Capítulo 1

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CAPITULO 12: La mente de una niña

                El ataque de Cristal, la pequeña de los hermanos Yi, consiguió deshacer los cientos de Tigres de la Sombra que habían intentado darles caza, una vez abandonada la montaña Gum-Madá.  Este impresionante despliegue de habilidad, energía, y por encima de todo sentimiento, dejó estupefactos a Kame y Gongord, quienes a pesar de conocer buena parte de la capacidad combativa de Cristal, bien lejos estaban de conocer el alcance total de la misma. La última técnica era desconocida tanto para Kame como para Gongord.

 

                Ahora, los tres estaban en el suelo. Gongord con los ojos destellando por el brillo del nuevo sol, intentaba asimilar tal poder. Su experiencia en la guerra no le había dado jamás una sorpresa de tal calibre. Cristal, la chica elegida para subir al trono por orden de sus difuntos padres, podía ser realmente la salvadora del mundo Shin. Algo que no podían creer ni la mitad de los ciudadanos de las regiones del sudoeste. Cristal aun estaba en los brazos de Kame, quien se aferraba a ella tembloroso y respirando de una forma sonora que indicaba su gran nerviosismo. Por el contrario, Cristal estaba con una leve sonrisa en los labios, y con lágrimas deslizando por sus majillas, y por las manos de Kame.

 

                KAME: Cristal... ¿cómo has hecho eso?

                CRISTAL: No lo sé... de pronto... he visto a mamá...

                KAME: ¿Qué?

                CRISTAL: Kame. He visto a nuestra madre. Ella me ha dicho las palabras, y lo que tenía que hacer. Lo ha hecho junto a mí. La he visto de verdad.

                KAME: Cristal...

 

                Cristal cerró los ojos y se desmayó por el esfuerzo.

 

                GONGORD: Llevémosla en brazos hata Kayi. Desde luego nadie merece más un descanso que ella. No entiendo cómo...

                KAME: Ya la has oído. Ha sido nuestra madre... la creo.

                GONGORD: Yo también, amigo mío. Yo también.

 

                Así, la reducida compañía continuó su viaje hasta Kayi, mientras el sol subía lentamente, iluminando de nuevo las tierras que hacía tan solo un día pisaron en dirección contraria, en busca de los ángeles que ahora desearían no haber encontrado nunca, pues habían demostrado ser capaces de segar las vidas de muchos guerreros. Caminaron a la escucha de la naturaleza, sin sobresaltos, hasta bien entrada la tarde, donde el solo no bajó, como siempre ocurría en la larga época de la luz.

 

            Mientras tanto, en la tierra...

 

         Neko seguía haciendo una vida casi normal, yendo a clase, y pensando en Cristal, como no podía ser de otra manera. No podía suponer lo que aquella chica que en dos días le tocó el alma, en estos momentos estaba desmayada después de vencer a toda una legión de demonios. Neko no sabía como era aquel mundo. No sabía más que lo que Cristal le había enseñado, que no era gran cosa. En la habitación de Neko, su hermana está sentada en la silla, leyendo unos papeles que hay sobre el escritorio. De pronto Neko entra en la habitación y sorprende a Naiko.

 

                NEKO: ..................

                NAIKO: ................

                NEKO: QUE HACES CON MIS COSAS!?!?!? (mientras le daba un capón a su hermana)

                NAIKO: Ayyy!! Quita!! Nunca me dejas leer tus cosas, así que tengo que leerlas a escondidas.

                NEKO: ....

                NAIKO: Además, escribes muy bien. ¿Por qué tienes miedo a enseñarlo? Deberías participar en un concurso o algo así.

                NEKO: Gracias... pero no deberías leer mis cosas.

 

                Neko se tumbó boca arriba en la cama, con las manos en la nuca. Cerró los ojos.

 

                NEKO: Dime...

                NAIKO: ¿Si?

                NEKO: ¿Crees que a ella le gustaría lo que escribo?

                NAIKO: ¿A quién?

                NEKO: Pues... a Cristal...

                NAIKO: ¿Cómo puedes dudarlo? Claro que le gustaría!!!!!!!!!!!

                NEKO: Sí... puede... claro!!! ^^ le enviaré una cosa.

                NAIKO: A ver cuando vuelve de ese viaje...

                NEKO: Eeeeeh... sí. Algún día, seguro.

                NAIKO: Por cierto, te ha llamado Rose otra vez.

                NEKO: Qué pesada.

