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Al acercarse a la esquina, giró sobre
sus patines y continuó recto a velocidad media, procurando que no se le
cayeran las cosas que había comprado con Tomoyo. Volvió a girar una
esquina y decidió aumentar un poco más la velocidad, pues estaba muerta de
hambre.
Empezó a trazar un plan de trabajo para ahorrar algo de dinero ya que se
acercaba la Navidad a grandes zancadas, y no sólo eso, debía tener en
cuenta los cumpleaños que se acercaban, Yukito en diciembre y Rika y su
padre en enero, demasiados regalos, eso acabaría con su economía, pero
decidió no preocuparse tanto, a Naoko no le importó mucho que el regalo
fuera pequeño y además, siempre lograba tener dinero suficiente para
todos.
El noviembre en Japón era bastante frío, contando que aún faltaban dos
días para que terminara el otoño, pero le gustaba mucho como el frío
lograba subir un color rosado a las mejillas de Shaoran que le favorecía
mucho, Sakura sonrió sin poder evitar sonrojarse.
Giró la última esquina que la llevaba a su calle y su sonrisa se fue
apagando a la vez que reducía la velocidad al encontrar a Yukito plantado
delante de su casa, mirando algo ausente una de las ventanas.
Sakura se paró a su lado y le preocupó el hecho que Yukito no se diera
cuenta de su presencia.
- Yukito... – susurró su nombre.
Yukito pareció despertar de un sueño muy largo, o mejor dicho, de una
pesadilla horrible que le causaba dolor.
- ¡Ah! Hola Sakura – sonrió con esfuerzzo - ¿vienes de comprar?
- Sí... Tomoyo dice que es mejor empezaar a comprar los regalos de Navidad
porque así no tendremos que ir con prisas en el último momento.
- Sí, tiene mucha razón – Yukito se girró hasta situarse frente Sakura –
yo ya los tengo todos, menos el de tu padre, que nunca se que comprarle.
- ¡Cualquier cosa le va a gustar Yukitoo! – se aventuró a decir Sakura
mirando esos enormes ojos marrones algo diferentes.
- Lo sé... – sonrió y le acarició una dde las mejillas – has crecido mucho
Sakura y te has hecho muy hermosa.
- ¿Qué pasa Yukito? – éste apartó la maano y su sonrisa se borró – se que
te pasa algo, una cosa que te produce dolor... a mi me lo puedes decir
Yukito...
- ¿Tanto se me nota? – volvió a sonreírr y miró de nuevo la casa.
- ¿Os habéis enfadado Touya y tú? – Yukkito la miró, aún con la sonrisa.
- No, yo nunca me enfado... pero – volvvió a mirar la casa – a veces no
nos ponemos de acuerdo y se crean una serie de confusiones... – Yukito
cerró los ojos y apretó fuerte los puños hasta sentir las uñas clavadas en
su carne.
Sakura cambió la expresión de su cara, se puso seria y dio media vuelta
dispuesta a entrar en la casa para ir a buscar a su hermano, no permitiría
que hicieran sufrir a una persona tan buena como Yukito, aunque fuera
Touya.
- ¿Sakura, dónde vas? – le dijo Yukito cogiéndola del brazo con suavidad.
- A buscar a Touya, no permitiré que haayan confusiones entre vosotros
dos...
- Sakura... escucha – Yukito la acercó hasta él y le rodeó las mejillas
con sus dos manos – gracias pero no hace falta, el único problema es que
Touya tiene miedo, y en eso nadie puede ayudarlo, únicamente él solo.
- Yukito...
- Gracias... – y le besó en una de sus mejillas.
Sakura esperó quieta hasta que perdió a Yukito en el horizonte, entró en
su casa, se quitó los patines y antes de subir al segundo piso echó un
vistazo al salón para ver si estaba Touya, pero no. Miró el tablón de las
tareas, su hermano tenía el día libre y le tocaba hacer la cena, su padre
estaría hasta tarde en la Universidad.
