![]()
|
El principio de una nueva batalla |
|
Nota de la autora: Esta historia la he hecho a partir del anime, justo despues de la saga del control del Ki, suprimiendo el capítulo en el que Kenshin da a entender que Kaoru y él están juntos como algo más que amigos (gracias Shougo por la aclaración ^_^), que aún no ha salido en España. Desde ahí comienza esta historia, que espero os guste a todos. ><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><> El día comienza normal para nuestros amigos. Kaoru estaba haciendo la comida, cosa que no parecía gustar a los demás, pero aceptaron resignados, con una gran gota de sudor sobre sus cabezas, esperando que no estuviese amargo lo que la chica hacía con tanto interés. Kenshin seguía con la ropa, mientras Yahiko se entrenaba en el dojo y Sanosuke, como de costumbre, hacía el vago. Kaoru se esmeraba lo más que podía haciendo la comida, acababa de cumplir 18 años, cosa que todos ignoraban, y decidió que tenía que ser un poquitín más hábil a su edad. Le entristecía mucho saber que ya no era una niña y que tenía que madurar, entonces comenzó a pensar en que posiblemente Kenshin no la quería por ser muy joven para él. A veces se sentía muy sola y desafortunada ya que todo lo que le pasaba lo escondía en su interior, no quería preocupar a los demás con tonterías, pensaba que nunca comprenderían su estado. Pero esa tristeza la estaba oprimiendo, y no pasaba desapercibida, todos sabían que a la muchacha le pasaba algo... pero no sabían cual era el motivo de su tristeza. La chica pensaba que a lo mejor debía decirle al samurai lo que sentía, pero siempre se echaba atrás... Cuando despertó de sus pensamientos se dio cuenta de que la comida le estaba quedando horrible, tanto en el aspecto como en el sabor, Kenshin estaba a su lado, y ella no pudo evitar quejarse. Kaoru: Dios mío, por más que lo intento, nunca conseguiré que esto me salga en condiciones... soy un desastre. Ahora entiendo por qué todos se ríen de mi cuando intento hacer algo en la cocina. A veces me gustaría ser otra persona... Kenshin. ¿Qué dices?. ¿Cómo puedes decir esas cosas Kaoru?. Puede que no cocines del todo bien, pero aún eres muy joven, ya verás como en el futuro la comida te saldrá mejor. Kaoru (pensando): Rayos, ha dicho que aún soy joven, lo que quiere decir que todavía me considera una chiquilla... Es decir que nunca me verá como algo más. ¡Qué sola me siento! Mientras estaba pensando lo que Kenshin le había dicho, la expresión de su cara cambiaba ligeramente, y esbozó sin quererlo una pequeña sonrisa que expresaba toda la tristeza que a ella le habían producido sus palabras. Kenshin se percató de ello, pero no entendía muy bien por qué se ponía así, así que prefirió no decir nada. Kaoru (percatándose de que Kenshin había notado algo): Bueno, será verdad lo que dices, probablemente lo sea... ¡que tonta!, he de buscar rábanos, ahora vuelvo, voy a por ellos. Kenshin: Kaoru... Kaoru salió de la cocina como un rallo. Sanosuke la miró extrañado, y Yahiko sintió curiosidad por lo que pasaba a su joven maestra. Kenshin, simplemente estaba un poco preocupado. Últimamente Kaoru había estado muy rara, y no conseguí saber por qué. "Me gustaría saber qué la ocurre", pensó. <><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><> Por el camino Kaoru sintió que alguien la observaba, e inmediatamente, se puso en guardia. Sintió que un escalofrío corría su espalda y empezó a sentir muchísimo miedo. Pero aún así, orgullosa, se dirigió al extraño. Kaoru: ¿Quién anda ahí? Identifícate seas quien seas. ¿?¿?: Ja, ja, ja... señorita, no es necesario que alguien que va a morir sepa mi nombre. Kaoru: ¿¡Qué!?, ¿está diciéndome que quiere matarme?, ¿por qué? Dígamelo, necesito saber por qué quiere quitarme la vida. ¿?