Capítulo 1

El Extraño Enemigo

        

Nota de la autora:

Este capítulo se lo dedico a Shougo por creer en mi. Y también se lo dedico a Rosa María, autora de "La forja del Propio Destino", por ser la mejor escritora de fics que conozco.

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Kenshin: Saito... ¿se puede saber que hace aquí?.

Saito: Pues está muy claro, he venido a ayudaros... ¿o acaso no ves el estado de estos asesinos?. - Dijo con protagonismo, y con una sonrisa que delataba la felicidad que le producía sorprender a todo el mundo con sus hazañas.

Kenshin, por su parte, estaba asombrado y contrariado de ver a Saito. Ahora sí que estaba seguro de que no luchaban sólo con unos cuantos. No sabía qué estaba pasando, pero tenía la certeza de que el Shinsengumi sabía mucho más que ellos. Y si el hombre estaba allí, seguro que se trataba de algún asunto político, lo cual significaba que la era Meiji estaba de nuevo en peligro... el legendario Battousai guardó su katana mostrando una actitud pensativa. Mientras Saito le observaba al mismo tiempo que limpiaba su espada ensangrentada con un pañuelo blanco que guardó, inmediatamente después, en uno de sus bolsillos.

Aunque ya no había peligro, el samurai continuaba sujetando a Kaoru por la cintura fuertemente, sin hacer ningún movimiento que indicase querer soltarla. La chica se mantenía igual, quieta y agarrada al kimono de su amado sin emitir ninguna clase de sonido, completamente parada, escuchando atenta la conversación que iba a continuar, sin saber que decir, nerviosa y a la vez confusa y aterrorizada.

Sanosuke y Yahiko, comenzaron a recoger los cuerpos sin vida de los asesinos que habían disfrutado de sus últimos momentos en el dojo Kamiya. No les gustaba verlos allí. Así que pensaron que esa era una buena forma de matar el tiempo, mientras sus amigos hablaban con el recién llegado.

La situación era más tensa que nunca. Alguno de los asaltantes muertos yacían aún por el suelo, Saito lo miraba divertido a la vez que esperaba que Kenshin hiciese alguna pregunta. Battousai no parecía muy contento de ver tanta sangre alrededor suyo, muy a pesar de Saito, pero eso ahora no le importaba demasiado. Él quería saber qué era lo que estaba ocurriendo y sabía como empezar la conversación:

Kenshin: Saito, estoy convencido de que tú sabes mucho más que nosotros. Me gustaría que me aclarases por qué de nuevo estás aquí y por qué vienen a matar a Kaoru. Si es que lo tienes alguna información - Dijo al cabo de unos instantes -.

Saito (observando como Kenshin mantenía a Kaoru fuertemente cogida): Tranquilo chico, todo por partes... (sonrisa típica de Saito) no querrás asustar a tu... tu... tu... ejem

Kenshin: ¿Eh?.

Kaoru (viendo a dónde quería llegar Saito y la cara de Kenshin): Por favor Saito, conteste a la preguntas que Kenshin acaba de formular. Me parece que este es un asunto demasiado serio como para andar de cachondeo. Y es más, no creo que consiguiera llegar a ningún sitio con lo que acaba de decir. Kenshin sigue siendo muy ingenuo.

Kenshin (sorprendido y sin entender nada): ¿¡Qué!?...

Saito (sonriendo): Vaya, vaya... así qué... ¡Bueno!, ¡¡Qué más da!!, contestaré a las preguntas... je, je... ejem... Pues lo cierto es que la policía no sabe mucho de este tema tan peliagudo, y tampoco sabemos por qué quieren matar a esta chica... pero lo que sí sabemos es que últimamente ha habido movimientos rebeldes en contra del gobierno Meiji. Como me imagino que ya habrías pensado.

Kenshin: ¿Otra vez? - agachó la cabeza, símbolo de preocupación y cansancio - ... ¿Se sabe quienes son?.