Lentamente subió las escaleras, se quedó en el último escalón y observó la
puerta de la habitación de su hermano, estaba en silenció, llamó a la
puerta con dos toques, esperando una respuesta, pero no hubo ninguna; el
silencio inundaba la casa. Sakura dejó las bolsas en el suelo y abrió
lentamente la puerta, las cortinas estaban corridas y no sólo reinaba el
silencio, sino también una oscuridad total.
- ¿Touya? – lo llamó en la oscuridad. - Ahora no Sakura – dijo su hermano
en susurros – déjame solo.
Sakura decidió hacerle caso y salió en silencio; llegó a la habitación y
dejó las bolsas encima de la cama, se sentó en su escritorio y miró su
reflejo en el pequeño espejo, no le gustaba nada ver a Yukito triste, pero
aún menos a su hermano tan diferente.
- ¡Sakura! – Kero salió de su pequeña hhabitación situada en el último
cajón de la mesa de Sakura - ¡Si que has tardado! ¿Ya está hecha la cena?
– Sakura no contestó, seguía mirando su imagen.
- Kero...
- ¿Qué pasa Sakura?
- Touya y Yukito... – las lágrimas empeezaron a caer por sus mejillas.
- ¡Sakura! – Kero se le acercó volando y se sentó encima del espejo – les
he oído, los gritos de Touya llegaban hasta aquí arriba...
- ¿Gritos? ¿Touya ha chillado a Yukito?? – Sakura miró sorprendida a Kero,
éste afirmó con la cabeza muy serio.
- Sí, Touya había invitado a cenar a Yuukito y empezaron a hablar – voló
hasta situarse frente a ella – yo no lo oía pero seguro que era algo malo,
porque después Touya le decía que se fuera, que no quería volverlo a
ver...
- ¡No! – Sakura se asustó - ¿no quiere volverlo a ver?
- Eso era lo que le decía...
Sakura miró por la ventana sin levantarse, esto no podía quedarse así,
tenía que hacer todos los posibles para que Touya y Yukito volvieran a
hablarse pero... ¿qué habría pasado? ¿qué le había dicho Yukito para que
Touya se enfadara de aquella manera?
Tomoyo giró la cabeza y concentró la mirada hacia el edificio del
instituto.
- La verdad es que me preocupa mucho.... Touya está muy extraño, cuando
llegó mi padre, se sorprendió al verme hacer la cena y se preocupó tanto o
más que yo por la actitud de Touya, ayer no salió de la habitación ni
comió nada y hoy no ha ido a la Universidad. – Sakura terminó de decir
todo esto cuando decidió beber un poco de zumo de naranja.
- ¿Y no sabes que ha pasado?
- No, Yukito no me quiso decir nada y KKero no lo escuchó...
Tomoyo no dijo nada, normalmente tenía respuesta para todo, pero ese día
no, y sentadas en una de las mesas de la cafetería del instituto, comían
apartadas del grupo, por petición de Sakura.
- Tomoyo... ¿qué hago?
- Se que es muy doloroso Sakura, pero ddebes mantenerte al margen, como te
lo dijo Yukito, confía en él, el amor que sienten el uno por el otro es
muy fuerte como para que se rompa por un malentendido.
- Sí, pero...
- ¡Chicas! ¿qué hacéis aquí tan solitass? Vamos a la clase, que se está
muy calentito – dijo Chiharu tapándose más fuerte con el abrigo.
- Parece mentida el frío que hace y aúnn estamos en otoño. – comentó Rika,
situada al lado de Naoko que afirmaba con la cabeza.
- Sí, vayamos a la aula – sonrió Tomoyoo.
Sakura las siguió, haciéndose paso entre los alumnos que se habían reunido
en la cafetería, donde hacía un calorcito agradable.
Al llegar, Yamazaki, Eriol y Shaoran estaban en una esquina hablando,
mejor dicho, Yamazaki y Eriol hablaban y de vez en cuando Shaoran asentía
con la cabeza.