¿?: ... No es necesario que lo sepas, ni siquiera yo lo sé... Sólo cumplo órdenes. Kaoru: Pues que sepa que no le va a ser fácil acabar conmigo. Soy maestra de kendo en la escuela Kamiya. ¡En guardia!. El hombre bajó del árbol en el que se encontraba, y sacó su katana. La joven no tenía ningún arma ahora, y comenzó a pensar que no podría hacer nada para salvar su vida de aquel hombre. Pero su orgullo no la dejaba gritar, "para una cosa que sé hacer" pensó. Así que cogió una rama seca que había en el suelo y la miró con una ligera inseguridad. ¿?¿?: Debes estar loca si piensas que vas a poder derrotarme con eso. JAJAJAJA. Kaoru: Ahora comprobarás lo loca que estoy... Comenzó la pelea. Él empezó atacando, Kaoru se defendía a duras penas, ya que sabía que al menor despiste esa rama se partiría en dos. Dios mío, cuanto deseaba tener el bokutou en sus manos en este momento. Intentaba atacar, pero todos sus golpes eran esquivados, y ella estaba llegando a la histeria y al pánico, al ver que no podía salir sola de la situación. <><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><> Kenshin: ¿No os parece que Kaoru está tardando demasiado? Yahiko: Parece mentira que no conozcas a Kaoru, ya sabes cómo es. Se habrá encontrado con Tae. Sanosuke: ¿Estás preocupado por ella?. Hace días que está muy rara, ¿verdad?. Sé que tú también te has dado cuenta de ello. Kenshin: Sí, la verdad es que no sé que le pasa últimamente. Pero no se puede haber encontrado con Tae porque está de viaje. Y no hay nadie por los alrededores. Voy a buscarla. Yahiko: ¡¡Pero que dices!! Seguro que Kaoru está bien. Kenshin: Quiero asegurarme. ><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><> Kaoru: ¡¡¡AHHHHHHH!! El grito fue tan grande como la herida que el hombre le había hecho en el hombro. No sabía que hacer, estaba desesperada, su "espada" se había roto al intentar que la del oponente no llegase a su cuello. Se encontraba en el suelo, tumbada y agarrando su sangrante hombro derecho, mientras que el asesino mantenía la punta de la afilada katana pegada a su nariz. Ahora si que estaba segura de que su fin estaba cerca e imágenes de Kenshin pasaban como rayos ante ella, recordando cada momento que había vivido con el experto samurai. Una lágrima cayó solitaria por su mejilla, ¡dios!, cuanto deseaba que él estuviese cerca. Las carcajadas del hombre empezaron a sonar como si viniesen de las profundidades del infierno. ¿?¿?: JAJAJAJAJAJAJA. Lloras como una niña débil. Ya te dije que con un arma como esa no podrías ni tocarme. JAJAJAJA, pero tranquila... tu muerte será muy rápida, a sí que no sufrirás, e irás directamente al infierno. JAJAJAJA. - El que va a morir vas a ser tú, como no apartes esa katana de la chica. Y hablo muy en serio. ¿?¿?: ¿¡¡Quién osa interrumpirme!!?, ¡¡identifícate!!. Kaoru estaba muy asustada y temblaba de miedo, mientras observaba como la katana del extraño hombre estaba empezando a moverse hacia los lados. La voz de Kenshin era como una deliciosa melodía para sus oídos en estos momentos, pero aún estaba asustada, y mucho. Como pudo, giró para escapar de ese lugar y ponerse en pie pese al dolor de su herida que chorreaba sangre. EL hombre, rápidamente, se dio cuenta de que la chica ya no estaba en el lugar donde debía estar. De haber sido como él esperaba, Kaoru ya estaría muerta, quería matarla antes de enfrentarse al samurai que reconoció enseguida por la cruz en la mejilla... Entonces, con un movimiento rápido de muñeca, intentó cortar por la mitad a su principal víctima, pero para su desgracia, Kenshin fue mucho más rápido y se interpuso entre la espada y su... ¿amiga?. Kenshin: Le he dicho, por si no lo ha oído, que se vaya de aquí y que deje a esta chica en paz, o de lo contrario... ¿?