SANTA BIBLIA, ANTIGUO TESTAMENTO, VERSIN REINA-VALERA (1995). BIBLIA DE ESTUDIO CON ABUNDANTES NOTAS. 

Parte # 4 (INCLUYE LA ERA DE LA GRACIA), los 27 libros del NT: Mt, Mr, Lc, Jn, Hch, Ro, 1 Co, 2 Co, G, Ef, Fil, Col, 1 Ts, 2 Ts, 1 Ti, 2 Ti, Tit, Flm, He, Stg, 1 P, 2 P, 1 Jn, 2 Jn, 3 Jn, Jud y Ap

Mateo 1


1. INFANCIA DE JESS (1.1--2.23) 

1 [1] 

Genealoga de Jesucristo 
[2] 

(Lc 3.23-38)
Libro de la genealoga de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:[3] 
2 Abraham engendr a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Jud y a sus hermanos. 3 Jud engendr, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram. 4 Aram engendr a Aminadab, Aminadab a Naasn, y Naasn a Salmn. 5 Salmn engendr, de Rahab, a Booz, Booz engendr, de Rut, a Obed, y Obed a Isa. 6 Isa engendr al rey David. 
El rey David engendr, de la que fue mujer de Uras,[4] a Salomn. 7 Salomn engendr a Roboam, Roboam a Abas, y Abas a Asa. 8 Asa engendr a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzas. 9 Uzas engendr a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequas. 10 Ezequas engendr a Manass, Manass a Amn, y Amn a Josas. 11 Josas engendr a Jeconas[5] y a sus hermanos, en el tiempo de la deportacin a Babilonia. 

Mapa - Sitios memorables en Mateo

12 Despus de la deportacin a Babilonia, Jeconas engendr a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel.[6] 13 Zorobabel engendr a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor. 14 Azor engendr a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud. 15 Eliud engendr a Eleazar, Eleazar a Matn, Matn a Jacob. 16 Jacob engendr a Jos, marido de Mara, de la cual naci Jess, llamado el Cristo. 
17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce;[7] desde David hasta la deportacin a Babilonia, catorce; y desde la deportacin a Babilonia hasta Cristo,[8] catorce. 

Tabla - Designaciones Mesinicas (2x)



Nacimiento de Jesucristo



(Lc 2.1-7)

18 El nacimiento de Jesucristo fue as: Estando comprometida Mara, su madre, con Jos,[9] antes que vivieran juntos se hall que haba concebido del Espritu Santo.[10] 19 Jos, su marido, como era justo y no quera[11] infamarla,[12] quiso dejarla secretamente. 20 Pensando l en esto, un ngel del Seor[13] se le apareci en sueos y le dijo: "Jos, hijo de David, no temas recibir a Mara tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espritu Santo es.[14] 21 Dar a luz un hijo, y le pondrs por nombre Jess,[15] porque l salvar a su pueblo de sus pecados". 22 Todo esto aconteci para que se cumpliera lo que dijo el Seor por medio del profeta:[16] 
    23 "Una virgen concebir y dar a luz un hijo 
    y le pondrs por nombre Emanuel"[17] \m (que significa: "Dios con nosotros").[18] 
24 Cuando despert Jos del sueo, hizo como el ngel del Seor le haba mandado y recibi a su mujer. 25 Pero no la conoci hasta que dio a luz a su hijo primognito,[19] y le puso por nombre Jess. 
						 NOTAS:

1. 1.1--2.23 Los caps. 1--2, en su conjunto, quieren mostrar desde el principio que Jess es el Mesas prometido al pueblo de Israel, Hijo de Dios y Salvador, reconocido por los judos y rechazado por las autoridades de su propio pueblo. 
2. 1.1-17 Los judos, sobre todo despus del destierro, dieron gran importancia a las listas de antepasados o de ascendientes, llamadas genealogas (cf., p.e., 1 Cr 1--8). De esta manera se pretenda mostrar la pertenencia al pueblo de Israel: a una tribu y familia determinadas. En el caso de Jess, se da especial importancia al hecho de ser descendiente de la familia del rey David. Cf. Ro 1.3-4. 
3. 1.1 Hijo de David, hijo de Abraham: Entre los antepasados de Jess se menciona aqu a los dos ms importantes. A Abraham, Dios le haba hecho promesas de bendicin para sus descendientes y para todas las naciones (cf. Gn 12.3; 17.4-9; 22.15-18; Mt 28.19; Gl 3.16). Las promesas hechas a David (2 S 7.16) alimentaron la esperanza mesinica de Israel (cf. Mt 22.42). 
4. 1.3-6 1 Cr 1.34; 2.1-15; cf. tambin Rt 4.18-22. La mujer de Uras fue Betsab (2 S 12.24). Solo se mencionan cuatro mujeres (Tamar, Rahab, Rut y Betsab) entre los antepasados de Jess. En estos casos aparecen con especial claridad las diversas vicisitudes de la historia humana y tambin la providencia especial de Dios en la preparacin de la venida del Mesas. 
5. 1.11 Jeconas: rey de Jud en el ao 598 a.C., cuando los primeros israelitas fueron llevados cautivos a Babilonia; llamado tambin Joaqun (2 R 24.8-16; 2 Cr 36.9-10; Jer 27.19-21; cf. tambin Jer 22.24). 
6. 1.7-12 1 Cr 3.10-19. 
7. 1.17 Catorce: Mt presenta un esquema ideal de tres series de catorce generaciones, fundado sobre el nmero siete, que tiene carcter simblico. 
8. 1.17 Cristo: ttulo griego, traducido del hebreo Mesas (vase Concordancia temtica); ambas palabras significan ungido para dos oficios muy notables: para ser consagrado como Sumo sacerdote, y como Rey. 
9. 1.18 Comprometida... con Jos: Lc 1.26-27. El compromiso de matrimonio constitua una obligacin legal y no poda romperse sin un divorcio formal. 
10. 1.18 Haba concebido del Espritu Santo: Lc 1.35. 
11. 1.19 Y no quera: otra posible traduccin: pero a la vez no quera. Jos saba lo que demandaba la Ley mosaica en tal caso (Dt 22.23-24); por eso no deseaba exponer a Mara al castigo correspondiente. 
12. 1.19 Infamarla: o denunciarla pblicamente. 
13. 1.20 ngel del Seor: Cf. tambin 2.13,19. 
14. 1.20 Lc 1.35. 
15. 1.21 Jess: forma griega (lo mismo que Josu) del hebreo Yeshua (o Yehoshua), que significa el Seor salva. Cf. Sal 130.8; Lc 1.31; 2.11,21. 
16. 1.22 Uno de los temas caractersticos de Mt es el del cumplimiento, en la historia de Jess, de lo que Dios haba anunciado por medio de los profetas. Cf. tambin Mt 2.15,17,23; 4.14; 8.17; 12.17; 13.14,35; 21.4; 26.54,56; 27.9. 
17. 1.23 Is 7.14. 
18. 1.23 La profeca estuvo dirigida originalmente al rey Ahaz (Is 7.14-17), y le anunciaba el nacimiento de un nio como seal de que Jud sera liberado de sus enemigos. El texto hebreo de Is 7.14 habla de la joven, palabra que fue traducida al griego como la virgen. Mateo hace referencia a la virgen que tendr un hijo, y tambin al simbolismo del nombre Emanuel: "Dios con nosotros" (cf. tambin Mt 28.20). 
19. 1.25 Lc 2.21. La palabra primognito est en algunos ms., en otros no aparece. 

Mateo 2


La visita de los sabios de Oriente

1 Cuando Jess naci, en Beln[1] de Judea, en das del rey Herodes,[2] llegaron del oriente a Jerusaln unos sabios,[3] 2 preguntando: 
--Dnde est el rey de los judos que ha nacido?, pues su estrella[4] hemos visto[5] en el oriente y venimos a adorarlo. 
3 Al oir esto, el rey Herodes se turb, y toda Jerusaln con l. 4 Y, habiendo convocado a todos los principales sacerdotes y escribas[6] del pueblo, les pregunt dnde haba de nacer el Cristo.[7] 5 Ellos le respondieron: 
--En Beln de Judea, porque as fue escrito por el profeta: 
    6 ""Y t, Beln, de la tierra de Jud, 
    no eres la ms pequeaentre los prncipes de Jud,[8] 
    porque de ti saldr un guiador, 
    que apacentar[9] a mi pueblo Israel".[10] 
7 Entonces Herodes llam en secreto a los sabios y se cercior del tiempo exacto en que haba aparecido la estrella. 8 Y envindolos a Beln, dijo: 
--Id all y averiguad con diligencia acerca del nio y, cuando lo hallis, hacdmelo saber, para que yo tambin vaya a adorarlo. 
9 Ellos, habiendo odo al rey, se fueron. Y la estrella que haban visto en el oriente[11] iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el nio. 10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. 11 Al entrar en la casa, vieron al nio con Mara, su madre, y postrndose lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.[12] 12 Pero siendo avisados por revelacin en sueos que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino. 

La huida a Egipto

13 Despus que partieron ellos, un ngel del Seor apareci en sueos a Jos y le dijo: "Levntate, toma al nio y a su madre, y huye a Egipto. Permanece all hasta que yo te diga, porque acontecer que Herodes buscar al nio para matarlo". 
14 Entonces l, despertando, tom de noche al nio y a su madre, y se fue a Egipto. 15 Estuvo all hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dijo el Seor por medio del profeta, cuando dijo: "De Egipto llam a mi Hijo".[13] 

Matanza de los nios

16 Herodes entonces, cuando se vio burlado por los sabios, se enoj mucho y mand matar a todos los nios menores de dos aos[14] que haba en Beln y en todos sus alrededores, conforme al tiempo indicado por los sabios. 17 Entonces se cumpli lo dicho por el profeta Jeremas, cuando dijo: 
    18 "Voz fue oda en Ram, 
    grande lamentacin, lloro y gemido; 
    Raquel que llora a sus hijos 
    y no quiso ser consolada,porque perecieron".[15] 

El regreso de Egipto

19 Pero despus que muri Herodes, un ngel del Seor apareci en sueos a Jos en Egipto, 20 y le dijo: "Levntate, toma al nio y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del nio".[16] 
21 Entonces l se levant, tom al nio y a su madre, y se fue a tierra de Israel. 22 Pero cuando oy que Arquelao[17] reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo temor de ir all. Y avisado por revelacin en sueos, se fue a la regin de Galilea 23 y se estableci en la ciudad que se llama Nazaret,[18] para que se cumpliera lo que fue dicho por los profetas, que habra de ser llamado nazareno.[19] 
						 NOTAS:

1. 2.1 Beln: situado a corta distancia al sur de Jerusaln; pueblo natal del rey David (1 S 16.1). Cf. Lc 2.4-7. 
2. 2.1 Herodes: llamado el Grande. Descendiente de proslitos idumeos, lleg a ser rey del territorio de Judea dominado por los romanos; gobern como vasallo de Csar durante los aos 37-4 a.C. Fue padre de Arquelao (vase Mt 2.22 n.), de Herodes Antipas (vase Mt 14.1 n.) y de Felipe (cf. Lc 3.1). La referencia a Herodes (cf. tambin Lc 1.5) permite fijar el nacimiento de Jess hacia los aos 6-5 a.C. El calendario actual, por un error de clculo, coloc el comienzo de la era cristiana varios aos ms tarde. 
3. 2.1 Unos sabios: lit magos, trmino referido aqu a personajes de un pas oriental no especificado, que estudiaban los astros y vean en ellos signos del curso de la historia humana. El texto no dice cuntos eran los sabios. Estos representan anticipadamente a los pueblos no judos que llegarn a reconocer a Jess como el Cristo, o el Mesas. 
4. 2.2 Su estrella: Puede ser una alusin a Nm 24.17 ("Saldr Estrella de Jacob"), que algunos textos judos antiguos interpretaban como smbolo del Mesas. Un "mesas" guerrero del s. II d.C. se hizo llamar Bar-Cojb, el "hijo de la Estrella". 
5. 2.2 Hemos visto: otra posible traduccin: vimos salir. 
6. 2.4 Escribas: expertos conocedores de la ley de Moiss y de las Escrituras hebreas en general; vanse Introduccin al NT y Concordancia temtica. 
7. 2.4 Cristo: Vase Mt 1.17 nota h. 
8. 2.6 Prncipes de Jud: ciudades principales, a modo de jefes. 
9. 2.6 Apacentar: o guiar. La imagen del pastor fue tomada de la vida rural y usada desde tiempos antiguos. Vase Jn 10.11 n. 
10. 2.6 Miq 5.2 
11. 2.9 Haban visto en el oriente: otra posible traduccin: haban visto salir. Vase Mt 2.2 nota e. 
12. 2.11 Incienso y mirra: sustancias aromticas muy finas, procedentes principalmente de Arabia. 
13. 2.15 La cita es de Os 11.1, que se refiere al pueblo de Israel como hijo del Seor (cf. Ex 4.22). Dios haba hecho volver de la esclavitud de Egipto a "su hijo" Israel; ahora Jess, "su Hijo" por excelencia, tambin haba estado exiliado en aquel mismo pas. Vase Mt 1.22 n. 
14. 2.16 Dos aos: La estrella pudo haber aparecido a los sabios casi dos aos antes; cf. v. 7. 
15. 2.18 Cita de Jer 31.15, que se refiere al cautiverio de los israelitas descendientes de Jos, hijo de Jacob y Raquel. Vase Mt 1.22 n. 
16. 2.20 Cf. Ex 4.19-20. 
17. 2.22 Arquelao: Despus de la muerte de Herodes el Grande, su hijo Arquelao gobern en Judea, Samaria e Idumea, del 4 a.C. al 6 d.C. 
18. 2.23 Lc 2.39,51; Jn 1.45. En aquel tiempo Nazaret era un pueblo de mnima importancia, en las montaas de Galilea. 
19. 2.23 En esta cita, Mateo parece hacer alusin a Jue 13.5,7, que habla del nazareo (o nazireo), o posiblemente a Is 11.1, que habla del retoo (heb. neser). 

Mateo 3


2. COMIENZO DEL MINISTERIO DE JESS (3.1--4.11)



Predicacin de Juan el Bautista



(Mc 1.1-8; Lc 3.1-9,15-17; Jn 1.19-28)

1 En aquellos das se present Juan el Bautista[1] predicando en el desierto de Judea,[2] 2 y diciendo: "Arrepentos,[3] porque el reino de los cielos[4] se ha acercado",[5] 3 pues este es aquel de quien habl el profeta Isaas, cuando dijo: 
    "Voz del que clama en el desierto: 
    "Preparad el camino del Seor, 
    enderezad sus sendas!""[6] 
4 Juan estaba vestido de pelo de camello, tena un cinto de cuero alrededor de su cintura, y su comida era langostas y miel silvestre.[7] 5 Acuda a l Jerusaln, toda Judea y toda la provincia de alrededor del Jordn, 6 y eran bautizados por l en el Jordn, confesando sus pecados.[8] 
7 Al ver l que muchos de los fariseos y de los saduceos[9] venan a su bautismo,[10] les deca: "Generacin de vboras!,[11] quin os ense a huir[12] de la ira[13] venidera? 8 Producid, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9 y no pensis decir dentro de vosotros mismos: "A Abraham tenemos por padre",[14] porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. 10 Adems, el hacha ya est puesta a la raz de los rboles; por tanto, todo rbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.[15] 11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento, pero el que viene tras m, cuyo calzado yo no soy digno de llevar,[16] es ms poderoso que yo. l os bautizar en Espritu Santo y fuego.[17] 12 Su aventador est en su mano para limpiar su era. Recoger su trigo en el granero y quemar la paja en fuego que nunca se apagar".[18] 

El bautismo de Jess



(Mc 1.9-11; Lc 3.21-22) 

13 [19] Entonces Jess vino de Galilea al Jordn, donde estaba Juan, para ser bautizado por l. 14 Pero Juan se le opona, diciendo: 
--Yo necesito ser bautizado por ti, y t acudes a m? 
15 Jess le respondi: 
--Permtelo ahora, porque as conviene que cumplamos toda justicia.[20] 
Entonces se lo permiti. 16 Y Jess, despus que fue bautizado, subi enseguida del agua, y en ese momento los cielos le fueron abiertos, y vio al Espritu de Dios que descenda como paloma y se posaba sobre l. 17 Y se oy una voz de los cielos que deca: "Este es mi Hijo amado,[21] en quien tengo complacencia". 
						 NOTAS:

1. 3.1 Los cuatro evangelios coinciden en relacionar el comienzo de la actividad de Jess con la actividad de Juan el Bautista (cf. Mc 1.1-14; Lc 3.1-22; Jn 1.19-36). 
2. 3.1 El desierto de Judea: regin rida y montaosa, poco poblada, al oriente de Jerusaln. 
3. 3.2 Arrepentos: otra posible traduccin: Volveos a Dios. Lit. cambiad vuestra manera de pensar, expresin que invita a un cambio radical de actitud respecto del pecado y a un retorno a Dios. El mismo verbo puede traducirse por convertirse, cambiar de actitud, abandonar el pecado. 
4. 3.2 Reino de los cielos: Cf. Dn 2.44 y vase Reino de Dios en la Concordancia temtica. Mateo prefiere generalmente la expresin reino de los cielos, mientras que en los otros evangelios se utiliza la expresin reino de Dios (cf., p.e., Mc 1.15; Lc 4.43). De acuerdo con la costumbre juda, Mateo evita con frecuencia el uso directo del nombre divino. 
5. 3.2 Mt 4.17; Mc 1.15. 
6. 3.3 Cita de Is 40.3, donde el Seor es el nombre divino; Mateo parece aplicarlo directamente a Jess. 
7. 3.4 Vanse notas sobre Mc 1.6. 
8. 3.6 Los judos celebraban varios ritos de purificacin con agua (Lv 15; 16.26-28; 17.15); el bautismo de Juan simbolizaba una purificacin, no solo ritual, sino basada en una verdadera renovacin del pecador (v. 2; Mc 1.4). Vase Bautismo en la Concordancia temtica. 
9. 3.7 Fariseos y saduceos: grupos o partidos religioso-teocrticos judos; vanse Introduccin al NT y Concordancia temtica. 
10. 3.7 Venan a su bautismo: puede significar que simplemente iban a ver cmo bautizaba Juan. 
11. 3.7 Generacin de vboras!: Cf. Mt 12.34; 23.33. 
12. 3.7 Quin os ense a huir...?: otra posible traduccin: Quin os advirti para que escaparais...? 
13. 3.7 Ira: otra posible traduccin: castigo; se refiere al juicio de Dios sobre los que hacen lo malo. 
14. 3.9 A Abraham tenemos por padre: Jn 8.33-39; Ro 2.28-29; 4.12. 
15. 3.10 Mt 7.19. 
16. 3.11 Llevar a alguien el calzado era un oficio humilde, propio de un esclavo. 
17. 3.11 En agua... en Espritu Santo y fuego: otra posible traduccin: con agua... con el Espritu Santo. Jn 1.15,26,31-33; Hch 1.5; 2.1-4; 13.24. En cuanto al fuego como smbolo de juicio y de purificacin, cf. v. 12, e Is 31.9; 66.15-16; Zac 13.8-9; Mal 3.2. Cf. tambin el "fuego" de Pentecosts (Hch 2.3). 
18. 3.12 Mt 13.42,50; cf. Is 41.16; Jer 15.7. La imagen es la de una era, un campo; es decir, un espacio abierto en el que se extendan las gavillas para trillarlas. Luego se lanzaba el trigo al aire con un bieldo, pala u horqueta para que el viento se llevara el resto menudo de la paja. 
19. 3.13-17 Cf. tambin Jn 1.31-34. 
20. 3.15 Toda justicia: En Mt esta frase se refiere bsicamente al cumplimiento de la voluntad de Dios; cf. Mt 5.6,10,20; 6.33; 21.32. 
21. 3.17 Mi Hijo amado: Tambin puede entenderse como mi nico Hijo. En quien tengo complacencia, o a quien he preferido. Cf. Gn 22.2; Sal 2.7; Is 42.1. El Sal 2, en el que se califica como "hijo de Dios" al rey de Israel, fue interpretado por los primeros cristianos como profeca sobre el Mesas en su calidad de Rey (cf. tambin 2 S 7.14). El pasaje de Is 42 (que hace pensar en Is 52.13--53.12) habla del siervo sufriente del Seor, y tambin fue interpretado por los escritores del NT como una referencia al Mesas. Cf. Mt 12.18; 17.5; Mc 9.7; Lc 9.35; 2 P 1.17.

Mateo 4


Tentacin de Jess



(Mc 1.12-13; Lc 4.1-13)

1 Entonces Jess fue llevado por el Espritu al desierto para ser tentado por el diablo.[1] 2 Despus de haber ayunado cuarenta das y cuarenta noches, sinti hambre.[2] 3 Se le acerc el tentador y le dijo: 
--Si eres Hijo de Dios,[3] di que estas piedras se conviertan en pan. 
4 l respondi y dijo: 
--Escrito est: "No solo de pan vivir el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".[4] 
5 Entonces el diablo lo llev a la santa ciudad,[5] lo puso sobre el pinculo del templo 6 y le dijo: 
--Si eres Hijo de Dios, trate abajo, pues escrito est: 
    ""A sus ngeles mandar acerca de ti", 
"y 
    ""En sus manos te sostendrn, 
    para que no tropieces con tu pieen piedra".[6] 
7 Jess le dijo: 
--Escrito est tambin: "No tentars al Seor tu Dios".[7] 
8 Otra vez lo llev el diablo a un monte muy alto y le mostr todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: 
--Todo esto te dar, si postrado me adoras. 
10 Entonces Jess le dijo: 
--Vete, Satans,[8] porque escrito est: "Al Seor tu Dios adorars y solo a l servirs".[9] 
11 El diablo entonces lo dej, y vinieron ngeles y lo servan. 

3. MINISTERIO DE JESS EN GALILEA (4.12--13.58)



Comienzo del ministerio



(Mc 1.14-20; Lc 4.14-15; 5.1-11; 6.17-19)

12 Cuando Jess oy que Juan estaba preso,[10] volvi a Galilea. 13 Dejando Nazaret,[11] fue y habit en Capernam,[12] ciudad martima, en la regin de Zabuln y de Neftal,[13] 14 para que se cumpliera lo que dijo el profeta Isaas:[14] 
    15 "Tierra de Zabuln y tierra de Neftal, 
    camino del mar, al otro lado del Jordn, 
    Galilea de los gentiles! 
    16 El pueblo que habitaba en tinieblasvio gran luz, 
    y a los que habitaban en reginde sombra de muerte, 
    luz les resplandeci".[15] 
17 Desde entonces comenz Jess a predicar y a decir: "Arrepentos, porque el reino de los cielos se ha acercado!"[16] 

Jess llama a cuatro pescadores

18 Pasando Jess junto al Mar de Galilea,[17] vio a dos hermanos, Simn, llamado Pedro,[18] y su hermano Andrs, que echaban la red[19] en el mar, porque eran pescadores. 19 Y les dijo: 
--Venid en pos de m, y os har pescadores de hombres. 
20 Ellos entonces, dejando al instante las redes, lo siguieron.[20] 21 Pasando de all, vio a otros dos hermanos, Jacobo,[21] hijo de Zebedeo, y su hermano Juan, en la barca con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llam. 22 Ellos, dejando al instante la barca y a su padre, lo siguieron. 

Jess ministra a la multitud

23 Recorra Jess toda Galilea, enseando en las sinagogas de ellos,[22] predicando el evangelio del Reino[23] y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24 Se difundi su fama por toda Siria,[24] y le trajeron todos los que tenan dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunticos y paralticos, y los san. 25 Lo sigui mucha gente de Galilea, de Decpolis,[25] de Jerusaln, de Judea y del otro lado del Jordn. 
						 NOTAS:

1. 4.1 La permanencia de Jess en el desierto durante cuarenta das, sin comer, y las pruebas a que es sometido, recuerdan las experiencias del pueblo de Israel en el desierto, cuando sali de Egipto. Las citas bblicas de los v. 4-10 hacen referencia a aquella experiencia histrica. Israel fracas en la prueba, pero Jess se mantuvo fiel a su misin. Cf. Heb 2.18; 4.15. 
2. 4.2 Cf. Dt 8.2-4. El nmero cuarenta puede aludir aqu a la historia de Moiss y del pueblo de Israel (Ex 24.18; 34.28; Nm 14.33-34; 32.13; 1 R! 9.8, etc.). 
3. 4.3 Cf. Mt 27.40. En el momento de su bautismo, Jess haba sido declarado Hijo de Dios (Mt 3.17), ttulo aplicado al Mesas. La tradicin juda insista en que con la venida del Mesas se repetiran, y en mayor grado, los milagros de los tiempos de Moiss; el diablo sugiere a Jess que haga un milagro semejante al del man (Ex 16; cf. Jn 6.30-31), pero solo para provecho propio. 
4. 4.4 Dt 8.3 (gr). Tres veces (aqu y en los v. 7 y 10) Jess responde con citas tomadas de Dt, libro que relata la experiencia del pueblo de Dios en el desierto. 
5. 4.5 La santa ciudad: Se refiere a Jerusaln, la ciudad ms sagrada para los judos, donde estaba ubicado el templo (vase Concordancia temtica). 
6. 4.6 Sal 91.11-12; promesa hecha a los que confan en el Seor, no a quienes lo ponen a prueba (v. 7). 
7. 4.7 Dt 6.16. Hacer lo que el diablo indicaba sera poner a prueba a Dios. 
8. 4.10 Satans: nombre que significa el acusador o el adversario, y que es aplicado al diablo. 
9. 4.10 Dt 6.13. 
10. 4.12 Lc 3.19-20. Herodes Antipas, tetrarca de Galilea y Perea, hizo encarcelar a Juan el Bautista. Vase Mt 14.3; cf. tambin Mc 6.17-18. 
11. 4.13 Nazaret: ciudad donde se haba criado Jess (Lc 4.16); vase Mt 2.23 nota q. 
12. 4.13 Jn 2.12. Capernam: importante centro urbano y de comercio, con una poblacin mixta de judos y paganos. 
13. 4.13 Zabuln y Neftal: dos de las antiguas tribus de Israel que colonizaron el norte de Canan. 
14. 4.14 Tema sobresaliente en Mt; vase 1.22 n. 
15. 4.15-16 Cf. Is 9.1-2 (8.23--9.1); los territorios de Zabuln y Neftal, que haban sufrido en las guerras con Asiria, recibiran nuevamente las bendiciones de Dios. Vase Mt 1.22 n. 
16. 4.17 Mt 3.2; 10.7. 
17. 4.18 Mar de Galilea: Vase Lago de Galilea en la Concordancia temtica. 
18. 4.18 Simn, llamado Pedro: Vase Mt 16.18 nota m. 
19. 4.18 Red: Se usaban principalmente dos clases de redes en aquella poca: la atarraya o red cnica, que se arrojaba al agua a fuerza de brazos, y la red barredera, que era arrastrada entre dos barcos. 
20. 4.18-20 Cf. Jn 1.35-42. 
21. 4.21 Jacobo: (gr. Iakobos) traducido en algunas versiones como Santiago; ambas formas del nombre en castellano se derivan del hebreo Yaakob, que en el AT se traduce por Jacob. Este nombre tom en castellano antiguo la forma Iago y, al anteponrsele el ttulo de santo, se convirti en Santiago. 
22. 4.23 Mt 9.35; Mc 1.39. Cada comunidad juda tena su sinagoga o casa de reunin e instruccin (vase Concordancia temtica). Durante las reuniones, el dirigente poda invitar a alguno de los presentes a comentar o explicar las Escrituras (cf. Lc 4.16-21; Hch 13.14-15). 
23. 4.23 Reino: es decir, el reino de Dios. 
24. 4.24 Siria: puede referirse en general a toda la provincia romana que inclua a Palestina y a otras regiones vecinas (cf. v. 25), o en especial a la regin situada al norte de Galilea. 
25. 4.25 Mc 3.7-8. Decpolis: nombre que significa Diez ciudades. Era una confederacin compuesta originalmente de diez poblaciones grecorromanas, nueve de las cuales estaban al este del ro Jordn.

Mateo 5


Tabla - Sermones famosos de Jess



El sermn del monte 

1 [1] Viendo la multitud, subi al monte y se sent.[2] Se le acercaron sus discpulos, 2 y l, abriendo su boca, les enseaba diciendo: 

Las bienaventuranzas 

3 [3] 

(Lc 6.20-23)
"Bienaventurados los pobres en espritu,[4] 
    porque de ellos es el reino de los cielos.[5] 
    4 Bienaventurados los que lloran,[6] 
    porque recibirn consolacin.[7] 
    5 Bienaventurados los mansos, 
    porque recibirn la tierra por heredad.[8] 
    6 Bienaventurados los que tienen hambrey sed[9] de justicia,[10] 
    porque sern saciados.[11] 
    7 Bienaventurados los misericordiosos, 
    porque alcanzarn misericordia. 
    8 Bienaventurados los de limpio corazn,[12] 
    porque vern a Dios. 
    9 Bienaventurados los pacificadores,[13] 
    porque sern llamados hijos de Dios. 
    10 Bienaventurados los que padecenpersecucin por causa de la justicia,[14] 
    porque de ellos es el reino de los cielos. 
    11 Bienaventurados seris cuando por micausa os insulten, os persigan y digantoda clase de mal contra vosotros,mintiendo.[15] 
12 "Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa[16] es grande en los cielos, pues as persiguieron a los profetas que vivieron antes de vosotros.[17] 

La sal de la tierra

13 "Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, con qu ser salada? No sirve ms para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.[18] 

La luz del mundo

14 "Vosotros sois la luz del mundo;[19] una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz[20] y se pone debajo de una vasija,[21] sino sobre el candelero para que alumbre a todos los que estn en casa.[22] [23] 16 As alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que est en los cielos.[24] 

Jess y la Ley

17 "No pensis que he venido a abolir la Ley o los Profetas;[25] no he venido a abolir, sino a cumplir,[26] 18 porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde[27] pasar de la Ley, hasta que todo se haya cumplido. 19 De manera que cualquiera que quebrante[28] uno de estos mandamientos muy pequeos y as ensee a los hombres, muy pequeo ser llamado en el reino de los cielos; pero cualquiera que los cumpla y los ensee, este ser llamado grande en el reino de los cielos. 
20 "Por tanto, os digo que si vuestra justicia[29] no fuera mayor que la de los escribas y fariseos,[30] no entraris en el reino de los cielos. 

Sobre la ira 



(Lc 12.57-59)

21 [31] "Osteis que fue dicho a los antiguos: "No matars",[32] y cualquiera que mate ser culpable de juicio. 22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, ser culpable de juicio; y cualquiera que diga "Necio"[33] a su hermano, ser culpable ante el Concilio;[34] y cualquiera que le diga "Fatuo",[35] quedar expuesto al infierno de fuego.[36] [37] 
23 "Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y all te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja all tu ofrenda delante del altar y ve, reconcliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y presenta tu ofrenda. 25 Ponte de acuerdo pronto con tu adversario, entre tanto que ests con l en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la crcel. 26 De cierto te digo que no saldrs de all hasta que pagues el ltimo cuadrante.[38] [39] 

Sobre el adulterio

27 "Osteis que fue dicho: "No cometers adulterio".[40] 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulter con ella en su corazn. 
29 "Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasin de caer, scalo y chalo de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te es ocasin de caer, crtala y chala de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.[41] 

Sobre el divorcio



(Mt 19.9; Mc 10.11-12; Lc 16.18) 

31 [42] "Tambin fue dicho: "Cualquiera que repudie a su mujer, dle carta de divorcio".[43] 32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicacin,[44] hace que ella adultere, y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. 

Sobre los juramentos

33 "Adems habis odo que fue dicho a los antiguos: "No jurars en falso, sino cumplirs al Seor tus juramentos".[45] 34 Pero yo os digo: No juris de ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusaln, porque es la ciudad del gran Rey.[46] [47] 36 Ni por tu cabeza jurars, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 37 Pero sea vuestro hablar: "S, s" o "No, no", porque lo que es ms de esto, de mal procede.[48] [49] 

Sobre la venganza



(Lc 6.29-30)

38 "Osteis que fue dicho: "Ojo por ojo y diente por diente".[50] 39 Pero yo os digo: No resistis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vulvele tambin la otra;[51] 40 al que quiera ponerte a pleito y quitarte la tnica,[52] djale tambin la capa; 41 a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con l dos.[53] 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo niegues.[54] 

Sobre el amor a los enemigos



(Lc 6.27-28,32-36)

43 "Osteis que fue dicho: "Amars a tu prjimo y odiars a tu enemigo".[55] 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen,[56] [57] 45 para que seis hijos[58] de vuestro Padre que est en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. 46 Si amis a los que os aman, qu recompensa tendris? No hacen tambin lo mismo los publicanos?[59] 47 Y si saludis a vuestros hermanos solamente, qu hacis de ms? No hacen tambin as los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que est en los cielos es perfecto.[60] 
						 NOTAS:

1. 5.1--7.29 Primer discurso de Jess; vanse Introduccin y Mt 7.28. Tiene su paralelo en Lc 6.20-49, que es mucho ms corto. Mateo agrupa y sintetiza varias de las enseanzas de Jess; vanse los pasajes paralelos citados en estos caps. 
2. 5.1 La ubicacin en lo alto de un monte trae a la memoria la promulgacin de la ley de Moiss en el monte Sina (Ex 19.10--20.20). Y se sent: actitud que solan adoptar los rabinos o maestros religiosos cuando enseaban. 
3. 5.3-12 Estos v. emplean una forma literaria llamada "bienaventuranza", frecuente en los Salmos y otros libros del AT (Sal 1.1; cf. Sal 32.1-2; Pr 8.32,34; Is 56.2). Empiezan con la palabra bienaventurado, que significa dichoso, feliz o digno de ser felicitado. Varias de las bienaventuranzas en este pasaje son paradojas: es decir, afirmaciones que parecen contradecir el sentido comn, pero que aqu expresan los verdaderos valores del reino de Dios. Adems de Lc 6.20-23, ntense otras bienaventuranzas en Mt 11.6; Lc 11.28; 12.37; Jn 20.29; Ro 4.7-8; 14.22, y siete de ellas en Apocalipsis (Ap 1.3 nota f). Vase Bienaventuranza en la Concordancia temtica. 
4. 5.3 Los pobres en espritu: otra posible traduccin: los que tienen espritu de pobres; los que no ponen su esperanza ni su confianza en los bienes materiales, sino en Dios. Cf. Sal 22.24; 69.32-33; Is 29.19; 61.1-2; Mt 11.5; Lc 4.18; Stg 2.5. 
5. 5.3 De ellos es el reino de los cielos: Vase Mt 3.2 nota d. La palabra castellana reino, como la palabra griega, puede referirse tanto al territorio gobernado por un rey como a la accin misma de gobernar; en el NT se usa principalmente con este segundo significado, as que la frase quiere decir que ellos son los que se beneficiarn del reinado de Dios. Vase Reino de Dios en la Concordancia temtica. 
6. 5.4 Los que lloran: o los que sufren; cf. Sal 126.5-6; Is 57.18; 61.2-3. 
7. 5.4 Aqu y en el v. 6, las expresiones estn en forma pasiva (recibirn consolacin, sern saciados) y as sugieren que ser Dios quien realizar esas acciones. Vase Mt 7.1 nota b. 
8. 5.5 Sal 37.11. En el salmo 37 se repite varias veces (v. 3,9,11,22,29) la idea de que lo prometido por Dios (concretamente, para los israelitas, la tierra de Canan) se ha de recibir con humildad, espritu de dependencia y confianza (cf. Dt 7.7-8; 8.11-20). 
9. 5.6 Las imgenes del hambre y la sed se usan en sentido espiritual en Is 55.1-2; Am 8.11. 
10. 5.6 De justicia: Vase Mt 3.15 n. 
11. 5.6 Cf. Pr 21.21. 
12. 5.8 Los de limpio corazn: es decir, los que son sinceros, sin malicia ni doblez en su actitud para con Dios y con el prjimo. Cf. Sal 24.3-4. 
13. 5.9 Sal 34.14; Pr 12.20. 
14. 5.10 Cf. 1 P 3.14. Padecen persecucin por causa de la justicia: Vase Mt 3.15. 
15. 5.11 Cf. 1 P 4.14. 
16. 5.12 Recompensa: La idea de recompensa o premio aparece varias veces en Mt (cf. 5.46; 6.1; 10.42). 
17. 5.12 2 Cr 36.16; Hch 7.52. 
18. 5.13 Mc 9.50; Lc 14.34-35. Este dicho supone el gran aprecio que se tena por la sal, pues adems de servir para dar sabor (cf. Job 6.6) y conservar los alimentos, se usaba en diversas ceremonias religiosas (cf. Lv 2.13; vase Nm 18.19 n.). Cuando no era pura, caso frecuente en la antiguedad, poda perder su sabor. 
19. 5.14 Jn 8.12; 9.5; Flp 2.15. Segn Is 49.6, Israel es "luz de las naciones". 
20. 5.15 Una luz: o una lmpara de las que ardan con aceite. 
21. 5.15 Vasija: lit. almud, recipiente usado para medir granos. 
22. 5.15 En casa: Las casas de la gente pobre, que generalmente tenan solo una pieza, podan iluminarse con una sola lmpara. 
23. 5.15 Mc 4.21; Lc 8.16; 11.33. 
24. 5.16 Cf. 1 P 2.12. 
25. 5.17 La Ley o los Profetas: modo de referirse a todas las Escrituras del pueblo de Israel, el Antiguo Testamento para los cristianos. Vase Introduccin al NT. 
26. 5.17 Cf. Ro 3.31. 
27. 5.18 Lc 16.17; 21.33. Ni una jota ni una tilde: Alusin a la letra ms pequea y a los trazos que distinguan unas letras de otras en la escritura antigua. La expresin indica aqu las partes ms pequeas o insignificantes de la Ley. 
28. 5.19 Cualquiera que quebrante: lit. el que desate o afloje; tambin puede entenderse como el que declare no obligatorio. 
29. 5.20 Si vuestra justicia: Referencia a hacer lo que es justo ante Dios. Vase Mt 3.15 n. 
30. 5.20 Fariseos: Eran en realidad los ms cuidadosos en el cumplimiento de la Ley. Vase Introduccin al NT. 
31. 5.21-26 En 5.21-48 se presentan seis contrastes, casi en la misma forma, sobre el tema de la justicia introducido en 5.20. 
32. 5.21 Ex 20.13; Dt 5.17. 
33. 5.22 Que diga "Necio": es decir, que insulte. 
34. 5.22 El Concilio: el Sanedrn, o tribunal supremo de los judos; vase Concordancia temtica. 
35. 5.22 Que le diga "Fatuo": insulto extremo, con la idea de renegado o impo. Esta expresin y la anterior son insultos graves. 
36. 5.22 Infierno de fuego: Aqu significa lugar de mximo castigo; vase Mc 9.43 nota v. 
37. 5.22 Cf. 1 Jn 3.15. 
38. 5.26 Cuadrante: la moneda de menos valor en el sistema romano. Vase Tabla de pesas, medidas y monedas. 
39. 5.25-26 Lc 12.58-59. 
40. 5.27 Ex 20.14; Dt 5.18. 
41. 5.29-30 Mt 18.8-9; Mc 9.43-47. Exageracin intencional, llamada hiprbole, para expresar la necesidad de sacrificar algo valioso cuando el retenerlo es ocasin de pecado. 
42. 5.31-32 Cf. tambin 1 Co 7.10-11. 
43. 5.31 Dt 24.1-4; cf. Mt 19.7; Mc 10.4. 
44. 5.32 Fornicacin: Probablemente esta palabra designa, tanto aqu como en Mt 19.9 y en Hch 15.20,29; 21.25, el caso de los matrimonios prohibidos por la Ley (cf. Lv 18.6-18; Nm 25.1). Tambin ha sido interpretada como equivalente a adulterio. Vase Hch 15.20 n. 
45. 5.33 Cf. Lv 19.12; Nm 30.2; Dt 23.22. 
46. 5.35 Sal 48.2. El gran Rey: Dios. 
47. 5.34-35 Mt 23.16-22; cf. Is 66.1; Stg 5.12. Algunos enseaban que ciertos juramentos obligaban ms que otros, por lo que, para evitar mayores responsabilidades, juraban por cosas menores. Jess ensea que toda persona debe ser siempre tan fiel a su propia palabra, que no tenga necesidad de jurar. 
48. 5.37 De mal procede: otra posible traduccin: es del maligno, esto es, del diablo. 
49. 5.37 Cf. Stg 5.12. 
50. 5.38 Ex 21.24; Lv 24.20; Dt 19.21. Esta "ley del talin" (Ex 21.23-25), que de hecho limitaba el castigo a una pena correspondiente a la ofensa, haba servido al principio para frenar las contiendas causadas por venganzas desproporcionadas y sangrientas. 
51. 5.39 Lm 3.30. Una bofetada en la mejilla derecha se consideraba un insulto especialmente grave. 
52. 5.40 Tnica: especie de camisa larga; la capa se llevaba encima de ella. 
53. 5.41 Los soldados romanos que ocupaban el pas podan obligar a cualquier transente a llevarles su carga hasta por una milla (como 1.5 km). 
54. 5.42 Cf. Lc 6.34-35. 
55. 5.43 Cf. Lv 19.18. El amor al prjimo se extenda a los miembros del pueblo de Israel, y segn Dt 10.18-19 tambin a los extranjeros residentes entre los israelitas. El odiar al enemigo no lo ordenaba la Ley, pero poda verse recomendado en textos como Sal 139.21-22 y otros. 
56. 5.44 Ex 23.4-5; Pr 25.21; Ro 12.14-20; 13.8-10. 
57. 5.44 Diversos ms. solo dicen: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen. 
58. 5.45 Seis hijos: Vase Jn 8.44 nota w. 
59. 5.46 Los publicanos: Se trataba generalmente de judos contratados por el gobierno romano como recaudadores de impuestos. Eran despreciados por los dems judos, quienes los consideraban traidores. Vase la Concordancia temtica. 
60. 5.48 Lv 11.44-45; 19.2; Dt 18.13. Con esta exhortacin a ser perfectos como el Padre celestial se resume toda la enseanza dada en 5.17-48. En Lc 6.36 la exhortacin es a ser misericordiosos como... vuestro Padre es misericordioso. 

Mateo 6


Tabla - El perdn



Sobre la limosna 

1 [1] "Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos;[2] de otra manera no tendris recompensa de vuestro Padre que est en los cielos. 2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipcritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 3 Pero cuando t des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,[3] 4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensar en pblico.[4] 

Sobre la oracin



(Lc 11.2-4)

5 "Cuando ores, no seas como los hipcritas, porque ellos aman el orar de pie[5] en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres;[6] de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Pero t, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que est en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensar[7] en pblico.[8] 
7 "Y al orar no usis vanas repeticiones, como los gentiles,[9] que piensan que por su palabrera sern odos. 8 No os hagis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qu cosas tenis necesidad antes que vosotros le pidis.[10] 9 Vosotros, pues, oraris as:[11] 
    ""Padre nuestro[12] que ests en los cielos, 
    santificado sea[13] tu nombre. 
    10 Venga tu reino. 
    Hgase tu voluntad, como en el cielo,[14] as tambin en la tierra. 
    11 El pan nuestro de cada da,[15] dnoslo hoy. 
    12 Perdnanos nuestras deudas,[16] 
    como tambin nosotros perdonamosa nuestros deudores. 
    13 No nos metas en tentacin,[17] 
    sino lbranos del mal,[18] 
    porque tuyo es el reino,el poder y la gloria, 
    por todos los siglos. Amn".[19] 
14 "Por tanto, si perdonis a los hombres sus ofensas, os perdonar tambin a vosotros vuestro Padre celestial; 15 pero si no perdonis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonar vuestras ofensas.[20] 

Sobre el ayuno

16 "Cuando ayunis,[21] no pongis cara triste, como los hipcritas que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 17 Pero t, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que est en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensar en pblico.[22] 

Tesoros en el cielo 



(Lc 12.32-34)

19 [23] "No os hagis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran[24] y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan, 21 porque donde est vuestro tesoro, all estar tambin vuestro corazn. 

La lmpara del cuerpo



(Lc 11.33-36)

22 "La lmpara del cuerpo[25] es el ojo; as que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estar lleno de luz; 23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estar en tinieblas. As que, si la luz que hay en ti es tinieblas, cuntas no sern las mismas tinieblas? 

Dios y las riquezas



(Lc 16.13)

24 "Ninguno puede servir a dos seores, porque odiar al uno y amar al otro, o estimar al uno y menospreciar al otro. No podis servir a Dios y a las riquezas.[26] 

Confianza en Dios



(Lc 12.22-31)

25 "Por tanto os digo: No os angustiis por vuestra vida, qu habis de comer o qu habis de beber; ni por vuestro cuerpo, qu habis de vestir. No es la vida ms que el alimento y el cuerpo ms que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. No valis vosotros mucho ms que ellas?[27] 27 Y quin de vosotros podr, por mucho que se angustie, aadir a su estatura un codo?[28] 28 Y por el vestido, por qu os angustiis? Considerad los lirios del campo,[29] cmo crecen: no trabajan ni hilan; 29 pero os digo que ni aun Salomn[30] con toda su gloria se visti como uno de ellos. 30 Y si a la hierba del campo, que hoy es y maana se quema en el horno, Dios la viste as, no har mucho ms por vosotros, hombres de poca fe? 31 No os angustiis, pues, diciendo: "Qu comeremos, o qu beberemos, o qu vestiremos?", 32 porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenis necesidad de todas ellas. 33 Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,[31] y todas estas cosas os sern aadidas.[32] 
34 "As que no os angustiis por el da de maana, porque el da de maana traer su propia preocupacin.[33] Basta a cada da su propio mal. 
						 NOTAS:

1. 6.1 Las secciones correspondientes a 6.1-18 se refieren a las tres principales prcticas de la piedad juda de entonces: la ayuda a los necesitados, la oracin y el ayuno (adems de lo ordenado expresamente en la Ley). En estos v. se establece un contraste entre hacer los actos piadosos (vuestra justicia) para ser vistos por los dems (v. 1,2,5,16,18) y hacerlos para que Dios los vea (v. 4,6,18). 
2. 6.1 Cf. Mt 23.5. 
3. 6.3 No sepa tu izquierda lo que hace tu derecha: otra posible traduccin: No se lo cuentes ni siquiera a tu amigo ms ntimo. Cf. Lc 18.11. 
4. 6.4 En diversos ms. no aparece: en pblico. 
5. 6.5 De pie: Esta era, en tiempos bblicos, postura usual para orar. 
6. 6.5 Mt 23.5; Lc 18.10-14. 
7. 6.6 Recompensar: Vase Mt 5.12 nota o. 
8. 6.6 En diversos ms. no aparece: en pblico. 
9. 6.7 Cf. 1 R! 8.25-29. 
10. 6.8 Cf. v. 32; Lc 12.30. 
11. 6.9-13 Oraris as: Esta oracin sigue modelos de oraciones del AT y del judasmo. Consta de una invocacin inicial y de siete peticiones. Las tres primeras se refieren a Dios (tu nombre, tu reino, tu voluntad), las otras cuatro a los hombres con forma y sentido comunitarios (nosotros). Cf. Lc 11.2-4. 
12. 6.9 Padre nuestro: Cf. Is 63.16; 64.8. Son pocas las veces que el AT se refiere a Dios como Padre; Jess recoge este concepto y lo hace parte esencial de la fe del NT. Vase Lc 11.2 nota c. 
13. 6.9 Santificado sea: otra posible traduccin: santifica (vase Mt 5.4 nota g). Nombre: Vase Concordancia temtica. Se pide que Dios mismo manifieste su santidad y poder entre los hombres, de manera que todos lo reconozcan como Dios (cf. Ez 36.22-23; ntese tambin Jn 12.28). 
14. 6.10 Hgase... en el cielo: otra posible traduccin: Realiza tu voluntad (o tus designios) en la tierra y en el cielo (esto es, en todo el universo); vase 6.9 nota k. 
15. 6.11 De cada da: Expresin que puede significar para el da de hoy o para el da de maana. Cf. Ex 16.4; Pr 30.8-9; ntese tambin el tema del pan en Jn 6.32-35. 
16. 6.12 Nuestras deudas: expresin usada comnmente en la cultura hebrea, con el significado de culpas o pecados cometidos (cf. Mt 18.23-25). 
17. 6.13 No nos metas en tentacin: Se pide a Dios que nos libre de aquella prueba o tentacin que ponga en peligro nuestra fidelidad a l. Cf. Mt 26.41; 1 Co 10.13. En Mt 4.1-11; 16.1 se mencionan otras formas de tentacin o prueba. Vase tambin Stg 1.12-14. 
18. 6.13 Del mal: o del maligno, esto es, del diablo (Mt 5.37 nota t). 
19. 6.13 Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, por todos los siglos. Amn: Esta doxologa o alabanza parece haber sido una frmula cltica usada por la iglesia durante los primeros siglos, modelada sobre oraciones como la de David en 1 Cr 29.10-13. En diversos ms. no aparece esta doxologa. 
20. 6.14-15 Mt 18.35; Mc 11.25; Ef 4.32; Col 3.13. 
21. 6.16 La prctica del ayuno, o sea, el abstenerse de alimentos por motivos religiosos, data de los tiempos del AT; cf. 2 Cr 20.3; Jl 2.12-15. 
22. 6.18 En diversos ms. no aparece: en pblico. 
23. 6.19-21 Esta seccin y las que siguen (v. 22-34) tratan de la actitud que debe tomarse respecto al uso de los bienes materiales de este mundo. 
24. 6.19-20 Cf. Stg 5.2-3. Entran: lit. perforan; muchas casas estaban hechas de barro y palos, de modo que los ladrones podan perforar fcilmente las paredes. 
25. 6.22-23 Cuerpo: es decir, persona. El ojo malo se usaba como imagen de la envidia o la avaricia (as en el texto hebreo de Dt 15.9; Pr 23.6; 28.22, y en el griego de Mt 20.15; Mc 7.22). El ojo bueno (v. 22), por tanto, puede representar aqu a la persona generosa, en relacin con el tema global de los v. 19-34 (vase 6.19-21 n.). Algunos, sin embargo, interpretan el contraste entre el ojo sano y el malsano (6.22-23) como imagen de la diferente capacidad para recibir la iluminacin del evangelio (cf. Lc 11.34). 
26. 6.24 Riquezas: gr. mamona; la palabra aqu representa un poder personificado que domina al mundo. 
27. 6.26 Mt 10.31; Lc 12.7. 
28. 6.27 Aadir... un codo?: otra posible traduccin: cmo podr prolongar su vida ni siquiera una hora? 
29. 6.28 La expresin lirios del campo puede designar diversas plantas, especialmente las de flores con colores vistosos. 
30. 6.29 1 R! 0.4-7,23. Salomn tena fama entre los judos de haber sido el rey ms rico y de mayor esplendor de todos los tiempos. 
31. 6.33 El reino de Dios y su justicia: Vase Mt 3.15 n. 
32. 6.33 Sal 37.4. 
33. 6.34 Porque... preocupacin: lit. El maana se preocupar de s mismo. 

Mateo 7


El juzgar a los dems



(Lc 6.37-38,41-42)

1 "No juzguis,[1] para que no seis juzgados,[2] 2 porque con el juicio con que juzgis seris juzgados, y con la medida con que meds se os medir.[3] 3 Por qu miras la paja que est en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que est en tu propio ojo?[4] 4 O cmo dirs a tu hermano: "Djame sacar la paja de tu ojo", cuando tienes la viga en el tuyo? 5 Hipcrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces vers bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. 
6 "No deis lo santo a los perros, ni echis vuestras perlas delante de los cerdos,[5] no sea que las pisoteen y se vuelvan y os despedacen. 

La oracin, y la regla de oro



(Lc 11.9-13; 6.31)

7 "Pedid, y se os dar;[6] buscad, y hallaris; llamad, y se os abrir, 8 porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla;[7] y al que llama, se le abrir. 9 Qu hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dar una piedra? 10 O si le pide un pescado, le dar una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabis dar buenas cosas a vuestros hijos, cunto ms vuestro Padre que est en los cielos dar buenas cosas a los que le pidan?[8] 12 As que todas las cosas que queris que los hombres hagan con vosotros, as tambin haced vosotros con ellos,[9] pues esto es la Ley y los Profetas. 

La puerta angosta



(Lc 13.24)

13 "Entrad por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdicin, y muchos son los que entran por ella; 14 pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.[10] 

Por sus frutos los conoceris



(Lc 6.43-44)

15 "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.[11] 16 Por sus frutos los conoceris. Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?[12] 17 As, todo buen rbol da buenos frutos, pero el rbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen rbol dar malos frutos, ni el rbol malo dar frutos buenos. 19 Todo rbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.[13] 20 As que por sus frutos los conoceris.[14] 

Nunca os conoc



(Lc 13.25-27)

21 "No todo el que me dice: "Seor, Seor!", entrar en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que est en los cielos.[15] 22 Muchos me dirn en aquel da:[16] "Seor, Seor, no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?" 23 Entonces les declarar: "Nunca os conoc.[17] Apartaos de m, hacedores de maldad!"[18] 

Los dos cimientos



(Lc 6.46-49)

24 "A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en prctica, lo comparar a un hombre prudente que edific su casa sobre la roca. 25 Descendi la lluvia, vinieron ros, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cay, porque estaba cimentada sobre la roca. 26 Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo comparar a un hombre insensato que edific su casa sobre la arena. 27 Descendi la lluvia, vinieron ros, soplaron vientos y dieron con mpetu contra aquella casa; y cay, y fue grande su ruina". 
28 Cuando termin Jess estas palabras,[19] la gente estaba admirada de su doctrina, 29 porque les enseaba como quien tiene autoridad[20] y no como los escribas. 
						 NOTAS:

1. 7.1 No juzguis: Se prohbe, no el ejercicio del debido juicio en casos necesarios (v. 6; Mt 18.15-17; Jn 7.24; 1 Co 6.1-5), sino la crtica indebida que no toma en cuenta las debilidades de uno mismo (v. 3-5). 
2. 7.1 Para que no seis juzgados: otra posible traduccin: Para que Dios no os juzgue a vosotros. Voz pasiva usada para referirse a la accin de Dios, aqu y en los v. 2, 7 y otros. Vase Mt 5.4 nota g. 
3. 7.2 Mc 4.24. 
4. 7.3 Exageracin intencional; vase Mt 5.29-30 n. 
5. 7.6 Tanto los perros como los cerdos eran considerados por los judos como animales inmundos y, por tanto, despreciables. 
6. 7.7 Se os dar: o Dios os dar. Vase 7.1 nota b. El verbo griego es pasivo; el sujeto activo (Dios) se aclara en el v. 11 (vuestro Padre). 
7. 7.7-8 Cf. Dt 4.29; 2 Cr 15.1-15; Jer 29.13. 
8. 7.7-11 Cf. Jn 14.13-14; 15.7,16; 16.23-24; 1 Jn 3.21-22; 5.14-15. 
9. 7.12 Lc 6.31. Esta clsica "regla de oro" ya se conoca entre los judos y otros pueblos de la antiguedad, incluso como resumen de la Ley. Era citada de manera proverbial sobre todo en su forma negativa, es decir, "no hagis con otros lo que no queris que ellos hagan con vosotros". Jess la proclama en forma positiva, como principio de accin. 
10. 7.13-14 Sal 1.6; Pr 4.18-19; Jer 21.8; Jn 10.1-2,7; 14.6. 
11. 7.15 Ez 22.27; Jn 10.8. 
12. 7.16 Cf. Stg 3.12. 
13. 7.19 Mt 3.10; Lc 3.9; 13.6-9; Jn 15.6. 
14. 7.20 Mt 12.33,35. 
15. 7.21 Lc 6.46. 
16. 7.22 Aquel da: el da del juicio. 
17. 7.23 Nunca os conoc: Esta expresin equivale a vosotros no sois mos (cf. 1 Co 8.3; 2 Ti 2.19). 
18. 7.23 Sal 6.8. 
19. 7.28 Cuando termin Jess estas palabras: Esta frase, u otra similar, marca el fin de cada uno de los cinco discursos principales de Jess registrados en Mt; vase Introduccin. 
20. 7.28-29 Lc 4.32. La autoridad de Jess viene directamente de Dios; cf. Mt 28.18, y vase Mc 1.22 n. 

Mateo 8


Jess sana a un leproso 



(Mc 1.40-45; Lc 5.12-16)

1 [1] Cuando descendi Jess del monte, lo segua mucha gente. 2 En esto se le acerc un leproso[2] y se postr ante l, diciendo: 
--Seor, si quieres, puedes limpiarme. 
3 Jess extendi la mano y lo toc, diciendo: 
--Quiero, s limpio. 
Y al instante su lepra desapareci. 4 Entonces Jess le dijo: 
--Mira, no lo digas a nadie,[3] sino ve, mustrate al sacerdote y presenta la ofrenda que orden Moiss,[4] para testimonio a ellos. 

Jess sana al siervo de un centurin 



(Lc 7.1-10)

5 [5] Al entrar Jess en Capernam, se le acerc un centurin,[6] que le rogaba 6 diciendo: 
--Seor, mi criado est postrado en casa, paraltico, gravemente atormentado. 
7 Jess le dijo: 
--Yo ir y lo sanar.[7] 
8 Respondi el centurin y dijo: 
--Seor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi criado sanar, 9 pues tambin yo soy hombre bajo autoridad y tengo soldados bajo mis rdenes, y digo a este: "Ve", y va; y al otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace. 
10 Al orlo Jess, se maravill y dijo a los que lo seguan: 
--De cierto os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 11 Os digo que vendrn muchos del oriente y del occidente,[8] y se sentarn con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos;[9] 12 pero los hijos del reino sern echados a las tinieblas de afuera; all ser el lloro y el crujir de dientes.[10] 
13 Entonces Jess dijo al centurin: 
--Vete, y como creste te sea hecho. 
Y su criado qued sano en aquella misma hora. 

Jess sana a la suegra de Pedro



(Mc 1.29-34; Lc 4.38-41)

14 Fue Jess a casa de Pedro y vio a la suegra de este postrada en cama, con fiebre. 15 Entonces toc su mano y la fiebre la dej; ella se levant, y los serva. 

Jess sana a muchos enfermos

16 Al caer la noche le llevaron muchos endemoniados, y con la palabra ech fuera a los demonios y san a todos los enfermos, 17 para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaas: "l mismo tom nuestras enfermedades y llev nuestras dolencias".[11] 

Los que queran seguir a Jess



(Lc 9.57-62)

18 Vindose Jess rodeado de mucha gente, dio orden de pasar al otro lado.[12] 19 Se le acerc un escriba y le dijo: 
--Maestro, te seguir adondequiera que vayas. 
20 Jess le dijo: 
--Las zorras[13] tienen guaridas, y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre[14] no tiene donde recostar su cabeza. 
21 Otro de sus discpulos le dijo: 
--Seor, permteme que vaya primero y entierre a mi padre.[15] 
22 Jess le dijo: 
--Sgueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.[16] 

Jess calma la tempestad



(Mc 4.35-41; Lc 8.22-25)

23 Entr l en la barca y sus discpulos lo siguieron. 24 Y se levant en el mar una tempestad tan grande que las olas cubran la barca; pero l dorma. 25 Se acercaron sus discpulos y lo despertaron, diciendo: 
--Seor, slvanos, que perecemos! 
26 l les dijo: 
--Por qu temis, hombres de poca fe? 
Entonces, levantndose, reprendi a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. 27 Los hombres, maravillados, decan: 
--Qu hombre es este, que aun los vientos y el mar lo obedecen?[17] 

Los endemoniados gadarenos



(Mc 5.1-20; Lc 8.26-39)

28 Cuando lleg a la otra orilla,[18] a la tierra de los gadarenos,[19] vinieron a su encuentro dos endemoniados[20] que salan de los sepulcros,[21] feroces en gran manera, tanto que nadie poda pasar por aquel camino. 29 Y clamaron diciendo: 
--Qu tienes con nosotros, Jess, Hijo de Dios? Has venido ac para atormentarnos antes de tiempo?[22] 
30 Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos.[23] 31 Y los demonios le rogaron diciendo: 
--Si nos echas fuera, permtenos ir a aquel hato de cerdos. 
32 l les dijo: 
--Id. 
Ellos salieron y se fueron a aquel hato de cerdos, y entonces todo el hato de cerdos se lanz al mar por un despeadero, y perecieron en las aguas. 33 Los que los apacentaban huyeron y, llegando a la ciudad, contaron todas las cosas y lo que haba pasado con los endemoniados. 34 Entonces toda la ciudad sali al encuentro de Jess y, cuando lo vieron, le rogaron que se fuera de su territorio. 
						 NOTAS:

1. 8.1--9.38 Esta seccin narrativa, colocada entre dos sermones, contiene diez milagros de Jess y otros relatos. Muestra un aspecto importante de la actividad de Jess adems de la enseanza: sus hechos. Vase Introduccin. 
2. 8.2 Leproso: que tiene lepra, enfermedad repugnante de la piel. La persona enferma era considerada ritualmente impura y, por tanto, sanarla significaba tambin limpiarla o dejarla ritualmente limpia. A cualquiera que tocara a un leproso se le consideraba impuro (cf. Lv 5.3); sin embargo, Jess extendi la mano y lo toc para sanarlo. 
3. 8.4 Cf. Mt 9.30; 12.16. No lo digas a nadie: Sobre la prohibicin de hablar abiertamente de los milagros de Jess, vase Mc 1.34 nota i. 
4. 8.4 La ofrenda que orden Moiss: Se refiere a la purificacin ritual (Lv 14.1-32). 
5. 8.5-13 Uno de los pocos casos en los evangelios en que una persona no juda acude a Jess. Cf. tambin Mt 15.21-28. El relato presenta muchas semejanzas con el de Jn 4.46-53. 
6. 8.5 Centurin: lit. jefe de cien; oficial militar que probablemente tena a su cargo el cuartel local de las tropas romanas que ocupaban el pas. 
7. 8.7 Yo ir y lo sanar: otra posible traduccin: He de ir yo a sanarlo? 
8. 8.11 Cf. Sal 107.2-3. 
9. 8.11 Lc 13.29. La salvacin futura se representa aqu con la imagen de un banquete (cf. Is 25.6; Lc 14.15; Ap 19.9). 
10. 8.12 All ser el lloro y el crujir de dientes: otra posible traduccin: vendrn el llanto y la desesperacin; expresin que aparece tambin en Mt 13.42,50; 22.13; 24.51; 25.30; Lc 13.28. 
11. 8.17 Is 53.4. Vase Mt 1.22 n. 
12. 8.18 Al otro lado: a la orilla oriental del lago. 
13. 8.20 Zorras: Vase Lc 13.32 n. 
14. 8.20 Hijo del hombre: el ttulo que Jess usaba con ms frecuencia para referirse a s mismo (vase Concordancia temtica). 
15. 8.21 Cf. Gn 50.5. 
16. 8.22 Deja que los muertos entierren a sus muertos: Posiblemente era una expresin proverbial que hace un juego de palabras con los sentidos literal y figurado de la palabra muertos. El texto indica que seguir a Jess es obligacin an ms importante que los deberes familiares y sociales. Cf. Mt 10.37; Lc 14.26. 
17. 8.26-27 Cf. Sal 107.29. 
18. 8.28 A la otra orilla: al lado oriental del lago. 
19. 8.28 De los gadarenos: Cf. Mc 5.1; Lc 8.26. La regin de Gadara perteneca a la Decpolis (Mt 4.25 n.), donde una buena parte de la poblacin no era juda; all predominaba la cultura griega helenstica. Gadarenos: otros ms. dicen: gergesenos, y otros: gerasenos. 
20. 8.28 Dos endemoniados: En varios relatos, Mt menciona dos participantes, cuando Mc y Lc hablan de uno solo (cf. 20.29-34; 21.1-11; cf. tambin 9.27-31, sin paralelo en los otros sinpticos). 
21. 8.28 De los sepulcros: Vase Mc 5.2-3 n. 
22. 8.29 Antes de tiempo: es decir, antes del da del juicio. 
23. 8.31 Puesto que los habitantes de aquella regin no eran judos, no consideraban a los cerdos animales inmundos, como s ocurra con los judos (cf. Lv 11.7). 

Mateo 9


Jess sana a un paraltico



(Mc 2.1-12; Lc 5.17-26)

1 Entonces, entrando Jess en la barca, pas al otro lado y vino a su ciudad.[1] 2 Y sucedi que le llevaron un paraltico tendido sobre una camilla. Al ver Jess la fe de ellos, dijo al paraltico: 
--Ten nimo, hijo; tus pecados te son perdonados.[2] 
3 Entonces algunos de los escribas se decan a s mismos: "Este blasfema".[3] 4 Conociendo Jess los pensamientos de ellos, dijo: 
--Por qu pensis mal en vuestros corazones? 5 Qu es ms fcil, decir: "Los pecados te son perdonados", o decir: "Levntate y anda"? 6 Pues para que sepis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados --dijo entonces al paraltico--: Levntate, toma tu camilla y vete a tu casa. 
7 Entonces l se levant y se fue a su casa. 8 La gente, al verlo, se maravill y glorific a Dios, que haba dado tal potestad a los hombres.[4] 

Llamamiento de Mateo



(Mc 2.13-17; Lc 5.27-32)

9 Saliendo Jess de all, vio a un hombre llamado Mateo[5] que estaba sentado en el banco de los tributos pblicos, y le dijo: 
--Sgueme. 
l se levant y lo sigui. 10 Aconteci que estando l sentado a la mesa en la casa,[6] muchos publicanos[7] y pecadores,[8] que haban llegado, se sentaron juntamente a la mesa con Jess y sus discpulos. 11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discpulos: 
--Por qu come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? 
12 Al oir esto Jess, les dijo: 
--Los sanos no tienen necesidad de mdico, sino los enfermos. 13 Id, pues, y aprended lo que significa: "Misericordia quiero y no sacrificios",[9] porque no he venido a llamar a justos,[10] sino a pecadores al arrepentimiento.[11] 

La pregunta sobre el ayuno



(Mc 2.18-22; Lc 5.33-39)

14 Entonces se le acercaron los discpulos de Juan[12] y le preguntaron: 
--Por qu nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discpulos no ayunan?[13] 
15 Jess les dijo: 
--Acaso pueden los que estn de boda[14] tener luto entre tanto que el esposo est con ellos? Pero vendrn das cuando el esposo les ser quitado,[15] y entonces ayunarn. 16 Nadie pone remiendo de pao nuevo en vestido viejo, porque tal remiendo tira del vestido y se hace peor la rotura. 17 Ni echan vino nuevo en odres[16] viejos; de otra manera los odres se rompen, el vino se derrama y los odres se pierden; pero echa el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.[17] 

La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre



(Mc 5.21-43; Lc 8.40-56)

18 Mientras l les deca estas cosas, lleg un dignatario[18] y se postr ante l, diciendo: 
--Mi hija acaba de morir; pero ven y pon tu mano sobre ella,[19] y vivir. 
19 Jess se levant y lo sigui con sus discpulos. 20 En esto, una mujer enferma de flujo de sangre[20] desde haca doce aos se le acerc por detrs y toc el borde de su manto, 21 porque se deca a s misma: "Con solo tocar su manto, ser salva". 
22 Pero Jess, volvindose y mirndola, dijo: 
--Ten nimo, hija; tu fe te ha salvado. 
Y la mujer fue salva desde aquella hora. 
23 Cuando entr Jess en la casa del dignatario y vio a los que tocaban flautas y a la gente que haca alboroto,[21] 24 les dijo: 
--Apartaos, porque la nia no est muerta, sino que duerme.[22] 
Y se burlaban de l. 25 Pero cuando la gente fue echada fuera, entr y tom de la mano a la nia, y ella se levant. 26 Y se difundi esta noticia por toda aquella tierra. 

Dos ciegos reciben la vista

27 Cuando sali Jess, lo siguieron dos ciegos, dicindole a gritos: 
--Ten misericordia de nosotros, Hijo de David![23] 
28 Al llegar a la casa, se le acercaron los ciegos y Jess les pregunt: 
--Creis que puedo hacer esto? 
Ellos dijeron: 
--S, Seor. 
29 Entonces les toc los ojos, diciendo: 
--Conforme a vuestra fe os sea hecho. 
30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Jess les encarg rigurosamente, diciendo: 
--Mirad que nadie lo sepa.[24] 
31 Pero cuando salieron, divulgaron la fama de l por toda aquella tierra. 

Un mudo habla

32 Tan pronto ellos salieron, le trajeron un mudo endemoniado. 33 Una vez expulsado el demonio, el mudo habl.[25] La gente se maravillaba y deca: 
--Nunca se ha visto cosa semejante en Israel. 
34 Pero los fariseos decan: 
--Por el prncipe de los demonios echa fuera los demonios.[26] 

La mies es mucha

35 Recorra Jess todas las ciudades y aldeas, enseando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del reino[27] y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.[28] 36 Al ver las multitudes tuvo compasin de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.[29] 37 Entonces dijo a sus discpulos: "A la verdad la mies es mucha, pero los obreros pocos. 38 Rogad, pues, al Seor de la mies, que enve obreros a su mies".[30] 
						 NOTAS:

1. 9.1 Su ciudad: Capernam (Mc 2.1), en la orilla noroeste del lago. Jess parece haber establecido all su domicilio durante un tiempo prolongado (cf. Mt 4.13). 
2. 9.2 Tus pecados te son perdonados: Lc 7.48; vase Mc 2.5 n. 
3. 9.3 "Este blasfema": Segn Mc 2.7, opinaban as porque Jess declaraba perdonados los pecados, acto que solo le corresponde a Dios. 
4. 9.6-8 Como se crea que la enfermedad era causada por el pecado, la gente vio en la curacin una prueba de que Jess tena autoridad divina, incluso para perdonar pecados. 
5. 9.9 Mateo: Vase Mc 2.14 n. 
6. 9.10 En la casa: Puede entenderse como la de Mateo, o la de Jess mismo (vase 9.1 n.). 
7. 9.10 Publicanos: Vanse Mt 5.46 n. y la Concordancia temtica. 
8. 9.10 Pecadores: Los fariseos llamaban pecadores (v. 11) a los que no interpretaban la Ley como ellos o ejercan profesiones poco honrosas. Para los fariseos, comer con los pecadores constitua un gesto de amistad y de aceptacin. Cf. Lc 15.1-2; Jn 7.49. 
9. 9.13 Os 6.6, citado tambin en Mt 12.7. Oseas haba insistido en que los actos de compasin y bondad son ms importantes que ofrecer sacrificios en el templo; cf. tambin Mt 5.23-24. 
10. 9.13 A llamar a justos: Vase Lc 15.7 nota g. 
11. 9.13 En diversos ms. no aparece: al arrepentimiento. 
12. 9.14 Los discpulos de Juan: Los discpulos de Juan el Bautista formaban un movimiento religioso que se mantuvo activo aun mucho despus del tiempo de Jess (cf. Hch 19.1-6). 
13. 9.14 Respecto al ayuno, vase Mt 6.16 n. 
14. 9.15 Los que estn de bodas: lit. los hijos del saln de bodas, expresin semtica. 
15. 9.15 El esposo les ser quitado: Jess alude figuradamente a su propia muerte. 
16. 9.17 Odres: o cueros, generalmente de piel de cabra. Eran recipientes para vino y otros lquidos. 
17. 9.16-17 Con las imgenes usadas en estos v., se indica que lo nuevo, o sea el evangelio, requiere una actitud nueva de parte de la persona. 
18. 9.18 Un alto dignatario: identificado en Mc 5.22 y Lc 8.41 como Jairo, jefe de la sinagoga local. 
19. 9.18 Pon tu mano sobre ella: Vase Mc 5.23 n. 
20. 9.20 Flujo de sangre: hemorragias causadas por una irregularidad menstrual, que adems del sufrimiento haca a la mujer ritualmente impura (cf. Lv 15.25-30). 
21. 9.23 Cuando alguien mora, era costumbre contratar flautistas y plaideras profesionales (mujeres a quienes se pagaba para llorar). As se acentuaba el ambiente de duelo. 
22. 9.24 Dormir se usa a veces en la Biblia para referirse a la apariencia fsica de la muerte. Cf. tambin Jn 11.11-13. 
23. 9.27 Hijo de David: ttulo aplicado por los judos al Mesas, quien haba de ser descendiente del rey David (vase Mt 1.1 n.). Cf. el relato similar en Mt 20.29-34. 
24. 9.30 Que nadie lo sepa: Vase Mc 1.34 nota i. 
25. 9.32-33 Mt 12.22; Lc 11.14. 
26. 9.34 Mt 10.25; 12.24; Mc 3.22; Lc 11.15. Prncipe de los demonios: Vase Mt 12.24 n. 
27. 9.35 Del reino: es decir, del reino de Dios. 
28. 9.35 Mt 4.23; Mc 1.39; Lc 4.44. 
29. 9.36 Cf. Nm 27.16-17; Jer 50.6-7; Ez 34.5; Zac 10.2; Mc 6.34. 
30. 9.37-38 Lc 10.2; Jn 4.35. 

Mateo 10


Eleccin de los doce apstoles 



(Mc 3.13-19; Lc 6.12-16)

1 [1] Entonces, llamando a sus doce discpulos, les dio autoridad sobre los espritus impuros,[2] para que los echaran fuera y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. 2 Los nombres de los doce apstoles[3] son estos: primero Simn, llamado Pedro, y su hermano Andrs; Jacobo hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; 3 Felipe, Bartolom, Toms, Mateo,[4] el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo,[5] 4 Simn, el cananita,[6] y Judas Iscariote, el que tambin lo entreg. 

Misin de los doce 



(Mc 6.7-13; Lc 9.1-6)

5 [7] A estos doce envi Jess, y les dio instrucciones[8] diciendo: 
"Por camino de gentiles no vayis, y en ciudad de samaritanos[9] no entris, 6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.[10] 7 Y yendo, predicad, diciendo: "El reino de los cielos se ha acercado".[11] 8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. 9 No llevis oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; 10 ni alforja para el camino, ni dos tnicas, ni calzado, ni bastn, porque el obrero es digno de su alimento.[12] 11 Pero en cualquier ciudad o aldea donde entris, informaos de quin en ella es digno y quedaos all hasta que salgis. 12 Al entrar en la casa, saludad. 13 Y si la casa es digna, vuestra paz[13] vendr sobre ella; pero si no es digna, vuestra paz se volver a vosotros.[14] 14 Si alguien no os recibe ni oye vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies.[15] 15 De cierto os digo que en el da del juicio ser ms tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra[16] que para aquella ciudad. 

Persecuciones venideras



(Mc 13.9-13; Lc 21.12-19)

16 "Yo os envo como a ovejas en medio de lobos.[17] Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas. 17 Guardaos de los hombres, porque os entregarn a los concilios[18] y en sus sinagogas os azotarn; 18 y aun ante gobernadores y reyes seris llevados por causa ma, para testimonio a ellos y a los gentiles. 19 Pero cuando os entreguen, no os preocupis por cmo o qu hablaris, porque en aquella hora os ser dado lo que habis de hablar, 20 pues no sois vosotros los que hablis, sino el Espritu de vuestro Padre que habla en vosotros.[19] 21 El hermano entregar a la muerte al hermano, y el padre al hijo. Los hijos se levantarn contra los padres y los harn morir.[20] 22 Seris odiados por todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, este ser salvo.[21] 23 Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. De cierto os digo que no acabaris de recorrer todas las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre. 
24 "El discpulo no es ms que su maestro ni el siervo ms que su seor.[22] 25 Bstale al discpulo ser como su maestro y al siervo como su seor. Si al padre de familia llamaron Beelzeb,[23] cunto ms a los de su casa! 

A quin se debe temer



(Lc 12.2-9)

26 "As que no los temis, porque nada hay encubierto que no haya de ser descubierto;[24] ni oculto que no haya de saberse. 27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo a plena luz; y lo que os al odo, proclamadlo desde las azoteas. 28 No temis a los que matan el cuerpo pero el alma no pueden matar; temed ms bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.[25] 29 No se venden dos pajarillos[26] por un cuarto?[27] Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el permiso de vuestro Padre. 30 Pues bien, aun vuestros cabellos estn todos contados. 31 As que no temis; ms valis vosotros que muchos pajarillos. 

Confesar a Jess delante de los hombres



(Lc 12.8-9)

32 "A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo tambin lo confesar delante de mi Padre que est en los cielos. 33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo tambin lo negar delante de mi Padre que est en los cielos.[28] 

Jess, causa de divisin



(Lc 12.49-53; 14.26-27)

34 "No pensis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada,[29] 35 porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. 36 As que los enemigos del hombre sern los de su casa.[30] 37 El que ama a padre o madre ms que a m, no es digno de m; el que ama a hijo o hija ms que a m, no es digno de m; 38 y el que no toma su cruz[31] y sigue en pos de m, no es digno de m. 39 El que halle su vida,[32] la perder; y el que pierda su vida por causa de m, la hallar.[33] 

Recompensas



(Mc 9.41)

40 "El que a vosotros recibe, a m me recibe; y el que me recibe a m, recibe al que me envi.[34] 41 El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibir; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibir. 42 Y cualquiera que d a uno de estos pequeos[35] un vaso de agua fra solamente, por cuanto es discpulo, de cierto os digo que no perder su recompensa".[36] 
						 NOTAS:

1. 10.1--11.1 Segundo sermn, en el que Jess, despus de escoger a los doce apstoles, los instruye y los enva encargndoles la misin de anunciar el reino de los cielos y hacindolos partcipes del poder salvador. 
2. 10.1 Espritus impuros: Vase Mc 1.23 n. 
3. 10.1-2 Apstoles: Aqu los doce discpulos (lit. seguidores o aprendices) reciben, en virtud del encargo que Jess les dio, el ttulo de apstoles (enviados o comisionados). 
4. 10.3 Mateo: Cf. Mt 9.9, y vase Mc 2.14 n. 
5. 10.3 Tadeo: Se supone que es el mismo que en Lc 6.16 y Hch 1.13 es llamado "Judas hermano de Jacobo", ya que ocupa el lugar correspondiente en esta lista y en la de Mc 3.18. 
6. 10.4 Cananita: o cananeo, nombre derivado de una palabra aramea que significa celoso o ferviente, y que no debe confundirse con el nombre dado a los habitantes de Canan. Vase tambin Lc 6.15 nota m. 
7. 10.5-15 Segundo discurso principal de Jess: instrucciones a los discpulos (Mt 10.5--11.1); vanse Introduccin y Mt 7.28 n. 
8. 10.5-14 Cf. Lc 10.4-11. 
9. 10.5 Los samaritanos o habitantes de Samaria (vanse Concordancia temtica y Jn 4.9 n.), eran israelitas que de antiguo se haban mezclado con otros pueblos; los judos los consideraban como extranjeros, no tenan trato con ellos y competan con pasin con ellos por motivos religiosos y teolgicos. 
10. 10.6 Cf. Jer 50.6; Mt 15.24. 
11. 10.7 Mt 3.2. 
12. 10.10 Lc 10.7; 1 Co 9.14; 1 Ti 5.18. 
13. 10.13 Paz: Era el saludo tradicional judo. 
14. 10.13 Vuestra paz se volver... lit. que vuestro deseo de paz vuelva a vosotros; es decir, vosotros nada perderis. 
15. 10.14 Sacudid el polvo de vuestros pies: como gesto de rechazo. Cf. Hch 13.51. 
16. 10.15 Sodoma y Gomorra: proverbiales por su pecado y correspondiente castigo; cf. Gn 19.24-28; Mt 11.24; Lc 10.12. 
17. 10.16 Lc 10.3. 
18. 10.17 Los concilios: es decir, los tribunales judos de cada localidad. 
19. 10.17-20 Mc 13.9-11; Lc 12.11-12; 21.12-15; cf. Hch 4.1-8. 
20. 10.21 Mc 13.12; Lc 21.16. 
21. 10.22 Mt 24.9,13; Mc 13.13; Lc 21.17. 
22. 10.24 Lc 6.40; Jn 13.16; 15.20. 
23. 10.25 Mt 9.34; 12.24; Mc 3.22; Lc 11.15. Beelzeb: jefe de los demonios; vase Mt 12.24 n. 
24. 10.26 Nada encubierto... descubierto: Vase Mc 4.22 n. 
25. 10.28 Aquel que puede destruir...: Segn la interpretacin ms comn, el texto aqu se refiere a Dios; cf. Heb 10.31; Stg 4.12. Temed: o reverenciad; vase Lc 12.5 n. 
26. 10.29 Pajarillos: Por ejemplo, el gorrin comn se venda en los mercados como ave comestible de muy bajo precio. 
27. 10.29 Un cuarto: Se refiere al asarion, moneda romana que vala 1/16 de denario (vanse Tabla de pesas, medidas y monedas y Lc 12.6 n.). 
28. 10.33 Mc 8.38; Lc 9.26; 2 Ti 2.12. 
29. 10.34 Espada: imagen literaria que indica divisin y conflicto. 
30. 10.35-36 Miq 7.6. 
31. 10.38 La cruz era un instrumento de tortura, al parecer de origen persa, que los romanos usaban para infligir la pena de muerte; el condenado mismo tena que llevar a cuestas su cruz o, ms bien, la viga transversal de ella, hasta el lugar de la ejecucin. Por medio de esta imagen Jess prepara a sus discpulos para enfrentarse a la muerte y hasta para considerarse ya muertos respecto de s mismos y del mundo. Cf. las expresiones de Pablo en Ro 6.2-11; Gl 2.19; 6.14; Col 3.3-5. 
32. 10.39 Vida: Vase Mt 16.25-26 n. 
33. 10.38-39 Mt 16.24-25; Mc 8.34-35; Lc 9.23-24; 17.33; Jn 12.24-25. 
34. 10.40 Mc 9.37; Lc 9.48; 10.16; Jn 13.20; cf. Jn 14.9. 
35. 10.42 Estos pequeos: Se refiere a los apstoles, o posiblemente a los humildes creyentes en general. 
36. 10.42 Mc 9.41. 

Mateo 11

1 Cuando Jess termin de dar instrucciones[1] a sus doce discpulos, se fue de all a ensear y a predicar en las ciudades de ellos. 

Los mensajeros de Juan el Bautista



(Lc 7.18-35)

2 Al oir Juan en la crcel[2] los hechos de Cristo, le envi dos de sus discpulos[3] 3 a preguntarle: 
--Eres t aquel que haba de venir[4] o esperaremos a otro? 
4 Respondiendo Jess, les dijo: 
--Id y haced saber a Juan las cosas que os y veis. 5 Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen,[5] los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio;[6] 6 y bienaventurado es el que no halle tropiezo en m. 
7 Mientras ellos se iban, comenz Jess a hablar de Juan a la gente: 
"Qu salisteis a ver al desierto? Una caa sacudida por el viento? 8 O qu salisteis a ver? A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes estn. 9 Pero qu salisteis a ver? A un profeta? S, os digo, y ms que profeta, 10 porque este es de quien est escrito: 
    ""Yo envo mi mensajero delante de ti, 
    el cual preparar tu caminodelante de ti".[7] 
11 "De cierto os digo que entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; y, sin embargo, el ms pequeo en el reino de los cielos es mayor que l. 
12 "Desde los das de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia,[8] y los violentos lo arrebatan. 13 Todos los profetas y la Ley profetizaron hasta Juan. 14 Y si queris recibirlo, l es aquel Elas que haba de venir.[9] 15 El que tiene odos para oir, oiga. 16 Pero a qu comparar esta generacin? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas y gritan a sus compaeros, 17 diciendo: "Os tocamos flauta y no bailasteis; os entonamos canciones de duelo y no llorasteis",[10] 18 porque vino Juan, que ni coma ni beba,[11] y dicen: "Demonio tiene". 19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Este es un hombre comiln y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores". Pero la sabidura es justificada por sus hijos".[12] 

Ayes sobre las ciudades impenitentes



(Lc 10.13-16)

20 Entonces comenz a reconvenir a las ciudades en las cuales haba hecho muchos de sus milagros, porque no se haban arrepentido, diciendo: 21 "Ay de ti, Corazn! Ay de ti, Betsaida!,[13] porque si en Tiro y en Sidn se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que en vestidos speros y ceniza se habran arrepentido. 22 Por tanto os digo que en el da del juicio ser ms tolerable el castigo para Tiro y para Sidn que para vosotras. 23 Y t, Capernam, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades sers abatida,[14] porque si en Sodoma[15] se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habra permanecido hasta el da de hoy. 24 Por tanto os digo que en el da del juicio ser ms tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti". 

Venid a m y descansad



(Lc 10.21-22)

25 En aquel tiempo, respondiendo Jess, dijo: "Te alabo, Padre, Seor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los nios.[16] 26 S, Padre, porque as te agrad. 
27 "Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre;[17] y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.[18] 28 Venid a m todos los que estis trabajados y cargados, y yo os har descansar.[19] 29 Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de m, que soy manso y humilde de corazn, y hallaris descanso para vuestras almas, 30 porque mi yugo es fcil y ligera mi carga".[20] 
						 NOTAS:

1. 11.1 Cuando Jess termin de dar instrucciones: Vase Mt 7.28 n. 
2. 11.2 Juan... la crcel: Mt 4.12 n. 
3. 11.2 Los seguidores de Juan el Bautista se mencionan varias veces en el NT; vase Mt 9.14 nota l, y cf. Lc 11.1; Jn 1.35; 3.25. 
4. 11.3 Aquel que haba de venir: el Mesas (el Cristo, v. 2). 
5. 11.5 Cf. Is 29.18-19; 35.5-6. 
6. 11.5 Cf. Is 26.19; 61.1; cf. tambin Lc 4.18-21. 
7. 11.10 Mal 3.1; cf. Ex 23.20. (Citado tambin en Mc 1.2; Lc 1.76; 7.27.) 
8. 11.12 Sufre violencia: otra posible traduccin: Se abre paso con fuerza. Esta frase parece hacer alusin a los que se oponen al reino de Dios, como Herodes. Pero tambin es posible que indique que el reino de Dios se extiende con fuerza irresistible. Cf. Lc 16.16. 
9. 11.14 Mal 4.5; Mt 17.10-13; Mc 9.11-13; vase Mt 16.14 nota j. Jess no identifica literalmente a Juan con Elas, sino que destaca el hecho de que Juan ejerce las funciones de Elas y cumple as las profecas respecto de este. Juan el Bautista dice claramente que l no es Elas: Jn 1.21. 
10. 11.16-17 Es decir, que no hacen a su tiempo lo que deberan hacer. La imagen es de unos nios que juegan a las bodas y a los funerales, pero que no logran ponerse de acuerdo entre s. 
11. 11.18 Juan llevaba una vida austera (Lc 1.15 nota i). 
12. 11.19 Sus hijos: otros ms. dicen: sus obras. Se sigue as la tradicional personificacin de la sabidura (en la que los hijos representan los resultados). 
13. 11.21 Corazn y Betsaida, as como Capernam (v. 23), eran ciudades de Galilea en las que Jess haba predicado. Tiro y Sidn eran ciudades no judas, que sufrieron castigo por sus grandes maldades (Is 23.1-18; Ez 26--28; Jl 3.4-8; Am 1.9-10; Zac 9.2-4). Ponerse vestidos speros y cubrirse con ceniza o sentarse en ella eran seales de arrepentimiento (Jon 3.6). 
14. 11.23 Is 14.13-15. Hasta el Hades sers abatida. Hades, nombre griego que se refiere al lugar de los muertos; vase Reino de la muerte en la Concordancia temtica. 
15. 11.23-24 Sodoma: Mt 10.15 n.; Lc 10.12. 
16. 11.25 Is 29.14; 1 Co 1.19-21. 
17. 11.27 Mt 28.18; Jn 3.35; 17.2. 
18. 11.27 Jn 1.18; 6.65; 10.14-15. 
19. 11.28 Jn 6.37. 
20. 11.28-30 Cf. Is 30.15; Jer 6.16; 1 Jn 5.3. Yugo: en sentido figurado, imagen de sujecin y carga pesada. Jess ofrece descanso a los trabajados y cargados, y usa esta imagen para referirse al compromiso y lealtad que l exige y ofrece a sus discpulos. Cf. Mt 23.2-4; Lc 11.46. 

Mateo 12


Los discpulos arrancan espigas en sbado 



(Mc 2.23-28; Lc 6.1-5)

1 [1] En aquel tiempo iba Jess por los sembrados un sbado. Sus discpulos sintieron hambre y comenzaron a arrancar espigas[2] y a comer. 2 Los fariseos, al verlo, le dijeron: 
--Tus discpulos hacen lo que no est permitido hacer en sbado. 
3 Pero l les dijo: 
--No habis ledo lo que hizo David cuando l y los que con l estaban sintieron hambre; 4 cmo entr en la casa de Dios y comi los panes de la proposicin, que no les estaba permitido comer ni a l ni a los que con l estaban, sino solamente a los sacerdotes?[3] 5 O no habis ledo en la Ley cmo en sbado los sacerdotes en el templo profanan el sbado, y son sin culpa?[4] 6 Pues os digo que uno mayor que el templo est aqu.[5] 7 Si supierais qu significa: "Misericordia quiero y no sacrificios", no condenarais a los inocentes,[6] 8 porque el Hijo del hombre es Seor del sbado. 

El hombre de la mano seca



(Mc 3.1-6; Lc 6.6-11)

9 Saliendo de all, fue a la sinagoga de ellos. 10 Y haba all uno que tena seca una mano. Para poder acusar a Jess, le preguntaron: 
--Est permitido sanar en sbado?[7] 
11 l les dijo: 
--Qu hombre entre vosotros, si tiene una oveja y esta se le cae en un hoyo, en sbado, no le echa mano y la saca?[8] 12 Pero, cunto ms vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, est permitido hacer el bien en sbado. 
13 Entonces dijo a aquel hombre: 
--Extiende tu mano. 
l la extendi y le fue restaurada sana como la otra. 14 Salieron entonces los fariseos y se confabularon contra Jess para destruirlo. 

El siervo escogido

15 Cuando Jess supo esto, se retir de all. Lo sigui mucha gente, y sanaba a todos, 16 y les encargaba rigurosamente que no lo descubrieran,[9] 17 para que se cumpliera lo que dijo el profeta Isaas: 
    18 "Este es mi siervo, a quien he escogido; 
    mi amado, en quien se agrada mi alma. 
    Pondr mi Espritu sobre l, 
    y a los gentiles anunciar juicio. 
    19 No contender, ni vocear, 
    ni nadie oir en las calles su voz. 
    20 La caa cascada no quebrar 
    y el pbilo que humea no apagar, 
    hasta que haga triunfar el juicio. 
    21 En su nombre esperarn los gentiles".[10] 

La blasfemia contra el Espritu Santo



(Mc 3.20-30; Lc 11.14-23; 12.10)

22 Entonces le llevaron un endemoniado, ciego y mudo; y lo san, de tal manera que el ciego y mudo vea y hablaba.[11] 23 Toda la gente estaba atnita y deca: "Ser este el Hijo de David?"[12] 24 Pero los fariseos, al orlo, decan: "Este no echa fuera los demonios sino por Beelzeb,[13] prncipe de los demonios". 
25 Sabiendo Jess los pensamientos de ellos, les dijo: "Todo reino dividido contra s mismo es asolado, y ninguna ciudad o casa dividida contra s misma permanecer. 26 Si Satans echa fuera a Satans, contra s mismo est dividido; cmo, pues, permanecer su reino? 27 Y si yo echo fuera los demonios por Beelzeb, por quin los echan vuestros hijos?[14] Por tanto, ellos sern vuestros jueces. 28 Pero si yo por el Espritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios, 29 pues cmo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata? Entonces podr saquear su casa.[15] 30 El que no est conmigo, est contra m;[16] y el que conmigo no recoge, desparrama. 
31 "Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia ser perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espritu no les ser perdonada. 32 Cualquiera que diga alguna palabra contra el Hijo del hombre, ser perdonado; pero el que hable contra el Espritu Santo, no ser perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.[17] 
33 "Si el rbol es bueno, su fruto es bueno; si el rbol es malo, su fruto es malo, porque por el fruto se conoce el rbol.[18] 34 Generacin de vboras![19] Cmo podis hablar lo bueno, siendo malos?, porque de la abundancia del corazn habla la boca.[20] 35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazn saca buenas cosas, y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. 36 Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darn cuenta en el da del juicio, 37 pues por tus palabras sers justificado, y por tus palabras sers condenado". 

La demanda de una seal



(Lc 11.29-32)

38 Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos diciendo: 
--Maestro, deseamos ver de ti una seal.[21] 
39 l respondi y les dijo: 
--La generacin mala y adltera demanda seal,[22] pero seal no le ser dada, sino la seal del profeta Jons. 40 Como estuvo Jons en el vientre del gran pez tres das y tres noches,[23] as estar el Hijo del hombre en el corazn de la tierra tres das y tres noches. 41 Los hombres de Nnive se levantarn en el juicio con esta generacin y la condenarn, porque ellos se arrepintieron por la predicacin de Jons,[24] y en este lugar hay alguien que es ms que Jons.[25] 42 La reina del Sur se levantar en el juicio con esta generacin y la condenar, porque ella vino desde los confines de la tierra para oir la sabidura de Salomn,[26] y en este lugar hay alguien que es ms que Salomn. 

El espritu impuro que vuelve



(Lc 11.24-26)

43 "Cuando el espritu impuro sale del hombre, anda por lugares secos[27] buscando reposo, pero no lo halla. 44 Entonces dice: "Volver a mi casa, de donde sal". Cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. 45 Entonces va y toma consigo otros siete espritus peores que l, y entran y habitan all; y el estado final de aquel hombre viene a ser peor que el primero.[28] As tambin acontecer a esta mala generacin. 

La madre y los hermanos de Jess



(Mc 3.31-35; Lc 8.19-21)

46 Mientras l an hablaba a la gente, su madre y sus hermanos[29] estaban afuera y le queran hablar. 47 Le dijo uno: 
--Tu madre y tus hermanos estn afuera y te quieren hablar. 
48 Respondiendo l al que le deca esto, dijo: 
--Quin es mi madre y quines son mis hermanos? 
49 Y extendiendo su mano hacia sus discpulos, dijo: 
--Estos son mi madre y mis hermanos, 50 pues todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que est en los cielos, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.[30] 
						 NOTAS:

1. 12.1-8 Esta seccin y la que sigue (v. 9-14) presentan el conflicto entre Jess y los fariseos respecto al sbado, da semanal de reposo. 
2. 12.1-2 Un sbado... arrancar espigas: Vase Concordancia temtica. Arrancar espigas era considerado como un acto de cosecha y, por eso un "trabajo" prohibido en sbado (Ex 34.21). Segn Dt 23.25, estaba permitido recoger granos para comer al pasar por un sembrado, incluso en un campo ajeno. 
3. 12.3-4 1 S 21.1-6; cf. Ex 35.13; Lv 24.5-9. 
4. 12.5 Nm 28.9-10. 
5. 12.6 Cf. v. 41-42. Uno mayor que el templo: El adjetivo griego est en gnero neutro, lo que hace que se refiera indirectamente a Jess. 
6. 12.7 Os 6.6; cf. Mt 9.13. 
7. 12.10 Los judos consideraban que sanar era un "trabajo" prohibido en sbado. Vase Sbado en la Concordancia temtica. 
8. 12.11 Lc 14.5. 
9. 12.16 Que no lo descubrieran: Mt 8.4; 9.30 (vase Mc 1.34 nota i). 
10. 12.17-21 Is 42.1-4; cf. tambin Gn 22.2; Sal 2.7. Vase Mt 1.22 n. Caa cascada y pbilo que humea son imgenes que simbolizan a personas dbiles y desamparadas. 
11. 12.22 Mt 9.32-33. 
12. 12.23 Hijo de David: ttulo del Mesas (vase Mt 1.1 n.). 
13. 12.24 Mt 9.34; 10.25. Beelzeb: nombre dado al diablo como jefe de los demonios; se deriva del hebreo Baal-zebub (2 R! .2-3), nombre despectivo ("seor de las moscas") con que los antiguos hebreos llamaban al dios cananeo Baal. 
14. 12.27 Haba exorcistas judos que practicaban la expulsin de demonios (cf. Hch 19.13). 
15. 12.29 Is 49.24-26. 
16. 12.30 Mc 9.40; Lc 9.50. 
17. 12.31-32 Mc 3.28-29; Lc 12.10. Sobre el llamado "pecado imperdonable", vase Mc 3.30 n. 
18. 12.33 Mt 7.20; Lc 6.44. 
19. 12.34 Mt 3.7; 23.33; Lc 3.7. 
20. 12.34 Mt 15.18; Lc 6.45. 
21. 12.38 Mt 16.1; Mc 8.11; Lc 11.16; Jn 6.30. Ver de ti una seal: algn milagro que compruebe la autoridad de Jess como Mesas. 
22. 12.39 Mt 16.4; Mc 8.12. Generacin... adltera: La infidelidad conyugal aparece en el AT como smbolo de la infidelidad a Dios. Cf. Jer 3.20; Os 1.2. 
23. 12.40 Jon 1.17. 
24. 12.41 Jon 3.5. 
25. 12.41 Hay alguien que es ms que Jons: (en v. 41 y 42) La expresin griega es de gnero neutro; vase 12.6 n. 
26. 12.42 1 R 10.1-10; 2 Cr 9.1-12. 
27. 12.43 Se consideraba que los demonios habitaban especialmente en los desiertos o lugares secos. 
28. 12.45 2 P 2.20. 
29. 12.46 Cf. Mt 13.55-56; Mc 3.31-32; 6.3; Lc 8.19-20; Jn 2.12; 7.3,5; Hch 1.14; 1 Co 9.5. 
30. 12.50 Cf. Ro 8.29. 

Mateo 13


Parbola del sembrador 



(Mc 4.1-9; Lc 8.4-8)

1 [1] Aquel da sali Jess de la casa y se sent junto al mar. 2 Se le acerc mucha gente, as que l, entrando en la barca, se sent,[2] y toda la gente estaba en la playa. 3 Les habl muchas cosas por parbolas,[3] diciendo: 
"El sembrador sali a sembrar. 4 Mientras sembraba, parte de la semilla cay junto al camino, y vinieron las aves y la comieron. 5 Parte cay en pedregales, donde no haba mucha tierra, y brot pronto, porque no tena profundidad de tierra; 6 pero cuando sali el sol, se quem y, como no tena raz, se sec.[4] 7 Parte cay entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. 8 Pero parte cay en buena tierra, y dio fruto, cul a ciento, cul a sesenta y cul a treinta por uno. 9 El que tiene odos para oir, oiga". 

Propsito de las parbolas



(Mc 4.10-12; Lc 8.9-10)

10 Entonces, acercndose los discpulos, le preguntaron: 
--Por qu les hablas por parbolas? 
11 l, respondiendo, les dijo: 
--Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino[5] de los cielos, pero a ellos no les es dado, 12 pues a cualquiera que tiene, se le dar y tendr ms; pero al que no tiene, aun lo que tiene le ser quitado.[6] 13 Por eso les hablo por parbolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. 14 De manera que se cumple en ellos la profeca de Isaas, que dijo: 
    ""De odo oiris, y no entenderis; 
    y viendo veris, y no percibiris, 
    15 porque el corazn de este pueblose ha entorpecido, 
    y con los odos oyen pesadamente, 
    y han cerrado sus ojos; 
    para que no vean con los ojos, 
    ni oigan con los odos, 
    ni con el corazn entiendan, ni se conviertan 
    y yo los sane".[7] 
16 "Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros odos, porque oyen. 17 De cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oir lo que os, y no lo oyeron.[8] 

Jess explica la parbola del sembrador



(Mc 4.13-20; Lc 8.11-15)

18 "Od, pues, vosotros la parbola del sembrador: 19 Cuando alguno oye la palabra del reino[9] y no la entiende, viene el malo[10] y arrebata lo que fue sembrado en su corazn. Este es el que fue sembrado junto al camino. 20 El que fue sembrado en pedregales es el que oye la palabra y al momento la recibe con gozo, 21 pero no tiene raz en s, sino que es de corta duracin, pues al venir la afliccin o la persecucin por causa de la palabra, luego tropieza. 22 El que fue sembrado entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este siglo y el engao de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 23 Pero el que fue sembrado en buena tierra es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno. 

Parbola del trigo y la cizaa

24 Les refiri otra parbola, diciendo: "El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembr buena semilla en su campo; 25 pero mientras dorman los hombres, vino su enemigo y sembr cizaa[11] entre el trigo, y se fue. 26 Cuando brot la hierba y dio fruto, entonces apareci tambin la cizaa. 27 Fueron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: "Seor, no sembraste buena semilla en tu campo? Cmo, pues, tiene cizaa?" 28 l les dijo: "Un enemigo ha hecho esto". Y los siervos le dijeron: "Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?" 29 l les dijo: "No, no sea que al arrancar la cizaa arranquis tambin con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega, y al tiempo de la siega yo dir a los segadores: Recoged primero la cizaa y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero "". 

Parbola de la semilla de mostaza



(Mc 4.30-32; Lc 13.18-19)

31 Otra parbola les refiri, diciendo: "El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza[12] que un hombre tom y sembr en su campo. 32 Esta es a la verdad la ms pequea de todas las semillas, pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas y se hace rbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas".[13] 

Parbola de la levadura



(Lc 13.20-21)

33 Otra parbola les dijo: "El reino de los cielos es semejante a la levadura que tom una mujer y escondi en tres medidas de harina, hasta que todo qued leudado". 

Uso que Jess hace de las parbolas

34 [14] 

(Mc 4.33-34)
Todo esto habl Jess por parbolas a la gente, y sin parbolas no les hablaba, 35 para que se cumpliera lo que dijo el profeta: 
    "Abrir en parbolas mi boca; 
    declarar cosas escondidas 
    desde la fundacin del mundo".[15] 

Jess explica la parbola de la cizaa

36 Entonces, despus de despedir a la gente, entr Jess en la casa. Se le acercaron sus discpulos y le dijeron: 
--Explcanos la parbola de la cizaa del campo. 
37 Respondiendo l, les dijo: 
--El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre. 38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino, y la cizaa son los hijos del malo.[16] 39 El enemigo que la sembr es el diablo; la siega[17] es el fin del mundo, y los segadores son los ngeles. 40 De manera que, as como se arranca la cizaa y se quema en el fuego, as ser en el fin de este mundo. 41 Enviar el Hijo del hombre a sus ngeles, y recogern de su Reino a todos los que sirven de tropiezo y a los que hacen maldad, 42 y los echarn en el horno de fuego;[18] all ser el lloro y el crujir de dientes.[19] 43 Entonces los justos resplandecern como el sol[20] en el reino de su Padre. El que tiene odos para oir, oiga. 

Parbola del tesoro escondido

44 "Adems el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo,[21] el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene y compra aquel campo. 

La perla preciosa

45 "Tambin el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, 46 y al hallar una perla preciosa, fue y vendi todo lo que tena y la compr. 

Parbola de la red

47 "Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red[22] que, echada al mar, recoge toda clase de peces. 48 Cuando est llena, la sacan a la orilla, se sientan y recogen lo bueno en cestas y echan fuera lo malo. 49 As ser al fin del mundo: saldrn los ngeles y apartarn a los malos de entre los justos, 50 y los echarn en el horno de fuego; all ser el lloro y el crujir de dientes.[23] 

Tesoros nuevos y viejos

51 Jess les pregunt: 
--Habis entendido todas estas cosas? 
Ellos respondieron: 
--S, Seor. 
52 l les dijo: 
--Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.[24] 

Jess en Nazaret



(Mc 6.1-6; Lc 4.16-30)

53 Aconteci que cuando termin Jess estas parbolas,[25] se fue de all. 54 Vino a su tierra[26] y les enseaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban y decan: 
--De dnde saca este esta sabidura y estos milagros? 55 No es este el hijo del carpintero?[27] No se llama su madre Mara, y sus hermanos,[28] Jacobo, Jos, Simn y Judas? 56 No estn todas sus hermanas con nosotros? De dnde, pues, saca este todas estas cosas? 
57 Y se escandalizaban de l. Pero Jess les dijo: 
--No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.[29] 
58 Y no hizo all muchos milagros debido a la incredulidad de ellos. 
						 NOTAS:

1. 13.1-52 Tercer discurso principal de Jess: siete parbolas sobre el reino de Dios (cap. 13); vase Introduccin. 
2. 13.2 Se sent: Vase Mt 5.1 n.; Lc 5.1-3. 
3. 13.3 Parbolas: relatos, ejemplos o comparaciones empleados para impartir una enseanza (vase Concordancia temtica). 
4. 13.5-6 En lugares pedregosos la semilla germina ms rpidamente, ya que la tierra es poco profunda y absorbe ms el calor del sol; sin embargo, esa misma falta de profundidad le impide echar races firmes. 
5. 13.11 Los misterios del reino: se trata de los designios de Dios, que ahora son revelados. Vase Misterio en la Concordancia temtica. 
6. 13.12 Mt 25.29; Mc 4.25; Lc 8.18; 19.26. 
7. 13.14-15 Is 6.9-10. Sobre el tema del cumplimiento de las profecas, vase Mt 1.22 n. 
8. 13.16-17 Lc 10.23-24; Heb 11.13; 1 P 1.10-12. 
9. 13.19 Reino: es decir, el reino de Dios. 
10. 13.19 El malo: esto es, el diablo. 
11. 13.25 Cizaa: planta silvestre que se parece mucho al trigo, pero que puede distinguirse de este una vez que ambos han dado su fruto. Su semilla es venenosa. Vase la explicacin de la parbola en 13.36-43. 
12. 13.31 Mostaza: planta de la que se obtiene la especia del mismo nombre. Lo pequeo de su semilla era proverbial, especialmente en contraste con el tamao de la planta, que en Galilea puede alcanzar hasta 2 m de altura. 
13. 13.32 Ez 17.23; 31.6; Dn 4.12, 20-21. 
14. 13.33 Levadura: sustancia que se mezcla con la masa del pan y la hace fermentar. Tres medidas equivalen aprox. a 22 litros (o decmetros cbicos). 
15. 13.35 Sal 78.2; segn el ttulo hebreo de dicho salmo, su autor fue Asaf, considerado vidente o profeta (2 Cr 29.30). Vase Mt 1.22 n. 
16. 13.38 Del malo: esto es, del diablo (v. 39). 
17. 13.39 La siega: imagen que frecuentemente simboliza el juicio final (Is 17.5; Jl 3.12-13; Mt 3.12; Ap 14.14-20). 
18. 13.42 Horno de fuego: imagen que simboliza el infierno; cf. Ap 21.8. 
19. 13.42 Ser el lloro y el crujir de dientes: lit. vendrn el llanto y la desesperacin. Vase Mt 8.12 n. 
20. 13.43 Dn 12.3. 
21. 13.44 Esta parbola y la de 13.45-46 sugieren el alto costo y el valor del reino de Dios para los que quieran entrar en l. 
22. 13.47 Red: Vase Mt 4.18 nota r; aqu se trata de la red barredera. 
23. 13.49-50 Cf. 13.40-43. Ser el lloro y el crujir de dientes: Vase Mt 8.12 n. 
24. 13.52 Se trata de un escriba (vase Introduccin al NT) que, ya instruido en la ley de Moiss, se instruye tambin acerca del reino de Dios y as sabe ensear lo nuevo sin dejar de conservar el valor de lo antiguo. 
25. 13.53 Cuando Jess termin... parbolas: Vase Mt 7.28 n. 
26. 13.54 Su tierra: Nazaret (Lc 4.16,23). 
27. 13.55 Carpintero: o albail: Vanse Mc 6.3 nota c; Jn 6.42. 
28. 13.55-56 Hermanos: Vase Mt 12.46 n. 
29. 13.57 Expresin proverbial (Mc 6.4; Lc 4.24; Jn 4.44). 

Mateo 14


4. MINISTERIO DE JESS EN DIVERSAS REGIONES (14.1--20.34)



Muerte de Juan el Bautista



(Mc 6.14-29; Lc 9.7-9)

1 En aquel tiempo Herodes,[1] el tetrarca, oy la fama de Jess, 2 y dijo a sus criados: "Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos y por eso actan en l estos poderes". 3 Herodes haba prendido a Juan, lo haba encadenado y metido en la crcel, por causa de Herodas, mujer de su hermano Felipe,[2] 4 porque Juan le deca: "No te est permitido tenerla".[3] [4] 5 Y Herodes quera matarlo, pero tema al pueblo, porque tenan a Juan por profeta. 6 Pero cuando se celebraba el cumpleaos de Herodes, la hija de Herodas danz en medio[5] y agrad a Herodes, 7 por lo cual este le prometi con juramento darle todo lo que pidiera. 8 Ella, instruida primero por su madre, dijo: "Dame aqu en un plato la cabeza de Juan el Bautista". 
9 Entonces el rey se entristeci, pero a causa del juramento y de los que estaban con l a la mesa, mand que se la dieran, 10 y orden decapitar a Juan en la crcel. 11 Trajeron su cabeza en un plato, se la dieron a la muchacha y ella se la entreg a su madre. 12 Entonces llegaron sus discpulos, tomaron el cuerpo, lo enterraron y fueron a dar la noticia a Jess. 

Alimentacin de los cinco mil 



(Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)

13 [6] Al orlo Jess, se apart de all, l solo, en una barca a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo sigui a pie desde las ciudades. 14 Al salir Jess, vio una gran multitud, tuvo compasin de ellos y san a los que de ellos estaban enfermos. 15 Cuando anocheca, se acercaron a l sus discpulos, diciendo: 
--El lugar es desierto y la hora ya avanzada. Despide a la multitud para que vayan por las aldeas y compren algo de comer. 
16 Jess les dijo: 
--No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. 
17 Ellos dijeron: 
--No tenemos aqu sino cinco panes y dos peces. 
18 l les dijo: 
--Tradmelos ac. 
19 Entonces mand a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo,[7] y parti y dio los panes a los discpulos, y los discpulos a la multitud. 20 Comieron todos y se saciaron; y recogieron lo que sobr de los pedazos, doce cestas llenas.[8] 21 Los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los nios. 

Jess anda sobre el mar



(Mc 6.45-52; Jn 6.16-21)

22 En seguida Jess hizo a sus discpulos entrar en la barca e ir delante de l a la otra ribera,[9] entre tanto que l despeda a la multitud. 23 Despus de despedir a la multitud, subi al monte a orar aparte;[10] y cuando lleg la noche, estaba all solo. 24 Ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas, porque el viento era contrario. 25 Pero a la cuarta vigilia[11] de la noche, Jess fue a ellos andando sobre el mar. 26 Los discpulos, vindolo andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: 
--Un fantasma! 
Y gritaron de miedo. 27 Pero en seguida Jess les habl, diciendo: 
--Tened nimo! Soy yo, no temis. 
28 Entonces le respondi Pedro, y dijo: 
--Seor, si eres t, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 
29 Y l dijo: 
--Ven. 
Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jess. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo y comenz a hundirse. Entonces grit: 
--Seor, slvame! 
31 Al momento Jess, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo: 
--Hombre de poca fe! Por qu dudaste? 
32 En cuanto ellos subieron a la barca, se calm el viento. 33 Entonces los que estaban en la barca se acercaron y lo adoraron, diciendo: 
--Verdaderamente eres Hijo de Dios. 

Jess sana a los enfermos en Genesaret



(Mc 6.53-56)

34 Terminada la travesa, llegaron a tierra de Genesaret.[12] 35 Cuando lo reconocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a l todos los enfermos; 36 y le rogaban que los dejara tocar solamente el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron, quedaron sanos. 
						 NOTAS:

1. 14.1 Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande (Mt 2.1 nota b), gobern en Galilea y Perea del 4 a.C. al 39 d.C. 
2. 14.3 Vase Mt 4.12 n. Felipe era medio hermano de Herodes (no debe confundrsele con su otro hermano, Felipe, gobernador de Iturea y Tracontide: Lc 3.1); vase Tabla cronolgica II. Herodes se haba divorciado de su esposa, hija del rey de Nabatea, y se haba casado con Herodas (v. 6), que era su propia sobrina y esposa de Felipe, a pesar de que este an viva. 
3. 14.3-4 Lc 3.19-20. 
4. 14.4 Lv 18.16; 20.21. 
5. 14.6 Segn el historiador Josefo, la hija de Herodas se llamaba Salom. Danz en medio: Una fiesta oriental de esta clase era solo para hombres. 
6. 14.13-21 Cf. el relato similar en Mt 15.32-39; Mc 8.1-10 (vase Mc 8.1-10 n.). Este es el nico milagro de Jess que aparece en los cuatro evangelios. 
7. 14.19 Bendijo: Segn la costumbre juda, el que preside una comida toma el pan y dice: "Bendito seas t, Seor, Dios nuestro, rey del universo, que produces el pan de la tierra". Los dems responden: "Amn". Luego parte el pan y lo distribuye. 
8. 14.20 Cf. 2 R 4.43-44. 
9. 14.22 A la otra ribera: esto es, a la ribera occidental del lago. 
10. 14.23 Lc 6.12; 9.28. 
11. 14.25 A la cuarta vigilia: Segn el sistema romano, la noche se divida en cuatro perodos o vigilias de tres horas cada una. La cuarta vigilia sera entre las tres y las seis de la maana. 
12. 14.34 Genesaret: llanura frtil en la orilla noroeste del Mar de Galilea.

Mateo 15


Mapa - Ministerio de Jess en Tiro y Sidn



Lo que contamina al hombre



(Mc 7.1-23)

1 Entonces se acercaron a Jess ciertos escribas y fariseos de Jerusaln, diciendo: 
2 --Por qu tus discpulos quebrantan la tradicin de los ancianos?, pues no se lavan las manos cuando comen pan.[1] 
3 Respondiendo l, les dijo: 
--Por qu tambin vosotros quebrantis el mandamiento de Dios por vuestra tradicin? 4 Dios mand diciendo: "Honra a tu padre y a tu madre",[2] y "El que maldiga al padre o a la madre, sea condenado a muerte",[3] 5 pero vosotros decs: "Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, 6 ya no ha de honrar a su padre o a su madre". As habis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradicin.[4] 7 Hipcritas, bien profetiz de vosotros Isaas, cuando dijo: 
    8 ""Este pueblo de labios me honra, 
    mas su corazn est lejos de m, 
    9 pues en vano me honran, 
    enseando como doctrinasmandamientos de hombres".[5] 
10 Y llamando a s a la multitud, les dijo: 
--Od, y entended:[6] 11 No lo que entra por la boca contamina al hombre;[7] pero lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 
12 Entonces, acercndose sus discpulos, le dijeron: 
--Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? 
13 Pero respondiendo l, dijo: 
--Toda planta que no plant mi Padre celestial ser desarraigada. 14 Dejadlos; son ciegos guas de ciegos; y si el ciego gua al ciego, ambos caern en el hoyo.[8] 
15 Respondiendo Pedro, le dijo: 
--Explcanos esta parbola. 
16 Jess dijo: 
--Tambin vosotros estis faltos de entendimiento? 17 No entendis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? 18 Pero lo que sale de la boca, del corazn sale;[9] y esto contamina al hombre, 19 porque del corazn salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.[10] 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. 

La fe de la mujer cananea



(Mc 7.24-30)

21 Saliendo Jess de all, se fue a la regin de Tiro y de Sidn. 22 Entonces una mujer cananea[11] que haba salido de aquella regin comenz a gritar y a decirle: 
--Seor, Hijo de David,[12] ten misericordia de m! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 
23 Pero Jess no le respondi palabra. Entonces, acercndose sus discpulos, le rogaron diciendo: 
--Despdela,[13] pues viene gritando detrs de nosotros. 
24 l, respondiendo, dijo: 
--No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.[14] 
25 Entonces ella vino y se postr ante l, diciendo: 
--Seor, socrreme! 
26 Respondiendo l, dijo: 
--No est bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros.[15] 
27 Ella dijo: 
--S, Seor; pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 
28 Entonces, respondiendo Jess, dijo: 
--Mujer, grande es tu fe! Hgase contigo como quieres. 
Y su hija fue sanada desde aquella hora. 

Jess sana a muchos

29 Pas Jess de all y fue junto al Mar de Galilea; subi al monte y se sent all. 30 Se le acerc mucha gente que traa consigo cojos, ciegos, mudos, mancos y otros muchos enfermos. Los pusieron a los pies de Jess, y los san; 31 de manera que la multitud se maravillaba al ver que los mudos hablaban, los mancos quedaban sanos, los cojos andaban y los ciegos vean. Y glorificaban al Dios de Israel.[16] 

Alimentacin de los cuatro mil 



(Mc 8.1-10)

32 [17] Jess, llamando a sus discpulos, dijo: 
--Tengo compasin de la gente, porque ya hace tres das que estn conmigo y no tienen qu comer; y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino. 
33 Entonces sus discpulos le dijeron: 
--De dnde sacaremos nosotros tantos panes en el desierto para saciar a una multitud tan grande? 
34 Jess les pregunt: 
--Cuntos panes tenis? 
Y ellos dijeron: 
--Siete y unos pocos peces. 
35 Entonces mand a la multitud que se recostara en tierra. 36 Tom los siete panes y los peces, dio gracias, los parti y dio a sus discpulos, y los discpulos a la multitud. 37 Comieron todos y se saciaron; y de los pedazos que sobraron recogieron siete canastas llenas. 38 Los que comieron eran como cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los nios. 39 Entonces, despus de despedir a la gente, entr en la barca y fue a la regin de Magdala.[18] 
						 NOTAS:

1. 15.2 Lc 11.38. Se trata de la tradicin rabnica respecto a la purificacin ritual; vase Mc 7.2 n. 
2. 15.4 Ex 20.12; Dt 5.16. 
3. 15.4 Ex 21.17; Lv 20.9 
4. 15.5-6 De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podan usar para otro fin. Jess insiste en que los mandamientos de Dios son para bien de los seres humanos (vase Mc 7.11 n.). 
5. 15.8-9 Is 29.13 (gr.). 
6. 15.10 Mt recalca con frecuencia la importancia de entender la enseanza de Jess. Esto supone atencin, docilidad y obediencia. Cf. 13.13,51; 16.9-12. 
7. 15.11 Se trata de la impureza ritual derivada de comer alimentos inmundos (Lv 11); Jess considera ms grave la impureza moral (v. 17-20). 
8. 15.14 Lc 6.39. 
9. 15.18 Mt 12.34; Lc 6.45. 
10. 15.19 Vase Ro 1.31 n. 
11. 15.22 Cananea: originaria de aquella parte de Canan, o sea, de la provincia romana de Siria (Mc 7.26 dice "sirofenicia de origen"); Mateo emplea el nombre que en el AT se daba a Palestina y a sus habitantes paganos. 
12. 15.22 Hijo de David: ttulo mesinico; vase Mt 1.1 n. 
13. 15.23 Despdela: o Dile que se vaya. Otra posible traduccin: Atiende a esa mujer. 
14. 15.24 Cf. Mt 10.5-6. 
15. 15.26 Los judos llamaban "perros" a los gentiles; Jess parece emplear aqu el trmino con sutil irona, en vista de la actitud de los discpulos (v. 23), pero no como rechazo total de la splica de la mujer, que se anima a seguir insistiendo (v. 27) y a la que finalmente le concede lo que pide (v. 28). 
16. 15.31 Cf. Is 35.5-6; Mt 11.5. 
17. 15.32-39 Sobre la relacin entre este milagro y el de los cinco mil, vase Mc 8.1-10 n. 
18. 15.39 Magdala: Se trata de un lugar en la orilla occidental del Mar de Galilea (vase Mc 8.10 n.). 

Mateo 16


Mapa - Ministerio de Jess en Cesarea de Filipo



La demanda de una seal



(Mc 8.11-13; Lc 12.54-56)

1 Llegaron los fariseos y los saduceos para tentarlo, y le pidieron que les mostrara una seal del cielo.[1] 2 Pero l, respondiendo, les dijo: "Cuando anochece, decs: "Har buen tiempo, porque el cielo est rojo". 3 Y por la maana: "Hoy habr tempestad, porque el cielo est rojo y nublado". Hipcritas, que sabis distinguir el aspecto del cielo, pero las seales de los tiempos no podis distinguir![2] 4 La generacin mala y adltera demanda una seal, pero seal no le ser dada, sino la seal del profeta Jons".[3] 
Y dejndolos, se fue. 

La levadura de los fariseos



(Mc 8.14-21)

5 Los discpulos llegaron al otro lado,[4] pero olvidaron llevar pan. 6 Jess les dijo: 
--Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos[5] y de los saduceos. 
7 Ellos discutan entre s, diciendo: 
--Esto dice porque no trajimos pan. 
8 Dndose cuenta Jess, les dijo: 
--Por qu discuts entre vosotros, hombres de poca fe, que no tenis pan? 9 No entendis an, ni os acordis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuntas cestas recogisteis?[6] 10 Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuntas canastas recogisteis?[7] 11 Cmo no entendis que no fue por el pan que os dije que os guardis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? 
12 Entonces entendieron que no les haba dicho que se guardaran de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos. 

Pedro declara que Jess es el Cristo



(Mc 8.27-30; Lc 9.18-21)

13 Al llegar Jess a la regin de Cesarea de Filipo,[8] pregunt a sus discpulos, diciendo: 
--Quin dicen los hombres que es el Hijo del hombre?[9] 
14 Ellos dijeron: 
--Unos, Juan el Bautista; otros, Elas;[10] y otros, Jeremas o alguno de los profetas.[11] 
15 l les pregunt: 
--Y vosotros, quin decs que soy yo? 
16 Respondiendo Simn Pedro, dijo: 
--T eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.[12] 
17 Entonces le respondi Jess: 
--Bienaventurado eres, Simn, hijo de Jons, porque no te lo revel carne ni sangre, sino mi Padre que est en los cielos. 18 Y yo tambin te digo que t eres Pedro, y sobre esta roca[13] edificar mi iglesia,[14] y las puertas del Hades[15] no la dominarn. 19 Y a ti te dar las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra ser atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra ser desatado en los cielos.[16] 
20 Entonces mand a sus discpulos que a nadie dijeran[17] que l era Jess, el Cristo. 

Jess anuncia su muerte



(Mc 8.31--9.1; Lc 9.22-27)

21 Desde entonces comenz Jess a declarar a sus discpulos que le era necesario ir a Jerusaln y padecer mucho a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar[18] al tercer da. 22 Entonces Pedro, tomndolo aparte, comenz a reconvenirlo, diciendo: 
--Seor, ten compasin de ti mismo. En ninguna manera esto te acontezca! 
23 Pero l, volvindose, dijo a Pedro: 
--Qutate de delante de m, Satans![19] Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. 
24 Entonces Jess dijo a sus discpulos: 
--Si alguien quiere venir en pos de m, niguese a s mismo, tome su cruz[20] y sgame, 25 porque todo el que quiera salvar su vida, la perder; y todo el que pierda su vida por causa de m, la hallar. 26 De qu le servir al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? O qu dar el hombre a cambio de su alma?,[21] 27 porque el Hijo del hombre vendr en la gloria de su Padre, con sus ngeles,[22] y entonces pagar a cada uno conforme a sus obras.[23] 28 De cierto os digo que hay algunos de los que estn aqu que no gustarn la muerte hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su Reino.[24] 
						 NOTAS:

1. 16.1 Mt 12.38; Lc 11.16; Jn 6.30. Seal del cielo, manera de referirse a Dios sin usar el nombre divino. 
2. 16.2-3 Aqu las seales (v. 3) pueden referirse a los milagros descritos en Mt 15.29-31 (cf. Mt 11.2-6, y vase 12.38 n.), o a todo lo que estaba sucediendo. 
3. 16.4 Mt 12.39; Lc 11.29; cf. Jon 3.3-5. 
4. 16.5 Al otro lado: esto es, al lado oriental del Mar de Galilea. 
5. 16.6 Levadura de los fariseos: Vase Mt 13.33 n.; cf. tambin Lc 12.1. 
6. 16.9 Mt 14.17-21. 
7. 16.10 Mt 15.34-38. 
8. 16.13 Cesarea de Filipo: ciudad romana situada al norte del Mar de Galilea, en territorio no judo. 
9. 16.13 Hijo del hombre: ttulo que Jess se aplicaba a s mismo; vase Concordancia temtica. 
10. 16.14 Elas: profeta que vivi en tiempos del rey Acab (1 R 17--2 R 2). Los judos esperaban su regreso, que anunciara la llegada del da del Seor (Mal 4.5-6). 
11. 16.14 Mt 14.1-2; Mc 6.14-15; Lc 9.7-8. 
12. 16.16 Cf. Jn 6.68-69. El Cristo: ttulo griego equivalente al de origen hebreo, Mesas; ambas palabras significan "ungido", "consagrado". Vase Concordancia temtica. 
13. 16.18 Roca: tambin puede traducirse por piedra; en griego hay un juego de palabras entre petros "piedra, roca", usada aqu como nombre propio (castellanizado Pedro), y petra "roca, pea" (traducida roca en Mt 7.24-25). Probablemente Jess us la forma aramea kef (Cefas; cf. Jn 1.42; 1 Co 1.12; Gl 2.9), que significa tanto "roca" como "piedra". 
14. 16.18 Iglesia: En los evangelios esta palabra solo aparece aqu y en Mt 18.17. En 16.18 designa al nuevo pueblo de Dios, al pueblo mesinico. Este trmino es muy frecuente en otros libros del NT. Vase Concordancia temtica. Cf. Ef 2.20. 
15. 16.18 Las puertas del Hades: el poder de la muerte y el lugar de los muertos. Vase Reino de la muerte en la Concordancia temtica. 
16. 16.19 Mt 18.18; cf. Jn 20.23. Llaves: smbolo de la autoridad del mayordomo para cerrar y abrir, con probable alusin a Is 22.15-25. Atar y desatar son trminos que empleaban los rabinos con el sentido de excluir y admitir, respectivamente. 
17. 16.20 Que a nadie dijeran: Vase Mc 1.34 nota i. 
18. 16.21 Ser muerto, y resucitar: Mt 17.22-23; 20.17-19. Vase Mc 8.31--9.1 n. 
19. 16.23 Jess parece reconocer aqu una continuacin de la tentacin de Satans (cf. Mt 4.10). 
20. 16.24 Tome su cruz: Sobre esta metfora, vase Mt 10.38 n.; cf. tambin Lc 14.27; 17.33; Jn 12.24-25. 
21. 16.25-26 Alma: La palabra griega significa alma, vida o uno mismo. La expresin pierde su alma en el v. 26 equivale a arruina su vida (o se pierde a s mismo, como en efecto lo expresa Lc 9.25). 
22. 16.27 Mt 25.31. 
23. 16.27 Sal 62.11-12; Pr 24.12; Jer 17.10; Ez 18.30; Ro 2.6. 
24. 16.28 Se han dado varias interpretaciones de esta declaracin de Jess, entendindola como referencia a: (1) su segunda venida, que los primeros cristianos crean que ocurrira en vida de ellos; (2) la exaltacin y gloria de Jess, que su muerte y resurreccin significaban (Lc 24.26; Jn 12.23; 13.31-32; Hch 3.13), o (3) la transfiguracin de Jess, que se relata en el pasaje que sigue. 

Mateo 17


La transfiguracin



(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36) 

1 [1] Seis das despus, Jess tom a Pedro, a Jacobo y a su hermano Juan, y los llev aparte a un monte alto. 2 All se transfigur delante de ellos, y resplandeci su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.[2] 3 Y se les aparecieron Moiss y Elas,[3] que hablaban con l. 4 Entonces Pedro dijo a Jess: "Seor, bueno es para nosotros que estemos aqu; si quieres, haremos aqu tres enramadas: una para ti, otra para Moiss y otra para Elas". 
5 Mientras l an hablaba, una nube de luz[4] los cubri y se oy una voz desde la nube, que deca: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia;[5] a l od". 6 Al oir esto, los discpulos se postraron sobre sus rostros y sintieron gran temor. 7 Entonces Jess se acerc y los toc, y dijo: "Levantaos y no temis". 
8 Cuando ellos alzaron los ojos, no vieron a nadie, sino a Jess solo. 
9 Cuando descendieron del monte, Jess les mand, diciendo: 
--No digis a nadie[6] la visin, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos. 
10 Entonces sus discpulos le preguntaron, diciendo: 
--Por qu, pues, dicen los escribas que es necesario que Elas venga primero?[7] 
11 Respondiendo Jess, les dijo: 
--A la verdad, Elas viene primero y restaurar todas las cosas. 12 Pero os digo que Elas ya vino, y no lo conocieron, sino que hicieron con l todo lo que quisieron; as tambin el Hijo del hombre padecer a manos de ellos. 
13 Entonces los discpulos comprendieron que les haba hablado de Juan el Bautista.[8] 

Jess sana a un muchacho luntico



(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

14 Cuando llegaron adonde estaba la gente, se le acerc un hombre que se arrodill delante de l, diciendo: 
15 --Seor, ten misericordia de mi hijo, que es luntico[9] y sufre muchsimo, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. 16 Lo he trado a tus discpulos, pero no lo han podido sanar. 
17 Respondiendo Jess, dijo: 
--Generacin incrdula y perversa![10] Hasta cundo he de estar con vosotros? Hasta cundo os he de soportar? Tradmelo ac. 
18 Entonces reprendi Jess al demonio, el cual sali del muchacho, y este qued sano desde aquella hora. 19 Se acercaron entonces los discpulos a Jess y le preguntaron aparte: 
--Por qu nosotros no pudimos echarlo fuera? 
20 Jess les dijo: 
--Por vuestra poca fe. De cierto os digo que si tenis fe como un grano de mostaza, diris a este monte: "Psate de aqu all", y se pasar;[11] y nada os ser imposible. 21 Pero este gnero no sale sino con oracin y ayuno.[12] 

Jess anuncia por segunda vez su muerte



(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Estando ellos en Galilea, Jess les dijo: "El Hijo del hombre ser entregado en manos de hombres 23 y lo matarn, pero al tercer da resucitar".[13] 
Ellos se entristecieron mucho. 

Pago del impuesto para el templo

24 Cuando llegaron a Capernam, se acercaron a Pedro los que cobraban las dos dracmas[14] y le preguntaron: 
--Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? 
25 l dijo: 
--S. 
Al entrar l en casa, Jess le habl primero, diciendo: 
--Qu te parece, Simn? Los reyes de la tierra, de quines cobran los tributos o los impuestos? De sus hijos[15] o de los extraos? 
26 Pedro le respondi: 
--De los extraos. 
Jess le dijo: 
--Luego los hijos estn exentos. 27 Sin embargo, para no ofenderlos, ve al mar, echa el anzuelo y toma el primer pez que saques, brele la boca y hallars una moneda. Tmala y dsela por m y por ti. 
						 NOTAS:

1. 17.1-13 Cf. tambin 2 P 1.16-18. 
2. 17.2 Cf. Ex 34.29-35. 
3. 17.3 Moiss y Elas: relacionados con las promesas del AT que Jess vino a cumplir. Cf. Dt 18.15; Mal 4.5-6. 
4. 17.5 Nube de luz: En el AT la nube est relacionada con la presencia divina; cf. Ex 16.10; 33.9-10; 40.34-38; 1 R 8.10-11. 
5. 17.5 Gn 22.2; Sal 2.7; Is 42.1; Mt 3.17; 12.18; Mc 1.11; Lc 3.22. Mi Hijo amado, en quien tengo complacencia: Vase Mt 3.17 n. La expresin a l od o escuchadlo, recuerda a Dt 18.15. 
6. 17.9 No digis a nadie: Vase Mc 1.34 nota i. 
7. 17.10 Mal 4.5. 
8. 17.12-13 Mt 11.14 n.; Jess ve que la profeca de Mal 4.5-6 se haba cumplido en la persona de Juan el Bautista. 
9. 17.15 Es luntico: Algunas versiones traducen es epilptico, ya que, tanto aqu como en Mc 9.17-18, los sntomas son semejantes a los de la epilepsia. 
10. 17.17 Dt 32.5,20. 
11. 17.20 Mt 21.21; Mc 11.23; Lc 17.6; 1 Co 13.2. Respecto al grano de mostaza como imagen literaria, vase Mt 13.31 n. "Quitar montes" era una expresin proverbial que significaba hacer algo extremadamente difcil, e incluso imposible (cf. Zac 4.7). 
12. 17.21 Este v. no aparece en diversos ms. Cf. Mc 9.29. 
13. 17.22-23 Mt 16.21; 20.17-19. 
14. 17.24 Cf. Ex 30.13; 38.26. Entre los judos, cada varn adulto tena que pagar un impuesto anual para el templo; tal impuesto era de dos dracmas, aprox. dos denarios romanos, o sea, el salario de dos das de un campesino. 
15. 17.25-26 Sus hijos, usado en sentido figurado para referirse a los ciudadanos. Roma exiga a los pueblos sojuzgados que pagaran tributos sobre mercancas y pertenencias, ms una contribucin por cada varn adulto; los ciudadanos romanos estaban exentos de ambos tributos. 

Mateo 18


Quin es el mayor? 



(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

1 [1] En aquel tiempo los discpulos se acercaron a Jess y le preguntaron: 
--Quin es el mayor en el reino de los cielos?[2] 
2 Llamando Jess a un nio, lo puso en medio de ellos 3 y dijo: 
--De cierto os digo que si no os volvis y os hacis como nios, no entraris en el reino de los cielos.[3] 4 As que cualquiera que se humille como este nio, ese es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un nio como este, a m me recibe. 

Ocasiones de caer



(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 "A cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeos[4] que creen en m, mejor le fuera que se le colgara al cuello una piedra de molino de asno y que se le hundiera en lo profundo del mar. 7 Ay del mundo por los tropiezos![5] Es necesario que vengan tropiezos, pero ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! 8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasin de caer, crtalo y chalo de ti: mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser arrojado en el fuego eterno. 9 Y si tu ojo te es ocasin de caer, scalo y chalo de ti: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.[6] 

Parbola de la oveja perdida



(Lc 15.3-7)

10 "Mirad que no menospreciis a uno de estos pequeos, porque os digo que sus ngeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que est en los cielos,[7] 11 porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se haba perdido.[8] 
12 "Qu os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se descarra una de ellas, no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se ha descarriado?[9] 13 Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija ms por aquella que por las noventa y nueve que no se descarriaron. 14 De igual modo, no es la voluntad de vuestro Padre que est en los cielos que se pierda uno de estos pequeos.[10] 

Cmo se debe perdonar

15 "Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y reprndelo estando t y l solos; si te oye, has ganado a tu hermano.[11] 16 Pero si no te oye, toma an contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.[12] 17 Si no los oye a ellos, dilo a la iglesia;[13] y si no oye a la iglesia, tenlo por gentil y publicano. 18 De cierto os digo que todo lo que atis en la tierra ser atado en el cielo; y todo lo que desatis en la tierra ser desatado en el cielo.[14] 19 Otra vez os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les ser hecho por mi Padre que est en los cielos,[15] 20 porque donde estn dos o tres congregados en mi nombre, all estoy yo en medio de ellos. 
21 Entonces se le acerc Pedro y le dijo: 
--Seor, cuntas veces perdonar a mi hermano que peque contra m? Hasta siete? 
22 Jess le dijo: 
--No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.[16] 

Parbola del siervo que no quiso perdonar 

23 [17] "Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Cuando comenz a hacer cuentas, le fue presentado uno que le deba diez mil talentos.[18] 25 A este, como no pudo pagar, orden su seor venderlo, junto con su mujer e hijos y todo lo que tena, para que se le pagara la deuda. 26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba diciendo: "Seor, ten paciencia conmigo y yo te lo pagar todo". 27 El seor de aquel siervo, movido a misericordia, lo solt y le perdon la deuda. 
28 "Pero saliendo aquel siervo, hall a uno de sus consiervos que le deba cien denarios;[19] y agarrndolo, lo ahogaba, diciendo: "Pgame lo que me debes". 29 Entonces su consiervo, postrndose a sus pies, le rogaba diciendo: "Ten paciencia conmigo y yo te lo pagar todo". 30 Pero l no quiso, sino que fue y lo ech en la crcel hasta que pagara la deuda. 31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su seor todo lo que haba pasado. 32 Entonces, llamndolo su seor, le dijo: "Siervo malvado, toda aquella deuda te perdon, porque me rogaste. 33 No debas t tambin tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?" 34 Entonces su seor, enojado, lo entreg a los verdugos hasta que pagara todo lo que le deba.[20] 35 As tambin mi Padre celestial har con vosotros, si no perdonis de todo corazn cada uno a su hermano sus ofensas.[21] 
						 NOTAS:

1. 18.1-35 Cuarto discurso principal de Jess sobre lo que significa pertenecer a la comunidad de sus discpulos (cap. 18); vase Introduccin. 
2. 18.1 Lc 22.24. 
3. 18.3 Mt 19.13-14; Mc 10.15; Lc 18.17. Jess presenta como modelo a los nios, pues estos tienen una actitud de absoluta confianza y de humilde dependencia. 
4. 18.6 Estos pequeos: Se aplica a los creyentes humildes y sencillos como nios (Mt 10.42; 25.40,45). Piedra de molino de asno: piedra superior de los molinos antiguos, que movida por un asno, se haca rodar sobre la piedra inferior. 
5. 18.7 Los tropiezos: Vase Lc 17.1 n. 
6. 18.8-9 Exageracin intencional llamada hiprbole; vase Mt 5.29-30 n., y cf. Mc 9.43-47. Infierno: vanse Mc 9.43 nota u y la Concordancia temtica. 
7. 18.10 En el judasmo se deca que solo los ngeles de ms alta categora pueden ver el rostro de Dios. Jess seala que a los pequeos se les da el privilegio de tener como protectores a estos ngeles. Sobre los ngeles, vase Concordancia temtica. 
8. 18.11 Este v. no aparece en diversos ms. Lo que se haba perdido: es decir, los pecadores. Cf. Lc 19.10. 
9. 18.12 Con respecto a la imagen del pastor, cf. Is 40.11; Ez 34.16, y vase Lc 15.4-7 n. A diferencia de Lc, en Mt la parbola se refiere a la consideracin que se debe tener por los descarriados de la comunidad (cf. los pequeos del v. 10). 
10. 18.14 Estos pequeos: Vase 18.6 n. 
11. 18.15 Lv 19.17 
12. 18.16 Dt 19.15; 1 Ti 5.19. 
13. 18.17 La iglesia o comunidad que rene a los creyentes en Cristo. Vase 16.18 nota n. 
14. 18.18 Mt 16.19 n.; Jn 20.23. Aqu, a diferencia de Mt 16.19, los verbos atis y desatis estn en plural, dirigidos a todos los discpulos. 
15. 18.19 Mt 7.7; Mc 11.24; Jn 14.13-14; 16.23; 1 Jn 3.22. 
16. 18.22 Setenta veces siete: otra posible traduccin: setenta y siete veces. El uso de un mltiplo de siete, nmero que simbolizaba la perfeccin, es una manera de decir que para el perdn no debe haber lmites. Cf. Lc 17.3-4. 
17. 18.23-35 La parbola contina el tema del perdn, tratado en 18.21-22. 
18. 18.24 Diez mil talentos (vase Mt 25.15 n.). Un talento equivala a seis mil denarios (o el salario por seis mil das de trabajo). Diez mil talentos equivaldran a sesenta millones de denarios. La diferencia entre esta suma y la del v. 28 (lit. cien denarios) es intencionalmente exagerada. (Vase Tabla de pesas, medidas y monedas). 
19. 18.28 Cien denarios, equivalente a unos tres meses de trabajo de un jornalero (vase 18.24 n.). 
20. 18.34 Jess alude al uso que algunos dspotas orientales hacan de la tortura, mediante la cual obligaban a un deudor a revelar el monto total de sus bienes. 
21. 18.35 Mt 6.14-15. 

Mateo 19


Mapa - Jess viaja a Jerusalm



Jess ensea sobre el divorcio



(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

1 Aconteci que cuando Jess termin estas palabras,[1] se alej de Galilea y fue a las regiones de Judea, al otro lado del Jordn.[2] 2 Lo siguieron grandes multitudes, y los san all. 
3 Entonces se le acercaron los fariseos, tentndolo y dicindole: 
--Est permitido al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?[3] 
4 l, respondiendo, les dijo: 
--No habis ledo que el que los hizo al principio, "hombre y mujer los hizo",[4] 5 y dijo: "Por esto el hombre dejar padre y madre, y se unir a su mujer, y los dos sern una sola carne"?[5] 6 As que no son ya ms dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios junt no lo separe el hombre. 
7 Le dijeron: 
--Por qu, pues, mand Moiss darle carta de divorcio y repudiarla?[6] 
8 l les dijo: 
--Por la dureza de vuestro corazn, Moiss os permiti repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue as. 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicacin,[7] y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.[8] 
10 Le dijeron sus discpulos: 
--Si as es la condicin del hombre con su mujer, no conviene casarse. 
11 Entonces l les dijo: 
--No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. 12 Hay eunucos que nacieron as del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a s mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos.[9] El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba. 

Jess bendice a los nios



(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Entonces le fueron presentados unos nios para que pusiera las manos sobre ellos y orara; pero los discpulos los reprendieron. 14 Entonces Jess dijo: "Dejad a los nios venir a m y no se lo impidis, porque de los tales es el reino de los cielos".[10] [11] 
15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de all. 

El joven rico



(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 Entonces se acerc uno y le dijo: 
--Maestro bueno, qu bien har para tener la vida eterna?[12] 
17 l le dijo: 
--Por qu me llamas bueno? Nadie es bueno sino uno: Dios. Pero si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.[13] 
18 Le pregunt: 
--Cules? 
Y Jess le contest: 
--No matars. No adulterars. No hurtars. No dirs falso testimonio. 19 Honra a tu padre y a tu madre.[14] Y amars a tu prjimo como a ti mismo.[15] 
20 El joven le dijo: 
--Todo esto lo he guardado desde mi juventud. Qu ms me falta? 
21 Jess le dijo: 
--Si quieres ser perfecto,[16] anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrs tesoro en el cielo; y ven, sgueme. 
22 Al oir el joven esta palabra, se fue triste, porque tena muchas posesiones. 
23 Entonces Jess dijo a sus discpulos: 
--De cierto os digo que difcilmente entrar un rico en el reino de los cielos.[17] 24 Otra vez os digo que es ms fcil pasar un camello por el ojo de una aguja,[18] que entrar un rico en el reino de Dios. 
25 Sus discpulos, al oir esto se asombraron mucho, y decan: 
--Quin, pues, podr ser salvo? 
26 Mirndolos Jess, les dijo: 
--Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible. 
27 Entonces, respondiendo Pedro, le dijo: 
--Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; qu, pues, tendremos? 28 Jess les dijo: 
--De cierto os digo que en la regeneracin,[19] cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habis seguido, tambin os sentaris sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.[20] 29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer,[21] o hijos, o tierras, por mi nombre, recibir cien veces ms, y heredar la vida eterna. 30 Pero muchos primeros sern ltimos, y los ltimos, primeros.[22] 
						 NOTAS:

1. 19.1 Termin estas palabras: Vase Mt 7.28 n. 
2. 19.1 El territorio al oriente del ro Jordn corresponda a Perea, aunque antes se haba considerado parte de Judea. 
3. 19.3 La pregunta gira en torno a la divisin que haba entre los rabinos judos respecto a la interpretacin de la Ley de Dt 24.1: los seguidores del rabino Shammai eran muy estrictos y permitan el divorcio nicamente en caso de adulterio; los seguidores de Hillel lo permitan por varios motivos, incluso por algunos bastante leves. 
4. 19.4 Gn 1.27; 5.2. 
5. 19.5 Gn 2.24. 
6. 19.7 Dt 24.1-4; Mt 5.31. 
7. 19.9 Fornicacin: Sobre esta expresin, vase Mt 5.32 n. 
8. 19.9 Mt 5.32; 1 Co 7.10-11. En algunos ms. no aparece: |iy el que se casa con la repudiada, adultera. 
9. 19.12 Cf. 1 Co 7.1-9. 
10. 19.14 Sobre la referencia a los nios, vase Mt 18.3 n. 
11. 19.13-14 Mt 18.2-4. Cf. Sal 131.2. 
12. 19.16 Lc 10.25. 
13. 19.16-17 Lv 18.5. Diversos ms. dicen: Maestro, qu har de bueno para tener la vida eterna? \v 17 l le dijo: Por qu me preguntas acerca de lo bueno? Nadie es... mandamientos. 
14. 19.18-19 Ex 20.12-16; Dt 5.16-20. 
15. 19.19 Lv 19.18; Mt 22.39; Stg 2.8. 
16. 19.21 Ser perfecto equivale aqu al pleno cumplimiento de la voluntad de Dios para todos los hombres, resumida en el seguimiento de Cristo. Vase Mt 5.48 n. 
17. 19.23 Pr 11.28. 
18. 19.24 Expresin proverbial que indica algo imposible (v. 26). 
19. 19.28 En la regeneracin: es decir, en el tiempo cuando todo sea renovado. Cf. Is 65.17; 66.22; Ap 21.1-5. 
20. 19.28 Mt 25.31; Lc 22.30; cf. Dn 7.9-14. 
21. 19.29 En diversos ms. no aparece: o mujer. 
22. 19.30 Mt 20.16; Lc 13.30. 

Mateo 20


Parbola de los obreros de la via 

1 [1] "El reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que sali por la maana a contratar obreros para su via. 2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario[2] al da, los envi a su via. 3 Saliendo cerca de la hora tercera[3] del da, vio a otros que estaban en la plaza desocupados 4 y les dijo: "Id tambin vosotros a mi via, y os dar lo que sea justo". Y ellos fueron. 5 Sali otra vez cerca de las horas sexta y novena,[4] e hizo lo mismo. 6 Y saliendo cerca de la hora undcima,[5] hall a otros que estaban desocupados y les dijo: "Por qu estis aqu todo el da desocupados?" 7 Le dijeron: "Porque nadie nos ha contratado". l les dijo: "Id tambin vosotros a la via, y recibiris lo que sea justo". 
8 "Cuando lleg la noche, el seor de la via dijo a su mayordomo: "Llama a los obreros y pgales el jornal,[6] comenzando desde los ltimos hasta los primeros". 9 Llegaron los que haban ido cerca de la hora undcima y recibieron cada uno un denario. 10 Al llegar tambin los primeros, pensaron que haban de recibir ms, pero tambin ellos recibieron cada uno un denario. 11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, 12 diciendo: "Estos ltimos han trabajado una sola hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del da". 13 l, respondiendo, dijo a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. No conviniste conmigo en un denario? 14 Toma lo que es tuyo y vete; pero quiero dar a este ltimo lo mismo que a ti. 15 No me est permitido hacer lo que quiero con lo mo? O tienes t envidia,[7] porque yo soy bueno?" 16 As, los primeros sern ltimos y los ltimos, primeros, porque muchos son llamados, pero pocos escogidos.[8] 

Jess anuncia por tercera vez su muerte



(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Mientras suba Jess a Jerusaln, tom a sus doce discpulos aparte y les dijo por el camino: 18 "Ahora subimos a Jerusaln, y el Hijo del hombre ser entregado a los principales sacerdotes y a los escribas. Lo condenarn a muerte 19 y lo entregarn a los gentiles[9] para que se burlen de l, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer da resucitar".[10] 

Peticin de Santiago y de Juan



(Mc 10.35-45)

20 Entonces se le acerc la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos,[11] postrndose ante l y pidindole algo. 
21 l le dijo: 
--Qu quieres? 
Ella le dijo: 
--Ordena que en tu Reino estos dos hijos mos se sienten el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.[12] 
22 Entonces Jess, respondiendo, dijo: 
--No sabis lo que peds. Podis beber del vaso que yo he de beber,[13] y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? 
Ellos le respondieron: 
--Podemos. 
23 l les dijo: 
--A la verdad, de mi vaso[14] beberis, y con el bautismo con que yo soy bautizado seris bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda no es mo darlo, sino a aquellos para quienes est preparado por mi Padre.[15] 
24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. 25 Entonces Jess, llamndolos, dijo: 
--Sabis que los gobernantes de las naciones se enseorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26 Pero entre vosotros no ser as, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros ser vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros ser vuestro siervo;[16] 28 como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir[17] y para dar su vida en rescate[18] por todos.[19] 

Jess sana a dos ciegos



(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

29 Al salir ellos de Jeric,[20] lo segua una gran multitud. 30 Y dos ciegos[21] que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jess pasaba, clamaron, diciendo: 
--Seor, Hijo de David,[22] ten misericordia de nosotros! 
31 La gente los reprenda para que callaran, pero ellos clamaban ms, diciendo: 
--Seor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 
32 Jess, detenindose, los llam y les dijo: 
--Qu queris que os haga? 
33 Ellos le dijeron: 
--Seor, que sean abiertos nuestros ojos. 
34 Entonces Jess, sintiendo compasin, les toc los ojos, y en seguida recibieron la vista y lo siguieron. 
						 NOTAS:

1. 20.1-16 Parbola que ha de entenderse en el sentido de que Dios es libre y soberano, y su bondad no se mide con criterios humanos. Cf. Ro 4.1-5. 
2. 20.2 En un denario: el salario de un da. Vase Tabla de pesas, medidas y monedas. 
3. 20.3 Hora tercera: las nueve de la maana. Entre los hebreos, las horas se contaban desde la salida del sol, es decir, aprox. desde las seis de la maana en adelante. 
4. 20.5 Horas sexta y novena: al medioda y a las tres de la tarde (vase 20.3 n.). 
5. 20.6 La hora undcima: alrededor de las cinco de la tarde. Vase 20.3 n. 
6. 20.8 Lv 19.13; Dt 24.15. 
7. 20.15 O tienes t envidia?: lit. O es malo tu ojo...? Respecto a la imagen del ojo malo, vase Mt 6.22-23 n. 
8. 20.16 En diversos ms. no aparece: porque muchos son llamados, pero pocos escogidos. 
9. 20.19 Los gentiles: aplicado aqu a las autoridades romanas. 
10. 20.17-19 Mt 16.21; 17.22-23. 
11. 20.20 Sus hijos: Santiago y Juan (cf. Mt 4.21). 
12. 20.21 Los discpulos esperaban que Jess estableciera un reinado terrenal, en el cual habra diferentes grados de autoridad y honor. 
13. 20.22 Del vaso... he de beber: La imagen literaria del vaso (o trago amargo) alude a una dura prueba (vase Mt 26.39 n.). 
14. 20.23 De mi vaso...: Santiago morir como mrtir (Hch 12.1-3). 
15. 20.22-23 Mc 10.38-39. 
16. 20.25-27 Mt 23.11; Mc 9.35; Lc 22.25-27. 
17. 20.28 Para servir: Lc 22.27; Jn 13.12-15; Flp 2.5-7. 
18. 20.28 En rescate: palabra que frecuentemente, pero no siempre, indica el pago de un precio, como el que se pagaba por la libertad de un esclavo o de un preso. 
19. 20.28 Puede haber aqu una alusin a Is 52.13--53.12, donde se habla de los sufrimientos del siervo del Seor (cf. especialmente los v. 5-6 y 11-12 de dicho pasaje). Vase Mc 10.45 n.; cf. tambin Jn 10.11; Ef 1.7; Col 1.13-14; 1 Ti 2.5-6; Tit 2.14; Heb 2.9; 1 P 1.18-19. 
20. 20.29 En su viaje a Jerusaln, Jess pasa por Jeric, que estaba en una de las principales rutas de Galilea a Jerusaln. 
21. 20.30 Dos ciegos: Vase Mt 8.28 nota s. 
22. 20.30 Hijo de David: ttulo mesinico (Mt 1.1 n.); ntese el relato similar en Mt 9.27-31. 

Mateo 21


5. JESS EN JERUSALN: SEMANA DE LA PASIN (21.1--28.20)



La entrada triunfal en Jerusaln 

1 [1] 

(Mc 11.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Cuando se acercaron a Jerusaln y llegaron a Betfag,[2] al Monte de los Olivos,[3] Jess envi dos discpulos, 2 dicindoles: "Id a la aldea que est enfrente de vosotros, y en seguida hallaris una asna atada y un pollino con ella. Desatadla, y tradmelos. 3 Y si alguien os dice algo, contestadle: "El Seor los necesita, pero luego los devolver"".[4] 
4 Todo esto aconteci para que se cumpliera lo que dijo el profeta: 
    5 "Decid a la hija de Sin: 
    tu Rey viene a ti, 
    manso y sentado sobre un asno, 
    sobre un pollino,hijo de animal de carga".[5] 
6 Entonces los discpulos fueron e hicieron como Jess les mand. 7 Trajeron el asna y el pollino; pusieron sobre ellos sus mantos, y l se sent encima. 8 La multitud, que era muy numerosa, tenda sus mantos en el camino; otros cortaban ramas de los rboles y las tendan en el camino.[6] 9 Y la gente que iba delante y la que iba detrs aclamaba, diciendo: "Hosana[7] al Hijo de David! Bendito el que viene en el nombre del Seor! Hosana en las alturas!" 
10 Cuando entr l en Jerusaln, toda la ciudad se agit, diciendo: 
--Quin es este? 
11 Y la gente deca: 
--Este es Jess, el profeta, el de Nazaret de Galilea. 

Jess purifica el templo



(Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

12 Entr Jess en el templo de Dios y ech fuera a todos los que vendan y compraban en el templo; volc las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendan palomas,[8] 13 y les dijo: "Escrito est: "Mi casa, casa de oracin ser llamada",[9] pero vosotros la habis hecho cueva de ladrones".[10] 
14 Y en el templo se le acercaron ciegos y cojos, y los san. 15 Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que haca y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: "Hosana al Hijo de David!", se enojaron 16 y le dijeron: 
--Oyes lo que estos dicen? 
Jess les dijo: 
--S. Nunca lesteis: 
    ""De la boca de los niosy de los que an maman, 
    perfeccionaste la alabanza"?[11] 
17 Y dejndolos, sali fuera de la ciudad, a Betania,[12] y se qued all. 

Jess maldice la higuera estril



(Mc 11.12-14,20-26)

18 Por la maana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19 Viendo una higuera cerca del camino, se acerc, pero no hall nada en ella, sino hojas solamente,[13] y le dijo: 
--Nunca jams nazca de ti fruto! 
Y al instante la higuera se sec. 20 Al ver esto los discpulos, decan asombrados: 
--Cmo es que se sec en seguida la higuera? 
21 Respondiendo Jess, les dijo: 
--De cierto os digo que si tenis fe y no dudis, no solo haris esto de la higuera, sino que si a este monte le decs: "Qutate y arrjate al mar!", ser hecho.[14] 22 Y todo lo que pidis en oracin, creyendo, lo recibiris.[15] 

La autoridad de Jess



(Mc 11.27-33; Lc 20.1-8)

23 Cuando lleg al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a l mientras enseaba, y le preguntaron: 
--Con qu autoridad haces estas cosas? Quin te dio esta autoridad?[16] 
24 Respondiendo Jess, les dijo: 
--Yo tambin os har una pregunta, y si me la contestis, tambin yo os dir con qu autoridad hago estas cosas. 25 El bautismo de Juan, de dnde era? Del cielo o de los hombres?[17] 
Ellos entonces discutan entre s, diciendo: 
--Si decimos, "del cielo", nos dir: "Por qu, pues, no le cresteis?" 26 Y si decimos, "de los hombres", tememos al pueblo, porque todos tienen a Juan por profeta. 
27 Respondiendo a Jess, dijeron: 
--No lo sabemos. 
Entonces l les dijo: 
--Tampoco yo os digo con qu autoridad hago estas cosas. 

Parbola de los dos hijos

28 "Pero qu os parece? Un hombre tena dos hijos, y acercndose al primero le dijo: "Hijo, vete hoy a trabajar en mi via". 29 Respondiendo l, dijo: "No quiero!" Pero despus, arrepentido, fue. 30 Y acercndose al otro le dijo lo mismo; y respondiendo l, dijo: "S, seor, voy". Pero no fue. 31 Cul de los dos hizo la voluntad de su padre? 
Dijeron ellos: 
--El primero. 
Jess les dijo: 
--De cierto os digo que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios, 32 porque vino a vosotros Juan en camino de justicia[18] y no le cresteis; en cambio, los publicanos y las rameras le creyeron.[19] Pero vosotros, aunque visteis esto, no os arrepentisteis despus para creerle. 

Parbola de los labradores malvados



(Mc 12.1-12; Lc 20.9-19)

33 "Od otra parbola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plant una via,[20] la rode con una cerca, cav en ella un lagar,[21] edific una torre,[22] y la arrend a unos labradores[23] y se fue lejos. 34 Cuando se acerc el tiempo de los frutos, envi sus siervos a los labradores para que recibieran sus frutos. 35 Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron y a otro apedrearon. 36 Envi de nuevo otros siervos, ms que los primeros; e hicieron con ellos lo mismo. 37 Finalmente les envi su hijo, diciendo: "Tendrn respeto a mi hijo". 38 Pero los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre s: "Este es el heredero; venid, matmoslo y apodermonos de su heredad". 39 Y tomndolo, lo echaron fuera de la via y lo mataron.[24] 40 Cuando venga, pues, el seor de la via, qu har a aquellos labradores? 
41 Le dijeron: 
--A los malos destruir sin misericordia, y arrendar su via a otros labradores que le paguen el fruto a su tiempo. 
42 Jess les pregunt: 
--Nunca lesteis en las Escrituras: 
    ""La piedra que desecharonlos edificadores 
    ha venido a ser cabeza del ngulo. 
    El Seor ha hecho esto, 
    y es cosa maravillosa a nuestros ojos?"[25] \m 43 "Por tanto, os digo que el reino de Dios ser quitado de vosotros y ser dado a gente que produzca los frutos de l. 44 El que caiga sobre esta piedra ser quebrantado, y sobre quien ella caiga ser desmenuzado.[26] 
45 Al oir sus parbolas, los principales sacerdotes y los fariseos entendieron que hablaba de ellos. 46 Pero al buscar cmo echarle mano, teman al pueblo, porque este lo tena por profeta. 
						 NOTAS:

1. 21.1-22 Los v. 1-22 pueden entenderse como tres acciones simblicas (o "parbolas dramatizadas") de Jess: su entrada en Jerusaln como Rey y Mesas (v. 1-11); la purificacin del templo, que simboliza su autoridad sobre el culto religioso judaico (v. 12-17), y la maldicin de la higuera, que probablemente representa el juicio divino sobre los dirigentes de Israel que no haban aceptado la misin de Jess (v. 18-22). Cf. las acciones simblicas de los profetas en pasajes como Is 8.1-4; Jer 13.1-11; Ez 4.1--5.4. 
2. 21.1 Betfag: aldea cercana a Jerusaln, en el camino de Betania (vase 21.17 n.). 
3. 21.1 Monte de los Olivos: cerro al este de Jerusaln, aprox. a 1 km de la ciudad (Hch 1.12). 
4. 21.3 El Seor los necesita... los devolver: otra posible traduccin: El Seor los necesita, y entonces l (es decir, el que objete) los dejar ir en seguida. Mc 11.3. 
5. 21.5 Zac 9.9, citado como profeca del Mesas. Vase Mt 1.22 n. La doble mencin del animal es tpica del paralelismo sinnimo, una de las caractersticas de la poesa hebrea. En Mc y Lc se habla de un solo animal. Vanse Mt 8.28 nota s, e Introduccin a los Salmos. 
6. 21.8 Gestos de bienvenida. La multitud se compona principalmente de peregrinos llegados de Galilea y otras regiones para celebrar la Pascua. 
7. 21.9 Hosana!: expresin hebrea que originalmente significaba salva! y que lleg a usarse como grito de aclamacin o alabanza. Cf. Sal 118.25-26. 
8. 21.12 En el atrio exterior del templo, donde podan entrar los no judos, haba comerciantes que vendan animales para los sacrificios y cambiaban monedas extranjeras (consideradas impuras) por monedas de Tiro, que eran las nicas que se aceptaban como ofrendas o en pago del impuesto del templo (Mt 17.24 n.). Este negocio, legtimo en s mismo, se prestaba a graves abusos (v. 13). 
9. 21.13 Is 56.7. 
10. 21.13 Jer 7.11. 
11. 21.16 Sal 8.2 (gr.). 
12. 21.17 Betania: aldea situada a unos 3 km al este de Jerusaln, en la ladera oriental del Monte de los Olivos. 
13. 21.19 Sino hojas solamente: Vase Mc 11.13 n. 
14. 21.21 Respecto a la expresin proverbial referida, vase Mt 17.20 nota k; cf. tambin 1 Co 13.2. 
15. 21.22 Mt 7.7-11; 18.19; Jn 14.13-14; 15.7. 
16. 21.23 La pregunta es motivada por las acciones de Jess narradas en las secciones anteriores; vase 21.1-22 n. 
17. 21.24-25 Juan: el Bautista (Mt 3.1-12; Jn 1.6-28). 
18. 21.32 En camino de justicia: Vase Mt 3.15 n. 
19. 21.32 Lc 3.12; 7.29-30. 
20. 21.33 Era comn representar al pueblo de Israel con la imagen de una via; cf. Is 5.1-7, que usa el mismo conjunto de imgenes. Jess la desarroll en forma de alegora, que sus oyentes entendieron como alusiva a ellos mismos (v. 45). 
21. 21.33 Cav en ella un lagar: un depsito, con frecuencia excavado en la roca, donde se expriman las uvas. 
22. 21.33 Una torre: estructura de piedras que serva para vigilar el viedo. 
23. 21.33 Unos labradores: campesinos que reciban en alquiler el terreno con la condicin de entregar al dueo cierta parte del producto. 
24. 21.39 La muerte del hijo fuera de la via parece aludir a la muerte de Jess, que tuvo lugar fuera de Jerusaln. Cf. Heb 13.11-12 n. 
25. 21.42 La cita es de Sal 118.22-23; vase Mc 12.10-11 n. 
26. 21.44 Este v. no aparece en diversos ms. Cf. Is 8.14-15; Dn 2.34-35,44-45. 

Mateo 22


Parbola de la fiesta de boda

1 Respondiendo Jess, les volvi a hablar en parbolas, diciendo: 
2 "El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo una fiesta de boda a su hijo. 3 Envi a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero estos no quisieron asistir. 4 Volvi a enviar otros siervos con este encargo: "Decid a los invitados que ya he preparado mi comida. He hecho matar mis toros y mis animales engordados, y todo est dispuesto; venid a la boda". 5 Pero ellos, sin hacer caso, se fueron: uno a su labranza, otro a sus negocios; 6 y otros, tomando a los siervos, los golpearon y los mataron. 7 Al orlo el rey, se enoj y, enviando sus ejrcitos, mat a aquellos homicidas y quem su ciudad. 8 Entonces dijo a sus siervos: "La boda a la verdad est preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos. 9 Id, pues, a las salidas de los caminos y llamad a la boda a cuantos hallis". 10 Entonces salieron los siervos por los caminos y reunieron a todos los que hallaron, tanto malos como buenos,[1] y la boda se llen de invitados. 
11 "Cuando entr el rey para ver a los invitados, vio all a un hombre que no estaba vestido de boda, 12 y le dijo: "Amigo, cmo entraste aqu sin estar vestido de boda?" Pero l guard silencio. 13 Entonces el rey dijo a los que servan: "Atadlo de pies y manos y echadlo a las tinieblas de afuera; all ser el lloro y el crujir de dientes",[2] 14 pues muchos son llamados, pero pocos escogidos".[3] 

La cuestin del tributo



(Mc 12.13-17; Lc 20.19-26)

15 Entonces se fueron los fariseos y consultaron cmo sorprenderlo en alguna palabra. 16 Y le enviaron sus discpulos junto con los herodianos,[4] diciendo: 
--Maestro, sabemos que eres amante de la verdad y que enseas con verdad el camino de Dios, y no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres. 17 Dinos, pues, qu te parece: Est permitido dar tributo a Csar, o no?[5] 
18 Pero Jess, conociendo la malicia de ellos, les dijo: 
--Por qu me tentis, hipcritas? 19 Mostradme la moneda del tributo. 
Ellos le presentaron un denario.[6] 20 Entonces les pregunt: 
--De quin es esta imagen y la inscripcin? 
21 Le dijeron: 
--De Csar. 
Y les dijo: 
--Dad, pues, a Csar lo que es de Csar, y a Dios lo que es de Dios.[7] 
22 Al oir esto se maravillaron, y dejndolo, se fueron. 

La pregunta sobre la resurreccin



(Mc 12.18-27; Lc 20.27-40)

23 Aquel da se acercaron a l los saduceos, que dicen que no hay resurreccin,[8] y le preguntaron, 24 diciendo: 
--Maestro, Moiss dijo: "Si alguien muere sin hijos, su hermano se casar con su mujer y levantar descendencia a su hermano".[9] 25 Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos: el primero se cas y, como muri sin dejar descendencia, dej su mujer a su hermano. 26 De la misma manera tambin el segundo, y el tercero, hasta el sptimo. 27 Despus de todos muri tambin la mujer. 28 En la resurreccin, pues, de cul de los siete ser ella mujer, ya que todos la tuvieron? 
29 Entonces respondiendo Jess, les dijo: 
--Erris, ignorando las Escrituras y el poder de Dios, 30 pues en la resurreccin ni se casarn ni se darn en casamiento, sino sern como los ngeles de Dios en el cielo.[10] 31 Pero respecto a la resurreccin de los muertos, no habis ledo lo que os fue dicho por Dios, cuando afirm: 32 "Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob"? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.[11] 
33 Al oir esto, la gente se admiraba de su doctrina. 

El gran mandamiento



(Mc 12.28-34)

34 Entonces los fariseos, cuando oyeron que haba hecho callar a los saduceos, se reunieron. 35 Y uno de ellos, intrprete de la Ley, pregunt para tentarlo, diciendo: 
36 --Maestro, cul es el gran mandamiento[12] en la Ley? 
37 Jess le dijo: 
--"Amars al Seor tu Dios con todo tu corazn, con toda tu alma y con toda tu mente".[13] 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: "Amars a tu prjimo como a ti mismo".[14] 40 De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.[15] [16] 

De quin es hijo el Cristo?



(Mc 12.35-37; Lc 20.41-44)

41 Estando reunidos los fariseos, Jess les pregunt, 42 diciendo: 
--Qu pensis del Cristo? De quin es hijo? 
Le dijeron: 
--De David.[17] 
43 l les dijo: 
--Cmo, pues, David, en el Espritu lo llama Seor, diciendo: 
    44 ""Dijo el Seor a mi Seor: 
    sintate a mi derecha, 
    hasta que ponga a tus enemigos 
    por estrado de tus pies"?[18] 
45 "Pues si David lo llama Seor, cmo es su hijo?[19] 
46 Y nadie le poda responder palabra; ni se atrevi ninguno a preguntarle ms desde aquel da. 
						 NOTAS:

1. 22.10 Tanto malos como buenos: Ntese la semejanza entre esta parbola y las de Mt 13.24-30,36-43,47-50. 
2. 22.13 All ser el lloro y el crujir de dientes: Vase Mt 8.12 n. 
3. 22.14 Los v. 11-14 no tienen correspondencia en la parbola de Lc 14.15-24, que es, por lo dems, paralela. Posiblemente provienen de otra parbola, aadida aqu por Mateo. 
4. 22.16 Los herodianos, o sea los del partido de Herodes, apoyaban a Herodes Antipas y a la dinasta fundada por Herodes el Grande. 
5. 22.17 El gobierno romano, en nombre de su emperador, cobraba impuestos a sus sbditos. Si la respuesta de Jess era afirmativa, perdera simpatas entre el pueblo; si, por el contrario, responda negativamente, entrara en conflicto con las autoridades romanas. 
6. 22.19-21 Denario: moneda romana de plata, que llevaba en aquel tiempo la imagen del emperador Tiberio. Vase Tabla de pesas, medidas y monedas. 
7. 22.21 Ro 13.7. 
8. 22.23 Los fariseos crean en la resurreccin de los muertos, pero no as los saduceos (vase Introduccin al NT). Estos se apegaban solo al Pentateuco, del cual, precisamente, Jess cita un texto en su respuesta (v. 32). Cf. Hch 4.1-2; 23.8. 
9. 22.24 Se refiere a la "ley del levirato", por la cual, si un hombre mora sin dejar hijos, su hermano o pariente ms cercano deba casarse con la viuda y tener con ella descendencia, que sera contada como si fuera del difunto. Cf. Dt 25.5-10. 
10. 22.30 En diversos ms. no aparece: de Dios. 
11. 22.31-32 Jess cita Ex 3.6, interpretndolo en el sentido de que el Dios viviente no puede ser Dios de muertos y, por tanto, si l es el Dios de Abraham,... de Isaac y... de Jacob, estos deben de estar "vivos", por lo que han de resucitar. 
12. 22.36 El gran mandamiento: Vase Mc 12.28 n. 
13. 22.37 Dt 6.5 (vase Mc 12.29-30 n.). 
14. 22.39 Lv 19.18. 
15. 22.40 La Ley y los Profetas: las Escrituras del AT (Mt 5.17 nota x). 
16. 22.35-40 Lc 10.25-28; Ro 13.9-10. 
17. 22.42 Los judos esperaban que el Mesas fuera descendiente del rey David; vanse referencias en Mc 12.35 n. 
18. 22.44 Sal 110.1; citado tambin en Mc 12.36; Lc 20.42-43; Hch 2.34-35; 1 Co 15.25; Ef 1.20-22; Col 3.1; Heb 1.13; 8.1; 10.12-13. La derecha significa el lugar de ms alto honor. 
19. 22.42-45 El pasaje del salmo se interpreta como dirigido al Mesas. Jess dice que, siendo as, David reconoca como Seor al futuro Mesas, y, por tanto, este Mesas no podra ser simplemente el "Hijo de David" (Mt 9.27 n.), sino algo ms. 

Mateo 23


Jess acusa a escribas y fariseos



(Mc 12.38-40; Lc 11.37-54; 20.45-47)

1 Entonces habl Jess a la gente y a sus discpulos, diciendo: 
2 "En la ctedra de Moiss[1] se sientan los escribas y los fariseos. 3 As que, todo lo que os digan que guardis, guardadlo y hacedlo; pero no hagis conforme a sus obras, porque dicen, pero no hacen. 4 Atan cargas pesadas y difciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. 5 Antes bien, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres,[2] pues ensanchan sus filacterias[3] y extienden los flecos de sus mantos;[4] 6 aman los primeros asientos en las cenas, las primeras sillas en las sinagogas,[5] 7 las salutaciones en las plazas y que los hombres los llamen: "Rab, Rab".[6] 
8 "Pero vosotros no pretendis que os llamen "Rab", porque uno es vuestro Maestro, el Cristo,[7] y todos vosotros sois hermanos.[8] 9 Y no llamis padre[9] vuestro a nadie en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que est en los cielos. 10 Ni seis llamados maestros, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. 11 El que es el mayor de vosotros sea vuestro siervo,[10] 12 porque el que se enaltece ser humillado, y el que se humilla ser enaltecido.[11] 
13 "Pero ay de vosotros,[12] escribas y fariseos, hipcritas!, porque cerris el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni entris vosotros, ni dejis entrar a los que estn entrando. 
14 "Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipcritas!, porque devoris las casas de las viudas, y como pretexto hacis largas oraciones; por esto recibiris mayor condenacin.[13] 
15 "Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipcritas!, porque recorris mar y tierra para hacer un proslito[14] y, cuando lo consegus, lo hacis dos veces ms hijo del infierno que vosotros. 
16 "Ay de vosotros, guas ciegos!,[15] que decs: "Si alguien jura por el templo, no es nada; pero si alguien jura por el oro del templo, es deudor". 17 Insensatos y ciegos!, porque cul es mayor, el oro o el templo que santifica al oro?[16] 18 Tambin decs: "Si alguien jura por el altar, no es nada; pero si alguien jura por la ofrenda que est sobre l, es deudor". 19 Necios y ciegos!, porque cul es mayor, la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda? 20 El que jura por el altar, jura por l y por todo lo que est sobre l; 21 y el que jura por el templo, jura por l y por el que lo habita; 22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios[17] y por aquel que est sentado en l.[18] 
23 "Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipcritas!, porque diezmis la menta, el ans y el comino, y dejis lo ms importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe.[19] Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.[20] 24 Guas ciegos, que colis el mosquito y tragis el camello![21] 
25 "Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipcritas!, porque limpiis lo de fuera del vaso y del plato,[22] pero por dentro estis llenos de robo y de injusticia. 26 Fariseo ciego!, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que tambin lo de fuera quede limpio. 
27 "Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipcritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados,[23] que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, pero por dentro estn llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28 As tambin vosotros por fuera, a la verdad, os mostris justos a los hombres, pero por dentro estis llenos de hipocresa e iniquidad. 
29 "Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipcritas!, porque edificis los sepulcros de los profetas y adornis los monumentos de los justos,[24] 30 y decs: "Si hubiramos vivido en los das de nuestros padres, no habramos sido sus cmplices en la sangre de los profetas". 31 Con esto dais testimonio contra vosotros mismos de que sois hijos[25] de aquellos que mataron a los profetas. 32 Vosotros, pues, colmad la medida de vuestros padres! 33 Serpientes, generacin de vboras!, cmo escaparis de la condenacin del infierno?[26] 34 Por tanto, yo os envo profetas, sabios y escribas; de ellos, a unos mataris y crucificaris, y a otros azotaris en vuestras sinagogas y perseguiris de ciudad en ciudad. 35 As recaer sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel,[27] el justo, hasta la sangre de Zacaras hijo de Berequas, a quien matasteis entre el templo y el altar. 36 De cierto os digo que todo esto vendr sobre esta generacin. 

Lamento de Jess sobre Jerusaln



(Lc 13.34-35)

37 "Jerusaln, Jerusaln, que matas a los profetas[28] y apedreas a los que te son enviados! Cuntas veces quise juntar a tus hijos como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas,[29] pero no quisiste! 38 Vuestra casa[30] os es dejada desierta, 39 pues os digo que desde ahora no volveris a verme hasta que digis: "Bendito el que viene en el nombre del Seor!""[31] 
						 NOTAS:

1. 23.2 En la ctedra de Moiss: lit. se sientan en la silla de Moiss. Se refiere a una silla en la sinagoga reservada para el maestro que enseaba la ley de Moiss; la expresin significaba, por extensin, la autoridad oficial en cuanto a la interpretacin tradicional de la Ley. 
2. 23.5 Mt 6.1,5. 
3. 23.5 Filacterias: trmino que se refiere a las cajitas de piel que los judos se ataban en la frente y en el brazo izquierdo a la hora de la oracin, y que contenan pasajes especiales de las Escrituras del AT. Esto se haca en cumplimiento literal de lo prescrito en Ex 13.9,16; Dt 6.8; 11.18. 
4. 23.5 Los judos piadosos llevaban flecos o borlas cosidos en las cuatro puntas del manto en seal de devocin (Nm 15.38; Dt 22.12). 
5. 23.6 Lc 14.7. 
6. 23.7 Rab: palabra hebrea que significa "mi maestro" y que se usaba como ttulo para los que enseaban las Escrituras del AT. De ah provienen los trminos castellanos rab y rabino. 
7. 23.8 En diversos ms. no aparece: el Cristo. 
8. 23.8,10 Stg 3.1. Advertencia para que los dirigentes en la iglesia no se hagan caudillos ni usurpen la autoridad de Cristo como Maestro y Gua. 
9. 23.9 Padre: ttulo de respeto aplicado a veces en el AT a un maestro (1 S 10.12; 2 R 2.12); en el NT se aplica especialmente a Dios (Mt 6.9 nota j). 
10. 23.11 Mt 20.26-27; Mc 9.35; 10.43-44; Lc 9.48; 22.26. 
11. 23.12 Cf. Job 22.29; Pr 29.23; Lc 14.11; 18.14. 
12. 23.13 Ay de vosotros...!: expresin de reproche y anuncio de juicio, al estilo proftico (cf. Jer 22.13; Am 6.1; y tambin Mt 11.21; 18.7). 
13. 23.14 Este v. no aparece en diversos ms. Cf. Mc 12.40; Lc 20.47. 
14. 23.15 Proslito, trmino griego usado para referirse a un pagano convertido al judasmo. 
15. 23.16 Mt 15.14. 
16. 23.17 Ex 30.29. 
17. 23.22 Trono de Dios: Is 66.1; Mt 5.34. 
18. 23.16-22 Sobre los juramentos, cf. Mt 5.33-37, y vase Mt 5.34-35 n. 
19. 23.23 La fe: o fidelidad. 
20. 23.23 Am 5.21-24; Miq 6.8. El mandato de la Ley mosaica de apartar para Dios la dcima parte de todo (Lv 27.30; Dt 14.22-23) fue aplicado rigurosamente por los rabinos a determinados artculos de poco valor, en tanto que hacan a un lado aspectos importantes del mensaje de los profetas. 
21. 23.24 De los animales mencionados en la Ley mosaica como inmundos, el mosquito era el ms pequeo (Lv 11.20-23) y el camello el ms grande (Lv 11.4). 
22. 23.25 Se refiere a la purificacin ritual (cf. Mc 7.3-4). 
23. 23.27 Los sepulcros se pintaban de blanco para evitar que alguien los tocara accidentalmente y quedara ritualmente impuro (Nm 19.16). 
24. 23.29 Los estudios arqueolgicos indican que fue precisamente cerca del tiempo de Jess cuando en Palestina empezaron a construirse monumentos funerarios para honrar a los profetas. 
25. 23.31 Hijos: o descendientes. Entra aqu en juego el doble sentido de esta palabra: el de la relacin filial propiamente dicha y el de mostrar una persona las cualidades de otras, en este caso de los antepasados. Lc 11.48 utiliza el segundo sentido. 
26. 23.33 Cf. Mt 3.7; 12.34; Lc 3.7. 
27. 23.35 Abel: la primera vctima de asesinato (Gn 4.8). Zacaras: Quiz se refiere al ltimo de los asesinados que se mencionan en las Escrituras del AT (2 Cr 24.20-22), ya que 2 Cr es el ltimo libro segn el orden del canon hebreo. Sin embargo, ese Zacaras aparece all como "hijo del sacerdote Joiada", no como hijo de Berequas, que corresponde al profeta Zacaras (cf. Zac 1.1). 
28. 23.37 1 R 19.10; Jer 2.30; 26.20-23. 
29. 23.37 Para la imagen de la proteccin que un ave brinda debajo de las alas, cf. Sal 17.8; 36.7; 57.1; 61.4; 91.4. 
30. 23.38 Casa: Tambin puede aludir al templo. Cf. Jer 22.5. 
31. 23.39 Sal 118.26; Mt 21.9. 

Mateo 24


Jess predice la destruccin del templo 



(Mc 13.1-2; Lc 21.5-6)

1 [1] Jess sali del templo y, cuando ya se iba, se acercaron sus discpulos para mostrarle los edificios del templo. 2 Respondiendo l, les dijo: 
--Veis todo esto? De cierto os digo que no quedar aqu piedra sobre piedra que no sea derribada.[2] 

Seales antes del fin



(Mc 13.3-23; Lc 21.7-24)

3 Estando l sentado[3] en el Monte de los Olivos,[4] los discpulos se le acercaron aparte, diciendo: 
--Dinos, cundo sern estas cosas y qu seal habr de tu venida y del fin del siglo? 
4 Respondiendo Jess, les dijo: 
--Mirad que nadie os engae, 5 porque vendrn muchos en mi nombre, diciendo: "Yo soy el Cristo", y a muchos engaarn.[5] 6 Oiris de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbis, porque es necesario que todo esto acontezca, pero an no es el fin. 7 Se levantar nacin contra nacin y reino contra reino; y habr pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares.[6] 8 Pero todo esto es solo principio de dolores.[7] 
9 "Entonces os entregarn a tribulacin, os matarn y seris odiados por todos por causa de mi nombre.[8] 10 Muchos tropezarn entonces,[9] y se entregarn unos a otros, y unos a otros se odiarn. 11 Muchos falsos profetas se levantarn y engaarn a muchos; 12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriar. 13 Pero el que persevere hasta el fin, este ser salvo.[10] 14 Y ser predicado este evangelio del reino[11] en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendr el fin.[12] 
15 "Por tanto, cuando veis en el Lugar santo la abominacin desoladora[13] de la que habl el profeta Daniel --el que lee, entienda--,[14] 16 entonces los que estn en Judea, huyan a los montes. 17 El que est en la azotea,[15] no descienda para tomar algo de su casa; 18 y el que est en el campo, no vuelva atrs para tomar su capa.[16] 19 Pero ay de las que estn encinta y de las que cren en aquellos das! 20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sbado,[17] 21 porque habr entonces gran tribulacin, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora,[18] ni la habr. 22 Y si aquellos das no fueran acortados, nadie sera salvo; pero por causa de los escogidos, aquellos das sern acortados. 
23 "Entonces, si alguno os dice: "Mirad, aqu est el Cristo", o "Mirad, all est", no lo creis, 24 porque se levantarn falsos cristos y falsos profetas, y harn grandes seales y prodigios, de tal manera que engaarn, si es posible, aun a los escogidos. 25 Ya os lo he dicho antes. 26 As que, si os dicen: "Mirad, est en el desierto", no salgis; o "Mirad, est en los aposentos", no lo creis, 27 porque igual que el relmpago sale del oriente y se muestra hasta el occidente, as ser tambin la venida del Hijo del hombre.[19] 28 Dondequiera que est el cuerpo muerto, all se juntarn las guilas.[20] 

La venida del Hijo del hombre



(Mc 13.24-37; Lc 17.26-30,34-36; 21.25-33)

29 "Inmediatamente despus de la tribulacin de aquellos das, el sol se oscurecer, la luna no dar su resplandor, las estrellas caern del cielo y las potencias de los cielos sern conmovidas.[21] 30 Entonces aparecer la seal del Hijo del hombre en el cielo, y todas las tribus de la tierra harn lamentacin cuando vean al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo,[22] con poder y gran gloria. 31 Enviar sus ngeles con gran voz de trompeta y juntarn a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.[23] 
32 "De la higuera[24] aprended la parbola: Cuando ya su rama est tierna y brotan las hojas, sabis que el verano est cerca. 33 As tambin vosotros, cuando veis todas estas cosas, conoced que est cerca, a las puertas.[25] 34 De cierto os digo que no pasar esta generacin hasta que todo esto acontezca. 35 El cielo y la tierra pasarn, pero mis palabras no pasarn. 
36 "Pero del da y la hora nadie sabe, ni aun los ngeles de los cielos, sino solo mi Padre.[26] 37 Pero como en los das de No,[27] as ser la venida del Hijo del hombre, 38 pues como en los das antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casndose y dando en casamiento, hasta el da en que No entr en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llev a todos, as ser tambin la venida del Hijo del hombre. 40 Entonces estarn dos en el campo: uno ser tomado y el otro ser dejado. 41 Dos mujeres estarn moliendo en un molino: una ser tomada y la otra ser dejada. 
42 "Velad, pues, porque no sabis a qu hora ha de venir vuestro Seor. 43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiera a qu hora el ladrn habra de venir, velara y no lo dejara entrar en su casa.[28] 44 Por tanto, tambin vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendr a la hora que no pensis.[29] 

La fidelidad en el servicio



(Lc 12.41-48)

45 "Quin es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su seor sobre su casa para que les d el alimento a tiempo? 46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su seor venga, lo halle haciendo as. 47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes lo pondr. 48 Pero si aquel siervo malo dice en su corazn: "Mi seor tarda en venir", 49 y comienza a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, 50 vendr el seor de aquel siervo en da que este no espera, y a la hora que no sabe, 51 y lo castigar[30] duramente y pondr su parte con los hipcritas; all ser el lloro y el crujir de dientes.[31] 
						 NOTAS:

1. 24.1--25.46 Quinto discurso principal de Jess: sobre el fin de la edad presente (caps. 24--25); vase Introduccin. El discurso parece entrelazar el anuncio de la cada de Jerusaln con profecas sobre el regreso del Hijo del hombre y el fin del mundo. 
2. 24.2 Jerusaln fue destruida por el ejrcito romano comandado por el emperador Tito, en el ao 70 d.C. (cf. Lc 19.44). 
3. 24.3 Estando l sentado: para ensear. Vase Mt 5.1 n. 
4. 24.3 Monte de los Olivos: Vase Mt 21.1 nota c. 
5. 24.5 1 Jn 2.18. 
6. 24.6-7 Is 19.2; Ap 6.3-8,12-17. 
7. 24.8 Principio de dolores: lit. dolores de parto; la expresin evoca imgenes relativas al nacimiento de una nueva era; cf. Jn 16.21-22. Cf. tambin Is 66.7-9. 
8. 24.9 Mt 10.17-18,22; Jn 16.2. 
9. 24.10 Cf. 2 Ts 2.3. 
10. 24.13 Mt 10.22; Ap 2.10,26. 
11. 24.14 Del reino: es decir, del reino de Dios. 
12. 24.14 Mt 28.19; Ro 1.5,8; 10.18; Col 1.23; 1 Ts 1.8. 
13. 24.15 La abominacin desoladora: expresin tomada del libro de Daniel; cf. Dn 9.27; 11.31; 12.11. Aqu se aplica especialmente a la destruccin de Jerusaln y la profanacin del templo por el ejrcito romano, lo cual tuvo lugar en el ao 70 d.C. Cf. Lc 21.20. 
14. 24.15 El que lee, entienda: advertencia a los de la comunidad cristiana, ya que el v. tendra un sentido oculto para los de afuera. 
15. 24.17 Las casas de Palestina tenan una azotea a la que se llegaba desde el exterior por unas gradas, y se usaba como terraza. 
16. 24.17-18 Lc 17.31. 
17. 24.20 Adems de fro, el invierno en Palestina era lluvioso y durante l se haca difcil viajar. En sbado estaba prohibido iniciar cualquier viaje de ms de 1 km aprox. Muchos han visto en 24.15-20 una alusin a los horrores de la guerra de los romanos contra los judos de Palestina durante los aos 66-70 d.C. 
18. 24.21 Dn 12.1; Ap 7.14. 
19. 24.26-27 Lc 17.23-24. 
20. 24.28 Lc 17.37. guilas: otra posible traduccin: buitres. Expresin proverbial; aqu puede sugerir que el regreso del Hijo del hombre estar acompaado de signos evidentes para todos, as como la presencia de un cadver en el desierto se da a conocer por las aves de rapia que se renen (cf. Job 39.30). 
21. 24.29 El lenguaje recoge imgenes tomadas del AT (Is 13.9-10; 34.4; Jer 4.23-26; Ez 32.7; Jl 2.10-11; 2.31; 3.15; Am 8.9; Sof 1.15) y reflejadas tambin en Ap 6.12-13; 8.12. Potencias de los cielos: los astros, considerados como potencias espirituales, o bien los espritus que dominaban sobre ellos. 
22. 24.30 Dn 7.13; Ap 1.7. 
23. 24.31 Is 27.13; Mt 13.41-42,49-50; 1 Co 15.52; 1 Ts 4.16. 
24. 24.32 La higuera: rbol comn en Palestina; el brote de sus hojas en primavera anuncia que el verano est para llegar. 
25. 24.33 Est cerca, a las puertas: Esta frase tambin puede entenderse as: el momento decisivo ya est a punto de llegar. 
26. 24.36 Hch 1.6-7. Cielos, sino: otros ms. dicen: cielos, ni el Hijo, sino. 
27. 24.37-39 Gn 6.5-12; 7.6-24. 
28. 24.43 No lo dejara entrar en su casa, a robar. Vase Mt 6.19-20 n. 
29. 24.42-44 Lc 12.39-40; 1 Ts 5.2; 2 P 3.10; Ap 3.3; 16.15. 
30. 24.51 Lo castigar: lit. lo cortar en dos. Otra posible traduccin: lo separar o lo fulminar (cf. Lv 17.10,14; 20.18; Ez 25.7). 
31. 24.51 All ser el lloro y el crujir de dientes: Expresin que significa "sufrimiento y desesperacin". Vase Mt 8.12 n. 