Saito: Pues sólo se sabe que es un grupo de guerreros con una increíble fuerza. Su jefe es el peor de todos. De momento actúan así... mandando gente para que asesine a quienes ellos quieren... asesinos a sueldo sin mucha experiencia. Creo que lo hacen para despistar... pero en realidad son un grupo muy bien organizado. Es parecido a lo que ocurrió con Makoto Shishio. Ya han conseguido un puñado de aldeas... el gobierno central teme que vaya a más. Por eso me han pedido que te llamara de nuevo. Pero veo que no ha hecho falta. Parece que ellos ya os tienen cogidos. Nuevamente necesitan tu ayuda y la mía Battousai.

Kenshin: Me imaginaba algo así. Sabía que esto tenía que estar relacionado con el gobierno Meiji. Pero de todas maneras no entiendo por qué quieren acabar con Kaoru. Ella no tiene nada que ver con los asuntos del gobierno... no lo entiendo...

Saito: A veces resultas un poco cargante ¿sabes?... Sigues siendo tan ingenuo como siempre, como la chica decía antes.

Las caras de Kenshin y Kaoru fueron idénticas. Ambos se miraron sin entender nada de lo que el policía les decía. La chica pidió explicaciones:

Kaoru: ¿Cómo dice?, ¿acaso sabe por qué quieren atacarme? Explíquese, haga el favor.

Kenshin: Saito, por favor, déjate de tonterías, no es momento de hacer bromas. Explícate bien y deja tu ingenio de payaso para otro momento.

Saito: Ja, ja, no has cambiado nada... En fin..., tengo mis dudas... pero al parecer, si llegasen a matar a Kaoru, tú volverías a ser Battousai... Tal vez quieran matarla para tenderte una trampa y probarte... como en otras ocasiones... ¿o te habías olvidado de Jine?. Seguro que el jefe de esa organización quiere probar su fuerza con el legendario samurai patriota... ¿A qué tengo razón?.

El samurai pelirrojo, se quedó pensando unos instantes. Él ya había pensado eso, pero no le encajaba... sabía que tenía que haber otro motivo que no fuese el que Saito creía. El policía miraba atentamente a Kenshin tratando de encontrar en él un gesto afirmativo. Le gustaba mucho que Battousai le diese la razón, le hacía sentir superior... un sentimiento que no era el normal la mayoría de las veces. Pero el samurai patriota, no iba a admitir lo que Saito había dicho.

Kenshin: ..., no creo que sea sólo por eso... Si fuera eso, no tratarían de matar a Kaoru, vendrían simplemente a buscarme para que me enfrentara con ellos. Saben que yo no permitiría que me quitasen la vida, estoy seguro de que me conocen mejor de lo que te imaginas Saito, tengo la certeza de que saben que daría todo por mantenerme vivo para proteger a los que quiero. Estoy seguro de que saben dónde estoy y cuántos son mis amigos, porque parece que la emboscada que nos han hecho estaba programada... Así que me imagino que han debido de estar mucho tiempo espiándonos.... aunque si mataran a Kaoru, yo me suicidaría por ella... Por lo cual. No creo que sea sólo una prueba para ellos. Estoy convencido de que Kaoru tiene algo que ver con esto... pero no sé el qué.

"Suicidarse", pensó Kaoru, "Pero ¿por qué?". Si no hubiese escuchado esas palabras, jamás se lo hubiese creído. Kenshin Himura, el samurai legendario que, hasta ahora, predicaba que la vida era lo más importante, y que se ha de luchar por ella, había dicho que se suicidaría por ella... ¡POR ELLA!.

Saito asombrado con la respuesta, prefirió callarse dando una señal de aprobación a lo que Kenshin había dicho. Sin hablar, se dio la vuelta.

Saito: Tienes razón. No había pensado en eso. Y me cuesta admitir que esta vez hayas dado en el clavo con tus deducciones. La chica debe tener alguna relación con esta banda... - su actitud de aprobación cambia a una actitud de reflexión, para intentar pensar el por qué de lo que ocurría - Puede que su familia supiese algo que ella ignora, y que tiene que ver con ellos. Trataré de investigar para ver si puedo encontrar algo en los archivos.

Kaoru: Señor Saito. Por qué no pasa dentro y hablamos con más tranquilidad. - Dijo la chica aún sorprendida por lo que había dicho su espadachín preferido -.