¿?: ¡¡¡Me matarás, Battousai!!! JAJAJAJAJA, no lo creo... creo que te prohibiste matar hace 10 años. Y si no me matas ahora algún día volveré para terminar el trabajo. Kenshin: En ese caso... está visto que tendré que matarte. ¿?¿?: ¿¡Qué!?. Kaoru no daba crédito a lo que acababa de oír. ¡Kenshin iba a volver a matar! ¿¡Por ella!?. No quería que lo hiciese, tenía miedo de que luego se arrepintiera. Estaba segura de que si el hombre que amaba volvía a matar, seguramente se iría de su lado, y esa idea no podía soportarla. No podía. El experto samurai estaba delante de ella como una estatua, su postura era de una increíble tensión. La mujer le abrazó por la espalda sujetándole fuertemente, Kenshin, o mejor dicho Battousai, se sorprendió. Kaoru: ¡¡Kenshin no lo hagas!!, no rompas tu promesa por mi, no lo hagas, no... por favor. Mientras pronunciaba esas palabras comenzó a llorar y cayó al suelo, con el tremendo dolor en su brazo. Kenshin despertó. Hasta ahora no sabía muy bien lo que estaba haciendo. Un odio se había despertado en él al ver que Kaoru estaba a punto de morir, y su expresión cambió. Con un movimiento rápido hirió gravemente al hombre en las manos y las muñecas antes de que pudiese reaccionar, y éste cayó al suelo presa del dolor y de la angustia, jamás podría volver a coger una espada. Kenshin se dio la vuelta con ligereza, y se agachó para ver a la triste joven. Esbozó una tierna sonrisa y con una mano levantó el rostro de la chica. Secó sus lágrimas con la otra mano, dejando la katana en el suelo. Kaoru no podía aguantarse más y le abrazó, rompiendo a llorar como una niña. El samurai la sujetó fuertemente intentando calmarla y un sentimiento extraño se apoderó de él, pero no sabía a qué atribuirlo, y no podía pensar en eso ahora, en esos momentos sólo pensaba en que debía pedir perdón. Kenshin: Lo siento Kaoru, siento haberte asustado, no tenía derecho a hacer una cosa así, perdóname. Kaoru no dijo nada, ¡no podía!, lloraba desconsolada entre los brazos de Kenshin quien la abrazaba cada vez más fuerte para intentar que la chica se calmase. El sentimiento que se apoderaba de él era cada vez más fuerte, y estaba confuso y contrariado, era la primera vez que eso le pasaba... ¿o no?. Empezó a recordar que un sentimiento parecido había estado presente en él, pero lo recordaba muy lejano... y no sabía qué era El hombre que había sido herido por Himura se levantó y con las pocas fuerzas que le quedaban empuñó su katana y se acercó sigilosamente hacia la pareja. Cuando creía que por fin conseguiría matar a la chica y a Battousai, Kenshin, con un veloz movimiento y en el suelo, sujetando firmemente a Kaoru le dio un golpe con la katana, que había cogido del suelo, lo que dejó sin sentido al asesino malvado. Kaoru se tranquilizó rápidamente debido a la calma que le producía Kenshin con sus brazos. Cuando la muchacha estaba completamente calmada, el samurai comenzó a hablar. Kenshin: Kaoru, si pudieses decirme qué ha pasado... Kaoru: Pues verás... yo... <><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><> Mientras Kaoru le contaba la espantosa historia a Kenshin, Sanosuke y Yahiko empezaban a preocuparse. Sanosuke: Yahiko, ¿crees que les habrá pasado algo? Yahiko: No lo sé, yo también estoy algo inquieto por Kenshin. Pero tranquilo seguro que están bien... espero... <><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><><> Kenshin: No sé lo que se proponen, ni quienes son, pero está claro que este hombre no está solo, estoy seguro de que son más. Y tú eres su blanco... No sabemos sus motivos y este hombre dice la verdad, él es sólo un asesino a sueldo...... Kaoru, ¿sabes de alguien