- ¡Hola chicos! – saludó Chiharu – Que frío hace ¿verdad?
- Sí, mucho – sonrió Eriol.
- Sabíais que... – empezó Yamazaki.
> Chiharu lo cogió por el cuello del jersey y empezó a empujarlo hacia
delante y para atrás, para que se callara.
- ¡Una sola palabra y te tiro por la veentana!
Todos se pusieron a reír y la tensión y preocupación de Sakura disminuyó
un poco, aún así, no podía evitar en pensar, ya sabía que no era su
problema y que Yukito le había pedido que no se metiera, pero debía hacer
algo, esto no podía seguir así...
- Sakura... – Shaoran se había hecho paaso entre el jaleo que había
organizado Chiharu - ¿ocurre algo?
- ¿Qué? No – se apresuró a decir Sakuraa, sorprendida por el hecho de que
Shaoran había cambiado tanto que hasta le daba la sensación que podía leer
la mente. Shaoran no se quedó muy convencido.
- Vaya... – Shaoran había insistido tannto a Sakura con la mirada, que al
final le había dejado que la acompañara hasta su casa y así le contaba lo
que le preocupaba.
- Tomoyo dice que no me meta, que haga caso de Yukito y les deje a ellos
solos... ¡pero yo no puedo hacer ver que no pasa nada! – se habían
desviado del camino hasta llegar al parque de los pingüinos, que ahora
estaba completamente vacío, empezando a plantar nueva vegetación para
sustituir la que había sido quemada.
Se sentaron en un banco que aún estaba bien, pues la carta Fuego no lo
había alcanzado y tampoco se habían molestado a quitarlo de ahí. Era
triste observar un parque que normalmente estaba repleto de niños y ahora
parecía un desierto.
- Te entiendo – suspiró Shaoran – pero estoy de acuerdo con Tomoyo, Yukito
te ha pedido que no te metas y es lo que debes hacer.
- Pero... – Sakura intentaba buscar lass palabras necesarias para
protestar, pero no las encontraba.
Una brisa helada les revolvió el pelo, Sakura se encogió para cubrirse
mejor con el abrigo, hacía demasiado frío para estar sentados en un banco.
Shaoran se levantó y le ofreció la mano para ayudarla a levantarse.
- Si nos quedamos aquí nos congelaremoss, te acompañaré hasta tu casa –
Sakura lo miró y enrojeció al ver lo guapo que estaba con sus mejillas
rosadas por el frío. Shaoran sonrió débilmente, el tema de su sonrisa era
algo que aún no había mejorado mucho – tienes las mejillas rosadas por el
frío, pareces una muñeca...
Sakura se cubrió las mejillas con sus manos, pero no notó nada, pues
llevaba los guantes que entraban con el lote del uniforme, azul celeste
para las chicas y azul marino para los chicos; el uniforme había sido
modificado ligeramente al paso de los años de cuando lo llevaban Yukito y
Touya.
Shaoran abrazó a Sakura dulcemente y esta cerró los ojos con la cabeza
apoyada en el pecho de éste.
- Sé como te sientes... – le dijo suaveemente – pero también debes pensar
en Yukito y en tu hermano, cuando te pidan ayuda será el momento de
actuar, pero hasta entonces debes mantenerte apartada, por mucho que te
cueste.
Otra brisa helada volvió a pasar con velocidad entre ellos, con tanta
potencia que hizo separarlos.
- Que extraño que está el tiempo... – ccomentó Shaoran.
- ¿Quieres decir que esto puede ser obrra de una carta de Wolc?
- No lo sé... – la miró – será mejor quue te lleve a casa, hace mucho
frío.
Y cogidos de la mano, Shaoran la condujo hasta llegar a su casa,
encontrándose con Touya, que regresaba velozmente con la bicicleta, muerto
de frío.
- Touya...