Saito: Muchas gracias muchacha... pero tengo cosas que hacer... además, creo que yo sobro en toda esta historia, je, je... - sonrió, pero inmediatamente cambió su expresión por una mucho más seria. Lo cual asustó a Kaoru -.

Kenshin: ¡Saito!. Espere un momento.

Saito: ¿Qué pasa ahora?.

Kenshin: ¿Qué se supone que tenemos que hacer ahora?

Saito: De momento protege a la chica si no quieres que muera... nada más. Aún no sabemos nada de esta banda... en cuanto sepa algo te lo haré saber... puede que tengamos que volver a Kioto otra vez... Pero no es seguro.

Kenshin: De acuerdo.

Saito: Hasta la vista chiquilla, cuídate, y cuida de este samurai...

Kaoru: Hasta la vista, señor Saito.

Saito desapareció entre las sombras del bosque y Kenshin soltó a Kaoru. El samurai esbozó una tierna sonrisa. Otra vez ese sentimiento estaba atormentándole... pero, ¿qué era?...

Kenshin: Kaoru - dijo al cabo de unos instantes - , esta noche vigilaré el dojo. Ten mucho cuidado y manténte alerta. Voy a echar un vistazo por ahí para ver si hay peligro.

Kaoru: Muy bien. Pero tampoco te preocupes demasiado... no conseguirán matarme.

Kenshin (sorprendido): ¿Cómo estás tan segura?.

Kaoru: Simplemente confío en ti... Y nunca dejaría que me matasen sin oponer resistencia... Pero... Kenshin, si llegasen a hacerlo... quiero que sepas, que jamás, jamás te culparía...

Kenshin: ¿Por qué dices eso?

Kaoru: Me he asustado por lo que has dicho antes. Yo... no quiero que mueras por mi, ¿de acuerdo?. Pase lo que pase, es decir, ocurra lo que me ocurra, nunca abandones tu vida por mi, ¿vale?.

Kenshin: ... Kaoru, ... yo...

Kaoru (viendo el cambio de cara de Kenshin): Tranquilo ¿de acuerdo?. Aún no sé mucho de tu pasado y no creo que sea el mejor momento para hablar de él. Sé, ..., sé que en el pasado perdiste a alguien importante... me lo contó tu sensei. Pero no es lugar para hablar de eso. Y estoy segura de que ibas a hacerlo.

Kenshin esbozó una ligera sonrisa y Kaoru le cogió la mano suavemente.

Kaoru: ¿De acuerdo?.

Kenshin: Está bien. Lo prometo. Te prometo que pase lo que pase, yo seguiré adelante con mi vida.

Kenshin se acercó a Kaoru y la abrazó.

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Mientras, en un lugar oscuro, en las profundidades de un bosque...

¿?¿?1: Señor, han matado a nuestros espías.

¿?¿?: ¿Cómo ha ocurrido?.

¿?¿?1: Verá... ese policía, Saito... el capitán de la 3ª división del Shinsengumi....

¿?¿?: Saito... Shinsengumi... interesante. Ahora quiero que el blanco sea él. ¡¡Entendido!!... y no quiero fallos...

¿?¿?1: Entendido, señor...

¿?¿?: Recuerda lo que pasará si fracasas...

¿?¿?1: Lo recuerdo cada día, señor...

¿?¿?: De todos modos, nunca pensé que pudieses hacer esto... pero... te daré esta oportunidad. Serás gratamente recompensado si cumples con tú misión.

¿?¿?1: Muchísimas gracias, señor.

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Kenshin soltó a la chica con suavidad.

Kenshin: Gracias Kaoru. Ahora voy a dar una vuelta para ver si todavía quedan espías.

Kaoru: Bien, pero no llegues tarde.

Con una sonrisa, el experto samurai se despidió de Kaoru, que se sentía en el cielo. No sabía que había cambiado, pero el samurai ya no era el mismo, y ella, tampoco... permaneció en silencio un instante, mirando el lugar por donde el Kenshin había desaparecido, y sin más, volvió al dojo.

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Sanosuke y Yahiko habían observado la escena. Fueron hacia la cocina en silencio, cogieron un par de cosas que habían sobrado y empezaron a comer como glotones.

