qué ha pasado!!!. Kenshin: No tengo tiempo Megumi, necesito que cures inmediatamente a Kaoru, está muy grave. Megumi (asombrada): ¡¡¡Por Kamisama, esto es terrible!!!. Haré todo lo que pueda, rápido pasa. Colocaron a Kaoru en una camilla e inmediatamente Megumi se la llevó a la primera habitación, mientras un aprendiz de ésta curaba a Kenshin de sus heridas y magulladuras. Kenshin se dejaba hacer, mientras absorto pensaba en lo que acababa de ocurrir, en lo que había pasado, en lo que había hecho... Despues de 10 años sin matar a nadie, había vuelto a hacerlo por Kaoru... Ahora estaba muy preocupado por ella. Esperaba que no muriese, no podía hacerlo... no, ahora no... "Tomoe" dijo en voz alta. Megumi: ¿Tomoe?... Kenshin (asustado): ¡Me... Me... Megumi!... ¿¡¡Cómo está Kaoru!!? Megumi (con cara de pocos amigos): Venía a decirte que Kaoru está fuera de peligro ahora, pero que está muy débil, y me has sorprendido diciendo el nombre de otra mujer... ¡¡¡Se puede saber qué es lo que pretendes!!!. Kenshin (intentando explicarse): No lo entiendes... no es nada, Megumi yo, yo, yo... yo.... Megumi (con una sonrisa en la cara): Ya veo, veo que por fin te has dado cuenta de que quieres a Kaoru, me alegro... Kenshin (más tranquilo): ¿Se pondrá bien? Megumi: ¡Claro!, es una mujer muy fuerte. Se pondrá bien, pero necesita estar tranquila y no mover el brazo. Me he dado cuenta de que ha sido un corte limpio de katana ¿qué ha sucedido?. Kenshin: ... Megumi... verás.... Megumi: ¡Oh! Entiendo, no quieres hablar de ello. Bueno, respeto esa decisión tuya de mantenerlo en secreto pero... por favor, cuídala, no debes darle disgustos o se podrá peor. Ha perdido mucha sangre, y por poco esa katana atraviesa su corazón... tardará mucho tiempo en recuperarse por completo. Kenshin: No te preocupes, Megumi, cuidaré de ella. Unos segundos después escucharon el ruido de una puerta que se abría y se cerraba, pero, antes de que pudiesen mirar, escucharon unas palabras: ¿?¿?: Nos imaginábamos que estarías aquí. Kenshin (sorprendido): Saito, ¡¡¡Aoshi, Misao!!!. Misao (guiñando un ojo): Los mismos. Aoshi: Encantando de volverte a ver Himura. Lástima que no hayamos venido sólo de visita... Kenshin: ¿Qué?
CONTINUARÁ: ¿Qué es lo que ocurrirá a partir de ahora?. ¿Se curará Kaoru?. ¿Por qué han venido Aoshi y Misao?... Todo esto y mucho más en el próximo capítulo.
* Kaoru Hino * |