Éste no dijo nada, tan siquiera alzó los ojos para mirarlos, lentamente
bajó de su vieja bicicleta y la arrastró hasta la entrada. Al levantar la
mirada se topó con la de Shaoran, dio un paso atrás, ciertamente
encontrarse con esa mirada tan penetrante, daba respeto. Shaoran se
preparó para recibir uno de sus insultos, pero a Touya le costó reaccionar
y siguió con los ojos clavados en la mirada de Shaoran.
- Touya – éste se asustó al notar que uuna mano le cogía uno de sus brazos
y a duras penas pudo escaparse de la mirada de Shaoran – Touya ¿estás
bien?
- Sakura... – la miró y en una fracciónn de segundo volvió a mirar a
Shaoran que ya era tan alto como él - ¿Quién es?
- ¿Cómo? – Sakura se sorprendió - ¿Quiéén quieres que sea? Shaoran...
Touya entrecerró los ojos y suspiró.
- Sakura... hoy no iré a trabajar – iniició de nuevo su camino hasta el
porche de la casa – pero tampoco haré la cena, encárgate tú ¿vale? – dejó
la bicicleta y se dirigió a la entrada, pero antes se giró de nuevo y se
volvió a encontrar con esa mirada penetrante que le provocaban
escalofríos, tubo la sensación que podía introducirse en su mente y
descubrir sus pensamientos más escondidos. – No arméis mucho ruido, me
duele la cabeza – y los dejó solos.
- Está sufriendo mucho – susurró Shaoraan – una gran lucha interior – dijo
como si pensara en voz alta.
- Sí... y no sé como ayudarlo – se lameento Sakura.
- Y no lo intentes – le ordenó Shaoran..
Sakura lo miró extrañada, éste miraba la entrada tal que parecía que no
hubiera movido la mirada, como analizando y eso la asustó ¿Hasta que punto
Shaoran había cambiado?
- Será mejor que me vaya – la miró – maañana hay un examen de
matemáticas...
- ¡Examen de matemáticas! – Sakura dejóó caer la cartera al suelo - ¡Me
había olvidado por completo!
- ¿Quieres que te ayude a estudiar? – ppreguntó Shaoran a la vez que le
recogía la cartera.
- ¿Sí? – Sakura le cogió un brazo - ¡Muuchas gracias! – le sonrió y éste
no pudo evitar sonrojarse.
Lo arrastró hasta su habitación y a toda prisa preparó el escritorio para
ponerse a estudiar, Kero se apartó y miró a Shaoran que seguía los
movimientos de Sakura.
- ¡Ya está! – Sakura se sentó en su sillla, pero pronto volvió a
levantarse y salir de su habitación para volver con otra silla para
Shaoran, cuando se sentó de nuevo, otra vez se levantó - ¡Ah! ¡La
merienda!
- No Sakura, yo no... – Shaoran quedó ccortado con la rápida salida de
Sakura.
Éste suspiró y dejó las dos carteras sobre el escritorio, abrió la suya y
extrajo un estuche y el libro y la libreta de matemáticas, Kero lo observó
hasta que estuvo sentado y preparado para empezar.
- Shaoran... – voló hasta la mesa - ¿puuedo hacerte una pregunta? –
sorprendido afirmó con la cabeza - ¿De donde sacaste la llave luna?
Shaoran apartó la mirada y presionó con fuerza su porta minas que tenía
entre las manos, Kero sintió que se ponía tenso y que ese tema no era de
su agrado.
- Me lo dio Wei.
- ¿El mayordomo?
- Sí – apretó con más fuerza el porta mminas – mi madre le hizo prometer
que cuando le pasara... alguna... cosa... extraña... Wei tendría que
entregarme la llave.
- ¿Quién se la dio?
- No lo sé.
- Yo conocía la espada mágica, la espadda de los Li – Kero se acercó un
poco más a él – pero no conocía la existencia de la llave luna...
Shaoran no dijo nada, continuó con la mirada fija en el libro que tenía
delante.
