|
La nieve caía lentamente hasta pararse
en el suelo que se fundía y creaba un largo y grande manto blanco. Shaoran
apoyó la frente sobre el frío cristal de una ventana y se estremeció al
contacto, suspiró y miró el horizonte.
- ¡Que contenta estoy! – dijo Sakura seentándose en uno de los sofás de la
sala de Tomoyo.
- Las vacaciones de invierno son tus faavoritas ¿verdad? – le preguntó
Tomoyo sirviendo té.
- ¿Por qué? – sonrió Eriol, sentado freente a ella.
- Pues porque todo el mundo está contennto y se hacen regalos… - cogió la
taza que le ofrecía Tomoyo – y es tan caliente como el verano…
- Pues a mi no me gusta – se quejó Keroo – cuando pienso en el invierno,
no puedo evitar sentir sueño.
- No sabía que los osos de peluche hibeernaran – ironizó Nees cogiendo una
galleta.
- ¡Tú calla gusano con alas! – aulló Keero con el puño levantado.
- ¡¿Qué me has dicho?! – Nees se acercóó a él, dispuesta a atacarlo.
- Bueno… ustedes dos, cálmense – ordenóó Sakura.
- Que infantiles… - susurró Spinel a laa vez que bebía té.
- ¡Y tú no te metas! – lo amenazó Kero..
Tomoyo se levantó del suelo y le sirvió una taza de té a Shaoran, que
seguía en la ventana. Éste la aceptó con mucho gusto y le ofreció una
pequeña sonrisa como agradecimiento.
- Podríamos organizar una pequeña salidda los cuatro – dijo Eriol – por
ejemplo, ir a un balneario, o tal vez unas visitas a museos…
- ¡Buena idea! – exclamó Sakura – se loo podríamos decir también a Touya y
a Yukito, para que…
- Aún sigues con el mismo tema… - aullóó Kero flotando con una gran
galleta en la boca – mira que eres pesada.
- Bueno, tal vez podríamos… - Sakura baajó la cabeza.
- Encuentro que es una idea estupenda. – la apoyó Tomoyo – mi madre dice
que aún soy muy joven para viajar sola y con Touya y Yukito no creo que se
niegue. – sonrió.
- Perfecto… - Eriol miró de reojo a Shaaoran - ¿Qué te parece, balneario o
museos?
- Me da igual – susurró.
- Yo preferiría un balneario… - dijo Keero cogiendo un trozo de pastel.
- No importa lo que tú prefieras – Sakuura lo cogió – no vas a venir.
- ¡Que! No podéis hacerme esto – se lammentó Kero.
- Pues claro, lo único que vas hacer ess estorbar. – se mofó Nees.
- Ninguno de los guardianes irá – dijo Neko lentamente, medio dormido en
el sofá.
- ¡No! ¿Por qué? – gritó Nees.
- Podemos hacer las dos cosas, ir a un balneario y visitar museos. – dijo
Tomoyo.
- Sería muy cansado – Sakura dejó a Kerro, que se lanzó a un plato de
galletas. – yo prefiero el balneario. – sonrió. – Shaoran ¿Tú que opinas?
- Ya he dicho que me da igual – dijo brruscamente y todos los de la sala
se callaron, se giró para observarlos – además, yo no voy a ir con
vosotros – volvió a mirar por la ventana – las vacaciones de Navidad las
pasaré en casa… - susurró.
- Entonces… nosotros vendremos contigo – dijo Eriol con una enorme
sonrisa.
- ¡No! – ordenó Shaoran – iré sólo, no quiero que dejéis Japón, no sabemos
que podrían hacer las cartas en nuestra ausencia…
- ¡Las cartas sólo nos atacan a nosotroos! – se apresuró a decir Sakura. –
lo más probable es que nos sigan hasta Hong Kong y no quiero dejarte sólo.
– miró a Eriol para que la apoyara.
- No lo sabemos del todo cierto – dijo Shaoran – vosotros os quedaréis
aquí.