Sanosuke: ¿Te has fijado?... ya no sólo es Kaoru, ahora hasta Kenshin está raro.

Yahiko: ¿Crees que será algo contagioso?... Nunca les había visto así.

Sanosuke: Hombre... teniendo en cuenta que Kaoru ama a Kenshin, pues la verdad, que ella le hubiese abrazado sería más normal... pero que ocurra lo contrario... Aunque estoy pensando que Kenshin nunca me ha dicho nada sobre lo que siente por Kaoru... no sé, esto es muy raro...

Yahiko: ¿Qué te parece si les espiamos?

Sanosuke: Yahiko, esa es la idea más, más, más... inteligente que he oído en la vida... ¡¡VAMOS A ESPIARLES!!

Yahiko: ¡¡¡SI!!!

Sanosuke y Yahiko: ¡¡ADELANTE!! JAJAJAJAJA.

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¿?¿?1: ¿Es usted Hajime Saito? ¿Capitán de la 3ª división del Shinsengumi?.

Saito: Sí, lo soy, ¿quién eres tú?.

¿?¿?1: Yo soy Hakon, el fuerte. Y vengo a matarle por órdenes del señor.

Saito: ¿A sí?... ¿y cómo se llama ese "señor"?.

Hakon: Esa es una pregunta que no le puedo contestar... en guardia.

Saito: No tengo humor de matar a nadie. Por favor, lárgate de aquí... y no vuelvas. Me has pillado de buen humor, deberías estar contento.

Hakon: ¡¡¡Espere!!!

Hakon sacó un puñal de su bolsillo e intentó herir a Saito. El Shinsengumi ni se inmutó... cogió con tranquilidad la katana mientras el hombre se acercaba, se dio la vuelta y con un movimiento rápido hirió gravemente al inexperto asesino.

Saito: Te mataré como no me digas lo que quiero saber. Y si mueres desangrado, yo me ocuparé de dejar como un colador tu cuerpo sin vida.

Hakon: ¡¡¡No, por favor, no me mate, no...!!!

Saito: Está bien, está bien... no te mataré, ya te dije antes que hoy no tengo humor de matar a nadie más. Dime todo lo que sepas...Si no quieres morir a causa de un accidente...

Hakon: De acuerdo... verá...

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Kenshin volvió al dojo despues de patrullar los alrededores. Todo estaba en silencio, nadie parecía haberle esperado, pero eso no le importó. Se sentó al lado de una columna con la katana en su hombro y dando un tremendo suspiro se metió en sus pensamientos.

Kaoru se había quedado despierta para esperarle. Al ver que llegaba, preparó algo de cena para el samurai, y fue a llevársela pero lo vio tan concentrado, que no se atrevió a seguir andando, sólo le observaba atenta esperando el momento oportuno para acercarse. Otras veces le había visto así, pero esta vez parecía mucho más preocupado de lo normal, la chica se empezó a inquietar.

El samurai había oído algunos pasos, y pensó que podría tratarse de otro espía, así que empezó a sacar su katana lentamente. La mujer se asustó, pensaba que Kenshin había visto a alguien y decidió preguntar, pensando que quizás ese era el mejor momento para hacercarse a Kenshin.

Kaoru (insegura): ¿Kenshin?...

Kenshin: Ah, eres tú Kaoru..., por favor acércate, no pasa nada, tranquila.

Kaoru (sorprendida): Yo... yo no... no quería molestarte... parecías tan concentrado que yo...

Kenshin: Sólo estaba pensando... - volviendo la mirada a la chica -, ¿qué traes entre tus manos?.

Kaoru (acercándose): Algo de cena, pensé... que a lo mejor tenías hambre. Has estado fuera mucho tiempo...

Kenshin: No tenías que haberte molestado.

Kaoru: Si no es molestia, de verdad - dejando las cosas en el suelo, al lado de Kenshin -. No podía dormir pensando que estabas fuera, así que decidí esperarte. Ya lo he hecho otras veces - cambió la expresión en una más alegre para quitar tensión al ambiente -. Nunca puedo dormir sabiendo que un miembro del dojo está fuera... no me ocurre solo contigo, recuerdo una vez en que Sanosuke se fue diciendo que quería pelear con un matón. Estuve toda la noche despierta....

