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- ¡Buenos días Shaoran! – saludó
efusivamente Yamazaki.
- ¡No chilles! – lo riñó éste malhumoraado y tapándose las orejas con las
manos.
- ¿Qué te pasa Shaoran? – le preguntó CChiharu.
- Esta noche no he dormido muy bien y mme duele todo el cuerpo.
- Pues hoy tenemos clase de educación ffísica – comentó con recelo Chiharu.
- Es más – sonrió Eriol – hoy también ttiene entrenamientos de básquet.
Con paso lento fueron acercándose a la entrada del instituto.
Al finalizar las clases, Sakura se giró en su pupitre, buscando esa mirada
que tanto le gustaba, pero no la encontró, pues descansando sobre sus
brazos, Shaoran se había quedado dormido.
- Está muy cansado – dijo Eriol con unaa enorme sonrisa – no ha dormido en
toda la noche.
- No estoy dormido... – murmuró Shaorann entre abriendo uno de sus ojos,
levantó la cabeza y miró a Sakura - ¿qué quieres? – le preguntó frío.
- Bueno, yo pensaba que sería mejor quee te saltaras los entrenamientos...
pareces muy cansado...
- ¡Tú no eres nadie para decirme lo quee debo hacer!
Esa distancia ya no podía soportarla más, esa indiferencia, ese odio... ya
no sabía que hacer para que la volviera amar.
- ¡Sakura! – la llamó Naoko desde la enntrada de la aula.
- Date prisa o llegaremos tarde – le diijo Chiharu, al lado de Naoko.
- ¡Sí! – Sakura se levantó de su silla,, recogió sus cosas y se marchó de
la clase no sin antes mirar por última vez ese chico que la había
olvidado, pero que haría hasta lo imposible para que volviera a
recordarla.
Eriol borró la sonrisa que siempre mantenía dibujada en su cara cuando
Sakura abandonó la sala, mirando con dureza a Shaoran.
- ¿¡Qué!?
- Ya basta, lo está pasando muy mal porr tu culpa – le reprochó.
- ¿Y yo? ¿Qué se supone que debo sentirr yo? – enfadado se levantó de su
pupitre.
- Quiero que me prometas una cosa... - ¡No! – negó Shaoran seco.
- Debes luchar contra tus impulsos, olvvidar...
- ¡He dicho que no!
- Debes luchar contra tus dudas y venceer tus miedos.
- ¡Cállate!
- Debes decirle a Sakura que no la has olvidado, que sigue en tus
pensamientos... que la quieres...
- ¡Vasta!
- ¡Me lo tienes que prometer! – Eriol mmantuvo la mirada hasta que Shaoran
cedió.
- Está bien... ¡pero sólo cuando encuenntre el momento!
- ¡Debes prometerlo!
- ¡Sí, lo prometo! – y con la máxima raapidez salió de la clase.
Eriol lo siguió con la mirada y sonrió con alegría, recogiendo sus cosas y
pensando que quizás esperaría a Tomoyo después de sus clases de canto.
El sol ya empezaba a ocultarse por el horizonte, el aire removía los
cabellos mojados de Sakura que acariciaban sus mejillas rosadas por el
cansancio, ese día el entrenamiento había sido muy duro y Sakura sólo
quería llegar a casa para tumbarse en la cama y dormir.
- Sakura... mira – le dijo Chiharu guiññándole un ojo.
Sakura siguió la dirección de la mirada de Chiharu hasta encontrarse al
equipo de básquet entrenando, muy cerca del final. Entonces sintió como el
calor se apoderaba de sus mejillas al ver la figura que amaba. Éste, con
mucha agilidad, quitó la pelota a un contrario, con rapidez esquivó a otro
y con potencia la encestó. Justo en ese momento el entrenador finalizó el
partido.
Todos corrieron a coger una toalla y se dirigieron a los bestiarios, pero
Shaoran no, éste se quedó quieto al lado de uno de los banquillos del
campo, limpiándose el sudor que le caía por el cuello. Chiharu y Naoko
empujaron a Sakura para que se acercara a él, que aún no se había movido,
ésta, lentamente, se acercó asustada pensando en cual sería la reacción de
Shaoran al verla, pero para su sorpresa se giró y esperó a que se
encontrara cerca de él.