- ¡No! – Sakura se levantó – iré contiggo.
Shaoran no dijo nada, la miró sorprendido. Eriol se levantó y se acercó a
Shaoran apoyando su mano derecha sobre uno de sus hombros.
- Lo encuentro perfecto, Sakura te acommpañará a Hong Kong y Tomoyo y yo,
nos quedaremos aquí, a la expectativa. – y le guiñó un ojo a Tomoyo, ésta
sonrió.
- ¿Sólo? – le preguntó Shaoran.
- ¡He! ¿es que no crees en mi capacidadd?
- Sí, por supuesto…
- Pues entonces – Eriol profundizó su ssonrisa – si no aceptas me lo
tomaré como una falta de confianza.
Shaoran miró a Sakura y esbozó una pequeña sonrisa, ésta se relajó y le
devolvió la sonrisa.
- Espero que tu hermano no pongas pegass…
- No creo, y si lo hace, peor para él. – sonrió Sakura.
- ¡Bien! – sonrió Kero – iremos a…
- Kero… - lo interrumpió Sakura – tú noo irás a ninguna parte.
- ¡No pienso permitir que viajes sola ccon ese mocoso! – sollozó Kero.
- ¡Y yo tampoco! – dijo Nees mirando a Shaoran.
- Está bien… - suspiró Sakura.
- ¿A Hong Kong? ¿Con Li? – Touya la mirró sorprendido ¿Hasta donde llegaba
su relación con ese muchacho?
- Sí. – sonrió Sakura mirando a su padrre.
- Vaya… - murmuró Fujitaka – pero es Naavidad, ¿vas a quedarte todos los
días?
- Bueno, sí, pero si no quieres… - lo ppensó antes de decir – puedo
decirle a Shaoran que… bueno, ir sólo una par de días, tres, cuatro… ¡una
semana!
- Sakura, no se trata del tiempo, sino que es Navidad y yo tengo fiesta.
- Sí, la Navidad es para pasarla en fammilia, no con el novio… - gruñó
Touya.
- Bien, si no me dejas papá, no importaa, yo se lo digo a Shaoran y… -
empezó Sakura bajando la cabeza.
- ¿Por qué no invitas a Shaoran a comerr y lo decidimos luego? – sonrió
Fujitaka.
- ¡Sí! Es una idea estupenda, también iinvitaré a Yukito.
- ¿Qué? – Touya levantó la mirada del llibro que leía para mirar a Sakura.
- Que también invitaré a Yukito – sonriió Sakura y Touya se sonrojó
volviendo a mirar el libro que tenía entre las manos.
- Buenas tardes, gracias por invitarme a comer – Yukito esbozó una gran
sonrisa a Fujitaka.
- Es un placer Yukito – sonrió el papá de Sakura. - ¿Qué es? – preguntó
recibiendo una bolsa que le ofrecía Yukito.
- Unos pastelitos calientes, para el poostre.
- No tendrías que haberte molestado Yukkito – le dijo Sakura cogiendo el
paquete de entre las manos de su padre.
- Hola Touya – saludó Yukito cuando éstte se asomó a la cocina.
- Hola… - murmuró Touya desviando la miirada y desapareciendo por el
pasillo.
Sonó el timbre de la puerta y Sakura salió corriendo para recibir a
Shaoran.
- Hola Shaoran.
- Hola.
- Dame el abrigo que te lo guardaré – yy esperó a que éste se sacara el
abrigo y se lo diera, se quitó los zapatos, se puso las zapatillas que le
ofrecía Sakura y la siguió hasta la cocina.
- Hola Shaoran – saludó Fujitaka.
- Gracias por haberme invitado – Shaoraan hizo una reverencia frente al
padre de Sakura. Le tendió una caja que contenía un pastel de chocolate.
- Hoy vamos a tener postre de sobras – sonrió Yukito.
- ¿Dónde está tu hermano? – le susurró Shaoran a Sakura.
- No lo sé.
- Espero que te gusten los fideos – le dijo Fujitaka a Shaoran sirviendo
la mesa.