Mateo 25


Parbola de las diez vrgenes

1 "Entonces el reino de los cielos ser semejante a diez vrgenes que, tomando sus lmparas, salieron a recibir al novio.[1] 2 Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. 3 Las insensatas, tomando sus lmparas, no tomaron consigo aceite; 4 pero las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lmparas. 5 Como el novio tardaba, cabecearon todas y se durmieron. 6 Y a la medianoche se oy un clamor: "Aqu viene el novio, salid a recibirlo!" 7 Entonces todas aquellas vrgenes se levantaron y arreglaron sus lmparas. 8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lmparas se apagan". 9 Pero las prudentes respondieron diciendo: "Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id ms bien a los que venden y comprad para vosotras mismas". 10 Pero mientras ellas iban a comprar, lleg el novio; y las que estaban preparadas entraron con l a la boda,[2] y se cerr la puerta. 11 Despus llegaron tambin las otras vrgenes, diciendo: "Seor, seor, brenos!" 12 Pero l, respondiendo, dijo: "De cierto os digo que no os conozco".[3] 13 Velad, pues, porque no sabis el da ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.[4] 

Parbola de los talentos

14 "El reino de los cielos es como un hombre que, yndose lejos, llam a sus siervos[5] y les entreg sus bienes. 15 A uno dio cinco talentos,[6] a otro dos y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 16 El que recibi cinco talentos fue y negoci con ellos, y gan otros cinco talentos. 17 Asimismo el que recibi dos, gan tambin otros dos. 18 Pero el que recibi uno hizo un hoyo en la tierra y escondi el dinero de su seor. 
19 "Despus de mucho tiempo regres el seor de aquellos siervos y arregl cuentas con ellos. 20 Se acerc el que haba recibido cinco talentos y trajo otros cinco talentos, diciendo: "Seor, cinco talentos me entregaste; aqu tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos". 21 Su seor le dijo: "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondr.[7] Entra en el gozo de tu seor". 22 Se acerc tambin el que haba recibido dos talentos y dijo: "Seor, dos talentos me entregaste; aqu tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos". 23 Su seor le dijo: "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondr. Entra en el gozo de tu seor". 24 Pero acercndose tambin el que haba recibido un talento, dijo: "Seor, te conoca que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por lo cual tuve miedo, y fui y escond tu talento en la tierra; aqu tienes lo que es tuyo". 26 Respondiendo su seor, le dijo: "Siervo malo y negligente, sabas que siego donde no sembr y que recojo donde no esparc. 27 Por tanto, debas haber dado mi dinero a los banqueros y, al venir yo, hubiera recibido lo que es mo con los intereses. 28 Quitadle, pues, el talento y dadlo al que tiene diez talentos, 29 porque al que tiene, le ser dado y tendr ms; y al que no tiene, aun lo que tiene le ser quitado.[8] 30 Y al siervo intil echadlo en las tinieblas de afuera; all ser el lloro y el crujir de dientes".[9] 

El juicio de las naciones

31 "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y todos los santos ngeles con l,[10] entonces se sentar en su trono de gloria,[11] 32 y sern reunidas delante de l todas las naciones; entonces apartar los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33 Y pondr las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.[12] 34 Entonces el Rey dir a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundacin del mundo, 35 porque tuve hambre y me disteis de comer;[13] tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; 36 estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la crcel y fuisteis a verme". 37 Entonces los justos le respondern diciendo: "Seor, cundo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 Y cundo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te vestimos? 39 O cundo te vimos enfermo o en la crcel, y fuimos a verte?" 40 Respondiendo el Rey, les dir: "De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos ms pequeos, a m lo hicisteis".[14] 
41 "Entonces dir tambin a los de la izquierda: "Apartaos de m, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ngeles,[15] 42 porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la crcel, y no me visitasteis". 44 Entonces tambin ellos le respondern diciendo: "Seor, cundo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la crcel, y no te servimos?" 45 Entonces les responder diciendo: "De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos ms pequeos, tampoco a m lo hicisteis".[16] 46 Irn estos al castigo eterno y los justos a la vida eterna.[17] 
						 NOTAS:

1. 25.1 En una boda oriental, el novio se diriga a la casa de la novia para recibirla de manos de sus padres; luego iban acompaados por doncellas o vrgenes y otros convidados hasta la casa del novio o de sus padres, donde se celebraba el banquete nupcial. Las lmparas ardan con aceite de oliva. Cf. Lc 12.35-38. 
2. 25.10 Cf. Ap 19.9. 
3. 25.11-12 Mt 7.21-23; Lc 13.25. 
4. 25.13 Mt 24.42; Mc 13.33,35; Lc 12.40. En diversos ms. no aparece: en que el Hijo del hombre ha de venir. 
5. 25.14 Sus siervos lit. esclavos; en esa poca, haba esclavos de confianza a quienes sus amos encargaban los bienes. 
6. 25.15 Cinco talentos. Un talento equivala a seis mil denarios, o sea, al salario por seis mil das de trabajo. Cinco talentos equivaldra al salario de casi cien aos de trabajo de un obrero. Vase Tabla de pesas, medidas y monedas. 
7. 25.21 Lc 16.10. 
8. 25.29 Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18. 
9. 25.30 All ser el lloro y el crujir de dientes: Vase Mt 8.12 n. 
10. 25.31 Mt 16.27. 
11. 25.31 Mt 19.28. 
12. 25.32-33 Ez 34.17-20. En Palestina las ovejas y las cabras pastaban juntas, pero se las guardaba en corrales separados. Las ovejas eran consideradas de mayor estima que las cabras. 
13. 25.35-36 Is 58.6-10; cf. Ez 18.7; Heb 13.3; Stg 1.27; 2.15-16. 
14. 25.40 Mt 10.40-42; 18.5. 
15. 25.41 Ap 20.10,15. 
16. 25.45 Cf. 1 Co 8.12. 
17. 25.46 Dn 12.2; Jn 5.29. 

Mateo 26


El complot contra Jess



(Mc 14.1-2; Lc 22.1-2; Jn 11.45-53)

1 Cuando acab Jess todas estas palabras,[1] dijo a sus discpulos: 2 "Sabis que dentro de dos das se celebra la Pascua,[2] y el Hijo del hombre ser entregado para ser crucificado". 
3 Entonces los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del Sumo sacerdote, llamado Caifs,[3] 4 y se confabularon para prender con engao a Jess, y matarlo. 5 Pero decan: "No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo".[4] 

Jess es ungido en Betania 



(Mc 14.3-9; Jn 12.1-8)

6 [5] Estando Jess en Betania, en casa de Simn el leproso,[6] 7 se le acerc una mujer con un vaso de alabastro[7] de perfume muy costoso, y lo derram sobre la cabeza de l, que estaba sentado a la mesa. 8 Al ver esto, los discpulos se enojaron y dijeron: 
--Para qu este desperdicio?, 9 pues esto poda haberse vendido a buen precio y haberse dado a los pobres. 
10 Al darse cuenta Jess, les dijo: 
--Por qu molestis a esta mujer? Lo que ha hecho conmigo es una buena obra, 11 porque siempre tendris pobres con vosotros,[8] pero a m no siempre me tendris, 12 pues al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura.[9] 13 De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, tambin se contar lo que esta ha hecho, para memoria de ella. 

Judas ofrece entregar a Jess



(Mc 14.10-11; Lc 22.3-6)

14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes 15 y les dijo: "Qu me queris dar, y yo os lo entregar? 
Ellos le asignaron treinta piezas de plata".[10] 16 Desde entonces buscaba oportunidad para entregarlo. 

La Cena del Seor



(Mc 14.12-25; Lc 22.7-23; Jn 13.21-30; 1 Co 11.23-26)

17 El primer da de la fiesta de los Panes sin levadura,[11] se acercaron los discpulos a Jess, dicindole: 
--Dnde quieres que preparemos para que comas la Pascua? 
18 l dijo: 
--Id a la ciudad, a cierto hombre, y decidle: "El Maestro dice: Mi tiempo est cerca; en tu casa celebrar la Pascua con mis discpulos ".[12] 
19 Los discpulos hicieron como Jess les mand y prepararon la Pascua.[13] 
20 Cuando cay la noche se sent a la mesa[14] con los doce. 21 Y mientras coman, dijo: 
--De cierto os digo que uno de vosotros me va a entregar. 
22 Entristecidos en gran manera, comenz cada uno de ellos a preguntarle: 
--Soy yo, Seor? 
23 Entonces l, respondiendo, dijo: 
--El que mete la mano conmigo en el plato, ese me va a entregar.[15] 24 A la verdad el Hijo del hombre va, tal como est escrito de l, pero ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. 
25 Entonces, respondiendo Judas, el que lo iba a entregar, dijo: 
--Soy yo, Maestro? 
Le dijo: 
--T lo has dicho. 
26 Mientras coman, tom Jess el pan, lo bendijo, lo parti y dio a sus discpulos, diciendo: 
--Tomad, comed; esto es mi cuerpo.[16] 
27 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: 
--Bebed de ella todos, 28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto[17] que por muchos es derramada para perdn de los pecados.[18] 29 Os digo que desde ahora no beber ms de este fruto de la vid hasta aquel da en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.[19] 

Jess anuncia la negacin de Pedro



(Mc 14.26-31; Lc 22.31-34; Jn 13.36-38)

30 Despus de haber cantado el himno,[20] salieron al Monte de los Olivos. 31 Entonces Jess les dijo: 
--Todos vosotros os escandalizaris de m esta noche, pues escrito est: "Herir al pastor y las ovejas del rebao sern dispersadas".[21] 32 Pero despus que haya resucitado, ir delante de vosotros a Galilea.[22] 
33 Respondiendo Pedro, le dijo: 
--Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizar. 
34 Jess le dijo: 
--De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante,[23] me negars tres veces. 
35 Pedro le dijo: 
--Aunque tenga que morir contigo, no te negar. 
Y todos los discpulos dijeron lo mismo. 

Jess ora en Getseman



(Mc 14.32-42; Lc 22.39-46)

36 Entonces lleg Jess con ellos a un lugar que se llama Getseman,[24] y dijo a sus discpulos: 
--Sentaos aqu, entre tanto que voy all y oro. 
37 Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo,[25] comenz a entristecerse y a angustiarse en gran manera. 38 Entonces Jess les dijo: 
--Mi alma est muy triste, hasta la muerte;[26] quedaos aqu y velad conmigo. 
39 Yendo un poco adelante, se postr sobre su rostro, orando y diciendo: "Padre mo, si es posible, pase de m esta copa;[27] pero no sea como yo quiero, sino como t". 
40 Volvi luego a sus discpulos y los hall durmiendo, y dijo a Pedro: 
--As que no habis podido velar conmigo una hora? 41 Velad y orad para que no entris en tentacin;[28] el espritu a la verdad est dispuesto, pero la carne es dbil. 
42 Otra vez fue y or por segunda vez, diciendo: "Padre mo, si no puede pasar de m esta copa sin que yo la beba, hgase tu voluntad". 
43 Volvi otra vez y los hall durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueo. 44 Y dejndolos, se fue de nuevo y or por tercera vez, diciendo las mismas palabras. 45 Entonces se acerc a sus discpulos y les dijo: 
--Dormid ya y descansad![29] Ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores. 46 Levantaos, vamos! Ved, se acerca el que me entrega. 

Arresto de Jess



(Mc 14.43-50; Lc 22.47-53; Jn 18.2-11)

47 An estaba l hablando cuando lleg Judas, uno de los doce, y con l mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. 48 Y el que lo entregaba les haba dado seal, diciendo: "Al que yo bese, ese es; prendedlo". 49 En seguida se acerc a Jess y dijo: 
--Salve, Maestro! 
Y lo bes.[30] 50 Jess le dijo: 
--Amigo, a qu vienes?[31] 
Entonces se acercaron y echaron mano a Jess, y lo prendieron. 51 Pero uno de los que estaban con Jess, echando mano de su espada, hiri a un siervo del Sumo sacerdote y le quit la oreja. 52 Entonces Jess le dijo: 
--Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que tomen espada, a espada perecern. 53 Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que l no me dara ms de doce legiones[32] de ngeles? 54 Pero cmo entonces se cumpliran las Escrituras, de que es necesario que as se haga? 
55 En aquella hora dijo Jess a la gente: 
--Como contra un ladrn habis salido con espadas y con palos para prenderme? Cada da me sentaba con vosotros enseando en el templo,[33] y no me prendisteis. 56 Pero todo esto sucede para que se cumplan las Escrituras de los profetas. 
Entonces todos los discpulos, dejndolo, huyeron. 

Jess ante el Concilio



(Mc 14.53-65; Lc 22.54,63-71; Jn 18.12-14,19-24)

57 Los que prendieron a Jess lo llevaron al Sumo sacerdote Caifs,[34] adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos. 58 Pero Pedro lo sigui de lejos hasta el patio del Sumo sacerdote; y entrando, se sent con los guardias para ver el fin. 59 Los principales sacerdotes, los ancianos y todo el Concilio, buscaban falso testimonio contra Jess para entregarlo a la muerte, 60 pero no lo hallaron, aunque se presentaron muchos testigos falsos. Pero al fin vinieron dos testigos falsos,[35] 61 que dijeron: 
--Este dijo: "Puedo derribar el templo de Dios y en tres das reedificarlo".[36] 
62 Se levant el Sumo sacerdote y le pregunt: 
--No respondes nada? Qu testifican estos contra ti?[37] 
63 Pero Jess callaba.[38] Entonces el Sumo sacerdote le dijo: 
--Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si eres t el Cristo, el Hijo de Dios. 
64 Jess le dijo: 
--T lo has dicho.[39] Y adems os digo que desde ahora veris al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder de Dios y viniendo en las nubes del cielo.[40] 
65 Entonces el Sumo sacerdote rasg sus vestiduras, diciendo: 
--Ha blasfemado! Qu ms necesidad tenemos de testigos? Ahora mismo habis odo su blasfemia. 66 Qu os parece? 
Y respondiendo ellos, dijeron: 
--Es reo de muerte![41] 
67 Entonces lo escupieron en el rostro y le dieron puetazos; y otros lo abofeteaban,[42] 68 diciendo: 
--Profetzanos, Cristo, quin es el que te golpe. 

Pedro niega a Jess



(Mc 14.66-72; Lc 22.55-62; Jn 18.15-18,25-27)

69 Estando Pedro sentado fuera, en el patio, se le acerc una criada y le dijo: 
--T tambin estabas con Jess, el galileo. 
70 Pero l neg delante de todos, diciendo: 
--No s lo que dices. 
71 Saliendo l a la puerta, lo vio otra y dijo a los que estaban all: 
--Tambin este estaba con Jess, el nazareno. 
72 Pero l neg otra vez con juramento: 
--No conozco al hombre! 
73 Un poco despus, acercndose los que por all estaban, dijeron a Pedro: 
--Verdaderamente tambin t eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. 
74 Entonces l comenz a maldecir y a jurar:[43] 
--No conozco al hombre! 
Y en seguida cant el gallo. 75 Entonces Pedro se acord de las palabras que Jess le haba dicho: "Antes que cante el gallo, me negars tres veces".[44] Y saliendo fuera, llor amargamente. 
						 NOTAS:

1. 26.1 Cuando acab Jess todas estas palabras: Vase Mt 7.28 n. 
2. 26.2 Pascua: fiesta que conmemora la liberacin de los israelitas de su esclavitud en Egipto (Ex 12.1-27; Dt 16.1-8); vase Concordancia temtica. (La Semana Santa del actual calendario cristiano cae aprox. en las mismas fechas de la Pascua juda, ya que la pasin de Jess tuvo lugar durante la semana de esta fiesta.) 
3. 26.3 Sumo sacerdote: el principal sacerdote judo, o jefe de los sacerdotes; vase Concordancia temtica. 
4. 26.5 Para que no se haga alboroto...: Vase Mc 14.1-2 n. 
5. 26.6-13 El relato de esta seccin tiene muchas semejanzas con el de Lc 7.37-38. 
6. 26.6 Simn el leproso: Probablemente se trata de uno que antes haba padecido de lepra. 
7. 26.7 Alabastro: piedra blanda y fina con la que se fabricaban frascos para perfume. 
8. 26.11 Dt 15.11. 
9. 26.8-12 Entre los judos, el dar sepultura respetuosa a los muertos era considerado como un acto de caridad an ms encomiable que dar limosna a los pobres. 
10. 26.15 Precio tradicional de un esclavo (Ex 21.32; cf. tambin Zac 11.12). 
11. 26.17 Fiesta de los Panes sin levadura: fiesta juda que duraba siete das a partir de la Pascua. En la Pascua misma se celebraba una cena familiar en la que se coma el cordero sacrificado para tal ocasin (Lc 22.7 n.). Vanse en la Concordancia temtica: Pan sin levadura y Pascua. 
12. 26.18 Se puede pensar que Jess haba hecho algn arreglo previo; vase Lc 22.10-11 n. 
13. 26.19 Dt 16.5-8. 
14. 26.20 Se sent a la mesa: lit. se recost. En ocasiones como esta, no se usaban sillas, sino que los comensales se recostaban sobre divanes, apoyndose en el brazo izquierdo (cf. Jn 13.23 nota r). 
15. 26.23 Jn 13.18; cf. Sal 41.9. Haba un plato comn lleno de salsa dulce en el que se remojaba el pan y las "hierbas amargas" (Ex 12.8); el traidor estaba ya a punto de romper la solidaridad que aquel acto significaba. 
16. 26.26-28 Adems de los pasajes paralelos, cf. Jn 6.51-58. 
17. 26.28 Mi sangre del nuevo pacto: Cf. Ex 24.6-8; Jer 31.31-34; Zac 9.11; Heb 10.29; 13.20; vase Lc 22.20 n. 
18. 26.28 Cf. Ro 3.25; Ef 2.13; 1 Jn 1.7. 
19. 26.29 Vase Mt 8.11 nota i. 
20. 26.30 Cantado el himno: o el salmo. Por lo general, la cena de la Pascua comenzaba con el canto de los Salmos 113--114, y terminaba con los Salmos 115--118. 
21. 26.31 Jess cita Zac 13.7, pasaje en el que Dios ordena a la espada que mate al pastor, o sea al jefe, exponiendo as al pueblo a la prueba final, de la cual saldr un resto fiel (Zac 13.8-9). Cf. tambin Jn 16.32. 
22. 26.32 Mt 28.7,10,16; Mc 16.7; cf. Jn 21.1. 
23. 26.34 Respecto al canto del gallo, vase 26.75 n. 
24. 26.36 Jn 18.1. Getseman: un jardn o huerto cerca de Jerusaln; el sitio tradicional, y probablemente autntico, se halla al pie del Monte de los Olivos. 
25. 26.37 Los dos hijos de Zebedeo: Santiago y Juan. 
26. 26.38 Sal 42.6; Jn 12.27. 
27. 26.39 Esta copa: imagen usada para referirse al sufrimiento, al castigo o a una prueba difcil (cf. Is 51.17; Ez 23.31-34). Cf. tambin Heb 5.7-8. 
28. 26.41 En tentacin: Vase Lc 22.40 n. 
29. 26.45 Dormid ya y descansad!: dicho con un toque de irona. Otra posible traduccin: Segus durmiendo y descansando? 
30. 26.48-49 El beso en la mejilla era un saludo de respeto que un discpulo daba al rabino a quien reconoca como maestro. 
31. 26.50 A qu vienes?: o Adelante con tus planes. 
32. 26.53 Doce legiones: En el ejrcito romano, una legin se compona de un mximo de 6000 soldados. 
33. 26.55 Lc 19.47; 21.37; Jn 18.19-21. 
34. 26.57 Caifs fue Sumo sacerdote, o sea, jefe de los sacerdotes judos, durante los aos 18-36 d.C. Mt y Mc mencionan primero una reunin del Sanedrn o Junta suprema de los judos (Mt 26.57-75; Mc 14.53-72), durante la noche, para formular los cargos contra Jess. La sesin de la maana (Mt 27.1-2; Mc 15.1) debi de convocarse para ratificar el acuerdo tomado en la noche. 
35. 26.60 Segn la Ley juda, era necesario contar con dos o ms testigos que concordaran (Nm 35.30; Dt 19.15). 
36. 26.61 Cf. Jn 2.19-22; adems, Jess haba anunciado a sus discpulos la destruccin literal del templo (Mt 24.1-2). 
37. 26.62 No respondes... contra ti?: otra posible traduccin: No contestas nada a lo que estos dicen contra ti? 
38. 26.63 Mt 27.12,14; Lc 23.9; Jn 19.9. Cf. Is 53.7. 
39. 26.64 T lo has dicho: respuesta enigmtica, que puede significar Eres t quien lo dices o As es, como t lo has dicho (cf. Mt 27.11 n.). 
40. 26.64 Sal 110.1; Dn 7.13. Del poder de Dios: Vase Mc 14.62 nota m. 
41. 26.65-66 Jn 19.7; cf. Lv 24.15-16. 
42. 26.67 Is 50.6; 53.5. 
43. 26.74 A maldecir y a jurar: es decir, exponindose a maldicin en caso de no decir la verdad. 
44. 26.75 Segn el uso romano, se hablaba del primer canto del gallo para referirse al fin de la tercera vigilia de la noche (que terminaba aprox. a las tres de la maana); pero aqu, el canto mismo del gallo es el que sirve como recordatorio a Pedro de las palabras de Jess (v. 74-75).

Mateo 27


Tabla - Palabras de Jess en la Cruz



Jess ante Pilato



(Mc 15.1; Lc 23.1-2; Jn 18.28-32)

1 Cuando lleg la maana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo dispusieron contra Jess un plan[1] para entregarlo a muerte. 2 Lo llevaron atado y lo entregaron a Poncio Pilato,[2] el gobernador. 

Muerte de Judas

3 Entonces Judas, el que lo haba entregado, viendo que era condenado, devolvi arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,[3] 4 diciendo: 
--Yo he pecado entregando sangre inocente. 
Pero ellos dijeron: 
--Qu nos importa a nosotros? All t! 
5 Entonces, arrojando las piezas de plata en el templo, sali, y fue y se ahorc. 6 Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: 
--No est permitido echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. 
7 Y, despus de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. 8 Por lo cual aquel campo se llama hasta el da de hoy: "Campo de sangre". 9 As se cumpli lo dicho por el profeta Jeremas, cuando dijo: "Tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, segn precio puesto por los hijos de Israel, 10 y las dieron para el campo del alfarero, como me orden el Seor".[4] 

Pilato interroga a Jess



(Mc 15.2-5; Lc 23.3-5; Jn 18.33-38)

11 Jess, pues, estaba en pie delante del gobernador; y este le pregunt, diciendo: 
--Eres t el Rey de los judos? 
Jess le dijo: 
--T lo dices.[5] 
12 Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondi. 13 Pilato entonces le dijo: 
--No oyes cuntas cosas testifican contra ti? 
14 Pero Jess no le respondi ni una palabra,[6] de tal manera que el gobernador estaba muy asombrado. 

Jess es sentenciado a muerte



(Mc 15.6-20; Lc 23.13-25; Jn 18.38--19.16)

15 Ahora bien, en el da de la fiesta[7] acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisieran. 16 Y tenan entonces un preso famoso llamado Barrabs.[8] 17 Reunidos, pues, ellos, les pregunt Pilato: 
--A quin queris que os suelte: a Barrabs o a Jess, llamado el Cristo? 
18 (porque saba que por envidia lo haban entregado). 19 Y estando l sentado en el tribunal, su mujer le mand a decir: 
--No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueos por causa de l. 
20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud[9] que pidiera a Barrabs y que se diera muerte a Jess. 21 Respondiendo el gobernador, les dijo: 
--A cul de los dos queris que os suelte? 
Y ellos dijeron: 
--A Barrabs. 
22 Pilato les pregunt: 
--Qu, pues, har de Jess, llamado el Cristo? 
Todos le dijeron: 
--Sea crucificado! 
23 El gobernador les dijo: 
--Pues qu mal ha hecho? 
Pero ellos gritaban an ms, diciendo: 
--Sea crucificado! 
24 Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se haca ms alboroto, tom agua y se lav las manos[10] delante del pueblo, diciendo: 
--Inocente soy yo de la sangre de este justo.[11] All vosotros. 
25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: 
--Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos. 
26 Entonces les solt a Barrabs, y habiendo azotado a Jess, lo entreg para ser crucificado.[12] 
27 Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jess al pretorio[13] y reunieron alrededor de l a toda la compaa. 28 Lo desnudaron y le echaron encima un manto escarlata;[14] 29 pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas,[15] y una caa en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de l, se burlaban, diciendo: 
--Salve, rey de los judos! 
30 Le escupan, y tomando la caa lo golpeaban en la cabeza.[16] 31 Despus de haberse burlado de l, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos y lo llevaron para crucificarle.[17] 

Crucifixin y muerte de Jess 



(Mc 15.21-41; Lc 23.26-49; Jn 19.17-30)

32 [18] Al salir hallaron a un hombre de Cirene[19] que se llamaba Simn; a este obligaron a que llevara la cruz. 33 Cuando llegaron a un lugar llamado Glgota,[20] (que significa: "Lugar de la Calavera"), 34 le dieron a beber vinagre mezclado con hiel;[21] pero, despus de haberlo probado, no quiso beberlo. 
35 Cuando lo hubieron crucificado, repartieron entre s sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliera lo dicho por el profeta: "Repartieron entre s mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes".[22] 36 Y sentados lo custodiaban all. 37 Pusieron sobre su cabeza su causa escrita: "Este es Jess, el rey de los judos".[23] 
38 Entonces crucificaron con l a dos ladrones,[24] uno a la derecha y otro a la izquierda. 39 Los que pasaban lo insultaban meneando la cabeza[25] 40 y diciendo: "T, el que derribas el templo y en tres das lo reedificas,[26] slvate a ti mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz".[27] 
41 De esta manera tambin los principales sacerdotes, junto con los escribas, los fariseos y los ancianos, se burlaban de l y decan: 42 "A otros salv, pero a s mismo no se puede salvar. Si es el Rey de Israel, que descienda ahora de la cruz, y creeremos en l. 43 Confi en Dios; lbrelo ahora si le quiere,[28] porque ha dicho: "Soy Hijo de Dios"".[29] 
44 Del mismo modo lo insultaban los ladrones que haban sido crucificados con l. 
45 Desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.[30] 46 Cerca de la hora novena, Jess clam a gran voz, diciendo: "El, El, lama sabactani?" (que significa: "Dios mo, Dios mo, por qu me has desamparado?").[31] 
47 Algunos de los que estaban all decan al orlo: 
--A Elas llama este.[32] 
48 Al instante, corriendo uno de ellos, tom una esponja, la empap de vinagre, la puso en una caa y le dio a beber.[33] 
49 Pero los otros decan: 
--Deja, veamos si viene Elas a librarlo. 
50 Pero Jess, habiendo otra vez clamado a gran voz, entreg el espritu. 
51 Entonces el velo[34] del templo se rasg en dos, de arriba abajo; la tierra tembl, las rocas se partieron, 52 los sepulcros se abrieron y muchos cuerpos de santos que haban dormido, se levantaron; 53 y despus que l resucit, salieron de los sepulcros, entraron en la santa ciudad y aparecieron a muchos. 54 El centurin y los que estaban con l custodiando a Jess, al ver el terremoto y las cosas que haban sido hechas, llenos de miedo dijeron: "Verdaderamente este era Hijo de Dios". 
55 Estaban all muchas mujeres mirando de lejos, las cuales haban seguido a Jess desde Galilea, sirvindolo.[35] 56 Entre ellas estaban Mara Magdalena, Mara la madre de Jacobo y de Jos, y la madre de los hijos de Zebedeo.[36] 

Jess es sepultado



(Mc 15.42-47; Lc 23.50-56; Jn 19.38-42)

57 Cuando cay la noche,[37] lleg un hombre rico, de Arimatea,[38] llamado Jos, que tambin haba sido discpulo de Jess. 58 Este fue a Pilato y pidi el cuerpo de Jess. Entonces Pilato mand que se le diera el cuerpo. 59 Y tomando Jos el cuerpo, lo envolvi en una sbana limpia 60 y lo puso en su sepulcro nuevo, que haba labrado en la pea; y despus de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.[39] 61 Estaban all Mara Magdalena y la otra Mara,[40] sentadas delante del sepulcro. 

La guardia ante la tumba

62 Al da siguiente, que es despus de la preparacin,[41] se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato 63 y le dijeron: 
--Seor, nos acordamos que aquel mentiroso, estando en vida, dijo: "Despus de tres das resucitar".[42] 64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer da, no sea que vayan sus discpulos de noche, lo hurten y digan al pueblo: "Resucit de entre los muertos". Y ser el ltimo engao peor que el primero. 
65 Pilato les dijo: 
--Ah tenis una guardia;[43] id, aseguradlo como sabis. 
66 Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia. 
						 NOTAS:

1. 27.1 Vase Mt 26.57 n. 
2. 27.2 Poncio Pilato era procurador o gobernador romano; gobern Judea en los aos 26-36 d.C. Vase Mt 27.11 n. 
3. 27.3-8 Hch 1.18-19. 
4. 27.9-10 La cita parece corresponder a Zac 11.12-13, con ciertas modificaciones; el uso del nombre de Jeremas se debe quiz a que este se refiri al alfarero (Jer 18.1-7) y tambin a la compra de un campo (Jer 32.6-15). Vase Mt 1.22 n. 
5. 27.11 La pregunta de Pilato, y la respuesta de Jess, corresponden a la pregunta y respuesta ante el Concilio en Mt 26.63-64. Como seguramente Pilato no entendera el concepto que los judos tenan del Mesas, lo ms fcil para ellos era acusar a Jess de pretender ser rey, cosa que el gobernador interpretara como un acto de rebelin contra Roma. La respuesta T lo dices poda significar simplemente S, o tambin poda indicar que Jess admita ser rey, pero no en el sentido en que lo entenda el gobernador. Vase Mt 26.64 nota l. 
6. 27.12-14 Ni una palabra: Is 53.7; Mt 26.63; Lc 23.9; Jn 19.9. 
7. 27.15 La fiesta: la de la Pascua (Mt 26.2 n.). 
8. 27.16 Barrabs: Pilato pidi al pueblo, con cierta aspereza, que escogiera entre Jess y Barrabs. 
9. 27.20 La multitud parece haber sido una chusma reunida por iniciativa de los sacerdotes y ancianos; nada da base para identificarla con la multitud de Mt 21.8-11. 
10. 27.24 Se lav las manos: gesto para indicar inocencia; cf. Dt 21.1-9; Sal 26.6. 
11. 27.24 En diversos ms. no aparece justo. 
12. 27.26 Para ser crucificado: Vase Crucifixin, cruz en la Concordancia temtica. Antes de ser crucificado, el sentenciado era azotado con un ltigo de varias puntas lacerantes. 
13. 27.27 El pretorio, o palacete-fortaleza donde se alojaba el gobernador, quien viva en Cesarea pero pasaba ciertas temporadas en Jerusaln. El lugar pudo ser el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana. 
14. 27.28 Cf. Lc 23.11. Manto escarlata: probablemente una capa militar de ese color que sugera, a manera de burla, la prpura con la que se vestan los reyes. 
15. 27.29 La corona... de espinas y la caa o vara, eran una imitacin burlona de la corona y el cetro de un rey. 
16. 27.30 Cf. Is 50.6. 
17. 27.31 Por lo general, la crucifixin se converta en un espectculo, y se obligaba al condenado a llevar a cuestas el pesado travesao de la cruz en que lo iban a colgar (vase Mt 10.38 n.). 
18. 27.32-56 En esta seccin el autor alude repetidamente al Sal 22 y a otros salmos (vanse notas respectivas), considerndolos como profecas de la muerte de Jess. 
19. 27.32 Cirene: ciudad helenstica, o de cultura griega, en la costa norte de frica, poblada en parte por judos. Respecto a los hijos de Simn, vase Mc 15.21 n. 
20. 27.33 Glgota: Vase Concordancia temtica. 
21. 27.34 Sal 69.21. 
22. 27.35 Alusin al Sal 22.18. En diversos ms. no aparece: para que se cumpliera lo dicho por el profeta: "Repartieron entre s mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes". 
23. 27.37 Era comn exponer pblicamente el delito del criminal; en el caso de Jess, la inscripcin indicaba que era un sedicioso que aspiraba al ttulo de rey. 
24. 27.38 Dos ladrones: Tambin puede traducirse por insurrectos o malhechores. 
25. 27.39 El autor usa el lenguaje de Sal 22.7; cf. Sal 109.25. 
26. 27.40 Mt 26.61; Jn 2.19; Hch 6.14. 
27. 27.40 Cf. Mt 4.3,6. 
28. 27.43 Cita del Sal 22.8. 
29. 27.43 Jn 5.18; 10.36; 19.7. 
30. 27.45 Cf. Jl 2.31; Am 8.9. Desde la hora sexta... hasta la hora novena: Desde el medioda... hasta las tres de la tarde. Vase Mt 20.3 n. Toda la tierra: o toda aquella tierra. 
31. 27.46 Sal 22.1. La frase Dios mo, Dios mo se cita en su forma hebrea; la pregunta por qu me has desamparado? se cita en arameo. 
32. 27.47 Mal 4.5-6. Los judos esperaban el retorno del profeta Elas; tambin se crea que Elas vendra en ayuda de los angustiados (cf. v. 49). Vase Mt 16.14 nota j. 
33. 27.48 Sal 69.21. Vinagre: o vino agrio. Pudo ser un vino corriente que tomaban los soldados y la gente de pocos recursos. 
34. 27.51 Velo: Haba dos velos o cortinas en el templo: uno, grande y vistoso, a la entrada, y otro que separaba el Lugar santo del Lugar santsimo (Ex 26.31-33; 2 Cr 3.14). La interpretacin comn es que se trata del segundo. A la luz de Heb 6.19; 9.3-12; 10.19-20, el velo rasgado se ha interpretado como smbolo del libre acceso a Dios logrado por la muerte de Cristo. 
35. 27.55-56 Lc 8.2-3 n. Desde Galilea: es decir, desde los tiempos de la actividad de Jess en Galilea (cf. Lc 8.1-3). 
36. 27.56 La madre de los hijos de Zebedeo: Cf. Mt 4.21, y vase 20.20 n. En cuanto a las otras personas mencionadas, vanse notas sobre Mc 15.40. 
37. 27.57 Cuando cay la noche: o Al atardecer: es decir, antes de la puesta del sol, hora en que empezaba el sbado. 
38. 27.57 Arimatea: un pueblo situado probablemente al noroeste de Jerusaln. 
39. 27.60 Algunos de los judos sepultaban a sus muertos en cuevas labradas en la roca, cerradas con una piedra redonda y pesada que se haca rodar ante la entrada. 
40. 27.61 Las dos Maras del v. 56. 
41. 27.62 Despus de la preparacin. El viernes reciba el nombre de da de la preparacin, porque en l se hacan los preparativos para la celebracin del sbado. 
42. 27.63 Mt 16.21; 17.23; 20.19 y paralelos. 
43. 27.65 Pilato autoriza una guardia de soldados romanos. 

Mateo 28


La resurreccin



(Mc 16.1-8; Lc 24.1-12; Jn 20.1-10)

1 Pasado el sbado, al amanecer del primer da de la semana, fueron Mara Magdalena y la otra Mara a ver el sepulcro.[1] 2 De pronto hubo un gran terremoto, porque un ngel del Seor descendi del cielo y, acercndose, removi la piedra y se sent sobre ella. 3 Su aspecto era como un relmpago, y su vestido blanco como la nieve. 4 De miedo de l, los guardas temblaron y se quedaron como muertos. 5 Pero el ngel dijo a las mujeres: "No temis vosotras, porque yo s que buscis a Jess, el que fue crucificado. 6 No est aqu, pues ha resucitado, como dijo.[2] Venid, ved el lugar donde fue puesto el Seor. 7 E id pronto y decid a sus discpulos que ha resucitado de los muertos y va delante de vosotros a Galilea;[3] all lo veris. Ya os lo he dicho". 
8 Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discpulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discpulos,[4] 9 Jess les sali al encuentro, diciendo: 
--Salve! 
Y ellas, acercndose, abrazaron sus pies y lo adoraron. 
10 Entonces Jess les dijo: 
--No temis; id, dad las nuevas a mis hermanos,[5] para que vayan a Galilea, y all me vern. 

El informe de la guardia

11 Mientras ellas iban, unos de la guardia fueron a la ciudad y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que haban acontecido. 12 Estos se reunieron con los ancianos y, despus de ponerse de acuerdo, dieron mucho dinero a los soldados, 13 dicindoles: "Decid vosotros: "Sus discpulos llegaron de noche y lo hurtaron mientras nosotros estbamos dormidos". 14 Y si esto lo oye el gobernador,[6] nosotros lo persuadiremos y os pondremos a salvo". 
15 Ellos tomaron el dinero e hicieron como se les haba instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judos hasta el da de hoy.[7] 

La gran comisin



(Mc 16.14-18; Lc 24.36-49; Jn 20.19-23)

16 Pero los once discpulos se fueron a Galilea,[8] al monte donde Jess les haba ordenado. 17 Cuando lo vieron, lo adoraron, aunque algunos dudaban.[9] 18 Jess se acerc y les habl diciendo: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.[10] 19 Por tanto, id y haced discpulos[11] a todas las naciones, bautizndolos en el nombre del[12] Padre, del Hijo y del Espritu Santo, 20 y ensendoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los das, hasta el fin del mundo". 
Amn.[13] 
						 NOTAS:

1. 28.1 Mt 27.56,61. Al amanecer del primer da de la semana: otra posible traduccin: Cuando al anochecer comenzaba el primer da de la semana: Mc 16.9; Jn 20.19; Hch 20.7 nota g. Equivale prcticamente a nuestro domingo. 
2. 28.6 Como dijo: Mt 16.21; 17.23; 20.19 (cf. Lc 24.6-7). 
3. 28.7 Mt 26.32; Mc 14.28; cf. Jn 21.1-22. 
4. 28.8 En diversos ms. no aparece: Y mientras iban a dar las nuevas a los discpulos. 
5. 28.10 Mis hermanos: Jess se refiere as a sus discpulos (cf. v. 7, y Mt 12.48-50). 
6. 28.14 El gobernador: Poncio Pilato. 
7. 28.15 El da de hoy: esto es, el tiempo en que se escribi el evangelio. 
8. 28.16-17 Mt 26.32; 28.7,10; Mc 14.28; cf. Jn 21.1-22. 
9. 28.17 Algunos dudaban: otra posible traduccin: pero dudaron. 
10. 28.18 Mt 11.27; Jn 3.35; 13.2-4; 17.2; cf. Dn 7.13-14. 
11. 28.19 Haced discpulos: Hch 1.8. 
12. 28.19 En el nombre de: Vase Nombre en la Concordancia temtica. Este pasaje rene los nombres de Padre, Hijo y Espritu Santo en una expresin que en la iglesia lleg a usarse como frmula para el bautismo. Vase tambin 2 Co 13.13 nota j. 
13. 28.20 En diversos ms. no aparece: Amn. 

Marcos 1


PRLOGO (1.1-15)



Predicacin de Juan el Bautista



(Mt 3.1-12; Lc 3.1-9,15-17; Jn 1.19-28)

1 Principio del evangelio[1] de Jesucristo, Hijo de Dios.[2] 2 Como est escrito en el profeta Isaas: 
    "Yo envo mi mensajero delante de tu faz, 
    el cual preparar tu camino delante de ti.[3] 
    3 Voz del que clama en el desierto: 
    "Preparad el camino del Seor. 
    Enderezad sus sendas!""[4] 

Mapa - Sitios memorables en Marcos

4 Bautizaba Juan en el desierto y predicaba el bautismo de arrepentimiento[5] para perdn de pecados.[6] 5 Acuda a l toda la provincia de Judea y todos los de Jerusaln, y eran bautizados por l en el ro Jordn, confesando sus pecados. 
6 Juan estaba vestido de pelo de camello, tena un cinto de cuero alrededor de su cintura,[7] y coma langostas[8] y miel silvestre. 7 Y predicaba, diciendo: "Viene tras m el que es ms poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar, agachado, la correa de su calzado.[9] 8 Yo a la verdad os he bautizado con agua, pero l os bautizar con Espritu Santo".[10] 

El bautismo de Jess



(Mt 3.13-17; Lc 3.21-22) 

9 [11] Aconteci en aquellos das que Jess vino de Nazaret de Galilea,[12] y fue bautizado por Juan en el Jordn. 10 Luego, cuando suba del agua, vio abrirse los cielos y al Espritu como paloma que descenda sobre l. 11 Y vino una voz de los cielos que deca: "T eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia".[13] 

Tabla - Reino de Dios, Reino de los Cielos



Tentacin de Jess



(Mt 4.1-11; Lc 4.1-13)

12 Luego el Espritu lo impuls al desierto. 13 Y estuvo all en el desierto cuarenta das.[14] Era tentado por Satans[15] [16] y estaba con las fieras, y los ngeles lo servan. 

Jess principia su ministerio 



(Mt 4.12-17; Lc 4.14-15)

14 [17] Despus que Juan fue encarcelado,[18] Jess fue a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios.[19] 15 Deca: "El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios[20] se ha acercado. Arrepentos[21] y creed en el evangelio!" 

1. JESS, EL MESAS (1.16--8.30) 



Jess llama a cuatro pescadores



(Mt 4.18-22; Lc 5.1-11)

16 [22] Andando junto al Mar de Galilea,[23] vio a Simn[24] y a su hermano Andrs que echaban la red en el mar, porque eran pescadores. 17 Jess les dijo: 
--Venid en pos de m, y har que seis pescadores de hombres. 
18 Y dejando al instante sus redes, lo siguieron.[25] 
19 Pasando de all un poco ms adelante, vio a Jacobo,[26] hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca remendando las redes; 20 y en seguida los llam. Entonces, dejando a su padre, Zebedeo, en la barca con los jornaleros, lo siguieron. 

Un hombre que tena un espritu impuro



(Lc 4.31-37)

21 Entraron en Capernam,[27] y el sbado[28] entr Jess en la sinagoga[29] y comenz a ensear. 22 Y se admiraban de su doctrina, porque les enseaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.[30] 23 Pero haba en la sinagoga de ellos un hombre con espritu impuro,[31] que grit: 
24 --Ah! Qu tienes con nosotros, Jess nazareno? Has venido a destruirnos?[32] S quin eres: el Santo de Dios.[33] 
25 Entonces Jess lo reprendi, diciendo: 
--Cllate y sal de l! 
26 Y el espritu impuro, sacudindolo con violencia y dando un alarido, sali de l. 27 Todos se asombraron, de tal manera que discutan entre s, diciendo: 
--Qu es esto? Qu nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espritus impuros, y lo obedecen? 28 Muy pronto se difundi su fama por toda la provincia alrededor de Galilea. 

Jess sana a la suegra de Pedro



(Mt 8.14-15; Lc 4.38-39)

29 Al salir de la sinagoga, fueron a casa de Simn y Andrs, con Jacobo y Juan. 30 La suegra de Simn estaba acostada con fiebre, y en seguida le hablaron de ella. 31 Entonces l se acerc, la tom de la mano y la levant; e inmediatamente se le pas la fiebre y los serva. 

Jess sana a muchos enfermos 



(Mt 8.16-17; Lc 4.40-41)

32 [34] Cuando lleg la noche, luego que el sol se puso, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados.[35] 33 Toda la ciudad se agolp a la puerta. 34 Y san a muchos que padecan de diversas enfermedades, y ech fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios,[36] porque lo conocan.[37] 

Jess recorre Galilea predicando



(Lc 4.42-44)

35 Levantndose muy de maana, siendo an muy oscuro, sali y se fue a un lugar desierto, y all oraba.[38] 36 Lo busc Simn y los que con l estaban, 37 y hallndolo, le dijeron: 
--Todos te buscan. 
38 l les dijo: 
--Vamos a los lugares vecinos para que predique tambin all, porque para esto he venido.[39] 
39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.[40] 

Jess sana a un leproso



(Mt 8.1-4; Lc 5.12-16)

40 Vino a l un leproso que, de rodillas, le dijo: 
--Si quieres, puedes limpiarme.[41] 
41 Jess, teniendo misericordia de l, extendi la mano, lo toc y le dijo: 
--Quiero, s limpio. 
42 Tan pronto termin de hablar, la lepra desapareci del hombre, y qued limpio. 43 Entonces lo despidi en seguida, y le orden estrictamente: 
44 --Mira, no digas a nadie nada,[42] sino ve, mustrate al sacerdote y ofrece por tu purificacin lo que Moiss mand,[43] para testimonio a ellos. 
45 Pero, al salir, comenz a publicar y a divulgar mucho el hecho, de manera que ya Jess no poda entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en los lugares desiertos; y venan a l de todas partes. 
						 NOTAS:

1. 1.1 Del evangelio: palabra de origen griego que significa "buena noticia". Vase Introduccin a los evangelios. 
2. 1.1 Hijo de Dios: Como tema central de su evangelio, Marcos va mostrando progresivamente el carcter mesinico y divino de Jess. Cf., p.e., Mc 1.24,34; 2.5; 3.11; 8.29-31; 14.61-62; 15.39. 
3. 1.2 Mal 3.1. 
4. 1.3 Is 40.3. 
5. 1.4 De arrepentimiento: La palabra griega traducida aqu por arrepentimiento (metanoia), significa cambiar de actitud y convertirse a Dios (vase Mt 3.2 nota c). 
6. 1.4-5 El bautismo de arrepentimiento para perdn de pecados: El bautismo de Juan no era solo una purificacin religiosa, sino tambin el smbolo de una verdadera conversin. Cf. Hch 2.38; 13.24. 
7. 1.6 Juan se vesta como el profeta Elas (2 R 1.8; cf. Zac 13.4). Probablemente llevaba una capa de pelo de camello y se cubra, de la cintura para abajo, hasta las rodillas, con una prenda de cuero que reemplazaba a la tnica. 
8. 1.6 Langostas: Insectos parecidos a los saltamontes, considerados comestibles en diversos pases orientales (cf. Lv 11.22). 
9. 1.7 Jn 1.15,27,30. Desatar a alguien la correa de su calzado era un servicio humilde, propio de un esclavo. 
10. 1.8 Jn 1.33; Hch 1.5; 2.1-4. 
11. 1.9-11 Cf. tambin Jn 1.31-34. 
12. 1.9 Nazaret: en aquel tiempo, un pueblo pequeo de Galilea, regin situada al norte de Palestina. 
13. 1.11 Mi Hijo amado: La frase tambin puede entenderse como mi nico Hijo. En ti tengo complacencia: o A quien he elegido: o a quien he preferido. Cf. Gn 22.2; Sal 2.7; Is 42.1; sobre la alusin a estos pasajes, vase Mt 3.17 n. Ntese tambin Mt 12.18; Mc 9.7; Lc 9.35; 2 P 1.17. 
14. 1.13 Cuarenta das: Vase Mt 4.2 n. 
15. 1.13 Era tentado por Satans: Heb 2.18; 4.15. 
16. 1.13 Satans: nombre que significa el acusador o el adversario y que es aplicado al diablo. 
17. 1.14-15 Marcos resume aqu la predicacin de Jess, que bsicamente consiste en el anuncio de la llegada del reino de Dios, y en el llamamiento a volverse a Dios y aceptar con fe la buena noticia de salvacin. 
18. 1.14 Juan el Bautista haba sido apresado por orden de Herodes Antipas (vase Mt 4.12 n.; cf. Mc 6.17-18). 
19. 1.14 El evangelio del reino: Vase 1.1 nota a. 
20. 1.15 Reino de Dios: Vase Concordancia temtica. Cf. Mt 3.2. 
21. 1.15 Arrepentos: o Volveos a Dios: Vase 1.4 n. 
22. 1.16--8.30 En la primera parte del evangelio se describen las diversas etapas en las que Jess revela al grupo de sus seguidores quin es l. Esa revelacin, con hechos y palabras, culmina con la confesin de fe que hace Pedro: "T eres el Cristo" (8.29). 
23. 1.16 Mar de Galilea: Vase Concordancia temtica. 
24. 1.16 Simn, que despus fue llamado Pedro o Simn Pedro (Mc 3.16). Vase Mt 16.18 nota m. 
25. 1.16-18 Jn 1.35-42. 
26. 1.19 Jacobo: o Santiago. Vase Mt 4.21 n. 
27. 1.21 Aunque Jess era de Nazaret, el centro de su actividad en Galilea fue Capernam, la ciudad ms grande a orillas del Mar de Galilea. 
28. 1.21 El sbado: Vase Concordancia temtica. 
29. 1.21 Sinagoga: casa de reunin e instruccin de los judos; vase Concordancia temtica. Cualquier persona competente poda ser invitada durante la reunin a explicar las Escrituras (cf. Lc 4.16-21; Hch 13.14-15). 
30. 1.22 Mt 7.28-29. Los escribas: Vase Introduccin al NT. Basaban su enseanza, sobre todo, en la autoridad de las Escrituras y en la de otros maestros, pero Jess enseaba con autoridad propia. 
31. 1.23 Espritu impuro: demonio o espritu malo. Vase Demonio en la Concordancia temtica. Los relatos de los evangelios atribuyen muchos desrdenes fsicos y mentales al influjo de espritus malos. Jess quiere librar al ser humano del mal en todas sus manifestaciones. 
32. 1.24 Esta frase tambin puede traducirse como una afirmacin: Has venido a destruirnos. 
33. 1.24 Jn 6.69. El Santo de Dios: expresin que se refiere a la especial relacin de Jess con Dios. 
34. 1.32-34 Resumen de la actividad de Jess. Cf. tambin Mt 4.23-25; Mc 1.39; 3.7-12; 4.33-34; 6.53-56. Estos resmenes sirven para dar cohesin a los diversos relatos que forman el evangelio. 
35. 1.32 Esperaron hasta la noche porque se consideraba que llevar a los enfermos hasta donde se encontraba Jess era un "trabajo" prohibido en sbado. Con la puesta del sol terminaba el sbado y empezaba el da siguiente. Endemoniados: Vase 1.23 n. 
36. 1.34 Jess no dejaba hablar a los demonios y, segn 1.43-44, tambin prohibi al leproso hablar del milagro que le haba hecho. En los evangelios sinpticos, y especialmente en Mc, se hace notar con frecuencia que Jess prohiba que se refirieran abiertamente a l como Hijo de Dios, o como el Cristo o Mesas (cf., p.e., Mc 1.44; 3.11-12; 5.43; 7.36; 8.30; 9.9). Jess ense en privado a sus discpulos que l tendra que padecer, sufrir la muerte y resucitar (Mc 8.31; 9.31; 10.32-34). Les present as un concepto de su misin que difera de la idea popular juda de un Mesas conquistador y libertador en el sentido poltico comn. Solo cuando respondi al Sumo sacerdote, poco antes de ser crucificado, Jess se declar pblicamente como el Cristo (Mc 14.61-62). 
37. 1.34 Lo conocan: Ellos saban quin era Jess. 
38. 1.35 Mt 14.23; Mc 6.46; Lc 5.16; 6.12. 
39. 1.38 He venido: El sentido inmediato parece referirse a la venida de Jess desde Capernam (v. 35), aunque puede tambin entenderse en relacin con toda su misin, que Dios le haba encomendado (cf. Lc 4.43). 
40. 1.39 Mt 4.23; 9.35. 
41. 1.40-42 La persona afectada de lepra era considerada religiosamente impura; al ser sanada, quedaba tambin limpia y capacitada para el culto a Dios. Vase Mt 8.1 n. 
42. 1.43-44 No digas a nadie nada: Vase 1.34 nota i. 
43. 1.44 Lo que Moiss mand: Lv 14.1-32; vase Mt 8.4 nota d.

Marcos 2


Jess sana a un paraltico



(Mt 9.1-8; Lc 5.17-26)

1 Despus de algunos das, Jess entr otra vez en Capernam. Cuando se supo que estaba en casa,[1] 2 inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no caban ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. 3 Entonces vinieron a l unos trayendo a un paraltico, que era cargado por cuatro. 4 Y como no podan acercarse a l a causa de la multitud, quitaron parte del techo[2] de donde l estaba y, a travs de la abertura, bajaron la camilla en que yaca el paraltico. 5 Al ver Jess la fe de ellos, dijo al paraltico: 
--Hijo, tus pecados te son perdonados.[3] 
6 Estaban all sentados algunos de los escribas, los cuales pensaban para s: 7 "Por qu habla este de ese modo? Blasfemias dice.[4] Quin puede perdonar pecados, sino slo Dios?".[5] 
8 Y conociendo luego Jess en su espritu que pensaban de esta manera dentro de s mismos, les pregunt: 
--Por qu pensis as? 9 Qu es ms fcil, decir al paraltico: "Tus pecados te son perdonados", o decirle: "Levntate, toma tu camilla y anda"? 10 Pues para que sepis que el Hijo del hombre[6] tiene potestad en la tierra para perdonar pecados --dijo al paraltico--: 11 A ti te digo: Levntate, toma tu camilla y vete a tu casa. 
12 Entonces l se levant y, tomando su camilla, sali delante de todos, de manera que todos se asombraron y glorificaron a Dios, diciendo: 
--Nunca hemos visto tal cosa. 

Llamamiento de Lev



(Mt 9.9-13; Lc 5.27-32)

13 Despus volvi a la orilla del mar;[7] y toda la gente vena a l, y les enseaba. 14 Al pasar, vio a Lev[8] hijo de Alfeo sentado al banco de los tributos pblicos, y le dijo: 
--Sgueme. 
Y levantndose, lo sigui. 
15 Aconteci que estando Jess a la mesa en casa de l,[9] muchos publicanos[10] y pecadores[11] estaban tambin a la mesa juntamente con Jess y sus discpulos, porque eran muchos los que lo haban seguido. 16 Los escribas y los fariseos,[12] vindolo comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discpulos: 
--Qu es esto, que l come y bebe con los publicanos y pecadores? 
17 Al oir esto Jess, les dijo: 
--Los sanos no tienen necesidad de mdico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos,[13] sino a pecadores. 

La pregunta sobre el ayuno



(Mt 9.14-17; Lc 5.33-39)

18 Los discpulos de Juan[14] y los de los fariseos estaban ayunando. Entonces fueron y le preguntaron: 
--Por qu los discpulos de Juan y los de los fariseos ayunan, y tus discpulos no ayunan?[15] 
19 Jess les dijo: 
--Acaso pueden ayunar los que estn de bodas[16] mientras est con ellos el esposo? Entre tanto que tienen consigo al esposo, no pueden ayunar. 20 Pero vendrn das cuando el esposo les ser quitado,[17] y entonces, en aquellos das, ayunarn. 
21 "Nadie pone remiendo de pao nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo y se hace peor la rotura. 22 Y nadie echa vino nuevo en odres[18] viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, el vino se derrama y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar. 

Los discpulos arrancan espigas en sbado 



(Mt 12.1-8; Lc 6.1-5)

23 [19] Aconteci que al pasar l por los sembrados un sbado,[20] sus discpulos, mientras andaban, comenzaron a arrancar espigas. 24 Entonces los fariseos le dijeron: 
--Mira, por qu hacen en sbado lo que no es lcito? 
25 Pero l les dijo: 
--Nunca lesteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sinti hambre, l y los que con l estaban; 26 cmo entr en la casa de Dios, siendo Abiatar Sumo sacerdote, y comi los panes de la proposicin, de los cuales no es lcito comer[21] sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con l estaban?[22] 
27 Tambin les dijo: 
--El sbado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sbado. 28 Por tanto, el Hijo del hombre es Seor aun del sbado. 
						 NOTAS:

1. 2.1 En casa: probablemente, la de Simn Pedro. Cf. 1.29, y vase 7.17 n. 
2. 2.4 Quitaron parte del techo: En las casas de Palestina, unas gradas exteriores conducan a la azotea, hecha con ramas y maderas cubiertas con tierra. 
3. 2.5 Generalmente se consideraba que la enfermedad era consecuencia del pecado. Jess declara perdonados los pecados del enfermo antes de sanarlo fsicamente, y la sanidad es para los presentes la prueba de que Jess tena poder para perdonar pecados (v. 7-12). Cf. tambin Stg 5.15. 
4. 2.7 Blasfemias dice: Vase Mt 9.3 n. 
5. 2.5-7 Cf. Lc 7.48-49. 
6. 2.10 Hijo del hombre: Vanse Mt 8.20 nota n y Concordancia temtica. 
7. 2.13 Esto es, el Mar de Galilea (vase Concordancia temtica). 
8. 2.14 Lev: mencionado con este nombre solo aqu y en Lc 5.27-32. En Mt 9.9-13 se le da el nombre de Mateo. 
9. 2.15 En casa de l: Lc 5.29. 
10. 2.15 Muchos publicanos: Vase Publicanos en la Concordancia temtica. 
11. 2.15 Y pecadores: gente de mala fama; vase Mt 9.10 nota h. 
12. 2.16 Fariseos: miembros del principal sector religioso judo; vase Introduccin al NT. 
13. 2.17 Justos: Lc 15.7 nota g. 
14. 2.18 Respecto a los discpulos de Juan, vase Mt 9.14 nota l. 
15. 2.18 La prctica del ayuno data de tiempos del AT. Vase Mt 6.16 n. 
16. 2.19 Los que estn de bodas: Vase Mt 9.15 nota n. 
17. 2.20 Alusin a la muerte de Jess. 
18. 2.22 Odres: Vanse Mt 9.17 n. y 9.16-17 n. 
19. 2.23-28 En esta seccin y en la siguiente (Mc 3.1-6) se trata del conflicto entre Jess y los fariseos en torno a la observancia del sbado. 
20. 2.23-24 Sbado: Vase Concordancia temtica. Segn la interpretacin que los judos daban a la ley mosaica, los discpulos desobedecan el mandamiento de Ex 20.8-11; vase Mt 12.1-2 n. 
21. 2.26 No es lcito comer: Lv 24.9. 
22. 2.25-26 1 S 21.1-6. Abiatar fue Sumo sacerdote durante el reinado de David (2 S 15.35); segn 1 S 21.1 y 22.20, Ahimelec, padre de Abiatar, era sacerdote en la ocasin mencionada. 

Marcos 3


Descripcin de Satans



El hombre de la mano seca 



(Mt 12.9-14; Lc 6.6-11)

1 [1] Otra vez entr Jess en la sinagoga. Haba all un hombre que tena seca una mano. 2 Y lo acechaban para ver si lo sanara en sbado, a fin de poder acusarlo.[2] 3 Entonces dijo al hombre que tena la mano seca: 
--Levntate y ponte en medio. 
4 Y les pregunt: 
--Es lcito en los sbados hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla?[3] 
Pero ellos callaban. 5 Entonces, mirndolos con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: 
--Extiende tu mano. 
l la extendi, y la mano le fue restaurada sana. 
6 Salieron entonces los fariseos y se confabularon con los herodianos[4] para destruirlo. 

La multitud a la orilla del mar 

7 [5] Pero Jess se retir al mar con sus discpulos, y lo sigui gran multitud de Galilea. Tambin de Judea, 8 de Jerusaln, de Idumea, del otro lado del Jordn y de los alrededores de Tiro y de Sidn,[6] oyendo cun grandes cosas haca, grandes multitudes vinieron a l. 9 Entonces dijo a sus discpulos que le tuvieran siempre lista la barca, para evitar que la multitud lo oprimiera, 10 pues, como haba sanado a muchos, todos los que tenan plagas se echaban sobre l para tocarlo.[7] 11 Y los espritus impuros, al verlo, se postraban delante de l y gritaban: 
--T eres el Hijo de Dios![8] 
12 Pero l los reprenda para que no lo descubrieran.[9] 

Eleccin de los doce apstoles



(Mt 10.1-4; Lc 6.12-16)

13 Despus subi al monte y llam a s a los que l quiso, y vinieron a l. 14 Design entonces a doce[10] para que estuvieran con l, para enviarlos a predicar 15 y que tuvieran autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: 16 a Simn, a quien puso por sobrenombre Pedro,[11] 17 a Jacobo, hijo de Zebedeo, y a Juan, hermano de Jacobo, a quienes apellid Boanerges, es decir, "Hijos del trueno";[12] 18 a Andrs, Felipe, Bartolom, Mateo, Toms, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo,[13] Simn, el cananita,[14] 19

La blasfemia contra el Espritu Santo


(Mt 12.22-32; Lc 11.14-23)
y Judas Iscariote, el que lo entreg. 
Volvieron a casa,[15] 20 y se junt de nuevo tanta gente que ni siquiera podan comer pan. 21 Cuando lo oyeron los suyos,[16] vinieron para prenderlo, porque decan: "Est fuera de s". 
22 Pero los escribas que haban venido de Jerusaln decan que tena a Beelzeb,[17] y que por el prncipe de los demonios echaba fuera los demonios. 
23 Y habindolos llamado, les hablaba en parbolas: 
--Cmo puede Satans echar fuera a Satans? 24 Si un reino est dividido contra s mismo, tal reino no puede permanecer. 25 Y si una casa est dividida contra s misma, tal casa no puede permanecer. 26 Y si Satans se levanta contra s mismo y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. 
27 "Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no lo ata; solamente as podr saquear su casa. 
28 "De cierto os digo que todos los pecados y las blasfemias, cualesquiera que sean, les sern perdonados a los hijos de los hombres; 29 pero el que blasfeme contra el Espritu Santo, no tiene jams perdn, sino que es reo de juicio eterno.[18] 
30 Es que ellos haban dicho: "Tiene espritu impuro".[19] 

La madre y los hermanos de Jess



(Mt 12.46-50; Lc 8.19-21)

31 Entre tanto, llegaron sus hermanos y su madre y, quedndose afuera, enviaron a llamarlo. 32 Entonces la gente que estaba sentada alrededor de l le dijo: 
--Tu madre y tus hermanos[20] estn afuera y te buscan. 33 l les respondi diciendo: 
--Quines son mi madre y mis hermanos? 
34 Y mirando a los que estaban sentados alrededor de l, dijo: 
--Aqu estn mi madre y mis hermanos, 35 porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre. 
						 NOTAS:

1. 3.1-6 Concluye aqu una serie de relatos sobre controversias entre Jess y diversos grupos de su pueblo (2.1--3.6). La decisin contra Jess (v. 6) prepara el desenlace final del evangelio (8.31--16.20). 
2. 3.2 Los judos consideraban que la accin de sanar era un trabajo que se prohiba hacer en sbado. 
3. 3.4 Lc 14.3. 
4. 3.6 Herodianos: es decir, los del partido de Herodes. Vase Mt 22.16 n. 
5. 3.7-12 Vase Mc 1.32-34 n. 
6. 3.8 Mt 4.25. Idumea: regin situada al sur de Judea y poblada por gentiles. Tiro y Sidn: ciudades gentiles del norte de Palestina. 
7. 3.9-10 Mc 4.1; Lc 5.1-3. 
8. 3.11 Mc 1.24,34; 5.7; Lc 4.41. 
9. 3.12 Que no lo descubrieran: Vase Mc 1.34 nota i. 
10. 3.14 Doce: Vase Mt 10.1-2 n. A doce para que: otros ms. dicen: a doce, a los cuales nombr apstoles, para que. 
11. 3.16 Pedro: Mt 16.18 nota m. 
12. 3.17 "Hijos del Trueno": Esta expresin semtica puede traducirse como hombres tempestuosos, en el sentido de personas de carcter impulsivo (cf. Lc 9.54) o ambicioso (cf. Mc 10.35-37). 
13. 3.18 Tadeo: Vase Mt 10.3 nota e. 
14. 3.18 Cananeo: celoso o ferviente. Vanse Mt 10.4 n. y Lc 6.15 nota m. 
15. 3.19 Volvieron a casa: Puede tratarse de la casa de Simn, en Capernam. Vanse Mt 9.1 n.; Mc 2.1 n., y cf. tambin Mc 1.29. 
16. 3.21 Jn 10.20. Los suyos: es decir, parientes o amigos; pero cf. v. 31-32. 
17. 3.22 Mt 9.34; 10.25. Beelzeb: el diablo, jefe de los demonios; vanse Mt 12.24 n y Concordancia temtica 
18. 3.28-29 Mt 12.32; Lc 12.10. 
19. 3.30 Es que ellos haban dicho: "Tiene espritu impuro": esto es, atribuan la expulsin de los espritus impuros al demonio mismo (v. 22). Por esta razn, Jess hace referencia a la actitud comnmente llamada el "pecado imperdonable" (v.29). Vanse 2 Ts 1.8-9; Heb 6.4-6; 10.26-29; 1 Jn 5.16-17. 
20. 3.32 Vase Mt 12.46 n. Diversos ms. dicen: Tu madre, tus hermanos y tus hermanas estn. 

Marcos 4


Parbola del sembrador 



(Mt 13.1-23; Lc 8.4-15)

1 [1] Otra vez comenz Jess a ensear junto al mar.[2] Y se reuni alrededor de l tanta gente, que subi a una barca que estaba en el mar, y se sent;[3] mientras, la gente se quedaba en la orilla.[4] 
2 Entonces les enseaba por medio de parbolas[5] muchas cosas. Les deca en su enseanza: 
3 --Od: El sembrador sali a sembrar; 4 y, al sembrar, aconteci que una parte cay junto al camino, y vinieron las aves del cielo y se la comieron. 5 Otra parte cay en pedregales, donde no haba mucha tierra, y brot pronto, porque la tierra no era profunda; 6 pero cuando sali el sol se quem, y como no tena raz, se sec.[6] 7 Otra parte cay entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. 8 Pero otra parte cay en buena tierra, y dio fruto, pues brot, creci y produjo a treinta, a sesenta y a ciento por uno. 
9 Entonces aadi: 
--El que tiene odos para oir, oiga. 

Propsito de las parbolas



(Mt 13.10-17; Lc 8.9-10)

10 Cuando qued solo, los que estaban cerca de l con los doce le preguntaron sobre la parbola. 11 Y les dijo: 
--A vosotros os es dado[7] saber el misterio[8] del reino de Dios; pero a los que estn fuera, por parbolas todas las cosas, 12 para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan y les sean perdonados los pecados.[9] 

Jess explica la parbola del sembrador



(Mt 13.18-23; Lc 8.11-15)

13 Y les dijo: 
--No entendis esta parbola? Cmo, pues, entenderis todas las parbolas? 14 El sembrador es el que siembra la palabra. 15 Los de junto al camino son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero despus que la oyen viene Satans y quita la palabra que se sembr en sus corazones. 16 De igual modo, los que fueron sembrados en pedregales son los que, al oir la palabra, al momento la reciben con gozo; 17 pero no tienen raz en s y no se mantienen firmes; por eso, cuando viene la tribulacin o la persecucin por causa de la palabra, tropiezan. 18 Los que fueron sembrados entre espinos son los que oyen la palabra, 19 pero los afanes de este siglo, el engao de las riquezas y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y la hacen infructuosa. 20 Y los que fueron sembrados en buena tierra son los que oyen la palabra, la reciben y dan fruto a treinta, a sesenta y a ciento por uno. 

Nada oculto que no haya de ser manifestado



(Lc 8.16-18)

21 Tambin les dijo: 
--Acaso se trae la luz[10] para ponerla debajo de una vasija[11] o debajo de la cama? No es para ponerla en el candelero?[12] 22 Pues bien, nada hay oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido que no haya de salir a luz.[13] 23 Si alguno tiene odos para oir, oiga. 
24 Les dijo tambin: 
--Prestad atencin a lo que os, porque con la medida con que meds, os ser medido,[14] y aun se os aadir a vosotros los que os, 25 porque al que tiene, se le dar; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar.[15] 

Parbola del crecimiento de la semilla

26 Deca adems: 
"As es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra. 27 Duerma y vele, de noche y de da, la semilla brota y crece sin que l sepa cmo, 28 porque de por s lleva fruto la tierra: primero hierba, luego espiga, despus grano lleno en la espiga; 29 y cuando el fruto est maduro, en seguida se mete la hoz,[16] porque la siega ha llegado".[17] 

Parbola de la semilla de mostaza



(Mt 13.31-32; Lc 13.18-19)

30 Deca tambin: 
"A qu compararemos el reino de Dios? Qu parbola nos servir para representarlo? 31 Es como el grano de mostaza,[18] que cuando se siembra es la ms pequea de todas las semillas que hay en la tierra, 32 pero despus de sembrado crece y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra".[19] 

El uso que Jess hace de las parbolas



(Mt 13.34-35)

33 Con muchas parbolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podan oir. 34 Y sin parbolas no les hablaba; aunque a sus discpulos se lo explicaba todo[20] en privado. 

Jess calma la tempestad



(Mt 8.23-27; Lc 8.22-25)

35 Aquel da, cuando lleg la noche, les dijo: 
--Pasemos al otro lado.[21] 
36 Una vez despedida la multitud, se lo llevaron tal como estaba en la barca.[22] Tambin haba otras barcas. 37 Pero se levant una gran tempestad de viento que echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. 38 l estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal. Lo despertaron y le dijeron: 
--Maestro!, no tienes cuidado que perecemos? 
39 l, levantndose, reprendi al viento y dijo al mar: 
--Calla, enmudece! 
Entonces ces el viento y sobrevino una gran calma. 40 Y les dijo: 
--Por qu estis as amedrentados? Cmo no tenis fe? 
41 Entonces sintieron un gran temor, y se decan el uno al otro: 
--Quin es este, que aun el viento y el mar lo obedecen?[23] 
						 NOTAS:

1. 4.1-20 Esta seccin y las que siguen (v. 21-34) incluyen una serie de parbolas de Jess y otras enseanzas. 
2. 4.1 Junto al mar: el de Galilea. 
3. 4.1 Se sent: Los maestros religiosos de entonces se sentaban para ensear. Vase Mt 5.1 n. 
4. 4.1 Mc 3.7-9; Lc 5.1-3. 
5. 4.2 Parbolas: relatos, ejemplos o comparaciones empleados para ensear; vase Concordancia temtica. 
6. 4.5-6 Sobre la imagen empleada, vase Mt 13.5-6 n. 
7. 4.11 A vosotros os es dado: La voz pasiva evita el uso del nombre divino (Mt 5.4 nota g). 
8. 4.11 El misterio: Vase Misterio en la Concordancia temtica. 
9. 4.12 Is 6.9-10; Jn 12.40; Hch 28.26-27. 
10. 4.21 Luz: una lmpara de aceite de oliva. 
11. 4.21 Vasija: lit. medida, o almud. Recipiente para trigo o granos en general. 
12. 4.21 Mt 5.15; Lc 11.33. 
13. 4.22 Mt 10.26; Lc 8.17; 12.2-3. Lo que Jess haba enseado en secreto a sus discpulos (Mc 1.34 nota i) sera despus divulgado por ellos. 
14. 4.24 Mt 7.2; Lc 6.38. 
15. 4.25 Mt 13.12; 25.29; Lc 8.18; 19.26. 
16. 4.29 Se mete la hoz: expresin que se refiere a la accin de cosechar el grano. 
17. 4.29 Jl 3.13; Ap 14.15. 
18. 4.31 Mostaza: planta grande, que brota de una semilla muy pequea (Mt 13.31 n.). 
19. 4.32 Ez 17.23; 31.6; Dn 4.12, 20-21. 
20. 4.34 A sus discpulos... explicaba todo: Mc 1.34 nota i. 
21. 4.35 Al lado oriental del Mar de Galilea. 
22. 4.36 Se lo llevaron tal como estaba en la barca. Otra posible traduccin: Llevaron a Jess en la barca en que ya estaba. 
23. 4.39-41 Cf. Sal 107.28-29. 

Marcos 5


Tabla - Milagros Escogidos de Jess



El endemoniado gadareno



(Mt 8.28-34; Lc 8.26-39)

1 Vinieron al otro lado del mar, a la regin de los gadarenos.[1] 2 Cuando sali l de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros,[2] un hombre con un espritu impuro 3 que habitaba en los sepulcros y nadie poda atarlo, ni aun con cadenas. 4 Muchas veces haba sido atado con grillos y cadenas, pero las cadenas haban sido hechas pedazos por l, y desmenuzados los grillos. Nadie lo poda dominar. 5 Y siempre, de da y de noche, andaba gritando en los montes y en los sepulcros, e hirindose con piedras. 6 Cuando vio, pues, a Jess de lejos, corri y se arrodill ante l. 7 Y clamando a gran voz, dijo: 
--Qu tienes conmigo, Jess, Hijo del Dios altsimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes!,[3] 
8 porque le deca: "Sal de este hombre, espritu impuro". 
9 Jess le pregunt: 
--Cmo te llamas? 
Y respondi diciendo: 
--Legin[4] me llamo, porque somos muchos. 
10 Y le rogaba mucho que no los enviara fuera de aquella regin. 11 Estaba all cerca del monte un gran hato de cerdos[5] paciendo. 12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: 
--Envanos a los cerdos para que entremos en ellos. 
13 Jess, de inmediato, les dio permiso. Y saliendo aquellos espritus impuros, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil. El hato se precipit al mar por un despeadero, y en el mar se ahogaron. 
14 Los que cuidaban los cerdos huyeron y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y la gente sali a ver qu era aquello que haba sucedido. 15 Llegaron a Jess y vieron al que haba estado atormentado por el demonio, el que haba tenido la legin, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. 16 Y los que lo haban visto les contaron lo que le haba acontecido al que haba tenido el demonio, y lo de los cerdos. 17 Entonces comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. 
18 Al entrar l en la barca, el que haba estado endemoniado le rogaba que lo dejara quedarse con l. 19 Pero Jess no se lo permiti, sino que le dijo: 
--Vete a tu casa, a los tuyos, y cuntales cun grandes cosas el Seor ha hecho contigo[6] y cmo ha tenido misericordia de ti. 20 l se fue y comenz a publicar en Decpolis[7] cun grandes cosas haba hecho Jess con l; y todos se maravillaban. 

La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre



(Mt 9.18-26; Lc 8.40-56)

21 Al pasar otra vez Jess en una barca a la otra orilla,[8] se reuni a su alrededor una gran multitud; y l estaba junto al mar. 22 Y vino un alto dignatario de la sinagoga, llamado Jairo. Al verlo, se postr a sus pies, 23 y le rogaba mucho, diciendo: 
--Mi hija est agonizando; ven y pon las manos sobre ella[9] para que sea salva, y viva. 
24 Fue, pues, con l, y lo segua una gran multitud, y lo apretaban. 25 Pero una mujer que desde haca doce aos padeca de flujo de sangre,[10] 26 y haba sufrido mucho a manos de muchos mdicos, y haba gastado todo lo que tena y de nada le haba servido, antes le iba peor, 27 cuando oy hablar de Jess[11] se acerc por detrs entre la multitud y toc su manto, 28 porque deca: "Si toco tan solo su manto, ser salva". 29 Inmediatamente la fuente de su sangre se sec, y sinti en el cuerpo que estaba sana de su azote. 30 Luego Jess, conociendo en s mismo el poder que haba salido de l, volvindose a la multitud, pregunt: 
--Quin ha tocado mis vestidos? 
31 Sus discpulos le dijeron: 
--Ves que la multitud te aprieta, y preguntas: "Quin me ha tocado?" 
32 Pero l miraba alrededor para ver quin lo haba hecho. 33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella haba sido hecho, vino y se postr delante de l y le dijo toda la verdad. 
34 l le dijo: 
--Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad. 
35 Mientras l an hablaba, vinieron de casa del alto dignatario de la sinagoga, diciendo: 
--Tu hija ha muerto, para qu molestas ms al Maestro? 
36 Pero Jess, luego que oy lo que se deca,[12] dijo al alto dignatario de la sinagoga: 
--No temas, cree solamente. 
37 Y no permiti que lo siguiera nadie sino Pedro, Jacobo y Juan, hermano de Jacobo. 38 Vino a casa del alto dignatario de la sinagoga, y vio el alboroto[13] y a los que lloraban y lamentaban mucho. 39 Entr y les dijo: 
--Por qu alborotis y lloris? La nia no est muerta, sino dormida.[14] 
40 Y se burlaban de l. Pero l, echando fuera a todos, tom al padre y a la madre de la nia, y a los que estaban con l, y entr donde estaba la nia. 41 Tom la mano de la nia y le dijo: 
--Talita cumi![15] (que significa: "Nia, a ti te digo, levntate"). 
42 Inmediatamente la nia se levant y andaba, pues tena doce aos. Y la gente se llen de asombro. 43 Pero l les insisti en que nadie lo supiera,[16] y dijo que dieran de comer a la nia. 
						 NOTAS:

1. 5.1 De los gadarenos: es decir, de Gadara (vase Mt 8.28 nota r). 
2. 5.2-3 La regin tiene grutas naturales que se usaban como sepulcros. Adems, se crea que los sepulcros eran habitacin favorita de los demonios. 
3. 5.7 Mc 1.24; 3.11; Lc 4.41. 
4. 5.9 La legin era una parte del ejrcito romano que contaba con un mximo de 6000 soldados. 
5. 5.11 Cerdos: animales impuros para los judos (Lv 11.7), aunque no para los gentiles que habitaban en aquella regin. 
6. 5.19 Cun grandes cosas el Seor ha hecho contigo: Jess atribuye el milagro al poder de Dios que actuaba por medio de l (cf. Jn 5.19; 8.28; 14.10). 
7. 5.19-20 Decpolis: regin a la cual perteneca Gadara (v. 1). El relato presenta un milagro hecho por Jess en territorio de gentiles. Vase Mt 4.25 n. 
8. 5.21 A la otra orilla: es decir, al lado occidental del Mar de Galilea. 
9. 5.23 Poner las manos sobre un enfermo era una prctica comn en las curaciones. Cf. Mc 6.5; 7.32; 8.23,25. 
10. 5.25 Flujo de sangre: hemorragias causadas posiblemente por una irregularidad menstrual que, adems de causar sufrimiento fsico, hacan impura a la mujer desde el punto de vista religioso judo. Cf. Lv 15.25-27. 
11. 5.27 Cuando oy hablar de Jess: otra posible traduccin: Como haba odo hablar de Jess. 
12. 5.36 Luego que oy lo que se deca: otra posible traduccin: Sin hacer caso de ellos. 
13. 5.38 Alboroto... lloraban y lamentaban: Vase Mt 9.23 n. 
14. 5.39 No est muerta, sino dormida: Vase Mt 9.24 n. 
15. 5.41 Talita, cumi: frase en arameo, lengua hablada en Palestina en tiempos de Jess. 
16. 5.43 Nadie lo supiera: Vase Mc 1.34 nota i. 

Marcos 6


Jess en Nazaret



(Mt 13.53-58; Lc 4.16-30)

1 Sali Jess de all y vino a su tierra,[1] y lo seguan sus discpulos. 2 Cuando lleg el sbado, comenz a ensear en la sinagoga;[2] y muchos, oyndolo, se admiraban y preguntaban: 
--De dnde saca este estas cosas? Y qu sabidura es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? 3 No es este el carpintero,[3] hijo de Mara, hermano de Jacobo, de Jos, de Judas y de Simn? No estn tambin aqu con nosotros sus hermanas?[4] 
Y se escandalizaban de l. 
4 Pero Jess les dijo: 
--No hay profeta sin honra sino en su propia tierra,[5] entre sus parientes y en su casa. 
5 No pudo hacer all ningn milagro, salvo que san a unos pocos enfermos poniendo sobre ellos las manos. 6

Misin de los doce discpulos


(Mt 10.5-15; Lc 9.1-6)
Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. 
Y recorra las aldeas de alrededor, enseando. 7 Despus llam a los doce y comenz a enviarlos de dos en dos, y les dio autoridad sobre los espritus impuros.[6] 8 Les mand que no llevaran nada para el camino, sino solamente bastn. Ni bolsa, ni pan, ni dinero en el cinto; 9 sino que calzaran sandalias y no llevaran dos tnicas.[7] 10 Y aadi: 
--Dondequiera que entris en una casa, posad en ella hasta que salgis de aquel lugar. 11 Y si en algn lugar no os reciben ni os oyen, salid de all y sacudid el polvo que est debajo de vuestros pies,[8] para testimonio a ellos.[9] De cierto os digo que en el da del juicio ser ms tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad. 
12 Y, saliendo, predicaban que los hombres se arrepintieran. 13 Y echaban fuera muchos demonios, ungan con aceite[10] a muchos enfermos y los sanaban. 

Muerte de Juan el Bautista 



(Mt 14.1-12; Lc 9.7-9)

14 [11] Oy el rey Herodes[12] la fama de Jess, porque su nombre se haba hecho notorio, y dijo: 
--Juan el Bautista ha resucitado de los muertos, y por eso actan en l estos poderes. 
15 Otros decan: "Es Elas". Y otros: "Es un profeta, como los profetas antiguos".[13] 
16 Al oir esto, Herodes dijo: 
--Este es Juan, el que yo decapit, que ha resucitado de los muertos. 
17 El mismo Herodes haba enviado a prender a Juan, y lo haba encadenado en la crcel por causa de Herodas, mujer de Felipe, su hermano, pues la haba tomado por mujer,[14] 18 porque Juan haba dicho a Herodes: "No te est permitido tener la mujer de tu hermano".[15] 
19 Por eso, Herodas lo acechaba y deseaba matarlo; pero no poda, 20 porque Herodes tema a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protega. Cuando lo oa, se quedaba muy perplejo, pero lo escuchaba de buena gana. 21 Lleg el da oportuno cuando Herodes, en la fiesta de su cumpleaos, daba una cena a sus prncipes y tribunos y a los altos dignatarios de Galilea. 22 Entr la hija de Herodas y danz, y agrad a Herodes y a los que estaban con l a la mesa. El rey entonces dijo a la muchacha: 
--Pdeme lo que quieras y yo te lo dar. 
23 Y le jur: 
--Todo lo que me pidas te dar, hasta la mitad de mi reino. 
24 Saliendo ella, dijo a su madre: 
--Qu pedir? 
Y esta le dijo: 
--La cabeza de Juan el Bautista. 
25 Entonces ella entr apresuradamente ante el rey, y pidi diciendo: 
--Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista. 
26 El rey se entristeci mucho, pero a causa del juramento y de los que estaban con l a la mesa, no quiso desairarla. 27 En seguida el rey, enviando a uno de la guardia, mand que fuera trada la cabeza de Juan. 28 El guarda fue y lo decapit en la crcel, trajo su cabeza en un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre. 
29 Cuando oyeron esto sus discpulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y lo pusieron en un sepulcro. 

Alimentacin de los cinco mil 



(Mt 14.13-21; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)

30 [16] Entonces los apstoles se reunieron con Jess[17] y le contaron todo lo que haban hecho y lo que haban enseado. 
31 l les dijo: 
--Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, y descansad un poco. 
(Eran muchos los que iban y venan, de manera que ni aun tenan tiempo para comer.) 32 Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto.[18] 33 Pero muchos los vieron ir y lo reconocieron; entonces muchos fueron all a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a l. 34 Sali Jess y vio una gran multitud, y tuvo compasin de ellos, porque eran como ovejas que no tenan pastor;[19] y comenz a ensearles muchas cosas. 35 Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discpulos se acercaron a l, y le dijeron: 
--El lugar es desierto y la hora ya muy avanzada. 36 Despdelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor y compren pan, pues no tienen qu comer. 
37 Respondiendo l, les dijo: 
--Dadles vosotros de comer. 
Ellos le dijeron: 
--Quieres que vayamos y compremos pan por doscientos denarios[20] y les demos de comer? 
38 l les pregunt: 
--Cuntos panes tenis? Id a ver. 
Y al saberlo, dijeron: 
--Cinco, y dos peces. 
39 Entonces les mand que hicieran recostar a todos por grupos sobre la hierba verde. 40 Se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta. 41 Entonces tom los cinco panes y los dos peces y, levantando los ojos al cielo, bendijo,[21] y parti los panes y dio a sus discpulos para que los pusieran delante; tambin reparti los dos peces entre todos. 42 Comieron todos y se saciaron. 43 Y recogieron, de los pedazos y de lo que sobr de los peces, doce cestas llenas.[22] 44 Los que comieron eran cinco mil hombres. 

Jess anda sobre el mar



(Mt 14.22-27; Jn 6.15-21)

45 En seguida hizo a sus discpulos entrar en la barca e ir delante de l a Betsaida,[23] en la otra ribera, entre tanto que l despeda a la multitud. 46 Y despus que los despidi, se fue al monte a orar. 47 Al llegar la noche, la barca estaba en medio del mar, y l solo en tierra. 48 Vindolos remar con gran esfuerzo, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche[24] vino a ellos andando sobre el mar, y quera adelantrseles. 49 Vindolo ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y gritaron, 50 porque todos lo vean, y se asustaron. Pero en seguida habl con ellos, y les dijo: 
--Tened nimo! Soy yo, no temis. 
51 Subi a la barca con ellos, y se calm el viento. Ellos se asustaron mucho, y se maravillaban, 52 pues an no haban entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones. 

Jess sana a los enfermos en Genesaret 



(Mt 14.34-36)

53 [25] Terminada la travesa, vinieron a tierra de Genesaret[26] y arribaron a la orilla. 54 Al salir ellos de la barca, en seguida la gente lo reconoci. 55 Mientras recorran toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en camillas a donde oan que estaba. 56 Y dondequiera que entraba, ya fuera en aldeas, en ciudades o en campos, ponan en las calles a los que estaban enfermos y le rogaban que los dejara tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que lo tocaban quedaban sanos. 
						 NOTAS:

1. 6.1 Su tierra: Nazaret, en Galilea. 
2. 6.2 Sinagoga: Vase Mc 1.21 nota b. 
3. 6.3 Jn 6.42. Segn Mt 13.55, Jos, el esposo de Mara, era carpintero; el vocablo griego tambin significa albail. 
4. 6.3 Hermano, hermanas: Vase Mt 12.46 n. 
5. 6.4 Su propia tierra: Jess cita aqu un dicho proverbial (Mt 13.57; Lc 4.24; Jn 4.44). 
6. 6.7 Mc 3.14-15. 
7. 6.9 Y no llevaran dos tnicas: referencia al carcter breve y transitorio de esta misin. 
8. 6.11 Sacudid el polvo... de vuestros pies: gesto de rechazo (Mt 10.14); cf. Hch 13.51. 
9. 6.8-11 Lc 10.4-11. 
10. 6.13 El aceite de oliva era un remedio casero muy conocido (Is 1.6; Lc 10.34); pero aqu, ungir con aceite tiene adems un carcter simblico relacionado con el milagro de curacin. Vase tambin Stg 5.14 nota m. 
11. 6.14-29 Esta narracin est colocada entre el envo de los apstoles (6.6b-13) y su regreso (6.30). La muerte de Juan el Bautista es un anuncio de lo que le va a suceder a Jess. 
12. 6.14 Herodes: Herodes Antipas, tetrarca de Galilea (vanse Mt 14.1 n., Introduccin al NT y Tabla cronolgica II). 
13. 6.14-15 Mt 16.14; Mc 8.28; Lc 9.19. Los judos crean que el profeta Elas haba de regresar antes del da del Seor (Mal 4.5-6). 
14. 6.17 Herodes se haba casado con la esposa de su hermanastro Felipe; vase Mt 14.3 n. Encarcel a Juan el Bautista el ao 27  28 d.C. 
15. 6.17-18 Lc 3.19-20; cf. Lv 18.16; 20.21. 
16. 6.30-44 Cf. los relatos similares en Mc 8.1-10 y Mt 15.32-39 (vase Mc 8.1-10 n.). 
17. 6.30 Los apstoles (Mt 10.1-2 n.) se reunieron con Jess al regresar de la misin narrada en 6.7-13. 
18. 6.32 A algn lugar de la orilla nordeste del Mar de Galilea (vase 6.45 n.). 
19. 6.34 Cf. Nm 27.16-17; 1 R 22.17; Jer 50.6-7; Ez 34.5; Zac 10.2; Mt 9.36. 
20. 6.37 Doscientos denarios: El denario era comnmente el salario de un da de trabajo (vase Tabla de pesas, medidas y monedas). 
21. 6.41 Bendijo: Vase Mt 14.19 n. 
22. 6.42-43 Cf. 2 R 4.43-44. 
23. 6.45 El texto es poco claro en cuanto a la situacin geogrfica. Betsaida, en la orilla nordeste del Mar de Galilea, quedaba a corta distancia. 
24. 6.48 Cerca de la cuarta vigilia, o sea, entre las 3 y las 6 de la maana. Segn el sistema romano, la noche se divida en cuatro perodos o vigilias. 
25. 6.53-56 Vase Mc 1.32-34 n. 
26. 6.53 Genesaret: llanura frtil en la orilla noroeste del Mar de Galilea.

Marcos 7


Lo que contamina al hombre



(Mt 15.1-20)

1 Se acercaron a Jess los fariseos y algunos de los escribas, que haban venido de Jerusaln; 2 estos, viendo a algunos de los discpulos de Jess comer pan con manos impuras, esto es, no lavadas, los condenaban,[1] [2] 3 (pues los fariseos y todos los judos, aferrndose a la tradicin de los ancianos,[3] si no se lavan muchas veces las manos,[4] no comen. 4 Y cuando regresan de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que se aferran en guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, de los jarros, de los utensilios de metal y de las camas.)[5] 5 Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: 
--Por qu tus discpulos no andan conforme a la tradicin de los ancianos, sino que comen pan con manos impuras? 
6 Respondiendo l, les dijo: 
--Hipcritas! Bien profetiz de vosotros Isaas, como est escrito: 
    "Este pueblo de labios me honra, 
    mas su corazn est lejos de m, 
    7 pues en vano me honran, 
    enseando como doctrinas,mandamientos de hombres",[6] \m 8 porque, dejando el mandamiento de Dios, os aferris a la tradicin de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber. Y hacis otras muchas cosas semejantes.[7] 
9 Les deca tambin: 
--Bien invalidis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradicin, 10 porque Moiss dijo: "Honra a tu padre y a tu madre"[8] y "El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente",[9] 11 pero vosotros decs: "Basta que diga un hombre al padre o a la madre: [10] Es Corbn b7.11/b iCorbn:/i palabra hebrea que significa iofrenda./i De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podan usar para otro fin; segn la interpretacin rabnica, ni siquiera para ayudar a los padres. Jess insiste en que los mandamientos de Dios son para el bien de las personas. (que quiere decir: "Mi ofrenda a Dios") todo aquello con que pudiera ayudarte ", 12 y no lo dejis hacer ms por su padre o por su madre, 13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradicin que habis transmitido. Y muchas cosas hacis semejantes a estas. 
14 Llamando a s a toda la multitud, les dijo: 
--Odme todos y entended: 15 Nada hay fuera del hombre que entre en l, que lo pueda contaminar;[11] pero lo que sale de l, eso es lo que contamina al hombre. 16 Si alguno tiene odos para oir, oiga.[12] 
17 Cuando se alej de la multitud y entr en casa,[13] le preguntaron sus discpulos sobre la parbola. 18 l les dijo: 
--Tambin vosotros estis as, sin entendimiento? No entendis que nada de fuera que entra en el hombre lo puede contaminar, 19 porque no entra en su corazn, sino en el vientre, y sale a la letrina? 
Esto deca, declarando limpios[14] todos los alimentos. 20 Pero deca que lo que sale del hombre, eso contamina al hombre, 21 porque de dentro, del corazn de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engao, la lujuria, la envidia, la calumnia, el orgullo y la insensatez.[15] 23 Todas estas maldades salen de dentro y contaminan al hombre. 

La fe de la mujer sirofenicia



(Mt 15.21-28)

24 Levantndose de all, se fue a la regin de Tiro y de Sidn.[16] Entr en una casa, y no quera que nadie lo supiera; pero no pudo esconderse. 25 Una mujer, cuya hija tena un espritu impuro, luego que oy de l vino y se postr a sus pies. 26 La mujer era griega, sirofenicia[17] de origen, y le rogaba que echara fuera de su hija al demonio. 27 Pero Jess le dijo: 
--Deja primero que se sacien los hijos, porque no est bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros.[18] 
28 Respondi ella y le dijo: 
--S, Seor; pero aun los perros, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. 
29 Entonces le dijo: 
--Por causa de esta palabra, vete; el demonio ha salido de tu hija. 30 Cuando la mujer lleg a su casa, hall a la hija acostada en la cama, y que el demonio haba salido de ella. 

Jess sana a un sordomudo

31 Volviendo a salir de la regin de Tiro, vino por Sidn al Mar de Galilea, pasando por la regin de Decpolis.[19] 32 Le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que pusiera la mano sobre l.[20] 33 Entonces, apartndolo de la gente, le meti los dedos en los odos, escupi y toc su lengua.[21] 34 Luego, levantando los ojos al cielo, gimi y le dijo: 
--Efata![22] (que quiere decir: "S abierto"). 
35 Al momento fueron abiertos sus odos, se desat la ligadura de su lengua y hablaba bien. 36 Y les mand que no lo dijeran a nadie;[23] pero, cuanto ms les mandaba, tanto ms y ms lo divulgaban. 37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: 
--Bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oir y a los mudos hablar.[24] 
						 NOTAS:

1. 7.2 Lc 11.38. La insistencia en el lavamiento de las manos y de los utensilios no obedeca a motivos de higiene, sino de purificacin religiosa. 
2. 7.2 En diversos ms. no aparece: los condenaban. 
3. 7.3 La tradicin de los ancianos: el conjunto de interpretaciones tradicionales que los rabinos daban a la Ley mosaica, y que para ellos tenan tanta autoridad como la Ley misma. 
4. 7.3 Si... no se lavan las manos...: La frase en griego es de significado dudoso, y puede entenderse como lavarse hasta la mueca o hasta el codo; tambin puede entenderse, en sentido figurado, como "escrupulosamente". 
5. 7.4 Mt 23.25; Lc 11.39. 
6. 7.6-7 Is 29.13 (gr.). 
7. 7.8 En diversos ms. falta: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacis otras muchas cosas semejantes. 
8. 7.10 Ex 20.12; Dt 5.16. 
9. 7.10 Ex 21.17; Lv 20.9. 
10. 7.11 Corbn: palabra hebrea que significa ofrenda. De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podan usar para otro fin; segn la interpretacin rabnica, ni siquiera para ayudar a los padres. Jess insiste en que los mandamientos de Dios son para el bien de las personas. 
11. 7.15 Lo pueda contaminar: en el sentido religioso; Jess declara que la impureza moral es ms grave que la religiosa (v. 18-23; vase Mt 15.11 n.). 
12. 7.16 El v. 16 no aparece en diversos ms. 
13. 7.17 Vase Mc 2.1 n. Segn Mc, muchas de las enseanzas reservadas solo a los discpulos las reciban de Jess en la intimidad de una casa. Cf. Mc 9.28,33; 10.10. 
14. 7.19 Limpios: es decir, en su aspecto ritual. 
15. 7.21-22 Sobre la lista de vicios, vase Ro 1.31 n. 
16. 7.24 Saliendo de Galilea, Jess fue a territorio de los gentiles. 
17. 7.26 Sirofenicia: regin costera de la provincia romana de Siria. 
18. 7.27 Perros: Vase Mt 15.26 n. 
19. 7.31 Sin presentar un itinerario detallado del viaje, este v. sirve para situar en territorio gentil los dos milagros siguientes (cf. Mc 8.1-10 n.). 
20. 7.32 Que pusiera la mano sobre l: Vase Mc 5.23 n. 
21. 7.33 Cf. Mc 8.23; Jn 9.6. En aquellos tiempos, la saliva se empleaba algunas veces en las curaciones. 
22. 7.34 Efata: palabra aramea. 
23. 7.36 Que no lo dijeran a nadie: Vase Mc 1.34 nota i. 
24. 7.37 Is 35.5-6. 

Marcos 8


Alimentacin de los cuatro mil 



(Mt 15.32-39)

1 [1] En aquellos das, como haba una gran multitud y no tenan qu comer, Jess llam a sus discpulos y les dijo: 
2 --Tengo compasin de la gente, porque ya hace tres das que estn conmigo y no tienen qu comer; 3 y si los envo en ayunas a sus casas, se desmayarn en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos. 
4 Sus discpulos le respondieron: 
--De dnde podr alguien saciar de pan a estos aqu en el desierto? 
5 l les pregunt: 
--Cuntos panes tenis? 
Ellos dijeron: 
--Siete. 
6 Entonces mand a la multitud que se recostara en tierra, tom los siete panes y, habiendo dado gracias, los parti y dio a sus discpulos para que los pusieran delante; y los pusieron delante de la multitud. 7 Tenan adems unos pocos pececillos; los bendijo[2] y mand que tambin los pusieran delante. 8 Comieron y se saciaron; y recogieron, de los pedazos que haban sobrado, siete canastas. 9 Los que comieron eran como cuatro mil; y los despidi. 10 Luego, entrando en la barca con sus discpulos, vino a la regin de Dalmanuta.[3] 

La demanda de una seal



(Mt 16.1-4; Lc 12.54-56)

11 Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con l, pidindole seal del cielo[4] para tentarlo. 12 l, gimiendo en su espritu, dijo: 
--Por qu pide seal esta generacin?[5] De cierto os digo que no se dar seal a esta generacin. 
13 Y dejndolos, volvi a entrar en la barca y se fue a la otra ribera.[6] 

La levadura de los fariseos



(Mt 16.5-12)

14 Se olvidaron de llevar pan, y no tenan sino un pan consigo en la barca. 15 Y l les mand, diciendo: 
--Mirad, guardaos de la levadura[7] de los fariseos y de la levadura de Herodes.[8] 
16 Discutan entre s, diciendo: 
--Es porque no trajimos pan. 
17 Entendindolo Jess, les dijo: 
--Qu discuts?, porque no tenis pan? No entendis ni comprendis? An tenis endurecido vuestro corazn? 18 Teniendo ojos no veis, y teniendo odos no os?[9] No recordis? 19 Cuando part los cinco panes entre cinco mil, cuntas cestas llenas de los pedazos recogisteis? 
Y ellos dijeron: 
--Doce.[10] 
20 --Y cuando repart los siete panes entre cuatro mil, cuntas canastas llenas de los pedazos recogisteis? 
Y ellos dijeron: 
--Siete.[11] 
21 Y les dijo: 
--Cmo es que an no entendis? 

Un ciego sanado en Betsaida 

22 [12] Vino luego a Betsaida,[13] y le trajeron un ciego, y le rogaron que lo tocara. 23 Entonces, tomando la mano del ciego, lo sac fuera de la aldea; escupi en sus ojos,[14] puso sus manos sobre l y le pregunt si vea algo. 24 l, mirando, dijo: 
--Veo los hombres como rboles, pero los veo que andan. 
25 Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirara; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. 26 Jess lo envi a su casa, diciendo: 
--No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.[15] [16] 

La confesin de Pedro 



(Mt 16.13-20; Lc 9.18-21)

27 [17] Salieron Jess y sus discpulos por las aldeas de Cesarea de Filipo.[18] Y en el camino pregunt a sus discpulos, dicindoles: 
--Quin dicen los hombres que soy yo? 
28 Ellos respondieron: 
--Unos, Juan el Bautista;[19] otros, Elas;[20] y otros, alguno de los profetas. 29 Entonces l les dijo: 
--Y vosotros, quin decs que soy? 
Respondiendo Pedro, le dijo: 
--T eres el Cristo.[21] 
30 Pero l les mand que no dijeran[22] esto de l a nadie. 

2. JESS, EL HIJO DEL HOMBRE (8.31--16.20) 

31 [23] 

Jess anuncia su muerte


(Mt 16.21-28; Lc 9.22-27)
Comenz a ensearles que le era necesario al Hijo del hombre padecer mucho, ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, ser muerto y resucitar despus de tres das. 32 Esto les deca claramente. Entonces Pedro lo tom aparte y comenz a reconvenirlo. 33 Pero l, volvindose y mirando a los discpulos, reprendi a Pedro, diciendo: 
--Qutate de delante de m, Satans!,[24] porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. 
34 Y llamando a la gente y a sus discpulos, les dijo: 
--Si alguno quiere venir en pos de m, niguese a s mismo, tome su cruz y sgame. 35 Todo el que quiera salvar su vida, la perder; y todo el que pierda su vida por causa de m y del evangelio, la salvar,[25] 36 porque de qu le aprovechar al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?[26] 37 O qu recompensa dar el hombre por su alma? 
38 Por tanto, el que se averguence de m y de mis palabras en esta generacin adltera[27] y pecadora, tambin el Hijo del hombre se avergonzar de l cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ngeles.[28] 
						 NOTAS:

1. 8.1-10 Relato muy parecido al de Mc 6.30-44 y paralelos. La escena se sita en tierra de gentiles (Decpolis, cf. Mc 7.31 y vase Mt 4.25 n.), relacionndolo as con la actividad de Jess entre los no judos. 
2. 8.7 Los bendijo: Vase Mt 14.19 n. 
3. 8.10 Dalmanuta: lugar desconocido, sin duda en la orilla occidental del Mar de Galilea. Vase Mt 15.39 n. 
4. 8.11 Mt 12.38; Lc 11.16; Jn 6.30. Seal del cielo: o una seal de parte de Dios. Vase Mt 16.1 n. 
5. 8.12 Mt 12.39; 16.4; Lc 11.29. 
6. 8.13 A la otra ribera: esto es, a la orilla oriental del Mar de Galilea. 
7. 8.15 Lc 12.1. Levadura: sustancia que, mezclada con la masa del pan, la hace fermentar. 
8. 8.15 Herodes: Herodes Antipas (Mt 14.1 n.). 
9. 8.18 Jer 5.21; Ez 12.2; cf. Mc 4.12. 
10. 8.19 Mc 6.43. 
11. 8.20 Cf. v. 8. 
12. 8.22-26 Ntese la semejanza con el relato de Mc 7.32-37. 
13. 8.22 Betsaida: poblacin situada en la orilla nordeste del Mar de Galilea. 
14. 8.23 Escupi en los ojos: Vase Mc 7.33 n. 
15. 8.26 En diversos ms. no aparece: ni lo digas a nadie en la aldea. 
16. 8.26 Vase Mc 1.34 nota i. 
17. 8.27-30 Con esta confesin de fe de Pedro culmina la primera parte de Mc (1.16--8.30), en la que se ha ido mostrando cmo, con sus hechos y palabras, Jess se revela como el Mesas. 
18. 8.27 Cesarea de Filipo: ciudad romana al norte del Mar de Galilea, en pleno territorio de los gentiles. 
19. 8.28 Juan el Bautista: Mc 6.14-15; Lc 9.7-8. 
20. 8.28 Elas: Cf. 1 R 17--2 R 2. Los judos esperaban el regreso de Elas antes del da del Seor (Mal 4.5-6). Vase Mt 16.14 nota j. 
21. 8.29 Cf. Jn 6.68-69. El Cristo: ttulo griego equivalente al de Mesas, de origen hebreo. Ambas palabras significan "ungido", "consagrado"; vase Concordancia temtica. 
22. 8.30 Que no dijeran: Vase Mc 1.34 nota i. 
23. 8.31--9.1 La segunda parte del evangelio comienza con el anuncio de la muerte y resurreccin de Jess. La importancia de estos acontecimientos se subraya por la triple repeticin del anuncio (cf. tambin 9.31; 10.32-34). As Jess instruye a sus discpulos acerca de la misin que debe cumplir hasta sus ltimas consecuencias. Vase 1.34 nota i. 
24. 8.33 Satans: Vase Mt 16.23 n. 
25. 8.34-35 Mt 10.38-39; Lc 14.27; 17.33; Jn 12.24-25. Tome su cruz: Sobre esta metfora, vase Mt 10.38 n. 
26. 8.35-37 Su alma: La palabra griega significa alma, vida o la persona misma. Vase Mt 16.25-26 n. 
27. 8.38 Adltera: Vase Mt 12.39 n. 
28. 8.38 Mt 10.33; Lc 12.9. 

Marcos 9

1 Tambin les dijo: 
--De cierto os digo que algunos de los que estn aqu no gustarn la muerte hasta que hayan visto que el reino de Dios ha venido con poder.[1] 

La transfiguracin 



(Mt 17.1-13; Lc 9.28-36)

2 [2] Seis das despus, Jess tom a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llev aparte solos a un monte alto. All se transfigur delante de ellos. 3 Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningn lavador en la tierra los puede dejar tan blancos. 4 Y vieron a Elas y a Moiss[3] que hablaban con Jess. 5 Entonces Pedro dijo a Jess: 
--Maestro, bueno es para nosotros que estemos aqu! Hagamos tres enramadas: una para ti, otra para Moiss y otra para Elas. 
6 No saba lo que hablaba, pues estaban asustados. 7 Entonces vino una nube que les hizo sombra,[4] y desde la nube una voz que deca: "Este es mi Hijo amado;[5] a l od".[6] 8 Y luego, cuando miraron, no vieron a nadie ms con ellos, sino a Jess solo. 
9 Mientras descendan del monte, les mand que a nadie dijeran[7] lo que haban visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado de los muertos. 10 Por eso guardaron la palabra entre s, discutiendo qu sera aquello de resucitar de los muertos. 11 Le preguntaron, diciendo: 
--Por qu dicen los escribas que es necesario que Elas venga primero? 
12 Respondiendo l, les dijo: 
--Elas a la verdad vendr primero y restaurar todas las cosas. Pero no dice la Escritura que el Hijo del hombre debe padecer mucho y ser despreciado? 13 Pero os digo que Elas ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como est escrito de l.[8] 

Jess sana a un muchacho endemoniado



(Mt 17.14-21; Lc 9.37-43)

14 Cuando lleg a donde estaban los discpulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que discutan con ellos. 15 En seguida toda la gente, vindolo, se asombr; y corriendo a l, lo saludaron. 16 l les pregunt: 
--Qu discuts con ellos? 
17 Respondiendo uno de la multitud, dijo: 
--Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espritu mudo, 18 el cual, dondequiera que lo toma, lo sacude; echa espumarajos, cruje los dientes y se va secando.[9] Dije a tus discpulos que lo echaran fuera, pero no pudieron. 
19 Respondiendo l, les dijo: 
--Generacin incrdula! Hasta cundo he de estar con vosotros? Hasta cundo os he de soportar? Tradmelo. 
20 Se lo trajeron, y cuando el espritu vio a Jess, sacudi con violencia al muchacho, que cay al suelo revolcndose y echando espumarajos. 21 Jess pregunt al padre: 
--Cunto tiempo hace que le sucede esto? 
l dijo: 
--Desde nio. 22 Y muchas veces lo arroja al fuego o al agua, para matarlo; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y aydanos. 
23 Jess le dijo: 
--Si puedes creer,[10] al que cree todo le es posible.[11] 
24 Inmediatamente el padre del muchacho clam y dijo: 
--Creo; ayuda mi incredulidad. 
25 Cuando Jess vio que la multitud se agolpaba, reprendi al espritu impuro, dicindole: 
--Espritu mudo y sordo, yo te mando que salgas de l y no entres ms en l. 
26 Entonces el espritu, clamando y sacudindolo con violencia, sali; y l qued como muerto, de modo que muchos decan: "Est muerto". 
27 Pero Jess, tomndolo de la mano, lo enderez; y se levant. 28 Cuando l entr en casa,[12] sus discpulos le preguntaron aparte: 
--Por qu nosotros no pudimos echarlo fuera? 
29 Y les dijo: 
--Este gnero con nada puede salir, sino con oracin y ayuno.[13] 

Jess anuncia otra vez su muerte



(Mt 17.22-23; Lc 9.43-45)

30 Saliendo de all, caminaron por Galilea; y no quera que nadie lo supiera, 31 pues enseaba a sus discpulos, y les deca: 
--El Hijo del hombre ser entregado en manos de hombres, y lo matarn; pero, despus de muerto, resucitar[14] al tercer da. 
32 Pero ellos no entendan esta palabra, y tenan miedo de preguntarle. 

Quin es el mayor?



(Mt 18.1-5; Lc 9.46-48)

33 Lleg a Capernam y, cuando estuvo en casa,[15] les pregunt: 
--Qu discutais entre vosotros por el camino? 
34 Pero ellos callaron, porque por el camino haban discutido entre s sobre quin haba de ser el mayor.[16] 35 Entonces l se sent, llam a los doce y les dijo: 
--Si alguno quiere ser el primero, ser el ltimo de todos y el servidor de todos.[17] 
36 Y tom a un nio, lo puso en medio de ellos y, tomndolo en sus brazos, les dijo: 
37 --El que reciba en mi nombre a un nio como este, me recibe a m; y el que a m me recibe, no me recibe a m sino al que me envi.[18] 

El que no est contra nosotros,por nosotros est



(Lc 9.49-50)

38 Juan le respondi diciendo: 
--Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero l no nos sigue, y se lo prohibimos porque no nos segua. 
39 Pero Jess dijo: 
--No se lo prohibis, porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda hablar mal de m, 40 pues el que no est contra nosotros, por nosotros est.[19] 41 Y cualquiera que os d un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perder su recompensa.[20] 

Ocasiones de caer



(Mt 18.6-9; Lc 17.1-2)

42 A cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeitos que creen en m, mejor le sera que se le atara una piedra de molino[21] al cuello y se le arrojara al mar. 43 Si tu mano te es ocasin de caer, crtala,[22] porque mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno,[23] al fuego que no puede ser apagado, 44 donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.[24] 45 Y si tu pie te es ocasin de caer, crtalo, porque mejor te es entrar en la vida cojo, que teniendo dos pies ser arrojado al infierno, al fuego que no puede ser apagado,[25] 46 donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.[26] 47 Y si tu ojo te es ocasin de caer, scalo, porque mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser arrojado al infierno,[27] 48 donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.[28] 49 Todos sern salados con fuego, y todo sacrificio ser salado con sal.[29] 50 Buena es la sal; pero si la sal se hace inspida, con qu la sazonaris?[30] Tened sal en vosotros mismos, y vivid en paz los unos con los otros.[31] 
						 NOTAS:

1. 9.1 Mc 13.30. Para las diferentes interpretaciones de esta declaracin, vase Mt 16.28 n. 
2. 9.2-13 Cf. 2 P 1.16-18. 
3. 9.4 A Elas y a Moiss: Mal 4.5-6; vase adems Mt 17.3 n. 
4. 9.7 En el AT la nube est relacionada con la presencia de Dios; vanse referencias en Mt 17.5 nota d. 
5. 9.7 Mi Hijo amado: La frase puede entenderse en el sentido de mi nico Hijo. Gn 22.2; Sal 2.7; Is 42.1; Mt 3.17; 12.18; Mc 1.11; Lc 3.22. 
6. 9.7 La expresin a l od recuerda a Dt 18.15. 
7. 9.9 Que a nadie dijeran: Vase Mc 1.34 nota i. 
8. 9.12-13 Mt 17.12-13. Jess ve la profeca de Mal 4.5 cumplida simblicamente en Juan el Bautista; vase Mt 11.14 n. Como est escrito de l: alusin poco clara; puede referirse a 1 R 19.1-2,10. 
9. 9.18 Y se va secando: otra posible traduccin: y queda rgido. Cf. Mt 17.15 n. 
10. 9.23 Si puedes creer: Jess repite las palabras del padre del muchacho (v. 22), hacindole ver que la cuestin no es si el propio Jess puede o no puede sanar, sino si la persona que se le acerca lo hace con fe. Cf. Mc 1.40. 
11. 9.23 Mt 21.21; Mc 11.23-24; Lc 17.6. 
12. 9.28 En casa: Vase Mc 7.17 n. 
13. 9.29 En diversos ms. no aparece: y ayuno. 
14. 9.31 Lo matarn... resucitar: Vase Mc 8.31--9.1 n.; 10.32-34. 
15. 9.33 Posiblemente la casa de Simn Pedro (Mc 1.29), o bien la de Jess mismo (Mt 9.1 n.). 
16. 9.34 Lc 22.24. 
17. 9.35 Mt 20.26-27 y paralelos; 23.11. 
18. 9.37 Mt 10.40; Lc 10.16; Jn 13.20. 
19. 9.40 Mt 12.30; Lc 11.23. 
20. 9.41 Mt 10.42. 
21. 9.42 Piedra de molino: Vase Mt 18.6 n. 
22. 9.43 Crtala: hiprbole o exageracin intencional, aqu y en 9.45 y 47; vase Mt 5.29-30 n. 
23. 9.43 Infierno: (gr. gehena), derivacin del nombre hebreo Ge-hinom, que se daba al quemadero de basura en el valle de Hinom, cerca de Jerusaln (2 R 23.10). En el primer siglo a.C., este nombre se aplic al lugar de castigo reservado para los malos. Vase Concordancia temtica. 
24. 9.44 El v. 44 no aparece en diversos ms. 
25. 9.45 Probablemente, los v. 44 y 46 fueron incluidos en el relato por influencia del v. 48. 
26. 9.46 El v. 46 no aparece en diversos ms. 
27. 9.47 Mt 5.29. 
28. 9.48 Is 66.24. 
29. 9.49 En diversos ms. no aparece: y todo sacrificio ser salado con sal. Lv 2.13. Las interpretaciones que se han ofrecido sobre este pasaje no han sido totalmente satisfactorias. La idea puede ser esta: Todos seris purificados con fuego, as como el sacrificio es purificado con sal. 
30. 9.50 Cf. Mt 5.13; Lc 14.34-35. 
31. 9.50 Tened sal... otros: La sal, adems de purificar y preservar (Mt 5.13 n.), tena un valor simblico en la concertacin de un pacto (Lv 2.13; vase Nm 18.19 n.); aqu, por lo tanto, puede sugerir la lealtad mutua que conduce a la paz (cf. Col 4.6). 

Marcos 10


Jess ensea sobre el divorcio



(Mt 19.1-12; Lc 16.18)

1 Levantndose de all, vino a la regin de Judea y al otro lado del Jordn.[1] Y volvi el pueblo a juntarse a l, y de nuevo les enseaba como sola. 2 Se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarlo, si era lcito al marido repudiar a su mujer.[2] 3 l, respondiendo, les dijo: 
--Qu os mand Moiss? 
4 Ellos dijeron: 
--Moiss permiti dar carta de divorcio y repudiarla.[3] 
5 Respondiendo Jess, les dijo: 
--Por la dureza de vuestro corazn os escribi este mandamiento; 6 pero al principio de la creacin, hombre y mujer los hizo Dios.[4] 7 Por esto dejar el hombre a su padre y a su madre, y se unir a su mujer, 8 y los dos sern una sola carne; as que no son ya ms dos, sino uno.[5] 9 Por tanto, lo que Dios junt, no lo separe el hombre. 
10 En casa volvieron los discpulos a preguntarle sobre lo mismo, 11 y les dijo: 
--Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; 12 y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.[6] 

Jess bendice a los nios



(Mt 19.13-15; Lc 18.15-17)

13 Le presentaban nios para que los tocara, pero los discpulos reprendan a los que los presentaban.[7] 14 Vindolo Jess, se indign y les dijo: 
--Dejad a los nios venir a m, y no se lo impidis, porque de los tales es el reino de Dios.[8] 15 De cierto os digo que el que no reciba el reino de Dios como un nio, no entrar en l.[9] 
16 Y tomndolos en los brazos, pona las manos sobre ellos y los bendeca. 

El joven rico



(Mt 19.16-30; Lc 18.18-30)

17 Al salir l para seguir su camino, lleg uno corriendo y, arrodillndose delante de l, le pregunt: 
--Maestro bueno, qu har para heredar la vida eterna?[10] 
18 Jess le dijo: 
--Por qu me llamas bueno? Nadie es bueno, sino slo uno, Dios. 19 Los mandamientos sabes: "No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes.[11] Honra a tu padre y a tu madre". 
20 l entonces, respondiendo, le dijo: 
--Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. 
21 Entonces Jess, mirndolo, lo am y le dijo: 
--Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrs tesoro en el cielo; y ven, sgueme, tomando tu cruz.[12] 
22 Pero l, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tena muchas posesiones. 
23 Entonces Jess, mirando alrededor, dijo a sus discpulos: 
--Cun difcilmente entrarn en el reino de Dios los que tienen riquezas![13] 
24 Los discpulos se asombraron de sus palabras; pero Jess, respondiendo, volvi a decirles: 
--Hijos, cun difcil les es entrar en el reino de Dios a los que confan en las riquezas! 25 Ms fcil es pasar un camello por el ojo de una aguja,[14] que entrar un rico en el reino de Dios. 
26 Ellos se asombraban aun ms, diciendo entre s: 
--Quin, pues, podr ser salvo? 
27 Entonces Jess, mirndolos, dijo: 
--Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios.[15] 
28 Entonces Pedro comenz a decirle: 
--Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. 
29 Respondi Jess y dijo: 
--De cierto os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer,[16] o hijos, o tierras, por causa de m y del evangelio, 30 que no reciba cien veces ms ahora en este tiempo: casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, aunque con persecuciones, y en el siglo venidero la vida eterna. 31 Pero muchos primeros sern los ltimos, y los ltimos, primeros.[17] 

Nuevamente Jess anuncia su muerte



(Mt 20.17-19; Lc 18.31-34)

32 Iban por el camino subiendo a Jerusaln. Jess iba delante, y ellos, asombrados, lo seguan con miedo. Entonces, volviendo a tomar a los doce aparte, les comenz a decir las cosas que le haban de acontecer: 
33 --Ahora subimos a Jerusaln, y el Hijo del hombre ser entregado a los principales sacerdotes y a los escribas. Lo condenarn a muerte y lo entregarn a los gentiles.[18] 34 Se burlarn de l, lo azotarn, lo escupirn y lo matarn; pero al tercer da resucitar.[19] 

Peticin de Santiago y de Juan



(Mt 20.20-28)

35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron y le dijeron: 
--Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte. 
36 l les pregunt: 
--Qu queris que os haga? 
37 Ellos le contestaron: 
--Concdenos que en tu gloria[20] nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. 
38 Entonces Jess les dijo: 
--No sabis lo que peds. Podis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?[21] 
39 Ellos respondieron: 
--Podemos. 
Jess les dijo: 
--A la verdad, del vaso que yo bebo beberis, y con el bautismo con que yo soy bautizado seris bautizados;[22] 40 pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda no es mo darlo, sino a aquellos para quienes est preparado. 
41 Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan. 42 Pero Jess, llamndolos, les dijo: 
--Sabis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. 43 Pero no ser as entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, ser vuestro servidor; 44 y el que de vosotros quiera ser el primero, ser siervo de todos,[23] 45 porque el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.[24] 

El ciego Bartimeo recibe la vista



(Mt 20.29-34; Lc 18.35-43)

46 Entonces vinieron a Jeric;[25] y al salir de Jeric l, sus discpulos y una gran multitud, Bartimeo, el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino, mendigando. 47 Al oir que era Jess nazareno, comenz a gritar: 
--Jess, Hijo de David,[26] ten misericordia de m! 
48 Y muchos lo reprendan para que callara, pero l clamaba mucho ms: 
--Hijo de David, ten misericordia de m! 
49 Entonces Jess, detenindose, mand llamarlo; y llamaron al ciego, dicindole: 
--Ten confianza; levntate, te llama. 
50 l entonces, arrojando su capa, se levant y vino a Jess. 51 Jess le pregunt: 
--Qu quieres que te haga? 
El ciego le dijo: 
--Maestro, que recobre la vista. 
52 Jess le dijo: 
--Vete, tu fe te ha salvado.[27] 
Al instante recobr la vista, y segua a Jess por el camino. 
						 NOTAS:

1. 10.1 Vase Mt 19.1 nota b. 
2. 10.2 Haba diferentes interpretaciones de la ley sobre el divorcio; vase Mt 19.3 n. 
3. 10.4 Dt 24.1-4; Mt 5.31. 
4. 10.6 Gn 1.27; 5.2. 
5. 10.7-8 Gn 2.24. 
6. 10.11-12 Mt 5.32; 19.9; Lc 16.18; 1 Co 7.10-11. Este evangelio, que parece haber sido dirigido a lectores romanos o que vivan bajo las leyes de Roma, incluye el caso de una mujer que se divorcia de su esposo, lo cual era permitido por la ley romana pero no por la ley mosaica. 
7. 10.13 Diversos ms. dicen: y los discpulos los reprendan. 
8. 10.14 El valor religioso de los nios en la sociedad juda era incluso menor que el de las mujeres. 
9. 10.15 Sobre ser como un nio, vase Mt 18.3 n. 
10. 10.17 Lc 10.25. 
11. 10.19 Ex 20.12-16; Dt 5.16-20. No defraudes: Esta frase no aparece en los mandamientos del AT citados por Jess. Cf. Dt 24.14; Stg 5.4. 
12. 10.21 En diversos ms. no aparece: tomando tu cruz. 
13. 10.23 Pr 11.28. 
14. 10.25 Expresin proverbial que indica algo imposible (v. 27). 
15. 10.27 Gn 18.14; Job 42.1-2; Zac 8.6. 
16. 10.29 En diversos ms. no aparece: o mujer. 
17. 10.31 Mt 20.16; Lc 13.30. 
18. 10.33 Los gentiles: referencia a las autoridades romanas. 
19. 10.32-34 Lo matarn... resucitar: Vase Mc 8.31--9.1 n., y cf. Mc 9.31. 
20. 10.37 En tu gloria: Los discpulos esperaban que Jess estableciera un reinado terrenal, en el que se daran diferentes grados de autoridad y de honor. 
21. 10.38 Lc 12.50; Jn 18.11. Podis beber del vaso que yo bebo?: La imagen de la copa (vaso o cliz) indica una prueba o momento difcil (vase Mt 26.39 n.). Bautismo: usado en sentido figurado respecto de la pasin y la muerte que Jess iba a sufrir. 
22. 10.39 Vase Mt 20.23 n. 
23. 10.42-44 Mt 23.11; Mc 9.35; Lc 22.25-27. 
24. 10.45 Cf. Is 53.5-6,11-12; Jn 10.11; 1 Ti 2.5-6. Por primera vez en la enseanza de Jess, se expresa en forma global el propsito de su vida y muerte; vanse notas y referencias en Mt 20.28. 
25. 10.46 Jeric: poblacin situada en la llanura del ro Jordn, al pie de la subida a Jerusaln. 
26. 10.47 Hijo de David: ttulo mesinico; vase Mt 9.27 n., y el relato similar en dicho pasaje. 
27. 10.52 Mt 9.22; Mc 5.34. 

Marcos 11


La entrada triunfal en Jerusaln 



(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)

1 [1] Cuando se acercaban a Jerusaln, junto a Betfag[2] y a Betania, frente al Monte de los Olivos, Jess envi a dos de sus discpulos, 2 y les dijo: 
--Id a la aldea que est enfrente de vosotros, y al entrar en ella hallaris un pollino atado, en el cual ningn hombre ha montado. Desatadlo y traedlo. 3 Y si alguien os pregunta: "Por qu hacis eso?", decid que el Seor[3] lo necesita y que luego lo devolver. 
4 Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. 5 Algunos de los que estaban all les preguntaron: 
--Qu hacis desatando el pollino? 
6 Ellos entonces les dijeron como Jess haba dicho, y los dejaron ir. 7 Trajeron el pollino a Jess, echaron sobre l sus mantos, y se sent sobre l. 8 Tambin muchos tendan sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los rboles y las tendan por el camino.[4] 9 Los que iban delante y los que venan detrs gritaban, diciendo: 
--Hosana![5] Bendito el que viene en el nombre del Seor![6] 10 Bendito el reino de nuestro padre David que viene! Hosana en las alturas! 
11 Entr Jess en Jerusaln y fue al templo.[7] Despus de observarlo todo, como ya anocheca, se fue a Betania con los doce. 

Jess maldice la higuera estril 



(Mt 21.18-19)

12 [8] Al da siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. 13 Viendo a lo lejos una higuera que tena hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando lleg a ella, nada hall sino hojas, pues no era tiempo de higos.[9] 14 Entonces Jess dijo a la higuera: 
--Nunca jams coma nadie fruto de ti! 
Y lo oyeron sus discpulos. 

Purificacin del templo



(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

15 Vinieron, pues, a Jerusaln, y entrando Jess en el templo comenz a echar fuera a los que vendan y compraban en el templo. Volc las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendan palomas;[10] 16 y no consenta que nadie atravesara el templo llevando utensilio alguno. 17 Y les enseaba, diciendo: 
--No est escrito: "Mi casa ser llamada casa de oracin para todas las naciones"?[11] Pero vosotros la habis hecho cueva de ladrones.[12] 
18 Lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cmo matarlo, porque le tenan miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina. 19 Pero al llegar la noche, Jess sali de la ciudad. 

La higuera maldecida se seca



(Mt 21.19-22)

20 Por la maana, al pasar junto a la higuera, vieron que se haba secado desde las races. 21 Entonces Pedro, acordndose, le dijo: 
--Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.[13] 
22 Respondiendo Jess, les dijo: 
--Tened fe en Dios. 23 De cierto os digo que cualquiera que diga a este monte: "Qutate y arrjate en el mar", y no duda en su corazn, sino que cree que ser hecho lo que dice, lo que diga le ser hecho.[14] 24 Por tanto, os digo que todo lo que pidis orando, creed que lo recibiris, y os vendr.[15] 25 Y cuando estis orando, perdonad, si tenis algo contra alguien, para que tambin vuestro Padre que est en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas, 26 porque si vosotros no perdonis, tampoco vuestro Padre que est en los cielos os perdonar vuestras ofensas.[16] 

La autoridad de Jess



(Mt 21.23-27; Lc 20.1-8)

27 Volvieron entonces a Jerusaln y, andando l por el templo, se le acercaron los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos, 28 y le preguntaron: 
--Con qu autoridad haces estas cosas? Quin te dio autoridad para hacer estas cosas?[17] 
29 Jess, respondiendo, les dijo: 
--Os har yo tambin una pregunta. Respondedme y os dir con qu autoridad hago estas cosas. 30 El bautismo de Juan,[18] era del cielo, o de los hombres? Respondedme. 
31 Entonces ellos discutan entre s, diciendo: 
--Si decimos "del cielo", dir: "Por qu, pues, no lo cresteis?" 32 Y si decimos "de los hombres"...? 
Pero teman al pueblo, pues todos tenan a Juan como un verdadero profeta. 33 As que, respondiendo, dijeron a Jess: 
--No sabemos. 
Entonces, respondiendo Jess, les dijo: 
--Tampoco yo os digo con qu autoridad hago estas cosas. 
						 NOTAS:

1. 11.1-11 Comienzo de la ltima semana (caps. 11--16). Vase Mt 21.1-22 n. 
2. 11.1 Betfag: aldea cercana a Jerusaln, en el camino a Betania, pueblo situado a unos 3 km al oriente de la ciudad. Monte de los Olivos: colina que se alzaba a 1 km aprox. de Jerusaln. 
3. 11.3 El Seor: otra posible traduccin, tanto aqu como en Mt 21.3 y Lc 19.31: su amo. 
4. 11.8 Gestos de bienvenida (cf. 2 R 9.13). 
5. 11.9 Hosana!: Vase Mt 21.9 n. 
6. 11.9 Bendito... del Seor!: Sal 118.25-26. 
7. 11.11 Templo: Vase Concordancia temtica. 
8. 11.12-14 Respecto al posible simbolismo de esta accin, vase Mt 21.1-22 n. 
9. 11.13 La indicacin de que no era tiempo de higos hace ms probable el carcter simblico de la accin de Jess. Vase Mt 21.1-22 n. 
10. 11.15-17 Los comerciantes haban convertido un negocio legtimo en fuente de abusos; vase Mt 21.12 n. 
11. 11.17 Is 56.7. 
12. 11.17 Jer 7.11. 
13. 11.21 Cf. v. 12-14. 
14. 11.23 Respecto a la expresin proverbial referida, vase Mt 17.20 nota k; cf. Lc 17.6; 1 Co 13.2. 
15. 11.24 Jn 14.13-14; 15.7. 
16. 11.26 El v. 26 no aparece en diversos ms. 
17. 11.27-28 La pregunta est motivada por las acciones de Jess relatadas en las secciones anteriores (v. 1-26). 
18. 11.29-30 Juan: el Bautista (Mc 1.4-8; Jn 1.6,19-28). 

Marcos 12


Los labradores malvados



(Mt 21.33-46; Lc 20.9-19)

1 Entonces comenz Jess a decirles por parbolas: "Un hombre plant una via,[1] la rode con una cerca, cav un lagar y edific una torre; luego la arrend a unos labradores y se fue lejos. 2 A su tiempo envi un siervo a los labradores para recibir de estos del fruto de la via. 3 Pero ellos, tomndolo, lo golpearon y lo enviaron con las manos vacas. 4 Volvi a enviarles otro siervo; pero, apedrendolo, lo hirieron en la cabeza, y tambin lo insultaron. 5 Volvi a enviar otro, y a este lo mataron. Despus envi otros muchos: a unos los golpearon y a otros los mataron. 
6 "Por ltimo, teniendo an un hijo suyo, amado,[2] lo envi tambin a ellos, diciendo: "Tendrn respeto a mi hijo". 7 Pero aquellos labradores dijeron entre s: "Este es el heredero; venid, matmoslo, y la heredad ser nuestra". 8 Y tomndolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la via. 
9 "Qu, pues, har el seor de la via? Ir, destruir a los labradores y dar su via a otros. 
10 "Ni aun esta escritura habis ledo: 
    "La piedra que desecharonlos edificadores 
    ha venido a ser cabeza del ngulo. 
    11 El Seor ha hecho esto, 
    y es cosa maravillosa a nuestros ojos"?"[3] 
12 Procuraban prenderlo, porque entendan que deca contra ellos aquella parbola; pero teman a la multitud y, dejndolo, se fueron. 

La cuestin del tributo



(Mt 22.15-22; Lc 20.20-26)

13 Le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos[4] para que lo sorprendieran en alguna palabra. 14 Viniendo ellos, le dijeron: 
--Maestro, sabemos que eres hombre veraz y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseas el camino de Dios. Es lcito dar tributo a Csar, o no? Daremos, o no daremos?[5] 
15 Pero l, percibiendo la hipocresa de ellos, les dijo: 
--Por qu me tentis? Traedme un denario[6] para que lo vea. 
16 Ellos se lo trajeron; y l entonces pregunt: 
--De quin es esta imagen y la inscripcin? 
Ellos le dijeron: 
--De Csar. 
17 Respondiendo Jess, les dijo: 
--Dad a Csar lo que es de Csar, y a Dios lo que es de Dios. 
Y se maravillaron de l.[7] 

La pregunta sobre la resurreccin



(Mt 22.23-33; Lc 20.27-40)

18 Entonces vinieron a l los saduceos,[8] los que dicen que no hay resurreccin,[9] y le preguntaron, diciendo: 
19 --Maestro, Moiss nos escribi que si el hermano de alguno muere y deja esposa, pero no deja hijos, su hermano debe casarse con ella y levantar descendencia a su hermano.[10] 20 Hubo siete hermanos: el primero tom esposa, y muri sin dejar descendencia. 21 Entonces el segundo se cas con ella, pero l tambin muri sin dejar descendencia. Lo mismo pas con el tercero, 22 y con los siete: ninguno dej descendencia. Finalmente, muri tambin la mujer. 23 En la resurreccin, pues, cuando resuciten, de cul de ellos ser ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer? 
24 Entonces, respondiendo Jess, les dijo: 
--Erris tambin en esto, porque ignoris las Escrituras y el poder de Dios, 25 porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarn ni se darn en casamiento, sino que sern como los ngeles que estn en los cielos. 26 Pero respecto a que los muertos resucitan, no habis ledo en el libro de Moiss[11] cmo le habl Dios en la zarza,[12] diciendo: "Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob"? 27 Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos![13] As que vosotros mucho erris. 

El gran mandamiento 



(Mt 22.34-40)

28 [14] Acercndose uno de los escribas, que los haba odo discutir y saba que les haba respondido bien, le pregunt: 
--Cul es el primer mandamiento de todos?[15] 
29 Jess le respondi: 
--El primero de todos los mandamiento es: "Oye, Israel: el Seor nuestro Dios, el Seor uno es.[16] 30 Y amars al Seor tu Dios con todo tu corazn, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas".[17] Este es el principal mandamiento. 31 El segundo es semejante: "Amars a tu prjimo como a ti mismo".[18] No hay otro mandamiento mayor que estos. 
32 Entonces el escriba le dijo: 
--Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios y no hay otro fuera de l;[19] 33 y amarlo con todo el corazn, con todo el entendimiento, con toda el alma y con todas las fuerzas, y amar al prjimo como a uno mismo, es ms que todos los holocaustos y sacrificios.[20] 
34 Jess entonces, viendo que haba respondido sabiamente, le dijo: 
--No ests lejos del reino de Dios. 
Y ya nadie se atreva a preguntarle. 

De quin es hijo el Cristo? 



(Mt 22.41-46; Lc 20.41-44)

35 [21] Enseando Jess en el templo, deca: 
"Cmo dicen los escribas[22] que el Cristo es hijo de David?, 36 pues el mismo David dijo por el Espritu Santo: 
    ""Dijo el Seor a mi Seor: 
    Sintate a mi diestra, ptab hasta que ponga tus enemigospor estrado de tus pies ".[23] 
37 "David mismo lo llama Seor; cmo, pues, es su hijo?". 
Y gran multitud del pueblo lo oa de buena gana. 

Jess acusa a los escribas



(Mt 23.1-36; Lc 11.37-54; 20.45-47)

38 Les deca en su enseanza: 
"Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas,[24] y aman las salutaciones en las plazas, 39 las primeras sillas[25] en las sinagogas y los primeros asientos en las cenas, 40 que devoran las casas de las viudas[26] y, para disimularlo, hacen largas oraciones. Estos recibirn mayor condenacin". 

La ofrenda de la viuda



(Lc 21.1-4)

41 Estando Jess sentado delante del arca de la ofrenda,[27] miraba cmo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. 42 Y vino una viuda pobre y ech dos blancas, o sea, un cuadrante.[28] 43 Entonces, llamando a sus discpulos, les dijo: 
--De cierto os digo que esta viuda pobre ech ms que todos los que han echado en el arca, 44 porque todos han echado de lo que les sobra, pero esta, de su pobreza ech todo lo que tena, todo su sustento.[29] 
						 NOTAS:

1. 12.1-2 Una via: imagen de Israel, que hace alusin a Is 5.1-7; vase Mt 21.33 nota s. 
2. 12.6 Un hijo suyo, amado: Puede tambin entenderse como su nico hijo. 
3. 12.10-11 Sal 118.22-23. El salmo se cita como alusin a Jess mismo, que fue despreciado por los dirigentes religiosos de Israel, pero que lleg a ser la principal manifestacin de Dios para su pueblo. Cf. Hch 4.11; Ro 9.31-33; 1 P 2.6-8. 
4. 12.13 De los herodianos: es decir, de los del partido de Herodes. Vase Mt 22.16 n. 
5. 12.14 Acerca de la pregunta sobre los tributos, vase Mt 22.17 n. 
6. 12.15-16 Denario: Moneda romana de plata que en aquel tiempo llevaba la imagen del emperador Tiberio. 
7. 12.17 Cf. Ro 13.7. 
8. 12.18 Saduceos: partido religioso de los judos; vanse Mt 22.23 n. e Introduccin al NT. 
9. 12.18 Hch 4.1-2; 23.8. 
10. 12.19 Dt 25.5-10. Se trata de la llamada "ley del levirato"; vase Mt 22.24 n. 
11. 12.26 El libro de Moiss: Referencia a los cinco primeros libros del AT (Gn a Dt). 
12. 12.26 En la zarza: Cf. Ex 3.2-6. 
13. 12.27 Dios no es Dios de muertos, sino de vivos!: Vase Mt 22.31-32 n. 
14. 12.28-34 Cf. Lc 10.25-28. 
15. 12.28 En la piedad tradicional juda se haca hincapi en los mandamientos especficos (segn algunos rabinos estos eran 613). El problema consista en saber cules de ellos eran los ms importantes. 
16. 12.29 El Seor nuestro Dios, el Seor uno es: otras posibles traducciones: el Seor es nuestro Dios, el Seor solo; o nuestro Dios es Seor, el nico Seor. 
17. 12.29-30 Dt 6.4-5, texto que forma parte de la oracin diaria de todo judo piadoso. 
18. 12.31 Lv 19.18. 
19. 12.32 Dt 4.35; Is 45.21. 
20. 12.33 Os 6.6. 
21. 12.35-37 Respecto al argumento presentado por Jess, vase Mt 22.42-45 n. 
22. 12.35 Los escribas: Los maestros de la ley (o escribas) sostenan que, conforme al AT, el Mesas sera descendiente del rey David (cf. Is 9.2-7; 11.1-10; Jer 23.5-8; 33.15-17; Ez 34.23-24; 37.24). 
23. 12.36 Sal 110.1; vase Mt 22.44 n. 
24. 12.38 Largas ropas: signo de ostentacin; vanse Mt 23.5 notas c|r y |id. 
25. 12.39 Las primeras sillas: es decir, las que estaban al frente, mirando hacia la congregacin. Cf. Lc 14.7. 
26. 12.40 Cf. Is 10.1-2. 
27. 12.41 Arca de la ofrenda: En el templo haba un conjunto de 13 cajas o arcas, donde la gente echaba sus ofrendas. 
28. 12.42 Ntese el contraste con los que despojan a las viudas (v. 40). Dos blancas, o sea, un cuadrante, monedas de cobre de muy poco valor. El lepton era la moneda griega de cobre ms pequea, equivalente a 1/128 de denario, y el cuadrante era la moneda romana ms pequea, equivalente a 1/64 de denario. Vase Tabla de pesas, medidas y monedas. 
29. 12.43-44 Cf. 2 Co 8.12. 

Marcos 13


Jess predice la destruccin del templo



(Mt 24.1-2; Lc 21.5-6)

1 Al salir Jess del templo, le dijo uno de sus discpulos: 
--Maestro, mira qu piedras y qu edificios![1] 
2 Jess, respondiendo, le dijo: 
--Ves estos grandes edificios? No quedar piedra sobre piedra que no sea derribada.[2] 

Seales antes del fin



(Mt 24.3-28; Lc 21.7-24; 17.22-24)

3 Y se sent en el Monte de los Olivos, frente al templo. Entonces Pedro, Jacobo, Juan y Andrs le preguntaron aparte: 
4 --Dinos, cundo sern estas cosas? Y qu seal habr cuando todas estas cosas hayan de cumplirse? 
5 Jess, respondindoles, comenz a decir: 
--Mirad que nadie os engae, 6 porque vendrn muchos en mi nombre, diciendo: "Yo soy el Cristo"; y engaarn a muchos. 7 Pero cuando oigis de guerras y de rumores de guerras, no os turbis, porque es necesario que as suceda; pero an no es el fin, 8 pues se levantar nacin contra nacin y reino contra reino; y habr terremotos en muchos lugares, y habr hambres y alborotos; principios de dolores son estos.[3] 
9 "Pero cuidad de vosotros mismos, porque os entregarn a los concilios,[4] y en las sinagogas os azotarn; y delante de gobernadores y de reyes os llevarn por causa de m, para testimonio a ellos.[5] 10 Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones.[6] 11 Pero cuando os lleven para entregaros, no os preocupis por lo que habis de decir, ni lo pensis, sino lo que os sea dado en aquella hora, eso hablad, porque no sois vosotros los que hablis, sino el Espritu Santo. 12 El hermano entregar a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarn los hijos contra los padres, y los matarn. 13 Y seris odiados por todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, este ser salvo.[7] 
14 "Pero cuando veis la abominacin desoladora de que habl el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda),[8] entonces los que estn en Judea huyan a los montes. 15 El que est en la azotea, no descienda a la casa ni entre para tomar algo de su casa; 16 y el que est en el campo, no vuelva atrs a tomar su capa.[9] 17 Ay de las que estn encinta y de las que cren en aquellos das![10] 18 Orad, pues, para que vuestra huida no sea en invierno,[11] 19 porque aquellos das sern de tribulacin cual nunca ha habido desde el principio de la creacin que Dios hizo, hasta este tiempo, ni la habr.[12] 20 Y si el Seor no hubiera acortado aquellos das, nadie sera salvo; pero por causa de los escogidos que l eligi, acort aquellos das. 
21 "Entonces, si alguno os dice: "Mirad, aqu est el Cristo" o "Mirad, all est", no le creis, 22 porque se levantarn falsos cristos y falsos profetas,[13] y harn seales y prodigios para engaar, si fuera posible, aun a los escogidos. 23 Pero vosotros tened cuidado! Os lo he dicho todo de antemano. 

La venida del Hijo del hombre



(Mt 24.29-35,42-44; Lc 21.25-36)

24 "Pero en aquellos das, despus de aquella tribulacin, el sol se oscurecer y la luna no dar su resplandor. 25 Las estrellas caern del cielo y las potencias que estn en los cielos sern conmovidas.[14] 26 Entonces vern al Hijo del hombre, que vendr en las nubes con gran poder y gloria.[15] 27 Entonces enviar a sus ngeles y juntar a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.[16] 
28 "De la higuera aprended la parbola: Cuando ya su rama est tierna y brotan las hojas, sabis que el verano est cerca. 29 As tambin vosotros, cuando veis que suceden estas cosas, conoced que est cerca, a las puertas. 30 De cierto os digo que no pasar esta generacin sin que todo esto acontezca. 31 El cielo y la tierra pasarn, pero mis palabras no pasarn. 
32 "Pero de aquel da y de la hora nadie sabe, ni aun los ngeles que estn en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.[17] 33 Mirad, velad y orad, porque no sabis cundo ser el tiempo.[18] 34 Es como el hombre que, yndose lejos, dej su casa, dio autoridad a sus siervos, a cada uno le dio un trabajo y al portero mand que velara.[19] 35 Velad, pues, porque no sabis cundo vendr el seor de la casa; si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la maana;[20] 36 para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. 37 Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad! 
						 NOTAS:

1. 13.1 En aquel tiempo, el templo, llamado de Herodes (vase Templo en la Concordancia temtica), era un edificio impresionante por su tamao y esplendor. Su construccin se inici por orden de Herodes el Grande en el ao 20  19 a.C., y an no estaba terminado (Jn 2.20 n.). Vanse tambin Lc 21.5 n. e Introduccin al NT. 
2. 13.2 Lc 19.43-44. Esta profeca acerca de la destruccin de Jerusaln se cumpli el ao 70 d.C. El cap. 13 enlaza el anuncio de este hecho con profecas acerca de los acontecimientos relacionados con el fin del mundo. 
3. 13.8 Cf. Is 19.2; Ap 6.3-8,12-17. Principios de dolores: Vase Mt 24.8 n. 
4. 13.9 Los concilios: tribunales locales judos, que se reunan en las sinagogas. 
5. 13.9-11 Mt 10.17-20; Lc 12.11-12; 21.12-15; cf. Hch 4.1-8. 
6. 13.10 Mt 28.19; cf. Col 1.23; 1 Ts 1.8. 
7. 13.12-13 Mt 10.21-22; Jn 15.18-25. 
8. 13.14 Dn 9.27; 11.31; 12.11; respecto a la abominacin desoladora y a la advertencia de cmo el lector debe entender el pasaje, vanse las notas sobre Mt 24.15. 
9. 13.15-16 Lc 17.31. Azotea: Vase Mt 24.17 n. 
10. 13.17 Cf. Lc 23.29. 
11. 13.18 El invierno en Palestina es muy lluvioso, lo que hace difcil viajar. 
12. 13.19 Dn 12.1; Jl 2.1-2; Ap 7.14. 
13. 13.21-22 Cristo: Vase Concordancia temtica. Falsos cristos y falsos profetas: Mt 7.15; 1 Jn 2.18 (cf. Dt 13.1-3). 
14. 13.24-25 Lenguaje tomado del AT; vanse nota y referencias en Mt 24.29. 
15. 13.26 Dn 7.13; Mt 16.27; 1 Ts 4.13-18; Ap 1.7. 
16. 13.27 Dt 30.3-4. 
17. 13.32 Mt 24.36; Hch 1.6-7. 
18. 13.33 Mt 24.42; 25.13; Lc 12.40. 
19. 13.34 Mt 25.14. 
20. 13.35 Segn el sistema judo, la noche se divida en tres partes o vigilias; el sistema romano la divida en cuatro; vase Lc 12.38 n., y cf. Lc 12.35-40. 

Marcos 14


El complot para prender a Jess



(Mt 26.1-5; Lc 22.1-2; Jn 11.45-53)

1 Dos das despus era la Pascua y la fiesta de los Panes sin levadura.[1] Los principales sacerdotes y los escribas buscaban cmo prenderlo con engao y matarlo. 2 Y decan: 
"No durante la Fiesta, para que no se alborote el pueblo".[2] 

Jess es ungido en Betania



(Mt 26.6-13; Jn 12.1-8)

3 Pero estando l en Betania, sentado a la mesa[3] en casa de Simn el leproso,[4] vino una mujer con un vaso de alabastro[5] de perfume de nardo[6] puro de mucho valor; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derram sobre su cabeza. 4 Entonces algunos se enojaron dentro de s, y dijeron: 
--Para qu se ha hecho este desperdicio de perfume?, 5 pues poda haberse vendido por ms de trescientos denarios[7] y haberse dado a los pobres. 
Y murmuraban contra ella. 
6 Pero Jess dijo: 
--Dejadla, por qu la molestis? Buena obra me ha hecho. 7 Siempre tendris a los pobres con vosotros[8] y cuando queris les podris hacer bien; pero a m no siempre me tendris. 8 Esta ha hecho lo que poda, porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura.[9] 9 De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, tambin se contar lo que esta ha hecho, para memoria de ella. 

Judas ofrece entregar a Jess



(Mt 26.14-16; Lc 22.3-6)

10 Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregrselo. 11 Ellos, al orlo, se alegraron y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba oportunidad para entregarlo. 

Institucin de la Cena del Seor



(Mt 26.17-29; Lc 22.7-23; Jn 13.21-30; 1 Co 11.23-26)

12 El primer da de la fiesta de los Panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la Pascua, sus discpulos le preguntaron: 
--Dnde quieres que vayamos a preparar para que comas la Pascua?[10] 13 Y envi a dos de sus discpulos dicindoles: 
--Id a la ciudad,[11] y os saldr al encuentro un hombre que lleva un cntaro de agua; seguidlo, 14 y donde entre decid al seor de la casa: "El Maestro dice: Dnde est el aposento donde he de comer la Pascua con mis discpulos? ". 15 Entonces l os mostrar un gran aposento alto[12] ya dispuesto. Haced all los preparativos para nosotros. 
16 Fueron sus discpulos, entraron en la ciudad, hallaron lo que les haba dicho y prepararon la Pascua.[13] 
17 Cuando lleg la noche vino l con los doce. 18 Y cuando se sentaron a la mesa,[14] mientras coman, dijo Jess: 
--De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo,[15] me va a entregar. 
19 Entonces ellos comenzaron a entristecerse y a decirle uno tras otro: 
--Ser yo? 
Y el otro: 
--Ser yo? 
20 l, respondiendo, les dijo: 
--Es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato.[16] 21 A la verdad el Hijo del hombre va, tal como est escrito de l, pero ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. 
22 Mientras coman, Jess tom pan, lo bendijo, lo parti y les dio, diciendo: 
--Tomad, esto es mi cuerpo.[17] 
23 Despus tom la copa y, habiendo dado gracias, les dio y bebieron de ella todos. 24 Y les dijo: 
--Esto es mi sangre del nuevo pacto[18] que por muchos es derramada. 25 De cierto os digo que no beber ms del fruto de la vid, hasta aquel da en que lo beba nuevo en el reino de Dios.[19] 

Jess anuncia la negacin de Pedro



(Mt 26.30-35; Lc 22.31-34; Jn 13.36-38)

26 Despus de haber cantado el himno,[20] salieron al Monte de los Olivos. 27 Entonces Jess les dijo: 
--Todos os escandalizaris de m esta noche, pues escrito est: "Herir al pastor y las ovejas sern dispersadas".[21] 28 Pero despus que haya resucitado, ir delante de vosotros a Galilea.[22] 
29 Entonces Pedro le dijo: 
--Aunque todos se escandalicen, yo no. 
30 Y le dijo Jess: 
--De cierto te digo que t hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces,[23] me negars tres veces. 
31 Pero l con mayor insistencia deca: 
--Aunque tenga que morir contigo, no te negar. 
Tambin todos decan lo mismo. 

Jess ora en Getseman



(Mt 26.36-46; Lc 22.39-46)

32 Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getseman,[24] y dijo a sus discpulos: 
--Sentaos aqu, entre tanto que yo oro. 
33 Se llev consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenz a entristecerse y a angustiarse. 34 Y les dijo: 
--Mi alma est muy triste, hasta la muerte;[25] quedaos aqu y velad. 
35 Yndose un poco adelante, se postr en tierra, y or que, si fuera posible, pasara de l aquella hora. 36 Y deca: "Abba,[26] Padre!, todas las cosas son posibles para ti. Aparta de m esta copa;[27] pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres t".[28] 
37 Vino luego y los hall durmiendo, y dijo a Pedro: 
--Simn, duermes? No has podido velar una hora? 38 Velad y orad para que no entris en tentacin;[29] el espritu a la verdad est dispuesto, pero la carne es dbil. 
39 Otra vez fue y or, diciendo las mismas palabras. 40 Al volver, otra vez los hall durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueo; y no saban qu responderle. 41 Vino la tercera vez, y les dijo: 
--Dormid ya y descansad![30] Basta, la hora ha llegado! He aqu, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores. 
42 "Levantaos! Vamos! Ya se acerca el que me entrega. 

Arresto de Jess



(Mt 26.47-56; Lc 22.47-53; Jn 18.2-11)

43 An estaba l hablando cuando vino Judas, que era uno de los doce, y con l mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes, de los escribas y de los ancianos. 44 El que lo entregaba les haba dado seal, diciendo: "Al que yo bese, ese es. Prendedlo y llevadlo con seguridad". 45 Cuando vino, se acerc luego a l y le dijo: 
--Maestro! Maestro! 
Y lo bes.[31] 46 Entonces ellos le echaron mano y lo prendieron. 
47 Pero uno de los que estaban all, sacando la espada, hiri al siervo del Sumo sacerdote[32] y le cort la oreja. 48 Respondiendo Jess, les dijo: 
--Como contra un ladrn habis salido con espadas y con palos para prenderme? 49 Cada da estaba con vosotros enseando en el templo[33] y no me prendisteis; pero as es, para que se cumplan las Escrituras. 
50 Entonces todos los discpulos, dejndolo, huyeron. 

El joven que huy

51 Pero cierto joven lo segua, cubierto el cuerpo con una sbana. Lo prendieron, 52 pero l, dejando la sbana, huy desnudo. 

Jess ante el Concilio



(Mt 26.57-68; Lc 22.54-55,63-71; Jn 18.12-14,19-24)

53 Trajeron, pues, a Jess al Sumo sacerdote; y se reunieron todos los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas.[34] 54 Pedro lo sigui de lejos hasta dentro del patio del Sumo sacerdote; y estaba sentado con los guardias, calentndose al fuego. 55 Los principales sacerdotes y todo el Concilio buscaban testimonio contra Jess para entregarlo a la muerte, pero no lo hallaban, 56 porque muchos daban falso testimonio contra l, pero sus testimonios no concordaban.[35] 57 Entonces, levantndose unos, dieron falso testimonio contra l, diciendo: 
58 --Nosotros lo hemos odo decir: "Yo derribar este templo hecho a mano, y en tres das edificar otro no hecho a mano".[36] 
59 Pero ni aun as concordaban en el testimonio. 60 Entonces el Sumo sacerdote, levantndose en medio, pregunt a Jess, diciendo: 
--No respondes nada? Qu testifican estos contra ti?[37] 
61 Pero l callaba y nada responda.[38] El Sumo sacerdote le volvi a preguntar: 
--Eres t el Cristo, el Hijo del Bendito? 
62 Jess le dijo: 
--Yo soy. Y veris al Hijo del hombre sentado a la diestra[39] del poder de Dios[40] y viniendo en las nubes del cielo.[41] 
63 Entonces el Sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: 
--Qu ms necesidad tenemos de testigos? 64 Habis odo la blasfemia; qu os parece? 
Y todos ellos lo condenaron, declarndolo digno de muerte.[42] 
65 Entonces algunos comenzaron a escupirlo, a cubrirle el rostro, a darle puetazos y a decirle: "Profetiza!" 
Tambin los guardias le daban bofetadas.[43] 

Pedro niega a Jess



(Mt 26.69-75; Lc 22.55-62; Jn 18.15-18,25-27)

66 Estando Pedro abajo, en el patio, vino una de las criadas del Sumo sacerdote, 67 y cuando vio a Pedro que se calentaba, mirndolo, le dijo: 
--T tambin estabas con Jess, el nazareno. 
68 Pero l neg, diciendo: 
--No lo conozco, ni s lo que dices. 
Y sali a la entrada, y cant el gallo. 69 La criada, vindolo otra vez, comenz a decir a los que estaban all: 
--Este es uno de ellos. 
70 Pero l volvi a negarlo. Poco despus, los que estaban all dijeron otra vez a Pedro: 
--Verdaderamente t eres de ellos, porque eres galileo y tu manera de hablar es semejante a la de ellos.[44] 
71 Entonces l comenz a maldecir y a jurar:[45] 
--No conozco a este hombre de quien hablis! 
72 Y el gallo cant la segunda vez. Entonces Pedro se acord de las palabras que Jess le haba dicho: "Antes que el gallo cante dos veces, me negars tres veces". Y pensando en esto, lloraba. 
						 NOTAS:

1. 14.1 Pascua: fiesta juda que conmemora la liberacin de la esclavitud en Egipto (Ex 12.1-27; Dt 16.1-8); vase Concordancia temtica. Panes sin levadura: Vase Concordancia temtica. La Pascua duraba solo un da; le segua inmediatamente la fiesta de los Panes sin levadura (Lv 23.5-6), que duraba siete das. Estas festividades atraan a un nmero extraordinario de judos de todas partes del pas y del mundo; vase Dispersin en la Concordancia temtica. 
2. 14.1-2 Aunque por miedo a la gente (cf. Lc 22.2) no queran prender a Jess abiertamente durante la fiesta, la colaboracin inesperada de Judas (v. 10-11) les dio la oportunidad de hacerlo con engao, sin enfrentarse con las multitudes. 
3. 14.3 Sentado a la mesa: En realidad, los comensales se recostaban sobre unos divanes (vase Lc 7.38 n.). 
4. 14.3 Simn el leproso: Vase Mt 26.6 n. 
5. 14.3 Alabastro: piedra blanda y fina, especie de mrmol traslcido. Con ella se hacan frascos sin asas destinados a guardar perfumes. Aunque despus se fabricaron de otros materiales, siguieron llamndose "vasos de alabastro". 
6. 14.3 Nardo: unguento muy valioso, hecho de la planta del mismo nombre e importado de la India. 
7. 14.5 Trescientos denarios: casi un ao de salario de un jornalero. Vase Mc 6.37 n. 
8. 14.7 Dt 15.11. 
9. 14.8 Vase Mt 26.8-12 n.; cf. Jn 19.40. 
10. 14.12 El momento culminante de la Pascua era la cena, cuando se coma el cordero sacrificado para tal ocasin (Lc 22.7 n.). 
11. 14.13-14 La ciudad: Jerusaln. El hombre del cntaro: Posiblemente se trataba de una especie de contrasea previamente convenida; vase Lc 22.10-11 n. 
12. 14.15 Aposento alto: La cena de la pascua tena que celebrarse dentro de la santa ciudad de Jerusaln, as que sus habitantes solan prestar a los peregrinos lugares como este aposento, debidamente preparados. 
13. 14.16 Dt 16.5-8. 
14. 14.18 Cuando se sentaron a la mesa: lit. Mientras se recostaban; vase Mt 26.20 n. 
15. 14.18 Sal 41.9. 
16. 14.20 Jn 13.18; cf. Sal 41.9. Vase Mt 26.23 n. 
17. 14.22 Adems de los pasajes paralelos, cf. Jn 6.51-58. 
18. 14.24 Ex 24.6-8; Jer 31.31-34; Zac 9.11; Lc 22.20 n. 
19. 14.25 Vase Mt 8.11 nota i; cf. Lc 13.29. 
20. 14.26 Cantado el himno: La cena de Pascua empezaba generalmente con el canto de los Salmos 113--114, y terminaba con los Salmos 115--118. 
21. 14.27 Zac 13.7; vase Mt 26.31 n. 
22. 14.28 Mt 28.7,10,16; Mc 16.7; cf. Jn 21.1. 
23. 14.30 Respecto al canto del gallo, vase Mt 26.75 n. 
24. 14.32 Getseman: un jardn cercano a Jerusaln, al pie del Monte de los Olivos (cf. Jn 18.1). 
25. 14.34 Jn 12.27. 
26. 14.36 Abba: palabra aramea usada por los hijos al dirigirse a sus padres, y que equivale a "pap". Segn los testimonios existentes, ni en el AT ni en el judasmo se usaba este trmino tan familiar para invocar a Dios. En boca de Jess, expresa una intimidad especial con l. Vase Ro 8.15 nota o. 
27. 14.36 Esta copa: imagen literaria para expresar el sufrimiento; vase Mt 26.39 n. 
28. 14.35-36 Cf. Heb 5.7-8. 
29. 14.38 Para que no entris en tentacin: Vase Lc 22.40 n. 
30. 14.41 Dormid ya y descansad!: otra posible traduccin: Ahora s, dormid y descansad. Vase Mt 26.45 n. 
31. 14.44-45 Respecto al beso, vase Mt 26.48-49 n. 
32. 14.47 Sumo sacerdote: el jefe de los sacerdotes judos; vase Concordancia temtica. 
33. 14.49 Lc 19.47; 21.37; Jn 18.20. 
34. 14.53 Era una reunin del Sanedrn, o sea, del Concilio de los judos (v. 55). Vanse Mt 26.57 n. y Concilio en la Concordancia temtica. 
35. 14.56 Para que un tribunal admitiera una acusacin, la ley juda requera como mnimo el testimonio concordante de dos testigos (Nm 35.30; Dt 19.15). 
36. 14.58 Mc 15.29; cf. Jn 2.19-22. Adems, Jess haba anunciado a sus discpulos la destruccin del templo de Jerusaln (Mc 13.1-2). 
37. 14.60 No respondes... contra ti?: otra posible traduccin: No contestas nada a lo que estos dicen contra ti? 
38. 14.60-61 Is 53.7; Mt 27.12-14; Mc 15.5; Lc 23.9. 
39. 14.62 La diestra era el lugar de honor. 
40. 14.62 Del poder de Dios: expresin que equivale a decir: de Dios. En diversos ms. no aparece: de Dios. 
41. 14.62 Sal 110.1; Dn 7.13. 
42. 14.64 Lv 24.15-16; Jn 19.7. 
43. 14.65 Is 50.6; 53.5. 
44. 14.70 En diversos ms. no aparece: tu manera de hablar es semejante a la de ellos. 
45. 14.71 A maldecir y a jurar: Pedro se expone a caer bajo maldicin al no decir la verdad. 

Marcos 15


Tabla - ltima Semana de Jess



Jess ante Pilato



(Mt 27.1-2,11-14; Lc 23.1-5; Jn 18.28-38)

1 Muy de maana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el Concilio,[1] llevaron a Jess atado y lo entregaron a Pilato.[2] 2 Pilato le pregunt: 
--Eres t el Rey de los judos? 
Respondiendo l, le dijo: 
--T lo dices.[3] 
3 Y los principales sacerdotes lo acusaban mucho. 4 Otra vez le pregunt Pilato, diciendo: 
--Nada respondes? Mira de cuntas cosas te acusan. 
5 Pero Jess ni aun con eso respondi,[4] de modo que Pilato qued muy extraado. 

Jess sentenciado a muerte



(Mt 27.15-31; Lc 23.13-25; Jn 18.38--19.16)

6 En el da de la Fiesta[5] les soltaba un preso, cualquiera que pidieran. 7 Y haba uno que se llamaba Barrabs, preso con sus compaeros de motn que haban cometido homicidio en una revuelta. 8 Viniendo la multitud,[6] comenz a pedir que hiciera como siempre les haba hecho. 9 Pilato les respondi diciendo: 
--Queris que os suelte al Rey de los judos?, 10 porque saba que por envidia lo haban entregado los principales sacerdotes. 11 Pero los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltara ms bien a Barrabs. 12 Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: 
--Qu, pues, queris que haga del que llamis Rey de los judos? 
13 Y ellos volvieron a gritar: 
--Crucifcalo! 
14 Pilato dijo: 
--Pues qu mal ha hecho? 
Pero ellos gritaban aun ms: 
--Crucifcalo! 
15 Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les solt a Barrabs, y entreg a Jess, despus de azotarlo, para que fuera crucificado.[7] 
16 Entonces los soldados[8] lo llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio,[9] y reunieron a toda la compaa. 17 Lo vistieron de prpura,[10] le pusieron una corona tejida de espinas[11] 18 y comenzaron a saludarlo: 
--Salve, Rey de los judos! 
19 Le golpeaban la cabeza con una caa, lo escupan y, puestos de rodillas, le hacan reverencias.[12] 20 Despus de haberse burlado de l, le quitaron la prpura, le pusieron sus propios vestidos y lo sacaron para crucificarlo.[13] 

Crucifixin y muerte de Jess 



(Mt 27.32-56; Lc 23.26-49; Jn 19.17-30)

21 [14] Obligaron a uno que pasaba, Simn de Cirene,[15] padre de Alejandro y de Rufo, que vena del campo, a que le llevara la cruz. 
22 Y lo llevaron a un lugar llamado Glgota,[16] (que significa: "Lugar de la Calavera"). 23 Le dieron a beber vino mezclado con mirra,[17] pero l no lo tom. 24 Cuando lo crucificaron, repartieron entre s sus vestidos, echando suertes sobre ellos[18] para ver qu se llevara cada uno. 
25 Era la hora tercera[19] cuando lo crucificaron. 26 El ttulo escrito que sealaba la causa de su condena era: "El Rey de los Judos".[20] 27 Crucificaron tambin con l a dos ladrones,[21] uno a su derecha y el otro a su izquierda. 28 As se cumpli la Escritura que dice: "Y fue contado con los pecadores".[22] 29 Los que pasaban lo insultaban, meneando la cabeza[23] y diciendo: 
--Bah! t que derribaras el templo de Dios y en tres das lo reedificaras,[24] 30 slvate a ti mismo y desciende de la cruz. 
31 De esta manera tambin los principales sacerdotes, burlndose, se decan unos a otros, con los escribas: 
--A otros salv, pero a s mismo no se puede salvar. 32 El Cristo! Rey de Israel! Que descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos! 
Tambin los que estaban crucificados con l lo insultaban. 
33 Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.[25] 34 Y a la hora novena Jess clam a gran voz, diciendo: 
--Eloi, Eloi!, lama sabactani? (que significa: "Dios mo, Dios mo, por qu me has desamparado?").[26] 
35 Algunos de los que estaban all decan, al orlo: 
--Mirad, llama a Elas.[27] 
36 Corri uno y, empapando una esponja en vinagre, la puso en una caa y le dio a beber,[28] diciendo: 
--Dejad, veamos si viene Elas a bajarlo. 
37 Pero Jess, lanzando un fuerte grito, expir. 38 Entonces el velo[29] del templo se rasg en dos, de arriba abajo. 39 Y el centurin que estaba frente a l, viendo que despus de clamar haba expirado as, dijo: 
--Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios![30] 
40 Tambin haba algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban Mara Magdalena,[31] Mara la madre de Jacobo el menor y de Jos,[32] y Salom, 41 quienes, cuando l estaba en Galilea, lo seguan y le servan;[33] y otras muchas que haban subido con l a Jerusaln. 

Jess es sepultado



(Mt 27.57-61; Lc 23.50-56; Jn 19.38-42)

42 Cuando lleg la noche, porque era la preparacin, es decir, la vspera del sbado,[34] 43 Jos de Arimatea,[35] miembro noble del Concilio, que tambin esperaba el reino de Dios, vino y entr osadamente a Pilato, y pidi el cuerpo de Jess. 44 Pilato se sorprendi de que ya hubiera muerto,[36] y llamando al centurin, le pregunt si ya estaba muerto. 45 E informado por el centurin, dio el cuerpo a Jos, 46 el cual compr una sbana y, bajndolo, lo envolvi en la sbana, lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una pea[37] e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. 47 Mara Magdalena y Mara madre de Jos[38] miraban dnde lo ponan. 
						 NOTAS:

1. 15.1 Todo el Concilio: el Sanedrn o consejo supremo de los judos; vase en Concordancia temtica. 
2. 15.1 El procurador o gobernador Poncio Pilato representaba la autoridad romana en Judea. Ejerci su cargo durante los aos 26-36 d.C. 
3. 15.2 Respuesta enigmtica, que puede entenderse por as es, como dices, o por t eres quien lo dice. Cf. Mt 27.11 n. 
4. 15.5 Is 53.7; Mc 14.60-61; Lc 23.9. 
5. 15.6 La Fiesta: la de la Pascua (Mc 14.1 n.). 
6. 15.8 La multitud: Vase Mt 27.20 n. 
7. 15.15 Vase Crucifixin, cruz en la Concordancia temtica. Antes de ser crucificado, el sentenciado era azotado con un ltigo de cuerdas o correas terminadas a veces en puntas de hueso o de metal. 
8. 15.16 Los soldados: las tropas romanas. 
9. 15.16 Pretorio: palacio donde resida el gobernador; vase Mt 27.27 n. 
10. 15.17 De prpura: color rojo oscuro o violceo, distintivo de las vestiduras reales; aqu probablemente se trata de alguna capa militar de color parecido a la prpura real (cf. Mt 27.28). 
11. 15.17 Corona tejida de espinas: imitacin burlona de las guirnaldas que usaban los emperadores. 
12. 15.17-19 Cf. Lc 23.11. 
13. 15.20 Respecto a la ida hasta el Glgota, vase Mt 27.31 n. 
14. 15.21-41 Respecto a las frecuentes alusiones al Sal 22 en esta seccin, vase Mt 27.32-56 n. 
15. 15.21 Uno que pasaba, Simn de Cirene: Vase Mt 27.32 n. Sin duda, Alejandro y Rufo, los hijos de Simn, fueron ms tarde conocidos en la comunidad cristiana. 
16. 15.22 Glgota: Vase Concordancia temtica. 
17. 15.23 Mirra: sustancia aromtica que, adems de usarse en perfumera, se mezclaba con vino para tomarla como sedante. 
18. 15.24 Alusin al Sal 22.18. En aquel tiempo los soldados encargados de la ejecucin de un preso tenan derecho a quedarse con la ropa de este. 
19. 15.25 La hora tercera: o las nueve de la maana. (vase 15.33 n.). 
20. 15.26 Sobre la inscripcin, vase Mt 27.37 n. 
21. 15.27 Dos ladrones: Tambin puede traducirse por insurrectos o bandidos. 
22. 15.28 Este v. no aparece en diversos ms. Lc 22.37; Is 53.12. 
23. 15.29 El autor emplea una expresin de Sal 22.7; cf. tambin Sal 109.25. 
24. 15.29 Mc 14.58; Jn 2.19; Hch 6.14. 
25. 15.33 La hora sexta: al medioda. La hora novena: las tres de la tarde. Las horas se contaban a partir de las seis de la maana. 
26. 15.34 Sal 22.1; esta frase se cita aqu en arameo (cf. Mt 27.46 n.). 
27. 15.35 Elas: Mal 4.5-6; vase Mt 27.47 n. 
28. 15.36 Sal 69.21. Vinagre: o vino agrio. Vase Mt 27.48 n. 
29. 15.38 Se refiere probablemente al velo que separaba el Lugar santo del Lugar santsimo; vase Mt 27.51 n. 
30. 15.39 Era Hijo de Dios: Con esta declaracin, en boca del capitn romano (o sea, de un gentil), culmina una serie de ttulos reveladores de la persona y obra de Jess. Cf. 1.1,11,24; 3.11; 8.29; 9.7; 14.62. 
31. 15.40 Mara Magdalena: es decir, de Magdala, pueblo a orillas del Mar de Galilea. 
32. 15.40 Jacobo el menor y de Jos: personas seguramente conocidas en la iglesia antigua, pero a quienes no es posible identificar con seguridad. 
33. 15.41 Lc 8.2-3 n. 
34. 15.42 Los que se ocuparon del cuerpo de Jess (v. 43-47) se apresuraron a terminar antes del anochecer, ya que era da de preparacin, o sea viernes, y el sbado, da de reposo, haba de comenzar con la puesta del sol. Vanse Sbado en la Concordancia temtica y tambin 1.32 n. 
35. 15.43 Arimatea: pueblo probablemente situado al noroeste de Jerusaln. 
36. 15.44 Por lo comn, los crucificados tardaban mucho en morir; a veces, su terrible agona duraba varios das. 
37. 15.46 En un sepulcro... cavado en una pea: Vase Mt 27.60 n. 
38. 15.47 Las dos Maras del v. 40. 

Marcos 16


Tabla - La Resurreccin de Jess



La resurreccin



(Mt 28.1-10; Lc 24.1-12; Jn 20.1-10)

1 Cuando pas el sbado, Mara Magdalena, Mara la madre de Jacobo, y Salom, compraron especias aromticas para ir a ungirlo.[1] 2 Muy de maana, el primer da de la semana,[2] vinieron al sepulcro, recin salido el sol. 3 Pero decan entre s: 
--Quin nos remover la piedra de la entrada del sepulcro? 
4 Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, aunque era muy grande. 5 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca,[3] y se asustaron. 6 Pero l les dijo: 
--No os asustis; buscis a Jess nazareno, el que fue crucificado. Ha resucitado, no est aqu; mirad el lugar en donde lo pusieron. 7 Pero id, decid a sus discpulos, y a Pedro, que l va delante de vosotros a Galilea; all lo veris, como os dijo.[4] 
8 Ellas salieron huyendo del sepulcro, porque les haba entrado temblor y espanto; y no dijeron nada a nadie, porque tenan miedo.[5] 

Jess se aparece a Mara Magdalena 

9 [6] 

(Jn 20.11-18)
Habiendo, pues, resucitado Jess por la maana, el primer da de la semana, apareci primeramente a Mara Magdalena, de quien haba echado siete demonios.[7] 10 Yendo ella, lo hizo saber a los que haban estado con l, los cuales estaban tristes y llorando. 11 Ellos, cuando oyeron que viva y que haba sido visto por ella, no lo creyeron.[8] 

Jess se aparece a dos de sus discpulos



(Lc 24.13-35)

12 Pero despus apareci en otra forma a dos de ellos que iban de camino al campo. 13 Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos les creyeron. 

Mapa - Jerusaln en tiempos de Jess



Jess comisiona a los apstoles



(Mt 28.16-20; Lc 24.36-49; Jn 20.19-23)

14 Finalmente se apareci a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reproch su incredulidad y dureza de corazn, porque no haban credo a los que lo haban visto resucitado. 15 Y les dijo: 
--Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.[9] 16 El que crea y sea bautizado, ser salvo; pero el que no crea, ser condenado.[10] 17 Estas seales seguirn a los que creen: En mi nombre echarn fuera demonios, hablarn nuevas lenguas,[11] 18 tomarn serpientes en las manos y, aunque beban cosa mortfera, no les har dao; sobre los enfermos pondrn sus manos, y sanarn.[12] 

La ascensin



(Lc 24.50-53)

19 Y el Seor, despus que les habl, fue recibido arriba en el cielo[13] y se sent a la diestra de Dios.[14] 20 Ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudndolos el Seor y confirmando la palabra con las seales que la acompaaban. Amn.[15] 
						 NOTAS:

1. 16.1 Despus de la puesta del sol, ya terminado el sbado, las mujeres (Mc 15.40) compraron las sustancias necesarias para cumplir con los ritos de la sepultura a la maana siguiente (v. 2). 
2. 16.2 El primer da de la semana: Cf. v. 9; Jn 20.19, y vase Hch 20.7 nota g. 
3. 16.5 Un joven... cubierto de una larga ropa blanca: descripcin que corresponde a la de un ngel. 
4. 16.7 Mt 26.32; Mc 14.28; cf. Jn 21.1-22. 
5. 16.8 Algunos ms. griegos terminan el texto de Mc con el v. 8. Posiblemente el autor concluy ah su evangelio, aunque parece probable la existencia de un final que se ha perdido. Sea como sea, los v. 9-20 se encuentran en un buen nmero de ms., en los cuales se presenta un conciso resumen de las apariciones de Jess resucitado registradas en los otros evangelios, y se alude a ciertos acontecimientos narrados en el libro de los Hechos. En otros ms. griegos, en lugar de los v. 9-20 se incluye un final ms breve, que pone de manifiesto la actividad de Jess y de las mujeres despus de la resurreccin. 
6. 16.9-20 Los v. 9-20 no aparecen en diversos ms. Otros, despus del v. 8 dicen: En pocas palabras, las mujeres contaron a Pedro y a sus compaeros todo lo que el ngel les haba dicho. Despus de esto, Jess mismo, por medio de sus discpulos, envi de oriente a occidente el mensaje incorruptible de la salvacin eterna. Amn. 
7. 16.9 Lc 8.2. 
8. 16.11 Mt 28.17; Lc 24.11. 
9. 16.15 Mt 28.19; Hch 1.8. 
10. 16.16 Cf. Jn 3.18; Hch 2.38; 16.31-33. 
11. 16.17 Seales: Hch 5.12. Demonios: Mc 3.15; Hch 8.7; 16.16-18. Nuevas lenguas: Hch 2.4-11; 10.46; 19.6; 1 Co 12.28. 
12. 16.18 Serpientes: Lc 10.19; Hch 28.3-5. Sanarn: Mc 6.13; Hch 3.1-10; 5.12-16; 9.33-34; Stg 5.14-15. 
13. 16.19 Hch 1.9-11. 
14. 16.19 Sal 110.1; Mt 22.44 y paralelos; 26.64 y paralelos; Hch 2.33-34; Ef 1.20; Heb 1.3; 10.12; 12.2. 
15. 16.20 En diversos ms. no aparece: Amn 

Lucas 1


PRLOGO: Dedicatoria a Tefilo (1.1-4)

1 [1] Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertsimas, 2 tal como nos las ensearon los que desde el principio las vieron con sus ojos y fueron ministros de la palabra, 3 me ha parecido tambin a m, despus de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribrtelas por orden, excelentsimo Tefilo,[2] 4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.[3] 

Mapa - Sitios memorables en Lucas



1. INFANCIA DE JUAN EL BAUTISTA Y DE JESS (1.5--2.52)



Anuncio del nacimiento de Juan

5 Hubo en los das de Herodes,[4] rey de Judea, un sacerdote llamado Zacaras, de la clase de Abas;[5] su mujer era de las hijas de Aarn[6] y se llamaba Elisabet. 6 Ambos eran justos delante de Dios y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Seor. 7 Pero no tenan hijos, porque Elisabet era estril. Ambos eran ya de edad avanzada.[7] 
8 Aconteci que ejerciendo Zacaras el sacerdocio delante de Dios, segn el orden de su clase, 9 le toc en suerte entrar, conforme a la costumbre del sacerdocio, en el santuario del Seor para ofrecer el incienso.[8] 10 Toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso. 11 Entonces se le apareci un ngel del Seor puesto de pie a la derecha del altar del incienso. 12 Al verlo, Zacaras se turb y lo sobrecogi temor. 
13 Pero el ngel le dijo: 
--Zacaras, no temas, porque tu oracin ha sido oda y tu mujer Elisabet dar a luz un hijo, y le pondrs por nombre Juan. 14 Tendrs gozo y alegra, y muchos se regocijarn por su nacimiento, 15 porque ser grande delante de Dios. No beber vino ni sidra,[9] y ser lleno del Espritu Santo[10] aun desde el vientre de su madre. 16 Har que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Seor, su Dios. 17 E ir delante de l con el espritu y el poder de Elas, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos[11] y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Seor un pueblo bien dispuesto. 
18 Zacaras pregunt al ngel: 
--En qu conocer esto?, porque yo soy viejo y mi mujer es de edad avanzada. 
19 Respondiendo el ngel, le dijo: 
--Yo soy Gabriel,[12] que estoy delante de Dios, y he sido enviado a hablarte y darte estas buenas nuevas. 20 Ahora, por cuanto no creste mis palabras, las cuales se cumplirn a su tiempo, quedars mudo y no podrs hablar hasta el da en que esto suceda. 
21 El pueblo, entretanto, estaba esperando a Zacaras, y se extraaba de que se demorara en el santuario. 22 Cuando sali, no les poda hablar; entonces comprendieron que haba tenido una visin en el santuario. l les hablaba por seas, y permaneci mudo. 23 Cumplidos los das de su ministerio, se fue a su casa.[13] 
24 Despus de aquellos das concibi su mujer Elisabet, y se recluy en casa por cinco meses, diciendo: 25 "As ha hecho conmigo el Seor en los das en que se dign quitar mi afrenta entre los hombres".[14] 

Anuncio del nacimiento de Jess

26 Al sexto mes,[15] el ngel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret,[16] 27 a una virgen desposada con un varn que se llamaba Jos,[17] de la casa de David; y el nombre de la virgen era Mara. 28 Entrando el ngel a donde ella estaba, dijo: 
--Salve, muy favorecida![18] El Seor es contigo; bendita t entre las mujeres.[19] 
29 Pero ella, cuando lo vio, se turb por sus palabras, y pensaba qu salutacin sera esta. 30 Entonces el ngel le dijo: 
--Mara, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. 31 Concebirs en tu vientre y dars a luz un hijo, y llamars su nombre Jess.[20] 32 Este ser grande, y ser llamado Hijo del Altsimo. El Seor Dios le dar el trono de David, su padre; 33 reinar sobre la casa de Jacob para siempre y su Reino no tendr fin.[21] 
34 Entonces Mara pregunt al ngel: 
--Cmo ser esto?, pues no conozco varn.[22] 
35 Respondiendo el ngel, le dijo: 
--El Espritu Santo vendr sobre ti[23] y el poder del Altsimo te cubrir con su sombra; por lo cual tambin el Santo Ser que va a nacer ser llamado Hijo de Dios.[24] 36 Y he aqu tambin tu parienta Elisabet, la que llamaban estril, ha concebido hijo en su vejez y este es el sexto mes para ella, 37 pues nada hay imposible para Dios.[25] 
38 Entonces Mara dijo: 
--Aqu est la sierva del Seor; hgase conmigo conforme a tu palabra. 
Y el ngel se fue de su presencia. 

