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CAPITULO 11: Una luz entre la sombra |
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Cuando los tres compañeros habían enterrado los cuerpos deshabitados de los arqueros y guerreros muertos a manos de Hademar, corrieron montaña abajo casi dejándose llevar por su instinto. Esquivaban todo con gran facilidad. Cristal parecía aprender muy rápido como moverse por el terreno, y Kame parecía conocer la montaña, a pesar de nunca haber estado allí. Gongord bajaba con el rostro serio, pensando quizá en el próximo movimiento de la compañía.
Al fondo del bosque podía distinguirse ante una sombra punzante el puesto central de los ángeles. Una vez abajo una pequeña altiplanicie de hierba alta y rocas salientes indicaban un buen lugar donde descansar y reponer fuerzas. Encendieron una fogata aun a riesgo de llamar la atención de más criaturas, y se sentaron alrededor de la llama. Era tan solo un pequeño punto en la gran extensión de terreno, que apenas brillaba acariciando las sombras de la larga noche. Tan solo un día y medio los separaba de la ansiada luz. La luz que llegaría rápidamente y que durante cinco horas ofrecería una luz plena e incluso molesta a los ojos de quienes estuvieran al descubierto. Las lunas bajaban y la luz era más que escasa, inexistente.
CRISTAL: Ahora qué haremos? GONGORD: Eso debe elegirlo quien decidió coger este camino. Kame, quisiste continuar, y aun tienes tú la palabra. KAME: No se... no estoy seguro de haber elegido el camino correcto. Por mi estupidez Heko ha muerto. No debí hacerlo. GONGORD: Puedes luchar contra demonios. Contra ángeles oscuros. Incluso puedes batirte en duelo con la sombra. Pero nunca intentes luchar contra tu corazón. KAME: Si mi corazón elige malos caminos, seré yo quien lo lamente, y ninguna filosofía podrá hacerme cambiar de opinión. GONGORD: La pregunta sigue vigente. Continuaremos para comprobar si realmente hay campamentos? KAME: Hademar dijo que nos habían visto desde varios puntos nada más llegar a Legah. No creo que mintiera. No habría razón para ello. GONGORD: Es posible. CRISTAL: Quizá intentara asustarte porque allí hay algo importante. GONGORD: Tu inocencia es un punto a favor, pero no ahora, Cristal. KAME: No lo se, Gongord. Yo ya espero cualquier cosa. CRISTAL: Todos pensamos que la cuna de todas las criaturas es Sarto, verdad? Pero, por qué lo creemos? KAME: Es cierto. Eso no tiene por qué ser así. GONGORD: En batallas pasadas así fue, y los ángeles no tienen por costumbre cambiar su hogar. Lucharon en una ocasión a nuestro lado, y ellos decidieron donde realizarían sus acciones y planificaciones. Son tan egoístas como entonces, seguro. Y si Sarto es su hogar, allí seguirán. KAME: Pero Legah ha sido su cuna desde hace mucho tiempo. Puede que sigan aquí. GONGORD: Lo único que quiero saber es qué piensas hacer. Ahora tú eres el que decides. Yo te seguiré. KAME: Capitán, yo no puedo tomar esa decisión. Me equivoqué al tomar la decisión antes, y ahora dudo de mi razón. CRISTAL: ........... GONGORD: Sin confianza no se puede llegar a nada. Volvamos entonces a Kayi, donde seguro hay cosas que hacer.
Una expresión de satisfacción llenó los rostros de los tres. Quizá estaban esperando esta decisión desde su interior. Descansaron y a un día tan solo de que la luz llegara, subieron a una zona alta, algo más al este de la montaña Gum-madá. Consiguieron ver un sendero que llevaba al otro lado sin tener que atravesar la montaña, cuya entrada ahora estaba muy alta.
GONGORD: Nos arriesgaremos a bordearla. Iremos rápido y sin hacer ninguna parada. KAME: Conforme. CRISTAL: Bien. No creo que encontremos algo peor que lo que había ahí dentro.
Se pusieron en camino. No encontraron problemas y fueron bromeando hasta pasada la montaña. La luz se ocultaba pero una pequeña línea avanzaba por el oeste, indicando la llegada de la luz. El terreno que antes proyectaba sombras acordes con los corazones de los guerreros, ahora parecía buscar al Sol, y el viento aun algo frío mecía con suavidad, sus hilos verdes. Todo parecía florecer, pero quizá solo era el reflejo de una despreocupación por parte de los tres combatientes. Siguieron avanzando mientras el sol seguía añadiendo líneas de luz que cegaban levemente a los compañeros. Pasado medio día, descansaron en un pequeño tumulto de rocas, donde comieron algo de lo que habían recogido horas atrás. Frutas rojas nacían de los árboles inalterables por la sombra. Cristal miró a lo alto, al cielo estrellado, y con el rabillo del ojo iluminado por el renacer que este mundo tantas veces había experimentado. Pero mirando a lo alto una figura sobrepasó su corazón, y lo aceleró hasta casi caer desmayada. Kame y Gongord advirtieron la presencia y miraron al cielo. Otro ángel, esta vez delgado y muy rápido en vuelo les miraba mientras se alejaba, con una pequeña sonrisa dibujada en su agudo rostro. Los ojos vestidos de negro se iban con la estela del miedo naciente en el pecho de los tres guerreros.
KAME: Se va... solo es un informador. CRISTAL: Estoy muy asustada.