- Por supuesto.
Pronto estuvieron los cinco sentados en la mesa y saboreando los
deliciosos fideos de Fujitaka que preparaba exquisitamente.
- Debes comprender que tanto Sakura commo tú, joven Li, no contienen una
edad muy avanzada como para ir viajando solos. – le empezó a comentar el
señor Kinomoto a Shaoran.
- Y no sólo eso, estamos en Navidad y eestás fiestas son para pasarlas en
familia, si Sakura se va de marcha por ahí, no sé que pinta la familia
Kinomoto.
- Touya, tampoco lleguemos a esos extreemos – le sonrió Fujitaka con
reproche por su tonta actitud – No sólo por la edad, sino por las fiestas,
debes comprender…
- Con todo el respeto señor Kinomoto – lo interrumpió Shaoran – estoy
totalmente de acuerdo, al fin y al cabo si yo viajo a Hong Kong es para
estar con la familia. Si Sakura no me acompaña, lo entenderé
perfectamente.
- ¡Pero yo quiero ir! – aulló Sakura y miró a su padre – le prometí que lo
acompañaría y si no nos dejas viajar solos…
- Sakura – suspiró Fujitaka – no quieroo que te lo tomes como una
prohibición, simplemente no encuentro cauto que…
- ¡Papá! – lo miró intensamente – por ffavor, tengo que ir, quiero ir… no
me lo niegues.
- ¡¿Pero que hay en Hong Kong que tantoo deseas?! – gritó Touya
desesperado.
Sakura y Shaoran se miraron y éste último posó los ojos en Fujitaka que se
mostraba un poco alarmado por la actitud tan tozuda de su hija.
- Eso es algo que le tendría que haber dicho desde un principio. – Shaoran
suspiró para iniciar ese relato tan doloroso y sin embargo tan necesario –
mi familia, es decir, mi madre y mis hermanas sufrieron un accidente en el
que perdieron la vida, salvo mi madre, que está en coma… - sonrió
brevemente para agraviar su dolor – lo cierto es que Sakura se ha
emperrado en acompañarme y para mi no es necesario que ella…
- ¿Lo entiendes papá? – Sakura se levanntó de la silla para arrodillarse
al lado de su padre y apoyar sus manos en las rodillas de éste – quiero
que sepas, y espero que no te cause dolor, que Shaoran y yo nos queremos y
aunque somos jóvenes, nuestro amor es sincero y mantenemos una relación –
suspiró – es por eso que tengo que acompañarlo, porque me lo dice mi
corazón.
- Sakura – Fujitaka le mostró una cara un poco triste y sorprendida, su
pequeña se estaba haciendo mayor – hija, yo quisiera… - la miró a los ojos
y leyó una súplica – está bien – suspiró – puedes acompañar a Li en su
viaje – terminó con una pequeña sonrisa y Sakura lo abrazó.
- ¡Pero papá! ¿no irás a dejarlos ir assí sin más? No son más que unos
críos ¿mantienen una relación pura y sincera? ¡Ja! Eso es mentira, son
unos mocosos que acaban de cruzar la puerta para conocer la realidad y…
- Touya…
- Me niego en rotundo a que Sakura viajje sola con ese… ese… ¡con Ese!
- Touya… por favor…
- ¿Les afectaría mucho celebrar la Naviidad en algún lugar que no fuera
Japón? – soltó de pronto Shaoran.
- ¿Cómo? – Fujitaka lo miró.
- El problema reside en nuestra edad y en las fiestas… pues podrían venir
a Hong Kong, el clima es distinto, pero las fiestas son bonitas… la
familia Li está de luto, pero seguro que se lo pasarán bien.
- ¡Claro! – exclamó Sakura ilusionada ppor la idea de Shaoran.
- No sé, suena un tanto precipitado, auunque no es ninguna mala idea. –
murmuró Fujitaka. – Yo no tengo fiesta hasta finales de diciembre…
tendríamos que ir más tarde
- No importa – comentó Shaoran – puedenn venir cuando quieran, yo les
recogeré en el aeropuerto.