Mara visita a Elisabet

39 En aquellos das, levantndose Mara, fue de prisa a la montaa, a una ciudad de Jud; 40 entr en casa de Zacaras y salud a Elisabet. 41 Y aconteci que cuando oy Elisabet la salutacin de Mara, la criatura salt en su vientre, y Elisabet, llena del Espritu Santo, 42 exclam a gran voz: 
--Bendita t entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.[26] 43 Por qu se me concede esto a m, que la madre de mi Seor venga a m?, 44 porque tan pronto como lleg la voz de tu salutacin a mis odos, la criatura salt de alegra en mi vientre. 45 Bienaventurada la que crey, porque se cumplir[27] lo que le fue dicho de parte del Seor. 
46 Entonces Mara dijo: 
    "Engrandece mi alma al Seor[28] 
    47 y mi espritu se regocijaen Dios mi Salvador,[29] 
    48 porque ha mirado la bajeza de su sierva,[30] 
    pues desde ahora me dirnbienaventurada todas las generaciones, 
    49 porque me ha hecho grandes cosasel Poderoso.[31] 
    Santo es su nombre, 
    50 y su misericordia es de generacinen generacin 
    a los que le temen![32] 
    51 Hizo proezas con su brazo;[33] 
    esparci a los soberbiosen el pensamiento de sus corazones. 
    52 Quit de los tronos a los poderosos[34] 
    y exalt a los humildes. 
    53 A los hambrientos colm de bienes 
    y a los ricos envi vacos.[35] 
    54 Socorri a Israel, su siervo, 
    acordndose de su misericordia[36] 
    55 --de la cual habl a nuestros padres-- 
    para con Abraham[37] y su descendenciapara siempre".[38] 
56 Se qued Mara con ella como tres meses; despus se volvi a su casa. 

Nacimiento de Juan el Bautista

57 Cuando a Elisabet se le cumpli el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. 58 Al oir los vecinos y los parientes que Dios haba engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella. 
59 Aconteci que al octavo da vinieron para circuncidar al nio,[39] y lo llamaban con el nombre de su padre, Zacaras; 60 pero su madre dijo: 
--No! Se llamar Juan. 
61 Le dijeron: 
--Por qu? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre. 
62 Entonces preguntaron por seas a su padre cmo lo quera llamar. 63 l, pidiendo una tablilla, escribi: "Juan es su nombre". Y todos se maravillaron. 64 En ese momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y comenz a bendecir a Dios. 65 Se llenaron de temor todos sus vecinos, y en todas las montaas de Judea se divulgaron todas estas cosas. 66 Los que las oan las guardaban en su corazn, diciendo: "Quin, pues, ser este nio?" Y la mano del Seor estaba con l. 

Profeca de Zacaras

67 Zacaras, su padre, fue lleno del Espritu Santo y profetiz, diciendo: 
    68 "Bendito el Seor Dios de Israel,[40] 
    que ha visitado y redimido[41] a su pueblo, 
    69 y nos levant un poderoso Salvador[42] 
    en la casa de David, su siervo[43] 
    70 --como habl por boca de sus santosprofetas que fuerondesde el principio--, 
    71 salvacin de nuestros enemigos y de lamano de todos los que nos odiaron, 
    72 para hacer misericordiacon nuestros padres 
    y acordarse de su santo pacto,[44] 
    73 del juramento que hizoa Abraham, nuestro padre, 
    que nos haba de conceder[45] 
    74 que, librados de nuestros enemigos, 
    sin temor lo serviramos[46] 
    75 en santidad y en justicia delante de ltodos nuestros das.[47] 
    76 Y t, nio, profeta del Altsimosers llamado, 
    porque irs delante de la presencia delSeor para preparar sus caminos,[48] 
    77 para dar conocimiento de salvacina su pueblo, 
    para perdn de sus pecados,[49] 
    78 por la entraable misericordiade nuestro Dios, 
    con que nos visitdesde lo alto la aurora,[50] 
    79 para dar luz a los que habitanen tinieblas[51] y en sombra de muerte, 
    para encaminar nuestros piespor camino de paz".[52] 
80 El nio creca y se fortaleca en espritu, y estuvo en lugares desiertos hasta el da de su manifestacin a Israel.[53] 
						 NOTAS:

1. 1.1-4 El autor, que no haba sido testigo de los acontecimientos, indica las fuentes de su evangelio: escritos anteriores, basados en las enseanzas dejadas por testigos presenciales. Cf. Hch! .1. 
2. 1.3 Tefilo: personaje a quien Lucas dedica su obra (cf. tambin Hch 1.1) y de quien no poseemos ms informacin. Por su medio, estos escritos deban llegar a muchos otros lectores. 
3. 1.4 Instruido: otras posibles traducciones: informado, enseado. 
4. 1.5 Herodes: Herodes el Grande (Mt 2.1 nota b). 
5. 1.5 Abas: uno de los 24 turnos sacerdotales (1 Cr 24.10). Cada turno oficiaba durante una semana en el templo de Jerusaln, dos veces cada ao. 
6. 1.5 De las hijas de Aarn: esto es, del linaje sacerdotal. 
7. 1.7 Cf. Gn 11.30; 17.15-21; 1 S 1. 
8. 1.9 El incienso se quemaba por la maana y por la tarde sobre el altar que estaba delante del Lugar santsimo (Ex 30.1-8; 1 R 7.48-50). La presencia de toda la multitud del pueblo (v. 10) da a entender que era la hora de la tarde (cf. Hch 3.1). Haba tantos sacerdotes (18.000 aprox.) que, por lo general, cada uno tena oportunidad de ofrecer el incienso solo una o dos veces en su vida. 
9. 1.15 Lc 7.33. Juan el Bautista llevaba una vida austera; cf. el voto de nazareo (Nm 6.1-5; Jue 13.4,7-14); ntese tambin el de los recabitas (Jer 35). 
10. 1.15 El evangelio de Lucas presta especial atencin a la actividad del Espritu Santo (Lc 1.35,41,67; 2.25-27; 3.16,22; 4.1,14,18; 10.21; 11.13; 12.12; vase tambin Introduccin a Hch). 
11. 1.17 Mal 4.5-6; vase Mt 17.12-13 n. 
12. 1.19 Gabriel: Cf. Dn 8.16; 9.21. 
13. 1.23 Zacaras resida en un pueblo de las montaas de Judea (v. 39-40). 
14. 1.25 Los judos consideraban la esterilidad como seal de desaprobacin divina; era, por tanto, motivo de desprecio (Gn 30.23; 1 S 1.1-18). 
15. 1.26 Al sexto mes: esto es, en el sexto mes del embarazo de Elizabet (v. 24). 
16. 1.26 Nazaret: En aquel tiempo era un pueblo pequeo en las montaas de Galilea, en el norte de Palestina. 
17. 1.27 Desposada con... Jos: es decir, que estaban bajo compromiso formal y legal, pero sin que el matrimonio propiamente dicho se hubiera realizado; vase Mt 1.18 nota i. 
18. 1.28 Salve!: lit. algrate, que en griego era un saludo de uso comn. Muy favorecida: lit. llena de gracia. 
19. 1.28 En diversos ms. no aparece: bendita t entre las mujeres. 
20. 1.31 En este v. hay una clara alusin a Is 7.14. El nombre Jess ocupa el lugar de Emanuel. Jess significa "Jehov (el Seor) salva". Cf. Mt 1.21-23. 
21. 1.32-33 La explicacin del ngel alude a 2 S 7.9,12-14,16; Is 9.7; Miq 4.6-7. 
22. 1.34 No conozco varn: En las lenguas bblicas, conocer significa tambin tener relaciones sexuales. (As aparece en el original de Gn 4.1; 19.8; Jue 11.39; Mt 1.25). 
23. 1.35 La expresin vendr sobre ti hace alusin a textos del AT en que la presencia de Dios aparece simbolizada por una nube que se posa en un lugar (Ex 24.15-18; 40.35). Cf. tambin Lc 9.34-35 y paralelos. 
24. 1.35 Mt 1.18-21. 
25. 1.37 Gn 18.14; Jer 32.17,27. 
26. 1.42 Cf. Jue 5.24; Lc 11.27-28. 
27. 1.45 Bienaventurada... se cumplir: otra posible traduccin: Bienaventurada t por haber credo que ha de cumplirse. 
28. 1.46-55 El himno de Mara, llamado el "Magnficat" por la primera palabra de su traduccin al latn, tiene la forma de un salmo hebreo y emplea muchas expresiones del AT. Vase especialmente el himno de Ana en 1 S 2.1-10; ntese tambin Sal 113.5-9. 
29. 1.46-47 Is 61.10; Hab 3.17-18. 
30. 1.48 1 S 1.11. 
31. 1.49 Dt 10.21. 
32. 1.50 Sal 103.13,17. 
33. 1.51 Sal 118.15-16. 
34. 1.52 1 S 2.8; Job 12.19. 
35. 1.53 Sal 107.9; 113.7. 
36. 1.54 Sal 98.3. 
37. 1.55 Gn 17.7; 26.3; Sal 105.8-9; Miq 7.20. 
38. 1.54-55 Acordndose... siempre: otra posible traduccin: y no se olvid de tener misericordia. \v 55 As lo haba prometido a nuestros antepasados, a Abraham y a sus futuros descendientes. 
39. 1.59 Todo varn judo era circuncidado a los ocho das de nacido, como seal del pacto de Dios con el pueblo de Israel (Gn 17.10-12; Lv 12.3); vase Circuncidar en la Concordancia temtica. 
40. 1.68-79 El himno de Zacaras, llamado el "Benedictus" por la primera palabra de su versin latina, tiene la forma de un salmo y usa muchas expresiones del AT (cf. tambin v. 46-55). 
41. 1.68 Ha visitado y redimido: otra posible traduccin: Ha venido a redimir. Aqu y en el texto griego de Lc 1.78; 7.16; 19.44; Hch 15.14, Lucas emplea el verbo visitar en sentido positivo, para referirse a la intervencin de Dios en bien de su pueblo. (As tambin en el texto hebreo de Gn 50.24-25; Ex 3.16; Jer 29.10.) Sobre redimir, vanse Mt 20.28 nota p y Concordancia temtica. 
42. 1.69 Un poderoso Salvador: lit. un cuerno de salvacin. En el AT, el cuerno es smbolo de poder (como en el original hebreo de 1 S 2.10; Sal 18.2; 89.24). 
43. 1.69 El Mesas (vase Concordancia temtica) tena que ser descendiente, es decir, de la casa de David (cf. Sal 132.17). 
44. 1.72 Ex 2.24; Lv 26.42; Sal 106.45-46; 111.5,9. 
45. 1.73 Gn 17.7; Sal 105.8-9; Miq 7.20. 
46. 1.74 Miq 4.10. 
47. 1.73-75 Que nos haba de conceder... todos nuestros das: otra posible traduccin: que nos permitira \v 74 vivir sin temor alguno, libres de nuestros enemigos, para servirle \v 75 con santidad y justicia y estar en su presencia toda nuestra vida. 
48. 1.76 Mal 3.1; Mt 3.3; 11.10; Mc 1.2-3; Lc 3.4; 7.27; Jn 1.23. 
49. 1.77 Mc 1.4; Lc 3.3. 
50. 1.78 La aurora: es decir, un nuevo da; el da en que Dios traer la salvacin prometida (Mal 4.2; cf. Ef 5.14; 2 P 1.19). 
51. 1.79 Is 9.2. 
52. 1.79 Is 58.8; 60.1-2. 
53. 1.80 Lc 3.2-3; el v. 80 resume un perodo de aprox. 30 aos. 

Lucas 2


Nacimiento de Jess



(Mt 1.18-25)

1 Aconteci en aquellos das que se promulg un edicto de parte de Augusto Csar,[1] que todo el mundo fuera empadronado.[2] [3] 2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.[4] 3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. 
4 Tambin Jos subi de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Beln,[5] por cuanto era de la casa y familia de David, 5 para ser empadronado con Mara su mujer, desposada con l,[6] la cual estaba encinta. 6 Aconteci que estando ellos all se le cumplieron los das de su alumbramiento. 7 Y dio a luz a su hijo primognito,[7] y lo envolvi en paales y lo acost en un pesebre,[8] porque no haba lugar para ellos en el mesn.[9] 

Los ngeles y los pastores

8 Haba pastores en la misma regin, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebao.[10] 9 Y se les present un ngel del Seor y la gloria del Seor los rode de resplandor, y tuvieron gran temor. 10 Pero el ngel les dijo: 
--No temis, porque yo os doy nuevas de gran gozo, que ser para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador,[11] que es Cristo[12] el Seor.[13] 12 Esto os servir de seal: hallaris al nio envuelto en paales, acostado en un pesebre. 
13 Repentinamente apareci con el ngel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decan: 
    14 "Gloria a Dios en las alturas 
    y en la tierra paz, 
    buena voluntad para con los hombres!"[14] 
15 Sucedi que cuando los ngeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: 
--Pasemos, pues, hasta Beln, y veamos esto que ha sucedido y que el Seor nos ha manifestado. 
16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a Mara y a Jos, y al nio acostado en el pesebre. 17 Al verlo, dieron a conocer lo que se les haba dicho acerca del nio. 18 Todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decan. 19 Pero Mara guardaba todas estas cosas, meditndolas en su corazn.[15] 
20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que haban odo y visto, como se les haba dicho. 

Presentacin de Jess en el templo

21 Cumplidos los ocho das para circuncidar al nio,[16] le pusieron por nombre Jess, el cual le haba sido puesto por el ngel[17] antes que fuera concebido. 
22 Cuando se cumplieron los das de la purificacin de ellos conforme a la Ley de Moiss,[18] lo trajeron a Jerusaln para presentarlo al Seor[19] 23 (como est escrito en la Ley del Seor: "Todo varn que abra la matriz ser llamado santo al Seor"[20] ), 24 y para ofrecer conforme a lo que se dice en la Ley del Seor: "Un par de trtolas o dos palominos".[21] 
25 Haba en Jerusaln un hombre llamado Simen. Este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolacin de Israel;[22] y el Espritu Santo estaba sobre l. 26 Y le haba sido revelado por el Espritu Santo que no vera la muerte antes que viera al Ungido[23] del Seor. 27 Movido por el Espritu, vino al templo. Cuando los padres del nio Jess lo trajeron al templo para hacer por l conforme al rito de la Ley, 28 l lo tom en sus brazos y bendijo a Dios, diciendo: 
    29 "Ahora, Seor,despides a tu siervo en paz,[24] 
    conforme a tu palabra, 
    30 porque han visto mis ojos tu salvacin, 
    31 la cual has preparadoen presencia de todos los pueblos;[25] 
    32 luz para revelacin a los gentiles[26] 
    y gloria de tu pueblo Israel".[27] 
33 Jos y su madre[28] estaban maravillados de todo lo que se deca de l. 34 Los bendijo Simen, y dijo a su madre Mara: 
--Este est puesto para cada y para levantamiento de muchos en Israel, y para seal que ser contradicha 35 (y una espada traspasar tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones. 
36 Estaba tambin all Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada. Haba vivido con su marido siete aos desde su virginidad, 37 y era viuda haca ochenta y cuatro aos;[29] y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de da con ayunos y oraciones. 38 Esta, presentndose en la misma hora, daba gracias a Dios y hablaba del nio a todos los que esperaban la redencin[30] en Jerusaln. 

El regreso a Nazaret

39 Despus de haber cumplido con todo lo prescrito en la Ley del Seor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 

El nio Jess en el templo

41 [31] 40 El nio creca y se fortaleca, se llenaba de sabidura y la gracia de Dios era sobre l.[32] Iban sus padres todos los aos a Jerusaln en la fiesta de la Pascua.[33] 42 Cuando tuvo doce aos, subieron a Jerusaln conforme a la costumbre de la Fiesta.[34] 43 Al regresar ellos, acabada la Fiesta, se qued el nio Jess en Jerusaln, sin que lo supieran Jos y su madre. 44 Pensando que estaba entre la compaa, anduvieron durante un da, y lo buscaban entre los parientes y los conocidos; 45 pero como no lo hallaron, volvieron a Jerusaln buscndolo. 
46 Aconteci que tres das despus lo hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la Ley, oyndolos y preguntndoles. 47 Y todos los que lo oan se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. 48 Cuando lo vieron, se sorprendieron. Su madre le dijo: 
--Hijo, por qu nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos buscado con angustia. 
49 Entonces l les dijo: 
--Por qu me buscabais? No sabais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?[35] 
50 Pero ellos no entendieron lo que les dijo. 
51 Descendi con ellos y volvi a Nazaret, y les estaba sujeto. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazn.[36] 
52 Y Jess creca en sabidura, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres.[37] 
						 NOTAS:

1. 2.1 Augusto Csar: emperador romano, del 27 a.C. al 14 d.C. 
2. 2.1 Este tipo de empadronamiento o censo serva de base para la recaudacin de impuestos. 
3. 2.1 Todo el mundo: es decir, todo el imperio romano. 
4. 2.2 Este primer censo... de Siria: otra posible traduccin: Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. Segn fuentes histricas, Cirenio llev a cabo un censo en el ao 6  7 d.C., cuando era gobernador de la provincia romana de Siria; no est claro a cul de los censos se refiere Lucas. (Vase Mt 2.1 nota b, en relacin con el ao del nacimiento de Jess). 
5. 2.4 Beln: pueblo natal del rey David, cerca de Jerusaln. 
6. 2.5 Su mujer, desposada con l: expresin igual a la usada en Lc 1.27. Cf. Mt 1.18-25. 
7. 2.7 El primognito (primer hijo) tena privilegios y deberes especiales. Cf. Gn 25.29-34; Ex 13.2,12,15. Este ttulo se aplica a Jesucristo, para expresar su supremaca universal, en Ro 8.29; Col 1.15; Heb 1.6; Ap 1.5. 
8. 2.7 Un pesebre: Especie de cajn en el que se daba de comer a las bestias. La palabra griega tambin puede referirse al establo en su conjunto. 
9. 2.7 Mesn: o posada donde se alojaban los viajeros. 
10. 2.8 Los primeros en recibir el anuncio del nacimiento de Jess fueron los pastores. Como en otros lugares del evangelio, los pobres y los humildes son escogidos para recibir los privilegios de Dios. Cf. 4.18-19; 6.20-26. Vase Pobre en la Concordancia temtica. 
11. 2.11 Salvador: Vase Lc 1.31 n. 
12. 2.11 Es Cristo: ttulo que en hebreo equivale a la palabra Mesas (vase Concordancia temtica), que significa ungido. 
13. 2.11 Seor: palabra que en griego, al igual que en castellano, puede usarse como ttulo de cortesa. Tambin se utilizaba como traduccin del nombre divino (v. 15); en el NT se aplica con frecuencia a Jess (Hch 2.36; Ro 10.9; Flp 2.11). Vase Introduccin al NT. 
14. 2.14 Buena voluntad para con los hombres: Otros ms. dicen: paz entre los hombres de buena voluntad. Otra posible traduccin: entre los hombres que gozan de su favor. Lo ms probable es que la expresin buena voluntad se refiera al favor de Dios, y no a la buena voluntad de las personas. 
15. 2.19 Cf. v. 51. 
16. 2.21 Circuncidar al nio: Lv 12.3; vase Lc 1.59 n. 
17. 2.21 Lc 1.31. 
18. 2.22 Segn Lv 12.2-4, la purificacin corresponda solamente a la madre, que quedaba ritualmente impura despus del parto. Con el plural lo trajeron, Lucas parece referirse a la purificacin de ambos, la madre y el padre del nio. En cuanto al plural de ellos, es posible que incluya al propio nio Jess, quien iba a ser presentado en el templo (v. 22-27). 
19. 2.22-24 Cf. 1 S 1.22-24. 
20. 2.23 Ex 13.2,12. 
21. 2.24 La ofrenda de los pobres; cf. Lv 12.6-8. 
22. 2.25 La consolacin de Israel: La idea est relacionada con la esperanza mesinica (cf. Is 40.1-2; 49.13; 57.18; 61.2; Mt 5.4). 
23. 2.26 Ungido: Vase 2.11 nota l; cf. Lc 9.20. 
24. 2.29-32 La oracin de Simen se conoce como el "Nunc dimittis", que son las dos primeras palabras de su versin latina y que significan "Ahora puedes despedir". 
25. 2.30-31 Is 40.5; 52.10. 
26. 2.32 Is 42.6; 49.6; 52.10. 
27. 2.32 Is 46.13. 
28. 2.33 Jos y su madre: Jos, como esposo de Mara, era el padre de Jess para efectos legales. 
29. 2.37 Viuda haca ochenta y cuatro aos: otra posible traduccin: ahora era viuda, y tena ochenta y cuatro aos. 
30. 2.38 Is 52.9. La redencin: o el rescate (Mt 20.28 nota p). 
31. 2.39 Mt 2.23. 
32. 2.40 Cf. v. 52. 
33. 2.41 Pascua: fiesta juda (Ex 12.1-27; Dt 16.1-8); vase Concordancia temtica. 
34. 2.42 Dt 16.16; cf. 1 S 1.3,21; 2.19. Segn la costumbre juda, un muchacho de doce aos se preparaba ya para incorporarse legalmente a la comunidad religiosa. La incorporacin oficial tena lugar a la edad de trece aos. 
35. 2.49 ... en los negocios de mi Padre me es necesario estar?: otra posible traduccin: ... tengo que estar en la casa de mi Padre? 
36. 2.51 Cf. v. 19. 
37. 2.52 Cf. v. 40; se alude a 1 S 2.26. Cf. Pr 3.4. 

Lucas 3


2. PREPARACIN DEL MINISTERIO DE JESS (3.1--4.13)



Predicacin de Juan el Bautista



(Mt 3.1-12; Mc 1.1-8; Jn 1.19-28)

1 En el ao decimoquinto[1] del imperio de Tiberio Csar,[2] siendo Poncio Pilato gobernador de Judea,[3] Herodes tetrarca de Galilea,[4] su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite,[5] y Lisanias tetrarca de Abilinia,[6] 2 y siendo Sumos sacerdotes Ans y Caifs,[7] vino palabra de Dios a Juan hijo de Zacaras, en el desierto.[8] 3 Y l fue por toda la regin contigua al Jordn predicando el bautismo del arrepentimiento[9] para perdn de pecados, 4 como est escrito en el libro de las palabras del profeta Isaas, que dice: 
    "Voz del que clama en el desierto: 
    "Preparad el camino del Seor, 
    enderezad sus sendas. 
    5 Todo valle se rellenar 
    y se bajar todo monte y collado; 
    los caminos torcidos sern enderezados, 
    y los caminos speros allanados, 
    6 y ver toda carne la salvacinde Dios"".[10] [11] 
7 Y deca a las multitudes que salan para ser bautizadas por l: 
--Generacin de vboras!,[12] quin os ense a huir de la ira venidera?[13] 8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento y no comencis a decir dentro de vosotros mismos: "Tenemos a Abraham por padre",[14] porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. 9 Adems, el hacha ya est puesta a la raz de los rboles; por tanto, todo rbol que no da buen fruto se corta y se echa al fuego.[15] 
10 La gente le preguntaba, diciendo: 
--Entonces, qu haremos? 
11 Respondiendo, les deca: 
--El que tiene dos tnicas, d al que no tiene; y el que tiene qu comer, haga lo mismo. 
12 Vinieron tambin unos publicanos[16] para ser bautizados, y le dijeron: 
--Maestro, qu haremos? 
13 l les dijo: 
--No exijis ms de lo que os est ordenado.[17] 
14 Tambin le preguntaron unos soldados, diciendo: 
--Y nosotros, qu haremos? 
Les dijo: 
--No hagis extorsin a nadie, ni calumniis; y contentaos con vuestro salario. 
15 Como el pueblo estaba a la expectativa, preguntndose todos en sus corazones si acaso Juan sera el Cristo,[18] 16 respondi Juan, diciendo a todos: 
--Yo a la verdad os bautizo en agua, pero viene uno ms poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado;[19] l os bautizar en Espritu Santo y fuego.[20] 17 Su aventador est en su mano para limpiar su era. Recoger el trigo en su granero y quemar la paja en fuego que nunca se apagar.[21] 
18 Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba las buenas nuevas al pueblo. 19 Entonces Herodes, el tetrarca, era reprendido por Juan a causa de Herodas, mujer de Felipe su hermano, y por todas las maldades que Herodes haba hecho. 20 Sobre todas ellas aadi adems esta: encerr a Juan en la crcel.[22] 

El bautismo de Jess



(Mt 3.13-17; Mc 1.9-11) 

21 [23] Aconteci que cuando todo el pueblo se bautizaba, tambin Jess fue bautizado y, mientras oraba,[24] el cielo se abri 22 y descendi el Espritu Santo sobre l en forma corporal, como paloma; y vino una voz del cielo que deca: "T eres mi Hijo amado;[25] en ti tengo complacencia". 

Genealoga de Jess 



(Mt 1.1-17)

23 [26] Jess, al comenzar su ministerio, era como de treinta aos, hijo, segn se crea, de Jos hijo de El 24 hijo de Matat, hijo de Lev, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de Jos, 25 hijo de Matatas, hijo de Ams, hijo de Nahm, hijo de Esli, hijo de Nagai, 26 hijo de Maat, hijo de Matatas, hijo de Semei, hijo de Jos, hijo de Jud, 27 hijo de Joana, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Neri, 28 hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosam, hijo de Elmodam, hijo de Er, 29 hijo de Josu, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat, 30 hijo de Lev, hijo de Simen, hijo de Jud, hijo de Jos, hijo de Jonn, hijo de Eliaquim, 31 hijo de Melea, hijo de Mainn, hijo de Matata, hijo de Natn, 32 hijo de David, hijo de Isa, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Salmn, hijo de Naasn, 33 hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Esrom, hijo de Fares, hijo de Jud, 34 hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Tar, hijo de Nacor, 35 hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sala, 36 hijo de Cainn, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de No, hijo de Lamec, 37 hijo de Matusaln, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo de Cainn, 38 hijo de Ens, hijo de Set, hijo de Adn, hijo de Dios. 
						 NOTAS:

1. 3.1 El ao decimoquinto: 28  29 d.C. 
2. 3.1 Tiberio Csar: emperador romano durante los aos 14-37 d.C. 
3. 3.1 Poncio Pilato fue prefecto o gobernador romano de Judea, Samaria e Idumea durante los aos 26-36 d.C. 
4. 3.1 Herodes, llamado Antipas, hijo de Herodes el Grande (Mt 2.1 nota b), fue tetrarca de Galilea y Perea del 4 a.C. al 39 d.C. 
5. 3.1 Felipe, otro hijo de Herodes el Grande, gobern en Iturea y Tracontide, regiones al nordeste de Galilea, del 4 a.C. al 34 d.C. 
6. 3.1 Abilinia: regin al occidente de Iturea. 
7. 3.2 Ans fue Sumo sacerdote durante los aos 6-15 d.C., y su yerno Caifs en los aos 18-36 d.C. Al parecer, se segua aplicando el ttulo tambin a Ans, debido a su prestigio y a que conservaba cierto grado de autoridad (cf. Jn 18.13; Hch 4.6). 
8. 3.2 Desierto: Vase Mt 3.1 nota b. 
9. 3.3 Bautismo del arrepentimiento: Vanse notas en Mt 3.2 (nota c); 3.6, y Mc 1.4-5. 
10. 3.4-6 Is 40.3-5. 
11. 3.6 Lc 2.30-31; Tit 2.11. 
12. 3.7 Mt 3.7; 12.34; 23.33. 
13. 3.7 Quin os ense a huir de la ira venidera?: otra posible traduccin: Quin os ha dicho que vais a libraros? 
14. 3.8 Jn 8.33,39; cf. Ro 2.28-29. 
15. 3.9 Mt 7.19. 
16. 3.12 Lc 7.29. Los publicanos eran contratados por el gobierno romano; los dems judos los detestaban porque los consideraban traidores. Vase Publicanos en la Concordancia temtica. 
17. 3.13 Lc 19.2,8. 
18. 3.15 El Cristo: Vanse Lc 2.11 nota l y Concordancia temtica. 
19. 3.16 Desatar la correa de su calzado a alguien era un servicio humilde, propio de un esclavo. 
20. 3.16 Jn 1.15,26-30,33; Hch 1.5; 2.1-4. Sobre el fuego como smbolo del juicio y de la purificacin, cf. v. 17, e Is 31.9; 66.15-16; Zac 13.8-9; Mal 3.2. Cf. tambin el fuego de Pentecosts (Hch 2.3). Vase Fuego en la Concordancia temtica. 
21. 3.17 Mt 13.42,50. Sobre la imagen empleada, vase Mt 3.12 n. 
22. 3.19-20 Vanse Mt 4.12 n. y 14.3 n. 
23. 3.21-22 Cf. tambin Jn 1.31-34. 
24. 3.21 Lucas hace hincapi en el tema de la oracin y lo menciona de manera particular en momentos sobresalientes de la vida de Jess; cf. Lc 5.16; 6.12; 9.18,28-29; 11.1; 22.41-46; 23.34,46. 
25. 3.22 Mi Hijo amado: tambin puede entenderse como mi nico Hijo. En ti tengo complacencia: o a quien he elegido. Gn 22.2; Sal 2.7; Is 42.1; sobre la alusin a estos pasajes, vase Mt 3.17 n. Ntese tambin Mt 12.18; 17.5; Mc 9.7; Lc 9.35; 2 P 1.17. 
26. 3.23-38 El evangelio de Lucas presenta la lista de los antepasados de Jess remontndose hasta Adn (v. 38) para destacar que Jess se solidariz con toda la raza humana. Aqu se percibe la perspectiva universal de Lc. Vanse las Introducciones a Lc y Hch. 

Lucas 4


Tabla - El culto sinagogal



Tentacin de Jess



(Mt 4.1-11; Mc 1.12-13)

1 Jess, lleno del Espritu Santo, volvi del Jordn y fue llevado por el Espritu al desierto[1] 2 por cuarenta das,[2] y era tentado por el diablo.[3] No comi nada en aquellos das, pasados los cuales tuvo hambre. 
3 Entonces el diablo le dijo: 
--Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. 
4 Jess, respondindole, dijo: 
--Escrito est: "No solo de pan vivir el hombre, sino de toda palabra de Dios".[4] [5] 
5 Luego lo llev el diablo a un alto monte y le mostr en un momento todos los reinos de la tierra. 6 Le dijo el diablo: 
--A ti te dar todo el poder de estos reinos y la gloria de ellos, porque a m me ha sido entregada y a quien quiero la doy. 7 Si t, postrado, me adoras, todos sern tuyos. 
8 Respondiendo Jess, le dijo: 
--Vete de m, Satans, porque escrito est: "Al Seor tu Dios adorars y solo a l servirs".[6] 
9 Entonces lo llev a Jerusaln, lo puso sobre el pinculo del templo[7] y le dijo: 
--Si eres Hijo de Dios, trate de aqu abajo, 10 pues escrito est: 
    ""A sus ngeles mandar acerca de ti,que te guarden", 
11 "y 
    ""En las manos te sostendrn, 
    para que no tropieces con tu pieen piedra".[8] 
12 Respondiendo Jess, le dijo: 
--Dicho est: "No tentars al Seor tu Dios".[9] 
13 Cuando acab toda tentacin el diablo, se apart de l por un tiempo.[10] 

3. MINISTERIO DE JESS EN GALILEA (4.14--9.50)



Jess principia su ministerio



(Mt 4.12-17; Mc 1.14-15)

14 Jess volvi en el poder del Espritu a Galilea, y se difundi su fama por toda la tierra de alrededor. 15 Enseaba en las sinagogas de ellos y era glorificado por todos. 

Jess en Nazaret



(Mt 13.53-58; Mc 6.1-6)

16 Vino a Nazaret, donde se haba criado; y el sbado entr en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levant a leer.[11] 17 Se le dio el libro del profeta Isaas y, habiendo abierto el libro, hall el lugar donde est escrito:[12] 
    18 "El Espritu del Seor est sobre m, 
    por cuanto me ha ungido para darbuenas nuevas a los pobres; 
    me ha enviado a sanara los quebrantados de corazn, 
    a pregonar libertad a los cautivos 
    y vista a los ciegos, 
    a poner en libertad a los oprimidos 
    19 y a predicar el ao agradable del Seor".[13] 
20 Enrollando el libro,[14] lo dio al ministro y se sent.[15] Los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en l. 21 Entonces comenz a decirles: 
--Hoy[16] se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.[17] 
22 Todos daban buen testimonio de l y estaban maravillados de las palabras de gracia que salan de su boca. Decan: 
--No es este el hijo de Jos?[18] 
23 l les dijo: 
--Sin duda me diris este refrn: "Mdico, crate a ti mismo. De tantas cosas que hemos odo que se han hecho en Capernam, haz tambin aqu en tu tierra". 
24 Y aadi: 
--De cierto os digo que ningn profeta es bien recibido en su propia tierra.[19] 25 Y en verdad os digo que muchas viudas haba en Israel en los das de Elas, cuando el cielo fue cerrado por tres aos y seis meses y hubo una gran hambre en toda la tierra; 26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elas, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidn.[20] 27 Y muchos leprosos haba en Israel en tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamn el sirio.[21] 
28 Al oir estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira.[22] 29 Levantndose, lo echaron fuera de la ciudad y lo llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despearlo; 30 pero l pas por en medio de ellos y se fue. 

Un hombre que tena un espritu impuro



(Mc 1.21-28)

31 Descendi Jess a Capernam, ciudad de Galilea,[23] y los sbados[24] les enseaba; 32 y se admiraban de su doctrina, porque su palabra tena autoridad.[25] 
33 Estaba en la sinagoga un hombre que tena un espritu de demonio impuro,[26] el cual exclam a gran voz, 34 diciendo: 
--Djanos! Qu tienes con nosotros, Jess nazareno? Has venido para destruirnos? Yo s quin eres: el Santo de Dios.[27] 
35 Jess lo reprendi, diciendo: 
--Cllate y sal de l! 
Entonces el demonio, derribndolo en medio de ellos, sali de l sin hacerle dao alguno. 36 Todos estaban maravillados, y se decan unos a otros: 
--Qu palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espritus impuros, y salen? 
37 Y su fama se difunda por todos los lugares de la regin. 

Jess sana a la suegra de Pedro



(Mt 8.14-15; Mc 1.29-31)

38 Entonces Jess se levant, sali de la sinagoga y entr en casa de Simn.[28] La suegra de Simn tena una gran fiebre; y le rogaron por ella. 39 E inclinndose hacia ella, reprendi a la fiebre; y la fiebre la dej, y levantndose ella al instante, les serva. 

Jess sana a muchos enfermos



(Mt 8.16-17; Mc 1.32-34)

40 Al ponerse el sol,[29] todos los que tenan enfermos de diversas enfermedades los traan a l; y l, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. 41 Tambin salan demonios de muchos, dando voces y diciendo: 
--T eres el Hijo de Dios! 
Pero l los reprenda y no los dejaba hablar,[30] porque saban que l era el Cristo. 

Jess recorre Galilea predicando



(Mc 1.35-39)

42 Cuando ya era de da, sali y se fue a un lugar desierto. La gente lo buscaba y, llegando a donde estaba, lo detenan para que no se fuera de ellos. 43 Pero l les dijo: 
--Es necesario que tambin a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado.[31] 
44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.[32] 
						 NOTAS:

1. 4.1 Vase Mt 4.1 n. 
2. 4.2 Cuarenta das: Vase Mt 4.2 n. 
3. 4.2 Cf. Heb 2.18; 4.15. 
4. 4.4 Dt 8.3. 
5. 4.4 En diversos ms. no aparece: sino de toda palabra de Dios. 
6. 4.8 Dt 6.13. 
7. 4.9 El templo de Jerusaln (vase Concordancia temtica) era el centro del culto de los judos. 
8. 4.10-11 Sal 91.11-12. 
9. 4.12 Dt 6.16. 
10. 4.13 Cf. Heb 4.15. Por un tiempo: otra posible traduccin: hasta el tiempo oportuno. Satans vuelve a aparecer en el relato de Lc 22.3. 
11. 4.15-16 Sinagogas: casas de reunin y culto pblico de los judos; vase Concordancia temtica. En el culto del sbado, el que presida poda invitar a cualquier varn adulto, judo, a leer en voz alta un pasaje de las Escrituras y explicarlo. 
12. 4.17 Al comienzo de su ministerio pblico, Jess hace suyas las palabras del profeta Isaas, para declarar que su mensaje y ministerio estn dirigidos a los pobres y a los oprimidos (v. 18) y a todas las necesidades humanas. Vase 2.8 n. 
13. 4.18-19 Is 61.1-2 (LXX); la ltima frase del v. 18 es de Is 58.6. Los pasajes citados forman parte de los poemas referentes al siervo del Seor (cf. tambin Is 42.7; 49.9). 
14. 4.20 Enrollando el libro: Los libros tenan la forma de rollos y eran de cuero (pergamino). 
15. 4.20 Se sent: La lectura de las Escrituras en la sinagoga se haca de pie (v. 16), pero el expositor se sentaba para impartir la exhortacin o enseanza. 
16. 4.21 Este hoy se refiere al tiempo de salvacin mesinica que Jess trae a la humanidad. Cf. Heb 3.7--4.13. 
17. 4.21 Tanto en Lc como en Hch se destaca el cumplimiento de las Escrituras en la misin de Jess. Vase Lc 24.44 nota r. 
18. 4.22 Cf. Jn 6.42. 
19. 4.24 Expresin proverbial (Mt 13.57; Mc 6.4; Jn 4.44). 
20. 4.25-26 1 R 17.1,8-16; Stg 5.17. 
21. 4.27 2 R 5.1-14. 
22. 4.28 Se llenaron de ira porque Jess insinuaba (v. 25-27) que la bondad de Dios no se dirige solamente al pueblo de Israel, sino tambin a las gentes de otras naciones. 
23. 4.31 Jess fue de Nazaret a Capernam, importante centro comercial a orillas del Mar de Galilea. 
24. 4.31 Los sbados: Vase Concordancia temtica. 
25. 4.32 Cf. Mt 7.28-29. 
26. 4.33 Espritu de demonio impuro: Vase Mc 1.23 n. 
27. 4.34 El Santo de Dios: Vase Mc 1.24 nota f. 
28. 4.38 Es decir, la casa de Simn Pedro, en Capernam. 
29. 4.40 Al ponerse el sol terminaba el sbado, da de reposo obligatorio, y entonces podan cargar a los enfermos para llevarlos a Jess; vase Mc 1.32 n. 
30. 4.41 No los dejaba hablar: Mc 1.24,34; 5.7; vase Mc 1.34 nota i. 
31. 4.43 He sido enviado: voz pasiva que significa lo mismo que Dios me envi. 
32. 4.44 Mt 4.23. 

Lucas 5


La pesca milagrosa



(Mt 4.18-22; Mc 1.16-20)

1 Aconteci que estando Jess junto al Lago de Genesaret,[1] el gento se agolpaba sobre l para oir la palabra de Dios.[2] 2 Vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; los pescadores haban descendido de ellas y lavaban sus redes.[3] 3 Entr en una de aquellas barcas, la cual era de Simn y le rog que la apartara de tierra un poco. Luego, sentndose, enseaba desde la barca a la multitud. 4 Cuando termin de hablar, dijo a Simn: 
--Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 
5 Respondiendo Simn, le dijo: 
--Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; pero en tu palabra echar la red. 
6 Cuando lo hicieron, recogieron tal cantidad de peces que su red se rompa.[4] 7 Entonces hicieron seas a los compaeros que estaban en la otra barca para que acudieran a ayudarlos. Ellos vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundan. 8 Viendo esto Simn Pedro, cay de rodillas ante Jess, diciendo: 
--Aprtate de m, Seor, porque soy hombre pecador. 
9 Por la pesca que haban hecho, el temor se haba apoderado de l y de todos los que estaban con l, 10 y asimismo de Jacobo[5] y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compaeros de Simn. Pero Jess dijo a Simn: 
--No temas; desde ahora sers pescador de hombres. 
11 Trajeron a tierra las barcas y, dejndolo todo, lo siguieron. 

Jess sana a un leproso



(Mt 8.1-4; Mc 1.40-45)

12 Sucedi que estando l en una de las ciudades, se present un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jess, se postr con el rostro en tierra y le rog, diciendo: 
--Seor, si quieres, puedes limpiarme. 
13 Jess entonces, extendiendo la mano, lo toc, diciendo: 
--Quiero, s limpio. 
Y al instante la lepra se fue de l.[6] 14 Jess le mand que no lo dijera a nadie. Le dijo: 
--Ve, mustrate al sacerdote y ofrece por tu purificacin lo que mand Moiss,[7] para testimonio a ellos. 
15 Pero su fama se extenda ms y ms; y se reuna mucha gente para orlo y para que los sanara de sus enfermedades. 16 Pero l se apartaba a lugares desiertos para orar.[8] 

Jess sana a un paraltico



(Mt 9.1-8; Mc 2.1-12)

17 Aconteci un da que l estaba enseando, y estaban sentados los fariseos[9] y doctores de la Ley, los cuales haban venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusaln; y el poder del Seor estaba con l para sanar. 18 Sucedi que unos hombres que traan en una camilla a un hombre que estaba paraltico, procuraban entrar y ponerlo delante de l. 19 Pero no hallando cmo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa y por el tejado lo bajaron con la camilla y lo pusieron en medio, delante de Jess. 20 Al ver l la fe de ellos, le dijo: 
--Hombre, tus pecados te son perdonados. 
21 Entonces los escribas[10] y los fariseos comenzaron a pensar, diciendo: "Quin es este que habla blasfemias?[11] Quin puede perdonar pecados sino slo Dios?" 
22 Jess entonces, conociendo los pensamientos de ellos, les pregunt: 
--Qu pensis en vuestros corazones? 23 Qu es ms fcil, decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levntate y anda"? 24 Pues para que sepis que el Hijo del hombre[12] tiene potestad en la tierra para perdonar pecados --dijo al paraltico--: A ti te digo: Levntate, toma tu camilla y vete a tu casa. 
25 Al instante se levant en presencia de ellos, tom la camilla en que estaba acostado y se fue a su casa glorificando a Dios. 26 Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios. Llenos de temor, decan: 
--Hoy hemos visto maravillas. 

Llamamiento de Lev



(Mt 9.9-13; Mc 2.13-17)

27 Despus de estas cosas sali y vio a un publicano llamado Lev,[13] sentado al banco de los tributos pblicos, y le dijo: 
--Sgueme. 
28 l, dejndolo todo, se levant y lo sigui. 
29 Lev le hizo un gran banquete en su casa; y haba mucha compaa de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. 30 Los escribas y los fariseos murmuraban contra los discpulos, diciendo: 
--Por qu comis y bebis con publicanos y pecadores?[14] 
31 Respondiendo Jess, les dijo: 
--Los que estn sanos no tienen necesidad de mdico, sino los enfermos. 32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. 

La pregunta sobre el ayuno



(Mt 9.14-17; Mc 2.18-22)

33 Entonces ellos le preguntaron: 
--Por qu los discpulos de Juan[15] ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben?[16] 
34 l les dijo: 
--Podis acaso hacer que los que estn de bodas[17] ayunen entre tanto que el esposo est con ellos? 35 Pero vendrn das cuando el esposo les ser quitado;[18] entonces, en aquellos das, ayunarn. 
36 Les dijo tambin una parbola: 
--Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo, pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de l no armoniza con el viejo. 37 Y nadie echa vino nuevo en odres[19] viejos; de otra manera, el vino nuevo romper los odres y se derramar, y los odres se perdern. 38 Pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar, y lo uno y lo otro se conservan. 39 Y nadie que haya bebido del aejo querr luego el nuevo, porque dice: "El aejo es mejor".[20] [21] 
						 NOTAS:

1. 5.1 Lago de Genesaret: otro nombre dado al Mar de Galilea (vase Concordancia temtica), por su cercana a la llanura de Genesaret, situada en la orilla noroeste del lago. 
2. 5.1-3 Mt 13.1-2; Mc 3.9-10; 4.1-2. 
3. 5.2 Redes: Vase Mt 4.18 nota r. 
4. 5.5-6 Vase el relato de Jn 21.3-6. 
5. 5.10 Jacobo: o Santiago, que se deriva del original hebreo Jacobo; vase Mt 4.21 n. 
6. 5.12-13 Lepra: enfermedad de la piel, que haca a la persona ritualmente impura; vase Concordancia temtica. Sanarla equivala a limpiarla. A quien tocaba a un leproso tambin se le consideraba impuro (cf. Lv 5.3); no obstante, Jess lo toc para curarlo. 
7. 5.14 Y ofrece... lo que mand Moiss: Lv 14.1-32; vase Mt 8.4 nota d. 
8. 5.16 Mc 1.35. 
9. 5.17 Fariseos: miembros de un determinado partido religioso judo; vase Concordancia temtica. 
10. 5.21 Los escribas: o maestros de la Ley: Vase Introduccin al NT. 
11. 5.20-21 Blasfemias: o palabras ofensivas contra Dios, consideradas as porque Jess se tomaba la prerrogativa divina de perdonar los pecados. Lc 7.48-49; vase Mc 2.5 n. 
12. 5.24 Hijo del hombre: De los ttulos mesinicos, este era el que Jess usaba con ms frecuencia para referirse a s mismo; vase Concordancia temtica. 
13. 5.27 Lev: Vase Mc 2.14 n. 
14. 5.30 Lc 15.1-2; 19.7. Pecadores: o gente de mala fama; vase Mt 9.10 nota h. 
15. 5.33 Los discpulos de Juan: esto es, de Juan el Bautista (vase Mt 9.14 nota l). 
16. 5.33 Respecto al ayuno, vase Mt 6.16 n. 
17. 5.34 Los que estn de bodas: Vase Mt 9.15 nota o. 
18. 5.35 Alusin a la muerte de Jess. 
19. 5.37 En cuanto al uso de odres (envases de cuero para guardar vino), vase Mt 9.17 n. 
20. 5.36-39 Con las imgenes usadas en estos v., se ilustra la necesidad de una actitud totalmente nueva frente al mensaje de Jess. 
21. 5.39 Se refiere a la actitud de quienes no quieren aceptar lo nuevo del mensaje de Jess. 

Lucas 6


Tabla - Discpulos y seguidores de Jess



Los discpulos recogen espigasen sbado 



(Mt 12.1-8; Mc 2.23-28)

1 [1] Aconteci que un sbado,[2] pasando Jess por los sembrados, sus discpulos arrancaban espigas y, restregndolas con las manos, coman.[3] 2 Algunos de los fariseos les dijeron: 
--Por qu hacis lo que no es lcito hacer en sbado?[4] 
3 Respondiendo Jess, les dijo: 
--Ni aun esto habis ledo, lo que hizo David cuando l y los que con l estaban tuvieron hambre?, 4 como entr en la casa de Dios y tom los panes de la proposicin, de los cuales no es lcito comer sino solo a los sacerdotes, y comi, y dio tambin a los que estaban con l?[5] 
5 Y les deca: 
--El Hijo del hombre es Seor aun del sbado. 

El hombre de la mano seca 



(Mt 12.9-14; Mc 3.1-6)

6 [6] Aconteci tambin en otro sbado que l entr en la sinagoga y enseaba; y estaba all un hombre que tena seca la mano derecha. 7 Y lo acechaban los escribas y los fariseos para ver si en sbado lo sanara, a fin de hallar de qu acusarlo.[7] 8 Pero l, que conoca sus pensamientos, dijo al hombre que tena la mano seca: 
--Levntate y ponte en medio. 
l, levantndose, se qued en pie. 
9 Entonces Jess les dijo: 
--Os preguntar una cosa: En sbado, es lcito hacer bien o hacer mal?, salvar la vida o quitarla? 
10 Y, mirndolos[8] a todos alrededor, dijo al hombre: 
--Extiende tu mano. 
l lo hizo y su mano fue restaurada. 11 Ellos se llenaron de furor y hablaban entre s qu podran hacer contra Jess. 

Eleccin de los doce apstoles



(Mt 10.1-4; Mc 3.13-19)

12 En aquellos das l fue al monte a orar, y pas la noche orando a Dios.[9] 13 Cuando lleg el da, llam a sus discpulos y escogi a doce de ellos, a los cuales tambin llam apstoles:[10] 14 Simn, a quien tambin llam Pedro,[11] su hermano Andrs, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolom, 15 Mateo, Toms, Jacobo, hijo de Alfeo,[12] Simn llamado Zelote,[13] 16 Judas hermano de Jacobo,[14] y Judas Iscariote, que lleg a ser el traidor. 

Jess ministra a una multitud 



(Mt 4.23-25)

17 [15] Descendi con ellos y se detuvo en un lugar llano, en compaa de sus discpulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusaln y de la costa de Tiro y de Sidn[16] que haba venido para orlo y para ser sanados de sus enfermedades; 18 tambin los que haban sido atormentados por espritus impuros eran sanados. 19 Toda la gente procuraba tocarlo, porque poder sala de l y sanaba a todos. 

Bienaventuranzas y ayes 



(Mt 5.1-12)

20 [17] Alzando los ojos hacia sus discpulos,[18] deca: 
    "Bienaventurados vosotros los pobres, 
    porque vuestro es el reino de Dios. 
    21 Bienaventuradoslos que ahora tenis hambre, 
    porque seris saciados.[19] 
    Bienaventurados los que ahora lloris,[20] 
    porque reiris. 
    22 Bienaventurados seriscuando los hombres os odien,os aparten de s, os insulteny desechen vuestro nombre como malopor causa del Hijo del hombre.[21] 
23 "Gozaos en aquel da y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos, porque as hacan sus padres con los profetas.[22] 
24 "Pero ay de vosotros, ricos!, porque ya tenis vuestro consuelo.[23] 
25 "Ay de vosotros, los que ahora estis saciados!, porque tendris hambre. 
"Ay de vosotros, los que ahora res!, porque lamentaris y lloraris. 
26 "Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!,[24] porque as hacan sus padres con los falsos profetas. 

El amor a los enemigos yla regla de oro



(Mt 5.38-48; 7.12)

27 "Pero a vosotros los que os, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian; 28 bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian. 29 Al que te hiera en una mejilla, presntale tambin la otra; y al que te quite la capa, ni aun la tnica[25] le niegues. 30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.[26] 31 Y como queris que hagan los hombres con vosotros, as tambin haced vosotros con ellos.[27] 
32 "Si amis a los que os aman, qu mrito tenis? Tambin los pecadores aman a los que los aman. 33 Y si hacis bien a los que os hacen bien, qu mrito tenis? Tambin los pecadores hacen lo mismo. 34 Y si prestis a aquellos de quienes esperis recibir, qu mrito tenis?, pues tambin los pecadores prestan a los pecadores para recibir otro tanto. 35 Amad, pues, a vuestros enemigos, haced bien, y prestad, no esperando de ello nada;[28] y vuestra recompensa ser grande, y seris hijos del Altsimo,[29] porque l es benigno para con los ingratos y malos. 36 Sed, pues, misericordiosos, como tambin vuestro Padre es misericordioso. 

El juzgar a los dems



(Mt 7.1-5)

37 "No juzguis y no seris juzgados; no condenis y no seris condenados; perdonad y seris perdonados.[30] 38 Dad y se os dar; medida buena, apretada, remecida y rebosando darn en vuestro regazo, porque con la misma medida con que meds, os volvern a medir".[31] 
39 Les dijo tambin una parbola: "Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? No caern ambos en el hoyo?[32] 40 El discpulo no es superior a su maestro;[33] pero todo el que sea perfeccionado, ser como su maestro. 
41 "Por qu miras la paja que est en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que est en tu propio ojo?[34] 42 O cmo puedes decir a tu hermano: "Hermano, djame sacar la paja que est en tu ojo", no mirando t la viga que est en el tuyo? Hipcrita, saca primero la viga de tu propio ojo y entonces vers bien para sacar la paja que est en el ojo de tu hermano. 

Por sus frutos los conoceris



(Mt 7.15-20) 

43 [35] "No es buen rbol el que da malos frutos, ni rbol malo el que da buen fruto, 44 pues todo rbol se conoce por su fruto,[36] ya que no se cosechan higos de los espinos ni de las zarzas se vendimian uvas. 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazn saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazn saca lo malo, porque de la abundancia del corazn habla la boca.[37] 

Los dos cimientos



(Mt 7.24-27)

46 "Por qu me llamis "Seor, Seor", y no hacis lo que yo digo?[38] 47 Todo aquel que viene a m y oye mis palabras y las obedece, os indicar a quin es semejante. 48 Semejante es al hombre que, al edificar una casa, cav y ahond y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundacin, el ro dio con mpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover porque estaba fundada sobre la roca. 49 Pero el que las oy y no las obedeci, semejante es al hombre que edific su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el ro dio con mpetu, y luego cay y fue grande la ruina de aquella casa". 
						 NOTAS:

1. 6.1-5 En esta seccin y en la siguiente (v. 6-11) se habla del conflicto entre Jess y los fariseos sobre la observancia del sbado. 
2. 6.1 Sbado: Vase Concordancia temtica. 
3. 6.1 Dt 23.25. 
4. 6.1-2 Segn la interpretacin rabnica de la Ley mosaica, los discpulos estaban desobedeciendo el mandamiento de Ex 20.8-11. Vase Mt 12.1-2 n. 
5. 6.3-4 1 S 21.1-6; cf. Lv 24.9. 
6. 6.6-11 Sobre la relacin entre esta seccin y la anterior, vase 6.1-5 n. 
7. 6.7 Los fariseos consideraban prohibido el sanar en sbado. 
8. 6.10 Mirndolos: Cf. Mc 3.5. 
9. 6.12 Pas la noche orando a Dios: Lc 3.21 n.; cf. Mt 14.23; Lc 9.28. 
10. 6.13 De un grupo numeroso de discpulos (o seguidores) Jess escoge doce, a quienes designa como apstoles; vase Mt 10.1-2 n. 
11. 6.14 Simn... Pedro: Vase Mt 16.18 nota m. 
12. 6.15 Hijo de Alfeo: Tambin puede entenderse como hermano de Alfeo. 
13. 6.15 Zelote: forma griega de la palabra "cananita" (vase Mc 3.18 nota n); ambas palabras pueden traducirse por "celoso", "fantico". Se dio tambin este nombre a un grupo nacionalista judo que se rebel contra Roma. Vase Introduccin al NT. 
14. 6.16 Hermano de Jacobo: o de Santiago. Tambin puede entenderse como Hijo de Jacobo o de Santiago: Vase 5.10 n. 
15. 6.17-19 Comprense los v. 17-49 con las enseanzas de Jess en Mt 5--7. 
16. 6.17 Tiro y Sidn: ciudades no judas en la costa del mar Mediterrneo, al norte de Galilea. 
17. 6.20-26 Sobre la forma literaria de las "bienaventuranzas", vanse Mt 5.3-12 n. y Concordancia temtica. A las cuatro presentadas aqu, Lc contrapone los cuatro "ayes" de los v. 24-26. 
18. 6.20 Como en muchos otros casos, aqu discpulos no solo se refiere a los doce, sino a todos los seguidores de Jess. 
19. 6.20-21 Este texto acenta, ms que el texto paralelo de Mt 5.3-10, la preocupacin de Jess por los pobres, al referir los v. 20-21a a la pobreza y al hambre en sentido literal. Vase Lc 4.17 n. Cf. Jer 31.25. 
20. 6.21 Sal 126.5-6; Is 57.18; 61.2-3; Ap 7.16-17. 
21. 6.22 Cf. 1 P 4.14. 
22. 6.23 2 Cr 36.16; Hch 7.52. 
23. 6.24 Lc 16.25; Stg 5.1-5. 
24. 6.26 Cf. Stg 4.4. 
25. 6.29 Mt 5.39-40; cf. Lm 3.30. Tnica: especie de camisa larga; la capa se llevaba sobre ella. 
26. 6.27-30 Pr 25.21; Ro 12.17,20; 13.8-10. 
27. 6.31 Sobre esta "regla de oro", vase Mt 7.12 n. 
28. 6.35 No esperando de ello nada: es decir, sin esperar nada a cambio. 
29. 6.35 Hijos del Altsimo: Para el uso figurado de hijos, vase Jn 8.44 nota w. 
30. 6.37 Mt 6.14. No seris juzgados... no seris condenados... seris perdonados: Respecto al uso de la voz pasiva para indicar la accin de Dios, vase Mt 5.4 nota g. 
31. 6.38 Mc 4.24. 
32. 6.39 Mt 15.14. 
33. 6.40 Mt 10.24-25; Jn 13.16; 15.20. 
34. 6.41 Exageracin intencional; cf. Mt 7.3. 
35. 6.43-45 Adems de los pasajes paralelos, cf. Stg 3.11-12. 
36. 6.44 Mt 12.33; cf. Mt 7.20. 
37. 6.45 Mt 12.34. 
38. 6.46 Mt 7.21. 

Lucas 7


Jess sana al siervo de un centurin 



(Mt 8.5-13)

1 [1] Despus que termin todas sus palabras al pueblo que lo oa, entr en Capernam. 2 Y el siervo[2] de un centurin,[3] a quien este quera mucho, estaba enfermo y a punto de morir. 3 Cuando el centurin oy hablar de Jess, le envi unos ancianos[4] de los judos, rogndole que viniera y sanara a su siervo. 4 Ellos se acercaron a Jess y le rogaron con solicitud, dicindole: 
--Es digno de que le concedas esto, 5 porque ama a nuestra nacin y nos edific una sinagoga.[5] 
6 Jess fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurin envi a l unos amigos, dicindole: 
--Seor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo, 7 por lo que ni aun me tuve por digno de ir a ti; pero di la palabra y mi siervo ser sanado, 8 pues tambin yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis rdenes, y digo a este: "Ve", y va; y al otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace. 
9 Al oir esto, Jess se maravill de l y, volvindose, dijo a la gente que lo segua: 
--Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 
10 Y al regresar a casa los que haban sido enviados, hallaron sano al siervo que haba estado enfermo. 

Jess resucita al hijo de la viuda de Nan 

11 [6] Aconteci despus, que l iba a la ciudad que se llama Nan,[7] e iban con l muchos de sus discpulos y una gran multitud. 12 Cuando lleg cerca de la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar a un difunto, hijo nico de su madre, que era viuda; y haba con ella mucha gente de la ciudad. 13 Cuando el Seor la vio, se compadeci de ella y le dijo: 
--No llores. 
14 Acercndose, toc el fretro;[8] y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: 
--Joven, a ti te digo, levntate. 
15 Entonces se incorpor el que haba muerto y comenz a hablar. Y lo dio a su madre. 16 Todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios diciendo: "Un gran profeta se ha levantado entre nosotros" y "Dios ha visitado a su pueblo".[9] 
17 Y se extendi la fama de l por toda Judea[10] y por toda la regin de alrededor. 

Los mensajeros de Juan el Bautista



(Mt 11.2-19)

18 Los discpulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas.[11] Y llam Juan a dos de sus discpulos, 19 y los envi a Jess para preguntarle: "Eres t el que haba de venir[12] o esperaremos a otro?" 
20 Cuando, pues, los hombres vinieron a l, le dijeron: 
--Juan el Bautista nos ha enviado a ti para preguntarte: "Eres t el que haba de venir o esperaremos a otro?" 
21 En esa misma hora san a muchos de enfermedades, plagas y espritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. 22 Respondiendo Jess, les dijo: 
--Id, haced saber a Juan lo que habis visto y odo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen,[13] los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio;[14] 23 y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en m. 
24 Cuando se fueron los mensajeros de Juan, comenz a hablar de Juan a la gente: 
--Qu salisteis a ver al desierto? Una caa sacudida por el viento? 25 O qu salisteis a ver? A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Pero los que tienen vestidura preciosa[15] y viven en deleites, en los palacios de los reyes estn. 26 Entonces qu salisteis a ver? A un profeta? S, os digo, y ms que profeta. 27 Este es de quien est escrito: 
    ""Yo envo mi mensajerodelante de tu faz, 
    el cual preparar tu caminodelante de ti".[16] 
28 "Os digo que entre los nacidos de mujeres no hay mayor profeta que Juan el Bautista; y, sin embargo, el ms pequeo en el reino de Dios es mayor que l. 
29 El pueblo entero que lo escuch, incluso los publicanos, justificaron a Dios, bautizndose con el bautismo de Juan. 30 Pero los fariseos y los intrpretes de la Ley desecharon los designios de Dios respecto de s mismos, y no quisieron ser bautizados por Juan.[17] 
31 Agreg el Seor: 
--A qu, pues, comparar a los hombres de esta generacin? A qu son semejantes? 32 Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, que se gritan unos a otros y dicen: "Os tocamos flauta, y no bailasteis; os entonamos canciones de duelo y no llorasteis".[18] 33 Vino Juan el Bautista, que ni coma pan ni beba vino,[19] y decs: "Demonio tiene". 34 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decs: "Este es un hombre comiln y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores".[20] 35 Pero la sabidura es justificada por todos sus hijos.[21] 

Jess en el hogar de Simn, el fariseo 

36 [22] Uno de los fariseos[23] rog a Jess que comiera con l. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sent a la mesa. 37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora,[24] al saber que Jess estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro[25] con perfume; 38 y estando detrs de l a sus pies,[26] llorando, comenz a regar con lgrimas sus pies, y los secaba con sus cabellos; y besaba sus pies y los unga con el perfume. 39 Cuando vio esto el fariseo que lo haba convidado, dijo para s: "Si este fuera profeta, conocera quin y qu clase de mujer es la que lo toca, porque es pecadora". 40 Entonces, respondiendo Jess, le dijo: 
--Simn,[27] una cosa tengo que decirte. 
Y l le dijo: 
--Di, Maestro. 
41 --Un acreedor tena dos deudores: uno le deba quinientos denarios y el otro, cincuenta.[28] 42 No teniendo ellos con qu pagar, perdon a ambos. Di, pues, cul de ellos lo amar ms?[29] 
43 Respondiendo Simn, dijo: 
--Pienso que aquel a quien perdon ms. 
l le dijo: 
--Rectamente has juzgado. 
44 Entonces, mirando a la mujer, dijo a Simn: 
--Ves esta mujer? Entr en tu casa y no me diste agua para mis pies; pero ella ha regado mis pies con lgrimas y los ha secado con sus cabellos. 45 No me diste beso; pero ella, desde que entr, no ha cesado de besar mis pies. 46 No ungiste mi cabeza con aceite; pero ella ha ungido con perfume mis pies.[30] 47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque am mucho; pero aquel a quien se le perdona poco, poco ama. 
48 Y a ella le dijo: 
--Tus pecados te son perdonados. 
49 Los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre s: 
--Quin es este, que tambin perdona pecados?[31] 
50 Pero l dijo a la mujer: 
--Tu fe te ha salvado; ve en paz.[32] 
						 NOTAS:

1. 7.1-10 Vase Mt 8.5-13 n.; cf. Jn 4.46-53. 
2. 7.2 Siervo: La palabra griega significa propiamente esclavo. 
3. 7.2 Centurin: oficial romano al mando de cien soldados. 
4. 7.3 Ancianos: esto es, dirigentes de la comunidad juda. 
5. 7.5 Posiblemente se trata de un proslito o extranjero que haba ayudado econmicamente a los judos; cf. Hch 10.2. 
6. 7.11-17 Esta historia presenta algunos detalles que recuerdan el relato sobre Elas y la viuda de Sarepta (1 R 17.8-24). 
7. 7.11 Nan: una pequea poblacin cerca de Nazaret. 
8. 7.14 El cadver, envuelto en lienzos, iba sobre una tabla o camilla. En aquel tiempo no se usaban atades o cajas. 
9. 7.16 Dios ha visitado: es decir, Dios ha venido a ayudar; vase Lc 1.68 n. 
10. 7.17 Judea: Aqu puede significar todo el pas de los judos. 
11. 7.18 Segn Mt, esto ocurri cuando Juan el Bautista estaba en la crcel (Mt 11.2). 
12. 7.19 El que haba de venir: el Cristo. 
13. 7.22 Cf. Is 29.18-19; 35.5-6. 
14. 7.22 Cf. Is 26.19; 61.1; cf. tambin Lc 4.16-21. 
15. 7.25 Vestidura preciosa: o lujosa, en contraste con la ropa corriente y spera que vesta Juan el Bautista (Mt 3.4). 
16. 7.27 Mal 3.1; cf. Ex 23.20. (Citado tambin en Mt 11.10; Mc 1.2; Lc 1.76.) 
17. 7.29-30 Mt 21.32; Lc 3.7,12. 
18. 7.31-32 Es decir, no hacen a su debido tiempo lo que deberan hacer. Es la imagen de unos nios que juegan en la plaza a bodas y funerales, pero sin lograr ponerse de acuerdo. 
19. 7.33 Juan llevaba una vida austera; vase Lc 1.15 nota i. 
20. 7.34 Lc 15.2. 
21. 7.35 Por todos sus hijos: otra posible traduccin: Por los que la aceptan. Cf. Mt 11.19. 
22. 7.36-50 Cf. Mt 26.6-13; Mc 14.3-9; Jn 12.1-8, relatos que difieren en varios aspectos. Cf. tambin Lc 11.37. 
23. 7.36 Fariseo: Vase Concordancia temtica. 
24. 7.37 Pecadora: Posiblemente la mujer era una prostituta, aunque el texto no lo dice (vase Mt 9.10 nota h). 
25. 7.37 Alabastro: Vase Mc 14.3 nota e. 
26. 7.38 En ciertas ocasiones de carcter formal, los judos, para comer, se recostaban en divanes con los pies descalzos y alejados de la mesa; de ese modo la mujer pudo acercarse a los pies de Jess. 
27. 7.40 Simn: el fariseo del v. 36, a quien no se menciona fuera de este relato. 
28. 7.41 Un denario equivala al salario de un da. 
29. 7.42 Aqu y en el v. 47 el verbo amar tiene un matiz de agradecimiento. 
30. 7.44-46 Simn haba brindado a Jess nicamente las cortesas mnimas, sin darle las atenciones debidas a un husped de honor (cf. Gn 18.4; Sal 23.5). 
31. 7.48-49 Lc 5.20-21 y paralelos. 
32. 7.50 Lc 8.48; 17.19; 18.42. 

Lucas 8


Tabla - Mujeres que participaron en ...



Mujeres que sirven a Jess

1 Aconteci despus, que Jess iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios. Lo acompaaban los doce 2 y algunas mujeres que haban sido sanadas de espritus malos y de enfermedades:[1] Mara, que se llamaba Magdalena,[2] de la que haban salido siete demonios, 3 Juana, mujer de Chuza, intendente de Herodes,[3] Susana y otras muchas que ayudaban con sus bienes. 

Parbola del sembrador



(Mt 13.1-15,18-23; Mc 4.1-20)

4 Juntndose una gran multitud y los que de cada ciudad venan a l, les dijo por parbola: 
5 "El sembrador sali a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cay junto al camino, fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron. 6 Otra parte cay sobre la piedra y, despus de nacer, se sec, porque no tena humedad.[4] 7 Otra parte cay entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella la ahogaron. 8 Y otra parte cay en buena tierra, naci y llev fruto a ciento por uno". 
Hablando estas cosas, deca con fuerte voz: "El que tiene odos para oir, oiga". 
9 Sus discpulos le preguntaron: 
--Qu significa esta parbola? 
10 l dijo: 
--A vosotros os es dado[5] conocer los misterios del reino de Dios,[6] pero a los otros por parbolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan.[7] 
11 "Esta es, pues, la parbola: La semilla es la palabra de Dios. 12 Los de junto al camino son los que oyen, pero luego viene el diablo y quita de su corazn la palabra para que no crean y se salven. 13 Los de sobre la piedra son los que, habiendo odo, reciben la palabra con gozo, pero no tienen races; creen por algn tiempo, pero en el tiempo de la prueba se apartan. 14 La que cay entre espinos son los que oyen pero luego se van y son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. 15 Pero la que cay en buena tierra son los que con corazn bueno y recto retienen la palabra oda, y dan fruto con perseverancia. 

La parbola de la lmpara



(Mc 4.21-25)

16 "Nadie enciende una luz para despus cubrirla con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero[8] para que los que entren vean la luz. 17 As nada hay oculto que no haya de ser descubierto,[9] ni escondido que no haya de ser conocido y de salir a la luz. 18 Mirad, pues, cmo os, porque a todo el que tiene, se le dar, y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitar.[10] 

La madre y los hermanos de Jess



(Mt 12.46-50; Mc 3.31-35)

19 Entonces su madre y sus hermanos[11] vinieron a l; pero no podan llegar hasta l por causa de la multitud. 20 Y se le avis, diciendo: 
--Tu madre y tus hermanos estn fuera y quieren verte. 
21 l entonces respondiendo, les dijo: 
--Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.[12] 

Jess calma la tempestad



(Mt 8.23-27; Mc 4.35-41)

22 Aconteci un da, que entr en una barca con sus discpulos y les dijo: 
--Pasemos al otro lado del lago.[13] 
Y partieron. 23 Pero, mientras navegaban, l se durmi. Y se desencaden una tempestad de viento en el lago, y se anegaban y peligraban. 24 Vinieron a l y lo despertaron, diciendo: 
--Maestro, Maestro, que perecemos! 
Despertando l, reprendi al viento y a las olas; y cesaron y sobrevino la calma. 
25 Y les dijo: 
--Dnde est vuestra fe? 
Atemorizados, se maravillaban y se decan unos a otros: 
--Quin es este, que aun a los vientos y a las aguas manda, y lo obedecen?[14] 

El endemoniado gadareno



(Mt 8.28-34; Mc 5.1-20)

26 Arribaron a la tierra de los gadarenos,[15] que est en la ribera opuesta a Galilea. 27 Al llegar l a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde haca mucho tiempo; no vesta ropa ni habitaba en casa, sino en los sepulcros.[16] 28 Al ver a Jess, lanz un gran grito, y postrndose a sus pies exclam a gran voz: 
--Qu tienes conmigo, Jess, Hijo del Dios altsimo? Te ruego que no me atormentes. 
29 (Jess le ordenaba al espritu impuro que saliera del hombre, pues haca mucho tiempo que se haba apoderado de l; y lo ataban con cadenas y grillos, pero, rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.) 30 Jess le pregunt: 
--Cmo te llamas? 
l dijo: 
--Legin.[17] 
Muchos demonios haban entrado en l 31 y le rogaban que no los mandara al abismo.[18] 32 Haba all un hato de muchos cerdos[19] que pacan en el monte; y le rogaron que los dejara entrar en ellos. l les dio permiso. 33 Entonces los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos, y el hato se precipit por un despeadero al lago, y se ahog. 
34 Los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que haba acontecido, huyeron y dieron aviso en la ciudad y por los campos. 35 Y salieron a ver lo que haba sucedido; vinieron a Jess y hallaron al hombre de quien haban salido los demonios sentado a los pies de Jess, vestido y en su cabal juicio; y tuvieron miedo. 36 Los que lo haban visto les contaron cmo haba sido salvado el endemoniado. 37 Entonces toda la multitud de la regin alrededor de los gadarenos le rog que se alejara de ellos, pues tenan gran temor. Entr, pues, Jess en la barca y se fue. 38 El hombre de quien haban salido los demonios le rogaba que lo dejara quedarse con l, pero Jess lo despidi, diciendo: 
39 --Vulvete a tu casa y cuenta cun grandes cosas ha hecho Dios contigo. 
l, entonces, se fue, publicando por toda la ciudad cun grandes cosas haba hecho Jess con l.[20] 

La hija de Jairo, y la mujer que toc el manto de Jess



(Mt 9.18-26; Mc 5.21-43)

40 Cuando volvi Jess,[21] lo recibi la multitud con gozo, pues todos lo esperaban. 41 Entonces lleg un hombre llamado Jairo, que era un alto dignatario de la sinagoga; postrndose a los pies de Jess, le rogaba que entrara en su casa, 42 porque tena una hija nica, como de doce aos, que se estaba muriendo. 
Y mientras iba, la multitud lo oprima. 
43 Pero una mujer que padeca de flujo de sangre[22] desde haca doce aos, y que haba gastado en mdicos todo cuanto tena y por ninguno haba podido ser curada,[23] 44 se le acerc por detrs y toc el borde de su manto. Al instante se detuvo el flujo de su sangre. 45 Entonces Jess dijo: 
--Quin es el que me ha tocado? 
Todos lo negaban, y dijo Pedro y los que con l estaban: 
--Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y preguntas: "Quin es el que me ha tocado?" 
46 Pero Jess dijo: 
--Alguien me ha tocado, porque yo he sentido que ha salido poder de m. 
47 Entonces, cuando la mujer vio que haba sido descubierta, vino temblando y, postrndose a sus pies, le declar delante de todo el pueblo por qu causa lo haba tocado[24] y cmo al instante haba sido sanada. 48 l le dijo: 
--Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.[25] 
49 Estaba hablando an, cuando vino uno de casa del alto dignatario de la sinagoga a decirle: 
--Tu hija ha muerto; no molestes ms al Maestro. 
50 Oyndolo Jess, le respondi: 
--No temas; cree solamente y ser salva. 
51 Entrando en la casa, no dej entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan y al padre y a la madre de la nia. 52 Todos lloraban y hacan lamentacin por ella. Pero l dijo: 
--No lloris; no est muerta, sino que duerme.[26] 
53 Y se burlaban de l, porque saban que estaba muerta. 54 Pero l, tomndola de la mano, clam diciendo: 
--Muchacha, levntate! 
55 Entonces su espritu volvi, e inmediatamente se levant; y l mand que se le diera de comer. 56 Sus padres estaban atnitos; pero Jess les mand que a nadie dijeran[27] lo que haba sucedido. 
						 NOTAS:

1. 8.2-3 Mt 27.55-56; Mc 15.40-41; Lc 23.49. Era comn que ciertos maestros o rabinos recibieran apoyo econmico de parte de mujeres piadosas y pudientes. 
2. 8.2 Magdalena: natural de Magdala, pueblo situado a orillas del Mar de Galilea. (No hay ninguna indicacin de que esta Mara sea la pecadora mencionada en el cap. 7.) 
3. 8.3 Chuza: probablemente un funcionario no judo que administraba los bienes de Herodes Antipas (Lc 3.1 nota d). 
4. 8.6 Sobre la imagen empleada, vase Mt 13.5-6 n. 
5. 8.10 Es dado: voz pasiva que, como en otros casos, evita la mencin del nombre divino (Mt 5.4 nota g). 
6. 8.10 Misterios del reino de Dios: Vanse Mt 13.11 n. y Concordancia temtica. 
7. 8.10 Is 6.9-10. 
8. 8.16 Mt 5.15; Lc 11.33. El candelero era una especie de taza de barro, en la que se pona aceite con una mecha. 
9. 8.17 Nada hay oculto... ser descubierto: Vase Mc 4.22 n. 
10. 8.18 Mt 13.12; 25.29; Lc 19.26. 
11. 8.19 Hermanos: Vase Mt 12.46 n. 
12. 8.21 Ro 8.29. 
13. 8.22 Al otro lado del lago: esto es, a la orilla oriental del Mar de Galilea, habitada por gente no juda. 
14. 8.24-25 Cf. Sal 107.29. 
15. 8.26 Gadarenos: Vase Mt 8.28 nota r. 
16. 8.27 En los sepulcros: Vase Mc 5.2-3 n. 
17. 8.30 La legin era, en el ejrcito romano, un cuerpo de hasta 6.000 soldados. El hombre se llamaba as por el gran nmero de demonios que lo posean. 
18. 8.31 Abismo: Aqu se refiere al lugar donde se hallaban encarcelados los espritus malignos. 
19. 8.32 Aunque para los judos el cerdo era un animal impuro (Lv 11.7), no lo era para los gentiles que habitaban en aquella regin. 
20. 8.38-39 El hombre ira a hablar acerca de Jess entre los no judos. 
21. 8.40 Cuando volvi Jess: esto es, al lado occidental, probablemente a Capernam. 
22. 8.43 Flujo de sangre: hemorragias causadas posiblemente por alguna irregularidad menstrual. 
23. 8.43 Mc 5.26. 
24. 8.47 La mujer, ritualmente impura a causa de su enfermedad (Lv 15.25-27), no deba tocar a nadie. 
25. 8.48 Cf. Lc 7.50; 17.19; 18.42. 
26. 8.52 Vanse las notas sobre Mt 9.23,24. 
27. 8.56 A nadie dijeran: Vase Mc 1.34 nota i. 

Lucas 9


Misin de los doce discpulos



(Mt 10.5-15; Mc 6.7-13)

1 Reuniendo a sus doce discpulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. 2 Y los envi a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos.[1] 3 Les dijo: 
--No tomis nada para el camino: ni bastn, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevis dos tnicas.[2] 4 En cualquier casa donde entris, quedad all, y de all salid. 5 Dondequiera que no os reciban, salid de aquella ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies[3] en testimonio contra ellos. 
6 Y saliendo, pasaban por todas las aldeas anunciando el evangelio y sanando por todas partes. 

Muerte de Juan el Bautista



(Mt 14.1-12; Mc 6.14-29)

7 Herodes,[4] el tetrarca, oy de todas las cosas que haca Jess, y estaba perplejo, porque decan algunos: "Juan ha resucitado de los muertos"; 8 otros: "Elas ha aparecido"; y otros: "Algn profeta de los antiguos ha resucitado".[5] 9 Y dijo Herodes: 
--A Juan yo lo hice decapitar; quin, pues, es este de quien oigo tales cosas? 
Y procuraba verlo.[6] 

Alimentacin de los cinco mil 



(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)

10 [7] Al regresar[8] los apstoles, le contaron todo lo que haban hecho. Y tomndolos, se retir aparte, a un lugar desierto de la ciudad llamada Betsaida.[9] 11 Cuando la gente lo supo, lo sigui; y l los recibi, les hablaba del reino de Dios y sanaba a los que necesitaban ser curados. 
12 Pero el da comenzaba a declinar. Acercndose los doce, le dijeron: 
--Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y campos de alrededor y se alojen y encuentren alimentos, porque aqu estamos en lugar desierto. 
13 l les dijo: 
--Dadles vosotros de comer. 
Dijeron ellos: 
--No tenemos ms que cinco panes y dos peces, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta multitud. 
14 Eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discpulos: 
--Hacedlos sentar en grupos de cincuenta. 
15 As lo hicieron, hacindolos sentar a todos. 16 Y tomando los cinco panes y los dos peces, levant los ojos al cielo, los bendijo,[10] los parti y dio a sus discpulos para que los pusieran delante de la gente. 17 Comieron todos y se saciaron; y recogieron lo que les sobr: doce cestas de pedazos.[11] 

La confesin de Pedro



(Mt 16.13-20; Mc 8.27-30)

18 Aconteci que mientras Jess oraba aparte,[12] estaban con l los discpulos; y les pregunt, diciendo: 
--Quin dice la gente que soy yo? 
19 Ellos respondieron: 
--Unos, Juan el Bautista; otros, Elas; y otros, que algn profeta de los antiguos ha resucitado.[13] 
20 l les dijo: 
--Y vosotros, quin decs que soy? 
Entonces, respondiendo Pedro, dijo: 
--El Cristo de Dios.[14] 

Jess anuncia su muerte



(Mt 16.21-28; Mc 8.31--9.1)

21 Pero l les mand que a nadie dijeran esto,[15] encargndoselo rigurosamente, 22 y diciendo: 
--Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto y resucite al tercer da.[16] 
23 Y deca a todos: 
--Si alguno quiere venir en pos de m, niguese a s mismo, tome su cruz cada da y sgame. 24 Todo el que quiera salvar su vida, la perder; y todo el que pierda su vida por causa de m, este la salvar,[17] 25 pues, qu aprovecha al hombre si gana todo el mundo y se destruye o se pierde a s mismo?, 26 porque el que se averguence de m y de mis palabras, de este se avergonzar el Hijo del hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre y de los santos ngeles.[18] 27 Pero en verdad os digo que hay algunos de los que estn aqu que no gustarn la muerte hasta que vean el reino de Dios.[19] 

La transfiguracin 



(Mt 17.1-8; Mc 9.2-8)

28 [20] Como ocho das despus de estas palabras, Jess tom a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subi al monte a orar.[21] 29 Mientras oraba, la apariencia de su rostro cambi[22] y su vestido se volvi blanco y resplandeciente. 30 Y dos varones hablaban con l, los cuales eran Moiss y Elas.[23] 31 Estos aparecieron rodeados de gloria; y hablaban de su partida,[24] que Jess iba a cumplir en Jerusaln. 32 Pedro y los que lo acompaaban estaban rendidos de sueo; pero, permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jess y a los dos varones que estaban con l. 33 Y sucedi que, mientras estos se alejaban de l, Pedro dijo a Jess: 
--Maestro, bueno es para nosotros estar aqu. Hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moiss y una para Elas. 
Pero no saba lo que deca. 34 Mientras l deca esto, vino una nube que los cubri; y tuvieron temor al entrar en la nube.[25] 35 Y vino una voz desde la nube, que deca: "Este es mi Hijo amado; a l od".[26] 
36 Cuando ces la voz, Jess se encontraba solo.[27] Ellos callaron, y por aquellos das no dijeron nada a nadie de lo que haban visto. 

Jess sana a un muchacho endemoniado



(Mt 17.14-21; Mc 9.14-29)

37 Al da siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud les sali al encuentro. 38 Y un hombre de la multitud clam diciendo: 
--Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es el nico que tengo; 39 y sucede que un espritu lo toma y, de repente, lo hace gritar, lo sacude con violencia, lo hace echar espuma y, estropendolo, a duras penas se aparta de l.[28] 40 Rogu a tus discpulos que lo echaran fuera, pero no pudieron. 
41 Respondiendo Jess, dijo: 
--Generacin incrdula y perversa![29] Hasta cundo he de estar con vosotros y os he de soportar? Trae ac a tu hijo. 
42 Mientras se acercaba el muchacho, el demonio lo derrib y lo sacudi con violencia; pero Jess reprendi al espritu impuro, san al muchacho y se lo devolvi a su padre. 43

Jess anuncia por segunda vezsu muerte


(Mt 17.22-23; Mc 9.30-32)
Y todos se admiraban de la grandeza de Dios. 
Estando todos maravillados de todas las cosas que haca, dijo a sus discpulos: 
44 --Haced que os penetren bien en los odos estas palabras, porque acontecer que el Hijo del hombre ser entregado en manos de hombres.[30] 
45 Pero ellos no entendan estas palabras, pues les estaban veladas para que no las entendieran; y teman preguntarle sobre esas palabras. 

Quin es el mayor?



(Mt 18.1-5; Mc 9.33-37)

46 Entonces entraron en discusin sobre quin de ellos sera el mayor.[31] 47 Jess, percibiendo los pensamientos de sus corazones, tom a un nio,[32] lo puso junto a s 48 y les dijo: 
--Cualquiera que reciba a este nio en mi nombre, a m me recibe; y cualquiera que me recibe a m, recibe al que me envi,[33] porque el que es ms pequeo entre todos vosotros, ese es el ms grande. 

El que no est contra nosotros, por nosotros est



(Mc 9.38-40)

49 Entonces respondiendo Juan, dijo: 
--Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros. 
50 Jess le dijo: 
--No se lo prohibis, porque el que no est contra nosotros, por nosotros est.[34] 

4. EL VIAJE A JERUSALN (9.51--19.27) 



Jess reprende a Jacobo y a Juan

51 [35] Cuando se cumpli el tiempo en que l haba de ser recibido arriba, afirm su rostro para ir a Jerusaln. 52 Y envi mensajeros delante de l, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. 53 Pero no lo recibieron, porque su intencin era ir a Jerusaln.[36] 54 Al ver esto, Jacobo y Juan, sus discpulos, le dijeron: 
--Seor, quieres que mandemos que descienda fuego del cielo,[37] como hizo Elas,[38] y los consuma? 
55 Entonces, volvindose l, los reprendi diciendo:[39] 
--Vosotros no sabis de qu espritu sois, 56 porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. 
Y se fueron a otra aldea. 

Los que queran seguir a Jess



(Mt 8.18-22)

57 Yendo por el camino, uno le dijo: 
--Seor, te seguir adondequiera que vayas. 
58 Jess le dijo: 
--Las zorras[40] tienen guaridas y las aves de los cielos nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza. 
59 Y dijo a otro: 
--Sgueme. 
l le respondi: 
--Seor, djame que primero vaya y entierre a mi padre. 
60 Jess le dijo: 
--Deja que los muertos entierren a sus muertos;[41] pero t vete a anunciar el reino de Dios. 
61 Entonces tambin dijo otro: 
--Te seguir, Seor; pero djame que me despida primero de los que estn en mi casa. 
62 Jess le contest: 
--Ninguno que, habiendo puesto su mano en el arado, mira hacia atrs[42] es apto para el reino de Dios. 
						 NOTAS:

1. 9.1-2 Cf. Mc 3.14-15. 
2. 9.3 Ni llevis dos tnicas: es decir, ropa de repuesto. 
3. 9.3-5 Cf. Lc 10.4-11. Sacudid el polvo de vuestros pies: en seal de rechazo; cf. Mt 10.14; Hch 13.51. 
4. 9.7-9 Se trata de Herodes Antipas, tetrarca o gobernador de Galilea; vase Mt 14.1 n. 
5. 9.7-8 Cf. Mt 16.14 y paralelos. Los judos crean que el profeta Elas haba de regresar antes del da del Seor (Mal 4.5-6). 
6. 9.9 Este deseo de Herodes finalmente se cumpli, aunque en otras circunstancias; cf. Lc 23.8-12. 
7. 9.10-17 Vase el relato similar en Mt 15.32-39 y Mc 8.1-10 (y Mc 8.1-10 n.). 
8. 9.10 Al regresar: es decir, de la misin narrada en 9.1-6. 
9. 9.10 Betsaida: poblacin situada en la orilla nordeste del Mar de Galilea. 
10. 9.16 Los bendijo: Vase Mt 14.19 n. 
11. 9.17 Cf. 2 R 4.43-44. 
12. 9.18 Acerca del tema de la oracin en Lc, vase 3.21 n. 
13. 9.19 Cf. Mt 14.1-2 y paralelos. Elas: Vase 9.7-8 n. 
14. 9.20 Jn 6.68-69. El Cristo: ttulo griego equivalente al hebreo Mesas; vase Concordancia temtica. De Dios: o enviado por Dios. 
15. 9.21 Que a nadie dijeran: Vase Mc 1.34 nota i. 
16. 9.22 Mc 9.31; 10.32-34; Lc 9.44; 18.31-33. 
17. 9.23-24 Mt 10.38-39; Lc 14.27; 17.33; Jn 12.24-25. Tome su cruz: Sobre el sentido de esta frase, vase Mt 10.38 n. 
18. 9.26 Mt 10.33; Lc 12.9; 2 Ti 2.12. 
19. 9.27 Sobre las diferentes interpretaciones de esta declaracin, vase Mt 16.28 n. 
20. 9.28-36 Cf. 2 P 1.16-18. 
21. 9.28 Mt 14.23; Lc 6.12. 
22. 9.29 La apariencia de su rostro cambi: Cf. Ex 34.29-35. 
23. 9.30 Moiss y Elas: Dt 18.15; Mal 4.5-6; vase Mt 17.3 n. 
24. 9.31 Su partida: lit. xodo, trmino que parece incluir su muerte y su ascensin al cielo (Lc 24.50-53), y que recuerda el xodo o salida de los israelitas de Egipto. 
25. 9.34 En el AT la nube se relacionaba con la presencia de Dios y con el xodo; vanse 9.31 n.; Mt 17.5 nota d y Lc 1.35 nota v. 
26. 9.35 Gn 22.2; Sal 2.7; Is 42.1; Mt 3.17; 12.18; Mc 1.11; Lc 3.22. Amado: La expresin a l od recuerda a Dt 18.15. 
27. 9.36 Cuando ces la voz, Jess se encontraba solo: tambin puede traducirse: Cuando se escuch esa voz, Jess qued solo. 
28. 9.39 Los sntomas son semejantes a los que hoy se conocen como caractersticos de la epilepsia; cf. Mt 17.15 n. 
29. 9.41 Cf. Dt 32.5. 
30. 9.44 Lc 9.22; 18.31-33. 
31. 9.46 Lc 22.24. 
32. 9.47 Un nio: Vase Mt 18.3 n. 
33. 9.48 Mt 10.40; Lc 10.16; Jn 13.20. 
34. 9.50 Mt 12.30; Lc 11.23. 
35. 9.51--19.27 Toda esta seccin se presenta dentro del marco del ltimo viaje de Jess, de Galilea a Jerusaln. Es el viaje hacia el cumplimiento definitivo de su misin por medio de la muerte y la resurreccin. Cf. tambin Lc 13.22; 17.11; 18.31-33, y vase Introduccin. 
36. 9.52-53 Samaritanos: de Samaria, regin entre Galilea y Judea. Los judos no se llevaban bien con los samaritanos (vase Jn 4.9 n.), y estos negaban su ayuda a los peregrinos judos que iban de paso hacia Jerusaln. 
37. 9.54 Cf. 2 R 1.9-16 
38. 9.54 En diversos ms. no aparece: como hizo Elas. 
39. 9.55 Cf. Lc 19.10. 
40. 9.58 Zorras: Vase Lc 13.32 n. 
41. 9.60 Deja que los muertos entierren a sus muertos: Vase Mt 8.22 n. 
42. 9.62 Frase proverbial, basada en el hecho de que quien ara con una yunta de bueyes no puede trazar un surco recto si mira hacia atrs (cf. Flp 3.13; Heb 12.1-2). 

Lucas 10


Misin de los setenta

1 Despus de estas cosas, el Seor design tambin a otros setenta,[1] a quienes envi de dos en dos delante de l a toda ciudad y lugar adonde l haba de ir. 2 Y les dijo: 
"La mies a la verdad es mucha, pero los obreros pocos; por tanto, rogad al Seor de la mies que enve obreros a su mies.[2] 3 Id; yo os envo como corderos en medio de lobos.[3] 4 No llevis bolsa ni alforja ni calzado; y a nadie saludis por el camino.[4] 5 En cualquier casa donde entris, primeramente decid: "Paz sea a esta casa".[5] 6 Si hay all algn hijo de paz, vuestra paz reposar sobre l; y si no, se volver a vosotros. 7 Quedaos en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den, porque el obrero es digno de su salario.[6] No os pasis de casa en casa. 8 En cualquier ciudad donde entris y os reciban, comed lo que os pongan delante 9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: "Se ha acercado a vosotros el reino de Dios". 10 Pero en cualquier ciudad donde entris y no os reciban, salid por sus calles y decid: 11 "Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros![7] Pero sabed que el reino de Dios se ha acercado a vosotros". 12 Os digo que en aquel da ser ms tolerable el castigo para Sodoma[8] que para aquella ciudad. 

Ayes sobre las ciudades impenitentes



(Mt 11.20-24)

13 "Ay de ti, Corazn! Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro y en Sidn se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentadas en ceniza y con vestidos speros, se habran arrepentido.[9] 14 Por tanto, en el juicio ser ms tolerable el castigo para Tiro y Sidn que para vosotras. 15 Y t, Capernam, que hasta los cielos eres levantada, hasta el Hades[10] sers abatida. 
16 "El que a vosotros oye, a m me oye;[11] y el que a vosotros desecha, a m me desecha; y el que me desecha a m, desecha al que me envi". 

Regreso de los setenta

17 Regresaron los setenta[12] con gozo, diciendo: 
--Seor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre! 
18 Les dijo: 
--Yo vea a Satans caer del cielo como un rayo.[13] 19 Os doy potestad de pisotear serpientes y escorpiones,[14] y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os daar. 20 Pero no os regocijis de que los espritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres estn escritos en los cielos.[15] 

Jess se regocija



(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21 En aquella misma hora Jess se regocij en el Espritu, y dijo: "Yo te alabo, Padre, Seor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos y las has revelado a los nios. S, Padre, porque as te agrad.[16] 
22 "Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre;[17] y nadie conoce quin es el Hijo, sino el Padre; ni quin es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar".[18] 
23 Y volvindose a los discpulos, les dijo aparte: 
--Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis, 24 pues os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oir lo que os, y no lo oyeron.[19] 

El buen samaritano

25 Un intrprete de la Ley se levant y dijo, para probarlo:[20] 
--Maestro, haciendo qu cosa heredar la vida eterna? 
26 l le dijo: 
--Qu est escrito en la Ley? Cmo lees? 
27 Aquel, respondiendo, dijo: 
--Amars al Seor tu Dios con todo tu corazn, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente;[21] y a tu prjimo como a ti mismo.[22] 
28 Le dijo: 
--Bien has respondido; haz esto y vivirs.[23] 
29 Pero l, queriendo justificarse a s mismo, dijo a Jess: 
--Y quin es mi prjimo?[24] 
30 Respondiendo Jess, dijo: 
--Un hombre que descenda de Jerusaln a Jeric[25] cay en manos de ladrones, los cuales lo despojaron, lo hirieron y se fueron dejndolo medio muerto. 31 Aconteci que descendi un sacerdote por aquel camino, y al verlo pas de largo. 32 Asimismo un levita,[26] llegando cerca de aquel lugar, al verlo pas de largo. 33 Pero un samaritano que iba de camino, vino cerca de l y, al verlo, fue movido a misericordia.[27] 34 Acercndose, vend sus heridas echndoles aceite y vino,[28] lo puso en su cabalgadura, lo llev al mesn y cuid de l. 35 Otro da, al partir, sac dos denarios,[29] los dio al mesonero y le dijo: "Cudamelo, y todo lo que gastes de ms yo te lo pagar cuando regrese". 36 Quin, pues, de estos tres te parece que fue el prjimo[30] del que cay en manos de los ladrones? 
37 l dijo: 
--El que us de misericordia con l.[31] 
Entonces Jess le dijo: 
--Ve y haz t lo mismo. 

Jess visita a Marta y a Mara

38 Aconteci que, yendo de camino, entr en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibi en su casa. 39 Esta tena una hermana que se llamaba Mara, la cual, sentndose a los pies de Jess, oa su palabra.[32] 40 Marta, en cambio, se preocupaba con muchos quehaceres y, acercndose, dijo: 
--Seor, no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 
41 Respondiendo Jess, le dijo: 
--Marta, Marta, afanada y turbada ests con muchas cosas. 42 Pero solo una cosa es necesaria, y Mara ha escogido la buena parte, la cual no le ser quitada. 
						 NOTAS:

1. 10.1 Setenta: otros ms. dicen: setenta y dos. Es una posible alusin simblica a la evangelizacin del mundo pagano, ya que tradicionalmente se hablaba de 70 ( 72) naciones en el mundo (las naciones enumeradas en Gn 10 son 70 en el texto hebreo y 72 en la versin griega, LXX). 
2. 10.2 Mt 9.37-38; Jn 4.35. 
3. 10.3 Mt 10.16. 
4. 10.4 Y a nadie saludis por el camino: Cf. 2 R 4.29. Los intercambios ceremoniales de salutacin en el oriente podan ocupar bastante tiempo. Los discpulos deban dedicarse enteramente a su misin. 
5. 10.5 Paz sea a esta casa: saludo tradicional judo. 
6. 10.7 El obrero es digno de su salario: Mt 10.10; cf. 1 Co 9.14; 1 Ti 5.18. 
7. 10.4-11 Cf. Mt 10.7-14; Mc 6.8-11; Lc 9.3-5. Aun el polvo... contra vosotros!: Ademn de rechazo (Mt 10.14); cf. Hch 13.51. 
8. 10.12 Sodoma: Gn 19.24-28; Mt 11.24; vase Mt 10.15 n. 
9. 10.13 Corazn y Betsaida, as como Capernam (v. 15), eran pueblos de Galilea donde Jess haba anunciado su mensaje. Tiro y Sidn eran ciudades paganas, al norte de Galilea (Is 23; Ez 26--28; Am 1.9-10). Vestidos speros y ceniza eran seales de arrepentimiento. 
10. 10.15 Is 14.13-15. El Hades: nombre griego del lugar de los muertos; vase Reino de la muerte en la Concordancia temtica. 
11. 10.16 Mt 10.40; Mc 9.37; Lc 9.48; Jn 5.23; 13.20. 
12. 10.17 Setenta: Vase 10.1 n. 
13. 10.18 Cf. Jn 12.31; Ro 16.20; Ap 20.1-3,10. 
14. 10.19 Sal 91.13; Mc 16.18; Hch 28.3-6. 
15. 10.20 Cf. Dn 12.1; Flp 4.3; Ap 3.5; 13.8; 17.8; 20.12. 
16. 10.21 Cf. 1 Co 1.26-28. 
17. 10.22 Jn 3.35. 
18. 10.22 Jn 1.18; 6.65; 10.14-15. 
19. 10.23-24 Cf. Heb 11.13; 1 P 1.10-12. 
20. 10.25-28 Cf. Mt 19.16,19 y paralelos; cf. tambin Mt 22.34-40; Mc 12.28-34. 
21. 10.27 Dt 6.5. 
22. 10.27 Lv 19.18. 
23. 10.28 Lv 18.5. 
24. 10.29 Segn Lv 19.18,33-34, el deber de amar al prjimo se extenda a los israelitas y a los extranjeros establecidos en Israel. 
25. 10.30 El camino de Jerusaln a Jeric, que en solo 25 km baja unos 1000 m hasta llegar al valle del Jordn, pasa por lugares desiertos y era notorio por los frecuentes asaltos de bandidos a viajeros. Los oyentes de Jess daran por supuesto que el hombre de esta parbola era un judo (vase 10.33 n.). 
26. 10.32 Levita: miembro de la tribu de Lev que serva en el culto del templo. 
27. 10.33 Con fina irona, Jess pone a un samaritano (vase 9.52-53 n.), a quien los judos consideraban extranjero y prcticamente pagano, como ejemplo de alguien que cumpli con el mandamiento de amar al prjimo. 
28. 10.34 Aceite de oliva y vino eran remedios caseros comunes. 
29. 10.35 Dos denarios: el equivalente al salario obrero de dos das. Vase Tabla de pesas, medidas y monedas. 
30. 10.36 Jess insina que el samaritano no se detuvo a preguntarse si el otro era su prjimo (segn la opinin comn no lo era), sino que se hizo prjimo del necesitado al brindarle su ayuda. 
31. 10.37 Es irnico ver cmo el maestro de la Ley, a quien sus tradiciones impedan considerar como "prjimo" a un samaritano, no se digna contestar directamente con las palabras "el samaritano", pero tampoco puede evadir la respuesta obvia. 
32. 10.38-39 Jn 11.1; 12.2-3. Sentarse a los pies del maestro es una posicin caracterstica del discpulo. Cf. Mt 5.1; Hch 22.3. 

Lucas 11


Jess y la oracin



(Mt 6.9-15; 7.7-11)

1 Aconteci que estaba Jess orando en un lugar y, cuando termin, uno de sus discpulos le dijo: 
--Seor, ensanos a orar, como tambin Juan ense a sus discpulos.[1] 
2 l les dijo: 
--Cuando oris, decid:[2] 
    ""Padre[3] nuestro que ests en los cielos, 
    santificado sea tu nombre.[4] 
    Venga tu Reino. 
    Hgase tu voluntad, como en el cielo,as tambin en la tierra.[5] 
    3 El pan nuestro de cada da, dnoslo hoy.[6] 
    4 Perdnanos nuestros pecados,porque tambin nosotros perdonamosa todos los que nos deben.[7] 
    Y no nos metas en tentacin,[8] 
    mas lbranos del mal". 
5 Les dijo tambin: 
--Quin de vosotros que tenga un amigo, va a l a medianoche y le dice: "Amigo, prstame tres panes, 6 porque un amigo mo ha venido a m de viaje y no tengo qu ofrecerle"; 7 y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: "No me molestes; la puerta ya est cerrada y mis nios estn conmigo en cama. No puedo levantarme y drtelos"? 8 Os digo que, si no se levanta a drselos por ser su amigo, al menos por su importunidad se levantar y le dar todo lo que necesite. 9 Por eso os digo: Pedid, y se os dar;[9] buscad, y hallaris; llamad, y se os abrir, 10 porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla;[10] y al que llama, se le abrir.[11] 
11 "Qu padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dar una piedra? O si le pide pescado, en lugar de pescado le dar una serpiente? 12 O si le pide un huevo, le dar un escorpin? 13 Pues si vosotros, siendo malos, sabis dar buenas ddivas a vuestros hijos, cunto ms vuestro Padre celestial dar el Espritu Santo a los que se lo pidan?[12] 

Una casa dividida contra s misma



(Mt 12.22-30; Mc 3.20-27)

14 Estaba Jess echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteci que, despus de salir el demonio, el mudo habl[13] y la gente qued maravillada. 15 Pero algunos de ellos decan: 
--Por Beelzeb,[14] prncipe de los demonios, echa fuera los demonios. 
16 Otros, para tentarlo, le pedan seal del cielo.[15] 
17 Pero l, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: 
--Todo reino dividido contra s mismo es asolado, y una casa dividida contra s misma, cae. 18 De igual manera, si Satans est dividido contra s mismo, cmo permanecer su reino? Os digo esto ya que decs que por Beelzeb echo yo fuera los demonios. 19 Si yo echo fuera los demonios por Beelzeb, vuestros hijos por quin los echan?[16] Por tanto, ellos sern vuestros jueces. 20 Pero si por el dedo de Dios[17] echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros. 
21 "Mientras el hombre fuerte y armado guarda su palacio, en paz est lo que posee. 22 Pero cuando viene otro ms fuerte que l y lo vence, le quita todas las armas en que confiaba y reparte el botn.[18] 
23 "El que no es conmigo, contra m es;[19] y el que conmigo no recoge, desparrama. 

El espritu impuro que vuelve



(Mt 12.43-45)

24 "Cuando el espritu impuro sale del hombre, anda por lugares secos[20] buscando reposo; pero, al no hallarlo, dice: "Volver a mi casa, de donde sal". 25 Cuando llega, la halla barrida y adornada. 26 Entonces va y toma otros siete espritus peores que l; y entran y viven all, y el estado final de aquel hombre viene a ser peor que el primero.[21] 

Los que en verdad son bienaventurados

27 Mientras l deca estas cosas, una mujer de entre la multitud levant la voz y le dijo: 
--Bienaventurado el vientre que te llev y los senos que mamaste! 
28 Pero l dijo: 
--Antes bien, bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la obedecen! 

La generacin perversa demanda seal



(Mt 12.38-42)

29 Apindose las multitudes, comenz a decir: 
"Esta generacin es mala; demanda seal,[22] pero seal no le ser dada, sino la seal de Jons, 30 porque as como Jons fue seal a los ninivitas,[23] lo ser tambin el Hijo del hombre a esta generacin. 31 La reina del Sur se levantar en el juicio contra los hombres de esta generacin y los condenar, porque ella vino desde los confines de la tierra para oir la sabidura de Salomn,[24] y en este lugar hay alguien que es ms[25] que Salomn. 32 Los hombres de Nnive se levantarn en el juicio contra esta generacin y la condenarn, porque ante la predicacin de Jons[26] se arrepintieron, y en este lugar hay alguien que es ms que Jons. 

La lmpara del cuerpo



(Mt 6.22-23)

33 "Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo de una vasija, sino en el candelero,[27] para que los que entran vean la luz. 34 La lmpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo es bueno, tambin todo tu cuerpo est lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, tambin tu cuerpo est en tinieblas.[28] 35 Cuidado, pues, no sea que la luz que en ti hay no sea luz, sino tinieblas. 36 As que, si todo tu cuerpo est lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, ser todo luminoso, como cuando una lmpara te alumbra con su resplandor". 

Jess acusa a fariseos y a intrpretes de la Ley



(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)

37 Tan pronto termin de hablar, un fariseo le rog que comiera con l; y entrando Jess en la casa, se sent a la mesa. 38 El fariseo, cuando lo vio, se extra de que no se hubiera lavado antes de comer.[29] 39 Pero el Seor le dijo: 
--Vosotros los fariseos limpiis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estis llenos de rapacidad y de maldad. 40 Necios!, el que hizo lo de fuera, no hizo tambin lo de dentro? 41 Dad limosna de lo que tenis,[30] y entonces todo os ser limpio. 
42 "Pero ay de vosotros,[31] fariseos!, que diezmis la menta, la ruda y toda hortaliza, y pasis por alto la justicia y el amor de Dios.[32] Esto os era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. 
43 "Ay de vosotros, fariseos!, que amis las primeras sillas en las sinagogas y las salutaciones en las plazas. 
44 "Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipcritas!, que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan por encima no lo saben.[33] 
45 Respondiendo uno de los intrpretes de la Ley, le dijo: 
--Maestro, cuando dices esto, tambin nos ofendes a nosotros. 
46 l dijo: 
--Ay de vosotros tambin, intrpretes de la Ley!, porque cargis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocis. 
47 "Ay de vosotros, que edificis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres! 48 De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; a la verdad ellos los mataron, pero vosotros edificis sus sepulcros.[34] 
49 "Por eso la sabidura de Dios tambin dijo: "Les enviar profetas y apstoles; y de ellos, a unos matarn y a otros perseguirn", 50 para que se demande de esta generacin la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundacin del mundo,[35] 51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacaras, que muri entre el altar y el templo;[36] s, os digo que ser demandada de esta generacin. 
52 "Ay de vosotros, intrpretes de la Ley!, porque habis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.[37] 
53 Dicindoles l estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo en gran manera y a provocarlo para que hablara de muchas cosas, 54 acechndolo y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarlo. 
						 NOTAS:

1. 11.1 Sobre los discpulos de Juan, vase Mt 11.2 nota c. 
2. 11.2 Para un anlisis de esta oracin, vase Mt 6.9-13 n. 
3. 11.2 Padre: La ntima relacin que se expresa as refleja, sin duda, la palabra abba del arameo; vase Ro 8.15 nota p. 
4. 11.2 Santificado sea tu nombre: Vase Mt 6.9 nota m. 
5. 11.2 Diversos ms. tienen este v. de la siguiente manera: Les dijo: Cuando oris, decid: Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. 
6. 11.3 Pr 30.8-9. El pan nuestro de cada da: Peticin, especialmente de los pobres. Vase Mt 6.11 n. 
7. 11.4 Todos los que nos deben: otra traduccin: Los que nos han hecho mal. Vase Mt 6.12 n. 
8. 11.4 Tentacin: Tambin puede traducirse como prueba; vase Mt 6.13 nota p. 
9. 11.9 Se os dar: Es decir, os dar Dios; con la forma pasiva o impersonal se evita la mencin del nombre divino (cf. v. 13, y vase Mt 5.4 nota g). 
10. 11.10 El que busca, halla: Cf. Dt 4.29; Is 55.6; Jer 29.13. 
11. 11.5-10 Cf. Lc 18.1-8. Estas dos parbolas sobre el tema de la oracin aparecen nicamente en Lc (vase Lc 3.21 n.). 
12. 11.9-13 Jn 14.13-14; 15.7,16; 16.23-24; 1 Jn 3.21-22; 5.14-15. 
13. 11.14 Mt 9.32-33. 
14. 11.15 Mt 9.34; 10.25. Beelzeb: el diablo; vanse Mt 12.24 n. y Concordancia temtica. 
15. 11.16 Mt 12.38; 16.1; Mc 8.11; Jn 6.30. Del cielo: equivale a decir de Dios, para no usar el nombre sagrado. 
16. 11.19 Vuestros hijos por quin los echan?: o A vuestros hijos quin les da el poder para echarlos?: Vase Mt 12.27 n. 
17. 11.20 El dedo de Dios: designa la intervencin especial de Dios con su poder. Cf. Ex 8.19. 
18. 11.21-22 Cf. Is 49.24-26. 
19. 11.23 Mc 9.40; Lc 9.50. 
20. 11.24 Lugares secos: Vase Mt 12.43 n. 
21. 11.26 Cf. 2 P 2.20. 
22. 11.29 Cf. v. 16, y Mt 16.4; Mc 8.12. 
23. 11.30 Jons... ninivitas: Jon 3.3-4. 
24. 11.31 1 R 10.1-10; 2 Cr 9.1-12. 
25. 11.31 Hay alguien que es ms: Respecto al uso del gnero neutro en griego, vase Mt 12.6 n. 
26. 11.32 La predicacin de Jons: Jon 3.5. 
27. 11.33 Mc 4.21; Lc 8.16. Acerca de la imagen empleada, vase Mt 5.15 con las notas correspondientes. 
28. 11.34 Respecto al contraste entre los ojos buenos y los ojos malignos, vase Mt 6.22-23 n. Probablemente Jess se refiere aqu a los ojos sanos (o, por el contrario, enfermos) que reciben (o rechazan) la iluminacin del evangelio. 
29. 11.38 Mt 15.1-2; Mc 7.1-2. Se trata de la tradicin juda respecto a la purificacin ritual; cf. Mc 7.2-4. 
30. 11.41 Dad... de lo que tenis: otra posible traduccin: dad limosna de lo que est (o de lo que tienen) dentro (del corazn). 
31. 11.42 Ay de vosotros...!: Vase Mt 23.13 nota l. 
32. 11.42 Lv 27.30; Am 5.21-24; Miq 6.8. Sobre la prctica de dar la dcima parte de cosas de poca importancia, vase Mt 23.23 nota s. 
33. 11.44 Quien tocaba un sepulcro quedaba ritualmente impuro (Nm 19.16). Vase Mt 23.27 n. 
34. 11.47-48 Vanse Mt 23.29 n. y 23.31 n. 
35. 11.50-51 En sentido figurado, sangre se refiere aqu al asesinato; en el AT se dice que al asesino Dios le "demanda... la sangre" o la vida de su vctima (cf. Gn 4.10; 9.5; Ez 33.6-8). 
36. 11.50-51 Abel fue la primera vctima de asesinato mencionada en el AT (Gn 4.8), y Zacaras la ltima, segn el orden de los libros en el canon hebreo (2 Cr 24.20-22); vase Mt 23.35 n. 
37. 11.52 Cf. Mt 23.13. 

Lucas 12


La levadura de los fariseos

1 Mientras tanto, millares de personas se haban juntado, hasta el punto que unos a otros se atropellaban. Jess comenz a decir primeramente a sus discpulos: 
--Guardaos de la levadura[1] de los fariseos, que es la hipocresa, 2 porque nada hay encubierto que no haya de descubrirse, ni oculto que no haya de saberse.[2] 3 Por tanto, todo lo que habis dicho en tinieblas, a la luz se oir; y lo que habis hablado al odo en los aposentos, se proclamar en las azoteas. 

A quin se debe temer



(Mt 10.26-31)

4 "Os digo, amigos mos: No temis a los que matan el cuerpo, pero despus nada ms pueden hacer. 5 Os ensear a quin debis temer: Temed a aquel que, despus de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno. S, os digo, a este temed.[3] 
6 "No se venden cinco pajarillos[4] por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos est olvidado delante de Dios, 7 pues aun los cabellos de vuestra cabeza estn todos contados. No temis, pues; ms valis vosotros que muchos pajarillos.[5] 

El que me confiese delante de los hombres

8 "Os digo que todo aquel que me confiese delante de los hombres, tambin el Hijo del hombre lo confesar delante de los ngeles de Dios; 9 pero el que me niegue delante de los hombres, ser negado delante de los ngeles de Dios.[6] 
10 "Todo aquel que diga alguna palabra contra el Hijo del hombre, ser perdonado; pero el que blasfeme contra el Espritu Santo, no ser perdonado.[7] 
11 "Cuando os traigan a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupis por cmo o qu habris de responder, o qu habris de decir, 12 porque el Espritu Santo os ensear en la misma hora lo que debis decir.[8] 

El rico insensato

13 Le dijo uno de la multitud: 
--Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.[9] 
14 Pero l le dijo: 
--Hombre, quin me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? 
15 Y les dijo: 
--Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en[10] la abundancia de los bienes que posee. 
16 Tambin les refiri una parbola, diciendo: "La heredad de un hombre rico haba producido mucho. 17 Y l pensaba dentro de s, diciendo: "Qu har, porque no tengo donde guardar mis frutos?" 18 Y dijo: "Esto har: derribar mis graneros y los edificar ms grandes, y all guardar todos mis frutos y mis bienes; 19 y dir a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos aos; descansa, come, bebe y regocjate ".[11] 20 Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma, y lo que has guardado, de quin ser?" 21 As es el que hace para s tesoro y no es rico para con Dios".[12] 

La angustia y la ansiedad



(Mt 6.25-34)

22 Dijo luego a sus discpulos: "Por tanto os digo: No os angustiis por vuestra vida, qu comeris; ni por el cuerpo, qu vestiris. 23 La vida es ms que la comida, y el cuerpo ms que el vestido. 24 Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; que ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. No valis vosotros mucho ms que las aves?[13] 25 Y quin de vosotros podr, con angustiarse, aadir a su estatura un codo?[14] 26 Pues si no podis ni aun lo que es menos, por qu os angustiis por lo dems? 
27 "Considerad los lirios,[15] cmo crecen: no trabajan ni hilan, pero os digo que ni aun Salomn con toda su gloria se visti como uno de ellos.[16] 28 Y si as viste Dios la hierba que hoy est en el campo y maana es echada al horno, cunto ms a vosotros, hombres de poca fe? 29 Vosotros, pues, no os preocupis por lo que habis de comer ni por lo que habis de beber, ni estis en ansiosa inquietud, 30 porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo, pero vuestro Padre sabe que tenis necesidad de ellas.[17] 31 Buscad, ms bien, el reino de Dios, y todas estas cosas os sern aadidas. 

Tesoro en el cielo



(Mt 6.19-21)

32 "No temis, manada pequea, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino. 33 Vended lo que poseis y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrn no llega ni polilla destruye,[18] 34 porque donde est vuestro tesoro, all estar tambin vuestro corazn. 

El siervo vigilante

35 "Tened vuestra cintura ceida y vuestras lmparas encendidas; 36 sed semejantes a hombres que aguardan a que su seor regrese[19] de las bodas, para que, cuando llegue y llame, le abran en seguida. 37 Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su seor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceir y har que se sienten a la mesa y vendr a servirles.[20] 38 Y aunque venga a la segunda vigilia o a la tercera vigilia,[21] si los halla velando, bienaventurados son aquellos siervos. 39 Pero sabed esto, que si supiera el padre de familia a qu hora el ladrn haba de llegar, velara ciertamente y no lo dejara entrar[22] en su casa. 40 Vosotros, pues, tambin, estad preparados, porque a la hora que no pensis el Hijo del hombre vendr".[23] 

El siervo infiel



(Mt 24.45-51)

41 Entonces Pedro le dijo: 
--Seor, dices esta parbola a nosotros o tambin a todos? 
42 Dijo el Seor: 
--Quin es el mayordomo fiel y prudente al cual su seor pondr sobre su casa para que a tiempo les d su racin? 43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su seor venga, lo halle haciendo as. 44 En verdad os digo que lo pondr sobre todos sus bienes. 45 Pero si aquel siervo dice en su corazn: "Mi seor tarda en venir", y comienza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y a beber y a embriagarse, 46 vendr el seor de aquel siervo en da que este no espera y a la hora que no sabe, y lo castigar duramente[24] y lo pondr con los infieles. 
47 "Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su seor, no se prepar ni hizo conforme a su voluntad, recibir muchos azotes. 48 Pero el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, ser azotado poco,[25] porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandar, y al que mucho se le haya confiado, ms se le pedir. 

Jess, causa de divisin



(Mt 10.34-36)

49 "Fuego[26] vine a echar en la tierra. Y qu quiero, si ya se ha encendido? 50 De un bautismo tengo que ser bautizado.[27] Y cmo me angustio hasta que se cumpla! 51 Pensis que he venido para traer paz a la tierra? Os digo: no, sino enemistad. 52 De aqu en adelante, cinco en una familia estarn divididos, tres contra dos y dos contra tres; 53 estar dividido el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.[28] 

Cmo no reconocis este tiempo?



(Mt 16.1-4; Mc 8.11-13)

54 Deca tambin a la multitud: "Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decs: "Agua viene", y as sucede. 55 Y cuando sopla el viento del sur, decs: "Har calor", y lo hace.[29] 56 Hipcritas! Sabis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra, y cmo no distingus este tiempo? 

Arrglate con tu adversario



(Mt 5.25-26)

57 "Por qu no juzgis por vosotros mismos lo que es justo? 58 Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura arreglarte con l en el camino, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la crcel. 59 Te digo que no saldrs de all hasta que hayas pagado aun la ltima blanca". 
						 NOTAS:

1. 12.1 Levadura: Vase Mt 13.33 n. As como la levadura penetra la masa del pan, la falsedad o hipocresa se haba infiltrado en la actitud de muchos fariseos. Mt 16.6,12; Mc 8.15. 
2. 12.2 Aqu se refiere a la hipocresa (v. 1) de los fariseos, que no podr permanecer oculta. Cf. Mt 10.26; Mc 4.22; Lc 8.17. 
3. 12.5 Segn la interpretacin ms comn, aquel y este se refieren a Dios (cf. Heb 10.31; Stg 4.12). Temor: Usada en relacin con Dios, la palabra griega incluye la idea de temor reverente y de obediencia (como en Lc 1.50; 18.2; 23.40). 
4. 12.6 Cinco pajarillos: Vase Mt 10.29 y notas correspondientes; estas aves eran de tan poco valor que por dos cuartos, o sea, por el valor de cuatro, se daba otra ms al comprador. 
5. 12.7 Cf. v. 24. 
6. 12.9 Mc 8.38; Lc 9.26; 2 Ti 2.12. 
7. 12.10 Mt 12.32; Mc 3.28-29. Sobre el llamado "pecado imperdonable", vase Mc 3.30 n. 
8. 12.11-12 Mt 10.19-20; Mc 13.9-11; Lc 21.12-15; cf. Hch 4.1-13. 
9. 12.13 Con frecuencia, los rabinos servan de rbitros en cuestiones como esta. Cf. Dt 21.15-17. 
10. 12.15 No consiste en, o no depende de... 
11. 12.19 Descansa, come, bebe y regocjate: dicho popular que aparece en varios autores e inscripciones antiguas. Cf. Ec 8.15. 
12. 12.16-21 Cf. Sal 39.6; 49.10; Jer 17.11. 
13. 12.24 Cf. v. 7. 
14. 12.25 Aadir a su estatura un codo: otra posible traduccin: Prolongar su vida ni siquiera una hora. Vase Tabla de pesas, medidas y monedas. 
15. 12.27 Los lirios: Vase Mt 6.28 n. 
16. 12.27 1 R 10.4-7,23. Era popular entre los judos la creencia de que no haba existido rey con mayor esplendor que Salomn. 
17. 12.30 Mt 6.8,32. 
18. 12.33 Mt 19.21; Mc 10.21; Lc 18.22; vase tambin Mt 6.19-20 n. 
19. 12.36 Cf. Mc 13.34-36. 
20. 12.37 Jess ensea con una hiprbole, aunque l mismo hara algo parecido con sus discpulos (cf. Jn 13.1-16). 
21. 12.38 A la segunda... tercera vigilia: es decir, a la medianoche o a la madrugada. Los judos dividan la noche en tres vigilias, y los romanos en cuatro. Si se alude al sistema romano, el padre de familia podra llegar entre la medianoche y las 3 a.m.; si se trata del sistema judo, podra llegar an ms tarde. 
22. 12.39 Entrar: lit. minar. Muchas casas tenan paredes hechas de adobe (bloques de barro mezclado con paja), que podan perforarse fcilmente. 
23. 12.39-40 Mt 24.43-44; cf. 1 Ts 5.2; 2 P 3.10; Ap 3.3; 16.15. 
24. 12.46 Lo castigar duramente: lit. lo cortar en dos (vase Mt 24.51 nota c). 
25. 12.47-48 Dt 25.2-3. 
26. 12.49 Fuego: Probablemente es una alusin al juicio (Mt 7.19; Mc 9.48; Lc 3.16-17), que separa a buenos y malos y lleva as a la divisin (v. 51-53). Algunos ven aqu una referencia al Espritu Santo (cf. Lc 3.16; Hch 2.3). 
27. 12.50 De un bautismo tengo que ser bautizado: el bautismo de sufrimiento. Vase Mc 10.38 n. 
28. 12.53 Miq 7.6. 
29. 12.54-55 Los vientos del poniente traen lluvias a Palestina desde el mar Mediterrneo; los del sur traen el calor del desierto. 

Lucas 13


Arrepentos o pereceris

1 En este mismo tiempo estaban all algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato haba mezclado con los sacrificios de ellos.[1] 2 Respondiendo Jess, les dijo: 
--Pensis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran ms pecadores que los dems galileos? 3 Os digo: no, antes si no os arrepents, todos pereceris igualmente. 4 O aquellos dieciocho sobre los cuales cay la torre en Silo[2] y los mat, pensis que eran ms culpables que todos los hombres que habitan en Jerusaln? 5 Os digo: no, antes si no os arrepents, todos pereceris igualmente. 

Parbola de la higuera estril 

6 [3] Dijo tambin esta parbola: "Un hombre tena una higuera plantada en su via, y vino a buscar fruto en ella y no lo hall.[4] 7 Y dijo al viador: "Ya hace tres aos que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo hallo. Crtala! Para qu inutilizar tambin la tierra?" 8 l entonces, respondiendo, le dijo: "Seor, djala todava este ao, hasta que yo cave alrededor de ella y la abone. 9 Si da fruto, bien; y si no, la cortars despus"".[5] 

Jess sana a una mujer en sbado 

10 [6] Enseaba Jess en una sinagoga en sbado,[7] 11 y haba all una mujer que desde haca dieciocho aos tena espritu de enfermedad, y andaba encorvada y en ninguna manera se poda enderezar. 12 Cuando Jess la vio, la llam y le dijo: 
--Mujer, eres libre de tu enfermedad. 
13 Puso las manos sobre ella, y ella se enderez al momento y glorificaba a Dios. 14 Pero el alto dignatario de la sinagoga, enojado de que Jess hubiera sanado en sbado, dijo a la gente: 
--Seis das hay en que se debe trabajar; en estos, pues, venid y sed sanados, y no en sbado.[8] 
15 Entonces el Seor le respondi y dijo: 
--Hipcrita!, no desatis vosotros vuestro buey o vuestro asno del pesebre y lo llevis a beber en sbado?[9] 16 Y a esta hija de Abraham,[10] que Satans haba atado dieciocho aos, no se le deba desatar de esta ligadura en sbado? 
17 Al decir l estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por l. 

Parbola de la semilla de mostaza



(Mt 13.31-32; Mc 4.30-32)

18 Dijo: 
--A qu es semejante el reino de Dios, y con qu lo comparar? 19 Es semejante al grano de mostaza[11] que un hombre tom y sembr en su huerto; y creci y se hizo rbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.[12] 

Parbola de la levadura



(Mt 13.33)

20 Y volvi a decir: 
--A qu comparar el reino de Dios? 21 Es semejante a la levadura que una mujer tom y mezcl con tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado. 

La puerta estrecha

22

(Mt 7.13-14,21-23)
[13] Pasaba Jess por ciudades y aldeas, enseando, mientras se encaminaba a Jerusaln.[14] 23 Alguien pregunt: 
--Seor, son pocos los que se salvan? 
l les dijo: 
24 --Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos intentarn entrar y no podrn.[15] 25 Despus que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecis a llamar a la puerta, diciendo: "Seor, Seor, brenos", l, respondiendo, os dir: "No s de dnde sois".[16] 26 Entonces comenzaris a decir: "Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseaste". 27 Pero os dir: "Os digo que no s de dnde sois; apartaos de m todos vosotros, hacedores de maldad".[17] 28 All ser el llanto y el crujir de dientes,[18] cuando veis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estis excluidos. 29 Vendrn gentes del oriente y del occidente, del norte y del sur,[19] y se sentarn a la mesa en el reino de Dios.[20] 30 Hay ltimos que sern primeros, y primeros que sern ltimos.[21] 

Lamento de Jess sobre Jerusaln



(Mt 23.37-39)

31 Aquel mismo da llegaron unos fariseos, dicindole: 
--Sal y vete de aqu, porque Herodes te quiere matar.[22] 
32 l les dijo: 
--Id y decid a aquella zorra:[23] "Echo fuera demonios y hago curaciones hoy y maana, y al tercer da termino mi obra". 33 Sin embargo, es necesario que hoy y maana y pasado maana siga mi camino, porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusaln.[24] 34 Jerusaln, Jerusaln, que matas a los profetas[25] y apedreas a los que te son enviados! Cuntas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, pero no quisiste![26] 35 Vuestra casa[27] os es dejada desierta; y os digo que no me volveris a ver hasta que llegue el tiempo en que digis: "Bendito el que viene en nombre del Seor".[28] 
						 NOTAS:

1. 13.1 Pilato: gobernador de Judea (Lc 3.1 nota c). No hay otros datos histricos respecto a este incidente ni al del v. 4. Probablemente con motivo de algn disturbio, las tropas de Pilato haban dado muerte a algunos peregrinos de Galilea en el momento en que ofrecan su sacrificio. La expresin mezclar su sangre debe entenderse en sentido figurado, para indicar que la matanza coincidi con los sacrificios. 
2. 13.4 La torre en Silo: fortificacin cercana al estanque del mismo nombre (Jn 9.7 n.); el relato alude a algn accidente que ocurri durante su construccin o su reparacin. 
3. 13.6-9 Esta parbola solo aparece en Lc, que, en cambio, omite la "parbola dramatizada" de la higuera, de Mt 21.18-22; Mc 11.12-14,20-25 (vase Mt 21.1-22 n.). Se refiere a la actitud negativa de Israel y sus dirigentes. Cf. Is 5.1-7; Jer 2.21; 8.13. 
4. 13.6-7 Cf. Is 5.1-7; Jer 2.21; 8.13. 
5. 13.9 Cf. Mt 3.10; 7.19; Lc 3.9. 
6. 13.10-17 Ntese la semejanza entre este relato y el de Lc 14.1-6. 
7. 13.10 Sbado: Vase Concordancia temtica. 
8. 13.14 Ex 20.9-10; Dt 5.13-14; vase Mt 12.10 n. Segn la interpretacin rabnica, los casos de vida o muerte eran los nicos que se permita atender en sbado. 
9. 13.15 Lc 14.5. 
10. 13.16 Hija de Abraham: A pesar de que en el judasmo no se daba a las mujeres todos los derechos que se daba a los hombres, Jess s reconoce a esta mujer como parte del pueblo de Dios y, por tanto, con los derechos correspondientes. 
11. 13.19 Mostaza: planta grande, notable porque brota de una semilla muy pequea; vase Mt 13.31 n. 
12. 13.19 Cf. Ez 17.23; 31.6; Dn 4.12,20-21. 
13. 13.21 Levadura: Vase Mt 13.33 n. 
14. 13.22 Se encaminaba a Jerusaln: Vase Lc 9.51--19.27 n. 
15. 13.24 Cf. Sal 1.6; Pr 4.18-19. 
16. 13.25 Mt 25.10-12. 
17. 13.27 Cf. Sal 6.8. 
18. 13.28 All ser el llanto y el crujir de dientes: Signos de desesperacin. Vase Mt 8.12 n. 
19. 13.29 Cf. Sal 107.2-3. 
20. 13.29 Vase Mt 8.11 nota i. 
21. 13.30 Mt 19.30; 20.16; Mc 10.31. 
22. 13.31 Herodes: llamado Antipas; vase Lc 3.1 nota d. Como este Herodes era el gobernador de Galilea, Jess se encontraba en su jurisdiccin territorial. 
23. 13.32 Zorra: animal que recibe diferentes nombres en los pases de habla castellana. Aqu se refiere al que se conoce generalmente como zorra o raposa. En algunos pases en donde la palabra zorro se aplica al zorrillo o mofeta, se le conoce como gato de monte. Entre los judos era smbolo tanto de astucia como de debilidad o insignificancia (cf. Neh 4.3; Ez 13.4). 
24. 13.33 Jess alude a su prxima muerte, diciendo con cierta irona que, puesto que en Jerusaln haban dado muerte a otros profetas (v. 34), lo propio para l era morir tambin all. 
25. 13.34 1 R 19.10; Jer 2.30; 26.20-23. 
26. 13.34 Jess emplea una imagen familiar para referirse a la proteccin y el amparo divinos. 
27. 13.35 Jer 22.5. Vuestra casa: Puede ser tambin una alusin al templo. 
28. 13.35 Sal 118.26; Mt 21.9. 

Lucas 14


Jess sana a un hidrpico 

1 [1] Aconteci que un sbado[2] Jess entr a comer en casa de un gobernante fariseo, y ellos lo acechaban. 2 Y estaba delante de l un hombre hidrpico.[3] 3 Entonces Jess habl a los intrpretes de la Ley y a los fariseos, diciendo: 
--Es lcito sanar en sbado? 
4 Pero ellos callaron. l, tomndolo, lo san y lo despidi. 5 Y dirigindose a ellos, dijo: 
--Quin de vosotros, si su asno o su buey cae en algn pozo, no lo saca inmediatamente, aunque sea sbado?[4] 
6 Y no le podan replicar a estas cosas. 

Los convidados a las bodas

7 Observando cmo los convidados escogan los primeros asientos[5] a la mesa, les refiri una parbola, dicindoles: 8 "Cuando seas convidado por alguien a unas bodas no te sientes en el primer lugar, no sea que otro ms distinguido que t est convidado por l, 9 y viniendo el que te convid a ti y a l, te diga: "Da lugar a este", y entonces tengas que ocupar avergonzado el ltimo lugar. 10 Ms bien, cuando seas convidado, ve y sintate en el ltimo lugar, para que cuando venga el que te convid te diga: "Amigo, sube ms arriba". Entonces tendrs el reconocimiento de los que se sientan contigo a la mesa.[6] 11 Cualquiera que se enaltece ser humillado, y el que se humilla ser enaltecido".[7] 
12 Dijo tambin al que lo haba convidado: 
--Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a vecinos ricos, no sea que ellos, a su vez, te vuelvan a convidar, y seas recompensado. 13 Cuando hagas banquete, llama a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos; 14 y sers bienaventurado, porque ellos no te pueden recompensar, pero te ser recompensado en la resurreccin de los justos.[8] 

Parbola de la gran cena 

15 [9] Oyendo esto uno de los que estaban sentados con l a la mesa, le dijo: 
--Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios! 
16 Entonces Jess le dijo: "Un hombre hizo una gran cena[10] y convid a muchos. 17 A la hora de la cena envi a su siervo a decir a los convidados: "Venid, que ya todo est preparado". 18 Pero todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: "He comprado una hacienda y necesito ir a verla. Te ruego que me excuses". 19 Otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego que me excuses". 20 Y otro dijo: "Acabo de casarme y por tanto no puedo ir". 21 El siervo regres e hizo saber estas cosas a su seor. Entonces, enojado el padre de familia, dijo a su siervo: "Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae ac a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos". 22 Dijo el siervo: "Seor, se ha hecho como mandaste y an hay lugar". 23 Dijo el seor al siervo: "Ve por los caminos y por los vallados, y furzalos a entrar para que se llene mi casa, 24 pues os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados gustar mi cena"". 

Lo que cuesta seguir a Cristo

25 Grandes multitudes iban con l; y volvindose, les deca: 26 "Si alguno viene a m y no aborrece a su padre,[11] madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discpulo. 27 El que no lleva su cruz y viene en pos de m, no puede ser mi discpulo.[12] 28 Quin de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? 29 No sea que, despus que haya puesto el cimiento, no pueda acabarla y todos los que lo vean comiencen a hacer burla de l, 30 diciendo: "Este hombre comenz a edificar y no pudo acabar". 31 O qu rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra l con veinte mil? 32 Y si no puede, cuando el otro est todava lejos le enva una embajada y le pide condiciones de paz. 33 As, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee,[13] no puede ser mi discpulo. 

Cuando la sal pierde su sabor



(Mt 5.13; Mc 9.50)

34 "Buena es la sal; pero si la sal se hace inspida,[14] con qu se sazonar? 35 Ni para la tierra ni para el muladar es til; la arrojan fuera. El que tiene odos para oir, oiga". 
						 NOTAS:

1. 14.1-6 Ntese la semejanza entre este pasaje y Lc 13.10-17. Todo lo narrado en 14.1-24 sucede durante la comida en casa del gobernante fariseo del v. 1. 
2. 14.1 Sbado: Vase Concordancia temtica. 
3. 14.2 La "hidropesa" consiste en una excesiva retencin de lquidos, que produce la hinchazn del cuerpo. 
4. 14.5 Mt 12.11; Lc 13.15. Si su asno o su buey: otros ms. dicen: su hijo o su buey. 
5. 14.7 Cf. Mt 23.6; Lc 20.46. 
6. 14.8-10 Cf. Pr 25.6-7. 
7. 14.11 Pr 29.23; cf. Mt 23.12; Lc 18.14. 
8. 14.12-14 Cf. Stg 2.1-4. 
9. 14.15-24 Vase Mt 22.14 n. 
10. 14.16 Sobre la imagen de la gran cena, cf. Is 25.6; vase tambin Mt 8.11 nota i. 
11. 14.26 Aborrece a su padre: Segn una manera de hablar, propiamente semtica, puede expresarse una comparacin estableciendo un contraste absoluto; por tanto, aborrecer se usa aqu en el sentido comparativo de amar menos. En Mt 10.37, la misma idea se expresa en forma de comparacin. 
12. 14.26-27 Mt 16.24-25; Mc 8.34-35; Lc 9.23-24; Jn 12.24-25. Lleva su cruz: Respecto al significado, vase Mt 10.38 n. 
13. 14.33 Que no renuncie a todo lo que posee: Cf. Lc 9.57-62; 18.29-30; Flp 3.7. 
14. 14.34-35 La sal de Palestina, por lo general, no estaba refinada, y con la humedad se volva inservible; vase Mt 5.13 n. 

Lucas 15


Tabla - Parbolas escogidas de Jess



La parbola de la oveja perdida 



(Mt 18.10-14)

1 [1] Se acercaban a Jess todos los publicanos y pecadores para orlo, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: 
--Este recibe a los pecadores[2] y come con ellos.[3] 
3 Entonces l les refiri esta parbola, diciendo: 4 "Qu hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se perdi, hasta encontrarla?[4] 5 Cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso, 6 y al llegar a casa rene a sus amigos y vecinos, y les dice: "Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se haba perdido".[5] 7 Os digo que as habr ms gozo en el cielo[6] por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos[7] que no necesitan de arrepentimiento. 

Parbola de la moneda perdida

8 "O qu mujer que tiene diez dracmas,[8] si pierde una dracma, no enciende la lmpara, barre la casa y busca con diligencia hasta encontrarla? 9 Y cuando la encuentra, rene a sus amigas y vecinas, y les dice: "Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que haba perdido".[9] 10 As os digo que hay gozo delante de los ngeles de Dios por un pecador que se arrepiente". 

Parbola del hijo prdigo

11 Tambin dijo: "Un hombre tena dos hijos, 12 y el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde". Y les reparti los bienes.[10] 13 No muchos das despus, juntndolo todo,[11] el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, y all desperdici sus bienes viviendo perdidamente. 14 Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenz l a pasar necesidad. 15 Entonces fue y se arrim a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envi a su hacienda para que apacentara cerdos. 16 Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que coman los cerdos, pero nadie le daba.[12] 17 Volviendo en s, dijo: "Cuntos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aqu perezco de hambre! 18 Me levantar e ir a mi padre, y le dir: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros> ". 20 Entonces se levant y fue a su padre. Cuando an estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corri y se ech sobre su cuello y lo bes. 21 El hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo". 22 Pero el padre dijo a sus siervos: "Sacad el mejor vestido y vestidle; y poned un anillo en su dedo y calzado en sus pies.[13] 23 Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta, 24 porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se haba perdido y es hallado". Y comenzaron a regocijarse. 
25 "El hijo mayor[14] estaba en el campo. Al regresar, cerca ya de la casa, oy la msica y las danzas; 26 y llamando a uno de los criados le pregunt qu era aquello. 27 El criado le dijo: "Tu hermano ha regresado y tu padre ha hecho matar el becerro gordo por haberlo recibido bueno y sano". 28 Entonces se enoj y no quera entrar. Sali por tanto su padre, y le rogaba que entrara. 29 Pero l, respondiendo, dijo al padre: "Tantos aos hace que te sirvo, no habindote desobedecido jams, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 30 Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para l el becerro gordo". 31 l entonces le dijo: "Hijo, t siempre ests conmigo y todas mis cosas son tuyas. 32 Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido; se haba perdido y ha sido hallado"".[15] 
						 NOTAS:

1. 15.1-7 Las tres parbolas del cap. 15 forman una unidad literaria, en la que Jess contesta a los fariseos que lo criticaban por tratar con gente de mala fama (v. 1-2). El punto culminante se encuentra en la conclusin de la tercera parbola (v. 25-32). 
2. 15.2 Pecadores: o gente no instruida en la Ley y de mala fama (Mt 9.10 nota h). 
3. 15.1-2 Lc 5.29-30; 19.7. 
4. 15.4-7 La imagen del pastor y sus ovejas es tpica del AT (Is 40.11; Ez 34); vase Jn 10.11 n. 
5. 15.6 Los verbos perder, encontrar y gozarse, que se repiten en cada una de las tres parbolas del cap. 15 (v. 6,9,32) dan unidad al discurso y recalcan su tema unitario (vase 15.1-7 n.). 
6. 15.7 En el cielo: posible alusin a Dios mismo; vase Mt 3.2 nota d. 
7. 15.7 Justos: Jess parece referirse, irnicamente, a los que se creen buenos y no ven la necesidad de volverse a Dios (cf. v. 2). 
8. 15.8 Diez dracmas: moneda de valor aproximado al del denario (vase Tabla de pesas, medidas y monedas). 
9. 15.9 Gozaos... he encontrado... perdido: Vase 15.6 n. 
10. 15.12 Segn la ley mosaica (Dt 21.17), al hijo mayor le corresponda doble parte de la herencia. Aunque los bienes normalmente se repartan despus de muerto el padre, en casos especiales poda este hacer el reparto en vida. Cf. Lc 12.13 n. 
11. 15.13 Juntndolo todo: La expresin griega puede traducirse as literalmente pero en contextos comerciales significa lo convirti en efectivo. 
12. 15.15-16 Puesto que los cerdos eran animales impuros para los judos (Lv 11.7-8; Dt 14.8), puede suponerse que el patrn no era judo. El apacentar cerdos era el trabajo ms despreciable que un judo pudiera imaginar; y ms degradante an sera compartir con ellos la comida (v. 16). Algarrobas: fruto, en forma de vaina, del algarrobo, rbol comn en Palestina. Estas vainas servan de alimento a los animales, y la gente sin recursos tambin las coma en casos de extrema necesidad. 
13. 15.22 El padre le restituye los smbolos de su categora de hijo: el anillo, signo de autoridad, y el calzado, signo de hombre libre (los esclavos andaban descalzos). 
14. 15.25-32 Al concluir la parbola con la actitud del hijo mayor, Jess pone de relieve la de los fariseos y escribas, a la cual responde con estos ejemplos (vase 15.1-7 n.). 
15. 15.32 Fiesta y regocijarnos... revivido... hallado: los mismos trminos de los v. 6 y 9, pero dirigidos ahora al hijo mayor y aplicados, con fina irona, a los mismos dirigentes religiosos que se jactaban de haberse conservado fieles a la ley de Dios (cf. v. 31). 

Lucas 16


Parbola del mayordomo infiel 

1 [1] Dijo tambin a sus discpulos: "Haba un hombre rico que tena un mayordomo, y este fue acusado ante l como derrochador de sus bienes.[2] 2 Entonces lo llam y le dijo: "Qu es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordoma, porque ya no podrs ms ser mayordomo". 3 Entonces el mayordomo dijo para s: "Qu har?, porque mi amo me va a quitar la mayordoma. Cavar, no puedo; mendigar, me da verguenza. 4 Ya s lo que har para que, cuando se me quite la mayordoma, me reciban en sus casas". 5 Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: "Cunto debes a mi amo?" 6 l dijo: "Cien barriles de aceite". Le dijo: "Toma tu cuenta, sintate pronto y escribe cincuenta". 7 Despus dijo a otro: "Y t, cunto debes?" Este contest: "Cien medidas de trigo".[3] l le dijo: "Toma tu cuenta y escribe ochenta". 8 Y alab el amo al mayordomo malo por haber actuado sagazmente, porque los hijos de este siglo son ms sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz. 
9 "Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando estas falten, os reciban[4] en las moradas eternas. 
10 "El que es fiel en lo muy poco, tambin en lo ms es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, tambin en lo ms es injusto.[5] 11 Si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, quin os confiar lo verdadero? 12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, quin os dar lo que es vuestro? 
13 "Ningn siervo puede servir a dos seores, porque odiar al uno y amar al otro, o estimar al uno y menospreciar al otro. No podis servir a Dios y a las riquezas".[6] 
14 Oan tambin todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de l. 15 Entonces les dijo: "Vosotros sois los que os justificis a vosotros mismos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominacin. 

La Ley y el reino de Dios

16 "La Ley y los Profetas[7] llegan hasta Juan.[8] Desde entonces es anunciado el reino de Dios y todos se esfuerzan por entrar en l.[9] 
17 "Pero ms fcil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la Ley.[10] 

Jess ensea sobre el divorcio



(Mt 19.1-12; Mc 10.1-12) 

18 [11] "Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. 

El rico y Lzaro

19 "Haba un hombre rico, que se vesta de prpura[12] y de lino fino y haca cada da banquete con esplendidez. 20 Haba tambin un mendigo llamado Lzaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, 21 y ansiaba saciarse de las migajas que caan de la mesa del rico; y aun los perros[13] venan y le laman las llagas. 22 Aconteci que muri el mendigo, y fue llevado por los ngeles al seno de Abraham;[14] y muri tambin el rico, y fue sepultado. 
23 "En el Hades[15] alz sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lzaro en su seno. 24 Entonces, gritando, dijo: "Padre Abraham, ten misericordia de m y enva a Lzaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama". 25 Pero Abraham le dijo: "Hijo, acurdate de que recibiste tus bienes en tu vida, y Lzaro, males; pero ahora este es consolado aqu, y t atormentado. 26 Adems de todo esto, una gran sima est puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quieran pasar de aqu a vosotros no pueden, ni de all pasar ac". 
27 "Entonces le dijo: "Te ruego, pues, padre, que lo enves a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique a fin de que no vengan ellos tambin a este lugar de tormento". 29 Abraham le dijo: "A Moiss y a los Profetas[16] tienen; que los oigan a ellos!" 30 l entonces dijo: "No, padre Abraham; pero si alguno de los muertos va a ellos, se arrepentirn". 31 Pero Abraham le dijo: "Si no oyen a Moiss y a los Profetas, tampoco se persuadirn aunque alguno se levante de los muertos"". 
						 NOTAS:

1. 16.1-15 Esta parbola ha dado lugar a problemas de interpretacin, a causa de la conducta del mayordomo. Lo que la parbola quiere destacar es la sagacidad con que este acta (v. 8). 
2. 16.1 Era frecuente en Palestina que los dueos encargaran a un mayordomo la administracin de sus negocios. 
3. 16.6-7 Cien barriles de aceite: probablemente unos 2.200 litros de aceite de oliva, que valdran unos 1.000 denarios. Cien medidas de trigo: aprox. 22.000 litros, que valdran unos 2.500 denarios. 
4. 16.9 Os reciban: El plural se usa posiblemente para referirse a Dios sin mencionar el nombre divino (vase Mt 5.4 nota g). 
5. 16.10 Mt 25.21; Lc 19.17. 
6. 16.13 Mt 6.24. Riquezas: gr. mamona, que proviene de una palabra aramea con este significado. 
7. 16.16 La Ley y los Profetas: expresin que se refiere a todas las Escrituras que los cristianos llamamos Antiguo Testamento; vase Introduccin al NT. 
8. 16.16 Juan: el Bautista. 
9. 16.16 Y todos se esfuerzan por entrar en l: otra posible traduccin: A todos se les fuerza a entrar. Vase Mt 11.12 n. 
10. 16.17 Mt 5.18; Lc 21.33. Una tilde: vase Mt 5.18 n. 
11. 16.18 Cf. tambin Mt 5.32; 1 Co 7.10-11. 
12. 16.19 Se vesta de prpura, es decir, ropa teida de morado, que vestan reyes y potentados. 
13. 16.21 Los perros: animales considerados por los judos como despreciables e impuros (Sal 22.16,20; Pr 26.11; Mt 7.6); el colmo de los males para Lzaro era no poder defenderse de ellos. 
14. 16.22 Al seno de Abraham: expresin que indica el lugar de preferencia (vase Jn 13.23 nota r). Ntese el contraste con los v. 19-21. 
15. 16.23 En el Hades, donde, segn el pensamiento judo, permanecan los muertos en espera del juicio. 
16. 16.29 Jn 5.45-47. A Moiss y a los Profetas: es decir, las Escrituras del AT (vase 16.16 nota h). 

Lucas 17


Ocasiones de caer



(Mt 18.6-7,21-22; Mc 9.42)

1 Dijo Jess a sus discpulos: "Imposible es que no vengan tropiezos;[1] pero ay de aquel por quien vienen! 2 Mejor le fuera que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeitos.[2] 3 Mirad por vosotros mismos![3] Si tu hermano peca contra ti, reprndelo; y si se arrepiente, perdnalo.[4] 4 Y si siete veces al da peca contra ti, y siete veces al da vuelve a ti, diciendo: "Me arrepiento", perdnalo".[5] 

Aumntanos la fe

5 Dijeron los apstoles al Seor: 
--Aumntanos la fe. 
6 Entonces el Seor dijo: 
--Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podrais decir a este sicmoro: "Desarrigate y plntate en el mar", y os obedecera.[6] 

El deber del siervo

7 "Quin de vosotros, teniendo un siervo[7] que ara o apacienta ganado, al volver l del campo, luego le dice: "Pasa, sintate a la mesa"? 8 No le dice ms bien: "Preprame la cena, cete y srveme hasta que haya comido y bebido. Despus de esto, come y bebe t"? 9 Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le haba mandado? Pienso que no. 10 As tambin vosotros, cuando hayis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: "Siervos intiles somos, pues lo que debamos hacer, hicimos"". 

Diez leprosos son limpiados

11 Yendo Jess a Jerusaln,[8] pasaba entre Samaria y Galilea. 12 Al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos,[9] los cuales se pararon de lejos 13 y alzaron la voz, diciendo: 
--Jess, Maestro, ten misericordia de nosotros! 
14 Cuando l los vio, les dijo: 
--Id, mostraos a los sacerdotes.[10] 
Y aconteci que, mientras iban, quedaron limpios.[11] 
15 Entonces uno de ellos, viendo que haba sido sanado, volvi glorificando a Dios a gran voz, 16 y se postr rostro en tierra a sus pies dndole gracias. Este era samaritano.[12] 17 Jess le pregunt: 
--No son diez los que han quedado limpios? Y los nueve, dnde estn? 18 No hubo quien volviera y diera gloria a Dios sino este extranjero? 
19 Y le dijo: 
--Levntate, vete; tu fe te ha salvado. 

La venida del Reino



(Mt 24.23-28,36-41)

20 Preguntado por los fariseos cundo haba de venir el reino de Dios, les respondi y dijo: 
--El reino de Dios no vendr con advertencia, 21 ni dirn: "Helo aqu", o "Helo all", porque el reino de Dios est entre vosotros.[13] 
22 Y dijo a sus discpulos: 
--Tiempo vendr cuando desearis ver uno de los das del Hijo del hombre[14] y no lo veris. 23 Y os dirn: "Helo aqu" o "Helo all". No vayis ni los sigis, 24 porque como el relmpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, as tambin ser el Hijo del hombre en su da.[15] 25 Pero primero es necesario que padezca mucho y sea desechado por esta generacin. 26 Como fue en los das de No,[16] as tambin ser en los das del Hijo del hombre. 27 Coman, beban, se casaban y se daban en casamiento, hasta el da en que entr No en el arca y vino el diluvio y los destruy a todos. 28 Asimismo, como sucedi en los das de Lot,[17] cuando coman, beban, compraban, vendan, plantaban, edificaban; 29 pero el da en que Lot sali de Sodoma, llovi del cielo fuego y azufre y los destruy a todos. 30 As ser el da en que el Hijo del hombre se manifieste. 
31 "En aquel da, el que est en la azotea[18] y tenga sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que est en el campo, asimismo no vuelva atrs.[19] 32 Acordaos de la mujer de Lot.[20] 33 Todo el que procure salvar su vida, la perder; y todo el que la pierda, la salvar.[21] 
34 "Os digo que en aquella noche estarn dos en una cama: el uno ser tomado y el otro ser dejado. 35 Dos mujeres estarn moliendo juntas: la una ser tomada y la otra dejada. 36 Dos estarn en el campo: el uno ser tomado y el otro dejado.[22] 
37 Respondiendo, le dijeron: 
--Dnde, Seor? 
l les dijo: 
--Donde est el cuerpo, all se juntarn tambin las guilas.[23] 
						 NOTAS:

1. 17.1 Vengan tropiezos: En griego, skndalon (de donde se deriv la palabra castellana escndalo) significa tropiezo o trampa, smbolo de aquello que incita al pecado o a la prdida de la fe. 
2. 17.2 Estos pequeitos: Puede referirse aqu a los nios o tambin a los discpulos de Jess en general. Cf. Mt 18.6 n. 
3. 17.3 Mirad por vosotros mismos!: Puede entenderse en relacin con las palabras que siguen, o como una solemne advertencia ligada al v. 2. 
4. 17.3 Lv 19.17; Mt 18.15. 
5. 17.4 Siete: nmero que simboliza la perfeccin; en este contexto pone de relieve que la accin perdonadora no debe tener lmite; cf. Mt 18.21-22. 
6. 17.6 Mt 17.20; 21.21; Mc 11.23. Grano de mostaza: Mt 13.31 n. 
7. 17.7-10 Siervo: traduccin de una palabra griega que equivale a esclavo. Sobre la esclavitud vase Col 3.22 n. 
8. 17.11 Yendo Jess a Jerusaln: Vase Lc 9.51--19.27 n. 
9. 17.12 Leprosos: Vase Concordancia temtica. 
10. 17.14 Mostraos a los sacerdotes: Cf. Lv 14.1-32. 
11. 17.12-14 Los leprosos, por ser ritualmente impuros (Lv 13), deban alejarse y evitar el contacto con la gente. Su curacin los dejara limpios de tal impureza. Vase Lc 5.12-13 n. 
12. 17.16 Samaritano: Vase Lc 10.33 n. 
13. 17.20-21 Mc 13.21. Entre vosotros: otras traducciones propuestas: dentro de vosotros o a vuestro alcance. 
14. 17.22 Los das del Hijo del hombre: Parece referirse a los das en que Cristo se har presente con su poder y gloria. 
15. 17.24 En su da: es decir, el da de su regreso. 
16. 17.26-27 Gn 6.5-12; 7.6-24. Las historias de No y de Lot (v. 28-29) se consideraban, respectivamente, como ejemplos clsicos de la salvacin de los justos y del castigo de los malos. 
17. 17.28-29 Gn 18.20--19.25. 
18. 17.31 En la azotea: Vase Mt 24.17 n. 
19. 17.31 Mt 24.17-18; Mc 13.15-16. 
20. 17.32 La mujer de Lot: Gn 19.26, entendido aqu como una exhortacin a no volver atrs (v. 31). 
21. 17.33 Mt 10.39; 16.25; Mc 8.35; Jn 12.25. Lucas, que ya haba incluido este dicho en un contexto anterior (Lc 9.24), lo relaciona aqu con la amonestacin del v. 31. 
22. 17.36 Este v. no aparece en diversos ms. Mt 24.40. 
23. 17.37 guilas: o buitres; vase Mt 24.28 n. 

Lucas 18


Parbola de la viuda y el juez injusto

1 Tambin les refiri Jess una parbola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar,[1] 2 diciendo: "Haba en una ciudad un juez que ni tema a Dios ni respetaba a hombre. 3 Haba tambin en aquella ciudad una viuda, la cual vena a l diciendo: "Hazme justicia[2] de mi adversario". 4 l no quiso por algn tiempo; pero despus de esto dijo dentro de s: "Aunque ni temo a Dios ni tengo respeto a hombre, 5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le har justicia, no sea que viniendo de continuo me agote la paciencia"".[3] 
6 Y dijo el Seor: "Od lo que dijo el juez injusto. 7 Y acaso Dios no har justicia a sus escogidos, que claman a l da y noche? Se tardar en responderles?[4] 8 Os digo que pronto les har justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, hallar fe en la tierra?" 

Parbola del fariseo y el publicano

9 A unos que confiaban en s mismos como justos y menospreciaban a los otros, dijo tambin esta parbola: 10 "Dos hombres subieron al templo a orar:[5] uno era fariseo[6] y el otro publicano.[7] 11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo[8] de esta manera: "Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres: ladrones, injustos, adlteros, ni aun como este publicano; 12 ayuno[9] dos veces a la semana, diezmo[10] de todo lo que gano". 13 Pero el publicano, estando lejos, no quera ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho,[11] diciendo: "Dios, s propicio a m,[12] pecador". 14 Os digo que este descendi a su casa justificado[13] antes que el otro, porque cualquiera que se enaltece ser humillado y el que se humilla ser enaltecido".[14] 

Jess bendice a los nios



(Mt 19.13-15; Mc 10.13-16)

15 Traan a l nios para que los tocara. Al verlo los discpulos, los reprendieron. 16 Pero Jess, llamndolos, dijo: 
--Dejad a los nios venir a m y no se lo impidis, porque de los tales es el reino de Dios. 17 De cierto os digo que el que no recibe el reino de Dios como un nio, no entrar en l.[15] 

El joven rico



(Mt 19.16-30; Mc 10.17-31)

18 Un dignatario[16] le pregunt, diciendo: 
--Maestro bueno, qu har para heredar la vida eterna?[17] 
19 Jess le dijo: 
--Por qu me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo Dios. 20 Los mandamientos sabes: "No adulterars; no matars; no hurtars; no dirs falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre".[18] 
21 l dijo: 
--Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 
22 Al oir esto, Jess le dijo: 
--An te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrs tesoro en el cielo; y ven, sgueme.[19] 
23 Entonces l, oyendo esto, se puso muy triste porque era muy rico. 24 Al ver Jess que se haba entristecido mucho, dijo: 
--Cun difcilmente entrarn en el reino de Dios los que tienen riquezas![20] 25 Porque es ms fcil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios.[21] 
26 Los que oyeron esto dijeron: 
--Quin, pues, podr ser salvo? 
27 l les dijo: 
--Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. 
28 Entonces Pedro dijo: 
--Pues nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. 
29 Y l les dijo: 
--De cierto os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o padres o hermanos o mujer o hijos, por el reino de Dios, 30 que no haya de recibir mucho ms en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna. 

Jess anuncia por tercera vez su muerte



(Mt 20.17-19; Mc 10.32-34)

31 Tomando Jess a los doce, les dijo: 
--Cuando lleguemos a Jerusaln[22] se cumplirn todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del hombre, 32 pues ser entregado a los gentiles,[23] se burlarn de l, lo insultarn y le escupirn.[24] 33 Y despus que lo hayan azotado, lo matarn; pero al tercer da resucitar.[25] 
34 Sin embargo, ellos nada comprendieron de estas cosas, porque esta palabra les era encubierta y no entendan lo que se les deca. 

Un ciego de Jeric recibe la vista 



(Mt 20.29-34; Mc 10.46-52)

35 [26] Aconteci que, acercndose Jess a Jeric, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando, 36 y al oir a la multitud que pasaba, pregunt qu era aquello. 37 Le dijeron que pasaba Jess nazareno. 38 Entonces grit, diciendo: 
--Jess, Hijo de David,[27] ten misericordia de m! 
39 Los que iban delante lo reprendan para que callara; pero l gritaba an ms fuerte: 
--Hijo de David, ten misericordia de m! 
40 Jess entonces, detenindose, mand traerlo a su presencia. Cuando lleg, le pregunt, 41 diciendo: 
--Qu quieres que te haga? 
Y l dijo: 
--Seor, que reciba la vista. 
42 Jess le dijo: 
--Recbela, tu fe te ha salvado. 
43 Al instante recobr la vista, y lo segua glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios. 
						 NOTAS:

1. 18.1 Cf. Lc 11.5-8; ambas parbolas muestran el inters especial de Lucas en el tema de la oracin (Lc 3.21 n.). En cuanto a orar siempre, cf. Lc 21.36. 
2. 18.3,6 La viuda peda justicia, es decir, que se atendiera su caso como era debido; el juez es considerado injusto por no haber querido atenderla (v. 4) 
3. 18.5 Me agote la paciencia: otra posible traduccin: me desacredite. 
4. 18.7 ...da y noche? Se tardar en responderles?: otra posible traduccin: ...da y noche, mientras tenga paciencia con ellos? 
5. 18.10 A orar: La oracin pblica en el templo se haca de maana y de tarde en horas sealadas; la oracin privada, a cualquier hora. 
6. 18.10 Fariseo: referencia a aquellos que ms fielmente cumplan con sus deberes religiosos; vase Concordancia temtica. 
7. 18.10 Publicano: Los publicanos, o cobradores de impuestos, eran considerados por los dems como "pecadores" (vase Publicanos en la Concordancia temtica). 
8. 18.11 Oraba consigo mismo; o sea, en voz baja. Cf. Mt 6.5. 
9. 18.12 Ayuno: Vase Mt 6.16 n.; cf. Lc 5.33. 
10. 18.12 Diezmo: Nm 18.21; Dt 14.22. 
11. 18.13 Se golpeaba el pecho: ademn de pesadumbre o contricin (Lc 23.48). 
12. 18.13 S propicio a m: Cf. Sal 51.1. 
13. 18.14 Descendi... justificado: es decir, perdonado por Dios, reconciliado con l. Vase Ro 1.17 nota . 
14. 18.14 Pr 29.23; Mt 23.12; Lc 14.11. 
15. 18.15-17 Cf. Mt 18.2-4; Lc 9.47-48; ntese tambin Sal 131.2. 
16. 18.18 Un alto dignatario: es decir, un jefe judo. 
17. 18.18 Cf. Lc 10.25. 
18. 18.20 Ex 20.12-16; Dt 5.16-20. 
19. 18.22 Cf. Mt 6.19-21; Mc 10.21; Lc 12.33. 
20. 18.24 Pr 11.28. 
21. 18.25 Expresin intencionadamente exagerada, que indica algo imposible o sumamente difcil de realizar. 
22. 18.31 Cuando lleguemos a Jerusaln: Vase Lc 9.51--19.27 n. 
23. 18.32 Los gentiles: en este caso, las autoridades romanas. 
24. 18.32 Is 50.6; 53.5. 
25. 18.31-33 Lc 9.22,44. 
26. 18.35-43 Ntense los relatos similares en Mt 9.27-31; Mc 8.22-26; Jn 9.1-12. 
27. 18.38 Hijo de David: ttulo mesinico (Mt 9.27 n.). 

Lucas 19


Jess y Zaqueo

1 Habiendo entrado Jess en Jeric, iba pasando por la ciudad. 2 Y sucedi que un hombre llamado Zaqueo,[1] que era jefe de los publicanos, y rico, 3 procuraba ver quin era Jess, pero no poda a causa de la multitud, pues era pequeo de estatura. 4 Y, corriendo delante, se subi a un sicmoro[2] para verlo, porque haba de pasar por all. 5 Cuando Jess lleg a aquel lugar, mirando hacia arriba lo vio, y le dijo: 
--Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que me hospede en tu casa. 
6 Entonces l descendi aprisa y lo recibi gozoso. 7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que haba entrado a hospedarse en casa de un hombre pecador.[3] 8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Seor: 
--Seor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado. 
9 Jess le dijo: 
--Hoy ha venido la salvacin a esta casa, por cuanto l tambin es hijo de Abraham,[4] 10 porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se haba perdido.[5] 

Parbola de las diez minas

11 Oyendo ellos estas cosas, prosigui Jess y dijo una parbola, por cuanto estaba cerca de Jerusaln y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestara inmediatamente. 
12 Dijo, pues: "Un hombre noble se fue a un pas lejano para recibir un reino y volver.[6] 13 Llam antes a diez siervos suyos,[7] les dio diez minas[8] y les dijo: "Negociad entre tanto que regreso". 14 Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron tras l una embajada, diciendo: "No queremos que este reine sobre nosotros". 
15 "Aconteci que, al regresar l despus de recibir el reino, mand llamar ante l a aquellos siervos a los cuales haba dado el dinero, para saber lo que haba negociado cada uno. 16 Se present el primero, diciendo: "Seor, tu mina ha ganado diez minas". 17 l le dijo: "Est bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrs autoridad sobre diez ciudades".[9] 18 Lleg otro, diciendo: "Seor, tu mina ha producido cinco minas". 19 Tambin a este dijo: "T tambin s sobre cinco ciudades". 
20 "Se present otro, diciendo: "Seor, aqu est tu mina, la cual he tenido guardada en un pauelo, 21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo que tomas lo que no pusiste y siegas lo que no sembraste". 22 Entonces l le dijo: "Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabas que yo soy hombre severo que tomo lo que no puse y siego lo que no sembr. 23 Por qu, pues, no pusiste mi dinero en el banco para que, al volver, lo hubiera recibido con los intereses?" 24 Y dijo a los que estaban presentes: "Quitadle la mina y dadla al que tiene las diez minas". 25 Ellos le dijeron: "Seor, tiene diez minas". 26 "Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dar; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar.[10] 27 Y tambin a aquellos mis enemigos que no queran que yo reinara sobre ellos, traedlos ac y decapitadlos delante de m"". 

5. MINISTERIO DE JESS EN JERUSALN (19.28--21.38)



La entrada triunfal en Jerusaln 



(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Jn 12.12-19)

28 [11] Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusaln. 29 Al acercarse a Betfag y a Betania, al monte que se llama de los Olivos,[12] envi a dos de sus discpulos, 30 diciendo: 
--Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaris un asno atado en el cual ningn hombre ha montado jams; desatadlo y traedlo. 31 Y si alguien os pregunta: "Por qu lo desatis?" le responderis as: "Porque el Seor lo necesita". 
32 Fueron los que haban sido enviados y hallaron como les dijo. 33 Cuando desataban el asno, sus dueos les dijeron: 
--Por qu desatis el asno? 
34 Ellos dijeron: 
--Porque el Seor lo necesita. 
35 Lo trajeron a Jess; y habiendo echado sus mantos sobre el asno, subieron a Jess encima. 36 Y a su paso tendan sus mantos por el camino.[13] 37 Cuando ya se acercaba a la bajada del Monte de los Olivos, toda la multitud de los discpulos, gozndose, comenz a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que haban visto. 38 Decan: 
--Bendito el Rey que viene en el nombre del Seor![14] Paz en el cielo y gloria en las alturas![15] 
39 Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: 
--Maestro, reprende a tus discpulos. 
40 l, respondiendo, les dijo: 
--Os digo que si estos callaran las piedras clamaran. 
41 Cuando lleg cerca de la ciudad, al verla,[16] llor por ella,[17] 42 diciendo: 
--Si tambin t conocieras, a lo menos en este tu da, lo que es para tu paz! Pero ahora est encubierto a tus ojos. 43 Vendrn das sobre ti cuando tus enemigos te rodearn con cerca, te sitiarn y por todas partes te estrecharn; 44 te derribarn a tierra y a tus hijos dentro de ti, y no dejarn en ti piedra sobre piedra,[18] por cuanto no conociste el tiempo de tu visitacin.[19] 

Purificacin del templo 



(Mt 21.12-17; Mc 11.15-19; Jn 2.13-22)

45 [20] Entrando en el templo comenz a echar fuera a todos los que vendan y compraban en l,[21] [22] 46 dicindoles: 
--Escrito est: "Mi casa es casa de oracin",[23] pero vosotros la habis hecho cueva de ladrones.[24] 
47 Enseaba cada da en el templo;[25] pero los principales sacerdotes, los escribas y los altos dignatarios del pueblo procuraban matarlo. 48 Pero no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras. 
						 NOTAS:

1. 19.2 Zaqueo, por ser jefe de los publicanos en su distrito, habra tenido muchas oportunidades de hacerse rico con dinero mal habido (v. 8). Vase Mt 5.46 n. 
2. 19.4 Un sicmoro: rbol del mismo gnero de la higuera, grande y frondoso; es fcil de trepar en l. 
3. 19.7 Lc 5.30; 15.2. Pecador: Vase Mt 9.10 nota h. 
4. 19.9 Hijo de Abraham: es decir, un autntico judo, perteneciente al pueblo de Dios. 
5. 19.10 Ez 34.16. 
6. 19.12 Los reyes y gobernantes de Palestina eran nombrados por el emperador romano. Es posible que esta parbola aluda al viaje que hizo Arquelao a Roma en el ao 4 a.C. (vase Mt 2.22 n.) para recibir la confirmacin de su nombramiento como gobernante; algunos judos lo siguieron all para oponerse a su nombramiento (cf. v. 14). 
7. 19.13 Siervos suyos: lit. esclavos; vase Mt 25.14 n. 
8. 19.13 Diez minas: La mina era una moneda que equivala aprox. a 100 denarios, o sea, al salario correspondiente a cien das de trabajo. 
9. 19.17 Lc 16.10. 
10. 19.26 Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18. 
11. 19.28-44 Por su manera de entrar en Jerusaln, Jess demuestra simblicamente que l es el Mesas (cf. Zac 9.9). Luego (v. 45-48) demuestra su autoridad mesinica por medio de un segundo acto simblico. Vase Mt 21.1-22 n. 
12. 19.29 Betfag... Betania... Olivos: Para la ubicacin de estos lugares, vanse las notas sobre Mt 21.1. 
13. 19.36 Manifestaciones de bienvenida (cf. 2 R 9.13). 
14. 19.38 Bendito el Rey que viene en el nombre del Seor!: Sal 118.26, texto que se usaba para saludar a los peregrinos; originalmente era un saludo dirigido al rey cuando iba al templo, por lo que es significativo que aqu se aplique a Jess. 
15. 19.38 Lc 2.14. 
16. 19.41 Al verla: Desde el camino del Monte de los Olivos se contempla un imponente panorama de la ciudad de Jerusaln. 
17. 19.41 Llor por ella: Cf. Lc 13.34-35. 
18. 19.43-44 Lenguaje parecido al de Is 29.3; Jer 6.6; Ez 4.2. En el ao 70 d.C. el ejrcito romano destruy Jerusaln. Cf. Lc 21.6,20-24. 
19. 19.44 Tu visitacin: Tanto en griego como en hebreo, el trmino visitar se usa para referirse a la intervencin de Dios para salvar (vase Lc 1.68 n.) o para castigar (Ex 20.5; 32.34; Sal 59.5; Is 10.12). 
20. 19.45-48 Vase 19.28-44 n. 
21. 19.45 Los comerciantes que tenan sus puestos en el atrio exterior del templo convertan un negocio legtimo en fuente de abusos (Mt 21.12 n.). 
22. 19.45 En diversos ms. no aparece: y compraban. 
23. 19.46 Is 56.7. 
24. 19.46 Jer 7.11. 
25. 19.47 Lc 21.37; 22.53; Jn 18.20. 

Lucas 20


La autoridad de Jess



(Mt 21.23-27; Mc 11.27-33)

1 Sucedi un da que, enseando Jess al pueblo en el templo y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos, 2 y le hablaron diciendo: 
--Dinos con qu autoridad haces estas cosas? o quin es el que te ha dado esta autoridad?[1] 
3 Respondiendo Jess, les dijo: 
--Os har yo tambin una pregunta. Respondedme: 4 El bautismo de Juan,[2] era del cielo, o de los hombres? 
5 Entonces ellos discutan entre s, diciendo: 
--Si decimos "del cielo", dir: "Por qu, pues, no le cresteis?" 6 Y si decimos "de los hombres", todo el pueblo nos apedrear, porque estn persuadidos de que Juan era profeta. 
7 Respondieron que no saban de dnde era. 8 Entonces Jess les dijo: 
--Yo tampoco os dir con qu autoridad hago estas cosas. 

Los labradores malvados



(Mt 21.33-44; Mc 12.1-11)

9 Comenz luego a decir al pueblo esta parbola: "Un hombre plant una via,[3] la arrend a labradores y se ausent por mucho tiempo. 10 A su tiempo envi un siervo a los labradores para que le dieran del fruto de la via, pero los labradores lo golpearon y lo enviaron con las manos vacas. 11 Volvi a enviar otro siervo; pero ellos a este tambin golpearon, insultaron y enviaron con las manos vacas. 12 Volvi a enviar un tercer siervo; pero ellos tambin a este echaron fuera, herido. 
13 "Entonces el seor de la via dijo: "Qu har? Enviar a mi hijo amado;[4] quizs, cuando lo vean a l, le tendrn respeto". 14 Pero los labradores, al verlo, discutan entre s, diciendo: "Este es el heredero; venid, matmoslo para que la heredad sea nuestra". 15 Lo echaron fuera de la via y lo mataron.[5] Qu, pues, les har el seor de la via? 16 Ir, destruir a estos labradores y dar su via a otros". 
Cuando ellos oyeron esto, dijeron: 
--Dios nos libre! 
17 Pero l, mirndolos, dijo: 
--Qu, pues, es lo que est escrito?: 
    ""La piedra que desecharonlos edificadores 
    ha venido a ser cabeza del ngulo".[6] 
18 "Todo el que caiga sobre aquella piedra, ser quebrantado; pero sobre quien ella caiga, lo desmenuzar.[7] 

La cuestin del tributo



(Mt 21.45-46; 22.15-22; Mc 12.12-17)

19 En aquella hora, los principales sacerdotes y los escribas procuraban echarle mano, porque comprendieron que contra ellos haba dicho esta parbola; pero teman al pueblo. 
20 Y, acechndolo, enviaron espas que simularan ser justos, a fin de sorprenderlo en alguna palabra, para entregarlo al poder y autoridad del gobernador. 21 Le preguntaron, diciendo: 
--Maestro, sabemos que dices y enseas rectamente, y que no haces acepcin de persona, sino que enseas el camino de Dios con verdad. 22 Nos es lcito dar tributo a Csar, o no?[8] 
23 Pero l, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: 
--Por qu me tentis? 24 Mostradme la moneda.[9] De quin es la imagen y la inscripcin? 
Respondiendo dijeron: 
--De Csar. 
25 Entonces les dijo: 
--Pues dad a Csar lo que es de Csar y a Dios lo que es de Dios.[10] 
26 Y no pudieron sorprenderlo en palabra alguna delante del pueblo, sino que, maravillados de su respuesta, callaron. 

La pregunta sobre la resurreccin



(Mt 22.23-33; Mc 12.18-27)

27 Se acercaron entonces algunos de los saduceos,[11] los cuales niegan que haya resurreccin, y le preguntaron, 28 diciendo: 
--Maestro, Moiss nos escribi: "Si el hermano de alguno muere teniendo mujer y no deja hijos, que su hermano se case con ella y levante descendencia a su hermano".[12] 29 Hubo, pues, siete hermanos: el primero tom esposa y muri sin hijos. 30 Y la tom el segundo, el cual tambin muri sin hijos. 31 La tom el tercero, y as todos los siete, y murieron sin dejar descendencia. 32 Finalmente muri tambin la mujer. 33 En la resurreccin, pues, de cul de ellos ser mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer? 
34 Entonces respondiendo Jess, les dijo: 
--Los hijos de este siglo se casan y se dan en casamiento, 35 pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurreccin de entre los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento, 36 porque ya no pueden morir, pues son iguales a los ngeles, y son hijos de Dios al ser hijos de la resurreccin. 37 Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moiss lo ense en el pasaje de la zarza, cuando llama al Seor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, 38 porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos,[13] pues para l todos viven. 
39 Respondindole algunos de los escribas, dijeron: 
--Maestro, bien has dicho. 
40 Y no osaron preguntarle nada ms. 

De quin es hijo el Cristo?



(Mt 22.41-46; Mc 12.35-37)

41 Entonces l les dijo: 
--Cmo dicen que el Cristo es hijo de David?,[14] 42 pues el mismo David dice en el libro de los Salmos: 
    ""Dijo el Seor a mi Seor: 
    Sintate a mi diestra, 
    43 hasta que ponga a tus enemigospor estrado de tus pies ".footnote rnd=176208083 idx=15 b20.42-43/b Sal 110.1; vase Mt 22.44 n. iEstrado de tus pies:/i escabel o tarima. Hacer de los enemigos estrado de los pies es smbolo de que han sido derrotados y sometidos. /footnote p> 44 "David, pues, lo llama Seor; cmo entonces es su hijo?[16] 

Jess acusa a los escribas



(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 11.37-54)

45 Oyndolo todo el pueblo, dijo a sus discpulos: 
46 --Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, aman las salutaciones en las plazas, las primeras sillas[17] en las sinagogas y los primeros asientos en las cenas; 47 que devoran las casas de las viudas[18] y, por pretexto, hacen largas oraciones. Estos recibirn mayor condenacin. 
						 NOTAS:

1. 20.1-2 Los dirigentes religiosos cuestionan las acciones de Jess, narradas en las secciones anteriores (Lc 19.28-48). 
2. 20.4 Juan: el Bautista (Lc 3.1-18; Jn 1.6-28). 
3. 20.9 Una via: smbolo de Israel, con alusin a Is 5.1-7; vase Mt 21.33 nota s. 
4. 20.13 Mi hijo amado: Puede tambin entenderse como mi nico hijo. 
5. 20.15 Lo echaron fuera de la via y lo mataron: Vase Mt 21.39 n. 
6. 20.17 Sal 118.22; vase Mc 12.10-11 n. 
7. 20.18 Cf. Is 8.14-15; Dn 2.34,44. 
8. 20.22 Acerca de esta pregunta, vase Mt 22.17 n. 
9. 20.24-25 Una moneda romana de denario que, en aquel tiempo, llevaba grabada la imagen del emperador Tiberio. 
10. 20.25 Cf. Ro 13.7. 
11. 20.27 Cf. Hch 4.1-2; 23.8. Saduceos: miembros de un sector religioso judo; vanse Mt 22.23 n. e Introduccin al NT. 
12. 20.28 Dt 25.5-10. Se trata de la llamada "ley del levirato" (Mt 22.24 n.). 
13. 20.37-38 Jess alude a Ex 3.2-6. Es Dios... de vivos: Vase Mt 22.31-32 n. 
14. 20.41 Se esperaba que el Mesas fuera descendiente del rey David; vanse las referencias en Mc 12.35 n. 
15. 20.42-43 Sal 110.1; vase Mt 22.44 n. Estrado de tus pies: escabel o tarima. Hacer de los enemigos estrado de los pies es smbolo de que han sido derrotados y sometidos. 
16. 20.41-44 Respecto al argumento presentado por Jess, vase Mt 22.42-45 n. 
17. 20.46 Ropas largas... las primeras sillas: Vase Mc 12.38,39 con las notas correspondientes; cf. tambin Lc 14.7. 
18. 20.47 Alusin a Is 10.1-2. 

Lucas 21


La ofrenda de la viuda



(Mc 12.41-44)

1 Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas.[1] 2 Vio tambin a una viuda muy pobre que echaba all dos blancas.[2] 3 Y dijo: 
--En verdad os digo que esta viuda pobre ech ms que todos, 4 pues todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; pero esta, de su pobreza ech todo el sustento que tena.[3] 

Jess predice la destruccin del templo



(Mt 24.1-2; Mc 13.1-2)

5 A unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas,[4] dijo: 
6 --En cuanto a estas cosas que veis, das vendrn en que no quedar piedra sobre piedra que no sea destruida.[5] 

Seales antes del fin



(Mt 24.3-28; Mc 13.3-23)

7 Le preguntaron, diciendo: 
--Maestro, cundo ser esto? y qu seal habr cuando estas cosas estn para suceder? 
8 l entonces dijo: 
--Mirad que no seis engaados, porque vendrn muchos en mi nombre diciendo: "Yo soy el Cristo" y: "El tiempo est cerca". Pero no vayis en pos de ellos.[6] 9 Cuando oigis de guerras y de revueltas, no os alarmis, porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no ser inmediatamente. 
10 Entonces aadi: 
--Se levantar nacin contra nacin y reino contra reino; 11 habr grandes terremotos y, en diferentes lugares, hambres y pestilencias; y habr terror y grandes seales del cielo.[7] 
12 "Pero antes de todas estas cosas os echarn mano, os perseguirn, os entregarn a las sinagogas y a las crceles, y seris llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre.[8] 13 Pero esto os ser ocasin para dar testimonio. 14 Proponeos en vuestros corazones no pensar antes cmo habris de responder en vuestra defensa, 15 porque yo os dar palabra y sabidura, la cual no podrn resistir ni contradecir todos los que se opongan.[9] 16 Seris entregados aun por vuestros padres, hermanos, parientes y amigos;[10] y matarn a algunos de vosotros. 17 Seris odiados por todos por causa de mi nombre,[11] 18 pero ni un cabello de vuestra cabeza perecer.[12] 19 Con vuestra paciencia ganaris vuestras almas. 
20 "Pero cuando veis a Jerusaln rodeada de ejrcitos, sabed entonces que su destruccin ha llegado. 21 Entonces los que estn en Judea huyan a los montes; y los que estn en medio de ella, vyanse; y los que estn en los campos no entren en ella, 22 porque estos son das de retribucin,[13] para que se cumplan todas las cosas que estn escritas. 23 Pero ay de las que estn encinta y de las que cren en aquellos das!, porque habr gran calamidad en la tierra e ira sobre este pueblo. 24 Caern a filo de espada y sern llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusaln ser pisoteada por los gentiles hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.[14] 

La venida del Hijo del hombre



(Mt 24.29-35,42-44; Mc 13.24-37)

25 "Entonces habr seales en el sol, en la luna y en las estrellas,[15] y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas. 26 Los hombres quedarn sin aliento por el temor y la expectacin de las cosas que sobrevendrn en la tierra, porque las potencias de los cielos[16] sern conmovidas. 27 Entonces vern al Hijo del hombre que vendr en una nube con poder y gran gloria.[17] 28 Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redencin est cerca. 
29 Tambin les dijo una parbola: "Mirad la higuera y todos los rboles. 30 Cuando veis que ya brotan, sabis por vosotros mismos que el verano est cerca. 31 As tambin vosotros, cuando veis que suceden estas cosas, sabed que est cerca el reino de Dios. 
32 "De cierto os digo que no pasar esta generacin hasta que todo esto acontezca. 33 El cielo y la tierra pasarn, pero mis palabras no pasarn. 
34 "Mirad tambin por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonera y de embriaguez y de las preocupaciones de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel da, 35 porque como un lazo vendr sobre todos los que habitan sobre la faz de la tierra. 36 Velad, pues, orando en todo tiempo[18] que seis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrn,[19] y de estar en pie delante del Hijo del hombre". 
37 De da enseaba en el templo[20] y por la noche sala y se quedaba en el monte que se llama de los Olivos. 38 Y todo el pueblo acuda a l por la maana para orlo en el templo. 
						 NOTAS:

1. 21.1 Arca de las ofrendas: Vase Mc 12.41 n. 
2. 21.2 Dos blancas: Dos monedas de nfimo valor; vase Mc 12.42 n. 
3. 21.3-4 Cf. 2 Co 8.12. 
4. 21.5 La fachada del templo era de mrmol, adornada con objetos preciosos ofrecidos a Dios, entre ellos una gran vid de oro encima de la puerta, donada por Herodes el Grande. Vase Mc 13.1 n. 
5. 21.6 Jerusaln fue destruida por el ejrcito romano en el ao 70 d.C. En este cap. se hace referencia, en parte, a dicho acontecimiento y, en parte, al regreso del Hijo del hombre y al fin del mundo. 
6. 21.8 Mc 13.21; Lc 17.23; cf. 1 Jn 2.18. 
7. 21.9-11 Cf. Is 19.2; Ap 6.3-8,12-17. 
8. 21.12 Mt 10.17-18. 
9. 21.14-15 Mt 10.19-20; Mc 13.9-11; Lc 12.11-12. 
10. 21.16 Mt 10.21; Mc 13.12; Lc 12.52-53. 
11. 21.17 Mt 10.22; Jn 15.18-25. 
12. 21.18 Expresin proverbial (cf. Hch 27.34). 
13. 21.22 Os 9.7. 
14. 21.24 Is 63.18; Dn 8.13; Ap 11.2. 
15. 21.25 Is 13.10; Ez 32.7; Jl 2.10; 2.31; Sof 1.15; Ap 6.12-13. 
16. 21.26 Potencias de los cielos: los astros, a los que se consideraba sometidos al dominio de potencias espirituales. 
17. 21.27 Dn 7.13; Mt 16.27; 26.64; Ap 1.7; cf. 1 Ts 4.13-18. 
18. 21.36 Orando en todo tiempo: Vase Lc 18.1 n. 
19. 21.36 Seis tenidos por dignos de: otros ms. dicen: tengis fuerzas para. 
20. 21.37 Lc 19.47; 22.53; Jn 18.20. 

Lucas 22


El Concilio (Sanedrn)



6. SEMANA DE LA PASIN (22.1--24.12)



El complot para matar a Jess



(Mt 26.1-5,14-16; Mc 14.1-2,10-11; Jn 11.45-53)
1 Estaba cerca la fiesta de los Panes sin levadura, que se llama la Pascua.[1] 2 Los principales sacerdotes y los escribas buscaban cmo matarlo, porque teman al pueblo.[2] 
3 Entr Satans[3] en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno de los doce; 4 este fue y habl con los principales sacerdotes y con los jefes de la guardia, de cmo se lo entregara. 5 Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero. 6 l acept y buscaba una oportunidad para entregrselo a espaldas del pueblo. 

La Cena del Seor



(Mt 26.17-29; Mc 14.12-25; Jn 13.21-30; 1 Co 11.23-26)

7 Lleg el da de los Panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la Pascua.[4] 8 Entonces Jess envi a Pedro y a Juan, diciendo: 
--Id, preparadnos la Pascua para que la comamos. 
9 Ellos le preguntaron: 
--Dnde quieres que la preparemos? 
10 l les dijo: 
--Al entrar en la ciudad os saldr al encuentro un hombre que lleva un cntaro de agua;[5] seguidlo hasta la casa donde entre 11 y decid al padre de familia de esa casa: "El Maestro te dice: Dnde est el aposento donde he de comer la Pascua con mis discpulos? ". 12 Entonces l os mostrar un gran aposento alto, ya dispuesto; preparadla all.[6] 
13 Fueron, pues, y hallaron como les haba dicho; y prepararon la Pascua.[7] 
14 Cuando era la hora[8] se sent a la mesa, y con l los apstoles.[9] 15 Y les dijo: 
--Cunto he deseado comer con vosotros esta Pascua antes que padezca!, 16 porque os digo que no la comer ms hasta que se cumpla en el reino de Dios.[10] 
17 Tomando la copa,[11] dio gracias y dijo: 
--Tomad esto y repartidlo entre vosotros, 18 porque os digo que no beber ms del fruto de la vid hasta que el reino de Dios venga. 
19 Tambin tom el pan y dio gracias, y lo parti y les dio, diciendo: 
--Esto es mi cuerpo,[12] que por vosotros es dado; haced esto en memoria de m. 
20 De igual manera, despus de haber cenado, tom la copa, diciendo: 
--Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre,[13] que por vosotros se derrama. 21 Pero la mano del que me entrega est conmigo en la mesa.[14] 22 A la verdad el Hijo del hombre va, segn lo que est determinado;[15] pero ay de aquel hombre por quien es entregado! 
23 Entonces ellos comenzaron a discutir entre s sobre quin de ellos sera el que habra de hacer esto. 

La grandeza en el servicio

24 Hubo tambin entre ellos una discusin sobre quin de ellos sera el mayor.[16] 25 Pero l les dijo: 
--Los reyes de las naciones se enseorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores;[17] 26 pero no as vosotros, sino que el mayor entre vosotros sea como el ms joven, y el que dirige, como el que sirve,[18] 27 pues, cul es mayor, el que se sienta a la mesa o el que sirve? No es el que se sienta a la mesa? Pero yo estoy entre vosotros como el que sirve.[19] 
28 "Y vosotros sois los que habis permanecido conmigo en mis pruebas. 29 Yo, pues, os asigno un Reino, como mi Padre me lo asign a m, 30 para que comis y bebis a mi mesa en mi Reino y os sentis en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.[20] 

Jess anuncia la negacin de Pedro



(Mt 26.31-35; Mc 14.27-31; Jn 13.36-38)

31 Dijo tambin el Seor: 
--Simn, Simn, Satans os ha pedido para zarandearos[21] como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, para que tu fe no falte; y t, una vez vuelto,[22] confirma a tus hermanos. 
33 l le dijo: 
--Seor, estoy dispuesto a ir contigo no slo a la crcel, sino tambin a la muerte. 
34 Y l le dijo: 
--Pedro, te digo que el gallo[23] no cantar hoy antes que t niegues tres veces que me conoces. 

