|
- ¿Por qué habéis vuelto?
- Bueno, en realidad fue idea mía volver aa Tomoeda – Eriol mostró una
enorme sonrisa – Shaoran y yo coincidimos en la misma escuela, en
Inglaterra, ahora hace exactamente tres años... sentí un poco de nostalgia
y lo convencí para estudiar el instituto aquí – la sonrisa de Eriol, que
había permanecido dibujada en sus labios sin aumentar ni disminuir,
desapareció lentamente, girando la vista hasta alcanzar a Shaoran, que
apoyado en la ventana miraba ausente a los alumnos hablar en la cafetería
- ¿verdad, Shaoran? – éste no contestó.
- ¡Ah! – dijo Naoko, después de unos levess segundos de silencio, sonrió –
siento no poder quedarme, debo ir a ver los clubes, necesito tiempo para
saber donde apuntarme...
- Tienes razón – la apoyó Rika – yo vendréé contigo, aunque no creo que me
apunte en alguno.
- ¡Tú te vienes conmigo Yamazaki! – dijo CChiharu levantándose de su
pupitre – ¡y es una orden!
- Sí mi ama y señora.
Todos se pusieron a reír al ver como Yamazaki se arrodillaba en el suelo y
le hacía una exagerada reverencia a Chiharu, hasta conseguir que le
subieran los colores.
- ¡Eres un tonto!
Finalmente dejaron a nuestros cuatro protagonistas solos, en esa nueva
clase que muy pronto se convertiría en un lugar que escondería grandes
misterios. Eriol siguió con la mirada a los últimos en salir y cuando los
perdió de su campo visual, recobró su sonrisa.
- Estás muy bonita Tomoyo.
- ¡Ah, muchas gracias! – por primera vez éésta se sintió intimidada por
una mirada profunda y risueña. – Que bien que hayáis vuelto – intentó
desviar la mirada de esos ojos que la ponían en una situación antes no
vivida en ningún momento por ella.
- En realidad... – la mirada de Eriol se ooscureció – hemos vuelto a
Tomoeda por otro propósito...
- ¿Cual? – preguntó Sakura que al fin habíía logrado dejar de mirar de
reojo a Shaoran que seguía ausente apoyado en la ventana.
- Hace un tiempo que Shaoran y yo sentimoss una presencia...
- ¿Una presencia? – repitió Sakura.
- Sí, una presencia negativa.
- ¿Qué significa?
- No estamos muy seguros pero...
- Se trata de magia negra – al fin pudieroon oír la voz de Shaoran,
comprobando una madurez grata.
- ¿Magia negra? – repitió Tomoyo.
- Sí – Shaoran se giró lentamente hacia elllos y se sentó en el pupitre
vacío que había dejado Naoko, se retiró unos cabellos rebeldes que le
caían sobre su cara y clavó la mirada en Sakura – algo o alguien habita
aquí, en Tomoeda – apartó la vista de Sakura – una presencia amenazadora.
- No sabemos que es ni que quiere, estoy aalgo asustado porque nunca había
sentido algo semejante...
- Por fuerza debe ser una cosa muy poderossa para que la reencarnación de
Clow Read sienta miedo.
- ¡Kero! – Sakura abrió su bolsa - ¿De donnde has salido?
- No quería dejarte sola en un día tan esppecial como este, además, hacía
tiempo que notaba unas presencias muy poderosas, ahora ya sé que se
trataban de Eriol Hiragizawa y Shaoran Li.
- ¿A sí? Pues yo no noté nada – dijo Sakurra.
- Hace mucho tiempo que no usas tu magia –– observó Eriol.
- Sí – afirmó Kero – está algo atrofiada....
- ¡Kero! – se enfado Sakura por el comentaario del osito amarillo alado. –
Ya está bien, eres peor que Touya...
- ¡Tomoyo! – Kero se liberó de los puños aamenazadores de Sakura - ¿Por
qué no me enseñas la cafetería? Tengo mucha hambre.
- Claro – aceptó Tomoyo encantada, pues uttilizaría esa petición con
segundas intenciones.