- Bueno, por mi no hay inconveniente – miró a su hijo mayor - ¿Qué dices
Touya?
- ¿Sakura viajaría con nosotros? – murmmuró éste.
- ¡Por supuesto! – se apresuró a contesstar ésta para que no se negara.
- Entonces…
- Yukito – interrumpió Shaoran a Touya mirando a Yukito – tú también estás
invitado, me gustaría que vinieras.
- ¡¿Qué?! – exclamó Touya.
- ¿De verdad? – dijo Yukito por primeraa vez, pues se había mantenido
cayado durante toda la cena – Muchas gracias – sonrió complacido.
Dio un repaso a su habitación, en cuatro años no había cambiado
absolutamente nada y no sabía decir si eso era para bien o para mal. Algo
le llamó la atención en la estantería situada encima de la cama, al lado
del despertador reposaba su oso de peluche y eso le provocó una sonrisa.
- Me ha gustado mucho la idea que has ttenido pidiendo a Yukito que
viniera con nosotros – sonrió Sakura cerrado la puerta de la habitación.
- Sabía que te agradaría.
- ¿La familia Li está de luto?
- Más o menos, la Navidad siempre la orrganizaba mi madre, nos reuníamos
todos y contábamos leyendas, ahora cada cual lo celebra por su lado –
Sakura no dijo nada, se sentó en la cama frente a Shaoran, que estaba
sentado en la silla de su escritorio. – Sakura – dijo de pronto Shaoran -
¿Qué clase de relación tenemos tú y yo? – ésta se sonrojó.
- Bueno, en ese momento no sabía que deecir…
- Es que tan siquiera sabía que tuviéraamos una relación.
- ¡¿Cómo que no?! ¡Me besaste! Y me hass cogido de la mano y…
- Sí, sí, todo los que tú quieras, peroo para que exista una relación
entre los dos, tendríamos que sentir algo el uno por el otro.
- ¿Qué quieres decir con eso? – se alarrmó pensando lo peor.
- Pues que está claro que aquí él únicoo que se ha declarado he sido yo,
todavía estoy esperando una respuesta – por un momento Sakura ya se veía
con miles de cajas de clínex gastadas por no haber dejado de llorar en
semanas, el viaje a Hong Kong anulado y celebrando en Tomoeda su peor
Navidad, sonrió aliviada – oye, que me voy.
- ¿Ya?
- Sí – Shaoran se levantó apresuradamennte y salió de esa habitación que
por un momento se había convertido en cuatro paredes cargadas de tensión.
Sakura entendió perfectamente su reacción así que decidió dejarlo ir para
no desesperarlo más, ya era la segunda vez que se le declaraba y ahora,
más que nunca, estaba segura que Shaoran la correspondía absolutamente.
- ¡Kero! – abrió el cajón de su escritoorio apresuradamente, cosa que hizo
tirar al pequeño oso volador de su cama – ¡Nos vamos a Hong Kong! – lo
cogió por sus bracitos y empezó a dar vueltas - ¿Y sabes que es lo mejor
de todo? ¡Que nos vendrán a recoger al aeropuerto!
- ¿Y que tiene eso de bueno? – gruñó Keero ya muy mareado.
- ¡Que vendrá a buscarnos mi novio!
Desde el comedor de la familia Kinomoto se oían los saltos de Sakura
voltear por toda su habitación.
- Sakura está muy contenta – le sonrió Yukito a Touya, éste último se
sonrojó apartando la vista apresuradamente – Touya no pareces muy contento
de que vaya a ir con vosotros.
- Mira, toda esta farsa la ha organizaddo ese mocoso y yo estoy en total
desacuerdo.
- Sin embargó irás. – le sonrió con callma.
- Eso es lo que más odio de ti – susurrró levantándose - ¡Te crees que me
conoces y no tienes ni idea!