- Y los guardianes de la luna... ¿Cómo aparecieron?
- En el momento en que Wei puso la llavve sobre mis manos... aparecieron.
- ¿Y no sabes por qué?
- No.
- ¿Y la reencarnación de Clow Read? – KKero se acercó un poco más a él -
¿Cómo sabía de su existencia?
- Se lo tendrás que preguntar a él – grruñó Shaoran.
- No se porque me preocupo... – Kero see apartó – sigues siendo el mismo
mocoso de siempre... no se para que se lamenta tanto Sakura.
- Se lamenta porque tiene que aguantartte.
- ¡Ah! – Kero enrojeció de rabia - ¡moccoso!
- ¿Ya os estáis peleando? – Sakura aparreció con una bandeja con tazas de
té y trozos de pastel. – No os puedo dejar solos ni un momento...
- ¡Pastel!
- Sólo piensas en la comida... – ironizzó Shaoran.
- Y tú ni con eso mocoso... – Kero se ppuso un trozo de pastel a la boca.
- ¿De que hablabais? – le preguntó Sakuura a Shaoran cuando se encontró
sentada a su lado.
- De comida... – mintió Shaoran - ¿empeezamos?
- Sí. – sonrió Sakura.
Shaoran se tranquilizó al ver que ésta no insistía en el tema, pero lo que
no sabía es que más tarde Kero se lo contaría.
- ¡No lo sé! Siempre me preguntas cosass que no sé contestar.
- Sakura… como siempre no te das cuentaa de lo que pasa a tu alrededor. –
se lamentó Kero.
- ¡Sí me doy cuenta! Touya y Yukito esttán sufriendo.
- ¿Otra vez? – Kero abrió el cajón dondde se encontraba su cama – no
insistas Sakura, deja pasar el tiempo, es lo mejor…
- Pero… - un timbre extraño la interrummpió.
- ¿Qué es eso? – preguntó Kero a punto de meterse en su camita – procede
de tu cartera…
Sakura abrió la cartera y sacó un móvil de color rosa con divertidos
dibujitos en colores pastel.
- Pero… - se extrañó Sakura – aquí ponee que me está llamando Tomoyo… ¿Sí?
– Sakura contestó a la llamada - ¡Tomoyo! ¿Cómo has puesto tú…? ¡Que!
Ahora mismo vamos. – Sakura dejó caer el móvil encima de su cama y cogió
su abrigo – Kero, rápido, hay problemas.
Transformó su llave estrella en barita e invocó la carta Volar, se subió
en ella y Kero la siguió hasta llegar al parque de atracciones, a esas
horas, lleno de gente divirtiéndose, pero en ese momento estaban todos
congelados, incluidas las atracciones.
Sakura y Kero se acercaron hasta Tomoyo que la estaba filmando desde que
la había visto en el aire.
- ¿Qué ha pasado? – le preguntó Sakura..
- Estaba hablando por teléfono con Eriool cuando él ha sentido un poder
que venía del parque de atracciones y me ha colgado, así que les he pedido
a mis criados que me acercasen hasta aquí y te he llamado.
- ¡Sakura! – Eriol y Shaoran se acercarron a ellas – es otra carta pero me
es imposible saber de donde procede.
- ¿Es por eso que hace tanto frío? – prreguntó Sakura a Eriol.
- Me temo que sí.
Un largo chillido les llamó la atención, Tomoyo alzó su cámara dispuesta a
filmarlo todo. Algo se movía dentro del suelo que estaba congelado y bajo
sus pies apareció la carta Hielo.
- ¿Pero que es este monstruo? – chilló Nees.
- ¡Es la carta Hielo! – dijo Spinel. - ¿Esto es una carta? – aulló Nees
acerrcándose a su señor.
- ¡Es mucho más potente que la Carta quue creó Clow Read! – dijo Shaoran
apartándose de la Carta y acercándose a Sakura – Bueno, ya sabes que hay
que hacer, yo la atraigo hasta ti y tú la sellas.