Kenshin: Ja, ja, ja... Es cierto, lo recuerdo perfectamente. Gracias.

Kaoru sonrió y se sentó al lado del samurai, mirando hacia el cielo.

Kaoru: Me encantan las estrellas, parecen los ojos de la noche.

Kenshin: Sí, es cierto. Son muy hermosas.... - Miró arriba unos instantes -.

>> Cuando no puedes dormir, vienes aquí, ¿no es cierto?. Te sientas aquí en silencio, y miras las estrellas. Te he sentido varias veces. Sé que lo haces a menudo Kaoru.

Kaoru (atónita): ¿Cómo sabes lo que hago? Acaso me espías.

Kenshin: Ja, Ja, Ja, no..., no te espío. Tan sólo hay noches en que estoy despierto y noto que te levantas. Me he acercado varias veces, pero nunca quise molestarte, así que dejo que estés sola.

Kaoru (sorprendida): Kenshin, ¡¡haberme dicho algo!!, normalmente cuando vengo a mirar las estrellas es porque... es... por... que....

Kenshin (con una sonrisa en sus labios): Tranquila. Si quieres la próxima vez me acercaré a decirte algo ¿de acuerdo?.

Kaoru: Bien. Me encantaría saber que hay alguien más despierto... Ja, ja, ja.

Kenshin: Sí... despierto...

Kaoru: Kenshin, ¿qué ocurre?.

Kenshin: Nada, nada... - con una sonrisa se acerca y le da un beso en la frente -. Mañana será un día muy largo. Voy a dormir. Ten cuidado. Si pasa algo avísame.

Soltándola con delicadeza y con una sonrisa, se fue a su habitación, dejando atrás a Kaoru, que estaba muy sorprendida, pero muy alegre a la vez, por el beso que había recibido. Se levantó y empezó a recoger lo que debía haber sido la cena de Kenshin. Cuando iba a llevarla a la cocina, un hombre con aspecto de ser un entrenado ninja, la cogió por la cintura con fuerza, le dio un golpe en el estómago que la dejó inconsciente, y se la llevó. Dejando una nota en su lugar.

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Kenshin, sin saber nada de lo que estaba pasando, se dirigía a su habitación. Tenía que contarle, a Kaoru, su pasado... ahora estaba comprendiendo qué era lo que sentía, ¡la amaba!, sí, sentía amor, y desde hace mucho tiempo. Se lamentaba por no haberlo hecho esa noche, pero sabía que ya no tenía otra alternativa. Absorto en sus pensamientos, se metió en su habitación sin dejar de pensar en Kaoru.

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A la mañana siguiente, Kenshin se despertó temprano e inmediatamente se dirigió a la habitación de Kaoru para ver si todo estaba en orden. Un sentimiento de pánico lo desbordó al ver que su amada no estaba y al observar que todo estaba ordenado, como si esa noche no hubiese dormido allí. Corrió hacia la cocina presa del terror y de la angustia y se encontró con una nota cuyas palabras eran las siguientes:

Buenos días Battousai:

Espero que tu despertar haya sido agradable y tranquilo.

Como ya sabrás, tenemos a tu querida novia en nuestro poder, ¿qué te parece?. Podemos hacer lo que queramos con ella y tú no podrás hacer nada por evitarlo... nos lo vamos a pasar muy bien. Es más, es a ella a la que buscábamos... pero naturalmente no te voy a decir por qué.

Me imagino que quieres recuperarla y que estás muy furioso, sorprendido y asustado... ja, ja, ja. Muy bien, te voy a dar una oportunidad. Te daré a tu chica si vienes al antiguo Templo en las afueras de la ciudad. Te quiero completamente sólo y con tu espada de filo invertido de la mano... Ven a las 5 en punto. Ah, si faltas a la cita, la chica, MORIRÁ, naturalmente, después de juguetear con ella un ratito...

Atentamente,

"El 5º Guerrero".

Kenshin arrugó la hoja con fuerza y fuera de si salió del dojo en busca de Kaoru. Sin dejar ningún tipo de explicación a los que todavía dormían. Solo sentía pánico y su orgullo había sido herido. Saito le paró a mitad del camino.