- Te equivocas Touya…
- Touya ¿Qué ocurre? ¿Qué son estos griitos? – Fujitaka apareció de golpe
algo alarmado.
- Yukito ya se va.
- ¿A sí? Pensé que te quedabas a dormirr.
- ¡No! – se apresuró a contestar Touya..
- No, muchas gracias señor Kinomoto, peero mis abuelos me esperan.
- Bien Yukito, ya sabes que esta es tu casa.
- Gracias.
- Touya ¿no acompañarás a Yukito un troozo como haces siempre? – sonrió
Fujitaka – así podrías ir a la farmacia de guardia que necesito algunos
medicamentos de reserva.
- Está bien.
Salieron de la casa en silencio, Touya suspiró y guardó sus manos dentro
de los bolsillos de su pantalón. Yukito lo miró de reojo.
- Siento mucho que tengas que acompañarrme.
- No te estoy acompañando, simplemente la farmacia queda cerca de tu casa.
- Ya… - se paró en medio del camino – TTouya ¿vamos a seguir así?
- ¿Así como?
- Touya…
- Mira Yukito, a mi no me gusta que me controlen la vida.
- Nadie te la está controlando.
- Me pides que me ate…
- No, Touya, no, yo no te pido nada, sóólo quiero que me perdones por los
disparates que te dije aquel día, es lo que sentía y si te produjo dolor,
me arrepiento de habértelo dicho.
- Para mi no fueron disparates… - suspiiró Touya, Yukito se estremeció al
ver tanto miedo en su mirada. – Yuki…
- ¡Touya! – gritó alguien detrás de elllos y se colgó al cuello de éste.
- ¡Akizuki! – se sorprendió Touya al veerla.
- ¿Me has echado de menos? ¡Yo sí! – auulló con fuerza y lo zarandeó, miró
de reojo a Yukito – hola – le susurró, éste sonrió brevemente.
- Pero Akizuki… ¿Cuándo volviste? – le preguntó separándose de ella.
- ¡Oh Touya! – dijo cerrando los ojos –– llámame Nakuru ¡Nakuru!
- ¿Qué haces a estas horas por aquí? Ess muy tarde. – le reprochó Touya,
ésta puso una mano en su cintura y con la otra lo señaló con el dedo
índice.
- ¡Descuida, se cuidarme yo sola! Por ccierto… pero vosotros… ¿De que
vais?
- ¿Cómo? – se alarmó Touya pensando quee había oído algo.
- Hace cuatro años estabais que no cagaabais el uno con el otro y ahora se
rumorea que ya ni os habláis – se acercó a Yukito - ¿Para eso me di por
vencida? ¿Para que terminarais en nada? ¡Ah! ¡No podéis hacerme esto! –
Yukito sonrió.
- ¡Pero que dices! – aulló Touya enrojeecido – nosotros solo somos amigos.
- Sí claro y yo soy Buda… - susurró conn el ceño fruncido miró de nuevo a
Yukito – ¡pues si no te das prisa te lo quitaré! ¡Touya! – se volvió a
colgar a su cuello - ¿Sabías que nuestras dos facultades están muy cerca
la una de la otra?
- Como que están en el mismo campus… - susurró Touya algo arto de volver a
tener que cargar con ella.
- Bueno, yo ya me voy – dijo Yukito aguuantando su sonrisa forzada por
primera vez – encantado de que estés de nuevo en Tomoeda – le dijo a
Nakuru – hasta pronto Touya – y se marchó mientras Nakuru lo despedía con
una mano colgada del cuello de Touya, éste se soltó.
- ¡Yuki! – pero ya estaba muy lejos parra que lo oyera.
- ¿Si te gusta tanto por que no se lo ddices?
- ¡Que no me gusta! – aulló éste – buenno, no de la forma que tú crees…
- Bueno, lo que tú digas, pero luego tee arrepentirás… - dio media vuelta
– ya lo verás, te arrepentirás y entonces será demasiado tarde – se alejó
de él.