Bolsa, alforja y espada

35 Les dijo: 
--Cuando os envi sin bolsa, alforja ni calzado,[24] os falt algo? 
Ellos dijeron: 
--Nada. 
36 Y les dijo: 
--Pues ahora el que tiene bolsa, tmela, y tambin la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una.[25] 37 Os digo que es necesario que se cumpla todava en m aquello que est escrito: "Y fue contado con los inicuos",[26] porque lo que est escrito de m, tiene cumplimiento. 
38 Entonces ellos dijeron: 
--Seor, aqu hay dos espadas. 
Y l les dijo: 
--Basta.[27] 

Jess ora en Getseman



(Mt 26.36-46; Mc 14.32-42)

39 Sali y se fue, como sola, al Monte de los Olivos; y sus discpulos lo siguieron. 40 Cuando lleg a aquel lugar, les dijo: 
--Orad para que no entris en tentacin.[28] 
41 Se apart de ellos a distancia como de un tiro de piedra, y puesto de rodillas or,[29] 42 diciendo: "Padre, si quieres, pasa de m esta copa;[30] pero no se haga mi voluntad, sino la tuya". 
43 Entonces se le apareci un ngel del cielo para fortalecerlo. 44 Lleno de angustia oraba ms intensamente, y era su sudor como grandes gotas de sangre que caan hasta la tierra.[31] 
45 Cuando se levant de la oracin y fue a sus discpulos, los hall durmiendo a causa de la tristeza; 46 y les dijo: 
--Por qu dorms? Levantaos y orad para que no entris en tentacin. 

Arresto de Jess



(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Jn 18.2-11)

47 Mientras l an hablaba, se present una turba. El que se llamaba Judas, uno de los doce, que iba al frente de ellos, se acerc hasta Jess para besarlo. 48 Entonces Jess le dijo: 
--Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre?[32] 
49 Cuando los que estaban con l se dieron cuenta de lo que haba de acontecer, le dijeron: 
--Seor, heriremos a espada? 
50 Entonces uno de ellos hiri a un siervo del Sumo sacerdote y le cort la oreja derecha. 51 Entonces, respondiendo Jess, dijo: 
--Basta ya; dejad. 
Y tocando su oreja, lo san. 52 Entonces Jess dijo a los principales sacerdotes, a los jefes de la guardia del templo y a los ancianos que haban venido contra l: 
--Como contra un ladrn habis salido con espadas y palos? 53 Habiendo estado con vosotros cada da en el templo,[33] no extendisteis las manos contra m; pero esta es vuestra hora y la potestad de las tinieblas.[34] 

Pedro niega a Jess



(Mt 26.57-58,69-75; Mc 14.53-54,66-72; Jn 18.12-18,25-27)

54 Lo prendieron, lo llevaron y lo condujeron a casa del Sumo sacerdote. Y Pedro lo segua de lejos. 55 Encendieron fuego en medio del patio y se sentaron alrededor; tambin Pedro se sent entre ellos. 56 Pero una criada, al verlo sentado al fuego, se fij en l y dijo: 
--Tambin este estaba con l. 
57 Pero l lo neg, diciendo: 
--Mujer, no lo conozco. 
58 Un poco despus, vindolo otro, dijo: 
--T tambin eres de ellos. 
Y Pedro dijo: 
--Hombre, no lo soy. 
59 Como una hora despus, otro afirm, diciendo: 
--Verdaderamente tambin este estaba con l, porque es galileo. 
60 Y Pedro dijo: 
--Hombre, no s lo que dices. 
Y en seguida, mientras l todava hablaba, el gallo cant. 61 Entonces, vuelto el Seor, mir a Pedro; y Pedro se acord de la palabra del Seor, que le haba dicho: "Antes que el gallo cante, me negars tres veces".[35] 62 Y Pedro, saliendo fuera, llor amargamente. 

Jess insultado y azotado



(Mt 26.67-68; Mc 14.65)

63 Los hombres que vigilaban a Jess se burlaban de l y lo golpeaban.[36] 64 Vendndole los ojos, le golpeaban el rostro y le preguntaban, diciendo: 
--Profetiza, quin es el que te golpe? 
65 Y lo insultaban dicindole muchas otras cosas. 

Jess ante el Concilio



(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Jn 18.19-24)

66 Cuando se hizo de da, se juntaron los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas, y lo llevaron al Concilio,[37] diciendo: 
67 --Eres t el Cristo? Dnoslo. 
Les dijo: 
--Si os lo digo, no creeris; 68 y tambin, si os pregunto, ni me responderis ni me soltaris. 69 Pero desde ahora el Hijo del hombre se sentar a la diestra del poder de Dios.[38] 
70 Dijeron todos: 
--Luego, eres t el Hijo de Dios? 
Y l les dijo: 
--Vosotros decs que lo soy.[39] 
71 Entonces ellos dijeron: 
--Qu ms testimonio necesitamos?, porque nosotros mismos lo hemos odo de su boca.[40] 
						 NOTAS:

1. 22.1 Respecto a las fiestas de la Pascua y de los Panes sin levadura, vanse Mc 14.1 n. y Concordancia temtica. 
2. 22.2 Cf. Lc 19.47-48; 20.19. 
3. 22.3 Jn 13.2-4,27. Satans: el diablo (Mc 1.13 nota o); cf. la oposicin a Jess en la prueba del desierto (Lc 4.13 n.). 
4. 22.7 Al llegar la Pascua, se sacrificaba el cordero que se coma en la cena conmemorativa de la salida de los israelitas de Egipto (Ex 12.1-28). 
5. 22.10-11 Dado que las mujeres eran las que acostumbraban llevar agua en cntaros, el hombre del cntaro puede haber servido como contrasea para mantener en secreto los planes para la cena. 
6. 22.12 Aposento alto... preparadla all: Vase Mc 14.15 n. 
7. 22.13 Cf. Dt 16.5-8. 
8. 22.14 La hora: la de la cena pascual, despus de la puesta del sol. 
9. 22.14 Se sent... apstoles: vase Mt 26.20 n. 
10. 22.16 Sobre la imagen del banquete, vase Mt 8.11 nota i; cf. Lc 13.29. 
11. 22.17 Solo Lucas menciona una copa aqu, antes del pan (v. 19); ms adelante (v. 20) menciona otra copa despus de la cena. En realidad, parece que en la cena de Pascua se tomaban entonces al menos tres copas de vino. 
12. 22.19-20 Adems de los pasajes paralelos, cf. Jn 6.51-58. 
13. 22.20 El nuevo pacto: Jer 31.31-34. En mi sangre: El primer pacto o alianza que Dios hizo con Israel se confirm con la sangre de animales sacrificados (Ex 24.6-8; Heb 9.18-22). Cf. Heb 10.29; 13.20. 
14. 22.21 Sal 41.9. Los otros evangelios dejan abierta la posibilidad de que Judas no haya estado presente cuando Jess instituy la Cena; segn Lucas, en cambio, da a entender que s estaba. 
15. 22.22 Segn lo que est determinado: es decir, el camino de la cruz que Dios le ha sealado. 
16. 22.24 Mt 18.1; Mc 9.34; Lc 9.46. 
17. 22.25 Bienhechores: Los griegos daban este ttulo honorfico a los dioses, a los reyes y a otros personajes importantes. 
18. 22.25-26 Mt 20.25-27; 23.11; Mc 9.35; 10.42-44. 
19. 22.27 Mt 20.28; Mc 10.45; Jn 13.12-15. 
20. 22.30 Dn 7.9-14; Mt 19.28; Ap 3.21; 20.4. 
21. 22.31 Zarandearos: esto es, sacudir o cribar; expresin que implica poner a prueba la fidelidad (cf. Am 9.9). 
22. 22.32 T, una vez vuelto: expresin que puede entenderse como volverse, sea a Jess, sea a Dios (esto es, arrepentirse despus de negar a Jess). 
23. 22.34 Respecto al canto del gallo, vase Mt 26.75 n. 
24. 22.35 Mt 10.9-10; Mc 6.8-9; Lc 9.3; 10.4. 
25. 22.36 Traer bolsa, alforja y espada son expresiones que indican la actitud del que va a emprender un viaje peligroso, smbolo de la prueba que va a comenzar para Jess y sus discpulos. 
26. 22.37 Is 53.12. 
27. 22.38 Basta: es decir, basta ya de hablar. Los discpulos no haban entendido el sentido figurado de las palabras que Jess acababa de dirigirles. 
28. 22.40 Tentacin (aqu y en el v. 46): Tambin puede traducirse como prueba (vase Mt 6.13 nota p); cf. las pruebas mencionadas en 22.28-36 y la dura prueba narrada a partir del v. 47. 
29. 22.41 Heb 5.7-8. 
30. 22.42 Esta copa: de amargo sufrimiento. La copa es figura de sufrimiento o prueba; vase Mt 26.39 n. 
31. 22.43-44 Los v. 43-44 no aparecen en diversos ms. 
32. 22.47-48 Respecto al beso, vase Mt 26.48-49 n. 
33. 22.53 Lc 19.47; 21.37; Jn 18.19-21. 
34. 22.53 La potestad de las tinieblas: alusin a Satans y a las fuerzas del mal; cf. Hch 26.18; Col 1.13. 
35. 22.61 Cf. v. 34. 
36. 22.63-65 Jn 18.22-23. 
37. 22.66 Al Concilio: el Sanedrn o consejo supremo de los judos; vase Concordancia temtica. Vase tambin Mt 26.57 n. 
38. 22.69 Sal 110.1; Hch 7.56. La diestra: o la derecha, el lugar de honor. 
39. 22.70 La respuesta de Jess puede entenderse como es as como vosotros decs, o bien, vosotros sois quienes lo decs. 
40. 22.70-71 Cf. Jn 10.33. 

Lucas 23


Jess ante Pilato



(Mt 27.1-2,11-14; Mc 15.1-5; Jn 18.28-38)

1 Levantndose entonces todos, llevaron a Jess a Pilato.[1] 2 Y comenzaron a acusarlo, diciendo: 
--Hemos encontrado que este pervierte a la nacin, y que prohbe dar tributo a Csar[2] diciendo que l mismo es el Cristo, un Rey.[3] 
3 Entonces Pilato le pregunt, diciendo: 
--Eres t el Rey de los judos? 
Respondindole l, dijo: 
--T lo dices.[4] 
4 Pilato dijo a los principales sacerdotes y a la gente: 
--Ningn delito hallo en este hombre. 
5 Pero ellos porfiaban, diciendo: 
--Alborota al pueblo, enseando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aqu. 

Jess ante Herodes

6 Entonces Pilato, cuando oy decir "Galilea",[5] pregunt si el hombre era galileo. 7 Y al saber que era de la jurisdiccin de Herodes,[6] lo remiti a Herodes, que en aquellos das tambin estaba en Jerusaln. 8 Herodes, al ver a Jess, se alegr mucho, porque haca tiempo que deseaba verlo, porque haba odo muchas cosas acerca de l y esperaba verlo hacer alguna seal.[7] 9 Le hizo muchas preguntas, pero l nada le respondi.[8] 10 Estaban los principales sacerdotes y los escribas acusndolo con gran vehemencia. 11 Entonces Herodes con sus soldados lo menospreci y se burl de l, vistindolo con una ropa esplndida; y volvi a enviarlo a Pilato.[9] 12 Y aquel da, Pilato y Herodes, que estaban enemistados, se hicieron amigos. 

Jess sentenciado a muerte



(Mt 27.15-26; Mc 15.6-15; Jn 18.38--19.16)

13 Entonces Pilato, convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo, 14 les dijo: 
--Me habis presentado a este como un hombre que perturba al pueblo; pero, habindolo interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en l delito alguno de aquellos de que lo acusis. 15 Ni tampoco Herodes, porque os remit a l. Nada digno de muerte ha hecho este hombre, 16 as que lo soltar despus de castigarlo. 
17 Tena necesidad de soltarles uno en cada fiesta.[10] 
18 Pero toda la multitud grit a una,[11] diciendo: 
--Fuera con ese; sultanos a Barrabs! 
19 Este haba sido echado en la crcel por rebelin en la ciudad y por un homicidio. 20 Les habl otra vez Pilato, queriendo soltar a Jess; 21 pero ellos volvieron a gritar, diciendo: 
--Crucifcalo, crucifcalo![12] 
22 l les dijo por tercera vez: 
--Pues qu mal ha hecho este? Ningn delito digno de muerte he hallado en l; lo castigar y lo soltar. 
23 Pero ellos insistan a gritos, pidiendo que fuera crucificado; y las voces de ellos y de los principales sacerdotes se impusieron.[13] 24 Entonces Pilato sentenci que se hiciera lo que ellos pedan. 25 Les solt a aquel que haba sido echado en la crcel por rebelin y homicidio, a quien haban pedido, y entreg a Jess a la voluntad de ellos. 

Crucifixin y muerte de Jess



(Mt 27.32-56; Mc 15.21-41; Jn 19.17-30)

26 Cuando lo llevaban, tomaron a cierto Simn de Cirene, que vena del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevara tras Jess.[14] 
27 Lo segua una gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacan lamentacin por l. 28 Pero Jess, volvindose hacia ellas, les dijo: 
--Hijas de Jerusaln, no lloris por m, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos,[15] 29 porque vendrn das en que dirn: "Bienaventuradas las estriles y los vientres que no concibieron y los pechos que no criaron".[16] 30 Entonces comenzarn a decir a los montes: "Caed sobre nosotros", y a los collados: "Cubridnos",[17] 31 porque si en el rbol verde hacen estas cosas, en el seco, qu no se har?[18] 
32 Llevaban tambin con l a otros dos, que eran malhechores, para ser ejecutados. 33 Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera,[19] lo crucificaron all, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 34 Jess deca: 
--Padre, perdnalos, porque no saben lo que hacen.[20] 
Y repartieron entre s sus vestidos, echando suertes.[21] 35 El pueblo estaba mirando, y aun los gobernantes se burlaban de l diciendo: 
--A otros salv; slvese a s mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios. 
36 Los soldados tambin se burlaban de l, y se acercaban ofrecindole vinagre[22] 37 y diciendo: 
--Si t eres el Rey de los judos, slvate a ti mismo. 
38 Haba tambin sobre l un ttulo escrito con letras griegas, latinas y hebreas: "Este es el Rey de los judos". 
39 Uno de los malhechores que estaban colgados lo insultaba diciendo: 
--Si t eres el Cristo, slvate a ti mismo y a nosotros. 
40 Respondiendo el otro, lo reprendi, diciendo: 
--Ni siquiera estando en la misma condenacin temes t a Dios? 41 Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; pero este ningn mal hizo. 42 Y dijo a Jess: 
--Acurdate de m cuando vengas en tu Reino. 
43 Entonces Jess le dijo: 
--De cierto te digo que hoy estars conmigo en el paraso.[23] 
44 Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.[24] 45 El sol se oscureci y el velo[25] del templo se rasg por la mitad. 46 Entonces Jess, clamando a gran voz, dijo: 
--Padre, en tus manos encomiendo mi espritu.[26] 
Habiendo dicho esto, expir. 
47 Cuando el centurin vio lo que haba acontecido, dio gloria a Dios diciendo: 
--Verdaderamente este hombre era justo. 
48 Toda la multitud de los que estaban presentes en este espectculo, viendo lo que haba acontecido, se volvan golpendose el pecho.[27] 49 Pero todos sus conocidos, y las mujeres[28] que lo haban seguido desde Galilea, estaban mirando estas cosas de lejos.[29] 

Jess es sepultado



(Mt 27.57-61; Mc 15.42-47; Jn 19.38-42)

50 Haba un varn llamado Jos, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del Concilio, hombre bueno y justo. 51 Este, que tambin esperaba el reino de Dios y no haba consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos, 52 fue a Pilato y pidi el cuerpo de Jess. 53 Bajndolo de la cruz, lo envolvi en una sbana y lo puso en un sepulcro abierto en una pea,[30] en el cual an no se haba puesto a nadie. 
54 Era da de la preparacin[31] y estaba para comenzar el sbado. 
55 Las mujeres que lo haban acompaado desde Galilea[32] lo siguieron y vieron el sepulcro y cmo fue puesto su cuerpo. 56 Al regresar, prepararon especias aromticas y unguentos;[33] y descansaron el sbado, conforme al mandamiento.[34] 
						 NOTAS:

1. 23.1 Pilato: Vase Mt 27.2 n. Como prefecto o gobernador romano, Pilato juzgaba los casos de ndole no religiosa. 
2. 23.2 Lc 20.20-26; los testigos dan una versin falsa. 
3. 23.2 El Cristo, un Rey: Vase Cristo en la Concordancia temtica. El que Jess hubiera pretendido ser rey en sentido poltico habra constituido un acto de sedicin contra Roma. Este cap. demuestra que Jess fue inocente de los tres cargos lanzados contra l (cf. v. 4,14,22). 
4. 23.3 T lo dices: respuesta enigmtica, que puede entenderse como es as, como t has dicho, o bien, eres t quien lo dice. Jess no era Rey de los judos en sentido poltico. Vanse 22.70 n. y Mt 27.11 n. 
5. 23.6 Cuando oy decir: otros ms. dicen: oyndolo. 
6. 23.7 Herodes Antipas (Lc 3.1 nota d) gobernaba en Galilea, la regin donde Jess haba vivido y desarrollado la mayor parte de su actividad. 
7. 23.8 Lc 9.9. En Hch 4.26-28 se interpreta este episodio como el cumplimiento del Sal 2.1-2. 
8. 23.8-9 Mt 26.63; 27.12,14; Jn 19.8-9; cf. Is 53.7. 
9. 23.11 Cf. Mc 15.17-20. 
10. 23.17 El v. 17 no aparece en diversos ms. 
11. 23.18 No hay indicaciones de que esta multitud fuera la misma que haba aclamado a Jess anteriormente (Lc 19.37); vase Mt 27.20 n. 
12. 23.21 Vase Crucifixin, cruz en la Concordancia temtica. 
13. 23.23 En diversos ms. no aparece: y de los principales sacerdotes. 
14. 23.26 En cuanto al espectculo que hacan de los condenados a muerte, y en cuanto a Simn, vanse las notas sobre Mt 27.31 y Mc 15.21. 
15. 23.28 Expresin semtica que equivale a ms que llorar por m, llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. 
16. 23.29 Cf. Lc 21.23. 
17. 23.30 Os 10.8; Ap 6.16. 
18. 23.31 Probable alusin a las calamidades que iban a venir sobre Jerusaln. Vase Lc 21.6 n. 
19. 23.33 La Calavera: Vase Glgota en la Concordancia temtica. 
20. 23.34 Cf. Is 53.12; Hch 7.60. 
21. 23.34 Alusin al Sal 22.18. 
22. 23.36 Cf. Sal 22.7-8; 69.21. Vinagre: o vino agrio. Vase Mt 27.48 n. 
23. 23.43 Paraso: palabra aplicada primeramente al jardn del Edn (Gn 2.8--3.24) y despus al lugar de felicidad donde los justos esperan el juicio final y la resurreccin. 
24. 23.44 Vase Mt 27.45 n. 
25. 23.45 El velo: Cf. Ex 26.31-33. Se refiere probablemente al velo o cortina del templo que separaba el Lugar santo del Lugar santsimo (vase Mt 27.51 n.). 
26. 23.46 Sal 31.5; Hch 7.59. 
27. 23.48 Golpendose el pecho: seal de angustia y quiz de remordimiento. 
28. 23.49 Las mujeres: Lc 8.1-3. 
29. 23.49 Sal 38.11. 
30. 23.53 Un sepulcro abierto en una pea: Vase Mt 27.60 n. 
31. 23.54 Da de la preparacin: el viernes, da en que los judos se preparaban para celebrar el sbado. 
32. 23.55 Cf. v. 49. 
33. 23.56 Especias... y unguentos: utilizados para embalsamar el cuerpo y completar as el ritual de la sepultura. 
34. 23.56 Descansaron el sbado, conforme al mandamiento: Ex 20.10; Dt 5.14. Como era tarde, las mujeres tenan que esperar a que pasara el sbado, da de reposo, antes de poder hacer cualquier trabajo (Mc 16.1). 

Lucas 24


La resurreccin



(Mt 28.1-10; Mc 16.1-8; Jn 20.1-10)

1 El primer da de la semana,[1] muy de maana, fueron al sepulcro llevando las especias aromticas que haban preparado, y algunas otras mujeres con ellas. 2 Hallaron removida la piedra del sepulcro 3 y, entrando, no hallaron el cuerpo del Seor Jess. 4 Aconteci que estando ellas perplejas por esto, se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes;[2] 5 y como tuvieron temor y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: 
--Por qu buscis entre los muertos al que vive? 6 No est aqu, sino que ha resucitado.[3] Acordaos de lo que os habl cuando an estaba en Galilea, 7 diciendo: "Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado y resucite al tercer da".[4] 
8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras, 9 y volviendo del sepulcro dieron nuevas de todas estas cosas a los once y a todos los dems. 10 Eran Mara Magdalena, Juana y Mara, madre de Jacobo, y las dems con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apstoles.[5] 11 Pero a ellos les parecan locura las palabras de ellas, y no las creyeron. 12 Pedro, sin embargo, levantndose, corri al sepulcro; y cuando mir dentro vio solo los lienzos, y se fue a casa maravillndose de lo que haba sucedido.[6] 

7. JESS RESUCITADO (24.13-53)



En el camino a Emas



(Mc 16.12-13)

13 Dos de ellos[7] iban el mismo da a una aldea llamada Emas, que estaba a sesenta estadios de Jerusaln. 14 Hablaban entre s de todas aquellas cosas que haban acontecido. 15 Y sucedi que, mientras hablaban y discutan entre s, Jess mismo se acerc y caminaba con ellos. 16 Pero los ojos de ellos estaban velados, para que no lo reconocieran.[8] 
17 l les dijo: 
--Qu plticas son estas que tenis entre vosotros mientras caminis, y por qu estis tristes? 
18 Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas,[9] le dijo: 
--Eres t el nico forastero en Jerusaln que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos das? 
19 Entonces l les pregunt: 
--Qu cosas? 
Y ellos le dijeron: 
--De Jess nazareno, que fue varn profeta,[10] poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20 y cmo lo entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y lo crucificaron. 21 Pero nosotros esperbamos que l fuera el que haba de redimir a Israel. Sin embargo, adems de todo, hoy es ya el tercer da que esto ha acontecido. 22 Aunque tambin nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las cuales antes del da fueron al sepulcro; 23 como no hallaron su cuerpo, volvieron diciendo que tambin haban visto visin de ngeles, quienes dijeron que l vive. 24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron as como las mujeres haban dicho, pero a l no lo vieron. 
25 Entonces l les dijo: 
--Insensatos y tardos de corazn para creer todo lo que los profetas han dicho![11] 26 No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas y que entrara en su gloria?[12] 
27 Y comenzando desde Moiss y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras[13] lo que de l decan. 
28 Llegaron a la aldea adonde iban, y l hizo como que iba ms lejos. 29 Pero ellos lo obligaron a quedarse, diciendo: 
--Qudate con nosotros, porque se hace tarde y el da ya ha declinado. 
Entr, pues, a quedarse con ellos. 30 Y aconteci que, estando sentado con ellos a la mesa, tom el pan, lo bendijo, lo parti y les dio. 31 Entonces les fueron abiertos los ojos y lo reconocieron;[14] pero l desapareci de su vista. 32 Y se decan el uno al otro: 
--No arda nuestro corazn en nosotros, mientras nos hablaba en el camino y cuando nos abra las Escrituras? 
33 Levantndose en esa misma hora, volvieron a Jerusaln; y hallaron a los once reunidos y a los que estaban con ellos, 34 que decan: 
--Ha resucitado el Seor verdaderamente, y ha aparecido a Simn.[15] 
35 Entonces ellos contaron las cosas que les haban acontecido en el camino, y cmo lo haban reconocido al partir el pan. 

Jess se aparece a los discpulos



(Mt 28.16-20; Mc 16.14-18; Jn 20.19-23)

36 Mientras an hablaban de estas cosas, Jess se puso en medio de ellos y les dijo: 
--Paz a vosotros![16] 
37 Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que vean un espritu. 38 Pero l les dijo: 
--Por qu estis turbados y vienen a vuestro corazn estos pensamientos? 39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy. Palpad y ved, porque un espritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.[17] 
40 Y diciendo esto, les mostr las manos y los pies. 41 Pero como todava ellos, de gozo, no lo crean y estaban maravillados, les dijo: 
--Tenis aqu algo de comer? 
42 Entonces le dieron un trozo de pescado asado y un panal de miel. 43 l lo tom y comi delante de ellos.[18] 
44 Luego les dijo: 
--Estas son las palabras que os habl estando an con vosotros: que era necesario que se cumpliera[19] todo lo que est escrito de m en la Ley de Moiss, en los Profetas y en los Salmos.[20] 
45 Entonces les abri el entendimiento para que comprendieran las Escrituras; 46 y les dijo: 
--As est escrito, y as fue necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos al tercer da;[21] 47 y que se predicara en su nombre el arrepentimiento y el perdn de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusaln.[22] 48 Vosotros sois testigos de estas cosas.[23] 49 Ciertamente, yo enviar la promesa de mi Padre[24] sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusaln hasta que seis investidos de poder desde lo alto.[25] 

La ascensin 



(Mc 16.19-20)

50 [26] Despus los sac fuera hasta Betania[27] y, alzando sus manos, los bendijo. 51 Aconteci que, mientras los bendeca, se separ de ellos y fue llevado arriba al cielo. 52 Ellos, despus de haberlo adorado, volvieron a Jerusaln con gran gozo; 53 y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amn.[28] 
						 NOTAS:

1. 24.1 El primer da de la semana: Jn 20.19; Hch 20.7 nota g. 
2. 24.4 Con vestiduras resplandecientes: Jn 20.12. Vase Mc 16.5 n. 
3. 24.6 Mt 28.6; Mc 16.6. 
4. 24.6-7 Mt 16.21; 17.22-23; 20.18-19; Mc 8.31; 9.31; 10.33-34; Lc 9.22; 18.31-33. 
5. 24.10 Lc 8.2-3. 
6. 24.12 Cf. Jn 20.3,5-6, y vase Jn 20.6-7 n. 
7. 24.13 Dos de ellos: es decir, de los discpulos o seguidores de Jess que no eran del grupo de los once apstoles (v. 33). 
8. 24.16 Cf. Jn 20.14; 21.4. 
9. 24.18 Cleofas: nombre masculino griego; probablemente una persona distinta de la mencionada en Jn 19.25. 
10. 24.19 Profeta: Mt 21.11; Lc 7.16; 13.33; Hch 3.22. 
11. 24.25 Cf. Mc 16.14. 
12. 24.26 Cf. lo dicho por Jess en Lc 9.22; 17.25. 
13. 24.27 Las Escrituras comprendan principalmente los libros de Moiss y de los Profetas. (Vanse Mt 5.17 nota x; Lc 24.44 nota s). 
14. 24.30-31 La expresin "partir el pan" fue especficamente aplicada por la iglesia primitiva a la Cena del Seor (Hch 2.42; 20.7; 1 Co 10.16), por lo que su uso aqu y en el v. 35 puede ser una alusin a ella. 
15. 24.34 Esta aparicin a Simn Pedro no se menciona en los otros evangelios, pero Pablo se refiere a ella en 1 Co 15.5. 
16. 24.36 Paz a vosotros!: saludo tradicional judo, que en estas circunstancias adquiere un sentido ms profundo; vase Jn 14.27 n. 
17. 24.39 Mis manos y mis pies: En ellos se vean las marcas de la crucifixin; cf. tambin Jn 20.20,24-27. Palpad y ved: Cf. 1 Jn 1.1. 
18. 24.43 Hch 10.41. 
19. 24.44 Era necesario... cumpliera: Se recalca, al final del evangelio, el tema introducido en Lc 4.21; cf. tambin Lc 18.31; 22.37. 
20. 24.44 El libro de los Salmos formaba la primera parte, y la ms extensa, de la tercera divisin de las Escrituras (vase Introduccin al NT). 
21. 24.46 Cf. Is 53.1-12; Os 6.2. 
22. 24.47 Los v. 44-47 anticipan en cierto modo la proclamacin que debern hacer los apstoles (cf. Hch 2.14-39; 3.17-26; 8.35; 13.16-41; 26.20). 
23. 24.47-48 Hch 1.8. 
24. 24.49 La promesa de mi Padre: es decir, el Espritu Santo (Hch 1.4; 2.33; cf. Jn 14.16-17,26; 16.7; 20.21-22). 
25. 24.47-49 Estos v. preparan al lector para la continuacin del relato, que el mismo autor presenta al comienzo del libro de los Hechos (cf. especialmente Hch 1.1-11; 2.1-4). 
26. 24.50-53 La ascensin de Jess se relata en forma ms amplia en Hch 1.3-11. 
27. 24.50 Betania: aldea cercana a Jerusaln (Mt 21.17 n.). 
28. 24.53 En diversos ms. no aparece: Amn. 

Juan 1


PRLOGO: EL VERBO HECHO CARNE (1.1-18) 

1 [1] En el principio era el Verbo,[2] 
    el Verbo estaba con Dios 
    y el Verbo era Dios. 
    2 Este estaba en el principio con Dios. 
    3 Todas las cosas por medio de lfueron hechas, 
    y sin l nada de lo que ha sido hechofue hecho.[3] 
    4 En l estaba la vida,[4] 
    y la vida era la luz de los hombres.[5] 
    5 La luz resplandece en las tinieblas, 
    y las tinieblas no la dominaron.[6] 

Mapa - Sitios memorables en Juan

6 Hubo un hombre enviado por Dios, el cual se llamaba Juan.[7] 7 Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de l.[8] 8 l no era la luz, sino un testigo de la luz. 
    9 La luz verdaderaque alumbra a todo hombre 
    vena a este mundo.[9] 
    10 En el mundo estaba, 
    y el mundo fue hecho por medio de l; 
    pero el mundo no lo conoci.[10] 
    11 A lo suyo vino, 
    pero los suyos no lo recibieron. 
    12 Mas a todos los que lo recibieron, 
    a quienes creen en su nombre,[11] 
    les dio potestad de ser hechoshijos de Dios.[12] 
    13 Estos no nacieron de sangre, 
    ni por voluntad de carne, 
    ni por voluntad de varn, 
    sino de Dios.[13] 
    14 Y el Verbo se hizo carne[14] 
    y habit[15] entre nosotros lleno de graciay de verdad;[16] 
    y vimos su gloria,[17] 
    gloria como del unignito del Padre. 
15 Juan testific de l diciendo: "Este es de quien yo deca: "El que viene despus de m es antes de m, porque era primero que yo"".[18] 
    16 De su plenitud recibimos todos, 
    y gracia sobre gracia,[19] 
    17 porque la Ley fue dadapor medio de Moiss, 
    pero la gracia y la verdadvinieron por medio de Jesucristo.[20] 
    18 A Dios nadie lo ha visto jams;[21] 
    el unignito Hijo,[22] que esten el seno del Padre, 
    l lo ha dado a conocer.[23] 

1. MINISTERIO PBLICO DE JESS,EL CRISTO (1.19--12.50)



Testimonio de Juan el Bautista



(Mt 3.11-12; Mc 1.7-8; Lc 3.15-17)

19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judos[24] enviaron de Jerusaln sacerdotes y levitas a preguntarle: 
--Quin eres t? 
20 l confes y no neg. Confes: 
--Yo no soy el Cristo. 
21 Y le preguntaron: 
--Qu, pues? Eres t Elas?[25] 
Dijo: 
--No soy. 
--Eres t el Profeta?[26] 
Y respondi: 
--No. 
22 Entonces le dijeron: 
--Quin eres? Tenemos que dar respuesta a los que nos enviaron. Qu dices de ti mismo? 
23 Dijo: 
--Yo soy "la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Seor", como dijo el profeta Isaas.[27] 
24 Los que haban sido enviados eran de los fariseos. 25 Y le preguntaron diciendo: 
--Por qu, pues, bautizas, si t no eres el Cristo, ni Elas, ni el Profeta? 
26 Juan les respondi diciendo: 
--Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros est uno a quien vosotros no conocis. 27 Este es el que viene despus de m, quien es antes de m, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.[28] 
28 Estas cosas sucedieron en Betbara,[29] al otro lado del Jordn, donde Juan estaba bautizando. 

El Cordero de Dios

29 Al siguiente da vio Juan a Jess que vena a l, y dijo: "Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo![30] 30 Este es de quien yo dije: "Despus de m viene un hombre que es antes de m, porque era primero que yo".[31] 31 Y yo no lo conoca; pero por esto vine bautizando con agua: para que l fuera manifestado a Israel". 32 Adems, Juan testific, diciendo: "Vi al Espritu que descenda del cielo como paloma, y que permaneci sobre l. 33 Yo no lo conoca; pero el que me envi a bautizar con agua me dijo: "Sobre quien veas descender el Espritu y permanecer sobre l, ese es el que bautiza con Espritu Santo".[32] 34 Y yo lo he visto y testifico que este es el Hijo de Dios". 

Los primeros discpulos

35 Al siguiente da estaba otra vez Juan, y con l dos de sus discpulos.[33] 36 Y mirando a Jess que andaba por all, dijo: "Este es el Cordero de Dios!" 37 Los dos discpulos lo oyeron hablar y siguieron a Jess. 38 Volvindose Jess y viendo que lo seguan, les dijo: 
--Qu buscis? 
Ellos le dijeron: 
--Rab --que significa "Maestro"--,[34] dnde vives? 
39 Les dijo: 
--Venid y ved. 
Fueron y vieron dnde viva, y se quedaron aquel da con l, porque era como la hora dcima.[35] 40 Andrs, hermano de Simn Pedro, era uno de los dos que haban odo a Juan y haban seguido a Jess. 41 Aquel encontr primero a su hermano Simn, y le dijo: 
--Hemos encontrado al Mesas --que significa "Cristo"--.[36] 
42 Y lo trajo a Jess.[37] Mirndolo Jess, dijo: 
--T eres Simn hijo de Jons;[38] t sers llamado Cefas --es decir, Pedro--.[39] 

Jess llama a Felipe y a Natanael

43 Al siguiente da, Jess quiso ir a Galilea; encontr a Felipe y le dijo: 
--Sgueme. 
44 Felipe era de Betsaida,[40] la ciudad de Andrs y Pedro. 45 Felipe encontr a Natanael y le dijo: 
--Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moiss, en la Ley, y tambin los Profetas:[41] a Jess hijo de Jos,[42] de Nazaret. 
46 Natanael le dijo: 
--De Nazaret puede salir algo bueno? 
Respondi Felipe: 
--Ven y ve.[43] 
47 Cuando Jess vio a Natanael que se le acercaba, dijo de l: 
--Aqu est un verdadero israelita en quien no hay engao! 
48 Le dijo Natanael: 
--De dnde me conoces? 
Jess le respondi: 
--Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera,[44] te vi.[45] 
49 Natanael exclam: 
--Rab, t eres el Hijo de Dios![46] T eres el Rey de Israel![47] 
50 Le contest Jess: 
--Crees porque te dije: "Te vi debajo de la higuera"? Cosas mayores que estas vers. 
51 Y agreg: 
--De cierto, de cierto os digo: Desde ahora veris el cielo abierto y a los ngeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre.[48] 
						 NOTAS:

1. 1.1-18 El evangelio comienza con un himno (1.1-18), llamado con frecuencia "prlogo", de profundo contenido teolgico. 
2. 1.1 Jesucristo es llamado Verbo (v. 1,14; cf. tambin 1 Jn 1.1; Ap 19.13), haciendo alusin a la palabra creadora de Dios (Gn 1.1-26; Sal 33.6), a su palabra reveladora (Sal 33.4; 119.89), a su palabra salvadora (Sal 107.20) y a la sabidura divina (Pr 8.22-31). Vanse Jn 8.58 n; 17.5 n. El trmino griego logos tambin ha sido traducido por Palabra. 
3. 1.3 Col 1.15-17; Heb 1.2. 
4. 1.3-4 Otra puntuacin del texto griego de los v. 3-4 permite la siguiente traduccin: nada de lo que existe fue hecho sin l, \v 4 y lo que fue hecho tena vida en l. 
5. 1.4 Sobre el trmino vida, vase Jn 3.15 n. Sobre el trmino luz, vase 1.9 n. 
6. 1.5 Dominaron: otras posibles traducciones: aceptaron (cf. v. 11) o comprendieron. 
7. 1.6 Las menciones de Juan el Bautista en 1.6-8,15 son dos parntesis en el himno, que preparan la narracin de 1.19-34. 
8. 1.7 Mt 3.1-12; Mc 1.1-8; Lc 3.1-9,15-17. 
9. 1.9 Es frecuente en Jn designar la accin reveladora y salvadora de Cristo con el simbolismo de la luz. Jn 8.12; 9.5; 12.46. Cf. Is 49.6. 
10. 1.10 La palabra mundo puede designar en Jn a toda la humanidad (cf. Jn 3.16), o ms en particular a los que no creen en Jess (cf. Jn 7.7; 12.31; 14.17; 16.8,11; 17.9,14). 
11. 1.12 Creen en su nombre: Jn resalta fuertemente el valor de creer en Jesucristo. Creer es la respuesta del hombre con la mente, con el corazn, con toda la persona, a la accin salvadora de Dios por medio de Jesucristo. Cuando una persona "cree", recibe la vida eterna (cf. Jn 3.14-16; 6.40; 11.25-26; 20.31). 
12. 1.12 Jn distingue claramente entre Jesucristo, el unignito Hijo de Dios (v. 18), y aquellos que llegan a ser hijos de Dios por creer en Jesucristo. 
13. 1.13 Algunas versiones antiguas han comprendido este v. as: l es el Hijo de Dios, no por la naturaleza o por los deseos humanos, sino porque Dios lo ha engendrado, refiriendo estas palabras a Cristo. 
14. 1.14 Carne: la naturaleza humana. Jn acenta que el Verbo preexistente ha asumido plenamente la existencia humana, para hacerse igual a los seres humanos, ser perfeccionado en aflicciones y manifestarles la gloria de Dios (cf. Flp 2.9-11; Heb 2.10,11,14). En Jesucristo (Jn 1.17), el Dios invisible se hace visible (Col 1.15). Vanse Jn 1.14 notas |r y |ip y 1.17 n. 
15. 1.14 Habit: lit. puso su tienda de campaa. Se alude as a la presencia de Dios en medio de su pueblo, en el Tabernculo o santuario del Antiguo Testamento (cf. Ex 40.34-38; Ap 21.3). 
16. 1.14 Dios se revel a Moiss como grande en misericordia y verdad (Ex 34.6). Con la expresin gracia y verdad, que tambin puede traducirse por amor y fidelidad, Jn proclama que en Jesucristo l reconoce a Dios mismo. 
17. 1.14 La gloria se refiere a la presencia activa de Dios para salvar a su pueblo (1 R 8.10-11; Is 6.3; 58.8; 60.1; Jn 2.11; 17.5). 
18. 1.15 Jn 1.30. 
19. 1.16 Gracia sobre gracia: Como se explica en el v. siguiente, el don de la Ley ha quedado superado por la revelacin definitiva ("la gracia y la verdad") que trae Jess. Otros traducen esta expresin por bendicin tras bendicin. 
20. 1.17 Este texto identifica a Jesucristo con los trminos simblicos antes usados (Verbo, luz, vida). 
21. 1.18 Ex 33.18-20. 
22. 1.18 El unignito Hijo: otros ms. dicen: el unignito Dios. 
23. 1.14-18 Mt 11.27; Lc 10.22; 1 Jn 1.2. 
24. 1.19 Los judos: Aqu y en otros lugares de Jn, esta expresin designa a las autoridades religiosas de Jerusaln (cf. Jn 2.18; 5.10; 7.1). 
25. 1.21 Elas: Mal 4.5-6; Mt 17.10-12. 
26. 1.21 Eres t el Profeta?: Algunos esperaban para los tiempos mesinicos un profeta especial, de acuerdo con Dt 18.15-18. Cf. tambin Jn 6.14; 7.40. 
27. 1.23 Is 40.3. Cf. Mt 3.3 y paralelos. 
28. 1.27 Mc 1.7. 
29. 1.28 Betbara: un lugar al oriente del ro Jordn. Otros ms. dicen: Betania. 
30. 1.29 Aqu y en 1.36 se designa a Jess con el ttulo de Cordero de Dios. La imagen del cordero tambin se aplica a Jess en otros lugares del NT y puede aludir al cordero de la Pascua (Ex 12.1-24; 1 Co 5.7; 1 P 1.18-19; vase Jn 19.36 n.), al cordero que se ofreca diariamente en sacrificio (Ex 29.38-42), al Siervo sufriente del Seor (Is 53.4-7; cf. Hch 8.32) y al Cordero vencedor universal de todo mal (cf. Ap 17.14). 
31. 1.30 Jn 1.15,27. 
32. 1.32-34 Mt 3.11,16-17 y paralelos; Hch 1.5; 2.1-4 (cf. Is 11.1-2; 42.1; 61.1). 
33. 1.35 El autor empieza a mostrar ahora cmo algunos, partiendo del testimonio de Juan, se encuentran con Jess y creen en l. Jess ir perfeccionando la fe de ellos con hechos y palabras (cf. Jn 2.11; 6.68-69; 16.1; 20.8). 
34. 1.38 Rab: palabra hebrea que significa "mi maestro" y que se usaba como ttulo para los que enseaban las Escrituras del AT. De ah proviene el trmino castellano rabino. 
35. 1.39 Como la hora dcima: es decir, aproximadamente las 4 p.m. 
36. 1.41 Cristo es la traduccin griega del trmino hebreo Mesas. Los dos significan "ungido". 
37. 1.40-42 Mt 4.18-20; Mc 1.16-18. 
38. 1.42 Hijo de Jons: otros ms. dicen: hijo de Juan. 
39. 1.42 Cefas y Pedro son dos formas del mismo nombre, aramea y griega respectivamente (cf. Mt 16.18; Mc 3.16). Significan "piedra". 
40. 1.44 Betsaida: ciudad situada al norte del mar de Galilea, cerca de la desembocadura del Jordn. Su ubicacin precisa se desconoce. La palabra significa casa (o lugar) de pesca. Jess frecuentaba ese lugar (cf. Mt 11.21). 
41. 1.45 Moiss... los Profetas: para los judos, las dos partes principales de las Escrituras (cf. Mt 5.17). 
42. 1.45 Hijo de Jos: Cf. Mt 1.18-25; Lc 1.26-38; 3.23. 
43. 1.46 Nazaret era una pequea poblacin de Galilea, no mencionada en el AT, sin importancia especial en la poca. 
44. 1.48 Debajo de la higuera: La higuera es un rbol frondoso que produce abundante sombra. Para los judos esta sombra poda ser smbolo de paz y seguridad (1 R 4.25; Miq 4.4). Segn relatos rabnicos, la sombra de la higuera era un lugar ideal para leer las Escrituras. 
45. 1.48 Con esta mencin tan precisa, Jess muestra su conocimiento personal y cabal de los seres humanos. Cf. Jn 2.24-25; 4.17-19,29; 13.11; 16.30. 
46. 1.49 Hijo de Dios: usado aqu como apelativo mesinico. Cf. Mt 3.17; 14.33; 16.16; Jn 11.27. 
47. 1.49 Rey de Israel: ttulo mesinico. Jn muestra que Jess es rey, pero de manera diferente a como muchos lo esperaban. Cf. Jn 6.15; 18.33-36; 19.19. Vase 18.37 nota s. El Sal 2, en el que se califica como hijo de Dios al rey de Israel, fue interpretado por los primeros cristianos como profeca sobre el Mesas en su calidad de Rey (cf. tambin 2 S 7.14). 
48. 1.51 Hijo del hombre: En este v. se alude al sueo de Jacob (Gn 28.10-17), cuando este comprendi que el lugar donde estaba era sagrado y por eso le puso por nombre Bet-el, "casa de Dios". Los discpulos, al presenciar las obras, la muerte y la resurreccin de Jess, comprendern que Jess es la verdadera y definitiva casa de Dios entre los hombres. 

Juan 2


Tabla - Seales en el Evangelio de Juan



Las bodas en Can de Galilea

1 Al tercer da se celebraron unas bodas[1] en Can de Galilea, y estaba all la madre de Jess.[2] 2 Tambin fueron invitados a las bodas Jess y sus discpulos. 3 Y falt vino. Entonces la madre de Jess le dijo: 
--No tienen vino. 
4 Jess le dijo: 
--Qu tiene que ver esto con nosotros,[3] mujer?[4] An no ha llegado mi hora.[5] 
5 Su madre dijo a los que servan: 
--Haced todo lo que l os diga.[6] 
6 Haba all seis tinajas de piedra para agua, dispuestas para el rito de purificacin de los judos;[7] en cada una de ellas caban dos o tres cntaros.[8] 7 Jess les dijo: 
--Llenad de agua estas tinajas. 
Y las llenaron hasta arriba. 8 Entonces les dijo: 
--Sacad ahora un poco y presentadlo al encargado del banquete. 
Y se lo presentaron. 9 Cuando el encargado del banquete prob el agua hecha vino, sin saber de dnde era (aunque s lo saban los sirvientes que haban sacado el agua), llam al esposo 10 y le dijo: 
--Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando han bebido mucho, el inferior; sin embargo, t has reservado el buen vino hasta ahora.[9] 
11 Este principio de seales hizo Jess en Can de Galilea, y manifest su gloria; y sus discpulos creyeron en l.[10] 
12 Despus de esto descendieron a Capernam[11] l, su madre, sus hermanos[12] y sus discpulos; y se quedaron all no muchos das. 

Jess purifica el templo



(Mt 21.12-13; Mc 11.15-18; Lc 19.45-46)

13 Estaba cerca la Pascua[13] de los judos, y subi Jess a Jerusaln. 14 Encontr en el templo a los que vendan bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas que estaban all sentados[14] 15 e hizo un azote de cuerdas y ech fuera del templo a todos, con las ovejas y los bueyes; tambin desparram las monedas de los cambistas y volc las mesas; 16 y dijo a los que vendan palomas: 
--Quitad esto de aqu, y no convirtis la casa de mi Padre en casa de mercado. 
17 Entonces recordaron sus discpulos que est escrito: "El celo de tu casa me consumir".[15] 18 Los judos respondieron y le dijeron: 
--Ya que haces esto, qu seal nos muestras? 
19 Respondi Jess y les dijo: 
--Destruid este templo[16] y en tres das lo levantar.[17] 
20 Entonces los judos dijeron: 
--En cuarenta y seis aos fue edificado este templo,[18] y t en tres das lo levantars? 
21 Pero l hablaba del templo de su cuerpo.[19] 22 Por tanto, cuando resucit de entre los muertos, sus discpulos recordaron que haba dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jess haba dicho. 

Jess conoce a todos los hombres

23 Mientras estaba en Jerusaln, en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver las seales que haca. 24 Pero Jess mismo no se fiaba de ellos, porque los conoca a todos; 25 y no necesitaba que nadie le explicara nada acerca del hombre, pues l saba lo que hay en el hombre.[20] 
						 NOTAS:

1. 2.1 Las bodas se celebraban pblicamente con un banquete. Las fiestas solan durar hasta una semana. 
2. 2.1 La madre de Jess: Probablemente Mara estaba ayudando a servir (v. 3-5), ya que en tales ocasiones solo los hombres participaban del banquete formal. 
3. 2.4 Qu tiene que ver esto con nosotros?: Lit. Qu a ti y a m. 
4. 2.4 Mujer: Aqu y en 19.26 Jess se dirige a su madre utilizando este trmino. 
5. 2.4 Mi hora: En Jn, esta expresin se refiere especialmente a la hora de la muerte y glorificacin de Jess (cf. Jn 7.6,8,30; 8.20; 12.23; 13.1; 17.1). Sin embargo, aqu se trata del momento de su revelacin mesinica. 
6. 2.5 Cf. Gn 41.55. 
7. 2.6 Cf. Mc 7.1-4. 
8. 2.6 Dos o tres cntaros: lit. dos o tres metretas. La metreta, medida griega, equivala probablemente a unos 22 l. Segn otros, equivala a unos 40 l. 
9. 2.10 Este excelente y abundante vino dado por Jess en un banquete de bodas, reservado para el final, que sustituye al agua de las purificaciones judas, aparece como smbolo de los bienes mesinicos que Jess ofrece a los hombres. 
10. 2.11 Principio de seales: Las seales o milagros de Jess son acciones que revelan el poder salvador de Dios (cf. 4.54; 20.30). Sobre gloria, vase 1.14 nota p. 
11. 2.12 Capernam: poblacin situada en la orilla noroeste del mar de Galilea. Era un importante centro comercial, con una poblacin mixta de judos y paganos. 
12. 2.12 Sus hermanos: Vase Mt. 12.46 n. 
13. 2.13 Ex 12.1-27; Dt 16.1-8. Jn menciona tres Pascuas durante la actividad de Jess (2.23; 6.4; 11.55). Los otros evangelios solo mencionan la ltima. En esa Pascua colocan ellos este relato. 
14. 2.14 En el atrio exterior del templo, donde podan entrar quienes no eran judos, haba comerciantes que vendan animales para los sacrificios. Tambin cambiaban monedas extranjeras (consideradas impuras) por monedas de Tiro, que eran las nicas que se aceptaban como ofrendas o en pago del impuesto del templo (cf. Ex 30.13; 38.26). Este negocio, legtimo en s mismo, se prestaba a graves abusos. 
15. 2.17 Sal 69.9. 
16. 2.19 Es muy frecuente en este evangelio el uso de palabras con sentido figurado o metafrico, como, por ejemplo: agua viva (4.10), pan de vida (6.35), ovejas (10.14), dormir (11.11,13), lavar (13.8). El templo al que se refiere Jess en este versculo es su propio cuerpo (2.21). 
17. 2.19 Levantar: esta expresin puede hacer referencia a la reconstruccin del templo y a la resurreccin. Cf. Mt 26.61; 27.40; Mc 14.58; 15.29; cf. tambin Mt 24.2 y paralelos. 
18. 2.20 Herodes haba comenzado la restauracin del templo en el ao 20-19 a.C. Los cuarenta y seis aos desde entonces sitan este suceso en el ao 28 d.C. 
19. 2.21 La presencia de Dios entre los hombres ya no estar simbolizada por un lugar material, sino realizada en la persona de Jess. Vase Jn 1.51 n.; cf. 4.21-24; Ap 21.22. 
20. 2.25 Saba lo que hay en el hombre: Vase Jn 1.48 nota q; cf. 1 S 16.7; Jer 17.9-10; Jn 1.47-50. 

Juan 3


Jess y Nicodemo

1 Haba un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, dignatario de los judos. 2 Este vino a Jess de noche y le dijo: 
--Rab, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas seales que t haces, si no est Dios con l. 
3 Le respondi Jess: 
--De cierto, de cierto te digo que el que no nace de nuevo[1] no puede ver el reino de Dios.[2] 
4 Nicodemo le pregunt: 
--Cmo puede un hombre nacer siendo viejo? Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?[3] 
5 Respondi Jess: 
--De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espritu no puede entrar en el reino de Dios.[4] 6 Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espritu, espritu es. 7 No te maravilles de que te dije: "Os es necesario nacer de nuevo". 8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dnde viene ni a dnde va.[5] As es todo aquel que nace del Espritu.[6] 
9 Le pregunt Nicodemo: 
--Cmo puede hacerse esto? 
10 Jess le respondi: 
--T, que eres el maestro de Israel, no sabes esto? 11 De cierto, de cierto te digo que de lo que sabemos, hablamos, y de lo que hemos visto, testificamos; pero no recibs nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenales y no creis, cmo creeris si os digo las celestiales? 13 Nadie subi al cielo sino el que descendi del cielo, el Hijo del hombre, que est en el cielo.[7] 14 Y como Moiss levant la serpiente en el desierto, as es necesario que el Hijo del hombre sea levantado,[8] 15 para que todo aquel que en l cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.[9] 

De tal manera am Dios al mundo

16 "De tal manera am Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unignito, para que todo aquel que en l cree[10] no se pierda,[11] sino que tenga vida eterna.[12] 17 Dios no envi a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por l. 18 El que en l cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha credo en el nombre del unignito Hijo de Dios.[13] 19 Y esta es la condenacin: la luz vino al mundo,[14] pero los hombres amaron ms las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas,[15] 20 pues todo aquel que hace lo malo detesta la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean puestas al descubierto.[16] 21 Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras son hechas en Dios.[17] 

El amigo del esposo

22 Despus de esto vino Jess con sus discpulos a tierras de Judea,[18] y estuvo all con ellos y bautizaba. 23 Tambin Juan bautizaba en Enn, junto a Salim,[19] porque haba all muchas aguas. Y la gente llegaba y se bautizaba, 24 pues an no haban encarcelado a Juan.[20] 
25 Entonces se produjo una discusin entre los discpulos de Juan y algunos judos acerca de la purificacin. 26 Y vinieron a Juan y le dijeron: 
--Rab, el que estaba contigo al otro lado del Jordn, de quien t diste testimonio, l tambin bautiza, y todos van a l. 
27 Respondi Juan: 
--No puede el hombre recibir nada a menos que le sea dado del cielo. 28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: "Yo no soy el Cristo,[21] sino que soy enviado delante de l".[22] 29 El que tiene a la esposa es el esposo; pero el amigo del esposo, el que est a su lado y lo oye, se goza grandemente de la voz del esposo. Por eso, mi gozo est completo.[23] 30 Es necesario que l crezca, y que yo disminuya. 

El que viene de arriba 

31 [24] El que viene de arriba est por encima de todos; el que es de la tierra es terrenal y habla de cosas terrenales. El que viene del cielo est por encima de todos, 32 y de lo que ha visto y odo testifica, pero nadie recibe su testimonio. 33 El que recibe su testimonio, ese atestigua que Dios es veraz, 34 porque aquel a quien Dios envi, las palabras de Dios habla, pues Dios no da el Espritu por medida. 35 El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en su mano.[25] 
36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que se niega a creer[26] en el Hijo no ver la vida, sino que la ira de Dios est sobre l.[27] 
						 NOTAS:

1. 3.3 De nuevo (aqu y en el v. 7): La palabra griega significa tambin de lo alto. Jn 1.13; 2 Co 5.17; Gl 6.15; Tit 3.5; Stg 1.18; 1 P 1.3,23. 
2. 3.3 Reino de Dios: Este concepto, tan importante en los sinpticos, solo aparece en Jn aqu (v. 3 y 5). Vase Jn 3.15 n. 
3. 3.3-4 Es frecuente en los dilogos juaninos de Jess el uso de palabras con un sentido superior, que sus oyentes no captan. Despus de la enseanza de Jess, algunos llegan a la fe (2.21-22; 4.10-15, 32-34; 11.11-13; 13.6-15, 33-38; 14.2-9), pero otros se encierran en su incredulidad (6.32-35, 52-58; 7.33-36; 8.21-24, 31-33, 51-53, 56-59). 
4. 3.5 Cf. Mt 28.19; Hch 2.38; 10.47; 1 Co 12.13; Tit 3.5. 
5. 3.8 Ec 11.5. 
6. 3.6-8 Viento... Espritu: En griego, la misma palabra pneuma significa viento y espritu. 3.12; 1 Co 2.9-10. 
7. 3.13 Jn 1.18; 6.46; Ef 4.9. Cf. Pr 30.4. En diversos ms. no aparece: que est en el cielo. 
8. 3.14 Nm 21.4-9. Cf. Is 52.13. El evangelio de Jn presenta la muerte de Jess como su exaltacin y regreso al Padre (cf. 8.28; 12.32-34; 13.1; 17.11). 
9. 3.15 La vida es el don por excelencia que Dios ofrece a los seres humanos. Esta vida no termina con la muerte (Jn 11.25); por eso es llamada frecuentemente "vida eterna". Esta vida se obtiene, ya desde ahora, por la fe en Jesucristo (Jn 3.16,36; 5.24). La importancia de este concepto en Jn es comparable a la de "reino de Dios" en los evangelios sinpticos (cf. Jn 5.24; 6.33-54; 20.31). 
10. 3.16 Cree: Vase Jn 1.12 nota k. 
11. 3.16 No se pierda: o no perezca para siempre. 
12. 3.16 1 Jn 4.9-10; cf. Gn 22.2,12; Heb 11.17. 
13. 3.18 Jn 5.24; cf. Mc 16.16. 
14. 3.19 Jn 1.5,9; 12.46. 
15. 3.16-19 Jn 12.46-48. Luz: Vase Jn 1.9 n. 
16. 3.20 Cf. Job 24.13-17. 
17. 3.21 Ef 5.8-14. 
18. 3.22 La regin de Judea inclua, adems de Jerusaln, el territorio circundante. 
19. 3.23 Enn y Salim: lugares situados probablemente al nordeste de Judea, en el valle del ro Jordn. 
20. 3.24 Mt 14.3-4; Mc 6.17-18; Lc 3.19-20. 
21. 3.28 Jn 1.20. 
22. 3.28 Mt 11.10; Lc 1.76. 
23. 3.29 Juan se compara con el amigo del esposo. Cf. Mc 2.19, donde los amigos del esposo son los discpulos. Tanto en el AT como en el NT la relacin matrimonial aparece como smbolo de las relaciones de Dios con su pueblo (cf. Os 2) o de Cristo con la iglesia (Ef 5.25-27). 
24. 3.31-36 Segn unos comentaristas, esta seccin es continuacin de la respuesta de Juan el Bautista (v. 27). Otros opinan que se relaciona con el discurso de Jess (v. 19-21). 
25. 3.35 Mt 11.27; Lc 10.22. 
26. 3.36 Se niega a creer: El verbo griego usado aqu incluye la idea de desobediencia, rebelda. 
27. 3.36 Acerca del concepto de creer en Jn, vanse Jn 1.12 nota k y 6.40 n. 

Juan 4


Jess y la mujer samaritana

1 Cuando, pues, el Seor supo que los fariseos haban odo decir: "Jess hace y bautiza ms discpulos que Juan"[1] 2 (aunque Jess no bautizaba, sino sus discpulos), 3 sali de Judea y se fue otra vez a Galilea. 4 Y le era necesario pasar por Samaria.[2] 5 Fue, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar,[3] junto a la heredad que Jacob dio a su hijo Jos.[4] 6 Y estaba all el pozo de Jacob.[5] Entonces Jess, cansado del viaje,[6] se sent junto al pozo. Era como la hora sexta.[7] 
7 Lleg una mujer de Samaria a sacar agua; y Jess le dijo: 
--Dame de beber 8 --pues sus discpulos haban ido a la ciudad a comprar alimentos--. 
9 La mujer samaritana le dijo: 
--Cmo t, siendo judo, me pides a m de beber, que soy mujer samaritana? --porque judos y samaritanos no se tratan entre s--.[8] 
10 Respondi Jess y le dijo: 
--Si conocieras el don de Dios, y quin es el que te dice: "Dame de beber", t le pediras, y l te dara agua viva.[9] 
11 La mujer le dijo: 
--Seor, no tienes con qu sacarla, y el pozo es hondo. De dnde, pues, tienes el agua viva? 12 Acaso eres t mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron l, sus hijos y sus ganados? 
13 Jess le contest: 
--Cualquiera que beba de esta agua volver a tener sed; 14 pero el que beba del agua que yo le dar no tendr sed jams, sino que el agua que yo le dar ser en l una fuente de agua que salte para vida eterna.[10] 
15 La mujer le dijo: 
--Seor, dame esa agua, para que no tenga yo sed ni venga aqu a sacarla. 
16 Jess le dijo: 
--Ve, llama a tu marido, y ven ac. 
17 Respondi la mujer y dijo: 
--No tengo marido. 
Jess le dijo: 
--Bien has dicho: "No tengo marido", 18 porque cinco maridos has tenido y el que ahora tienes no es tu marido. Esto has dicho con verdad. 
19 Le dijo la mujer: 
--Seor, me parece que t eres profeta.[11] 20 Nuestros padres adoraron en este monte,[12] pero vosotros decs que en Jerusaln es el lugar donde se debe adorar. 
21 Jess le dijo: 
--Mujer, creme que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusaln adoraris al Padre. 22 Vosotros adoris lo que no sabis; nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvacin viene de los judos.[13] 23 Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarn al Padre en espritu y en verdad, porque tambin el Padre tales adoradores busca que lo adoren. 24 Dios es Espritu, y los que lo adoran, en espritu y en verdad es necesario que lo adoren.[14] 
25 Le dijo la mujer: 
--S que ha de venir el Mesas, llamado el Cristo;[15] cuando l venga nos declarar todas las cosas. 
26 Jess le dijo: 
--Yo soy, el que habla contigo. 
27 En esto llegaron sus discpulos y se asombraron de que hablara con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: "Qu preguntas?" o "Qu hablas con ella?" 28 Entonces la mujer dej su cntaro, fue a la ciudad y dijo a los hombres: 
29 --Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. No ser este el Cristo? 
30 Entonces salieron de la ciudad y vinieron a l. 
31 Entre tanto, los discpulos le rogaban, diciendo: 
--Rab, come. 
32 l les dijo: 
--Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabis. 
33 Entonces los discpulos se decan entre s: 
--Le habr trado alguien de comer? 
34 Jess les dijo: 
--Mi comida es que haga la voluntad del que me envi y que acabe su obra.[16] 35 No decs vosotros: "An faltan cuatro meses para que llegue la siega"?[17] Yo os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya estn blancos para la siega.[18] 36 Y el que siega recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra se goce juntamente con el que siega. 37 En esto es verdadero el dicho: "Uno es el que siembra y otro es el que siega".[19] 38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron y vosotros habis entrado en sus labores. 
39 Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en l por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: "Me dijo todo lo que he hecho". 40 Entonces vinieron los samaritanos a l y le rogaron que se quedara con ellos, y se qued all dos das. 41 Muchos ms creyeron por la palabra de l,[20] 42 y decan a la mujer: 
--Ya no creemos solamente por lo que has dicho, pues nosotros mismos hemos odo y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo. 

Jess sana al hijo de un noble 

43 [21] Dos das despus sali de all y fue a Galilea, 44 pues Jess mismo dio testimonio de que al profeta no se le honra en su propia tierra.[22] 45 Cuando lleg a Galilea, los galileos lo recibieron, pues haban visto todas las cosas que haba hecho en Jerusaln, en la fiesta, porque tambin ellos haban ido a la fiesta.[23] 
46 Fue, pues, Jess otra vez a Can de Galilea, donde haba convertido el agua en vino.[24] Haba en Capernam un oficial del rey,[25] cuyo hijo estaba enfermo. 47 Cuando oy aquel que Jess haba llegado de Judea a Galilea, fue a l y le rog que descendiera y sanara a su hijo, que estaba a punto de morir. 48 Entonces Jess le dijo: 
--Si no veis seales y prodigios, no creeris.[26] 
49 El oficial del rey le dijo: 
--Seor, desciende antes que mi hijo muera. 
50 Jess le dijo: 
--Vete, tu hijo vive. 
El hombre crey la palabra que Jess le dijo, y se fue. 51 Cuando ya l descenda, sus siervos salieron a recibirlo, y le informaron diciendo: 
--Tu hijo vive. 
52 Entonces l les pregunt a qu hora haba comenzado a mejorar. Le dijeron: 
--Ayer, a la hora sptima,[27] se le pas la fiebre. 
53 El padre entonces entendi que aquella era la hora en que Jess le haba dicho: "Tu hijo vive". Y crey l con toda su casa. 54 Esta segunda seal[28] hizo Jess cuando fue de Judea a Galilea. 
						 NOTAS:

1. 4.1 Cf. Jn 3.22. 
2. 4.3-4 El camino ms directo entre Judea y Galilea pasaba por Samaria. 
3. 4.5 Sicar: Una antigua versin dice Siquem. El lugar est situado entre los montes Gerizim y Ebal. 
4. 4.5 Gn 33.18-19; 48.22; Jos 24.32. 
5. 4.6 Pozo de Jacob: un pozo hondo, usado desde tiempos antiguos, y que todava existe. No aparece mencionado en el AT. Generalmente las mujeres iban a buscar agua en grupo por la maana o al atardecer. 
6. 4.6 Cansado del viaje: Puesto que Jess es el Verbo hecho carne (vanse 1.14 notas), fue un ser humano semejante en todo a nosotros, pero sin pecado (Heb 4.15). Por eso experimentaba cansancio y necesitaba reposo. Tambin senta hambre y sed (Jn 4.7-8; cf. 19.28). 
7. 4.6 La hora sexta: es decir, el medioda. 
8. 4.9 No se tratan entre s: otra posible traduccin: no usan nada en comn. Los samaritanos, aunque en su origen eran parte del mismo pueblo, se haban separado de los israelitas poltica y religiosamente desde haca mucho tiempo. De la Biblia hebrea solo conservaban los libros de la Ley (el Pentateuco). Los judos llegaron a considerar a los samaritanos prcticamente como a paganos. 
9. 4.10 En el uso comn la expresin agua viva se refiere al agua corriente o de manantial. Jess la utiliza como smbolo de los dones que l ofrece al que cree (cf. Is 55.1; Jer 2.13; 17.13; Ez 47.1-9; Zac 14.8; Ap 7.17; 21.6; 22.1,17). 
10. 4.10-14 Jn 6.35; 7.37-38. 
11. 4.19 Sobre este conocimiento de Jess, vase Jn 1.48 nota o. 
12. 4.20 Este monte: Gerizim. Cf. Dt 11.29; Jos 8.33. 
13. 4.22 Is 2.3; Ro 9.4-5. 
14. 4.23-24 Acerca de esta nueva relacin entre Dios y los hombres, vase Jn 2.21 n.; y cf. Flp 3.3. 
15. 4.25 Los samaritanos esperaban un enviado de Dios, un profeta como Moiss (Dt 18.18), aunque no le daban el nombre de Mesas o Cristo. 
16. 4.31-34 Jn 5.30,36; 6.38; 17.4. Sobre esta manera de hablar tan propia de Jess, vase Jn 3.3-4 n. 
17. 4.35 El dicho quiere expresar que hay que esperar mucho para ver los resultados. 
18. 4.35 Cf. Mt 9.37-38; Lc 10.2. 
19. 4.37 Este dicho, que en otras circunstancias puede tener un sentido pesimista (Dt 28.30; Job 31.8; Miq 6.15), sirve aqu para referirse a la misin de los discpulos de Jess. 
20. 4.41 En contraste con la mayora de los judos (Jn 1.11; 12.37), estos samaritanos reconocen a Jess como el salvador del mundo (cf. 1 Ti 4.10; 1 Jn 4.14). 
21. 4.43-54 Este relato presenta notables semejanzas con Mt 8.5-13; Lc 7.1-10, pero tambin varias diferencias. 
22. 4.44 Mt 13.57; Mc 6.4; Lc 4.24. 
23. 4.45 Jn 2.23. 
24. 4.46 Jn 2.1-11. 
25. 4.46 Oficial del rey: al servicio de Herodes Antipas, gobernante de Galilea y Perea. 
26. 4.48 Cf. Mt 12.38. 
27. 4.52 La hora sptima: la una de la tarde. 
28. 4.54 Segunda seal: Vase Jn 2.11 n. 

Juan 5


El paraltico de Betesda

1 Despus de esto haba una fiesta de los judos,[1] y Jess subi a Jerusaln. 
2 Hay en Jerusaln, cerca de la Puerta de las Ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda,[2] el cual tiene cinco prticos. 3 En estos yaca una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralticos, que esperaban el movimiento del agua, 4 porque un ngel descenda de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua; el que primero descenda al estanque despus del movimiento del agua quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviera.[3] 5 Haba all un hombre que haca treinta y ocho aos que estaba enfermo. 6 Cuando Jess lo vio acostado y supo que llevaba ya mucho tiempo as, le dijo: 
--Quieres ser sano? 
7 El enfermo le respondi: 
--Seor, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; mientras yo voy, otro desciende antes que yo. 
8 Jess le dijo: 
--Levntate, toma tu camilla y anda. 
9 Al instante aquel hombre fue sanado, y tom su camilla y anduvo. Era sbado aquel da.[4] 
10 Entonces los judos[5] dijeron a aquel que haba sido sanado: 
--Es sbado; no te es permitido cargar tu camilla.[6] 
11 l les respondi: 
--El que me san, l mismo me dijo: "Toma tu camilla y anda". 
12 Entonces le preguntaron: 
--Quin es el que te dijo: "Toma tu camilla y anda"? 
13 Pero el que haba sido sanado no saba quin era, porque Jess se haba apartado de la gente que estaba en aquel lugar. 14 Despus lo hall Jess en el templo y le dijo: 
--Mira, has sido sanado; no peques ms, para que no te suceda algo peor. 
15 El hombre se fue y cont a los judos que Jess era quien lo haba sanado. 16 Por esta causa los judos perseguan a Jess e intentaban matarlo,[7] porque haca estas cosas en sbado. 17 Jess les respondi: 
--Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. 
18 Por esto los judos aun ms intentaban matarlo, porque no solo quebrantaba el sbado, sino que tambin deca que Dios era su propio Padre, hacindose igual a Dios.[8] 

La autoridad del Hijo

19 Respondi entonces Jess y les dijo: 
--De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por s mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Todo lo que el Padre hace, tambin lo hace el Hijo igualmente,[9] 20 porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que l hace; y mayores obras que estas le mostrar, de modo que vosotros os admiris. 21 Como el Padre levanta a los muertos y les da vida, as tambin el Hijo a los que quiere da vida, 22 porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, 23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre, que lo envi.[10] 
24 "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envi tiene vida eterna, y no vendr a condenacin, sino que ha pasado de muerte a vida.[11] 25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirn la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirn. 26 Como el Padre tiene vida en s mismo, as tambin ha dado al Hijo el tener vida en s mismo;[12] 27 y, adems, le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del hombre. 28 No os asombris de esto, porque llegar la hora cuando todos los que estn en los sepulcros oirn su voz; 29 y los que hicieron lo bueno saldrn a resurreccin de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurreccin de condenacin.[13] 

Testigos de Cristo

30 "No puedo yo hacer nada por m mismo; segn oigo, as juzgo,[14] y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envi. 31 Si yo doy testimonio acerca de m mismo, mi testimonio no es verdadero. 32 Otro[15] es el que da testimonio acerca de m, y s que el testimonio que da de m es verdadero. 33 Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y l dio testimonio de la verdad.[16] 34 Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; sin embargo, digo esto para que vosotros seis salvos. 35 l era antorcha que arda y alumbraba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. 36 Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan: las obras que el Padre me dio para que cumpliera, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de m, de que el Padre me ha enviado.[17] 37 Tambin el Padre, que me envi, ha dado testimonio de m. Nunca habis odo su voz, ni habis visto su aspecto,[18] 38 ni tenis su palabra morando en vosotros, porque no creis a quien l envi.[19] 39 Escudriad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de m;[20] 40 y no queris venir a m para que tengis vida. 
41 "Gloria de los hombres no recibo. 42 Pero yo os conozco, que no tenis el amor de Dios en vosotros. 43 Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibs; si otro viniera en su propio nombre, a ese recibirais. 44 Cmo podis vosotros creer, pues recibs gloria los unos de los otros y no buscis la gloria que viene del Dios nico? 45 No pensis que yo voy a acusaros delante del Padre. Moiss, en quien tenis vuestra esperanza, es quien os acusa,[21] 46 porque si creyerais a Moiss, me creerais a m, porque de m escribi l.[22] 47 Pero si no creis a sus escritos, cmo creeris a mis palabras? 
						 NOTAS:

1. 5.1 Una fiesta: Los judos deban ir a Jerusaln para las fiestas de Pascua, Pentecosts y Tabernculos. Aqu no se especifica de cul de ellas se trata. (Cf. 7.2). 
2. 5.2 Betesda: Se trata del rea al nordeste del templo. El estanque era doble. En los cuatro lados y en la divisin central tena prticos (galeras con columnas). Betesda, vocablo arameo, significa "casa de gracia". 
3. 5.3-4 En diversos ms. no aparece parte del v. 3 y el |iv. 4: que esperaban el movimiento del agua. \v 4 Porque un ngel... enfermedad que tuviera. 
4. 5.8-9 Mt 9.6-7 y paralelos. 
5. 5.10 Judos: Vase 1.19 n. 
6. 5.10 No te es permitido o lcito: El llevar cualquier carga era un "trabajo" prohibido en sbado (Neh 13.19; Jer 17.21-22). 
7. 5.16 En diversos ms. no aparece: e intentaban matarle. 
8. 5.17-18 Cf. Jn 10.30,33. Los rabinos admitan que Dios, no obstante haber reposado el da sptimo (Gn 2.2-3; Ex 20.11), continuaba an su trabajo, especialmente el de dar vida y juzgar (cf. v. 21-22). 
9. 5.19 Jn 5.30; 8.28. 
10. 5.23 Lc 10.16; Jn 15.23; 1 Jn 2.23. 
11. 5.24 Jn 3.15-18; Ro 8.1. 
12. 5.26 Jn 1.4. 
13. 5.29 Cf. Dn 12.2. 
14. 5.30 Cf. Jn 5.19. 
15. 5.32 Otro: esto es, el Padre (5.37-38; 8.18). Y tambin Juan el Bautista (5.33-35), las seales milagrosas (5.36) y las Escrituras (5.39) son testigos a favor de Jess. Cf. 1 Jn 5.6-9. 
16. 5.33 Jn 1.19-34; 3.27-30. 
17. 5.36 Jn 10.25,38; 14.11. 
18. 5.37 Jn 1.18; 6.46; 1 Jn 4.12. 
19. 5.31-38 Cf. Jn 8.14-18. 
20. 5.39 Dt 4.1; 8.1; 30.15-20. 
21. 5.45 Dt 31.26-27. 
22. 5.46 Posible alusin a Dt 18.15,18 o a los cinco primeros libros del AT en general. Cf. Lc 24.27; Hch 3.22; 7.37. 

Juan 6


Alimentacin de los cinco mil



(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Lc 9.10-17)

1 Despus de esto, Jess fue al otro lado del Mar de Galilea,[1] el de Tiberias. 2 Y lo segua una gran multitud, porque vean las seales que haca en los enfermos. 3 Entonces subi Jess a un monte y se sent all con sus discpulos. 4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judos.[2] 5 Cuando alz Jess los ojos y vio que haba venido a l una gran multitud, dijo a Felipe: 
--De dnde compraremos pan para que coman estos? 
6 Pero esto deca para probarlo, porque l saba lo que iba a hacer. 7 Felipe le respondi: 
--Doscientos denarios de pan[3] no bastaran para que cada uno de ellos tomara un poco. 
8 Uno de sus discpulos, Andrs, hermano de Simn Pedro, le dijo: 
9 --Aqu hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada[4] y dos pescados; pero qu es esto para tantos? 
10 Entonces Jess dijo: 
--Haced recostar a la gente. 
Haba mucha hierba en aquel lugar, y se recostaron como en nmero de cinco mil hombres. 11 Tom Jess aquellos panes y, despus de dar gracias,[5] los reparti entre los discpulos, y los discpulos entre los que estaban recostados; de igual manera hizo con los pescados, dndoles cuanto queran. 12 Y cuando se saciaron, dijo a sus discpulos: 
--Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 
13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos que de los cinco panes de cebada sobraron a los que haban comido. 14 Entonces aquellos hombres, al ver la seal que Jess haba hecho, dijeron: "Verdaderamente este es el Profeta que haba de venir al mundo".[6] 
15 Pero entendiendo Jess que iban a venir para apoderarse de l y hacerlo rey, volvi a retirarse al monte l solo.[7] 

Jess anda sobre el mar



(Mt 14.22-27; Mc 6.45-52)

16 Al anochecer descendieron sus discpulos al mar, 17 y entrando en una barca iban cruzando el mar hacia Capernam. Ya haba oscurecido, y Jess todava no haba venido a ellos. 18 El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento. 19 Cuando haban remado como veinticinco o treinta estadios,[8] vieron a Jess que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. 20 Pero l les dijo: 
--Yo soy; no temis. 
21 Entonces ellos lo recibieron con gusto[9] en la barca, la cual lleg en seguida a la tierra a donde iban. 

La gente busca a Jess

22 Al da siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar se dio cuenta de que no haba habido all ms que una sola barca, y que Jess no haba entrado en ella con sus discpulos, sino que estos se haban ido solos. 23 Pero otras barcas haban llegado de Tiberias junto al lugar donde haban comido el pan despus de haber dado gracias el Seor. 24 Cuando vio, pues, la gente que Jess no estaba all, ni sus discpulos, entraron en las barcas y fueron a Capernam, buscando a Jess. 

Jess, el pan de vida 

25 [10] Y hallndolo al otro lado del mar, le preguntaron: 
--Rab, cundo llegaste ac? 
26 Respondi Jess y les dijo: 
--De cierto, de cierto os digo que me buscis, no porque habis visto las seales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. 27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual os dar el Hijo del hombre, porque a este seal Dios, el Padre. 
28 Entonces le preguntaron: 
--Qu debemos hacer para poner en prctica las obras de Dios? 
29 Respondi Jess y les dijo: 
--Esta es la obra de Dios, que creis en aquel que l ha enviado.[11] 
30 Entonces le dijeron: 
--Qu seal, pues, haces t, para que veamos y te creamos? Qu obra haces? 31 Nuestros padres comieron el man en el desierto, como est escrito: "Les dio a comer pan del cielo".[12] 
32 Y Jess les dijo: 
--De cierto, de cierto os digo: Moiss no os dio el pan del cielo, pero mi Padre os da el verdadero pan del cielo, 33 porque el pan de Dios es aquel que descendi del cielo y da vida al mundo. 
34 Le dijeron: 
--Seor, danos siempre este pan. 
35 Jess les respondi: 
--Yo soy el pan de vida.[13] El que a m viene nunca tendr hambre, y el que en m cree no tendr sed jams. 36 Pero ya os he dicho que, aunque me habis visto, no creis. 37 Todo lo que el Padre me da, vendr a m,[14] y al que a m viene, no lo echo fuera. 38 He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envi. 39 Y la voluntad del Padre, que me envi, es que no pierda yo nada de todo lo que l me da,[15] sino que lo resucite en el da final. 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree[16] en l tenga vida eterna; y yo lo resucitar en el da final. 
41 Murmuraban entonces de l los judos, porque haba dicho: "Yo soy el pan que descendi del cielo", 42 y decan: 
--Este, no es Jess el hijo de Jos, cuyo padre y madre nosotros conocemos?[17] Cmo dice ahora: "Del cielo he descendido"? 
43 Jess respondi y les dijo: 
--No murmuris entre vosotros. 44 Nadie puede venir a m, si el Padre, que me envi, no lo atrae;[18] y yo lo resucitar en el da final. 45 Escrito est en los Profetas: "Y todos sern enseados por Dios".[19] As que, todo aquel que oye al Padre y aprende de l, viene a m. 46 No que alguien haya visto al Padre; solo aquel que viene de Dios, ese ha visto al Padre.[20] 47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en m[21] tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de vida.[22] 49 Vuestros padres comieron el man en el desierto, y aun as murieron. 50 Este es el pan que desciende del cielo para que no muera quien coma de l. 51 Yo soy el pan vivo que descendi del cielo; si alguien come de este pan, vivir para siempre; y el pan que yo dar es mi carne, la cual yo dar por la vida del mundo. 
52 Entonces los judos discutan entre s, diciendo: 
--Cmo puede este darnos a comer su carne?[23] 
53 Jess les dijo: 
--De cierto, de cierto os digo: Si no comis la carne del Hijo del hombre y bebis su sangre, no tenis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitar en el da final,[24] 55 porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en m y yo en l.[25] [26] 57 As como me envi el Padre viviente y yo vivo por el Padre, tambin el que me come vivir por m. 58 Este es el pan que descendi del cielo; no como vuestros padres, que comieron el man y murieron; el que come este pan vivir eternamente. 
59 Estas cosas dijo en Capernam, enseando en una sinagoga. 

Palabras de vida eterna

60 Al oir esto, muchos de sus discpulos dijeron: 
--Dura es esta palabra; quin la puede oir?[27] 
61 Sabiendo Jess en s mismo que sus discpulos murmuraban de esto, les dijo: 
--Esto os escandaliza? 62 Pues qu, si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba primero?[28] 63 El espritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espritu y son vida. 64 Pero hay algunos de vosotros que no creen --porque Jess saba desde el principio quines eran los que no crean y quin lo haba de entregar--.[29] 
65 Y dijo: 
--Por eso os he dicho que ninguno puede venir a m, si no le es dado del Padre. 
66 Desde entonces muchos de sus discpulos volvieron atrs y ya no andaban con l. 67 Dijo entonces Jess a los doce: 
--Queris acaso iros tambin vosotros? 
68 Le respondi Simn Pedro: 
--Seor, a quin iremos? T tienes palabras de vida eterna. 69 Y nosotros hemos credo y conocido que t eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.[30] 
70 Jess les respondi: 
--No os he escogido yo a vosotros los doce,[31] y uno de vosotros es diablo? 
71 Hablaba de Judas Iscariote hijo de Simn, porque l era el que lo iba a entregar, y era uno de los doce.[32] 
						 NOTAS:

1. 6.1 El Mar de Galilea tambin se llamaba Mar de Tiberias (o Tiberades; cf. 6.23; 21.1), o Lago de Genesaret (Lc 5.1), nombres tomados respectivamente de dos ciudades. 
2. 6.4 Acerca de las Pascuas mencionadas en Jn, vase Jn 2.13 n. 
3. 6.7 Doscientos denarios de pan: El denario era la paga normal por un da de trabajo. 
4. 6.9 Panes de cebada: como en el milagro de Eliseo (2 R 4.42-44). 
5. 6.11 Despus de dar gracias: Segn la costumbre juda, el que preside una comida toma el pan y dice: "Bendito seas t, Seor, Dios nuestro, Rey del universo, que produces el pan de la tierra". Los dems responden: "Amn". Luego parte el pan y lo distribuye. 
6. 6.14 Sobre este Profeta, vase Jn 1.21 nota x. 
7. 6.15 Acerca de la realeza de Jess, vase Jn 1.49 nota s. 
8. 6.19 Veinticinco o treinta estadios: cinco o seis kilmetros. El estadio equivala a 180 m. La mayor anchura del mar (este-oeste) era de poco ms de 10 km, y su mayor longitud (norte-sur), de unos 20 km. 
9. 6.21 Lo recibieron con gusto: otra posible traduccin: quisieron recibirlo. 
10. 6.25-59 Este discurso, sin paralelo en los evangelios sinpticos, desarrolla temas centrales de Jn, partiendo del simbolismo del pan. El alimento permanente ofrecido por Dios a los hombres no fue el man, sino que es Jess, el pan que ha descendido del cielo. 
11. 6.29 Acerca del concepto de creer en Jn, vase Jn 1.12 nota k. 
12. 6.31 Sal 78.24; cf. tambin Ex 16.4,15; Neh 9.15. 
13. 6.35 Es caracterstico de la enseanza de este evangelio que Jess se identifica con los bienes que l da u ofrece al hombre: el pan, la luz (8.12), la Puerta de las Ovejas (10.7,9), la vida (11.25), el camino (14.6), la verdad (14.6). Las palabras yo soy, con que comienza en este evangelio una serie de afirmaciones hechas por Jess acerca de s mismo, recuerdan las palabras con las que Dios se revel a Moiss (Ex 3.14). 
14. 6.37 Jn 10.29; 17.6-9,24; 18.9. 
15. 6.39 Jn 10.28-29; 17.12; 18.9. 
16. 6.40 Ver y creer son dos verbos muy importantes en Jn. Con frecuencia van juntos (cf. 20.3-8). En otras ocasiones hay que suplir uno de ellos (cf. 3.14). Toms no crea porque no haba visto (20.25), pero Jess le dijo que seran bienaventurados los que creyeran sin ver (20.29). Ver al Hijo significa reconocer a Jess como el Cristo. Vase Jn 1.12 nota k. 
17. 6.42 Mt 13.55; Mc 6.3; Lc 4.22. 
18. 6.44 Jn 6.65; cf. Mt 11.27; Lc 10.22. 
19. 6.45 Is 54.13; cf. Jer 31.33-34. 
20. 6.46 Jn 1.18. 
21. 6.47 Sobre creer en Jn, vase Jn 1.12 nota k. 
22. 6.48 Sobre la identificacin de Jess con el pan, vase Jn 6.35 n. 
23. 6.52 Sobre esta reaccin de la gente, vase Jn 3.3-4 n. 
24. 6.54 Cf. Jn 4.13-14. 
25. 6.51-56 Cf. Mt 26.26-29; Mc 14.22-25; Lc 22.14-22; tambin 1 Co 11.23-26. 
26. 6.56 Cf. Jn 15.4-10; 1 Jn 3.24. 
27. 6.60 El rechazo que provocan las palabras de Jess no se debe nicamente a la idea de comer su carne y su sangre (cf. Lv 3.17), sino sobre todo al hecho de que l se declara como el nico que puede dar la verdadera vida. 
28. 6.62 Jn 3.13; 16.28. 
29. 6.64 Jn 6.71; 13.11. 
30. 6.68-69 Mt 16.16; Mc 8.29; Lc 9.20. T eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente: otros ms. dicen: t eres el santo de Dios, y otros: t eres el Cristo, el santo de Dios. 
31. 6.70 Doce: Cf. Mt 10.1-4 y paralelos. 
32. 6.71 Jn 13.2-4, 21-30; 18.2-3. 

Juan 7


Incredulidad de los hermanos de Jess

1 Despus de esto andaba Jess en Galilea, pues no quera andar en Judea, porque los judos[1] intentaban matarlo. 2 Estaba cerca la fiesta de los judos, la de los Tabernculos,[2] 3 y le dijeron sus hermanos:[3] 
--Sal de aqu, y vete a Judea, para que tambin tus discpulos vean las obras que haces, 4 porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifistate al mundo. 
5 Ni aun sus hermanos crean en l. 6 Entonces Jess les dijo: 
--Mi tiempo[4] an no ha llegado, pero vuestro tiempo siempre est preparado. 7 No puede el mundo odiaros a vosotros; pero a m me odia, porque yo testifico de l, que sus obras son malas. 8 Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todava a esa fiesta, porque mi tiempo an no se ha cumplido. 
9 Y habindoles dicho esto se qued en Galilea. 

Jess en la fiesta de los Tabernculos

10 Pero despus que sus hermanos subieron, entonces l tambin subi a la fiesta, no abiertamente, sino como en secreto. 11 Y lo buscaban los judos en la fiesta, y decan: 
--Dnde estar aquel? 
12 Y haba mucha murmuracin acerca de l entre la multitud, pues unos decan: "Es bueno"; pero otros decan: "No, sino que engaa al pueblo". 13 Sin embargo, ninguno hablaba abiertamente de l por miedo a los judos.[5] 
14 Pero a la mitad de la fiesta subi Jess al templo, y enseaba. 15 Y se admiraban los judos, diciendo: 
--Cmo sabe este letras sin haber estudiado? 
16 Jess les respondi y dijo: 
--Mi doctrina no es ma, sino de aquel que me envi. 17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocer si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta. 18 El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que lo envi, este es verdadero y no hay en l injusticia. 19 No os dio Moiss la Ley? Sin embargo, ninguno de vosotros la cumple. Por qu intentis matarme? 
20 Respondi la multitud y dijo: 
--Demonio tienes, quin intenta matarte?[6] 
21 Jess respondi y les dijo: 
--Una obra hice y todos os admiris.[7] 22 Por cierto, Moiss os dio la circuncisin[8] --no porque sea de Moiss, sino de los padres--[9] y en sbado[10] circuncidis al hombre. 23 Si recibe el hombre la circuncisin en sbado, para que la Ley de Moiss no sea quebrantada, os enojis conmigo porque en sbado san completamente a un hombre? 24 No juzguis segn las apariencias, sino juzgad con justo juicio.[11] 

Es este el Cristo?

25 Decan entonces unos de Jerusaln: 
--No es a este a quien buscan para matarlo? 26 Pues mirad, habla pblicamente y no le dicen nada. Habrn reconocido en verdad las autoridades que este es el Cristo? 27 Pero este, sabemos de dnde es; sin embargo, cuando venga el Cristo, nadie sabr de dnde es.[12] 
28 Jess entonces, enseando en el templo, alz la voz y dijo: 
--A m me conocis y sabis de dnde soy; no he venido de m mismo, pero el que me envi, a quien vosotros no conocis, es verdadero. 29 Pero yo lo conozco, porque de l procedo, y l me envi. 
30 Entonces intentaban prenderlo; pero ninguno le ech mano, porque an no haba llegado su hora.[13] 31 Y muchos de la multitud creyeron en l y decan: 
--El Cristo, cuando venga, har ms seales que las que este hace? 

Los fariseos envan guardias para detener a Jess

32 Los fariseos oyeron a la gente que murmuraba de l estas cosas. Entonces los principales sacerdotes y los fariseos enviaron guardias para que lo prendieran. 33 Y Jess dijo: 
--Todava estar con vosotros algn tiempo, y luego ir al que me envi. 34 Me buscaris, pero no me hallaris, y a donde yo estar, vosotros no podris ir.[14] 
35 Entonces los judos dijeron entre s: 
--Adnde se ir este, que no lo hallaremos? Se ir a los dispersos entre los griegos y ensear a los griegos? 36 Qu significa esto que dijo: "Me buscaris, pero no me hallaris, y a donde yo estar, vosotros no podris ir"? 

Ros de agua viva

37 En el ltimo y gran da de la fiesta,[15] Jess se puso en pie y alz la voz, diciendo: 
--Si alguien tiene sed, venga a m y beba. 38 El que cree en m, como dice la Escritura, de su interior brotarn ros de agua viva.[16] 
39 Esto dijo del Espritu que haban de recibir los que creyeran en l, pues an no haba venido el Espritu Santo, porque Jess no haba sido an glorificado.[17] 

Divisin entre la gente

40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decan: "Verdaderamente este es el Profeta".[18] 41 Otros decan: "Este es el Cristo". Pero algunos decan: "De Galilea ha de venir el Cristo? 42 No dice la Escritura que de la descendencia de David,[19] y de la aldea de Beln,[20] de donde era David, ha de venir el Cristo?" 43 Hubo entonces divisin entre la gente a causa de l. 44 Y algunos de ellos queran prenderlo, pero ninguno le ech mano. 

Nunca nadie ha hablado as!

45 Los guardias vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos. Entonces estos les preguntaron: 
--Por qu no lo habis trado? 
46 Los guardias respondieron: 
--Jams hombre alguno ha hablado como este hombre! 
47 Entonces los fariseos les preguntaron: 
--Tambin vosotros habis sido engaados? 48 Acaso ha credo en l alguno de los gobernantes o de los fariseos? 49 Pero esta gente que no sabe la Ley, maldita es.[21] 
50 Les dijo Nicodemo, el que vino a l de noche,[22] el cual era uno de ellos: 
51 --Juzga acaso nuestra Ley a un hombre si primero no lo oye y sabe lo que ha hecho? 
52 Respondieron y le dijeron: 
--Eres t tambin galileo? Escudria y ve que de Galilea nunca se ha levantado un profeta.[23] 
						 NOTAS:

1. 7.1 Los judos: Vase Jn 1.19 n. 
2. 7.2 Tabernculos: Esta fiesta la celebraban los israelitas al trmino de la cosecha. Construan enramadas, para recordar la vida de sus antepasados en el desierto despus de la salida de Egipto (cf. Lv 23.33-43; Dt 16.13). 
3. 7.3 Sus hermanos: Vase Mt 12.46 n. 
4. 7.6 Mi tiempo: Vase Jn 2.4 nota e. 
5. 7.13 Los judos: Vase Jn 1.19 n. 
6. 7.20 Cf. Mc 3.22,30. 
7. 7.21 Jn 5.1-16. 
8. 7.22 Circuncisin: Gn 17.10-27; Lv 12.3. 
9. 7.22 Gn 17.10; 21.4. 
10. 7.22 El rito de la circuncisin se practica a los ocho das de nacido el nio, aunque sea sbado. 
11. 7.24 Cf. Lv 19.15. 
12. 7.27 Algunos decan que el Mesas permanecera oculto hasta que Elas viniera y lo diera a conocer. 
13. 7.30 Su hora: Vase Jn 2.4 nota e. 
14. 7.34 Sobre esta manera de hablar tan propia de Jess, vase Jn 3.3-4 n. 
15. 7.37 ltimo y gran da: Durante esta fiesta (cf. 7.2), cada da se llevaba agua al templo desde el estanque de Silo. Un coro repeta Is 12.3, y luego el sacerdote verta el agua en tierra. Vase 4.10 n. 
16. 7.37-38 Is 55.1; Jn 4.14. Cf. Sal 78.15-16; 105.41; Pr 18.4; Is 58.11. 
17. 7.39 Glorificado: alusin a la muerte y resurreccin de Jess (cf. Jn 12.16,23). 
18. 7.40 El Profeta: Vase Jn 1.21 nota x. 
19. 7.42 2 S 7.12-13; Sal 89.3-4; 132.11-12. 
20. 7.42 Miq 5.2. 
21. 7.49 Dt 27.26; 28.15; Sal 119.21. 
22. 7.50 Jn 3.1-10. 
23. 7.52 Nunca se ha levantado un profeta: De hecho, el profeta Jons era originario de Galilea (cf. 2 R 14.25). 

Juan 8


La mujer adltera 

53 Y cada uno se fue a su casa, 

Tabla - Los Yo Soy de la Biblia

1 [1] pero Jess se fue al Monte de los Olivos. 2 Por la maana volvi al templo, y todo el pueblo vino a l; y sentndose, les enseaba. 3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio y, ponindola en medio, 4 le dijeron: 
--Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio, 5 y en la Ley nos mand Moiss apedrear a tales mujeres.[2] T, pues, qu dices? 
6 Esto decan probndolo, para tener de qu acusarlo.[3] Pero Jess, inclinado hacia el suelo, escriba en tierra con el dedo. 7 Y como insistieran en preguntarle, se enderez y les dijo: 
--El que de vosotros est sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.[4] 
8 E inclinndose de nuevo hacia el suelo, sigui escribiendo en tierra. 9 Pero ellos, al oir esto, acusados por su conciencia, fueron saliendo uno a uno, comenzando desde los ms viejos hasta los ms jvenes; solo quedaron Jess y la mujer que estaba en medio. 10 Enderezndose Jess y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: 
--Mujer, dnde estn los que te acusaban? Ninguno te conden? 
11 Ella dijo: 
--Ninguno, Seor. 
Entonces Jess le dijo: 
--Ni yo te condeno; vete y no peques ms.[5] 

Jess, la luz del mundo

12 Otra vez Jess les habl, diciendo: 
--Yo soy la luz del mundo;[6] el que me sigue no andar en tinieblas, sino que tendr la luz de la vida.[7] 
13 Entonces los fariseos le dijeron: 
--T das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es vlido.[8] 
14 Respondi Jess y les dijo: 
--Aunque yo doy testimonio acerca de m mismo, mi testimonio es vlido, porque s de dnde he venido y a dnde voy; pero vosotros no sabis de dnde vengo ni a dnde voy. 15 Vosotros juzgis segn la carne; yo no juzgo a nadie. 16 Y si yo juzgo, mi juicio es segn la verdad, porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que me envi. 17 Y en vuestra Ley est escrito que el testimonio de dos hombres es vlido.[9] 18 Yo soy el que doy testimonio de m mismo. Tambin el Padre que me envi da testimonio de m.[10] 
19 Ellos le dijeron: 
--Dnde est tu padre? 
Respondi Jess: 
--Ni a m me conocis, ni a mi Padre; si a m me conocierais, tambin a mi Padre conocerais.[11] 
20 Estas palabras habl Jess en el lugar de las ofrendas,[12] enseando en el templo; y nadie lo prendi, porque an no haba llegado su hora.[13] 

A donde yo voy, vosotros no podis ir

21 Otra vez les dijo Jess: 
--Yo me voy, y me buscaris, pero en vuestro pecado moriris; a donde yo voy, vosotros no podis ir.[14] 
22 Decan entonces los judos: 
--Acaso pensar matarse, que dice: "A donde yo voy, vosotros no podis ir"? 
23 Y les dijo: 
--Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.[15] 24 Por eso os dije que moriris en vuestros pecados; si no creis que yo soy,[16] en vuestros pecados moriris. 
25 Entonces le dijeron: 
--T, quin eres? 
Entonces Jess les dijo: 
--Lo que desde el principio os he dicho.[17] 26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envi es verdadero, y yo, lo que he odo de l, esto hablo al mundo. 
27 Pero no entendieron que les hablaba del Padre. 
28 Les dijo, pues, Jess: 
--Cuando hayis levantado al Hijo del hombre,[18] entonces conoceris que yo soy[19] y que nada hago por m mismo, sino que, segn me ense el Padre, as hablo, 29 porque el que me envi, conmigo est; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada. 
30 Al hablar l estas cosas, muchos creyeron en l. 

La verdad os har libres

31 Dijo entonces Jess a los judos que haban credo en l: 
--Si vosotros permanecis en mi palabra, seris verdaderamente mis discpulos; 32 y conoceris la verdad y la verdad os har libres.[20] 
33 Le respondieron: 
--Descendientes de Abraham somos[21] y jams hemos sido esclavos de nadie. Cmo dices t: "Seris libres"? 
34 Jess les respondi: 
--De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado, esclavo es del pecado.[22] 35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo s queda para siempre. 36 As que, si el Hijo os liberta, seris verdaderamente libres.[23] 37 S que sois descendientes de Abraham; sin embargo intentis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros. 38 Yo hablo lo que he visto estando junto al Padre, y vosotros hacis lo que habis odo junto a vuestro padre. 

Sois de vuestro padre el diablo

39 Respondieron y le dijeron: 
--Nuestro padre es Abraham. 
Jess les dijo: 
--Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham harais. 40 Pero ahora intentis matarme a m, que os he hablado la verdad, la cual he odo de Dios. No hizo esto Abraham. 41 Vosotros hacis las obras de vuestro padre. 
Entonces le dijeron: 
--Nosotros no hemos nacido de fornicacin! Un padre tenemos: Dios![24] 
42 Jess entonces les dijo: 
--Si vuestro padre fuera Dios, entonces me amarais, porque yo de Dios he salido y he venido, pues no he venido de m mismo, sino que l me envi. 43 Por qu no entendis mi lenguaje? Porque no podis escuchar mi palabra. 44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo,[25] y los deseos de vuestro padre queris hacer. l ha sido homicida desde el principio[26] y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en l. Cuando habla mentira, de suyo habla, pues es mentiroso y padre de mentira. 45 Pero a m, que digo la verdad, no me creis. 46 Quin de vosotros puede acusarme de pecado?[27] Y si digo la verdad, por qu vosotros no me creis? 47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las os vosotros, porque no sois de Dios. 

La preexistencia de Cristo

48 Respondieron entonces los judos, y le dijeron: 
--No decimos bien nosotros, que t eres samaritano[28] y que tienes demonio?[29] 
49 Respondi Jess: 
--Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonris. 50 Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca y juzga. 51 De cierto, de cierto os digo que el que guarda mi palabra nunca ver muerte. 
52 Entonces los judos le dijeron: 
--Ahora nos convencemos de que tienes demonio. Abraham muri, y los profetas; y t dices: "El que guarda mi palabra nunca sufrir muerte".[30] 53 Eres t acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual muri? Tambin los profetas murieron! Quin crees que eres? 
54 Respondi Jess: 
--Si yo me glorifico a m mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decs que es vuestro Dios. 55 Vosotros no lo conocis. Yo s lo conozco y, si digo que no lo conozco, sera mentiroso como vosotros; pero lo conozco y guardo su palabra. 56 Abraham, vuestro padre, se goz de que haba de ver mi da; y lo vio y se goz.[31] 
57 Entonces le dijeron los judos: 
--An no tienes cincuenta aos, y has visto a Abraham?[32] 
58 Jess les dijo: 
--De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuera, yo soy.[33] 
59 Tomaron entonces piedras para arrojrselas,[34] pero Jess se escondi y sali del templo y, atravesando por en medio de ellos, se fue. 
						 NOTAS:

1. 7.53--8.11 Este texto no aparece en la mayora de los manuscritos; otros lo incorporan en lugar diferente. El relato parece haber sido una historia conservada primero en forma independiente y luego incluida aqu. La narracin interrumpida en 7.52 contina en 8.12. 
2. 8.5 Lv 20.10; Dt 22.22-24. 
3. 8.6 Cf. Mt 22.15-22 y paralelos. Si Jess se pronunciaba en favor de la mujer, podran acusarlo de no tomar en serio la Ley mosaica; si se declaraba en favor de la pena de muerte, entrara en conflicto con las autoridades romanas (cf. Jn 18.31). 
4. 8.7 Cf. Dt 17.7. 
5. 8.11 Cf. Jn 3.17; 12.47. 
6. 8.12 Luz del mundo: Vase Jn 1.9 n. 
7. 8.12 En la fiesta de los Tabernculos (cf. 7.10), cuatro enormes candelabros con lmparas de aceite iluminaban el rea del templo. Cf. tambin Jn 1.5; 9.5. 
8. 8.13 Cf. Jn 5.31 y vase 5.32 n. 
9. 8.17 Dt 17.6; 19.15. 
10. 8.14-18 Jn 5.31-37; 1 Jn 5.9. 
11. 8.19 Jn 14.7; 16.3. 
12. 8.20 Lugar de las ofrendas: En el templo haba un conjunto de 13 cofres, donde la gente echaba sus ofrendas. 
13. 8.20 Su hora: Vase Jn 2.4 nota e. 
14. 8.21 Sobre esta manera de hablar de Jess, cf. Jn 7.33-36; vase tambin Jn 3.3-4 n. 
15. 8.23 Jn 3.31; 17.14. 
16. 8.24 En algunos lugares del evangelio (8.24,28; 13.19; 18.5), Jess usa la expresin Yo soy, sin ms determinacin. Por una parte, recuerda la frmula de identificacin de un enviado, al presentarse en su lugar de destino. Por otra, alude a frmulas divinas de identificacin: Ex 3.14-15; Is 43.11; 45.5; 48.12. Vase tambin Jn 6.35 n. 
17. 8.25 Lo que desde el principio os he dicho: otra posible traduccin: en primer lugar, por qu he de hablar con vosotros? 
18. 8.28 Acerca de la muerte de Jess, vista como exaltacin, vase Jn 3.14 n. 
19. 8.28 Yo soy: Vase Jn 8.24 n. 
20. 8.32 Conocer la verdad es conocer el amor de Dios que se revela en Jess para salvar a los seres humanos, librndolos de la esclavitud del pecado (cf. 1.14,17; 3.21; 4.23-24; 17.17,19). 
21. 8.33 Mt 3.9; Lc 3.8. 
22. 8.34 Cf. Ro 6.16; 2 P 2.19. 
23. 8.36 Cf. Ro 6.16-18; Gl 5.1,13. 
24. 8.41 Cf. Is 63.16; 64.8. 
25. 8.44 Los semitas expresan a veces la idea de origen y posesin por medio de la relacin padre-hijo, en cuanto que el hijo reproduce las caractersticas de su padre. 
26. 8.44 Homicida desde el principio: Cf. 1 Jn 3.8. 
27. 8.46 Cf. 2 Co 5.21; Heb 4.15; 1 Jn 3.5. 
28. 8.48 Samaritano: Vase Jn 4.9 n. 
29. 8.48 Jn 7.20. 
30. 8.51-53 Sobre esta manera de hablar, propia de Jess, y la reaccin de la gente, vase Jn 3.3-4 n. 
31. 8.56 Segn algunas tradiciones judas, Abraham haba contemplado en una visin las cosas futuras. Tambin se interpretaba la risa de Abraham (Gn 17.16-17) como risa de alegra. 
32. 8.57 Sobre esta reaccin de los interlocutores, vase Jn 3.3-4 n. 
33. 8.58 Existir desde antes que existiera Abraham equivale a tener la misma existencia de Dios (cf. Jn 1.1,15; 10.30-33; Flp 2.6; Col 1.15). Vase tambin Jn 8.24 n. 
34. 8.59 Cf. Lv 24.15-16. 

Juan 9


Jess sana a un ciego de nacimiento

1 Al pasar Jess vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discpulos, diciendo: 
--Rab, quin pec, este o sus padres, para que haya nacido ciego?[1] 
3 Respondi Jess: 
--No es que pec este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en l. 4 Me es necesario hacer las obras del que me envi, mientras dura el da; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo.[2] 
6 Dicho esto, escupi en tierra, hizo lodo con la saliva y unt con el lodo los ojos del ciego,[3] 7 y le dijo: 
--Ve a lavarte en el estanque de Silo --que significa "Enviado"--. 
Entonces fue, se lav y regres viendo.[4] 8 Por eso, los vecinos y los que antes lo haban visto que era ciego, decan: 
--No es este el que se sentaba y mendigaba? 
9 Unos decan: "l es". Otros: "A l se parece". l deca: "Yo soy". 
10 Entonces le preguntaron: 
--Cmo te fueron abiertos los ojos? 
11 Respondi l y dijo: 
--Aquel hombre que se llama Jess hizo lodo, me unt los ojos y me dijo: "Ve al Silo y lvate". Fui, pues, me lav y recib la vista. 
12 Entonces le dijeron: 
--Dnde est l? 
l dijo: 
--No s. 

Los fariseos interrogan al ciego sanado

13 Llevaron ante los fariseos al que haba sido ciego. 14 Y era sbado[5] cuando Jess haba hecho el lodo y le haba abierto los ojos. 15 Volvieron, pues, a preguntarle tambin los fariseos cmo haba recibido la vista. l les dijo: 
--Me puso lodo sobre los ojos, me lav y veo. 
16 Entonces algunos de los fariseos decan: 
--Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el sbado. 
Otros decan: 
--Cmo puede un hombre pecador hacer estas seales? 
Y haba divisin entre ellos. 17 Entonces le preguntaron otra vez al ciego: 
--Qu dices t del que te abri los ojos? 
l contest: 
--Que es profeta. 
18 Pero los judos no creyeron que l haba sido ciego y que haba recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que haba recibido la vista, 19 y les preguntaron, diciendo: 
--Es este vuestro hijo, el que vosotros decs que naci ciego? Cmo, pues, ve ahora? 
20 Sus padres respondieron y les dijeron: 
--Sabemos que este es nuestro hijo y que naci ciego; 21 pero cmo ve ahora, no lo sabemos, o quin le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a l; l hablar por s mismo. 
22 Esto dijeron sus padres porque tenan miedo de los judos, por cuanto los judos ya haban acordado que si alguno confesaba que Jess era el Mesas, fuera expulsado de la sinagoga.[6] 23 Por eso dijeron sus padres: "Edad tiene, preguntadle a l". 
24 Llamaron nuevamente al hombre que haba sido ciego, y le dijeron: 
--Da gloria a Dios![7] Nosotros sabemos que ese hombre es pecador. 
25 Entonces l respondi y dijo: 
--Si es pecador, no lo s; una cosa s, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. 
26 Le volvieron a decir: 
--Qu te hizo? Cmo te abri los ojos? 
27 l les respondi: 
--Ya os lo he dicho y no habis escuchado, por qu lo queris oir otra vez? Queris tambin vosotros haceros sus discpulos? 
28 Entonces lo insultaron, y dijeron: 
--T eres su discpulo, pero nosotros, discpulos de Moiss somos. 29 Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moiss,[8] pero respecto a ese, no sabemos de dnde ha salido. 
30 Respondi el hombre y les dijo: 
--Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepis de dnde ha salido, y a m me abri los ojos. 31 Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ese oye.[9] 32 Nunca se ha odo decir que alguien abriera los ojos a uno que naci ciego. 33 Si este no viniera de Dios, nada podra hacer. 
34 Respondieron y le dijeron: 
--T naciste del todo en pecado,[10] y nos enseas a nosotros? 
Y lo expulsaron. 

Ceguera espiritual

35 Oy Jess que lo haban expulsado y, hallndolo, le dijo: 
--Crees t en el Hijo de Dios?[11] 
36 Respondi l y dijo: 
--Quin es, Seor, para que crea en l? 
37 Le dijo Jess: 
--Pues lo has visto; el que habla contigo, ese es. 
38 Y l dijo: 
--Creo, Seor --y lo ador. 
39 Dijo Jess: 
--Para juicio he venido yo a este mundo, para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. 
40 Entonces algunos de los fariseos que estaban con l, al oir esto, le dijeron: 
--Acaso tambin nosotros somos ciegos?[12] 
41 Jess les respondi: 
--Si fuerais ciegos no tendrais pecado, pero ahora, porque decs: "Vemos", vuestro pecado permanece. 
						 NOTAS:

1. 9.2 En la Biblia aparece expresada, por una parte, la idea de la responsabilidad colectiva en el bien y en el mal (Ex 20.5-6; 34.6-7; Nm 14.18; Dt 5.9-10; Jer 32.18; Ro 5.12-21) y, por otra, la de la responsabilidad personal (Dt 24.16; Ez 18.2-20). Jess afirma que en este caso se va a mostrar el poder de Dios para sanar. 
2. 9.5 Jn 1.5-9 (vase Jn 1.9 n.); 8.12; cf. Is 49.6. El devolver la vista al ciego tiene tambin un valor simblico: muestra que Jess es la verdadera luz del mundo. 
3. 9.6 Cf. Mc 7.33. 
4. 9.7 Silo: estanque situado en el extremo sur de Jerusaln (vase Jn 7.37-38 nota o). 
5. 9.14 Tanto amasar lodo como curar eran trabajos prohibidos en sbado. 
6. 9.22 La expulsin de la sinagoga traa graves consecuencias religiosas y sociales. 
7. 9.24 Cf. Jos 7.19. 
8. 9.29 Ex 33.11. 
9. 9.31 Sal 66.18; Pr 15.29. 
10. 9.34 Acerca de relacionar la enfermedad con el pecado, vase 9.2 n. 
11. 9.35 Hijo de Dios: Vase Jn 1.49 nota r. 
12. 9.39-40 Acerca de esta pregunta, vase Jn 3.3-4 n. 

Juan 10


Parbola del redil

1 "De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrn y salteador. 2 Pero el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. 3 A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre y las saca. 4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. 5 Pero al extrao no seguirn, sino que huirn de l, porque no conocen la voz de los extraos. 6 Esta alegora les dijo Jess, pero ellos no entendieron qu era lo que les quera decir. 

Jess, el buen pastor

7 Volvi, pues, Jess a decirles: 
--De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.[1] 8 Todos los que antes de m vinieron, ladrones son y salteadores,[2] pero no los oyeron las ovejas. 9 Yo soy la puerta:[3] el que por m entre ser salvo; entrar y saldr, y hallar pastos. 10 El ladrn no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. 
11 "Yo soy el buen pastor;[4] el buen pastor su vida da por las ovejas. 12 Pero el asalariado, que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13 As que el asalariado huye porque es asalariado y no le importan las ovejas. 
14 "Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mas me conocen, 15 as como el Padre me conoce y yo conozco al Padre;[5] y pongo mi vida por las ovejas. 16 Tengo, adems, otras ovejas que no son de este redil;[6] a esas tambin debo atraer y oirn mi voz, y habr un rebao y un pastor. 17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar. 18 Nadie me la quita, sino que yo de m mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recib de mi Padre. 
19 Volvi a haber divisin entre los judos por estas palabras. 20 Muchos de ellos decan: 
--Demonio tiene y est fuera de s. Por qu lo os?[7] 
21 Decan otros: 
--Estas palabras no son de endemoniado. Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?[8] 

Los judos rechazan a Jess

22 Se celebraba en Jerusaln la fiesta de la Dedicacin.[9] Era invierno, 23 y Jess andaba en el templo por el prtico de Salomn.[10] 24 Lo rodearon los judos y le dijeron: 
--Hasta cundo nos tendrs en suspenso? Si t eres el Cristo, dnoslo abiertamente.[11] 
25 Jess les respondi: 
--Os lo he dicho, y no creis.[12] Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de m; 26 pero vosotros no creis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27 Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen;[13] 28 yo les doy vida eterna y no perecern jams, ni nadie las arrebatar de mi mano. 29 Mi Padre, que me las dio, mayor que todos es, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30 El Padre y yo uno somos. 
31 Entonces los judos volvieron a tomar piedras para apedrearlo.[14] 32 Jess les respondi: 
--Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; por cul de ellas me apedreis? 
33 Le respondieron los judos, diciendo: 
--Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia,[15] porque t, siendo hombre, te haces Dios. 
34 Jess les respondi: 
--No est escrito en vuestra Ley:[16] "Yo dije, dioses sois"? 35 Si llam dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), 36 al que el Padre santific[17] y envi al mundo, vosotros decs: "T blasfemas", porque dije: "Hijo de Dios soy"? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creis. 38 Pero si las hago, aunque no me creis a m, creed a las obras, para que conozcis y creis que el Padre est en m y yo en el Padre.[18] 
39 Intentaron otra vez prenderlo, pero l se escap de sus manos. 
40 Y se fue de nuevo al otro lado del Jordn, al lugar donde primero haba estado bautizando Juan,[19] y se qued all. 41 Muchos acudan a l, y decan: 
--Juan, a la verdad, ninguna seal hizo; pero todo lo que Juan dijo de este[20] era verdad. 
42 Y muchos creyeron en l all. 
						 NOTAS:

1. 10.7 Sobre esta figura, vase Jn 6.35 n. 
2. 10.8 Jess alude a aquellos que se presentaban como mesas y salvadores del pueblo (cf. Jer 23.1-2; Ez 34.2-3). 
3. 10.9 Jn 14.6. 
4. 10.11 La imagen del pastor se aplica en el AT a Dios y al gobernante (Sal 23.1; Is 40.11; Jer 23.1-6; Ez 34.11-31; 37.24); en el NT, a Cristo (Mt 9.36; 18.12-14; Mc 6.34; Lc 15.4-7; Heb 13.20; 1 P 2.25; 5.4; Ap 7.17) y a los pastores de la iglesia (vase Jn 21.15 n.). 
5. 10.15 Mt 11.27; Lc 10.22. 
6. 10.16 Jn 11.52; 17.20; Ef 2.11-22; 1 P 2.25. 
7. 10.20 Jn 7.20. 
8. 10.21 Jn 9.1-41. 
9. 10.22 La fiesta de la Dedicacin, celebrada durante ocho das en diciembre, conmemora la restauracin y consagracin del templo de Jerusaln por Judas Macabeo en 164 a.C., despus de haber sido profanado por Antoco Epfanes (cf. Dn 9.27; 11.31). 
10. 10.23 Prtico de Salomn: un prtico o galera al oriente del templo, en el lado interior del muro que lo rodeaba (cf. Hch 3.11; 5.12). 
11. 10.24 La afirmacin de Jess: Yo soy el buen pastor, aluda ya a su misin y responda de antemano a la pregunta de los judos. Cf. Jer 23.1-6; Ez 34.11-31; 37.24. 
12. 10.24-25 Jn 8.24,28,58; cf. Lc 22.67. 
13. 10.27 Cf. v. 3-4. 
14. 10.30-31 Jn 5.17-18; 8.58-59. 
15. 10.33 Mt 26.65; Mc 14.64; Lc 22.70-71; cf. Lv 24.15-16. 
16. 10.34 Sal 82.6. En algunos casos, como aqu, la palabra Ley designa al AT en general. Cf. Jn 12.34. 
17. 10.36 Cf. Jn 17.19; Heb 5.5. 
18. 10.38 Jn 14.10-11; 17.21; 1 Jn 3.24; 4.15. 
19. 10.40 Jn 1.28. 
20. 10.41 Jn 1.26-36. 

Juan 11


Muerte de Lzaro

1 Estaba enfermo uno llamado Lzaro, de Betania,[1] la aldea de Mara y de Marta, su hermana.[2] 2 (Mara, cuyo hermano Lzaro estaba enfermo, fue la que ungi al Seor con perfume y le sec los pies con sus cabellos).[3] 3 Enviaron, pues, las hermanas a decir a Jess: 
--Seor, el que amas est enfermo. 
4 Jess, al orlo, dijo: 
--Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. 
5 Y amaba Jess a Marta, a su hermana y a Lzaro. 6 Cuando oy, pues, que estaba enfermo, se qued dos das ms en el lugar donde estaba. 7 Luego, despus de esto, dijo a los discpulos: 
--Vamos de nuevo a Judea.[4] 
8 Le dijeron los discpulos: 
--Rab, hace poco los judos intentaban apedrearte,[5] y otra vez vas all? 
9 Respondi Jess: 
--No tiene el da doce horas? El que anda de da no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en l.[6] 
11 Dicho esto, agreg: 
--Nuestro amigo Lzaro duerme, pero voy a despertarlo. 
12 Dijeron entonces sus discpulos: 
--Seor, si duerme, sanar. 
13 Jess deca esto de la muerte de Lzaro, pero ellos pensaron que hablaba del reposar del sueo.[7] 14 Entonces Jess les dijo claramente: 
--Lzaro ha muerto, 15 y me alegro por vosotros de no haber estado all, para que creis; pero vamos a l. 
16 Dijo entonces Toms, llamado Ddimo,[8] a sus condiscpulos: 
--Vamos tambin nosotros, para que muramos con l. 

Jess, la resurreccin y la vida

17 Lleg, pues, Jess y hall que haca ya cuatro das que Lzaro estaba en el sepulcro. 18 Betania estaba cerca de Jerusaln, como a quince estadios,[9] 19 y muchos de los judos haban venido a Marta y a Mara, para consolarlas por su hermano. 20 Entonces Marta, cuando oy que Jess llegaba, sali a encontrarlo, pero Mara se qued en casa. 21 Marta dijo a Jess: 
--Seor, si hubieras estado aqu, mi hermano no habra muerto. 22 Pero tambin s ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dar. 
23 Jess le dijo: 
--Tu hermano resucitar. 
24 Marta le dijo: 
--Yo s que resucitar en la resurreccin, en el da final.[10] 
25 Le dijo Jess: 
--Yo soy la resurreccin y la vida; el que cree en m, aunque est muerto, vivir.[11] 26 Y todo aquel que vive y cree en m, no morir eternamente.[12] Crees esto? 
27 Le dijo: 
--S, Seor; yo he credo que t eres el Cristo, el Hijo de Dios,[13] que has venido al mundo.[14] 

Jess llora ante la tumba de Lzaro

28 Habiendo dicho esto, fue y llam a Mara su hermana, dicindole en secreto: 
--El Maestro est aqu, y te llama. 
29 Ella, cuando lo oy, se levant de prisa y fue a l. 30 Jess todava no haba entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta lo haba encontrado. 31 Entonces los judos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que Mara se haba levantado de prisa y haba salido, la siguieron, diciendo: 
--Va al sepulcro, a llorar all. 
32 Mara, cuando lleg a donde estaba Jess, al verlo, se postr a sus pies, dicindole: 
--Seor, si hubieras estado aqu, no habra muerto mi hermano. 
33 Jess entonces, al verla llorando y a los judos que la acompaaban, tambin llorando, se estremeci en espritu y se conmovi, 34 y pregunt: 
--Dnde lo pusisteis? 
Le dijeron: 
--Seor, ven y ve. 
35 Jess llor. 36 Dijeron entonces los judos: 
--Mirad cunto lo amaba! 
37 Y algunos de ellos dijeron: 
--No poda este, que abri los ojos al ciego,[15] haber hecho tambin que Lzaro no muriera? 

Resurreccin de Lzaro

38 Jess, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva y tena una piedra puesta encima. 39 Dijo Jess: 
--Quitad la piedra. 
Marta, la hermana del que haba muerto, le dijo: 
--Seor, hiede ya, porque lleva cuatro das. 
40 Jess le dijo: 
--No te he dicho que si crees vers la gloria de Dios?[16] 
41 Entonces quitaron la piedra de donde haba sido puesto el muerto. Y Jess, alzando los ojos a lo alto, dijo: 
--Padre, gracias te doy por haberme odo. 42 Yo s que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que est alrededor, para que crean que t me has enviado. 
43 Y habiendo dicho esto, clam a gran voz: 
--Lzaro, ven fuera! 
44 Y el que haba muerto sali, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jess les dijo: 
--Desatadlo y dejadlo ir. 

El complot para matar a Jess



(Mt 26.1-5; Mc 14.1-2; Lc 22.1-2)

45 Entonces muchos de los judos que haban ido para acompaar a Mara y vieron lo que haba hecho Jess, creyeron en l. 46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jess haba hecho. 47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el Concilio,[17] y dijeron: 
--Qu haremos?, pues este hombre hace muchas seales. 48 Si lo dejamos as, todos creern en l, y vendrn los romanos y destruirn nuestro lugar santo y nuestra nacin. 
49 Entonces Caifs, uno de ellos, Sumo sacerdote aquel ao,[18] les dijo: 
--Vosotros no sabis nada, 50 ni os dais cuenta de que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nacin perezca. 
51 Esto no lo dijo por s mismo, sino que como era el Sumo sacerdote aquel ao, profetiz que Jess haba de morir por la nacin; 52 y no solamente por la nacin, sino tambin para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.[19] 53 As que desde aquel da acordaron matarlo. 
54 Por eso, Jess ya no andaba abiertamente entre los judos, sino que se alej de all a la regin contigua al desierto, a una ciudad llamada Efran,[20] y se qued all con sus discpulos. 
55 Se acercaba la Pascua de los judos, y muchos subieron de aquella regin a Jerusaln, antes de la Pascua,[21] para purificarse. 56 Buscaban a Jess y se preguntaban unos a otros en el templo: 
--Qu os parece? No vendr a la fiesta? 
57 Los principales sacerdotes y los fariseos haban dado orden de que si alguno se enteraba de dnde estaba, informara de ello, para prenderlo. 
						 NOTAS:

1. 11.1 Betania: poblacin a unos 3 km al oriente de Jerusaln (cf. v. 18). 
2. 11.1 Lc 10.38-39. 
3. 11.2 Cf. Jn 12.3. 
4. 11.7 En este momento, Jess y sus discpulos se encontraban en Perea, al oriente del ro Jordn (Jn 10.40). 
5. 11.8 Jn 8.59; 10.31. 
6. 11.9-10 Jn 12.35. 
7. 11.11-13 Tanto en hebreo como en griego se usa el trmino dormir para designar la muerte. Vase, adems, Jn 3.3-4 n. 
8. 11.16 Toms viene de la palabra aramea que significa "gemelo", como su equivalente griego ddimos. 
9. 11.18 Quince estadios: El estadio es una medida lineal que equivale aproximadamente a 180 m. Quince estadios son cerca de tres kilmetros. 
10. 11.24 Cf. Is 26.19; Dn 12.1-3. 
11. 11.25 Sobre vida, vanse Jn 3.15 n. y 6.35 n. 
12. 11.25-26 Sobre creer, vase Jn 1.12 nota k. Cf. Ro 6.4-5; Col 2.12; 3.1. 
13. 11.27 Hijo de Dios: Vase Jn 1.49 nota r. 
14. 11.27 Cf. Mt 16.16; Jn 6.69. 
15. 11.37 Jn 9.6-7. 
16. 11.40 La gloria de Dios: Vase Jn 1.14 nota p. 
17. 11.47 El Concilio: Conocido tambin como Sanedrn, estaba compuesto por el Sumo sacerdote, quien lo presida, por otros personajes importantes de las familias sacerdotales, por un grupo de hombres notables de familias no sacerdotales (los ancianos) y por un grupo de maestros de la Ley, hasta completar el nmero de 71. Tena autoridad en cuestiones internas de los judos, especialmente las religiosas. 
18. 11.49 Caifs fue Sumo sacerdote durante los aos 18-36 d.C. 
19. 11.52 Jn 10.16; cf. Is 11.12; Jer 23.3; Mc 2.12. 
20. 11.54 Efran: situado probablemente al nordeste de Jerusaln. 
21. 11.55 Pascua: Vase Jn 2.13 n. Esta es la tercera Pascua mencionada en Jn. Antes de celebrar la Pascua, los que se encontraban ritualmente impuros deban hacer una purificacin que poda durar hasta siete das (cf. 2 Cr 30.17-20). 

Juan 12


Jess es ungido en Betania



(Mt 26.6-13; Mc 14.3-9) 

1 [1] Seis das antes de la Pascua fue Jess a Betania, donde estaba Lzaro, el que haba estado muerto y a quien haba resucitado de los muertos.[2] 2 Y le hicieron all una cena; Marta serva[3] y Lzaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con l. 3 Entonces Mara tom una libra[4] de perfume de nardo[5] puro, de mucho precio, y ungi los pies[6] de Jess y los sec con sus cabellos; y la casa se llen del olor del perfume. 4 Dijo uno de sus discpulos, Judas Iscariote hijo de Simn, el que lo haba de entregar: 
5 --Por qu no se vendi este perfume por trescientos denarios[7] y se les dio a los pobres? 
6 Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era ladrn y, teniendo la bolsa,[8] sustraa de lo que se echaba en ella. 7 Entonces Jess dijo: 
--Djala, para el da de mi sepultura ha guardado esto.[9] 8 A los pobres siempre los tendris con vosotros,[10] pero a m no siempre me tendris. 

El complot contra Lzaro

9 Gran multitud de los judos supieron entonces que l estaba all, y fueron, no solamente por causa de Jess, sino tambin para ver a Lzaro, a quien haba resucitado de los muertos. 10 Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte tambin a Lzaro,[11] 11 porque a causa de l muchos de los judos se apartaban y crean en Jess.[12] 

La entrada triunfal en Jerusaln



(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)

12 El siguiente da, grandes multitudes que haban ido a la fiesta, al oir que Jess llegaba a Jerusaln, 13 tomaron ramas de palmera y salieron a recibirlo, y clamaban: 
--Hosana![13] Bendito el que viene en el nombre del Seor, el Rey de Israel![14] 
14 Hall Jess un asnillo y mont sobre l, como est escrito: 
    15 "No temas, hija de Sin;[15] 
    tu Rey viene, 
    montado sobre un pollino de asna".[16] 
16 Estas cosas no las entendieron sus discpulos al principio, pero cuando Jess fue glorificado,[17] entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de l, y de que se las haban hecho. 17 Y daba testimonio la gente que estaba con l cuando llam a Lzaro del sepulcro y lo resucit de los muertos. 18 Por lo cual tambin haba salido la gente a recibirlo, porque haba odo que l haba hecho esta seal. 19 Pero los fariseos dijeron entre s: 
--Ya veis que no consegus nada. Mirad, el mundo se va tras l. 

Unos griegos buscan a Jess

20 Haba ciertos griegos[18] entre los que haban subido a adorar en la fiesta. 21 Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea,[19] y le rogaron, diciendo: 
--Seor, queremos ver a Jess. 
22 Felipe fue y se lo dijo a Andrs; entonces Andrs y Felipe se lo dijeron a Jess. 23 Jess les respondi diciendo: 
--Ha llegado la hora para que el Hijo del hombre sea glorificado.[20] 24 De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto. 25 El que ama su vida, la perder; y el que odia su vida en este mundo, para vida eterna la guardar.[21] 26 Si alguno me sirve, sgame; y donde yo est, all tambin estar mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrar. 

Jess anuncia su muerte

27 "Ahora est turbada mi alma, y qu dir? Padre, slvame de esta hora? Pero para esto he llegado a esta hora.[22] 28 Padre, glorifica tu nombre. 
Entonces vino una voz del cielo: "Lo he glorificado, y lo glorificar otra vez". 29 Y la multitud que estaba all y haba odo la voz, deca que haba sido un trueno. Otros decan: 
--Un ngel le ha hablado. 
30 Respondi Jess y dijo: 
--No ha venido esta voz por causa ma, sino por causa de vosotros. 31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora el prncipe de este mundo[23] ser echado fuera. 32 Y yo, cuando sea levantado de la tierra,[24] a todos atraer a m mismo. 
33 Esto deca dando a entender de qu muerte iba a morir.[25] 34 Le respondi la gente: 
--Nosotros hemos odo que, segn la Ley,[26] el Cristo permanece para siempre.[27] Cmo, pues, dices t que es necesario que el Hijo del hombre sea levantado? Quin es este Hijo del hombre? 
35 Entonces Jess les dijo: 
--An por un poco de tiempo la luz[28] est entre vosotros; andad entretanto que tenis luz, para que no os sorprendan las tinieblas, porque el que anda en tinieblas no sabe a dnde va. 36 Entre tanto que tenis la luz, creed en la luz, para que seis hijos de luz.[29] 

Incredulidad de los judos

Habiendo dicho Jess esto, se fue y se ocult de ellos. 37 Pero a pesar de que haba hecho tantas seales delante de ellos, no crean en l, 38 para que se cumpliera la palabra del profeta Isaas, que dijo: 
    "Seor, quin ha credoa nuestro anuncio? 
    Y a quin se ha reveladoel brazo del Seor?"[30] 
39 Por esto no podan creer, porque tambin dijo Isaas: 
    40 "Ceg los ojos de ellosy endureci su corazn, 
    para que no vean con los ojos, 
    ni entiendan con el corazn, 
    ni se conviertan, y yo los sane".[31] 
41 Isaas dijo esto cuando vio su gloria,[32] y habl acerca de l. 
42 A pesar de eso, muchos, incluso de los gobernantes, creyeron en l, pero no lo confesaban por temor a los fariseos, para no ser expulsados de la sinagoga,[33] 43 porque amaban ms la gloria de los hombres que la gloria de Dios. 

Las palabras de Jess juzgarn a los hombres

44 Jess clam y dijo: "El que cree en m, no cree en m, sino en el que me envi; 45 y el que me ve, ve al que me envi.[34] 46 Yo, la luz,[35] he venido al mundo, para que todo aquel que cree en m no permanezca en tinieblas. 47 Al que oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.[36] 48 El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue: la palabra que he hablado, ella lo juzgar en el da final.[37] 49 Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre, que me envi, l me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar. 50 Y s que su mandamiento es vida eterna. As pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho". 
						 NOTAS:

1. 12.1-8 Este relato presenta diferencias con los de Mt 26.6-13 y Mc 14.3-9; cf. tambin Lc 7.36-50. 
2. 12.1 Jn 11.1,43-44. 
3. 12.2 Lc 10.40. 
4. 12.3 Una libra: Se trata de la libra romana, equivalente a unos 327 g. 
5. 12.3 Nardo: Mc 14.3. 
6. 12.3 Ungi los pies: En ciertas ocasiones de carcter formal, los judos se recostaban en divanes para comer, con los pies descalzos y alejados de la mesa. De ese modo, la mujer pudo acercarse a los pies de Jess. Vase Jn 13.23 nota r. 
7. 12.5 Trescientos denarios: Vase Jn 6.7 n. 
8. 12.6 Cf. Jn 13.29. 
9. 12.7 Cf. Mt 26.8-12. Sobre el uso de perfumes en los entierros, cf. Jn 19.40. 
10. 12.8 Dt 15.11. 
11. 12.10 Cf. Jn 11.53. 
12. 12.11 Jn 11.45. 
13. 12.13 Hosana!: Este vocablo arameo significa "slvame" o "concdeme la salvacin" (cf. 2 S 14.4; Sal 118.25). Aqu se utiliza como aclamacin y alabanza a Dios. 
14. 12.13 Sal 118.25-26; cf. Lc 19.38. 
15. 12.15 Is 40.9; Sof 3.16. 
16. 12.15 Zac 9.9. 
17. 12.16 Glorificado: Vase Jn 7.39 n. 
18. 12.20 Griegos: extranjeros que simpatizaban con la religin juda. Aqu representan a los no judos que despus creern en Jess. 
19. 12.21 Cf. Jn 1.44. Por ser Felipe de esa regin, probablemente hablaba griego. Su propio nombre es griego. 
20. 12.23 La hora... glorificado: Vanse Jn 2.4 nota e y 7.39 n. 
21. 12.24-25 Mt 10.38-39; 16.24-25; Mc 8.34-35; Lc 9.23-24; 14.27; 17.33. 
22. 12.27 Cf. Mt 26.36-46; Mc 14.32-42; Lc 22.39-46. 
23. 12.31 El prncipe de este mundo: alusin al diablo (Jn 14.30; 16.11; 2 Co 4.4; Ef 2.1-2; 1 Jn 5.19). 
24. 12.32 Sobre la muerte de Jess como exaltacin, vase Jn 3.14 n. 
25. 12.33 Jn 18.32. 
26. 12.34 Ley: referencia a las Escrituras del AT como un todo. Cf. 1 Co 14.21 y vase Jn 10.34 n. 
27. 12.34 Sal 89.4,36-37; 110.4; Is 9.7; Ez 37.25; Dn 7.14. 
28. 12.35 Luz: Vase Jn 1.9 n., y cf. Jn 8.12; 9.4-5. 
29. 12.36 Seis hijos de luz: Vase Jn 8.44 nota w (cf. Lc 16.8; Ef 5.8; 1 Ts 5.5). 
30. 12.38 Is 53.1. 
31. 12.40 Is 6.10 (citado tambin en Mt 13.14-15 y paralelos; Hch 28.26-27). 
32. 12.41 Is 6.1-5. 
33. 12.42 Para no ser expulsados de la sinagoga: Vase 9.22 n. 
34. 12.44-45 Cf. Mt 10.40; Mc 9.37; Jn 13.10; 14.9. 
35. 12.46 Luz: Vase Jn 1.9 n. 
36. 12.47 Jn 3.17. 
37. 12.46-48 Jn 3.17-18; 8.12. 

Juan 13


2. PASIN, MUERTE Y RESURRECCIN (13.1--21.23) 

1 [1] 

Jess lava los pies de sus discpulos
Antes de la fiesta de la Pascua,[2] sabiendo Jess que su hora haba llegado[3] para que pasara de este mundo al Padre, como haba amado a los suyos que estaban en el mundo, los am hasta el fin.[4] 2 Y cuando cenaban, como el diablo ya haba puesto en el corazn de Judas Iscariote hijo de Simn que lo entregara, 3 sabiendo Jess que el Padre le haba dado todas las cosas en las manos,[5] y que haba salido de Dios y a Dios iba,[6] 4 se levant de la cena,[7] se quit su manto y, tomando una toalla, se la ci. 5 Luego puso agua en una vasija y comenz a lavar los pies de los discpulos[8] y a secarlos con la toalla con que estaba ceido. 6 Cuando lleg a Simn Pedro, este le dijo: 
--Seor, t me lavars los pies? 
7 Respondi Jess y le dijo: 
--Lo que yo hago, t no lo comprendes ahora, pero lo entenders despus. 
8 Pedro le dijo: 
--No me lavars los pies jams. 
Jess le respondi: 
--Si no te lavo, no tendrs parte conmigo.[9] 
9 Le dijo Simn Pedro: 
--Seor, no solo mis pies, sino tambin las manos y la cabeza. 
10 Jess le dijo: 
--El que est lavado no necesita sino lavarse los pies, pues est todo limpio; y vosotros limpios estis,[10] aunque no todos.[11] 
11 l saba quin lo iba a entregar; por eso dijo: "No estis limpios todos". 
12 As que, despus que les lav los pies, tom su manto, volvi a la mesa y les dijo: 
--Sabis lo que os he hecho? 13 Vosotros me llamis Maestro y Seor, y decs bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Seor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros tambin debis lavaros los pies los unos a los otros,[12] 15 porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros tambin hagis.[13] 16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su seor,[14] ni el enviado es mayor que el que lo envi. 17 Si sabis estas cosas, bienaventurados sois si las hacis. 
18 "No hablo de todos vosotros; yo s a quienes he elegido. Pero debe cumplirse la Escritura: "El que come pan conmigo alz el pie contra m".[15] 19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda creis que yo soy.[16] 20 De cierto, de cierto os digo: El que reciba al que yo enve, me recibe a m; y el que me recibe a m, recibe al que me envi.[17] 

Jess anuncia la traicin de Judas



(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)

21 Habiendo dicho Jess esto, se conmovi en espritu y declar: 
--De cierto, de cierto os digo que uno de vosotros me va a entregar. 
22 Entonces los discpulos se miraron unos a otros, dudando de quin hablaba. 23 Y uno de sus discpulos, al cual Jess amaba,[18] estaba recostado al lado de Jess.[19] 24 A este, pues, hizo seas Simn Pedro para que preguntara quin era aquel de quien hablaba. 25 l entonces, recostndose sobre el pecho de Jess, le pregunt: 
--Seor, quin es? 
26 Respondi Jess: 
--A quien yo le d el pan mojado, ese es. 
Y, mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simn. 27 Y despus del bocado, Satans entr en l. Entonces Jess le dijo: 
--Lo que vas a hacer, hazlo pronto. 
28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendi por qu le dijo esto. 29 Algunos pensaban, puesto que Judas tena la bolsa, que Jess le deca: "Compra lo que necesitamos para la fiesta"; o que diera algo a los pobres. 30 Cuando l tom el bocado, sali en seguida. Era ya de noche. 

El nuevo mandamiento

31 Entonces, cuando sali, dijo Jess: 
--Ahora es glorificado el Hijo del hombre,[20] y Dios es glorificado[21] en l. 32 Si Dios es glorificado en l, Dios tambin lo glorificar en s mismo, y en seguida lo glorificar. 33 Hijitos, an estar con vosotros un poco. Me buscaris, pero, como dije a los judos, as os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podis ir.[22] 34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os amis unos a otros; como yo os he amado,[23] que tambin os amis unos a otros. 35 En esto conocern todos que sois mis discpulos, si tenis amor los unos por los otros.[24] 

Jess anuncia la negacin de Pedro



(Mt 26.31-35; Mc 14.27-31; Lc 22.31-34)

36 Le dijo Simn Pedro: 
--Seor, a dnde vas? 
Jess le respondi: 
--A donde voy, no me puedes seguir ahora, pero me seguirs despus.[25] 
37 Le dijo Pedro: 
--Seor, por qu no te puedo seguir ahora? Mi vida dar por ti! 
38 Jess le respondi: 
--Tu vida dars por m? De cierto, de cierto te digo: No cantar el gallo sin que me hayas negado tres veces.[26] 
						 NOTAS:

1. 13.1--21.23 En 13.1 empieza la segunda parte del evangelio, que incluye la cena de despedida de Jess con sus discpulos (caps. 13--17), su muerte (caps. 18--19) y su resurreccin (caps. 20--21). Es caracterstico de Jn el presentar la pasin como la hora del regreso al Padre y de la glorificacin de Jess. 
2. 13.1 Pascua: Segn Jn, la fiesta de la Pascua se celebra despus de la muerte de Jess. Cf. Jn 18.28; vanse tambin Jn 19.14 n. y 19.31 nota q. 
3. 13.1 Su hora haba llegado: Vase Jn 2.4 nota e. 
4. 13.1 Hasta el fin: es decir, hasta la muerte y hasta lo sumo. 
5. 13.3 Jn 3.35; 10.18; cf. tambin Mt 11.27; 28.18; Lc 10.22. 
6. 13.3 Jn 16.28. 
7. 13.4 Esta cena coincide en varios aspectos con la cena de Pascua narrada en los sinpticos (Mt 26.17-29 y paralelos). 
8. 13.5 Lavar los pies a su seor era oficio reservado a los esclavos no judos. Cf. 1 S 25.41. 
9. 13.8 Esta expresin es un semitismo. Con su actitud, Pedro se est separando de Cristo y deja de tener parte en lo que Jess est realizando. 
10. 13.10 Sobre esta manera de hablar propia de Jess, vase Jn 3.3-4 n. 
11. 13.10 Jn 15.3. 
12. 13.14 Adems del ejemplo de humildad y servicio fraternal (cf. 1 Ti 5.10), puede verse en este gesto una indicacin simblica de la humillacin y entrega de Cristo hasta la muerte (cf. Flp 2.6-8). 
13. 13.12-15 Mt 20.26-28; Mc 10.43-45; Lc 22.26-27; Flp 2.5-8; 1 P 2.21. 
14. 13.16 Mt 10.24; Lc 6.40; Jn 15.20. 
15. 13.18. Sal 41.9. Esta expresin metafrica significa volverse contra alguien y traicionarlo. 
16. 13.19 Yo soy: Vase Jn 8.24 n. 
17. 13.20 Mt 10.40; Mc 9.37; Lc 9.48; 10.16; Jn 12.44-45. 
18. 13.23 El evangelio calla intencionalmente el nombre de este discpulo; cf. tambin 19.26; 20.2; 21.7,20. Vase Introduccin. 
19. 13.23 Al lado de Jess: lit. en su pecho. En las comidas ms solemnes, los comensales se recostaban sobre divanes, apoyados sobre un brazo. Estar en el pecho de alguien era estar a su lado, de tal manera que permita a las dos personas conversar de modo ms ntimo. 
20. 13.31 Jn 12.23. 
21. 13.31 Glorificado: Vase Jn 1.14 nota p. 
22. 13.33 Jn 7.34; 8.21. 
23. 13.34 Jn 15.12,17; cf. 1 Jn 2.8; 3.23; 2 Jn 5. El mandamiento de amar al prjimo ya estaba en la Ley (Lv 19.18), pero Jess le da un nuevo significado al decir como yo os he amado; cf. Jn 13.1; 15.12. Este amor caracteriza a la comunidad de los creyentes: la iglesia. 
24. 13.35 1 Jn 3.14. 
25. 13.36 Jn 21.18-19. 
26. 13.38 Jn 18.17-18,25-27. Cf. Mt 26.75. 

Juan 14


Tabla - Estratos Sociales en el NT



Jess, el camino al Padre

1 "No se turbe vuestro corazn; creis en Dios, creed tambin en m.[1] 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si as no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me voy y os preparo lugar, vendr otra vez[2] y os tomar a m mismo, para que donde yo est, vosotros tambin estis. 4 Y sabis a dnde voy, y sabis el camino.[3] 
5 Le dijo Toms: 
--Seor, no sabemos a dnde vas; cmo, pues, podemos saber el camino?[4] 
6 Jess le dijo: 
--Yo soy el camino,[5] la verdad y la vida;[6] nadie viene al Padre sino por m.[7] 7 Si me conocierais, tambin a mi Padre conocerais; y desde ahora lo conocis y lo habis visto. 
8 Felipe le dijo: 
--Seor, mustranos el Padre y nos basta.[8] 
9 Jess le dijo: 
--Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a m ha visto al Padre;[9] cmo, pues, dices t: "Mustranos el Padre"? 10 No crees que yo soy en el Padre y el Padre en m? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que vive en m, l hace las obras. 11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en m; de otra manera, creedme por las mismas obras. 
12 "De cierto, de cierto os digo: El que en m cree, las obras que yo hago, l tambin las har; y aun mayores har, porque yo voy al Padre.[10] 13 Todo lo que pidis al Padre en mi nombre, lo har,[11] para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo peds en mi nombre, yo lo har. 

La promesa del Espritu Santo

15 "Si me amis, guardad mis mandamientos.[12] 16 Y yo rogar al Padre y os dar otro Consolador,[13] para que est con vosotros para siempre: 17 el Espritu de verdad, al cual el mundo[14] no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce; pero vosotros lo conocis, porque vive con vosotros y estar en vosotros. 
18 "No os dejar hurfanos; volver[15] a vosotros. 19 Todava un poco, y el mundo no me ver ms, pero vosotros me veris;[16] porque yo vivo, vosotros tambin viviris. 20 En aquel da[17] vosotros conoceris que yo estoy en mi Padre, y vosotros en m y yo en vosotros. 21 El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama;[18] y el que me ama ser amado por mi Padre, y yo lo amar y me manifestar a l. 
22 Le dijo Judas (no el Iscariote):[19] 
--Seor, cmo es que te manifestars a nosotros y no al mundo? 
23 Respondi Jess y le dijo: 
--El que me ama, mi palabra guardar; y mi Padre lo amar, y vendremos a l y haremos morada con l. 24 El que no me ama no guarda mis palabras; y la palabra que habis odo no es ma, sino del Padre que me envi.[20] 
25 "Os he dicho estas cosas estando con vosotros. 26 Pero el Consolador, el Espritu Santo, a quien el Padre enviar en mi nombre,[21] l os ensear todas las cosas y os recordar todo lo que yo os he dicho. 
27 "La paz os dejo, mi paz os doy;[22] yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazn ni tenga miedo. 28 Habis odo que yo os he dicho: "Voy, y vuelvo a vosotros".[23] Si me amarais, os habrais regocijado, porque he dicho que voy al Padre, porque el Padre mayor es que yo. 29 Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que, cuando suceda, creis.[24] 30 No hablar ya mucho con vosotros, porque viene el prncipe de este mundo[25] y l nada tiene en m. 31 Pero para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mand, as hago.[26] 
"Levantaos, vmonos de aqu! 
						 NOTAS:

1. 14.1 Creis en Dios... en m: otras posibles traducciones: Creis en Dios, y creis tambin en m; o: Creed en Dios, creed tambin en m. 
2. 14.3 El regreso de Jess alude a su presencia constante entre los suyos despus de la resurreccin, por medio del Espritu Santo (14.16-28; 15.26; 16.7-15), y adems puede hacer referencia a su venida al fin de los tiempos (cf. Mt 16.27; 25.31-34; 1 Ts 4.16-17; 1 Jn 2.28). 
3. 14.4 Sabis a dnde voy, y sabis el camino: otros ms. dicen: Sabis el camino que lleva a donde yo voy. 
4. 14.5 Acerca de esta pregunta, vase Jn 3.3-4 n. 
5. 14.6 El camino: Cf. Sal 16.11; 86.11; Pr 15.24. 
6. 14.6 La verdad y la vida: Cf. Jn 1.4; 3.16; 11.25; 17.3. Vase Jn 6.35 n. 
7. 14.6 Mt 11.27; Jn 1.18; 6.46; Hch 4.12. 
8. 14.8 Sobre esta reaccin de Felipe, vase Jn 3.3-4 n. 
9. 14.9 Jn 12.45; cf. Jn 1.18; Col 1.15; Heb 1.3. 
10. 14.12 Estas obras mayores las har Jess mismo por medio del Espritu que dar a los discpulos (cf. 15.5; 16.7). 
11. 14.13-14 Jn 15.7; 16.23-24; cf. Mt 7.7-11; 21.22; Lc 11.9-13; 1 Jn 3.21-22; 5.14-15. 
12. 14.15 Cf. Jn 14.21; cf. tambin Dt 6.4-9; 11.1; 1 Jn 5.3. 
13. 14.16 Consolador: Aqu y en 14.26; 15.26; 16.7, se da al Espritu Santo el ttulo de Consolador (en griego parkletos), propio tambin de Jess (ntese "otro Consolador" y 1 Jn 2.1). El apelativo tiene matices jurdicos (abogado defensor; cf. 16.8-11). La palabra griega se relaciona con el verbo que tambin significa consolar. 
14. 14.16-17 Mundo: Vase Jn 1.10 n. 
15. 14.18 Volver: Vase Jn 14.3 n. 
16. 14.19 Cf. Jn 16.16-22. 
17. 14.20 Aquel da: Los profetas utilizaban esta expresin (o aquel tiempo) para referirse a la intervencin de Dios en la historia humana (cf. Jer 30.8). Aqu la usa Jess para designar el perodo despus de su resurreccin y de Pentecosts, cuando los discpulos alcanzaran un conocimiento ms completo de sus relaciones con Jess y de este con su Padre. 
18. 14.21 Jn 15.10; 1 Jn 5.3; 2 Jn 6. 
19. 14.22 Cf. Lc 6.16; Hch 1.13. 
20. 14.24 Jn 7.16; 14.10. 
21. 14.26 En mi nombre, es decir, a peticin ma (cf. v. 16-17) y en representacin ma. 
22. 14.27 La paz (palabra que usan los semitas en el saludo y la despedida) incluye los diversos bienes que Jess da a los suyos (cf. Nm 6.26; Sal 29.11; Is 9.6-7; 57.19; Lc 2.14; Jn 16.33; 20.19,21,26; Ro 5.1; Ef 2.14). 
23. 14.28 Cf. Jn 14.3. 
24. 14.29 Jn 13.19. 
25. 14.30 El prncipe de este mundo: Vase Jn 12.31 n. 
26. 14.31 Cf. Mt 26.46; Mc 14.42. 

Juan 15


Jess, la vid verdadera

1 "Yo soy la vid[1] verdadera y mi Padre es el labrador. 2 Todo pmpano que en m no lleva fruto, lo quitar; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiar,[2] para que lleve ms fruto. 3 Ya vosotros estis limpios por la palabra que os he hablado.[3] 4 Permaneced en m, y yo en vosotros. Como el pmpano no puede llevar fruto por s mismo, si no permanece en la vid, as tampoco vosotros, si no permanecis en m. 
5 "Yo soy la vid, vosotros los pmpanos; el que permanece en m y yo en l, este lleva mucho fruto, porque separados de m nada podis hacer.[4] 6 El que en m no permanece, ser echado fuera como pmpano, y se secar; y los recogen, los echan en el fuego y arden.[5] 7 Si permanecis en m y mis palabras permanecen en vosotros,[6] pedid todo lo que queris y os ser hecho.[7] 8 En esto es glorificado mi Padre: en que llevis mucho fruto y seis as mis discpulos. 9 Como el Padre me ha amado, as tambin yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardis mis mandamientos, permaneceris en mi amor; as como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.[8] 
11 "Estas cosas os he hablado para que mi gozo est en vosotros, y vuestro gozo sea completo.[9] 
12 "Este es mi mandamiento: Que os amis unos a otros, como yo os he amado.[10] 13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos si hacis lo que yo os mando. 15 Ya no os llamar siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su seor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que o de mi Padre os las he dado a conocer. 16 No me elegisteis vosotros a m, sino que yo os eleg a vosotros[11] y os he puesto para que vayis y llevis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidis al Padre en mi nombre, l os lo d.[12] 17 Esto os mando: Que os amis unos a otros.[13] 

El mundo os odia

18 "Si el mundo os odia, sabed que a m me ha odiado antes que a vosotros. 19 Si fuerais del mundo, el mundo amara lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os eleg del mundo, por eso el mundo os odia.[14] 20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: "El siervo no es mayor que su seor".[15] Si a m me han perseguido, tambin a vosotros os perseguirn; si han guardado mi palabra, tambin guardarn la vuestra. 21 Pero todo esto os harn por causa de mi nombre,[16] porque no conocen al que me ha enviado. 
22 "Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendran pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. 23 El que me odia a m, tambin a mi Padre odia. 24 Si yo no hubiera hecho entre ellos obras que ningn otro ha hecho, no tendran pecado; pero ahora han visto, y me han odiado a m y a mi Padre. 25 Pero esto es para que se cumpla la palabra que est escrita en su Ley: "Sin causa me odian".[17] 
26 "Pero cuando venga el Consolador,[18] a quien yo os enviar del Padre, el Espritu de verdad, el cual procede del Padre, l dar testimonio acerca de m. 27 Y vosotros daris testimonio tambin, porque habis estado conmigo desde el principio. 
						 NOTAS:

1. 15.1 Jess expresa su relacin con sus discpulos mediante un smbolo que en el AT representa con frecuencia al pueblo de Israel. Cf. Sal 80.8-16; Is 5.1-7; Jer 5.9-11; 12.10-11; Ez 15.1-6; 19.10-14. 
2. 15.2 Lo limpiar: En griego, la misma palabra transmite la idea de podar y limpiar. 
3. 15.3 Jn 13.10. 
4. 15.4-5 Cf. 2 Co 3.5; Flp 4.13; 1 Jn 1.3-4. 
5. 15.6 Mt 3.10; 7.19. 
6. 15.7 Jn 8.31. 
7. 15.7 Os ser hecho: es decir, Dios lo har. Cf. Mt 21.22; Mc 11.24; Jn 14.13-14. 
8. 15.10 Jn 14.15; 1 Jn 2.5; 5.3. 
9. 15.11 Jn 16.24; 17.13; 1 Jn 1.4. 
10. 15.12 Acerca de este mandamiento, vase Jn 13.34 n. 
11. 15.16 Normalmente era el discpulo quien elega a su maestro. 
12. 15.16 De una manera especial, los apstoles fueron elegidos por Jess (cf. Mt 10.1 y paralelos; Jn 6.70), pero todos los creyentes han sido elegidos tambin (cf. Ro 8.33; Ef 1.4; Col 3.12; 1 Ts 1.4; 2 Ts 2.13; 1 P 1.2). 
13. 15.17 Cf. v. 12. 
14. 15.18-19 Mundo: Vase Jn 1.10 n. 
15. 15.20 Jn 13.16; cf. Mt 10.24; Lc 6.40. 
16. 15.21 Mt 10.22; 24.9 y paralelos; cf. Hch 5.41; 1 P 4.14. 
17. 15.25 Sal 35.19; 69.4. 
18. 15.26 Consolador: Vase 14.16 n. 

Juan 16

1 "Estas cosas os he hablado para que no tengis tropiezo.[1] 2 Os expulsarn de las sinagogas,[2] y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate pensar que rinde servicio a Dios.[3] 3 Y harn esto porque no conocen al Padre ni a m. 4

La obra del Espritu Santo
Pero os he dicho estas cosas para que, cuando llegue la hora, os acordis de que ya os lo haba dicho. 
"Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros. 5 Pero ahora voy al que me envi, y ninguno de vosotros me pregunta: "A dnde vas?" 6 Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazn. 7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Consolador[4] no vendr a vosotros; pero si me voy, os lo enviar. 8 Y cuando l venga, convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 9 De pecado, por cuanto no creen en m;[5] 10 de justicia, por cuanto voy al Padre y no me veris ms; 11 y de juicio, por cuanto el prncipe de este mundo[6] ha sido ya juzgado. 
12 "An tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podis sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espritu de verdad, l os guiar a toda la verdad, porque no hablar por su propia cuenta, sino que hablar todo lo que oiga y os har saber las cosas que habrn de venir. 14 l me glorificar, porque tomar de lo mo y os lo har saber. 15 Todo lo que tiene el Padre es mo; por eso dije que tomar de lo mo y os lo har saber. 

La tristeza se convertir en gozo

16 "Todava un poco y no me veris, y de nuevo un poco y me veris,[7] porque yo voy al Padre. 
17 Entonces algunos de sus discpulos se decan entre s: 
--Qu es esto que nos dice: "Todava un poco y no me veris, y de nuevo un poco y me veris"; y "porque yo voy al Padre"? 
18 Decan, pues: 
--Qu quiere decir con: "Todava un poco"? No entendemos lo que dice. 
19 Jess comprendi que queran preguntarle, y les dijo: 
--Preguntis entre vosotros acerca de esto que dije: "Todava un poco y no me veris, y de nuevo un poco y me veris"? 20 De cierto, de cierto os digo que vosotros lloraris y lamentaris, y en cambio el mundo se alegrar; pero aunque vosotros estis tristes, vuestra tristeza se convertir en gozo. 21 La mujer cuando da a luz tiene dolor, porque ha llegado su hora;[8] pero despus que ha dado a luz a un nio, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. 22 Tambin vosotros ahora tenis tristeza, pero os volver a ver y se gozar vuestro corazn, y nadie os quitar vuestro gozo.[9] 23 En aquel da[10] no me preguntaris nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidis al Padre en mi nombre, os lo dar. 24 Hasta ahora nada habis pedido en mi nombre; pedid, y recibiris, para que vuestro gozo sea completo.[11] 

Yo he vencido al mundo

25 "Estas cosas os he hablado en alegoras; la hora viene cuando ya no os hablar en alegoras, sino que claramente os anunciar acerca del Padre. 26 En aquel da pediris en mi nombre, y no os digo que yo rogar al Padre por vosotros, 27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habis amado y habis credo que yo sal de Dios. 28 Sal del Padre y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo y regreso al Padre.[12] 
29 Le dijeron sus discpulos: 
--Ahora hablas claramente y ninguna alegora dices. 30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios. 
31 Jess les respondi: 
--Ahora creis? 32 La hora viene, y ha venido ya, en que seris esparcidos cada uno por su lado[13] y me dejaris solo; pero no estoy solo, porque el Padre est conmigo. 33 Estas cosas os he hablado para que en m tengis paz. En el mundo tendris afliccin, pero confiad, yo he vencido al mundo.[14] 
						 NOTAS:

1. 16.1 Cf. Mt 26.31. 
2. 16.2 Expulsarn de las sinagogas: Vase Jn 9.22 n. 
3. 16.2 Cf. Hch 7.57-58. 
4. 16.7 Consolador: Vase Jn 14.16 n. Cf. Jn 20.22; Hch 1.8. 
5. 16.9 Jn 3.19,36; 12.37; 15.22-24. 
6. 16.11 El prncipe de este mundo: Vase 12.31 n., y cf. Col 2.15. 
7. 16.16 Me veris: Vase Jn 14.3 n. 
8. 16.21 En las Escrituras se usa con frecuencia el smbolo del alumbramiento (dar a luz) para designar los sufrimientos que preceden al inicio de algo muy importante, sobre todo de la nueva era inaugurada por el Mesas. 
9. 16.22 Jn 15.11; 17.13. 
10. 16.23 Vase 14.20 n. 
11. 16.23-24 Jn 14.13-14; cf. Mt 7.7-11; Stg 1.5-6. 
12. 16.28 Jn 13.2-4. 
13. 16.32 Cf. Zac 13.7, donde se dice que Dios ordena a la espada que mate al pastor, o sea al jefe, exponiendo as al pueblo a la prueba final, de la cual saldr un remanente fiel (Zac 13.8-9). 
14. 16.33 Cf. Ro 8.35-37; 1 Jn 5.4-5; Ap 3.21; 5.5; 17.14. 

Juan 17


Jess ora por sus discpulos 

1 [1] Estas cosas habl Jess, y levantando los ojos al cielo, dijo: 
--Padre, la hora[2] ha llegado: glorifica[3] a tu Hijo, para que tambin tu Hijo te glorifique a ti, 2 pues le has dado potestad sobre toda carne para que d vida eterna a todos los que le diste. 3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el nico Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.[4] 
4 "Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciera. 5 Ahora pues, Padre, glorifcame t al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiera.[5] 
6 "He manifestado tu nombre[6] a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. 7 Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado proceden de ti, 8 porque las palabras que me diste les he dado; y ellos las recibieron y han conocido verdaderamente que sal de ti, y han credo que t me enviaste. 
9 "Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo,[7] sino por los que me diste, porque tuyos son, 10 y todo lo mo es tuyo y lo tuyo mo; y he sido glorificado en ellos. 
11 "Ya no estoy en el mundo; pero estos estn en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, gurdalos en tu nombre, para que sean uno, as como nosotros.[8] 12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guard[9] y ninguno de ellos se perdi, sino el hijo de perdicin, para que la Escritura se cumpliera.[10] 
13 "Pero ahora vuelvo a ti, y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en s mismos.[11] 14 Yo les he dado tu palabra,[12] y el mundo los odi porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.[13] 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 17 Santifcalos[14] en tu verdad: tu palabra es verdad.[15] 18 Como t me enviaste al mundo, as yo los he enviado al mundo.[16] 19 Por ellos yo me santifico a m mismo,[17] para que tambin ellos sean santificados en la verdad. 
20 "Pero no ruego solamente por estos, sino tambin por los que han de creer en m por la palabra de ellos, 21 para que todos sean uno; como t, Padre, en m y yo en ti, que tambin ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t me enviaste. 22 Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, as como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos y t en m, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que t me enviaste, y que los has amado a ellos como tambin a m me has amado. 
24 "Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo est, tambin ellos estn conmigo,[18] para que vean mi gloria que me has dado, pues me has amado desde antes de la fundacin del mundo. 25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido,[19] y estos han conocido que t me enviaste. 26 Les he dado a conocer tu nombre y lo dar a conocer an, para que el amor con que me has amado est en ellos y yo en ellos.[20] 
						 NOTAS:

1. 17.1-26 Esta oracin especialmente solemne, en la que Jess intercede por s mismo (v. 1-5), por sus discpulos (v. 6-19) y por los que han de creer despus (v. 20-26), ha sido llamada su "oracin sacerdotal". Cf. Ro 8.34; Heb 7.24-27. 
2. 17.1 La hora: Vase Jn 2.4 nota e. 
3. 17.1 Glorifica: Vase Jn 13.1--21.23 n. Cf. Jn 7.39; 12.16,23,28; 13.31-32. 
4. 17.3 Conocer indica aqu no solo el aspecto abstracto o intelectual, sino tambin la aceptacin, la fe, el amor y la obediencia al Dios verdadero y a su Hijo Jesucristo (cf. Jn 14.7,9; 16.3; 17.25; 1 Jn 2.3-6,13-14; 3.1,6; 4.7-8; 5.20). 
5. 17.5 En Jn se alude varias veces a la preexistencia del Hijo de Dios: Jn 1.1-3,15,30; 8.58; cf. Pr 8.23. Vase Introduccin. 
6. 17.6 He manifestado tu nombre: lit. les he dado a conocer tu nombre. El nombre equivale a la persona misma. 
7. 17.9 La oracin por los discpulos es expresin de especial identificacin con ellos. Vase, adems, Jn 1.10 n. 
8. 17.11 Padre santo, a los que me has dado, gurdalos en tu nombre, para que: otros ms. dicen: Padre santo, gurdalos en tu nombre que me has dado, para que. 
9. 17.12 En tu nombre; a los que me diste, yo los: otros ms. dicen: en tu nombre que me has dado. Yo los. 
10. 17.12 Sal 41.9. Cf. Jn 13.18. 
11. 17.13 Jn 15.11; 16.24; 1 Jn 1.4; 2 Jn 12. 
12. 17.14 Cf. Jn 8.51; 14.23-24; 15.3. 
13. 17.15 Del mal: otra posible traduccin: del maligno (esto es, del diablo). Cf. Mt 5.37; 6.13; 1 Jn 5.18. 
14. 17.17 Ser santificado o consagrado significa pertenecer completamente a Dios y quedar destinado a su servicio (cf. Ex 13.2; 28.41; Jn 10.36). 
15. 17.17 Jn 15.3. 
16. 17.18 Jn 20.21. 
17. 17.19 Aqu hay una alusin a la muerte redentora de Jess (vase Jn 1.29 n.; cf. Mc 10.45; Heb 9.11-14). 
18. 17.24 Jn 12.26; 14.3. 
19. 17.25 Sobre conocer, vase Jn 17.3 n. 
20. 17.26 Cf. Mt 11.27; Jn 1.18; 14.9. 

Juan 18


Arresto de Jess



(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Lc 22.47-53)

1 Habiendo dicho Jess estas cosas, sali con sus discpulos al otro lado del torrente Cedrn,[1] donde haba un huerto en el cual entr con sus discpulos.[2] 2 Y tambin Judas, el que lo entregaba, conoca aquel lugar, porque muchas veces Jess se haba reunido all con sus discpulos. 3 Judas, pues, tomando una compaa de soldados y guardias de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue all con linternas, antorchas y armas. 4 Pero Jess, sabiendo todas las cosas que le haban de sobrevenir, se adelant y les pregunt: 
--A quin buscis? 
5 Le respondieron: 
--A Jess nazareno. 
Jess les dijo: 
--Yo soy.[3] 
Estaba tambin con ellos Judas, el que lo entregaba. 6 Cuando les dijo: "Yo soy", retrocedieron y cayeron a tierra. 7 Volvi, pues, a preguntarles: 
--A quin buscis? 
Y ellos dijeron: 
--A Jess nazareno. 
8 Respondi Jess: 
--Os he dicho que yo soy. Si me buscis a m, dejad ir a estos. 
9 Esto dijo para que se cumpliera aquello que haba dicho: "De los que me diste, no perd ninguno".[4] 10 Entonces Simn Pedro, que tena una espada, la desenvain, hiri al siervo del Sumo sacerdote y le cort la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco. 11 Jess entonces dijo a Pedro: 
--Mete tu espada en la vaina. La copa[5] que el Padre me ha dado, no la he de beber? 

Jess ante el Sumo sacerdote



(Mt 26.57-58; Mc 14.53-54; Lc 22.54)

12 Entonces la compaa de soldados, el comandante y los guardias de los judos prendieron a Jess, lo ataron 13 y lo llevaron primeramente ante Ans, porque era suegro de Caifs, que era Sumo sacerdote aquel ao.[6] 14 Caifs fue quien explic a los judos que convena que un solo hombre muriera por el pueblo.[7] 

Pedro en el patio de Ans



(Mt 26.69-70; Mc 14.66-68; Lc 22.55-57)

15 Seguan a Jess Simn Pedro y otro discpulo. Este discpulo era conocido del Sumo sacerdote, y entr con Jess al patio del Sumo sacerdote; 16 pero Pedro estaba fuera, a la puerta. Sali, pues, el discpulo que era conocido del Sumo sacerdote, y habl a la portera e hizo entrar a Pedro.[8] 17 Entonces la criada portera dijo a Pedro: 
--No eres t tambin de los discpulos de este hombre? 
Dijo l: 
--No lo soy! 
18 Estaban en pie los siervos y los guardias que haban encendido un fuego, porque haca fro y se calentaban. Tambin con ellos estaba Pedro en pie, calentndose. 

Ans interroga a Jess



(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Lc 22.66-71)

19 El Sumo sacerdote[9] pregunt a Jess acerca de sus discpulos y de su doctrina. 20 Jess le respondi: 
--Yo pblicamente he hablado al mundo. Siempre he enseado en la sinagoga y en el templo,[10] donde se renen todos los judos, y nada he hablado en oculto. 21 Por qu me preguntas a m? Pregunta, a los que han odo, de qu les he hablado; ellos saben lo que yo he dicho. 
22 Cuando Jess dijo esto, uno de los guardias que estaba all le dio una bofetada,[11] diciendo: 
--As respondes al Sumo sacerdote? 
23 Jess le respondi: 
--Si he hablado mal, testifica en qu est el mal; pero si bien, por qu me golpeas? 
24 Ans entonces lo envi atado a Caifs, el Sumo sacerdote. 

Pedro niega a Jess



(Mt 26.71-75; Mc 14.69-72; Lc 22.58-62)

25 Estaba, pues, Pedro en pie, calentndose, y le preguntaron: 
--No eres t de sus discpulos? 
l neg y dijo: 
--No lo soy! 
26 Uno de los siervos del Sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro haba cortado la oreja,[12] le dijo: 
--No te vi yo en el huerto con l? 
27 Neg Pedro otra vez, y en seguida cant el gallo.[13] 

Jess ante Pilato



(Mt 27.1-2,11-31; Mc 15.1-20; Lc 23.1-5,13-25)

28 Llevaron a Jess de casa de Caifs al pretorio.[14] Era de maana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse y as poder comer la Pascua.[15] 29 Entonces sali Pilato[16] a donde ellos estaban, y les dijo: 
--Qu acusacin trais contra este hombre? 
30 Respondieron y le dijeron: 
--Si este no fuera malhechor, no te lo habramos entregado. 
31 Entonces les dijo Pilato: 
--Tomadlo vosotros y juzgadlo segn vuestra ley. 
Los judos le dijeron: 
--A nosotros no nos est permitido dar muerte a nadie.[17] 
32 Dijeron esto para que se cumpliera la palabra que Jess haba dicho, dando a entender de qu muerte iba a morir.[18] 
33 Entonces Pilato volvi a entrar en el pretorio, llam a Jess y le dijo: 
--Eres t el Rey de los judos?[19] 
34 Jess le respondi: 
--Dices t esto por ti mismo o te lo han dicho otros de m? 
35 Pilato le respondi: 
--Soy yo acaso judo? Tu nacin y los principales sacerdotes te han entregado a m. Qu has hecho? 
36 Respondi Jess: 
--Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores pelearan para que yo no fuera entregado a los judos; pero mi Reino no es de aqu. 
37 Le dijo entonces Pilato: 
--Luego, eres t rey? 
Respondi Jess: 
--T dices que yo soy rey.[20] Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.[21] 
38 Le dijo Pilato: 
--Qu es la verdad? 
Y dicho esto, sali otra vez a donde estaban los judos, y les dijo: 
--Yo no hallo en l ningn delito. 39 Pero vosotros tenis la costumbre de que os suelte a un preso en la Pascua. Queris, pues, que os suelte al Rey de los judos? 
40 Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: 
--A ste no! A Barrabs! --y Barrabs era ladrn--. 
						 NOTAS:

1. 18.1 Torrente Cedrn: una caada u hondonada entre Jerusaln y el Monte de los Olivos. 
2. 18.1 Mt 26.36; Mc 14.32. 
3. 18.5 Yo soy: Vase Jn 8.24 n. 
4. 18.9 Jn 6.39; 10.28-29; 17.12. 
5. 18.11 La copa: Aqu es smbolo de sufrimiento (cf. Mt 26.39; Mc 14.36; Lc 22.42; Jn 12.27). 
6. 18.13 Ans... Caifs: Ans fue Sumo sacerdote durante los aos 6-15 d.C., y su yerno Caifs en los aos 18-36 d.C. Ans conserv el ttulo en tiempos de Caifs, debido a su prestigio y a que tambin conservaba cierta autoridad. Cf. Lc 3.2; Hch 4.6. 
7. 18.14 Jn 11.49-51. 
8. 18.15-16 Mt 26.58 y paralelos. 
9. 18.19 El Sumo sacerdote: es decir, Ans (cf. v. 13 y vase la nota correspondiente; Lc 3.2 nota g). 
10. 18.20 Jn 6.59; 7.14; 10.23; cf. tambin Mc 14.49; Lc 19.47; 21.37. 
11. 18.22 Cf. Mt 26.67; Mc 14.65. 
12. 18.26 Cf. v. 10. 
13. 18.27 Jn 13.38. 
14. 18.28 Pretorio: Era la casa donde se alojaba el gobernador, el cual viva en Cesarea pero pasaba algunas temporadas en Jerusaln. El lugar sera el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana. 
15. 18.28 Al entrar en la casa de un pagano, el judo quedaba ritualmente impuro (cf. Hch 10.28). 
16. 18.29 Poncio Pilato, gobernador de Judea (26-36 d.C.), viva en Cesarea, en la costa del Mar Mediterrneo, pero iba a Jerusaln en ocasin de las fiestas principales de los judos. 
17. 18.31 Los romanos se reservaron el derecho de aplicar la pena de muerte. 
18. 18.32 Esto es, por crucifixin (cf. Jn 3.14; 8.28; 12.32). Esta forma de ejecucin no exista en la ley juda. Los romanos la aplicaban, sobre todo a los que no eran ciudadanos romanos, para castigar delitos graves como el de sedicin. 
19. 18.33 Las autoridades judas acusan a Jess ante Pilato del delito de sedicin: pretender ser Rey de los judos. 
20. 18.37 La pregunta de Pilato y la respuesta de Jess corresponden a la pregunta y respuesta ante el propio Concilio (cf. Mt 26.63-64). Como seguramente Pilato no entendera el concepto que los judos tenan del Mesas, lo ms fcil era acusar a Jess de pretender ser rey, cosa que el gobernador interpretara como un acto de rebelin contra Roma. La respuesta de Jess (T dices que yo soy rey) poda significar simplemente S, o tambin poda indicar que Jess admita ser rey, aunque no en el sentido en que lo habra entendido el gobernador. 
21. 18.37 Cf. Jn 1.14,17; 8.45; 14.6. 

Juan 19

1 As que tom entonces Pilato a Jess y lo azot. 2 Los soldados entretejieron una corona de espinas y la pusieron sobre su cabeza, y lo vistieron con un manto de prpura,[1] 3 y le decan: 
--Salve, Rey de los judos! --y le daban bofetadas. 
4 Entonces Pilato sali otra vez, y les dijo: 
--Mirad, os lo traigo fuera para que entendis que ningn delito hallo en l.[2] 
5 Y sali Jess llevando la corona de espinas y el manto de prpura. Pilato les dijo: 
--Este es el hombre! 
6 Cuando lo vieron los principales sacerdotes y los guardias, dieron voces diciendo: 
--Crucifcalo! Crucifcalo! 
Pilato les dijo: 
--Tomadlo vosotros y crucificadlo, porque yo no hallo delito en l. 
7 Los judos le respondieron: 
--Nosotros tenemos una ley y, segn nuestra ley, debe morir, porque se hizo a s mismo Hijo de Dios.[3] 
8 Cuando Pilato oy decir esto, tuvo ms miedo. 9 Entr otra vez en el pretorio, y dijo a Jess: 
--De dnde eres t? 
Pero Jess no le respondi.[4] 10 Entonces le dijo Pilato: 
--A m no me hablas? No sabes que tengo autoridad para crucificarte y autoridad para soltarte? 
11 Respondi Jess: 
--Ninguna autoridad tendras contra m si no te fuera dada de arriba;[5] por tanto, el que a ti me ha entregado,[6] mayor pecado tiene. 
12 Desde entonces procuraba Pilato soltarlo, pero los judos daban voces diciendo: 
--Si a este sueltas, no eres amigo de Csar; todo el que se hace rey, a Csar se opone. 
13 Entonces Pilato, oyendo esto, llev fuera a Jess, y se sent[7] en el tribunal, en el lugar llamado El Enlosado, en hebreo, Gbata. 14 Era la preparacin de la Pascua y como la hora sexta.[8] Entonces dijo a los judos: 
--Aqu tenis a vuestro Rey! 
15 Pero ellos gritaron: 
--Fuera! Fuera! Crucifcalo! 
Pilato les dijo: 
--A vuestro Rey he de crucificar? 
Respondieron los principales sacerdotes: 
--No tenemos ms rey que Csar! 
16 As que entonces lo entreg a ellos para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jess y se lo llevaron.[9] 

Crucifixin y muerte de Jess



(Mt 27.32-50; Mc 15.21-37; Lc 23.26-49)

17 l, cargando su cruz, sali al lugar llamado de la Calavera, en hebreo, Glgota. 18 All lo crucificaron con otros dos, uno a cada lado, y Jess en medio. 19 Escribi tambin Pilato un ttulo, que puso sobre la cruz, el cual deca: "Jess Nazareno, Rey de los judos". 20 Muchos de los judos leyeron este ttulo, porque el lugar donde Jess fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el ttulo estaba escrito en hebreo, en griego y en latn. 21 Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judos: 
--No escribas: "Rey de los judos", sino: "Este dijo: Soy rey de los judos". 
22 Respondi Pilato: 
--Lo que he escrito, he escrito. 
23 Cuando los soldados crucificaron a Jess, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron tambin su tnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. 24 Entonces dijeron entre s: 
--No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quin ser. 
Esto sucedi para que se cumpliera la Escritura, que dice: 
    "Repartieron entre s mis vestidos, 
    y sobre mi ropa echaron suertes".[10] 
Y as lo hicieron los soldados. 25 Estaban junto a la cruz de Jess su madre y la hermana de su madre, Mara mujer de Cleofas, y Mara Magdalena.[11] 26 Cuando vio Jess a su madre y al discpulo a quien l amaba,[12] que estaba presente, dijo a su madre: 
--Mujer, he ah tu hijo. 
27 Despus dijo al discpulo: 
--He ah tu madre.[13] 
Y desde aquella hora el discpulo la recibi en su casa.[14] 
28 Despus de esto, sabiendo Jess que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliera:[15] 
--Tengo sed! 
29 Haba all una vasija llena de vinagre;[16] entonces ellos empaparon en vinagre una esponja y, ponindola en un hisopo,[17] se la acercaron a la boca. 30 Cuando Jess tom el vinagre, dijo: 
--Consumado es! 
E inclinando la cabeza, entreg el espritu. 

El costado de Jess traspasado

31 Entonces los judos, por cuanto era la preparacin de la Pascua, a fin de que los cuerpos no quedaran en la cruz el sbado (pues aquel sbado era de gran solemnidad),[18] rogaron a Pilato que se les quebraran las piernas[19] y fueran quitados de all. 32 Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas al primero y asimismo al otro que haba sido crucificado con l. 33 Pero cuando llegaron a Jess, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. 34 Pero uno de los soldados le abri[20] el costado con una lanza, y al instante sali sangre y agua.[21] 35 Y el que lo vio[22] da testimonio, y su testimonio es verdadero; y l sabe que dice verdad, para que vosotros tambin creis, 36 pues estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura: "No ser quebrado hueso suyo".[23] 37 Y tambin otra Escritura dice: "Mirarn al que traspasaron".[24] 

Jess es sepultado



(Mt 27.57-61; Mc 15.42-47; Lc 23.50-56)

38 Despus de todo esto, Jos de Arimatea,[25] que era discpulo de Jess, pero secretamente por miedo de los judos, rog a Pilato que le permitiera llevarse el cuerpo de Jess; y Pilato se lo concedi. Entonces fue y se llev el cuerpo de Jess. 39 Vino tambin Nicodemo, el que antes haba visitado a Jess de noche,[26] trayendo un compuesto de mirra y de loes,[27] como cien libras.[28] 40 Tomaron, pues, el cuerpo de Jess y lo envolvieron en lienzos con especias aromticas, segn la costumbre juda de sepultar. 41 En el lugar donde fue crucificado haba un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo,[29] en el cual an no se haba puesto a nadie. 42 All, pues, por causa de la preparacin de la Pascua de los judos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jess.[30] 
						 NOTAS:

1. 19.2 La corona y el manto simulaban las insignias reales (cf. Mc 15.17). 
2. 19.4 Lc 23.4. 
3. 19.7 Las autoridades judas expresan el motivo central de su decisin contra Jess (cf. Mt 26.63-66; Mc 14.61-64). Ellos apelan a Lv 24.15-16 (cf. tambin Jn 5.18; 8.53-54; 10.30-33). 
4. 19.9 Mt 26.63; 27.12,14; Lc 23.9; cf. Is 53.7. 
5. 19.11 Cf. Jn 3.27; 18.11. 
6. 19.11 El que a ti me ha entregado alude a las autoridades judas (Jn 18.35) y a Judas (13.2-4). 
7. 19.13 Y se sent: Algunos traducen: y luego lo sent (es decir, a Jess). 
8. 19.14 La hora sexta: es decir, el medioda. A esa hora, los israelitas, en el templo y en presencia de los sacerdotes, sacrificaban los corderos para la cena de Pascua (cf. Jn 18.28). 
9. 19.16 La cruz era un instrumento de tortura, al parecer de origen persa, que los romanos usaban para infligir la pena de muerte. El condenado mismo tena que llevar a cuestas su cruz o, ms bien, la viga transversal de ella, hasta el lugar de la ejecucin. 
10. 19.23-24 Sal 22.18; cf. Mc 15.24. 
11. 19.25 Mt 27.55-56; Mc 15.40; Lc 23.49. 
12. 19.26 Sobre este discpulo, vase Jn 13.23 nota q. 
13. 19.27 Con estas palabras, el discpulo a quien l amaba es sealado para representar en adelante a Jess. Lo representar sobre todo como testigo (cf. Jn 19.35). Su testimonio permanece para siempre en la iglesia a travs del evangelio (cf. Jn 21.22-24). 
14. 19.27 En su casa: otra posible traduccin: como madre propia. 
15. 19.28 Sal 69.21; cf. Sal 22.15. 
16. 19.29 Vinagre: Podra referirse tambin al vino corriente que tomaban los soldados y la gente de escasos recursos. 
17. 19.29 Hisopo: arbusto pequeo, mencionado en el AT. Con pequeos manojos hechos de sus ramas se efectuaban aspersiones rituales (Lv 14.4-7; Sal 51.7), particularmente en la Pascua (Ex 12.22). 
18. 19.31 Segn la cronologa de Jn, la Pascua de aquel ao coincida con el sbado. 
19. 19.31 Con esto se aceleraba la muerte de los crucificados. 
20. 19.34 Abri: lit. punz. 
21. 19.34 Este hecho probablemente tiene un sentido profundo y simblico para el evangelista: la sangre indica la muerte, y el agua simboliza la vida que Jess comunica por el Espritu (cf. Jn 4.14; 7.37; Heb 13.12; 1 Jn 1.7; 5.6-8). 
22. 19.35 El que lo vio: probablemente el mismo discpulo mencionado en el v. 26 (vase Jn 19.27 nota m; cf. Jn 21.24; 1 Jn 1.2). 
23. 19.36 Sal 34.20; cf. Ex 12.46; Nm 9.12. Con esta referencia se presenta a Jess como el cordero pascual (vase Jn 1.29 n., y cf. 1 Co 5.7). 
24. 19.37 Zac 12.10; cf. Ap 1.7. 
25. 19.38 Arimatea: Cf. Mt 27.57. 
26. 19.39 Jn 3.1-2. 
27. 19.39 Mirra y loes: sustancias aromticas extradas de plantas; se colocaban entre las vendas que envolvan el cadver. 
28. 19.39 Cien libras: unos 30 kilos. Vase Jn 12.3 nota d. 
29. 19.41 Mt 27.60. 
30. 19.42 Enterrar era un trabajo prohibido en sbado. 

Juan 20


La resurreccin



(Mt 28.1-10; Mc 16.1-8; Lc 24.1-12)

1 El primer da de la semana,[1] Mara Magdalena fue de maana, siendo an oscuro, al sepulcro, y vio quitada la piedra del sepulcro. 2 Entonces corri y fue a Simn Pedro y al otro discpulo, aquel a quien amaba Jess,[2] y les dijo: 
--Se han llevado del sepulcro al Seor y no sabemos dnde lo han puesto. 
3 Salieron Pedro y el otro discpulo y fueron al sepulcro. 4 Corran los dos juntos, pero el otro discpulo corri ms aprisa que Pedro y lleg primero al sepulcro. 5 Y, asomndose, vio los lienzos puestos all, pero no entr. 6 Luego lleg Simn Pedro tras l, entr en el sepulcro y vio los lienzos puestos all, 7 y el sudario, que haba estado sobre la cabeza de Jess, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.[3] 8 Entonces entr tambin el otro discpulo que haba venido primero al sepulcro; y vio, y crey, 9 pues an no haban entendido la Escritura:[4] que era necesario que l resucitara de los muertos. 10 Y volvieron los discpulos a los suyos. 