- Juegas muy bien a básquet – le dijo ssin mirarlo a la cara, esperando
una de sus contestaciones tan duras.
Éste no dijo nada y Sakura levantó la cabeza hasta encontrarse con su
mirada penetrante que la hacía temblar de pies a cabeza. De repente, la
dureza de su cara se suavizó mostrando una pequeña sonrisa que encendió
por primera vez una llama en sus ojos, quitando la total oscuridad.
Levantó la mano que no sostenía la toalla y le acarició los cabellos
mojados.
- Deberías dejarte los cabellos así máss veces, te quedan muy bien...
Y en pocos segundos Sakura se encontró en una situación que nunca se
hubiera imaginado, pues sentía la mano de Shaoran que contenía la toalla
en su espalda y la otra posada sobre una de sus mejillas sonrojadas, su
corazón iba tan rápido que sentía que éste podía oírlo, la estaba besando.
¿Había sido un sueño? Cuando Shaoran la besó sintió que todo su cuerpo
temblaba y como a cada segundo, se quedaba sin respiración. Ahora,
mirándose en el espejo del baño, se rozaba los labios con los dedos y
transportaba de nuevo su mente en el recuerdo pasado. Sólo se hacía una
pregunta: ¿Por qué?
- Por mucho que te mires al espejo no ccambiará tu cara de monstruo.
- ¡Touya!
- Sé que es duro... pero debes mirar dee superarlo.
Sakura inició una persecución de su hermano por todo el piso, éste,
divertido, decidió seguirle el juego, pues después de mucho tiempo Sakura
volvía a tener la misma energía de siempre.
- Si que estáis contentos y animados – se alegró Fujitaka al sentarse en
la mesa para desayunar.
- Hoy el monstruo ha vuelto – dijo Touyya sirviendo el zumo de naranja.
- ¡Touya! Tú si eres un monstruo...
> El timbre de la puerta sonó con fuerza, Sakura, rápidamente, se levantó
de la mesa y fue corriendo a abrir la puerta, descubriendo tras ella a la
sonrisa incomparable de Yukito.
- ¡Buenos días Sakura! – la saludó con esa dulzura de siempre.
- Buenos días Yukito... – sonrió Sakuraa tiernamente, Yukito la hacía
sentirse muy bien cuando con esos ojos almendrados la miraba dulcemente.
- Hola Yuki – saludo Touya con una pequueña sonrisa – llegas justo para
desayunar.
Sakura miró el reloj, como siempre era demasiado tarde y si no se daba
prisa llegaría tarde al instituto, dijo adiós a todos, se puso los patines
y empezó el camino hacia el instituto con velocidad.
Pasando por el camino de los cerezos, recordó los tiempos en que
acompañaba a su hermano Touya y se reunían en el cruce con Yukito, cuando
creía estar enamorada de él, y sonriendo deseo que volviera la primavera
para ver de nuevo los árboles floridos.
Cuando llegó al instituto vio a Tomoyo de lejos que ya estaba por entrar
en el recinto, con su peinado tradicional. Muchas cosas habían cambiado
con el paso del tiempo, pero le gustaba pensar que aún quedaban vivos
pequeños detalles que había vencido al tiempo; como Tomoyo, aunque sus
cuerpos habían evolucionado a adolescentes, ésta mantenía aún un pequeño
aire a la pequeña Tomoyo de primaria.
- ¡Tomoyo! – la llamó con alegría.
Ésta se giró con delicadeza, encontrándose con unos ojos verdes joviales
de alegría que la hicieron sentirse muy bien.
- Vaya... Sakura, hoy estás muy contentta.
- ¿Por qué lo dices? – sonrió a la vez que se quitaba los patines.
- No lo sé... ¿por qué no me lo dices ttú?
- Nada... – se levantó – ¡sólo me sientto muy bien! – y con una gran
sonrisa se dirigió a la clase.