Touya miró de nuevo el camino por donde se había alejado Yukito, pero ya
no se le veía, demasiado tarde… tal vez, pero tenía tanto miedo…
- Espero que os lo paséis muy bien – soonrió Tomoyo.
- Y tómatelo con calma – dijo Eriol – ccuando Shaoran vuelve a Hong Kong,
el humor se le vuelve más agrio.
- Sí… - susurró Sakura, pero entonces rrecordó la noche en que se le
declaró por segunda vez y recuperó su entusiasmo de nuevo - ¡intentaré
hacer lo que pueda!
- ¡Touya! – Nakuru se le enganchó en ell cuello – no me gusta nada la idea
de que tú y Yukito viajéis solos.
- ¡Que insinúas! – aulló muerto de verggüenza Touya.
- ¡Chicos! – los llamó Fujitaka junto ccon Yukito – es hora de embarcar –
y se despidieron de sus amigos.
El viaje no era tan largo como le había parecido a Sakura: una eternidad.
Una vez en el aeropuerto de Hong Kong y recuperado su equipaje, la familia
Kinomoto y Yukito se disponían a buscar a Shaoran entre la multitud cuando
los interrumpió unos gritos.
- ¡Sakura! – una muchacha china, seguidda de un chico, también chino, se
acercaban a ellos con gran velocidad, cuando la muchacha llegó frente a
Sakura, cogió aire y la miró con una gran sonrisa, esos ojos rojizos,
Sakura estaba segura de haberlos visto en alguna parte. – Sakura cuanto
tiempo, cuando Shaoran me dijo que venías a pasar las Navidades con
nosotros me puse tan contenta, lástima que no haya podido venir Tomoyo,
pero os prometo que algún día os haré una invitación formal para que
vengáis a casa y…
- ¡Meiling! – se sorprendió Sakura a reeconocerla por fin.
- Sakura… ¿es que no me habías reconociido hasta ahora?
- No – se sonrojó Sakura.
- Tampoco estoy tan distinta… - le reprrochó Meiling con cariño. – sólo me
he cortado el pelo – Meiling se había cortado el pelo por debajo de las
orejas y lo llevaba decorado con una cinta granate.
- ¡Meiling, que contenta estoy de volveerte a ver! – Sakura la abrazó
entusiasmada, Meiling se dejó ir sonrojada.
- Bueno… ya está bien… - miró a Fujitakka y le hizo una reverencia –
bienvenidos a Hong Kong.
- Muchas gracias – Fujitaka y Yukito hiicieron la misma reverencia.
- Os presento a Moose – presentó Meilinng al chico situado detrás de ella,
un muchacho joven con el pelo muy oscuro que le caía hasta los hombros, de
ojos risueños y sonrisa burlona.
- Es un placer – saludó el muchacho conn gracia y un divertido acento. –
deben disculparme, mi japonés no es muy bueno.
- No importa – sonrió el señor Fujitakaa.
- ¿Dónde está Shaoran? – le susurró Sakkura a Meiling, ésta última sonrió
levemente.
- En su casa, os está esperando – miró al resto del grupo – Shaoran me ha
encargado que os recoja y os lleve sanos y salvos a la residencia Li, así
que cojan sus maletas que les llevaré hasta el coche.
Wei acompañó al señor Kinomoto, a Touya y a Yukito a sus respectivas
habitaciones para que pudieran descansar del viaje, Sakura se quedó en esa
sala que le era familiar, donde cinco ¿o tal vez seis? años atrás había
conocido a la divertida familia Li, familia que ya no existía.
- Sakura… ¿seguro que no estás cansada?? – le preguntó Meiling, ésta negó
con la cabeza.
- No, estoy bien, prefiero esperar a Shhaoran.
- Está bien, entonces iré a buscarlo – y con silencio se levantó para
dejar a Sakura a solas con ese muchacho, Moose.
- ¿Así que tú eres la famosa Sakura Kinnomoto? – su acento no impedía que
su voz sonara irónica mientras sonreía burlón.