Jess se aparece a Mara Magdalena



(Mc 16.9-11)

11 Pero Mara estaba fuera llorando junto al sepulcro; mientras lloraba, se inclin para mirar dentro del sepulcro, 12 y vio a dos ngeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jess haba sido puesto. 13 Y le dijeron: 
--Mujer, por qu lloras? 
Les dijo: 
--Porque se han llevado a mi Seor y no s dnde lo han puesto. 
14 Dicho esto, se volvi y vio a Jess que estaba all; pero no saba que era Jess. 15 Jess le dijo: 
--Mujer, por qu lloras? A quin buscas? 
Ella, pensando que era el jardinero, le dijo: 
--Seor, si t lo has llevado, dime dnde lo has puesto y yo lo llevar. 
16 Jess le dijo: 
--Mara! 
Volvindose ella, le dijo: 
--Raboni! --que significa: "Maestro"--. 
17 Jess le dijo: 
--Sultame!, porque an no he subido a mi Padre;[5] pero ve a mis hermanos[6] y diles: "Subo a mi Padre y a vuestro Padre,[7] a mi Dios y a vuestro Dios". 
18 Fue entonces Mara Magdalena para dar a los discpulos la noticia de que haba visto al Seor, y que l le haba dicho estas cosas.[8] 

Jess se aparece a los discpulos



(Mt 28.16-20; Mc 16.14-18; Lc 24.36-49)

19 Cuando lleg la noche de aquel mismo da, el primero de la semana,[9] estando las puertas cerradas en el lugar donde los discpulos estaban reunidos por miedo de los judos,[10] lleg Jess y, puesto en medio, les dijo: 
--Paz[11] a vosotros! 
20 Dicho esto, les mostr las manos y el costado.[12] Y los discpulos se regocijaron[13] viendo al Seor. 21 Entonces Jess les dijo otra vez: 
--Paz a vosotros! Como me envi el Padre, as tambin yo os envo.[14] 
22 Y al decir esto, sopl y les dijo: 
--Recibid el Espritu[15] Santo. 23 A quienes perdonis los pecados, les sern perdonados, y a quienes se los retengis, les sern retenidos.[16] 

Incredulidad de Toms

24 Pero Toms, uno de los doce, llamado Ddimo,[17] no estaba con ellos cuando Jess se present. 25 Le dijeron, pues, los otros discpulos: 
--Hemos visto al Seor! 
l les dijo: 
--Si no veo en sus manos la seal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creer. 
26 Ocho das despus estaban otra vez sus discpulos dentro, y con ellos Toms. Lleg Jess, estando las puertas cerradas, se puso en medio y les dijo: 
--Paz a vosotros! 
27 Luego dijo a Toms: 
--Pon aqu tu dedo y mira mis manos; acerca tu mano y mtela en mi costado; y no seas incrdulo, sino creyente. 
28 Entonces Toms respondi y le dijo: 
--Seor mo y Dios mo![18] 
29 Jess le dijo: 
--Porque me has visto, Toms, creste; bienaventurados los que no vieron y creyeron.[19] 

El propsito del libro

30 Hizo adems Jess muchas otras seales[20] en presencia de sus discpulos, las cuales no estn escritas en este libro.[21] 31 Pero estas se han escrito para que creis que Jess es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengis vida en su nombre.[22] 
						 NOTAS:

1. 20.1 El primer da de la semana: es decir, el domingo. 
2. 20.2 Acerca de este discpulo, vase Jn 13.23 nota q. 
3. 20.6-7 Que los lienzos estuvieran all indicaba que el cuerpo no haba sido robado. Cf. Mt 27.62-64; 28.11-15. 
4. 20.9 Cf. Jn 2.22; 12.16. No se cita ningn pasaje especfico. En otros lugares se cita Sal 16.8-11; Jon 1.17 (cf. Mt 12.40; Hch 2.25-28; y tambin Lc 24.25-27,44-46; 1 Co 15.4). 
5. 20.17 Subido a mi Padre: Vase Jn 13.1--21.23 n. 
6. 20.17 Mis hermanos: es decir, sus discpulos. Cf. Mt 28.10; Ro 8.29; Heb 2.11-12. 
7. 20.17 A mi Padre y a vuestro Padre: Vase Jn 1.13 n. 
8. 20.18 Lc 24.9. 
9. 20.19 Aquel mismo da... semana: Vase 20.1 n.; cf. Mt 28.1; Mc 16.2,9. 
10. 20.19 Los judos: o las autoridades judas: Vase Jn 1.19 n. 
11. 20.19 Paz: Vase Jn 14.27 n. 
12. 20.20 Cf. v. 25-27; Lc 24.39. 
13. 20.20 Jn 16.20-22; 17.13. 
14. 20.21 Jn 17.18. 
15. 20.22 Tanto en hebreo como en griego, la misma palabra significa espritu y soplo (o aliento). Cf. Ez 37.1-14; Jn 3.6-8; Hch 2.2-4. 
16. 20.23 Cf. Mt 9.2-8; 16.19; 18.18. 
17. 20.24 Toms... Ddimo: Vase Jn 11.16 n. 
18. 20.28 Se alude a textos del AT (cf. Sal 35.23; 88.1; pero cf. tambin Jn 1.1; 5.18; 10.33-36; Ro 9.7; Flp 2.5-11; Col 1.19). 
19. 20.29 La fe de los que creen sin haber visto se basar en el testimonio de los discpulos. Cf. Jn 17.20; 1 P 1.8,12; 1 Jn 1.2-3. 
20. 20.30 Seales: seales milagrosas. Vase Jn 2.11 n. 
21. 20.30 Jn 21.25. 
22. 20.31 Creyendo, tengis vida en su nombre: Vase Jn 1.12 nota k. 

Juan 21


Tabla - Aspectos Vida Pedro



Jess se aparece a siete de sus discpulos 

1 [1] Despus de esto, Jess se manifest otra vez a sus discpulos junto al Mar de Tiberias;[2] y se manifest de esta manera: 2 Estaban juntos Simn Pedro, Toms, llamado el Ddimo, Natanael, el de Can de Galilea, los hijos de Zebedeo[3] y otros dos de sus discpulos. 3 Simn Pedro les dijo: 
--Voy a pescar.[4] 
Ellos le dijeron: 
--Vamos nosotros tambin contigo. 
Salieron, pues, y entraron en una barca; pero aquella noche no pescaron nada. 
4 Cuando ya iba amaneciendo, se present Jess en la playa, pero los discpulos no saban que era Jess. 5 Y les dijo: 
--Hijitos, tenis algo de comer? 
Le respondieron: 
--No! 
6 l les dijo: 
--Echad la red a la derecha de la barca y hallaris. 
Entonces la echaron, y ya no la podan sacar, por la gran cantidad de peces.[5] 7 Entonces aquel discpulo a quien Jess amaba[6] dijo a Pedro: 
--Es el Seor! 
Simn Pedro, cuando oy que era el Seor, se ci la ropa (porque se haba despojado de ella) y se tir al mar. 8 Los otros discpulos fueron con la barca, arrastrando la red llena de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.[7] 
9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas y un pescado encima de ellas, y pan. 10 Jess les dijo: 
--Traed de los peces que acabis de sacar. 
11 Subi Simn Pedro y sac la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompi.[8] 12 Les dijo Jess: 
--Venid, comed. 
Y ninguno de los discpulos se atreva a preguntarle: "T, quin eres?", sabiendo que era el Seor. 13 Vino, pues, Jess, y tom el pan y les dio, y asimismo del pescado. 14 Esta era ya la tercera vez que Jess se manifestaba a sus discpulos, despus de haber resucitado de los muertos. 

Apacienta mis ovejas

15 Despus de comer, Jess dijo a Simn Pedro: 
--Simn, hijo de Jons, me amas ms que estos? 
Le respondi: 
--S, Seor; t sabes que te quiero. 
l le dijo: 
--Apacienta mis corderos.[9] 
16 Volvi a decirle la segunda vez: 
--Simn, hijo de Jons, me amas? 
Pedro le respondi: 
--S, Seor; t sabes que te quiero. 
Le dijo: 
--Pastorea mis ovejas. 
17 Le dijo la tercera vez: 
--Simn, hijo de Jons, me quieres? 
Pedro se entristeci de que le dijera por tercera vez: "Me quieres?", y le respondi: 
--Seor, t lo sabes todo; t sabes que te quiero.[10] 
Jess le dijo: 
--Apacienta mis ovejas. 18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras ms joven, te ceas e ibas a donde queras; pero cuando ya seas viejo, extenders tus manos y te ceir otro, y te llevar a donde no quieras. 
19 Esto dijo dando a entender con qu muerte haba de glorificar a Dios.[11] Y dicho esto, aadi: 
--Sgueme.[12] 

El discpulo amado

20 Volvindose Pedro, vio que los segua el discpulo a quien amaba Jess, el mismo que en la cena se haba recostado al lado de l y le haba dicho: "Seor, quin es el que te ha de entregar?"[13] 21 Cuando Pedro lo vio, dijo a Jess: 
--Seor, y qu de este? 
22 Jess le dijo: 
--Si quiero que l quede hasta que yo vuelva,[14] qu a ti? Sgueme t. 
23 Se extendi entonces entre los hermanos el rumor de que aquel discpulo no morira. Pero Jess no le dijo que no morira, sino: "Si quiero que l quede[15] hasta que yo vuelva, qu a ti?" 

EPLOGO (21.24-25)

24 Este es el discpulo que da testimonio de estas cosas, y escribi estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero. 
25 Hay tambin otras muchas cosas que hizo Jess, las cuales, si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabran los libros que se habran de escribir. Amn.[16] 
						 NOTAS:

1. 21.1-25 El cap. 21 parece haber sido redactado en fecha posterior, pero es parte integrante del evangelio. 
2. 21.1 Mar de Tiberias: Vase Jn 6.1 n. 
3. 21.2 Los hijos de Zebedeo: es decir, Jacobo y Juan. 
4. 21.3 Cf. Mt 4.18-22. 
5. 21.3-6 Cf. el relato de Lc 5.5-6. 
6. 21.7 Sobre este discpulo, vase Jn 13.23 nota q. 
7. 21.8 Doscientos codos. El codo equivala a unos 45 cm. 
8. 21.1-11 Ntese la semejanza de este relato con Lc 5.1-11. 
9. 21.15 La imagen del pastor y las ovejas para referirse al ministerio pastoral en la iglesia se encuentra tambin en Hch 20.28; Ef 4.11; 1 P 5.2. 
10. 21.15-17 La triple afirmacin de Pedro repara pblicamente su triple negacin (cf. Jn 18.17,25,27). 
11. 21.18-19 Este anuncio de la muerte de Pedro recuerda el que Jess hizo de su propia muerte (Jn 12.33; 18.32; cf. tambin 13.36). 
12. 21.19 Cf. Jn 13.36-38. 
13. 21.20 Cf. Jn 13.25. 
14. 21.22 Hasta que yo vuelva: alusin a la segunda venida, gloriosa, de Cristo (cf. Mt 16.28; 1 Ts 4.15). 
15. 21.23 Que l quede: Se usa en un doble sentido: el discpulo no queda fsicamente vivo hasta la venida gloriosa de Cristo, pero s queda en el evangelio (cf. v. 24). Vase Jn 19.27 nota m. 
16. 21.25 En diversos ms. no aparece: Amn. 

Hechos 1


PRLOGO (1.1-26)



La promesa del Espritu Santo

1 En mi primer escrito,[1] Tefilo,[2] me refer a todas las cosas que Jess hizo y ense desde el comienzo 2 hasta el da en que fue recibido arriba, despus de haber dado mandamientos por el Espritu Santo a los apstoles que haba escogido. 3 A ellos tambin, despus de haber padecido, se present vivo con muchas pruebas indubitables, aparecindoseles durante cuarenta das y hablndoles acerca del reino de Dios.[3] 
4 Y estando juntos, les orden: 
--No salgis de Jerusaln, sino esperad la promesa del Padre,[4] la cual osteis de m,[5] 5 porque Juan ciertamente bautiz con agua, pero vosotros seris bautizados con el Espritu Santo[6] dentro de no muchos das. 

Tabla - Poder



La ascensin

6 Entonces los que se haban reunido le preguntaron, diciendo: 
--Seor, restaurars el reino a Israel[7] en este tiempo? 
7 Les dijo: 
--No os toca a vosotros saber los tiempos o las ocasiones[8] que el Padre puso en su sola potestad; 8 pero recibiris poder cuando haya venido sobre vosotros el Espritu Santo, y me seris testigos en Jerusaln, en toda Judea, en Samaria y hasta lo ltimo de la tierra.[9] 
9 Y habiendo dicho estas cosas, vindolo ellos, fue alzado, y lo recibi una nube que lo ocult de sus ojos.[10] 10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que l se iba, se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11 los cuales les dijeron: 
--Galileos, por qu estis mirando al cielo? Este mismo Jess, que ha sido tomado de vosotros al cielo, as vendr como lo habis visto ir al cielo.[11] 

Eleccin del sucesor de Judas

12 Entonces volvieron a Jerusaln desde el monte que se llama del Olivar,[12] el cual est cerca de Jerusaln, camino de un sbado. 13 Cuando llegaron, subieron al aposento alto, donde se alojaban Pedro y Jacobo, Juan, Andrs, Felipe, Toms, Bartolom, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simn el Zelote y Judas hermano de Jacobo.[13] 14 Todos estos perseveraban unnimes en oracin y ruego, con las mujeres, y con Mara la madre de Jess, y con sus hermanos.[14] 
15 En aquellos das Pedro[15] se levant en medio de los hermanos (los reunidos eran como ciento veinte en nmero), y dijo: 
16 --Hermanos,[16] era necesario que se cumpliera la Escritura[17] que el Espritu Santo, por boca de David, haba anunciado acerca de Judas, que fue gua de los que prendieron a Jess, 17 y era contado con nosotros y tena parte en este ministerio. 18 Este, pues, que haba adquirido un campo con el salario de su iniquidad, cay de cabeza y se revent por la mitad, y todas sus entraas se derramaron. 19 Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusaln, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua,[18] Acldama (que significa "Campo de sangre"),[19] 20 porque est escrito en el libro de los Salmos: 
    ""Sea hecha desierta su habitacin 
    y no haya quien more en ella",[20] 
"y: 
    ""Tome otro su oficio".[21] 
21 "Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Seor Jess entraba y sala entre nosotros, 22 comenzando desde el bautismo de Juan[22] hasta el da en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho con nosotros testigo de su resurreccin. 
23 Entonces propusieron a dos: a Jos, llamado Barsabs, que tena por sobrenombre Justo, y a Matas. 24 Y orando, dijeron: "T, Seor, que conoces los corazones de todos, muestra cul de estos dos has escogido, 25 para que tome la parte de este ministerio y apostolado, del cual cay Judas por transgresin, para irse a su propio lugar".[23] 
26 Entonces echaron suertes sobre ellos, y la suerte cay sobre Matas; y fue contado con los once apstoles. 
						 NOTAS:

1. 1.1 Mi primer escrito: o tratado; esto es, el Evangelio segn San Lucas. 
2. 1.1 Tefilo: Vase Lc 1.3 n. 
3. 1.3 Cf. Mt 28.16-20; Mc 16.12-19; Lc 24.13-51; Jn 20.19--21.25; 1 Co 15.5-7. 
4. 1.4 La promesa del Padre que se cumpli con la venida del Espritu Santo, narrada en el cap. 2 (cf. Hch 2.33; Gl 3.14; Ef 1.13). 
5. 1.4 Lc 24.49; Jn 14.16-17; 14.26; 15.26; 16.7-15. 
6. 1.5 Hch 2.1-4. 
7. 1.6 Restaurars el reino a Israel: La esperanza mesinica de los discpulos an era, como la de muchos judos, la de un reino poltico establecido por un descendiente de David. Vase Mt 20.21 n. 
8. 1.7 Los tiempos o las ocasiones: es decir, el momento preciso, el tiempo exacto. Cf. Mt 24.36; Mc 13.32; 1 Ts 5.1. 
9. 1.8 El avance progresivo sealado en el v. 8, que culmina con el mundo pagano hasta lo ltimo de la tierra, es la sntesis del desarrollo de la historia que narra todo el libro de los Hechos; vanse la Introduccin y las notas sobre Hch 2.18.3: 8.4-25; 13.1-3. 
10. 1.9 Cf. la escena de la transfiguracin en Mt 17.1-8 y paralelos; cf. tambin Ex 24.12-18. 
11. 1.11 Dn 7.13; Mt 26.64; Mc 13.26; 14.62; Lc 21.27; Ap 1.7. 
12. 1.12 El monte que se llama del Olivar est situado aprox. a 1 km de Jerusaln, distancia que se permita recorrer en sbado. 
13. 1.13 Cf. las listas en Mt 10.2-4 y paralelos. 
14. 1.14 Sus hermanos: antes no crean en l; cf. Mt 12.46; Mc 3.21; Jn 7.3-5. 
15. 1.15 En los evangelios, Pedro es figura importante entre los doce apstoles, y ms an en los caps. 1--12 de Hch. 
16. 1.16 Hermanos: trmino que usaban los judos al referirse a sus compatriotas (Hch 2.29; 3.17), y que los cristianos empezaron a usar para expresar la relacin entre ellos (Hch 6.3; 9.30; 1 Co 5.11; Ef 6.23). 
17. 1.16 Lc 22.47-48. La Escritura: referencia a los pasajes de los salmos citados en el v. 20. Cf. tambin Sal 41.9. 
18. 1.19 Su propia lengua: es decir, el arameo. 
19. 1.18-19 Cf. Mt 27.3-8. 
20. 1.20 Sal 69.25. 
21. 1.20 Sal 109.8. 
22. 1.22 Desde el bautismo de Juan: Mt 3.16; Mc 1.9; Lc 3.21. Otra posible traduccin: desde los das en que Juan bautizaba (Mt 3.1-12 y paralelos). 
23. 1.25 A su propio lugar: es decir, al lugar que le corresponda (el de tormento; cf. Lc 16.28). 

Hechos 2


Mapa - Pentecostss



1. PREDICACIN DEL EVANGELIO EN JERUSALN (2.1--8.3) 



La venida del Espritu Santo

1 [1] Cuando lleg el da de Pentecosts[2] estaban todos unnimes juntos. 2 De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llen toda la casa donde estaban; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego,[3] asentndose sobre cada uno de ellos. 4 Todos fueron llenos del Espritu Santo[4] y comenzaron a hablar en otras lenguas,[5] segn el Espritu les daba que hablaran. 
5 Vivan entonces en Jerusaln judos piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.[6] 6 Al oir este estruendo, se junt la multitud; y estaban confusos, porque cada uno los oa hablar en su propia lengua. 7 Estaban atnitos y admirados, diciendo: 
--Mirad, no son galileos todos estos que hablan? 8 Cmo, pues, los omos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? 9 Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto y Asia, 10 Frigia y Panfilia, Egipto y las regiones de frica ms all de Cirene, y romanos aqu residentes, tanto judos como proslitos, 11 cretenses y rabes, los omos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.[7] 
12 Estaban todos atnitos y perplejos, dicindose unos a otros: 
--Qu quiere decir esto? 
13 Pero otros, burlndose, decan: 
--Estn borrachos.[8] 

Primer discurso de Pedro 

14 [9] Entonces Pedro, ponindose en pie con los once, alz la voz y les habl diciendo: "Judos y todos los que habitis en Jerusaln, esto os sea notorio, y od mis palabras, 15 pues estos no estn borrachos, como vosotros suponis, puesto que es la hora tercera del da.[10] 16 Pero esto es lo dicho por el profeta Joel: 
    17 ""En los postreros das --dice Dios--, 
    derramar de mi Espritusobre toda carne,[11] 
    y vuestros hijos y vuestras hijasprofetizarn;[12] 
    vuestros jvenes vern visiones 
    y vuestros ancianos soarn sueos; 
    18 y de cierto sobre mis siervosy sobre mis siervas, en aquellos das 
    derramar de mi Espritu, y profetizarn. 
    19 Y dar prodigios arriba en el cielo 
    y seales abajo en la tierra, 
    sangre, fuego y vapor de humo;[13] 
    20 el sol se convertir en tinieblas 
    y la luna en sangre, 
    antes que venga el da del Seor, 
    grande y glorioso. 
    21 Y todo aquel que invoqueel nombre del Seor, ser salvo".[14] 
22 "Israelitas, od estas palabras: Jess nazareno, varn aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y seales que Dios hizo entre vosotros por medio de l, como vosotros mismos sabis; 23 a este, entregado[15] por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios,[16] prendisteis y matasteis por manos de inicuos,[17] crucificndolo. 24 Y Dios lo levant,[18] sueltos los dolores de la muerte,[19] por cuanto era imposible que fuera retenido por ella, 25 pues David dice de l: 
    ""Vea al Seor siempre delante de m; 
    porque est a mi diestra,no ser conmovido. 
    26 Por lo cual mi corazn se alegry se goz mi lengua, 
    y aun mi carne descansar en esperanza,[20] 
    27 porque no dejars mi alma en el Hades[21] 
    ni permitirs que tu Santo[22] vea corrupcin. 
    28 Me hiciste conocer los caminos de la vida; 
    me llenars de gozo con tu presencia".[23] 
29 "Hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que muri y fue sepultado, y su sepulcro est con nosotros hasta el da de hoy. 30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le haba jurado que de su descendencia en cuanto a la carne levantara al Cristo para que se sentara en su trono,[24] 31 vindolo antes, habl de la resurreccin de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades ni su carne vio corrupcin. 32 A este Jess resucit Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 As que, exaltado por la diestra de Dios[25] y habiendo recibido del Padre la promesa del Espritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y os. 34 David no subi a los cielos, pero l mismo dice: 
    ""Dijo el Seor a mi Seor: 
    Sintate a mi diestra 
    35 hasta que ponga a tus enemigospor estrado de tus pies ".footnote rnd=211412113 idx=26 b2.34-35/b Sal 110.1; cf. el uso que hizo Jess del mismo salmo en Mt 22.43-45 y paralelos, y vase Mt 22.44 n. /footnote p> 36 "Sepa, pues, ciertsimamente toda la casa de Israel, que a este Jess a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Seor y Cristo".[27] 
37 Al oir esto, se compungieron de corazn y dijeron a Pedro y a los otros apstoles: 
--Hermanos, qu haremos? 
38 Pedro les dijo: 
--Arrepentos y bautcese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo[28] para perdn de los pecados, y recibiris el don del Espritu Santo,[29] 39 porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que estn lejos; para cuantos el Seor nuestro Dios llame.[30] 
40 Y con otras muchas palabras testificaba y los exhortaba, diciendo: 
--Sed salvos de esta perversa generacin.[31] 
41 As que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se aadieron aquel da como tres mil personas. 42 Y perseveraban en la doctrina de los apstoles, en la comunin unos con otros, en el partimiento del pan[32] y en las oraciones. 

La vida de los primeros cristianos 

43 [33] Sobrevino temor a toda persona, y muchas maravillas y seales eran hechas por los apstoles. 44 Todos los que haban credo estaban juntos y tenan en comn todas las cosas: 45 vendan sus propiedades y sus bienes y lo repartan a todos segn la necesidad de cada uno. 46 Perseveraban unnimes cada da en el templo, y partiendo el pan[34] en las casas coman juntos con alegra y sencillez de corazn, 47 alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Seor aada cada da a la iglesia los que haban de ser salvos. 
						 NOTAS:

1. 2.1--8.3 El tema central de toda esta seccin ser el desarrollo del movimiento cristiano en Jerusaln y Judea; vase Hch 1.8 n. 
2. 2.1 Pentecosts: lit. da de la cincuentena. Vase Concordancia temtica. 
3. 2.3 Lenguas... de fuego: La imagen de las lenguas sugiere tambin, por la palabra usada, las lenguas (idiomas) a las que se alude en el v. 4. Cf. tambin Sal 29.7-9; Mt 3.11-12; Lc 3.16. El sentido simblico de fuego se puede ver en la expresin asentndose sobre cada uno de ellos. Segn Filn de Alejandra, escritor judo contemporneo de los apstoles, Dios haba dado la Ley a Israel en medio de un estruendo que luego se convirti en fuego, experimentado como lenguas. 
4. 2.4 Cumplimiento de la promesa de Lc 24.49; Hch 1.8. 
5. 2.4 Otras lenguas: La experiencia de Pentecosts de "hablar en otras lenguas", que los oyentes entienden, es una anticipacin de la predicacin del evangelio a todas las naciones. Tiene cierto paralelo con el "hablar como profeta", conocido ya en el AT (Nm 11.25-29; 1 S 10.5-13; 1 R 22.10) o con el "hablar en lenguas", que necesita de alguien que interprete (1 Co 14). 
6. 2.5-6 Se trata de judos procedentes de diversas regiones del mundo, que se haban establecido en Jerusaln; muchos de ellos hablaban o conocan otras lenguas, adems del arameo, que era la lengua comnmente hablada en Jerusaln. 
7. 2.9-11 Los pases enumerados comprenden desde la regin de Persia, en el oriente, hasta Libia, en el occidente, y abarcaban as el mundo entonces conocido. 
8. 2.13 Cf. 1 Co 14.23. 
9. 2.14-42 Este discurso, y los otros de Pedro (Hch 3.12-26; 5.29-32; 10.34-43), presentan un resumen del mensaje proclamado por los apstoles; cf. tambin Hch 13.23-41; 1 Co 15.1-8. 
10. 2.15 La hora tercera del da: es decir, las nueve de la maana, contando desde la salida del sol. Era el momento de la oracin matutina, antes de la cual los judos normalmente no consuman comida ni bebida. 
11. 2.17 Derramar... carne: Cf. Is 44.3. El simbolismo del agua referido al Espritu hace especialmente significativa la expresin derramar. Cf. Jn 7.38-39. 
12. 2.17 Vuestros hijos... profetizarn: Vase 1 Co 14.1 n. 
13. 2.19 Las palabras sangre, fuego y vapor de humo en el libro de Joel anuncian matanza e incendio. 
14. 2.17-21 Jl 2.28-32 (gr.), citado con algunas modificaciones. Cf. tambin Ro 10.13. 
15. 2.23 Entregado: posible referencia a Judas (Mc 14.41; Lc 22.47-48); por otra parte, como el texto griego dice simplemente entregado, algunos lo refieren a la accin de las autoridades religiosas judas de entregar a Jess a los romanos (Mt 27.1-2). 
16. 2.23 Por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios: Cf. Mc 8.31; Lc 22.22; 24.46; Jn 3.14; Hch 3.18; 4.27-28; 17.3; 1 P 1.19-20. 
17. 2.23 Inicuos: lit. los que no tienen ley; expresin generalmente aplicada a los paganos por carecer de la ley de Dios, y que aqu se refiere a los romanos, por cuyo medio las autoridades judas llevaron a cabo la crucifixin de Jess (Mt 27.32-54 y paralelos; Hch 3.13; 5.30; 7.52). 
18. 2.24 Levant: es decir, resucit. Mt 28.5-6 y paralelos; Hch 4.10; 5.30. 
19. 2.24 Dolores de la muerte: expresin que alude a las "ligaduras de muerte", de Sal 18.4-5; 116.3, pasajes en los cuales la versin griega (LXX) dice "dolores de la muerte". (La raz de la palabra hebrea significa tanto ligaduras como dolores.) 
20. 2.26 En esperanza: Se interpreta el salmo en relacin con la esperanza de la resurreccin (v. 31). 
21. 2.27 Hades: Vase Reino de la muerte en la Concordancia temtica. 
22. 2.27 Hch 13.35. Tu santo: Tambin puede traducirse por tu siervo fiel. 
23. 2.25-28 Sal 16.8-11 (gr.). 
24. 2.30 2 S 7.12-13; Sal 89.3-4; 132.11-12. 
25. 2.33 Exaltado por la diestra de Dios: Sal 118.16 (LXX). Otra posible traduccin: Colocado por Dios a su derecha; esto es, en el lugar de honor junto a Dios (cf. Sal 110.1, citado en el v. 34). 
26. 2.34-35 Sal 110.1; cf. el uso que hizo Jess del mismo salmo en Mt 22.43-45 y paralelos, y vase Mt 22.44 n. 
27. 2.36 Seor: usado como ttulo divino. Cristo o Mesas; vanse Mt 1.17 nota h y Concordancia temtica. 
28. 2.38 En el nombre de Jesucristo: reconociendo a Jess como Mesas, e invocando su nombre; vase Nombre en la Concordancia temtica. 
29. 2.38 Cf. Mt 3.2,11 y paralelos; tambin Mt 4.17; Mc 1.14-15; Lc 24.47, y Hch 3.19; 20.21; 26.20. 
30. 2.39 Is 57.19. 
31. 2.40 Sed salvos... generacin: expresin proverbial; cf. Dt 32.5; Sal 78.8; Flp 2.15. 
32. 2.42 Partimiento del pan: Segn el contexto, se trata de un acto con significado religioso (2.46 n.); tambin puede significar comer juntos. 
33. 2.43-47 Hch 4.32-35 y 5.12-16 son resmenes con los que se subraya la unidad de la seccin 2.1--8.3 y se sealan rasgos caractersticos de la vida de la iglesia de Jerusaln. 
34. 2.46 Partiendo el pan: expresin derivada de la costumbre juda de empezar la comida con una bendicin, despus de la cual se parte ceremonialmente el pan. La frase lleg a aplicarse de manera particular a la celebracin de la Cena del Seor o Santa Cena (Hch 2.42; 20.7,11; 27.35; 1 Co 10.16). Adems de participar en las oraciones en el templo, los creyentes se reunan en las casas, donde sus "gapes" o comidas en comn incluan la celebracin de la Cena del Seor (cf. 1 Co 11.20-22). 

Hechos 3


Tabla - Enfermedad y Sanidad



Curacin de un cojo

1 Pedro y Juan[1] suban juntos al templo a la hora novena,[2] que era la de la oracin. 2 Haba un hombre, cojo de nacimiento, que era llevado y dejado cada da a la puerta del templo que se llama la Hermosa,[3] para que pidiera limosna a los que entraban en el templo. 3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le dieran limosna. 4 Pedro, con Juan, fijando en l los ojos, le dijo: 
--Mranos. 
5 Entonces l los mir atento, esperando recibir de ellos algo. 6 Pero Pedro dijo: 
--No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre[4] de Jesucristo de Nazaret, levntate y anda. 
7 Entonces lo tom por la mano derecha y lo levant. Al instante se le afirmaron los pies y tobillos; 8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entr con ellos en el templo, andando, saltando y alabando a Dios. 9 Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Dios. 10 Y lo reconocan que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le haba sucedido. 

Segundo discurso de Pedro 

11 [5] Mientras el cojo que haba sido sanado tena asidos a Pedro y a Juan, todo el pueblo, atnito, concurri a ellos al prtico que se llama de Salomn.[6] 12 Al ver esto Pedro, habl al pueblo: "Israelitas, por qu os admiris de esto? o por qu ponis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiramos hecho andar a este? 13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres,[7] ha glorificado[8] a su Hijo Jess,[9] a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando este haba resuelto ponerlo en libertad. 14 Pero vosotros negasteis al Santo y al Justo,[10] y pedisteis que se os diera un homicida, 15 y matasteis al Autor de la vida,[11] a quien Dios resucit de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16 Por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocis, lo ha confirmado su nombre; y la fe que es por l ha dado a este esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.[12] 
17 "Pero ahora, hermanos, s que por ignorancia lo habis hecho, como tambin vuestros gobernantes.[13] 18 Pero Dios ha cumplido as lo que antes haba anunciado por boca de todos sus profetas:[14] que su Cristo habra de padecer. 19 As que, arrepentos y convertos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Seor tiempos de consuelo, 20 y l enve a Jesucristo, que os fue antes anunciado. 21 A este, ciertamente, es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauracin de todas las cosas, de que habl Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo, 22 pues Moiss dijo a los padres: "El Seor vuestro Dios os levantar profeta de entre vuestros hermanos, como a m; a l oiris en todas las cosas que os hable, 23 y toda alma que no oiga a aquel profeta ser desarraigada del pueblo".[15] 
24 "Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, tambin han anunciado estos das. 25 Vosotros sois los hijos de los profetas y del pacto que Dios hizo con nuestros padres diciendo a Abraham: "En tu simiente sern benditas todas las familias de la tierra".[16] 26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo,[17] lo envi para que os bendijera, a fin de que cada uno se convierta de su maldad". 
						 NOTAS:

1. 3.1 Juan: probablemente el hijo de Zebedeo (Mt 4.21), que era uno de los doce apstoles. 
2. 3.1 La hora novena: es decir, las tres de la tarde, contando a partir de las seis de la maana. Era la segunda ocasin diaria de sacrificio y oracin pblica en el templo. 
3. 3.2 La Hermosa: puerta situada al lado oriental del templo; posiblemente la entrada principal al edificio. 
4. 3.6 En el nombre: Segn el pensamiento hebreo, el nombre representaba a la persona misma; al invocar el nombre de Jesucristo se invocaba a Jesucristo mismo, su poder y autoridad (vase Hch 2.38 nota a). 
5. 3.11-26 Vase Hch 2.14-42 n. 
6. 3.11 Prtico... de Salomn: una galera o corredor con columnas, situado en el interior de la muralla oriental del atrio del templo; cf. Jn 10.23; Hch 5.12. 
7. 3.13 Ex 3.6,15. 
8. 3.13 Ha glorificado: es decir, ha dado el ms alto honor por medio de su muerte, resurreccin y ascensin; vanse Jn 1.14 nota p y 7.39 nota p. 
9. 3.13 Su Hijo Jess: La palabra griega que se traduce aqu como hijo puede significar nio o muchacho y tambin referirse a un hijo o a un siervo. La frase es una posible alusin a Is 52.13. Cf. Is 53.11; Flp 2.7-9. 
10. 3.13-14 Mt 27.15-26 y paralelos. Los ttulos Santo y Justo se aplican a Cristo (Mc 1.24; Hch 7.52; 22.14; 1 Jn 2.1) y estn basados en conceptos del AT (2 S 23.3-4; Is 32.1; 53.11; Zac 9.9). 
11. 3.15 Autor de la vida: en contraste con Barrabs el asesino, a quien se alude en el v. 14. Tambin puede traducirse como al que gobierna (o nos lleva a) la vida. 
12. 3.16 Se trata de la fe en la persona de Jess; el nombre equivale aqu a la persona misma (vase 3.6 n.). 
13. 3.17 Cf. Lc 23.34; Hch 7.60; 1 Co 2.8. 
14. 3.18 Dios ha cumplido... profetas: Vase Jn 20.9 n. La mayora de los judos no perciban en las Escrituras la idea de un Mesas que tena que sufrir. Los cristianos, en cambio, aplicaron a Cristo los pasajes de los salmos y de los profetas que hablan del sufrimiento del justo. Is 52.13--53.12 ocup para ellos un lugar muy especial; cf. Hch 8.32-35. 
15. 3.22-23 Adaptacin de Dt 18.15-19; Lv 23.29; ntese el uso de la misma cita en Hch 7.37. 
16. 3.25 Gn 12.3; 22.18. 
17. 3.26 Su Hijo: o su siervo; vase Hch 3.13 nota i. 

Hechos 4


Pedro y Juan ante el Concilio

1 Mientras ellos hablaban al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo y los saduceos,[1] 2 resentidos de que ensearan al pueblo y anunciaran en Jess la resurreccin de entre los muertos. 3 Y les echaron mano y los pusieron en la crcel hasta el da siguiente, porque era ya tarde. 4 Pero muchos de los que haban odo la palabra, creyeron; y el nmero de los hombres era como cinco mil.[2] 
5 Aconteci al da siguiente, que se reunieron en Jerusaln los gobernantes, los ancianos y los escribas,[3] 6 y el Sumo sacerdote Ans, y Caifs,[4] Juan, Alejandro y todos los que eran de la familia de los Sumos sacerdotes; 7 y ponindolos en medio, les preguntaron: 
--Con qu potestad o en qu nombre habis hecho vosotros esto?[5] 
8 Entonces Pedro, lleno del Espritu Santo,[6] les dijo: 
--Gobernantes del pueblo y ancianos de Israel: 9 Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qu manera este ha sido sanado, 10 sea notorio a todos vosotros y a todo el pueblo de Israel que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucit de los muertos, por l este hombre est en vuestra presencia sano. 11 Este Jess es la piedra rechazada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ngulo.[7] 12 Y en ningn otro hay salvacin, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.[8] 
13 Entonces viendo la valenta de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo,[9] se admiraban; y les reconocan que haban estado con Jess. 14 Y viendo al hombre que haba sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podan decir nada en contra. 15 Entonces les ordenaron que salieran del Concilio; y deliberaban entre s, 16 diciendo: 
--Qu haremos con estos hombres? Porque, de cierto, seal evidente ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que viven en Jerusaln, y no lo podemos negar. 17 Sin embargo, para que no se divulgue ms entre el pueblo, amenacmoslos para que no hablen de aqu en adelante a hombre alguno en este nombre. 
18 Entonces los llamaron y les ordenaron que en ninguna manera hablaran ni ensearan en el nombre de Jess. 19 Pero Pedro y Juan respondieron dicindoles: 
--Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios,[10] 20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y odo.[11] 
21 Ellos entonces, despus de amenazarlos, los soltaron, no hallando ningn modo de castigarlos, por causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que se haba hecho, 22 ya que el hombre en quien se haba hecho este milagro de sanidad tena ms de cuarenta aos. 

Los creyentes piden confianza y valenta

23 Al ser puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les haban dicho. 24 Ellos, al orlo, alzaron unnimes la voz a Dios y dijeron: "Soberano Seor, t eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;[12] 25 que por boca de David tu siervo dijiste:[13] 
    ""Por qu se amotinan las gentes 
    y los pueblos piensan cosas vanas? 
    26 Se reunieron los reyes de la tierra 
    y los prncipes se juntaron en uno 
    contra el Seor y contra su Cristo".[14] 
27 "Y verdaderamente se unieron en esta ciudad Herodes[15] y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, contra tu santo Hijo[16] Jess, a quien ungiste, 28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo haban antes determinado que sucediera. 29 Y ahora, Seor, mira sus amenazas y concede a tus siervos que con toda valenta hablen tu palabra, 30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, seales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jess". 
31 Cuando terminaron de orar, el lugar en que estaban congregados tembl;[17] y todos fueron llenos del Espritu Santo y hablaban con valenta la palabra de Dios.[18] 

Todas las cosas en comn

32 La multitud de los que haban credo era de un corazn y un alma. Ninguno deca ser suyo propio nada de lo que posea, sino que tenan todas las cosas en comn.[19] 33 Y con gran poder los apstoles daban testimonio de la resurreccin del Seor Jess, y abundante gracia era sobre todos ellos. 34 As que no haba entre ellos ningn necesitado, porque todos los que posean heredades o casas, las vendan, y traan el producto de lo vendido[20] 35 y lo ponan a los pies de los apstoles; y se reparta a cada uno segn su necesidad.[21] 36 Entonces Jos, a quien los apstoles pusieron por sobrenombre Bernab (que significa "Hijo de consolacin"),[22] levita,[23] natural de Chipre,[24] 37 vendi una heredad que tena y trajo el producto de la venta y lo puso a los pies de los apstoles. 
						 NOTAS:

1. 4.1 En el Sanedrn, o Concilio de los judos, tenan gran influencia los saduceos, miembros de un partido religioso que negaba la resurreccin; vanse Mt 22.23 n.; Hch 23.6-8 n. e Introduccin al NT. 
2. 4.4 El autor hace aqu, como en otras partes de su libro, una especie de balance de los resultados; la iglesia, a pesar de las contradicciones, iba creciendo (cf. tambin 5.14; 6.7; 11.24). 
3. 4.5 Sobre ancianos y escribas, vanse Concordancia temtica e Introduccin al NT. 
4. 4.6 El Sumo sacerdote era presidente del Concilio o Sanedrn. Caifs lo era oficialmente, pero su suegro Ans conservaba el ttulo honorario y el prestigio del puesto (Lc 3.2 nota g). 
5. 4.7 Los del Concilio le haban hecho la misma pregunta a Jess, tambin en el templo (Mt 21.23 y paralelos); vase Hch 4.11 n. 
6. 4.8 Primer cumplimiento de la profeca de Mt 10.17-20; Mc 13.9-11; Lc 12.11-12. 
7. 4.11 Alusin al Sal 118.22. Jess haba citado tambin este salmo en respuesta a la misma pregunta. Vase Mc 12.10-11 n. 
8. 4.12 Salvos: Se hace un juego de palabras con los dos sentidos de un mismo verbo griego, que significa tanto salvar como sanar (v. 9). 
9. 4.13 Hombres sin letras y del vulgo: es decir, que no haban estudiado con los rabinos; cf. Jn 7.15. Haban estado con Jess: es decir, discpulos de Jess. 
10. 4.19 Hch 5.29. 
11. 4.20 Hch 22.15; 26.16. 
12. 4.24 Ex 20.11; Neh 9.6; Sal 146.6. La oracin de 4.24-30 tiene semejanza con la del rey Ezequas en Is 37.16-20. 
13. 4.25 Diversos ms. dicen: que, mediante el Espritu Santo, por boca. 
14. 4.25-26 Sal 2.1-2. 
15. 4.27 Herodes: Lc 23.7-11. Pilato: Mt 27.1-2 y paralelos. 
16. 4.27,30 Hijo: Vase Hch 3.13 nota i. 
17. 4.31 Tembl: seal de que Dios haba odo su oracin; cf. Ex 19.18; Is 6.4. 
18. 4.31 Cf. lo sucedido en Pentecosts (Hch 2.2-4). 
19. 4.32 Vase Hch 2.43-47 n. 
20. 4.34 Cf. Dt 15.4. 
21. 4.34-35 Hch 2.45. 
22. 4.36 "Hijo de consolacin": expresin semtica que significa uno que consuela (o que exhorta; Hch 11.23 n.). 
23. 4.36 Levita: Vanse Lc 10.32 n. y Concordancia temtica. 
24. 4.36 Chipre: isla del Mediterrneo donde haba una importante comunidad juda (cf. Hch 11.19). 

Hechos 5


Ananas y Safira 

1 [1] Pero cierto hombre llamado Ananas, con Safira, su mujer, vendi una heredad, 2 y sustrajo parte del precio, sabindolo tambin su mujer; luego llev solo el resto y lo puso a los pies de los apstoles. 3 Pedro le dijo: 
--Ananas, por qu llen Satans tu corazn para que mintieras al Espritu Santo y sustrajeras del producto de la venta de la heredad? 4 Retenindola, no te quedaba a ti?, y vendida, no estaba en tu poder? Por qu pusiste esto en tu corazn? No has mentido a los hombres, sino a Dios.[2] 
5 Al oir Ananas estas palabras, cay y expir. Y sobrevino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. 6 Entonces se levantaron los jvenes, lo envolvieron, lo sacaron y lo sepultaron. 
7 Pasado un lapso como de tres horas, sucedi que entr su mujer, sin saber lo que haba acontecido. 8 Entonces Pedro le dijo: 
--Dime, vendisteis en tanto la heredad? 
Y ella dijo: 
--S, en tanto. 
9 Pedro le dijo: 
--Por qu convinisteis en tentar al Espritu del Seor? He aqu a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarn a ti. 
10 Al instante ella cay a los pies de l, y expir. Cuando entraron los jvenes, la hallaron muerta; la sacaron y la sepultaron junto a su marido. 11 Y sobrevino gran temor sobre toda la iglesia[3] y sobre todos los que oyeron estas cosas. 

Muchas seales y maravillas 

12 [4] Por la mano de los apstoles se hacan muchas seales y prodigios en el pueblo.[5] Estaban todos unnimes en el prtico de Salomn,[6] 13 y de los dems ninguno se atreva a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los alababa grandemente.[7] 14 Los que crean en el Seor aumentaban ms, gran nmero de hombres y de mujeres;[8] 15 tanto que sacaban los enfermos a las calles y los ponan en camas y camillas para que, al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayera sobre alguno de ellos.[9] 16 Aun de las ciudades vecinas muchos venan a Jerusaln trayendo enfermos y atormentados de espritus impuros; y todos eran sanados.[10] 

Pedro y Juan son perseguidos

17 Entonces, levantndose el Sumo sacerdote y todos los que estaban con l, esto es, la secta de los saduceos,[11] se llenaron de celos; 18 y echaron mano a los apstoles y los pusieron en la crcel pblica. 19 Pero un ngel del Seor, abriendo de noche las puertas de la crcel y sacndolos, dijo: 20 "Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida". 
21 Habiendo odo esto, entraron de maana en el templo y enseaban. Entre tanto, vinieron el Sumo sacerdote y los que estaban con l, y convocaron al Concilio y a todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron a la crcel para que los trajeran. 22 Pero cuando llegaron los guardias no los hallaron en la crcel; entonces volvieron y dieron aviso, 23 diciendo: "Por cierto, la crcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas afuera de pie ante las puertas; pero cuando abrimos, a nadie hallamos dentro". 
24 Cuando oyeron estas palabras el Sumo sacerdote y el jefe de la guardia del templo y los principales sacerdotes, dudaban en qu vendra a parar aquello. 25 Pero viniendo uno, les dio esta noticia: "Los hombres que pusisteis en la crcel estn en el templo y ensean al pueblo". 
26 Entonces fue el jefe de la guardia con los guardias y los trajo sin violencia, porque teman ser apedreados por el pueblo. 27 Cuando los trajeron, los presentaron en el Concilio, y el Sumo sacerdote les pregunt, 28 diciendo: 
--No os mandamos estrictamente que no ensearais en ese nombre?[12] Pero ahora habis llenado Jerusaln de vuestra doctrina, y queris echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.[13] 
29 Respondiendo Pedro y los apstoles, dijeron: 
--Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.[14] 30 El Dios de nuestros padres levant a Jess, a quien vosotros matasteis colgndolo en un madero.[15] 31 A este, Dios ha exaltado con su diestra[16] por Prncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdn de pecados. 32 Nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y tambin el Espritu Santo, el cual ha dado Dios a los que lo obedecen.[17] 
33 Ellos, oyendo esto, se enfurecan y queran matarlos. 34 Entonces levantndose en el Concilio un fariseo llamado Gamaliel,[18] doctor de la Ley, venerado de todo el pueblo, mand que sacaran fuera por un momento a los apstoles, 35 y luego dijo: 
--Israelitas, mirad por vosotros lo que vais a hacer respecto a estos hombres, 36 porque antes de estos das se levant Teudas, diciendo que era alguien. A este se uni un nmero como de cuatrocientos hombres, pero l muri, y todos los que lo obedecan fueron dispersados y reducidos a nada. 37 Despus de este se levant Judas, el galileo, en los das del censo, y llev en pos de s a mucho pueblo. Pereci tambin l, y todos los que lo obedecan fueron dispersados. 38 Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres y dejadlos, porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecer; 39 pero si es de Dios, no la podris destruir; no seis tal vez hallados luchando contra Dios. 
40 Estuvieron de acuerdo con l. Entonces llamaron a los apstoles y, despus de azotarlos, les ordenaron que no hablaran en el nombre de Jess; y los pusieron en libertad. 41 Ellos salieron de la presencia del Concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.[19] 42 Y todos los das, en el templo y por las casas, incesantemente, enseaban y predicaban a Jesucristo. 
						 NOTAS:

1. 5.1-11 Este episodio contrasta con el de la generosidad de Bernab, relatado en el pasaje anterior, y trae a la memoria el caso de Acn (Jos 7), que guard para s una parte de lo consagrado a Dios. 
2. 5.4 La venta de la propiedad y la donacin haban sido actos voluntarios. El pecado de Ananas y Safira consista en el engao: hacer creer que entregaban todo el dinero de la venta, cuando en realidad entregaban solo una parte. 
3. 5.11 Iglesia: Mt 16.18; vase Concordancia temtica. 
4. 5.12-16 ltimo de los tres resmenes en los que se caracteriza a la iglesia de Jerusaln. Vase Hch 2.43-47 n. 
5. 5.12 Como en Hch 3.12-16, se afirma que era Dios quien realizaba las muchas seales y prodigios, por la mano de los apstoles. 
6. 5.12 Prtico de Salomn: Vase Hch 3.11 n. 
7. 5.13 Cf. Hch 2.47. 
8. 5.14 Otra posible traduccin del v. 14: Y se iba aadiendo al Seor un nmero creciente de creyentes, tanto de hombres como de mujeres. Cf. Hch 11.24. 
9. 5.15 Hch 19.11-12. 
10. 5.15-16 Mc 6.56; cf. Mt 4.24; 15.30; Mc 1.32-34; cf. tambin Mt 10.1; Mc 16.17-18. 
11. 5.17 Saduceos: Vanse Hch 4.1 n. y Concordancia temtica. 
12. 5.28 En ese nombre: Vase Hch 3.6 n. El Sumo sacerdote, en seal de desprecio, evita mencionar a Jess por nombre. 
13. 5.28 Mt 27.25. 
14. 5.29 Hch 4.19. 
15. 5.30 Un madero: Aqu y en Hch 10.39; 13.29; 1 P 2.24, se utiliza el trmino que aparece en Dt 21.22-23, para resaltar el carcter proftico de la Escritura. 
16. 5.31 Dios ha exaltado con su diestra: otra posible traduccin: por su mano derecha (es decir, por su poder); vase Hch 2.33 n. 
17. 5.29-32 Vase Hch 2.14-42 n. 
18. 5.34 Gamaliel: famoso rabino, conocido por su interpretacin liberal de la Ley. Cf. tambin Hch 22.3. 
19. 5.41 Cf. Mt 5.10-12; 1 P 4.13. 

Hechos 6


Eleccin de siete diconos 

1 [1] En aquellos das, como creca el nmero de los discpulos,[2] hubo murmuracin de los griegos[3] contra los hebreos,[4] que las viudas de aquellos eran desatendidas en la distribucin diaria. 2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discpulos, y dijeron: 
--No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios para servir a las mesas. 3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete hombres de buen testimonio, llenos del Espritu Santo y de sabidura, a quienes encarguemos de este trabajo. 4 Nosotros persistiremos en la oracin y en el ministerio de la Palabra. 
5 Agrad la propuesta a toda la multitud y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espritu Santo, a Felipe,[5] Prcoro, Nicanor, Timn, Parmenas y Nicols, proslito de Antioqua.[6] 6 A estos presentaron ante los apstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.[7] 
7 La palabra del Seor creca y el nmero de los discpulos se multiplicaba grandemente en Jerusaln; tambin muchos de los sacerdotes obedecan a la fe. 

Arresto de Esteban

8 Esteban, lleno de gracia y de poder, haca grandes prodigios y seales entre el pueblo.[8] 9 Entonces algunos de la sinagoga llamada "de los libertos",[9] y los de Cirene, de Alejandra, de Cilicia y de Asia, se levantaron para discutir con Esteban. 10 Pero no podan resistir la sabidura y el Espritu con que hablaba. 11 Entonces sobornaron a unos para que dijeran que lo haban odo hablar palabras blasfemas contra Moiss y contra Dios.[10] 12 Y alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, lo arrebataron y lo trajeron al Concilio. 13 Pusieron testigos falsos que decan: 
--Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la Ley, 14 pues le hemos odo decir que ese Jess de Nazaret destruir este lugar y cambiar las costumbres que nos transmiti Moiss.[11] 
15 Entonces todos los que estaban sentados en el Concilio, al fijar los ojos en l, vieron su rostro como el rostro de un ngel. 
						 NOTAS:

1. 6.1-7 Tradicionalmente, estos siete han sido llamados diconos (vanse Flp 1.1 nota e y Concordancia temtica). Sin embargo, las actividades de Esteban y de Felipe sobrepasaron las funciones asociadas a este oficio. 
2. 6.1 Discpulos: En Hch este trmino se aplica con frecuencia a los cristianos en general. 
3. 6.1 Los griegos: es decir, judos (cristianos, en este caso) que hablaban griego; tambin reciban el nombre de helenistas, y haban adoptado ciertas costumbres griegas. 
4. 6.1 Los hebreos: es decir, judos que hablaban hebreo (o arameo) y que conservaban sus costumbres judas (cf. Hch 21.20). 
5. 6.5 En Hch tenemos otras noticias respecto a Esteban (Hch 6.8--7.60) y Felipe (Hch 8.4-13,26-40; 21.8-9), a quien no debe confundirse con Felipe el apstol, que era uno de los doce. Esteban, a juzgar por su discurso del cap. 7, era helenista. 
6. 6.5 Antioqua: ubicada en Siria; vase Hch 11.19 n. 
7. 6.6 Impusieron las manos: En Hch la imposicin de manos se menciona en diversas circunstancias: al conferir autoridad para un cargo, como en este caso (cf. tambin Nm 27.23; 1 Ti 4.14), para comunicar el don del Espritu Santo (Hch 8.17; 19.5-6), para el envo a una misin (Hch 13.3) y para la curacin de los enfermos (Hch 9.12,17; 28.8). 
8. 6.8 Esteban: primer mrtir cristiano (Hch 7.54-60). Este, como Jess, haca grandes prodigios y seales, y fue tambin acusado de hablar contra Dios y contra el templo (v. 13-14). Sus palabras finales (Hch 7.59-60) tambin recuerdan las de Jess. 
9. 6.9 Libertos: esclavos judos a quienes se haba concedido la libertad; muchos de estos, que haban regresado de otros pases, eran helenistas (vase Hch 6.1 nota c). 
10. 6.11 Cf. Mt 26.65; Mc 14.64. 
11. 6.13-14 Cf. Mt 26.59-61; Mc 14.57-58, donde se dice que Jess fue acusado de cargos similares ante el mismo Concilio. 

Hechos 7


Defensa y muerte de Esteban 

1 [1] El Sumo sacerdote dijo entonces: 
--Es esto as? 
2 Esteban dijo: 
--Hermanos y padres, od: El Dios de la gloria se apareci a nuestro padre Abraham cuando an estaba en Mesopotamia, antes que viviera en Harn, 3 y le dijo: "Sal de tu tierra y de tu parentela y vete a la tierra que yo te mostrar". 4 Entonces sali de la tierra de los caldeos y habit en Harn; y de all, cuando muri su padre, Dios lo traslad a esta tierra,[2] en la cual vosotros habitis ahora.[3] 5 No le dio herencia en ella ni aun para asentar un pie, pero prometi drsela en posesin a l y a su descendencia despus de l,[4] aunque l an no tena hijo. 6 Dios le dijo que su descendencia sera extranjera en tierra ajena, y que los reduciran a servidumbre y los maltrataran por cuatrocientos aos.[5] 7 "Pero yo juzgar" --dijo Dios-- "a la nacin de la cual sern siervos; y despus de esto saldrn y me servirn en este lugar".[6] [7] 8 Le dio el pacto de la circuncisin,[8] y as Abraham engendr a Isaac, y lo circuncid al octavo da; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas.[9] 
9 "Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a Jos para Egipto;[10] pero Dios estaba con l[11] 10 y lo libr de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabidura delante del faran,[12] rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.[13] 
11 "Hubo entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canan, y gran tribulacin; y nuestros padres[14] no hallaban alimentos.[15] 12 Cuando oy Jacob que haba trigo en Egipto, envi a nuestros padres la primera vez.[16] 13 Y en la segunda, Jos se dio a conocer a sus hermanos, y fue manifestado al faran el linaje de Jos.[17] 14 Jos envi a buscar a su padre Jacob y a toda su familia, en nmero de setenta y cinco[18] personas.[19] 15 As descendi Jacob a Egipto, donde muri l y tambin nuestros padres,[20] 16 los cuales fueron trasladados a Siquem y puestos en el sepulcro que Abraham, a precio de dinero, haba comprado a los hijos de Hamor en Siquem.[21] 
17 "Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa que Dios haba jurado a Abraham, el pueblo creci y se multiplic en Egipto, 18 hasta que se levant en Egipto otro rey que no conoca a Jos.[22] 19 Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrat a nuestros padres hasta obligarlos a que expusieran a la muerte a sus nios para que no se propagaran.[23] 20 En aquel mismo tiempo naci Moiss, y fue agradable a Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre. 21 Pero siendo expuesto a la muerte, la hija del faran lo recogi y lo cri como a hijo suyo.[24] 22 Moiss fue instruido en toda la sabidura de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras.[25] 
23 "Cuando cumpli la edad de cuarenta aos, le vino al corazn el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.[26] 24 Y al ver a uno que era maltratado, lo defendi, y dando muerte al egipcio, veng al oprimido.[27] 25 l pensaba que sus hermanos comprendan que Dios les dara libertad por mano suya, pero ellos no lo haban entendido as. 26 Al da siguiente se present a unos de ellos que rean, e intentaba ponerlos en paz, dicindoles:[28] "Hermanos sois, por qu os maltratis el uno al otro?" 27 Entonces el que maltrataba a su prjimo lo rechaz,[29] diciendo: "Quin te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros? 28 Quieres t matarme como mataste ayer al egipcio?" 29 Al oir esta palabra, Moiss huy y vivi como extranjero en tierra de Madin, donde engendr dos hijos.[30] 
30 "Pasados cuarenta aos, un ngel se le apareci en el desierto del monte Sina,[31] en la llama de fuego de una zarza. 31 Entonces Moiss, mirando, se maravill de la visin; y al acercarse para observar, vino a l la voz del Seor: 32 "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". Y Moiss, temblando, no se atreva a mirar. 33 Le dijo el Seor: "Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que ests es tierra santa. 34 Ciertamente he visto la afliccin de mi pueblo que est en Egipto, he odo su gemido y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviar a Egipto".[32] 
35 "A este Moiss, a quien haban rechazado diciendo: "Quin te ha puesto por gobernante y juez?",[33] a este envi Dios como gobernante y libertador por mano del ngel que se le apareci en la zarza. 36 Este los sac, habiendo hecho prodigios y seales en tierra de Egipto,[34] en el Mar Rojo[35] y en el desierto por cuarenta aos.[36] [37] 37 Este Moiss es el que dijo a los hijos de Israel: "Profeta os levantar el Seor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a m;[38] a l oiris". 38 Este es aquel Moiss que estuvo en la congregacin en el desierto con el ngel que le hablaba en el monte Sina,[39] y con nuestros padres, y que recibi palabras de vida para darnos.[40] 
39 "Pero nuestros padres no quisieron obedecer, sino que lo desecharon,[41] y en sus corazones se volvieron a Egipto[42] 40 cuando dijeron a Aarn: "Haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a este Moiss que nos sac de la tierra de Egipto no sabemos qu le haya acontecido". 41 Entonces hicieron un becerro, ofrecieron sacrificio al dolo y en las obras de sus manos se regocijaron.[43] 42 Dios se apart de ellos y los entreg a que rindieran culto al ejrcito del cielo;[44] como est escrito en el libro de los profetas:[45] 
    ""Acaso me ofrecisteisvctimas y sacrificios 
    en el desierto por cuarenta aos,casa de Israel? 
    43 Antes bien llevasteisel tabernculo de Moloc[46] 
    y la estrella de vuestro dios Refn,[47] 
    figuras que os hicisteis para adorarlas. 
    Os transportar, pues,ms all de Babilonia". 
44 "Tuvieron nuestros padres el Tabernculo del testimonio[48] en el desierto, como haba ordenado Dios cuando dijo a Moiss que lo hiciera conforme al modelo que haba visto.[49] 45 El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josu al tomar posesin de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arroj de la presencia de nuestros padres hasta los das de David.[50] 46 Este hall gracia delante de Dios y pidi proveer tabernculo para el Dios de Jacob.[51] 47 Pero fue Salomn quien le edific Casa,[52] [53] 48 si bien el Altsimo no habita en templos hechos de mano,[54] como dice el profeta: 
    49 ""El cielo es mi trono 
    y la tierra el estrado de mis pies. 
    Qu casa me edificaris? --dice el Seor--; 
    O cul es el lugar de mi reposo? 
    50 No hizo mi mano todas estas cosas?"[55] 
51 "Duros de cerviz![56] Incircuncisos de corazn y de odos![57] Vosotros resists siempre al Espritu Santo;[58] como vuestros padres, as tambin vosotros. 52 A cul de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo,[59] a quien vosotros ahora habis entregado y matado;[60] 53 vosotros que recibisteis la Ley por disposicin de ngeles,[61] y no la guardasteis. 
54 Oyendo estas cosas, se enfurecan en sus corazones y crujan los dientes[62] contra l. 55 Pero Esteban, lleno del Espritu Santo,[63] puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jess que estaba a la diestra de Dios, 56 y dijo: "Veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre[64] que est a la diestra de Dios". 
57 Entonces ellos, gritando, se taparon los odos y arremetieron a una contra l. 58 Lo echaron fuera de la ciudad y lo apedrearon. Los testigos pusieron sus ropas[65] a los pies de un joven que se llamaba Saulo.[66] [67] 
59 Mientras lo apedreaban, Esteban oraba y deca: "Seor Jess, recibe mi espritu".[68] 60 Y puesto de rodillas, clam a gran voz: "Seor, no les tomes en cuenta este pecado".[69] 
Habiendo dicho esto, durmi. 
						 NOTAS:

1. 7.1-53 Esteban basa su discurso en la historia de Israel (cf. Sal 105 y 106). Afirma que el mismo Moiss, a quien los judos tanto veneraban, haba sido rechazado por ellos. Critica la valoracin excesiva del templo y reprocha a las autoridades judas su actitud frente a Jess. 
2. 7.4 Esta tierra: la de Canan o Palestina. 
3. 7.2-4 Gn 11.31--12.5. 
4. 7.5 Gn 12.7; 13.15; 15.18; 17.8. 
5. 7.6 Cuatrocientos aos: segn Gn 15.13, aunque Ex 12.40 habla de 430 aos. 
6. 7.6-7 Gn 15.13-14. 
7. 7.7 Alusin a las palabras dichas a Moiss respecto al monte Sina (Ex 3.12); Esteban las aplica a este lugar, es decir, al templo, situado en el monte Sin. 
8. 7.8 Circuncisin: Cf. Gn 17.10-14, y vase Concordancia temtica. 
9. 7.8 Gn 21.3-4. 
10. 7.9 Gn 37.11,28. 
11. 7.9 Gn 39.2-3,21. 
12. 7.10 Faran: Cf. Gn 41.15-16,25-36. 
13. 7.10 Gn 41.37-41. 
14. 7.11 Nuestros padres: los hijos de Jacob (v. 8). 
15. 7.11 Gn 41.54-57. 
16. 7.12 Gn 42.1-3. 
17. 7.13 Gn 45.1-16. 
18. 7.14 Setenta y cinco: Segn la versin griega (LXX) de Gn 46.27 y Ex 1.5; el texto hebreo de estos pasajes dice setenta. 
19. 7.14 Gn 45.9--47.12. 
20. 7.15 Gn 49.33. 
21. 7.15-16 Segn el AT, Jacob fue sepultado en Hebrn, en la cueva de Macpela (Gn 49.29-32; 50.7-13), que haba sido comprada por Abraham (Gn 23.1-20); el sepultado en Siquem fue Jos (Jos 24.32), en un campo comprado por Jacob (Gn 33.18-19). 
22. 7.17-18 Ex 1.7-9. 
23. 7.19 Ex 1.10-11,22. 
24. 7.20-21 Ex 2.1-10. 
25. 7.22 Cf. Lc 24.19. 
26. 7.23 Ex 2.11. 
27. 7.23-24 Ex 2.11-12. 
28. 7.26-28 Ex 2.13-14. 
29. 7.27 Rechaz: detalle que no est en Ex. 
30. 7.29 Ex 2.15; 18.3-4. 
31. 7.30 Sina: Horeb (Ex 3.1) es otro nombre del mismo monte. 
32. 7.30-34 Ex 3.1-10. 
33. 7.35 Se describe el rechazo de Moiss y su engrandecimiento como libertador en trminos semejantes a los usados en la predicacin acerca de Jess (cf. Hch 5.31). 
34. 7.36 Cf. Hch 2.22. 
35. 7.36 Ex 7.3. 
36. 7.36 Ex 14.21. 
37. 7.36 Nm 14.32-33. 
38. 7.37 Dt 18.15,18, pasaje referido a Cristo en la proclamacin hecha poco antes por los apstoles (Hch 3.22-23). 
39. 7.38 Ex 19.1--20.17; Dt 5.1-21. 
40. 7.38 Lv 18.5; Dt 4.1; 8.1-3; 30.15-20; Ez 33.15; Ro 10.5; cf. Hch 5.20; Heb 4.12; 1 P 1.23. 
41. 7.39 Lo desecharon: Cf. 7.27, y vase Hch 7.35 n. 
42. 7.39 Nm 14.3-4; cf. Neh 9.17. 
43. 7.40-42 Esteban seala el episodio del becerro de oro (Ex 32.1-6) como la ocasin clave en que los israelitas rechazaron tanto a Moiss como a Dios, lo cual provoc que Dios, a su vez, los rechazara. 
44. 7.42 Cf. Jer 8.2; 19.13. El culto al ejrcito del cielo, las estrellas, estaba prohibido al pueblo de Dios (Dt 4.19; 17.2-5). 
45. 7.42-43 El libro de los profetas: expresin que se refiere a la coleccin de los doce profetas llamados Menores. La cita es de Am 5.25-27 (gr.), slo que aqu se dice Babilonia en lugar de Damasco, recordando el cautiverio babilnico de los judos. El texto hebreo del pasaje de Ams presenta algunas dificultades; en l, los dioses mencionados son de Babilonia o de Asiria. 
46. 7.43 Moloc: referencia al dios de los amonitas, que vivan al oriente del ro Jordn. 
47. 7.43 Refn: referencia al dios egipcio correspondiente al planeta Saturno. 
48. 7.44 Tabernculo del testimonio: Contraste irnico con el tabernculo de Moloc en el v. 43. (cf. Ex 26). Esteban considera que el tabernculo o tienda desmontable y movible, hecha por Moiss conforme al modelo que Dios le haba mostrado, era el santuario ideal. (Cf. Heb 8--9, donde el tabernculo, no el templo, se presenta como modelo del culto.) 
49. 7.44 Ex 25.9,40. 
50. 7.45 Jos 3.14-17. 
51. 7.46 2 S 7.1-16; 1 Cr 17.1-14. El Dios de Jacob: otros ms. dicen: la casa de Jacob. 
52. 7.47 Le edific Casa: un templo de carcter fijo, en contraste con el tabernculo de los v. anteriores. 
53. 7.47 1 R 6.1-38; 2 Cr 3.1-14. 
54. 7.48 Cf. lo dicho por Salomn, constructor del templo (1 R 8.27); cf. tambin Hch 17.24. 
55. 7.49-50 Is 66.1-2. 
56. 7.51 Duros de cerviz!: tercos (cf. Ex 32.9; 33.3,5; Dt 10.16; 31.27). 
57. 7.51 Incircuncisos de corazn y de odos!: referencia a la actitud pagana; vanse Lv 26.41; Jer 4.4; 6.10; 9.26. 
58. 7.51 Resists siempre al Espritu Santo: Cf. Is 63.10. 
59. 7.52 La venida del justo: Vase Hch 3.13-14 n.; cf. Hch 2.23,36; 3.13-15. 
60. 7.52 Cf. Mt 23.29-37. 
61. 7.53 Gl 3.19; Heb 2.2. Segn algunas tradiciones judas, apoyadas en parte por la versin griega (LXX) de Dt 33.2, Dios haba dado la Ley por mediacin de ngeles. 
62. 7.54 Crujan los dientes: gesto de odio y de clera. Cf. Hch 5.33. 
63. 7.55 Hch 6.5. 
64. 7.56 Hijo del hombre: ttulo que Jess se aplica a s mismo en los evangelios; vase Concordancia temtica. Cf. Lc 22.69. 
65. 7.58 Sus ropas: las de los testigos (Hch 22.20), quienes, segn Dt 17.7, tenan que lanzar las primeras piedras. 
66. 7.58 Saulo: nombre hebreo del apstol Pablo (Hch 13.9). 
67. 7.57-58 Es difcil saber si esto fue una accin oficial del Concilio o un simple linchamiento; la mencin de los que sirvieron de testigos sugiere algn proceso jurdico. 
68. 7.59 Sal 31.5; Lc 23.46. 
69. 7.60 Cf. Lc 23.34. Las ltimas palabras de Esteban, aqu y en el v. 59, recuerdan las de Jess en la cruz (vase Hch 6.8 n.). 

Hechos 8


Mapa - Escenario del ministerio de Felipe

1

Saulo persigue a la iglesia
Y Saulo consenta en su muerte. 
En aquel da hubo una gran persecucin contra la iglesia que estaba en Jerusaln, y todos, salvo los apstoles, fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria. 2 Unos hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre l. 3 Saulo, por su parte, asolaba la iglesia; entrando casa por casa, arrastraba a hombres y mujeres y los enviaba a la crcel.[1] 

2. PREDICACIN DEL EVANGELIO EN SAMARIA Y JUDEA (8.4--9.43)



Predicacin del evangelio en Samaria 

4 [2] Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. 5 Entonces Felipe,[3] descendiendo a la ciudad de Samaria,[4] les predicaba a Cristo.[5] 6 La gente, unnime, escuchaba atentamente las cosas que deca Felipe, oyendo y viendo las seales que haca,[6] 7 pues de muchos que tenan espritus impuros, salan estos lanzando gritos; y muchos paralticos y cojos eran sanados;[7] 8 as que haba gran gozo en aquella ciudad. 
9 Pero haba un hombre llamado Simn,[8] que antes ejerca la magia en aquella ciudad y que haba engaado a la gente de Samaria hacindose pasar por alguien importante. 10 A este oan atentamente todos, desde el ms pequeo hasta el ms grande, y decan: "Este es el gran poder de Dios". 
11 Estaban atentos a l, porque con sus artes mgicas los haba engaado por mucho tiempo. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. 13 Tambin crey Simn mismo, y despus de bautizado estaba siempre con Felipe; y al ver las seales y grandes milagros que se hacan, estaba atnito. 
14 Cuando los apstoles que estaban en Jerusaln oyeron que Samaria haba recibido la palabra de Dios, enviaron all a Pedro y a Juan; 15 los cuales, una vez llegados, oraron por ellos para que recibieran el Espritu Santo, 16 pues an no haba descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente haban sido bautizados en el nombre de Jess. 17 Entonces les imponan las manos[9] y reciban el Espritu Santo. 
18 Cuando vio Simn que por la imposicin de las manos de los apstoles se daba el Espritu Santo, les ofreci dinero, 19 diciendo: 
--Dadme tambin a m este poder, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba el Espritu Santo. 
20 Entonces Pedro le dijo: 
--Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.[10] 21 No tienes t parte ni suerte en este asunto, porque tu corazn no es recto delante de Dios.[11] 22 Arrepintete, pues, de esta tu maldad y ruega a Dios, si quizs te sea perdonado el pensamiento de tu corazn, 23 porque en hiel de amargura y en prisin de maldad veo que ests.[12] 
24 Respondiendo entonces Simn, dijo: 
--Rogad vosotros por m al Seor, para que nada de esto que habis dicho venga sobre m. 
25 Ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusaln, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio. 

Felipe y el etope

26 Un ngel del Seor habl a Felipe, diciendo: "Levntate y ve hacia el sur por el camino que desciende de Jerusaln a Gaza, el cual es desierto".[13] 27 Entonces l se levant y fue. Y sucedi que un etope,[14] eunuco,[15] funcionario de Candace,[16] reina de los etopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros y haba venido a Jerusaln para adorar,[17] 28 volva sentado en su carro, leyendo al profeta Isaas. 
29 El Espritu dijo a Felipe: "Acrcate y jntate a ese carro". 30 Acudiendo Felipe, lo oy que lea al profeta Isaas, y dijo: 
--Pero entiendes lo que lees? 
31 l dijo: 
--Y cmo podr, si alguien no me ensea? 
Y rog a Felipe que subiera y se sentara con l. 32 El pasaje de la Escritura que lea era este: 
    "Como oveja a la muerte fue llevado; 
    y como cordero mudodelante del que lo trasquila, 
    as no abri su boca. 
    33 En su humillacin no se le hizo justicia; 
    mas su generacin, quin la contar?, 
    porque fue quitada de la tierra su vida".[18] 
34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: 
--Te ruego que me digas: de quin dice el profeta esto; de s mismo o de algn otro? 
35 Entonces Felipe, abriendo su boca y comenzando desde esta escritura, le anunci el evangelio de Jess. 36 Yendo por el camino llegaron a un lugar donde haba agua, y dijo el eunuco: 
--Aqu hay agua, qu impide que yo sea bautizado?[19] 
37 Felipe dijo: 
--Si crees de todo corazn, bien puedes. 
l respondiendo, dijo: 
--Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.[20] 
38 Mand parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautiz. 39 Cuando subieron del agua, el Espritu del Seor arrebat a Felipe y el eunuco no lo vio ms; y sigui gozoso su camino. 40 Pero Felipe se encontr en Azoto;[21] y, al pasar, anunciaba el evangelio en todas las ciudades hasta llegar a Cesarea. 
						 NOTAS:

1. 8.3 Hch 22.4-5; 26.9-11; Gl 1.13. 
2. 8.4-25 De aqu hasta Hch 9.43 se trata de la difusin del evangelio desde Jerusaln hacia otras partes de Palestina (Samaria y Judea); vanse Hch 1.8 n. e Introduccin. 
3. 8.5 Felipe: Vase Hch 6.5 nota e. 
4. 8.5 Samaria: la regin situada entre Judea y Galilea. 
5. 8.5 Cristo: el Mesas (vase Concordancia temtica). Sobre la esperanza mesinica de los samaritanos, vase Jn 4.25 n. 
6. 8.6 Haba hostilidad entre los judos y los samaritanos, a quienes aquellos consideraban semipaganos (Jn 4.9 n.; vase Samaria en la Concordancia temtica). 
7. 8.7 Cf. Mc 16.20; Hch 5.15-16. 
8. 8.9-10 Simn ha sido llamado "el mago" por su prctica de la magia o la brujera (cf. la aplicacin del trmino a otro personaje en Hch 13.8). 
9. 8.17 Hch 19.6. Sobre la imposicin de las manos, vase Hch 6.6 n. 
10. 8.18-20 De esta historia de Simn procede la palabra simona, con la que se hace referencia al indebido comercio con puestos eclesisticos y con las cosas sagradas. 
11. 8.21 Sal 78.37. 
12. 8.23 Cf. Dt 29.18. 
13. 8.26 El cual es desierto: otra posible traduccin: es ahora un camino abandonado. 
14. 8.27 Etope: procedente de la regin de frica situada entre Egipto, al norte, y lo que ahora es Etiopa, al sur. Cf. Sal 68.31; Sof 3.10. 
15. 8.27 Eunuco: o alto funcionario: Era frecuente dar a los eunucos puestos de alta responsabilidad. 
16. 8.27 Candace: ttulo que se le daba a las reinas de dicho pas (gr. kandake). 
17. 8.27 Adorar: Probablemente el etope era un pagano simpatizante del judasmo; vase Hch 10.2 n. Los eunucos, por ser personas fsicamente mutiladas, haban sido excluidos de los privilegios de Israel (Dt 23.1; pero cf. Is 56.3-5). 
18. 8.32-33 Is 53.7-8 (gr.). 
19. 8.36 Posible alusin a Dt 23.1. Pero cf. tambin Is 56.3-5. 
20. 8.37 El v. 37 no aparece en diversos ms. 
21. 8.40 Azoto: pueblo situado al norte de Gaza, en la costa del Mediterrneo; llamado Asdod en el AT. Felipe sigui por las poblaciones costeas hasta llegar a Cesarea, donde tena su residencia, segn se desprende de Hch 21.8. 

Hechos 9


Tabla - Resurrecciones en el NT



Conversin de Saulo



(Hch 22.6-16; 26.12-18)

1 Saulo,[1] respirando an amenazas y muerte contra los discpulos del Seor, vino al Sumo sacerdote 2 y le pidi cartas[2] para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallaba algunos hombres o mujeres de este Camino,[3] los trajera presos a Jerusaln. 3 Pero, yendo por el camino, aconteci que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente lo rode un resplandor de luz del cielo; 4 y cayendo en tierra oy una voz que le deca: 
--Saulo, Saulo, por qu me persigues?[4] 
5 l dijo: 
--Quin eres, Seor? 
Y le dijo: 
--Yo soy Jess, a quien t persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijn.[5] 
6 l, temblando y temeroso, dijo: 
--Seor, qu quieres que yo haga? 
El Seor le dijo: 
--Levntate y entra en la ciudad, y all se te dir lo que debes hacer.[6] 
7 Los hombres que iban con Saulo se pararon atnitos, porque, a la verdad, oan la voz, pero no vean a nadie. 8 Entonces Saulo se levant del suelo, y abriendo los ojos no vea a nadie. As que, llevndolo de la mano, lo metieron en Damasco, 9 donde estuvo tres das sin ver, y no comi ni bebi. 
10 Haba entonces en Damasco un discpulo llamado Ananas, a quien el Seor dijo en visin: 
--Ananas. 
l respondi: 
--Heme aqu, Seor. 
11 El Seor le dijo: 
--Levntate y ve a la calle que se llama Derecha,[7] y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso,[8] porque l ora, 12 y ha visto en visin a un hombre llamado Ananas, que entra y pone las manos sobre l para que recobre la vista. 
13 Entonces Ananas respondi: 
--Seor, he odo de muchos acerca de este hombre, cuntos males ha hecho a tus santos en Jerusaln; 14 y aun aqu tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. 
15 El Seor le dijo: 
--Ve, porque instrumento escogido me es este para llevar mi nombre en presencia de los gentiles,[9] de reyes y de los hijos de Israel, 16 porque yo le mostrar cunto le es necesario padecer por mi nombre.[10] 
17 Fue entonces Ananas y entr en la casa, y poniendo sobre l las manos,[11] dijo: 
--Hermano Saulo, el Seor Jess, que se te apareci en el camino por donde venas, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espritu Santo. 
18 Al instante cayeron de sus ojos como escamas y recobr la vista. Se levant y fue bautizado; 19 y habiendo tomado alimento, recobr las fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos das con los discpulos que estaban en Damasco. 

Saulo predica en Damasco

20 En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que este era el Hijo de Dios. 21 Y todos los que lo oan estaban atnitos, y decan: 
--No es este el que asolaba en Jerusaln a los que invocaban este nombre, y a eso vino ac, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? 
22 Pero Saulo mucho ms se enardeca, y confunda a los judos que vivan en Damasco, demostrando que Jess era el Cristo.[12] 

Saulo escapa de los judos 

23 [13] Pasados muchos das, los judos resolvieron en consejo matarlo; 24 pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de da y de noche para matarlo. 25 Entonces los discpulos, tomndolo de noche, lo bajaron por el muro, descolgndolo en una canasta. 

Saulo en Jerusaln 

26 [14] Cuando lleg a Jerusaln, trataba de juntarse con los discpulos, pero todos le tenan miedo, no creyendo que fuera discpulo. 27 Entonces Bernab, tomndolo, lo trajo a los apstoles y les cont cmo Saulo haba visto en el camino al Seor, el cual le haba hablado, y cmo en Damasco haba hablado valerosamente en el nombre de Jess. 28 Y estaba con ellos en Jerusaln; entraba y sala, 29 y hablaba con valenta en el nombre del Seor, y discuta con los griegos;[15] pero estos intentaban matarlo. 30 Cuando supieron esto los hermanos,[16] lo llevaron hasta Cesarea y lo enviaron a Tarso. 
31 Entonces las iglesias tenan paz por toda Judea,[17] Galilea y Samaria; eran edificadas, andando en el temor del Seor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espritu Santo. 

Curacin de Eneas

32 Aconteci que Pedro, visitando a todos, vino tambin a los santos que habitaban en Lida. 33 Hall all a uno que se llamaba Eneas, que haca ocho aos que estaba en cama, pues era paraltico. 34 Pedro le dijo: 
--Eneas, Jesucristo te sana; levntate y haz tu cama. 
Y en seguida se levant. 35 Y lo vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarn, los cuales se convirtieron al Seor. 

Dorcas es resucitada

36 Haba entonces en Jope una discpula llamada Tabita[18] (que traducido es "Dorcas"). Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que haca. 37 Aconteci que en aquellos das enferm y muri. Despus de lavada, la pusieron en una sala. 38 Como Lida estaba cerca de Jope, los discpulos, oyendo que Pedro estaba all, le enviaron dos hombres, a rogarle: "No tardes en venir a nosotros". 
39 Pedro se levant entonces y fue con ellos. Cuando lleg, lo llevaron a la sala, donde lo rodearon todas las viudas llorando y mostrando las tnicas y los vestidos que Dorcas haca cuando estaba con ellas. 40 Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y or; y volvindose al cuerpo, dijo: "Tabita, levntate!" 
Ella abri los ojos y, al ver a Pedro, se incorpor.[19] 41 l le dio la mano y la levant; entonces llam a los santos y a las viudas y la present viva. 42 Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Seor. 43 Pedro se qued muchos das en Jope en casa de un cierto Simn, curtidor. 
						 NOTAS:

1. 9.1 Saulo: llamado Pablo a partir de Hch 13.9 (vase Hch 7.58 nota l). 
2. 9.2 Cartas: del Concilio o Sanedrn en Jerusaln. 
3. 9.2 De este Camino: nombre dado al movimiento cristiano, con el significado de manera de proceder y de vivir; cf. el uso frecuente de camino en Sal y Pr; cf. tambin Hch 19.9,23; 22.4; 24.14,22 y Jn 14.6. 
4. 9.4 Cf. Mt 10.40; 25.40,45. 
5. 9.5 Respecto a la imagen del aguijn, vase Hch 26.14 nota h. 
6. 9.5-6 En diversos ms. no aparece el siguiente texto: desde dura cosa (v. 5b) hasta El Seor le dijo: (v. 6). 
7. 9.11 La calle que se llama Derecha era, y todava es, una calle importante de Damasco. 
8. 9.11 Tarso: Vase Hch 11.25 nota l. 
9. 9.15 De los gentiles: Hch 22.21; Ro 1.5; Gl 1.16. A Pablo se le conoce como el "apstol de los gentiles", o sea de los no judos. Cf. Ro 11.13. 
10. 9.16 2 Co 11.23-28. 
11. 9.17 Poniendo sobre l las manos: Vase Hch 6.6 n. 
12. 9.22 Saulo les demostraba esto por medio de las Escrituras (cf. Hch 17.2-3; ntese tambin 18.28). 
13. 9.23-25 2 Co 11.32-33. 
14. 9.26-30 Segn Gl 1.17-19, Pablo no fue a Jerusaln sino despus de tres aos; al parecer, se dirigi primero a Arabia (o Nabatea; vase 2 Co 11.32-33 n.) y volvi despus a Damasco, pero no es posible precisar el orden de los sucesos. 
15. 9.29 Los griegos: lit. los helenistas; vase Hch 6.1 nota c. 
16. 9.30 Hermanos: Vase Hch 1.16 nota o. 
17. 9.31 Las iglesias tenan: otros ms. dicen: la iglesia tena. 
18. 9.36 El nombre arameo Tabita, que en griego se traduce por Dorcas, significa gacela. 
19. 9.40 Cf. Mc 5.40-41. 

Hechos 10


3. PREDICACIN DEL EVANGELIO A LOS GENTILES (10.1--28.31)



Pedro y Cornelio 

1 [1] Haba en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurin de la compaa[2] llamada "la Italiana",[3] 2 piadoso y temeroso de Dios[4] con toda su casa, y que haca muchas limosnas al pueblo y oraba siempre a Dios. 3 Este vio claramente en una visin, como a la hora novena[5] del da, que un ngel de Dios entraba donde l estaba y le deca: 
--Cornelio! 
4 l, mirndolo fijamente, y atemorizado, dijo: 
--Qu es, Seor? 
Le dijo: 
--Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. 5 Enva, pues, ahora hombres a Jope y haz venir a Simn, el que tiene por sobrenombre Pedro. 6 Este se hospeda en casa de cierto Simn, un curtidor que tiene su casa junto al mar; l te dir lo que es necesario que hagas. 
7 Cuando se march el ngel que hablaba con Cornelio, este llam a dos de sus criados y a un devoto soldado de los que lo asistan, 8 a los cuales envi a Jope, despus de habrselo contado todo. 
9 Al da siguiente, mientras ellos iban por el camino[6] y se acercaban a la ciudad, Pedro subi a la azotea para orar,[7] cerca de la hora sexta. 10 Sinti mucha hambre y quiso comer; pero mientras le preparaban algo le sobrevino un xtasis: 11 Vio el cielo abierto, y que descenda algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra, 12 en el cual haba de todos los cuadrpedos terrestres, reptiles y aves del cielo. 13 Y le vino una voz: 
--Levntate, Pedro, mata y come. 
14 Entonces Pedro dijo: 
--Seor, no; porque ninguna cosa comn o impura he comido jams.[8] 15 Volvi la voz a l la segunda vez: 
--Lo que Dios limpi, no lo llames t comn.[9] 
16 Esto ocurri tres veces; y aquel lienzo volvi a ser recogido en el cielo. 17 Mientras Pedro estaba perplejo dentro de s sobre lo que significara la visin que haba visto, los hombres que haban sido enviados por Cornelio, habiendo preguntado por la casa de Simn, llegaron a la puerta. 18 Llamaron y preguntaron si all se hospedaba un tal Simn que tena por sobrenombre Pedro. 
19 Y mientras Pedro pensaba en la visin, le dijo el Espritu: "Tres hombres te buscan. 20 Levntate, pues, desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado". 
21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: 
--Yo soy el que buscis. Cul es la causa de vuestra venida? 
22 Ellos dijeron: 
--Cornelio el centurin, varn justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nacin de los judos, ha recibido instrucciones de un santo ngel, de hacerte venir a su casa para oir tus palabras. 
23 Entonces, hacindolos entrar, los hosped. Y al da siguiente, levantndose, se fue con ellos; y lo acompaaron algunos de los hermanos[10] de Jope. 
24 Al otro da entraron en Cesarea. Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos ms ntimos. 25 Cuando Pedro entr, sali Cornelio[11] a recibirlo y, postrndose a sus pies, lo ador. 26 Pero Pedro lo levant, diciendo: 
--Levntate, pues yo mismo tambin soy un hombre. 
27 Hablando con l, entr y hall a muchos que se haban reunido. 28 Y les dijo: 
--Vosotros sabis cun abominable es para un judo juntarse o acercarse a un extranjero,[12] pero a m me ha mostrado Dios que a nadie llame comn o impuro. 29 Por eso, al ser llamado, vine sin replicar. As que pregunto: Por qu causa me habis hecho venir? 
30 Entonces Cornelio dijo: 
--Hace cuatro das que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena,[13] mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de m un varn con vestido resplandeciente, 31 y me dijo: "Cornelio, tu oracin ha sido oda, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. 32 Enva, pues, a Jope y haz venir a Simn, el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual se hospeda en casa de Simn, un curtidor, junto al mar; cuando llegue, l te hablar". 33 As que luego envi por ti, y t has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aqu en la presencia de Dios, para oir todo lo que Dios te ha mandado. 

Discurso de Pedro en casa de Cornelio 

34 [14] Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: 
--En verdad comprendo que Dios no hace acepcin de personas,[15] 35 sino que en toda nacin se agrada del que lo teme y hace justicia. 36 Dios envi mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz[16] por medio de Jesucristo; este es Seor de todos. 37 Vosotros sabis lo que se divulg por toda Judea, comenzando desde Galilea, despus del bautismo que predic Juan: 38 cmo Dios ungi con el Espritu Santo y con poder a Jess de Nazaret, y cmo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con l. 39 Nosotros somos testigos de todas las cosas que Jess, a quien mataron colgndolo en un madero,[17] hizo en la tierra de Judea y en Jerusaln. 40 A este levant Dios al tercer da e hizo que apareciera, 41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios haba ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con l despus que resucit de los muertos.[18] 42 Y nos mand que predicramos al pueblo y testificramos que l es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.[19] 43 De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en l crean recibirn perdn de pecados por su nombre.[20] 

Los gentiles reciben el Espritu Santo

44 Mientras an hablaba Pedro estas palabras, el Espritu Santo cay sobre todos los que oan el discurso. 45 Y los fieles de la circuncisin que haban venido con Pedro se quedaron atnitos de que tambin sobre los gentiles se derramara[21] el don del Espritu Santo, 46 porque los oan que hablaban en lenguas y que glorificaban a Dios.[22] [23] 47 Entonces respondi Pedro: 
--Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espritu Santo lo mismo que nosotros? 
48 Y mand bautizarlos en el nombre del Seor Jess. Entonces le rogaron que se quedara por algunos das. 
						 NOTAS:

1. 10.1-33 Los caps. 10 y 11 relatan la conversin de Cornelio como comienzo de la predicacin a los gentiles, que ser el tema principal del resto del libro. Vase Introduccin. 
2. 10.1 La compaa, batalln o cohorte en el ejrcito romano era de 400 a 600 soldados. 
3. 10.1 La Italiana: probablemente la llamada Cohorte Itlica II, que estuvo destacada en Siria por aquellos tiempos. 
4. 10.2 Piadoso y temeroso de Dios: uno de los llamados "proslitos", personas no judas que simpatizaban con el judasmo y a quienes les estaba permitido participar en el culto de la sinagoga. 
5. 10.3 A la hora novena: es decir, a las tres de la tarde. Vase Hch 10.30 n. 
6. 10.9 El viaje desde Cesarea les llevara casi dos das. 
7. 10.9 Las casas tenan en la azotea un cuarto o un toldo, que se utilizaba como lugar de descanso. 
8. 10.14 La nica carne permitida a un judo era la de los animales puros, segn Lv 11; cualquier otra carne era comn y los hara ritualmente impuros. 
9. 10.15 Cf. Mc 7.15,19. 
10. 10.23 Los hermanos eran cristianos judos (v. 45), seis en nmero segn Hch 11.12. 
11. 10.25 Cornelio, de origen gentil, intenta rendir culto a Pedro como a un enviado divino; Pedro se lo prohbe (v. 26; cf. Hch 14.11-18). 
12. 10.28 Por motivos religiosos, los judos procuraban tener el menor contacto posible con gentiles; entrar en sus casas los hara ritualmente impuros (cf. Jn 18.28). Vase Hch 11.3 n. 
13. 10.30 A la hora novena: Vase 10.3 n.; era la hora sealada para la oracin de la tarde (Hch 3.1). 
14. 10.34-43 Pedro presenta un resumen de la proclamacin del evangelio hecha repetidamente por los apstoles; vase Hch 2.14-42 n. 
15. 10.34 Cita de Dt 10.17; Ro 2.11; Gl 2.6; Ef 6.9; Col 3.25; cf. tambin Ro 10.12. 
16. 10.36 Is 52.7; Nah 1.15. 
17. 10.39 Un madero: o un rbol; vase Hch 5.30 n. 
18. 10.41 Lc 24.30-34,41-43; Jn 21.4-13. 
19. 10.42 2 Ti 4.1; 1 P 4.5. 
20. 10.43 Is 33.24; 53.5-6; Jl 2.32; cf. tambin Jn 1.12; 3.16-18,36. 
21. 10.45 Se derramara: Vase Hch 2.17 nota k. 
22. 10.46 Hch 2.4; 19.6. 
23. 10.46 Cf. Hch 2.2-4; aqu se repite, entre los gentiles, lo sucedido el da de Pentecosts. 

Hechos 11


Informe de Pedroa la iglesia de Jerusaln

1 Oyeron los apstoles y los hermanos que estaban en Judea que tambin los gentiles haban recibido la palabra de Dios. 2 Por eso, cuando Pedro subi a Jerusaln, discutan con l los que eran de la circuncisin,[1] 3 diciendo: 
--Por qu has entrado en casa de hombres incircuncisos y has comido con ellos?[2] 
4 Entonces comenz Pedro a contarles de forma ordenada lo sucedido, diciendo: 
5 --Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y tuve en xtasis una visin: algo semejante a un gran lienzo suspendido por las cuatro puntas, que bajaba del cielo y llegaba hasta m. 6 Cuando fij los ojos en l, consider y vi cuadrpedos terrestres, fieras, reptiles y aves del cielo. 7 Y o una voz que me deca: "Levntate, Pedro, mata y come". 8 Yo dije: "Seor, no; porque ninguna cosa comn o impura entr jams en mi boca". 9 Entonces la voz me respondi del cielo por segunda vez: "Lo que Dios limpi, no lo llames t comn". 10 Esto se repiti tres veces, y volvi todo a ser llevado arriba al cielo. 11 En aquel instante llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a m desde Cesarea. 12 Y el Espritu me dijo que fuera con ellos sin dudar.[3] Fueron tambin conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un hombre, 13 quien nos cont cmo haba visto en su casa un ngel que, puesto en pie, le dijo: "Enva hombres a Jope y haz venir a Simn, el que tiene por sobrenombre Pedro; 14 l te hablar palabras por las cuales sers salvo t y toda tu casa".[4] 15 Cuando comenc a hablar, cay el Espritu Santo sobre ellos, como tambin sobre nosotros al principio.[5] 16 Entonces me acord de lo dicho por el Seor, cuando dijo: "Juan ciertamente bautiz en agua, pero vosotros seris bautizados con el Espritu Santo".[6] 17 Si Dios, pues, les concedi tambin el mismo don que a nosotros que hemos credo en el Seor Jesucristo, quin era yo que pudiera estorbar a Dios? 
18 Entonces, odas estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo: 
--De manera que tambin a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida! 

La iglesia en Antioqua

19 Ahora bien, los que haban sido esparcidos a causa de la persecucin que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioqua,[7] sin hablar a nadie la palabra, sino solo a los judos. 20 Pero haba entre ellos unos de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioqua, hablaron tambin a los griegos, anunciando el evangelio del Seor Jess. 21 Y la mano del Seor estaba con ellos, y gran nmero crey y se convirti al Seor.[8] 
22 Lleg la noticia de estas cosas a odos de la iglesia que estaba en Jerusaln, y enviaron a Bernab[9] para que fuera hasta Antioqua. 23 Este, cuando lleg y vio la gracia de Dios, se regocij y exhort[10] a todos a que con propsito de corazn permanecieran fieles al Seor. 24 Era un varn bueno, lleno del Espritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Seor.[11] 
25 Despus fue Bernab a Tarso[12] en busca de Saulo;[13] y cuando lo hall, lo llev a Antioqua. 26 Se congregaron all todo un ao con la iglesia, y ensearon a mucha gente. A los discpulos se les llam cristianos[14] por primera vez en Antioqua. 
27 En aquellos das, unos profetas[15] descendieron de Jerusaln a Antioqua. 28 Y levantndose uno de ellos llamado Agabo,[16] daba a entender por el Espritu que vendra una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sobrevino en tiempo de Claudio.[17] 29 Entonces los discpulos, cada uno conforme a lo que tena, determinaron enviar un socorro a los hermanos que habitaban en Judea; 30 lo cual en efecto hicieron, envindolo a los ancianos[18] por mano de Bernab y de Saulo. 
						 NOTAS:

1. 11.2 Los que eran de la circuncisin: expresin usada con frecuencia en el NT para referirse a los judos en general; particularmente a los creyentes procedentes del judasmo. Aqu, como en Gl 2.12, puede tambin referirse a los judos cristianos que insistan en circuncidar a los creyentes no judos. 
2. 11.3 Si entrar en casa de gentiles estaba prohibido a un judo (Hch 10.28 n.), peor an era haber comido con ellos, puesto que aquellos no observaban las reglas judas sobre la pureza ritual de los alimentos (Hch 10.14 n.). 
3. 11.12 Sin dudar: o sin hacer discriminacin (se usa la misma palabra griega en Hch 15.9). Estos seis hermanos: Cf. Hch 10.23,45. 
4. 11.14 Cf. Hch 16.15,31; se consideraba que los siervos eran parte de la familia. 
5. 11.15 Al principio: en Pentecosts (Hch 2.2-4). 
6. 11.16 Hch 1.5. 
7. 11.19 Antioqua: capital de la provincia romana de Siria y tercera ciudad del imperio (no debe confundirse con Antioqua de Pisidia, de Hch 13.14-52). Al llegar a esta regin, entraban en pleno territorio pagano (cf. Hch 1.8), aunque tambin haba all muchos judos. 
8. 11.20-21 En Antioqua, la predicacin cristiana se extendi por primera vez a los no griegos o a los gentiles de fuera de Palestina; la iglesia de ese lugar lleg a ser una de las ms importantes del NT. 
9. 11.22 Bernab era de Chipre (Hch 4.36); segn el v. 20, algunos creyentes originarios de esta isla haban llegado a Antioqua a predicar el evangelio. 
10. 11.23 Exhort: o aconsej; cf. Hch 4.36, donde Bernab es llamado "Hijo de consolacin" (o de exhortacin). 
11. 11.24 Cf. Hch 6.5. 
12. 11.25 Tarso: ciudad natal de Saulo (Hch 21.39; 22.3); era capital de la provincia de Cilicia en Asia Menor. 
13. 11.25 Contina la historia de Saulo, despus de un lapso de casi diez aos (vase Gl 1.10--2.21 n.). 
14. 11.26 Cristianos: trmino que en griego aparece slo aqu, en Hch 26.28 y en 1 P 4.16. Este trmino fue aplicado a los creyentes por los no judos, que entendieron el ttulo Cristo (el Ungido o Mesas) como nombre propio. 
15. 11.27 Sobre los profetas cristianos, vase 1 Co 14.1 n. Cf. tambin Hch 13.1; 15.32; 1 Co 12.28; Ef 2.20; 3.5; 4.11; Ap 22.9. 
16. 11.28 Hch 21.10. 
17. 11.28 Claudio (cf. Hch 18.2) fue emperador romano del 41 al 54 d.C. Durante este perodo hubo varias pocas de hambre, una de las cuales, alrededor del ao 46 d.C., afect seriamente a Judea. 
18. 11.30 Ancianos: En Hch se aplica por primera vez este trmino (en griego presb/yteroi) a los que tenan puestos de autoridad en la iglesia. Algunos ven aqu la misma ocasin narrada por Pablo en Gl 2.1-10; vase tambin Hch 15.1-29 n. 

Hechos 12


Jacobo, muerto; Pedro, encarcelado

1 En aquel mismo tiempo, el rey Herodes[1] ech mano a algunos de la iglesia para maltratarlos. 2 Mat a espada a Jacobo,[2] hermano de Juan, 3 y al ver que esto haba agradado a los judos, procedi a prender tambin a Pedro. Eran entonces los das de los Panes sin levadura.[3] 4 Tomndolo preso, lo puso en la crcel, entregndolo a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno,[4] para que lo vigilaran; y se propona sacarlo al pueblo[5] despus de la Pascua. 5 As que Pedro estaba custodiado en la crcel, pero la iglesia haca sin cesar oracin a Dios por l. 

Pedro es librado de la crcel 

6 [6] Cuando Herodes lo iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la crcel. 7 Y se present un ngel del Seor y una luz resplandeci en la crcel; y tocando a Pedro en el costado, lo despert, diciendo: "Levntate pronto". Y las cadenas se le cayeron de las manos. 8 Le dijo el ngel: "Cete y tate las sandalias". l lo hizo as. Y le dijo: "Envulvete en tu manto y sgueme". 
9 Pedro sali tras el ngel, sin saber si lo que el ngel haca era realidad; ms bien pensaba que vea una visin. 10 Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abri por s misma. Salieron y pasaron una calle, y luego el ngel se apart de l. 
11 Entonces Pedro, volviendo en s, dijo: "Ahora entiendo verdaderamente que el Seor ha enviado su ngel y me ha librado de la mano de Herodes y de todo lo que el pueblo de los judos esperaba". 
12 Al darse cuenta de esto, lleg a casa de Mara, la madre de Juan, el que tena por sobrenombre Marcos.[7] Muchos estaban all reunidos, orando. 13 Cuando Pedro llam a la puerta del patio, sali a atender una muchacha llamada Rode, 14 la cual, al reconocer la voz de Pedro, de gozo no abri la puerta, sino que corriendo adentro dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. 15 Ellos le dijeron: 
--Ests loca! 
Pero ella aseguraba que as era. 
Entonces ellos decan: 
--Es su ngel![8] 
16 Pero Pedro persista en llamar; y cuando abrieron y lo vieron, se quedaron atnitos. 17 Pero l, hacindoles con la mano seal de que callaran, les cont cmo el Seor lo haba sacado de la crcel. Y dijo: 
--Haced saber esto a Jacobo[9] y a los hermanos. 
Luego sali y se fue a otro lugar. 
18 Cuando se hizo de da, se produjo entre los soldados un alboroto no pequeo sobre qu habra sido de Pedro. 19 Pero Herodes, habindolo buscado sin hallarlo, despus de interrogar a los guardas orden llevarlos a la muerte.[10] Despus descendi de Judea a Cesarea[11] y se qued all. 

Muerte de Herodes

20 Herodes estaba enojado contra los de Tiro y de Sidn,[12] pero ellos, de comn acuerdo, se presentaron ante l, y habiendo sobornado a Blasto, que era camarero mayor del rey, pedan paz, porque su territorio era abastecido por el del rey. 21 El da sealado, Herodes, vestido de ropas reales, se sent en el tribunal y los areng. 22 Y el pueblo aclamaba gritando: "Voz de un dios, y no de un hombre!" 23 Al momento, un ngel del Seor lo hiri, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expir comido de gusanos. 
24 Pero la palabra del Seor creca y se multiplicaba. 
25 Bernab y Saulo, cumplido su servicio, volvieron de Jerusaln,[13] llevando tambin consigo a Juan, el que tena por sobrenombre Marcos. 
						 NOTAS:

1. 12.1 Herodes Agripa I, nieto de Herodes el Grande (Mt 2.1 nota b) y padre de Herodes Agripa II (Hch 25.13 nota g), gobern toda Palestina del 41 al 44 d.C. El emperador romano le haba dado el ttulo de rey. 
2. 12.2 Jacobo: hijo de Zebedeo (Mt 4.21) y uno de los doce apstoles; cf. la profeca de Jess en Mc 10.39. 
3. 12.3-4 Los das de los Panes sin levadura: fiesta juda que dura siete das a partir de la Pascua (Ex 12.1-27). 
4. 12.4 A cuatro grupos... cada uno: Probablemente, un grupo por cada una de las cuatro vigilias o turnos de la noche. 
5. 12.4 Esto es, hacerlo comparecer en un juicio pblico, supuestamente a fin de sentenciarlo a muerte. 
6. 12.6-19 Cf. Hch 5.17-21. 
7. 12.12 Marcos es mencionado varias veces (Hch 12.25; 13.5-13; 15.37-39; Col 4.10; 2 Ti 4.11; Flm 24; 1 P 5.13) y, segn la tradicin cristiana, fue el autor del evangelio que lleva su nombre. 
8. 12.15 Su ngel: Segn una creencia popular juda, cada persona tiene un ngel guardin que puede aparecerse tomando la forma de la persona misma; cf. Mt 18.10; Heb 1.14. 
9. 12.17 Jacobo: no el apstol, que ya haba muerto (v. 2), sino el hermano de Jess (Mt 13.55; Jn 7.3-5; Hch 1.14). De aqu en adelante aparece como uno de los principales dirigentes de la iglesia de Jerusaln (Hch 15.13,19; Gl 1.19; 2.9). 
10. 12.19 Segn la ley romana, los guardias deban responder con su propia vida de la seguridad de los presos; cf. Hch 16.27; 27.42. 
11. 12.19 Cesarea: ciudad en la costa del Mar Mediterrneo, capital administrativa del imperio romano en Judea. 
12. 12.20 Tiro y Sidn: ciudades situadas en la costa del Mar Mediterrneo. Tenan que alimentarse con el trigo producido en Galilea, territorio gobernado por Herodes. 
13. 12.25 Volvieron de Jerusaln a Antioqua (de donde haban salido, Hch 11.30). De Jerusaln: otros ms. dicen: a Jerusaln. 

Hechos 13


Mapa - Primer viaje de Pablo



PRIMER VIAJE MISIONERO DE PABLO 

1 [1] Haba entonces en la iglesia que estaba en Antioqua,[2] profetas[3] y maestros: Bernab, Simn el que se llamaba Nger, Lucio de Cirene, Manan el que se haba criado junto con Herodes el tetrarca,[4] y Saulo. 2 Ministrando estos al Seor y ayunando, dijo el Espritu Santo: "Apartadme a Bernab y a Saulo para la obra a que los he llamado". 
3 Entonces, habiendo ayunado y orado,[5] les impusieron las manos[6] y los despidieron. 

Predicacin en Chipre

4 Ellos, entonces, enviados por el Espritu Santo, descendieron a Seleucia,[7] y de all navegaron a Chipre.[8] 5 Al llegar a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judos. Tenan tambin a Juan[9] de ayudante. 
6 Habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judo, llamado Barjess,[10] 7 que estaba con el procnsul Sergio Paulo, varn prudente. Este, llamando a Bernab y a Saulo, deseaba oir la palabra de Dios. 8 Pero los resista Elimas, el mago (pues as se traduce su nombre), intentando apartar de la fe al procnsul. 9 Entonces Saulo, que tambin es Pablo,[11] lleno del Espritu Santo, fijando en l los ojos, 10 le dijo: 
--Lleno de todo engao y de toda maldad, hijo del diablo,[12] enemigo de toda justicia! No cesars de trastornar los caminos rectos del Seor?[13] 11 Ahora, pues, la mano del Seor est contra ti, y quedars ciego y no vers el sol por algn tiempo. 
Inmediatamente cayeron sobre l oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien lo condujera de la mano. 12 Entonces el procnsul, viendo lo que haba sucedido, crey, admirado de la doctrina del Seor. 

Predicacin en Antioqua de Pisidia 

13 [14] Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compaeros llegaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartndose de ellos, volvi a Jerusaln. 14 Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioqua de Pisidia;[15] y entraron en la sinagoga un sbado y se sentaron.[16] 15 Despus de la lectura de la Ley y de los Profetas,[17] los altos dignatarios de la sinagoga[18] mandaron a decirles: 
--Hermanos, si tenis alguna palabra de exhortacin para el pueblo, hablad. 
16 Entonces Pablo se levant y, hecha seal de silencio con la mano, dijo: 
--Israelitas y los que temis a Dios, od: 17 El Dios de este pueblo de Israel escogi a nuestros padres y enalteci al pueblo siendo ellos extranjeros en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sac de ella.[19] 18 Por un tiempo como de cuarenta aos los soport en el desierto,[20] 19 y habiendo destruido siete naciones[21] en la tierra de Canan, les dio en herencia su territorio.[22] 20 Despus, como por cuatrocientos cincuenta aos,[23] les dio jueces hasta el profeta Samuel.[24] 21 Luego pidieron rey,[25] y Dios les dio a Sal, hijo de Cis, varn de la tribu de Benjamn, por cuarenta aos.[26] 22 Quitado este, les levant por rey a David, de quien dio tambin testimonio diciendo: "He hallado a David, hijo de Isa, varn conforme a mi corazn, quien har todo lo que yo quiero".[27] 23 De la descendencia de este, y conforme a la promesa, Dios levant a Jess por Salvador a Israel.[28] 24 Antes de su venida, predic Juan el bautismo de arrepentimiento[29] a todo el pueblo de Israel. 25 Cuando Juan terminaba su carrera, dijo: "Quin pensis que soy? Yo no soy l;[30] pero viene tras m uno de quien no soy digno de desatar el calzado de los pies".[31] 
26 "Hermanos, hijos del linaje de Abraham y los que entre vosotros temis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvacin, 27 porque los habitantes de Jerusaln y sus gobernantes, que no conocan a Jess ni las palabras de los profetas que se leen todos los sbados, las cumplieron al condenarlo. 28 Sin hallar en l causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matara.[32] 29 Y cuando cumplieron todas las cosas que de l estaban escritas, lo bajaron del madero y lo pusieron en el sepulcro.[33] 30 Pero Dios lo levant de los muertos. 31 Y l se apareci durante muchos das a los que haban subido juntamente con l de Galilea a Jerusaln,[34] los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. 
32 "Nosotros tambin os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, 33 la cual Dios nos ha cumplido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jess; como est escrito tambin en el salmo segundo: "Mi hijo eres t, yo te he engendrado hoy".[35] 34 Y en cuanto a que lo levant de los muertos para nunca ms volver a corrupcin, lo dijo as: "Os dar las misericordias fieles de David".[36] 35 Por eso dice tambin en otro salmo: "No permitirs que tu Santo[37] vea corrupcin". 36 Y a la verdad David, habiendo servido a su propia generacin segn la voluntad de Dios, durmi y fue reunido con sus padres, y vio corrupcin. 37 Pero aquel a quien Dios levant, no vio corrupcin. 38 Sabed, pues, esto, hermanos: que por medio de l se os anuncia perdn de pecados, 39 y que de todo aquello de que no pudisteis ser justificados por la Ley de Moiss, en l es justificado todo aquel que cree.[38] [39] 40 Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que est dicho en los profetas: 
    41 ""Mirad, menospreciadores, 
    asombraos y desapareced, 
    porque yo hago una obra en vuestros das, 
    obra que no creeris,si alguien os la cuenta".[40] 
42 Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judos, los gentiles les rogaron que el siguiente sbado[41] les hablaran de estas cosas. 43 Y despedida la congregacin, muchos de los judos y de los proslitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernab, quienes hablndoles los persuadan a que perseveraran en la gracia de Dios. 
44 El siguiente sbado se junt casi toda la ciudad para oir la palabra de Dios. 45 Pero viendo los judos la muchedumbre, se llenaron de celos y rebatan lo que Pablo deca, contradiciendo y blasfemando. 46 Entonces Pablo y Bernab, hablando con valenta, dijeron: 
--A vosotros, a la verdad, era necesario que se os hablara primero la palabra de Dios; pero puesto que la desechis y no os juzgis dignos de la vida eterna, nos volvemos a los gentiles,[42] 47 porque as nos ha mandado el Seor, diciendo: 
    ""Te he puesto para luz de los gentiles, 
    a fin de que seas para salvacin hasta lo ltimo de la tierra".[43] 
48 Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Seor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.[44] 49 Y la palabra del Seor se difunda por toda aquella provincia. 50 Pero los judos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecucin contra Pablo y Bernab, y los expulsaron de sus lmites. 51 Ellos, entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies,[45] llegaron a Iconio. 52 Y los discpulos estaban llenos de gozo y del Espritu Santo. 
						 NOTAS:

1. 13.1-3 De aqu en adelante Pablo (13.9 n.) ocupa el centro de la narracin; el primero de sus tres viajes misioneros se relata en Hch 13.1--14.28. 
2. 13.1 Antioqua: Vase Hch 11.19 n. 
3. 13.1 Profetas: Hch 11.27 n. 
4. 13.1 Herodes el tetrarca: Herodes Antipas (Lc 3.1 nota d). 
5. 13.3 Habiendo ayunado y orado: Vase Mt 6.16 n. 
6. 13.2-3 Les impusieron las manos: Hch 6.6 n. 
7. 13.4 Seleucia: puerto que serva a la ciudad de Antioqua de Siria. 
8. 13.4 Chipre: isla del Mediterrneo, patria de Bernab (Hch 4.36). 
9. 13.5 Juan: Juan Marcos (Hch 12.12,25; 13.13; 15.37-38), pariente de Bernab (Col 4.10). 
10. 13.6 Barjess: nombre que significa hijo de Jess (o de Josu). Ntese la semejanza entre el encuentro de Pablo con este brujo (v. 6-11) y el de Pedro con el brujo de Hch 8.9-24. 
11. 13.9 Saulo, que tambin es Pablo: Segn la costumbre de su poca, el apstol tena un nombre hebreo, Saulo, y otro romano, Pablo. De aqu en adelante, como la historia se desarrolla en un ambiente grecorromano, se le designa por su nombre romano. 
12. 13.10 Hijo del diablo: probablemente en un contraste hecho a propsito con el nombre Barjess (13.6 n.). Vase Jn 8.44 nota x; cf. 1 Jn 3.10. 
13. 13.10 Cf. Os 14.9. 
14. 13.13-52 Este discurso de Pablo (v. 16-44), al igual que el de Esteban en Hch 7, comienza con un repaso de la historia israelita, pero pone nfasis en el rey David y luego en Jess, su descendiente. Cf. la proclamacin hecha por Pedro (Hch 2.14-42 n.). 
15. 13.13-14 Embarcados rumbo a la costa de Asia Menor (hoy Turqua), llegaron a Perge, en la provincia romana de Panfilia, y continuaron por tierra unos 170 km hacia el norte, hasta Antioqua de Pisidia (lugar que no debe confundirse con Antioqua de Siria; vase Hch 11.19 n.). 
16. 13.14 Cf. Lc 4.16-28. 
17. 13.15 En la sinagoga se lea un pasaje de los libros de Moiss (la Ley, o sea, el Pentateuco) y otro de algn libro de los Profetas. 
18. 13.15 Vase Mt 4.23 nota v. 
19. 13.17 Ex 1.7; 12.51. 
20. 13.18 Nm 14.34; Dt 1.31. 
21. 13.19 Siete naciones: enumeradas en Dt 7.1. 
22. 13.19 Jos 14.1. 
23. 13.20 Por 450 aos: nmero redondo que parece incluir los 400 aos de permanencia en Egipto (Gn 15.13) ms los 40 aos de peregrinaje por el desierto (Dt 2.7). Pero existan otras cronologas diferentes (cf. Gl 3.17); segn algunos ms., transcurrieron 450 aos desde los caudillos o jueces hasta los das del profeta Samuel. Diversos ms. dicen: su territorio \v 20 como por cuatrocientos cincuenta aos. Y despus de esto les dio jueces hasta. 
24. 13.20 Jue 2.16; 1 S 3.20. 
25. 13.21 1 S 8.4-5,19. 
26. 13.21 1 S 10.20-21,24. La duracin del reinado de Sal no se precisa en el AT; cuarenta aos puede ser un nmero redondo simblico (vase Mt 4.2 n.). 
27. 13.22 1 S 13.13-14; 16.12; Sal 89.20. 
28. 13.23 2 S 7.12-16; 22.51; Sal 132.11-13,17; cf. Hch 2.30. 
29. 13.24 Mc 1.4; Lc 3.3; Hch 19.4. 
30. 13.25 Jn 1.20. 
31. 13.25 Mt 3.11; Mc 1.7; Lc 3.16; Jn 1.26-27. 
32. 13.28 Mt 27.22-23; Mc 15.13-14; Lc 23.20-23; Jn 19.15. 
33. 13.29 Mt 27.57-61; Mc 15.42-47; Lc 23.50-56; Jn 19.38-42. 
34. 13.31 Hch 1.3. 
35. 13.33 Sal 2.7, citado aqu para indicar que, al resucitar a Jess, Dios lo autentic como su Hijo; vase Heb 1.5 nota i, y cf. Ro 1.3-4. 
36. 13.34 Is 55.3. 
37. 13.35 Sal 16.10. Tu Santo: Tambin puede traducirse por tu siervo fiel; cf. Hch 2.27. 
38. 13.38-39 Justificados: o perdonados, es decir, hechos justos. Hay aqu un paralelismo con el perdn de los pecados. Pablo utiliza este trmino, sobre todo en Ro y Gl, para referirse a la accin redentora de Dios en favor del que cree en Jesucristo. Vase Ro 1.17 nota . 
39. 13.38-39 Hch 10.43; Ro 4.24-25; 10.4; Heb 9.9. 
40. 13.41 Hab 1.5 (gr.). 
41. 13.42 Esto es, el prximo da de culto en la sinagoga (v. 44). 
42. 13.45-46 Hch 18.6; 28.28. 
43. 13.47 Cf. Is 42.6; 49.6; pasajes que en Lc 2.32 se aplican a Jess, y aqu a sus mensajeros. 
44. 13.48 Los que estaban ordenados para vida eterna: Cf. Ro 8.29-30 y tambin Dn 12.1; Lc 10.20; Flp 4.3; Ap 13.8; 21.27. 
45. 13.51 Sacudiendo... el polvo de sus pies: Cf. Mt 10.14; Mc 6.11; Lc 9.5; 10.11; ademn que atribuye a los opositores el carcter de paganos e indica que los mensajeros han cumplido ya su responsabilidad para con ellos. 

Hechos 14


Predicacin en Iconio

1 Aconteci en Iconio que entraron juntos[1] en la sinagoga de los judos, y hablaron de tal manera que crey una gran multitud de judos y de griegos. 2 Pero los judos que no crean excitaron y corrompieron los nimos de los gentiles contra los hermanos. 3 Sin embargo, se detuvieron all mucho tiempo, hablando con valenta, confiados en el Seor, el cual daba testimonio de la palabra de su gracia, concediendo que se hicieran por las manos de ellos seales y prodigios. 4 La gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judos, y otros con los apstoles. 5 Pero sucedi que los judos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a maltratarlos y apedrearlos; 6 y ellos, al darse cuenta, huyeron a Listra y Derbe,[2] ciudades de Licaonia, y a toda la regin circunvecina, 7 y all predicaban el evangelio. 

Pablo es apedreado en Listra

8 Cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jams haba andado. 9 Este oy hablar a Pablo, el cual, fijando en l sus ojos y viendo que tena fe para ser sanado, 10 dijo a gran voz: 
--Levntate derecho sobre tus pies! 
l salt y anduvo. 
11 Entonces la gente, al ver lo que Pablo haba hecho, alz la voz, diciendo en lengua licanica:[3] "Dioses con la semejanza de hombres han descendido a nosotros!" 
12 A Bernab llamaban Jpiter, y a Pablo, Mercurio,[4] porque este era el que llevaba la palabra. 13 El sacerdote de Jpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quera ofrecer sacrificios.[5] 14 Cuando lo oyeron[6] los apstoles Bernab y Pablo, rasgaron sus ropas[7] y se lanzaron entre la multitud, gritando 15 y diciendo: 
--Por qu hacis esto? Nosotros tambin somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay.[8] 16 En las edades pasadas l ha dejado a todas las gentes andar por sus propios caminos;[9] 17 si bien no se dej a s mismo sin testimonio, haciendo bien, dndonos lluvias del cielo y tiempos fructferos, llenando de sustento y de alegra nuestros corazones.[10] 
18 Pero aun diciendo estas cosas, difcilmente lograban impedir que la multitud les ofreciera sacrificio. 
19 Entonces vinieron unos judos de Antioqua[11] y de Iconio que persuadieron a la multitud; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.[12] 20 Pero estando rodeado por los discpulos, se levant y entr en la ciudad. Al da siguiente sali con Bernab para Derbe. 
21 Despus de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discpulos, volvieron a Listra, Iconio y Antioqua, 22 confirmando los nimos de los discpulos, exhortndolos a que permanecieran en la fe y dicindoles: "Es necesario que a travs de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios". 23 Constituyeron ancianos[13] en cada iglesia y, despus de orar y de ayunar, los encomendaron al Seor en quien haban credo. 

Regreso a Antioqua de Siria

24 Pasando por Pisidia vinieron a Panfilia. 25 Predicaron la palabra en Perge y luego descendieron a Atalia. 26 De all navegaron a Antioqua,[14] donde haban sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que haban cumplido. 27 Al llegar, reunieron a la iglesia y les refirieron cun grandes cosas haba hecho Dios con ellos y cmo haba abierto la puerta de la fe a los gentiles. 28 Se quedaron all mucho tiempo con los discpulos. 
						 NOTAS:

1. 14.1 Juntos: o como de costumbre. 
2. 14.6 Listra y Derbe: Vase 14.11 n. 
3. 14.11 Los habitantes entendan griego, pero entre ellos hablaban su propia lengua. 
4. 14.12 Zeus y Hermes eran dioses de los griegos, llamados por los romanos Jpiter y Mercurio, respectivamente. Zeus era considerado el dios supremo, y Hermes, el mensajero o portavoz de los dioses. 
5. 14.13 Los toros llevaban guirnaldas por ser animales destinados al sacrificio. 
6. 14.14 Cuando lo oyeron: Evidentemente, por no entender el idioma (v. 11), los apstoles no reaccionaron de inmediato. 
7. 14.14 Rasgaron sus ropas: expresin simblica de horror ante un acto sacrlego; cf. Mc 14.63. 
8. 14.15 Cf. Hch 10.25-26. 
9. 14.16 Hch 17.30; Ro 3.25-26. 
10. 14.15-17 Primer discurso dirigido a un auditorio netamente pagano; cf. Hch 17.22-31, y Ro 1.19-20. Vanidades, expresin juda para referirse a los dolos. 
11. 14.19,21 Antioqua: en Pisidia (Hch 13.13-14 n.). 
12. 14.19 Cf. 2 Co 11.24-25; 2 Ti 3.11. 
13. 14.23 Ancianos: Hch 11.30 n. 
14. 14.26 Antioqua: en Siria (Hch 11.19 n.); cf. Hch 13.1-3. 

Hechos 15


Tabla - Aspectos vida de Pablo



La asamblea en Jerusaln 

1 [1] Entonces algunos que venan de Judea enseaban a los hermanos: "Si no os circuncidis conforme al rito de Moiss no podis ser salvos".[2] 2 Pablo y Bernab tuvieron una discusin y contienda no pequea con ellos. Por eso se dispuso que Pablo, Bernab y algunos otros de ellos subieran a Jerusaln, a los apstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestin. 
3 Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria contando la conversin de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos. 
4 Al llegar a Jerusaln fueron recibidos por la iglesia, por los apstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios haba hecho con ellos. 5 Pero algunos de la secta de los fariseos, que haban credo,[3] se levantaron diciendo: 
--Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la Ley de Moiss. 
6 Entonces se reunieron los apstoles y los ancianos[4] para conocer de este asunto. 7 Despus de mucha discusin, Pedro se levant y les dijo: 
--Hermanos, vosotros sabis cmo ya hace algn tiempo Dios escogi que los gentiles oyeran por mi boca la palabra del evangelio y creyeran.[5] 8 Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dndoles el Espritu Santo lo mismo que a nosotros;[6] 9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. 10 Ahora pues, por qu tentis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discpulos un yugo[7] que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?[8] 11 Antes creemos que por la gracia del Seor Jess seremos salvos, de igual modo que ellos. 
12 Entonces toda la multitud call, y oyeron a Bernab y a Pablo, que contaban cun grandes seales y maravillas haba hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles. 13 Cuando ellos callaron, Jacobo[9] respondi diciendo: 
--Hermanos, odme. 14 Simn[10] ha contado cmo Dios visit por primera vez a los gentiles para tomar de ellos pueblo para su nombre. 15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como est escrito: 
    16 ""Despus de esto volver 
    y reedificar el tabernculo de David,[11] que est cado; 
    y reparar sus ruinas, 
    y lo volver a levantar, 
    17 para que el resto de los hombresbusque al Seor, 
    y todos los gentiles, sobre los cualeses invocado mi nombre, 
    18 dice el Seor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos".[12] [13] 
19 "Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, 20 sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los dolos, de fornicacin, de ahogado y de sangre,[14] 21 porque Moiss desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es ledo cada sbado. 
22 Entonces pareci bien a los apstoles y a los ancianos,[15] con toda la iglesia, elegir a algunos varones y enviarlos a Antioqua con Pablo y Bernab: a Judas, que tena por sobrenombre Barsabs,[16] a Silas,[17] hombres principales entre los hermanos, 23 y escribir por conducto de ellos: \in "Los apstoles, los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que estn en Antioqua, Siria y Cilicia:[18] Salud. 24 Por cuanto hemos odo que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la Ley,[19] 25 nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernab y Pablo, 26 hombres que han expuesto su vida por el nombre[20] de nuestro Seor Jesucristo. 27 As que enviamos a Judas y a Silas, los cuales tambin de palabra os harn saber lo mismo, 28 pues ha parecido bien al Espritu Santo y a nosotros no imponeros ninguna carga ms que estas cosas necesarias: 29 que os abstengis[21] de lo sacrificado a dolos, de sangre, de ahogado y de fornicacin; si os guardis de estas cosas, bien haris. Pasadlo bien". 

Mapa - Segundo Viaje de Pablo

30 As pues, los que fueron enviados descendieron a Antioqua y, reuniendo a la congregacin, entregaron la carta. 31 Habindola ledo, se regocijaron por la consolacin.[22] 32 Judas y Silas, que tambin eran profetas,[23] consolaron[24] y animaron a los hermanos con abundancia de palabras. 33 Despus de pasar algn tiempo all, fueron despedidos en paz por los hermanos para volver a aquellos que los haban enviado.[25] 34 Sin embargo, a Silas le pareci bien quedarse all.[26] 35 Pablo y Bernab continuaron en Antioqua, enseando la palabra del Seor y anunciando el evangelio con otros muchos.[27] 

SEGUNDO VIAJE MISIONERO DE PABLO 

36 [28] Despus de algunos das, Pablo dijo a Bernab: 
--Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Seor, para ver cmo estn. 
37 Bernab quera que llevaran consigo a Juan, el que tena por sobrenombre Marcos, 38 pero a Pablo no le pareca bien llevar consigo al que se haba apartado de ellos desde Panfilia[29] y no haba ido con ellos a la obra. 39 Hubo tal desacuerdo entre ambos, que se separaron el uno del otro; Bernab, tomando a Marcos, naveg a Chipre, 40 y Pablo, escogiendo a Silas,[30] sali encomendado por los hermanos a la gracia del Seor, 41 y pas por Siria y Cilicia, animando a las iglesias. 
						 NOTAS:

1. 15.1-29 Los v. 1-29 relatan la consulta celebrada para aclarar la participacin de los creyentes gentiles en la iglesia cristiana. Puede ser la misma ocasin narrada en Gl 2.1-10, aunque los intentos de armonizar los detalles no han dado resultados definitivos. Vase Gl 2.1 nota a. 
2. 15.1 Estas personas consideraban que, puesto que el cristianismo era el cumplimiento de las promesas hechas a Israel, los gentiles tenan que hacerse judos para salvarse; para ello, haba que circuncidarlos (cf. Gn 17.12; Lv 12.3) y mandarles que guarden la Ley de Moiss (v. 5). 
3. 15.5 Fariseos, que haban credo: Estos, al igual que Pablo (Hch 23.6; Flp 3.5), an se consideraban fariseos (vase Concordancia temtica), y vean en Jess el cumplimiento de sus esperanzas mesinicas, conforme a la fe judaica. 
4. 15.6 Ancianos: dirigentes de la iglesia de Jerusaln; aunque, al parecer, tambin haba otros presentes (v. 12,22). 
5. 15.7 Hch 10.1-43. 
6. 15.8 Hch 10.44-47; cf. Hch 2.4. 
7. 15.10 Yugo: o carga: smbolo de sumisin, usado por algunos rabinos en relacin con la Ley mosaica. Ntese el contraste con el "yugo" de Jess en Mt 11.28-30. Cf. Ro 3.20-24; Gl 2.16; Ef 2.8-9. 
8. 15.10 Mt 23.4; Lc 11.46; Gl 5.1-3. 
9. 15.13 Jacobo: Hch 12.17 n. 
10. 15.14 Simn: esto es, Pedro (v. 7). El texto griego dice aqu Simen, que es la forma hebrea del mismo nombre. 
11. 15.16 Reedificar... de David: En el sentido de restaurar el reinado de la casa o dinasta de este. 
12. 15.16-18 Am 9.11-12 (gr.). En el v. 18, la cita de Ams se combina con una alusin a Is 45.21. 
13. 15.17-18 Diversos ms. dicen: es invocado mi nombre, dice el Seor que hace estas cosas, \v 18 conocidas desde la eternidad. 
14. 15.20 Lo ms probable es que estas cuatro prohibiciones se refieran a cuestiones rituales: comer la carne sacrificada a los dolos (cf. 1 Co 8.10), los matrimonios prohibidos por la Ley (cf. Lv 18.6-18; Nm 25.1; tambin 2 Co 6.14), comer carne de animales estrangulados o ahogados que podan contener sangre, y comer la sangre misma (cf. Gn 9.4; Lv 17.10-16). De esta manera se facilitaba la convivencia con los cristianos procedentes del judasmo, que continuaban practicando sus costumbres tradicionales. 
15. 15.22 Los apstoles y ancianos se reunieron (v. 6), pero toda la iglesia tom parte en el acuerdo (cf. v. 12). 
16. 15.22 Judas... Barsabs: Este discpulo no vuelve a mencionarse en el NT. 
17. 15.22 Silas: compaero de Pablo en su segundo viaje misionero (Hch 15.40; 16.19; 17.14, etc.); es, probablemente, el mismo que se menciona en las cartas con el nombre latino Silvano (2 Co 1.19; 1 Ts 1.1; 2 Ts 1.1; 1 P 5.12). 
18. 15.23 Haba ya iglesias en Siria y Cilicia, provincias que se hallaban alrededor de Antioqua; cf. v. 41. 
19. 15.24 En diversos ms. no aparece: mandando circuncidaros y guardar la Ley. 
20. 15.26 Han expuesto su vida por el nombre: otra posible traduccin: se han dedicado por completo a la causa. 
21. 15.29 Que os abstengis: Vase Hch 15.20 n. 
22. 15.31 Consolacin: o nimo. 
23. 15.32 Eran profetas: Vase 1 Co 14.1 n. 
24. 15.32 Consolaron: o exhortaron. 
25. 15.33 Para volver... enviado: es decir, para regresar a Jerusaln. 
26. 15.34 El v. 34 no aparece en diversos ms. 
27. 15.35 Segn Hch 13.1-3, Pablo y Bernab haban sido enviados por la iglesia de Antioqua (de Siria); ahora salan de nuevo a sus labores misioneras (v. 39-41). 
28. 15.36-41 Aqu comienza el relato del segundo de los tres viajes misioneros de Pablo, que dur unos tres aos y termin con su regreso a Antioqua (Hch 18.22). 
29. 15.38 Hch 13.13. 
30. 15.40 Silas, que segn los v. 32-33 haba viajado a Jerusaln, se encontraba de nuevo en Antioqua. 

Hechos 16


Timoteo acompaa a Pablo y a Silas

1 Despus lleg a Derbe y a Listra.[1] Haba all cierto discpulo llamado Timoteo,[2] hijo de una mujer juda creyente, pero de padre griego; 2 y daban buen testimonio de l los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. 3 Quiso Pablo que este fuera con l; y tomndolo, lo circuncid por causa de los judos que haba en aquellos lugares, pues todos saban que su padre era griego.[3] 4 Al pasar por las ciudades,[4] les comunicaban las decisiones[5] que haban acordado los apstoles y los ancianos que estaban en Jerusaln, para que las guardaran. 5 As que las iglesias eran animadas en la fe y aumentaban en nmero cada da. 

La visin del varn macedonio 

6 [6] Atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espritu Santo hablar la palabra en Asia; 7 y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espritu[7] no se lo permiti. 8 Entonces, pasando junto a Misia, descendieron a Troas. 9 Una noche, Pablo tuvo una visin. Un varn macedonio estaba en pie, rogndole y diciendo: "Pasa a Macedonia y aydanos".[8] 10 Cuando vio la visin, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciramos el evangelio.[9] 

Encarcelados en Filipos

11 Zarpando, pues, de Troas, navegamos directamente a Samotracia, el da siguiente a Nepolis[10] 12 y de all a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia.[11] Estuvimos en aquella ciudad algunos das. 13 Un sbado salimos fuera de la puerta, junto al ro, donde sola hacerse la oracin.[12] Nos sentamos y hablamos a las mujeres que se haban reunido. 14 Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de prpura, de la ciudad de Tiatira,[13] que adoraba a Dios,[14] estaba oyendo. El Seor le abri el corazn para que estuviera atenta a lo que Pablo deca, 15 y cuando fue bautizada, junto con su familia,[15] nos rog diciendo: 
--Si habis juzgado que yo sea fiel al Seor, hospedaos en mi casa. 
Y nos oblig a quedarnos. 
16 Aconteci que mientras bamos a la oracin, nos sali al encuentro una muchacha que tena espritu de adivinacin,[16] la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.[17] 17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, gritaba: 
--Estos hombres son siervos del Dios altsimo![18] Ellos os anuncian el camino de salvacin.[19] 
18 Esto lo hizo por muchos das, hasta que, desagradando a Pablo, se volvi l y dijo al espritu: 
--Te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella. 
Y sali en aquella misma hora. 
19 Pero al ver sus amos que haba salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades. 20 Los presentaron a los magistrados y dijeron: 
--Estos hombres, siendo judos, alborotan nuestra ciudad 21 y ensean costumbres que no nos es lcito recibir ni hacer, pues somos romanos. 
22 Entonces se agolp el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgndoles las ropas, ordenaron azotarlos con varas. 23 Despus de haberlos azotado mucho, los echaron en la crcel, mandando al carcelero que los guardara con seguridad. 24 El cual, al recibir esta orden, los meti en el calabozo de ms adentro y les asegur los pies en el cepo.[20] 
25 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oan. 26 Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la crcel se sacudan; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas[21] de todos se soltaron. 27 Se despert el carcelero y, al ver abiertas las puertas de la crcel, sac la espada y se iba a matar, pensando que los presos haban huido. 28 Pero Pablo le grit: 
--No te hagas ningn mal, pues todos estamos aqu! 
29 l entonces pidi una luz, se precipit adentro y, temblando, se postr a los pies de Pablo y de Silas. 30 Los sac y les dijo: 
--Seores, qu debo hacer para ser salvo? 
31 Ellos dijeron: 
--Cree en el Seor Jesucristo, y sers salvo t y tu casa.[22] 
32 Y le hablaron la palabra del Seor a l y a todos los que estaban en su casa. 33 l, tomndolos en aquella misma hora de la noche, les lav las heridas, y en seguida se bautiz con todos los suyos. 34 Luego los llev a su casa, les puso la mesa y se regocij con toda su casa de haber credo a Dios. 
35 Cuando fue de da, los magistrados enviaron guardias a decir: 
--Suelta a esos hombres. 
36 El carcelero hizo saber estas palabras a Pablo: 
--Los magistrados han mandado a decir que se os suelte; as que ahora salid y marchaos en paz. 
37 Pero Pablo le dijo: 
--Despus de azotarnos pblicamente sin sentencia judicial y siendo ciudadanos romanos, nos echaron en la crcel, y ahora nos liberan encubiertamente? No, por cierto, sino vengan ellos mismos a sacarnos.[23] 
38 Los guardias hicieron saber estas palabras a los magistrados, los cuales tuvieron miedo al oir que eran romanos. 39 Fueron y se excusaron; los sacaron y les pidieron que salieran de la ciudad.[24] 40 Entonces, saliendo de la crcel, entraron en casa de Lidia y, habiendo visto a los hermanos, los consolaron[25] y se fueron. 
						 NOTAS:

1. 16.1 Derbe y Listra: lugares visitados en el primer viaje de Pablo y Bernab (Hch 14.6-23). 
2. 16.1 Timoteo llegara despus a ser colaborador especial de Pablo (Ro 16.21; 1 Co 4.17; 16.10-11; Flp 2.19-24; 1 Ts 3.2-6), y aparece asociado a l en varias de sus cartas (Flp 1.1; Col 1.1; 1 Ts 1.1; vanse tambin las dos cartas a Timoteo). 
3. 16.3 Segn la prctica del judasmo, Timoteo era considerado israelita por ser hijo de una mujer juda (cf. 16.1; 2 Ti 1.5), pero por alguna razn no haba sido circuncidado. A los ojos de los celosos de la Ley, la circuncisin era requisito indispensable para ser plenamente judo. 
4. 16.4 Las ciudades: aquellas que Pablo haba visitado en su primer viaje: Derbe, Listra, Iconio y Antioqua de Pisidia. 
5. 16.4 Las decisiones: es decir, las intrucciones que se encuentran en la carta de Hch 15.23-29. 
6. 16.6-10 Se inicia aqu el relato de la difusin del evangelio por Europa, que se contina en las secciones siguientes. 
7. 16.7 Espritu: otros ms. dicen: Espritu de Jess. 
8. 16.8-9 Troas: puerto del Mar Egeo y punto de embarque para Macedonia, la provincia romana que abarcaba el norte de Grecia. 
9. 16.10 En este v. comienza una de las secciones del libro en que el relato est en primera persona plural ("nosotros"). Esta forma se encuentra en 16.10-17; 20.5-15; 21.1-18 y 27.1--28.16, y parece sugerir que el autor est presente en los sucesos aqu narrados (vase Introduccin). 
10. 16.11 Nepolis: puerto del Mar Egeo que serva a la ciudad de Filipos. 
11. 16.12 Una colonia: es decir, una colonia romana. Las colonias romanas eran ciudades del imperio que gozaban de privilegios especiales. 
12. 16.13 Al parecer, en Filipos no haba sinagoga, y los residentes judos se reunan los sbados en un lugar fuera de la puerta, junto al ro, donde haba agua para los ritos de purificacin. 
13. 16.14 Tiatira: ciudad de la provincia de Asia, conocida por sus telas teidas de prpura, tinte morado muy costoso extrado de ciertos moluscos. Como era mercanca de lujo, se supone que Lidia era una mujer de buena posicin econmica. 
14. 16.14 Adoraba a Dios: expresin que sugiere que Lidia no era juda, pero participaba en el culto judo (Hch 10.2 n.). 
15. 16.15 Junto a su familia: esto es, las personas de su casa; cf. v. 31-33, y vase Hch 11.14 n. 
16. 16.16 Tena un espritu de adivinacin: lit. tena un espritu pitn, llamado as en memoria de la serpiente pitn que, segn se deca, era la guardiana del orculo de Delfos, en Grecia. 
17. 16.16 Como la muchacha era esclava, sus amos la explotaban por su capacidad de adivinar a la manera de los orculos griegos de la poca. 
18. 16.17 Dios altsimo: ttulo usado tanto por los judos como por los griegos para referirse a la divinidad suprema. 
19. 16.17 Cf. el testimonio de los demonios en Lc 4.34; 8.28 y paralelos. 
20. 16.24 Cepo: instrumento romano de prisin y tortura, formado por un armazn de madera con una serie graduada de agujeros en los que se metan los pies, obligando al preso a mantener las piernas abiertas y en posicin dolorosa. 
21. 16.26 Cadenas: o ataduras (que incluyen tambin el cepo). 
22. 16.31 Y tu casa: Cf. v. 15 y vase Hch 11.14 n. 
23. 16.37-38 La ley romana prohiba estrictamente que se azotara a los ciudadanos romanos; cf. Hch 22.25-29. 
24. 16.39 Pablo alude a este incidente en 1 Ts 2.2. 
25. 16.40 Los consolaron: es decir, los animaron y los exhortaron. Pablo dirigi ms tarde una carta a la iglesia de Filipos, la primera que fund en territorio europeo. 

Hechos 17


El alboroto en Tesalnica

1 Pasando por Anfpolis y Apolonia llegaron a Tesalnica,[1] donde haba una sinagoga de los judos. 2 Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres sbados[2] discuti con ellos, 3 declarando y exponiendo por medio de las Escrituras que era necesario que el Cristo padeciera[3] y resucitara de los muertos. Y deca: "Jess, a quien yo os anuncio, es el Cristo". 
4 Algunos de ellos creyeron y se juntaron con Pablo y con Silas; asimismo un gran nmero de griegos piadosos,[4] y mujeres nobles no pocas. 5 Celosos, entonces, los judos que no crean, tomaron consigo algunos ociosos, hombres malos, con los que juntaron una turba y alborotaron la ciudad. Asaltaron la casa de Jasn,[5] e intentaban sacarlos al pueblo,[6] 6 pero como no los hallaron, trajeron a Jasn y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: "Estos que trastornan el mundo entero tambin han venido ac, 7 y Jasn los ha recibido. Todos ellos contravienen los decretos de Csar, diciendo que hay otro rey, Jess".[7] 
8 Al oir esto, el pueblo y las autoridades de la ciudad se alborotaron. 9 Pero despus de obtener fianza de Jasn y de los dems, los soltaron. 

Pablo y Silas en Berea

10 Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea.[8] En cuanto llegaron, entraron en la sinagoga de los judos. 11 Estos eran ms nobles que los que estaban en Tesalnica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriando cada da las Escrituras para ver si estas cosas eran as. 12 Muchos de ellos creyeron, y de los griegos, mujeres distinguidas y no pocos hombres. 13 Cuando los judos de Tesalnica supieron que tambin en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron all y tambin alborotaron a las multitudes. 14 Entonces los hermanos hicieron que Pablo saliera inmediatamente en direccin al mar; pero Silas y Timoteo se quedaron all. 15 Los que se haban encargado de conducir a Pablo lo llevaron a Atenas; y habiendo recibido el encargo de que Silas y Timoteo vinieran a l lo ms pronto posible, salieron. 

Pablo en Atenas

16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas,[9] su espritu se enardeca viendo la ciudad entregada a la idolatra. 17 As que discuta en la sinagoga con los judos y piadosos,[10] y en la plaza cada da con los que concurran. 18 Algunos filsofos de los epicreos y de los estoicos[11] discutan con l. Unos decan: 
--Qu querr decir este palabrero? 
Y otros: 
--Parece que es predicador de nuevos dioses. 
Esto decan porque les predicaba el evangelio de Jess, y de la resurreccin.[12] 19 Lo tomaron y lo trajeron al Arepago,[13] diciendo: 
--Podremos saber qu es esta nueva enseanza de que hablas?, 20 pues traes a nuestros odos cosas extraas. Queremos, pues, saber qu quiere decir esto. 21 (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes all, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oir algo nuevo.) 
22 Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Arepago, dijo: 
--Atenienses, en todo observo que sois muy religiosos,[14] 23 porque pasando y mirando vuestros santuarios, hall tambin un altar en el cual estaba esta inscripcin: "Al dios no conocido". Al que vosotros adoris, pues, sin conocerlo, es a quien yo os anuncio.[15] 
24 "El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en l hay, siendo Seor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas[16] 25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitara de algo, pues l es quien da a todos vida, aliento y todas las cosas.[17] 
26 "De una sangre[18] ha hecho todo el linaje de los hombres para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos y los lmites de su habitacin,[19] 27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarlo,[20] aunque ciertamente no est lejos de cada uno de nosotros, 28 porque en l vivimos, nos movemos y somos; como algunos de vuestros propios poetas tambin han dicho: "Porque linaje suyo somos".[21] 29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginacin de hombres. 30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;[22] 31 por cuanto ha establecido un da en el cual juzgar al mundo con justicia,[23] por aquel varn a quien design,[24] acreditndolo ante todos al haberlo levantado de los muertos. 
32 Pero cuando oyeron lo de la resurreccin de los muertos, unos se burlaban y otros decan: "Ya te oiremos acerca de esto otra vez". 
33 Entonces Pablo sali de en medio de ellos. 34 Pero algunos de los que se le haban juntado, creyeron; entre ellos, Dionisio el areopagita y una mujer llamada Dmaris, y otros con ellos. 
						 NOTAS:

1. 17.1 Pablo y Silas viajaron probablemente por la Va Ignacia, uno de los grandes caminos romanos, que pasaba por Filipos; luego siguieron por Anfpolis y Apolonia, hasta llegar a Tesalnica, puerto principal de Macedonia y capital de dicha provincia. 
2. 17.2 La misin, en su totalidad, parece haber durado ms de tres semanas, ya que Pablo debi trabajar en su oficio para sostenerse (1 Ts 2.9; 2 Ts 3.7-10) y en ms de una ocasin recibi ofrendas de la iglesia de Filipos (Flp 4.16). Adems, en Tesalnica se form una iglesia fuerte (1 Ts 1.2-10). Ms tarde Pablo dirigira a esta iglesia sus dos cartas a los Tesalonicenses. 
3. 17.3 Era necesario que el Cristo padeciera: Vase Hch 3.18 n., y el mensaje de Pablo a los judos en Antioqua de Pisidia (Hch 13.16-41). 
4. 17.4 Griegos piadosos: Vase Hch 10.2 n. 
5. 17.5 Jasn: Se trata, probablemente, de un judo simpatizante del evangelio, en cuya casa se alojaban Pablo y Silas. 
6. 17.5 Al pueblo: es decir, al populacho, o bien, a la asamblea del pueblo, que en Tesalnica tena poderes judiciales. 
7. 17.7 Cf. Lc 23.3; Jn 19.12. 
8. 17.10 Berea: poblacin a unos 80 km al oeste de Tesalnica. 
9. 17.16 Atenas, hoy capital de Grecia, fue en la antiguedad el centro ms importante del arte, la filosofa y la literatura. Ya en los tiempos de Pablo su importancia comercial y poltica haba disminuido, aunque segua siendo un importante centro cultural e intelectual. 
10. 17.17 Y piadosos: simpatizantes del judasmo (vase Hch 10.2 n.). 
11. 17.18 Epicreos y estoicos: las dos principales corrientes filosficas y ticas de la poca. 
12. 17.18 De Jess, y de la resurreccin: La palabra griega anastasis, que significa resurreccin, es nombre femenino y quiz la interpretaron como si designara a una diosa extranjera al lado de Jess. La mayora de los griegos crean en la inmortalidad del alma, pero no en la resurreccin del cuerpo. 
13. 17.19 Arepago: trmino que significa colina de Ares (nombre griego del dios de la guerra, llamado Marte entre los romanos). En la colina de este nombre se reuna, en sus inicios, el consejo de Atenas; despus, el nombre se aplic al consejo mismo, que en tiempos de Pablo probablemente celebraba sus sesiones en un edificio junto a la plaza principal. 
14. 17.22 Muy religiosos: Quizs hay un toque de irona en estas palabras; algunos han traducido muy supersticiosos, pero esta traduccin es menos probable. 
15. 17.23 Cf. Jn 4.22; Hch 14.15-17; Ro 2.14-16. 
16. 17.24 Hch 7.48-50. 
17. 17.24-25 Cf. Gn 1; Is 42.5. 
18. 17.26 De una sangre: es decir, de un solo origen. 
19. 17.26 Dt 32.8. 
20. 17.27 Puedan hallarlo: cf. Ro 1.19-20. 
21. 17.28 Cita tomada del poema Fenmenos, del poeta Arato (siglo III a.C.). 
22. 17.30 Hch 14.16; Ro 3.25-26. 
23. 17.31 Sal 9.8; 96.13. 
24. 17.31 A quien design o escogi o puso, (Hch 10.42). 

Hechos 18


Mapa - Tercer viaje de Pablo



Pablo en Corinto

1 Despus de estas cosas, Pablo sali de Atenas y fue a Corinto.[1] 2 Y hall a un judo llamado Aquila, natural del Ponto,[2] recin venido de Italia con Priscila,[3] su mujer, por cuanto Claudio[4] haba mandado que todos los judos salieran de Roma. Fue a ellos 3 y, como era del mismo oficio, se qued con ellos y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas.[5] 4 Y discuta en la sinagoga todos los sbados, y persuada a judos y a griegos. 
5 Cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicacin de la palabra, testificando a los judos que Jess era el Cristo.[6] [7] 6 Pero oponindose y blasfemando estos, les dijo, sacudindose los vestidos:[8] 
--Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza. Mi conciencia est limpia; desde ahora me ir a los gentiles. 
7 Sali de all y se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios,[9] la cual estaba junto a la sinagoga. 8 Crispo, alto dignatario de la sinagoga, crey en el Seor con toda su casa;[10] y muchos de los corintios al oir, crean y eran bautizados. 9 Entonces el Seor dijo a Pablo en visin de noche: "No temas, sino habla y no calles, 10 porque yo estoy contigo y nadie pondr sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad". 11 Y se detuvo all un ao y seis meses, ensendoles la palabra de Dios. 
12 Pero siendo Galin procnsul de Acaya,[11] los judos se levantaron de comn acuerdo contra Pablo y lo llevaron al tribunal, 13 diciendo: 
--Este persuade a los hombres a honrar a Dios contra la Ley. 
14 Al comenzar Pablo a hablar, Galin dijo a los judos: 
--Si fuera algn agravio o algn crimen enorme, judos, conforme a derecho yo os tolerara; 15 pero si son cuestiones de palabras, de nombres y de vuestra Ley, vedlo vosotros, porque yo no quiero ser juez de estas cosas. 
16 Y los ech del tribunal. 17 Entonces todos los griegos, apoderndose de Sstenes,[12] alto dignatario de la sinagoga, lo golpeaban delante del tribunal. Pero Galin no haca caso alguno.[13] 
18 Pablo permaneci all muchos das. Luego se despidi de los hermanos y naveg a Siria, junto con Priscila y Aquila. En Cencrea[14] se rap la cabeza, porque tena hecho voto.[15] 19 Lleg a feso[16] y los dej all; y entrando en la sinagoga, discuta con los judos. 20 Estos le rogaban que se quedara con ellos ms tiempo, pero l no accedi, 21 sino que se despidi de ellos, diciendo: 
--Es necesario que en todo caso yo celebre en Jerusaln la fiesta que viene; pero otra vez volver a vosotros, si Dios quiere.[17] 
Y zarp de feso. 

TERCER VIAJE MISIONERO DE PABLO 

22 [18] Habiendo llegado a Cesarea, subi para saludar a la iglesia y luego descendi a Antioqua. 23 Despus de estar all algn tiempo, sali y recorri por orden la regin de Galacia y de Frigia, animando a todos los discpulos. 

Apolos predica en feso

24 Lleg entonces a feso un judo llamado Apolos,[19] natural de Alejandra,[20] hombre elocuente, poderoso en las Escrituras. 25 Este haba sido instruido en el camino del Seor; y siendo de espritu fervoroso, hablaba y enseaba diligentemente lo concerniente al Seor, aunque solo conoca el bautismo de Juan.[21] 26 Comenz, pues, a hablar con valenta en la sinagoga; pero cuando lo oyeron Priscila y Aquila, lo tomaron aparte y le expusieron con ms exactitud el camino de Dios. 27 Cuando l quiso pasar a Acaya,[22] los hermanos[23] lo animaron y escribieron a los discpulos que lo recibieran. Al llegar all, fue de gran provecho a los que por la gracia haban credo, 28 porque con gran vehemencia refutaba pblicamente a los judos, demostrando por las Escrituras que Jess era el Cristo.[24] 
						 NOTAS:

1. 18.1 Corinto: capital administrativa de la provincia de Acaya; ciudad cosmopolita e importantsimo centro comercial. Las dos cartas de Pablo a los Corintios proporcionan ms datos sobre la iglesia que se fund all. Vase Introduccin a los Corintios. 
2. 18.2 Ponto: regin en el norte de Asia Menor. 
3. 18.2 Priscila: forma diminutiva de Prisca (Ro 16.3; 1 Co 16.19; 2 Ti 4.19). 
4. 18.2 El decreto del emperador Claudio, por el que expulsaba de Roma a los judos, fue promulgado alrededor del ao 49 d.C. (vase Hch 11.28 nota p). 
5. 18.3 Los rabinos, por lo general, impartan gratuitamente su enseanza y se ganaban el sustento por medio de algn otro trabajo u oficio, adems de recibir donativos de personas piadosas; cf. Hch 20.34. 
6. 18.5 El Cristo: Vanse Mt 1.17 nota h y Concordancia temtica. 
7. 18.5 Que Jess era el Cristo: Vase Hch 3.18 n. Al llegar sus colegas (de Berea, Hch 17.14-15), quiz con algn dinero enviado por las iglesias de Macedonia, Pablo pudo suspender su trabajo manual para entregarse por entero a la predicacin (cf. 2 Co 11.8). 
8. 18.6 Hch 13.45-46; 28.28. 
9. 18.7 Probablemente se trata de un romano, simpatizante del judasmo (Hch 10.2 n.). 
10. 18.8 1 Co 1.14. 
11. 18.12 Lucio Junio Galin fue procnsul o gobernador romano de Acaya alrededor de los aos 51-52 d.C., y era conocido por su imparcialidad y honradez. 
12. 18.17 Sstenes fue, al parecer, sucesor o colega de Crispo (v. 8); es, posiblemente, el mismo de 1 Co 1.1. 
13. 18.17 El gobernador romano consideraba el cristianismo como una extensin del judasmo y no como una religin prohibida; por eso dej a Pablo predicar con libertad. 
14. 18.18 Cencrea: puerto de Corinto que daba al Mar Egeo. 
15. 18.18 El voto: posible referencia al voto de nazareo (Nm 6.2-18) hecho por tiempo limitado. 
16. 18.19 feso: puerto importante y capital de la provincia romana de Asia (hoy parte de Turqua). 
17. 18.21 En diversos ms. no aparece: Es necesario que en todo caso yo celebre en Jerusaln la fiesta que viene; pero. 
18. 18.22--20.38 Aqu comienza el relato del tercer viaje misionero, emprendido probablemente en el ao 52  53 d.C. En l Pablo contina la labor que haba iniciado en feso (cap. 19). El viaje termina con su llegada a Jerusaln (Hch 21.15-17). 
19. 18.24 Apolos: Cf. 1 Co 1.12; 3.3-10; 16.12. 
20. 18.24 Alejandra: ciudad de Egipto, en el delta del ro Nilo; centro de erudicin y residencia de muchos judos helenistas. 
21. 18.25 Juan: el Bautista; cf. Hch 19.3-5. 
22. 18.27 A Acaya: especficamente, Corinto, capital de la provincia (Hch 19.1). 
23. 18.27 Los hermanos: los cristianos de feso. 
24. 18.28 Hch 9.22; 18.5. 

Hechos 19


Pablo en feso

1 Aconteci que entre tanto que Apolos estaba en Corinto,[1] Pablo, despus de recorrer las regiones superiores,[2] vino a feso, y hallando a ciertos discpulos, 2 les pregunt: 
--Recibisteis el Espritu Santo cuando cresteis?[3] 
Ellos le dijeron: 
--Ni siquiera habamos odo que hubiera Espritu Santo. 
3 Entonces dijo: 
--En qu, pues, fuisteis bautizados? 
Ellos dijeron: 
--En el bautismo de Juan.[4] 
4 Dijo Pablo: 
--Juan bautiz con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en aquel que vendra despus de l, esto es, en Jess el Cristo.[5] 
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Seor Jess. 6 Y habindoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espritu Santo;[6] y hablaban en lenguas y profetizaban.[7] 7 Eran entre todos unos doce hombres. 
8 Entrando Pablo en la sinagoga, habl con valenta por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios. 9 Pero como algunos se rehusaban a creer y maldecan el Camino[8] delante de la multitud, Pablo se apart de ellos y separ a los discpulos, discutiendo cada da en la escuela de uno llamado Tiranno.[9] 10 As continu por espacio de dos aos, de manera que todos los que habitaban en Asia, judos y griegos, oyeron la palabra del Seor Jess.[10] 11 Y haca Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, 12 de tal manera que hasta los pauelos o delantales que haban tocado su cuerpo eran llevados a los enfermos, y las enfermedades se iban de ellos, y los espritus malos salan.[11] 
13 Pero algunos de los judos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Seor Jess sobre los que tenan espritus malos, diciendo: "Os conjuro por Jess, el que predica Pablo!"[12] 
14 Haba siete hijos de un tal Esceva, judo, jefe de los sacerdotes,[13] que hacan esto. 15 Pero respondiendo el espritu malo, dijo: "A Jess conozco y s quin es Pablo, pero vosotros, quines sois?" 
16 El hombre en quien estaba el espritu malo, saltando sobre ellos y dominndolos, pudo ms que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. 17 Esto fue notorio a todos los que habitaban en feso, as judos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era glorificado el nombre del Seor Jess. 
18 Muchos de los que haban credo venan, confesando y dando cuenta de sus hechos. 19 Asimismo muchos de los que haban practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su valor, hallaron que era de cincuenta mil piezas de plata.[14] 20 As creca y prevaleca poderosamente la palabra del Seor. 
21 Pasadas estas cosas, Pablo se propuso en su espritu ir a Jerusaln, despus de recorrer Macedonia y Acaya. Deca l: "Despus que haya estado all, me ser necesario ver tambin Roma". 22 Envi entonces a Macedonia a dos de los que lo ayudaban, Timoteo y Erasto,[15] y l se qued por algn tiempo en Asia. 

El alboroto en feso

23 Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeo acerca del Camino,[16] 24 porque un platero llamado Demetrio, que haca de plata templecillos de Diana,[17] daba no poca ganancia a los artfices; 25 a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: 
--Sabis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; 26 pero veis y os que este Pablo, no solamente en feso, sino en casi toda Asia, ha apartado a mucha gente con persuasin, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. 27 Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino tambin que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia y el mundo entero. 
28 Cuando oyeron estas cosas se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: "Grande es Diana de los efesios!" 
29 La ciudad se llen de confusin, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compaeros de Pablo. 30 Pablo quera salir al pueblo, pero los discpulos no lo dejaron. 31 Tambin algunas de las autoridades de Asia, que eran amigos suyos, le enviaron recado rogndole que no se presentara en el teatro. 32 Unos, pues, gritaban una cosa y otros otra, porque la concurrencia estaba confusa y la mayora no saba por qu se haban reunido. 33 De entre la multitud sacaron a Alejandro, empujado por los judos. Y Alejandro, pidiendo silencio con la mano, quiso hablar en su defensa ante el pueblo. 34 Pero cuando se dieron cuenta de que era judo, todos a una voz gritaron casi por dos horas: "Grande es Diana de los efesios!" 
35 Entonces el escribano, cuando apacigu a la multitud, dijo: "Efesios, y quin es el hombre que no sabe que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Jpiter? 36 Puesto que esto no puede contradecirse, es necesario que os apaciguis, y que nada hagis precipitadamente, 37 porque habis trado a estos hombres, que no son sacrlegos ni blasfemadores de vuestra diosa. 38 Que si Demetrio y los artfices que estn con l tienen pleito contra alguno, audiencias se conceden y procnsules hay; acsense los unos a los otros. 39 Y si demandis alguna otra cosa, en legtima asamblea se puede decidir, 40 pues hay peligro de que seamos acusados de sedicin por esto de hoy, ya que no existe causa alguna por la cual podamos dar razn de este alboroto. 
41 Y habiendo dicho esto, despidi la asamblea. 
						 NOTAS:

1. 19.1 Corinto: Hch 18.27 n. 
2. 19.1 Las regiones superiores: es decir, la regin montaosa, el interior de la provincia de Asia. 
3. 19.2 Hch 2.38. 
4. 19.3 Hch 18.25. 
5. 19.4 Mt 3.11 y paralelos; cf. Hch 11.16; 13.24-25. 
6. 19.6 Cf. Hch 8.17; vase Hch 6.6 n. 
7. 19.6 Hch 2.4; 10.46. 
8. 19.9 El Camino: Vase Hch 9.2 nota c. 
9. 19.9 Cf. Hch 18.7. 
10. 19.10 Asia, cuya evangelizacin haba sido prohibida a Pablo por el Espritu (Hch 16.6), es ahora evangelizada, con la ayuda de Epafras (Col 1.7; 4.12) y otros (v. 22). Se formaron iglesias en Colosas (vase la epstola a los Colosenses), Laodicea y Hierpolis (Col 4.13), y posiblemente en todas las siete ciudades mencionadas en Ap 1--3. Respecto a las dificultades que se presentaron en feso durante este tiempo, cf. 1 Co 15.30-32; 16.9; 2 Co 1.8-10; cf. tambin Hch 20.18-19. 
11. 19.11-12 Cf. Hch 5.15-16; 2 Co 12.12. 
12. 19.13 Cf. Mt 12.27. 
13. 19.14 Jefe de los sacerdotes: es decir, Sumo sacerdote, ttulo que quizs Esceva usaba falsamente. Vase Concordancia temtica. 
14. 19.19 Las piezas de plata aqu aludidas son dracmas, y equivalan al denario, que era el salario de un da de trabajo. 
15. 19.22 Si estos pasaron por Corinto en su viaje a Macedonia, posiblemente se trata de la visita que se menciona en 1 Co 4.17; 16.10. 
16. 19.23 El Camino: Hch 9.2 nota c. 
17. 19.24-28 Diana: diosa principal de feso, llamada Artemisa entre los griegos, aunque con caractersticas diferentes. Era la diosa de la fertilidad en Asia Menor; su templo en feso se cuenta entre las Siete maravillas del mundo antiguo. 

Hechos 20


Viaje de Pablo a Macedonia y Grecia 

1 [1] Cuando ces el alboroto, llam Pablo a los discpulos y, habindolos exhortado y abrazado, se despidi y sali para Macedonia. 2 Despus de recorrer aquellas regiones, y de exhortarlos con abundancia de palabras, lleg a Grecia. 3 Al cabo de tres meses[2] de estar all, debido a los planes que los judos tenan contra l cuando se embarcara para Siria,[3] tom la decisin de volver por Macedonia. 4 Lo acompaaron hasta Asia, Spater hijo de Pirro, de Berea; Aristarco y Segundo, de Tesalnica; Gayo, de Derbe, y Timoteo; y de Asia, Tquico y Trfimo.[4] 5 Estos, habindose adelantado, nos esperaron en Troas.[5] 6 Y nosotros, pasados los das de los Panes sin levadura,[6] zarpamos de Filipos y en cinco das nos reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete das. 

Visita de despedida de Pablo en Troas

7 El primer da de la semana,[7] reunidos los discpulos para partir el pan,[8] Pablo que tena que salir al da siguiente, les enseaba, y alarg el discurso hasta la medianoche. 8 Haba muchas lmparas en el aposento alto donde se hallaban reunidos. 9 Un joven llamado Eutico estaba sentado en la ventana, y rendido de un sueo profundo por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueo cay del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. 10 Entonces descendi Pablo y se ech sobre l, y abrazndolo, dijo: 
--No os alarmis, pues est vivo.[9] 
11 Despus de haber subido, parti el pan, lo comi y sigui hablando hasta el alba; y luego se fue. 12 Llevaron vivo al joven, y fueron grandemente consolados. 

Viaje de Troas a Mileto

13 Nosotros, adelantndonos a embarcarnos, navegamos a Asn para recoger all a Pablo, ya que as lo haba determinado, queriendo l ir por tierra.[10] 14 Cuando se reuni con nosotros en Asn, tomndolo a bordo, vinimos a Mitilene.[11] 15 Navegando de all, al da siguiente llegamos delante de Quo,[12] y al otro da tocamos puerto en Samos. Hicimos escala en Trogilio,[13] y al da siguiente llegamos a Mileto.[14] 16 Pablo se haba propuesto pasar de largo a feso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el da de Pentecosts, si le fuera posible, en Jerusaln.[15] 

Discurso de despedida de Pabloen Mileto 

17 [16] Enviando, pues, desde Mileto a feso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.[17] 18 Cuando vinieron a l, les dijo: 
--Vosotros sabis cmo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer da que llegu a Asia,[18] 19 sirviendo al Seor con toda humildad, con muchas lgrimas y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judos; 20 y cmo nada que fuera til he rehuido de anunciaros y ensearos, pblicamente y por las casas, 21 testificando a judos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Seor Jesucristo.[19] 22 Ahora, ligado yo en espritu, voy a Jerusaln sin saber lo que all me ha de acontecer;[20] 23 salvo que el Espritu Santo por todas las ciudades me da testimonio de que me esperan prisiones y tribulaciones. 24 Pero de ninguna cosa hago caso ni estimo preciosa mi vida para m mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recib del Seor Jess, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.[21] 
25 "Y ahora, yo s que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, ver ms mi rostro. 26 Por tanto, yo os declaro en el da de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos, 27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios. 28 Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebao en que el Espritu Santo os ha puesto por obispos[22] para apacentar la iglesia del Seor,[23] la cual l gan por su propia sangre,[24] 29 porque yo s que despus de mi partida entrarn en medio de vosotros lobos rapaces[25] que no perdonarn al rebao. 30 Y de entre vosotros mismos se levantarn hombres que hablarn cosas perversas para arrastrar tras s discpulos. 31 Por tanto, velad, acordndoos de que por tres aos,[26] de noche y de da, no he cesado de amonestar con lgrimas a cada uno. 
32 "Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados. 33 Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. 34 Antes bien vosotros sabis que para lo que me ha sido necesario a m y a los que estn conmigo, estas manos me han servido.[27] [28] 35 En todo os he enseado que, trabajando as, se debe ayudar a los necesitados,[29] y recordar las palabras del Seor Jess, que dijo: "Ms bienaventurado es dar que recibir"".[30] 
36 Cuando termin de decir estas cosas, se puso de rodillas y or con todos ellos. 37 Entonces hubo gran llanto de todos, y echndose al cuello de Pablo, lo besaban, 38 y se dolan en gran manera por la palabra que dijo de que no veran ms su rostro. Y lo acompaaron al barco. 
						 NOTAS:

1. 20.1-6 Pablo sigue el viaje que se haba propuesto a Macedonia y Acaya (Hch 19.21). El viaje debi de ocuparle ms de un ao (55-56 d.C.) y durante l estuvo recogiendo ofrendas para los cristianos necesitados de Jerusaln (cf. Hch 24.17; Ro 15.25-26; 1 Co 16.1-4; 2 Co 8.1--9.15). 
2. 20.3 Tres meses: probablemente el invierno del 56-57 d.C., durante el cual Pablo escribi la carta a los Romanos (Ro 15.25-28). 
3. 20.3 Se embarcara para Siria: con el fin de continuar viaje a Jerusaln (Hch 19.21). 
4. 20.4 Segn parece, los que acompaaban a Pablo eran representantes de las iglesias que enviaban sus ofrendas a Jerusaln (1 Co 16.3-4). 
5. 20.5 Aqu comienza nuevamente la redaccin con el uso de "nosotros" (Hch 16.10 n.). El resto del viaje se relata con mayor detalle que lo anterior. 
6. 20.6 Los das de los Panes sin levadura: Vase Hch 12.3-4 n.; era la primavera, probablemente del ao 57 d.C., y apenas quedaba mes y medio para el viaje a Jerusaln antes de la fiesta de Pentecosts (v. 16). 
7. 20.7 El primer da de la semana: recordado por ser el de la resurreccin de Jess (Mt 28.1; Mc 16.1-2,9; Lc 24.1; Jn 20.1,19); por ello mismo lleg a ser el da de reunin de los cristianos desde los primeros tiempos. Se menciona aqu y en 1 Co 16.2, y con frecuencia en la literatura cristiana de los primeros siglos d.C., donde se le llama "da del Seor" (Ap 1.10 nota y). Si el da se contaba a la manera juda, comenzando por la tarde del sbado, esta reunin habra tenido lugar el sbado por la noche; sin embargo, puesto que se refiere a la prxima maana como el da siguiente, es posible que aqu se cuente el nuevo da a la manera griega. De ser as, la reunin se habra celebrado el domingo por la noche, y Pablo habra planeado partir el lunes. 
8. 20.7 Para partir el pan: esto es, para celebrar la Cena del Seor; vase Hch 2.46 n. 
9. 20.10 Cf. Hch 9.36-42, y tambin 1 R 17.17-22; 2 R 4.32-35. 
10. 20.13 Como el barco tardara en dar la vuelta al cabo (vase mapa), Pablo esper en Troas y luego, por tierra, alcanz a sus compaeros en Asn, distante unos 30 km. 
11. 20.14 Mitilene: puerto de la isla de Lesbos, cercano a la costa occidental del Asia Menor. 
12. 20.15 Quo: isla situada al sur de Lesbos, frente a las costas de Esmirna. 
13. 20.15 En diversos ms. no aparece: hicimos escala en Trogilio. 
14. 20.15 Mileto: puerto situado al sur de feso. 
15. 20.16 Vase Hch 20.6 n. 
16. 20.17-38 nico caso en Hch de un discurso de exhortacin a los cristianos. 
17. 20.17 Hch 18.21. 
18. 20.18 feso fue la primera ciudad visitada por Pablo en la provincia de Asia; cf. Hch 18.19, y vase 19.10 n. 
19. 20.21 Cf. Hch 2.38. 
20. 20.22 Cf. v. 23, y Hch 16.6-7; 19.21. 
21. 20.24 2 Ti 4.6-7. 
22. 20.28 Obispos: esto es, dirigentes o supervisores; la palabra griega (episkopos) dio origen a nuestra palabra obispo. Para referirse a estas mismas personas se usa el trmino ancianos (gr. presbyteroi) en el v. 17. Cf. tambin Flp 1.1, y vase Tit 1.6-7 n. 
23. 20.28 Del Seor: otros ms. dicen: de Dios. 
24. 20.28 La expresin griega usada aqu, si bien puede significar su propia sangre, puede tambin traducirse como la sangre del suyo propio (o sea de su Hijo). 
25. 20.29-30 Lobos rapaces: falsos maestros que van a infiltrarse desde fuera (Mt 7.15; cf. Mc 13.22; 2 P 2.1; tambin Dt 31.29). Las personas a las que se refiere el v. 30 molestaran desde dentro. Cf. 1 Ti 1.3-7 y, en Ap 2.2-7, el mensaje dirigido ms tarde a la misma iglesia de feso. 
26. 20.31 Tres aos: tiempo aproximado; cf. Hch 19.8,10. 
27. 20.33-34 Cf. 1 S 12.3-5. 
28. 20.34 Hch 18.3 n. 
29. 20.35 Ef 4.28. 
30. 20.35 Palabras de Jess no registradas en los evangelios (pero cf. Lc 6.38). 

Hechos 21


Viaje de Pablo a Jerusaln 

1 [1] Despus de separarnos de ellos, zarpamos y fuimos con rumbo directo a Cos; al da siguiente, a Rodas, y de all a Ptara. 2 Y hallando un barco que pasaba a Fenicia, nos embarcamos y zarpamos. 3 Al avistar Chipre, dejndola a mano izquierda, navegamos a Siria y llegamos a Tiro, porque el barco haba de descargar all.[2] 4 Hallamos a los discpulos y nos quedamos all siete das; y ellos, por el Espritu, decan a Pablo que no subiera a Jerusaln. 5 Cumplidos aquellos das, salimos. Todos, con sus mujeres e hijos, nos acompaaron hasta las afueras de la ciudad, y puestos de rodillas en la playa, oramos. 6 Y abrazndonos los unos a los otros, subimos al barco y ellos se volvieron a sus casas.[3] 
7 Nosotros completamos la navegacin saliendo de Tiro y llegando a Tolemaida;[4] saludamos a los hermanos, y nos quedamos con ellos un da. 8 Al otro da, saliendo Pablo y los que con l estbamos, fuimos a Cesarea; entramos en casa de Felipe,[5] el evangelista, que era uno de los siete, y nos hospedamos con l. 9 Este tena cuatro hijas doncellas que profetizaban. 10 Mientras nosotros permanecamos all algunos das, descendi de Judea un profeta llamado Agabo,[6] 11 quien, viniendo a vernos, tom el cinto de Pablo, se at los pies y las manos[7] y dijo: 
--Esto dice el Espritu Santo: "As atarn los judos en Jerusaln al hombre de quien es este cinto, y lo entregarn en manos de los gentiles".[8] 
12 Al oir esto, le rogamos nosotros y los de aquel lugar que no subiera a Jerusaln. 13 Pero Pablo respondi: 
--Qu hacis llorando y quebrantndome el corazn?, pues yo estoy dispuesto no solo a ser atado, sino tambin a morir en Jerusaln por el nombre del Seor Jess. 
14 Como no lo pudimos persuadir, desistimos, diciendo: 
--Hgase la voluntad del Seor. 
15 Despus de esos das, hechos ya los preparativos, subimos a Jerusaln. 16 Y vinieron tambin con nosotros algunos de los discpulos de Cesarea, trayendo consigo a uno llamado Mnasn, de Chipre, discpulo antiguo, con quien nos hospedaramos. 

Arresto de Pablo en el templo

17 Cuando llegamos a Jerusaln, los hermanos nos recibieron con gozo. 18 Al da siguiente, Pablo entr con nosotros a ver a Jacobo,[9] y se hallaban reunidos todos los ancianos;[10] 19 a los cuales, despus de haberlos saludado, les cont una por una las cosas que Dios haba hecho entre los gentiles por su ministerio. 20 Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: 
--Ya ves, hermano, cuntos millares de judos hay que han credo; y todos son celosos por la Ley. 21 Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseas a todos los judos que estn entre los gentiles a apostatar de Moiss, dicindoles que no circunciden a sus hijos ni observen las costumbres. 22 Qu hay, pues? La multitud se reunir de cierto, porque oirn que has venido. 23 Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligacin de cumplir voto.[11] 24 Tmalos contigo, purifcate con ellos y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprendern que no hay nada de lo que se les inform acerca de ti, sino que t tambin andas ordenadamente, guardando la Ley. 25 Pero en cuanto a los gentiles que han credo, nosotros les hemos escrito[12] determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los dolos, de sangre, de ahogado y de fornicacin. 
26 Entonces Pablo tom consigo a aquellos hombres, y al da siguiente, habindose purificado con ellos, entr en el templo para anunciar el cumplimiento de los das de la purificacin, cuando haba de presentarse la ofrenda por cada uno de ellos. 
27 Pero cuando estaban para cumplirse los siete das, unos judos de Asia, al verlo en el templo, alborotaron a toda la multitud y le echaron mano, 28 gritando: 
--Israelitas, ayudad! Este es el hombre que por todas partes ensea a todos contra el pueblo, la Ley y este lugar; y adems de esto, ha metido a griegos en el templo y ha profanado este santo lugar.[13] 
29 Decan esto porque antes haban visto con l en la ciudad a Trfimo,[14] de feso, a quien pensaban que Pablo haba metido en el templo. 
30 Toda la ciudad se alborot, y se agolp el pueblo. Apoderndose de Pablo, lo arrastraron fuera del templo, e inmediatamente cerraron las puertas. 31 Intentaban ellos matarlo, cuando se le avis al comandante de la compaa[15] que toda la ciudad de Jerusaln estaba alborotada. 32 Este, inmediatamente tom soldados y centuriones y corri a ellos. Cuando ellos vieron al comandante y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo. 33 Entonces, llegando el comandante, lo prendi y lo mand atar con dos cadenas, y pregunt quin era y qu haba hecho. 34 Pero, entre la multitud, unos gritaban una cosa y otros otra; y como no poda entender nada de cierto a causa del alboroto, lo mand llevar a la fortaleza.[16] 35 Al llegar a las gradas, aconteci que era llevado en peso por los soldados a causa de la violencia de la multitud, 36 porque la muchedumbre del pueblo vena detrs, gritando: 
--Muera![17] 

Defensa de Pablo ante el pueblo

37 Cuando estaban a punto de meterlo en la fortaleza, Pablo dijo al comandante: 
--Se me permite decirte algo? 
Y l dijo: 
--Sabes griego? 38 No eres t aquel egipcio que levant una sedicin antes de estos das y sac al desierto los cuatro mil sicarios?[18] 
39 Entonces dijo Pablo: 
--Yo de cierto soy hombre judo de Tarso,[19] ciudadano de una ciudad no insignificante de Cilicia;[20] pero te ruego que me permitas hablar al pueblo. 
40 Cuando l se lo permiti, Pablo, de pie en las gradas, hizo seal con la mano al pueblo. Se hizo un gran silencio, y comenz a hablar en lengua hebrea, diciendo:[21] 
						 NOTAS:

1. 21.1 Con el viaje a Jerusaln comienza la ltima seccin de Hch, en la que se narra cmo Pablo, prisionero, llega a Roma, capital del Imperio. 
2. 21.2-3 Despus de cambiar de embarcacin en Ptara, Pablo y sus compaeros hicieron la travesa de ms de 500 km por el Mediterrneo hasta Tiro, en la provincia de Siria. 
3. 21.6-16 Hch 9.1-19; 26.12-18. 
4. 21.7-8 Tolemaida: el antiguo puerto de Aco (Jue 1.31-32), llamado tambin Acre, al norte de Cesarea. De Tolemaida a Cesarea se poda ir por mar o por tierra. 
5. 21.8 Felipe: Vase Hch 6.5 nota e. 
6. 21.9-10 Profetizaban, profeta: Vase 1 Co 14.1 n. Agabo: Hch 11.28. 
7. 21.11 Accin simblica; cf. la de algunos de los profetas del AT (1 R 11.29-32; Is 20.2-4; Jer 13.1-11). 
8. 21.11 Gentiles: aqu, las autoridades romanas, como en Lc 18.32. 
9. 21.18 Jacobo: Vase Hch 12.17 n. 
10. 21.18 Ancianos: Hch 11.30 n. Aqu se suspende el uso de "nosotros", para volver a emplearse en Hch 27.1--28.16. 
11. 21.23-24 El voto sera el de nazareo (o nazireo), por tiempo limitado (cf. Hch 18.18). Las ofrendas requeridas al final del perodo (Nm 6.13-20) eran costosas, y se consideraba un acto piadoso que otro las pagara en lugar de una persona de escasos recursos (v. 26). 
12. 21.25 Nosotros les hemos escrito: Hch 15.28-29; vase 15.20 n. 
13. 21.28 Los gentiles tenan acceso al atrio exterior del templo, pero haba una barrera con letreros en griego y latn para advertirles que no podan entrar en el templo mismo, so pena de muerte. Respecto a la acusacin de ensear contra el templo, cf. las acusaciones contra Esteban (Hch 6.11-14) y contra el propio Jess (Mt 26.61; Mc 14.58). 
14. 21.29 Trfimo: Hch 20.4. 
15. 21.31 Se trata de Claudio Lisias (Hch 23.26), el tribuno o comandante del batalln romano, acuartelado en la Fortaleza Antonia, la cual se comunicaba por gradas directamente con el rea del templo (v. 35). 
16. 21.34 A la fortaleza: a la Fortaleza Antonia (21.31 n.). 
17. 21.36 Cf. el clamor contra Jess (Lc 23.18,21; Jn 19.15), repetido contra Pablo en Hch 22.22. 
18. 21.38 Sicarios: (gr. sikarioi), plural del nombre dado a los miembros de un movimiento guerrillero que luchaba por liberar a Israel de los romanos; se les llamaba as por el vocablo latino sica, que significa espada o pual. Segn el historiador Josefo, hubo un egipcio que, dicindose profeta, encabez un grupo de varios miles de guerrilleros que marcharon desde el desierto hasta el Monte de los Olivos en el ao 54 d.C.; la sublevacin fue sofocada por las tropas romanas, pero el egipcio escap. 
19. 21.39 Tarso: ciudad natal de Pablo (Hch 11.25 nota l). 
20. 21.39 Ciudadano... de Cilicia: Pablo insina que es ciudadano romano; despus reclama abiertamente sus derechos como tal (Hch 22.25). 
21. 21.40 En hebreo: La expresin inclua tambin el arameo, idioma parecido al hebreo y hablado por los judos de Palestina; aqu puede, sin embargo, referirse al hebreo mismo, ya que este se usaba como lengua litrgica y, segn parece, persista todava como lengua familiar en el sur de Palestina. 

Hechos 22


Tabla - Partidos religiosos y polticos

1 "Hermanos y padres, od ahora mi defensa ante vosotros".[1] 
2 Al oir que les hablaba en lengua hebrea,[2] guardaron ms silencio. l les dijo: 3 "Yo de cierto soy judo, nacido en Tarso[3] de Cilicia, pero criado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel,[4] estrictamente conforme a la Ley de nuestros padres, celoso de Dios como hoy lo sois todos vosotros. 4 Persegua yo este Camino[5] hasta la muerte, prendiendo y entregando en crceles a hombres y mujeres; 5 como el Sumo sacerdote tambin me es testigo, y todos los ancianos, de quienes tambin recib cartas para los hermanos, fui a Damasco para traer presos a Jerusaln tambin a los que estuvieran all, para que fueran castigados.[6] 

Pablo relata su conversin 



(Hch 9.1-19; 26.12-18)

6 [7] "Pero aconteci que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a medioda, de repente me rode mucha luz del cielo. 7 Ca al suelo y o una voz que me deca: "Saulo, Saulo, por qu me persigues?" 8 Yo entonces respond: "Quin eres, Seor?" Me dijo: "Yo soy Jess de Nazaret, a quien t persigues".[8] 9 Los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron, pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo. 10 Yo dije: "Qu har, Seor?" Y el Seor me dijo: "Levntate y vete a Damasco, y all se te dir todo lo que est ordenado que hagas". 11 Como yo no vea a causa de aquella luz resplandeciente, llegu a Damasco llevado de la mano por los que estaban conmigo. 
12 "Entonces uno llamado Ananas, hombre piadoso segn la Ley, que tena buen testimonio de todos los judos que all habitaban, 13 vino a m y, acercndose, me dijo: "Hermano Saulo, recibe la vista". Y yo en aquella misma hora recobr la vista y lo mir. 14 l dijo: "El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, veas al Justo[9] y oigas la voz de su boca, 15 porque sers testigo suyo ante todos los hombres, de lo que has visto y odo. 16 Ahora, pues, por qu te detienes? Levntate, bautzate y lava tus pecados invocando su nombre".[10] 

Pablo es enviado a los gentiles

17 "Volv a Jerusaln, y mientras estaba orando en el templo me sobrevino un xtasis. 18 Vi al Seor, que me deca: "Date prisa y sal prontamente de Jerusaln, porque no recibirn tu testimonio acerca de m". 19 Yo dije: "Seor, ellos saben que yo encarcelaba y azotaba en todas las sinagogas a los que crean en ti; 20 y cuando se derramaba la sangre de Esteban, tu testigo, yo mismo tambin estaba presente y consenta en su muerte, y guardaba las ropas de los que lo mataban".[11] 21 Pero me dijo: "Ve, porque yo te enviar lejos, a los gentiles"".[12] 

Pablo en manos del comandante

22 Lo oyeron hasta esta palabra; entonces alzaron la voz, diciendo: 
--Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva![13] 
23 Y como ellos gritaban, arrojaban sus ropas y lanzaban polvo al aire,[14] 24 mand el comandante que lo metieran en la fortaleza y orden que fuera azotado para que hablara, a fin de saber por qu causa gritaban as contra l. 25 Pero cuando lo ataban[15] con correas, Pablo dijo al centurin que estaba presente: 
--Os est permitido azotar a un ciudadano romano sin haber sido condenado?[16] 
26 Cuando el centurin oy esto, fue y dio aviso al comandante, diciendo: 
--Qu vas a hacer? Porque este hombre es ciudadano romano. 
27 Se acerc el comandante y le dijo: 
--Dime, eres t ciudadano romano? 
l dijo: 
--S. 
28 Respondi el comandante: 
--Yo con una gran suma adquir esta ciudadana.[17] 
Entonces Pablo dijo: 
--Pero yo lo soy de nacimiento. 
29 As que, al punto se apartaron de l los que le iban a dar tormento; y aun el comandante, al saber que era ciudadano romano, tambin tuvo temor por haberlo atado.[18] 

Pablo ante el Concilio

30 Al da siguiente, queriendo saber con certeza la causa por la cual lo acusaban los judos, lo solt de las cadenas,[19] y mand venir a los principales sacerdotes y a todo el Concilio,[20] y sacando a Pablo, lo present ante ellos. 
						 NOTAS:

1. 22.1 Cf. Hch 7.2. 
2. 22.2 En lengua hebrea: Vase Hch 21.40 n. 
3. 22.3 Tarso: Vase Hch 11.25 nota l. 
4. 22.3 Instruido a los pies: o bajo la direccin: expresin basada en el hecho de que el maestro se sentaba en un banco, y sus discpulos se sentaban a su alrededor, en el suelo. Gamaliel: Hch 5.34 n. 
5. 22.4 Este Camino: Vase Hch 9.2 nota c. 
6. 22.4-5 Hch 8.3; 9.1-2; 26.9-11. 
7. 22.6-16 Hch 9.1-19; 26.12-18. 
8. 22.8 Hch 9.5. 
9. 22.14 Al Justo: Vase Hch 3.13-14 n. 
10. 22.16 Cf. Jl 2.32 (citado en Hch 2.21; Ro 10.13). 
11. 22.20 Hch 7.58; 8.1. 
12. 22.21 Gentiles: Vase Hch 9.15 n.; cf. 26.17; Gl 1.16; 2.7-9. 
13. 22.22 Vase Hch 21.36 n. 
14. 22.23 Ademn de horror e indignacin. 
15. 22.25 Ataban: lit. estiraban (probablemente sobre un banco, para recibir los latigazos). 
16. 22.25 Cf. Hch 16.37-38; estaba estrictamente prohibido azotar a un ciudadano romano. 
17. 22.28 En tiempos del emperador Claudio (41-54 d.C.) era posible comprar los derechos de ciudadana romana. 
18. 22.29 Siendo Pablo ciudadano romano, el comandante podra perder su puesto, y hasta la vida misma, si le aplicaba este tormento; incluso el solo hecho de haberlo atado era ya una grave ofensa. 
19. 22.30 Lo solt de las cadenas: otra posible traduccin: lo sac de la crcel. 
20. 22.30 El Concilio: el Sanedrn judo, presidido por el Sumo sacerdote (Hch 23.2). Vase Concordancia temtica. 