                NAIKO: Jejeje, ligón!!!!

                NEKO: Es una pesada!!!

                NAIKO: Liiiiiigóoooooooooon!!!

                NEKO: TU TAMBIÉN ERES UNA PESADA.

                NAIKO: ¿Qué? A que te doy!!

                NEKO: (le sacó la lengua) Inténtalo, “gafitas”.

                NAIKO: Te voy a...

 

                Ambos comenzaron la típica pelea de hermanos en la que solo se para cuando alguien se hace daño... y esta vez fue Neko el que salió perdiendo. Menudo “crochet” de derecha que tiene Naiko!!!

 

                DE VUELTA AL MUNDO SHIN

 

         Pasó un buen rato, y dejaron muy atrás el Gum-Madá. Proseguían su camino hacia Kayi del Norte, donde sus compañeros les esperaban preocupados, pues tenían noticias de que buena parte del equipo había perecido. Los hechiceros ancianos del pueblo podían ver almas caídas con sus habilidades ancestrales, pero no podían distinguir quienes eran. Entre estos ancianos se encontraba Mu, el viejo que aprovisionó a Cristal de su nuevo bastón Yi de defensa (a pesar de esto, Cristal había desarrollado un poder enorme). Mu estaba ahora en su tienda de armas y magia.

 

                MU: Señor. Hughero ha visto una muerte masiva, pero piensa que han sido almas oscuras. No sabría decir mucho más.

                GRATHE (el Rey): Gracias, Mu. Seguid así y felicita a Huguero de mi parte. Ese anciano nunca dejará de sorprenderme.

                MU: Gracias a usted, Señor. Tiene razón, por cierto, en que Huguero está espléndido en sus visiones y captaciones. Esperemos que no se equivoque y sean oscuras las almas que están pereciendo, pues no podemos permitirnos más bajas. Demasiadas para dos días, ¿no cree?

                GRATHE: Así es, Mu, viejo armero.

                MU: Y hechicero, no lo olvide.

                GRATHE: ^^ claro...

 

                Grathe salió de la tienda, portando su preciosa capa con bordados en oro, parecida a la que Kame lucía bajo su pelo oscuro. Solo que el rey la portaba mucho más ceñida al cuerpo, casi pegada a sus músculos, que se mostraban grandiosos y experimentados.

               

                GRATHE: Necesito un trago...

 

                El Rey se dirigió a la cantina de los “Trepadores”, donde descansaban los guerreros antes de los combates (para ello también se utilizaban otras salas como la “Sala de descanso del Tío Will”, pero al parecer aquí servían una cerveza de raíces mucho mejor. A la entrada del Rey, dos caballeros que estaban riendo cambiaron su semblante por una expresión seria y se pusieron de pie.

 

                GRATHE: De acuerdo, de acuerdo. Continuad.

 

                Grathe se acercó a la carcomida barra de madera. El barman, delgado y alto, además de joven, le atendió rápidamente.

 

                GUPHI: Hola, mi Señor.

                GRATHE: Hola, Guphi, leal servidor. Necesito un trago. Una cerveza de las que solo se sirven en este lugar, por favor.

                GUPHI: Y sin favor, si usted lo desea, mi Señor.

 

                Una sombra pasó rápida por la ventana que el Rey tenía a su espalda. El Rey se detuvo un momento, paralizándose y miró atrás. Echando atrás su capa sacó una espada bañada en oro, desde la empuñadura, hasta la punta, que brillaba a la luz de los pocos fuegos de la estancia.

 

                GRATHE: ¡¡¡Guerreros, a mi lado!!!

               

                Los guerreros sorprendidos, sacaron sus armas y se dispusieron delante del rey, uno a cada lado.

                GRATHE: Sé que está ahí... lo he sentido...

                YUKI: Señor... quizá deberíamos salir fuera...

                GRATHE: No... quedémonos aquí. Si entra será más fácil atraparlo...

                GUPHI: Señor...

                GRATHE: Chssst. Un momento...

                GUPHI: Se.... ñor... (la voz se deshizo en su garganta)

 

                Grathe se dio la vuelta y vio con el corazón encogido a un hombre con el rostro cubierto por un pañuelo negro rajando la garganta a Guphi con un pequeño puñal de piedra esculpida y afilada como buen colmillo de lobo. La garganta comenzó a liberar sangre y Guphi no pudo decir nada más.

                              

                GRATHE: Maldito...