Saito: ¿A dónde te diriges con tanta prisa?.

Kenshin: ¡¡¡Han secuestrado a Kaoru!!! APÁRTATE.

Saito (con su tranquilidad habitual): Tranquilo muchacho, explícame todo lo que ha ocurrido y yo te pondré al corriente de todo lo que he averiguado gracias a un pobre asesino de nuestros enemigos.

Kenshin le miró furioso, pero acepto y le contó la historia al que parecía no escuchar nada.

Kenshin: Bien, ahora si me disculpas debo irme.

Saito (resignado y viendo que Kenshin no se pararía a hablar con él): Ya que tienes tanta prisa te contaré mis nuevas en otro momento... No te puedo acompañar, además no creo que quieras mi compañía... De todos modos, ten mucho cuidado. Trataré de pasarme por allí más tarde.

Kenshin (con resignación): Haz lo que quieras Saito.

Saito: ¡Ah!, Kenshin...

Kenshin (paró de andar): Dime, pero rápido que tengo prisa.

Saito (serio): El "Quinto Guerrero" no es muy fuerte, pero debes tener cuidado. Utiliza la técnica Batto, al igual que tú. Y es más, conoce el secreto de esta técnica...

Kenshin, atendió a las palabras de Saito que, eran muy valiosas, y se puso en marcha de nuevo, completamente solo y furioso. ¡Había sido herido en su orgullo de samurai!. Y no sólo eso, la mujer que amaba, había caído en las redes del enemigo y él... no había podido hacer nada.

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Antes de lo acordado, el legendario Battousai se presentó, y las puertas le fueron abiertas. No sabía por qué, pero nadie se atrevía ni a mirarle y todos parecían estar aterrorizados, pero ¿por qué?.

Empezó a caminar entre una multitud de hombres que estaban repartidos a ambos lados del pasillo. Una puerta era la que separaba a Kenshin de la chica y no dudó ni un instante en cortarla en dos para acabar cuanto antes.

Detrás de la puerta que acababa de cortar se encontraba el claustro del santuario. Observó el lugar con detenimiento. El sol estaba en lo alto alumbrando cada rincón del lugar. Había al menos 30 hombres allí, escondidos en los portales y columnas, que no se atrevían a acercarse a Kenshin. Éste comenzó a andar hacia los preciosos jardines que decoraban el claustro y allí, en el centro, al lado de un precioso cerezo blanco en flor estaba ella, su amada, la mujer que venía a rescatar.

Un sentimiento de felicidad le invadió al verla, pero no duró mucho cuando observó que estaba siendo atosigada por al menos cinco hombres que trataban de desnudarla, pero la chiquilla ponía mucha resistencia, dando golpes a los hombres que la oprimían con las piernas, brazos y todo lo que se les escapaba, tratando de librarse de al menos dos de ellos para poder librarse del resto. Los gamberros empezaron a enfurecerse y trataron de pegarla para que se estuviese quieta... pero antes de que pudiesen golpear a la chica, Kenshin, haciendo uso de su habilidad, se libró de los cinco que caían al suelo sin dar crédito a lo que acababa de pasar.

Kaoru, con lágrimas en los ojos y tumbada en el suelo presa del pánico, no podía articular palabra. El samurai que acababa de salvar su virginidad, la cogió en brazos y la abrazó fuertemente con una lágrima solitaria pasándole por la mejilla. Pidió mil perdones por no haberla ayudado en el dojo. La chica no podía decir nada, temblaba horrorizada y muerta de frío ya que su kimono estaba hecho harapos. El hombre de la cicatriz en forma de cruz se levantó con Kaoru en brazos y se dirigió hacia la puerta. Antes de que pudiese salir, un hombre con una máscara apareció y cerró la puerta de salida, mirando a los ojos al samurai con cara de reto.

CONTINUARÁ

¿Qué pasará ahora? ¿Quién será ese extraño que acaba de aparecer? ¿Podrá Kenshin defender a Kaoru? ¿Y Saito?

Todo esto y más en el próximo capítulo.

Hasta entonces:

*Kaoru Hino*

  

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