Kame abrazó a Cristal, que se calmó al estar en los brazos de su querido hermano, que siempre la protegía y la hacía sentir muy tranquila. Los fuertes brazos de Kame hacían de cobijo para Cristal, y la liberaba de los miedos que su mente contenía. Gongord estaba convencido del poder de Cristal, pero su juventud aun no le permitía luchar con la decisión que debiera. Pero era prácticamente una niña.
GONGORD: Ahora debemos seguir nuestro camino, antes de que ningún otro ángel nos aviste y opte por enfrentarse a nosotros. Somos tres y los ángeles tienen una fuerza endemoniada, literalmente.
Pero antes siquiera de que Cristal se pusiera de pie junto con su hermano, un desgarrador e inhumano grito, como de un animal salvaje, cortó el viento para de nuevo encoger el corazón de Cristal, y esta vez encadenó al terror también el de Gongord y Kame.
KAME: Dios mío, qué ha sido eso? GONGORD: Las mascotas de los ángeles... esto..... esto no puede ser... KAME: Mascotas!!?? GONGORD: Demonios de las montañas. Los tigres de sombra, si quieres llamarlos así. Una sombra que carece de sentimientos. Actúa simplemente a placer del mal. KAME: Se puede hacer algo para vencerles? GONGORD: No son corpóreos. Nosotros no podemos hacerles nada, pero ellos a nosotros... acabarían con nuestra mente...
El grito se repitió, esta vez mucho más cercano y fuerte. Un agudísimo chillido imposible de soportar, que arrancaba la felicidad de cuanto ser atrapaba. Una enorme nube de criaturas de más de cuatro metros de largo y la altura de un rinoceronte, se dirigía a toda velocidad hacia ellos, volando sin ningún capitán, salvo el viento que venía trayendo sus gritos.
GONGORD: Vienen hacia aquí...... KAME: Corramos!!! Vamos!!!
Todos echaron a correr a toda velocidad, atravesando zonas con ramas punzantes que iban arrancando trozos de ropa de Kame y Cristal. Gongord tenía la armadura y aunque esto le agotaba por el peso, se libraba de los enganchones sufridos por los hermanos Yi. Siguieron corriendo mientras la nube de cientos de demonios se acercaba a toda prisa hacia ellos. Cristal se detuvo un momento y cuando los monstruos hechos con el material de la oscuridad estaban a menos de 500 metros, gritó al viento:
CRISTAL: Bai-Yi-Daaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Un tremendo relámpago azotó el lugar y el cristal Yi se llenó con una luz brillante como el corazón del Sol. Cristal cerró los ojos y mientras tanto Kame y Gongord se aferraban al suelo para evitar ser derribados por la energía emergente del poder de la joven hechicera. Cristal se concentró aun con los ojos cerrados y el pelo meciéndose a toda velocidad al viento y entonó:
CRISTAL: De la energía de las plantas, los corazones de los animales y las almas de las personas, yo pido a los dioses la fuerza de la justicia...
El cristal brilló aun más y una onda echó hacia atrás a Kame y Gongord, que se aferraron con ambas manos al suelo, y estupefactos contemplaron como una enorme luz provenía de la pequeña.
CRISTAL: Para que el mal sea abatido. Para que la paz reine. Para que las criaturas del mal caigan ante la felicidad que la naturaleza quiere darnos. Para que todo el mundo pueda creer en lo que quiera, sin que nadie se lo impida....
El brillo aumentó aun más y las criaturas estaban a 100 metros y acercándose.
CRISTAL: Dioses..... por favor..... ayudadme......
Las lágrimas de Cristal se fundían con la luz en un apasionado baile que vestía el lugar con un estremecimiento de felicidad...
CRISTAL: Kat-saaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
El grito, tremendo y fortísimo, acompañó al gigantestco cañón de luz y energía que salió disparado del bastón, rompiendo el espacio y deshaciendo todo lo que encontraba a su paso. Los rayos que parecían electricidad se abrieron en el cielo, alcanzando en una enorme cadena a todas las criaturas, contadas por cientos, y destruyéndolas, sin dejar nada de ellas. El grito de Cristal al fin cesó, y el rayo se cortó suavemente, dejando a su paso una barrera en la que ondeaba todo el escenario. Se fue calmando poco a poco y Cristal cayó al suelo.
KAME: Cristal!!! (entre lágrimas) GONGORD: (sentándose en el suelo con las manos atrás).... Dios mío..... CRISTAL: Kame...... (rompió a llorar)
Kame la cogió y la abrazó con fuerza, mientras ella se desmayaba con una pequeña sonrisa en sus finos labios.
KAME: Estoy muy orgulloso de ti, Cristal... eres.... increíble....
El lugar se iluminaba poco a poco por el sol que llegaba. Todas las criaturas desaparecieron bajo el poder de Cristal. Un poder venido de la nada. Pero Cristal... lo consiguió....
FIN DEL CAPÍTULO 11....
Notas del autor: AAAAAAAAAAAH!!!!!!! QUE A GUSTO ME HE QUEDADO!!!! Tenía ganas de acabar con una burrada de estas a lo magia bestia!!!! Por fin un capítulo que acaba como tiene que ser, con destrucción en masa. Cuando lo estaba escribiendo no hacía más que estremecerme ^^U
Dedico este capítulo a Andraya ^^ que ahora se ha puesto a leer mi fic ^^’ asias, wapa. |