 

                Grathe atacó frontalmente a la criatura, con la dificultad que suponía tener la barra en medio. No pudo tocar al enemigo, pues se hizo a un lado a una gran velocidad y con el mismo puñal, desvió la estocada, haciendo subir su espada hasta tocar casi el techo. Cuando el enemigo intentó clavar la daga en la garganta de Grathe, uno de los defensores del Rey se echó hacia delante y dio un manotazo a la muñeca del oscuro hombre. La daga salió despedida, pero con igual rapidez, el enemigo le cogió del cuello y, sacando otra daga de su traje también negro, la hincó en el pecho del guerrero. Aun teniendo una cota de malla le atravesó. El otro compañero no sabía qué hacer. La guerra no siempre estaba en los recuerdos de los guerreros, y no sabía con certeza qué hacer. Pero al ver que aquel asesino volvía a mirar al Rey, se echó hacia delante y consiguió herir en el hombro a la criatura, con un rapidísimo mandoble de espada.  El enemigo gritó y sacándose la espada del hombro. La empujó con habilidad agarrando el filo con las dos manos. La empuñadura dio en el estómago de Jime, el defensor del Rey, y le hizo doblarse hasta caer al suelo. El rey, paralizado, salió del shock e hirió de muerte a la criatura con un golpe de espada que describió un círculo fortísimo antes de hincarse en la carne maldita, en el momento que esta saltaba sobre el abatido joven. La espada seccionó la cabeza la figura oscura, y cayó al suelo, llenando la estancia de sangre demoniaca.

 

                GRATHE: Chico. Chico... levanta...

                JIME: Mi... mi amigo...

 

                Jime lloró desconosolado. El Rey gritó rápido que alguien llegase al lugar para ayudarle a sacar los cadáveres de los tres fallecidos.

 

                Una vez fuera, el pueblo miraba aterrorizado el final de los dos ciudadanos e intentaban patear el cuerpo del demonio. Un niño en estado de ira, intentaba escaparse de los brazos de su madre, para destrozar el cuerpo. Pero su madre le calmó.

 

                NIÑO: Mi... mi hermano... mi hermano...

 

                Guphi estaba en el suelo, con el pecho atravesado, y sin vida. Otro de los hermanos que estaba sin habla se acercó al joven Barman y le cogió un símbolo de su cuello. Se lo dio a su pequeño hermano.

 

                HERMANO MAYOR: Esto... es para ti.

                NIÑO: Le dije que no quería este objeto. Que él debía tenerlo siempre. No es justo... no es justo!!!

 

                Finalmente se escapó de los brazos de su madre y se fue hacia el cadáver, pero cuando fue a patearlo el cuerpo convulsionó, aterrando al chico, y se deshizo hasta quedar tan solo polvo negro.

 

                NIÑO: .... qué? Qué ha pasado!?

                MU: (saliendo del tumulto) Lo han devuelto al infierno...

                NIÑO: No lo entiendo.

                MU: Su alma. Ha sido guardada para utilizarla más adelante. Debía ser un gran guerrero, porque no suele hacerse. Tras la muerte de una criatura de Sarto, los brujos pueden escoger ciertas víctimas y convertirlas en sombras.

                HERMANO MAYOR: Y para qué son esas sombras?

                MU: ..... para matar el alma de la gente. Para eso...

 

                CAMINO A KAYI...

 

                Cristal estaba aun dormida, en los brazos de su hermano. Pasaron horas de marcha, y los brazos de Kame se resentían. Decidieron parar a descansar. Cristal se despertó de pronto.

 

                CRISTAL: Kame...

                KAME: Sí. Estoy aquí, Cris...

 

                Ambos se miraron fijamente sin decir nada, y finalmente Cris se abrazó a su hermano.

               

                CRISTAL: Tengo muchísimo miedo.

                KAME: Pero... de momento ha pasado todo...

                CRISTAL: No. He tenido un sueño... de nuevo he visto a mamá... me ha advertido...

                KAME: ¿El qué?

               

 

 

                FIN DEL CAPÍTULO 12

 

                Nooooootas del autor.

 

                A que jode que te dejen así? XDDD Pues es que esto se estaba alargando, y tengo que dejar algo para el capítulo 13 xD ^^ Espero que os vaya gustando el tema, porque aun no está todo dicho y esto puede ser más largo que una película de cuatro horas sin poder ir al cuarto de baño. En el próximo episodio, podremos ver el sueño de Cristal... os interesa? ;) Chao!!

 

               

                - Shinji Kame (Alejandro Hernández) -

  

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