Cuando llegaron, un pequeño grupo de estudiantes estaba reunido alrededor
de la mesa de la chica de gafas, Asuka. Tomoyo y Sakura se acercaron a
Eriol y Shaoran que parecían ser los únicos que no estaban en el círculo
de comentarios.
- ¿Qué ocurre? – preguntó Tomoyo.
- Asuka les está mostrando unos dulces hechos por su abuela – sonrió Eriol,
era obvio que ya los había visto y hasta probado.
Sakura no dijo nada, miró la concentración de alumnos que admiraban esos
dulces, Tomoyo sonrió y se dirigió al grupo y apartando a sus compañeros
con dulzura llegó hasta Asuka.
- Buenos días – saludó como si nada - ¿¿Qué ocurre?
- Asuka ha traído unos dulces de crema que están muy buenos – dijo Naoko.
- Los ha hecho mi abuela y quería que llos probaran... – se sonrojó Asuka.
- Claro, con mucho gusto – cogió uno y antes de que pudiera ponérselo en
la boca...
- Una cosa chicos – una gota de sudor sse deslizó por la nuca de Chiharu –
ahora os hablaré un poco de los dulces de crema – dijo Yamazaki con su
habitual dedo índice levantado.
- Yamazaki... – susurró Chiharu en modoo de ataque.
- Sabías que... – Chiharu se puso frentte él.
- Una sola palabra y te mato aquí mismoo...
- Los dulces de crema provienen de un ppueblo situado al sur del Japón...
– empezó Eriol.
- Sí – afirmó Yamazaki escapándose de llas zarpas de Chiharu – llamado
dulce de crema.
- Siempre que visitaban los pueblos veccinos... – continuó Eriol.
- Les ofrecían alguna cosa típica de alllí.
- Había un pueblo que siempre les dabann uvas rellenas de chocolate...
- ¿Uvas rellenas de chocolate? – pregunntó Asuka.
- Sí – afirmó Yamazaki – incluso, habíaa otro pueblo que se llamaba
Panda...
- Y les ofrecían cada vez que los visittaban un panda – siguió Eriol.
- Luego se apuntaban el nombre para no repetir el regalo a una misma
persona...
- De manera que si volvían a visitarloss, les regalaban bambú.
- El pueblo de los dulces de crema estaaban muy tristes así que decidieron
crear algo suyo.
- Probaron de todo pero nada se les ocuurría – Eriol se puso al lado de
Yamazaki y justos levantaron el dedo índice en complicidad – como era un
pueblo con mucho Jazmín, pensaban que podían cocinarlo...
- Pero no tenía muy buen sabor y el oloor característico de esa flor
desaparecía...
- Hasta que un día, decidieron hacer hoonor a su nombre...
- Creando los pasteles de crema.
Chiharu, apoyada en Naoko, parecía que sacara espuma por la boca.
- Cuando Yamazaki y Eriol se juntan sonn peor que un terremoto. – dijo
Naoko con una sonrisa.
- A estos dos ya no puedes pararlos – ssonrió Rika.
- ¡Eriol! – dijo Yamazaki extendiéndolee la mano – formamos un buen
equipo.
- Ya puedes decirlo – sonrió Eriol y lee estrechó la mano.
- Asuka... – le dijo Sakura - ¿Tu abuella es de ese pueblo?
- No – negó con la cabeza – que yo sepaa es de Hokkaido.
- Valla... ¿y como aprendió a cocinar eestos dulces? – siguió preguntando
con su inocencia de siempre.
- Se lo enseñó su madre, es un postre ttradicional. – le mostró la bandeja
donde aún quedaban dulces - ¿Te apetece probar uno? – le ofreció con una
sonrisa.
- Sí, muchas gracias – y cogió uno de eellos.
Asuka se levanto lentamente y se dirigió hacia Shaoran, que estaba
apartado del grupo, apoyado en una de las ventanas, le tendió la bandeja.
- ¿Quieres uno Li? – le ofreció sin mirrarlo.
- No, gracias. – negó cruzando sus brazzos sobre su pecho.