- Esperar, me gustaría ir con vosotros – uuna sonrisa se dibujó debajo la
nariz de Eriol.
Sakura, nerviosa y enrojecida, intentaba encontrar un buen tema de
conversación, pues ese silencio la estaba volviendo loca.
- ¡Shaoran! – Sakura trataba de normalizarr los rápidos movimientos de su
corazón - ¿Cómo está Meiling?
- Bien.
- ¿Y que hace? – éste no contestó - ¿Sale con algún chico?
- Sí.
- ¿Ah sí? – ahora Sakura ya no preguntaba para romper el hielo, pues
estaba realmente interesada en la nueva vida de su vieja amiga Meiling. -
¿Y como se llama?
- Moose.
- ¿Moose? Que nombre más extraño, nunca loo había oído – sonrió recobrando
el ritmo normal de su corazón - ¿Y como se conocieron?
- ¿Por qué no se lo preguntas a ella? – Shhaoran empezó a perder los
nervios.
- Lo siento, yo sólo preguntaba...
- ¡Pues no preguntes! – éste se giró para mostrarle su furia - ¡Odio que
me hagan preguntas! – cogió la cartera y el abrigo del uniformé y se
marchó tropezando con Tomoyo. Eriol salió tras él.
- ¿Qué ha pasado Sakura? – preguntó Kero.<
- Yo sólo trataba de hablar con él – pequeeñas lágrimas se asomaron por
sus ojos - ¡No quería que se enfadara conmigo! – grritó impotente.
Tomoyo observó a su amiga, indignada se arrodilló a su lado y la rodeó con
sus delgados brazos intentando transmitirle su calor.
- Él ha cambiado mucho – Eriol apareció enn la aula.
Sakura se apartó de Tomoyo y corrió hacia Eriol.
- ¿Dónde está? ¿Dónde se ha ido Shaoran? - Corre demasiado para que yo lo
alcance –– intentó bromear éste.
Sakura se cubrió el rostro y se dejó caer de rodillas al suelo, que poco
pensaba en un reencuentro de semejante parecido.
- Cuando llegó por primera vez a Inglaterrra, pude comprobar que ya no era
el mismo, ese chico impetuoso y grosero que siempre cumplía sus
promesas...
- ¿Y que fue lo que le hizo cambiar? – preeguntó Tomoyo mientras se
acercaba a su amiga que seguía llorando, pero esta vez con menos
intensidad.
- Me costó los dos años enteros para que SShaoran me abriera su corazón –
bajó la mirada – y aún dudo que confíe plenamente en mi.
- ¿Qué pasó? – preguntó Kero.
- Shaoran es... huérfano.
- ¿¡Qué!? – Tomoyo miró a su amiga y ésta levantó la vista llorosa para
encontrarse con los ojos azules del confidente.
- Todos murieron en un viaje excepto su maadre, que está en estado
vegetativo – Eriol empezó a pasearse por la habitación hasta llegar a la
ventana donde momentos antes se había encontrado apoyado la víctima de su
relato. – Shaoran se culpa de sus muertes, pues cree que si en vez de
quedarse en casa para estudiar se hubiera ido con ellas, habría podido
evitar el accidente, o al menos salvarles la vida.
- Pero son descendientes de Clow Read – Saakura se levantó del suelo.
- ¿Y? – Eriol la miró amenazante – el hechho que poseamos grandes poderes
mágicos no nos convierte en inmortales – Sakura bajó la cabeza avergonzada
– escucha Sakura... – éste le extendió la mano y Sakura la aceptó,
atrayéndola lentamente hasta la ventana – lo único que necesita Shaoran es
sentir que no está solo, que nos tiene a nosotros, que te tiene a ti –
Sakura miró por la ventana y vio a Shaoran sentado en la cafetería
hablando con Yamazaki.
Notas de la Autora
Bueno, aquí está el segundo capítulo de Doble Carta, es algo tétrico y
triste, pero yo creo que nos descubre algo y nos introduce en el conflicto
principal de la historia, ¿Qué cual es? Sí, ha vosotros os lo diré… ¡juas!
:P |