Hechos 23

1 Entonces Pablo, mirando fijamente al Concilio, dijo: 
--Hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el da de hoy. 
2 El Sumo sacerdote Ananas[1] orden entonces a los que estaban junto a l que lo golpearan en la boca. 
3 Entonces Pablo le dijo: 
--Dios te golpear a ti, pared blanqueada! Ests t sentado para juzgarme conforme a la Ley, y quebrantando la Ley me mandas golpear?[2] 
4 Los que estaban presentes dijeron: 
--Al Sumo sacerdote de Dios insultas? 
5 Pablo dijo: 
--No saba, hermanos, que fuera el Sumo sacerdote, pues escrito est: "No maldecirs a un prncipe de tu pueblo".[3] 
6 Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alz la voz en el Concilio: 
--Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurreccin de los muertos se me juzga. 
7 Cuando dijo esto, se produjo discusin entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividi, 8 porque los saduceos dicen que no hay resurreccin ni ngel ni espritu; pero los fariseos afirman que s existen.[4] 9 Entonces hubo un gran vocero y, levantndose los escribas de la parte de los fariseos, discutan diciendo: 
--Ningn mal hallamos en este hombre; que si un espritu le ha hablado, o un ngel, no resistamos a Dios.[5] 
10 Como la discusin era cada vez ms fuerte, el comandante, temiendo que Pablo fuera despedazado por ellos, mand que bajaran soldados, lo arrebataran de en medio de ellos y lo llevaran a la fortaleza. 
11 A la noche siguiente se le present el Seor y le dijo: "Ten nimo, Pablo, pues como has testificado de m en Jerusaln, as es necesario que testifiques tambin en Roma". 

Complot contra Pablo

12 Cuando fue de da, algunos de los judos tramaron un complot y se juramentaron bajo maldicin,[6] diciendo que no comeran ni beberan hasta que hubieran dado muerte a Pablo. 13 Eran ms de cuarenta los que haban hecho esta conjuracin, 14 los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: 
--Nosotros nos hemos juramentado bajo maldicin a no gustar nada hasta que hayamos dado muerte a Pablo. 15 Ahora pues, vosotros, con el Concilio, requerid al comandante que lo traiga maana ante vosotros, con el pretexto de que queris indagar alguna cosa ms cierta acerca de l; y nosotros estaremos listos para matarlo antes que llegue. 
16 Pero el hijo de la hermana de Pablo, oyendo hablar de la celada, fue y entr en la fortaleza y dio aviso a Pablo. 17 Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: 
--Lleva a este joven ante el comandante, porque tiene cierto aviso que darle. 
18 l entonces, tomndolo, lo llev al comandante y dijo: 
--El preso Pablo me llam y me rog que trajera ante ti a este joven, que tiene algo que hablarte. 
19 El comandante, tomndolo de la mano y retirndose aparte, le pregunt: 
--Qu es lo que tienes que decirme? 
20 l le dijo: 
--Los judos han convenido en rogarte que maana lleves a Pablo ante el Concilio, con el pretexto de que van a inquirir alguna cosa ms cierta acerca de l. 21 Pero t no los creas, porque ms de cuarenta hombres de ellos lo acechan, los cuales se han juramentado bajo maldicin a no comer ni beber hasta que le hayan dado muerte; y ahora estn listos esperando tu promesa. 
22 Entonces el comandante despidi al joven, mandndole que a nadie dijera que le haba dado aviso de esto. 

Pablo es enviado a Flix el gobernador

23 Llamando a dos centuriones, mand que prepararan para la hora tercera de la noche[7] doscientos soldados,[8] setenta jinetes y doscientos lanceros, para que fueran hasta Cesarea;[9] 24 y que prepararan cabalgaduras en que, poniendo a Pablo, lo llevaran a salvo a Flix, el gobernador.[10] 25 Y escribi una carta en estos trminos: \in 26 "Claudio Lisias al excelentsimo gobernador Flix: Salud. 27 A este hombre, aprehendido por los judos, y que iban ellos a matar, lo libr yo acudiendo con la tropa, habiendo sabido que era ciudadano romano. 28 Y queriendo saber la causa por la que lo acusaban, lo llev al Concilio de ellos; 29 y hall que lo acusaban por cuestiones de la ley de ellos, pero que ningn delito tena digno de muerte o de prisin. 30 Pero al ser avisado de asechanzas que los judos haban tendido contra este hombre, al punto lo he enviado a ti, intimando tambin a los acusadores que traten delante de ti lo que tengan contra l. Psalo bien". 
31 Los soldados, tomando a Pablo como se les orden, lo llevaron de noche a Antpatris.[11] 32 Al da siguiente, dejando a los jinetes que fueran con l, volvieron a la fortaleza. 33 Cuando aquellos llegaron a Cesarea y dieron la carta al gobernador, presentaron tambin a Pablo delante de l. 34 El gobernador ley la carta, y pregunt de qu provincia era; y al saber que era de Cilicia, 35 le dijo: 
--Te oir cuando vengan tus acusadores. 
Y mand que lo vigilaran en el pretorio de Herodes.[12] 
						 NOTAS:

1. 23.2 Ananas: Sumo sacerdote alrededor de los aos 48-58 d.C.; tena mala fama por su falta de honradez y su colaboracin con el gobierno romano. 
2. 23.2-3 Conforme a la Ley juda, ningn acusado poda ser castigado antes de que fuera probada su culpabilidad; cf. Lv 19.15; y tambin Mc 14.63-65; Jn 18.22-23. 
3. 23.5 Ex 22.28. 
4. 23.6-8 Vanse las palabras Fariseos y Saduceos en la Concordancia temtica, y tambin la Introduccin al NT. Estos dos grupos diferan, entre otras cosas, por su posicin respecto a la creencia en la resurreccin de los muertos (Mt 22.23; Mc 12.18; Lc 20.27; vase Hch 4.1 n.), circunstancia que Pablo aprovecha para provocar una disensin entre ellos. Pablo todava se considera fariseo (v. 6; Hch 26.5; Flp 3.5) y, como tal, reconoce la resurreccin como parte de la fe de Israel (Hch 24.15; 26.6-8). 
5. 23.9 Posible alusin a las experiencias que Pablo les haba contado (cf. Hch 22.6-10,17-21). 
6. 23.12 Juramentaron bajo maldicin: esto es, invocando sobre s mismos una maldicin divina si faltaban a su promesa (aunque la costumbre rabnica permita una dispensa si el cumplimiento resultaba imposible). 
7. 23.23 La hora tercera de la noche: es decir, las nueve de la noche. 
8. 23.23 Doscientos soldados: nmero que representa casi la mitad de toda la tropa asignada a Jerusaln. 
9. 23.23 Hasta Cesarea: viaje de dos das a la capital administrativa de Judea. 
10. 23.24 Antonio Flix, gobernador o procurador de Judea (52-60 d.C.). 
11. 23.31-32 Antpatris era una importante estacin militar, situada como a medio camino entre Jerusaln y Cesarea. Ya lejos de Jerusaln y pasado el tramo montaoso donde se corra el peligro de una emboscada, la infantera regres, en tanto que la caballera llev a Pablo hasta Cesarea. 
12. 23.35 Pretorio de Herodes: palacio construido en Cesarea por Herodes el Grande y despus usado como residencia del gobernador. 

Hechos 24


Defensa de Pablo ante Flix

1 Cinco das despus, descendi el Sumo sacerdote Ananas con algunos de los ancianos y un cierto orador llamado Trtulo, y comparecieron ante el gobernador contra Pablo. 2 Cuando este fue llamado, Trtulo comenz a acusarlo, diciendo: 
--Como debido a ti gozamos de gran paz, y muchas cosas son bien gobernadas en el pueblo por tu prudencia, 3 excelentsimo Flix, lo recibimos en todo tiempo y en todo lugar con toda gratitud.[1] 4 Pero por no molestarte ms largamente, te ruego que nos oigas brevemente conforme a tu equidad. 5 Hemos hallado que este hombre es una plaga, promotor de sediciones entre todos los judos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos.[2] 6 Intent tambin profanar el templo, as que lo prendimos y quisimos juzgarlo conforme a nuestra Ley. 7 Pero interviniendo el comandante Lisias, con gran violencia lo quit de nuestras manos, 8 mandando a sus acusadores que vinieran a ti. T mismo, pues, al juzgarlo, podrs informarte de todas estas cosas de que lo acusamos.[3] 
9 Los judos tambin confirmaban, diciendo ser as todo. 10 Habindole hecho seal el gobernador a Pablo para que hablara, este respondi: 
--Porque s que desde hace muchos aos eres juez de esta nacin, con buen nimo har mi defensa. 11 Como t puedes cerciorarte, no hace ms de doce das que sub a adorar a Jerusaln; 12 y no me hallaron discutiendo con nadie, ni amotinando a la multitud, ni en el templo ni en las sinagogas ni en la ciudad; 13 ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan. 14 Pero esto te confieso: que, segn el Camino[4] que ellos llaman hereja, as sirvo al Dios de mis padres; creo todas las cosas que en la Ley y en los Profetas[5] estn escritas; 15 con la esperanza en Dios, la cual ellos tambin abrigan, de que ha de haber resurreccin de los muertos, as de justos como de injustos.[6] 16 Por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.[7] 
17 "Pero pasados algunos aos, vine a hacer limosnas a mi nacin y presentar ofrendas.[8] 18 Estaba en ello, cuando unos judos de Asia me hallaron purificado en el templo, no con multitud ni con alboroto. 19 Ellos debieran comparecer ante ti y acusarme, si contra m tienen algo.[9] 20 O digan estos mismos si hallaron en m alguna cosa mal hecha cuando comparec ante el Concilio, 21 a no ser que estando entre ellos prorrump en alta voz: "Acerca de la resurreccin de los muertos soy juzgado hoy por vosotros".[10] 
22 Al oir esto, Flix, como estaba bien informado de este Camino, los releg, diciendo: 
--Cuando descienda el comandante Lisias, acabar de conocer de vuestro asunto. 
23 Y mand al centurin que se custodiara a Pablo, pero que se le concediera alguna libertad, y que no impidiera a ninguno de los suyos servirlo o venir a l. 
24 Algunos das despus, viniendo Flix con Drusila,[11] su mujer, que era juda, llam a Pablo y lo oy acerca de la fe en Jesucristo. 25 Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Flix se espant y dijo: 
--Ahora vete, y cuando tenga oportunidad, te llamar. 
26 Esperaba tambin con esto que Pablo le diera dinero para que lo soltara, por lo cual muchas veces lo haca venir y hablaba con l. 27 Pero al cabo de dos aos recibi Flix por sucesor a Porcio Festo; y queriendo Flix congraciarse con los judos, dej preso a Pablo.[12] 
						 NOTAS:

1. 24.2-3 Adulacin tpica; de hecho, Flix parece haber sido un gobernador violento y sin escrpulos. 
2. 24.5 Nazarenos: nombre dado a los cristianos por ser seguidores de Jess de Nazaret. 
3. 24.6-8 Parte del v. 6, el v. 7 y parte del v. 8 no aparece en diversos ms.: \v 6 Intent... profanar el templo, as que lo prendimos. \v 8 T mismo, pues, al juzgarlo, podrs.|r 
4. 24.14 El Camino: Vase Hch 9.2 nota c. 
5. 24.14 En la Ley y en los Profetas: las Escrituras del AT (Hch 26.22; 28.23). 
6. 24.15 Cf. Dn 12.2; cf. tambin Jn 5.28-29; Hch 23.6; 26.6-8. 
7. 24.16 Hch 23.1. 
8. 24.17 Probable alusin a la ofrenda trada para los cristianos pobres de Jerusaln (vase Hch 20.1-6 n.), considerados an como parte de la nacin juda. 
9. 24.18-19 Cf. Hch 21.17-28. 
10. 24.21 Hch 23.6. 
11. 24.24 Drusila era la hija menor de Herodes Agripa I (vase Hch 12.1 n.) y hermana de Herodes Agripa II y Berenice (vase Hch 25.13 nota g y nota h); haba dejado a su primer marido, el rey de Emesa, para casarse con Flix. 
12. 24.27 Flix fue destituido y llamado a Roma por el emperador Nern; quera congraciarse con los judos para evitar que estos lo denunciaran; sin embargo, ellos enviaron una delegacin a Roma para quejarse de su administracin. 

Hechos 25


Pablo apela a Csar

1 Lleg, pues, Festo[1] a la provincia, y a los tres das subi de Cesarea a Jerusaln.[2] 2 Entonces los principales sacerdotes y los ms influyentes de los judos se presentaron ante l contra Pablo, y le rogaron, 3 pidiendo contra l, como gracia, que lo hiciera traer a Jerusaln. Y preparaban ellos una celada para matarlo en el camino.[3] 4 Pero Festo respondi que Pablo estaba custodiado en Cesarea, adonde l mismo partira en breve. 5 "Los que de vosotros puedan" --dijo--, "desciendan conmigo, y si hay algn crimen en este hombre, acsenlo". 
6 Estuvo entre ellos no ms de ocho o diez das, y luego fue a Cesarea; al siguiente da se sent en el tribunal y mand que fuera trado Pablo. 7 Cuando este lleg, lo rodearon los judos que haban venido de Jerusaln, presentando contra l muchas y graves acusaciones, las cuales no podan probar.[4] 8 Pablo se defenda diciendo: 
--Ni contra la Ley de los judos, ni contra el templo, ni contra Csar he pecado en nada. 
9 Pero Festo, queriendo congraciarse con los judos, le pregunt a Pablo: 
--Quieres subir a Jerusaln y ser juzgado all de estas cosas delante de m? 
10 Pablo dijo: 
--Ante el tribunal de Csar estoy, donde debo ser juzgado. A los judos no les he hecho ningn agravio, como t sabes muy bien. 11 Porque si algn agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehso morir; pero si nada hay de las cosas de que estos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A Csar apelo.[5] 
12 Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondi: 
--A Csar has apelado; a Csar irs.[6] 

Pablo ante Agripa y Berenice

13 Pasados algunos das, el rey Agripa[7] y Berenice[8] vinieron a Cesarea para saludar a Festo. 14 Como se quedaron all muchos das, Festo expuso al rey la causa de Pablo, diciendo: 
--Un hombre ha sido dejado preso por Flix, 15 respecto al cual, cuando fui a Jerusaln, se me presentaron los principales sacerdotes y los ancianos de los judos, pidiendo condenacin contra l. 16 A estos respond que no es costumbre de los romanos entregar a alguien a la muerte antes que el acusado tenga delante a sus acusadores y pueda defenderse de la acusacin.[9] 17 As que, habiendo venido ellos juntos ac, sin ninguna dilacin, al da siguiente, sentado en el tribunal, mand traer al hombre. 18 Y estando presentes los acusadores, ningn cargo presentaron de los que yo sospechaba, 19 sino que tenan contra l ciertas cuestiones acerca de su religin y de un cierto Jess, ya muerto, que Pablo afirma que est vivo. 20 Yo, dudando en cuestin semejante, le pregunt si quera ir a Jerusaln y all ser juzgado de estas cosas. 21 Pero como Pablo apel para que se le reservara para el conocimiento de Augusto, mand que lo custodiaran hasta que lo enviara yo a Csar.[10] 
22 Entonces Agripa dijo a Festo: 
--Yo tambin quisiera oir a ese hombre. 
Y l le dijo: 
--Maana lo oirs. 
23 Al otro da, viniendo Agripa y Berenice con mucha pompa,[11] y entrando en la audiencia con los comandantes y principales hombres de la ciudad, por mandato de Festo fue trado Pablo. 24 Entonces Festo dijo: 
--Rey Agripa y todos los varones que estis aqu juntos con nosotros, aqu tenis a este hombre, respecto del cual toda la multitud de los judos me ha demandado en Jerusaln y aqu, gritando que no debe vivir ms. 25 Pero yo he hallado que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y como l mismo apel a Augusto, he determinado enviarlo a l.[12] 26 Como no tengo cosa cierta que escribir a mi seor, lo he trado ante vosotros, y mayormente ante ti, rey Agripa, para que despus de examinarlo tenga yo qu escribir, 27 pues me parece fuera de razn enviar un preso sin informar de los cargos que haya en su contra. 
						 NOTAS:

1. 25.1 Porcio Festo sucedi a Flix y fue procurador de Judea, probablemente del ao 60 d.C. hasta su muerte en el 62 d.C. 
2. 25.1 De Cesarea, capital administrativa, Festo fue casi de inmediato a Jerusaln, la capital religiosa, para establecer relaciones con los judos. 
3. 25.3 Cf. el complot de Hch 23.12-15; ahora, como no haban podido matar a Pablo, queran que, por lo menos, fuera devuelto a la jurisdiccin juda. 
4. 25.7 Cf. Mc 14.55-59; Lc 23.13-15. 
5. 25.9-11 Pablo, sabiendo que en Jerusaln no tendra un juicio imparcial por causa de la presin de los judos, apela a Csar (en la persona del gobernador, o en la del propio emperador); era este un derecho que le corresponda como ciudadano romano. 
6. 25.12 Festo ordena que el caso se juzgue ante el propio Csar, lo cual llevar a Pablo hasta Roma (Hch 27--28). 
7. 25.13 Agripa: Herodes Agripa II, o Marco Julio Agripa, hijo de Herodes Agripa I (vase Hch 12.1 n.); haba recibido de Csar el ttulo de rey sobre algunos territorios al norte de Palestina, y autoridad para nombrar al Sumo sacerdote judo. Aunque la familia de Herodes era de ascendencia juda, Agripa se haba puesto de parte de los romanos y casi no practicaba su propia religin; sin embargo, Pablo le habla como a judo (Hch 26.3-8,27). 
8. 25.13 Berenice, hermana de Agripa y de Drusila (Hch 24.24), haba tenido diferentes maridos y amantes de alto rango, y ahora viva con su propio hermano. 
9. 25.16 Principio bsico de la ley romana. 
10. 25.21 Csar: Nern, emperador entre los aos 54 y 68 d.C. 
11. 25.23 Con mucha pompa: una procesin ostentosa, tpica de aquella pareja real. 
12. 25.25 Cf. Hch 18.14-15; 23.29. 

Hechos 26


Defensa de Pablo ante Agripa

1 Entonces Agripa dijo a Pablo: 
--Se te permite hablar por ti mismo. 
Pablo entonces, extendiendo la mano, comenz as su defensa: 
2 --Me tengo por dichoso, rey Agripa, de que pueda defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judos. 3 Mayormente porque t conoces todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judos;[1] por lo cual te ruego que me oigas con paciencia. 

Vida anterior de Pablo

4 "Mi vida, pues, desde mi juventud, la cual desde el principio pas en mi nacin, en Jerusaln, la conocen todos los judos; 5 los cuales tambin saben que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la ms rigurosa secta de nuestra religin viv como fariseo.[2] 6 Ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres, soy llamado a juicio; 7 promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de da y de noche. Por esta esperanza, rey Agripa, soy acusado por los judos. 8 Qu! Se juzga entre vosotros cosa increble que Dios resucite a los muertos?[3] 

Pablo el perseguidor

9 "Yo ciertamente haba credo mi deber hacer muchas cosas contra el nombre[4] de Jess de Nazaret; 10 lo cual tambin hice en Jerusaln. Yo encerr en crceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. 11 Y muchas veces, castigndolos en todas las sinagogas, los forc a blasfemar; y, enfurecido sobremanera contra ellos, los persegu hasta en las ciudades extranjeras.[5] 

Pablo relata su conversin 



(Hch 9.1-19; 22.6-16)

12 [6] "Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes especiales y en comisin de los principales sacerdotes, 13 cuando a medioda, rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rode a m y a los que iban conmigo. 14 Y habiendo cado todos nosotros en tierra, o una voz que me hablaba y deca en lengua hebrea:[7] "Saulo, Saulo, por qu me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijn".[8] 15 Yo entonces dije: "Quin eres, Seor?"[9] Y el Seor dijo: "Yo soy Jess, a quien t persigues. 16 Pero levntate y ponte sobre tus pies, porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto y de aquellas en que me aparecer a ti, 17 librndote de tu pueblo y de los gentiles, a quienes ahora te envo[10] 18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y de la potestad de Satans a Dios; para que reciban, por la fe que es en m, perdn de pecados y herencia entre los santificados".[11] [12] 

Pablo obedece a la visin

19 "Por lo cual, rey Agripa, no fui rebelde a la visin celestial, 20 sino que anunci primeramente a los que estn en Damasco[13] y Jerusaln,[14] y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintieran y se convirtieran a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.[15] 21 Por causa de esto los judos, prendindome en el templo, intentaron matarme.[16] 22 Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el da de hoy[17] dando testimonio a pequeos y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moiss dijeron que haban de suceder: 23 Que el Cristo haba de padecer, y ser el primero de la resurreccin de los muertos,[18] para anunciar luz al pueblo y a los gentiles.[19] 

Pablo insta a Agripa a que crea

24 Diciendo l estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: 
--Ests loco, Pablo! Las muchas letras te vuelven loco! 
25 Pero l dijo: 
--No estoy loco, excelentsimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. 26 El rey, delante de quien tambin hablo con toda confianza, sabe estas cosas, pues no pienso que ignora nada de esto, porque no se ha hecho esto en algn rincn. 27 Crees, rey Agripa, a los profetas? Yo s que crees.[20] 
28 Entonces Agripa dijo a Pablo: 
--Por poco me persuades a hacerme cristiano.[21] [22] 
29 Y Pablo dijo: 
--Quisiera Dios que por poco o por mucho,[23] no solamente t, sino tambin todos los que hoy me oyen, fuerais hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas! 
30 Cuando dijo estas cosas, se levantaron el rey, el gobernador, Berenice y los que se haban sentado con ellos; 31 y cuando se retiraron aparte, hablaban entre s, diciendo: 
--Ninguna cosa digna de muerte ni de prisin ha hecho este hombre.[24] 
32 Y Agripa dijo a Festo: 
--Este hombre podra ser puesto en libertad, si no hubiera apelado a Csar.[25] 
						 NOTAS:

1. 26.3 Las costumbres y cuestiones... los judos: Vase Hch 25.13 nota g. 
2. 26.5 Hch 23.6; Flp 3.5-6. 
3. 26.6-8 Cf. Dn 12.2; Cf. tambin Hch 23.6; 24.15; 28.20; Pablo relaciona la esperanza en la resurreccin de los muertos con la resurreccin de Cristo (v. 23; cf. 1 Co 15.12-23). 
4. 26.9 Nombre: Vase Hch 3.16 n. 
5. 26.9-11 Cf. Hch 8.1,3; 22.4-5,20; Gl 1.13. 
6. 26.12-18 Hch 9.1-19; 22.6-16. 
7. 26.14 Lengua hebrea: probablemente el arameo, o bien el hebreo mismo, por ser considerado como lengua sagrada (vase Hch 21.40 n.). 
8. 26.14 Dar coces contra el aguijn: expresin proverbial de la poca, basada en la imagen de un buey que da patadas contra la misma aguijada con que el boyero lo estimula. 
9. 26.15 Hch 9.5. 
10. 26.17 Vase Hch 9.15 n.; cf. tambin Hch 22.21; Gl 1.16; 2.8. 
11. 26.18 Cf. Is 42.6-7,16; Col 1.12-14. 
12. 26.18 Cf. Dt 33.3-4; Hch 20.32. 
13. 26.20 Hch 9.19-22,28-29. 
14. 26.20 Hch 3.19; 9.35; 14.15; 15.19; 20.21. 
15. 26.20 Cf. Mt 3.8; Ef 2.10; Tit 2.14; 3.8. 
16. 26.21 Hch 21.30-31. 
17. 26.22 Cf. Jess en Lc 24.27,44; cf. tambin Ro 1.2; 16.26; 1 Co 15.3-4. 
18. 26.23 El primero de la resurreccin de los muertos: Vase 26.6-8 n.; cf. 1 Co 15.20; Col 1.18. 
19. 26.23 Is 42.6; 49.6. 
20. 26.27 Vase Hch 25.13 nota g. 
21. 26.28 Cristiano: quiz dicho con tono despectivo; vase Hch 11.26 n. 
22. 26.28 Por poco me persuades a hacerme cristiano: otra posible traduccin: Piensas hacerme cristiano en tan poco tiempo? En todo caso, Agripa parece soslayar la pregunta de Pablo. 
23. 26.29 Por poco o por mucho: o En poco tiempo o en mucho. 
24. 26.31 Hch 23.29; cf. Lc 23.4; Jn 19.6. 
25. 26.32 Hch 25.11-12. 

Hechos 27


Mapa - Viaje a Roma



Pablo es enviado a Roma

1 Cuando se decidi que habamos de navegar para Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos a un centurin llamado Julio, de la compaa Augusta.[1] 2 Nos embarcamos en una nave adramitena[2] que iba a tocar los puertos de Asia, y zarpamos. Estaba con nosotros Aristarco,[3] macedonio de Tesalnica. 3 Al otro da llegamos a Sidn; y Julio, tratando humanamente a Pablo, le permiti que fuera a los amigos para ser atendido por ellos. 4 Y hacindonos a la vela desde all, navegamos a sotavento de Chipre, porque los vientos eran contrarios.[4] 5 Habiendo atravesado el mar frente a Cilicia y Panfilia, llegamos a Mira, ciudad de Licia. 
6 All el centurin hall una nave alejandrina[5] que zarpaba para Italia, y nos embarc en ella. 7 Navegamos despacio muchos das, y habiendo llegado a duras penas frente a Gnido porque nos lo impeda el viento, navegamos a sotavento de Creta, frente a Salmn. 8 Despus de costearla con dificultad, llegamos a un lugar que llaman Buenos Puertos,[6] cerca del cual estaba la ciudad de Lasea. 
9 Como habamos perdido mucho tiempo y era ya peligrosa la navegacin por haber pasado ya el ayuno,[7] Pablo los amonestaba, 10 dicindoles: 
--Veo que la navegacin va a ser con perjuicio y mucha prdida, no solo del cargamento y de la nave, sino tambin de nuestras vidas. 
11 Pero el centurin daba ms crdito al dueo y al capitn de la nave que a lo que Pablo deca.[8] 12 Y como el puerto era incmodo para invernar, la mayora acord zarpar de all e intentar llegar a Fenice, puerto de Creta que mira al sudoeste y noroeste,[9] e invernar all. 

La tempestad en el mar

13 Y como comenz a soplar una brisa del sur, les pareci que podan continuar el viaje. Entonces levaron anclas y fueron costeando Creta. 14 Pero no mucho despus dio contra la nave[10] un viento huracanado llamado Euroclidn. 15 La nave era arrastrada, y al no poder poner proa al viento, nos abandonamos a l y nos dejamos llevar. 16 Despus de pasar a sotavento de una pequea isla llamada Clauda,[11] con dificultad pudimos recoger el esquife.[12] 17 Una vez subido a bordo, usaron de refuerzos para asegurar las amarras de la nave;[13] y por temor de dar en la Sirte,[14] arriaron las velas[15] y quedaron a la deriva. 18 Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente da empezaron a deshacerse de la carga, 19 y al tercer da con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave. 20 Al no aparecer ni sol ni estrellas por muchos das, y acosados por una tempestad no pequea, ya habamos perdido toda esperanza de salvarnos.[16] 
21 Entonces Pablo, como haca ya mucho que no comamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: 
--Habra sido por cierto conveniente haberme odo, y no zarpar de Creta tan solo para recibir este perjuicio y prdida. 22 Pero ahora os exhorto a tener buen nimo, pues no habr ninguna prdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave, 23 pues esta noche ha estado conmigo el ngel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 24 y me ha dicho: "Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante Csar; adems, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo". 25 Por tanto, tened buen nimo, porque yo confo en Dios que ser as como se me ha dicho. 26 Con todo, es necesario que demos en alguna isla. 
27 Al llegar la decimacuarta noche, y siendo llevados a travs del mar Adritico,[17] a la medianoche los marineros sospecharon que estaban cerca de tierra. 28 Echaron la sonda y hallaron veinte brazas; y pasando un poco ms adelante, volvieron a echar la sonda y hallaron quince brazas. 29 Temiendo dar en escollos, echaron cuatro anclas por la popa, y ansiaban que se hiciera de da. 30 Entonces los marineros procuraron huir de la nave, y echando el esquife al mar aparentaban como que queran largar las anclas de proa. 31 Pero Pablo dijo al centurin y a los soldados: 
--Si estos no permanecen en la nave, vosotros no podis salvaros. 
32 Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y lo dejaron perderse. 
33 Cuando comenz a amanecer, Pablo exhortaba a todos que comieran, diciendo: 
--Este es el decimocuarto da que velis y permanecis en ayunas, sin comer nada. 34 Por tanto, os ruego que comis por vuestra salud, pues ni aun un cabello de la cabeza[18] de ninguno de vosotros perecer. 
35 Y dicho esto, tom el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, lo parti y comenz a comer. 36 Entonces todos, teniendo ya mejor nimo, comieron tambin. 37 Y ramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis. 38 Una vez satisfechos, aligeraron la nave echando el trigo al mar. 

El naufragio

39 Cuando se hizo de da, no reconocieron el lugar, pero vieron una ensenada que tena playa, en la cual acordaron varar la nave, si podan. 40 Cortaron, pues, las anclas y las dejaron en el mar; aflojaron tambin las amarras del timn, izaron al viento la vela de proa y enfilaron hacia la playa. 41 Pero, dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave. La proa, hincada, qued inmvil, y la popa se abra con la violencia del mar. 
42 Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugara nadando.[19] 43 Pero el centurin, queriendo salvar a Pablo, les impidi este intento, y mand que los que supieran nadar se arrojaran al agua primero y salieran a tierra; 44 y los dems, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y as aconteci que todos se salvaron saliendo a tierra. 
						 NOTAS:

1. 27.2 De aqu hasta Hch 28.16, se usa nuevamente el trmino "nosotros" (vase Hch 20.5 n.). 
2. 27.2 Adramitena: es decir, de Adramitio, puerto de Asia Menor, cerca de Troas. El viaje se haca por etapas, segn hubiera embarcaciones disponibles. Como los vientos del Mediterrneo soplan generalmente del noroeste, el viaje de Palestina a Italia en barcos de vela no se haca con rumbo directo, sino yendo primero al norte, luego por la costa de Asia Menor y las islas aprovechando los vientos que vienen de tierra adentro y, finalmente, por mar abierto desde la isla de Creta. 
3. 27.2 Aristarco: Hch 19.29; 20.4; Col 4.10; Flm 24. 
4. 27.4 Esto es, pasando al oriente y norte de la isla, protegidos de los vientos del mar abierto. 
5. 27.6 Una nave Alejandrina: uno de los barcos cargueros de Egipto que llevaban trigo a Roma (v. 38). 
6. 27.7-8 Buenos Puertos: baha en el sur de la isla de Creta. 
7. 27.9 Por haber pasado ya el ayuno: es decir, porque ya haba pasado el invierno. El ayuno es el del Da del Perdn (Lv 16), que en el calendario judo corresponde al da diez del mes Tishri (septiembre-octubre). Desde esa fecha hasta febrero o marzo era peligrosa la navegacin. 
8. 27.11 Por la forma del texto griego, es posible que el dueo y el capitn de la nave fueran la misma persona. Si el barco haba sido contratado por el gobierno, el centurin, como oficial militar, tambin tendra autoridad sobre la navegacin. 
9. 27.12 Al sudoeste y noroeste: otra posible traduccin: al sudeste y nordeste. 
10. 27.14 Dio contra la nave: Tambin puede traducirse se desencaden del lado de la isla. El viento arrastraba al barco mar adentro y en direccin a la costa de frica. 
11. 27.16 El viento, que los alejaba de Fenice, donde habran encontrado un puerto seguro (v. 12), los llev al sur de Clauda, isla pequea al sur de Creta. 
12. 27.16 El esquife: o bote salvavidas, es decir, un pequeo bote de servicio que normalmente iba remolcado. 
13. 27.17 Reforzaban la embarcacin con sogas, posiblemente pasndolas por debajo del casco, para evitar que el barco se deshiciera. 
14. 27.17 La Sirte: zona cercana a la costa africana, peligrosa por sus bancos de arena. 
15. 27.17 Arriaron las velas: o las bajaron, quedando a la deriva. Otra posible traduccin: Echaron el ancla flotante, es decir, echaron una especie de balsa que, arrastrada, frenaba la velocidad del barco. 
16. 27.20 Como no haba entonces brjulas ni otros instrumentos de navegacin, haban perdido el rumbo. 
17. 27.27 Mar Adritico: Este nombre se daba no solo al que hoy lleva ese nombre, sino tambin a todo el mar abierto entre Grecia y Sicilia. 
18. 27.34 Ni aun un cabello de la cabeza: expresin proverbial (cf. Lc 21.18). 
19. 27.42 Cf. Hch 12.19; 16.27. Los soldados respondan con su vida de la seguridad de los presos. 

Hechos 28


Mapa - Expansin de la Iglesia



Pablo en la isla de Malta

1 Estando ya a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta.[1] 2 Los habitantes del lugar[2] nos trataron con no poca humanidad, pues, encendiendo un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que caa, y del fro. 3 Entonces Pablo recogi algunas ramas secas y las ech al fuego; y una vbora, huyendo del calor, se le prendi en la mano. 4 Cuando la gente de all vio la vbora colgando de su mano, deca: 
--Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia[3] no deja vivir. 
5 Pero l, sacudiendo la vbora en el fuego, ningn dao padeci.[4] 6 Ellos estaban esperando que l se hinchara o cayera muerto de repente; pero habiendo esperado mucho, y viendo que ningn mal le vena, cambiaron de parecer y dijeron que era un dios.[5] 
7 En aquellos lugares haba propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibi y hosped solcitamente tres das. 8 Y aconteci que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentera. Pablo entr a verlo y, despus de haber orado, le impuso las manos[6] y lo san. 9 Viendo esto, tambin los otros que en la isla tenan enfermedades venan, y eran sanados; 10 los cuales tambin nos honraron con muchas atenciones,[7] y cuando zarpamos nos proveyeron de todo lo necesario. 

Pablo llega a Roma

11 Pasados tres meses nos hicimos a la vela en una nave alejandrina[8] que haba invernado en la isla, la cual tena por ensea a Cstor y Plux.[9] 12 Llegados a Siracusa, estuvimos all tres das. 13 De all, costeando alrededor, llegamos a Regio; y al da siguiente, soplando el viento sur, llegamos al segundo da a Puteoli.[10] 14 All encontramos a algunos hermanos, los cuales nos rogaron que nos quedramos con ellos siete das. Luego fuimos a Roma, 15 de donde, oyendo de nosotros los hermanos, salieron a recibirnos hasta el Foro de Apio y las Tres Tabernas.[11] Al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobr aliento. 16 Cuando llegamos a Roma, el centurin entreg los presos al prefecto militar; pero a Pablo se le permiti vivir aparte, con un soldado que lo vigilara.[12] 

Pablo predica en Roma

17 Aconteci que tres das despus, Pablo convoc a los principales de los judos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: 
--Yo, hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, he sido entregado preso desde Jerusaln en manos de los romanos; 18 los cuales, habindome examinado, me queran soltar por no haber en m ninguna causa de muerte.[13] 19 Pero, oponindose los judos, me vi obligado a apelar a Csar,[14] aunque no porque tenga de qu acusar a mi nacin. 20 As que por esta causa os he llamado para veros y hablaros, porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena.[15] 
21 Entonces ellos le dijeron: 
--Nosotros no hemos recibido de Judea cartas acerca de ti, ni ha venido ninguno de los hermanos que haya denunciado o hablado algn mal de ti. 22 Pero querramos oir de ti lo que piensas, porque de esta secta nos es notorio que en todas partes se habla contra ella. 
23 Habindole sealado un da, vinieron a l muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la maana hasta la tarde, persuadindolos acerca de Jess, tanto por la Ley de Moiss como por los Profetas.[16] 24 Algunos asentan a lo que se deca, pero otros no crean. 25 Como no estaban de acuerdo entre s, al retirarse les dijo Pablo esta palabra: 
--Bien habl el Espritu Santo por medio del profeta Isaas a nuestros padres, diciendo: 
    26 ""Ve a este pueblo y diles: 
    De odo oiris y no entenderis; 
    y viendo veris y no percibiris, 
    27 porque el corazn de este pueblose ha engrosado, 
    y con los odos oyeron pesadamente 
    y sus ojos han cerrado, 
    para que no vean con los ojos 
    y oigan con los odos, 
    y entiendan de corazn 
    y se conviertan, 
    y yo los sane".[17] 
28 "Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvacin de Dios, y ellos oirn. 
29 Cuando termin de decir esto, los judos se fueron, teniendo gran discusin entre s.[18] 
30 Pablo permaneci dos aos enteros en una casa alquilada,[19] y reciba a todos los que a l venan. 31 Predicaba el reino de Dios y enseaba acerca del Seor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.[20] 
						 NOTAS:

1. 28.1 Malta: isla al sur de Sicilia. Por la descripcin que encontramos en Hch 27.39 y 41, se cree que el lugar preciso fue la hoy llamada baha de San Pablo, en el noroeste de la isla. 
2. 28.2 Los habitantes del lugar: Los griegos se referan a quienes no hablaban su lengua con la palabra griega barbaroi. Malta haba sido antes colonia fenicia, y en ella se hablaba un dialecto fenicio. 
3. 28.4 La justicia: gr. dike. Al parecer, los malteses aludan a Dike, diosa griega de la justicia. 
4. 28.5 Mc 16.18. 
5. 28.6 Cf. Hch 14.11-13. 
6. 28.8 Le impuso las manos: Vase Hch 6.6 n., y cf. Mc 16.18; Lc 4.40. 
7. 28.10 Nos honraron con muchas atenciones: otra posible traduccin: Nos dieron muchos obsequios. 
8. 28.11 Una nave alejandrina: otro barco triguero; vase Hch 27.6 n. 
9. 28.11 Cstor y Plux: nombres latinos de los dioses mellizos (gr. Dioscuros o hijos de Zeus), identificados con las dos principales estrellas de la constelacin Gminis; eran considerados protectores de los marineros. La ensea (o mascarn de proa) era una imagen pintada o tallada en la parte delantera de la nave que serva de talismn. 
10. 28.12-13 En la ltima etapa del viaje por mar se haca escala en Siracusa, puerto de Sicilia, luego en Regio, ya en Italia, y finalmente en Puteoli, puerto de desembarque para Roma, en la hoy llamada baha de Npoles. 
11. 28.14-15 De Puteoli a Roma haba unos cinco das de camino, principalmente por la Va Apia, el gran camino romano que comunicaba a Roma con el sur de Italia; todava hoy algunos tramos de esta va son transitables. El Foro de Apio (un mercado importante) y las Tres Tabernas se hallaban sobre la Va Apia, antes de llegar a Roma. 
12. 28.16 Las autoridades romanas permitieron a Pablo vivir aparte, bajo arresto domiciliario (v. 30), sujeto con una ligera cadena (v. 20) a un soldado que lo custodiaba. 
13. 28.18 Hch 23.29; 25.18; 26.31. 
14. 28.19 Hch 25.11. 
15. 28.20 Hch 23.6; 24.15; 26.6-8. 
16. 28.23 Es decir, por las Escrituras del AT; cf. Hch 26.22. 
17. 28.25-27 Is 6.9-10 (gr.); Jess cita este mismo texto (Mt 13.14-15 y paralelos, y Jn 12.40). 
18. 28.29 El v. 29 no aparece en diversos ms. 
19. 28.30 En una casa alquilada: Tambin puede traducirse a su propia costa. 
20. 28.30-31 El autor no informa al lector sobre el resto de la historia de Pablo. Lo importante para l es mostrar la difusin del evangelio desde Jerusaln hasta el corazn mismo del Imperio Romano (cf. Hch 1.8). 

Romanos 1


PRLOGO (1.1-15)



Salutacin 

1 [1] Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apstol, apartado para el evangelio de Dios,[2] 2 que l haba prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras:[3] 3 evangelio que se refiere a[4] su Hijo, nuestro Seor Jesucristo,[5] que era del linaje de David segn la carne, 4 que fue declarado Hijo de Dios con poder, segn el Espritu de santidad, por su resurreccin de entre los muertos.[6] 
5 Por medio de l recibimos la gracia y el apostolado para conducir a todas las naciones a la obediencia de la fe por amor de su nombre;[7] 6 entre las cuales estis tambin vosotros, llamados a ser de Jesucristo. 7 A todos los que estis en Roma, amados de Dios y llamados a ser santos:[8] Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo. 

Deseo de Pablo de visitar Roma 

8 [9] Primeramente doy gracias a mi Dios, mediante Jesucristo, por todos vosotros, porque vuestra fe se divulga por todo el mundo. 9 Dios, a quien sirvo en mi espritu anunciando el evangelio de su Hijo, me es testigo de que sin cesar hago mencin de vosotros siempre en mis oraciones, 10 rogando que de alguna manera, si es la voluntad de Dios, tenga al fin un prspero viaje para ir a vosotros, 11 porque deseo veros, para comunicaros algn don espiritual, a fin de que seis fortalecidos; 12 esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es comn a vosotros y a m. 
13 Pero no quiero, hermanos, que ignoris que muchas veces me he propuesto ir a vosotros para tener tambin entre vosotros algn fruto, como lo he tenido entre los dems gentiles, pero hasta ahora he sido estorbado. 14 A griegos y a no griegos,[10] a sabios y a no sabios soy deudor. 15 As que, en cuanto a m, pronto estoy a anunciaros el evangelio tambin a vosotros que estis en Roma. 

1. PARTE DOCTRINAL: SALVACIN POR LA FE (1.16--11.36) 

16 [11] 

El poder del evangelio
No me averguenzo del evangelio, porque es poder de Dios[12] para salvacin de todo aquel que cree,[13] del judo primeramente[14] y tambin del griego, 17 pues en el evangelio, la justicia de Dios[15] se revela por fe y para fe,[16] como est escrito: "Mas el justo por la fe vivir".[17] 

La culpabilidad de la humanidad

18 La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad,[18] 19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifest: 20 Lo invisible de l, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creacin del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas.[19] Por lo tanto, no tienen excusa,[20] 21 ya que, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias. Al contrario, se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazn fue entenebrecido.[21] 22 Pretendiendo ser sabios, se hicieron necios,[22] 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imgenes de hombres corruptibles, de aves, de cuadrpedos y de reptiles.[23] 
24 Por lo cual, tambin los entreg Dios a la inmundicia, en los apetitos de sus corazones,[24] de modo que deshonraron entre s sus propios cuerpos, 25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira,[25] honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amn.[26] 
26 Por eso Dios los entreg a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. 27 Del mismo modo tambin los hombres, dejando la relacin natural con la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos[27] hombres con hombres, y recibiendo en s mismos la retribucin debida a su extravo. 
28 Como ellos no quisieron tener en cuenta a Dios, Dios los entreg a una mente depravada, para hacer cosas que no deben. 29 Estn atestados de toda injusticia, fornicacin,[28] perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaos y perversidades. 30 Son murmuradores,[29] calumniadores, enemigos de Dios, injuriosos, soberbios, vanidosos, inventores de males, desobedientes a los padres, 31 necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia.[30] 32 Esos, aunque conocen el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que tambin se complacen con los que las practican.[31] 
						 NOTAS:

1. 1.1-7 Las epstolas de Pablo siguen la costumbre antigua de comenzar con los nombres del remitente y del destinatario, dar un saludo y seguir con un prrafo de accin de gracias (como en 1.8-15); vase Introduccin a las epstolas. 
2. 1.1 Evangelio: Vase Concordancia temtica. 
3. 1.2 Las santas Escrituras: esto es, lo que nosotros llamamos el AT; vase Hch 3.18 n. y cf. 1 Co 15.3-5. 
4. 1.2-5 Pablo intercala en su saludo un breve bosquejo del mensaje evanglico. 
5. 1.3-4 La frase nuestro Seor Jesucristo, (o "Jesucristo es Seor") se halla en las ms antiguas confesiones de fe; vase Jn 20.28 n. y cf. Hch 2.36; Ro 10.9; Flp 2.11. 
6. 1.3-4 Pablo distingue en Jesucristo dos aspectos: como hombre, o segn la carne, era descendiente del rey David y cumpla con las expectativas judas respecto al Mesas (cf. Mt 1.1; Lc 3.23-32); pero a partir de la resurreccin empez un nuevo modo de ser y de actuar: se convirti en fuente de santificacin para la humanidad, mediante el Espritu Santo, y comenz a ejercer los plenos poderes de Hijo de Dios (Hch 2.32-33). En lugar de segn el Espritu de santidad, tambin puede traducirse como espritu santificador. 
7. 1.5 Cf. Ro 16.26, donde la epstola termina con esta misma expresin; cf. tambin Heb 5.9; 1 P 1.22. 
8. 1.6-7 Llamados a ser santos: es decir, llamados a formar parte de su pueblo santo: Con esta expresin caracteriza Pablo con frecuencia a la iglesia, el pueblo llamado por Dios (cf. Ro 8.30), santificado en el nombre de Jesucristo y por el Espritu Santo (cf. 1 Co 6.11). 
9. 1.8-15 Prrafo de accin de gracias, con una oracin por los destinatarios (1.1-7 n.). Por mucho tiempo Pablo haba deseado visitar Roma (Hch 19.21; Ro 15.22). Este deseo habra de cumplirse ms tarde, cuando lo llevaron preso a esa ciudad (Hch 28.16-31; vase Ro 15.25-29 n.). 
10. 1.14 A griegos y a no griegos: lit. a griegos y a brbaros. Los griegos, al igual que los romanos, eran conocidos como gente civilizada; a los dems pueblos los consideraban incultos o brbaros. 
11. 1.16--11.36 Esta epstola contiene la ms amplia exposicin doctrinal de Pablo. Luego de mostrar cmo todos estn bajo el dominio del pecado, tanto los gentiles (1.18-32) como los judos (2.1--3.20), ensea cmo Dios ofrece a todas las personas el perdn por medio de Cristo (3.21-31), muestra la relacin de esa accin salvadora de Dios con la promesa hecha a Abraham (4.1-25) y explica su sentido y consecuencias (5.1--8.39). 
12. 1.16 1 Co 1.18. 
13. 1.16 Pablo menciona brevemente, en los v. 16-17, un tema que desarrollar con ms amplitud en el resto de la epstola (cf. sobre todo 3.21--4.25). Para Pablo, "creer" incluye el hecho de que el ser humano acepta, con todo su ser, la iniciativa salvadora de Dios, realizada por medio de Jesucristo. Esta fe incluye la obediencia (v. 5), se muestra especialmente en las tribulaciones (2 Ts 1.4) y es activa por medio del amor (Gl 5.6). Pablo opone con frecuencia esta fe a las obras humanas (cf. Ro 9.32) o a la Ley (cf. Ro 3.28), para indicar que el ser humano no puede alcanzar la salvacin por sus propios mritos sino como un don de Dios, ofrecido a todos. Cf. Jn 3.15-16; Ro 10.9-13. 
14. 1.16 Primeramente: Dios haba dado a los judos las promesas (cf. Hch 13.46; Ro 3.1-2; 9.1--11.32). 
15. 1.17 La justicia de Dios: Para expresar la obra salvadora de Dios por medio de Jesucristo, Pablo utiliza a veces palabras y conceptos relacionados con la justicia (justicia de Dios, hacer justo, etc.). As designa la accin de Dios por la cual l declara al pecador y lo libra de los poderes del mal, colocndolo en una relacin de amistad con l mismo y llamndolo a vivir una vida nueva, ya en el presente (cf. especialmente Ro 3.21-27; 5.1-2; 8.1-4). Cf. Ro 2.5-11. 
16. 1.17 Ro 3.28; Gl 2.16,20. Por fe y para fe: lit. de fe a fe. Otras posibles traducciones: Es por fe, de principio a fin; o una fe en continuo crecimiento. 
17. 1.17 Hab 2.4, citado tambin en Gl 3.11; Heb 10.38. La cita tambin puede traducirse como El que por la fe es justo, vivir. 
18. 1.18 Ef 5.6; Col 3.6. 
19. 1.19-20 Vase Ro 2.14-15 n. 
20. 1.20 Cf. Sal 19.1-4. 
21. 1.21 Ef 4.17-18. 
22. 1.22 Sal 14.1; 1 Co 1.20. 
23. 1.23 Sal 106.20. 
24. 1.24 Cf. Ef 4.19; 2 Ts 2.10-12. 
25. 1.25 La verdad de Dios por la mentira: Otra posible traduccin: En lugar de seguir al Dios verdadero, han seguido a dioses falsos. 
26. 1.25 Amn: palabra hebrea usada en el AT y en el culto judo especialmente para concluir y reafirmar una oracin (cf. Sal 41.13; 72.19; etc.); a veces se ha traducido al castellano por "as sea". Los cristianos de habla griega siguieron usndola en la misma forma y con igual sentido. Vase tambin 1 Co 14.16 n., y cf. 2 Co 1.20. 
27. 1.27 1 Co 6.9-10. 
28. 1.29 En diversos ms. no aparece: fornicacin. 
29. 1.29-30 Diversos ms. dicen: malignidades, murmuradores \v 30 detractores. 
30. 1.31 Este catlogo de vicios tiene sus paralelos en la literatura juda de la poca e incluso en la no juda. Vase Vicios, Catlogos de en la Concordancia temtica. 
31. 1.24-32 Cf. Gl 5.19-21. 

Romanos 2


El justo juicio de Dios 

1 [1] Por eso eres inexcusable, hombre, t que juzgas, quienquiera que seas, porque al juzgar a otro, te condenas a ti mismo,[2] pues t, que juzgas, haces lo mismo. 2 Pero sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es segn la verdad. 3 Y t, hombre, que juzgas a los que hacen tales cosas y haces lo mismo, piensas que escapars del juicio de Dios? 4 O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y generosidad, ignorando que su benignidad te gua al arrepentimiento?[3] 5 Pero por tu dureza y por tu corazn no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el da de la ira y de la revelacin del justo juicio de Dios,[4] 6 el cual pagar a cada uno conforme a sus obras:[5] 7 vida eterna a los que, perseverando en hacer el bien, buscan gloria, honra e inmortalidad; 8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia. 9 Tribulacin y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, sobre el judo en primer lugar, y tambin sobre el griego; 10 en cambio, gloria, honra y paz a todo el que hace lo bueno: al judo en primer lugar y tambin al griego,[6] 11 porque para Dios no hay acepcin de personas.[7] 
12 Todos los que sin la Ley[8] han pecado, sin la Ley tambin perecern; y todos los que bajo la Ley han pecado, por la Ley sern juzgados, 13 pues no son los oidores de la Ley los justos ante Dios, sino que los que obedecen la Ley sern justificados.[9] 14 Cuando los gentiles que no tienen la Ley hacen por naturaleza lo que es de la Ley, estos, aunque no tengan la Ley, son ley para s mismos, 15 mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusndolos o defendindolos sus razonamientos[10] 16 en el da en que Dios juzgar por medio de Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio. 

Los judos y la Ley

17 T te llamas judo, te apoyas en la Ley[11] y te gloras en Dios; 18 conoces su voluntad e, instruido por la Ley, apruebas lo mejor; 19 ests convencido de que eres gua de ciegos, luz de los que estn en tinieblas, 20 instructor de los ignorantes, maestro de nios y que tienes en la Ley la forma del conocimiento y de la verdad. 21 T, pues, que enseas a otro, no te enseas a ti mismo? T que predicas que no se ha de robar, robas? 22 T que dices que no se ha de adulterar, adulteras? T que abominas de los dolos, cometes sacrilegio?[12] 23 T que te jactas de la Ley, con infraccin de la Ley deshonras a Dios?, 24 pues, como est escrito: "El nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros".[13] 
25 La circuncisin, en verdad, aprovecha si guardas la Ley; pero si eres transgresor de la Ley, tu circuncisin[14] viene a ser incircuncisin. 26 Por tanto, si el incircunciso guarda las ordenanzas de la Ley, no ser considerada su incircuncisin como circuncisin?[15] 27 Y el que fsicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la Ley, te condenar a ti, que con la letra de la Ley y la circuncisin eres transgresor de la Ley. 28 No es judo el que lo es exteriormente, ni es la circuncisin la que se hace exteriormente en la carne; 29 sino que es judo el que lo es en lo interior, y la circuncisin es la del corazn,[16] en espritu y no segn la letra. La alabanza del tal no viene de los hombres, sino de Dios. 
						 NOTAS:

1. 2.1-16 Pablo encuentra que tanto judos como gentiles estn bajo el justo juicio de Dios por sus pecados. Dirige su argumento al judo tpico de su poca, sin aplicarle directamente el nombre de judo hasta el v. 17. En esta epstola, Pablo emplea con frecuencia la forma literaria del dilogo con un interlocutor imaginario, estilo usado por muchos maestros de filosofa de aquel tiempo. 
2. 2.1 Mt 7.1; Lc 6.37; Jn 8.7. 
3. 2.4 Cf. Ez 18.23; 2 P 3.9. 
4. 2.5 Justo juicio de Dios: alusin al juicio final (Ap 6.17). 
5. 2.6 Sal 62.11-12; Jer 17.10; 2 Co 5.10. 
6. 2.9-10 Vase Ro 1.16 nota m. 
7. 2.11 Dt 10.17; Ef 6.9. 
8. 2.12 Sin la Ley: es decir, sin conocer la ley de Moiss: expresin que los judos usaban para referirse a los no judos (vase Hch 2.23 nota p). 
9. 2.13 Mt 7.21; Stg 1.22,25. 
10. 2.14-15 Cf. Ro 1.19-20. Pablo atribuye a los gentiles algn conocimiento de la ley de Dios, por naturaleza, por lo que son responsables de sus acciones de acuerdo con tal conocimiento, aunque no hayan tenido la Ley de Moiss. 
11. 2.17 El pueblo judo haba recibido la Ley de Moiss, en la que encontraba expresada la voluntad de Dios. 
12. 2.22 Cf. Dt 7.25. 
13. 2.24 Cita de Is 52.5 (gr.); cf. Ez 36.20-23. Es blasfemado: Ofender o hablar mal del nombre de Dios. 
14. 2.25 La circuncisin: signo del pacto entre Dios y el pueblo de Israel; cf. Gn 17. Vase Circuncidar en la Concordancia temtica. 
15. 2.26 1 Co 7.19; Gl 5.6; 6.15. 
16. 2.29 Cf. Dt 10.16; Jer 4.4 y tambin Ro 9.6-8; Flp 3.3. 

Romanos 3

1 Qu ventaja tiene, pues, el judo? De qu aprovecha la circuncisin? 2 De mucho, en todos los aspectos. Primero, ciertamente, porque les ha sido confiada la palabra de Dios.[1] 3 Pues qu, si algunos de ellos han sido incrdulos? Su incredulidad, habr hecho nula la fidelidad de Dios?[2] 4 De ninguna manera! Antes bien, sea Dios veraz y todo hombre mentiroso; como est escrito: 
    "Para que seas justificado en tus palabras, 
    y venzas cuando seas juzgado".[3] 
5 Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, qu diremos? Ser injusto Dios al dar el castigo? (Hablo como hombre.) 6 De ninguna manera! De otro modo, cmo juzgara Dios al mundo? 7 Pero si por mi mentira la verdad de Dios abund para su gloria, por qu an soy juzgado como pecador?[4] 8 Y por qu no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenacin es justa, afirman que nosotros decimos): "Hagamos males para que vengan bienes"?[5] 

No hay justo

9 Qu, pues? Somos nosotros mejores que ellos? De ninguna manera!,[6] pues hemos demostrado[7] que todos, tanto judos como gentiles, estn bajo el pecado. 10 Como est escrito: 
    "No hay justo, ni aun uno; 
    11 no hay quien entienda, 
    no hay quien busque a Dios. 
    12 Todos se desviaron,a una se hicieron intiles; 
    no hay quien haga lo bueno,no hay ni siquiera uno.[8] 
    13 Sepulcro abierto es su garganta; 
    con su lengua engaan.[9] 
    Veneno de vboras haydebajo de sus labios;[10] 
    14 su boca est llena de maldiciny de amargura.[11] 
    15 Sus pies se apresuranpara derramar sangre; 
    16 destruccin y miseriahay en sus caminos; 
    17 y no conocieron camino de paz.[12] 
    18 No hay temor de Diosdelante de sus ojos".[13] 
19 Pero sabemos que todo lo que la Ley dice, lo dice a los que estn bajo la Ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios, 20 porque por las obras de la Ley ningn ser humano ser justificado delante de l,[14] ya que por medio de la Ley es el conocimiento del pecado. 

La justicia es por medio de la fe

21 Pero ahora, aparte de la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios,[15] testificada por la Ley y por los Profetas:[16] 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,[17] para todos los que creen en l, porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron y estn destituidos de la gloria de Dios,[18] 24 y son justificados[19] gratuitamente por su gracia, mediante la redencin[20] que es en Cristo Jess, 25 a quien Dios puso como propiciacin por medio de la fe en su sangre,[21] para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto,[22] en su paciencia, los pecados pasados, 26 con miras a manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que l sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jess. 
27 Dnde, pues, est la jactancia? Queda excluida. Por cul ley? Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la Ley.[23] 29 Es Dios solamente Dios de los judos? No es tambin Dios de los gentiles? Ciertamente, tambin de los gentiles, 30 porque Dios es uno,[24] y l justificar por la fe a los de la circuncisin, y por medio de la fe a los de la incircuncisin. 31 Luego, por la fe invalidamos la Ley?[25] De ninguna manera! Ms bien, confirmamos la Ley. 
						 NOTAS:

1. 3.2 Sal 147.19-20. El tema se ampla en Ro 9.4-5. 
2. 3.3 Cf. 2 Ti 2.13. 
3. 3.4 Sal 51.4 (gr.). Sea Dios veraz: El salmo citado afirma que, si Dios fuera sometido a juicio, sera evidente que tiene la razn. 
4. 3.7 Objeciones como esta son las que Pablo pone en boca de su supuesto interlocutor (Ro 2.1-11 n.). 
5. 3.8 Cf. Ro 6.1-2,15. 
6. 3.9 De ninguna manera!: es decir, Claro que no! 
7. 3.9 Hemos demostrado: Cf. Ro 1.18--2.29. 
8. 3.10-12 Sal 14.1-3; 53.1-3. 
9. 3.13 Con su lengua engaan: Sal 5.9. 
10. 3.13 Sal 140.3. 
11. 3.14 Sal 10.7. 
12. 3.15-17 Is 59.7-8. 
13. 3.18 Sal 36.1. 
14. 3.20 Sal 143.2; cf. Gl 2.16. 
15. 3.21 La justicia de Dios: es decir, de qu manera nos hace justos; vase Ro 1.17 nota . 
16. 3.21 Por la Ley y por los Profetas: los dos grupos principales de las Escrituras del AT. Cf. Ro 1.17; 4.3. Vase Introduccin al NT. 
17. 3.22 Gl 2.16. 
18. 3.23 De la gloria de Dios: Cf. Ex 40.34-35; 1 R 8.11. Puede referirse a la relacin original del ser humano con Dios, a cuya imagen gloriosa fue creado (Gn 1.26-27; 1 Co 11.7). Tal relacin se perdi a causa del pecado. 
19. 3.24 Y son justificados: o declarados justos por Dios. Vase Ro 1.17 nota . 
20. 3.24 Redencin: o liberacin: Aunque la palabra griega puede referirse a la redencin que se hace pagando un precio como rescate (cf. 1 P 1.18), es ms probable que Pablo aluda aqu a la liberacin de Israel de la esclavitud de Egipto, que Dios realiz con su poder (cf. Ex 6.6; 15.13), y a la liberacin del pueblo despus del destierro (cf. Is 43.1,14). Dios, por la muerte y resurreccin de Jesucristo, realiza una liberacin de alcance universal. Cf. Ro 8.23; 1 Co 1.30; Ef 1.7; Col 1.14. 
21. 3.25 Ef 1.7; 1 Jn 2.2. Propiciacin por medio de la fe en su sangre: es decir, sacrificio para obtener el perdn (cf. 1 Jn 2.2). El trmino griego traducido por propiciacin se usaba para designar la tapa del arca del pacto, donde el sacerdote rociaba la sangre del animal sacrificado el Da del Perdn (Lv16). Se refiere aqu al valor de la muerte de Cristo. Vase Jn 1.29 n.; cf. Ef 1.7; Heb 9.12-15,24-26; 10.1-14; 1 P 1.18-19, y los pasajes sobre la Cena del Seor (Mt 26.28 y paralelos). 
22. 3.25 Pasado por alto: otra posible traduccin: perdonado. 
23. 3.28 Hch 13.39; Ro 1.17; Gl 2.16; Ef 2.8-9; 2 Ti 1.9; Tit 3.5. 
24. 3.30 Dt 6.4. 
25. 3.31 Objecin del supuesto interlocutor (vase Ro 3.7 n.). 

Romanos 4


El ejemplo de Abraham

1 Qu, pues, diremos que hall Abraham, nuestro padre segn la carne? 2 Si Abraham hubiera sido justificado por las obras, tendra de qu gloriarse, pero no ante Dios, 3 pues qu dice la Escritura?: "Crey Abraham a Dios y le fue contado por justicia."[1] 4 Pero al que trabaja no se le cuenta[2] el salario como un regalo, sino como deuda; 5 pero al que no trabaja, sino cree en aquel que justifica al impo, su fe le es contada por justicia.[3] 6 Por eso tambin David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, 7 diciendo: 
    "Bienaventurados aquelloscuyas iniquidades son perdonadas, 
    y cuyos pecados son cubiertos.[4] 
    8 Bienaventurado el hombre a quienel Seor no culpa de pecado".[5] 
9 Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisin[6] o tambin para los de la incircuncisin? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia.[7] 10 Cmo, pues, le fue contada? Estando en la circuncisin, o en la incircuncisin? No en la circuncisin, sino en la incircuncisin. 11 Y recibi la circuncisin[8] como seal, como sello de la justicia de la fe que tuvo cuando an no haba sido circuncidado, para que fuera padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que tambin a ellos la fe les sea contada por justicia; 12 y padre de la circuncisin, para los que no solamente son de la circuncisin, sino que tambin siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado. 

La promesa realizada mediante la fe 

13 [9] La promesa de que sera heredero del mundo,[10] fue dada a Abraham o a su descendencia no por la Ley sino por la justicia de la fe, 14 porque si los que son de la Ley son los herederos, vana resulta la fe y anulada la promesa.[11] 15 La ley produce ira; pero donde no hay Ley, tampoco hay transgresin.[12] 16 Por eso, la promesa es fe, para que sea por gracia, a fin de que sea firme para toda su descendencia, no solamente para la que es por la Ley, sino tambin para la que es de la fe de Abraham. l es padre de todos nosotros,[13] 17 como est escrito: "Te he puesto por padre de muchas naciones".[14] Y lo es delante de Dios, a quien crey, el cual da vida a los muertos[15] y llama las cosas que no son como si fueran. 
18 l crey en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le haba dicho: "As ser tu descendencia".[16] 19 Y su fe no se debilit al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien aos), o la esterilidad de la matriz de Sara.[17] 20 Tampoco dud, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleci por la fe, dando gloria a Dios, 21 plenamente convencido de que era tambin poderoso para hacer todo lo que haba prometido. 22 Por eso, tambin su fe le fue contada por justicia.[18] [19] 
23 Pero no solo con respecto a l se escribi que le fue contada, 24 sino tambin con respecto a nosotros a quienes igualmente ha de ser contada, es decir, a los que creemos en aquel que levant de los muertos a Jess, Seor nuestro, 25 el cual fue entregado por nuestras transgresiones,[20] y resucitado para nuestra justificacin.[21] 
						 NOTAS:

1. 4.3 Gn 15.6 (citado tambin en 4.9,22 y en Gl 3.6; cf. Stg 2.23). Crey Abraham a Dios y le fue contado por justicia: Aqu, como en 4.4-11,22-24, el texto griego usa un verbo que en contabilidad significa acreditar o asentar en la cuenta (a favor). 
2. 4.4 Se le cuenta: lit. se le acredita (se conserva as la imagen del v. 3). 
3. 4.5-6 Se plantea un contraste respecto del ejemplo del pago merecido (v. 4). El v. 6 mantiene la misma imagen. 
4. 4.7 Cubrir es un trmino usado en el AT con el significado de perdonar. Otra posible traduccin: cuyos pecados han sido pasados por alto (cf. 3.25). 
5. 4.7-8 Sal 32.1-2. 
6. 4.9 Para los de la circuncisin: esto es, para los judos (vase Ro 2.25 n., y cf. Ro 3.30). 
7. 4.9 Cf. v. 3. Se repite la cita de Gn 15.6. 
8. 4.11 Gn 17.10,23-27. 
9. 4.13-25 Pablo desarrolla el tema de los v. 1-12, y concluye que los verdaderos descendientes de Abraham son todos aquellos que tienen fe en Jesucristo, sean o no judos. 
10. 4.13 Heredero del mundo: Gn 17.4-6; 22.17-18; cf. Gl 3.29 y vase 1 P! .4 n. 
11. 4.14 Gl 3.18. 
12. 4.15 La desobediencia a la Ley lleva a la ira (cf. Ro 1.18); el tema se desarrolla en Ro 5.13. 
13. 4.16 Gl 3.7. Su descendencia: es decir, los que tenemos fe, judos y gentiles. 
14. 4.17 Gn 17.5. 
15. 4.17 Cf. v. 19. 
16. 4.18 Gn 15.5. 
17. 4.19 Gn 17.17; 18.11; Heb 11.11-12. 
18. 4.22 Gn 15.6. 
19. 4.22-24 Su fe le fue contada por justicia: Vase Ro 4.3 n. 
20. 4.25 Cf. Is 53.4-5,12. Entregado por nuestras transgresiones: Ro 8.32. Cf. 1 Co 15.14. 
21. 4.25 Resucitado: Pablo destaca que la resurreccin de Cristo es tan importante como su muerte, en su obra salvadora; el tema se ampla en Ro 6.1-11.Cf. 1 Co 15.14, y vase 1 Co 15.17 n. 

Romanos 5


Resultados de la justificacin

1 Justificados,[1] pues, por la fe, tenemos paz[2] para con Dios por medio de nuestro Seor Jesucristo, 2 por quien tambin tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos[3] en la esperanza de la gloria de Dios.[4] 3 Y no solo esto, sino que tambin nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulacin produce paciencia;[5] 4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 y la esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espritu Santo que nos fue dado.[6] 
6 Cristo, cuando an ramos dbiles, a su tiempo muri por los impos.[7] 7 Ciertamente, apenas morir alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguien tuviera el valor de morir por el bueno.[8] 8 Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo an pecadores, Cristo muri por nosotros.[9] 9 Con mucha ms razn, habiendo sido ya justificados en su sangre,[10] por l seremos salvos de la ira,[11] 10 porque, si siendo enemigos,[12] fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho ms, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.[13] [14] 11 Y no solo esto, sino que tambin nos gloriamos en Dios por el Seor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliacin. 

Adn y Cristo 

12 [15] Por tanto, como el pecado entr en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte,[16] as la muerte pas a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.[17] 13 Antes de la Ley ya haba pecado en el mundo; pero donde no hay Ley, no se inculpa de pecado.[18] 14 No obstante, rein la muerte desde Adn hasta Moiss, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresin de Adn,[19] el cual es figura del que haba de venir.[20] 
15 Pero el don no fue como la transgresin, porque si por la transgresin de aquel uno muchos murieron, la gracia y el don de Dios abundaron para muchos por la gracia de un solo hombre, Jesucristo.[21] 16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pec, porque, ciertamente, el juicio vino a causa de un solo pecado[22] para condenacin, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificacin. 17 Si por la transgresin de uno solo rein la muerte, mucho ms reinarn en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. 
18 As que, como por la transgresin de uno vino la condenacin a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificacin que produce vida.[23] 19 As como por la desobediencia de un hombre muchos fueron constituidos pecadores, as tambin por la obediencia de uno, muchos sern constituidos justos.[24] 
20 La Ley, pues, se introdujo para que el pecado abundara;[25] pero cuando el pecado abund,[26] sobreabund la gracia, 21 porque as como el pecado rein para muerte, as tambin la gracia reinar por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Seor nuestro.[27] 
						 NOTAS:

1. 5.1 Justificados: es decir, Hechos justos: Vase Ro 1.17 nota . 
2. 5.1 Ef 2.14-17; cf. Jn 14.27. 
3. 5.2 La expresin "gloriarse" es caracterstica de Pablo. Con ella puede referirse al orgullo humano, o sea, a la satisfaccin por los propios mritos (cf. Ro 4.2), lo que para el creyente queda excluido (cf. Ro 3.27). Tambin la usa para indicar la alegra del que se apoya, no en sus fuerzas, sino en el poder de Dios (cf. 2 Co 10.17; Flp 3.3). 
4. 5.2 Tema que se desarrolla en Ro 8.18-25. 
5. 5.3 Cf. Stg 1.2-3. 
6. 5.5 El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones: El verbo derramar se usa con frecuencia respecto del Espritu Santo (Hch 2.17 nota k). 
7. 5.6 1 P 3.18; cf. 1 Co 15.3; 2 Co 5.14-15; Gl 1.4. A su tiempo: Gl 4.4. 
8. 5.7 Alguien tuviera el valor de morir por el bueno: o por la persona que le haya hecho un gran bien. 
9. 5.8 Jn 3.16; 1 Jn 4.10; vase Ro 5.6 n. 
10. 5.9 En su sangre: manera de referirse a la muerte redentora de Cristo. 
11. 5.9 De la ira: Al usar el verbo en futuro (seremos salvos) se hace referencia al da del juicio y castigo final. 
12. 5.10 Siendo enemigos: Pablo nunca dice que Dios se reconcilia con nosotros, sino nosotros con l; los enemistados ramos nosotros. 
13. 5.10 Por su vida: o sea, porque l vive (ya resucitado); esta idea se desarrolla en Ro 6.8-11; 8.10-11 (cf. Heb 7.24-25). 
14. 5.10 2 Co 5.18-20. Aqu se utiliza la expresin estando reconciliados como equivalente a Dios nos ha justificado del v. 9 (cf. v! 1). 
15. 5.12-21 En esta seccin se ponen en contraste las consecuencias del pecado de Adn sobre la humanidad y el resultado de la obra salvadora de Cristo. 
16. 5.12 Gn 2.15-17; 3.6-19; cf. 1 Co 15.22,45-49. 
17. 5.12 Pablo habla tanto de la solidaridad de todos con Adn como de la responsabilidad personal de cada uno (por tanto, como el pecado entr... por un hombre). Muchos han entendido esta ltima frase en el sentido de la participacin de todos en el pecado de Adn (traduciendo en el cual todos pecaron). 
18. 5.13 Ro 4.15. 
19. 5.14 A la manera de la transgresin de Adn: Cf. Gn 2.16-17; 3.11-12; vase Ro 7.7 nota f. 
20. 5.14 Adn: segn Gn 1--5, el primer hombre, cuyo nombre significa hombre o ser humano (Gn 2.7). Pablo lo considera como padre y representante de la humanidad y, consecuentemente, como aquel que con su desobediencia introdujo el pecado y la muerte en el mundo, creando una solidaridad de todos en el pecado y la muerte. Lo pone en contraste con Jesucristo (el que haba de venir, vase Mt 11.3 n.), quien es principio y modelo del hombre nuevo y trajo la salvacin y la vida, creando una nueva solidaridad en la justicia y en la vida. Cf. tambin 1 Co 15.20-22,45-47. 
21. 5.15 La nica relacin o punto comn entre la transgresin de aquel uno (Adn) y el don de Dios (Jesucristo) es, como se explica en 5.16-19, que en cada caso la accin de un solo hombre tuvo consecuencias sobre toda la humanidad: Adn trajo el pecado, la condenacin y la muerte; Jesucristo trajo la justicia, la salvacin y la vida. 
22. 5.16 A causa de un solo pecado: otra posible traduccin: por un solo hombre. 
23. 5.18 1 Co 15.22. 
24. 5.19 Cf. Is 53.11. 
25. 5.20 La Ley... se introdujo: Se refiere al hecho de que la Ley de Moiss vino mucho despus del pecado. 
26. 5.20 Cf. v. 13, y Ro 3.20; 4.15; Gl 3.19. 
27. 5.21 Cf. Ro 6.23. Pablo presenta aqu el pecado como si fuera una persona capaz de reinar o dominar, y en los caps. 6 y 7 lo considera como un amo o dueo que esclaviza a sus vctimas. Igualmente, personifica la gracia de Dios. En el pasaje que comienza en Ro 6.18, la justicia aparece personificada tambin como un amo bondadoso. 

Romanos 6


Muertos al pecado

1 Qu, pues, diremos? Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2 De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado,[1] cmo viviremos an en l?[2] 3 O no sabis que todos los que hemos sido bautizados[3] en Cristo Jess, hemos sido bautizados en su muerte?,[4] 4 porque somos sepultados juntamente con l para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucit de los muertos por la gloria del Padre, as tambin nosotros andemos en vida nueva.[5] 
5 Si fuimos plantados juntamente con l en la semejanza de su muerte, as tambin lo seremos en la de su resurreccin; 6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre[6] fue crucificado juntamente con l, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos ms al pecado,[7] 7 porque, el que ha muerto ha sido justificado del pecado.[8] 8 Y si morimos con Cristo, creemos que tambin viviremos con l,[9] 9 y sabemos que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseorea ms de l. 10 En cuanto muri, al pecado muri una vez por todas;[10] [11] pero en cuanto vive, para Dios vive. 11 As tambin vosotros consideraos[12] muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jess, Seor nuestro.[13] 
12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcis en sus apetitos; 13 ni tampoco presentis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios[14] como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. 14 El pecado no se enseorear de vosotros,[15] pues no estis bajo la Ley, sino bajo la gracia.[16] 

Siervos de la justicia 

15 [17] Qu, pues? Pecaremos porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia? De ninguna manera! 16 No sabis que si os sometis a alguien como esclavos para obedecerlo, sois esclavos de aquel a quien obedecis, sea del pecado para muerte o sea de la obediencia para justicia? 17 Pero gracias a Dios que, aunque erais esclavos del pecado, habis obedecido de corazn a aquella forma de doctrina que os transmitieron; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. 19 Hablo como humano, por vuestra humana debilidad: as como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la impureza y a la iniquidad, as ahora para santificacin presentad vuestros miembros para servir a la justicia. 
20 Cuando erais esclavos del pecado, erais libres con respecto a la justicia. 21 Pero qu fruto tenais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzis? Porque el fin de ellas es muerte. 22 Pero ahora que habis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenis por vuestro fruto la santificacin y, como fin, la vida eterna,[18] 23 porque la paga del pecado es muerte, pero la ddiva de Dios es vida eterna en Cristo Jess, Seor nuestro.[19] 
						 NOTAS:

1. 6.2 Pablo recurre a la figura de la muerte para simbolizar la separacin total respecto del pecado, desarrollada en los v. 3-5 en relacin con el bautismo. 
2. 6.1-2 Ro 3.8. 
3. 6.3 Gl 3.27. 
4. 6.3-4 El bautismo representa el hecho por el cual el creyente se incorpora a Cristo y se une a su muerte, a su resurreccin y a su vida nueva. Col 2.12. 
5. 6.4 Se alude a la forma generalmente usada entonces de celebrar el bautismo, sumergiendo a la persona en el agua. 
6. 6.6 Nuestro viejo hombre: es decir, Lo que antes ramos: Ef 4.22; Col 3.9. 
7. 6.6 Gl 2.19-20; 5.24-25. No sirvamos ms al pecado: Vase Ro 5.21 n. 
8. 6.7 1 P 4.1. 
9. 6.8 2 Ti 2.11. 
10. 6.10 Una vez por todas: Cf. Heb 7.27; 9.26-28; 1 P 3.18. 
11. 6.10 Cf. 6.2,7; Cristo, sin conocer pecado, se identific con la humanidad pecadora (2 Co 5.21; Heb 4.14; 1 P 2.24) y, con su sacrificio, libra del pecado a los que estn unidos a l en su muerte (v.6). 
12. 6.11 Consideraos: El verbo griego es el mismo que aparece en el cap. 4 con el sentido de tener en cuenta (vase Ro 4.3 n.). No se trata de una simple opinin, sino de que el creyente reconozca que, por su unin con Cristo, est realmente muerto con respecto al pecado, pero vivo para Dios (v. 3-8). 
13. 6.11 Pablo usa con frecuencia la expresin en Cristo Jess. Con ella se refiere a la obra de salvacin que Dios ha realizado por medio de Cristo, especialmente en su muerte y resurreccin (vase Ro 3.24 nota s; cf. 1 Co 1.30). Adems, con esta expresin caracteriza toda la vida del creyente, quien, por la fe se ha unido a la persona de Cristo, a su muerte y resurreccin, y debe seguir viviendo unido a l (cf. Ro 6.3-11; 1 Co 1.9; Gl 3.27; Flp 1.1; Col 1.4). Esa unin con Cristo crea tambin la unin entre los creyentes (Ro 12.5; Gl 3.28). La vida eterna es asimismo una vida en unin con l (Ro 6.23). 
14. 6.13 Ro 12.1. En el texto griego, las expresiones tampoco presentis y sino presentaos, tienen matices diferentes; el sentido es, en efecto: ya no vivis entregados al pecado... sino entregaos de una vez por todas a Dios. 
15. 6.14 El pecado... de vosotros: El futuro del verbo tiene valor de imperativo, as que esta oracin puede traducirse como el pecado no tenga ya poder sobre vosotros. 
16. 6.11-14 Cf. Col 3.1-10. 
17. 6.15-23 Cf. Jn 8.31-36; 2 P 2.19. Pablo ilustra su idea con un ejemplo tomado de la vida diaria de su tiempo. La esclavitud u obediencia forzada al pecado (Ro 5.21 n.) se contrapone a la libertad que permite vivir la obediencia para justicia (v. 16). 
18. 6.21-22 Pr 12.28. 
19. 6.23 Cf. Ro 5.21. 

Romanos 7


Analoga tomada del matrimonio 

1 [1] Acaso ignoris, hermanos (hablo con los que conocen de leyes),[2] que la ley se enseorea del hombre entre tanto que este vive? 2 La mujer casada est sujeta por la ley al marido mientras este vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley que la una a su marido. 3 As que, si en vida del marido se une a otro hombre, ser llamada adltera; pero si su marido muere, es libre de esa ley, de tal manera que si se une a otro marido, no ser adltera. 
4 As tambin vosotros, hermanos mos, habis muerto a la Ley mediante el cuerpo de Cristo,[3] para que seis de otro, del que resucit de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 5 Mientras vivamos en la carne, las pasiones pecaminosas, estimuladas por la Ley, obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. 6 Pero ahora estamos libres de la Ley, por haber muerto para aquella a la que estbamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el rgimen nuevo del Espritu y no bajo el rgimen viejo de la letra.[4] 

El pecado que habita en m

7 Qu, pues, diremos? La Ley es pecado? De ninguna manera! Pero yo no conoc el pecado[5] sino por la Ley; y tampoco conocera la codicia, si la Ley no dijera: "No codiciars".[6] 8 Pero el pecado, aprovechndose del mandamiento, produjo en m toda codicia porque sin la Ley, el pecado est muerto.[7] 
9 Y yo sin la Ley viva en un tiempo; pero al venir el mandamiento, el pecado revivi y yo mor. 10 Y hall que el mismo mandamiento que era para vida, a m me result para muerte, 11 porque el pecado, aprovechndose del mandamiento, me enga,[8] y por l me mat. 
12 De manera que la Ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.[9] 13 Entonces, lo que es bueno vino a ser muerte para m? De ninguna manera! Ms bien, el pecado, para mostrarse como pecado, produjo en m la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que el pecado, por medio del mandamiento, llegara a ser extremadamente pecaminoso. 
14 Sabemos que la Ley es espiritual; pero yo soy carnal,[10] vendido al pecado. 15 Lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que detesto, eso hago.[11] 16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la Ley es buena. 17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que est en m. 18 Y yo s que en m, esto es, en mi carne, no habita el bien, porque el querer el bien est en m, pero no el hacerlo. 19 No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que est en m.[12] 
21 As que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal est en m, 22 pues segn el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que est en mis miembros. 
24 Miserable de m! Quin me librar de este cuerpo de muerte?[13] 25 Gracias doy a Dios,[14] por Jesucristo Seor nuestro! As que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, pero con la carne, a la ley del pecado. 
						 NOTAS:

1. 7.1-13 Al usar esta analoga, Pablo pone de manifiesto que Cristo tambin nos libera de la Ley. 
2. 7.1 Parece referirse a la ley de Moiss, conocida por los lectores originales de la epstola; algunos consideran que esta expresin se refiere a la ley del imperio romano. 
3. 7.4 Mediante el cuerpo de Cristo: o Al incorporaros a Cristo: (cf. Ro 6.311; 12.5; 1 Co 12.27). 
4. 7.6 El rgimen viejo de la letra: Cf. 2 Co 3.6. 
5. 7.7 No conoc el pecado: o lo que es el pecado. Cf. Gn 3.21-22. Hablando en primera persona, Pablo describe en 7.7-25 la situacin de la humanidad antes que Jesucristo realizara su obra salvadora. Algunos consideran que la seccin 7.14-25 se refiere al cristiano que no vive segn el Espritu (cf. cap. 8). 
6. 7.7 Ex 20.17; Dt 5.21; este mandamiento tambin recuerda el que fue dado a Adn en Gn 2.16-17 (cf. Ro 5.14). 
7. 7.8 Ro 5.13. 
8. 7.11 Me enga: Gn 3.13; 2 Co 11.3. 
9. 7.12 1 Ti 1.8. 
10. 7.14 Yo soy carnal: o dbil. Pablo usa con frecuencia los trminos carne, carnal, en oposicin a espritu, espiritual. Con ellos puede designar diversas realidades. En general, el trmino carne, aplicado al ser humano, no designa una parte de l, sino a toda la persona desde el punto de vista de su debilidad fsica o moral.En Ro 7.5--8.13 predomina el uso de esta palabra para designar a la persona en su debilidad moral, sujeta al pecado y a la muerte. Cf. Gl 5.16-21. Vase Carne en la Concordancia temtica. 
11. 7.15 Gl 5.17. 
12. 7.20 Est en m: En los pasajes anteriores, el pecado es personificado como un amo respecto de sus esclavos; aqu es como una fuerza maligna que vive en el ser humano y que desata una lucha contra el espritu. 
13. 7.24 Quin... cuerpo de muerte?: puede tambin traducirse Quin me librar de este cuerpo mortal? 
14. 7.25 Gracias doy a Dios: Vase 1 Co 15.56 n. 

Romanos 8


Vida en el Espritu 

1 [1] Ahora, pues, ninguna condenacin hay para los que estn en Cristo Jess,[2] los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espritu,[3] 2 porque la ley del Espritu de vida en Cristo Jess me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.[4] 3 Lo que era imposible para la Ley, por cuanto era dbil por la carne,[5] Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado,[6] y a causa del pecado,[7] conden al pecado en la carne, 4 para que la justicia de la Ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espritu. 
5 Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne;[8] pero los que son del Espritu, en las cosas del Espritu. 6 El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espritu es vida y paz,[9] 7 por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la Ley de Dios, ni tampoco pueden; 8 y los que viven segn la carne no pueden agradar a Dios. 
9 Pero vosotros no vivs segn la carne, sino segn el Espritu, si es que el Espritu de Dios est en vosotros.[10] Y si alguno no tiene el Espritu de Cristo, no es de l. 10 Pero si Cristo est en vosotros,[11] el cuerpo en verdad est muerto a causa del pecado, pero el espritu vive[12] a causa de la justicia.[13] 11 Y si el Espritu de aquel que levant de los muertos a Jess est en vosotros, el que levant de los muertos a Cristo Jess vivificar tambin vuestros cuerpos mortales por su Espritu que est en vosotros. 
12 As que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne, 13 porque si vivs conforme a la carne, moriris; pero si por el Espritu hacis morir las obras de la carne, viviris.[14] 
14 Todos los que son guiados por el Espritu de Dios, son hijos de Dios,[15] 15 pues no habis recibido el espritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habis recibido el Espritu de adopcin,[16] por el cual clamamos: "Abba, Padre!"[17] 16 El Espritu mismo da testimonio a nuestro espritu, de que somos hijos de Dios.[18] 17 Y si hijos, tambin herederos; herederos de Dios[19] y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con l, para que juntamente con l seamos glorificados. 
18 Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse,[20] 19 porque el anhelo ardiente de la creacin es el aguardar la manifestacin de los hijos de Dios. 20 La creacin fue sujetada a vanidad,[21] no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujet en esperanza. 21 Por tanto, tambin la creacin misma ser libertada[22] de la esclavitud de corrupcin a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22 Sabemos que toda la creacin gime a una, y a una est con dolores de parto hasta ahora. 23 Y no solo ella, sino que tambin nosotros mismos, que tenemos las primicias[23] del Espritu, nosotros tambin gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopcin, la redencin de nuestro cuerpo,[24] 24 porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; ya que lo que alguno ve, para qu esperarlo? 25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. 
26 De igual manera, el Espritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qu hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.[25] 27 Pero el que escudria los corazones[26] sabe cul es la intencin del Espritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. 

Ms que vencedores

28 Sabemos, adems, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien,[27] esto es, a los que conforme a su propsito son llamados. 29 A los que antes conoci,[28] tambin los predestin[29] para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo,[30] para que l sea el primognito entre muchos hermanos.[31] 30 Y a los que predestin, a estos tambin llam; y a los que llam, a estos tambin justific; y a los que justific, a estos tambin glorific. 
31 Qu, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, quin contra nosotros?[32] 32 El que no escatim[33] ni a su propio Hijo, sino que lo entreg por todos nosotros, cmo no nos dar tambin con l todas las cosas?[34] 33 Quin acusar a los escogidos[35] de Dios? Dios es el que justifica.[36] 34 Quin es el que condenar? Cristo es el que muri; ms aun, el que tambin resucit, el que adems est a la diestra de Dios,[37] el que tambin intercede por nosotros.[38] 35 Quin nos separar del amor de Cristo? Tribulacin, angustia, persecucin, hambre, desnudez, peligro o espada?[39] 36 Como est escrito: 
    "Por causa de ti somos muertostodo el tiempo; 
    somos contados como ovejasde matadero".[40] 
37 Antes, en todas estas cosas somos ms que vencedores por medio de aquel que nos am. 
38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ngeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, 39 ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podr separar del amor de Dios, que es en Cristo Jess, Seor nuestro. 
						 NOTAS:

1. 8.1-27 El tema de la vida segn el Espritu (v. 9), planteado ya en Ro 7.6, se desarrolla en el cap. 8; es el punto culminante hacia el cual se dirigen los caps. anteriores y, a la vez, es la base para la conducta a que exhortan los caps. 12--15. 
2. 8.1 En Cristo Jess: Vase Ro 6.11 nota m. 
3. 8.1 En diversos ms. no aparece: los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espritu. 
4. 8.2 La ley del Espritu de vida se contrapone a la ley del pecado y de la muerte, que puede referirse tanto al principio del mal (Ro 7.21,23), como a la Ley de Moiss. 
5. 8.3 Cf. Hch 13.38-39. Dbil por la carne: Vase Ro 7.14 n. 
6. 8.3 Jesucristo, como hombre, particip de la debilidad fsica propia de todo ser humano y estuvo sometido a la muerte. Vase Ro 7.14 n. Cf. Jn 1.14; Heb 2.17-18; 4.15. 
7. 8.3 A causa del pecado: traduccin de una frase que en la versin griega (LXX) del AT se usa para referirse a las ofrendas por el pecado (Lv 4). Tambin puede traducirse como sacrificio por el pecado o para poner fin al pecado. 
8. 8.5 Ro 7.14-25. 
9. 8.6 Gl 5.16-25; 6.8. 
10. 8.9 1 Co 3.16; 6.19. 
11. 8.10 Gl 2.19-20; Ef 3.17. Ntese el uso equivalente, en 8.9-10, de Espritu de Dios, Espritu de Cristo y Cristo. 
12. 8.10 El espritu vive: Otros traducen: el Espritu (de Dios) es vida para vosotros. 
13. 8.10 Cuerpo y espritu designan aqu, probablemente, al ser humano desde dos puntos de vista: como ser dbil, est sometido a la muerte, pero como ser renovado por el Espritu de Dios es heredero de la vida eterna. Vase Ro 7.14 n. 
14. 8.13 Gl 5.16,24. 
15. 8.14 Cf. Gl 5.18. 
16. 8.15 El Espritu de adopcin: Mediante el Espritu Santo, Dios hace hijos suyos a los creyentes (cf. Gl 4.5; Ef 1.5). Si estuvieran dominados por el espritu de esclavitud, no tendran confianza para acercarse sin miedo a Dios como Padre. Cf. 2 Ti 1.7. 
17. 8.15 Gl 4.6. Abba!: El griego ha tomado del arameo esta palabra, que significa "padre" y que caracterizaba la manera tan personal como Jess se diriga a Dios. Vase Mc 14.36 nota y; cf. Lc 11.2. 
18. 8.16 El Espritu mismo... Dios: otra posible traduccin: Y este mismo Espritu se une a nuestro espritu, para dar testimonio de que somos hijos de Dios. 
19. 8.15-17 Herederos de Dios: Vase Ef 1.11 n.; cf. Gl 3.29; 4.7; Ap 21.7. 
20. 8.18 2 Co 4.17. 
21. 8.20 Sujetada a vanidad: Perdi su verdadera finalidad o fue condenada al fracaso. Cf. Gn 3.17-19. 
22. 8.21 Otra posible traduccin, desde la ltima parte del v. 20: Dios as lo haba dispuesto con la esperanza \v 21 de que fuera liberada. 
23. 8.23 Primicias: o anticipo: palabra que se refiere a los primeros frutos de la cosecha (Nm 15.18-20). Cf. 2 Co 1.22; Ef 1.14. 
24. 8.23 2 Co 5.2-5; Flp 3.21. Redencin: Vase Ro 3.24 nota s. La redencin de nuestro cuerpo: otra posible traduccin: liberado todo nuestro ser. 
25. 8.26 Cf. v. 15; Gl 4.6. Algunos ven aqu una alusin a la oracin en lenguas (1 Co 14.14-19). 
26. 8.27 Cf. Sal 139.1-4. 
27. 8.28 A los que aman a Dios: otra posible traduccin: todas las cosas sirven para el bien de los que aman a Dios. 
28. 8.29 Antes conoci: es decir, haba elegido (cf. Am 3.2). 
29. 8.29-30 Otra posible traduccin: Los destin desde un principio: Ef 1.3-12. 
30. 8.29 Cf. Gl 4.19; Flp 3.10; 1 Jn 3.2. 
31. 8.29 Cf. Mt 12.50 y paralelos. 
32. 8.31 Sal 118.6. 
33. 8.32 No escatim: En Gn 22.16 (gr.) se usa el mismo verbo; el autor parece referirse aqu al sacrificio de Isaac. 
34. 8.32 Ro 5.8-10. 
35. 8.33 Cf. Is 50.7-9. 
36. 8.33 Dios es el que justifica: otra posible traduccin: Acaso Dios, el que los declara justos? En todo el contexto (v. 31-35), Pablo va alternando afirmaciones y preguntas retricas, es decir, preguntas que tienen respuestas obvias. 
37. 8.34 A la diestra de Dios: Sal 110.1; Ef 1.20; vase Mt 22.44 n. 
38. 8.34 Cristo... nosotros: Tambin puede traducirse como pregunta retrica: Acaso Cristo, el que muri, que adems resucit y est a la derecha de Dios, rogando por nosotros? 
39. 8.35 Espada o muerte violenta. 
40. 8.36 Sal 44.22; cf. 2 Co 4.11. 

Romanos 9


La eleccin de Israel 

1 [1] Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espritu Santo, 2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazn, 3 porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes segn la carne;[2] 4 que son israelitas, de los cuales son la adopcin,[3] la gloria,[4] el pacto, la promulgacin de la Ley, el culto y las promesas. 5 A ellos tambin pertenecen los patriarcas, de los cuales, segn la carne, vino Cristo,[5] el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.[6] Amn. 
6 No que la palabra de Dios haya fallado, porque no todos los que descienden de Israel son israelitas,[7] 7 ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos suyos, sino: "En Isaac te ser llamada descendencia".[8] 8 Esto es: no son hijos de Dios los hijos segn la carne, sino que son contados como descendencia los hijos segn la promesa,[9] 9 pues la palabra de la promesa es esta: "Por este tiempo vendr y Sara tendr un hijo".[10] 
10 Pero no solo esto, pues tambin Rebeca concibi de un solo hombre, de Isaac nuestro padre.[11] 11 No haban an nacido, ni haban hecho an ni bien ni mal (para que el propsito de Dios conforme a la eleccin permaneciera, no por las obras sino por el que llama), 12 cuando Dios le dijo a Rebeca: "El mayor servir al menor".[12] 13 Como est escrito: "A Jacob am, mas a Esa aborrec".[13] 
14 Qu, pues, diremos? Que hay injusticia en Dios? De ninguna manera!, 15 pues a Moiss dice: "Tendr misericordia del que yo tenga misericordia y me compadecer del que yo me compadezca".[14] 16 As que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia, 17 porque la Escritura dice al faran: "Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra".[15] 18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.[16] 
19 Pero me dirs: "Por qu, pues, inculpa? Quin ha resistido a su voluntad?" 20 Pero t, hombre, quin eres, para que alterques con Dios? Dir el vaso de barro al que lo form: "Por qu me has hecho as"?[17] 21 Acaso no tiene potestad el alfarero sobre el barro para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?[18] 
22 Y qu, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soport con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destruccin?[19] 23 l, para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostr para con los vasos de misericordia que haba preparado de antemano para gloria. 24 A estos tambin ha llamado, es decir, a nosotros, no solo de los judos, sino tambin de los gentiles. 
25 Como tambin en Oseas dice: 
    "Llamar pueblo moal que no era mi pueblo, 
    y a la no amada, amada.[20] 
    26 Y en el lugar donde se les dijo: 
    "Vosotros no sois pueblo mo", 
    all sern llamados"hijos del Dios viviente"".[21] 
27 Tambin Isaas proclama acerca de Israel: "Aunque el nmero de los hijos de Israel fuera como la arena del mar, tan solo el remanente[22] ser salvo, 28 porque el Seor ejecutar su sentencia sobre la tierra con justicia y prontitud".[23] 29 Y como antes dijo Isaas: 
    "Si el Seor de los ejrcitosno nos hubiera dejado descendencia, 
    como Sodoma habramos venido a ser, 
    y a Gomorra seramos semejantes".[24] 

La justicia que es por fe

30 Qu, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe; 31 mientras Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanz. 32 Por qu? Porque iban tras ella no por fe, sino dependiendo de las obras de la Ley,[25] de modo que tropezaron en la piedra de tropiezo, 33 como est escrito: 
    "He aqu pongo en Sinpiedra de tropiezo y roca de cada; 
    y el que crea en l, no ser defraudado".[26] 
						 NOTAS:

1. 9.1-33 En los caps. 9--11 Pablo aborda el tema de la relacin del pueblo de Israel con el plan divino de salvacin. Interpreta la renuencia de los judos a aceptar el evangelio como parte de este plan a largo plazo y exalta tanto el amor como la soberana de Dios. Estos caps. pueden dividirse en tres secciones (Ro 9.1-33; 10.1-21; 11.1-32), ms una alabanza a Dios, al final (11.33-36). 
2. 9.3 Cf. Ex 32.32. 
3. 9.4 De los cuales son la adopcin: es decir: Los adopt como hijos: Ex 4.22; Os 11.1. 
4. 9.4 La gloria: Ex 24.16-17; 40.34-38. 
5. 9.5 Segn la carne, vino Cristo: Cf. Mt 1.1-16; Lc 3.23-38. 
6. 9.5 Vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos: otra posible traduccin: Vino Cristo Alabado por siempre sea Dios, que est sobre todas las cosas! 
7. 9.6 Ro 2.28-29. 
8. 9.7 Gn 21.12. Aunque Abraham tuvo otros hijos (Ismael y los que se mencionan en Gn 25.1-6), Isaac fue el considerado como hijo legtimo y heredero de la promesa. 
9. 9.8 Segn la promesa: Se establece un contraste entre los descendientes de Abraham: los que son de la lnea de Ismael, hijo de Agar (cf. Gl 4.22-23), y los que son de la lnea de Isaac, cuyo nacimiento solo fue posible por la accin de Dios en cumplimiento de su promesa (Gn 17.19-21). 
10. 9.9 Gn 18.10,14. 
11. 9.10 Cf. Gn 25.21-26. 
12. 9.11-13 Gn 25.23. 
13. 9.11-13 Mal 1.2-3. A Jacob am, mas a Esa aborrec: contraste que indica que Dios prefiri al uno sobre el otro; vase Lc 14.26 n. 
14. 9.15 Ex 33.19. 
15. 9.17 Ex 9.16. 
16. 9.18 Cf. Ex 7.3. 
17. 9.20 Is 29.16; 45.9. 
18. 9.21 Jer 18.4-6. 
19. 9.22 Cf. Ro 3.25-26. 
20. 9.25 Os 2.23; cf. tambin 1 P 2.10. 
21. 9.26 Os 1.10. 
22. 9.27 El remanente: Vase Ro 11.5 n. 
23. 9.27-28 Is 10.22-23. 
24. 9.29 Is 1.9. Sodoma y Gomorra: Gn 19.1-28. 
25. 9.32 En diversos ms. no aparece: de la Ley. 
26. 9.33 Is 28.16, combinado con Is 8.14; (cf. tambin 1 P 2.6-8). En l: es decir, en Cristo, simbolizado por la piedra; tambin puede traducirse en ella. 

Romanos 10

1 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazn, y mi oracin a Dios es por la salvacin de Israel, 2 porque yo soy testigo de que tienen celo por Dios, pero no conforme al verdadero conocimiento. 3 Ignorando la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios,[1] 4 pues el fin de la Ley es Cristo,[2] para justicia a todo aquel que cree. 
5 Moiss escribe as de la justicia que es por la Ley: "El hombre que haga estas cosas vivir por ellas".[3] 6 Pero de la justicia que es por la fe, dice as: "No digas en tu corazn: "Quin subir al cielo?" (esto es, para traer abajo a Cristo); 7 o, "quin descender al abismo?" (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos)". 8 Pero qu dice?: "Cerca de ti est la palabra, en tu boca y en tu corazn".[4] Esta es la palabra de fe que predicamos: 9 Si confiesas con tu boca que Jess es el Seor[5] y crees en tu corazn que Dios lo levant de entre los muertos, sers salvo,[6] 10 porque con el corazn se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvacin. 
11 La Escritura dice: "Todo aquel que en l cree, no ser defraudado",[7] 12 porque no hay diferencia entre judo y griego, pues el mismo que es Seor de todos, es rico para con todos los que lo invocan;[8] 13 ya que todo aquel que invoque el nombre del Seor, ser salvo.[9] 
14 Cmo, pues, invocarn a aquel en el cual no han credo? Y cmo creern en aquel de quien no han odo? Y cmo oirn sin haber quien les predique? 15 Y cmo predicarn si no son enviados? Como est escrito: "Cun hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!"[10] 
16 Pero no todos obedecieron al evangelio, pues Isaas dice: "Seor, quin ha credo a nuestro anuncio?"[11] 17 As que la fe es por el oir, y el oir, por la palabra de Dios.[12] 
18 Pero yo pregunto: Acaso no han odo? Antes, bien, 
    "Por toda la tierra ha salidola voz de ellos 
    y hasta los fines de la tierrasus palabras".[13] 
19 Tambin pregunto: No ha conocido esto Israel? Primeramente Moiss dice: 
    "Yo os provocar a celos con un puebloque no es pueblo; 
    con pueblo insensato os provocar a ira".[14] 
20 E Isaas dice resueltamente: 
    "Fui hallado por los que no me buscaban; 
    me manifest a los que no preguntabanpor m".[15] 
21 Pero acerca de Israel dice: "Todo el da extend mis manos a un pueblo desobediente y rebelde".[16] 
						 NOTAS:

1. 10.3 Ro 9.31-32. 
2. 10.4 El fin de la Ley es Cristo: o La Ley llega a su trmino con Cristo: El sentido ms probable es que Cristo pone trmino al rgimen de la Ley (cf. Ro 7.4-6; Gl 3.24). Algunos traducen: la Ley tiene como finalidad a Cristo. 
3. 10.5 Lv 18.5; cf. tambin Gl 3.12. 
4. 10.6-8 Dt 30.12-14. 
5. 10.9 Frmula primitiva de confesin de fe; vase Jn 20.28 n. 
6. 10.9 Hch 16.31. 
7. 10.11 Is 28.16. 
8. 10.12 Gl 3.28; Col 3.11. 
9. 10.13 Jl 2.32. En la versin griega (LXX) de dicho pasaje, el nombre de Dios se traduce como Seor, nombre que aqu se aplica a Cristo. 
10. 10.15 Is 52.7; Nah 1.15. 
11. 10.16 Is 53.1, citado tambin en Jn 12.38. 
12. 10.17 Dios: otros ms. dicen: Cristo. 
13. 10.18 Los de Israel s han odo el mensaje; Pablo aplica el Sal 19.4 a la voz de quienes anuncian el evangelio. 
14. 10.19 Dt 32.21. El tema se desarrolla ms ampliamente en Ro 11.11-14. 
15. 10.20 Is 65.1; cf. Ro 9.30. 
16. 10.21 Is 65.2. 

Romanos 11


El remanente de Israel 

1 [1] Por tanto, pregunto: Ha desechado Dios a su pueblo? De ninguna manera!, porque tambin soy israelita, descendiente de Abraham, de la tribu de Benjamn.[2] 2 No ha desechado Dios a su pueblo,[3] al cual desde antes conoci. O no sabis lo que dice la Escritura acerca de Elas,[4] de cmo se quej ante Dios contra Israel, diciendo: 3 "Seor, a tus profetas han dado muerte y tus altares han derribado; solo yo he quedado y procuran matarme"?[5] 4 Pero cul fue la divina respuesta? "Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal".[6] 5 As tambin aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.[7] 6 Y si es por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no sera gracia. Y si es por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no sera obra.[8] [9] 
7 Qu, pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos s lo han alcanzado, y los dems fueron endurecidos; 8 como est escrito: "Dios les dio espritu insensible, ojos que no vean y odos que no oigan, hasta el da de hoy".[10] 9 Y David dice: 
    "Sea vuelto su banquete en trampay en red, 
    en tropiezo y justo castigo. 
    10 Sean oscurecidos sus ojos paraque no vean, 
    y agbiales la espalda para siempre".[11] 

La salvacin de los gentiles

11 Pero yo pregunto: Ser que los israelitas, al tropezar, cayeron definitivamente? De ninguna manera! Al contrario, debido a su transgresin vino la salvacin[12] a los gentiles, a fin de provocarlos a celos. 12 Y si su transgresin ha servido para enriquecer al mundo, y su cada, a los gentiles, cunto ms lo ser su plena restauracin? 
13 Hablo a vosotros, gentiles. Por cuanto yo soy apstol a los gentiles, honro mi ministerio, 14 por si en alguna manera pudiera provocar a celos a los de mi sangre y hacer salvos a algunos de ellos, 15 porque si su exclusin es la reconciliacin del mundo, qu ser su admisin, sino vida de entre los muertos?[13] 
16 Si las primicias son santas, tambin lo es la masa restante;[14] y si la raz es santa, tambin lo son las ramas.[15] 17 Si algunas de las ramas fueron desgajadas y t, siendo olivo silvestre,[16] has sido injertado en lugar de ellas y has sido hecho participante de la raz y de la rica savia del olivo, 18 no te jactes contra las ramas; y si te jactas, recuerda que no sustentas t a la raz, sino la raz a ti. 
19 Tal vez dirs: "Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado". 20 Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero t por la fe ests en pie. As que no te jactes, sino teme,[17] 21 porque si Dios no perdon a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonar. 
22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios: la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad, pues de otra manera t tambin sers eliminado. 23 Y aun ellos, si no permanecen en incredulidad, sern injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. 24 Si t fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, cunto ms estos, que son las ramas naturales, sern injertados en su propio olivo?[18] 

La restauracin de Israel

25 No quiero, hermanos, que ignoris este misterio,[19] para que no seis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: el endurecimiento de una parte[20] de Israel durar hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles. 26 Luego todo Israel ser salvo, como est escrito: 
    "Vendr de Sin el Libertador, 
    que apartar de Jacob la impiedad. 
    27 Y este ser mi pacto con ellos, 
    cuando yo quite sus pecados".[21] 
28 As que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la eleccin, son amados por causa de sus padres, 29 porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. 
30 Como tambin vosotros erais, en otro tiempo, desobedientes a Dios, pero ahora habis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, 31 as tambin estos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos tambin alcancen misericordia,[22] 32 pues Dios sujet a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.[23] 

Himno a la sabidura de Dios

33 Profundidad de las riquezas, de lasabidura y del conocimiento de Dios! 
    Cun insondables son sus juicios 
    e inescrutables sus caminos!,[24] 
    34 porque, quin entendila mente del Seor? 
    o quin fue su consejero?[25] 
    35 Quin le dio a l primero,para que le fuera recompensado?, 
    36 porque de l, por l y para l[26] son todas las cosas. 
A l sea la gloria por los siglos. Amn.[27] 
						 NOTAS:

1. 11.1-10 Vase Ro 9.1-33 n. En el cap. 11 se afirma que Dios no ha rechazado a Israel, del cual ha quedado un remanente fiel (vase Ro 11.5 n.), y que los israelitas que no han aceptado el evangelio han sido ocasin de que se ofrezca la salvacin a los gentiles. 
2. 11.1 Flp 3.5. 
3. 11.2 Ex 19.5-6; Dt 4.20. 
4. 11.2 Elas: profeta del tiempo del rey Acab, cuando los israelitas se haban apartado de Dios para seguir a los dioses de Canan (1 R16.29--19.18). 
5. 11.3 1 R 19.10,14. 
6. 11.4 1 R 19.18. Baal: dios cananeo; su nombre significa seor. 
7. 11.5 Ro 9.27. El concepto de remanente o resto, es decir, de la existencia de una minora que permanece fiel a Dios y se salva, es importante en las profecas del AT (cf. Is 1.9; 4.2-6; Miq 5.7-8). 
8. 11.6 Gl 3.18. 
9. 11.6 En diversos ms. no aparece: Y si es por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no sera obra. 
10. 11.8 Dt 29.4; Is 29.10. 
11. 11.9-10 Sal 69.22-23. 
12. 11.11 Cf. Hch 13.46; 28.24-29. 
13. 11.15 Se repite, ms desarrollada, la idea esbozada en el v. 12. 
14. 11.16 Alusin a Nm 15.17-21 y a la ofrenda del pan que se hornea de la primera masa. 
15. 11.16 Las imgenes de las primicias y de la raz se refieren aqu, probablemente, a los patriarcas de Israel, gracias a los cuales todo el pueblo es elegido (cf. v. 28). 
16. 11.17-24 El olivo es, en el AT, smbolo de Israel (Jer 11.16). Aqu el olivo cultivado, al cual se le desgajan algunas ramas para injertar otras en su lugar, representa a la nacin de Israel; el olivo silvestre, a los gentiles que aceptan el evangelio. (El mismo tema se presenta, utilizando otras figuras, en Ef 2.11-22.) 
17. 11.19-20 Los creyentes gentiles no tienen motivo para gloriarse, ya que su salvacin es nicamente por fe y no por mrito propio. 
18. 11.24 El injertar ramas de un olivo silvestre en el tronco de un buen olivo no era la prctica normal; es lgico, pues, esperar que Israel, representado por las ramas naturales, sea restaurado o injertado de nuevo en su propio olivo. 
19. 11.25 Este misterio: (gr. mysterion), algo antes oculto pero ahora revelado. Vase Concordancia temtica. 
20. 11.25 Una parte: Se refiere al hecho de que solo una parte de Israel se ha endurecido (cf. v. 5). 
21. 11.26-27 Is 59.20-21; cf. Is 27.9; Jer 31.33-34. 
22. 11.30-31 Vosotros... ellos: es decir, los gentiles y los judos respectivamente. 
23. 11.32 Gl 3.22. 
24. 11.33 Is 55.8-9; cf. Job 5.9. 
25. 11.34 Is 40.13, citado tambin en 1 Co 2.16; cf. Jer 23.18. 
26. 11.36 1 Co 8.6; Ef 4.6; Col 1.16; Heb 2.10. 
27. 11.33-36 Pablo pone de relieve que en la historia de la salvacin se revela la absoluta autonoma y supremaca de la iniciativa de Dios, que el ser humano debe reconocer con admiracin. 

Romanos 12


2. PARTE EXHORTATORIA: CONDUCTA CRISTIANA (12.1--15.13) 



La nueva vida

1 [1] Por lo tanto,[2] hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentis vuestros cuerpos[3] como sacrificio vivo,[4] santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto.[5] 2 No os conformis a este mundo,[6] sino transformaos por medio de la renovacin de vuestro entendimiento, para que comprobis cul es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.[7] 
3 Digo, pues, por la gracia que me es dada,[8] a cada cual que est entre vosotros, que no tenga ms alto concepto de s que el que debe tener, sino que piense de s con cordura, conforme a la medida de fe que Dios reparti a cada uno. 4 De la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma funcin, 5 as nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.[9] 
6 Tenemos, pues, diferentes dones, segn la gracia que nos es dada: el que tiene el don de profeca,[10] selo conforme a la medida de la fe; 7 el de servicio, en servir; el que ensea, en la enseanza; 8 el que exhorta, en la exhortacin; el que reparte, con generosidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegra.[11] 

Deberes de la vida cristiana

9 El amor sea sin fingimiento.[12] Aborreced lo malo y seguid lo bueno.[13] 10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefirindoos los unos a los otros.[14] 11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espritu,[15] sirviendo al Seor; 12 gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulacin, constantes en la oracin.[16] 13 Compartid las necesidades de los santos y practicad la hospitalidad.[17] 14 Bendecid a los que os persiguen;[18] bendecid y no maldigis. 15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.[19] 16 Unnimes entre vosotros;[20] no seis altivos, sino asociaos con los humildes.[21] No seis sabios en vuestra propia opinin.[22] 
17 No paguis a nadie mal por mal;[23] procurad lo bueno delante de todos los hombres.[24] 18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.[25] 19 No os venguis vosotros mismos,[26] amados mos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito est: "Ma es la venganza, yo pagar, dice el Seor".[27] 20 As que, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber, pues haciendo esto, hars que le arda la cara de verguenza.[28] 
21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. 
						 NOTAS:

1. 12.1--15.13 En 12.1--15.13 Pablo da a los cristianos de Roma una serie de instrucciones sobre la conducta que deben observar en diversas circunstancias. 
2. 12.1 Por lo tanto: Para Pablo, los deberes morales del cristiano se siguen de lo expuesto en los caps. anteriores. 
3. 12.1 Presentis vuestros cuerpos: es decir, la totalidad del ser. Otra posible traduccin: Os presentis. 
4. 12.1 Sacrificio vivo u ofrenda viva: en contraste con las ofrendas de animales sacrificados en el culto judo. Cf. tambin Ro 6.19. 
5. 12.1 Verdadero: Tambin puede traducirse por espiritual o racional. 
6. 12.2 Ef 4.23. Este mundo: o El tiempo presente: Vase Ro 13.11-14 n. 
7. 12.2 Ef 5.10,17. La buena voluntad de Dios, agradable y perfecta: otra posible traduccin: la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que es grato y lo que es perfecto. 
8. 12.3 Ro 1.5. 
9. 12.4-5 1 Co 12.12-31. El cuerpo humano como figura de una entidad social era imagen comn en los autores de la poca. En otros pasajes, como Ef 1.22-23; 4.15; Col 1.18, esta imagen se refiere a la iglesia, el cuerpo del cual Cristo es la cabeza. 
10. 12.6 El de profeca: Vase 1 Co 14.1 n. 
11. 12.6-8 1 Co 12.4-11; 1 P 4.10-11. 
12. 12.9 1 Ti 1.5; 1 P 1.22. 
13. 12.9 Am 5.15. 
14. 12.10 Flp 2.3. 
15. 12.11 Fervientes en espritu: otra posible traduccin: con corazn ferviente. 
16. 12.12 Ef 6.18; Flp 4.4-6. 
17. 12.13 Heb 13.2; 1 P 4.9. La hospitalidad, considerada en todo el mundo antiguo como un deber sagrado, lleg a ser especialmente importante como vnculo entre los cristianos, tanto por la proteccin que ofreca al viajero como por las oportunidades de compaerismo y estmulo mutuo. 
18. 12.14 Mt 5.44; Lc 6.28. 
19. 12.15 1 Co 12.26. 
20. 12.16 Flp 2.2. 
21. 12.16 Sino asociaos con los humildes: Tambin puede traducirse sino estad dispuestos a realizar trabajos humildes. 
22. 12.16 Pr 3.7; cf. Ro 11.25. 
23. 12.17 Mt 5.38-44; Lc 6.27-30; 1 Ts 5.15; 1 P 3.9. 
24. 12.17 2 Co 8.21. 
25. 12.18 Mt 5.9; Mc 9.50; Heb 12.14. 
26. 12.19 Lv 19.18; Mt 5.39. 
27. 12.19 Dt 32.35; cf. tambin Heb 10.30. 
28. 12.20 Pr 25.21-22. Hars que le arda la cara de verguenza: lit. ascuas de fuego amontonars sobre su cabeza. 

Romanos 13

1 Somtase toda persona a las autoridades superiores, porque no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.[1] 2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenacin para s mismos. 3 Los magistrados no estn para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno y sers alabado por ella, 4 porque est al servicio de Dios para tu bien.[2] Pero si haces lo malo, teme, porque no en vano lleva la espada,[3] pues est al servicio de Dios para hacer justicia y para castigar al que hace lo malo. 5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razn del castigo, sino tambin por causa de la conciencia, 6 pues por esto pagis tambin los tributos, porque las autoridades estn al servicio de Dios, dedicadas continuamente a este oficio. 7 Pagad a todos lo que debis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.[4] 
8 No debis a nadie nada, sino el amaros unos a otros, pues el que ama al prjimo ha cumplido la Ley,[5] 9 porque: "No adulterars, no matars, no hurtars, no dirs falso testimonio,[6] no codiciars",[7] y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: "Amars a tu prjimo como a ti mismo".[8] 10 El amor no hace mal al prjimo; as que el cumplimiento de la Ley es el amor. 
11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueo, porque ahora est ms cerca de nosotros nuestra salvacin que cuando cremos. 12 La noche est avanzada y se acerca el da.[9] Desechemos,[10] pues, las obras de las tinieblas y vistmonos las armas de la luz.[11] [12] 13 Andemos como de da, honestamente; no en glotoneras y borracheras, no en lujurias y libertinaje, no en contiendas y envidia.[13] 14 Al contrario, vestos del Seor Jesucristo[14] y no satisfagis los deseos de la carne. 
						 NOTAS:

1. 13.1 Tit 3.1; 1 P 2.13-17; cf. tambin Pr 8.15. Pablo se refiere aqu a la obediencia a las autoridades civiles. 
2. 13.4 Para tu bien: o para ayudarte a hacer el bien. 
3. 13.4 Lleva la espada: es decir, tiene poder de castigar. 
4. 13.7 Cf. Mt 22.21 y paralelos. 
5. 13.8 Gl 5.14; Stg 2.8. 
6. 13.9 En diversos ms. no aparece: no dirs falso testimonio. 
7. 13.9 Ex 20.13-17; Dt 5.17-21; cf. Mt 19.18 y paralelos. 
8. 13.9 Lv 19.18; Mt 22.37-40 y paralelos; Gl 5.14. 
9. 13.11-14 1 Ts 5.4-8. La exhortacin, aqu y en los caps. 12--13 en general, se relaciona con el esperado fin de la presente era (Ro 12.2) y la llegada del nuevo da, o sea, el regreso de Cristo. 
10. 13.12 Desechemos: o Dejemos de hacer; la imagen de despojarse de lo viejo y revestirse de lo nuevo es frecuente (Ef 4.22-25; Col 3.8-12). 
11. 13.12 Tinieblas... luz: Ef 5.8-11. 
12. 13.12 La imagen literaria de la armadura del soldado se desarrolla en Ef 6.10-17. 
13. 13.13 Lc 21.34; Ef 5.18; 1 P 4.3. 
14. 13.14 Gl 3.27. 

Romanos 14


Los dbiles en la fe 

1 [1] Recibid al dbil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.[2] 2 Uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es dbil, solo come legumbres.[3] 3 El que come de todo no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha recibido.[4] 4 T quin eres, que juzgas al criado ajeno?[5] Para su propio Seor est en pie, o cae; pero estar firme, porque poderoso es el Seor para hacerlo estar firme. 
5 Uno hace diferencia entre da y da, mientras que otro juzga iguales[6] todos los das. Cada uno est plenamente convencido de lo que piensa. 6 El que distingue un da de otro, lo hace para el Seor; y el que no distingue el da, para el Seor no lo hace.[7] El que come, para el Seor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Seor no come, y tambin da gracias a Dios.[8] 
7 Ninguno de nosotros vive para s y ninguno muere para s.[9] 8 Si vivimos, para el Seor vivimos; y si morimos, para el Seor morimos. As pues, sea que vivamos o que muramos, del Seor somos. 9 Cristo para esto muri, resucit y volvi a vivir: para ser Seor as de los muertos como de los que viven. 
10 T, pues por qu juzgas a tu hermano? O t tambin, por qu menosprecias a tu hermano?, porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo,[10] [11] 11 pues escrito est: 
    "Vivo yo, dice el Seor, que ante mse doblar toda rodilla, 
    y toda lengua confesar a Dios".[12] 
12 De manera que cada uno de nosotros dar a Dios cuenta de s. 
13 As que, ya no nos juzguemos ms los unos a los otros,[13] sino ms bien decidid no poner tropiezo u ocasin de caer al hermano. 14 Yo s, y confo en el Seor Jess, que nada es impuro en s mismo;[14] pero para el que piensa que algo es impuro, para l lo es.[15] 15 Pero si por causa de la comida tu hermano es entristecido, ya no andas conforme al amor. No hagas que por causa de tu comida se pierda aquel por quien Cristo muri.[16] 16 No deis, pues, lugar a que se hable mal de vuestro bien,[17] 17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espritu Santo.[18] 18 El que de esta manera sirve a Cristo, agrada a Dios y es aprobado por los hombres. 
19 Por lo tanto, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificacin. 20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero lo malo es comer algo que haga tropezar a otros.[19] 21 Mejor es no comer carne ni beber vino[20] ni hacer nada que ofenda, debilite o haga tropezar a tu hermano. 22 Tienes t fe? Tenla para ti mismo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a s mismo en lo que aprueba.[21] 23 Pero el que duda sobre lo que come, se condena a s mismo, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado. 
						 NOTAS:

1. 14.1-23 En este cap. se tratan problemas que surgan entre los varios grupos de la comunidad cristiana, causados por la diversidad de origen y de cultura. Los problemas tenan que ver con la legitimidad de comer ciertos alimentos y con la observancia de ciertos das de especial valor religioso. 
2. 14.1 Ro 15.7. 
3. 14.2 No est claro por qu motivos algunos comen solamente legumbres. No parece tratarse del problema discutido en 1 Co 8; sin embargo, las normas de conducta son las mismas. 
4. 14.3 Pablo inculca ante todo el respeto a la conciencia del hermano, quien para su salvacin depende de la gracia de Dios. 
5. 14.4 Mt 7.1; Ro 2.1; Stg 4.11-12. 
6. 14.5-6 Col 2.16. La libertad de criterio, con tal de que todo se haga para el Seor (para honrarlo), se aplica tanto a comidas como a la observancia de los sbados y otras festividades. 
7. 14.6 En diversos ms. no aparece: y el que no distingue el da, para el Seor no lo hace. 
8. 14.6 1 Co 10.31; 1 Ti 4.4. 
9. 14.7 Cf. 2 Co 5.15. 
10. 14.10 Cristo: otros ms. dicen: Dios. 
11. 14.10 2 Co 5.10. 
12. 14.11 Is 45.23; cf. Flp 2.10-11. 
13. 14.13 Mt 7.1; Lc 6.37. 
14. 14.14 Mc 7.14-19; Hch 10.15. 
15. 14.14 Tit 1.15. 
16. 14.15 1 Co 8.9-13; 10.23-24. 
17. 14.16 Vuestro bien: puede ser la libertad cristiana o, segn otros, la salvacin ofrecida por medio de Cristo. 
18. 14.17 1 Co 8.8; Gl 5.22. 
19. 14.20 Comer algo que haga tropezar a otros: Lit. Comer con tropiezo. Otra posible traduccin: comer algo que le haga perder su fe. 
20. 14.21 No comer... ni beber: La forma griega del verbo sugiere una abstinencia observada en determinadas ocasiones, por consideracin al hermano, ms que por regla general. 
21. 14.22 Gl 5.13; 1 Jn 3.21. No se condena a s mismo: es decir, tiene un criterio maduro al respecto. 

Romanos 15

1 Los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los dbiles y no agradarnos a nosotros mismos. 2 Cada uno de nosotros agrade a su prjimo en lo que es bueno, para edificacin,[1] 3 porque ni aun Cristo se agrad a s mismo; antes bien, como est escrito: "Los vituperios de los que te vituperaban cayeron sobre m".[2] 4 Las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseanza[3] se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolacin de las Escrituras, tengamos esperanza. 5 Y el Dios de la paciencia y de la consolacin os d entre vosotros un mismo sentir segn Cristo Jess, 6 para que unnimes, a una voz, glorifiquis al Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo. 

El evangelio a los gentiles 

7 [4] Por tanto, recibos los unos a los otros, como tambin Cristo nos recibi, para gloria de Dios. 8 Os digo que Cristo Jess vino a ser siervo de la circuncisin para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, 9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como est escrito: 
    "Por tanto, yo te confesarentre los gentiles 
    y cantar a tu nombre".[5] 
10 Y otra vez dice: 
    "Alegraos, gentiles, con su pueblo".[6] 
11 Y otra vez: 
    "Alabad al Seor todos los gentiles 
    y exaltadlo todos los pueblos".[7] 
12 Y otra vez dice Isaas: 
    "Estar la raz de Isa 
    y el que se levantar para gobernara las naciones, 
    las cuales esperarn en l".[8] 
13 Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en la fe, para que abundis en esperanza por el poder del Espritu Santo. 

EPLOGO (15.14--16.27)



Ministerio de Pablo 

14 [9] Estoy seguro de vosotros, hermanos mos, de que vosotros mismos estis llenos de bondad y rebosantes de todo conocimiento, de tal manera que podis aconsejaros unos a otros. 15 Pero os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada 16 para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean como ofrenda agradable, santificada por el Espritu Santo.[10] 
17 Tengo, pues, de qu gloriarme en Cristo Jess en lo que a Dios se refiere, 18 porque no osara hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de m, para conducir a los gentiles a la obediencia. Y lo he hecho de palabra y de obra, 19 con potencia de seales y prodigios, en el poder del Espritu de Dios;[11] de manera que desde Jerusaln y por los alrededores hasta Ilrico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.[12] 20 Y de esta manera me esforc en predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiera sido anunciado, para no edificar sobre fundamento ajeno,[13] 21 sino, como est escrito: 
    "Aquellos a quienes nunca les fueanunciado acerca de l, vern; 
    y los que nunca han odo de l,entendern".[14] 

Pablo se propone ir a Roma

22 Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros.[15] 23 Pero ahora, no teniendo ms campo en estas regiones, y deseando desde hace muchos aos ir a vosotros, 24 cuando vaya a Espaa, ir a vosotros, pues espero veros al pasar y ser encaminado hacia all por vosotros una vez que haya disfrutado de vuestra compaa. 25 Pero ahora voy a Jerusaln[16] para ministrar a los santos,[17] 26 porque Macedonia y Acaya[18] tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que estn en Jerusaln.[19] 27 Les pareci bueno hacerla, ya que son deudores a ellos, porque si los gentiles han sido hechos partcipes de sus bienes espirituales, deben tambin ellos ayudarlos con bienes materiales.[20] 28 As que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado esta ofrenda,[21] pasar entre vosotros rumbo a Espaa. 29 Y s que cuando vaya a vosotros, llegar con abundancia de la bendicin del evangelio de Cristo.[22] [23] 
30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Seor Jesucristo y por el amor del Espritu, que me ayudis orando por m a Dios, 31 para que sea librado de los rebeldes que estn en Judea y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusaln sea bien recibida;[24] 32 para que, si es la voluntad de Dios, llegue con gozo a vosotros y pueda descansar entre vosotros.[25] 
33 Que el Dios de paz sea con todos vosotros. Amn. 
						 NOTAS:

1. 15.2 1 Co 10.24,33. 
2. 15.3 Sal 69.9. 
3. 15.4 1 Co 10.11. 
4. 15.7-13 Con base en la situacin tratada en el cap. 14, Pablo pasa ahora a consideraciones y normas ms generales. Estas se aplican tambin a otros casos, cuando hay en la comunidad personas que necesitan de la ayuda particular de sus hermanos. 
5. 15.9 2 S 22.50; Sal 18.49. 
6. 15.10 Dt 32.43. 
7. 15.11 Sal 117.1. 
8. 15.12 Is 11.10. Vase todo el pasaje de Is 11.1-10. 
9. 15.14-21 Pablo trata ahora de temas ms personales, relacionados con su actividad misionera. 
10. 15.16 Ro 11.13; Gl 2.8. Pablo habla, con expresiones tomadas del culto sacerdotal, de presentar a los creyentes gentiles como ofrenda agradable delante de Dios (cf. Ro 12.1). 
11. 15.19 Hch 15.12; 1 Co 2.4. 
12. 15.19 De varios viajes misioneros de Pablo se habla en Hch 13--20. Ilrico: provincia romana al noroeste de Macedonia; su parte sur era Dalmacia (2 Ti 4.10). Aqu aparece como el lmite occidental de su labor misionera hasta ese momento. 
13. 15.20 2 Co 10.15-16. 
14. 15.21 Is 52.15. 
15. 15.22 Ro 1.13. 
16. 15.25-29 El viaje de Pablo a Jerusaln y su traslado despus a Roma como preso se relatan en Hch 21--28, pero el NT no nos dice si su deseo de ir a Espaa lleg a cumplirse. 
17. 15.25 Los santos: es decir, los creyentes. Vase Ro 1.6-7 n. 
18. 15.26 Macedonia y Acaya: provincias que integraban el norte y el sur de Grecia respectivamente. 
19. 15.25-26 1 Co 16.1-4; 2 Co 8--9. 
20. 15.27 1 Co 9.11. 
21. 15.28 Y les haya entregado esta ofrenda: lit. y les haya sellado este fruto; se trata de la entrega oficial de la ofrenda fraternal, en forma ntegra. 
22. 15.29 En diversos ms. no aparece: del evangelio. 
23. 15.29 Ro 1.11-12. 
24. 15.30-31 2 Co 1.11. Al llegar a Jerusaln, Pablo se enfrentara a la oposicin de los judos incrdulos (Hch 21--23); adems, le preocupaba que la ofrenda para los cristianos pobres de all (v. 25-28) fuera bien recibida. 
25. 15.32 La epstola termina con la misma nota expresada en Ro 1.12. 

Romanos 16


Saludos personales

1 Os recomiendo, adems, a nuestra hermana[1] Febe, diaconisa[2] de la iglesia en Cencrea.[3] 2 Recibidla en el Seor, como es digno de los santos, y ayudadla en cualquier cosa en que necesite de vosotros, porque ella ha ayudado a muchos y a m mismo. 
3 Saludad a Priscila y a Aquila,[4] mis colaboradores en Cristo Jess, 4 que expusieron su vida por m, a los cuales no solo yo doy las gracias, sino tambin todas las iglesias de los gentiles. 5 Saludad tambin a la iglesia que se rene en su casa.[5] Saludad a Epeneto,[6] amado mo, que es el primer fruto de Acaya para Cristo. 6 Saludad a Mara, la cual ha trabajado mucho entre vosotros. 7 Saludad a Andrnico y a Junias,[7] mis parientes[8] y compaeros de prisiones.[9] Ellos son muy estimados entre los apstoles, y adems creyeron en Cristo antes que yo. 8 Saludad a Amplias, amado mo en el Seor. 9 Saludad a Urbano, nuestro colaborador en Cristo Jess, y a Estaquis, amado mo. 10 Saludad a Apeles, aprobado en Cristo. Saludad a los de la familia de Aristbulo. 11 Saludad a Herodin, mi pariente. Saludad a los de la familia de Narciso, los cuales estn en el Seor. 12 Saludad a Trifena y a Trifosa, que trabajan arduamente en el Seor. Saludad a la amada Prsida, que tanto ha trabajado en el Seor. 13 Saludad a Rufo, escogido en el Seor, y a su madre, que lo es tambin ma. 14 Saludad a Asncrito, a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a Hermes y a los hermanos que estn con ellos. 15 Saludad a Fillogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que estn con ellos. 
16 Saludaos los unos a los otros con beso santo.[10] Os saludan todas las iglesias de Cristo. 
17 Pero os ruego, hermanos, que os fijis en los que causan divisiones y ponen tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habis aprendido. Apartaos de ellos,[11] 18 porque tales personas no sirven a nuestro Seor Jesucristo, sino a sus propios vientres,[12] y con suaves palabras y halagos engaan los corazones de los ingenuos. 19 Vuestra obediencia[13] ha venido a ser notoria a todos, y por eso me gozo de vosotros. Pero quiero que seis sabios para el bien e ingenuos para el mal.[14] 20 Y el Dios de paz aplastar muy pronto a Satans bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con vosotros.[15] 
21 Os saludan[16] Timoteo[17] mi colaborador, y mis parientes[18] Lucio, Jasn y Sospater.[19] 
22 Yo Tercio,[20] que escrib la epstola, os saludo en el Seor. 
23 Os saluda Gayo,[21] que me hospeda a m y a toda la iglesia. Os saluda Erasto,[22] tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto. 
24 La gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con todos vosotros. Amn.[23] 

Doxologa final 

25 [24] Y al que puede fortaleceros segn mi evangelio y la predicacin de Jesucristo, segn la revelacin del misterio que se ha mantenido oculto[25] desde tiempos eternos, 26 pero se ha manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas,[26] segn el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para que obedezcan a la fe,[27] 27 al nico y sabio[28] Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amn. 
						 NOTAS:

1. 16.1 Hermana: en el sentido de cristiana. 
2. 16.1 Diaconisa: el trmino lleg a designar un cargo especfico en la iglesia, aunque en tiempos de Pablo probablemente se usaba en un sentido ms general. 
3. 16.1-2 Posiblemente, Pablo envi la epstola desde Corinto por conducto de Febe, cristiana de la iglesia de Cencrea, puerto cercano a Corinto. 
4. 16.3 Priscila (Hch 18.2 nota c) y Aquila haban ido de Roma a Corinto, donde Pablo los conoci; posteriormente lo acompaaron a feso (Hch 18.18-19,26; 1 Co 16.19). Ahora aparecen nuevamente en Roma. 
5. 16.5 Durante los dos o tres primeros siglos, los cristianos se reunan en casas particulares (cf. Flm 2); parece ser que Priscila y Aquila tenan en Roma una casa que prestaban para tal fin, como antes lo haban hecho en feso. 
6. 16.5-15 Con la excepcin de Priscila y Aquila, no hay en el NT otra mencin de las dems personas nombradas en los v. 5-15. 
7. 16.7 Andrnico y Junias (o posiblemente Junia; si el segundo nombre es de mujer, puede tratarse de un matrimonio o de hermano y hermana): llamados apstoles, en el sentido amplio de la palabra, que se aplicaba a varios personajes de la primera generacin de cristianos. 
8. 16.7 Parientes: usado aqu y en 16.11,21 en el sentido de hermanos de raza o paisanos (cf. Ro 9.3). 
9. 16.7 Compaeros de prisiones: Pablo ya haba sido encarcelado en ms de una ocasin (Hch 16.23; 2 Co 11.23). 
10. 16.16 El beso en la mejilla era un saludo ceremonial de uso muy antiguo (cf. 1 S 10.1; Hch 20.37). El beso santo o beso de la paz era habitual entre los cristianos (1 Co 16.20; 1 P 5.14). 
11. 16.17 2 Ts 3.6,14-15; Tit 3.10. 
12. 16.18 Flp 3.19. 
13. 16.19 Cf. Ro 1.8. 
14. 16.19 Cf. 1 Co 14.20. 
15. 16.20 Cf. 1 Co 15.25-28. 
16. 16.21 En los v. 21-23 se incluyen saludos enviados por personas que se encontraban con Pablo en Corinto. 
17. 16.21 Timoteo: compaero de Pablo. Vanse Hch 16.1 nota b e Introduccin a 1 Ti. 
18. 16.21 Mis parientes: Vase Ro 16.7 nota h. 
19. 16.21 Sospater: posiblemente el Spater de Hch 20.4. 
20. 16.22 Tercio, a quien Pablo ha dictado la epstola, intercala su propio saludo. Pablo dictaba sus cartas, pero nicamente en este caso tenemos el nombre de quien le sirvi de secretario. 
21. 16.23 Gayo: probablemente el de 1 Co 1.14 (cf. Hch 19.29); prestaba su casa para las reuniones de la iglesia o daba alojamiento a los cristianos que estaban de viaje. 
22. 16.23 Posiblemente es el mismo Erasto que se menciona en la inscripcin de una piedra hallada en las ruinas de Corinto, en la cual se dice que era el encargado de las obras pblicas de la ciudad. Cf. Hch 19.22; 2 Ti 4.20. 
23. 16.24 El v. 24 no aparece en diversos ms. 
24. 16.25-27 En esta alabanza final a Dios, se alude brevemente a los temas principales de la epstola. Cf. Ro 11.33-36, y tambin Ef 3.20-21; Jud 24-25. 
25. 16.25 Del misterio... oculto: 1 Co 2.7; Ef 1.9; 3.4-9; Col 1.26-27; Ap 10.7. Vase Misterio en la Concordancia temtica. 
26. 16.26 Se ha manifestado... profetas: Vase Hch 3.18 n. 
27. 16.26 Para que obedezcan a la fe: es decir, para que crean y obedezcan; (vase Ro 1.5 n.). 
28. 16.27 1 Ti 1.17; Jud 25. 

1 Corintios 1


PRLOGO (1.1-9)



Salutacin 

1 [1] Pablo, llamado a ser apstol[2] de Jesucristo por la voluntad de Dios,[3] y el hermano Sstenes, 2 a la iglesia de Dios que est en Corinto,[4] a los santificados en Cristo Jess, llamados a ser santos[5] con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Seor Jesucristo, Seor de ellos y nuestro.[6] 3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo. 

Accin de gracias por dones espirituales 

4 [7] Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jess,[8] 5 pues por medio de l habis sido enriquecidos en todo, en toda palabra y en todo conocimiento, 6 en la medida en que el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado entre vosotros, 7 de tal manera que nada os falta en ningn don mientras esperis la manifestacin de nuestro Seor Jesucristo;[9] 8 el cual tambin os mantendr firmes hasta el fin, para que seis irreprensibles en el da de nuestro Seor Jesucristo.[10] 9 Fiel es Dios,[11] por el cual fuisteis llamados a la comunin con su Hijo Jesucristo,[12] nuestro Seor. 

1. DIVISIONES EN LA IGLESIA (1.10--4.21) 

10 [13] 

Est dividido Cristo?
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Seor Jesucristo, que hablis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estis perfectamente unidos en una misma mente y un mismo parecer,[14] 11 porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos mos, por los de Clo,[15] que hay entre vosotros contiendas. 12 Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: "Yo soy de Pablo", "Yo, de Apolos",[16] "Yo, de Cefas"[17] o "Yo, de Cristo".[18] 13 Acaso est dividido Cristo? Fue crucificado Pablo por vosotros? O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? 
14 Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo[19] y a Gayo,[20] 15 para que ninguno diga que fue bautizado en mi nombre. 16 Tambin bautic a la familia de Estfanas,[21] pero de los dems no recuerdo si he bautizado a algn otro. 17 No me envi Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabidura[22] de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.[23] 

Cristo, poder y sabidura de Dios

18 La palabra de la cruz es locura a los que se pierden;[24] pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios,[25] 19 pues est escrito: 
    "Destruir la sabidura de los sabios 
    y frustrar la inteligenciade los inteligentes".[26] 
20 Dnde est el sabio?[27] Dnde est el escriba? Dnde est el que discute asuntos de este mundo? Acaso no ha enloquecido Dios la sabidura del mundo?[28] 21 Puesto que el mundo, mediante su sabidura, no reconoci a Dios a travs de las obras que manifiestan su sabidura,[29] agrad a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicacin.[30] 
22 Los judos piden seales[31] y los griegos buscan sabidura,[32] 23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura.[33] 
24 En cambio para los llamados, tanto judos como griegos, Cristo es poder y sabidura de Dios,[34] 25 porque lo insensato de Dios es ms sabio que los hombres, y lo dbil de Dios es ms fuerte que los hombres. 
26 Considerad, pues, hermanos, vuestra vocacin y ved que no hay muchos sabios segn la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;[35] 27 sino que lo necio del mundo escogi Dios para avergonzar a los sabios; y lo dbil del mundo escogi Dios para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado[36] escogi Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.[37] 30 Pero por l estis vosotros en Cristo Jess,[38] el cual nos ha sido hecho por Dios sabidura, justificacin,[39] santificacin y redencin,[40] 31 para que, como est escrito: "El que se glora, glorese en el Seor".[41] 
						 NOTAS:

1. 1.1-3 Respecto de la manera de empezar la epstola, vanse Ro 1.1-7 n. e Introduccin a las epstolas. 
2. 1.1-2 Apstol: Vase Gl 1.1 n. 
3. 1.1-2 Por la voluntad de Dios: 2 Co 1.1; Gl 1.1. 
4. 1.1-2 Corinto: Hch 18.1; vase Introduccin. 
5. 1.1-2 Llamados a ser santos: Vase Ro 1.6-7 n., y cf. 1 Co 6.11. 
6. 1.3 Cf. Ro 1.7. 
7. 1.4-9 Al saludo sigue, como de costumbre en las cartas de la poca, una seccin de accin de gracias (vase Ro 1.8-15 n.). 
8. 1.4 En Cristo Jess: es decir, por medio de Cristo Jess: Vase Ro 6.11 nota m. 
9. 1.7 Cf. 1 Co 15.23; Flp 3.20; 2 Ts 1.7. 
10. 1.8 Flp 1.6; 1 Ts 3.13; 5.23. En el da de nuestro Seor Jesucristo: es decir, cuando el Seor Jesucristo regrese; vase Da del Seor en la Concordancia temtica. 
11. 1.9 Cf. Dt 7.9; 1 Ts 5.24. 
12. 1.9 A la comunin con su Hijo Jesucristo: Vase Ro 6.11 nota m. 
13. 1.10--4.21 En la primera parte de la epstola, Pablo se refiere a diversas situaciones irregulares de la iglesia, de las que ha tenido noticia por personas que lo han visitado. En ella se refiere a la formacin de partidos alrededor de determinadas personas, lo que crea divisiones. Esto le ofrece oportunidad de instruir a los fieles sobre la unidad cristiana (1.10-17), sobre la verdadera sabidura (1.18--3.4), sobre ser apstol (3.5--4.5) y sobre el orgullo (4.6-21). 
14. 1.10 Ro 12.16; Flp 2.2. 
15. 1.11 Clo: mencionada solamente aqu. Los de Clo, es decir, familiares o esclavos de la mujer as llamada. 
16. 1.12 Apolos: cristiano destacado, procedente de Alejandra, que haba predicado en Corinto (Hch 18.24--19.1). 
17. 1.12 Cefas: forma aramea del nombre Pedro (vase Mt 16.18 nota m), usada por Pablo en 1 Co y en Gl. 
18. 1.12 1 Co 3.4. 
19. 1.14 Crispo: Hch 18.8. 
20. 1.14 Gayo: Ro 16.23. 
21. 1.16 1 Co 16.15. 
22. 1.17 La Biblia alaba con frecuencia la verdadera sabidura (vase Stg 3.13-18 n.). Aqu Pablo se refiere a la sabidura del mundo. Cf. 1.19-21. 
23. 1.17 Pensamiento que se desarrolla en 1 Co 2.1-5. 
24. 1.18 Locura a los que se pierden: 1 Co 1.23 n.; cf. 2 Co 4.3. 
25. 1.18 Ro 1.16. 
26. 1.19 Is 29.14. 
27. 1.20 Is 19.12. 
28. 1.20 Is 44.25. 
29. 1.21 El mundo no us los conocimientos que tuvo (cf. Ro 1.19-20) para reconocer la verdadera sabidura de Dios, mostrada en la muerte de Jesucristo (v. 24). 
30. 1.20-21 Mt 11.25; Lc 10.21. 
31. 1.22 Piden seales: es decir, quieren ver seales espectaculares o milagrosas. Cf. Mt 12.38-39; 16.1-4; Jn 4.48. 
32. 1.22 Buscan sabidura: Los griegos eran famosos por sus escuelas filosficas. "Filosofa" quiere decir amor a la sabidura. Cf. Hch 17.18-32. 
33. 1.23 Los judos esperaban un mesas glorioso, no un Cristo crucificado como un criminal; adems, para ellos la crucifixin significaba maldicin (Dt 21.22-23; cf. Gl 3.13). Y a los gentiles o no judos les pareca una locura la idea de que la muerte de un hombre en la cruz condujera a la salvacin. 
34. 1.23-24 Ro 1.16. Respecto a Cristo como sabidura de Dios, vase Jn 1.1 n.; cf. Col 2.3. 
35. 1.26 Mt 11.25; Stg 2.5. 
36. 1.28 Lo menospreciado: o sin importancia; lit. sin nacimiento, por oposicin a los nacidos de familias nobles del v. 26. Lo que no es: lit. las cosas que no son (o que no existen); los cristianos de Corinto pertenecan en su mayora a las clases humildes. 
37. 1.29 Ro 3.27; Ef 2.9. 
38. 1.30 Estis vosotros en Cristo Jess: lit. os ha hecho estar (o existir) en Cristo Jess, en contraste con lo que no es (1.28 n.). 
39. 1.30 Justificacin: 2 Co 5.21; cf. Jer 23.5-6; 33.14-16. 
40. 1.30 Redencin: o nuestra liberacin: Vase Ro 3.24 nota s. 
41. 1.31 Jer 9.23-24; cf. 2 Co 10.17. 

1 Corintios 2


Proclamando a Cristo crucificado

1 As que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios,[1] no fui con excelencia de palabras o de sabidura, 2 pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado.[2] 3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;[3] 4 y ni mi palabra ni mi predicacin fueron con palabras persuasivas de humana sabidura, sino con demostracin del Espritu y de poder,[4] 5 para que vuestra fe no est fundada en la sabidura de los hombres, sino en el poder de Dios. 

La revelacin por el Espritu de Dios

6 Sin embargo, hablamos sabidura entre los que han alcanzado madurez en la fe; no la sabidura de este mundo ni de los poderosos de este mundo,[5] que perecen. 7 Pero hablamos sabidura de Dios en misterio, la sabidura oculta que Dios predestin antes de los siglos para nuestra gloria,[6] 8 la cual ninguno de los poderosos de este mundo conoci, porque si la hubieran conocido, nunca habran crucificado al Seor de la gloria.[7] 9 Antes bien, como est escrito: 
    "Cosas que ojo no vio ni odo oy 
    ni han subido al corazn del hombre, 
    son las que Dios ha preparadopara los que lo aman".[8] 
10 Pero Dios nos las revel a nosotros por el Espritu, porque el Espritu todo lo escudria, aun lo profundo de Dios, 11 porque quin de entre los hombres conoce las cosas del hombre, sino el espritu del hombre que est en l? Del mismo modo, nadie conoci las cosas de Dios, sino el Espritu de Dios.[9] 12 Y nosotros no hemos recibido el espritu del mundo, sino el Espritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.[10] 
13 De estas cosas hablamos, no con palabras enseadas por la sabidura humana, sino con las que ensea el Espritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.[11] 
14 Pero el hombre natural[12] no percibe las cosas que son del Espritu de Dios, porque para l son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.[13] 15 En cambio, el espiritual[14] juzga todas las cosas, sin que l sea juzgado por nadie. 16 Quin conoci la mente del Seor? Quin lo instruir?[15] Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo. 
						 NOTAS:

1. 2.1 Testimonio: otros ms. dicen: misterio. 
2. 2.1-2 Gl 6.14. Vase 1 Co 1.23 n. 
3. 2.3 Cf. Hch 18.1-18. 
4. 2.4 Cf. 1 Ts 1.5. 
5. 2.6 Parece referirse a potencias espirituales malignas (cf. Ef 6.12; 1 Jn 5.19). Otros lo refieren a los gobernantes humanos que, como instrumentos de aquellas, haban condenado y crucificado a Jess (v. 8). 
6. 2.7 Ro 16.25; Col 1.26. En misterio: Vase Concordancia temtica. 
7. 2.8 Al Seor de la gloria: o al glorioso Seor; Stg 2.1; cf. Sal 24.7. En el AT la gloria es seal de la manifestacin de Dios (Ex 24.16; 40.35; 1 R 8.10-11). 
8. 2.9 Cita de Is 64.4 combinado con Jer 3.16. 
9. 2.11 Cf. Mt 11.27; Lc 10.22. 
10. 2.12 Cf. Jn 16.13-14. 
11. 2.13 Cf. v. 4. Acomodando lo espiritual a lo espiritual: otra posible traduccin: explicamos las cosas espirituales a los que son espirituales. 
12. 2.14 El hombre natural: o el que no es espiritual (vase 1 Co 2.15 n.). 
13. 2.14 Jn 8.47; 14.17. 
14. 2.15 1 Jn 2.20. El espiritual: otra posible traduccin: el que tiene el Espritu. 
15. 2.16 Is 40.13; cf. Ro 11.34. 

1 Corintios 3


Colaboradores de Dios

1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a nios en Cristo. 2 Os di a beber leche, no alimento slido,[1] porque an no erais capaces; ni sois capaces todava, 3 porque an sois carnales. En efecto, habiendo entre vosotros celos, contiendas[2] y disensiones, no sois carnales y andis como hombres? 4 Pues cuando uno dice: "Yo ciertamente soy de Pablo", y el otro: "Yo soy de Apolos",[3] no sois carnales? 
5 Qu, pues, es Pablo, y qu es Apolos? Servidores por medio de los cuales habis credo; y eso segn lo que a cada uno concedi el Seor. 6 Yo plant,[4] Apolos reg;[5] pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7 As que ni el que planta es algo ni el que riega, sino Dios que da el crecimiento. 8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa, aunque cada uno recibir su recompensa conforme a su labor, 9 porque nosotros somos colaboradores de Dios,[6] y vosotros sois labranza de Dios,[7] edificio de Dios. 
10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo, como perito arquitecto, puse el fundamento, y otro[8] edifica encima; pero cada uno mire cmo sobreedifica. 11 Nadie puede poner otro fundamento que el que est puesto, el cual es Jesucristo.[9] 12 Si alguien edifica sobre este fundamento con oro, plata y piedras preciosas, o con madera, heno y hojarasca, 13 la obra de cada uno se har manifiesta, porque el da la pondr al descubierto, pues por el fuego ser revelada. La obra de cada uno, sea la que sea, el fuego la probar.[10] 14 Si permanece la obra de alguno que sobreedific, l recibir recompensa. 15 Si la obra de alguno se quema, l sufrir prdida, si bien l mismo ser salvo, aunque as como por fuego. 
16 Acaso no sabis que sois templo de Dios y que el Espritu de Dios est en vosotros?[11] 17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruir a l,[12] porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. 
18 Nadie se engae a s mismo; si alguno entre vosotros cree ser sabio en este mundo, hgase ignorante y as llegar a ser verdaderamente sabio. 
19 La sabidura de este mundo es insensatez ante Dios, como est escrito: "l prende a los sabios en la astucia de ellos".[13] 20 Y otra vez: "El Seor conoce los pensamientos de los sabios, y sabe que son vanos".[14] 21 As que, ninguno se glore en los hombres, porque todo es vuestro: 22 sea Pablo, Apolos o Cefas, sea el mundo, la vida o la muerte, sea lo presente o lo por venir. Todo es vuestro, 23 y vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios.[15] 
						 NOTAS:

1. 3.2 Heb 5.12-13. 
2. 3.3 1 Co 1.10-12. 
3. 3.4 Apolos: Vase 1 Co 1.12 nota o. 
4. 3.6 Hch 18.4-11. 
5. 3.6 Hch 18.24-28. 
6. 3.9 Somos colaboradores de Dios: otra posible traduccin: Somos compaeros al servicio de Dios. 
7. 3.9 La imagen del campo sembrado por Dios proviene de 3.6-8 (cf. Mt 13.3-9); la figura del edificio se desarrolla en 3.10-17. Cf. 1 Co 6.19; 2 Co 6.16. 
8. 3.10 Otro: posible referencia a un determinado maestro en Corinto a quien Pablo dirige su amonestacin. 
9. 3.11 Cf. Is 28.16; 1 P 2.4-6. 
10. 3.13 Mal 4.1. 
11. 3.16 Templo de Dios: Vase 1 Co 3.9 nota g. Templo: o santuario: la parte interior y ms sagrada del templo. 
12. 3.17 Destruye, destruir: En griego se hace un juego con dos sentidos de un mismo verbo que significa tanto profanar como destruir. Dado que la comunidad de creyentes es el templo de Dios, (3.16), los causantes de su divisin (v. 3-4) la profanan y destruyen. Por eso sern destruidos como castigo por sus actos de sacrilegio. 
13. 3.19 Job 5.13. 
14. 3.20 Sal 94.11. 
15. 3.21-23 Los cristianos no pertenecen a sus dirigentes (los de 1 Co 1.12; 3.4), sino los dirigentes a ellos, como servidores (v. 5). Y es a Cristo, y por consecuencia a Dios, a quien el cristiano realmente pertenece. 

1 Corintios 4


El ministerio de los apstoles

1 Por tanto, que los hombres nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios[1] de Dios. 2 Ahora bien, lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado fiel. 3 En cuanto a m, en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros o por tribunal humano. Ni aun yo mismo me juzgo! 4 Aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Seor.[2] 5 As que no juzguis nada antes de tiempo, hasta que venga el Seor, el cual aclarar tambin lo oculto de las tinieblas y manifestar las intenciones de los corazones. Entonces, cada uno recibir su alabanza de Dios. 
6 Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en m y en Apolos por amor a vosotros, para que en nosotros aprendis a no pensar ms de lo que est escrito,[3] no sea que por causa de uno os envanezcis unos contra otros,[4] 7 porque quin te hace superior? Y qu tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, por qu te gloras como si no lo hubieras recibido?[5] 
8 Ya estis saciados, ya sois ricos, sin nosotros reinis. Y ojal reinarais, para que nosotros reinramos tambin juntamente con vosotros!,[6] 9 porque, segn pienso, Dios nos ha puesto a nosotros los apstoles en el ltimo lugar, como a sentenciados a muerte. Hemos llegado a ser un espectculo[7] para el mundo, para los ngeles y para los hombres! 10 Nosotros somos insensatos por causa de Cristo, y vosotros sois prudentes en Cristo; nosotros dbiles, y vosotros fuertes; vosotros sois honorables, y nosotros despreciados.[8] 11 Hasta el da de hoy padecemos hambre y tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados y no tenemos lugar fijo donde vivir.[9] 12 Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos;[10] nos maldicen, y bendecimos;[11] padecemos persecucin, y la soportamos. 13 Nos difaman, y respondemos con bondad; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos. 
14 No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos mos amados. 15 Aunque tengis diez mil maestros[12] en Cristo, no tendris muchos padres, pues en Cristo Jess yo os engendr por medio del evangelio. 16 Por tanto, os ruego que me imitis.[13] 17 Por esto mismo os he enviado a Timoteo,[14] que es mi hijo amado y fiel en el Seor, el cual os recordar mi proceder en Cristo, de la manera que enseo en todas partes y en todas las iglesias. 
18 Algunos estn envanecidos, como si yo nunca hubiera de ir a vosotros. 19 Pero ir pronto a visitaros,[15] si el Seor quiere, y conocer, no las palabras, sino el poder de los que andan envanecidos, 20 pues el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.[16] 21 Qu queris? Ir a vosotros con vara,[17] o con amor y espritu de mansedumbre? 
						 NOTAS:

1. 4.1 1 Co 3.5. Los misterios: Vase Concordancia temtica. 
2. 4.4 1 Jn 3.19-21. 
3. 4.6 No pensar ms de lo que est escrito: otras posibles traducciones: no pasar por encima de las Escrituras, o mantenerse dentro de las reglas; el texto griego no es claro. 
4. 4.6 Cf. Ro 12.3. 
5. 4.7 Pablo se dirige especialmente a los que crean partidos en la iglesia. 
6. 4.8 Cf. Ap 3.17. Pablo escribe con punzante irona, para avergonzar tanto a los dirigentes de los partidos como a sus seguidores. 
7. 4.9 Espectculo: o teatro: alusin a los lugares donde los condenados eran entregados a las fieras. 
8. 4.10 Cf. Mc 6.4. Pablo sigue hablando con irona (1 Co 4.8 n.). 
9. 4.11 2 Co 11.23-27. 
10. 4.12 Hch 18.2-3; 20.34; 2 Co 11.7. 
11. 4.12 Lc 6.28; Ro 12.14. 
12. 4.15 Maestros: ayos, tutores o instructores: alusin al esclavo que acompaaba a un nio a la escuela y lo vigilaba con especial cuidado (vase Gl 3.25 n.). 
13. 4.16 1 Co 11.1; Flp 3.17. 
14. 4.17 Timoteo: Vase Hch 16.1 nota b; cf. 1 Co 16.10; Flp 2.19-22. La epstola llegara antes que Timoteo, quien probablemente se encontraba de viaje por Macedonia (Hch 19.22 n.). Pablo considera a Timoteo como su hijo en la fe; cf. Flp 2.22; 1 Ti 1.2. 
15. 4.18-19 Pablo anuncia su deseo de ir a Corinto (cf. 1 Co 16.2-8), previendo que algunos pensaran que haba enviado a Timoteo (v. 17) por no tener el valor de visitarlos l mismo. 
16. 4.19-20 El valor de las palabras de Pablo haba sido comprobado por el poder del Espritu (1 Co 2.4); ahora se someteran a la misma prueba las palabras de los presumidos maestros de Corinto. 
17. 4.21 Pablo, como apstol, tena autoridad para imponer disciplina. 

1 Corintios 5


2. PABLO CORRIGE A LA IGLESIA (5.1--6.20) 



Un caso de inmoralidad juzgado

1 [1] Se ha sabido que hay entre vosotros fornicacin, y fornicacin cual ni aun se nombra entre los gentiles; a tal extremo que alguno tiene a la mujer de su padre.[2] 2 Y vosotros estis envanecidos. No debierais ms bien lamentarlo y haber quitado de en medio de vosotros al que cometi tal accin?[3] 3 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo pero presente en espritu, como si estuviera presente he juzgado ya al que tal cosa ha hecho. 4 En el nombre de nuestro Seor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espritu, con el poder de nuestro Seor Jesucristo, 5 el tal sea entregado a Satans para destruccin de la carne, a fin de que el espritu sea salvo en el da del Seor Jess.[4] 
6 No es buena vuestra jactancia. Acaso no sabis que un poco de levadura fermenta toda la masa?[5] 7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seis nueva masa, como sois, sin levadura, porque nuestra Pascua,[6] que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.[7] 8 As que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. 
9 Os he escrito por carta[8] que no os juntis con los fornicarios. 10 No me refiero en general a todos los fornicarios de este mundo, ni a todos los avaros, ladrones, o idlatras, pues en tal caso os sera necesario salir del mundo. 11 Ms bien os escrib para que no os juntis con ninguno que, llamndose hermano,[9] sea fornicario, avaro, idlatra, maldiciente, borracho o ladrn; con el tal ni aun comis,[10] 12 porque qu razn tendra yo para juzgar a los que estn fuera? No juzgis vosotros a los que estn dentro? 13 A los que estn fuera, Dios los juzgar. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.[11] 
						 NOTAS:

1. 5.1--6.20 En segundo lugar, se refiere Pablo a tres abusos que hay en la iglesia de Corinto: un caso de incesto (5.1-13), los pleitos ante jueces paganos (6.1-11) y la libertad mal entendida (6.12-20). 
2. 5.1 La mujer de su padre: sin duda, no su propia madre, sino su madrastra. Esto estaba prohibido tanto por la ley de Moiss (Lv 18.8) como por la ley romana. 
3. 5.2 El excluir de la comunidad al culpable tena por objeto conservar la santidad de la iglesia; cf. 1 Co 3.16-17. 
4. 5.3-5 Pablo pide que la iglesia, reunida, ratifique la sentencia de expulsin. Una vez excluida, tal persona carecera de la proteccin que la iglesia ofrece contra el poder de Satans, aunque siempre quedara la esperanza de una enmienda: que el espritu sea salvo. Cf. 1 Ti 1.20. 
5. 5.6 Gl 5.9. Expresin proverbial. As como la levadura penetra toda la masa del pan, la maldad de una sola persona corrompe a toda la iglesia que la consiente. 
6. 5.6-8 El refrn citado en 5.6 recuerda la prohibicin de usar levadura en la fiesta de la Pascua (vase Concordancia temtica, y cf. Ex 12.15; 13.7). En preparacin para la Pascua, los judos limpian ceremonialmente sus casas eliminando todo resto de levadura, e incluso la ms pequea migaja de pan leudado. 
7. 5.7 El cordero sacrificado en la Pascua es smbolo de Cristo; vase Jn 1.29 n., y cf. Ex 12.5,21; 1 P 1.19. 
8. 5.9 Alusin a una epstola anterior; vase Introduccin. 
9. 5.10-11 Pablo reconoce que en la vida pblica es inevitable el trato con gente inmoral; pero recomienda evitar toda solidaridad religiosa con los que se dicen cristianos y no se portan como tales (cf. 2 Ts 3.14). 
10. 5.11 Cf. 2 Jn 10. Con el tal ni aun comis: Puede tratarse de reuniones de carcter social, pero hay tambin una posible alusin a la participacin en la Cena del Seor (cf. 1 Co 10.16-21). 
11. 5.12-13 Dt 13.5; 17.7; 22.21. Se trata de la responsabilidad de mantener la moral interna de la comunidad cristiana. 

1 Corintios 6


Litigios delante de los incrdulos

1 Se atreve alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, llevar el asunto ante los injustos[1] y no delante de los santos? 2 No sabis que los santos han de juzgar al mundo?[2] Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, sois indignos de juzgar asuntos tan pequeos? 3 No sabis que hemos de juzgar a los ngeles? Cunto ms las cosas de esta vida? 4 Si, pues, tenis pleitos sobre asuntos de esta vida, por qu ponis, para juzgar, a los que son de menor estima en la iglesia? 5 Para avergonzaros lo digo. Pues qu, no hay entre vosotros ni uno solo que sea sabio para poder juzgar entre sus hermanos? 6 Un hermano pleitea contra otro hermano, y lo hace ante los incrdulos! 7 Ciertamente, ya es una falta en vosotros que tengis pleitos entre vosotros mismos. Por qu no sufrs ms bien el agravio? Por qu no sufrs ms bien el ser defraudados?[3] 8 Pero vosotros cometis el agravio y defraudis, y esto a los hermanos! 
9 No sabis que los injustos no heredarn el reino de Dios? No os engais: ni los fornicarios, ni los idlatras, ni los adlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarn el reino de Dios.[4] 11 Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habis sido lavados,[5] ya habis sido santificados, ya habis sido justificados[6] en el nombre del Seor Jess[7] y por el Espritu de nuestro Dios.[8] 

Glorificad a Dios en vuestro cuerpo

12 Todas las cosas me son lcitas,[9] pero no todas convienen; todas las cosas me son lcitas, pero yo no me dejar dominar por ninguna. 13 Los alimentos son para el vientre, y el vientre para los alimentos;[10] pero tanto al uno como a los otros destruir Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicacin, sino para el Seor y el Seor para el cuerpo.[11] 14 Y Dios, que levant al Seor, tambin a nosotros nos levantar con su poder.[12] 
15 No sabis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?[13] Quitar, pues, los miembros de Cristo y los har miembros de una ramera? De ninguna manera! 16 O no sabis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella?, porque no dice la Escritura: "Los dos sern una sola carne"?[14] 17 Pero el que se une al Seor, un espritu es con l. 
18 Huid de la fornicacin. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, est fuera del cuerpo; pero el que fornica, contra su propio cuerpo peca. 19 O ignoris que vuestro cuerpo es templo del Espritu Santo,[15] el cual est en vosotros, el cual habis recibido de Dios, y que no sois vuestros?, 20 pues habis sido comprados[16] por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espritu, los cuales son de Dios.[17] 
						 NOTAS:

1. 6.1-2 Ante los injustos: es decir, los jueces paganos. Era comn entre los judos de la dispersin, y en otros grupos, solucionar los pleitos dentro de la propia comunidad y evitar los litigios ante los tribunales. 
2. 6.2-3 Cf. Mt 19.28. 
3. 6.7 Cf. Mt 5.39. 
4. 6.9-10 Ef 5.5. 
5. 6.11 Habis sido lavados: Cf. Tit 3.5. 
6. 6.11 Habis sido justificados: Vase Ro 1.17 nota . 
7. 6.11 En el nombre del Seor Jess; esto es, por la persona del Seor Jess (vase Nombre en la Concordancia temtica). 
8. 6.11 Tit 3.3-7. 
9. 6.12 1 Co 10.23. Todas las cosas me son lcitas: es decir, soy libre de hacer lo que desee: Se trata de una afirmacin de libertad cristiana que posiblemente Pablo mismo haba usado (cf. Ro 7.6; Gl 5.1,13), pero que ahora algunos corintios citaban como pretexto para su comportamiento libertino. 
10. 6.13 Refrn popular que algunos empleaban para justificar la libre satisfaccin de los deseos fsicos. 
11. 6.13 1 Co 3.23. 
12. 6.14 Ro 8.11; 1 Co 15.20-22; 2 Co 4.14. 
13. 6.15 Ro 12.5; 1 Co 12.27. 
14. 6.16 Gn 2.24. 
15. 6.19 Templo del Espritu Santo: Vase 1 Co 3.16 n.; cf. 2 Co 6.16. 
16. 6.20 Habis sido comprados: es decir, Dios os ha comprado: 1 Co 7.23; Ap 5.9; vase Ro 3.24 nota s. 
17. 6.20 En diversos ms. falta: y en vuestro espritu, los cuales son de Dios. 

1 Corintios 7


3. SOBRE EL MATRIMONIO (7.1-40) 

1 [1] Acerca de lo que me habis preguntado por escrito, digo: Bueno le sera al hombre no tocar mujer.[2] 2 Sin embargo, por causa de las fornicaciones tenga cada uno su propia mujer, y tenga cada una su propio marido. 3 El marido debe cumplir con su mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con su marido. 4 La mujer no tiene dominio sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido dominio sobre su propio cuerpo, sino la mujer.[3] 5 No os neguis el uno al otro, a no ser por algn tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oracin. Luego volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satans a causa de vuestra incontinencia. 
6 Pero esto lo digo ms como concesin que como mandamiento. 7 Quisiera ms bien que todos los hombres fueran como yo;[4] pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.[5] 
8 Digo, pues, a los solteros[6] y a las viudas, que bueno les sera quedarse como yo; 9 pero si no tienen don de continencia, csense, pues mejor es casarse que estarse quemando.[7] 
10 A los que estn unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Seor,[8] que la mujer no se separe del marido; 11 y si se separa, qudese sin casar o reconcliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. 
12 A los dems yo digo, no el Seor,[9] que si algn hermano tiene una mujer que no es creyente, y ella consiente en vivir con l, no la abandone. 13 Y si una mujer tiene marido que no es creyente, y l consiente en vivir con ella, no lo abandone, 14 porque el marido no creyente es santificado por la mujer; y la mujer no creyente, por el marido. De otra manera vuestros hijos seran impuros, mientras que ahora son santos.[10] 15 Pero si el no creyente se separa, seprese, pues no est el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a vivir en paz nos llam Dios. 16 Qu sabes t, mujer, si quiz hars salvo a tu marido? O qu sabes t, marido, si quiz hars salva a tu mujer? 
17 Pero cada uno viva segn los dones que el Seor le reparti y segn era cuando Dios lo llam: esto ordeno en todas las iglesias. 18 Fue llamado alguno siendo circunciso?[11] Qudese circunciso.[12] Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide. 19 La circuncisin nada significa, y la incircuncisin nada significa; lo que importa es guardar los mandamientos de Dios.[13] 20 Cada uno debe quedarse en el estado en que fue llamado. 21 Fuiste llamado siendo esclavo? No te preocupes, aunque si tienes oportunidad de hacerte libre, aprovchala,[14] 22 porque el que en el Seor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Seor;[15] asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo.[16] 23 Por precio fuisteis comprados;[17] no os hagis esclavos de los hombres. 24 Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, as permanezca para con Dios.[18] 
25 En cuanto a las vrgenes no tengo mandamiento del Seor,[19] pero doy mi parecer como quien ha alcanzado misericordia del Seor para ser digno de confianza. 26 Tengo, pues, esto por bueno a causa de las dificultades del tiempo presente: que har bien el hombre en quedarse como est. 27 Ests ligado a mujer? No trates de soltarte. Ests libre de mujer? No trates de casarte. 28 Ahora bien, si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los que se casan tendrn afliccin de la carne, y yo os la quisiera evitar. 
29 Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto.[20] Resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuvieran; 30 los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran, 31 y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutaran, porque la apariencia de este mundo es pasajera.[21] 
32 Quisiera, pues, que estuvierais sin congoja. El soltero se preocupa por las cosas del Seor, de cmo agradar al Seor; 33 pero el casado se preocupa por las cosas del mundo, de cmo agradar a su mujer. 34 Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella se preocupa por las cosas del Seor, para ser santa tanto en cuerpo como en espritu;[22] pero la casada se preocupa por las cosas del mundo, de cmo agradar a su marido. 35 Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquis al Seor. 
36 Pero si alguno piensa que es impropio que a su hija virgen[23] se le pase la edad, y que es necesario casarla, haga lo que quiera, no peca: que se case. 37 Pero el que est firme en su corazn, sin tener compromiso que lo obligue, sino que, dueo de su propia voluntad, ha resuelto en su corazn guardar virgen a su hija, bien hace. 38 De manera que el que la da en casamiento hace bien, pero el que no la da en casamiento hace mejor. 
39 La mujer casada est ligada a su marido por la ley mientras l vive; pero si su marido muere, queda libre para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Seor.[24] 40 Pero, a mi juicio, ms dichosa ser si se queda as; y pienso que tambin yo tengo el Espritu de Dios. 
						 NOTAS:

1. 7.1-40 A partir de aqu, Pablo aborda cuestiones que los corintios le haban planteado en su epstola. 
2. 7.1 No tocar mujer: es decir, no casarse: El cap. trata del asunto de las relaciones sexuales y matrimoniales, en una poca en que los cristianos esperaban que durante su propia vida tuviera lugar la segunda venida de Cristo. 
3. 7.3-4 Se presenta la igualdad de deberes y derechos de marido y mujer. 
4. 7.7 Como yo: Segn parece, Pablo no tena esposa (v. 8). 
5. 7.7 Cf. el cap. 12; aqu se considera como un don de Dios tanto el estado matrimonial como el de soltera. 
6. 7.8 Solteros: lit. no casados, sin distincin de sexo. 
7. 7.9 Cf. 1 Ti 5.14. 
8. 7.10-11 El Seor: Pablo se basa en las enseanzas de Jess (cf. Mt 5.32; 19.9; Mc 10.11-12; Lc 16.18) dirigidas a judos casados con mujeres tambin judas, y aqu las aplica a los matrimonios en que ambos cnyuges son cristianos. 
9. 7.12 No el Seor: Pablo se refiere al problema de los matrimonios mixtos que resultaban de la conversin a la fe cristiana de una persona ya casada; esta nueva situacin requera una solucin especial, no especificada en las enseanzas de Jess (vase 1 Co 7.10-11 n.). 
10. 7.14 Aun en estos casos, la unin matrimonial es sagrada, y los hijos nacidos de ella son santificados; por consiguiente, tanto el marido o la mujer no creyente como los hijos reciben ciertos beneficios de su relacin con la iglesia cristiana. 
11. 7.18 Llamado alguno siendo circunciso: es decir, que es judo. 
12. 7.18 Qudese circunciso: es decir, no trate de disimular su circuncisin: alusin probable a casos como los sucedidos durante la dominacin griega, cuando jvenes judos se hicieron operar para ocultar su circuncisin. 
13. 7.19 Ro 2.25-26; Gl 5.6; 6.15. 
14. 7.21 Aunque si tienes oportunidad de hacerte libre, aprovchala: otra posible traduccin: y aunque tengas oportunidad de conseguir tu libertad, saca provecho de tu condicin de esclavo. (Un nmero importante de cristianos de aquellos tiempos eran esclavos de familias pudientes; vase Col 3.22 n.) 
15. 7.22 Liberto es del Seor: El autor utiliza la imagen del esclavo que sigue prestando servicio voluntario despus de ser libertado. 
16. 7.22 Esclavo es de Cristo: Cf. Ef 6.6; 1 P 2.16. 
17. 7.23 1 Co 6.20. 
18. 7.24 Esta conclusin puede apreciarse mejor recordando que los cristianos esperaban pronto el fin del mundo (7.1 n.). 
19. 7.25 No tengo mandamiento del Seor: a diferencia del caso tratado en 7.10-11. 
20. 7.29-31 El tiempo es corto: Vase 1 Co 7.1 n.; cf. Ro 13.11. 
21. 7.31 Es pasajera: otra posible traduccin: va pasando. 
22. 7.33-34 Diversos ms. dicen: agradar a su mujer, \v 34 y as est dividido. La mujer no casada y la doncella tienen cuidado de las cosas del Seor, para ser santas tanto en cuerpo como... 
23. 7.36-38 A su hija virgen: (en los v. 36 y 38); expresin ambigua, que puede significar su hija o su prometida. El pasaje no es claro y se ha entendido de diferentes maneras. Otra posible traduccin es la siguiente: \v 36 Si alguno cree que debe casarse con su prometida, porque ya est en edad de casarse, y si piensa que eso es lo ms indicado, que haga lo que crea conveniente; csese, pues no es pecado. \v 37 Y si otro, sin sentirse obligado, y con toda libertad para actuar como quiera, se hace en su corazn el propsito firme de no casarse, har bien. \v 38 As que, si se casa con su prometida, hace bien; pero si no se casa, hace mejor.|r 
24. 7.39 Ro 7.2-3. Con tal que crea en el Seor: o que se trate de un matrimonio cristiano. 

1 Corintios 8


4. LA LIBERTAD CRISTIANA (8.1--11.1) 



Lo sacrificado a los dolos

1 [1] En cuanto a lo sacrificado a los dolos,[2] sabemos que todos tenemos el debido conocimiento.[3] El conocimiento envanece, pero el amor edifica.[4] 2 Y si alguno se imagina que sabe algo, an no sabe nada como debera saberlo. 3 Pero si alguno ama a Dios, es conocido por l.[5] 
4 Acerca, pues, de los alimentos que se sacrifican a los dolos, sabemos que un dolo nada es en el mundo,[6] y que no hay ms que un Dios.[7] 5 Aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos seores), 6 para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para quien nosotros existimos;[8] y un Seor, Jesucristo, por medio del cual han sido creadas todas las cosas y por quien nosotros tambin existimos.[9] 
7 Pero no en todos hay este conocimiento, pues algunos, habituados hasta aqu a la idolatra, comen como si el alimento fuera sacrificado a dolos, y su conciencia, que es dbil, se contamina, 8 si bien la vianda no nos hace ms aceptos ante Dios, pues ni porque comamos seremos ms, ni porque no comamos seremos menos.[10] 9 Pero procurad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los dbiles,[11] 10 porque si alguien te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar dedicado a los dolos,[12] la conciencia de aquel, que es dbil, no ser estimulada a comer de lo sacrificado a los dolos? 11 Y as, por tu conocimiento, se perder el hermano dbil por quien Cristo muri. 12 De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su dbil conciencia, contra Cristo pecis. 13 Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasin de caer, no comer carne jams, para no poner tropiezo a mi hermano.[13] 
						 NOTAS:

1. 8.1--11.1 El tema de los caps. 8--10 es la actitud cristiana frente a los alimentos ofrecidos a los dolos, uno de los problemas planteados por los corintios (cf. 1 Co 7.1). El amor (v. 1-3) y la consideracin para con otros (ilustrada en el cap. 9) deben regir la conducta cristiana. 
2. 8.1 Gran parte de la carne vendida en el mercado era de animales sacrificados a dioses paganos, lo cual suscitaba problemas de conciencia en algunos cristianos. 
3. 8.1-3 Todos tenemos el debido conocimiento: es decir, conocimiento de la verdad: frase que Pablo probablemente cita de la epstola que los corintios le haban escrito (vase 1 Co 7.14 n.). Algunos de ellos, que se imaginaban tener el conocimiento de la verdad, se sentan libres de los prejuicios de otros y, por lo tanto, superiores a ellos. 
4. 8.1 El amor edifica: es decir, el amor edifica a la comunidad: de manera figurada, se presenta al pueblo de Dios como un edificio en construccin (1 Co 3.9-16). 
5. 8.3 Gl 4.9. 
6. 8.4 1 Co 10.19. 
7. 8.4 Dt 4.35,39; 6.4. 
8. 8.6 Mal 2.10; Ro 11.36; Ef 4.6. 
9. 8.6 Jn 1.3; Col 1.16; Heb 1.2. 
10. 8.8 Ro 14.17. 
11. 8.9-13 Tropezadero para los dbiles: Ro 14.13-15; Gl 5.13. 
12. 8.10 Lugar dedicado a los dolos: Algunas veces, en los recintos de los templos paganos se celebraban banquetes de carcter social que no eran actos de culto. 
13. 8.8-13 Ro 14.20-21. Pablo aplica el criterio de la libertad cristiana practicada con amor y respeto por la conciencia del hermano (v. 9-13; cf. Mt 25.40,45); nunca menciona en sus escritos la epstola de Hch 15, que trata sobre los alimentos (vase Hch 15.20 n.). 

1 Corintios 9


Los derechos de un apstol 

1 [1] No soy apstol?[2] No soy libre? No he visto a Jess el Seor nuestro?[3] No sois vosotros mi obra en el Seor?[4] 2 Si para otros no soy apstol, para vosotros ciertamente lo soy, porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Seor. 
3 Contra los que me acusan, esta es mi defensa: 4 Acaso no tenemos derecho a comer y beber?[5] 5 No tenemos derecho a llevar con nosotros una hermana por esposa,[6] como hacen tambin los otros apstoles, los hermanos del Seor[7] y Cefas?[8] 6 O solo yo y Bernab[9] no tenemos derecho a no trabajar?[10] 7 Quin fue jams soldado a sus propias expensas? Quin planta una via y no come de su fruto? O quin apacienta el rebao y no toma de la leche del rebao? 
8 Digo esto solo como hombre? No dice esto tambin la Ley? 9 En la ley de Moiss est escrito: "No pondrs bozal al buey que trilla".[11] Se preocupa Dios por los bueyes 10 o lo dice enteramente por nosotros? S, por nosotros se escribi esto, porque con esperanza debe arar el que ara y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. 11 Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ser mucho pedir que cosechemos de vosotros lo material?[12] 12 Si otros participan de este derecho sobre vosotros, cunto ms nosotros? 
Sin embargo, no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo por no poner ningn obstculo al evangelio de Cristo. 13 No sabis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan?[13] 14 As tambin orden el Seor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.[14] 15 Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga as conmigo, porque prefiero morir, antes que nadie me prive de esta mi gloria. 
16 Si anuncio el evangelio, no tengo por qu gloriarme, porque me es impuesta necesidad; y ay de m si no anunciara el evangelio![15] 17 Por eso, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendr; pero si de mala voluntad, la comisin me ha sido encomendada. 18 Cul, pues, es mi recompensa? Que, predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio. 
19 Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos[16] para ganar al mayor nmero. 20 Me he hecho a los judos como judo, para ganar a los judos; a los que estn sujetos a la Ley (aunque yo no est sujeto a la Ley) como sujeto a la Ley, para ganar a los que estn sujetos a la Ley; 21 a los que estn sin Ley, como si yo estuviera sin Ley (aunque yo no estoy sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que estn sin Ley. 22 Me he hecho dbil a los dbiles, para ganar a los dbiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. 23 Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartcipe de l. 
24 No sabis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio?[17] Corred de tal manera que lo obtengis. 25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene;[18] ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible,[19] pero nosotros, una incorruptible. 26 As que yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire; 27 sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. 
						 NOTAS:

1. 9.1-27 Pablo pone su propio caso como ejemplo de lo dicho en el cap. 8, ya que l no siempre ha insistido en sus derechos como apstol. 
2. 9.1 No soy apstol?: 1 Co 1.1; vase Gl 1.1 n. Algunos ponan en duda la autoridad apostlica de Pablo, autoridad que l se vea obligado a defender (v. 1-23; cf. tambin 1 Co 4.15-21; 2 Co 3.1-3; 10--11). 
3. 9.1 Hch 9.3-7,17; 1 Co 15.8. 
4. 9.1 Mi obra en el Seor: Pablo haba fundado la iglesia de Corinto. Cf. 1 Co 3.6. 
5. 9.4 Cf. Lc 10.7. A comer y beber: es decir, a costa de las iglesias. En todo este cap., Pablo afirma su derecho a disfrutar de los privilegios de un apstol; sin embargo, l ha renunciado a ellos en beneficio del evangelio (v. 12,15,18; 2 Co 11.9; 1 Ts 2.6). 
6. 9.5 Como apstol, Pablo tendra derecho tambin al mantenimiento de su esposa, si hubiera estado casado (vase 1 Co 7.7 nota d). 
7. 9.5 Los hermanos del Seor: Vase Mt 12.46 n.; Santiago sera uno de ellos (Mt 13.55; Mc 6.3; Gl 1.19). 
8. 9.5 Cefas: 1 Co 1.12 nota p. 
9. 9.6 Bernab: Cf. Hch 4.36-37; 13--15. 
10. 9.6 Pregunta irnica. Pablo, en realidad, se sostena trabajando (Hch 18.2-3; 20.34; 1 Co 4.12; 2 Co 11.7). 
11. 9.9 Dt 25.4, citado tambin en 1 Ti 5.18. 
12. 9.11 Ro 15.27. 
13. 9.13 Lv 6.16,26; Dt 18.1-3. 
14. 9.14 Mt 10.10; Lc 10.7. 
15. 9.16 Cf. Jer 20.9; Am 3.8. 
16. 9.19 Mt 20.26-27. 
17. 9.24-27 Se usa el lenguaje deportivo; los griegos y los romanos daban mucha importancia al atletismo. Cada cuatro aos se celebraban los Juegos Olmpicos, y cada tres, se celebraban en la propia ciudad de Corinto los Juegos stmicos. Cf. Flp 3.14; 2 Ti 4.7. 
18. 9.25 2 Ti 2.5. Antes de competir, los atletas griegos se sometan a un perodo de diez meses de riguroso entrenamiento. 
19. 9.25 Una corona corruptible: o que se marchita: El premio era una corona de laurel. Cf. 2 Ti 4.8; Stg 1.12; 1 P 5.4; Ap 2.10. 

1 Corintios 10


Amonestaciones contra la idolatra 

1 [1] No quiero, hermanos, que ignoris que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, y todos pasaron el mar;[2] 2 que todos, en unin con Moiss, fueron bautizados en la nube y en el mar, 3 todos comieron el mismo alimento espiritual[3] 4 y todos bebieron la misma bebida espiritual,[4] porque beban de la roca espiritual que los segua. Esa roca era Cristo.[5] 5 Pero de la mayora de ellos no se agrad Dios, por lo cual quedaron tendidos en el desierto.[6] 
6 Estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.[7] 7 Ni seis idlatras, como algunos de ellos, segn est escrito: "Se sent el pueblo a comer y a beber, y se levant a jugar".[8] 8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un da veintitrs mil.[9] 9 Ni tentemos al Seor,[10] como tambin algunos de ellos lo tentaron, y perecieron por las serpientes.[11] 10 Ni murmuris, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por mano del destructor.[12] 
11 Todas estas cosas les acontecieron como ejemplo, y estn escritas para amonestarnos a nosotros,[13] que vivimos en estos tiempos finales. 12 As que el que piensa estar firme, mire que no caiga. 13 No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios,[14] que no os dejar ser probados ms de lo que podis resistir, sino que dar tambin juntamente con la prueba la salida, para que podis soportarla.[15] 
14 Por tanto, amados mos, huid de la idolatra.[16] 15 Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo. 16 La copa de bendicin que bendecimos,[17] no es la comunin de la sangre de Cristo? El pan que partimos, no es la comunin del cuerpo de Cristo?[18] 17 Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de aquel mismo pan.[19] 
18 Mirad a Israel segn la carne: los que comen de los sacrificios, no son partcipes del altar?[20] 19 Qu digo, pues? Que el dolo es algo, o que es algo lo que se sacrifica a los dolos?[21] 20 Antes digo que aquello que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican y no a Dios;[22] y no quiero que vosotros os hagis partcipes con los demonios. 21 No podis beber la copa del Seor y la copa de los demonios; no podis participar de la mesa del Seor y de la mesa de los demonios.[23] 22 O provocaremos a celos al Seor?[24] Somos acaso ms fuertes que l? 

Haced todo para la gloria de Dios

23 Todo me es lcito,[25] pero no todo conviene; todo me es lcito, pero no todo edifica. 24 Nadie busque su propio bien, sino el del otro.[26] 
25 De todo lo que se vende en la carnicera, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia, 26 porque del Seor es la tierra y todo cuanto en ella hay.[27] 
27 Si algn incrdulo os invita, y queris ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia. 28 Pero si alguien os dice: "Esto fue sacrificado a los dolos", no lo comis, por causa de aquel que lo declar y por motivos de conciencia, porque del Seor es la tierra y cuanto en ella hay.[28] [29] 29 Me refiero a la conciencia del otro, no a la tuya,[30] pues por qu se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro? 30 Y si yo con agradecimiento participo, por qu he de ser censurado por aquello por lo cual doy gracias? 
31 Si, pues, comis o bebis o hacis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.[31] 32 No seis tropiezo ni a judos ni a gentiles ni a la iglesia de Dios. 33 Del mismo modo, tambin yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio sino el de muchos, para que sean salvos. 
						 NOTAS:

1. 10.1-13 Pablo cita el ejemplo de los israelitas del tiempo del xodo, quienes, a pesar de haber sido los beneficiarios de las grandes acciones de Dios, no le correspondieron con una conducta que le fuera agradable. 
2. 10.1-2 Estar bajo la nube (Ex 13.21-22; 14.19) y pasar por el Mar Rojo (Ex 14.22-29) se presentan como una especie de bautismo que una a los israelitas con Moiss, del mismo modo que el cristiano expresa su unin con Cristo en el bautismo (Ro 6.3; 1 Co 12.13; Gl 3.27). 
3. 10.3 Espiritual: o sobrenatural (aqu y en el v. 4). Aqu se compara el man (Ex 16.4,35; Jn 6.31-32) con el pan de la Cena del Seor. 
4. 10.4 El agua de la roca (Ex 17.6; Nm 20.8-11) se compara con el vino de la Cena del Seor. 
5. 10.4 Una tradicin juda de los tiempos del NT indicaba que la roca de Ex 17.6 y la de Nm 20.8 eran la misma, y sostena que esta roca segua a los israelitas en sus viajes por el desierto. 
6. 10.5 Nm 14.16,29-30. 
7. 10.6 Nm 11.4,34. 
8. 10.7 Ex 32.6. 
9. 10.8 Nm 25.1-18. 
10. 10.9 Al Seor: otros ms. dicen: a Cristo, y otros: a Dios. 
11. 10.9 Nm 21.5-6. 
12. 10.10 Nm 16.41-49. 
13. 10.11 Ro 15.4. 
14. 10.13 Pero fiel es Dios: es decir, podis confiar en Dios: cf. Dt 7.9; 1 P 4.19. 
15. 10.13 Prueba: o tentacin: Cf. Stg 1.2-4,12. 
16. 10.14 1 Jn 5.21. 
17. 10.16 Mt 26.26-28 y paralelos. En la celebracin de la Cena del Seor se recuerda, cumpliendo el mandato de Jess (Lc 22.19; 1 Co 11.25), lo que l hizo en su ltima cena al pronunciar la bendicin ante Dios sobre el pan y sobre la copa (1 Co 11.23-26). 
18. 10.16 En la Cena del Seor, el que participa se une, por la fe, al cuerpo de Cristo y se solidariza con los dems participantes. 
19. 10.17 Ro 12.5; 1 Co 12.12; Ef 4.16; Col 3.15. 
20. 10.18 Lv 7.6,15. Tambin en Israel, los sacerdotes se unan entre s y con Dios, a quien servan en el culto de los sacrificios. 
21. 10.19 1 Co 8.4. 
22. 10.20 Dt 32.17; Sal 106.37. A pesar de la libertad cristiana (1 Co 8.1-13; 10.23-33), se advierte del peligro de una participacin real en el culto a los dolos. 
23. 10.21 2 Co 6.15-16. 
24. 10.22 Celos al Seor: Cf. Ex 20.5; Dt 32.21. 
25. 10.23 Todo me es lcito: es decir, uno es libre de hacer lo que desee: Vase 1 Co 6.12 n.; aqu se aplica el mismo dicho a las comidas, y el autor vuelve al tema del cap. 8. 
26. 10.24 Flp 2.4. 
27. 10.26 Sal 24.1; 50.12. 
28. 10.28 En diversos ms. falta: porque del Seor es la tierra y cuanto en ella hay. 
29. 10.28 Ro 14.14-15; 1 Co 8.7. 
30. 10.28-29 1 Co 8.7-13. 
31. 10.31 Col 3.17; 1 P 4.11. 