Asuka se entristeció, pues había insistido a su abuela que los preparara
únicamente para él, una buena excusa para poder hablar y quizás... crear
en él un nuevo sentimiento.
- Shaoran... – Eriol se acercó a él – ccoge uno, están muy buenos... y a
ti te gusta mucho la crema.
- Me gustan los pasteles de crema... noo los dulces.
- Es lo mismo – se apresuró a decir Asuuka – son como pasteles pequeños...
Shaoran miró con recelo la bandeja de dulces y finalmente cogió uno de
ellos, mordiéndolo. Todos esperaron su respuesta, pero se quedaron con las
ganas, pues en ese momento entró el profesor.
Sakura alzó la carta que tenía entre las manos hasta alcanzar su campo de
visión. Miraba a su alrededor y no podía creerse como una carta podía
haber organizado semejante desastre, con la carta Fuego que acababa de
encerar en sus manos, se podía observar el parque de los pingüinos
completamente destruido.
Del horizonte oyó una voz que pronunció su nombre, y al apartar la vista
de la carta, visualizó dos puntos que venían a mucha velocidad, pudo
comprobar que eran Shaoran y Eriol.
Eriol se paró al llegar al parque para contemplar el desastre que se había
organizado y Shaoran se acercó hasta Sakura.
- ¿Estás bien? – preguntó con los ojos muy abiertos y respirando con
dificultad.
- Sí, estoy bien – sonrió Sakura.
- No vuelvas a cazar una carta sin nosootros – la riñó ahora más sereno y
recuperando sus gestos duros en su cara. – Es muy peligroso y no sabemos a
que nos estamos enfrentando ¿Me oyes? ¡No vuelvas a cazar una carta tú
sola! – y la abrazó.
Sakura sonrió y se aferró fuertemente al cuerpo de Shaoran, no sabía
cuanto duraría y estaba segura que en breves instantes la apartaría con un
empujón, pero no le importó y decidió saborear los últimos segundos...
para su sorpresa, Shaoran la dejó suavemente y la contempló por última vez
para ver si no se había hecho daño.
Shaoran se acercó a Eriol, que tocaba el pingüino gigante carbonizado,
Sakura alzó la vista hasta encontrarse con Tomoyo que no había dejado de
filmar y la sonrió, levantando el pulgar.
- No lo entiendo... – susurró Eriol – eel poder que percibimos son Cartas
de Clow, pero...
- ¿Crees que alguien está detrás de toddo esto? – le preguntó Shaoran.
- Lo más probable...
- ¡Oye! – Kero se acercó hasta Eriol - ¿no será otra de tus bromas?
- No mi querido Cerberus – sonrió – no es ninguna broma...
- ¡Esto es exactamente lo que diría Cloow Read! – aulló con rabia.
- El lado negativo de las cartas de Cloow... – pensó en voz alta Shaoran –
no lo acabo de entender ¿cuando Clow Read creó las cartas también hizo
otras con magia negra?
- No – Eriol dejó de sonreír – estas caartas tienen el poder de las cartas
de Clow, pero no lo son.
- Quizás... – se aventuró a decir Sakurra – se esconden bajo el poder de
las Cartas de Clow...
- Entonces... – Eriol sacó las cuatro ccartas que había cazado Shaoran –
¿esto es como un disfraz?
- Lo que sí sabemos es que esto no termminará hasta que no cacemos todas
las cartas... – dijo Shaoran cruzando los brazos sobre su pecho.
- O empezará... – susurró Eriol.
Un escalofrío le recorrió toda la espalda a Sakura, esas últimas palabras
de Eriol la habían dejado helada, ¿qué otro peligro les esperaba? Pero
decidió relajarse y seguir esperando, pues teniendo con ella a Eriol y
Shaoran se sentía completamente segura.
Notas de la Autora
¡¡¡Buenas!!!, como pueden ver he concedido los deseos de algunos de
vosotros que me han escrito y he puesto más material S+S, pero deben
entender que Doble Carta no se trata de una novela rosa, lo que intento es
que sea una segunda parte de la original CCS, no se preocupen, intentaré
no hacerla tan larga, pero espero que me sean fieles hasta el final. |