- Sí – susurró Sakura algo tímida.
- Shaoran me ha hablado mucho de ti… buueno, lo hacía antes de que
murieran sus hermanas – Sakura se sorprendió por la tranquilidad con la
que había mencionado la gran desgracia de su chico, Moose pareció leerle
el pensamiento – no es que quiera hacer ver que no me importan sus
muertes, al contrario, las consideraba como mis hermanas, pero ya han
pasado dos años y no es necesario seguir llorando por ello. – la muchacha
se estremeció ante sus palabras – no creo que Shaoran te haya contado
mucho respecto al accidente de sus hermanas y su madre… ya me lo imagino
con su cara de pena y mal humor, pues no te lo creas, ha Shaoran no le
afecta en absoluto sus muertes, es una buena excusas para hacerse el
mártir, te lo digo yo, que lo conozco de toda la vida. – Sakura no dijo
nada, no dejaba de sorprenderse por la dureza de ese muchacho que, según
sus propias teorías, debía ser el novio de Meiling – me miras con una
cara… no te asustes, no estoy criticando a Shaoran, sólo sé una cuantas
verdades que te dejarían de piedra…
- Verdades que me gustaría escuchar – llo interrumpió Shaoran entrando en
la sala seguido de su prima.
- ¡Shaoran! – se sonrojó Sakura emocionnada.
- ¿Cómo os ha ido el viaje? – preguntó por puro convencionalismo.
- Muy largo, a mi parecer.
- Ya tenías ganas de volver a ver a Shaaoran ¿verdad? – sonrió Meiling – a
mi me pasaba lo mismo. – la sala quedó en un silencio muy incómodo.
- ¿Cómo está tu madre? – preguntó Sakurra para romper el hielo.
- Muerta – esa contestación la dejó hellada.
- ¿Lo ves? – sonrió Moose – no para de hacerse el mártir – miró a Shaoran
de reojo – eres un exagerado – y apoyó una mano en el hombro derecho de
Sakura – su madre está en coma, pero aún le funcionan los cinco sentidos,
es un hecho comprobado.
- Salvo que no habla, no come…
- ¡Está bien! – Moose levantó las dos mmanos al aire para que Shaoran
dejara de lamentarse.
- Shaoran… llevas muchas horas ahí metiido ¿Por qué no descansas un poco y
atiendes a tus invitados? – éste arrugó la nariz y le tendió la mano a
Sakura, ésta la aceptó y se la llevó fuera del alcance de las garras y
comentarios de Moose.
- Lo siento – le dijo cuando llegaron aa los jardines de las entrada de la
residencia Li. – pero Moose me saca de mis casillas.
- Parece un chico un poco… no sé…
- ¿Imbécil?
- ¡No! – se apresuró a contestar Sakuraa – algo irónico…
- Lo es. Tiene la capacidad de observarr todo lo que hay a su alrededor y
sacar conclusiones con el mayor acierto.
- ¿Está enfadado contigo?
- Sí – Shaoran se paró en una de los baancos que bordeaban un caminito que
llevaba hasta un pequeño lago – está enfadado porque me fui de Hong Kong
en vez de dar la cara a mi dolor y por dejar de ser mi mejor amigo.
- ¿No lo entiendo?
- Se siente perdido sin mi y él cree quue yo también – la miró
profundamente – en realidad Moose siempre fue mi mejor amigo, auque seamos
tan distintos.
- Como Tomoyo y yo.
- Sí… Moose y yo somos como la noche y el día, completamente distintos.
- Pero Meiling sale con él.
- Claro, porque él es magnífico.
- Ahora si que no entiendo nada – esa iinocencia tan característica de
Sakura le robó una leve sonrisa y volvió la vista al frente.
- Está enfadado conmigo porque he dejaddo de ser el de antes.
- Eso es cierto – afirmó Sakura – aunquue así tampoco estás tan mal –
sonrió.
- Supongo que su sinceridad me fastidiaa mucho y eso hace que nos
irritemos los dos – la miró de nuevo – aunque en realidad tiene toda la
razón.