1 Corintios 11

1 Sed imitadores mos,[1] as como yo lo soy de Cristo. 

5. LA VIDA DE LA IGLESIA (11.2-34) 

2 [2] 


Atavo de las mujeres[3] Os alabo, hermanos, porque en todo os acordis de m y retenis las instrucciones tal como os las entregu.[4] 3 Pero quiero que sepis que Cristo es la cabeza de todo varn, y el varn es la cabeza de la mujer, y Dios es la cabeza de Cristo. 4 Todo varn que ora o profetiza con la cabeza cubierta, deshonra su cabeza.[5] 5 Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta,[6] deshonra su cabeza,[7] porque es lo mismo que si se hubiera rapado. 6 Si la mujer no se cubre, que se corte tambin el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. 
7 El varn no debe cubrirse la cabeza, pues l es imagen y gloria de Dios;[8] pero la mujer es gloria del varn, 8 pues el varn no procede de la mujer, sino la mujer del varn; 9 y tampoco el varn fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varn.[9] 10 Por lo cual la mujer debe tener seal de autoridad[10] sobre su cabeza, por causa de los ngeles.[11] 11 Pero en el Seor, ni el varn es sin la mujer ni la mujer sin el varn, 12 porque, as como la mujer procede del varn, tambin el varn nace de la mujer; pero todo procede de Dios.[12] 
13 Juzgad vosotros mismos: Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14 La naturaleza misma no os ensea que al varn le es deshonroso dejarse crecer el cabello? 15 Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso, porque en lugar de velo le es dado el cabello.[13] 16 Con todo, si alguno quiere discutir, sepa que ni nosotros ni las iglesias de Dios tenemos tal costumbre. 

Abusos en la Cena del Seor

17 Al anunciaros esto que sigue, no os alabo, porque no os congregis para lo mejor, sino para lo peor. 18 En primer lugar, cuando os reuns como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones;[14] y en parte lo creo. 19 Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados.[15] 20 Cuando, pues, os reuns vosotros, eso no es comer la cena del Seor.[16] 21 Al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y mientras uno tiene hambre, otro se embriaga.[17] 22 Pues qu, no tenis casas en que comis y bebis? O menospreciis la iglesia de Dios, y avergonzis a los que no tienen nada? Qu os dir? Os alabar? En esto no os alabo. 

Institucin de la Cena del Seor 



(Mt 26.26-29; Mc 14.22-25; Lc 22.14-20)

23 [18] Yo recib del Seor lo que tambin os he enseado: Que el Seor Jess, la noche que fue entregado, tom pan; 24 y habiendo dado gracias, lo parti, y dijo: "Tomad, comed; esto es mi cuerpo[19] que por vosotros es partido; haced esto en memoria de m". 25 Asimismo tom tambin la copa, despus de haber cenado, diciendo: "Esta copa es el nuevo pacto[20] en mi sangre;[21] haced esto todas las veces que la bebis, en memoria de m". 26 As pues, todas las veces que comis este pan y bebis esta copa, la muerte del Seor anunciis hasta que l venga.[22] 

Tomando la Cena indignamente

27 De manera que cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Seor indignamente, ser culpado del cuerpo y de la sangre del Seor.[23] 28 Por tanto, prubese cada uno a s mismo, y coma as del pan y beba de la copa. 29 El que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Seor,[24] juicio come y bebe para s. 30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos han muerto. 31 Si, pues, nos examinramos a nosotros mismos, no seramos juzgados; 32 pero siendo juzgados, somos castigados por el Seor para que no seamos condenados con el mundo.[25] 
33 As que, hermanos mos, cuando os reunis[26] a comer, esperaos unos a otros. 34 Si alguno tiene hambre, que coma en su casa, para que no os reunis para condenacin. Las dems cosas las pondr en orden cuando vaya. 
						 NOTAS:

1. 11.1 1 Co 4.16; Flp 3.17. 
2. 11.2-34 En esta seccin instruye Pablo a los corintios sobre dos temas de disciplina interna: la conducta de las mujeres en el culto (11.2-16) y la celebracin de la Cena del Seor (11.17-34). 
3. 11.2-16 No obstante su posicin inferior en la sociedad de aquellos tiempos, desde el principio las mujeres tuvieron una participacin activa en la iglesia cristiana (cf. Ro 16.1,6,12; Flp 4.2-3). Pablo reconoce la igualdad en Cristo de hombres y mujeres (Gl 3.28), y permite que ambos oren y profeticen en el culto pblico (v. 5). Sin embargo sostiene, argumentando sobre la base de Gn 1.26-27 (vase 1 Co 11.7 n.), que la mujer est bajo la autoridad del hombre, y recomienda que en el culto ellas mantengan cubierta la cabeza como seal de esta subordinacin (vase 1 Co 11.5 nota e). 
4. 11.2 Pablo alude aqu a las instrucciones o tradiciones propias de la iglesia. Algunas de ellas se refieren a la historia de Jess (1 Co 11.23; 15.1-3); otras, a la recta manera de creer y de comportarse (cf. tambin 2 Ts 2.15; 3.6). 
5. 11.4 Su cabeza: Cristo (v. 3). En todo el pasaje se juega con los sentidos literal y figurado de la palabra cabeza. 
6. 11.5 Con la cabeza descubierta: Segn la costumbre oriental, la mujer casada no deba salir de la casa sin llevar un velo sobre el cabello y parte de la cara. 
7. 11.5 Su cabeza: probablemente, su marido (v. 3; vase 1 Co 11.2-16 n.). 
8. 11.7 Pablo parece basar su argumento en Gn 1.26-27, aunque en este pasaje la palabra hebrea traducida por hombre se refiere al gnero humano e incluye a ambos sexos como igualmente creados a imagen de Dios. 
9. 11.8-9 Gn 2.18-23; cf. 1 Ti 2.13. 
10. 11.10 Seal de autoridad: probablemente el velo, como smbolo de la autoridad y la proteccin que ejerce el marido (1 Co 11.5 nota f). 
11. 11.10 ngeles: considerados como guardianes del orden en el mundo y en el culto (1 Ti 5.21). 
12. 11.11-12 Cf. Gl 3.28. Aqu, reconociendo la reciprocidad de los sexos, Pablo aclara lo dicho en 11.8-9. 
13. 11.14-15 La naturaleza: Las diferencias entre hombres y mujeres en el modo de vestir se consideran aqu como una expresin natural de las cosas. 
14. 11.18 Entre vosotros divisiones: Cf. 1 Co 1.10-12; 3.3; puede tratarse de discriminaciones sociales a la hora de reunirse para las comidas en comn (11.20-22 n.); vase 11.21 n. 
15. 11.19 Ntese el tono irnico de Pablo. 
16. 11.20-22 Los cristianos se reunan en un "gape" o cena comn, y, como parte de ella, celebraban la Cena del Seor (Hch 2.46 n.). 
17. 11.21 La norma era que cada cual aportara alguna comida, para luego compartirla; pero en Corinto haba quienes llevaban todo un banquete para s mismos y no lo compartan con los pobres, que sin duda llevaban muy poco (cf. v. 33-34). 
18. 11.23-26 El relato coincide aqu bsicamente con el de los evangelios, que fueron escritos ms tarde; vanse los pasajes paralelos. Vase tambin 1 Co 11.2 n. 
19. 11.24 Esto es mi cuerpo: Vase Mt 26.26-28 n. 
20. 11.25 Jer 31.31-34. 
21. 11.25 Ex 24.6-8; vase Mt 26.28 nota p. 
22. 11.26 En esta celebracin, la iglesia proclama la muerte del Seor como el acto redentor que tendr su culminacin cuando l regrese. 
23. 11.27 Del cuerpo y de la sangre del Seor: Cf. 11.24-25. 
24. 11.29 En diversos ms. falta: indignamente, y: del Seor. 
25. 11.31-32 Cf. Dt 8.5; Heb 12.5-11. 
26. 11.33-34 Cf. v. 20-22. 

1 Corintios 12


6. LOS DONES DEL ESPRITU SANTO (12.1--14.40)



Dones espirituales 

1 [1] No quiero, hermanos, que ignoris acerca de los dones espirituales. 2 Sabis que cuando erais gentiles se os extraviaba llevndoos, como se os llevaba, a los dolos mudos.[2] 3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espritu de Dios dice de Jess: "Sea anatema!",[3] como tampoco nadie puede exclamar: "Jess es el Seor!",[4] sino por el Espritu Santo. 
4 Ahora bien, hay diversidad de dones,[5] pero el Espritu es el mismo. 5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Seor es el mismo.[6] 6 Y hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. 7 Pero a cada uno le es dada la manifestacin del Espritu para el bien de todos.[7] 8 A uno es dada por el Espritu palabra de sabidura; a otro, palabra de conocimiento segn el mismo Espritu; 9 a otro, fe[8] por el mismo Espritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espritu.[9] 10 A otro, el hacer milagros; a otro, profeca;[10] a otro, discernimiento de espritus; a otro, diversos gneros de lenguas,[11] y a otro, interpretacin de lenguas.[12] 11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espritu, repartiendo a cada uno en particular como l quiere.[13] 
12 As como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, as tambin Cristo,[14] 13 porque por un solo Espritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, tanto judos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espritu.[15] 
14 Adems, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 15 Si dijera el pie: "Como no soy mano, no soy del cuerpo", por eso no sera del cuerpo? 16 Y si dijera la oreja: "Porque no soy ojo, no soy del cuerpo", por eso no sera del cuerpo? 17 Si todo el cuerpo fuera ojo, dnde estara el odo? Si todo fuera odo, dnde estara el olfato? 18 Pero ahora Dios ha colocado cada uno de los miembros en el cuerpo como l quiso, 19 pues si todos fueran un solo miembro, dnde estara el cuerpo? 20 Pero ahora son muchos los miembros, aunque el cuerpo es uno solo. 
21 Ni el ojo puede decir a la mano: "No te necesito", ni tampoco la cabeza a los pies: "No tengo necesidad de vosotros". 22 Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen ms dbiles, son los ms necesarios; 23 y a aquellos miembros del cuerpo que nos parecen menos dignos, los vestimos ms dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con ms decoro, 24 porque los que en nosotros son ms decorosos no tienen necesidad. Pero Dios orden el cuerpo dando ms abundante honor al que menos tena, 25 para que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen los unos por los otros. 26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con l, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con l se gozan. 
27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular. 28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apstoles, luego profetas, lo tercero maestros,[16] luego los que hacen milagros, despus los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.[17] 29 Son todos apstoles? Son todos profetas? Son todos maestros? Hacen todos milagros? 30 Tienen todos dones de sanidad? Hablan todos lenguas? Interpretan todos? 31

La preeminencia del amor 
Procurad, sin embargo, los dones mejores. [18] 
Ahora yo os muestro un camino mucho ms excelente. 
						 NOTAS:

1. 12.1-11 Los caps. 12--14 se dedican a otro tema planteado por los corintios (cf. 1 Co 7.1; 8.1): las capacidades o dones concedidos por el Espritu Santo. Ellos haban dado excesivo valor al don de "hablar en lenguas" (vase 1 Co 12.10 nota j, y el cap. 14). En el cap. 13, Pablo muestra que el amor es superior a aquellos dones. 
2. 12.2 Cf. Hab 2.18-19. Pablo recuerda a sus lectores los impulsos emocionales que antes los haban arrastrado tras los dolos, y les advierte (v. 3) que tales impulsos no son, en s mismos, prueba de la presencia del Espritu Santo. 
3. 12.3 Sea anatema!: probablemente una expresin usada por algunos que declaraban as su rechazo de Jess y del mensaje cristiano. 
4. 12.3 Jess es el Seor! es una confesin de fe (vase Jn 20.28 n.); quienes de verdad hacen esta afirmacin tienen el Espritu Santo, tengan o no los dones especiales que ms adelante se mencionan. Cf. 1 Jn 4.2-3. 
5. 12.4 Dones: de la palabra griega correspondiente se ha derivado el trmino carismas, para indicar las capacidades o aptitudes concedidas por el Espritu Santo a los creyentes. 
6. 12.5 Ef 4.11. 
7. 12.7 1 P 4.10-11. 
8. 12.9 Fe: en un grado especial (como en 1 Co 13.2; cf. Mt 17.20). 
9. 12.9 Diversos ms. dicen: sanidades por el Espritu nico. 
10. 12.10 A otro, profeca: Vase 1 Co 14.1 n. 
11. 12.10 Diversos gneros de lenguas: Se refiere al "don de lenguas", esto es, hablar en una forma que no corresponde a ninguna lengua conocida por el que habla. Vase Hch 2.4 nota e. 
12. 12.8-10 Los nueve dones aqu enumerados no pretenden ser un catlogo completo; vanse otras listas en 12.28; Ef 4.11 y Ro 12.6-8. 
13. 12.11 Ef 4.7. 
14. 12.12 Para el uso de la imagen literaria del cuerpo y de sus miembros con referencia a la iglesia, vase tambin Ro 12.4-5 n., y cf. Ef 4.25. 
15. 12.13 Ro 10.12; 1 Co 10.1-4; Gl 3.28; Col 3.11. 
16. 12.28 Ef 4.11-12. 
17. 12.28 Vase 1 Co 12.8-10 n. 
18. 12.31b--13.13 En el cap. 13, el autor pone el amor por encima de todos los dones (1 Co 12.8-10,28-30), despus de lo cual (cap. 14) vuelve a la cuestin del don de lenguas para tratarlo ms a fondo. 

1 Corintios 13

1 Si yo hablara lenguas[1] humanas y anglicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o cmbalo que retie. 2 Y si tuviera profeca, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes,[2] y no tengo amor, nada soy. 3 Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado,[3] y no tengo amor, de nada me sirve. 
    4 El amor es sufrido, es benigno; 
    el amor no tiene envidia;[4] 
    el amor no es jactancioso,no se envanece, 
    5 no hace nada indebido, no busca lo suyo,[5] 
    no se irrita, no guarda rencor; 
    6 no se goza de la injusticia, 
    sino que se goza de la verdad. 
    7 Todo lo sufre, todo lo cree, 
    todo lo espera, todo lo soporta. 
8 El amor nunca deja de ser; pero las profecas se acabarn, cesarn las lenguas y el conocimiento se acabar. 9 En parte conocemos y en parte profetizamos; 10 pero cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabar. 11 Cuando yo era nio, hablaba como nio, pensaba como nio, juzgaba como nio; pero cuando ya fui hombre, dej lo que era de nio. 12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; pero entonces veremos cara a cara.[6] Ahora conozco en parte, pero entonces conocer como fui conocido. 13 Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor,[7] estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.[8] 
						 NOTAS:

1. 13.1 Lenguas: Cf. 1 Co 12.10,28-30. 
2. 13.2 Toda la fe... montes: Vase Mt 17.20 nota k; 21.21. 
3. 13.3 Para ser quemado: otros ms. dicen: para jactarme. 
4. 13.4-7 No tiene envidia: Los v. 4-7 alaban actitudes contrarias a las de algunos corintios, mencionadas en los caps. anteriores. 
5. 13.5 No busca lo suyo: Cf. Flp 2.4. 
6. 13.12 Cf. Gn 32.30; Nm 12.8; 1 Jn 3.2. 
7. 13.13 Pablo agrupa la fe, la esperanza y el amor tambin en Ro 5.1-5; Col 1.4-5; 1 Ts 1.3; 5.8; 2 Ts 1.3-4. 
8. 13.13 1 Jn 4.16-18. 

1 Corintios 14


El hablar en lenguas 

1 [1] Seguid el amor y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticis.[2] 2 El que habla en lenguas[3] no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie lo entiende, aunque por el Espritu[4] habla misterios. 3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificacin, exhortacin y consolacin. 4 El que habla en lengua extraa,[5] a s mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. 5 Yo deseara que todos vosotros hablarais en lenguas, pero ms an que profetizarais, porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificacin.[6] 
6 Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, qu os aprovechar, si no os hablo con revelacin, con conocimiento, con profeca o con doctrina? 7 Ciertamente, las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la ctara, si no dieran notas distintas, cmo se sabra lo que se toca con la flauta o con la ctara? 8 Y si la trompeta diera un sonido incierto, quin se preparara para la batalla? 9 As tambin vosotros, si por la lengua que hablis no dais palabra bien comprensible, cmo se entender lo que decs?, porque sera como si hablarais al aire. 10 Tantas clases de idiomas hay seguramente en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. 11 Pero si yo ignoro el significado de las palabras, ser como un extranjero para el que habla, y el que habla ser como un extranjero para m. 12 As pues, ya que anhelis los dones espirituales, procurad abundar en aquellos que sirvan para la edificacin de la iglesia. 
13 Por lo tanto, el que habla en lengua extraa,[7] pida en oracin poder interpretarla. 14 Si yo oro en lengua desconocida, mi espritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. 15 Qu, pues? Orar con el espritu,[8] pero orar tambin con el entendimiento; cantar con el espritu, pero cantar tambin con el entendimiento, 16 porque si bendices solo con el espritu, el que ocupa lugar de simple oyente, cmo dir "Amn" a tu accin de gracias?,[9] pues no sabe lo que has dicho. 17 T, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado. 18 Doy gracias a Dios que hablo en lenguas ms que todos vosotros; 19 pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para ensear tambin a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.[10] 
20 Hermanos, no seis nios en el modo de pensar, sino sed nios en cuanto a la malicia y maduros en cuanto al modo de pensar.[11] 21 En la Ley est escrito:[12] "En otras lenguas y con otros labios hablar a este pueblo; y ni aun as me oirn, dice el Seor".[13] 22 As que las lenguas son por seal,[14] no a los creyentes, sino a los incrdulos; pero la profeca, no a los incrdulos, sino a los creyentes.[15] 23 Si, pues, toda la iglesia se rene en un lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrdulos, no dirn que estis locos? 24 Pero si todos profetizan, y entra algn incrdulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; 25 lo oculto de su corazn se hace manifiesto; y as, postrndose sobre el rostro, adorar a Dios, declarando que verdaderamente Dios est entre vosotros.[16] 
26 Entonces, hermanos, qu podemos decir? Cuando os reuns, cada uno de vosotros tiene salmo,[17] tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelacin, tiene interpretacin. Hgase todo para edificacin.[18] 27 Si alguien habla en lengua extraa,[19] que sean dos o a lo ms tres, y por turno; y que uno interprete. 28 Y si no hay intrprete, calle en la iglesia, y hable para s mismo y para Dios. 29 Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los dems juzguen lo que ellos dicen. 30 Y si algo le es revelado a otro que est sentado, calle el primero. 31 Podis profetizar todos, uno por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados. 32 Los espritus de los profetas estn sujetos a los profetas, 33 pues Dios no es Dios de confusin, sino de paz. 
Como en todas las iglesias de los santos, 34 vuestras mujeres callen en las congregaciones, porque no les es permitido hablar, sino que deben estar sujetas, como tambin la Ley lo dice. 35 Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos, porque es indecoroso que una mujer hable en la congregacin.[20] 
36 Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o solo a vosotros ha llegado? 37 Si alguno se cree profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Seor; 38 pero si alguien lo ignora, que lo ignore. 
39 As que, hermanos, procurad profetizar y no impidis el hablar en lenguas; 40 pero hgase todo decentemente y con orden. 
						 NOTAS:

1. 14.1-40 Esta seccin recoge de nuevo el tema del cap. 12, poniendo especial nfasis en uno de los dones espirituales (1 Co 12.4 n.) que haba sido motivo de desorden en la iglesia de Corinto. 
2. 14.1 El don de profeca, semejante al que tuvieron muchas personas del AT, lleva a la persona a comunicar, por inspiracin de Dios, mensajes dirigidos a otros. Por lo general, el mensaje se refiere a la situacin presente, aunque algunas veces, como en Hch 11.28; 21.22, se trata de anunciar acontecimientos futuros. El NT tambin habla de "falsos profetas" que se atribuyen abusivamente el privilegio de hablar en nombre de Dios (cf. 1 Jn 4.1). Vase Profeca, profeta en la Concordancia temtica. 
3. 14.2 En lenguas: es decir, en lenguas extraas: Vase 1 Co 14.4 n. 
4. 14.2 Por el Espritu: Aqu y en 14.14-16, la palabra Espritu designa esa situacin especial del que habla en lenguas, contrapuesta en 14.14-16 a la que podra llamarse normal (el entendimiento). Algunos traducen: en su Espritu. 
5. 14.4 En lengua extraa: lit. en lengua (aqu y en 14.2,13,14,19,26,27); vase 1 Co 12.10 nota k. 
6. 14.3-5 Para que la iglesia reciba edificacin: Vase 1 Co 8.1 nota d. 
7. 14.13-14 En lengua extraa: Vase 14.4 n. 
8. 14.14-16 Con el espritu: Vase 14.2 nota d. 
9. 14.16 Dir "Amn"... gracias: Vase Ro 1.25 nota y. 
10. 14.19 En lengua desconocida: Vase 1 Co 14.4 n. 
11. 14.20 Ro 16.19; Ef 4.14. 
12. 14.21 En la Ley est escrito: lit. el libro de la Ley, que designa aqu la Escritura. 
13. 14.21 Is 28.11-12. 
14. 14.21-22 Pablo cita este texto, con el que encuentra una analoga segn la cual el oir hablar en lenguas incomprensibles era, para los que no crean, una seal del juicio divino. 
15. 14.22 Los creyentes: segn 14.23-25, aquellos que apenas empiezan a creer sern convencidos ms bien por el mensaje inteligible de la profeca (1 Co 12.8-10 n.). 
16. 14.25 Cf. Is 45.14; Zac 8.23. 
17. 14.26 Tiene salmo: o himno (cf. Ef 5.19; Col 3.16). 
18. 14.26 Edificacin: Vase 1 Co 8.1 nota d. 
19. 14.26-27 En lengua extraa: Vase 1 Co 14.4 n. 
20. 14.34-35 Esta norma refleja la costumbre general de entonces. En 11.5 se supone que en Corinto las mujeres participaban en la oracin comn y en la comunicacin de mensajes profticos. Como tambin la Ley lo dice: posible alusin a Gn 3.16. 

1 Corintios 15


Tabla - Apariciones de Jess resucitado



7. LA RESURRECCIN DE LOS MUERTOS (15.1-58) 

1 [1] Adems os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual tambin recibisteis, en el cual tambin perseveris;[2] 2 por el cual asimismo, si retenis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no cresteis en vano.[3] 
3 Primeramente os he enseado lo que asimismo recib: Que Cristo muri por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;[4] 4 que fue sepultado y que resucit al tercer da, conforme a las Escrituras;[5] 5 y que apareci a Cefas,[6] y despus a los doce.[7] 6 Despus apareci a ms de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven an y otros ya han muerto.[8] 7 Despus apareci a Jacobo[9] y despus a todos los apstoles. 8 Por ltimo, como a un abortivo,[10] se me apareci a m.[11] 
9 Yo soy el ms pequeo de los apstoles, y no soy digno de ser llamado apstol, porque persegu a la iglesia de Dios.[12] 10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado ms que todos ellos; aunque no yo, sino la gracia de Dios que est conmigo. 11 Sea yo o sean ellos, as predicamos y as habis credo. 
12 Pero si se predica que Cristo resucit de los muertos, cmo dicen algunos entre vosotros que no hay resurreccin de muertos?, 13 porque si no hay resurreccin de muertos, tampoco Cristo resucit. 14 Y si Cristo no resucit, vana es entonces nuestra predicacin y vana es tambin vuestra fe. 15 Y somos hallados falsos testigos de Dios, porque hemos testificado que Dios resucit a Cristo,[13] al cual no resucit si en verdad los muertos no resucitan. 16 Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucit; 17 y si Cristo no resucit, vuestra fe es vana: an estis en vuestros pecados.[14] 18 Entonces tambin los que murieron en Cristo perecieron. 19 Si solamente para esta vida esperamos en Cristo, somos los ms dignos de lstima de todos los hombres. 
20 Pero ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho,[15] 21 pues por cuanto la muerte entr por un hombre, tambin por un hombre la resurreccin de los muertos. 22 As como en Adn todos mueren, tambin en Cristo todos sern vivificados.[16] 23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.[17] 24 Luego el fin, cuando entregue el Reino[18] al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y todo poder.[19] 
25 Preciso es que l reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.[20] 26 Y el postrer enemigo que ser destruido es la muerte,[21] 27 porque todas las cosas las sujet debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a l, claramente se excepta aquel que sujet a l todas las cosas.[22] 28 Pero, luego que todas las cosas le estn sujetas, entonces tambin el Hijo mismo se sujetar al que le sujet a l todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. 
29 De otro modo, qu harn los que se bautizan por los muertos, si de ninguna manera los muertos resucitan? Por qu, pues, se bautizan por los muertos?[23] 30 Y por qu nosotros nos exponemos a peligros a toda hora? 31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Seor Jesucristo, que cada da muero.[24] 32 Si como hombre batall en feso contra fieras,[25] de qu me sirve? Si los muertos no resucitan, "Comamos y bebamos, porque maana moriremos".[26] 
33 No os engais: "Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres".[27] 34 Velad debidamente y no pequis,[28] porque algunos no conocen a Dios. Para verguenza vuestra lo digo. 
35 Pero preguntar alguno: "Cmo resucitarn los muertos? Con qu cuerpo vendrn?"[29] 36 Necio, lo que t siembras no vuelve a la vida si no muere antes. 37 Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, sea de trigo o de otro grano. 38 Y Dios le da el cuerpo que l quiere, y a cada semilla su propio cuerpo. 
39 No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces y otra la de las aves. 40 Hay cuerpos celestiales y cuerpos terrenales;[30] pero una es la hermosura de los celestiales y otra la de los terrenales. 41 Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en resplandor. 
42 As tambin sucede con la resurreccin de los muertos. Se siembra en corrupcin, resucitar en incorrupcin. 43 Se siembra en deshonra, resucitar en gloria; se siembra en debilidad, resucitar en poder. 44 Se siembra cuerpo animal, resucitar cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal y hay cuerpo espiritual. 
45 As tambin est escrito: "Fue hecho el primer hombre, Adn, alma viviente";[31] el postrer Adn, espritu que da vida. 46 Pero lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Seor,[32] es del cielo. 48 Conforme al terrenal, as sern los terrenales; y conforme al celestial, as sern los celestiales. 49 Y as como hemos trado la imagen del terrenal, traeremos tambin la imagen del celestial.[33] 
50 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre[34] no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupcin hereda la incorrupcin. 51 Os digo un misterio:[35] No todos moriremos; pero todos seremos transformados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocar la trompeta, y los muertos sern resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados,[36] 53 pues es necesario que esto corruptible se vista de incorrupcin y que esto mortal se vista de inmortalidad.[37] 
54 Cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupcin y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplir la palabra que est escrita: "Sorbida es la muerte en victoria".[38] 55 Dnde est, muerte, tu aguijn? Dnde, sepulcro, tu victoria?,[39] 56 porque el aguijn de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la Ley.[40] 57 Pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Seor Jesucristo. 
58 As que, hermanos mos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Seor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Seor no es en vano. 
						 NOTAS:

1. 15.1-58 El cap. 15 va dirigido a algunos que negaban la resurreccin de los muertos, aun cuando admitan que Cristo haba resucitado (v. 12). Los v. 1-7 contienen un breve resumen del evangelio (15.4 n.). 
2. 15.1 Pablo recalca en 15.1,3,11 el carcter tradicional de esta enseanza aceptada por todos (vase 1 Co 11.2 n.). Aqu (v. 1-7) recuerda los hechos fundamentales de la historia de la redencin. 
3. 15.2 En vano: Cf. 15.16-17. 
4. 15.3 Cf. Is 53.5-12. Conforme a las Escrituras: Aqu y en 15.4, la expresin puede aludir al mensaje global de las Escrituras del AT, y no solo a pasajes determinados; cf. Lc 24.25-27,44-46, y vase Jn 20.9 n. 
5. 15.4 Cf. Sal 16.10; Mt 12.40; Hch 2.24-32. Al tercer da: Mt 16.21; Mc 8.31; Lc 9.22. Los hechos recordados en 15.3-4 representan el ncleo del evangelio, tal como fue proclamado desde los comienzos de la iglesia (vase Hch 2.14-42 n.). 
6. 15.5 Lc 24.34. Cefas: 1 Co 1.12 nota o. 
7. 15.5 Mt 28.16-17; Mc 16.14; Lc 24.36; Jn 20.19. 
8. 15.6 Han muerto: lit. duermen; con frecuencia se habla de la muerte en esta forma (as tambin en los v. 18,20,51). 
9. 15.7 Jacobo: Probablemente, el llamado "hermano del Seor" (Gl 1.19; vase Hch 12.17 n.). 
10. 15.8 Como un abortivo: probable alusin a la manera especial en que Pablo naci a la fe cristiana, o bien a que su conversin tuvo lugar "fuera de tiempo" respecto de los dems apstoles. 
11. 15.8 Por ltimo... se me apareci a m: Hch 9.3-6; 1 Co 9.1. 
12. 15.9 Hch 8.3. 
13. 15.15 Hch 4.33; 5.30-32. 
14. 15.17 La resurreccin de Cristo es parte integral de su accin redentora, sin la cual no habra perdn de pecados. 
15. 15.20 Col 1.18. Cristo, como las primicias o primer fruto, garantiza con su propia resurreccin la de los dems. 
16. 15.21-22 Ro 5.12-21; cf. Gn 3.17-19. 
17. 15.23 1 Ts 4.13-17. 
18. 15.24 Vase Reino de Dios en la Concordancia temtica. 
19. 15.24 Todo dominio, toda autoridad y todo poder: tres trminos que designan las fuerzas enemigas de Dios, especialmente las espirituales (Col 2.15). 
20. 15.25 Sal 110.1; vase Mt 22.44 n. 
21. 15.26 Ap 20.14; 21.4. 
22. 15.27 Sujet a l todas las cosas: es decir, a Cristo; Sal 8.6. 
23. 15.29 Sobre esta prctica no se tienen ms datos. Pablo argumenta que ella supone la esperanza en la resurreccin de los muertos. 
24. 15.31 2 Co 4.10-11. 
25. 15.32 Alusin a la prctica romana de la lucha con las fieras como espectculo. Pablo se refiere a ella, probablemente, en sentido figurado, en relacin con algn peligro que haba experimentado (cf. Hch 19.23-41; 2 Co 1.8). 
26. 15.32 Dicho popular (Is 22.13; vase Lc 12.19 n.). 
27. 15.33 Dicho del poeta griego Menandro (siglo IV a.C.). 
28. 15.34 No pequis: o dejad de pecar. 
29. 15.35 Entre los griegos se crea en la inmortalidad del alma, pero no en la resurreccin del cuerpo. 
30. 15.40 Es decir, hay unos cuerpos (o seres) apropiados para la existencia celestial, y otros para la terrenal (v. 47-49). La expresin cuerpos celestiales puede haber motivado la mencin de los astros en el v. 41. 
31. 15.45 Gn 2.7. 
32. 15.47 En diversos ms. falta: que es el Seor. 
33. 15.49 La imagen del terrenal... del celestial: la imagen literaria es la de ser revestido (cf. v. 53). 
34. 15.50 La carne y la sangre: se trata del ser humano en su naturaleza puramente fsica y material. 
35. 15.51 Os digo un misterio: algo desconocido antes, y ahora revelado (vase Concordancia temtica). 
36. 15.51-52 1 Ts 4.13-17. Pablo escribe considerando la esperanza que l y sus lectores tenan de que Jesucristo regresara todava en vida de ellos. La final trompeta: Mt 24.31. 
37. 15.53 Cf. 2 Co 5.4. 
38. 15.54 Alusin a Is 25.8. 
39. 15.55 Cita libre de Os 13.14. Aguijn: figura basada en la picadura venenosa del alacrn, como smbolo del poder de hacer dao o destruir. 
40. 15.56 Este tema se desarrolla en Ro 5--7, y all termina (Ro 7.25) con la misma accin de gracias que aparece en el v. 57. 

1 Corintios 16


EPLOGO (16.1-24)



La ofrenda para los santos

1 En cuanto a la ofrenda para los santos,[1] haced vosotros tambin de la manera que orden en las iglesias de Galacia. 2 Cada primer da de la semana,[2] cada uno de vosotros ponga aparte algo, segn haya prosperado, guardndolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. 3 Y cuando haya llegado, enviar a quienes vosotros hayis designado por carta para que lleven vuestro donativo a Jerusaln. 4 Y si es conveniente que yo tambin vaya, irn conmigo.[3] 

Planes de Pablo

5 Ir a visitaros cuando haya pasado por Macedonia,[4] (pues por Macedonia tengo que pasar), 6 y puede ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminis a donde haya de ir. 7 No quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algn tiempo, si el Seor lo permite. 8 Pero estar en feso hasta Pentecosts,[5] 9 porque se me ha abierto una puerta grande y eficaz, aunque muchos son los adversarios. 
10 Si llega Timoteo,[6] procurad que est con vosotros con tranquilidad, porque l hace la obra del Seor lo mismo que yo. 11 Por tanto, nadie lo tenga en poco, sino encaminadlo en paz para que venga a m, porque lo espero con los hermanos. 
12 Acerca del hermano Apolos,[7] mucho le rogu que fuera a vosotros con los hermanos, pero de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero ir cuando tenga oportunidad. 

Salutaciones finales

13 Velad, estad firmes en la fe, portaos varonilmente y esforzaos. 14 Todas vuestras cosas sean hechas con amor.[8] 
15 Hermanos, ya sabis que la familia de Estfanas[9] es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos. 16 Os ruego que os sujetis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan. 
17 Me regocijo con la venida de Estfanas, de Fortunato y de Acaico,[10] pues ellos han suplido vuestra ausencia, 18 porque confortaron mi espritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas. 
19 Las iglesias de Asia[11] os saludan. Aquila y Priscila,[12] con la iglesia que est en su casa, os saludan mucho en el Seor. 20 Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con beso santo.[13] 21 Yo, Pablo, os escribo esta salutacin de mi propia mano.[14] 
22 El que no ame al Seor Jesucristo, sea anatema.[15] El Seor viene![16] 
23 La gracia del Seor Jesucristo est con vosotros.[17] 24 Mi amor en Cristo Jess est con todos vosotros. Amn.[18] 
						 NOTAS:

1. 16.1 Ofrenda para los santos: es decir, para los cristianos pobres de Jerusaln; vanse Hch 20.1-6 n. y Ro 15.25-29 n. Los corintios parecen haber preguntado sobre este particular en su epstola a Pablo (1 Co 7.1); este aqu les contesta, pero da instrucciones ms amplias en otra carta (2 Co 8--9). 
2. 16.2 Cada primer da de la semana: es decir, los domingos; vase Hch 20.7 nota g. 
3. 16.3-4 Vase Hch 20.4 n. 
4. 16.5-6 Cf. Hch 19.21, y vase Hch 20.1-6 n.; no es posible reconstruir con certeza los detalles del viaje aqu anunciado. 
5. 16.8 Hch 19.8-41; vase Hch 19.10 n. Pablo, que escribe desde feso, menciona su plan de permanecer all algunas semanas ms, hasta la fiesta de Pentecosts (vase Concordancia temtica), para aprovechar las oportunidades de proclamar el evangelio (v. 9). 
6. 16.10 Timoteo: 1 Co 4.17 n. 
7. 16.12 Apolos: 1 Co 1.12 nota . 
8. 16.14 Tema desarrollado en el cap. 13. 
9. 16.15 Estfanas: 1 Co 1.16. 
10. 16.17 Sin duda, estos haban llegado de Corinto para visitar a Pablo. 
11. 16.19 Asia: provincia romana, hoy parte de Turqua; su capital era feso. 
12. 16.19 Aquila y Priscila (o Prisca; vase Ro 16.3 n.) haban estado en Corinto (Hch 18.2-3) y despus en feso (Hch 18.18-19,26). 
13. 16.20 Beso santo: Vase Ro 16.16 n. 
14. 16.21 Despus de dictar la epstola, de su propia mano, Pablo aade su firma y unas palabras finales (cf. Gl 6.11; Col 4.18; 2 Ts 3.17; Flm 19). 
15. 16.22 Sea anatema: Gl 1.8-9; frmula de maldicin que significaba exclusin. 
16. 16.22 El Seor viene!: traduccin de la expresin aramea marana-ta. La misma expresin, leda maran-at, puede traducirse El Seor ha venido. Probablemente la frase haba sido incorporada, en su forma aramea, en la oracin de los cristianos. 
17. 16.23 Esta frmula, con la que Pablo concluye sus epstolas (vase Ro 16.24 nota v; 2 Co 13.14, etc.), aparece en Ap 22.20-21 unida a la invocacin: "Ven, Seor Jess!", del mismo modo que Pablo la une aqu a la exclamacin del v. 22. 
18. 16.24 En diversos ms. falta: Amn. 

2 Corintios 1


PRLOGO (1.1-11)



Salutacin 

1 [1] Pablo, apstol[2] de Jesucristo por la voluntad de Dios,[3] y el hermano Timoteo,[4] a la iglesia de Dios que est en Corinto,[5] con todos los santos que estn en toda Acaya:[6] 2 Gracia y paz a vosotros de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesucristo.[7] 

Aflicciones de Pablo 

3 [8] Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolacin,[9] 4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos tambin nosotros consolar a los que estn en cualquier tribulacin, por medio de la consolacin con que nosotros somos consolados por Dios.[10] 5 As como abundan en nosotros las aflicciones de Cristo,[11] as abunda tambin por el mismo Cristo nuestra consolacin. 6 Pero si somos atribulados es para vuestra consolacin y salvacin; o si somos consolados es para vuestra consolacin y salvacin, la cual se realiza en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros tambin padecemos. 7 Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que as como sois compaeros en las aflicciones, tambin lo sois en la consolacin. 
8 Hermanos, no queremos que ignoris acerca de la tribulacin que nos sobrevino en Asia,[12] pues fuimos abrumados en gran manera ms all de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. 9 Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. 10 l nos libr y nos libra y esperamos que aun nos librar de tan grave peligro de muerte. 11 Para ello contamos con vuestras oraciones a nuestro favor; y as, siendo muchos los que interceden por nosotros, tambin sern muchos los que darn gracias por el don concedido a nosotros. 

1. PABLO DEFIENDE SU MINISTERIO (1.12--7.16)



Por qu Pablo posterg su visita a Corinto

12 Nuestro motivo de orgullo es este: el testimonio de nuestra conciencia, de que con sencillez y sinceridad de Dios (no con sabidura humana,[13] sino con la gracia de Dios), nos hemos conducido en el mundo, y mucho ms con vosotros. 13 No os escribimos otras cosas de las que leis o tambin entendis;[14] y espero que hasta el fin las entenderis; 14 como tambin en parte habis entendido que somos vuestro motivo de orgullo, as como tambin vosotros lo seris para nosotros en el da del Seor Jess. 
15 Con esta confianza quise ir primero a vosotros para daros una doble alegra: 16 de ah pasar a Macedonia y desde Macedonia regresar a vosotros para ser encaminado por vosotros a Judea. 17 As que, al proponerme esto, actu precipitadamente? O lo que pienso hacer, lo pienso segn la carne, para que haya en m "s" y "no"?[15] 18 Pero como Dios es fiel, nuestra palabra a vosotros no es "s" y "no", 19 porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros --por m, Silvano[16] y Timoteo--, no ha sido "s" y "no", sino solamente "s" en l, 20 porque todas las promesas de Dios son en l "s", y en l "Amn",[17] por medio de nosotros, para la gloria de Dios. 21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungi,[18] es Dios, 22 el cual tambin nos ha sellado[19] y nos ha dado, como garanta,[20] el Espritu en nuestros corazones. 
23 Invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todava a Corinto.[21] 24 No que nos enseoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo porque por la fe estis firmes. 
						 NOTAS:

1. 1.1-2 Pablo dirige esta carta, desde Macedonia (2 Co 7.5; 9.2-4), a la iglesia de Corinto, y sigue la forma epistolar de la poca (vanse Ro 1.1-7 n. e Introduccin a las epstolas). 
2. 1.1 Apstol: Vase Gl 1.1 n. 
3. 1.1 Por la voluntad de Dios: 1 Co 1.1; Gl 1.1. 
4. 1.1 Timoteo: Vanse Hch 16.1 nota b e Introduccin a 1 Ti; Timoteo haba estado con Pablo cuando se fund la iglesia de Corinto (v. 19; Hch 18.5). 
5. 1.1 Corinto: Vase Introduccin a 1 Co. 
6. 1.1 Santos... Acaya: Los creyentes que vivan en Acaya. Vase Ro 1.6-7 n. 
7. 1.2 1 Co 1.3. 
8. 1.3-11 En la seccin de accin de gracias (cf. 1 Co 1.4-9), Pablo recuerda cmo Dios lo ha librado de peligros y aflicciones. 
9. 1.3 Las palabras griegas traducidas por consolacin y consuelo, en 1.3-7, abarcan tambin las ideas de animar y ayudar; son de la misma raz de parkletos (vase Jn 14.16 nota m). 
10. 1.4 A lo largo de la epstola, Pablo usa muchas veces la primera persona del plural ("nosotros"), aunque se est refiriendo a l en particular. 
11. 1.5 Col 1.24; cf. Mc 8.34 y paralelos. 
12. 1.8-9 Asia: provincia romana, hoy parte de Turqua. No se sabe a qu dificultades se refiere Pablo, pero cf. Hch 19.23-41; 1 Co 15.32; 16.9. 
13. 1.12 Cf. 1 Co 1.17-31. 
14. 1.13 Pablo contesta a quienes lo haban acusado de escribir con indirectas o con doblez (cf. 2 Co 2.17; 4.2). 
15. 1.15-17 Algunos haban criticado a Pablo por los cambios en sus planes de viaje (cf. Hch 19.21; 1 Co 16.5-7). Lo cierto es que el apstol haba demorado su visita, precisamente por consideracin a ellos (2 Co 1.23--2.3). 
16. 1.19 Hch 18.5. Silvano: forma latina de Silas. Vase Hch 15.22 nota p. 
17. 1.20 Amn: Vase Ro 1.25 nota y. 
18. 1.21 Nos ungi: expresin basada en la prctica de ungir con aceite de oliva al que era escogido y consagrado como sacerdote o rey (Ex 28.41; 1 S 16.13; Is 61.1). 
19. 1.22 Nos ha sellado: esto es, sealado como suyos (Ef 1.13; 4.30). 
20. 1.22 Garanta: lit. arras: Se emplea aqu la imagen del anticipo de un pago, mediante el cual se garantiza el resto de lo que se ha de dar (2 Co 5.5; Ef 1.14; cf. la imagen de las primicias, Ro 8.23 nota u). 
21. 1.23 2 Co 2.1 n. 

2 Corintios 2

1 Determin, pues, no haceros otra visita que os causara tristeza,[1] 2 porque si yo os causo tristeza, quin ser luego el que me alegre, sino aquel a quien yo entristec? 3 Por eso os escrib[2] como lo hice, para que, cuando llegue, no tenga tristeza de parte de aquellos de quienes me debiera gozar, confiado en que mi gozo es el de todos vosotros. 4 Por la mucha tribulacin y angustia del corazn os escrib con muchas lgrimas, no para que fuerais entristecidos, sino para que supierais cun grande es el amor que os tengo. 

Pablo perdona al ofensor

5 Si alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado a m solo, sino en cierto modo (por no exagerar) a todos vosotros.[3] 6 Le basta a tal persona esta reprensin hecha por muchos. 7 As que, al contrario, vosotros ms bien debis perdonarlo y consolarlo, para que no sea consumido por demasiada tristeza. 8 Por lo cual os ruego que confirmis el amor hacia l, 9 pues tambin con este propsito os escrib, para tener la prueba de si vosotros sois obedientes en todo. 10 Al que vosotros perdonis, yo tambin, porque tambin yo, lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo,[4] 11 para que Satans[5] no saque ventaja alguna sobre nosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones. 

Ansiedad de Pablo en Troas

12 Cuando llegu a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abri puerta en el Seor, 13 no tuve reposo en mi espritu, por no haber hallado a mi hermano Tito.[6] Por eso, despidindome de ellos, part para Macedonia.[7] 

Triunfantes en Cristo 

14 [8] Pero gracias a Dios, que nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jess,[9] y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento, 15 porque para Dios somos grato olor de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden: 16 para estos, ciertamente, olor de muerte para muerte, y para aquellos, olor de vida para vida. Y para estas cosas, quin es suficiente?, 17 pues no somos como muchos que se benefician falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo. 
						 NOTAS:

1. 2.1 De otros lugares de la epstola (cf. 2 Co 12.14; 13.1) se desprende que Pablo, despus de la fundacin de la iglesia, ya haba hecho una segunda visita a Corinto. Al parecer, en esa ocasin o quiz despus, de manera indirecta, alguno lo ofendi gravemente, y Pablo le caus tristeza a la iglesia al reprenderla con severidad. 
2. 2.3-4 Cf. 2 Co 7.8-12. Se trata de una carta escrita despus de la segunda visita, o sea, entre 1 Co y 2 Co. (Algunos piensan que parte de ella se conserva en 2 Co 10--13; vase 2 Co 10.1--13.10 n.) 
3. 2.5 Vase 2.1 n. 
4. 2.10 En presencia de Cristo: otra posible traduccin: en representacin de Cristo. 
5. 2.11 Satans: Vase Concordancia temtica. 
6. 2.13 Tito: Gl 2.1-3. Vase Introduccin a Tit. 
7. 2.12-13 Hch 20.1. La narracin se suspende aqu, para continuar nuevamente en 2 Co 7.5 con la llegada de Pablo a Macedonia; vase 2 Co 7.5-7 n. 
8. 2.14-17 En esta seccin, Pablo alude al llamado triunfo o desfile victorioso que los generales romanos realizaban al volver de sus campaas militares. El cortejo desfilaba por la ciudad, exhibiendo tanto a los prisioneros de guerra condenados a muerte como a aquellos a quienes se les haba perdonado la vida y haban sido destinados a ser esclavos. Al frente iban cortesanos esparciendo perfumes o incienso, que para los condenados a muerte era olor de muerte para muerte, mientras que para los otros era olor de vida para vida. Con esto se alude tambin al progreso continuo del evangelio (cf. Col 2.15) y al concepto del cristiano como esclavo de Cristo (Ro 6.22; 1 Co 7.22; Ef 6.6). 
9. 2.14 Gracias a Dios... en Cristo Jess: otra posible traduccin, pero sin la imagen explcita del desfile triunfal: Gracias a Dios que siempre nos hace triunfar en unin con Cristo. 

2 Corintios 3


Ministros del nuevo pacto

1 Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos?[1] O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendacin para vosotros o de recomendacin de vosotros? 2 Nuestras cartas[2] sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y ledas por todos los hombres. 3 Y es manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros,[3] escrita no con tinta, sino con el Espritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazn.[4] 
4 Esta confianza la tenemos mediante Cristo para con Dios. 5 No que estemos capacitados para hacer algo por nosotros mismos; al contrario, nuestra capacidad proviene de Dios, 6 el cual asimismo nos capacit para ser ministros de un nuevo pacto,[5] no de la letra, sino del Espritu, porque la letra mata, pero el Espritu da vida.[6] 
7 Si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras[7] fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moiss[8] a causa del resplandor de su rostro, el cual desaparecera,[9] 8 cmo no ser ms bien con gloria el ministerio del Espritu? 9 Si el ministerio de condenacin fue con gloria, mucho ms abundar en gloria el ministerio de justificacin,[10] 10 porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparacin con la gloria ms eminente. 11 Si lo que perece tuvo gloria, mucho ms glorioso ser lo que permanece. 
12 As que, teniendo tal esperanza, actuamos con mucha franqueza, 13 y no como Moiss, que pona un velo sobre su rostro para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que haba de desaparecer.[11] 14 Pero el entendimiento de ellos se embot, porque hasta el da de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo sin descorrer, el cual por Cristo es quitado.[12] 15 Y aun hasta el da de hoy, cuando se lee a Moiss, el velo est puesto sobre el corazn de ellos. 16 Pero cuando se conviertan al Seor, el velo ser quitado.[13] 17 El Seor es el Espritu;[14] y donde est el Espritu del Seor, all hay libertad.[15] 18 Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Seor,[16] somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen,[17] por la accin del Espritu del Seor.[18] 
						 NOTAS:

1. 3.1 Cf. 2 Co 5.12. 
2. 3.2 1 Co 9.2. 
3. 3.3 Expedida por nosotros: otra posible traduccin: por medio de nosotros. 
4. 3.3 El contraste entre lo grabado en tablas de piedra y lo escrito en tablas de carne del corazn est tomado del AT; cf. Ex 24.12; Jer 31.33 (citado en Heb 10.16). Aqu sugiere el contraste entre el antiguo y el nuevo pacto, que se presenta a partir del v. 6. 
5. 3.6 Jer 31.31-34; 1 Co 11.25. 
6. 3.6 La letra: Aqu letra equivale a la interpretacin legalista de las enseanzas mosaicas. Cf. Ro 7.6. 
7. 3.7 Se trata de la Ley de Moiss (Ex 24.12; 31.18) que, debido al pecado, lleva a la muerte (Ro 7.5; Gl 3.21). 
8. 3.7 Ex 34.29-35. 
9. 3.7-18 En estos v. las palabras gloria, resplandor y glorioso son traducciones de una sola palabra griega (doxa), que tiene diferentes matices. Sobre gloria, vase Jn 1.14 nota p. 
10. 3.9 Dt 27.26. La Ley, con su ministerio de condenacin, se contrapone al mensaje ms glorioso del ministerio de justificacin (Ro 1.17; 3.21-22). 
11. 3.13 Pablo interpreta el velo de Moiss (Ex 34.29-35) como algo que impeda ver lo pasajero del resplandor de su cara. Pero en los v. 14-16 ampla la imagen para incluir aquello que impide a los judos darse cuenta de lo pasajero de la ley mosaica. Cf. Ro 11.7-8,25. 
12. 3.14 Les queda el mismo velo... por Cristo es quitado: otra posible traduccin: pues no les ha sido revelado que dicho pacto ha sido abolido por Cristo. 
13. 3.16 Otra posible traduccin del v.: Pero cuando l (Moiss) se volva hacia el Seor, se quitaba el velo (Ex 34.34). Cf. Ro 11.23-26. 
14. 3.17 El Seor es el Espritu: Puede interpretarse de diversas maneras: como afirmacin de la unidad profunda entre el Espritu Santo y el Seor (que puede referirse a Dios o a Jesucristo), o tambin como explicacin de que ese Seor de que habla Ex 34.34 es el Espritu Santo. 
15. 3.17 Ro 8.2. 
16. 3.18 Mirando... como en un espejo la gloria del Seor: otra posible traduccin: Somos como un espejo que refleja la gloria del Seor. 
17. 3.18 Ro 8.29; Gl 4.19; 1 Jn 3.2. 
18. 3.18 Por la accin del Espritu del Seor: otra posible traduccin: Por la accin del Seor, quien da el Espritu. 

2 Corintios 4

1 Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio segn la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. 2 Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios.[1] Por el contrario, manifestando la verdad, nos recomendamos, delante de Dios, a toda conciencia humana. 3 Pero si nuestro evangelio est an encubierto, entre los que se pierden est encubierto;[2] 4 esto es, entre los incrdulos, a quienes el dios de este mundo[3] les ceg el entendimiento, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.[4] 5 No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Seor,[5] y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jess, 6 porque Dios, que mand que de las tinieblas resplandeciera la luz,[6] es el que resplandeci en nuestros corazones, para iluminacin del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.[7] 

Viviendo por la fe

7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro,[8] para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros, 8 que estamos atribulados en todo, pero no angustiados;[9] en apuros, pero no desesperados;[10] 9 perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no destruidos. 10 Dondequiera que vamos, llevamos siempre en el cuerpo la muerte de Jess, para que tambin la vida de Jess se manifieste en nuestros cuerpos, 11 pues nosotros, que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jess,[11] para que tambin la vida de Jess se manifieste en nuestra carne mortal. 12 De manera que la muerte acta en nosotros, y en vosotros la vida. 
13 Pero teniendo el mismo espritu de fe, conforme a lo que est escrito: "Cre, por lo cual habl",[12] nosotros tambin creemos, por lo cual tambin hablamos. 14 Y sabemos que el que resucit al Seor Jess,[13] a nosotros tambin nos resucitar con Jess, y nos presentar juntamente con vosotros. 15 Todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la accin de gracias sobreabunde para gloria de Dios. 
16 Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de da en da, 17 pues esta leve tribulacin momentnea produce en nosotros un cada vez ms excelente y eterno peso de gloria;[14] 18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.[15] 
						 NOTAS:

1. 4.2 Pablo rechaza el modo de proceder de los falsos predicadores (2 Co 2.17; cf. 1 Ts 2.5). 
2. 4.3 1 Co 1.18. 
3. 4.4 El dios de este mundo: Satans, que ejerce poder en el mundo (Jn 12.31 n.; cf. Ef 2.2). 
4. 4.4 Col 1.15; Heb 1.3. 
5. 4.5 Jesucristo como Seor: mensaje central del evangelio; vase Hch 2.36 n., y cf. Ro 10.9; 1 Co 12.3; 2 Co 1.2; Flp 2.11. 
6. 4.6 Gn 1.3. 
7. 4.6 Cf. Is 9.2; Jn 8.12. En la faz de Jesucristo: Cf. la gloria en la cara de Moiss, 2 Co 3.7. 
8. 4.7 Era comn guardar el tesoro o las riquezas en vasijas de barro cocido, materia corriente y frgil. 
9. 4.8 2 Co 1.8; 7.5. 
10. 4.8 En apuros, pero no desesperados: juego de palabras en griego; una aproximacin en castellano podra ser estamos oprimidos, pero no exprimidos. 
11. 4.11 Ro 8.36; 1 Co 15.31. 
12. 4.13 Sal 116.10 (gr.). 
13. 4.14 Ro 8.11; 1 Co 6.14; 15.20. 
14. 4.17 Ro 8.18; Heb 12.11; 1 P 1.6-7. Ms excelente y eterno peso de gloria: es decir, Una gloria eterna mucho ms grande y abundante. La frase griega traducida por peso de gloria refleja ciertos matices de la palabra hebrea equivalente a gloria, que se usa, en el AT, para referirse a la presencia de Dios, pero que tambin significa peso. As se sugiere el contraste con los sufrimientos de esta vida que son, por comparacin, cosa ligera. 
15. 4.18 Heb 11.1,3. 

2 Corintios 5

1 Sabemos que si nuestra morada terrestre,[1] este tabernculo, se deshace, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna, en los cielos. 2 Y por esto tambin gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitacin celestial, 3 pues as seremos hallados vestidos y no desnudos.[2] 4 Asimismo los que estamos en este tabernculo gemimos con angustia, pues no quisiramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5 Pero el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado el Espritu como garanta.[3] 
6 As que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Seor 7 (porque por fe andamos, no por vista). 8 Pero estamos confiados, y ms an queremos estar ausentes del cuerpo y presentes al Seor.[4] 9 Por tanto, procuramos tambin, o ausentes o presentes, serle agradables, 10 porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo,[5] para que cada uno reciba segn lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo,[6] sea bueno o sea malo. 

El ministerio de la reconciliacin

11 Conociendo, pues, el temor del Seor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos, y espero que tambin lo sea a vuestras conciencias.[7] 12 No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasin de gloriaros por nosotros, para que tengis con qu responder a los que se gloran en las apariencias y no en el corazn. 13 Si estamos locos,[8] es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros. 14 El amor de Cristo[9] nos constrie, pensando esto: que si uno[10] muri por todos, luego todos murieron;[11] 15 y l por todos muri, para que los que viven ya no vivan para s, sino para aquel que muri y resucit por ellos.[12] 
16 De manera que nosotros de aqu en adelante a nadie conocemos segn la carne; y aun si a Cristo conocimos segn la carne,[13] ya no lo conocemos as. 17 De modo que si alguno est en Cristo, nueva criatura[14] es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcili consigo mismo[15] por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliacin: 19 Dios estaba en Cristo reconciliando[16] consigo al mundo, no tomndoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encarg a nosotros la palabra de la reconciliacin. 20 As que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoci pecado,[17] por nosotros lo hizo pecado,[18] para que nosotros seamos justicia de Dios en l.[19] 
						 NOTAS:

1. 5.1-5 En 1 Co 15, Pablo haba escrito respecto de la resurreccin; aqu, en los v. 1-5, presenta nuevamente, con otras figuras, la esperanza de la vida venidera. En 1 Co 15.37-49 se habla en trminos del cuerpo material y del cuerpo espiritual; aqu se utiliza la imagen de tabernculo no permanente, en contraste con una casa... eterna. 
2. 5.3 Despus de referirse, con la imagen del cambio de habitacin (v. 2), al paso a la vida eterna, Pablo usa la figura del vestido. La expresin vestidos y no desnudos debe entenderse como correlativa con los que estamos en este tabernculo (cf. 1 Ts 4.16-17). 
3. 5.5 Ro 8.23; Ef 1.13. Garanta: lit. arras: Vase 2 Co 1.22 nota s. 
4. 5.8 A diferencia de muchos textos del AT que expresan la idea de que todos los que mueren van al seol o "reino de la muerte" (cf. Job 7.7-10; Sal 6.5; Ec 9.10; vase Hades en la Concordancia temtica), aqu se expresa la confianza de ir, despus de la muerte, a presentarse ante el Seor. Cf. tambin Flp 1.23. 
5. 5.10 Cf. Ro 14.10; 2 Ti 4.1. 
6. 5.10 Mientras estaba en el cuerpo: otra posible traduccin: sirvindose de su cuerpo. 
7. 5.11 Cf. 2 Co 3.1; aqu Pablo vuelve al mismo tema. 
8. 5.13 Cf. Hch 26.24. 
9. 5.14 El amor de Cristo: esto es, su amor para con nosotros. 
10. 5.14 Uno: es decir, Cristo. 
11. 5.14 Todos murieron: a las cosas antiguas, para vivir una nueva vida en unin con Cristo (v. 15,17); cf. Ro 6.2-11; Gl 2.19-20. 
12. 5.14-15 Ro 14.7-8; 1 Ti 2.6. 
13. 5.16 Es probable que Pablo se refiera a la opinin que antes haba tenido de Cristo, considerndolo como un falso maestro justamente condenado a muerte por malhechor; ahora lo conoce como el Seor resucitado, principio de una nueva criatura (vase 2 Co 5.17 n.). 
14. 5.17 Gl 6.15; Tit 3.5; 1 P 1.3,23. Nueva criatura: Tambin puede traducirse por nueva persona. 
15. 5.18-20 Vase Ro 5.10 nota n; cf. Ef 2.12-16; Col 1.20-22. Segn los griegos, cuando Dios se enemista con los hombres son estos los que deben ganarse de nuevo su amistad. Pero Pablo, reflejando ideas del AT, considera que los hombres necesitan ser reconciliados y afirma que Dios mismo realiza esta reconciliacin por medio de Cristo. Los hombres deben aceptar este ofrecimiento. 
16. 5.19 Porque Dios estaba en Cristo reconciliando: otra posible traduccin: es decir, que, en Cristo, Dios estaba reconciliando. 
17. 5.21 Heb 4.15; 1 P 2.22; 1 Jn 3.5. 
18. 5.21 Por nosotros lo hizo pecado: Cristo, a la manera del siervo del Seor (de Is 53.6,9), carg con los pecados de todos. Cf. tambin Ro 8.3; Gl 3.13. 
19. 5.21 Justicia de Dios en l: Vase Ro 1.17 nota ; cf. Ro 3.2; 5.15-21; Flp 3.9. 

2 Corintios 6

1 As, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos tambin a que no recibis en vano la gracia de Dios, 2 porque dice: 
    "En tiempo aceptable te he odo, 
    y en da de salvacin te he socorrido".[1] 
Ahora es el tiempo aceptable; ahora es el da de salvacin. 
3 No damos a nadie ninguna ocasin de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea desacreditado. 4 Antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones,[2] en necesidades, en angustias, 5 en azotes, en crceles,[3] en tumultos,[4] en trabajos, en desvelos, en ayunos; 6 en pureza, en conocimiento, en tolerancia, en bondad, en el Espritu Santo, en amor sincero; 7 en palabra de verdad, en poder de Dios[5] y con armas de justicia a diestra y a siniestra;[6] 8 por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engaadores, pero veraces; 9 como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, pero llenos de vida; como castigados, pero no muertos; 10 como entristecidos, pero siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, pero poseyndolo todo.[7] 
11 Os hemos hablado con franqueza, corintios; nuestro corazn os hemos abierto.[8] 12 No hemos sido mezquinos en nuestro amor por vosotros, pero vosotros s lo habis sido en vuestro propio corazn. 13 Para corresponder, pues, del mismo modo os hablo como a hijos, actuad tambin vosotros con franqueza. 

Somos templo del Dios viviente 

14 [9] No os unis en yugo desigual con los incrdulos,[10] porque qu compaerismo tiene la justicia con la injusticia? Y qu comunin, la luz con las tinieblas? 15 Qu armona puede haber entre Cristo y Belial?[11] O qu parte el creyente con el incrdulo? 16 Y qu acuerdo hay entre el templo de Dios y los dolos? Y vosotros sois el templo del Dios viviente,[12] como Dios dijo: 
    "Habitar y andar entre ellos; 
    yo ser su Dios 
    y ellos sern mi pueblo".[13] 
17 Por lo cual, 
    "Salid de en medio de ellos 
    y apartaos, dice el Seor, 
    y no toquis lo impuro;[14] 
    y yo os recibir 
    18 y ser para vosotros por Padre, 
    y vosotros me seris hijos e hijas,dice el Seor Todopoderoso".[15] 
						 NOTAS:

1. 6.2 Is 49.8. 
2. 6.4-5 Pablo enumera nueve ocasiones en que ha dado pruebas de paciencia y fortaleza en su trabajo apostlico. Cf. tambin 2 Co 11.23-27. 
3. 6.5 Hch 16.23. 
4. 6.5 Hch 13.50; 17.5; 19.23-41. 
5. 6.6-7 Se enumeran las acciones y actitudes que han acreditado el ministerio del apstol. 
6. 6.7 A diestra y a siniestra: es decir, tanto para el ataque, como para la defensa; la espada se esgrima con la mano derecha, el escudo con la izquierda (cf. Ef 6.16-17). 
7. 6.8-10 Pablo, en una serie de contrastes, pone de relieve las condiciones en que ha llevado a cabo su labor; en un grupo de paradojas, indica que las realidades profundas no son como las apariencias. 
8. 6.11 Lit. Nuestra boca se ha abierto a vosotros, corintios; nuestro corazn se ha ensanchado. 
9. 6.14--7.1 Esta seccin interrumpe el argumento, que contina en 2 Co 7.2. Vase Introduccin. 
10. 6.14 Yugo desigual: lit. en una yunta dispareja (cf. Dt 22.10) Los cristianos deben evitar cualquier alianza con el mal. 
11. 6.15 Belial: nombre derivado de un vocablo hebreo que significa intil, ruin (vase Sal 18.4 n.); en aquel tiempo se aplicaba al diablo. 
12. 6.16 1 Co 3.16.; 6.19. 
13. 6.16 Lv 26.12; Jer 32.38; Ez 37.27. 
14. 6.17 Is 52.11. 
15. 6.18 Alusin a 2 S 7.14; Is 43.6. 

2 Corintios 7

1 As que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpimonos de toda contaminacin de carne y de espritu,[1] perfeccionando la santidad en el temor de Dios. 

Regocijo de Pabloal arrepentirse los corintios

2 Admitidnos:[2] a nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engaado.[3] 3 No lo digo para condenaros, pues ya he dicho antes que estis en nuestro corazn, para morir y para vivir juntos. 
4 Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me gloro con respecto de vosotros.[4] Estoy lleno de consuelo y sobreabundo de gozo en medio de todas nuestras tribulaciones. 
5 Cuando vinimos a Macedonia,[5] ciertamente ningn reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados: de fuera, conflictos, y de dentro, temores. 6 Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consol con la venida de Tito;[6] 7 y no solo con su venida, sino tambin con la consolacin con que l haba sido consolado en cuanto a vosotros, hacindonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra preocupacin por m, de manera que me regocij an ms. 
8 Aunque os entristec con la carta,[7] no me pesa, pero s lo lament entonces, pues veo que aquella carta os entristeci por algn tiempo. 9 Ahora me gozo, no porque hayis sido entristecidos, sino porque fuisteis entristecidos para arrepentimiento, porque habis sido entristecidos segn Dios, para que ninguna prdida padecierais por nuestra parte. 10 La tristeza que es segn Dios produce arrepentimiento para salvacin, de lo cual no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. 11 Esto mismo de que hayis sido entristecidos segn Dios, qu preocupacin produjo en vosotros, qu defensa,[8] qu indignacin, qu temor, qu ardiente afecto, qu celo y qu vindicacin! En todo os habis mostrado limpios en el asunto. 12 As que, aunque os escrib, no fue por causa del que cometi el agravio, ni por causa del que lo padeci,[9] sino para que se os hiciera evidente la preocupacin que tenemos por vosotros delante de Dios. 13 Por esto hemos sido consolados en vuestra consolacin. 
Pero mucho ms nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido confortado su espritu por todos vosotros. 14 Si de algo me he gloriado con l respecto de vosotros, no he sido avergonzado. Al contrario, as como en todo os hemos hablado verdad, tambin result verdad el habernos gloriado con Tito acerca de vosotros. 15 Y su cario por vosotros es an ms abundante, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros, de cmo lo recibisteis con temor y temblor.[10] 16 Me gozo de que en todo tengo confianza en vosotros. 
						 NOTAS:

1. 7.1 Carne y espritu incluyen todo el ser en sus diversos aspectos. 
2. 7.2 2 Co 6.11. En el v. 2 vuelve al tema de 6.11-13 (vase 2 Co 6.14--7.1 n.), para reconciliarse con los corintios. 
3. 7.2 A nadie hemos agraviado... corrompido... engaado: Se trata, bien de acusaciones hechas a Pablo por sus adversarios o de alusiones que l hace a los falsos apstoles (cf. 2 Co 11.4-13). 
4. 7.4 2 Co 6.11-13. 
5. 7.5-7 El autor contina la narracin que haba interrumpido en el 2.13 (vase 2 Co 2.12-13 n.). 
6. 7.6 La venida de Tito: Vanse Introduccin y 2 Co 8.6 nota e. 
7. 7.8-9 La carta: Vase 2 Co 2.3-4 n. 
8. 7.11 Qu defensa: otra posible traduccin: Qu disculpa: ntese el final del v. 
9. 7.12 Del que lo padeci: la persona ofendida, es decir, Pablo, directa o indirectamente (vase 2 Co 2.1 n.). 
10. 7.15 Con temor y temblor: otra posible traduccin: con tan profundo respeto: vase Ef 6.5 n. 

2 Corintios 8


2. LA OFRENDA PARA LOS SANTOS EN JERUSALN (8.1--9.15) 

1 [1] 

Razones para ofrendar
Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia,[2] 2 porque, en las grandes tribulaciones con que han sido probadas,[3] la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. 3 Doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun ms all de sus fuerzas, 4 pidindonos con muchos ruegos que les concediramos el privilegio de participar en este servicio para los santos.[4] 5 Y no como lo esperbamos, sino que a s mismos se dieron primeramente al Seor y luego a nosotros, por la voluntad de Dios; 6 de manera que exhortamos a Tito,[5] para que tal como comenz antes, asimismo acabe tambin entre vosotros esta obra de gracia.[6] 7 Por tanto, como en todo abundis, en fe, en palabra, en conocimiento,[7] en toda solicitud y en vuestro amor por nosotros, abundad tambin en esta gracia. 8 No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, tambin la sinceridad del amor vuestro. 9 Ya conocis la gracia[8] de nuestro Seor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico,[9] para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos. 
10 En esto doy mi consejo, porque esto os conviene a vosotros, que comenzasteis antes, no solo a hacerlo, sino tambin a quererlo, desde el ao pasado. 11 Ahora, pues, llevad tambin a cabo el hacerlo, para que as como estuvisteis prontos a querer, tambin lo estis a cumplir conforme a lo que tengis,[10] 12 porque si primero est la voluntad dispuesta, ser aceptado segn lo que uno tiene, no segn lo que no tiene. 13 No digo esto para que haya para otros holgura y para vosotros escasez, 14 sino para que en este momento, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que tambin la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad, 15 como est escrito: "El que recogi mucho no tuvo ms y el que poco, no tuvo menos".[11] 

Los enviados de Pablo

16 Doy gracias a Dios que puso en el corazn de Tito la misma preocupacin por vosotros, 17 pues a la verdad recibi la exhortacin; pero estando tambin muy solcito, por su propia voluntad parti para ir a vosotros.[12] 
18 Y enviamos[13] juntamente con l al hermano[14] cuya alabanza en el evangelio se oye por todas las iglesias. 19 Y no solo esto, sino que tambin fue designado por las iglesias como compaero de nuestra peregrinacin para llevar este donativo, que es administrado por nosotros para gloria del Seor mismo y para demostrar vuestra buena voluntad. 20 Evitamos as que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos,[15] 21 procurando hacer las cosas honradamente, no solo delante del Seor sino tambin delante de los hombres.[16] 
22 Enviamos tambin con ellos a nuestro hermano, cuya diligencia hemos comprobado repetidas veces en muchas cosas, y ahora se muestra mucho ms diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros. 23 En cuanto a Tito, es mi compaero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros de las iglesias y gloria de Cristo. 24 Mostrad, pues, con ellos, ante las iglesias, la prueba de vuestro amor y de nuestro motivo de orgullo respecto de vosotros. 
						 NOTAS:

1. 8.1--9.15 En los caps. 8--9 se habla de la colecta que Pablo haba iniciado en las iglesias, con objeto de ayudar a los pobres de la iglesia de Jerusaln (vase Hch 20.1-6 n., y cf. Ro 15.25-28). Pablo les haba escrito ya a los corintios acerca de este proyecto (1 Co 16.1 n.), y ellos haban empezado a colaborar. 
2. 8.1 Macedonia: regin donde estaban situadas las ciudades de Filipos, Tesalnica y Berea (Hch 16.11--17.15). 
3. 8.2 Tribulaciones... probadas: alusin a la persecucin (cf. 1 Ts 1.6; 2.14; 2 Ts 1.4-5). 
4. 8.1-4 Ro 15.26. 
5. 8.6 Tito (cf. 2 Co 7.5-7; 8.16; vanse Introduccin e Introduccin a Tit) va a Corinto comisionado para ayudar a recoger aquella obra de gracia, es decir, la ofrenda. 
6. 8.6 Esta obra de gracia: vase 8.9 nota h. 
7. 8.7 1 Co 1.5. 
8. 8.9 La gracia: o la bondad; el mismo trmino que se aplica en 8.6 a la generosidad que se espera de los cristianos. 
9. 8.9 Rico: alusin a la preexistencia divina de Cristo, en contraste con lo pobre que se hizo al hacerse hombre. Cf. Flp 2.6-7. 
10. 8.10-11 Segn parece, la colecta en Corinto se haba suspendido. 
11. 8.15 Ex 16.18. 
12. 8.17 Para ir a vosotros: para visitaros. Otra posible traduccin: fue a veros. No es claro si Tito ya haba salido o si es l quien lleva esta carta. 
13. 8.18 Y enviamos: otra posible traduccin: os he enviado. 
14. 8.18 No se identifica por nombre ni a este hermano ni al que se menciona en 8.22. 
15. 8.19-20 Cf. Hch 20.4. Probablemente a peticin de Pablo, las iglesias de Macedonia haban nombrado delegados (mensajeros, v. 23) para ayudar en la colecta y asesorar en su administracin. 
16. 8.21 Pr 3.4 (gr.). 

2 Corintios 9

1 En cuanto a la ayuda para los santos, es por dems que yo os escriba, 2 pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me gloro entre los de Macedonia, pues les he dicho que Acaya est preparada desde el ao pasado; y vuestra diligencia ha estimulado a la mayora.[1] 3 Pero he enviado[2] a los hermanos[3] para que nuestro motivo de orgullo respecto de vosotros no sea vano en esta parte; para que, como lo he dicho, estis preparados; 4 no sea que si van conmigo algunos macedonios y os hallan desprevenidos, nos avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de esta nuestra confianza. 5 Por tanto, consider necesario exhortar a los hermanos que fueran primero a vosotros y prepararan primero vuestra generosidad antes prometida, para que est lista como muestra de generosidad y no como de exigencia nuestra. 

Exhortacin a la generosidad

6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, tambin segar escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente tambin segar.[4] 7 Cada uno d como propuso en su corazn: no con tristeza ni por obligacin, porque Dios ama al dador alegre.[5] 8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundis para toda buena obra; 9 como est escrito: 
    "Reparti, dio a los pobres, 
    su justicia permanece para siempre".[6] \m 10 Y el que da semilla al que siembra y pan al que come,[7] proveer y multiplicar vuestra sementera y aumentar los frutos de vuestra justicia, 11 para que seis ricos en todo para toda generosidad, la cual produce, por medio de nosotros, accin de gracias a Dios, 12 porque la entrega de este servicio[8] no solamente suple lo que a los santos falta, sino que tambin abunda en muchas acciones de gracias a Dios.[9] 13 Ellos, por la experiencia de este servicio glorifican a Dios por la obediencia que profesis al evangelio de Cristo, y por la generosidad de vuestra contribucin para ellos y para todos. 14 De igual modo, en su oracin a favor de vosotros, os aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. 15 Gracias a Dios por su don inefable! 
						 NOTAS:

1. 9.2 Pablo, que escribe desde Macedonia, haba contado a los macedonios la generosidad de los cristianos de Acaya, que eran principalmente de Corinto (2 Co 1.1). 
2. 9.3 He enviado: otra posible traduccin: os envo. 
3. 9.3 Los hermanos: Parece tratarse de los mismos de 2 Co 8.16-18,22-23. 
4. 9.6 Cf. Pr 11.24-25. 
5. 9.7 Citado de Pr 22.9a (gr.), que dice: "Dios bendice al hombre alegre y dadivoso". 
6. 9.9 Sal 112.9. 
7. 9.10 Is 55.10. 
8. 9.12 La entrega de este servicio: es decir, llevar esta ayuda: u oficiar en este servicio sagrado. La expresin es propia de un acto de culto a Dios. 
9. 9.11-12 2 Co 1.11; 4.15. 

2 Corintios 10


3. NUEVA DEFENSA DE PABLO (10.1--13.10) 



Autoridad de Pablo

1 [1] Yo, Pablo, os ruego por la mansedumbre y bondad de Cristo, yo, que cuando estoy presente ciertamente soy humilde entre vosotros, pero que cuando estoy lejos soy atrevido con vosotros,[2] 2 os ruego, pues, que cuando est presente, no tenga que usar de aquel atrevimiento con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos[3] que nos tienen como si anduviramos segn la carne. 3 Aunque andamos en la carne, no militamos segn la carne, 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales,[4] sino poderosas en Dios para la destruccin de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 6 y estando prontos a castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta. 
7 Miris las cosas segn la apariencia.[5] Si alguno est persuadido en s mismo de que es de Cristo, esto tambin piense por s mismo: que como l es de Cristo, as tambin nosotros somos de Cristo. 8 Aunque me glore algo ms todava de nuestra autoridad, la cual el Seor nos dio para edificacin y no para vuestra destruccin, no me avergonzar,[6] 9 para que no parezca como que os quiero amedrentar por cartas. 10 A la verdad, algunos dicen que las cartas son duras y fuertes, pero que la presencia corporal es dbil y la palabra despreciable.[7] 11 Esto tenga en cuenta tal persona, que as como somos en la palabra por cartas, estando ausentes, lo seremos tambin en hechos, estando presentes. 
12 No nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a s mismos;[8] pero ellos manifiestan su falta de juicio al medirse con su propia medida y al compararse consigo mismos. 13 Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino conforme a la regla que Dios nos ha dado por medida al permitirnos llegar tambin hasta vosotros, 14 porque no nos hemos extralimitado, como si no hubiramos llegado hasta vosotros, pues fuimos los primeros en llegar hasta vosotros con el evangelio de Cristo.[9] 15 No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla. 16 As anunciaremos el evangelio en los lugares ms all de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado.[10] 17 Pero el que se glora, glorese en el Seor.[11] 18 No es aprobado el que se alaba a s mismo, sino aquel a quien Dios alaba.[12] 
						 NOTAS:

1. 10.1--13.10 Esta seccin se diferencia de las anteriores por su tono polmico y mucho ms severo. Algunos consideran que puede pertenecer a una epstola diferente. Vanse Introduccin y 2 Co 2.3-4 n. 
2. 10.1 Humilde: Pablo admite, con tono irnico, lo que sus adversarios decan de l, aludiendo quizs a las circunstancias mencionadas en 1 Co 2.3. Atrevido con vosotros: Esos adversarios alegaban que Pablo se expresaba con valenta solamente cuando estaba lejos (v. 10). 
3. 10.2-3 1 Co 4.21. 
4. 10.4 Cf. Ef 6.11-17. Carnales: es decir, las del mundo: vase Carne en la Concordancia temtica. 
5. 10.7 Miris... segn la apariencia: otra posible traduccin: Fijaos vosotros en lo que es evidente. 
6. 10.8 2 Co 13.10. 
7. 10.10 Vase 2 Co 10.1 n. 
8. 10.12 Pablo escribe aqu con sarcasmo. 
9. 10.13-14 Pablo refuta la acusacin de haberse salido de sus lmites, insinuando que otros, y no l, son quienes lo han hecho. Cf. Ro 15.18-20. 
10. 10.15-16 Ro 15.20. Lugares ms all: los del occidente, posiblemente Roma y Espaa (Hch 19.21; Ro 15.23-28). 
11. 10.17 Jer 9.24, citado tambin en 1 Co 1.31. 
12. 10.18 1 Co 4.4-5. 

2 Corintios 11


Pablo y los falsos apstoles

1 Ojal me toleraseis un poco de locura![1] S, toleradme, 2 porque os celo con celo de Dios,[2] pues os he desposado[3] con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. 3 Pero temo que, as como la serpiente con su astucia enga a Eva,[4] vuestros sentidos sean tambin de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo, 4 porque si viene alguno predicando a otro Jess que el que os hemos predicado, o si recibs otro espritu que el que habis recibido, u otro evangelio que el que habis aceptado, bien lo toleris.[5] 5 Pienso que en nada he sido inferior a aquellos "grandes apstoles",[6] 6 pues aunque sea tosco en la palabra,[7] no lo soy en el conocimiento; en todo y de todas maneras os lo hemos demostrado. 
7 Pequ yo humillndome a m mismo, para que vosotros fuerais enaltecidos, por cuanto os he predicado de balde el evangelio de Dios?[8] 8 He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros. 9 Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia,[9] y en todo me cuid y me cuidar de seros una carga. 10 Por la verdad de Cristo que est en m, que no se me impedir esta mi gloria en las regiones de Acaya. 11 Por qu? Porque no os amo? Dios lo sabe. 
12 Pero lo que hago, lo seguir haciendo, con el fin de quitar la ocasin de los que la desean para ser hallados semejantes a nosotros en aquello en que se gloran, 13 porque estos son falsos apstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan de apstoles de Cristo. 14 Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satans se disfraza de ngel de luz. 15 As que, no es extrao si tambin sus ministros se disfrazan de ministros de justicia;[10] cuyo fin ser conforme a sus obras. 

Sufrimientos de Pablo como apstol

16 Otra vez digo: Que nadie me tenga por loco; o de otra manera, recibidme como a loco, para que yo tambin me glore un poquito.[11] 17 Lo que hablo, no lo hablo segn el Seor, sino como si estuviera loco, con la confianza de tener de qu gloriarme. 18 Puesto que muchos se gloran segn la carne, tambin yo me gloriar, 19 porque de buena gana toleris a los necios, siendo vosotros cuerdos, 20 pues toleris si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas. 21 Para verguenza ma lo digo, para eso fuimos demasiado dbiles.[12] 
Pero en lo que otro sea atrevido (hablo con locura), tambin yo lo sea. 22 Son hebreos? Yo tambin. Son israelitas? Yo tambin. Son descendientes de Abraham? Tambin yo.[13] 23 Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo ms;[14] en trabajos, ms abundante; en azotes, sin nmero; en crceles,[15] ms; en peligros de muerte, muchas veces. 24 De los judos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.[16] 25 Tres veces he sido azotado con varas;[17] una vez apedreado;[18] tres veces he padecido naufragio; una noche y un da he sido nufrago en alta mar;[19] 26 en caminos, muchas veces; en peligros de ros, peligros de ladrones, peligros de los de mi nacin,[20] peligros de los gentiles,[21] peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; 27 en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en fro y desnudez. 28 Y adems de otras cosas, lo que sobre m se aade cada da: la preocupacin por todas las iglesias. 29 Quin enferma y yo no enfermo? A quin se le hace tropezar y yo no me indigno? 
30 Si es necesario gloriarse, me gloriar en lo que es de mi debilidad.[22] 31 El Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo, quien es bendito por los siglos, sabe que no miento. 32 En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas puso guardias en la ciudad de los damascenos para apresarme; 33 y fui descolgado en un canasto desde una ventana del muro, y escap de sus manos.[23] 
						 NOTAS:

1. 11.1 Pablo contina desarrollando el tema del cap. 10, y se disculpa irnicamente por la locura con que tiene que escribir en defensa propia. 
2. 11.2 Con celo de Dios: Cf. Ex 20.5; Dt 4.24. 
3. 11.2 Os he desposado: es decir, comprometido en casamiento: Ef 5.25-27; Ap 19.7; 21.2,9; imagen sugerida por pasajes como Os 2.19-20. 
4. 11.3 Gn 3.1-13; 1 Ti 2.14. 
5. 11.4 Gl 1.8-9. 
6. 11.5 Pablo, con sarcasmo, llama "grandes apstoles" a los falsos maestros; cf. v. 12-13, y 2 Co 12.11. 
7. 11.6 1 Co 1.17; 2.1,13. 
8. 11.7 Hch 18.1-4; 20.33-35; 1 Co 9.18; 2 Co 12.13. 
9. 11.8-9 Los hermanos... de Macedonia: especialmente los de Filipos (2 Co 1.16; Flp 4.15-18). 
10. 11.15 Ministros de justicia: probablemente porque insistan en el cumplimiento de ciertos aspectos de la Ley de Moiss. 
11. 11.16 Vase 2 Co 11.1 n.; cf. 2 Co 12.6. 
12. 11.19-21 Toda esta seccin est escrita con amarga irona; es parte de la "locura" que Pablo se permite (v. 1,21). 
13. 11.22 Hch 22.3; Ro 11.1; Flp 3.4-6. Sus adversarios probablemente insistan en que ellos eran verdaderos judos. 
14. 11.23-27 2 Co 6.4-5. 
15. 11.23 Hch 16.23. 
16. 11.24 Cuarenta azotes menos uno: El castigo mximo bajo la ley de los judos era 40 azotes (Dt 25.3); se daba uno menos para no excederse accidentalmente. 
17. 11.25 Azotado con varas: castigo romano; una de estas ocasiones fue en Filipos (Hch 16.22). 
18. 11.25 Apedreado: en Listra (Hch 14.19). 
19. 11.25 Carecemos de informacin sobre estos naufragios. (El de Hch 27 ocurri ms tarde.) 
20. 11.26 Hch 9.23; 13.50; 20.3. 
21. 11.26 Hch 14.5. 
22. 11.30 2 Co 12.5. 
23. 11.32-33 Hch 9.23-25. Aretas IV fue rey de Nabatea, pas rabe que se extenda desde la regin al oriente de Damasco hasta la regin al sudeste de Palestina. Damasco parece haber estado bajo el poder de Nabatea en aquel tiempo. 

2 Corintios 12


El aguijn en la carne

1 Ciertamente no me conviene gloriarme, pero me referir a las visiones y a las revelaciones del Seor. 2 Conozco a un hombre en Cristo[1] que hace catorce aos (si en el cuerpo, no lo s; si fuera del cuerpo, no lo s; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo s; Dios lo sabe), 4 que fue arrebatado al paraso, donde oy palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. 5 De tal hombre me gloriar; pero de m mismo, en nada me gloriar sino en mis debilidades. 6 Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sera insensato, porque dira la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de m ms de lo que en m ve u oye de m. 
7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado un aguijn en mi carne,[2] un mensajero de Satans que me abofetee, para que no me enaltezca; 8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Seor que lo quite de m. 9 Y me ha dicho: "Bstate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad".[3] Por tanto, de buena gana me gloriar ms bien en mis debilidades, para que repose sobre m el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy dbil, entonces soy fuerte.[4] 
11 He sido un necio al gloriarme, pero vosotros me obligasteis a ello. Yo deba ser alabado por vosotros, porque en nada he sido menos que aquellos "grandes apstoles",[5] aunque nada soy. 12 Con todo, las seales de apstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, seales, prodigios y milagros,[6] 13 porque en qu habis sido menos que las otras iglesias, sino en que yo mismo no os he sido carga? Perdonadme este agravio![7] 

Pablo anuncia su tercera visita

14 Ahora, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros;[8] y no os ser una carga, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.[9] 15 Y yo, con el mayor placer, gastar lo mo, y aun yo mismo me gastar del todo por amor de vuestras almas,[10] aunque amndoos ms, sea amado menos. 
16 Pero admitamos esto: Yo no os he sido carga, sino que como soy astuto, os atrap con engao.[11] 17 Acaso os he engaado por medio de alguno de los que he enviado a vosotros? 18 Rogu a Tito, y envi con l al hermano.[12] Os enga acaso Tito? No hemos procedido con el mismo espritu? No hemos seguido en las mismas pisadas? 
19 Acaso pensis an que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificacin, 20 pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado por vosotros cual no queris.[13] Temo que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desrdenes; 21 temo que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros,[14] y quiz tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado y no se han arrepentido de la impureza, fornicacin y lujuria que han cometido. 
						 NOTAS:

1. 12.2-5 Un hombre en Cristo: Pablo, hablando en tercera persona, se refiere a s mismo. El tercer cielo: referencia al paraso (v. 4), o sea, a la presencia de Dios. Arrebatado: Cf. las visiones profticas, Ez 8.3; 11.1,24. 
2. 12.7 Pablo se refiere figuradamente a alguna experiencia muy dolorosa, que no especifica. Se ha pensado en alguna enfermedad (cf. Gl 4.13-14), pero pudo haberse tratado de otro tipo de sufrimiento. 
3. 12.9 Aunque la frase expresa en forma paradjica un principio general, aqu se refiere al poder de Cristo que acta en quien confa en l. 
4. 12.10 Flp 4.11-13. 
5. 12.11 Grandes apstoles: Vase 2 Co 11.5 n. 
6. 12.12 Ro 15.17-19. 
7. 12.13 Cf. 2 Co 11.7-9. Pablo, siguiendo en tono irnico, pide perdn a los corintios por no haberles cobrado los gastos de sus visitas anteriores. 
8. 12.14 Por tercera vez... ir a vosotros: 2 Co 13.1; vase Introduccin. 
9. 12.14 Pablo compara el servicio gratuito que ha prestado a los corintios con la provisin que un padre de familia hace para sus hijos menores (cf. 1 Co 4.15). 
10. 12.15 Flp 2.17. 
11. 12.16 Se haban propagado rumores falsos acerca de Pablo, posiblemente en relacin con la colecta que se recoga (caps. 8--9). En 12.17-18, con preguntas cuyas respuestas son obvias, Pablo desmiente tal acusacin. 
12. 12.18 2 Co 8.6,16-18. 
13. 12.20-21 Pablo desea que su prxima visita no sea motivo de tristeza como la anterior (cf. 2 Co 2.1-4). 
14. 12.21 Me humille Dios entre vosotros: o Dios me haga sentir verguenza delante de vosotros. 

2 Corintios 13

1 Esta es la tercera vez que voy a vosotros.[1] Por boca de dos o de tres testigos[2] se decidir todo asunto. 2 He dicho antes, y ahora digo otra vez como si estuviera presente,[3] y ahora, que estoy ausente, lo escribo a los que antes pecaron, y a todos los dems, que si voy otra vez, no ser indulgente. 3 As tendris una prueba de que habla Cristo en m, y l no es dbil para con vosotros, sino que es poderoso en vosotros. 4 Aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Y tambin nosotros somos dbiles en l, pero viviremos con l por el poder de Dios para con vosotros.[4] 
5 Examinaos a vosotros mismos, para ver si estis en la fe; probaos a vosotros mismos. O no os conocis a vosotros mismos?[5] No sabis que Jesucristo est en vosotros? A menos que estis reprobados![6] 6 Espero que sabris que nosotros no estamos reprobados. 7 Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados, 8 porque nada podemos contra la verdad, sino a favor de la verdad. 9 Por lo cual nos gozamos de que seamos nosotros dbiles, y que vosotros estis fuertes; y aun oramos por vuestra perfeccin. 10 Por esto os escribo estando ausente, para no usar de severidad cuando est presente, conforme a la autoridad que el Seor me ha dado para edificacin, y no para destruccin. 

EPLOGO (13.11-14)



Saludos y doxologa final

11 Por lo dems, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos,[7] sed de un mismo sentir y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estar con vosotros. 12 Saludaos unos a otros con beso santo.[8] 13 Todos los santos os saludan. 
14 La gracia del Seor Jesucristo, el amor de Dios y la comunin del Espritu Santo[9] sean con todos vosotros.[10] Amn.[11] 
						 NOTAS:

1. 13.1 Vase 12.14 nota h. 
2. 13.1 En su prxima visita Pablo proceder con los ofensores, segn exige la Ley, valindose de testigos (Dt 19.15). 
3. 13.2 Como si estuviera presente: en su segunda visita; vase 2 Co 2.1 n. 
4. 13.4 Para con vosotros: otra posible traduccin: en nuestro trato con vosotros. 
5. 13.5 1 Co 11.28. 
6. 13.5-7 Reprobados: (v. 5,6,7): traduccin de un trmino griego que, en lenguaje deportivo, significaba quedar descalificado (1 Co 9.27). 
7. 13.11 Consolaos: esto es, tened nimo, o bien, animaos unos a otros; otra posible traduccin: aceptad nuestra exhortacin. 
8. 13.12 Beso santo: Vase Ro 16.16 n. 
9. 13.14 La comunin del Espritu Santo: Tambin puede traducirse: la solidaridad (o participacin) que el Espritu Santo produce. 
10. 13.14 Este es el pasaje ms antiguo en que aparece una bendicin en nombre de Dios (Padre), de Jesucristo y del Espritu Santo. Cf. Mt 28.19; Hch 2.32-33; 1 Co 12.4-6; Ef 2.18; 4.4-6; 2 Ts 2.13-14; 1 P 1.2; 1 Jn 3.23-24. 
11. 13.14 En diversos ms. falta: Amn. 

Glatas 1


PRLOGO (1.1-9)



Salutacin 

1 [1] Pablo, apstol (no por disposicin de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios Padre que lo resucit de los muertos),[2] 2 y todos los hermanos que estn conmigo, a las iglesias de Galacia:[3] 3 Gracia y paz sean a vosotros, de Dios Padre y de nuestro Seor Jesucristo, 4 el cual se dio a s mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo,[4] [5] conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, 5 a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amn. 

No hay otro evangelio 

6 [6] Estoy asombrado de que tan pronto os hayis alejado del que os llam por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren alterar el evangelio de Cristo.[7] 8 Pero si aun nosotros, o un ngel del cielo, os anuncia un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, tambin ahora lo repito: Si alguien os predica un evangelio diferente del que habis recibido, sea anatema.[8] 

1. EL EVANGELIO ANUNCIADO POR PABLO (1.10--2.21) 

10 [9] 

El ministerio de Pablo
Acaso busco ahora la aprobacin de los hombres o la de Dios? O trato de agradar a los hombres? Si todava agradara a los hombres, no sera siervo de Cristo.[10] 
11 Pero os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por m no es invencin humana, 12 pues yo ni lo recib ni lo aprend de hombre alguno, sino por revelacin de Jesucristo.[11] 13 Ya habis odo acerca de mi conducta en otro tiempo en el judasmo, que persegua sobremanera a la iglesia de Dios y la asolaba.[12] 14 En el judasmo aventajaba a muchos de mis contemporneos en mi nacin, siendo mucho ms celoso de las tradiciones de mis padres.[13] 15 Pero cuando agrad a Dios, que me apart desde el vientre de mi madre[14] y me llam por su gracia, 16 revelar a su Hijo en m,[15] para que yo lo predicara entre los gentiles,[16] no me apresur a consultar con carne y sangre. 17 Tampoco sub a Jerusaln para ver a los que eran apstoles antes que yo; sino que fui a Arabia y volv de nuevo a Damasco.[17] 
18 Despus, pasados tres aos, sub a Jerusaln[18] para ver a Pedro[19] y permanec con l quince das; 19 pero no vi a ningn otro de los apstoles, sino a Jacobo[20] el hermano del Seor.[21] 20 En esto que os escribo, os aseguro delante de Dios que no miento. 
21 Despus fui a las regiones de Siria y de Cilicia;[22] 22 pero no me conocan personalmente las iglesias de Judea que estn en Cristo, 23 pues solo haban odo decir: "Aquel que en otro tiempo nos persegua, ahora predica la fe que en otro tiempo combata". 24 Y glorificaban a Dios a causa de m. 
						 NOTAS:

1. 1.1-5 Pablo comienza su epstola con el saludo acostumbrado (vanse Ro 1.1-7 n. e Introduccin a las epstolas). 
2. 1.1 Se presenta como apstol (= enviado), igual que en todas sus epstolas, aclarando que fue nombrado como tal por Jesucristo y por Dios Padre (cf. Hch 9.3-6; 26.15-18). Por consiguiente, el mensaje que anuncia no es invencin humana. Cf. tambin Gl 1.11-12. 
3. 1.2 Galacia: regin del Asia Menor, hoy perteneciente a Turqua; vase Introduccin. Estas iglesias haban sido fundadas por Pablo (Gl 3.1; 4.13-14) y estaban formadas principalmente por cristianos no judos (Gl 4.8). 
4. 1.4 Gl 2.20; cf. Mt 20.28; Tit 2.14. 
5. 1.4 Del presente siglo malo: es decir, el estado perverso actual del mundo: en contraste con el venidero, que ha de empezar con el retorno de Cristo. 
6. 1.6-9 Pablo omite la seccin de accin de gracias y de felicitacin que es habitual en sus epstolas (vase Introduccin a las epstolas), y se lanza directamente a censurar a los glatas por haberse alejado de Dios para seguir un evangelio diferente. Adems, haban hecho caso a algunos cristianos, especialmente de origen judo, que obligaban a los creyentes no judos a someterse a la Ley de Moiss, en particular al rito de la circuncisin, y a otras tradiciones judas (cf. Hch 15.1). Pablo ve en esto una negacin de la obra redentora de Jesucristo (cf. Gl 5.2-6; 6.12-15). 
7. 1.7 Cf. Hch 15.24. 
8. 1.8-9 1 Co 16.22 n. 
9. 1.10--2.21 En esta seccin, Pablo relata su propia experiencia, para demostrar la validez del mensaje del evangelio tal como l lo predica. Aunque esta seccin alude a ciertos acontecimientos narrados en Hch, no hay informacin suficiente como para coordinar las dos narraciones en todos sus detalles. 
10. 1.10 1 Ts 2.4. 
11. 1.12 Pablo se refiere a su experiencia en el camino a Damasco (Hch 9.3-6; 22.6-10; 26.13-18), vista por l como una revelacin y un envo (cf. v. 16). 
12. 1.13 Hch 8.3; 22.4-5; 26.9-11. 
13. 1.14 Hch 22.3; Flp 3.6. 
14. 1.15 Me apart desde el vientre de mi madre: o me escogi antes de nacer: alusin al llamamiento de algunos profetas, enviados a dar un mensaje tambin a las naciones no judas (v. 16); cf. Is 49.1; Jer 1.5. 
15. 1.16 Revelar a su Hijo en m: otra posible traduccin: Hacerme conocer a su Hijo: en el camino a Damasco (Hch 9.1-6 y paralelos). As describe lo central de su experiencia. 
16. 1.16 Entre los gentiles: Vase Hch 9.15 n.; cf. Hch 22.21; 26.17-18. 
17. 1.17 Arabia: probablemente el reino rabe de Nabatea, que se extenda desde el sudeste de Palestina hacia el norte y que lleg a incluir por algn tiempo a Damasco. Cf. Hch 9.19-25; vase 2 Co 11.32-33 n. 
18. 1.18 Parece tratarse de la visita a Jerusaln mencionada en Hch 9.26-30. 
19. 1.18 Pedro: el apstol. Otros textos dicen Cefas, forma aramea del nombre Pedro; vanse Mt 16.18 nota m y 1 Co 1.12 nota o. 
20. 1.19 Sino a Jacobo: otra posible traduccin: excepto a Santiago. Aun sin pertenecer al grupo de los doce, Jacobo o Santiago era un personaje importante en la iglesia de Jerusaln (Hch 12.17 n.). 
21. 1.19 Hermano del Seor: Vase Mt 12.46 n.; cf. Mc 6.3. 
22. 1.21 Cilicia: provincia romana al sudeste de Asia Menor; su capital, Tarso, fue la ciudad natal de Pablo (Hch 22.3). Cf. Hch 9.30; 11.25. 

Glatas 2

1 Despus, pasados catorce aos, sub otra vez a Jerusaln[1] con Bernab,[2] llevando tambin conmigo a Tito.[3] 2 Sub debido a una revelacin y, para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenan cierta reputacin, el evangelio que predico entre los gentiles. 3 Pero ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse,[4] 4 a pesar de los falsos hermanos[5] que se haban introducido entre nosotros a escondidas, para espiar nuestra libertad --la que tenemos en Cristo Jess--,[6] para reducirnos a esclavitud. 5 A los tales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciera con vosotros. 
6 Pero de los que tenan reputacin de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepcin de personas[7] ), a m, pues, los de reputacin nada nuevo me comunicaron. 7 Antes por el contrario, como vieron que me haba sido encomendado el evangelio de la incircuncisin,[8] como a Pedro el de la circuncisin 8 (pues el que actu en Pedro para el apostolado de la circuncisin actu tambin en m para con los gentiles), 9 y reconociendo la gracia que me haba sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas,[9] nos dieron a m y a Bernab la diestra en seal de compaerismo,[10] para que nosotros furamos a los gentiles y ellos a los de la circuncisin. 10 Solamente nos pidieron que nos acordramos de los pobres; lo cual tambin me apresur a cumplir con diligencia.[11] 

Pablo reprende a Pedro en Antioqua

11 Pero cuando Pedro vino a Antioqua,[12] lo reprend cara a cara, porque era de condenar, 12 pues antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, coma con los gentiles;[13] pero despus que llegaron, se retraa y se apartaba, porque tena miedo de los de la circuncisin.[14] 13 Y en su simulacin participaban tambin los otros judos, de tal manera que aun Bernab fue tambin arrastrado por la hipocresa de ellos. 14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: "Si t, siendo judo, vives como los gentiles y no como judo, por qu obligas a los gentiles a judaizar?"[15] 
15 Nosotros --judos de nacimiento y no pecadores de entre los gentiles--,[16] 16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros tambin hemos credo en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo[17] y no por las obras de la Ley, por cuanto por las obras de la Ley nadie ser justificado.[18] 17 Ahora bien, si buscando ser justificados en Cristo, tambin nosotros resultamos ser pecadores,[19] es por eso Cristo ministro de pecado? De ninguna manera! 18 Porque si las cosas que destru,[20] las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago. 19 Yo por la Ley mor para la Ley,[21] a fin de vivir para Dios.[22] 20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en m; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me am y se entreg a s mismo por m.[23] [24] 21 No desecho la gracia de Dios, pues si por la Ley viniera la justicia, entonces en vano muri Cristo. 
						 NOTAS:

1. 2.1 Despus, pasados catorce aos: es decir, despus de estar en Cilicia (Gl 1.21) o despus de la experiencia de Damasco (Gl 1.15-16). 
2. 2.1 Bernab: compaero de Pablo en los primeros aos de su ministerio (Hch 4.36; 13.1--15.39). 
3. 2.1 Tito: colega y ayudante de Pablo (2 Co 7.6; 8.6,16-17; Tit 1.4). 
4. 2.3 Circuncidarse: Vase Circuncisin en la Concordancia temtica. 
5. 2.4 Falsos hermanos: Cf. Hch 15.1,24. 
6. 2.4 Nuestra libertad --la que tenemos en Cristo Jess--: tema principal de esta epstola, que se pone en contraste con la sujecin a la Ley de Moiss (Gl 5.1,13). 
7. 2.6 Cf. Dt 10.17. 
8. 2.7 Cf. Hch 9.15; 22.21; Ro 1.13; 15.16. 
9. 2.9 Jacobo (Gl 1.19 nota s) y Cefas (Gl 1.18 nota r), junto con Juan (el apstol), eran considerados como columnas, esto es, como los dirigentes ms importantes de la iglesia de Jerusaln. 
10. 2.9 Nos dieron... la diestra: es decir, en seal de que los reconocan como colaboradores. 
11. 2.10 Cf. Hch 11.29-30. En varias ocasiones, Pablo se dedic a recoger ayuda para los pobres de la iglesia de Jerusaln (cf. Ro 15.25-26; 1 Co 16.1-4; 2 Co 8.1-4). 
12. 2.11 Antioqua: de Siria (Hch 11.19-26). 
13. 2.12 Con los gentiles: es decir, con los cristianos de origen no judo. Comer con ellos iba en contra de las leyes y costumbres judas (cf. Hch 10.1-48; 11.1-3,17-18). Al negarse despus a comer con los creyentes no judos, Pedro en la prctica no los reconoca como miembros, con plenos derechos, de la iglesia cristiana. (Vase Gentil en la Concordancia temtica.) 
14. 2.12 De los de la circuncisin: Se refiere, evidentemente, a aquellos cristianos de origen judo que insistan en que los creyentes que procedan del paganismo deban circuncidarse (vase Hch 11.2 n.). Al parecer, Pedro se haba dejado intimidar por algunos de ellos. 
15. 2.14 Pablo pasa, gradualmente, de las palabras dirigidas a Pedro a las que dedica a los glatas (v. 15-21). Judaizar: vase Gl 2.12 nota n. 
16. 2.15 Los judos solan llamar pecadores a los gentiles por el hecho de no pertenecer al pueblo elegido por Dios. 
17. 2.16 Justificados por la fe: es decir, reconocidos como justos. Vase Ro 1.17 nota ; cf. Gl 3.24. El tema de la justicia por la fe en Jesucristo y no basada en la Ley lo trata Pablo ms a fondo en Ro 3.19--4.5; cf. tambin Hch 15.10-11; Ef 2.8-9. 
18. 2.16 Por las obras de la Ley nadie...: Sal 143.2, citado tambin en Ro 3.20. 
19. 2.17 Pablo usa aqu posiblemente la palabra pecadores en sentido popular (vase Gl 2.15 n.). 
20. 2.18 Las cosas que destru: es decir, el valor de la Ley para la salvacin; la frase se explica en 2.19-20. 
21. 2.19 Por la Ley mor para la Ley. Para entender esta frase, debe tenerse en cuenta lo que Pablo dice en seguida: Con Cristo estoy juntamente crucificado. El cristiano muere con Cristo al pecado y a la Ley, para vivir una vida nueva (cf. Ro 6.3-11; 7.4-5). Puede decirse que esta muerte fue por medio de la Ley, en cuanto Cristo fue condenado a muerte en nombre de la Ley (cf. Jn 19.7; Gl 3.13). 
22. 2.19 Ro 7.1-6,9-11. 
23. 2.19-20 Gl 5.24; 6.14; cf. Ro 6.1-14; 8.10-11; Flp 1.21. 
24. 2.20 Gl 1.4; Ef 5.2; 1 Ti 2.6; Tit 2.14. 

Glatas 3


2. FE Y LIBERTAD CRISTIANA (3.1--5.12) 



El Espritu se recibe por la fe

1 [1] Glatas insensatos!, quin os fascin para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente crucificado?[2] 2 Esto solo quiero saber de vosotros: Recibisteis el Espritu por las obras de la Ley o por el escuchar con fe?[3] 3 Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espritu, ahora vais a acabar por la carne?[4] 4 Tantas cosas habis padecido en vano? Si es que realmente fue en vano. 5 Aquel, pues, que os da el Espritu y hace maravillas entre vosotros,[5] lo hace por las obras de la Ley o por el oir con fe? 

El pacto de Dios con Abraham

6 As Abraham crey a Dios y le fue contado por justicia.[6] 7 Sabed, por tanto, que los que tienen fe, estos son hijos de Abraham.[7] 8 Y la Escritura, previendo que Dios haba de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: "En ti sern benditas todas las naciones".[8] 9 De modo que los que tienen fe son bendecidos con el creyente Abraham. 
10 Todos los que dependen de las obras de la Ley estn bajo maldicin, pues escrito est: "Maldito sea el que no permanezca en todas las cosas escritas en el libro de la Ley, para cumplirlas".[9] 11 Y que por la Ley nadie se justifica ante Dios es evidente,[10] porque "el justo por la fe vivir".[11] 12 Pero la Ley no procede de la fe, sino que dice: "El que haga estas cosas vivir por ellas".[12] 
13 Cristo nos redimi[13] de la maldicin de la Ley,[14] hacindose maldicin[15] por nosotros (pues est escrito: "Maldito todo el que es colgado en un madero"), 14 para que en Cristo Jess la bendicin de Abraham alcanzara a los gentiles, a fin de que por la fe recibiramos la promesa del Espritu. 
15 Hermanos, hablo en trminos humanos: Un pacto, aunque sea hecho por un hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le aade. 16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su descendencia. No dice: "Y a los descendientes", como si hablara de muchos, sino como de uno: "Y a tu descendencia",[16] la cual es Cristo. 17 Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios en Cristo no puede ser anulado por la Ley, la cual vino cuatrocientos treinta aos despus;[17] eso habra invalidado la promesa, 18 porque si la herencia es por la Ley, ya no es por la promesa; pero Dios se la concedi a Abraham mediante la promesa.[18] 

El propsito de la Ley

19 Entonces, para qu sirve la Ley? Fue aadida a causa de las transgresiones,[19] hasta que viniera la descendencia[20] a quien fue hecha la promesa; y fue dada por medio de ngeles[21] en manos de un mediador. 20 Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.[22] 
21 Entonces, la Ley contradice las promesas de Dios? De ninguna manera! Porque si la Ley dada pudiera vivificar, la justicia sera verdaderamente por la Ley. 22 Pero la Escritura lo encerr todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuera dada a los creyentes.[23] 
23 Pero antes que llegara la fe, estbamos confinados bajo la Ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24 De manera que la Ley ha sido nuestro gua para llevarnos a Cristo, a fin de que furamos justificados por la fe. 25 Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo un gua,[24] 26 porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jess,[25] 27 pues todos los que habis sido bautizados en Cristo, de Cristo estis revestidos.[26] 28 Ya no hay judo ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jess.[27] 29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos segn la promesa.[28] 
						 NOTAS:

1. 3.1--5.12 La parte central de la epstola est destinada a mostrar que Dios cumple en Cristo la promesa hecha a Abraham y a su descendencia y que, por consiguiente, queda superado el rgimen de la Ley: el creyente est libre de este rgimen y ha sido llamado a vivir en la libertad. 
2. 3.1 Cf. 1 Co 1.23; 2.2. 
3. 3.2 Por las obras de la Ley... escuchar con fe: contraste que se repite en el v. 5 y que conduce, en el v. 6, al tema de Abraham, hombre de fe que crey a Dios. 
4. 3.3 Acabar por la carne: es decir, con algo puramente humano; vase Carne en la Concordancia temtica. 
5. 3.5 Maravillas: Ro 15.18-19; 2 Co 12.12. 
6. 3.6 Gn 15.6; Ro 4.3. Pablo desarrolla este tema en Ro 4. 
7. 3.7 Cf. Ro 4.12,16 (y Lc 3.8). 
8. 3.8 Gn 12.3. 
9. 3.10 Dt 27.26; cf. Hch 15.10. Se vuelve a la cuestin planteada en 3.2, acerca de la relacin del cristiano con la Ley. 
10. 3.11 Ro 3.20; Gl 2.16. 
11. 3.11 El justo por la fe vivir: Hab 2.4; vase Ro 1.17 nota p. 
12. 3.12 Lv 18.5; citado tambin en Ro 10.5. 
13. 3.13 Nos redimi: Aunque el verbo griego hace alusin al precio que se paga en una compra, el aspecto que aqu predomina es el de la liberacin por medio de la muerte. Vase Ro 3.24 nota s. 
14. 3.13 Maldicin de la Ley: es decir, de la maldicin que pesa sobre el que no se somete a la Ley (Dt 27.26). 
15. 3.13 Hacindose maldicin: es decir, recibiendo todo el peso de la maldicin promulgada en el texto que en seguida se cita, tomado de Dt 21.23. 
16. 3.16 Gn 12.7. El uso, en Gnesis, de la palabra descendencia (lit. simiente), que es singular pero de sentido colectivo, permite a Pablo aplicarla tambin en singular a Cristo, conforme a un mtodo de interpretacin tpico de los maestros judos. 
17. 3.17 Cuatrocientos treinta aos despus: alusin a Ex 12.40, segn la versin griega (LXX), donde esta cifra incluye el tiempo que los israelitas estuvieron en Canan y Egipto, o sea desde Abraham hasta Moiss. 
18. 3.18 Ro 4.14; 11.6. La herencia: es decir, lo que Dios prometi. Es un concepto sugerido por el hecho de que la palabra traducida por pacto en los v. 15 y 17 tambin significa testamento (vase Heb 9.15 nota t). 
19. 3.19 Ro 5.13,20; 7.7-13. 
20. 3.19 Descendencia: esto es, Cristo (3.16 n.). 
21. 3.19 Por medio de ngeles: Vase Hch 7.53 n.; cf. Heb 2.2. Pablo interpreta la forma indirecta en que la Ley fue promulgada como indicacin de que esta es inferior a la promesa. 
22. 3.20 Dt 6.4. Dios es uno: otra posible traduccin: Dios acta solo. 
23. 3.22 Cf. Sal 14.3 y tambin Ro 3.10-19; 11.32. 
24. 3.25 Un gua: o ayo; es decir, un esclavo encargado de custodiar al nio, llevarlo a la escuela, vigilar su conducta y aun castigarlo. Cf. Gl 4.1-7. Pablo no habla aqu del valor educativo de la Ley, sino de su carcter transitorio y de su incapacidad para hacer verdaderamente justo al hombre. 
25. 3.26 Todos sois hijos: es decir, los cristianos, tanto de origen judo como gentil. Cf. Jn 1.12. 
26. 3.27 Cf. Ro 6.3-5. Revestidos: Ro 13.12-14; cf. Ef 4.22-25; Col 3.8-12. 
27. 3.28 Ro 10.12; 1 Co 12.13; Col 3.11. Pablo insiste en que la igualdad en Cristo va ms all de las diferencias de raza, nacionalidad y cultura, y elimina la discriminacin por razones sociales o de sexo. 
28. 3.29 Herederos: Ro 4.13; 8.17; vase 1 P 1.4 n. 

Glatas 4

1 Pero tambin digo: Entre tanto que el heredero es nio, en nada difiere del esclavo, aunque es seor de todo, 2 sino que est bajo tutores y administradores hasta el tiempo sealado por el padre.[1] 3 As tambin nosotros, cuando ramos nios estbamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.[2] 4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo,[3] Dios envi a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley,[4] 5 para redimir[5] a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiramos la adopcin de hijos.[6] 6 Y por cuanto sois hijos,[7] Dios envi a vuestros corazones el Espritu de su Hijo, el cual clama: "Abba, Padre!"[8] 7 As que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, tambin heredero de Dios por medio de Cristo.[9] 

Exhortacin contra el volver a la esclavitud

8 Ciertamente, en otro tiempo, cuando no conocais a Dios, servais a los que por naturaleza no son dioses;[10] 9 pero ahora, ya que conocis a Dios o, ms bien, que sois conocidos por Dios, cmo es que os volvis de nuevo a los dbiles y pobres rudimentos,[11] a los cuales os queris volver a esclavizar? 10 Guardis los das, los meses, los tiempos y los aos.[12] 11 Temo que mi trabajo en vuestro medio haya sido en vano. 
12 Os ruego, hermanos, que os hagis como yo, porque yo tambin me hice como vosotros.[13] Ninguna ofensa me habis hecho, 13 pues vosotros sabis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anunci el evangelio al principio;[14] 14 y no me despreciasteis ni rechazasteis por la prueba que tena en mi cuerpo. Al contrario, me recibisteis como a un ngel de Dios, como a Cristo Jess. 15 Dnde, pues, est esa satisfaccin que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubierais podido, os habrais sacado vuestros propios ojos para drmelos.[15] 16 Me he hecho, pues, vuestro enemigo por deciros la verdad? 
17 Se interesan por vosotros, pero no para vuestro bien, sino que quieren apartaros de nosotros para que vosotros os interesis por ellos.[16] 18 Bueno es mostrar inters por lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros. 
19 Hijitos mos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,[17] 20 quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros. 

Alegora de Sara y Agar 

21 [18] Decidme, los que queris estar bajo la Ley:[19] no habis odo la Ley?, 22 pues est escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava[20] y el otro de la libre.[21] 23 Pero el de la esclava naci segn la carne; pero el de la libre, en virtud de la promesa.[22] 24 Lo cual es una alegora,[23] pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sina, el cual da hijos para esclavitud; este es Agar,[24] 25 pues Agar es el monte Sina, en Arabia, y corresponde a la Jerusaln actual,[25] ya que esta, junto con sus hijos, est en esclavitud.[26] 26 Pero la Jerusaln de arriba,[27] la cual es madre de todos nosotros, es libre, 27 pues est escrito: 
    "Regocjate, estril, t que no das a luz; 
    grita de jbilo y clama,t que no tienes dolores de parto!, 
    porque ms son los hijos de la abandonada que los de la que tiene marido".[28] 
28 As que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.[29] 29 Pero como entonces el que haba nacido segn la carne[30] persegua al que haba nacido segn el Espritu,[31] as tambin ahora. 30 Pero qu dice la Escritura?: "Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredar el hijo de la esclava con el hijo de la libre".[32] 31 De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.[33] 
						 NOTAS:

1. 4.1-2 Tutores y administradores: es decir, personas que lo cuidan: aquellos que, segn el derecho helenstico, administraban los asuntos de un menor hasta el da fijado por el padre. La edad sealada poda ser hasta los veinte aos. Los administradores eran por lo general esclavos. 
2. 4.3 Los rudimentos del mundo: o las fuerzas elementales del mundo. Pablo se refiere (aqu y en el v. 9) a la situacin de la humanidad antes de Cristo, y la caracteriza como sometida a los poderes que dominan el mundo. Esto incluye la sujecin a la Ley y a ciertas normas sobre el calendario, que dependen de fenmenos astronmicos (cf. v. 10). Probablemente, se consideraba que estos fenmenos estaban relacionados con poderes celestiales (cf. Gl 3.19; Ef 2.2). Cf. tambin Col 2.8,20. 
3. 4.4 Cuando vino el cumplimiento del tiempo: el tiempo designado por Dios. Cf. Mc 1.14-15. 
4. 4.4 Cf. Tit 2.11-14 y tambin Jn 1.1-18. 
5. 4.5 Para redimir: Vase Gl 3.13 nota m. 
6. 4.4-5 El Hijo de Dios, sometindose a la Ley, nos libera de la situacin anterior, descrita como esclavitud (v. 3), y nos permite gozar de los derechos de hijos de Dios. Cf. Ro 8.15. 
7. 4.6 Por cuanto sois hijos: otra posible traduccin: para mostrar que ya sois sus hijos. 
8. 4.6 Abba! Padre!: Vase Ro 8.15 nota p; cf. Mc 14.36; Lc 11.2. 
9. 4.7 Y si hijo, tambin heredero: otra posible traduccin: por ser hijo suyo, Dios tambin te ha hecho heredero. 
10. 4.8 Cf. Is 37.19; 1 Co 8.4-6. 
11. 4.9 Pobres rudimentos: Vase Gl 4.3 n. 
12. 4.10 Guardis los das, los meses, los tiempos y los aos: Vase Gl 4.3 n.; cf. Col 2.16. 
13. 4.12 Vosotros: los gentiles, que no haban estado sometidos a Ley de Moiss. Cf. 1 Co 9.21-22. 
14. 4.13-14 Pablo, obligado por una enfermedad, tuvo que pasar algn tiempo en Galacia; en esa ocasin predic el evangelio a los glatas. Cf. Hch 16.6. 
15. 4.15 Exageracin intencional, quizs proverbial, que expresa el gran cario con que los glatas se sentan deudores respecto de Pablo. 
16. 4.17 El apstol alude a aquellos que queran obligar a los glatas a someterse a la Ley (vanse Gl 1.6-9 n. e Introduccin), y pretendan distanciarlos de Pablo. 
17. 4.19 Hasta que Cristo sea formado en vosotros: Cf. Ro 8.29; 2 Co 3.18; Flp 3.10. 
18. 4.21-31 Pablo utiliza la historia de Agar y Sara y de sus respectivos hijos, Ismael e Isaac (Gn 16.1-15; 21.1-3), como smbolo de dos grupos, basados en dos pactos (v. 24). El primer pacto es de esclavitud a la Ley; el segundo, de libertad. Vase Gl 4.31 n. 
19. 4.21 Bajo la Ley: Vase Gl 2.16 nota p. 
20. 4.22 Uno de la esclava: es decir, Agar, esclava de Abraham y de Sara (Gn 16.15). 
21. 4.22 Gn 21.2. 
22. 4.23 Cf. Ro 9.7-9. Ismael, hijo de Abraham y Agar, naci segn las leyes naturales, mientras que Isaac, el hijo de Abraham y Sara, naci por intervencin divina, en cumplimiento de la promesa (Gn 17.15-21; 18.10-15). 
23. 4.24 Lo cual es una alegora: El relato de Gn 16--21 es interpretado en sentido alegrico, segn el cual los personajes, adems de ser histricos, representan otras realidades futuras; vase Gl 4.31 n. 
24. 4.24 Agar, la esclava, representa la Ley dada en el monte Sina (Ex 19--20), la cual, segn Pablo, someta al hombre a la esclavitud (Ro 7.6; Gl 5.1-3). 
25. 4.25 La Jerusaln actual: no solo los habitantes de la ciudad, sino todo el pueblo judo. 
26. 4.25 Est en esclavitud: es decir, sometida a la Ley mosaica. 
27. 4.26 La Jerusaln de arriba: o celestial: figura del nuevo y definitivo pueblo de Dios (Flp 3.20; Heb 12.22-23). 
28. 4.27 Is 54.1. Siguiendo su interpretacin simblica, Pablo entiende la estril como una referencia a Sara, y dice que sus muchos hijos incluyen a todos los cristianos, sean estos judos o gentiles (vase Gl 4.31 n.). 
29. 4.28 Ro 9.7; Gl 3.29. 
30. 4.29 El que haba nacido segn la carne: Ismael, hijo de Agar (4.23 n.). 
31. 4.29 Al que haba nacido segn el Espritu: Isaac, hijo de Sara. Cf. Gn 21.9. 
32. 4.30 Gn 21.10. 
33. 4.31 Conclusin del argumento de los caps. 3--4. Los judos se consideraban descendientes de Abraham y de su esposa Sara, en contraste con los ismaelitas, considerados como descendientes de Abraham y de su concubina Agar; pero en su interpretacin simblica (v. 24-31), Pablo invierte tal razonamiento, haciendo a los judos descendientes (espirituales) de Agar, la esclava, y a los creyentes en Cristo descendientes (espirituales) de Sara, la libre. Esto concuerda con lo dicho en Ro 4.13-25 y Gl 3.7,9,29, es decir, que quienes tienen fe son el verdadero linaje de Abraham, sean judos o gentiles. 

Glatas 5


Estad firmes en la libertad 

1 [1] Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres y no estis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.[2] 
2 Ciertamente, yo, Pablo os digo que si os circuncidis, de nada os aprovechar Cristo. 3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que est obligado a cumplir toda la Ley. 4 De Cristo os desligasteis, los que por la Ley os justificis; de la gracia habis cado.[3] 5 Nosotros, por el Espritu, aguardamos por fe la esperanza de la justicia,[4] 6 porque en Cristo Jess ni la circuncisin vale algo ni la incircuncisin,[5] sino la fe que obra por el amor.[6] 
7 Vosotros corrais bien. Quin os estorb para no obedecer a la verdad? 8 Esta persuasin no procede de aquel que os llama.[7] 9 "Un poco de levadura fermenta toda la masa".[8] 10 Yo confo respecto de vosotros en el Seor, que no pensaris de otro modo; pero el que os perturba llevar la sentencia, quienquiera que sea. 
11 En cuanto a m, hermanos, si an predicara la circuncisin, por qu padezco persecucin todava? En tal caso se habra quitado el escndalo de la cruz.[9] 12 Ojal se mutilaran los que os perturban![10] 

3. EL USO DE LA LIBERTAD (5.13--6.10)

13 Vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no usis la libertad como ocasin para la carne, sino servos por amor los unos a los otros,[11] 14 porque toda la Ley en esta sola palabra se cumple: "Amars a tu prjimo como a ti mismo".[12] 15 Pero si os mordis y os comis unos a otros, mirad que tambin no os destruyis unos a otros. 

Las obras de la carne y el fruto del Espritu 

16 [13] Digo, pues: Andad en el Espritu, y no satisfagis los deseos de la carne,[14] 17 porque el deseo de la carne es contra el Espritu y el del Espritu es contra la carne; y estos se oponen entre s, para que no hagis lo que quisierais.[15] 18 Pero si sois guiados por el Espritu, no estis bajo la Ley.[16] 19 Manifiestas son las obras de la carne,[17] que son: adulterio,[18] fornicacin, inmundicia, lujuria, 20 idolatra, hechiceras, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejas, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgas, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarn el reino de Dios.[19] 
22 Pero el fruto del Espritu[20] es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.[21] 25 Si vivimos por el Espritu, andemos tambin por el Espritu. 26 No busquemos la vanagloria, irritndonos unos a otros, envidindonos unos a otros.[22] 
						 NOTAS:

1. 5.1-12 La seccin 5.1-12 presenta los frutos de la libertad de que gozan los creyentes en Cristo. Esta libertad cristiana, en contraste con la esclavitud a la Ley, es tema central de toda la epstola (Gl 1.4; 2.4; 4.3-9,22-31; 5.13). 
2. 5.1 Cf. Jn 8.32-36. Yugo: figura de la sujecin (Hch 15.10; vase Mt 11.28-30 n.). 
3. 5.2-4 Aceptar la circuncisin (vase Concordancia temtica) como requisito para la salvacin (vase Gl 1.6-9 n.) llevaba lgicamente a aceptar todas las obligaciones de la Ley, lo cual dejaba sin valor la fe en Cristo y era un menosprecio de la gracia de Dios (Gl 2.21). 
4. 5.5 Cf. Gl 2.16. 
5. 5.6 1 Co 7.19; Gl 6.15. 
6. 5.6 La fe, segn Pablo, no es solo una serie de conocimientos o un simple sentimiento. Adems de ir unida a la obediencia (Ro 1.5; 6.16), se expresa por medio del amor. Vase tambin Stg 2.14 n. 
7. 5.8 Gl 1.6. 
8. 5.9 Vase 1 Co 5.6 n. Expresin proverbial para indicar el gran mal que puede causar algo aparentemente inofensivo. 
9. 5.11 Se habra quitado el escndalo de la cruz: Cf. 1 Co 1.23. Para aquellos a quienes Pablo condena, la idea de la salvacin por la fe en Jess crucificado, y sin necesidad de hacerse judo y someterse a la Ley de Moiss, era ofensiva, es decir, era un escndalo. 
10. 5.12 Con sarcasmo, Pablo sugiere que sus contradictores no se limiten a circuncidarse, sino que lleguen al extremo de mutilarse. Se trata de una posible alusin a ciertos ritos paganos practicados en Galacia, (p.e., castrarse) y, quiz, se refiera tambin a Dt 23.1, donde se excluye del pueblo de Dios al que haya sido as mutilado. Vase Flp 3.2 nota c. 
11. 5.13 Vase Gl 5.1 n.; cf. 1 P 2.16. Al decir servos por amor los unos a los otros, se cambia la sujecin a la Ley por una diferente "esclavitud", basada en el amor. Cf. Mt 20.26; Ro 13.8-10. 
12. 5.14 Lv 19.18; cf. Mt 22.39; Mc 12.31; Ro 13.9; Stg 2.8. 
13. 5.16-6.10 La ltima seccin de la carta es una enseanza sobre el uso de la libertad en la vida prctica. 
14. 5.16 Se ponen en contraste dos formas de vida; cf. Ro 8.4-6. 
15. 5.17 Cf. Ro 7.15-23. 
16. 5.18 Ro 6.14; 8.14. 
17. 5.19-21 Las obras de la carne. Respecto de los catlogos de vicios en el NT, vanse Ro 1.31 n. y Concordancia temtica. 
18. 5.19 En diversos ms. no aparece: adulterio. 
19. 5.21 En diversos ms. no aparece: homicidios. 
20. 5.22-23 El fruto del Espritu: cf. Ef 5.9; Col 3.12-15. A los vicios (v. 19-21) se contrapone este catlogo de virtudes, con el amor en primer trmino (v. 13-14). Vase Virtudes, Catlogos de en la Concordancia temtica. 
21. 5.24 Cf. Ro 6.3-14; Gl 2.19-20; 6.14; Col 3.5. 
22. 5.26 Flp 2.3. 

Glatas 6

1 Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta,[1] vosotros que sois espirituales, restauradlo con espritu de mansedumbre, considerndote a ti mismo, no sea que t tambin seas tentado.[2] 2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros,[3] y cumplid as la ley de Cristo.[4] 3 El que se cree ser algo, no siendo nada, a s mismo se engaa. 4 As que, cada uno someta a prueba su propia obra y entonces tendr, solo en s mismo y no en otro, motivo de gloriarse, 5 porque cada uno cargar con su propia responsabilidad.[5] 
6 El que es enseado en la palabra haga partcipe de toda cosa buena al que lo instruye.[6] 
7 No os engais; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso tambin segar,[7] 8 porque el que siembra para su carne, de la carne segar corrupcin; pero el que siembra para el Espritu, del Espritu segar vida eterna.[8] 9 No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.[9] 10 As que, segn tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y especialmente a los de la familia de la fe. 

EPLOGO (6.11-18)



Pablo se glora en la cruz de Cristo

11 Mirad con cun grandes letras[10] os escribo de mi propia mano. 12 Todos los que quieren agradar en la carne, esos os obligan a que os circuncidis, solamente para no padecer persecucin a causa de la cruz de Cristo,[11] 13 porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la Ley; pero quieren que vosotros os circuncidis, para gloriarse en vuestra carne.[12] 14 Pero lejos est de m gloriarme, sino en la cruz de nuestro Seor Jesucristo,[13] por quien el mundo ha sido crucificado para m y yo para el mundo,[14] 15 porque, en Cristo Jess, ni la circuncisin vale nada ni la incircuncisin, sino la nueva criatura.[15] 16 A todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.[16] 
17 De aqu en adelante nadie me cause molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas del Seor Jess.[17] 

Bendicin final

18 Hermanos, la gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con vuestro espritu. Amn. 
						 NOTAS:

1. 6.1 Si alguno es sorprendido: otra posible traduccin: si alguien ha cado. 
2. 6.1 Mt 18.15; Stg 5.19-20. 
3. 6.2 Cf. Ro 15.1. Cargas: Vase 6.5 n. 
4. 6.2 La ley de Cristo: es decir, la ley del amor. Cf. Jn 13.34; 15.12,17; 1 Jn 3.23. 
5. 6.5 Aunque carga traduce dos palabras distintas en el texto original de los v. 2 y 5, respectivamente, ambos casos parecen referirse a la pesada lucha de la vida y a la debilidad humana que nos expone a la tentacin. En 6.2 se aconseja la comprensin y ayuda mutua frente a las pruebas y faltas de otros; en 6.5 se advierte que cada uno es responsable de su propia conducta (v. 7-9; cf. Ro 14.12-13). 
6. 6.6 Cf. Ro 15.27; 1 Ti 5.17-18. 
7. 6.7 Dos afirmaciones de tipo proverbial; su significado se explica en 6.8-10. Cf. Pr 22.8; Os 8.7. 
8. 6.8 Gl 5.19-25; cf. tambin Ro 8.13. 
9. 6.9 2 Ts 3.13. 
10. 6.11 Cf. 1 Co 16.21. Segn parece, Pablo ha dictado la carta hasta aqu; ahora la termina con una splica personal escrita de su propia mano. Las grandes letras podran ser para subrayar su importancia o, tal vez, eran simplemente una caracterstica de la escritura de Pablo. 
11. 6.12 Cf. Gl 5.11. 
12. 6.12-13 Cf. Gl 4.17. 
13. 6.14 En la cruz de nuestro Seor Jesucristo: es decir, por medio del Seor. 
14. 6.14 1 Co 2.2; Gl 2.19-20. 
15. 6.15 Gl 5.6; cf. 1 Co 7.19. La nueva criatura: Cf. 2 Co 5.17. 
16. 6.16 Y al Israel de Dios: alusin a la iglesia en su totalidad o, posiblemente, a aquellos israelitas que por la fe en Cristo forman parte de ella (Gl 3.7-9,14,29; cf. Ro 2.29; 9.6-8). 
17. 6.17 La seales que Pablo lleva marcadas en su cuerpo son probablemente las consecuencias de los sufrimientos que ha padecido en su trabajo apostlico (cf. 2 Co 11.23-27), como participacin en los sufrimientos mismos de Cristo (cf. 2 Co 1.5; Col 1.24). Algunos consideran que estas seales se comparan aqu a las marcas que se ponan a los esclavos para indicar quin era su dueo. 

Efesios 1


PRLOGO: SALUTACIN (1.1-2) 

1 [1] Pablo, apstol[2] de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos[3] y fieles en Cristo Jess que estn en feso:[4] 2 Gracia y paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre, y del Seor Jesucristo. 

1. LA OBRA SALVADORA DE DIOS (1.3--3.21)



Bendiciones espirituales en Cristo 

3 [5] Bendito sea el Dios y Padrede nuestro Seor Jesucristo, 
    que nos bendijocon toda bendicin[6] espiritual 
    en los lugares celestiales[7] en Cristo, 
    4 segn nos escogi en lantes de la fundacin del mundo, 
    para que furamos santos y sin mancha[8] delante de l. 
    5 Por su amor, nos predestinpara ser adoptados[9] hijos suyos[10] 
    por medio de Jesucristo,[11] 
    segn el puro afecto de su voluntad,[12] 
    6 para alabanza de la gloria de su gracia,[13] 
    con la cual nos hizo aceptosen el Amado.[14] 
    7 En l tenemos redencin por su sangre,[15] 
    el perdn de pecados[16] 
    segn las riquezas de su gracia, 
    8 que hizo sobreabundarpara con nosotros[17] 
    en toda sabidura e inteligencia. 
    9 l nos dio a conocer el misterio[18] de su voluntad, 
    segn su beneplcito, 
    el cual se haba propuesto en s mismo, 
    10 de reunir todas las cosas en Cristo, 
    en el cumplimientode los tiempos establecidos,[19] 
    as las que estn en los cieloscomo las que estn en la tierra.[20] 
    11 En l asimismo tuvimos herencia,[21] 
    habiendo sido predestinados 
    conforme al propsitodel que hace todas las cosas 
    segn el designio de su voluntad, 
    12 a fin de que seamos para alabanzade su gloria, 
    nosotros[22] los que primeramenteesperbamos en Cristo.[23] 
    13 En l tambin vosotros, 
    habiendo odo la palabra de verdad, 
    el evangelio de vuestra salvacin, 
    y habiendo credo en l, 
    fuisteis sellados con el Espritu Santode la promesa,[24] 
    14 que es las arras[25] de nuestra herencia 
    hasta la redencin de la posesinadquirida,[26] 
    para alabanza de su gloria. 

Tabla - Iglesia



El espritu de sabidura y de revelacin

15 Por esta causa tambin yo, habiendo odo de vuestra fe en el Seor Jess y de vuestro amor para con todos los santos,[27] 16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,[28] 17 para que el Dios de nuestro Seor Jesucristo, el Padre de gloria, os d espritu de sabidura y de revelacin en el conocimiento de l;[29] 18 que l alumbre los ojos de vuestro entendimiento, para que sepis cul es la esperanza a que l os ha llamado, cules las riquezas de la gloria de su herencia en los santos[30] 19 y cul la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, segn la accin de su fuerza poderosa. 20 Esta fuerza oper en Cristo,[31] resucitndolo de los muertos y sentndolo a su derecha en los lugares celestiales,[32] 21 sobre todo principado y autoridad, poder y seoro,[33] y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino tambin en el venidero. 22 Y someti todas las cosas debajo de sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo,[34] la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.[35] 
						 NOTAS:

1. 1.1-2 Acerca del saludo, vanse Ro 1.1-7 n. e Introduccin a las epstolas. 
2. 1.1 Apstol: Vase Gl 1.1 n. 
3. 1.1 A los santos: Vase Ro.1.6-7 n. 
4. 1.1 feso: Vase Introduccin. 
5. 1.3-14 Esta seccin, junto con 1.15-23, incluye elementos de la accin de gracias y alabanza (vase Introduccin a las epstolas) y de la exposicin doctrinal. Se emplea un lenguaje potico que, en parte, parece provenir de himnos y profesiones de fe de la iglesia primitiva (vase Col 1.15-20 n.). Constituye un resumen del plan de salvacin realizado en Cristo, como una visin anticipada de las enseanzas contenidas en toda la carta. 
6. 1.3 Bendito... toda bendicin: El mismo verbo en griego significa alabar y bendecir. Las palabras bendito, bendijo y bendicin en griego, como en castellano, provienen de la misma raz. 
7. 1.3 En los lugares celestiales: esto es, en esa nueva vida del cristiano, que vive para Dios. Esta expresin aparece solo en esta epstola (aqu y en 1.20; 2.6; 3.10; 6.12), y destaca los beneficios obtenidos por la victoria de Cristo (1.4-14; vase 1.21-22 n.) 
8. 1.4 Sin mancha: o sin defecto. Cf. Ef 5.27; Col 1.22; Jud 24. La misma expresin se aplicaba a los animales ofrecidos en sacrificio (Ex 12.5; Lv 1.3,10; Heb 9.14; 1 P 1.19; cf. Ro 12.1). 
9. 1.4-5 Para que furamos... l. Por su amor... adoptados: otra posible traduccin: para que, consagrados a l y sin culpa, estemos en su presencia en el amor. \v 5 Nos haba predestinado a ser adoptados. 
10. 1.5 Adoptados hijos suyos: Al adoptarnos como hijos, Dios realmente nos hace hijos suyos y herederos de los bienes prometidos a su pueblo (vase Ef 1.11 n.; cf. v. 14; 2.5, y vase tambin Ro 8.15 nota o). 
11. 1.4-5 Cf. Ro 8.29-30. 
12. 1.5 Por medio de Jesucristo: Cristo es la meta hacia la cual Dios nos ha ordenado. Cf. Col 1.16,20. 
13. 1.6 Alabanza... gracia: Cf. 1.12,14. 
14. 1.6 El Amado: ttulo mesinico; Mt 3.17; 17.5; Col 1.13. 
15. 1.7-8 Por su sangre: esto es, por su muerte redentora en la cruz; cf. Lv 1.3-17; Col 1.14; Heb 9.11-14. 
16. 1.7-8 Perdn de pecados: Vase Ro 3.24 nota s. 
17. 1.8 Col 1.9. Hizo sobreabundar para con nosotros: otra posible traduccin: actuando con. Esta frase tambin puede unirse al v. siguiente. 
18. 1.9 El misterio (gr. mysterion): Se trata del designio de Dios, antes oculto pero ahora revelado, expresado en 1.10 (cf. 1.22-23; 3.4-6; Ro 16.25; Col 1.26; vase tambin Concordancia temtica). 
19. 1.10 El cumplimiento de los tiempos establecidos: Gl 4.4; Tit 1.3. Esta expresin se refiere al tiempo inaugurado por Cristo. 
20. 1.10 Cf. Col 1.16,20. 
21. 1.11 Tuvimos herencia: Esto incluye el pertenecer al pueblo de Dios y el tener la esperanza respecto de las promesas futuras. Cf. Dt 7.6; 32.9; Ro 8.17; Gl 3.29; 4.7; Ef 1.14,18. 
22. 1.12 Nosotros: Aqu, y probablemente en el v. 11, Pablo parece referirse a los judos, en contraste con el vosotros del v. 13, referido a los gentiles (cf. Ef 2.11; 3.1). 
23. 1.12 Los que primeramente esperbamos en Cristo: los primeros creyentes, que eran judos. Otra posible traduccin: los que ya esperbamos en Cristo (o en el Mesas), con referencia a la esperanza mesinica. 
24. 1.13 Sellados: esto es sealados como posesin de Dios. En cuanto al don del Espritu, cf. 2 Co 1.22; Ef 4.30. De la promesa: Cf. Lc 24.49; Jn 14.26; Hch 1.4; 2.33. 
25. 1.14 Las arras: Vase 2 Co 1.22 nota s. 
26. 1.14 La posesin adquirida: Vase Ef 1.11 n. 
27. 1.15 Col 1.4. 
28. 1.16-17 Col 1.9. 
29. 1.17 Conocimiento: Vase Jn 17.3 n.; cf. Col 1.9. 
30. 1.18 Cf. Hch 20.32; Col 1.12; 3.24. Herencia: Vase Ef 1.11 n. 
31. 1.19-20 Cf. 2 Co 13.4; Col 2.12. 
32. 1.20 Sentndolo a su derecha: El sitio de honor y de poder (cf. Sal 110.1). Lugares celestiales: Vase Ef 1.3 nota g. 
33. 1.21-22 Col 1.16; 2.10; 1 P 3.21-22; cf. Ef 6.12. Se refiere a los poderes espirituales que dominan el universo, que estn ahora sometidos a Cristo. Cf. Ef 3.10. 
34. 1.22-23 Col 1.18; cf. Ro 12.5; 1 Co 12.27. 
35. 1.23 La plenitud de Aquel que todo lo llena en todo: lit. de quien ella es plenitud. Es decir, la iglesia recibe de Cristo todo lo que tiene. Por medio de ella l ejerce toda su accin salvadora. Otras posibles traducciones: donde est Cristo con toda su plenitud (en el sentido de que Cristo, con la plenitud de sus dones, se hace presente en la iglesia), o de quien ella es complemento (es decir, con Cristo como cabeza, forma un cuerpo completo). 

Efesios 2


Salvos por gracia

1 l os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,[1] 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al prncipe de la potestad del aire, el espritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.[2] 3 Entre ellos vivamos tambin todos nosotros en otro tiempo, andando en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y ramos por naturaleza hijos de ira,[3] lo mismo que los dems. 4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos am, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).[4] 6 Juntamente con l nos resucit, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jess,[5] [6] 7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jess, 8 porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.[7] 9 No por obras, para que nadie se glore,[8] 10 pues somos hechura suya, creados en Cristo Jess para buenas obras, las cuales Dios prepar de antemano para que anduviramos en ellas.[9] 

Reconciliacin por medio de la cruz

11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisin por la llamada circuncisin hecha con mano en la carne.[10] 12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadana de Israel y ajenos a los pactos de la promesa,[11] sin esperanza y sin Dios en el mundo. 13 Pero ahora en Cristo Jess, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.[12] 
14 l es nuestra paz,[13] que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separacin,[14] 15 aboliendo en su carne[15] las enemistades (la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas),[16] para crear en s mismo de los dos un solo y nuevo hombre,[17] haciendo la paz, 16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.[18] 17 Y vino y anunci las buenas nuevas de paz[19] a vosotros que estabais lejos y a los que estis cerca,[20] 18 porque por medio de l los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espritu al Padre.[21] 
19 Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, 20 edificados sobre el fundamento de los apstoles y profetas,[22] siendo la principal piedra del ngulo[23] Jesucristo mismo. 21 En l todo el edificio,[24] bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Seor; 22 en quien vosotros tambin sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espritu.[25] 
						 NOTAS:

1. 2.1-5 Col 2.13. 
2. 2.2 Col 3.6-7; cf. Ef 6.11-12. Prncipe de la potestad del aire: Satans, llamado el diablo en Ef 4.27; 6.11 y el maligno en Ef 6.16. Vase Jn 12.31 n.; cf. 2 Co 4.4. 
3. 2.3 ramos por naturaleza hijos de ira: es decir, merecedores del castigo de Dios. Cf. Col 3.6. 
4. 2.5 La palabra salvos, lo mismo que la palabra herencia (vase Ef 1.11 n.), puede referirse tanto a la participacin presente de la obra redentora de Dios por medio de Jesucristo (cf. tambin v. 8), como a la posesin futura y definitiva de ese don (Ro 5.9-10). 
5. 2.5-6 Col 2.12-13; cf. Ro 6.4-11; 1 P 1.3. 
6. 2.6 Ef 1.20. Lugares celestiales: Vase Ef 1.3 nota g. 
7. 2.8 Ro 9.16. 
8. 2.9 Ro 3.27-28; 4.2,5; Gl 2.16; 2 Ti 1.9; Tit 3.5. 
9. 2.10 Estas buenas obras son la consecuencia eficiente de la salvacin mencionada en 2.8. 
10. 2.11 Los judos se referan a los gentiles como los de la incircuncisin (vase Circuncisin en la Concordancia temtica). Por no haber sido circuncidados en la carne (Ro 2.28), los consideraban excluidos del pueblo de Dios (v. 12). 
11. 2.12 Ro 9.4. Los pactos de la promesa: p.e., con No (Gn 6.18; 9.9), con Abraham (Gn 15.18; 17.2,7-9), con el pueblo de Israel (Ex 19.1-8), y con David (2 S 7.11-16,26). 
12. 2.13 Por la sangre de Cristo: Ef 1.7-8 nota . 
13. 2.14 El concepto de paz, muy importante en toda la Biblia, incluye la reconciliacin con Dios y con los seres humanos. Aqu se refiere especialmente a la unin de todas las personas en el nico pueblo de Dios. Vanse Paz y Pueblo en la Concordancia temtica. 
14. 2.13-14 Cf. Jn 10.16. La pared intermedia de separacin (o cercado) parece referirse a la Ley mosaica (v. 15), considerada en la tradicin de los judos como un muro que los protega y demarcaba como pueblo de Dios, y separndolos as de las otras naciones. Algunos ven tambin aqu una alusin a la pared o barrera que se alzaba en el templo de Jerusaln entre el atrio de afuera y la parte interior, y que exclua a los no judos (vase Hch 21.28 n.). 
15. 2.15 En su carne: Se refiere al cuerpo de Cristo, sacrificado en la cruz (v. 16). 
16. 2.15 Col 2.14; cf. tambin Ro 8.3. 
17. 2.15 Un solo y nuevo hombre: El concepto del nico pueblo formado por judos y gentiles (v. 14) se ampla aqu con la imagen de un solo y nuevo hombre, semejante a la imagen de un solo cuerpo (v. 16). 
18. 2.16 Col 1.20-22; cf. Ro 5.10; 2 Co 5.18-20. Un solo cuerpo: la iglesia (Ef 1.22-23; vase Ef 2.15 nota p). 
19. 2.17 Cf. Is 52.7. 
20. 2.17 Alusin a Is 57.19, texto aplicado aqu a los gentiles (los que estbais lejos) y a los judos (los que estaban cerca); cf. tambin v. 13. 
21. 2.18 Ef 3.12; cf. 1 P 3.18. 
22. 2.20 Profetas: Parece referirse aqu a quienes en la iglesia ejercen el don de profeca (vase 1 Co 14.1 n.; cf. 1 Co 12.28; Ef 4.11). El fundamento de los apstoles y profetas: Ap 21.14; cf. Mt 16.18. Otra posible traduccin: el fundamento (o cimiento) puesto por los apstoles y profetas (cf. Ro 15.20; 1 Co 3.10). 
23. 2.20 La principal piedra es la que forma la esquina ms notoria de un edificio (cf. Is 28.16, citado en Ro 9.33; 10.11; 1 P 2.6; cf. tambin Mt 21.42). Otros traducen: la piedra que corona el edificio. Acerca de Jesucristo como nico fundamento, cf. 1 Co 3.11. 
24. 2.20-22 La iglesia, o sea, el pueblo de Dios, es vista como un edificio o un templo de Dios (cf. 1 Co 3.9-16). 
25. 2.21-22 Cf. 1 P 2.4-5. 

Efesios 3


Ministerio de Pablo a los gentiles

1 Por esta causa yo, Pablo, prisionero de Cristo Jess[1] por vosotros los gentiles... 2 Seguramente habis odo de la administracin de la gracia de Dios que me fue dada[2] para con vosotros, 3 pues por revelacin me fue declarado el misterio,[3] como antes lo he escrito brevemente.[4] 4 Al leerlo podis entender cul sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, 5 el cual en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apstoles y profetas por el Espritu: 6 que los gentiles son coherederos[5] y miembros del mismo cuerpo, y copartcipes de la promesa en Cristo Jess por medio del evangelio,[6] 7 del cual yo fui hecho ministro[7] por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado segn la accin de su poder. 
8 A m, que soy menos que el ms pequeo de todos los santos,[8] me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las insondables riquezas de Cristo, 9 y de aclarar a todos cul sea el plan del misterio[9] escondido desde los siglos en Dios, el creador de todas las cosas, 10 para que la multiforme sabidura de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades[10] en los lugares celestiales,[11] 11 conforme al propsito eterno que hizo[12] en Cristo Jess, nuestro Seor, 12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en l.[13] 13 Por eso, pido que no desmayis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria. 

El amor que excede a todo conocimiento

14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Seor Jesucristo[14] 15 (de quien toma nombre[15] toda familia[16] en los cielos y en la tierra), 16 para que os d, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espritu; 17 que habite Cristo por la fe en vuestros corazones,[17] a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seis plenamente capaces de comprender con todos los santos cul sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seis llenos de toda la plenitud de Dios.[18] 
20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho ms abundantemente de lo que pedimos o entendemos, segn el poder[19] que acta en nosotros, 21 a l sea gloria en la iglesia en Cristo Jess por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amn.[20] 
						 NOTAS:

1. 3.1 Prisionero de Cristo Jess: o Preso por causa de Cristo Jess: La expresin lleva el sentido adicional de estar sujeto a Cristo (igualmente en Flm 1,9), similar a "siervo [o esclavo] de Jesucristo" (Ro 1.1). Sobre la prisin misma, vase Introduccin. 
2. 3.2 La administracin de la gracia de Dios que me fue dada: Cf. Col 1.25. 
3. 3.3 Hch 9.3-4; Gl 1.12. El misterio: Cf. v. 4-6, y vase Ef 1.9 n. 
4. 3.3 He escrito brevemente: Se refiere probablemente a los caps. 1 y 2. 
5. 3.6 Son coherederos: Vase Ef 1.11 n. 
6. 3.5-6 Col 1.26-27; cf. Ro 16.25-26; 1 Co 2.7. Apstoles y profetas: Vase Ef 2.20 nota u. Misterio: Vase Ef 1.9 n. Aqu se refiere concretamente al misterio, ya revelado, de la inclusin de los no judos en el plan salvador de Dios. 
7. 3.7 Lit. dicono: Col 1.23,25. 
8. 3.8 1 Co 15.9; cf. 1 Ti 1.15. 
9. 3.9 Ef 1.9-10. 
10. 3.10 Principados y potestades: Vase Ef 1.21-22 n. 
11. 3.10 En los lugares celestiales: Vase Ef 1.3 nota g. 
12. 3.11 Que hizo: otra posible traduccin: concibi. 
13. 3.12 Tenemos seguridad... en l: Ef 2.18; 1 P 3.18. 
14. 3.14 En diversos ms. no aparece: de nuestro Seor Jesucristo. 
15. 3.15 Toma nombre: Se refiere al hecho de que todos los ngeles y los seres humanos fueron creados por Dios y tienen por l su existencia; vase Nombre en la Concordancia temtica. 
16. 3.15 Juego de palabras entre Padre (v. 14) y familia (lit. patria), que en griego tienen la misma raz. 
17. 3.17 Gl 2.20. 
18. 3.19 Ef 1.23. 
19. 3.20 El poder: Col 1.29. 
20. 3.20-21 Himno de alabanza, con el que concluye la primera parte de la epstola; cf. Ro 16.25-27; Jud 24-25. 

Efesios 4


2. LA VIDA CRISTIANA (4.1--6.20) 



La unidad del Espritu

1 [1] Yo, pues, preso en el Seor,[2] os ruego que andis como es digno de la vocacin[3] con que fuisteis llamados: 2 con toda humildad y mansedumbre, soportndoos con paciencia los unos a los otros en amor,[4] 3 procurando mantener la unidad del Espritu en el vnculo de la paz: 4 un solo cuerpo[5] y un solo Espritu, como fuisteis tambin llamados en una misma esperanza de vuestra vocacin; 5 un solo Seor, una sola fe, un solo bautismo, 6 un solo Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos y en todos.[6] [7] 
7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.[8] 8 Por lo cual dice: 
    "Subiendo a lo alto,llev cautiva la cautividad, 
    y dio dones a los hombres".[9] 
9 Y eso de que "subi", qu es, sino que tambin haba descendido primero a las partes ms bajas de la tierra?[10] 10 El que descendi es el mismo que tambin subi por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 11 Y l mismo constituy a unos, apstoles; a otros, profetas;[11] a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,[12] 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificacin del cuerpo de Cristo,[13] 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. 
14 As ya no seremos nios fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engaar emplean con astucia las artimaas del error; 15 sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,[14] 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre s por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, segn la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificndose en amor.[15] 

La nueva vida en Cristo

17 Esto, pues, digo y requiero en el Seor: que ya no andis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazn. 19 Estos, despus que perdieron toda sensibilidad, se entregaron al libertinaje para cometer con avidez toda clase de impureza.[16] 20 Pero vosotros no habis aprendido as sobre Cristo, 21 si en verdad lo habis odo, y habis sido por l enseados, conforme a la verdad que est en Jess. 22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre,[17] que est corrompido por los deseos engaosos, 23 renovaos en el espritu de vuestra mente,[18] 24 y vestos del nuevo hombre, creado segn Dios[19] en la justicia y santidad de la verdad. 
25 Por eso, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prjimo,[20] porque somos miembros los unos de los otros.[21] 
26 Airaos, pero no pequis;[22] no se ponga el sol sobre vuestro enojo,[23] 27 ni deis lugar al diablo. 
28 El que robaba, no robe ms, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno,[24] para que tenga qu compartir con el que padece necesidad.[25] 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificacin, a fin de dar gracia a los oyentes.[26] 30 Y no entristezcis al Espritu Santo de Dios,[27] con el cual fuisteis sellados[28] para el da de la redencin.[29] 
31 Qutense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritera, maledicencia y toda malicia. 32 Antes sed bondadosos unos con otros, misericordiosos, perdonndoos unos a otros, como Dios tambin os perdon a vosotros en Cristo.[30] 
						 NOTAS:

1. 4.1--6.20 En la segunda parte de la epstola se exhorta a los cristianos a vivir de acuerdo con el llamamiento que Dios les ha hecho. 
2. 4.1 Preso en el Seor: Vanse Introduccin y Ef 3.1 n. 
3. 4.1 Como es digno de la vocacin: Flp 1.27; Col 1.10; 1 Ts 2.11-12. 
4. 4.2 Cf. Gl 6.2; Col 3.12-13. 
5. 4.4 Un solo cuerpo: Ef 1.23; 2.16. 
6. 4.4-6 Los v. 4-6 son una aclamacin o profesin de la fe cristiana. En ella hay ecos de la profesin de fe en el nico Dios de Israel (cf. Dt 6.4-5, y vase Mc 12.29-30 n.). Se enumeran siete elementos de la fe y la vida cristianas, y se resalta el carcter nico de cada uno de ellos. El centro de todo es un Espritu (Santo), un Seor (Jesucristo) y un solo Dios y Padre. 
7. 4.6 1 Co 8.6. 
8. 4.7 Ro 12.6; 1 Co 12.11. 
9. 4.8 Sal 68.18; la segunda lnea, que difiere de la del salmo, parece inspirada en un comentario que se encuentra en la literatura juda, que deca: "Diste dones a los hombres" y aplicaba el pasaje a Moiss cuando subi al monte Sina y baj con las tablas de la Ley (cf. Ex 19.1-25; 24.12-18; 34.27-35). Al citar el salmo, Pablo ve en la cautividad a los enemigos de Cristo (cf. Col 2.15, y vase tambin 2 Co 2.14-17 n.). 
10. 4.9 Jn 3.13. A las partes ms bajas de la tierra, entendido aqu como alusin a la venida de Cristo al mundo (Jn 1.14; 3.13; Flp 2.7-8). Algunos lo entienden como una referencia al sepulcro o al lugar de los muertos. 
11. 4.11 Apstoles... profetas: Ef 2.20. 
12. 4.11 Enumeracin de algunos dones (v. 7-8) dados a la iglesia; cf. 1 Co 12.18,28. 
13. 4.12 Vase Ro 12.4-5 n.; cf. 1 Co 12.12-27; 1 P 2.5. Para la edificacin: se entrelazan las imgenes de la iglesia como edificio o templo de Dios y como cuerpo de Cristo; cf. v. 16. 
14. 4.15 Ef 1.22; 5.23; Col 1.18. Crezcamos: Vase Ef 4.12 n.; aqu la imagen es la del crecimiento de un cuerpo. 
15. 4.16 Col 2.19. La imagen de la iglesia como cuerpo de Cristo se combina nuevamente con la del edificio. Ntense los trminos crezcamos (4.15 n.) y edificacin (4.12 n.). 
16. 4.17-19 Ro 1.21-25. 
17. 4.22-24 Col 3.9-10. Pasada manera de vivir: descrita como el hombre viejo, en contraste ahora con el hombre nuevo en Cristo. A propsito de "despojarse de algo" y de "vestirse" de nuevo, cf. Ro 13.12; Col 3.8-12. 
18. 4.23 Ro 12.2. 
19. 4.24 Segn Dios: Cf. Gn 1.26; Col 3.10. 
20. 4.25 Zac 8.16. 
21. 4.25 Ro 12.5. 
22. 4.26 Sal 4.4 (gr.). 
23. 4.26 No se ponga el sol sobre vuestro enojo: es decir, la reconciliacin debe tener lugar el mismo da. Cf. Stg 1.19-20. 
24. 4.28 Haciendo con sus manos lo que es bueno: o haciendo el bien con su trabajo diario. 
25. 4.28 Cf. Hch 20.35; 1 Ts 4.11; 2 Ts 3.12. 
26. 4.29 Col 3.8. 
27. 4.30 1 Ts 5.19. 
28. 4.30 Sellados: Vase Ef 1.13 n. 
29. 4.30 La redencin: la completa salvacin o liberacin. Cf. Lc 21.28, y vase Ro 3.24 nota s. 
30. 4.32 Col 3.12-13. 

Efesios 5


Andad como hijos de luz

1 Sed, pues, imitadores de Dios[1] como hijos amados. 2 Y andad en amor, como tambin Cristo nos am[2] y se entreg a s mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.[3] 
3 Pero fornicacin y toda impureza o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos.[4] 4 Tampoco digis palabras deshonestas, ni necedades, ni groseras que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. 5 Sabis esto, que ningn fornicario o inmundo o avaro, que es idlatra,[5] tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.[6] 
6 Nadie os engae con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.[7] 7 No seis, pues, partcipes con ellos,[8] 8 porque en otro tiempo erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Seor; andad como hijos de luz[9] 9 (porque el fruto del Espritu[10] es en toda bondad, justicia y verdad),[11] 10 comprobando lo que es agradable al Seor.[12] 11 Y no participis en las obras infructuosas de las tinieblas,[13] sino ms bien reprendedlas, 12 porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. 13 Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz,[14] son hechas manifiestas, porque la luz es lo que manifiesta todo. 14 Por lo cual dice: 
    Despirtate, t que duermes, 
    y levntate de los muertos, 
    y te alumbrar Cristo.[15] 
15 Mirad, pues, con diligencia cmo andis, no como necios sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo,[16] porque los das son malos. 17 Por tanto, no seis insensatos, sino entendidos de cul sea la voluntad del Seor.[17] 18 No os embriaguis con vino,[18] en lo cual hay disolucin; antes bien sed llenos del Espritu, 19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cnticos espirituales, cantando y alabando al Seor en vuestros corazones; 20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Seor Jesucristo.[19] 

Someteos los unos a los otros 
[20] 
21 Someteos unos a otros[21] en el temor de Dios. 
22 Las casadas estn sujetas a sus propios maridos, como al Seor,[22] 23 porque el marido es cabeza de la mujer, as como Cristo es cabeza de la iglesia,[23] la cual es su cuerpo, y l es su Salvador. 24 As que, como la iglesia est sujeta a Cristo, as tambin las casadas lo estn a sus maridos en todo. 
25 Maridos, amad a vuestras mujeres,[24] as como Cristo am a la iglesia[25] y se entreg a s mismo por ella,[26] 26 para santificarla, habindola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,[27] 27 a fin de presentrsela a s mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha.[28] 28 As tambin los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a s mismo se ama, 29 pues nadie odi jams a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como tambin Cristo a la iglesia,[29] 30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.[30] [31] 31 Por esto dejar el hombre a su padre y a su madre, se unir a su mujer y los dos sern una sola carne.[32] 32 Grande es este misterio,[33] pero yo me refiero a Cristo y a la iglesia.[34] 33 Por lo dems, cada uno de vosotros ame tambin a su mujer como a s mismo; y la mujer respete a su marido. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Mt 5.48. Imitadores: en perdonar (4.32) y en amar (5.2). 
2. 5.2 Cf. Jn 13.34; 15.12; Gl 2.20. 
3. 5.2 Se hace referencia a la muerte de Jesucristo en los mismos trminos en que se habla de los sacrificios en el AT; cf. Ex 29.18 y tambin Flp 4.18; Heb 10.10. Olor fragante: alusin al humo de los sacrificios que suba al cielo como ofrenda aceptada por Dios; cf. Ez 20.41. 
4. 5.3 Col 3.5. 
5. 5.5 Col 3.5. El autor considera que el avaro o codicioso es idlatra, porque le rinde a las cosas un culto que se debe nicamente a Dios. 
6. 5.5 1 Co 6.9-10. 
7. 5.6 Col 3.6. 
8. 5.7-11 Cf. 2 Co 6.14. 
9. 5.8 Como hijo de luz: Vase Jn 12.36 nota b. 
10. 5.9 Del Espritu: otros ms. dicen: de la luz. 
11. 5.9 Gl 5.22-23. 
12. 5.10 Ro 12.2. 
13. 5.11 Cf. Ro 13.12; 1 P 2.9. 
14. 5.13 Jn 3.20-21. 
15. 5.14 Posiblemente se cita un antiguo himno cristiano inspirado en pasajes de Is (cf. Is 26.19; 51.17; 52.1; 60.1). 
16. 5.16 Col 4.5. 
17. 5.17 Ro 12.2. 
18. 5.18 Pr 23.31 (gr.). El embriagarse, o estar lleno de vino, se contrapone a ser llenos del Espritu Santo. 
19. 5.19-20 Col 3.16-17; cf. 1 Co 14.26, y vase Col 1.15-20 n. 
20. 5.21--6.9 Col 3.18--4.1; 1 P 2.18--3.7. En la literatura de la poca era frecuente enumerar los deberes mutuos entre los miembros de una casa o familia, la cual inclua a los esclavos. En los pasajes del NT, la referencia al Seor modifica profundamente tales deberes. Estos giran en torno a tres grupos familiares con relaciones recprocas: en cada caso se menciona primero a los miembros del grupo que eran tenidos por dbiles y necesitados de proteccin (mujeres, hijos y esclavos), y despus a los que se tenan por fuertes (maridos, padres y amos), los cuales deben mostrar consideracin y amor hacia los primeros. En Ef, se da especial atencin a la relacin entre esposos; en Col, a la de esclavos y amos. En 1 P, se presta atencin a la relacin entre sirvientes (o esclavos) y sus amos, y a la relacin entre esposas y esposos. 
21. 5.21 En toda esta seccin se indica que la sujecin mutua y voluntaria, nacida del amor, es la base de las relaciones domsticas (cf. Mc 10.44; Gl 5.13; Flp 2.3; 1 P 5.5). La unin entre Cristo y su iglesia da una nueva dimensin a estas relaciones. 
22. 5.22 Col 3.18; cf. 1 Co 14.34; Tit 2.4-5; 1 P 3.1. Estn sujetas: Se trata de una sujecin como la que se indica en el v. 21, basada en el amor recproco; la idea se ampla en 5.25-33. 
23. 5.23-24 Cf. 1 Co 11.3. Aqu se combina la figura de la iglesia como cuerpo, cuya cabeza es Cristo, con la de la iglesia como esposa de Cristo (cf. v. 23-33). La relacin de Cristo con la iglesia se presenta como modelo de la relacin entre los esposos (v. 25-29). 
24. 5.25 Col 3.19; 1 P 3.7. 
25. 5.25 Cf. 2 Co 11.2; Ap 19.7-8; 21.2,9. 
26. 5.25 Cf. v. 2; Gl 2.20. Como Cristo am: El amor de Cristo se presenta como el modelo ideal para el amor del esposo hacia la esposa (vase Ef 5.23-24 n.). 
27. 5.26 Alusin a las costumbres nupciales del Oriente antiguo. Se baaba y arreglaba cuidadosamente a la novia, antes de presentarla a su novio. Aqu es Cristo mismo quien purifica a la iglesia con el lavamiento del agua por la palabra salvadora (cf. Jn 15.3). Cf. tambin Tit 3.5; 1 P 3.21. 
28. 5.27 Cnt 4.7; Ef 1.4; Col 1.22. 
29. 5.29 La imagen de la iglesia como esposa y cuerpo de Cristo (v. 29-30) se apoya en la cita del v. 31. 
30. 5.30 En diversos ms. no aparece: de su carne y de sus huesos. 
31. 5.30 Ro 12.5; 1 Co 6.15; 12.27; Col 1.18. 
32. 5.31 Gn 2.24. 
33. 5.32 Misterio: Vase Ef 1.9 n. 
34. 5.32 El sentido parece ser que el texto de Gn 2.24 adquiere su significado ms profundo al referirlo a la relacin entre Cristo y la iglesia, que a su vez es modelo de la relacin entre los esposos. 

Efesios 6

1 Hijos, obedeced en el Seor a vuestros padres,[1] porque esto es justo.[2] 2 "Honra a tu padre y a tu madre" --que es el primer mandamiento con promesa--, 3 para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra.[3] 
4 Y vosotros, padres, no provoquis a ira a vuestros hijos,[4] sino criadlos en disciplina y amonestacin del Seor. 
5 Esclavos, obedeced a vuestros amos terrenales[5] con temor y temblor,[6] con sencillez de vuestro corazn, como a Cristo; 6 no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazn haciendo la voluntad de Dios. 7 Servid de buena voluntad, como al Seor y no a los hombres, 8 sabiendo que el bien que cada uno haga, ese recibir del Seor, sea siervo o sea libre. 
9 Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Seor de ellos y vuestro est en los cielos, y que para l no hay acepcin de personas.[7] 

La armadura de Dios

10 Por lo dems, hermanos mos, fortaleceos en el Seor y en su fuerza poderosa.[8] 11 Vestos de toda la armadura de Dios,[9] para que podis estar firmes contra las asechanzas del diablo, 12 porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo,[10] contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.[11] 13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podis resistir en el da malo y, habiendo acabado todo,[12] estar firmes. 
14 Estad, pues, firmes, ceida vuestra cintura con la verdad,[13] vestidos con la coraza de justicia[14] 15 y calzados los pies con el celo por anunciar el evangelio de la paz.[15] 16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podis apagar todos los dardos de fuego del maligno.[16] 17 Tomad el yelmo de la salvacin,[17] y la espada del Espritu, que es la palabra de Dios.[18] 18 Orad en todo tiempo[19] con toda oracin y splica en el Espritu, y velad en ello con toda perseverancia y splica por todos los santos 19 y por m, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio[20] del evangelio, 20 por el cual soy embajador[21] en cadenas,[22] y con denuedo hable de l como debo hablar. 

EPLOGO: SALUTACIONES FINALES (6.21-24)

21 Para que tambin vosotros sepis mis asuntos y lo que hago, todo os lo har saber Tquico,[23] hermano amado y fiel ministro en el Seor, 22 el cual envi a vosotros para esto mismo, para que sepis lo tocante a nosotros y para que consuele vuestros corazones.[24] 
23 Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Dios Padre y del Seor Jesucristo. 24 La gracia sea con todos los que aman a nuestro Seor Jesucristo con amor inalterable. Amn.[25] 
						 NOTAS:

1. 6.1-4 Col 3.20-21. 
2. 6.1 La obediencia de los hijos a los padres debe equilibrarse con la consideracin de estos para con aquellos (v. 4; vase Ef 5.21 n.). 
3. 6.2-3 Ex 20.12; Dt 5.16. 
4. 6.4 Col 3.21. 
5. 6.5-9 Col 3.22--4.1; cf. 1 Ti 6.1-2; Tit 2.9-10; 1 P 2.18-25. La relacin entre amos y esclavos se desarrolla ms ampliamente en Col; vase Col 3.22 n. 
6. 6.5 Con temor y temblor: expresin bblica que indica diligencia y cuidado; cf. 2 Co 7.15; Flp 2.12. 
7. 6.9 Cf. Dt 10.17; Hch 10.34; Ro 2.11; Col 3.25. En la sociedad antigua los esclavos carecan de la mayora de los derechos civiles, pero dada la igualdad de todo ser humano delante de Dios, y el hecho de que todos los cristianos por igual son siervos (o esclavos) de Cristo (v. 6), se exhorta a los amos a tratarlos con equidad. Vase Col 3.22 n. 
8. 6.10 Ef 3.16; Flp 4.13; Col 1.11. 
9. 6.11 2 Co 10.4; 1 P 4.1; vase 1 Ti 1.18 nota q. Armadura: Se refiere a las armas del soldado romano de la poca. El AT utiliza la imagen de la armadura de su propio tiempo y presenta a Dios armndose para el combate contra sus enemigos (Is 11.5; 59.17); aqu es Dios quien proporciona las armas al cristiano. Cf. tambin Ro 13.12; 1 Ts 5.8. 
10. 6.12 Se trata de poderes espirituales; vase Ef 1.21-22 n. 
11. 6.12 Regiones celestes: es decir, en el mbito espiritual o ms all de lo terrenal (Ef 1.3 nota g). 
12. 6.13 Habiendo acabado todo: otra posible traduccin: Despus de haber hecho todo lo posible. 
13. 6.14 Is 11.5. Ceida vuestra cintura con la verdad: Se refiere al ancho cinturn de cuero que llevaba el soldado para protegerse, o bien al que llevaban los oficiales como seal de su rango. 
14. 6.14 Job 29.14; Is 59.17; cf. 1 Ts 5.8. Vestidos con la coraza de justicia: La coraza era una especie de chaleco de cuero o de metal que protega la parte superior del cuerpo. 
15. 6.15 Is 52.7; Ro 10.15. Calzados los pies. El soldado romano llevaba botas que hacan ms firme su marcha. Otra posible traduccin del v. sera: Preparaos con firmeza para anunciar el evangelio de la paz. 
16. 6.16 Se refiere al escudo grande romano, cubierto de cuero o de una placa de metal, capaz de detener los dardos de fuego que arrojaba el enemigo. 
17. 6.17 Is 59.17; 1 Ts 5.8. El yelmo romano era de cuero o, a veces, de bronce u otro metal. 
18. 6.17 Heb 4.12. La espada del Espritu es la nica arma ofensiva que se menciona. La palabra de Dios: Es probablemente la proclamacin del evangelio. Cf. 1 Ts 2.13. Algunos la refieren al AT. 
19. 6.18-20 Col 4.2-4. Orad en todo tiempo: cf. 1 Ts 5.17. 
20. 6.19 Misterio: Vase Ef 1.9 n. 
21. 6.20 Embajador: 2 Co 5.20. 
22. 6.20 En cadenas: Vase Introduccin. 
23. 6.21 Tquico: Hch 20.4; 2 Ti 4.12; Tit 3.12; vase Col 4.7 n. 
24. 6.21-22 Col 4.7-8. 
25. 6.24 En diversos ms. no aparece: Amn. 

Filipenses 1


PRLOGO (1.1-11)



Salutacin 

1 [1] Pablo y Timoteo,[2] siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jess que estn en Filipos,[3] con los obispos[4] y diconos:[5] 2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo. 

Oracin de Pablo por los creyentes 

3 [6] Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros. 4 Siempre en todas mis oraciones ruego con gozo[7] por todos vosotros, 5 por vuestra comunin[8] en el evangelio desde el primer da hasta ahora, 6 estando persuadido de esto, que el que comenz en vosotros la buena obra la perfeccionar[9] hasta el da de Jesucristo.[10] 7 Y es justo que yo sienta esto de todos vosotros, porque os tengo en el corazn; y en mis prisiones,[11] y en la defensa y confirmacin del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.[12] 8 Dios me es testigo de cmo os amo a todos vosotros con el entraable amor de Jesucristo. 9 Y esto pido en oracin: que vuestro amor abunde an ms y ms en conocimiento y en toda comprensin, 10 para que aprobis lo mejor,[13] a fin de que seis sinceros e irreprochables para el da de Cristo,[14] 11 llenos de frutos de justicia[15] que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios. 

1. VIVIR EN CRISTO (1.12--2.18)



Para m el vivir es Cristo

12 Quiero que sepis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han contribuido ms bien al progreso del evangelio, 13 de tal manera que en todo el pretorio[16] y entre todos los dems se ha hecho evidente que estoy preso por causa de Cristo. 14 Y la mayora de los hermanos, cobrando nimo en el Seor con mis prisiones, se atreven mucho ms a hablar la palabra sin temor. 
15 Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y rivalidad;[17] pero otros lo hacen de buena voluntad. 16 Los unos anuncian a Cristo por rivalidad, no sinceramente, pensando aadir afliccin a mis prisiones; 17 pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio.[18] 18 Qu, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo y me gozar siempre,[19] 19 porque s que por vuestra oracin y la suministracin del Espritu de Jesucristo, esto resultar en mi liberacin,[20] 20 conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada ser avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora tambin ser magnificado Cristo en mi cuerpo, tanto si vivo como si muero,[21] 21 porque para m el vivir es Cristo y el morir, ganancia.[22] 
22 Pero si el vivir en la carne resulta para m en beneficio de la obra, no s entonces qu escoger: 23 De ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo,[23] lo cual es muchsimo mejor;[24] 24 pero quedar en la carne es ms necesario por causa de vosotros. 25 Y confiado en esto, s que quedar, que an permanecer con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe, 26 para que abunde vuestra gloria de m en Cristo Jess por mi presencia otra vez entre vosotros.[25] 
27 Solamente os ruego que os comportis como es digno del evangelio de Cristo,[26] para que, sea que vaya a veros o que est ausente, oiga de vosotros que estis firmes en un mismo espritu, combatiendo unnimes por la fe del evangelio 28 y sin dejaros intimidar por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdicin, pero para vosotros de salvacin; y esto procede de Dios. 29 A vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creis en l, sino tambin que padezcis por l, 30 teniendo el mismo conflicto que habis visto en m[27] y ahora os que hay en m. 
						 NOTAS:

1. 1.1-2 Sobre la forma de las cartas antiguas, vanse Ro 1.1-7 n. e Introduccin a las epstolas. 
2. 1.1 Timoteo (vase Hch 16.1 nota b) haba acompaado a Pablo y Silas cuando se fund la iglesia de Filipos, y se encontraba con Pablo en el momento de escribir esta epstola. Pablo planeaba enviarlo a Filipos ms tarde (Flp 2.19-23). 
3. 1.1 Filipos: ciudad de Macedonia, en el norte de Grecia, donde se estableci la primera iglesia cristiana de Europa; cf. Hch 16.12, y vase Introduccin. 
4. 1.1 Obispos: En griego se usa la palabra episkopos (persona que preside o vigila), de donde se deriv la palabra castellana "obispo". Se refiere aqu a personas que presiden la iglesia cristiana en los aspectos religiosos y administrativos. 
5. 1.1 Diconos: ayudantes o auxiliares (vase Concordancia temtica). 
6. 1.3-11 En su accin de gracias y oracin por los de Filipos, Pablo alude, en trminos generales (v. 5,7), a la ayuda que estos le haban brindado en diferentes ocasiones (cf. Flp 4.16), pero espera hasta el final de la epstola para mencionar especficamente el donativo que le haban enviado en fecha reciente (vanse Flp 4.10-20 n. e Introduccin). 
7. 1.4 Gozo: tema importante en toda la carta (vase Flp 1.18 n.). 
8. 1.5 Por vuestra comunin: Vase Flp 1.3-11 n. 
9. 1.6 La perfeccionar: Cf. Sal 138.8. 
10. 1.6 El da de Jesucristo: Vase 1 Co 1.8 n. 
11. 1.7 Pablo escribe estando en la crcel. Vase Introduccin. 
12. 1.7 Alusin a situaciones como las de Hch 22.1-21; 26.1-32. 
13. 1.10 Cf. Ro 2.18; 12.2; Heb 5.14. 
14. 1.10 1 Ts 3.13. 
15. 1.11 Llenos de frutos de justicia: Cf. Am 6.12; Stg 3.18. 
16. 1.13 Cf. Hch 28.30-31. Pretorio: residencia de la autoridad romana y de su personal de servicio. Cf. Flp 4.22. 
17. 1.15-18 Se trata de personas que predican a Cristo por inters propio. A pesar de esto, Pablo expresa su gozo porque aun as Cristo es dado a conocer. 
18. 1.16-17 En diversos ms., los v. 16-17 siguen el orden inverso: \v 16 Estos lo hacen por amor, sabiendo que... \v 17 pero los otros anuncian a Cristo por contencin, no... del evangelio.|r 
19. 1.18 Aun en circunstancias negativas, Pablo expresa gozo (cf. 1.4). 
20. 1.19 Alusin a Job 13.16 (gr.). 
21. 1.20-24 Pablo no saba si sera puesto en libertad o condenado a muerte; cf. 2.17. 
22. 1.21 Cf. Gl 2.19-20. 
23. 1.23 Partir y estar con Cristo: Pablo considera posible el ser condenado a muerte por las autoridades romanas. 
24. 1.23 Cf. 2 Co 5.8. 
25. 1.25-26 Ignoramos si la esperanza de Pablo de ser puesto en libertad y volver a ayudar a los filipenses lleg a realizarse o no. Vase Introduccin. 
26. 1.27 Cf. Ef 4.1; Col 1.10; 1 Ts 2.11-12. 
27. 1.30 El mismo conflicto que habis visto en m: Cf. Hch 16.19-40; 1 Ts 2.2. El conflicto de Pablo, en el momento de escribir, consista en su encarcelamiento y en su proceso judicial, que estaba pendiente. 

Filipenses 2


Humillacin y exaltacin de Cristo 

1 [1] Por tanto, si hay algn consuelo en Cristo, si algn estmulo de amor, si alguna comunin del Espritu, si algn afecto entraable, si alguna misericordia,[2] 2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unnimes, sintiendo una misma cosa.[3] 3 Nada hagis por rivalidad o por vanidad;[4] antes bien, con humildad, estimando cada uno a los dems como superiores a l mismo.[5] 4 No busquis vuestro propio provecho, sino el de los dems.[6] 
5 Haya, pues, en vosotros este sentir[7] que hubo tambin en Cristo Jess:[8] 
    6 l, siendo en forma de Dios, 
    no estim el ser igual a Dios[9] como cosa a que aferrarse, 
    7 sino que se despoj a s mismo,[10] 
    tom la forma de siervo[11] 
    y se hizo semejante a los hombres.[12] 
    8 Mas an, hallndose en la condicinde hombre, 
    se humill[13] a s mismo, 
    hacindose obediente[14] hasta la muerte, 
    y muerte de cruz. 
    9 Por eso Dios tambin lo exaltsobre todas las cosas[15] 
    y le dio un nombreque es sobre todo nombre,[16] 
    10 para que en el nombre de Jess 
    se doble toda rodilla de los que estn en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra;[17] 
    11 y toda lengua confiese[18] que Jesucristo es el Seor,[19] 
    para gloria de Dios Padre. 

Lumbreras en el mundo

12 Por tanto, amados mos, como siempre habis obedecido,[20] no solamente cuando estoy presente, sino mucho ms ahora que estoy ausente, ocupaos en vuestra salvacin con temor y temblor,[21] 13 porque Dios es el que en vosotros produce as el querer como el hacer, por su buena voluntad. 
14 Haced todo sin murmuraciones ni discusiones, 15 para que seis irreprochables y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generacin maligna y perversa,[22] en medio de la cual resplandecis[23] como lumbreras en el mundo, 16 asidos de la palabra[24] de vida, para que en el da de Cristo[25] yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano,[26] ni en vano he trabajado. 17 Y aunque sea derramado en libacin[27] sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. 18 Asimismo gozaos y regocijaos tambin vosotros conmigo.[28] 

2. EL MINISTERIO DE PABLO (2.19--3.21)



Timoteo y Epafrodito

19 Espero en el Seor Jess enviaros pronto a Timoteo,[29] para que yo tambin est de buen nimo al tener noticias vuestras, 20 porque no tengo a ningn otro que comparta mis sentimientos y que tan sinceramente se interese por vosotros, 21 pues todos buscan sus propios intereses y no los de Cristo Jess. 22 Pero ya conocis los mritos de l, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio.[30] 23 As que a este espero enviaros, luego que yo vea cmo van mis asuntos;[31] 24 y confo en el Seor que yo tambin ir pronto a vosotros. 
25 Pero me pareci necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compaero de milicia, a quien vosotros enviasteis a ministrar para mis necesidades.[32] 26 l tena gran deseo de veros a todos vosotros, y se angusti mucho porque os habais enterado de su enfermedad. 27 En verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de l, y no solamente de l, sino tambin de m, para que yo no tuviera tristeza sobre tristeza. 28 As que me apresuro a enviarlo, para que al verlo de nuevo, os gocis, y yo est con menos tristeza. 29 Recibidlo, pues, en el Seor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como l, 30 porque por la obra de Cristo estuvo prximo a la muerte, exponiendo su vida para suplir lo que os faltaba en vuestro servicio por m. 
						 NOTAS:

1. 2.1-4 Pablo apela a las races ms profundas de la vida cristiana: la accin salvadora de Cristo y la participacin en el mismo Espritu. 
2. 2.1 Estas frases condicionales han de entenderse en sentido positivo, de modo que podran traducirse: Puesto que Cristo os ha dado el poder de consolar y estimular... Si todos participis del mismo Espritu: Cf. 2 Co 13.14. 
3. 2.2 Cf. Ro 12.16; 1 Co 1.10. 
4. 2.3 El autor parece aludir a posibles celos y diferencias en la iglesia de Filipos; cf. Flp 4.2. 
5. 2.3 Cf. Ro 12.10; Gl 5.26. 
6. 2.4 1 Co 10.24. 
7. 2.5 Este sentir: Tambin puede traducirse por esta manera de pensar. 
8. 2.5-11 Para fundamentar slidamente la anterior exhortacin (v. 2-4), Pablo seala aqu la actitud de Cristo, que debe animar a todo el que est unido a l. Los v. 6-11 presentan en forma potica la humillacin de Cristo y su exaltacin, en virtud de la cual fue constituido Seor del universo. Este himno posiblemente formaba parte del culto cristiano. Vanse otros himnos semejantes en Jn 1.1-18; Col 1.15-20; 1 Ti 3.16; Heb 1.1-4. 
9. 2.6 El ser igual a Dios: en contraste con la naturaleza o condicin de "siervo" (v. 7). Se refiere a la preexistencia de Cristo (Jn 1.1-2; 17.5). 
10. 2.7 Se despoj a s mismo: Cf. 2 Co 8.9. 
11. 2.7 Siervo: o esclavo (Is 52.13). 
12. 2.7 Cf. Jn 1.14; Ro 8.3; 1 Ti 3.16. 
13. 2.8 Se humill: Cf. Is 53.3-9; Hch 8.32-33. Los v. 6-8 se refieren a la humillacin de Cristo, que llega hasta la muerte, y muerte de cruz. Esta era la muerte ms humillante que poda imaginarse (vase Crucifixin, cruz en la Concordancia temtica). 
14. 2.8 Cf. Is 53.12. Obediente: Cf. Mt 26.39; Ro 5.19; Heb 5.8. 
15. 2.9 Despus de describir lo profundo de la humillacin de Cristo (v. 6-8), se presenta en los v. 9-11 su exaltacin, en un ritmo ascendente que culmina con su reconocimiento como Seor por todos los seres del universo (vase Flp 2.10 n.; cf. Jn 17.5). Cf. tambin Is 52.13; Hch 2.33,36; Heb 2.9; 12.2. 
16. 2.9 Heb 1.4. Nombre: indicacin de carcter y rango (vase Concordancia temtica). Aqu se le da el nombre de Seor (vase Flp 2.11 n.), como ttulo divino y de plena autoridad (Mt 28.18). 
17. 2.10 Es decir, la creacin entera, que incluye a los seres celestiales o anglicos, a los habitantes de la tierra y a los que se hallan en el reino de la muerte. Cf. Ef 1.21; 1 P 3.22. 
18. 2.10-11 Is 45.23; Ro 14.11. 
19. 2.11 Seor: Trmino que, adems de aplicarse a los seres humanos que tienen autoridad, traduce el nombre de Jehov en el AT, y fue aplicado a Jess por la iglesia primitiva en su profesin de fe: Jesucristo es el Seor; vase 1 Co 12.3 nota d. Al mismo tiempo, Seor, en el sentido de amo, se contrapone en este v. a siervo (o esclavo) del v. 7, y pone de relieve el contraste entre la humillacin y la exaltacin de Cristo. 
20. 2.12 Obedecido: Cf. Ro 1.5; 2 Ts 1.8; aqu se relaciona la obediencia con el ejemplo de Cristo (v. 8). Vase Heb 5.7-8 n. 
21. 2.12 Con temor y temblor: es decir, Con profunda reverencia. vase Ef 6.5 n. 
22. 2.15 Dt 32.5. 
23. 2.15 Resplandecis: Cf. Mt 5.14,16. 
24. 2.16 Asidos de la palabra: o, Manteniendo firme la palabra; tambin puede traducirse por ofreciendo la palabra. 
25. 2.16 El da de Cristo: 1.6. 
26. 2.16 Lenguaje deportivo; Flp 3.12-14; cf. 1 Co 9.24-27. 
27. 2.17 Ro 12.1; 15.16; 2 Ti 4.6. Aunque sea derramado en libacin: es decir, aunque mi propia vida sea sacrificada. Pablo, consciente de su situacin, compara su posible muerte con la libacin u ofrenda de vino que se derramaba durante ciertos sacrificios (Nm 15.5-10). Y considera la fe de los filipenses como una ofrenda o sacrificio que se completara al aadirle Pablo su propia sangre, en caso de ser muerto por causa del evangelio. 
28. 2.18 Gozaos: Vase Flp 1.4 n. 
29. 2.19 Timoteo: Vase Flp 1.1 nota b. 
30. 2.22 1 Co 4.17; 1 Ti 1.2; 2 Ti 1.2. Los filipenses conocan a Timoteo porque haba ido a Filipos como compaero de Pablo en su segundo viaje; vase Flp 1.1 nota b. 
31. 2.23-24 Pablo, aunque pendiente del resultado de su proceso judicial, repite que tiene esperanzas de ser liberado (vanse Flp 1.19,25-26 y notas correspondientes). 
32. 2.25-30 Epafrodito haba sido enviado por la iglesia de Filipos para llevar a Pablo una ofrenda (4.18) y quedarse con l para ayudarlo. Ahora, despus de una grave enfermedad, va a regresar a Filipos con la epstola de Pablo. Compaero de milicia: Vase 1 Ti 1.18 nota q. 