que le tenga rencor a tu familia o algo así? Kaoru (visiblemente cansada por la herida): No, no recuerdo que nadie le tuviese rencor a mi familia, yo era muy pequeña cuando mis padres murieron. Kenshin: ... Lo único que está claro es que vienen a por ti, por lo menos de momento. Nunca te olvides de tu bokutou. De todos modos yo me encargaré de acompañarte cuando vayas a algún sitio, ¿de acuerdo?. Quiero llegar al fondo de este asunto. Kaoru estaba escuchando a Kenshin, lo hacía con todas sus fuerzas, pero su agotamiento por haber perdido sangre era tal que se desmayo mientras andaban. Kenshin no se había fijado en la herida que la chica tenía, corrió hacia ella, la cogió en brazos con muchísimo cuidado y dulzura. Se dirigió hacia el dojo pensando en lo ocurrido, en el hombre, en la situación, en Kaoru... y en el extraño sentimiento en el que estaba envuelto por causa de la chica... ¿qué será este sentimiento?, pensó. Llegó a las puertas del dojo y cuando iba a entrar, Sanosuke, como un rayo, corrió y comenzó a atosigar a Kenshin. Yahiko se acercó también. Sanosuke: ¡¡¡Kenshin!!! ¿qué ha pasado?, ¿qué le ha pasado a Kaoru?. Kenshin: Rápido, Yahiko, lleva a la habitación de Kaoru todo lo necesario para curarle la herida, ¡¡corre!!. Sanosuke: ¿Qué ha pasado?. Kenshin: Luego os lo cuento, ahora ayúdame a llevar a Kaoru a su habitación. La llevaron a la habitación y Kenshin la recostó con cuidado en la cama. Le limpiaron la herida, la desinfectaron y la vendaron con muchísimo cuidado. El samurai se sentó al lado de la puerta con la katana apoyada en su hombro. Kenshin: Bueno, todo está bien, lo único que necesita es tener quieto el brazo. Sanosuke: ¿Vas a hacerme caso?, o prefieres seguir ignorándome. Mientras lo decía, Sanosuke pegó un puñetazo a Kenshin en la cabeza. Kenshin: OROOOOO. Sanosuke: ¿Qué ha pasado?. Mientras contaba la historia, Kaoru se despertó. Y se incorporó aturdida y con el brazo muy dolorido. Sanosuke: Entiendo. Tenemos que proteger a Kaoru. Kenshin (dándose cuenta de que la chica se había despertado): Kaoru no te muevas, es mejor que estés tranquila. Kaoru: Está bien. Se volvió a tumbar y los demás se quedaron petrificados. No se esperaban esa reacción tan rara en Kaoru. Se esperaban una negativa con muchos gritos y toneladas de paciencia por parte de Kenshin... Kenshin, Sanosuke y Yahiko: ¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿? Kaoru: ¿Qué pasa? Yahiko: ¿Dónde dejaste tu mal genio Kaoru?. Kaoru: Haré como si no hubiese oído nada. Yahiko: ¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿? Sanosuke: Si que está rara. Kaoru: ¿Yo?, ¿rara?... Kenshin: ¿Tienes fiebre? Kaoru: Por supuesto que no. Estoy perfectamente... aunque me duele un poco el brazo... Yahiko: Es más grave de lo que pensaba... Sanosuke: Tienes razón... Kenshin: ¿Nos dejáis un momento a solas? Sanosuke: Sí, claro, a lo mejor tú puedes adivinar que demonios le pasa a esta chica. Lleva unos días muy rara... Kaoru: ¡¡Pero si a mi no me pasa nada!!... ¡¡Eh!!. Se fueron, Kaoru se estaba poniendo nerviosa. Lo que menos necesitaba ahora era un interrogatorio por parte de Kenshin... Kenshin: Y bien, Kaoru, ¿qué te pasa?. Kaoru: Ya te he dicho que nada, vosotros sois los raros... Kenshin: Kaoru... Kaoru (bajando la mirada): ... No podía aguantar la mirada de Kenshin... esos ojos le decían... "dímelo, sé que te pasa algo"... y no podía seguir mirándole a la cara. O se lo contaba de una vez, o le mentía... y eso no quería hacerlo..., entonces decidió hacer lo primero y contar lo que él deseaba saber. Kaoru: Kenshin... yo... es que... verás. Kenshin: Sabes que puedes confiar en mi Kaoru, dime lo que sea. EL samurai la miró con unos ojos llenos de dulzura y atención... La chica