- ¿Qué razón?
- Fui muy cobarde al dejar todo esto e intentar huir… ¿Sabes? Me alegro de
haber vuelto y darme cuenta que tanto Moose como Meiling forman una parte
muy importante de mi vida – Sakura sonrió ante la sinceridad de éste y le
cogió la mano en modo de agradecimiento - ¿paseamos por la casa?
- Me encantaría.
La llevó por un estrecho camino rodeado de flores silvestres, muy bien
cuidado, aroma de las cuales se mezclaba con el de Shaoran, y eso la hacía
sentir bien.
Le mostró la planta baja, entrando de nuevo en el salón, donde ya no se
encontraban ni Meiling ni Moose. Por un pasillo muy amplio y luminoso,
pasaron frete a una puerta de madera decorada con coronas de flores,
Sakura se paró para examinarla y maravillarse de su belleza.
- ¿Te gusta? – le susurró Shaoran detráás de ella.
- Es preciosa – se fijó en los gravadoss que cubrían toda la puerta,
símbolos chinos de los cuales no conocía ninguno entonces recordó algo,
Shaoran había intentado pasar de largo – lo siento.
- ¿Por qué? – preguntó ausente, como peensando en otra cosa ¿tal vez su
madre?
- Pues que no querías que me parara en esta puerta, lo siento.
- No importa, esta puerta no es nada deel otro mundo, simplemente es la
que da a las habitaciones de la familia y las flores son por la muerte.
- Pero entonces tu habitación está aquíí ¡tú no estás muerto!
- Lo poco que vengo a casa, no duermo een mi habitación – y ya no dijo
nada más, el factor de que Shaoran se abriera completamente como lo había
hecho cuatro años atrás, aún no había sido superado, si al menos su cara
expresara algún tipo de sentimiento, no sería tan difícil de saber como se
siente y en este caso, ayudarlo a superar su dolor.- ¿quieres ver a mi
madre? – sabía perfectamente que esa pregunta era como una declaración de
amor y confianza, eso la hacía la chica más feliz, pero a la vez tenía
miedo de lo que se escondía detrás de esa preciosa puerta: la muerte.
- Sí – susurró Sakura.
Con mucho cuidado, para que las coronas no se descolgaran, abrió la puerta
y lo que en un principio daba la sensación de que se iban a encontrar con
un pasillo oscuro y tétrico, se encontraron de frente con un precioso
jardín interior rodeado de un pasillo.
La luz se filtraba por el cuadrado descubierto que formaba el jardín y se
oía el fluir del agua de la fuente. Siguió a Shaoran que se fue por el
pasillo de la derecha y rodeando el jardín, llegaron a una puerta que
estaba justo en frente de la entrada, éste señaló otra puerta más pequeña
a su izquierda.
- Esa era mi habitación – susurró y al instante abrió la puerta que tenía
frente a ellos.
La habitación era amplia y poco amueblada; en el centro se encontraba una
cama de matrimonio cubierta por un velo rosado de un tono más claro que
las sábanas. Con miedo se acercó, detrás de Shaoran, a uno de los bordes
de la cama y allí estaba, con la piel blanca y los labios pálidos, tan
hermosa como la recordaba, parecía que estuviera profundamente dormida,
Sakura tenía la sensación que si la zarandeaba, lograría despertarla y
darle la alegría más grande a Shaoran, entonces recordó las palabras de
éste, muerta… y se sintió aún peor; profundamente dormida.
Notas de la autora
¡Grrrrrrrrrrrrrrrr! El octava capítulo terminado… ya era hora, mira que
soy plasta con la tardanza, pero es que es tan difícil compaginar una
página web, con dos fics, entre otras publicaciones y una carrera como la
mía… pero bueno, dejaré de lamentarme y me alegraré por el motón de fans
que tiene Doble Carta, muchas gracias por su apoyo, si sigue así, pronto
haré un club de fans donde descubrirán cosas impresionantes antes que
otros. |