- Bien – afirmó Sakura cogiendo su bariita con las dos manos.
Shaoran empezó a correr, esperando que la carta lo persiguiera, pero ésta
hizo caso omiso y se lanzó hasta la persona que tenía más cerca, Eriol;
éste la intentó esquivar con el conjuro del aire y una vez más, la carta
cambió de sentido y fue a atacar a Sakura. Shaoran se interpuso de nuevo
para iniciar el plan, pero la carta lo ignoró atacando a Eriol.
- Pero… ¿Qué ocurre? ¿Por qué no quieree atacarme? – aulló Shaoran.
- Sólo nos ataca a Eriol y a mí – le diijo Sakura.
- ¿Por qué? – gritó Shaoran a la vez quue iba en ayuda de Eriol.
Antes de que Eriol usara otro hechizo para escapar de la carta, Shaoran
interceptó el ataca, y como esperaba, la carta se paró antes de atacarle,
se quedó quieta bajo tierra, entre el hielo que ella misma había creado
hasta que localizó a Sakura.
- ¡Eh, nena! – Shaoran fue detrás de laa carta - ¡así que sólo atacas a
los que tienen poder! – sacó su llave luna - Oh llave que ocultas las
fuerzas de la luna, revélate en tu forma verdadera, te lo ordeno por el
pacto que me ha sido concedido por los duendes ¡Transformación!
Después de la transformación, la carta se paró en el hielo y fue directa
hacia Shaoran, para atacarlo.
- ¡Muy bien! – miró a Sakura - ¡seguimoos con el plan trazado! – hizo que
la persiguiera hasta pararse en frente de Sakura. - ¡Ahora!
- ¡Carta de Wolc! ¡recupera tu forma orriginal! – hilos de luz rosa
salieron de la barita de Sakura, que creció considerablemente y la
estrella del centro empezó a rotar con velocidad, esos hilos de luz,
envolvieron a la carta Hielo, que había salido del hielo y la encerraron
en la carta que fue a parar a manos de ésta.
- ¿Qué ha pasado? – Nees Lluna se acerccó hasta su señor.
- Es como si fueran directos a matar a aquellos que poseen el poder de
encerrarlas… - susurró Shaoran mirando la carta que tenía Sakura en sus
manos.
- No sé si van por libre, o hay alguienn que las controla, pero… - Eriol
miró a Shaoran – acabamos de entrar en su juego y no parará hasta que nos
mate.
- Lástima… - sollozó Tomoyo, todos la mmiraron asustados – si hubieras
llegado unos segundos antes te hubieras podido poner un vestido monísimo
que te terminé ayer – y miró a Sakura a punto de llorar.
- Tomoyo…S – susurró Sakura.
- S… - Shaoran convirtió su barita en la llaave luna.
- S… bueno, volvamos a casa, que tengo sueño – Kero se acercó a Sakura y
ésta usó la carta volar para regresar.
- ¡Nos vemos mañana! – y se fue seguidaa por Kero.
- ¿Juego? – Shaoran miró de reojo a Eriiol, éste sonrió.
Notas de la Autora
¡Ei! Que ya está aquí el séptimo capítulo de Doble Carta (a modo de Shin-Chan).
¿Qué os ha parecido? ¿Sigo bien o empiezo a torcerme? Espero que os haya
gustado, pues aún queda mucho para terminar y si os empieza a aburrir no
dudéis a decírmelo, pues a mi me pasó con un fanfic de Escaflowne, que
tardó más de un año entero en terminarlo y al final, el último capítulo me
pareció ¡una patatada! Que indignación.
Pues eso, lo dicho… ¿puntos a comentar? Bueno… tema Touya+Yukito, muy
majos los dos pero… ¡buaj! ¿Qué no voy a centrarme únicamente en S+S y las
Cartas, verdad? ¿Ustedes me entienden? Pues eso, otro conflicto metido en
Doble Carta. |