comenzó a hablar. Kaoru: Hace unos días, fue mi cumpleaños. Y empecé a pensar que no podía seguir comportándome como una niña. Ayer comprendí que tengo que madurar un poco y que tengo que empezar a ser más adulta. Eso sin contar que tengo que aprender a cocinar... ¿A dónde va una mujer si no sabe cocinar en este mundo? (esbozó una ligera sonrisa, pero la mirada de Kenshin era de atención, así que continuó). Miles de pensamientos recorren mi mente y me atormentan. Estoy preocupada por mi futuro, por mi vida, por mis cosas... no sé que va a ser de mi... y tengo miedo. Kenshin escuchaba en silencio las palabras de Kaoru. Él sabía mejor que nadie cómo era ese miedo. Él tuvo que dejar de ser un niño cuando ni siquiera había entrado en la pubertad. Ese terror lo tenía olvidado, acertó a seguir prestando atención a lo que la chica le decía. Kaoru: Pero, yo no creo que esté rara, estoy como suelo estarlo. Sigo siendo la misma. Tal vez tenga más paciencia, pero no sé... no creo que esté tan rara... Kenshin: Te comprendo perfectamente. Sé lo que se siente cuando sabes que debes madurar, y no sabes exactamente cómo, pero Kaoru, tu dejaste de ser una niña hace mucho. Kaoru: Eso no es lo que opinabas hace unas horas. Kenshin: ¿Qué? (su cara se transformó y su mirada de atención se convirtió en una de asombro)... ¿A qué te refieres? Kaoru: Sí, cuando me dijiste que era muy joven aún... Tú me ves como una niña y lo entiendo. Tienes 10 años más que yo y entiendo que me veas como una cría. A veces me gustaría haber nacido 5 años antes... Así, a lo mejor tendría alguna posibilidad. Kenshin: Kaoru, yo no te veo como una niña. Kaoru: Ya lo sé, pero... no creo que me veas como quiero que lo hagas. Kenshin: ¿Y cómo quieres que te vea, Kaoru? Puede que tú no sepas exactamente cómo te veo yo... Kaoru (muy tensa): ... (Ruidos fuera) Kenshin: ¿Sanosuke?... Kaoru: Kenshin..., ¡¡¡no es Sanosuke... ese ruido es más bien de espadas.!!! Kenshin cambió su mirada y abrió la puerta. Sanosuke estaba combatiendo contra 2 hombres robustos. Kaoru se asustó y quería levantarse, pero, cuando iba a hacerlo, Kenshin la miró. Kenshin: No te muevas de aquí. Kaoru: ... Kenshin.... ten cuidado... Kenshin: Tranquila, no parecen muy fuertes (sonrió). Salió de la habitación y atacó por sorpresa al hombre que iba a herir a Sanosuke. Sanosuke: Vaya, gracias. Kenshin: No hay de qué. Empezó una lucha uno contra uno entre Sano y un hombre con aspecto de mono, y entre Kenshin y un hombre con aspecto de lobo. Kaoru lo observaba con preocupación. Iba a salir cuando un tercer hombre, que no se sabía muy bien por dónde había entrado, la agarró por la cintura y la sacó fuera mientras desenvainaba su katana. ¿?¿? 3: JAJAJA, dejad las armas en el suelo, o la chica morirá ante vuestros ojos. Kenshin: ¡¡Kaoru!!, ¿¡¡Qué pretendéis!!? ¿Por qué habéis venido?. ¿?¿? 2: Hemos venido para matarte Battousai. JAJAJA. ¿?¿? 1: Y para matar a la chica... JAJAJA. Kenshin al escuchar lo que el hombre mono dijo se abalanzó sobre el que tenía y sobre el que sostenía a Kaoru en tan sólo un segundo, haciéndose con la chica y, agarrando su hombro con delicadeza, colocó la katana con la otra mano a modo de defensa. Kaoru se agarró al kimono del samurai confusa. Kenshin: Para matarla a ella, me tendréis que matar a mi. Los hombres se quedaron alucinados, y antes de que pudiesen reaccionar, una luz los cegó a todos. Para cuando abrieron los ojos, todos los malvados estaban muertos y una cara conocida apareció con protagonismo. Kenshin: Saito... CONTINUARÁ. ¿Qué pasará ahora? ¿Sabrá Saito que ocurre? ¿Le dirá Kaoru a Kenshin lo que siente? ¿Serán los únicos personajes de la historia? Descúbrelo en el próximo capítulo. Hasta entonces: *Kaoru Hino*
|