Filipenses 3


Prosigo a la meta

1 Por lo dems, hermanos, gozaos en el Seor.[1] Para m no es molestia el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es til. 
2 Guardaos de los perros,[2] guardaos de los malos obreros, guardaos de los que mutilan el cuerpo.[3] 3 Nosotros somos la circuncisin,[4] los que en espritu[5] servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jess, no teniendo confianza en la carne,[6] 4 aunque yo tengo tambin de qu confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qu confiar en la carne, yo ms: 5 circuncidado al octavo da,[7] del linaje de Israel, de la tribu de Benjamn,[8] hebreo de hebreos;[9] en cuanto a la Ley, fariseo;[10] 6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia;[11] en cuanto a la justicia que se basa en la Ley, irreprochable.[12] 
7 Pero cuantas cosas eran para m ganancia, las he estimado como prdida por amor de Cristo. 8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como prdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jess,[13] mi Seor. Por amor a l lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo 9 y ser hallado en l, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe.[14] 10 Quiero conocerlo a l[15] y el poder de su resurreccin, y participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a l en su muerte, 11 si es que en alguna manera logro llegar a la resurreccin de entre los muertos. 
12 No que lo haya alcanzado ya,[16] ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui tambin asido por Cristo Jess.[17] 13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrs y extendindome a lo que est delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jess.[18] 
15 As que, todos los que somos perfectos,[19] esto mismo sintamos; y si otra cosa sents, esto tambin os lo revelar Dios. 16 Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa.[20] 
17 Hermanos, sed imitadores de m[21] y mirad a los que as se conducen segn el ejemplo que tenis en nosotros, 18 porque por ah andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo. 19 El fin de ellos ser la perdicin. Su dios es el vientre,[22] su gloria es aquello que debera avergonzarlos, y solo piensan en lo terrenal. 20 Pero nuestra ciudadana est en los cielos,[23] de donde tambin esperamos al Salvador, al Seor Jesucristo.[24] 21 l transformar nuestro cuerpo mortal en un cuerpo glorioso semejante al suyo,[25] por el poder con el cual puede tambin sujetar a s mismo todas las cosas. 
						 NOTAS:

1. 3.1 Gozaos: Vase Flp 1.4 n.; cf. 1.18; 2.18; 4.4. 
2. 3.2 Los perros: expresin muy dura que alude a gente despreciable. Los judos llamaban "perros" a los no judos; aqu Pablo, con sarcasmo, aplica el trmino a los mismos judos que queran imponer a los cristianos la circuncisin y otros ritos. 
3. 3.2 Los que mutilan el cuerpo: lit. la incisin o la mutilacin; juego de palabras en griego mediante un vocablo similar al de circuncisin. Pablo compara la circuncisin fsica con ciertas costumbres paganas (cf. 1 R 18.28). Vase Gl 5.12 n. 
4. 3.3 Jer 4.4; Ro 2.25-29; Col 2.11. Vase Circuncisin en la Concordancia temtica. 
5. 3.3 Cf. Jn 4.24. 
6. 3.3 En la carne: se refiere a la circuncisin, pero incluyendo el sentido de todo lo meramente fsico y externo. 
7. 3.5 Gn 17.12; Lv 12.3; Lc 1.59. 
8. 3.5 Ro 11.1. 
9. 3.5 2 Co 11.22. Los padres de Pablo, aunque vivan fuera de Palestina, haban conservado no solo la cultura y la religin de los hebreos sino tambin su lengua. 
10. 3.5 Hch 23.6; 26.5. Fariseo: Vase Concordancia temtica; los fariseos eran los ms escrupulosos en la observancia de la ley mosaica y de las tradiciones judas. 
11. 3.6 Hch 8.3; 22.4; 26.9-11. 
12. 3.6 Gl 1.14. 
13. 3.8 Conocimiento: Vase Flp 3.10 n., y cf. Jn 17.3. 
14. 3.9 Sobre la justicia, vase Ro 1.17 nota ; cf. Ro 3.20-24; Gl 2.21; 3.21. 
15. 3.10 Conocerlo a l: es decir, a Cristo; implica tanto experimentar el poder de su resurreccin (o sea, el poder del Cristo resucitado) como participar de sus padecimientos. Cf. Flp 1.29; Ro 6.3-14; 2 Co 4.10-14; Col 1.24; 1 P 4.13. 
16. 3.12 No que lo haya alcanzado ya: Cf. v. 8-11. Pablo vuelve en 3.12-14 a la imagen de las competencias deportivas (Flp 2.16; cf. 1 Co 9.24-27). 
17. 3.12 Fui tambin asido: Pablo alude a su experiencia en el camino de Damasco (Hch 9.3-6). Sino que prosigo... fui tambin asido: otras posibles traducciones: sigo adelante, para alcanzar aquello para lo cual Cristo Jess tambin me alcanz; o bien, sigo adelante, con la esperanza de ganar el premio (v. 14), ya que tambin Cristo Jess me gan a m. 
18. 3.14 Al premio... Jess: otras posibles traducciones: al premio que es el llamamiento de Dios, por medio de Cristo Jess, a la vida celestial (o espiritual); o bien al premio que Dios, desde el cielo, nos llama a recibir por medio de Cristo Jess. 
19. 3.15 Somos perfectos: referencia a los creyentes que han alcanzado madurez en Cristo; cf. 1 Co 2.6. 
20. 3.16 En diversos ms. no aparece: sintamos una misma cosa. 
21. 3.17 1 Co 4.16; 11.1. 
22. 3.19 Cf. Ro 16.18. 
23. 3.20 Cf. Ef 2.19. 
24. 3.20 1 Co 1.7; Tit 2.13. 
25. 3.21 1 Co 15.35-37. 

Filipenses 4


3. GOZO Y GRATITUD (4.1-20)



Regocijaos en el Seor siempre

1 As que, hermanos mos amados y deseados, gozo y corona[1] ma, estad as firmes en el Seor, amados. 
2 Ruego a Evodia y a Sntique[2] que sean de un mismo sentir en el Seor. 3 Asimismo te ruego tambin a ti, compaero fiel,[3] que ayudes a estas[4] que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente[5] tambin y los dems colaboradores mos, cuyos nombres estn en el libro de la vida.[6] 
4 Regocijaos en el Seor siempre. Otra vez digo: Regocijaos![7] 5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Seor est cerca.[8] 
6 Por nada estis angustiados,[9] sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oracin y ruego, con accin de gracias.[10] 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardar vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jess.[11] 

En esto pensad

8 Por lo dems, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.[12] 9 Lo que aprendisteis, recibisteis, osteis y visteis en m, esto haced; y el Dios de paz estar con vosotros. 

Ddivas de los filipenses 

10 [13] En gran manera me goc en el Seor de que ya al fin habis revivido vuestro inters por m; ciertamente lo tenais, pero os faltaba la oportunidad para manifestarlo. 11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situacin. 12 S vivir humildemente y s tener abundancia; en todo y por todo estoy enseado, as para estar saciado como para tener hambre, as para tener abundancia como para padecer necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. 14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulacin. 15 Y sabis tambin vosotros, filipenses, que al principio de la predicacin del evangelio, cuando part de Macedonia,[14] ninguna iglesia particip conmigo en razn de dar y recibir,[15] sino vosotros nicamente, 16 pues aun a Tesalnica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades.[16] 17 No es que busque donativos, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18 Pero todo lo he recibido[17] y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis, olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.[18] 19 Mi Dios, pues, suplir todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jess. 20 Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amn. 

EPLOGO: SALUTACIONES FINALES (4.21-23)

21 Saludad a todos los santos[19] en Cristo Jess. Los hermanos que estn conmigo os saludan. 22 Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de Csar.[20] 
23 La gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con todos vosotros. Amn. 
						 NOTAS:

1. 4.1 Cf. 1 Ts 2.19-20. Corona: como las de laurel que se daba a los vencedores en los juegos. 
2. 4.2 Evodia y Sntique: mujeres de la iglesia de Filipos entre las que haba algn desacuerdo. 
3. 4.3 Compaero fiel: probablemente algn dirigente de la iglesia de Filipos. Otra posible traduccin: fiel Szigo (tomando esta palabra como nombre propio). 
4. 4.3 Estas: es decir, estas hermanas, las del v. 2. Combatieron juntamente conmigo: es decir, colaboraron conmigo (cf. 1.27). 
5. 4.3 Clemente: personaje que solo se menciona aqu en el NT. 
6. 4.3 Libro de la vida: Cf. Ex 32.32; Sal 69.28(29); Ap 3.5. 
7. 4.4 Regocijaos: Vase Flp 1.4 n.; cf. Flp 2.18; 3.1. 
8. 4.5 Stg 5.8-9. 
9. 4.6 Mt 6.25; 1 P 5.7. 
10. 4.6 Ro 12.12; Ef 6.18; Col 4.2; 1 Ts 5.17-18. 
11. 4.7 Cf. Is 26.3; Jn 14.27; Col 3.15. 
12. 4.8 En esto pensad: es decir, poned toda vuestra atencin en esto, o tomad esto bien en cuenta. 
13. 4.10-20 Vase Flp 1.3-11 n. Pablo, atento a la sensibilidad de los filipenses, quiere evitar cualquier apariencia de inters personal. Por eso deja para el final de la epstola la mencin directa del donativo que ellos haban enviado por conducto de Epafrodito (Flp 2.25-30 n.), y la referencia a su propia situacin fsica y econmica. 
14. 4.15 Macedonia: Flp 1.1 nota c. 
15. 4.15 Pablo emplea una expresin tomada de la contabilidad, que significa lit. abri cuentas de haber y debe; los filipenses haban correspondido con ofrendas de gratitud por la ayuda espiritual que haban recibido. 
16. 4.16 Hch 17.1; 2 Co 11.9. 
17. 4.18 Contina usando el vocabulario de la contabilidad. 
18. 4.18 Olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios: es decir, un sacrificio que Dios recibe con agrado. Cf. Ex 29.18; 30.7-8; vase Ef 5.2 nota c. 
19. 4.21 Los santos: Vase Ro 1.6-7 n. 
20. 4.22 Personas al servicio del gobierno romano con las que Pablo entr en contacto, tal vez a causa de su condicin de preso; vase Introduccin. 

Colosenses 1


PRLOGO (1.1-8)



Salutacin 

1 [1] Pablo, apstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo,[2] 2 a los santos y fieles hermanos en Cristo[3] que estn en Colosas:[4] Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo.[5] 

Pablo pide que Dios les conceda sabidura espiritual

3 Siempre que oramos por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Seor Jesucristo, 4 pues hemos odo de vuestra fe en Cristo Jess y del amor que tenis a todos los santos,[6] 5 a causa de la esperanza que os est guardada en los cielos.[7] De esta esperanza ya habis odo por la palabra verdadera del evangelio, 6 que ha llegado hasta vosotros, as como a todo el mundo,[8] y lleva fruto y crece tambin en vosotros, desde el da que osteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad. 7 As lo aprendisteis de Epafras,[9] nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, 8 quien tambin nos ha declarado vuestro amor en el Espritu.[10] 

1. LA OBRA SALVADORA DE DIOS (1.9-23)

9 Por lo cual tambin nosotros, desde el da que lo omos, no cesamos de orar por vosotros y de pedir que seis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabidura e inteligencia espiritual.[11] 10 As podris andar como es digno del Seor,[12] agradndolo en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios. 11 Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, obtendris fortaleza y paciencia, 12 y, con gozo, daris gracias al Padre que nos hizo[13] aptos para participar de la herencia[14] de los santos en luz.[15] 13 l nos ha librado del poder de las tinieblas[16] y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo,[17] 14 en quien tenemos redencin[18] por su sangre,[19] el perdn de pecados.[20] 

Reconciliacin por medio de la muerte de Cristo

15 Cristo[21] es la imagen del Dios invisible, 
    el primognito de toda creacin,[22] 
    16 porque en l fueron creadastodas las cosas, 
    las que hay en los cielos y las que hayen la tierra, visibles e invisibles; 
    sean tronos, sean dominios,sean principados, sean potestades;[23] 
    todo fue creado por medio de ly para l.[24] 
    17 Y l es antes que todas las cosas, 
    y todas las cosas en l subsisten.[25] 
    18 l es tambin la cabeza del cuerpoque es la iglesia,[26] 
    y es el principio, el primognito de entrelos muertos, para que en todo tengala preeminencia,[27] 
    19 porque al Padre agrad que en lhabitara toda la plenitud,[28] 
    20 y por medio de l reconciliar consigotodas las cosas, 
    as las que estn en la tierracomo las que estn en los cielos,[29] 
    haciendo la paz mediante la sangrede su cruz.[30] 
21 Tambin a vosotros,[31] que erais en otro tiempo extraos y enemigos por vuestros pensamientos y por vuestras malas obras, ahora os ha reconciliado[32] 22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprochables[33] delante de l. 23 Pero es necesario que permanezcis fundados y firmes en la fe, sin moveros de la esperanza del evangelio que habis odo, el cual se predica en toda la creacin que est debajo del cielo[34] y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro. 

2. EL MINISTERIO DE PABLO (1.24--2.5)

24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo[35] por su cuerpo, que es la iglesia. 25 De ella fui hecho ministro, segn la administracin de Dios que me fue dada para con vosotros,[36] para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, 26 el misterio que haba estado oculto[37] desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos. 27 A ellos, Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros,[38] esperanza de gloria.[39] 
28 Nosotros anunciamos a Cristo, amonestando a todo hombre y enseando a todo hombre en toda sabidura, a fin de presentar perfecto[40] en Cristo Jess a todo hombre. 29 Para esto tambin trabajo, luchando segn la fuerza de l, la cual acta poderosamente en m.[41] 
						 NOTAS:

1. 1.1-2 Respecto de la forma de la epstola, vanse Ro 1.1-7 n. e Introduccin a las epstolas. 
2. 1.1 Timoteo: Vase 2 Co 1.1 nota d. 
3. 1.2 Fieles hermanos en Cristo: o hermanos creyentes. 
4. 1.2 Colosas: poblacin de la provincia romana de Asia, que hoy es parte de Turqua. Situada a unos 175 km al este de feso, fue evangelizada por Epafras (vase Hch 19.10 n., y cf. Col 1.7; 4.12). 
5. 1.2 En diversos ms. no aparece: y del Seor Jesucristo. 
6. 1.4 Ef 1.15; Flm 5. 
7. 1.5 1 P 1.4. 
8. 1.6 Esto es, del mundo entonces conocido, o sea en todo el imperio romano. 
9. 1.7 Epafras, residente de Colosas, estaba con Pablo (Col 4.12; Flm 23); vase Col 1.2 nota d. 
10. 1.8 Ro 5.5. 
11. 1.9 Inteligencia espiritual: o que concede el Espritu. 
12. 1.10 Cf. Ef 4.1; Flp 1.27; 1 Ts 2.11-12. 
13. 1.12 Nos hizo: es decir, Pablo y los lectores de la epstola, que se componan en gran parte de creyentes no judos. 
14. 1.12 Herencia: Vanse Ef 1.11 n. y 2.5 n. 
15. 1.12-14 Cf. Hch 26.18. 
16. 1.13 Poder de las tinieblas: es decir, el poder de Satans; cf. Ef 6.12, y vase Lc 22.53 nota g. 
17. 1.13 Su amado Hijo: Vase Ef 1.6 nota n. 
18. 1.14 Redencin: Vase Ro 3.24 nota s. 
19. 1.14 En diversos ms. no aparece: por su sangre. 
20. 1.14 Ef 1.7. 
21. 1.15-20 El texto de 1.15-20 es un himno que proclama la grandeza de Cristo en su relacin con Dios, con toda la creacin y, en especial, con la iglesia, que es su cuerpo. Igualmente destaca su obra reconciliadora. Es probable que este himno est basado en un texto usado en el culto de la iglesia (cf. tambin Jn 1.1-18; Flp 2.6-11; 1 Ti 3.16; Heb 1.1-4). 
22. 1.15 Primognito de toda creacin: Cristo es anterior y superior a la creacin. El ttulo primognito (vase Lc 2.7 nota g) resalta la primaca de Cristo, en contraste con ciertas ideas que, al parecer, se estaban difundiendo en Colosas (vase Introduccin). Cf. Jn 1.1-2; 2 Co 4.4; Heb 1.2-4. 
23. 1.16 Sean tronos... sean potestades: Cf. Ef 1.21; 6.12; en las religiones paganas algunos consideraban que los principados y potestades eran seres intermediarios entre Dios y el universo. 
24. 1.16 Cf. Jn 1.3; 1 Co 8.6. Lo que en Pr 8.22-31 se dice de la sabidura, de su existencia antes de todas las cosas y de su participacin en la creacin, aqu se aplica a Cristo. 
25. 1.17 Jn 1.1-3; 8.58; Heb 1.2-3. Y todas las cosas en l subsisten: Pablo hace resaltar la accin continua de Dios por medio de Cristo. 
26. 1.18 Ef 1.22-23; 5.23. 
27. 1.18 Hch 26.23; 1 Co 15.20-23; Ap 1.5. 
28. 1.19 Al Padre agrad que en l habitara toda la plenitud: Otras posibles traducciones son: Dios quiso que en l residiera toda la plenitud o toda la plenitud quiso residir en l. La plenitud puede entenderse como todo el poder de Dios, como todo el ser de Dios, o como toda la plenitud de lo creado. La misma palabra plenitud se usa en Ef 1.23; 3.19; 4.13 y Col 2.9, pero no siempre con el mismo significado concreto. 
29. 1.20 Ef 1.10; cf. 2 Co 5.18-19; cf. tambin Ro 8.19-23. 
30. 1.20 La sangre: Ef 2.16; vase Ef 1.7-8 nota . 
31. 1.21 Vosotros: los creyentes no judos de Colosas, antes extraos para el pueblo de Dios (Ef 2.12-13; 4.18) y enemigos de Dios (Ro 5.10). 
32. 1.21 Reconciliado: Vase 2 Co 5.18-20 n.; cf. Ef 2.13-16. 
33. 1.22 Sin mancha e irreprochables: Vase Ef 1.4 n.; cf. Ef 5.27. 
34. 1.23 Cf. Ef 3.7. En toda la creacin: Vase Col 1.6 n., y cf. tambin la gran comisin en Mc 16.15. 
35. 1.24 Cf. 2 Co 1.5; 4.10; Flp 3.8-10. 
36. 1.25 Ef 3.2,7-8. 
37. 1.26-27 Ro 16.25; Ef 3.3-9; Col 2.2; 4.3. Misterio: Vanse Ef 1.9 n. y Concordancia temtica. 
38. 1.27 Ro 8.10; Ef 3.17. Cristo, en vosotros: otras posibles traducciones: Cristo, que habita en vosotros, o Cristo, predicado entre vosotros. 
39. 1.27 Ro 8.18. 
40. 1.28 Perfecto: o maduro; cf. Ef 4.13. 
41. 1.29 Ef 3.7,20; Flp 4.13. 

Colosenses 2

1 Quiero pues, que sepis cun grande lucha sostengo por vosotros, por los que estn en Laodicea[1] y por todos los que nunca han visto mi rostro. 2 Lucho para que sean consolados sus corazones y para que, unidos en amor, alcancen todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre y de Cristo,[2] [3] 3 en quien estn escondidos todos los tesoros de la sabidura y del conocimiento.[4] 
4 Esto lo digo para que nadie os engae con palabras persuasivas, 5 porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante, en espritu estoy con vosotros, gozndome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo.[5] 

3. LA NUEVA VIDA EN CRISTO (2.6--4.6)

6 Por tanto, de la manera que habis recibido al Seor Jesucristo, andad en l, 7 arraigados y sobreedificados en l[6] y confirmados en la fe, as como habis sido enseados, abundando en acciones de gracias. 

Plenitud de vida en Cristo

8 Mirad que nadie os engae[7] por medio de filosofas y huecas sutilezas[8] basadas en las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no segn Cristo.[9] 
9 Porque en l habita corporalmente[10] toda la plenitud de la divinidad,[11] 10 y vosotros estis completos en l,[12] que es la cabeza de todo principado y potestad.[13] 11 En l tambin fuisteis circuncidados con circuncisin no hecha por mano de hombre, sino por la circuncisin de Cristo, en la cual sois despojados de vuestra naturaleza pecaminosa.[14] 12 Con l fuisteis sepultados en el bautismo, y en l fuisteis tambin resucitados[15] por la fe en el poder de Dios que lo levant de los muertos. 13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisin de vuestra carne,[16] os dio vida juntamente con l,[17] perdonndoos todos los pecados. 14 l anul el acta de los decretos que haba contra nosotros, que nos era contraria,[18] y la quit de en medio clavndola en la cruz.[19] 15 Y despoj a los principados y a las autoridades[20] y los exhibi pblicamente,[21] triunfando sobre ellos en la cruz. 
16 Por tanto, nadie os critique en asuntos de comida o de bebida, o en cuanto a das de fiesta, luna nueva o sbados.[22] 17 Todo esto es sombra[23] de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. 18 Que nadie os prive de vuestro premio haciendo alarde de humildad y de dar culto a los ngeles[24] (metindose en lo que no ha visto), hinchado de vanidad por su propia mente carnal, 19 pero no unido a la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutrindose y unindose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.[25] 
20 Si habis muerto con Cristo[26] en cuanto a los rudimentos del mundo,[27] por qu, como si vivierais en el mundo, os sometis a preceptos 21 tales como: "No uses", "No comas", "No toques"? 22 Todos estos preceptos son solo mandamientos y doctrinas de hombres,[28] los cuales se destruyen con el uso.[29] 23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputacin de sabidura, pues exigen cierta religiosidad, humildad y duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne. 
						 NOTAS:

1. 2.1 Laodicea: poblacin situada a unos 17 km de Colosas (Col 4.13,15-16; Ap 3.14-22). No hay indicaciones de que Pablo la hubiera visitado. 
2. 2.2 Ef 3.4; vase Col 1.26-27 n., y cf. Col 4.3. Misterio: Vanse Ef 1.9 n. y Concordancia temtica. 
3. 2.2 Dios el Padre y de Cristo: otros ms. dicen: Dios, que es Cristo. 
4. 2.3 1 Co 1.24,30; Ef 3.19; cf. Pr 2.4-6; Is 45.3. Los colosenses estaban en peligro de preferir un supuesto conocimiento humano especial en lugar del que procede de Cristo (vase Col 2.8 nota i). 
5. 2.5 Cf. 1 Co 5.3. 
6. 2.7 Cf. Ef 2.20-22. 
7. 2.8 Engae: lit. secuestre o capture, como si se tratara de hacer esclavos. 
8. 2.8 Huecas sutilezas: Cf. 1 Ti 6.20. 
9. 2.8 Los colosenses trataban de mezclar su fe en Cristo con algunas creencias extraas, especialmente la de que deban dar culto a los elementos del mundo (vase Gl 4.3 n.), considerando a Cristo como uno ms entre varios intermediarios ante Dios. 
10. 2.9 Corporalmente: palabra que tambin puede aludir a la iglesia, cuerpo de Cristo (vase Ef 1.23 nota h). 
11. 2.9 Cf. Jn 1.14. 
12. 2.10 Cf. Jn 1.16; Ef 3.19; 4.13. 
13. 2.10 Ef 1.21-22. 
14. 2.11 Vanse Ef 2.11 n. y Circuncisin en la Concordancia temtica. Aqu se usa en sentido figurado, para indicar una transformacin espiritual; cf. Dt 10.16; 30.6; Jer 4.4; Ro 2.28-29. 
15. 2.12 La circuncisin espiritual, de la que se habla en el v. 11, se explica aqu por nuestra unin con Cristo al ser sepultados con l en el bautismo y resucitados con l a una vida nueva (Col 3.1; cf. Ro 6.3-4). 
16. 2.13 En la incircuncisin de vuestra carne: es decir, por ser paganos (no judos), separados del pueblo de Dios. 
17. 2.13 Ef 2.1-5. 
18. 2.14 Se usa la imagen de un pagar que ha sido anulado (cf. Mt 6.12). 
19. 2.14 Clavndola en la cruz: La imagen es poco clara. De todos modos, hace alusin a la muerte de Cristo en la cruz. Ef 2.15-16; 1 P 2.24; cf. 2 Co 5.21; Gl 3.13. 
20. 2.15 A los principados y a las autoridades: Vase Col 1.16 nota v. 
21. 2.15 Los exhibi pblicamente: Aqu tenemos la imagen del desfile triunfal de un ejrcito (vase 2 Co 2.14-17 n.). 
22. 2.16 La doctrina difundida en Colosas inclua la prohibicin de comer ciertos alimentos y la consideracin de que algunos das del calendario tenan valor especial. Vase Gl 4.3 n.; cf. Ro 14.1-6. 
23. 2.17 Sombra: Cf. Heb 8.5; 10.1. 
24. 2.18 Dar culto a los ngeles: parte del error mencionado en 2.8 nota h. 
25. 2.19 Vase Ef 4.16 n. En Ef, la imagen literaria del cuerpo, que es la iglesia, destaca la conexin de los miembros entre s; aqu se subraya la conexin de ellos con Cristo, la Cabeza. 
26. 2.20 Habis muerto con Cristo: Cf. v. 12, y Ro 6.6-11; Gl 2.19. 
27. 2.20 Rudimentos del mundo: Vase Col 1.16 nota v; cf. Gl 4.3-5,9. 
28. 2.22 Mandamientos... de hombres: Cf. Is 29.13; Mt 15.9; Mc 7.8. 
29. 2.22 Los cuales se destruyen con el uso: como las comidas y bebidas (v. 16). Cf. Mc 7.18-19. 

Colosenses 3

1 Si, pues, habis resucitado con Cristo,[1] buscad las cosas de arriba, donde est Cristo sentado a la diestra de Dios.[2] 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra, 3 porque habis muerto[3] y vuestra vida est escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, vuestra vida,[4] se manifieste, entonces vosotros tambin seris manifestados con l en gloria. 

La vida antigua y la nueva

5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicacin, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia,[5] que es idolatra.[6] 6 Por estas cosas la ira de Dios[7] viene sobre los hijos de desobediencia, 7 en las cuales vosotros tambin anduvisteis en otro tiempo cuando vivais en ellas. 8 Pero ahora dejad tambin vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.[8] 9 No mintis los unos a los otros,[9] habindoos despojado del viejo hombre con sus hechos 10 y revestido del nuevo.[10] Este, conforme a la imagen del que lo cre,[11] se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11 donde no hay griego ni judo, circuncisin ni incircuncisin, brbaro ni extranjero, esclavo ni libre,[12] sino que Cristo es el todo y en todos. 
12 Vestos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entraable misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.[13] 13 Soportaos unos a otros y perdonaos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro.[14] De la manera que Cristo os perdon, as tambin hacedlo vosotros. 14 Sobre todo, vestos de amor, que es el vnculo perfecto. 15 Y la paz de Dios[15] gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. 
16 La palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros. Enseaos y exhortaos unos a otros con toda sabidura. Cantad con gracia en vuestros corazones al Seor, con salmos, himnos y cnticos espirituales.[16] 17 Y todo lo que hacis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Seor Jess, dando gracias a Dios Padre por medio de l.[17] 

Deberes sociales de la nueva vida 

18 [18] Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Seor. 19 Maridos, amad a vuestras mujeres y no seis speros con ellas.[19] 20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Seor. 21 Padres, no exasperis a vuestros hijos, para que no se desalienten.[20] 
22 Esclavos,[21] obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazn sincero, temiendo a Dios. 23 Y todo lo que hagis, hacedlo de corazn, como para el Seor y no para los hombres, 24 sabiendo que del Seor recibiris la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Seor servs. 25 Pero el que acta con injusticia recibir la injusticia que haya cometido, porque no hay acepcin de personas.[22] 
						 NOTAS:

1. 3.1-3 Col 2.12; cf. Ro 6.13-14. 
2. 3.1 Sal 110.1, citado tambin en Mt 22.44; Hch 2.34; cf. Ef 1.20; 2.6; Heb 1.3. 
3. 3.3 Col 2.20; cf. Ro 6.2; 2 Co 5.14-17. 
4. 3.4 Gl 2.20; Flp 1.21; cf. tambin Flp 3.21; 1 Jn 3.2. 
5. 3.5,8 En estos v. se presentan dos listas de cinco vicios cada una; como contraste, en el v. 12 se presentan cinco virtudes. Vase Ro 1.31 n. 
6. 3.5 Idolatra: Vase Ef 5.5 nota e. 
7. 3.6 Ef 5.6. Ira: cf. Ro 1.18. 
8. 3.8 Ef 4.29,31. 
9. 3.9 Ef 4.22,25. 
10. 3.9-10 Vase Ef 4.22-24 n.; cf. Col 2.11 y Ro 6, donde Pablo trata el tema ms ampliamente. 
11. 3.10 Gn 1.26; cf. 2 Co 5.17; Gl 6.15; Ef 2.10. 
12. 3.11 Ro 10.12; 1 Co 12.13; Gl 3.28. 
13. 3.12-15 Cf. la descripcin de la vida segn el Espritu en Gl 5.22-23. 
14. 3.12-13 Ef 4.2,32. 
15. 3.15 La paz de Dios: Cf. Jn 14.27; Ef 2.14; Flp 4.7. Dios: otros ms. dicen: Cristo. 
16. 3.16-17 Salmos, himnos y cnticos espirituales: Ef 5.19-20; vase Col 1.15-20 n. 
17. 3.17 1 Co 10.31; 1 P 4.11. 
18. 3.18--4.1 Ef 5.21--6.9; 1 P 2.18--3.7. Sobre la manera de presentar los deberes de la vida domstica, vase Ef 5.21--6.9 n. Pablo enfoca el tema desde el punto de vista cristiano (en el Seor), y presenta de ese modo la relacin mutua entre esposas y esposos (v. 18-19), hijos y padres (v. 20-21) y, con especial detalle, entre esclavos y amos (v. 22--4.1). 
19. 3.18-19 Vanse Ef 5.22-33; 1 P 3.1-7, y notas correspondientes. 
20. 3.20-21 Cf. Ef 6.1-4. 
21. 3.22 La esclavitud era parte de la organizacin social de todos los pueblos de esa poca. El NT ensea que en Cristo ya no cuenta ser libre o esclavo (Gl 3.28; Ef 6.8; Col 3.11) y que todos debemos servir, por amor, a los dems (cf. Mt 20.25-28 y paralelos). Aqu se recomienda a los esclavos servir con sinceridad, y a los amos, tratar a sus esclavos con justicia y equidad. Cf. tambin Ef 6.5-9; 1 Ti 6.1-2; Tit 2.9-10; 1 P 2.18-25. 
22. 3.25 Dt 10.17; Hch 10.34; Ef 6.9. 

Colosenses 4

1 Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros esclavos,[1] sabiendo que tambin vosotros tenis un Amo en los cielos.[2] 
2 Perseverad en la oracin,[3] velando en ella con accin de gracias. 3 Orad tambin al mismo tiempo por nosotros, para que el Seor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio[4] de Cristo, por el cual tambin estoy preso,[5] 4 para que lo d a conocer anuncindolo como es debido.[6] 5 Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo.[7] 6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepis cmo debis responder a cada uno. 

EPLOGO: SALUTACIONES FINALES (4.7-18)

7 Todo lo que a m se refiere, os lo har saber Tquico,[8] amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Seor. 8 Os lo he enviado a vosotros para esto mismo, para que conozca lo que a vosotros se refiere y conforte vuestros corazones.[9] 9 Lo acompaa Onsimo,[10] amado y fiel hermano, que es uno de vosotros. Todo lo que ac pasa, os lo harn saber. 
10 Aristarco,[11] mi compaero de prisiones, os saluda; y tambin Marcos,[12] el sobrino de Bernab, acerca del cual habis recibido instrucciones; si va a visitaros, recibidlo. 11 Tambin os saluda Jess, el que es llamado Justo.[13] Estos son los nicos de la circuncisin que me ayudan en el reino de Dios, y han sido para m un consuelo. 12 Os saluda Epafras,[14] el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo. l siempre ruega encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. 13 De l doy testimonio de que se preocupa mucho por vosotros, por los que estn en Laodicea y los que estn en Hierpolis. 14 Os saluda Lucas,[15] el mdico amado, y Demas.[16] 
15 Saludad a los hermanos que estn en Laodicea, a Ninfas y a la iglesia que est en su casa.[17] 16 Cuando esta carta haya sido leda entre vosotros, haced que tambin se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leis tambin vosotros.[18] 17 Decid a Arquipo:[19] "Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Seor". 
18 Esta salutacin es de mi propia mano,[20] de Pablo. Acordaos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amn.[21] 
						 NOTAS:

1. 4.1 Lv 25.39-53. 
2. 4.1 Ef 6.9. 
3. 4.2 Ro 12.12; Flp 4.6; 1 Ts 5.17. 
4. 4.3 Misterio: Vanse Ef 1.9 n. y Concordancia temtica. 
5. 4.3 Preso: Vase Introduccin. 
6. 4.3-4 Ef 6.19-20. 
7. 4.5 Ef 5.16. El tiempo: o toda ocasin. 
8. 4.7 Tquico: Cf. Hch 20.4; 2 Ti 4.12; Tit 3.12. Era compaero de Pablo, procedente de la provincia de Asia, y tuvo la responsabilidad de entregar esta epstola del apstol a la iglesia de Colosas. Segn Ef 6.21, tambin llev la Epstola a los Efesios. 
9. 4.7-8 Ef 6.21-22. 
10. 4.9 Onsimo: esclavo fugitivo que Pablo devuelve a su amo Filemn (Flm 10-12). 
11. 4.10 Aristarco: compaero de Pablo, natural de Tesalnica (Hch 19.29; 27.2; Flm 24). 
12. 4.10 Marcos: Juan Marcos, de Jerusaln (Hch 12.12,25; 13.5,13; 15.37-39); era sobrino de Bernab, y acompa a Pablo en los primeros aos de su ministerio apostlico (Hch 4.36; 13.1--15.39; Flm 24). 
13. 4.11 No hay ms informacin sobre Jess, el que es llamado Justo. 
14. 4.12-13 Epafras: Col 1.7 nota h; al parecer, tena alguna responsabilidad en Colosas y en las vecinas poblaciones de Laodicea (vase Col 2.1 n.) y Hierpolis. 
15. 4.14 Lucas: 2 Ti 4.11; Flm 24. Segn la tradicin antigua, Lucas fue compaero de Pablo en muchos de sus viajes y autor tanto del Evangelio que lleva su nombre como del libro de los Hechos; aqu se le llama mdico amado, y se deduce que no era judo (puesto que no est incluido entre los creyentes judos del v. 11). 
16. 4.14 Demas: 2 Ti 4.10; Flm 24. 
17. 4.15 Ninfas: Las iglesias se reunan normalmente en casas particulares (vase Ro 16.5 n.). 
18. 4.16 Al parecer, Pablo haba enviado antes a la iglesia de Laodicea una epstola que no nos ha llegado. Algunos piensan que puede tratarse de la Epstola a los Efesios (vase Introduccin a Ef). 
19. 4.17 Arquipo: Flm 2. 
20. 4.18 Mi propia mano: Vase 1 Co 16.21 n. 
21. 4.18 En diversos ms. no aparece: Amn. 

1 Tesalonicenses 1


PRLOGO (1.1-10)



Salutacin 

1 [1] Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Seor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo.[2] 

Ejemplo de los tesalonicenses 

2 [3] Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, 3 acordndonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Seor Jesucristo.[4] 
4 Sabemos, hermanos amados de Dios, que l os ha elegido, 5 pues nuestro evangelio no lleg a vosotros en palabras solamente, sino tambin en poder, en el Espritu Santo[5] y en plena certidumbre.[6] Bien sabis cmo nos portamos entre vosotros por amor de vosotros. 
6 Vosotros vinisteis a ser imitadores nuestros[7] y del Seor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulacin, con el gozo que da el Espritu Santo.[8] 7 De esta manera habis sido ejemplo a todos los creyentes de Macedonia y de Acaya,[9] 8 porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Seor; y no solo en Macedonia y Acaya, sino que tambin en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada. 9 Ellos mismos cuentan de nosotros cmo nos recibisteis y cmo os convertisteis de los dolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero 10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucit de los muertos, a Jess, quien nos libra de la ira venidera.[10] 
						 NOTAS:

1. 1.1 En el saludo (vase Ro 1.1-7 n.), Pablo menciona a Silvano (= Silas, vase Hch 15.22 nota p) y a Timoteo (vase Hch 16.1 nota b), quienes lo haban acompaado mientras realizaba su trabajo misionero en Tesalnica y, por lo tanto, eran conocidos por los creyentes de aquel lugar. Ellos estaban con Pablo cuando escribi la epstola. Tesalnica era capital de la provincia romana de Macedonia (vase 1 Ts 1.7 n.). Respecto del comienzo de la iglesia de Tesalnica, cf. Hch 17.1-9. 
2. 1.1 En diversos ms. no aparece: de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo. 
3. 1.2-10 Como acostumbra en sus epstolas, Pablo incluye una seccin de accin de gracias a Dios y de felicitacin; en cierto sentido, el mismo tema se prolonga hasta el fin del cap. 3. 
4. 1.3 Este es el texto ms antiguo de las cartas de Pablo en que se describe la vida cristiana con referencia a las tres actitudes fundamentales: la fe, el amor y la esperanza. Cada una de ellas se identifica aqu con una caracterstica propia: la actividad de la fe, el carcter servicial del amor, la fortaleza en los sufrimientos propia de la esperanza. Cf. 1 Co 13.13; Col 1.4-5; 1 Ts 5.8. 
5. 1.5 1 Co 2.4-5. 
6. 1.5 Plena certidumbre: otra posible traduccin: confianza. 
7. 1.6 Imitadores nuestros: 1 Co 4.16; 11.1; Flp 3.17. 
8. 1.6 Hch 17.5-9. 
9. 1.7 Macedonia y Acaya: provincias romanas que integraban el norte y sur de Grecia respectivamente; la capital de Acaya era Corinto, donde Pablo escribe esta epstola. 
10. 1.10 De la ira venidera: o del terrible castigo venidero. 

1 Tesalonicenses 2


1. MINISTERIO DE PABLO EN TESALNICA (2.1--3.13)



Recuerdos 

1 [1] Vosotros mismos sabis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no fue en vano, 2 pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos,[2] como sabis, Dios nos dio valor para anunciaros su evangelio en medio de una fuerte oposicin.[3] 3 Nuestra exhortacin no procedi de error ni de impureza, ni fue por engao. 4 Al contrario, si hablamos es porque Dios nos aprob y nos confi el evangelio. No procuramos agradar a los hombres,[4] sino a Dios, que prueba nuestros corazones, 5 porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabis, ni encubrimos avaricia.[5] Dios es testigo. 6 Tampoco buscamos gloria de los hombres, ni de vosotros ni de otros, aunque podamos seros carga como apstoles de Cristo. 7 Antes bien, nos portamos con ternura[6] entre vosotros, como cuida una madre con amor a sus propios hijos. 8 Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiramos querido entregaros no solo el evangelio de Dios, sino tambin nuestras propias vidas, porque habis llegado a sernos muy queridos. 9 Os acordis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cmo, trabajando de noche y de da, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.[7] 
10 Vosotros sois testigos, y Dios tambin, de cun santa, justa e irreprochablemente nos comportamos con vosotros los creyentes. 11 Tambin sabis de qu modo, como el padre a sus hijos, exhortbamos y consolbamos a cada uno de vosotros, 12 y os encargbamos que anduvierais como es digno de Dios,[8] que os llam a su Reino y gloria. 
13 Por lo cual tambin nosotros damos gracias a Dios sin cesar,[9] porque cuando recibisteis la palabra de Dios que osteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino segn es en verdad, la palabra de Dios, la cual acta en vosotros los creyentes.[10] 14 Vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jess que estn en Judea, pues habis padecido de los de vuestra propia nacin[11] las mismas cosas que ellas padecieron de los judos. 15 Estos mataron al Seor Jess[12] y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron;[13] no agradan a Dios y se oponen a todos los hombres, 16 impidindonos hablar a los gentiles para que estos se salven. De esta manera colman siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira[14] hasta el extremo. 

Ausencia de Pablo de la iglesia

17 En cuanto a nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo, de vista pero no de corazn, desebamos ardientemente ver vuestro rostro.[15] 18 Por eso quisimos ir a vosotros, yo, Pablo, ciertamente una y otra vez, pero Satans nos estorb,[16] 19 pues cul es nuestra esperanza, gozo o corona de que me glore?[17] No lo sois vosotros, delante de nuestro Seor Jesucristo, en su venida? 20 Vosotros sois nuestra gloria y gozo. 
						 NOTAS:

1. 2.1-16 Despus que Pablo estuvo en Tesalnica, algunos judos que se oponan al evangelio empezaron a atacarlo, propagando rumores que ponan en duda las intenciones y la conducta del apstol. Pablo desmiente tales rumores, recordando el amor que tanto l como sus colaboradores haban mostrado y el trabajo que l haba realizado entre los cristianos de Tesalnica. 
2. 2.2 Hch 16.19-40. 
3. 2.1-2 Hch 17.1-9. 
4. 2.4 Cf. Gl 1.10. 
5. 2.5 Hch 20.33. 
6. 2.7 Con ternura: El apstol destaca el amor con que haba tratado a los creyentes de Tesalnica. 
7. 2.9 2 Ts 3.8; cf. tambin Hch 18.3; 20.34; 1 Co 4.12; 2 Co 11.7. 
8. 2.11-12 Cf. Ef 4.1; Flp 1.27; Col 1.10. 
9. 2.13 Pablo vuelve al tema de la accin de gracias (vase 1 Ts 1.2-10 n.). 
10. 2.13 La cual acta en vosotros los creyentes: Cf. Ro 1.16; 1 Co 1.18. 
11. 2.14 Hch 17.5. 
12. 2.15 Hch 2.23; 7.52. 
13. 2.15 Hch 13.50; 14.2,5,19; 17.5,13; 18.12. 
14. 2.16 Mt 23.34-39. Cf. 1 Ts 1.10. 
15. 2.17 Pablo haba tenido que salir de Tesalnica, para ir a otras partes de Grecia (Hch 17.10--18.11). 
16. 2.18 No sabemos en qu ocasiones Pablo haba intentado volver a Tesalnica, ni las causas que le impidieron hacerlo. 
17. 2.19 Corona de que me glore: es decir, Nuestro motivo de orgullo. Sobre la imagen de la corona, vase 1 Co 9.25 nota r, y cf. Flp 4.1. 

1 Tesalonicenses 3

1 Por eso, no pudiendo soportarlo ms, acordamos quedarnos solos en Atenas,[1] 2 y enviamos a Timoteo, nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe, 3 a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones, porque vosotros mismos sabis que para esto estamos puestos.[2] 4 Cuando estbamos con vosotros os predecamos que bamos a pasar tribulaciones; y as sucedi, como bien sabis. 5 Por eso tambin yo, no pudiendo soportar ms, envi para informarme de vuestra fe, pues tema que os hubiera tentado el tentador y que nuestro trabajo hubiera resultado en vano. 
6 Pero cuando Timoteo regres,[3] nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordis con cario, y que deseis vernos, como tambin nosotros a vosotros. 7 Por eso, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y afliccin fuimos consolados al saber de vuestra fe. 8 De modo que ahora hemos vuelto a vivir, sabiendo que estis firmes en el Seor. 9 Por lo cual, qu accin de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, 10 orando de noche y de da con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro[4] y completemos lo que falte a vuestra fe? 
11 Pero el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Seor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. 12 Y el Seor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como tambin lo hacemos nosotros para con vosotros. 13 Que l afirme vuestros corazones, que os haga irreprochables en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Seor Jesucristo[5] con todos sus santos.[6] 
						 NOTAS:

1. 3.1-2 Hch 17.14-15. Sobre la actividad de Pablo en Atenas, vase Hch 17.16--18.1. 
2. 3.3 Cf. 2 Ti 3.12. 
3. 3.6 De Tesalnica: Cf. 1 Ts 3.1-2, y tambin Hch 18.5. 
4. 3.10 Parece que fue algunos aos ms tarde cuando Pablo pudo volver personalmente a Tesalnica (Hch 20.1-2). 
5. 3.13 Flp 1.10. 
6. 3.13 Zac 14.5; 2 Ts 1.7,10. Con todos sus santos: otra posible traduccin: sus ngeles, segn el uso del trmino en Dn 4.13; 8.13 (cf. Mt 25.31; Mc 8.38). 

1 Tesalonicenses 4


2. DIVERSAS EXHORTACIONES (4.1--5.24)



La vida que agrada a Dios

1 Por lo dems, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Seor Jess que, de la manera que aprendisteis de nosotros cmo os conviene conduciros y agradar a Dios, as abundis ms y ms. 
2 Ya sabis las instrucciones que os dimos por el Seor Jess. 3 La voluntad de Dios es vuestra santificacin: que os apartis de fornicacin; 4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa[1] en santidad y honor, 5 no en pasin desordenada, como los gentiles que no conocen a Dios; 6 que ninguno agravie ni engae en nada a su hermano,[2] porque, como ya os hemos dicho y testificado, el Seor es vengador de todo esto. 7 Dios no nos ha llamado a inmundicia, sino a santificacin. 8 As que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios,[3] que tambin nos dio su Espritu Santo. 
9 Acerca del amor fraternal no tenis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habis aprendido de Dios que os amis unos a otros; 10 y tambin lo hacis as con todos los hermanos que estn por toda Macedonia.[4] Pero os rogamos, hermanos, que abundis en ello ms y ms. 11 Procurad tener tranquilidad, ocupndoos en vuestros negocios y trabajando con vuestras manos[5] de la manera que os hemos mandado, 12 a fin de que os conduzcis honradamente para con los de afuera y no tengis necesidad de nada.[6] 

La venida del Seor 

13 [7] Tampoco queremos, hermanos, que ignoris acerca de los que duermen, para que no os entristezcis como los otros que no tienen esperanza. 14 Si creemos que Jess muri y resucit, as tambin traer Dios con Jess a los que durmieron en l.[8] 
15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Seor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Seor, no precederemos a los que durmieron. 16 El Seor mismo, con voz de mando, con voz de arcngel[9] y con trompeta de Dios, descender del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarn primero. 17 Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Seor en el aire, y as estaremos siempre con el Seor. 18 Por tanto, alentaos[10] los unos a los otros con estas palabras. 
						 NOTAS:

1. 4.4 Su propia esposa: lit. su vaso (o utensilio). Cf. 1 P 3.7. Otra posible traduccin de la frase sera: su propio cuerpo (cf. 1 Co 4.7). 
2. 4.6 En nada: esto es, en cuanto a la conducta sexual (v. 4-5,7). Otra posible interpretacin: en los negocios. 
3. 4.8 Lc 10.16. 
4. 4.10 Macedonia: regin que inclua a Tesalnica (vase 1 Ts 1.1 nota a). 
5. 4.11 La gran mayora de los cristianos de Tesalnica eran trabajadores manuales, y quiz algunos de ellos eran esclavos. Pablo les haba dado ejemplo de cmo trabajar honradamente (1 Ts 2.9; 2 Ts 3.8,12; cf. Ef 4.28). 
6. 4.12 No tengis necesidad de nada: otra posible traduccin: no tengis que depender de nadie. 
7. 4.13--5.11 Pablo anima o alienta (v. 18) a algunos de los cristianos que se preocupaban por sus seres queridos ya muertos, pensando que estos no iban a participar de los beneficios de la segunda venida de Cristo. En el cap. 5 se hace ver que no es posible establecer fechas exactas para este acontecimiento (cf. Mt 24.36; Hch 1.6-7), y que lo importante es vigilar (v. 6), o sea, estar siempre en actitud de espera. 
8. 4.14-17 Cf. Mt 24.30-31; Mc 13.26-27; 1 Co 15.21-22,51-52. Durmieron: es decir, murieron (aqu y en 4.13,15; 5.10; vase Mt 9.24 n.). 
9. 4.16 Arcngel: un ngel de orden superior. 
10. 4.18 Alentaos: palabra que en griego tambin significa consolaos (vase 2 Ts 2.17 n.). 

1 Tesalonicenses 5

1 Acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenis necesidad, hermanos, de que yo os escriba, 2 porque vosotros sabis perfectamente que el da del Seor vendr as como ladrn en la noche.[1] 3 Cuando digan: "Paz y seguridad", entonces vendr sobre ellos destruccin repentina, como los dolores a la mujer encinta,[2] y no escaparn. 
4 Pero vosotros, hermanos, no estis en tinieblas, para que aquel da os sorprenda como ladrn. 5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del da; no somos de la noche ni de las tinieblas.[3] 6 Por tanto, no durmamos como los dems, sino vigilemos y seamos sobrios,[4] 7 pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.[5] 8 Pero nosotros, que somos del da, seamos sobrios, habindonos vestido[6] con la coraza[7] de la fe y del amor, y con la esperanza de salvacin como casco.[8] 9 Dios no nos ha puesto para ira,[9] sino para alcanzar salvacin por medio de nuestro Seor Jesucristo, 10 quien muri por nosotros para que ya sea que vigilemos, o que durmamos,[10] vivamos juntamente con l. 11 Por lo cual, animaos unos a otros y edificaos unos a otros,[11] as como lo estis haciendo. 

Pablo exhorta a los hermanos

12 Os rogamos, hermanos, que reconozcis a los que trabajan entre vosotros y os presiden en el Seor y os amonestan. 13 Tenedlos en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros. 
14 Tambin os rogamos, hermanos, que amonestis a los ociosos,[12] que alentis a los de poco nimo, que sostengis a los dbiles, que seis pacientes para con todos. 
15 Mirad que ninguno pague a otro mal por mal,[13] antes seguid siempre lo bueno unos para con otros y para con todos. 
16 Estad siempre gozosos.[14] 17 Orad sin cesar. 18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jess.[15] 19 No apaguis al Espritu.[16] 20 No menospreciis las profecas.[17] 21 Examinadlo todo y retened lo bueno. 22 Absteneos de toda especie de mal. 
23 Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser --espritu, alma y cuerpo--[18] sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Seor Jesucristo. 24 Fiel es el que os llama,[19] el cual tambin lo har. 

EPLOGO: SALUTACIONES Y BENDICIN FINAL (5.25-28)

25 Hermanos, orad por nosotros. 
26 Saludad a todos los hermanos con beso santo.[20] 
27 Os encargo encarecidamente, por el Seor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos. 
28 La gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con vosotros. Amn.[21] 
						 NOTAS:

1. 5.2 Mt 24.43-44; Lc 12.39-40; 2 P 3.10. 
2. 5.3 Dolores a la mujer encinta: Is 13.8; Jer 6.24; vase Mt 24.8 n. 
3. 5.5 Cf. Ro 13.12; Ef 5.8-9. Sois hijos de luz. Vase Jn 8.44 nota w. 
4. 5.6 Mt 24.42; Ro 13.11-14; 1 P 5.8. 
5. 5.7 Mt 24.48-50; Jn 3.19-20. 
6. 5.8 Se usa la imagen de la armadura del soldado romano para indicar las actitudes fundamentales del cristiano: la fe, el amor y la esperanza. Vase 1 Ts 1.3 n. Esta imagen se desarrolla ms ampliamente en Ef 6.11-17; vase Ef 6.11 n. 
7. 5.8 Con la coraza: Vase Ef 6.14 nota n. 
8. 5.8 Como casco: Ef 6.17 nota p. Esperanza: Cf. Col 1.4-5; 1 Ts 1.3. 
9. 5.9 Ira: es decir, castigo. 
10. 5.10 Vase 1 Ts 4.14-17 n. 
11. 5.11 Cf. Col 3.16. 
12. 5.14 2 Ts 3.6. 
13. 5.15 Ro 12.17; 1 P 3.9; cf. Mt 5.38-39. 
14. 5.16 Flp 4.4. 
15. 5.17-18 Ro 12.12; Ef 5.20; 6.18; Col 4.2. 
16. 5.19 Cf. Ef 4.30. 
17. 5.20 Acerca del don de profeca, vase 1 Co 14.1 n. 
18. 5.23 Espritu, alma y cuerpo: expresin usada tambin por otros autores de la poca, y que se emplea aqu para significar todo el ser. Cf. la expresin "corazn, alma y fuerzas" de textos como Dt 6.5. 
19. 5.24 1 Co 1.9; 2 Ts 3.3. 
20. 5.26 Sobre el beso santo, vase Ro 16.16 n. 
21. 5.28 En diversos ms. no aparece: Amn. 

2 Tesalonicenses 1


PRLOGO (1.1-12)



Salutacin 

1 [1] Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Seor Jesucristo: 2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo. 

Dios juzgar a los pecadores en la venida de Cristo 

3 [2] Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los dems. 4 Tanto es as que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportis.[3] 5 Esto es demostracin del justo juicio de Dios, para que seis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecis. 
6 Es justo delante de Dios pagar con tribulacin a los que os atribulan, 7 mientras que a vosotros, los que sois atribulados, daros reposo junto con nosotros, cuando se manifieste[4] el Seor Jess desde el cielo con los ngeles[5] de su poder,[6] 8 en llama de fuego, para dar retribucin a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Seor Jesucristo. 9 Estos sufrirn pena de eterna perdicin, excluidos de la presencia del Seor y de la gloria de su poder,[7] 10 cuando venga en aquel da para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron; y vosotros habis credo en nuestro testimonio. 
11 Por esta razn tambin oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento y cumpla todo propsito de bondad y toda obra de fe con su poder. 12 As el nombre de nuestro Seor Jesucristo ser glorificado en vosotros y vosotros en l, por la gracia de nuestro Dios y del Seor Jesucristo. 
						 NOTAS:

1. 1.1-2 Esta epstola comienza de manera similar a 1 Ts, con la mencin de Silvano (Silas) y Timoteo; vase 1 Ts 1.1 nota a. 
2. 1.3-12 La accin de gracias (v. 3-5; vase 1 Ts 1.2-10 n.) es ms breve que en 1 Ts. La referencia a las persecuciones (v. 4) lleva a Pablo a afirmar que Dios es justo y castigar a quienes lo desobedecen (v. 6-10). 
3. 1.4 Persecuciones y tribulaciones: Cf. 1 Ts 2.14. 
4. 1.7 Se manifieste: o se revele. 
5. 1.7 Con los ngeles: Mt 25.31; Mc 8.38; vase 1 Ts 3.13 nota f. 
6. 1.7 De su poder: En el AT, la presencia de Dios se describe con frecuencia acompaada de fuego (Ex 19.18; 24.17; Dt 4.11-13; Ez 1.4; 8.2); en varias ocasiones, la imagen del fuego est relacionada con el juicio, como aqu (v. 8-9). Cf. Is 66.15; Mt 25.41; 1 Co 3.13-15. 
7. 1.9 Ap 20.9-10,14-15. Posible alusin a Is 2.10,19-21 (cf. Mt 7.23), que contrasta con la suerte de los que estarn "siempre con el Seor" (1 Ts 4.17). 

2 Tesalonicenses 2


INSTRUCCIONES (2.1--3.15)



Manifestacin del hombre de pecado 

1 [1] Con respecto a la venida de nuestro Seor Jesucristo y nuestra reunin con l, os rogamos, hermanos, 2 que no os dejis mover fcilmente de vuestro modo de pensar,[2] ni os conturbis, ni por espritu ni por palabra ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el da del Seor est cerca. 3 Nadie os engae de ninguna manera!, pues no vendr sin que antes venga la apostasa[3] y se manifieste el hombre de pecado,[4] el hijo de perdicin, 4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto, que se sienta en el templo de Dios como Dios, hacindose pasar por Dios. 
5 No os acordis de que cuando yo estaba todava con vosotros os deca esto? 6 Y ahora vosotros sabis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. 7 Ya est en accin el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene,[5] hasta que l a su vez sea quitado de en medio. 8 Y entonces se manifestar aquel impo, a quien el Seor matar con el espritu de su boca[6] y destruir con el resplandor de su venida. 9 El advenimiento de este impo, que es obra de Satans, ir acompaado de hechos poderosos, seales y falsos milagros,[7] 10 y con todo engao de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 11 Por esto Dios les enva un poder engaoso, para que crean en la mentira, 12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia. 

Escogidos para salvacin

13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Seor, de que Dios os haya escogido[8] desde el principio para salvacin, mediante la santificacin por el Espritu y la fe en la verdad. 14 Para esto l os llam por medio de nuestro evangelio: para alcanzar la gloria de nuestro Seor Jesucristo. 
15 As que, hermanos, estad firmes y retened la doctrina que habis aprendido,[9] sea por palabra o por carta nuestra. 16 Y el mismo Jesucristo Seor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos am y nos dio consolacin eterna y buena esperanza por gracia, 17 conforte[10] vuestros corazones y os confirme en toda buena palabra y obra. 
						 NOTAS:

1. 2.1-12 Pablo haba escrito ya sobre este tema (1 Ts 4.15-17); ahora ensea en forma ms extensa sobre este mismo asunto debido a que algunos decan que el regreso del Seor ya haba tenido lugar (v. 2). Cf. 2 Ti 2.16-18. 
2. 2.2 No os dejis mover... pensar: es decir, acerca del momento del regreso de Cristo (v. 2; cf. tambin 1 Ts 5.1-4). 
3. 2.3 La apostasa (o rebelin) Cf. Mt 24.10-12,23-24; 1 Ti 4.1-2. Esta palabra, traducida aqu por apostasa, se aplicaba tanto a la sublevacin contra algn gobierno como a la negacin de la fe en Dios. En esta seccin, el autor utiliza conceptos del AT (Dn 11.36-37; cf. tambin Ez 28.2), con ecos de la "abominacin desoladora" de Dn 9.27; 11.31; 12.11. 
4. 2.3 El hombre de pecado: se alude aqu a un personaje enemigo de Dios y de Jesucristo, que aparecer en los ltimos tiempos. Cf. 1 Jn 2.18, y vase Ap 13.1-2 n. 
5. 2.6-7 Las expresiones lo que lo detiene y quien al presente lo detiene han sido interpretadas de diversas maneras. Algunos las entienden como referencias al gobierno romano de aquel tiempo, que mantena un rgimen de paz y orden; otros piensan que se trata del poder de Dios, o las refieren al mismo Satans. 
6. 2.8 Is 11.4. 
7. 2.9 Cf. Mt 24.24. 
8. 2.13-14 Dios os haya escogido: Cf. Ro 8.29-30; Ef 1.4-5,11. 
9. 2.15 La doctrina: Vase 1 Co 11.2 n. 
10. 2.17 Conforte (o anime): As como en 1 Ts 4.13-18, la esperanza del regreso del Seor sirve para animar y consolar a quienes se encuentran desorientados. 

2 Tesalonicenses 3


Que la palabra de Dios sea glorificada

1 Por lo dems, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Seor corra y sea glorificada, as como lo fue entre vosotros,[1] 2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos, pues no es de todos la fe. 3 Pero fiel[2] es el Seor, que os afirmar y guardar del mal.[3] 4 Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Seor, en que hacis y haris lo que os hemos mandado. 5 Y el Seor encamine vuestros corazones al amor de Dios y a la paciencia de Cristo. 

El deber de trabajar 

6 [4] Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Seor Jesucristo, que os apartis de todo hermano que ande desordenadamente y no segn la enseanza que recibisteis de nosotros. 7 Vosotros mismos sabis de qu manera debis imitarnos, pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros 8 ni comimos de balde el pan de nadie. Al contrario, trabajamos con afn y fatiga da y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros;[5] 9 no porque no tuviramos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo que podis imitar.[6] 10 Y cuando estbamos con vosotros os ordenbamos esto:[7] que si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.[8] 11 Ahora omos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entrometindose en lo ajeno.[9] 12 A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Seor Jesucristo que, trabajando sosegadamente, coman su propio pan.[10] 
13 Pero vosotros, hermanos, no os cansis de hacer bien.[11] 14 Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ese sealadlo y no os juntis con l, para que se averguence. 15 Pero no lo tengis por enemigo, sino amonestadlo como a hermano.[12] 

EPLOGO: BENDICIN FINAL (3.16-18)

16 Y el mismo Seor de paz os d siempre paz en toda manera. El Seor sea con todos vosotros. 
17 La salutacin es de mi propia mano,[13] de Pablo, que es el signo en toda carta ma. As escribo. 
18 La gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con todos vosotros. Amn.[14] 
						 NOTAS:

1. 3.1 1 Ts 1.8. 
2. 3.3 1 Co 1.9; 1 Ts 5.24. Fiel: palabra que, en griego, est en contraste con la expresin no es de todos la fe del v. 2. 
3. 3.3 Del mal: o del maligno, esto es, del diablo. Cf. la mencin de Satans en 2 Ts 2.9. 
4. 3.6-15 Se amonesta a quienes, quiz por esperar un pronto regreso de Cristo, haban dejado de trabajar y eran una carga para los dems. 
5. 3.8 Hch 18.3; 2 Co 11.9; 1 Ts 2.9. 
6. 3.9 Cf. Mt 10.9-10; 1 Co 9.4-15. 
7. 3.10 Cf. 1 Ts 4.11. 
8. 3.10 Posiblemente, un dicho proverbial. Algunos ven una alusin a Gn 3.19. 
9. 3.11 1 Ti 5.13. No trabajando en nada, sino entrometindose en lo ajeno: otra posible traduccin: No se ocupan de sus propios asuntos, pero s de los ajenos. 
10. 3.12 Ef 4.28; 1 Ts 4.11-12. 
11. 3.13 Gl 6.9. 
12. 3.15 1 Ts 5.14. 
13. 3.17 De mi propia mano: Vase 1 Co 16.21 n. 
14. 3.18 En diversos ms. no aparece: Amn. 

1 Timoteo 1


Salutacin 

1 [1] Pablo, apstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Seor Jesucristo nuestra esperanza, 2 a Timoteo, verdadero hijo en la fe:[2] Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jess, nuestro Seor. 

Advertencia contra falsas doctrinas

3 Como te rogu que te quedaras en feso cuando fui a Macedonia,[3] para que mandaras a algunos que no enseen diferente doctrina 4 ni presten atencin a fbulas y genealogas interminables[4] (que acarrean discusiones[5] ms bien que edificacin de Dios, que es por fe), as te encargo ahora. 
5 El propsito de este mandamiento es el amor nacido de corazn limpio, de buena conciencia y fe no fingida. 6 Algunos, desvindose de esto, se perdieron en vana palabrera. 7 Pretenden ser doctores de la Ley, cuando no entienden ni lo que hablan ni lo que afirman.[6] 
8 Pero sabemos que la Ley es buena,[7] si uno la usa legtimamente, 9 conociendo esto: que la Ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 10 para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores,[8] para los mentirosos y perjuros,[9] y para cuanto se oponga a la sana doctrina,[10] 11 segn el glorioso evangelio del Dios bienaventurado,[11] que a m me ha sido encomendado. 

El ministerio de Pablo

12 Doy gracias al que me fortaleci, a Cristo Jess, nuestro Seor, porque, tenindome por fiel, me puso en el ministerio, 13 habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor[12] e injuriador; pero fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. 14 Y la gracia de nuestro Seor fue ms abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jess. 
15 Palabra fiel y digna de ser recibida por todos:[13] que Cristo Jess vino al mundo para salvar a los pecadores,[14] de los cuales yo soy el primero.[15] 16 Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrara en m el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habran de creer en l para vida eterna. 17 Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al nico y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amn.[16] 
18 Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecas[17] que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia,[18] 19 manteniendo la fe y buena conciencia. Por desecharla, algunos naufragaron en cuanto a la fe. 20 Entre ellos estn Himeneo[19] y Alejandro,[20] a quienes entregu a Satans[21] para que aprendan a no blasfemar. 
						 NOTAS:

1. 1.1-2 La epstola comienza con la frmula acostumbrada. Vanse Ro 1.1-7 n. e Introduccin a las epstolas. 
2. 1.2 Timoteo: colaborador muy cercano de Pablo; vanse Introduccin y Hch 16.1 nota b. Hijo en la fe: 1 Co 4.17; Flp 2.22; 2 Ti 1.2. 
3. 1.3 Este viaje de Pablo a Macedonia, durante el cual Timoteo deba quedarse en feso, no figura entre los relatos que aparecen en Hch. 
4. 1.4 Tit 3.9. Se trata, probablemente, de leyendas y tradiciones acerca de personajes de la historia bblica, que algunos pretendan incorporar a la fe cristiana. Cf. Tit 1.13-14. 
5. 1.4 Discusiones: expresin usada en sentido despectivo (cf. 1 Ti 6.4-5). 
6. 1.7 Cf. Stg 3.1. 
7. 1.8 Ro 7.12-16. 
8. 1.10 Secuestradores (o traficantes de esclavos): cf. Ex 21.16; Dt 24.7. El secuestro era considerado como una violacin especialmente grave del mandamiento contra el robo. 
9. 1.9-10 Este catlogo de vicios (vase Ro 1.31 n.) sigue en parte el orden de los diez mandamientos, particularmente de aquellos que tratan de las relaciones humanas (Ex 20.12-16). 
10. 1.10 Sana doctrina: esto es, enseanza ntegra, sensata, verdadera; expresin tpica de las cartas pastorales (1 Ti 6.3; 2 Ti 1.13; 4.3; Tit 1.9; 2.1). 
11. 1.11 Bienaventurado (o feliz): palabra que, en la Biblia, nicamente aqu y en 1 Ti 6.15 se aplica a Dios, quien por ser perfecto e incorruptible es feliz en s mismo. 
12. 1.13 Hch 8.3; 9.1-2,4-5; 1 Co 15.9; Gl 1.13. 
13. 1.15 Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: frase caracterstica de las cartas pastorales (cf. 1 Ti 3.1; 4.9; 2 Ti 2.11; Tit 3.8). 
14. 1.15 Lc 5.32. 
15. 1.15 Cf. 1 Co 15.9. 
16. 1.17 Ro 16.27; 1 Ti 6.15-16; Jud 24-25. Rey de los siglos, es decir, Rey eterno. 
17. 1.18 Puede tratarse de lo dicho por algunos profetas cristianos el da en que Timoteo fue ordenado para el ministerio (1 Ti 4.14). 
18. 1.18 1 Ti 6.12; 2 Ti 4.7; Jud 3. La imagen de la milicia o la batalla era frecuente en el lenguaje cristiano para indicar la lucha entre el bien y el mal; cf. Ef 6.10-17; Flp 2.25; 1 Ts 5.8. 
19. 1.20 Himeneo: 2 Ti 2.17-18. 
20. 1.20 Alejandro: posiblemente el de 2 Ti 4.14. 
21. 1.20 Entregu a Satans: es decir, expulsado de la iglesia; vase 1 Co 5.3-5 n. 

1 Timoteo 2


Instrucciones sobre la oracin

1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres,[1] 2 por los reyes y por todos los que tienen autoridad, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 3 Esto es bueno y agradable delante de Dios, nuestro Salvador,[2] 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad,[3] 5 pues hay un solo Dios,[4] y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre,[5] 6 el cual se dio a s mismo en rescate por todos,[6] de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.[7] 7 Para esto yo fui constituido predicador, apstol y maestro de los gentiles en fe y verdad. Digo la verdad en Cristo, no miento.[8] 
8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos[9] santas, sin ira ni contienda.[10] 9 Asimismo, que las mujeres se ataven de ropa decorosa, con pudor y modestia: no con peinado ostentoso, ni oro ni perlas ni vestidos costosos,[11] 10 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que practican la piedad. 11 La mujer aprenda en silencio, con toda sujecin. 12 No permito a la mujer ensear, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio,[12] 13 pues Adn fue formado primero, despus Eva;[13] 14 y Adn no fue engaado, sino que la mujer, siendo engaada, incurri en transgresin.[14] 15 Pero se salvar engendrando hijos,[15] si permanece[16] en fe, amor y santificacin, con modestia. 
						 NOTAS:

1. 2.1-4 Las oraciones y acciones de gracias adquieren aqu una perspectiva universal. La iglesia necesitaba un ambiente que le permitiera llevar una vida tranquila y pacfica, que solo podra lograrse con un buen gobierno y la debida participacin de todos en la vida civil. Cf. Tit 2.12; 3.1, y la actitud de Pablo respecto de las autoridades (Ro 13.1-7). 
2. 2.3 Dios, nuestro Salvador: expresin tpica de las cartas pastorales (1 Ti 1.1; Tit 1.3; 2.10; 3.4). 
3. 2.4 Cf. Jon 4.11; Jn 3.17; 2 P 3.9. 
4. 2.5 Un solo Dios: Cf. Dt 6.4, pasaje al que se alude tambin en Ro 3.30. 
5. 2.5 Este v. parece ser un fragmento de un antiguo credo o frmula cltica. Cf. Heb 8.6; 9.15; 12.24. 
6. 2.6 Rescate: Vase Mt 20.28 nota p, y cf. Mc 10.45; Gl 1.4; Tit 2.14. 
7. 2.6 De lo cual se dio testimonio a su debido tiempo: probable alusin a la revelacin hecha por Jesucristo con hechos y palabras, acerca de su misin redentora o entendido como referencia a la predicacin del evangelio despus de la muerte de Jess. Otra posible traduccin: conforme al testimonio dado por Dios a su debido tiempo, en el sentido de que Dios, en la muerte de Jess, manifest su voluntad de salvar a la humanidad. 
8. 2.7 2 Ti 1.11. No miento: Cf. Ro 9.1. 
9. 2.8 Levantando: actitud tpica juda para la oracin (1 R 8.22; Sal 141.2), adoptada tambin por los cristianos. 
10. 2.8 Sin... contienda: Mc 11.25; cf. tambin Mt 5.23-24; 6.14-15. 
11. 2.9-10 Cf. 1 P 3.3-4. Por la conexin con el v. 8, parece que aqu y en 2.11-12 se refiere especialmente al vestido y conducta de las mujeres en las celebraciones del culto, teniendo en cuenta las normas de comportamiento decoroso en la sociedad de la poca. Vase Tit 2.5 nota f. 
12. 2.11-12 Sobre este punto, vanse tambin 1 Co 11.2-16 n. y 14.34-35 n. 
13. 2.13 Gn 2.7,21-22; 1 Co 11.8-12. 
14. 2.14 Gn 3.1-6; cf. 2 Co 11.3. 
15. 2.15 Engendrando hijos: Otra posible traduccin: si cumple sus deberes como madre. Se insiste en el valor de la maternidad, contra los que afirmaban que el matrimonio y la maternidad eran malos. Cf. 1 Ti 4.3. 
16. 2.15 Permanece: Es posible que se refiera a las mujeres cristianas en general, casadas o no. 

1 Timoteo 3


Requisitos de los obispos

1 Palabra fiel:[1] "Si alguno anhela obispado,[2] buena obra desea". 2 Pero es necesario que el obispo sea irreprochable, marido de una sola mujer,[3] sobrio, prudente, decoroso, hospedador,[4] apto para ensear; 3 que no sea dado al vino ni amigo de peleas; que no sea codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujecin con toda honestidad 5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, cmo cuidar de la iglesia de Dios?); 6 que no sea un nefito, no sea que envanecindose caiga en la condenacin del diablo.[5] 7 Tambin es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrdito y en lazo del diablo. 

Requisitos de los diconos

8 Los diconos[6] asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino ni codiciosos de ganancias deshonestas; 9 que guarden el misterio de la fe[7] con limpia conciencia. 10 Y estos tambin sean sometidos primero a prueba, y luego, si son irreprochables, podrn ejercer el diaconado. 11 Las mujeres[8] asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.[9] 12 Los diconos sean maridos de una sola mujer,[10] y que gobiernen bien a sus hijos y sus casas, 13 porque los que ejerzan bien el diaconado, ganarn para s un grado honroso y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jess. 

El misterio de la piedad

14 Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, 15 para que, si tardo, sepas cmo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y defensa de la verdad. 16 Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:[11] 
    Dios fue manifestado en carne,[12] 
    justificado en el Espritu,[13] 
    visto de los ngeles, 
    predicado a los gentiles, 
    credo en el mundo, 
    recibido arriba en gloria. 
						 NOTAS:

1. 3.1 Palabra fiel: Vase 1 Ti 1.15 nota m. 
2. 3.1 Obispado: Vase Flp 1.1 nota d. En las epstolas pastorales se insiste en las obligaciones de los que tienen cargos en la iglesia. Vase tambin Tit 1.6-9 y las instrucciones para los diconos en 1 Ti 3.8-13. 
3. 3.2 Marido de una sola mujer: Esta expresin, como tambin la aplicada a las viudas en 1 Ti 5.9, probablemente debe entenderse en el sentido de no haberse casado por segunda vez, lo que supone una especial fidelidad al cnyuge. Otras interpretaciones menos probables son: no tener ms que una esposa (se exigira no tener varias esposas a la vez, o no tener, adems de la esposa, una o ms concubinas), o ser fiel a su esposa (prohibicin del adulterio). 
4. 3.2 Hospedador: virtud muy importante entre los primeros cristianos (vase Ro 12.13 n.). Puede referirse, adems, al uso de casas particulares para las reuniones de la iglesia (vase Ro 16.5 n.; cf. Col 4.15; Flm 2). 
5. 3.6 Caiga en la condenacin del diablo: otra posible traduccin: caiga bajo alguna condenacin tramada por el diablo (cf. v. 7). Cf. tambin Job 1.6-12; Zac 3.1; Ap 12.10. 
6. 3.8-13 Vanse en 3.1-7 y en Tit 1.6-9 los requisitos exigidos para ejercer otros puestos de responsabilidad. Diconos: La palabra significa "servidores". Eran ayudantes o auxiliares de los que presidan la iglesia (v. 1). 
7. 3.9 El misterio de la fe (cf. v. 16): expresin que se refiere a las realidades del evangelio como algo que antes no era conocido pero que ahora ha sido revelado por Dios (vanse Misterio en la Concordancia temtica y Ef 1.9 n.; cf. tambin 1 Co 2.7-10; Col 1.25-27; 2.2-3). 
8. 3.11 Las mujeres: Puede referirse a las esposas de los diconos o, quizs, a las diaconisas (vase Ro 16.1 nota b). 
9. 3.11 Tit 2.3. 
10. 3.12 Maridos de una sola mujer: Vase 3.2 nota c. 
11. 3.16 Cf. Ef 5.32. El misterio de la piedad: Vase 3.9 n. Las lneas que siguen probablemente formaban parte de un antiguo himno cristiano. 
12. 3.16 Fue manifestado en carne: Jn 1.14; Flp 2.7. 
13. 3.16 Justificado en el Espritu (cf. Hch 13.32-33; Ro 1.3-4): Se trata de la exaltacin de Jess, que culmin cuando fue recibido arriba en gloria (Mc 16.19; Hch 1.9). 

1 Timoteo 4


Prediccin de la apostasa

1 Pero el Espritu dice claramente que, en los ltimos tiempos, algunos apostatarn de la fe, escuchando a espritus engaadores y a doctrinas de demonios,[1] 2 de hipcritas y mentirosos, cuya conciencia est cauterizada.[2] 3 Estos prohibirn casarse y mandarn abstenerse de alimentos que Dios cre para que con accin de gracias participaran de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad,[3] 4 porque todo lo que Dios cre es bueno[4] y nada es de desecharse, si se toma con accin de gracias, 5 ya que por la palabra de Dios y por la oracin es santificado.[5] 

Un buen ministro de Jesucristo

6 Si esto enseas a los hermanos, sers buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. 7 Desecha las fbulas profanas y de viejas.[6] Ejerctate para la piedad, 8 porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera. 9 Palabra fiel es esta y digna de ser recibida por todos:[7] 10 que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios,[8] porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen. 
11 Esto manda y ensea. 12 Ninguno tenga en poco tu juventud,[9] sino s ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espritu, fe y pureza. 13 Entre tanto que voy, ocpate en la lectura,[10] la exhortacin y la enseanza. 14 No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profeca con la imposicin de las manos del presbiterio.[11] 15 Ocpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. 16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto te salvars a ti mismo y a los que te escuchen. 
						 NOTAS:

1. 4.1 Stg 3.15; 1 Jn 4.1; 2 Jn 7. 
2. 4.2 Cauterizada: En aquella poca se usaba marcar a los criminales y a los esclavos fugitivos con un hierro al rojo vivo. Algunos dueos imponan a sus esclavos su propia marca. Por otra parte, puede aludirse a la insensibilidad que produce la cicatriz de una quemadura. 
3. 4.3 Cf. Gn 9.3. 
4. 4.4 Gn 1.31. 
5. 4.4-5 Tit 1.15; cf. Mc 7.15-19; Ro 14.6,14. La palabra de Dios: Puede referirse a la palabra divina que cre todas las cosas (Gn 1) o, posiblemente, al uso de expresiones bblicas, como la de Sal 24.1, en la bendicin pronunciada antes de comer; vase Mt 14.19 n., y cf. 1 Co 10.25-26. 
6. 4.7 Fbulas profanas y de viejas: es decir, cuentos mundanos y tontos. Cf. 1 Ti 1.4; 6.20; 2 Ti 2.16; Tit 1.13-14. 
7. 4.9 Vase 1 Ti 1.15 nota m. 
8. 4.10 Sufrimos oprobios: otros ms. dicen: luchamos. 
9. 4.12 Juventud: El trmino griego poda aplicarse incluso a una persona de unos cuarenta aos, en contraste con los ms ancianos, a quienes se les mostraba mayor respeto. 
10. 4.13 En la lectura: es decir, del AT. La iglesia haba mantenido en el culto muchas prcticas de la sinagoga juda, tales como la lectura pblica de las Escrituras, la exhortacin y la enseanza. 
11. 4.14 2 Ti 1.6. Mediante profeca: Vase 1 Ti 1.18-19 nota q. Imposicin de manos: acto simblico de consagracin o nombramiento (vanse Hch 6.6 n. y 1 Ti 5.22 n.). 

1 Timoteo 5


Deberes hacia los dems

1 No reprendas al anciano,[1] sino exhrtalo como a padre; a los ms jvenes, como a hermanos; 2 a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza. 
3 Honra a las viudas que en verdad lo son.[2] 4 Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, aprendan estos primero a ser piadosos para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios. 5 Pero la que en verdad es viuda y ha quedado sola, espera en Dios y es diligente en splicas y oraciones noche y da.[3] 6 Pero la que se entrega a los placeres, viviendo est muerta. 7 Manda tambin esto, para que sean irreprochables, 8 porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrdulo. 
9 Sea puesta en la lista[4] solo la viuda no menor de sesenta aos, que haya sido esposa de un solo marido,[5] 10 que tenga testimonio de buenas obras: si ha criado hijos, si ha practicado la hospitalidad, si ha lavado los pies de los santos,[6] si ha socorrido a los afligidos, si ha practicado toda buena obra. 11 Pero viudas ms jvenes no admitas, porque cuando, impulsadas por sus deseos, se rebelan contra Cristo, quieren casarse, 12 incurriendo as en condenacin por haber quebrantado su primera fe.[7] 13 Y tambin aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino tambin chismosas y entrometidas,[8] hablando lo que no debieran. 14 Quiero, pues, que las viudas jvenes se casen,[9] cren hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasin de maledicencia, 15 porque ya algunas se han apartado en pos de Satans. 16 Si algn creyente o alguna creyente[10] tiene viudas, que las mantenga, y no sea gravada la iglesia, a fin de que haya lo suficiente para las que en verdad son viudas. 
17 Los ancianos[11] que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor,[12] mayormente los que trabajan en predicar y ensear, 18 pues la Escritura dice: "No pondrs bozal al buey que trilla"[13] y "Digno es el obrero de su salario".[14] 19 Contra un anciano no admitas acusacin si no est apoyada por dos o tres testigos.[15] 
20 A los que persisten en pecar, reprndelos delante de todos, para que los dems tambin teman. 21 Te encarezco delante de Dios, del Seor Jesucristo y de sus ngeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad. 
22 No impongas con ligereza las manos[16] a ninguno ni participes en pecados ajenos. Consrvate puro. 
23 Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino[17] por causa de tu estmago y de tus frecuentes enfermedades. 
24 Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, pero a otros se les descubren despus. 25 Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Lv 19.32. Anciano: Aunque en contextos como el de Tit 1.5 esta palabra se refiere a uno que preside la iglesia, aqu, usada junto con ancianas (v. 2), indica personas de edad avanzada. Cf. tambin Tit 2.2-3. 
2. 5.3 Cf. Hch 6.1. Alude a las viudas que no tienen a quien recurrir. 
3. 5.5 Cf. Lc 2.36-37. 
4. 5.9 Parece tratarse de algo ms que de una lista de viudas que reciban ayuda (v. 3,5); debe de referirse, ms bien, a una orden o agrupacin de viudas con determinados deberes en la iglesia, las cuales haban hecho algn compromiso (v. 12), que tal vez inclua el de no volverse a casar (cf. v. 11-12). 
5. 5.9 Que haya sido esposa de un solo marido: otra posible traduccin: que haya sido una esposa fiel; vase 1 Ti 3.2 nota c. 
6. 5.10 Si ha lavado los pies de los santos: servicio que se menciona como smbolo de humildad y hospitalidad; vanse Jn 13.5 n. y 13.14 n. 
7. 5.11-12 Vase 5.9 nota d. 
8. 5.13 Vase 2 Ts 3.11 n.; la expresin entrometidas es similar a la de dicho pasaje. 
9. 5.14 1 Co 7.8-9. 
10. 5.16 Si algn creyente o alguna creyente: otros ms. dicen: Si alguna mujer creyente. 
11. 5.17 Ancianos: dirigentes; al parecer, los mismos a que se alude en 1 Ti 3.1-7 (y Tit 1.5). 
12. 5.17 Sean tenidos por dignos de doble honor: o, deben ser doblemente apreciados; otra posible traduccin: deben recibir doble honorario (cf. v. 18). 
13. 5.18 Dt 25.4; cf. 1 Co 9.9. 
14. 5.18 Las palabras son idnticas a las de Jess en Lc 10.7 (cf. Mt 10.9-10); Pablo se refiere a lo mismo en 1 Co 9.14. 
15. 5.19 Dt 19.15; cf. Mt 18.15-16; 2 Co 13.1. 
16. 5.22 No impongas con ligereza las manos: probablemente en la consagracin para el ministerio cristiano (vase 1 Ti 4.14 n.; cf. 2 Ti 1.6). Algunos lo refieren a la reconciliacin, con la comunidad, de un creyente que despus de haber sido sancionado por la iglesia ha cambiado de actitud. 
17. 5.23 El vino, cuyo uso, en los pases vincolas del Mediterrneo, era muy normal en comidas y banquetes (cf. Jn 2.1-10), era tambin considerado como digestivo y til para aliviar diversos achaques. Sin embargo, se conden fuertemente su abuso (cf. Pr 20.1; 23.29-35; 1 Co 11.21-22). 

1 Timoteo 6

1 Todos los que estn bajo el yugo de esclavitud,[1] tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina. 2 Y los que tienen amos creyentes no los tengan en menos por ser hermanos, sino srvanlos mejor, por cuanto son creyentes y amados[2] los que se benefician de su buen servicio. Esto ensea y exhorta. 

Piedad y contentamiento

3 Si alguno ensea otra cosa y no se conforma a las sanas palabras[3] de nuestro Seor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad, 4 est envanecido, nada sabe y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras,[4] de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, 5 discusiones necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad,[5] que toman la piedad como fuente de ganancia. Aprtate de los tales.[6] 6 Pero gran ganancia[7] es la piedad acompaada de contentamiento,[8] 7 porque nada hemos trado a este mundo y, sin duda, nada podremos sacar.[9] 8 As que, teniendo sustento y abrigo, estemos ya satisfechos;[10] 9 pero los que quieren enriquecerse caen en tentacin y lazo, y en muchas codicias necias y daosas que hunden a los hombres en destruccin y perdicin,[11] 10 porque raz de todos los males es el amor al dinero,[12] el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron atormentados con muchos dolores. 

La buena batalla de la fe

11 Pero t, hombre de Dios,[13] huye de estas cosas y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. 12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesin delante de muchos testigos. 13 Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesin delante de Poncio Pilato,[14] 14 que guardes el mandamiento[15] sin mancha ni reprensin, hasta la aparicin de nuestro Seor Jesucristo. 
15 Aparicin que a su tiempo mostrar el bienaventurado[16] y solo Soberano, Rey de reyes y Seor de seores,[17] 16 el nico que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible[18] y a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver.[19] A l sea la honra y el imperio sempiterno. Amn. 
17 A los ricos de este mundo manda que no sean altivos ni pongan la esperanza en las riquezas,[20] las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia[21] para que las disfrutemos. 18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos y generosos. 19 De este modo atesorarn para s buen fundamento para el futuro, y alcanzarn la vida eterna. 

Encargo final de Pablo a Timoteo

20 Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado,[22] evitando las profanas plticas[23] sobre cosas vanas y los argumentos de la falsamente llamada ciencia,[24] 21 la cual profesando algunos, se desviaron de la fe.[25] 
La gracia sea contigo.[26] Amn.[27] 
						 NOTAS:

1. 6.1-2 Tit 2.9-10; 1 P 2.18; cf. Ef 6.5-9; Col 3.22--4.1. Sobre la cuestin de la esclavitud en el NT, vanse Col 3.22 n. y la Introduccin a Filemn. 
2. 6.2 Cf. Flm 16. 
3. 6.3 Sanas palabras: Vase 1 Ti 1.10 nota j. 
4. 6.4 1 Ti 1.4 nota e. 
5. 6.5 2 Ti 3.8; 4.4; Tit 1.14; 3.10-11. 
6. 6.5 En diversos ms. no aparece: Aprtate de los tales. 
7. 6.6 Cf. v. 18-19. 
8. 6.6 Cf. Flp 4.11-12; Heb 13.5. Piedad acompaada de contentamiento: es decir, que su estado de nimo no depende de su situacin externa o material. Es una virtud que se tena en mucha estima, y que era mencionada a menudo por los filsofos griegos. 
9. 6.7 Job 1.21; Sal 49.17; Ec 5.15. 
10. 6.8 Pr 30.8. 
11. 6.9 Pr 23.4-5; 28.22. 
12. 6.10 El autor cita un dicho proverbial; se declara que raz de todos los males es el amor al dinero, o sea, la codicia, no el dinero como tal. Cf. 6.17-19. 
13. 6.11 Hombre de Dios: trmino aplicado en el AT a diversos profetas (Dt 33.1; 1 R 12.22; 13.31). En el NT aparece solamente aqu y en 2 Ti 3.17, aplicado a Timoteo como hombre llamado a predicar el evangelio. 
14. 6.12-13 Buena profesin: hecha por Timoteo probablemente en el momento de su bautismo o, como opinan algunos, en su ordenacin para el ministerio (cf. 1 Ti 1.18-19; 4.14). Sobre la buena profesin hecha por Jess ante Poncio Pilato, cf. Jn 18.36-37. De hecho, el testimonio de Jess inclua no solo sus palabras sino tambin su vida entera y su muerte (vanse Ap 1.2 notas c|r y |id). 
15. 6.14 Que guardes el mandamiento: Otra posible traduccin: Que obedezcas lo que te ordeno (vase 2 Ti 4.7 nota f). 
16. 6.15 Bienaventurado: Vase 1 Ti 1.11 n. 
17. 6.15-16 Dt 10.17; 1 Ti 1.17; Ap 17.14; 19.16. 
18. 6.16 Sal 104.2. 
19. 6.16 Ex 33.20; Jn 1.18. 
20. 6.17-19 Sal 62.10; Mt 6.19-21; Mc 10.21; Lc 12.20-21. 
21. 6.17 En abundancia: lit. ricamente. Ntese el juego entre los diferentes sentidos de la palabra riquezas en todo el pasaje (v. 17-19). 
22. 6.20 Lo que se te ha encomendado: lit. el depsito, es decir, la verdad del evangelio y de la fe cristiana; cf. 2 Ti 1.14 y Col 4.17. 
23. 6.20 2 Ti 2.16. 
24. 6.20 Falsamente llamada ciencia: lit. conocimiento mentiroso; parece aludir a ciertas enseanzas que hablaban de un "conocimiento" especial que algunos decan tener. Estas enseanzas empezaban a difundirse en la poca y abundaron especialmente en el s. II d.C. (el llamado gnosticismo). 
25. 6.21 1 Ti 1.6; 4.1-5; 2 Ti 2.18. 
26. 6.21 Contigo: otros ms. dicen: con vosotros. 
27. 6.21 En diversos ms. no aparece: Amn. 

2 Timoteo 1


Salutacin 

1 [1] Pablo, apstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, segn la promesa de la vida que es en Cristo Jess, 2 a Timoteo,[2] amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Seor. 

Testificando de Cristo

3 Doy gracias a Dios,[3] al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y da. 4 Al acordarme de tus lgrimas,[4] siento deseo de verte, para llenarme de gozo, 5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habit primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice,[5] y estoy seguro que en ti tambin. 
6 Por eso te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que est en ti por la imposicin de mis manos,[6] 7 porque no nos ha dado Dios espritu de cobarda, sino de poder, de amor y de dominio propio.[7] 8 Por tanto, no te averguences de dar testimonio de nuestro Seor, ni de m, preso suyo,[8] sino participa de las aflicciones por el evangelio segn el poder de Dios. 9 l nos salv y llam con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras,[9] sino segn el propsito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jess antes de los tiempos de los siglos, 10 pero que ahora ha sido manifestada por la aparicin de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quit la muerte[10] y sac a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio. 
11 De este evangelio[11] yo fui constituido predicador, apstol y maestro de los gentiles,[12] [13] 12 por lo cual asimismo padezco esto. Pero no me averguenzo,[14] porque yo s a quin he credo y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depsito para aquel da.[15] 
13 Retn la forma de las sanas palabras[16] que de m oste, en la fe y amor que es en Cristo Jess. 14 Guarda el buen depsito[17] por el Espritu Santo que mora en nosotros. 
15 Ya sabes que me abandonaron todos los que estn en Asia, entre ellos Figelo y Hermgenes.[18] 16 Tenga el Seor misericordia de la casa de Onesforo,[19] porque muchas veces me confort y no se avergonz de mis cadenas, 17 sino que, cuando estuvo en Roma,[20] me busc solcitamente y me hall. 18 Concdale el Seor que halle misericordia cerca del Seor en aquel da.[21] Y cunto nos ayud en feso, t lo sabes mejor. 
						 NOTAS:

1. 1.1-2 La epstola empieza con el saludo de costumbre (vanse Ro 1.1-7 n. e Introduccin a las epstolas). 
2. 1.2 Timoteo: Cf. 1 Ti 1.2. 
3. 1.3-5 Al dar gracias a Dios (vase Ro 1.8-15 n.) por la fe de Timoteo, el autor establece la base para los consejos que le da a continuacin. 
4. 1.4 Posible alusin a la ocasin narrada en Hch 20.36-38, o bien a las lgrimas que acompaaran la ferviente labor de Timoteo durante su trabajo (cf. de Pablo mismo en Hch 20.19,31). 
5. 1.5 Hch 16.1. La madre y la abuela de Timoteo eran judas y lo haban educado en la esperanza mesinica, basndose en las Escrituras (2 Ti 3.15). Hch 16.1 indica que la madre se haba hecho cristiana. 
6. 1.6 Sobre la imposicin de las manos, vase 1 Ti 4.14 n. 
7. 1.7 Cf. Ro 8.15. Dominio propio: Tambin puede traducirse buen juicio. 
8. 1.8 Preso suyo: es decir, por causa del Seor. Vase Ef 3.1. Aqu se alude a la prisin de Pablo en Roma (vase 1.16-17 n.). 
9. 1.9 Tit 3.5; cf. Ro 3.27-28; 4.2,5; Gl 2.16; Ef 2.8-9. Los v. 9-10 son un pequeo resumen del evangelio; cf. 2 Ti 2.8; Hch 2.36; vase 1 Co 15.4 n. 
10. 1.10 1 Co 15.54-57; cf. Heb 2.14. 
11. 1.11 Este evangelio: vase 1.9 n.; cf. 1 Ti 1.11. 
12. 1.11 En diversos ms. no aparece: de los gentiles. 
13. 1.11 Cf. 1 Ti 2.7. 
14. 1.12 Ro 1.16-17; cf. Mc 8.38; 1 Co 1.18,23-24. 
15. 1.12 Aquel da: el del juicio final. Mi depsito: es decir, lo que me ha encomendado. La palabra depsito sugiere un tesoro encomendado a alguien para que lo custodie fielmente hasta que el dueo se lo pida. Cf. Col 4.17. Otra posible traduccin: lo que yo le he encomendado a l. En vista del uso de la palabra en 1.14 y en 1 Ti 6.20, la primera traduccin parece preferible. 
16. 1.13 Sanas palabras: frase caracterstica de las cartas pastorales; vase 1 Ti 1.10 nota j. 
17. 1.14 El buen depsito: es decir, la sana doctrina. Vanse 1 Ti 6.20 nota t. y 2 Ti 1.12 nota . 
18. 1.15 Asia: provincia romana situada en lo que hoy es la parte occidental de Turqua; su capital era feso. Me abandonaron: Posiblemente se trata de algunos cristianos de Asia que estuvieron en Roma y que, pudiendo haber atendido a Pablo en la crcel, no lo hicieron. Cf. 2 Ti 4.10-12. Sobre Figelo y Hermgenes no hay ms referencias. 
19. 1.16-18 Onesforo: sin duda, un cristiano de feso, mencionado tan solo aqu y en 2 Ti 4.19. 
20. 1.16-17 Esto da a entender que la carta fue escrita en la crcel de Roma (2 Ti 2.9). 
21. 1.18 Aquel da: el del juicio. 

2 Timoteo 2


Un buen soldado de Jesucristo

1 T, pues, hijo mo, esfurzate en la gracia[1] que es en Cristo Jess. 2 Lo que has odo de m ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idneos para ensear tambin a otros.[2] 
3 T, pues, sufre penalidades[3] como buen soldado de Jesucristo. 4 Ninguno que milita[4] se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tom por soldado.[5] 5 Y tambin el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legtimamente.[6] 6 El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.[7] 7 Considera lo que digo, y el Seor te d entendimiento en todo. 
8 Acurdate de Jesucristo, descendiente de David,[8] resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, 9 en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor;[9] pero la palabra de Dios no est presa. 10 Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos tambin obtengan la salvacin que es en Cristo Jess con gloria eterna. 
11 Palabra fiel es esta:[10] 
    Si somos muertos con l,tambin viviremos con l;[11] 
    12 si sufrimos, tambin reinaremos con l;[12] 
    si lo negamos, l tambin nos negar;[13] 
    13 si somos infieles, l permanece fiel,[14] 
    porque no puede negarse a s mismo.[15] 

Un obrero aprobado

14 Recurdales esto, exhortndolos delante del Seor[16] a que no discutan sobre palabras,[17] lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdicin de los oyentes. 15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qu avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.[18] 16 Pero evita profanas y vanas palabreras, porque conducirn ms y ms a la impiedad 17 y su palabra carcomer como gangrena. As aconteci con Himeneo y Fileto,[19] 18 que se desviaron de la verdad[20] diciendo que la resurreccin ya se efectu,[21] y trastornan la fe de algunos. 19 Pero el fundamento[22] de Dios est firme, teniendo este sello: "Conoce el Seor a los que son suyos"[23] y "Aprtese de maldad todo aquel que invoca el nombre de Cristo".[24] 
20 En una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino tambin de madera y de barro; unos son para usos honrosos, y otros para usos comunes.[25] 21 As que, si alguno se limpia de estas cosas, ser instrumento para honra, santificado, til al Seor y dispuesto para toda buena obra. 
22 Huye tambin de las pasiones juveniles[26] y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazn limpio invocan al Seor. 23 Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas,[27] 24 porque el siervo del Seor no debe ser amigo de contiendas,[28] sino amable para con todos, apto para ensear, sufrido. 25 Debe corregir con mansedumbre a los que se oponen, por si quiz Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad 26 y escapen del lazo del diablo, en que estn cautivos a voluntad de l. 
						 NOTAS:

1. 2.1 La gracia (o la bondad): Puede entenderse en sentido amplio, o bien como alusin al don de Dios mencionado en 2 Ti 1.6. 
2. 2.2 Ante: otra posible traduccin: con la ayuda de. Encarga: Se trata del mismo encargo mencionado antes (vase 1 Ti 6.20 nota t), que debe continuarse a travs del tiempo. 
3. 2.3 2 Ti 1.8,12; 3.12; cf. Ro 8.17; Flp 1.29; 3.10. 
4. 2.3-6 Tres imgenes empleadas para referirse al trabajo apostlico: la del soldado, la del atleta y la del labrador. Pablo rene las mismas imgenes en 1 Co 9.6-7,24-27, aunque con un enfoque algo diferente. 
5. 2.3-4 Flp 2.25; Flm 2. Respecto de la imagen del servicio militar, vase 1 Ti 1.18-19 nota p. 
6. 2.5 1 Ti 4.7-8; vanse 1 Co 9.24-27 y notas correspondientes, y cf. tambin Flp 3.12-14. 
7. 2.6 Cf. 1 Co 9.7-10. 
8. 2.8 La frase puede formar parte de una antigua profesin de fe o resumen del evangelio; Ro 1.3-4 es algo semejante. Vase 2 Ti 1.9 n. Descendiente de David: requisito para que Jess fuera el Cristo o Mesas (vase Concordancia temtica). 
9. 2.9 Vase 2 Ti 1.16-17 n. 
10. 2.11 Palabra fiel es esta: frase caracterstica de las epstolas pastorales; vase 1 Ti 1.15 nota m. 
11. 2.11 Ro 6.4-8; Gl 2.19-20; Col 2.12. El estilo potico de 2.11-13 sugiere que este texto formaba parte de algn himno antiguo. 
12. 2.12 Ro 8.17. 
13. 2.12 Cf. Mt 10.32-33; Mc 8.38; Lc 12.9. 
14. 2.13 Ro 3.3-4; 1 Co 1.9. 
15. 2.13 Cf. Nm 23.19; Tit 1.2. 
16. 2.14 Del Seor: otros ms. dicen: de Dios. 
17. 2.14-16 1 Ti 6.3-4,20; Tit 1.13-14; 3.9. 
18. 2.15 Usa bien: o proclama sin rodeos; la palabra griega puede referirse a la accin de trazar rectamente un surco o camino. Aqu, relacionada con los v. 14 y 16, significa proclamar el evangelio sin desviaciones (v. 18). 
19. 2.17 Himeneo: 1 Ti 1.20. Fileto no se menciona en el NT sino en este pasaje. 
20. 2.18 1 Ti 1.6; 6.21. 
21. 2.18 Cf. 2 Ts 2.2. La resurreccin tiene un aspecto espiritual y presente (Ro 6.5-11; Col 2.12-13; 3.1), adems del aspecto literal y futuro (1 Co 15.12-57); segn parece, algunos, como Himeneo y Fileto, se limitaban al aspecto espiritual y, al decir que la resurreccin ya se efectu, la reducan a la experiencia actual del cristiano. 
22. 2.19 El fundamento: La figura es la de una piedra en la que se inscriba el nombre del dueo del edificio o el del constructor. 
23. 2.19 Nm 16.5 (gr.); cf. Jn 10.14-15; Ro 8.29; 1 Co 8.3. 
24. 2.19 Esta segunda cita no aparece como tal en el AT, pero tiene ciertas semejanzas con Nm 16.26, que es parte del mismo relato al que pertenece la cita anterior. O podra ser la cita de algn himno o dicho cristiano. 
25. 2.20 Vase 2.19 nota t; el autor contina con la imagen del edificio o casa grande. Los objetos para usos honrosos (lit. nobles) y para usos comunes (o vulgares) se mencionan tambin en Ro 9.21. 
26. 2.22 Pasiones juveniles: Se especifican con las recomendaciones dadas en 2.23-26. 
27. 2.23 Cf. v. 14-16, y tambin 1 Ti 1.4; 4.7; 6.20; Tit 1.14. 
28. 2.24 1 Ti 3.3; Tit 1.7. 

2 Timoteo 3


Carcter de los hombresen los postreros das

1 Tambin debes saber que en los ltimos das vendrn tiempos peligrosos.[1] 2 Habr hombres amadores de s mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin templanza, crueles, enemigos de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, engredos, amadores de los deleites ms que de Dios,[2] 5 que tendrn apariencia de piedad, pero negarn la eficacia de ella. A esos, evtalos.[3] 
6 De ellos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas[4] cargadas de pecados, arrastradas por diversas pasiones. 7 Estas siempre estn aprendiendo, pero nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. 8 Y de la manera que Janes y Jambres[5] resistieron a Moiss, as tambin estos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento,[6] rprobos en cuanto a la fe.[7] 9 Pero no irn ms adelante, porque su insensatez ser manifiesta a todos, como tambin lo fue la de aquellos. 
10 Pero t has seguido mi doctrina, conducta, propsito, fe, entereza, amor, paciencia, 11 persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioqua, en Iconio, en Listra;[8] persecuciones que he sufrido, pero de todas me ha librado el Seor. 12 Y tambin todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jess padecern persecucin;[9] 13 pero los malos hombres y los engaadores irn de mal en peor, engaando y siendo engaados. 
14 Pero persiste t en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quin has aprendido[10] 15 y que desde la niez has sabido las Sagradas Escrituras,[11] las cuales te pueden hacer sabio para la salvacin por la fe que es en Cristo Jess. 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y til[12] para ensear, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios[13] sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 
						 NOTAS:

1. 3.1 Los ltimos das: los tiempos antes del regreso de Jesucristo (Hch 2.16-21). Tiempos peligrosos: Mt 24; Mc 13; 2 Ts 2.3-12. 
2. 3.2-4 Vase Ro 1.31 n. 
3. 3.5 Cf. Tit 1.16, y tambin Mt 7.15,21. 
4. 3.6 Mujercillas: en sentido despectivo. 
5. 3.8 Janes y Jambres: nombres que la tradicin juda daba a los magos de Egipto mencionados en Ex 7.11-12,22; 9.11, etc. 
6. 3.8 1 Ti 6.5; 2 Ti 4.4; Tit 1.14. 
7. 3.8 Rprobos: Fracasados o descalificados. 
8. 3.11 Cf. Sal 34.19. Las persecuciones son las que sufri Pablo en el pas natal de Timoteo, antes que ambos se conocieran. En Antioqua (de Pisidia): Hch 13.14-52. En Iconio: Hch 14.1-7. En Listra: Hch 14.8-20. 
9. 3.12 Cf. Mt 5.10-11; Jn 15.20; Hch 14.22. 
10. 3.14 De quin has aprendido: alusin a Pablo (2 Ti 2.2) y, probablemente, a otros dirigentes cristianos, as como a Loida y Eunice (v. 15; 2 Ti 1.5). 
11. 3.15 Las Sagradas Escrituras: es decir, el AT. 
12. 3.16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y til: otra posible traduccin: Toda Escritura, siendo inspirada por Dios, tambin es til. Respecto a la frase inspirada por Dios, cf. Heb 4.12; 2 P 1.21. Se emplea aqu una palabra griega que solo aparece en este pasaje de la Biblia y que puede traducirse ms explcitamente como objeto de la accin del soplo (o del Espritu) de Dios (una misma raz, tanto en griego como en hebreo, significa soplo y espritu). Y til: v. 15; Ro 15.4. 
13. 3.17 El hombre de Dios: Vase 1 Ti 6.11 n. 

2 Timoteo 4


Predica la palabra

1 Te suplico encarecidamente delante de Dios y del Seor Jesucristo, que juzgar a los vivos y a los muertos[1] en su manifestacin y en su Reino, 2 que prediques la palabra y que instes a tiempo y fuera de tiempo. Redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina, 3 pues vendr tiempo cuando no soportarn la sana doctrina, sino que, teniendo comezn de oir, se amontonarn maestros conforme a sus propias pasiones, 4 y apartarn de la verdad el odo[2] y se volvern a las fbulas. 5 Pero t s sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. 
6 Yo ya estoy prximo a ser sacrificado.[3] El tiempo de mi partida est cercano.[4] 7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera,[5] he guardado la fe.[6] 8 Por lo dems, me est reservada la corona de justicia,[7] la cual me dar el Seor, juez justo, en aquel da; y no solo a m, sino tambin a todos los que aman su venida. 

Instrucciones personales

9 Procura venir pronto a verme, 10 porque Demas[8] me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalnica. Crescente[9] fue a Galacia,[10] y Tito[11] a Dalmacia.[12] 11 Solo Lucas[13] est conmigo. Toma a Marcos[14] y trelo contigo, porque me es til para el ministerio. 12 A Tquico[15] lo envi a feso. 13 Trae, cuando vengas, el capote que dej en Troas[16] en casa de Carpo,[17] y los libros, mayormente los pergaminos.[18] 
14 Alejandro[19] el herrero me ha causado muchos males; el Seor le pague conforme a sus hechos.[20] 15 Gurdate t tambin de l, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras. 
16 En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon;[21] no les sea tomado esto en cuenta.[22] 17 Pero el Seor estuvo a mi lado y me dio fuerzas, para que por m fuera cumplida la predicacin, y que todos los gentiles oyeran. As fui librado de la boca del len.[23] 18 Y el Seor me librar de toda obra mala y me preservar para su reino celestial. A l sea gloria por los siglos de los siglos. Amn. 

Saludos y bendicin final

19 Saluda a Prisca y a Aquila[24] y a la casa de Onesforo.[25] 20 Erasto[26] se qued en Corinto, y a Trfimo[27] dej en Mileto,[28] enfermo. 21 Procura venir antes del invierno.[29] Eubulo te saluda, y Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos.[30] 
22 El Seor Jesucristo est con tu espritu. La gracia sea con vosotros. Amn.[31] 
						 NOTAS:

1. 4.1 Cf. Hch 10.42; 1 P 4.5. 
2. 4.3-4 Cf. 1 Ti 4.1. 
3. 4.6 Prximo a ser sacrificado: Vase Flp 2.17 n. 
4. 4.6 De aqu al fin de la carta, tenemos alusiones a la situacin personal de Pablo, al parecer desde su prisin de Roma. 
5. 4.7 El autor usa dos imgenes literarias: la batalla (cf. 1 Ti 1.18-19; 6.12) y la carrera (cf. Hch 20.24; 1 Co 9.24; Heb 12.1). 
6. 4.7 Cf. Flp 2.16-17. He guardado la fe: otra posible traduccin: me he mantenido fiel, en el sentido tanto de obedecer el mensaje como de transmitirlo intacto (vase 1 Ti 6.14 n.). 
7. 4.8 La corona o guirnalda era el premio que se daba a los ganadores en los juegos atlticos (1 Co 9.24-25; Stg 1.12; 1 P 5.4). La corona de justicia (o de rectitud); puede entenderse tambin como el premio a una vida de rectitud. 
8. 4.10 Demas: Col 4.14; Flm 24. 
9. 4.10 Crescente: mencionado solo aqu en todo el NT. 
10. 4.10 Galacia: provincia romana en Asia Menor. 
11. 4.10 Tito: 2 Co 8.23; Gl 2.3; Tit 1.4. 
12. 4.10 Dalmacia: la parte sur de la provincia romana de Iliria (Ro 15.19). 
13. 4.11 Lucas: Vase Col 4.14 nota o y cf. Flm 24. 
14. 4.11 Marcos: Hch 12.12,25; 13.13; 15.37-39; Col 4.10; Flm 24. 
15. 4.12 Tquico: Hch 20.4; Ef 6.21-22; Col 4.7-8; Tit 3.12. 
16. 4.13 Troas: puerto en el extremo oeste de Asia Menor (Hch 16.8-11; 20.5-13; 2 Co 2.12-13). 
17. 4.13 No se sabe quin era Carpo. 
18. 4.13 Los libros seran de papiro, en forma de rollos. Los pergaminos, tambin enrollados, se hacan de piel de oveja o de cabra. No sabemos si aqu se trata de Escrituras del AT o de libros de otra ndole, o incluso de material en blanco para escribir. 
19. 4.14 Alejandro: Puede ser el de 1 Ti 1.20. 
20. 4.14 Cf. Sal 62.11-12; Pr 24.12; Ro 2.5-6. 
21. 4.16 Se trata del juicio de Pablo ante las autoridades romanas. Su primera defensa puede referirse a una vista preliminar de su causa ante el tribunal, despus de la cual habra un proceso definitivo, de acuerdo con las normas romanas. Por otra parte, podra referirse al primer juicio, al concluir su encarcelamiento en Roma, suponiendo que al final de los dos aos Pablo qued en libertad (vase Hch 28.30-31 n.). 
22. 4.16 Cf. el grito de Esteban (Hch 7.60--8.1). 
23. 4.17 La boca del len: frase proverbial en la Biblia para referirse a un peligro mortal; cf. Sal 22.21, y tambin Dn 6. 
24. 4.19 Prisca (o Priscila) y Aquila: Hch 18.2,18. 
25. 4.19 Onesforo: Vase 2 Ti 1.16-18 n. 
26. 4.20 Erasto: Hch 19.22; Ro 16.23. 
27. 4.20 Trfimo: Hch 20.4; 21.29. 
28. 4.20 Mileto: puerto del Mar Egeo, al sur de feso. 
29. 4.21 Invierno: poca en que ya no era posible viajar por mar. 
30. 4.21 Los que mandan saludos son cristianos de la iglesia de Roma. 
31. 4.22 En diversos ms. no aparece: Amn. 

Tito 1


Salutacin 

1 [1] Pablo, siervo de Dios y apstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es segn la piedad, 2 en la esperanza de la vida eterna. Dios, que no miente,[2] prometi esta vida desde antes del principio de los siglos, 3 y a su debido tiempo[3] manifest su palabra por medio de la predicacin que me fue encomendada por mandato de Dios, nuestro Salvador.[4] 
4 A Tito,[5] verdadero hijo en la comn fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Seor Jesucristo, nuestro Salvador. 

Requisitos de ancianos y obispos

5 Por esta causa te dej en Creta, para que corrigieras lo deficiente y establecieras ancianos en cada ciudad, as como yo te mand.[6] 6 El anciano[7] debe ser irreprochable,[8] marido de una sola mujer,[9] y que tenga hijos creyentes que no estn acusados de disolucin ni de rebelda. 7 Es necesario que el obispo sea irreprochable, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no amigo de contiendas, no codicioso de ganancias deshonestas. 8 Debe ser hospedador,[10] amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueo de s mismo, 9 retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseada, para que tambin pueda exhortar con sana enseanza[11] y convencer a los que contradicen. 
10 Hay an muchos obstinados, habladores de vanidades y engaadores, mayormente los de la circuncisin.[12] 11 A esos es preciso tapar la boca, porque trastornan casas enteras enseando por ganancia deshonesta lo que no conviene. 12 Uno de ellos, su propio profeta, dijo: "Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos".[13] 13 Este testimonio es verdadero. Por eso, reprndelos duramente, para que sean sanos en la fe 14 y no atiendan a fbulas judaicas[14] ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.[15] 
15 Todas las cosas son puras para los puros, pero para los corrompidos e incrdulos nada es puro,[16] pues hasta su mente y su conciencia estn corrompidas. 16 Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan,[17] siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra. 
						 NOTAS:

1. 1.1-4 Al saludo de costumbre (vanse Ro 1.1-7 n. e Introduccin a las epstolas) se agregan ciertas declaraciones acerca de Dios y de la vida eterna. 
2. 1.2 2 Ti 2.13. 
3. 1.3 1 Ti 2.6. 
4. 1.3 Dios, nuestro Salvador: expresin tpica de las epstolas pastorales (1 Ti 1.1; 2.3; Tit 2.10; 3.4). 
5. 1.4 Tito: cristiano griego, colega y ayudante de Pablo (2 Co 7.6; 8.6,16-17,23; Gl 2.1,3; 2 Ti 4.10). Hijo en la comn fe: Vase 1 Ti 1.2 n. 
6. 1.5 Creta: isla del Mar Mediterrneo, al sudeste de Grecia. En Hch no se menciona el trabajo de Pablo en Creta, ni tampoco las circunstancias en que dej a Tito all. 
7. 1.6-7 Anciano: un dirigente de la iglesia. Obispo (v. 7) se refiere al mismo oficio; otra posible traduccin: El que preside la comunidad (vanse 1 Ti 3.1 nota b y Hch 20.28 nota t). 
8. 1.6-9 Cf. las listas de recomendaciones en 1 Ti 3.2-7,8-12. 
9. 1.6 Marido de una sola mujer: Vase 1 Ti 3.2 nota c. 
10. 1.8 Debe ser hospedador: Vase 1 Ti 3.2 nota d. 
11. 1.9 Sana enseanza: expresin tpica de las epstolas pastorales; vase 1 Ti 1.10 nota j. 
12. 1.10 Los de la circuncisin: Aqu se refiere a algunos judos convertidos que insistan en la observancia de las leyes y costumbres judas (vase Hch 11.2 n.). 
13. 1.12 Cita de Epimnides, poeta cretense del s. VI a.C. 
14. 1.14 Vase 1 Ti 1.4 nota d; cf. 1 Ti 1.6; 4.7; 2 Ti 2.14. 
15. 1.14 1 Ti 6.5; 2 Ti 3.8; 4.4. Mandamientos de hombres: A la luz del v. 15, esto se refiere a los que prohben el matrimonio y ciertos alimentos (1 Ti 4.3-5), cosas que son puras porque han sido dadas por Dios (Mt 15.11; Mc 7.18-19; Ro 14.14,20). 
16. 1.15 Nada es puro: Cf. Hag 2.10-14. 
17. 1.16 2 Ti 3.5; cf. Mt 7.21; 1 Jn 1.6; 2.4. 

Tito 2


Enseanza de la sana doctrina

1 Pero t habla lo que est de acuerdo con la sana doctrina.[1] 2 Que los ancianos[2] sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia.[3] 3 Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte. Que no sean calumniadoras[4] ni esclavas del vino, sino maestras del bien.[5] 4 Que enseen a las mujeres jvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, 5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos,[6] para que la palabra de Dios no sea blasfemada.[7] 
6 Exhorta asimismo a los jvenes a que sean prudentes. 7 Presntate t en todo como ejemplo de buenas obras;[8] en la enseanza, mostrando integridad,[9] seriedad, 8 palabra sana[10] e irreprochable, de modo que el adversario se averguence y no tenga nada malo que decir de vosotros.[11] 9 Exhorta a los esclavos a que se sujeten a sus amos,[12] que agraden en todo, que no sean respondones. 10 Que no roben, sino que se muestren fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios, nuestro Salvador. 
11 La gracia de Dios se ha manifestado para salvacin a toda la humanidad,[13] 12 y nos ensea que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 13 mientras aguardamos la esperanza bienaventurada[14] y la manifestacin gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.[15] 14 l se dio a s mismo por nosotros[16] para redimirnos de toda maldad[17] y purificar para s un pueblo propio,[18] celoso de buenas obras. 
15 Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.[19] 
						 NOTAS:

1. 2.1 Sana doctrina: Vase Tit 1.9 n. 
2. 2.2 Ancianos: Aqu, usado junto a ancianas (v. 3), se refiere a los de edad avanzada (cf. 1 Ti 5.1). 
3. 2.2 Cf. la relacin establecida por Pablo entre fe, esperanza y amor (1 Co 13.13; Col 1.4-5; 1 Ts 1.3; 5.8). 
4. 2.3 1 Ti 3.11. 
5. 2.3 Maestras del bien: es decir, deben dar buen ejemplo o buenos consejos. 
6. 2.5 Sujetas a sus maridos: Vase Ef 5.22 n., y cf. 1 Co 14.34; Col 3.18; 1 Ti 2.11-12; 1 P 3.1. 
7. 2.5 1 P 3.1-2,16. 
8. 2.7 Ejemplo de buenas obras: 1 Ti 4.12; 1 P 5.2-3. 
9. 2.7 Integridad: pureza de motivos o integridad de doctrina, as como en los casos de la "sana doctrina" (vase 1 Ti 1.10 nota j). 
10. 2.8 Sana: Vase 1 Ti 1.10 nota j. 
11. 2.8 Cf. 1 P 2.15. 
12. 2.9-10 1 Ti 6.1-2; cf. tambin Ef 6.5-9; Col 3.22--4.1; 1 P 2.18. Esclavos (o siervos): Sobre la esclavitud en el NT, vase Col 3.22 n. 
13. 2.11-14 Aqu se utilizan frmulas tradicionales para hacer un resumen de la doctrina cristiana (vase tambin Tit 3.3-7 n.). 
14. 2.13 Cf. 1 Co 1.7; Flp 3.20. Se mantiene viva la esperanza bienaventurada del regreso de Jesucristo. 
15. 2.13 2 P 1.1. Nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo: Algunos traducen: el gran Dios y nuestro Salvador Jesucristo. 
16. 2.14 1 Ti 2.6; cf. Mt 20.28; Mc 10.45; Gl 1.4; 2.20. 
17. 2.14 Sal 130.8; Mt 1.21. 
18. 2.14 Ex 19.5; Dt 4.20; 7.6; 14.2; Ez 37.23; 1 P 2.9. 
19. 2.15 1 Ti 4.12. 

Tito 3


Justificados por gracia

1 Recurdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades,[1] que obedezcan, que estn dispuestos a toda buena obra.[2] 2 Que a nadie difamen, que no sean amigos de contiendas, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con toda la humanidad. 
3 Nosotros[3] tambin ramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de placeres y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, odiados y odindonos unos a otros.[4] 4 Pero cuando se manifest la bondad de Dios, nuestro Salvador,[5] y su amor para con la humanidad, 5 nos salv, no por obras de justicia que nosotros hubiramos hecho, sino por su misericordia,[6] por el lavamiento de la regeneracin[7] y por la renovacin[8] en el Espritu Santo, 6 el cual derram en nosotros abundantemente[9] por Jesucristo, nuestro Salvador, 7 para que, justificados por su gracia, llegramos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.[10] 
8 Palabra fiel es esta,[11] y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y tiles a los hombres. 9 Pero evita las cuestiones necias, como genealogas, contiendas y discusiones acerca de la Ley, porque son vanas y sin provecho.[12] 
10 Al que cause divisiones, despus de una y otra amonestacin deschalo,[13] 11 sabiendo que el tal se ha pervertido,[14] y que peca y est condenado por su propio juicio. 

Instrucciones personales

12 Cuando te enve a Artemas[15] o a Tquico,[16] apresrate a venir a m a Nicpolis,[17] porque all he determinado pasar el invierno. 13 A Zenas,[18] intrprete de la Ley, y a Apolos,[19] encamnalos con solicitud, de modo que nada les falte. 14 Y aprendan tambin los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad,[20] para que no se queden sin dar fruto. 

Salutaciones y bendicin final

15 Todos los que estn conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe.[21] La gracia sea con todos vosotros. Amn.[22] 
						 NOTAS:

1. 3.1 Acerca de la relacin entre el cristiano y la vida civil, vase 1 Ti 2.1-4 n. y cf. Ro 13.1-7; 1 P 2.13-17. 
2. 3.1 Tit 3.8,14; cf. Ef 4.28. 
3. 3.3 Nosotros: todos los cristianos. 
4. 3.3-7 Este prrafo, as como el de Tit 2.11-14, utiliza expresiones ya establecidas. 
5. 3.4 Dios, nuestro Salvador: Vase Tit 1.3 nota d. 
6. 3.5 Cf. 2 Ti 1.9, y tambin Dn 9.18; Ro 3.27-28; 4.2,5; Gl 2.16; Ef 2.8-9. 
7. 3.5 Lavamiento de la regeneracin: Cf. Jn 3.3-7; 1 Co 6.11; Ef 5.25-27; 1 P 1.3,21; 3.21. 
8. 3.5 Renovacin: Cf. Ro 6.3-4; 2 Co 5.17. 
9. 3.6 Derram en nosotros abundantemente; la expresin recuerda Jl 2.28. (Vase tambin Hch 2.17 nota k.) 
10. 3.7 Cf. Ro 3.24. Justificados: Vase Ro 1.17 nota n. 
11. 3.8 Palabra fiel es esta: es decir, esto es muy cierto; expresin comn en las epstolas pastorales (vase 1 Ti 1.15 nota m) y que aqu se refiere al prrafo anterior (v. 3-7). 
12. 3.9 Vase 1 Ti 1.4 nota e, y cf. 1 Ti 4.7; 6.20; Tit 1.14. La Ley: es decir, los cinco primeros libros del AT. 
13. 3.10 Cf. Mt 18.15-17; 2 Ts 3.14. Al que cause divisiones: Ro 16.17; 1 Co 1.10; Jud 19. 
14. 3.11 1 Ti 6.5. 
15. 3.12 Artemas: mencionado nicamente aqu en el NT. 
16. 3.12 Tquico: Hch 20.4; Ef 6.21-22; Col 4.7-8; 2 Ti 4.12. 
17. 3.12 Nicpolis: probablemente la ciudad de este nombre que se hallaba en la costa occidental de Grecia, al noroeste de Corinto. 
18. 3.13 Zenas: mencionado nicamente aqu en el NT. 
19. 3.13 Apolos: Hch 18.24; 1 Co 3.5-6; 16.12. 
20. 3.14 Ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad: es decir, para ayudar en casos de necesidad. Hch 20.35; Ef 4.28. La segunda parte tambin puede traducirse: para atender a las necesidades de la vida (cf. 1 Ts 4.11-12; 2 Ts 3.12). 
21. 3.15 Los que nos aman en la fe: otra posible traduccin: a nuestros amigos fieles. 
22. 3.15 En diversos ms. no aparece: Amn. 

Filemn 1


Salutacin 

1 [1] Pablo, prisionero de Jesucristo,[2] y el hermano Timoteo,[3] al amado Filemn, colaborador nuestro, 2 a la amada hermana Apia, a Arquipo, nuestro compaero de milicia,[4] y a la iglesia que est en tu casa: 3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo. 

El amor y la fe de Filemn 

4 [5] Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones, 5 porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Seor Jess y para con todos los santos,[6] 6 y pido para que la participacin de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que est en vosotros por Cristo Jess, 7 pues tenemos gran gozo y consolacin en tu amor, porque por ti, hermano, han sido confortados los corazones de los santos. 

Pablo intercede por Onsimo

8 Por eso, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, 9 prefiero rogrtelo apelando a tu amor, siendo yo, Pablo, ya anciano, y ahora, adems, prisionero de Jesucristo. 10 Te ruego por mi hijo Onsimo,[7] a quien engendr en mis prisiones,[8] 11 el cual en otro tiempo te fue intil, pero ahora a ti y a m nos es til.[9] 12 Te lo envo de nuevo. T, pues, recbelo como a m mismo.[10] [11] 
13 Yo quisiera retenerlo conmigo, para que en lugar tuyo me sirviera en mis prisiones por causa del evangelio. 14 Pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuera forzado, sino voluntario.[12] 
15 Quiz se apart de ti por algn tiempo para que lo recibas para siempre, 16 no ya como esclavo, sino como ms que esclavo, como hermano amado,[13] mayormente para m, pero cunto ms para ti, tanto en la carne como en el Seor.[14] 
17 As que, si me tienes por compaero, recbelo como a m mismo. 18 Y si en algo te da, o te debe, ponlo a mi cuenta.[15] 19 Yo, Pablo, lo escribo de mi mano:[16] yo lo pagar (por no decirte que aun t mismo te me debes tambin). 20 S, hermano, tenga yo algn provecho de ti en el Seor, conforta mi corazn[17] en el Seor. 
21 Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que hars aun ms de lo que te digo.[18] 22 Preprame tambin alojamiento, porque espero que por vuestras oraciones os ser concedido.[19] 

Salutaciones y bendicin final

23 Te saludan Epafras, mi compaero de prisiones por Cristo Jess, 24 Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.[20] 
25 La gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con vuestro espritu. Amn. 
						 NOTAS:

1. 1-3 Sobre el lugar de la crcel, vase Introduccin. 
2. 1 Prisionero de Jesucristo; cf. v. 9, y vase Ef 3.1 n. 
3. 1 Timoteo: Vase 2 Co 1.1 nota d. 
4. 1-2 Apia: probablemente, la esposa de Filemn. Arquipo: posiblemente, hijo de Filemn y Apia; segn Col 4.17, Arquipo tena un cargo especial en la iglesia de Colosas (o en la vecina iglesia de Laodicea). Sin duda, Filemn pona a disposicin su casa para que la iglesia se reuniera (vase Ro 16.5 n.; cf. Col 4.15). 
5. 4-7 Seccin de accin de gracias y oracin (vanse Ro 1.1-7 n. e Introduccin a las epstolas). 
6. 5 Ef 1.15; Col 1.4. 
7. 10 Onsimo: Col 4.9. 
8. 10 1 Co 4.15; Gl 4.19. Pablo ve a Onsimo como a un hijo, porque Onsimo se convirti al evangelio por medio de l. 
9. 11 Nos es til: posible juego de palabras con el significado del nombre Onsimo, que quiere decir til (o provechoso). Era un nombre bastante comn entre los esclavos. 
10. 12 En diversos ms. dice: es til. \v 12 Te lo vuelvo a enviar, a l que es mis propias entraas. 
11. 12 Al devolver el esclavo a su amo, Pablo cumple con los requisitos de la ley romana, a pesar de que en tales circunstancias esta ley autorizaba al amo a castigar al esclavo como mejor le pareciera, incluso con la muerte. 
12. 13-14 Onsimo haba servido a Pablo en la prisin, por lo que Pablo habra deseado retenerlo; aqu parece insinuar la posibilidad de que Filemn le permita a Onsimo volver a su lado, pero solo a ttulo de favor voluntario de parte de Filemn. 
13. 16 No ya como esclavo indica que ya no deber tratarlo como a un simple esclavo, sino como a alguien que es ms que esclavo, puesto que ahora es un hermano amado (cf. 1 Ti 6.2). 
14. 16 En la carne; no solamente en las relaciones especiales de la vida religiosa, sino en la vida ordinaria. 
15. 18-19 Pablo insina la posibilidad de que Onsimo hubiera robado algo al fugarse de la casa de su amo, o al menos que la misma fuga hubiera perjudicado a Filemn, por lo que promete compensarlo personalmente si fuera necesario. Sin embargo, le recuerda a Filemn que este tiene cierta deuda moral con l, probablemente por haber sido convertido al evangelio a travs de Pablo. 
16. 19 De mi mano: Vase 1 Co 16.21 n. 
17. 20 Pablo pide a Filemn que le d el mismo consuelo que ha venido dando a otros (v. 7). 
18. 21 En ninguna parte de la epstola se le pide directamente a Filemn que ponga en libertad a su esclavo, ni que lo deje al servicio de Pablo (sea como esclavo o como libre); todo lo deja al criterio de Filemn. 
19. 22 Pablo espera quedar en libertad y poder ir a Colosas para visitar personalmente a Filemn. 
20. 23-24 Estas mismas personas envan saludos tambin en Col 4.10-14; vanse las notas all. 

Hebreos 1


PRLOGO: DIOS HA HABLADOPOR SU HIJO (1.1-4)

1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres[1] por los profetas,[2] 2 en estos ltimos das nos ha hablado por el Hijo, a quien constituy heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo. 3 l, que es el resplandor[3] de su gloria, la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder,[4] habiendo efectuado la purificacin de nuestros pecados[5] por medio de s mismo, se sent a la diestra de la Majestad en las alturas,[6] 4 hecho tanto superior a los ngeles cuanto que hered ms excelente nombre que ellos.[7] 

1. SUPERIORIDAD DEL HIJO (1.5--4.13)



El Hijo, superior a los ngeles

5 A cul de los ngeles dijo Dios jams:[8] 
    "Mi Hijo eres t, 
    yo te he engendrado hoy",[9] 
ni tampoco: 
    "Yo ser un padre para l, 
    y l ser un hijo para m"?[10] 
6 Y otra vez, cuando introduce al Primognito en el mundo, dice: 
    "Adrenlo todos los ngeles de Dios".[11] 
7 Y ciertamente, hablando de los ngeles dice: 
    "El que hace a sus ngeles espritus, 
    y a sus ministros llama de fuego".[12] 
8 Pero del Hijo dice: 
    "Tu trono, Dios, por los siglosde los siglos. 
    Cetro de equidad es el cetro de tu Reino. 
    9 Has amado la justicia y odiado la maldad, 
    por lo cual te ungi Dios, el Dios tuyo,[13] 
    con leo de alegra[14] ms que a tus compaeros".[15] 
10 Tambin dice: 
    "T, Seor, en el principiofundaste la tierra, 
    y los cielos son obra de tus manos. 
    11 Ellos perecern, mas t permaneces. 
    Todos ellos se envejecerncomo una vestidura; 
    12 como un vestido los envolvers,y sern mudados. 
    Pero t eres el mismo, 
    y tus aos no acabarn".[16] 
13 A cul de los ngeles dijo Dios jams: 
    "Sintate a mi diestra, 
    hasta que ponga a tus enemigospor estrado de tus pies"?[17] 
14 No son todos espritus ministradores,[18] enviados para servicio a favor de los que sern herederos de la salvacin?[19] 
						 NOTAS:

1. 1.1 A los padres: las generaciones anteriores del pueblo hebreo, en tiempos del AT. 
2. 1.1 Profetas: en general, los autores del AT. 
3. 1.3 Resplandor: Cf. Jn 1.4-9,14. 
4. 1.2-3 As como en Jn 1.1-3,14-18; 1 Co 8.6; Col 1.15-17, el Hijo de Dios, por medio de quien Dios hizo el universo (v. 2) y quien sostiene todas las cosas, es el que ahora nos ha hablado para darnos la revelacin de Dios. Vase Jn 1.1 n. 
5. 1.3 Purificacin de nuestros pecados: referencia a la obra sacerdotal de Cristo, tema que ser tratado ms a fondo en Heb 9.11--10.18. 
6. 1.3 A la diestra de la Majestad en las alturas: manera establecida de referirse al Cristo exaltado y glorificado (Mc 14.62; Lc 22.69; Hch 2.33), basada en Sal 110.1. Vase 1.13 n., y cf. tambin 8.1; 10.12; 12.2. 
7. 1.4 El nombre del Hijo de Dios: Cf. 1.2,5. 
8. 1.5-14 El autor cita una serie de siete pasajes del AT, considerados como profecas mesinicas, para demostrar que Jesucristo es superior a los ngeles y a la creacin entera. 
9. 1.5 Sal 2.7; esta cita, que se refera originalmente a la coronacin de un rey israelita sucesor de David, se aplica en el NT al Mesas (cf. Hch 13.33). En el salmo se usa una frmula de adopcin en la que el rey, al ser coronado, era reconocido como hijo de Dios. 
10. 1.5 2 S 7.14; 1 Cr 17.13. 
11. 1.6 El autor combina aqu Dt 32.43 y Sal 97.7, segn la versin griega (LXX). 
12. 1.7 Sal 104.4 (gr.); vase Heb 1.14 nota q. 
13. 1.9 Por lo cual te ungi Dios, el Dios tuyo: otra posible traduccin: por eso, Dios, tu Dios te ha escogido. 
14. 1.9 Con leo de alegra: expresin que aparece en el texto hebreo de Is 61.3 (cf. Sal 23.5). 
15. 1.8-9 Sal 45.6-7. 
16. 1.10-12 Sal 102.25-27 (gr.). El ttulo Seor, que en el salmo se refiere a Dios, se aplica aqu al Hijo de Dios en su funcin creadora (v. 2). 
17. 1.13 Sal 110.1. Este salmo, que se cita tambin en Heb 5.6,10; 7.17,21, era considerado por los judos como alusivo al Mesas, y as lo usaron Jess (Mt 22.44 y paralelos) y los apstoles (Hch 2.33-35; 1 Co 15.25; Ef 1.20). Vase 1.3 nota f. 
18. 1.14 Espritus ministradores: es decir, Espritus al servicio de Dios; cf. Sal 34.7; 91.11; Mt 4.11; Lc 1.19. 
19. 1.14 Salvacin: El autor vuelve a este tema en Heb 2.3-4,10,14-18; 5.9, y trata de la obra salvadora de Jess especialmente en los caps. 7--10. 

Hebreos 2


Una salvacin tan grande

1 Por tanto, es necesario que con ms diligencia atendamos a las cosas que hemos odo, no sea que nos deslicemos. 2 Porque si la palabra dicha por medio de los ngeles[1] fue firme y toda transgresin y desobediencia recibi justa retribucin,[2] 3 cmo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvacin tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Seor, nos fue confirmada por los que oyeron,[3] 4 testificando Dios juntamente con ellos, con seales, prodigios, diversos milagros y repartimientos del Espritu Santo[4] segn su voluntad. 

El autor de la salvacin

5 Dios no sujet a los ngeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando. 6 Al contrario, alguien testific en cierto lugar, diciendo: 
    "Qu es el hombrepara que te acuerdes de l, 
    el ser humano para que lo visites? 
    7 Lo hiciste un poco menor que los ngeles, 
    lo coronaste de gloria y de honra 
    y lo pusiste sobre las obras de tus manos.[5] 
    8 Todo lo sujetaste bajo sus pies".[6] 
En cuanto le sujet todas las cosas, nada dej que no le sea sujeto, aunque todava no vemos que todas las cosas le sean sujetas. 9 Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ngeles, a Jess, coronado de gloria y de honra a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios experimentara la muerte por todos.[7] 
10 Convena a aquel por cuya causa existen todas las cosas y por quien todas las cosas subsisten que, habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionara[8] por medio de las aflicciones al autor de la salvacin de ellos,[9] 11 porque el que santifica[10] y los que son santificados, de uno son todos;[11] por lo cual no se averguenza de llamarlos hermanos,[12] 12 diciendo: 
    "Anunciar a mis hermanos tu nombre, 
    en medio de la congregacin te alabar".[13] 
13 Y otra vez dice: 
    "Yo confiar en l". 
Y de nuevo: 
    "Aqu estoy yo con los hijos que Diosme dio".[14] 
14 As que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, l tambin particip de lo mismo para destruir por medio de la muerte al que tena el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. 16 Ciertamente no socorri a los ngeles, sino que socorri a la descendencia de Abraham. 17 Por lo cual deba ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel Sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.[15] 18 Pues en cuanto l mismo padeci siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.[16] 
						 NOTAS:

1. 2.2 Por medio de los ngeles: Vase Hch 7.53 n., y cf. Gl 3.19. 
2. 2.2 Justa retribucin: Cf. Heb 3.16-19; 10.28,30-31. 
3. 2.3 Cf. Mc 1.14-15 y paralelos. 
4. 2.4 Cf. 1 Co 12.4,11. 
5. 2.7 En diversos ms. no aparece: Y le pusiste sobre las obras de tus manos. 
6. 2.6-8 Se cita el Sal 8.4-6, pasaje que habla de la dignidad del ser humano, aplicado aqu a Cristo. 
7. 2.9 Para que por la gracia... por todos: Mt 20.28; Mc 10.45; Ef 1.7; Flp 2.6-11; 1 Ti 2.6; Tit 2.14; Heb 12.2. 
8. 2.10 Perfeccionara: tema sobresaliente en Heb (5.8-10; 7.19,28; 9.9; 10.1,14; 11.40; 12.23). 
9. 2.10 Al autor de la salvacin de ellos: es decir, el Salvador; el mismo trmino griego se aplica a Cristo tambin en Hch 3.15; 5.31; Heb 12.2. 
10. 2.11 El que santifica: es decir, el Hijo de Dios. 
11. 2.11 De uno son todos: es decir, del mismo Padre; otra posible traduccin: del mismo origen (lit. de uno). 
12. 2.11 Mc 3.35; Jn 20.17. 
13. 2.12 Sal 22.22; todo este salmo era considerado como profeca acerca del Mesas. 
14. 2.13 Las citas son de Is 8.17-18 (gr.), pasaje que aqu se aplica a Jess. 
15. 2.17 Se presenta a Cristo como Sumo sacerdote que cumple fielmente su servicio sacerdotal y obtiene, por medio del sacrificio de s mismo, el perdn de los pecados (cf. Heb 1.3). Es un tema sobresaliente y caracterstico de Heb. Cf. Heb 4.14--5.10; 6.20--10.18. 
16. 2.18 Heb 4.15. 

Hebreos 3


El Hijo, superior a Moiss

1 Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apstol[1] y Sumo sacerdote de nuestra profesin, Cristo Jess, 2 el cual es fiel al que lo constituy, como tambin lo fue Moiss[2] en toda la casa de Dios.[3] 3 Porque de tanta mayor gloria que Moiss es estimado digno este, cuanto mayor honra que la casa tiene el que la hizo. 4 Toda casa es hecha por alguien; pero el que hizo todas las cosas es Dios. 5 Y Moiss a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; 6 pero Cristo, como hijo, sobre su casa. Y esa casa somos nosotros, con tal que retengamos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza. 

El reposo del pueblo de Dios

7 Por eso, como dice el Espritu Santo: 
    "Si os hoy su voz, 
    8 no endurezcis vuestros corazones 
    como en la provocacin, en el dade la tentacin en el desierto,[4] 
    9 donde me tentaron vuestros padres;me pusieron a prueba 
    y vieron mis obras cuarenta aos.[5] 
    10 Por eso me disgustcontra aquella generacin 
    y dije: "Siempre andan vagandoen su corazn 
    y no han conocido mis caminos". 
    11 Por tanto, jur en mi ira: 
    "No entrarn en mi reposo"".[6] 
12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazn tan malo e incrdulo que se aparte del Dios vivo. 13 Antes bien, exhortaos los unos a los otros cada da, entre tanto que se dice: "Hoy", para que ninguno de vosotros se endurezca por el engao del pecado, 14 porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio. 15 Por lo cual dice: 
    "Si os hoy su voz, 
    no endurezcis vuestros corazonescomo en la provocacin".[7] 
16 Quines fueron los que, habiendo odo, lo provocaron? No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moiss? 17 Y con quines estuvo l disgustado cuarenta aos? No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? 18 Y a quines jur que no entraran en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?[8] 19 Y vemos que no pudieron entrar[9] a causa de su incredulidad.[10] 
						 NOTAS:

1. 3.1 Apstol: Este es el nico pasaje del NT en que se aplica este trmino a Jess como enviado especial de Dios. Cf. Jn 3.17; 6.29. 
2. 3.2 Nm 12.7. 
3. 3.2 Casa de Dios incluye la idea de la familia o pueblo de Dios, que abarca tanto a Israel como a la iglesia (v. 6; Heb 11.40; cf. Ef 2.20-22). 
4. 3.8 Como en la provocacin, en el da de la tentacin: la versin griega del AT (LXX) traduce, segn su significado, los nombres Meriba y Masah, del Sal 95.8; cf. Ex 17.1-7; Nm 20.1-13. 
5. 3.9 Cuarenta aos: Nm 14.20-35. En la forma hebrea del Sal 95.9-10, citada aqu, la frase "durante cuarenta aos" se une a lo que sigue. 
6. 3.7-11 Sal 95.7-11 (gr.). En mi reposo: esto es, en la tierra de Canan, donde Dios les dara paz y descanso (Nm 14.21-23). Con la cita del salmo, el autor presenta el tema del reposo como figura de la salvacin y lo desarrolla en el resto de la seccin; cf. Heb 4.1-11. 
7. 3.15 Se repite la cita del Sal 95.7-8. 
8. 3.16-18 Cf. Nm 14.1-35; Dt 1.26. 
9. 3.19 Entrar: es decir, a la Tierra prometida. 
10. 3.19 Cf. Nm 14.39-45; Dt 1.41-45. 

Hebreos 4

1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo an la promesa de entrar en su reposo,[1] alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. 2 Tambin a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; a ellos de nada les sirvi haber odo la palabra, por no ir acompaada de fe en los que la oyeron.[2] 3 Pero los que hemos credo entramos en el reposo, de la manera que dijo: 
    "Por tanto, jur en mi ira 
    que no entraran en mi reposo",[3] \m aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundacin del mundo, 4 pues en cierto lugar dijo as del sptimo da: 
    "Y repos Dios de todas sus obrasen el sptimo da".[4] \m 5 Nuevamente dice: 
    "No entrarn en mi reposo".[5] \m 6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en l, y aquellos a quienes primero se les anunci la buena nueva no entraron por causa de la desobediencia, 7 otra vez determina un da: "Hoy", del cual habl David mucho tiempo despus, cuando dijo: 
    "Si os hoy su voz, 
    no endurezcis vuestros corazones".[6] 
8 Si Josu les hubiera dado el reposo,[7] no hablara despus de otro da. 9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios, 10 porque el que ha entrado en su reposo, tambin ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. 11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. 
12 La palabra de Dios[8] es viva, eficaz y ms cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espritu, las coyunturas y los tutanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazn. 13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas estn desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. 

2. JESS, EL GRAN SUMO SACERDOTE (4.14--10.18)

14 Por tanto, teniendo un gran Sumo sacerdote[9] que traspas[10] los cielos,[11] Jess el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesin. 15 No tenemos un Sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo segn nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerqumonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. 
						 NOTAS:

1. 4.1 Su reposo: Vase Heb 3.7-11 n. 
2. 4.2 Por no ir acompaada de fe en los que la oyeron: otra posible traduccin: porque no se unieron por fe a los que la haban obedecido. 
3. 4.3 Sal 95.11. 
4. 4.4 Gn 2.2. 
5. 4.5 Nuevamente se cita el Sal 95.11 (cf. Heb 3.11). 
6. 4.7 Sal 95.7-8. 
7. 4.8 Dt 31.7. Josu: lit. Jess, forma griega del nombre hebreo Josu, que permite al autor sealar la superioridad de Jesucristo sobre Josu. 
8. 4.12 Palabra de Dios: expresin que en la Biblia tiene diversos significados e incluye toda la revelacin divina y el poder creador y salvador de Dios; cf. Is 49.2; Jn 1.1-18; Ef 6.17; Heb 1.3; 1 P 1.23-25. 
9. 4.14 Sumo sacerdote: Vase Concordancia temtica. 
10. 4.14 Traspas: Vase Heb 9.7 n., y cf. 9.12. 
11. 4.14 Ef 4.10; Heb 1.3; 8.1-2; 9.24. 

Hebreos 5

1 Porque todo Sumo sacerdote es escogido de entre los hombres y constituido a favor de los hombres ante Dios, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados, 2 l puede mostrarse paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que l tambin est rodeado de debilidad, 3 por causa de la cual debe ofrecer por los pecados, tanto por s mismo como tambin por el pueblo.[1] 4 Y nadie toma para s esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarn.[2] 
5 Por eso, tampoco Cristo se glorific a s mismo hacindose sumo sacerdote, sino que fue Dios quien le dijo: 
    "T eres mi Hijo, 
    yo te he engendrado hoy".[3] 
6 Como tambin dice en otro lugar: 
    "T eres sacerdote para siempre, 
    segn el orden de Melquisedec".[4] 
7 Y Cristo, en los das de su vida terrena, ofreci ruegos y splicas con gran clamor y lgrimas al que lo poda librar de la muerte,[5] y fue odo a causa de su temor reverente. 8 Y, aunque era Hijo, a travs del sufrimiento aprendi lo que es la obediencia;[6] 9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvacin para todos los que lo obedecen, 10 y fue declarado por Dios Sumo sacerdote segn el orden de Melquisedec. 

Advertencia contra la apostasa

11 Acerca de esto[7] tenemos mucho que decir, pero es difcil de explicar, por cuanto os habis hecho tardos para oir. 12 Debiendo ser ya maestros despus de tanto tiempo, tenis necesidad de que se os vuelva a ensear cules son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habis llegado a ser tales, que tenis necesidad de leche y no de alimento slido. 13 Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es nio.[8] 14 El alimento slido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. 
						 NOTAS:

1. 5.3 Lv 9.7; 16.6; cf. Heb 7.27. 
2. 5.4 Ex 28.1. 
3. 5.5 Sal 2.7 (vase Heb 1.5 nota i). 
4. 5.6 Sal 110.4. Melquisedec: El autor introduce aqu y en el v. 10 a este personaje (cf. Gn 14.17-20), presentndolo como figura de Cristo. En Heb 6.20--7.17 se trata este tema con ms detalle; vase 7.1-2 y las notas correspondientes. 
5. 5.7 Referencia a la agona de Jess en Getseman (Mt 26.36-46 y paralelos). 
6. 5.7-8 Flp 2.8; cf. Mt 26.39 y paralelos. 
7. 5.11 Acerca de esto: del sacerdocio de Cristo y lo que con l se relaciona. 
8. 5.12-13 Inexperto en la palabra de justicia: es decir, incapaz de juzgar rectamente; 1 Co 3.1-2; cf. 1 P 2.2. 

Hebreos 6

1 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo,[1] vamos adelante a la perfeccin, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, 2 de la doctrina de bautismos,[2] de la imposicin de manos,[3] de la resurreccin de los muertos y del juicio eterno. 3 Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite. 
4 Es imposible que los que una vez fueron iluminados,[4] gustaron del don celestial, fueron hechos partcipes del Espritu Santo 5 y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, 6 y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para s mismos al Hijo de Dios y exponindolo a la burla.[5] 7 La tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendicin de Dios; 8 pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, est prxima a ser maldecida y su fin es ser quemada.[6] 
9 Pero en cuanto a vosotros, amados, estamos persuadidos de cosas mejores, pertenecientes a la salvacin, aunque hablamos as, 10 porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirvindolos an.[7] 11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, 12 a fin de que no os hagis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. 
13 Cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, jur por s mismo 14 diciendo: "De cierto te bendecir con abundancia y te multiplicar grandemente".[8] 15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanz la promesa. 16 Los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmacin. 17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar ms abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento, 18 para que por dos cosas inmutables,[9] en las cuales es imposible que Dios mienta,[10] tengamos un fortsimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. 19 La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,[11] 20 donde Jess entr por nosotros como precursor, hecho Sumo sacerdote para siempre segn el orden de Melquisedec.[12] 
						 NOTAS:

1. 6.1-2 El autor cita seis ejemplos de los rudimentos de la doctrina de Cristo. 
2. 6.2 La doctrina de bautismos: expresin que puede incluir los lavamientos ceremoniales judos, considerados ya superados por el bautismo cristiano. 
3. 6.2 Imposicin de manos: Cf. Hch 8.17; 19.6. 
4. 6.4 Fueron iluminados: probable alusin a la fe. 
5. 6.4-6 Crucificando de nuevo: es decir, repudian completa y deliberadamente al Hijo de Dios. El autor considera que en realidad sus lectores no han llegado a tal extremo (v. 9). Cf. Heb 10.26-31. 
6. 6.8 Cf. Gn 3.17-18. 
7. 6.10 Heb 10.32-34. 
8. 6.13-14 Gn 22.16-17. 
9. 6.18 Dos cosas inmutables: la promesa de Dios y su juramento (v. 17; Heb 7.20-21,28). 
10. 6.18 Nm 23.19; 1 S 15.29. 
11. 6.19 Dentro del velo: en el Lugar santsimo del Tabernculo de reunin (Lv 16.2), visto aqu como figura del templo celestial, donde Jess ha entrado como sacerdote para permitirnos el libre acceso a Dios (v. 20; Heb 9.7 n.). Vase tambin Mt 27.51 n. 
12. 6.20 Sumo sacerdote... segn el orden de Melquisedec: Sal 110.4; vase Heb 5.6 n. 

Hebreos 7


El sacerdocio de Melquisedec

1 Este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios altsimo,[1] sali a recibir a Abraham que volva de la derrota de los reyes, y lo bendijo. 2 A l asimismo dio Abraham los diezmos de todo. Melquisedec significa primeramente "Rey de justicia",[2] y tambin "Rey de Salem",[3] esto es, "Rey de paz". 3 Nada se sabe de su padre ni de su madre ni de sus antepasados; ni tampoco del principio y fin de su vida.[4] Y as, a semejanza del Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. 
4 Considerad, pues, cun grande era este, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botn.[5] 5 Ciertamente los que de entre los hijos de Lev[6] reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos segn la Ley,[7] es decir, de sus hermanos, aunque estos tambin sean descendientes de Abraham. 6 Pero aquel cuya genealoga no es contada de entre ellos, tom de Abraham los diezmos y bendijo al que tena las promesas. 7 Y, sin discusin alguna, el menor es bendecido por el mayor. 8 Y aqu ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero all, uno de quien se da testimonio de que vive.[8] 9 Y por decirlo as, en Abraham pag el diezmo tambin Lev, que recibe los diezmos, 10 porque an estaba en las entraas de su padre[9] cuando Melquisedec le sali al encuentro. 
11 Si, pues, la perfeccin fuera por el sacerdocio levtico --bajo el cual recibi el pueblo la Ley--, qu necesidad habra an de que se levantara otro sacerdote, segn el orden de Melquisedec, y que no fuera llamado segn el orden de Aarn?,[10] 12 pues cambiado el sacerdocio, necesario es que haya tambin cambio de ley; 13 y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvi al altar. 14 Porque sabido es que nuestro Seor vino de la tribu de Jud, de la cual nada habl Moiss tocante al sacerdocio.[11] 
15 Y esto es aun ms evidente si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, 16 no constituido conforme a la ley meramente humana,[12] sino segn el poder de una vida indestructible, 17 pues se da testimonio de l: 
    "T eres sacerdote para siempre, 
    segn el orden de Melquisedec".[13] 
18 Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia 19 --pues la Ley nada perfeccion-- y se introduce una mejor[14] esperanza, por la cual nos acercamos a Dios. 
20 Y esto no fue hecho sin juramento;[15] 21 porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero este, con el juramento del que le dijo: 
    "Jur el Seor y no se arrepentir: 
    t eres sacerdote para siempre, 
    segn el orden de Melquisedec".[16] [17] 
22 Por tanto, Jess es hecho fiador de un mejor pacto.[18] 23 Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podan continuar; 24 pero este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable. 25 Por eso puede tambin salvar perpetuamente a los que por l se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.[19] 
26 Tal Sumo sacerdote nos convena: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores y hecho ms sublime que los cielos; 27 que no tiene necesidad cada da, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo,[20] porque esto lo hizo una vez para siempre, ofrecindose a s mismo.[21] 28 La Ley constituye sumos sacerdotes a hombres dbiles; pero la palabra del juramento, posterior a la Ley, constituye al Hijo, hecho perfecto para siempre. 
						 NOTAS:

1. 7.1-2 Melquisedec: el sacerdote-rey del cual se habla, con muy escasos detalles, en Gn 14.17-20. 
2. 7.1-2 Rey de justicia: significado del nombre Melquisedec. 
3. 7.1-2 Salem: algn pueblo de Canan; varios textos lo identifican con Jerusaln. Su nombre se asemeja a la palabra hebrea que significa paz (shalom). 
4. 7.3 Nada... su vida: lit. sin padre, ni madre, ni genealoga, ni comienzo de das, ni fin de vida; se indica as que de estas cosas no hay constancia escrita; y puesto que tampoco se habla expresamente de su muerte, el autor ve en Melquisedec una figura de Cristo, Hijo eterno de Dios. 
5. 7.4 Gn 14.20. 
6. 7.5 Lev: hijo de Jacob y bisnieto de Abraham; a su tribu pertenecan Aarn (v.! 1) y los sacerdotes israelitas. 
7. 7.5 Nm 18.21. 
8. 7.8 De que vive: por cuanto no se habla expresamente de su muerte (vase 7.3 n.). 
9. 7.10 Segn el pensamiento hebreo, un hombre llevaba en su cuerpo, en germen, a sus descendientes. 
10. 7.11 Aarn: hermano de Moiss y antepasado de los sacerdotes israelitas (vase 7.5 nota f). 
11. 7.12-14 Jess, que era del linaje real de David, perteneca a la tribu de Jud, no a la tribu sacerdotal de Lev; por tanto, puesto que l actu como sacerdote, tuvo que cambiarse la ley misma, lo cual manifiesta que esta era una institucin provisional. 
12. 7.16 La ley establece a qu familia deben pertenecer los sacerdotes (Ex 28.1), y otros requisitos corporales, para poder ejercer este oficio (Lv 21). 
13. 7.17 Vase Sal 110.4 y nota correspondiente. Vase tambin Heb 5.6 n. 
14. 7.19 Mejor: palabra clave en Heb; cf. 7.22; 8.6; 9.23; 10.34; 11.16,35,40; 12.24. 
15. 7.20-21 Heb 6.17. 
16. 7.21 En diversos ms. no aparece: segn el orden de Mequisedec. 
17. 7.21 Sal 110.4. 
18. 7.22 Se introduce el concepto del nuevo pacto superior al primero, tema que se desarrollar en el cap. 8. 
19. 7.25 Para interceder por ellos: Heb 9.24. Cf. Jn 17.20-26; Ro 8.34; 1 Jn 2.1. 
20. 7.27 Lv 9.7; 16.6. 
21. 7.27 Mc 10.45; 14.24; cf. Is 53.10. El autor volver a hablar, en Heb 9.14, del sacrificio que Jess ofreci. 

Hebreos 8


El mediador de un nuevo pacto 

1 [1] Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal Sumo sacerdote, el cual se sent a la diestra del trono de la Majestad en los cielos.[2] 2 l es ministro del santuario y de aquel verdadero tabernculo[3] que levant el Seor y no el hombre. 3 Todo Sumo sacerdote est constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es necesario que tambin este tenga algo que ofrecer.[4] 4 As que, si estuviera sobre la tierra, ni siquiera sera sacerdote, habiendo an sacerdotes que presentan las ofrendas segn la Ley. 5 Estos sirven a lo que es figura y sombra[5] de las cosas celestiales, como se le advirti a Moiss cuando iba a erigir el Tabernculo, dicindole: "Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte". 6 Pero ahora tanto mejor[6] ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto,[7] establecido sobre mejores promesas. 
7 Si aquel primer pacto[8] hubiera sido sin defecto, ciertamente no se habra procurado lugar para el segundo, 8 pues reprendindolos dice: 
    "Vienen das --dice el Seor-- 
    en que establecer con la casa de Israely la casa de Jud un nuevo pacto. 
    9 No como el pacto que hice con sus padres 
    el da que los tom de la manopara sacarlos de la tierra de Egipto. 
    Como ellos no permanecieronen mi pacto, 
    yo me desentend de ellos--dice el Seor--. 
    10 Por lo cual, este es el pacto que harcon la casa de Israel 
    despus de aquellos das--dice el Seor--: 
    Pondr mis leyes en la mente de ellos, 
    y sobre su corazn las escribir; 
    y ser a ellos por Dios 
    y ellos me sern a m por pueblo. 
    11 Ninguno ensear a su prjimo, 
    ni ninguno a su hermano, diciendo:"Conoce al Seor", 
    porque todos me conocern, 
    desde el menor hasta el mayor de ellos, 
    12 porque ser propicio a sus injusticias, 
    y nunca ms me acordar de sus pecadosni de sus maldades".[9] 
13 Al decir "Nuevo pacto", ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece est prximo a desaparecer. 
						 NOTAS:

1. 8.1 En Heb 8.1--10.18 se analiza cuidadosamente el oficio de Jess como verdadero Sumo sacerdote. Vase 2.17 n. 
2. 8.1-2 Cf. Sal 110.1. Se recogen ambos temas del salmo: rey (a la diestra de la Majestad) y sacerdote (v. 2; Sal 110.4), aplicndolos a Jess. Vanse Heb 1.13 n. y 2.17 n. 
3. 8.2 Tabernculo: lit. tienda, con referencia al Tabernculo de reunin como figura del santuario verdadero (vase 8.3-5 n.); cf. Ex 26. 
4. 8.3 Tenga algo que ofrecer: Vase Heb 7.27 nota s; cf. Heb 10.10. 
5. 8.3-5 Figura y sombra: Cf. Heb 9.11,23-24; 10.1. Cf. tambin Ex 25.40. Jesucristo y el verdadero tabernculo (8.2 n.) son las realidades invisibles prefiguradas por los sacerdotes y el santuario fsico del AT; el nuevo pacto (v. 7) es la realidad prefigurada por el antiguo. 
6. 8.6 Mejor: Vase Heb 7.19 n. 
7. 8.6 Es mediador de un mejor pacto: Heb 9.15; 12.24; vase 1 Ti 2.5 nota e. Se acenta la superioridad de Jesucristo. 
8. 8.7 El primer pacto que Dios concert con el pueblo de Israel en el monte Sina (v. 9; cf. Ex 19--20; 24.3-8). 
9. 8.8-12 Jer 31.31-34 (cf. Heb 10.16-17). 

Hebreos 9

1 Ahora bien, aun el primer pacto tena ordenanzas de culto y un santuario terrenal, 2 pues el Tabernculo[1] estaba dispuesto as: en la primera parte, llamada el Lugar santo, estaban el candelabro,[2] la mesa y los panes de la proposicin.[3] 3 Tras el segundo velo estaba la parte del Tabernculo llamada el Lugar santsimo.[4] 4 All haba un incensario de oro[5] y el Arca del pacto cubierta de oro por todas partes,[6] en la que haba una urna de oro que contena el man,[7] la vara de Aarn que reverdeci[8] y las tablas del pacto.[9] 5 Sobre la urna estaban los querubines[10] de gloria que cubran el propiciatorio.[11] De estas cosas no se puede ahora hablar en detalle. 
6 As dispuestas estas cosas, en la primera parte del Tabernculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto.[12] 7 Pero en la segunda parte, entra solo el Sumo sacerdote una vez al ao, llevando la sangre que ofrece por s mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo.[13] 8 El Espritu Santo da a entender con esto que an no se haba abierto el camino al Lugar santsimo, entre tanto que la primera parte del Tabernculo estuviera en pie. 9 Lo cual es smbolo para el tiempo presente, segn el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, 10 ya que consiste solo de comidas y bebidas, de diversas purificaciones y ordenanzas acerca de la carne,[14] impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. 
11 Pero estando ya presente Cristo, Sumo sacerdote de los bienes venideros,[15] por el ms amplio y ms perfecto tabernculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creacin, 12 y no por sangre de machos cabros ni de becerros, sino por su propia sangre, entr una vez para siempre en el Lugar santsimo, habiendo obtenido eterna redencin. 13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabros,[16] y las cenizas de la becerra[17] rociadas a los impuros, santifican para la purificacin de la carne, 14 cunto ms la sangre de Cristo, el cual mediante el Espritu eterno se ofreci a s mismo sin mancha[18] a Dios, limpiar[19] vuestras conciencias de obras muertas para que sirvis al Dios vivo? 
15 Por eso, Cristo es mediador de un nuevo pacto,[20] para que, interviniendo muerte para la remisin de los pecados cometidos bajo el primer pacto,[21] los llamados reciban la promesa de la herencia eterna, 16 pues donde hay testamento, es necesario que conste la muerte del testador, 17 porque el testamento con la muerte se confirma, pues no es vlido entre tanto que el testador vive. 18 De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre,[22] 19 porque habiendo anunciado Moiss todos los mandamientos de la Ley a todo el pueblo, tom la sangre de los becerros y de los machos cabros, con agua, lana escarlata e hisopo,[23] y roci el mismo libro y tambin a todo el pueblo 20 diciendo: "Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado".[24] 21 Adems de esto, roci tambin con la sangre el Tabernculo y todos los vasos del ministerio.[25] 22 Y segn la Ley, casi todo es purificado con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay remisin.[26] 

El sacrificio de Cristo quita el pecado

23 Fue, pues, necesario que las figuras[27] de las cosas celestiales fueran purificadas as; pero las cosas celestiales mismas, con mejores[28] sacrificios que estos, 24 porque no entr Cristo en el santuario hecho por los hombres, figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora por nosotros ante Dios.[29] 25 Y no entr para ofrecerse muchas veces, como entra el Sumo sacerdote en el Lugar santsimo cada ao con sangre ajena.[30] 26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumacin de los tiempos, se present una vez para siempre por el sacrificio de s mismo para quitar de en medio el pecado. 27 Y de la manera que est establecido para los hombres que mueran una sola vez, y despus de esto el juicio, 28 as tambin Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos;[31] y aparecer por segunda vez, sin relacin con el pecado, para salvar a los que lo esperan. 
						 NOTAS:

1. 9.2 Se trata del Tabernculo de reunin en el desierto (vase Heb 8.2 n., y cf. la descripcin en Ex 26.1-37). 
2. 9.2 Ex 25.31-40. 
3. 9.2 Ex 25.23-30. 
4. 9.3 Ex 26.31-33. 
5. 9.4 Ex 30.1-6; 40.26-27. 
6. 9.4 Ex 25.10-16. 
7. 9.4 Ex 16.33. 
8. 9.4 Nm 17.8-10. 
9. 9.4 Ex 25.16; Dt 10.3-5. 
10. 9.5 Querubines: figuras de seres alados que servan como guardianes. Ex 25.18. Cf. Gn 3.24; 1 R 6.23-29; Sal 18.10. 
11. 9.5 El propiciatorio: es decir, el lugar de la expiacin o del perdn. Ex 25.18-22; vase Ro 3.25 nota t. 
12. 9.6 Nm 18.2-6. 
13. 9.7 Referencia a la ceremonia del Da del perdn que se describe en Lv 16. 
14. 9.10 Cf. Lv 11; 15; Nm 19. 
15. 9.11 Bienes venideros: otros ms. dicen: bienes que ya son. 
16. 9.13 Lv 16.15-16. 
17. 9.13 Nm 19.9,17-19. 
18. 9.14 Sin mancha: Nm 28.3; 1 P 1.18-19. 
19. 9.14 Limpiar: 1 Jn 1.7; Ap 1.5; 7.14. 
20. 9.15 Mediador de un nuevo pacto: Vase Heb 8.6 nota g. 
21. 9.15 Pacto y testamento (v.! 6) traducen una sola palabra griega, la cual significa ambas cosas; en los v. 15-20 el autor se vale de este doble significado para indicar que la salvacin, en cuanto herencia, es ahora posible gracias a la muerte de Jesucristo. 
22. 9.18 Ni aun el primer pacto... sin sangre: esto es, con la muerte de animales sacrificados. 
23. 9.19-20 Lana escarlata e hisopo: materiales usados en las ceremonias de aspersin (Ex 12.22; Lv 14.4-6; Nm 19.6,18; vase Jn 19.29 nota p). 
24. 9.20 La sangre del pacto que Dios os ha mandado: Ex 24.6-8; Heb 10.29; 13.20; cf. Mt 26.28 y paralelos. 
25. 9.21 Ex 29.12; Lv 8.15,19. 
26. 9.22 Sin derramamiento de sangre: Vase 9.20 n., y cf. Lv 5.10,16,18; 17.11. 
27. 9.23 Figuras: Vase Heb 8.3-5 n. 
28. 9.23 Mejores: Vase Heb 7.19 n. 
29. 9.24 Heb 7.25. Cf. Jn 17.20-26; Ro 8.34; 1 Jn 2.1. 
30. 9.25 Cf. v. 7. 
31. 9.28 Is 53.12; 1 P 2.24. 

Hebreos 10

1 La Ley, teniendo la sombra[1] de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada ao, hacer perfectos a los que se acercan. 2 De otra manera cesaran de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendran ya ms conciencia de pecado. 3 Pero en estos sacrificios cada ao se hace memoria de los pecados, 4 porque la sangre de los toros y de los machos cabros no puede quitar los pecados. 
5 Por lo cual, entrando en el mundo dice: 
    "Sacrificio y ofrenda no quisiste, 
    mas me diste un cuerpo.[2] 
    6 Holocaustos y expiaciones por el pecadono te agradaron. 
    7 Entonces dije: "He aqu, vengo, Dios, 
    para hacer tu voluntad, 
    como en el rollo del libroest escrito de m"".[3] 
8 Diciendo primero: "Sacrificio y ofrenda, holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron" --cosas que se ofrecen segn la Ley--, 9 y diciendo luego: "He aqu, vengo, Dios, para hacer tu voluntad",[4] quita lo primero para establecer esto ltimo. 10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. 
11 Ciertamente, todo sacerdote est da tras da ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados.[5] 12 Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado[6] a la diestra de Dios. 13 All estar esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.[7] 14 Y as, con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. 
15 El Espritu Santo nos atestigua lo mismo, porque despus de haber dicho: 
    16 "Este es el pacto que har con ellos 
    despus de aquellos das, dice el Seor: 
    Pondr mis leyes en sus corazones, 
    y en sus mentes las escribir", 
17 aade: 
    "Y nunca ms me acordarde sus pecados y transgresiones",[8] 
18 pues donde hay remisin de estos, no hay ms ofrenda por el pecado. 

3. FE Y FORTALEZA EN EL SUFRIMIENTO (10.19--12.29)



Exhortacin a la fidelidad 

19 [9] As que, hermanos, tenemos libertad[10] para entrar en el Lugar santsimo por la sangre de Jesucristo,[11] 20 por el camino nuevo y vivo que l nos abri a travs del velo,[12] esto es, de su carne.[13] 21 Tambin tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios.[14] 22 Acerqumonos, pues, con corazn sincero, en plena certidumbre de fe,[15] purificados los corazones de mala conciencia y lavados los cuerpos con agua pura.[16] 23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesin de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometi. 24 Y considermonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras, 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortndonos; y tanto ms, cuanto veis que aquel da[17] se acerca. 

Advertencia al que peca deliberadamente

26 Si pecamos voluntariamente despus de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda ms sacrificio por los pecados, 27 sino una horrenda expectacin de juicio y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.[18] 28 El que viola la Ley de Moiss, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente.[19] 29 Cunto mayor castigo pensis que merecer el que pisotee al Hijo de Dios, y tenga por inmunda la sangre del pacto[20] en la cual fue santificado y ofenda al Espritu de gracia? 30 Pues conocemos al que dijo: "Ma es la venganza, yo dar el pago" --dice el Seor--. Y otra vez: "El Seor juzgar a su pueblo".[21] 31 Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! 
32 Pero traed a la memoria los das pasados, en los cuales, despus de haber sido iluminados, sostuvisteis un fuerte y doloroso combate; 33 por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectculo, y por otra, llegasteis a ser compaeros de los que estaban en una situacin semejante: 34 porque de los presos tambin os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos.[22] 35 No perdis, pues, vuestra confianza, que tiene una gran recompensa, 36 pues os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengis la promesa. 
    37 "Porque an un poco 
    y el que ha de venir vendr, y no tardar. 
    38 Mas el justo vivir por fe; 
    pero si retrocede,no agradar a mi alma".[23] \m 39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdicin, sino de los que tienen fe para preservacin del alma. 
						 NOTAS:

1. 10.1 Sombra: Vase Heb 8.3-5 n., y cf. Col 2.17. 
2. 10.5 Mas me diste un cuerpo: frase que concuerda con algunos ms. de la versin griega (LXX) del Sal 40.6, y que aqu sirve para fundamentar lo que se dice en Heb 10.10. 
3. 10.5-7 Sal 40.6-8 (gr.). 
4. 10.9 Cf. Mt 26.39,42 y paralelos; Jn 4.34; 5.30; 6.38-40. 
5. 10.11 Ex 29.38. 
6. 10.12 Por siempre... ha sentado: otra posible traduccin: un solo sacrificio... luego se sent para siempre. 
7. 10.12-13 Aqu se contempla a Cristo en su doble oficio de sacerdote y rey (vase Heb 1.3 nota f). Cf. Sal 110.1,4. 
8. 10.16-17 Jer 31.33-34 (cf. Heb 8.8-12). 
9. 10.19-39 Esta exhortacin extrae de la enseanza anterior una serie de aplicaciones prcticas. 
10. 10.19 Tenemos libertad: Heb 4.16; Ef 3.12. Otra posible traduccin: sin ningn temor, en contraste con el acceso al santuario terrenal, que estaba muy limitado (Heb 9.7-9). 
11. 10.19 Heb 9.12. 
12. 10.20 A travs del velo: Vase Heb 6.19 n. Se presenta el velo del santuario como smbolo del propio cuerpo de Cristo (de su carne), quien con su muerte hizo posible el acceso a la presencia de Dios (v. 5; Heb 9.14). 
13. 10.20 Jn 14.6; cf. Ro 5.2; Ef 2.18. 
14. 10.21 Cf. Heb 3.6. 
15. 10.22 Fe: tema introducido aqu y expuesto con ms detalle en el cap. 11. 
16. 10.22 Alusin a la purificacin de los sacerdotes (Ex 29.4) y al "agua de la expiacin" para los levitas (Nm 8.6-7). Cf. Ez 36.25-26; tambin Ef 5.26; 1 P 3.21. 
17. 10.25 Aquel da: el da del juicio. Cf. Ez 30.3; Hch 2.20; 1 Ts 5.2. 
18. 10.26-27 Vase Heb 6.4-6 n.; cf. Is 26.11. 
19. 10.28 Dt 17.2-6; 19.15. 
20. 10.29 La sangre del pacto: Vase Heb 9.20 n.; cf. 13.20. 
21. 10.30 Dos citas tomadas de Dt 32.35-36; cf. Ro 12.19. 
22. 10.34 En diversos ms. no aparece: en los cielos. 
23. 10.37-38 Hab 2.3-4 (gr.); cf. Ro 1.17; Gl 3.11. 

Hebreos 11


La fe

1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la conviccin de lo que no se ve.[1] 2 Por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. 
3 Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios,[2] de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se vea. 
4 Por la fe Abel ofreci a Dios ms excelente sacrificio que Can, por lo cual alcanz testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, an habla por ella.[3] 
5 Por la fe Enoc fue traspuesto[4] para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuera traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.[5] 6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que l existe y que recompensa a los que lo buscan. 
7 Por la fe No, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que an no se vean, con temor prepar el arca en que su casa se salvara;[6] y por esa fe conden al mundo y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. 
8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeci para salir al lugar que haba de recibir como herencia; y sali sin saber a dnde iba.[7] 9 Por la fe habit como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena,[8] habitando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa,[9] 10 porque esperaba la ciudad[10] que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 
11 Por la fe tambin la misma Sara, siendo estril, recibi fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad,[11] porque crey que era fiel quien lo haba prometido. 12 Por lo cual tambin, de uno, y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, como la arena innumerable que est a la orilla del mar.[12] 
13 En la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirndolo de lejos, creyndolo y saludndolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.[13] 14 Los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria, 15 pues si hubieran estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenan tiempo de volver. 16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial;[14] por lo cual Dios no se averguenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad.[15] 
17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreci a Isaac: el que haba recibido las promesas, ofreca su unignito,[16] 18 habindosele dicho: "En Isaac te ser llamada descendencia",[17] 19 porque pensaba que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, tambin lo volvi a recibir.[18] 
20 Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esa respecto a cosas venideras.[19] 
21 Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de Jos y ador apoyado sobre el extremo de su bastn.[20] 
22 Por la fe Jos, al morir, mencion la salida de los hijos de Israel y dio mandamiento acerca de sus huesos.[21] 
23 Por la fe Moiss, cuando naci, fue escondido por sus padres por tres meses, porque lo vieron nio hermoso y no temieron el decreto del rey.[22] 24 Por la fe Moiss, hecho ya grande, rehus llamarse hijo de la hija del faran,[23] 25 prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios, antes que gozar de los deleites temporales del pecado, 26 teniendo por mayores riquezas el oprobio de Cristo[24] que los tesoros de los egipcios, porque tena puesta la mirada en la recompensa. 27 Por la fe dej a Egipto,[25] no temiendo la ira del rey, porque se sostuvo como viendo al Invisible. 28 Por la fe celebr la Pascua y la aspersin de la sangre, para que el que destrua a los primognitos no los tocara a ellos.[26] 
29 Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados.[27] 
30 Por la fe cayeron los muros de Jeric despus de rodearlos siete das.[28] 31 Por la fe Rahab la ramera no pereci juntamente con los desobedientes, porque recibi a los espas en paz.[29] 
32 Y qu ms digo? El tiempo me faltara para hablar de Geden,[30] de Barac,[31] de Sansn,[32] de Jeft,[33] de David,[34] as como de Samuel[35] y de los profetas. 33 Todos ellos, por fe, conquistaron reinos, hicieron justicia,[36] alcanzaron promesas, taparon bocas de leones,[37] 34 apagaron fuegos impetuosos,[38] evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejrcitos extranjeros. 35 Hubo mujeres que recobraron con vida a sus muertos;[39] pero otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurreccin.[40] 36 Otros experimentaron oprobios, azotes[41] y, a ms de esto, prisiones y crceles.[42] 37 Fueron apedreados,[43] aserrados,[44] puestos a prueba, muertos a filo de espada.[45] Anduvieron de ac para all cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados. 38 Estos hombres, de los cuales el mundo no era digno, anduvieron errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.[46] 
39 Pero ninguno de ellos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, recibi lo prometido, 40 porque Dios tena reservado algo mejor[47] para nosotros, para que no fueran ellos perfeccionados aparte de nosotros. 
						 NOTAS:

1. 11.1 Cf. Ro 8.24-25; 2 Co 4.18. 
2. 11.3 Gn 1.1; Sal 33.6,9; Jn 1.3. 
3. 11.4 Gn 4.3-7. 
4. 11.5 Traspuesto: o trasladado. 
5. 11.5 Gn 5.21-24. 
6. 11.7 Gn 6.13-22; 7.1; 1 P 3.20. 
7. 11.8 Gn 12.1-5. 
8. 11.9 Cf. Heb 6.13-15. 
9. 11.9 Gn 23.4; 26.3; 35.12,27. 
10. 11.10 La ciudad: es decir, la ciudad celestial; cf. v. 16. 
11. 11.11 Gn 15.6; 17.19; 18.11-14; 21.2; Ro 4.17-22. 
12. 11.12 Gn 15.5; 22.17; 32.12. 
13. 11.13 Gn 23.4; 1 Cr 29.15; Sal 39.12. 
14. 11.16 Cf. Flp 3.20. 
15. 11.16 Ex 3.6,15. 
16. 11.17 Gn 22.1-14. 
17. 11.18 Gn 21.12. 
18. 11.19 Gn 22.5,13. 
19. 11.20 Gn 27.27-29,39-40. 
20. 11.21 Gn 47.31--48.20. Sobre el extremo de su bastn: segn Gn 47.31 (gr.). 
21. 11.22 Gn 50.24-25; Ex 13.19; Jos 24.32. Al ordenar que sus restos fueran llevados a Canan, Jos expres su fe en que su pueblo volvera a poseer la tierra que Dios le haba prometido. 
22. 11.23 Ex 1.22--2.2. 
23. 11.24 Ex 2.10-12. 
24. 11.26 El oprobio de Cristo: Puede entenderse en el sentido de que Moiss se hizo solidario con su pueblo en su sufrimiento (Ex 2.10-15), del mismo modo que el Cristo se hara solidario con su pueblo (Sal 69.9; Is 63.9; cf. Ro 15.3). 
25. 11.27 Puede tratarse del episodio de Ex 2.11-15 o bien de la salida de Egipto bajo la direccin de Moiss (Ex 13.17--14.30). 
26. 11.28 Ex 12.21-30. 
27. 11.29 Ex 14.21--15.21. 
28. 11.30 Jos 6.12-21. 
29. 11.31 Jos 2.1-21; 6.22-25. 
30. 11.32 Jue 6--8. 
31. 11.32 Jue 4--5. 
32. 11.32 Jue 13--16. 
33. 11.32 Jue 11--12. 
34. 11.32 1 S 16.1--1 R 2.11. 
35. 11.32 1 S 1.1--25.1. 
36. 11.33 Hicieron justicia: o practicaron la rectitud. 
37. 11.33 Jue 14.5-6; 1 S 17.34-37; Dn 6. 
38. 11.34 Dn 3. 
39. 11.35 1 R 17.17-24; 2 R 4.25-37. 
40. 11.35 El autor hace referencia a acontecimientos de la vida juda, como los sucedidos durante la persecusin que se desat cuando Palestina estuvo gobernada por los selucidas. Vase Tabla cronolgica I, poca helenstica.|r 
41. 11.36 Jer 20.2; 37.15. 
42. 11.36 1 R 22.26-27; 2 Cr 18.25-26; Jer 20.2; 37.15; 38.6. 
43. 11.37 Cf. 2 Cr 24.20-21. Segn una tradicin juda, los judos tambin apedrearon a Jeremas en Egipto porque les predicaba contra su idolatra. 
44. 11.37 Segn la tradicin, Isaas muri de esta manera durante el reinado de Manass (cf. 2 R 21.16). 
45. 11.37 Jer 26.23. 
46. 11.38 1 R 18.4; 19.9. 
47. 11.40 Mejor: palabra clave; vase Heb 7.19 n. 

Hebreos 12


Puestos los ojos en Jess 

1 [1] Por tanto, nosotros tambin, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos,[2] despojmonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,[3] 2 puestos los ojos en Jess, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de l sufri la cruz, menospreciando el oprobio,[4] y se sent a la diestra del trono de Dios.[5] 
3 Considerad a aquel que sufri tal contradiccin de pecadores contra s mismo, para que vuestro nimo no se canse hasta desmayar, 4 pues an no habis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; 5 y habis ya olvidado[6] la exhortacin que como a hijos se os dirige, diciendo: 
    "Hijo mo, no menospreciesla disciplina del Seor 
    ni desmayes cuando eres reprendidopor l, 
    6 porque el Seor al que ama, disciplina,[7] 
    y azota a todo el que recibe por hijo".[8] 
7 Si soportis la disciplina,[9] Dios os trata como a hijos; porque qu hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, no hijos. 9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerbamos. Por qu no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espritus, y viviremos? 10 Y aquellos, ciertamente por pocos das nos disciplinaban como a ellos les pareca, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero despus da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados.[10] 

Los que rechazan la gracia de Dios

12 Por eso, levantad las manos cadas y las rodillas paralizadas, 13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.[11] 
14 Seguid la paz con todos[12] y la santidad, sin la cual nadie ver al Seor.[13] 15 Mirad bien, para que ninguno deje de alcanzar la gracia de Dios, y para que no brote ninguna raz de amargura que os perturbe y contamine a muchos.[14] 16 Que no haya ningn fornicario o profano, como Esa, que por una sola comida vendi su primogenitura.[15] 17 Ya sabis que aun despus, deseando heredar la bendicin, fue desechado, y no tuvo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procur con lgrimas.[16] 
18 No os habis acercado al monte que se poda palpar y que arda en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, 19 al sonido de la trompeta y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no les siguiera hablando, 20 porque no podan soportar lo que se ordenaba: "Si aun una bestia toca el monte, ser apedreada o asaetada".[17] 21 Tan terrible era lo que se vea, que Moiss dijo: "Estoy espantado y temblando".[18] [19] 
22 Vosotros, en cambio, os habis acercado al monte Sin,[20] a la ciudad del Dios vivo, Jerusaln la celestial, a la compaa de muchos millares de ngeles, 23 a la congregacin de los primognitos[21] que estn inscritos en los cielos. Os habis acercado a Dios, Juez de todos, a los espritus de los justos hechos perfectos, 24 a Jess, Mediador del nuevo pacto,[22] y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.[23] 
25 Mirad que no desechis al que habla, pues si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra,[24] mucho menos nosotros, si desechamos al que amonesta desde los cielos. 26 Su voz conmovi entonces la tierra, pero ahora ha prometido diciendo: "Una vez ms conmover no solamente la tierra, sino tambin el cielo".[25] 27 Y esta frase: "Una vez ms", indica la remocin de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 28 As que, recibiendo nosotros un Reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradndole con temor y reverencia, 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.[26] 
						 NOTAS:

1. 12.1-11 Contina la exhortacin de Heb 10.19-39. 
2. 12.1 Teniendo... testigos: alusin a las personas mencionadas en el cap. 11, que representan a los que en todo tiempo han demostrado su fe. 
3. 12.1 Sobre la imagen del atleta en la carrera, cf. Hch 20.24; 1 Co 9.24-27; 2 Ti 4.7. 
4. 12.2 Sufri la cruz... oprobio: El morir crucificado era la muerte ms ignominiosa y cruel que se poda imaginar. Cf. Heb 2.10; 5.8-9, y vase Crucifixin, cruz en la Concordancia temtica. 
5. 12.2 Sal 110.1; Ef 1.20; Flp 2.6-11; Heb 1.3; 2.9; 8.1; 10.12. 
6. 12.5 Y habis ya olvidado: Tambin puede traducirse Han olvidado...?, como recordatorio a los lectores ms que como reproche. 
7. 12.6 Ap 3.19. 
8. 12.5-6 Pr 3.11-12 (gr.). 
9. 12.7 Si soportis la disciplina: es decir, si sufrs para vuestra correccin: 
10. 12.5-11 Dt 8.5; 2 S 7.14; 1 Co 11.31-32. 
11. 12.12-13 El autor combina alusiones a Is 35.3 y Pr 4.26, y vuelve a la imagen del atleta, de los v. 1-2. 
12. 12.14 Ro 12.18; cf. Sal 34.14, citado tambin en 1 P 3.11. 
13. 12.14 Lv 11.45; 1 P 1.15-16. 
14. 12.15 Dt 29.18 (gr.). 
15. 12.16 Gn 25.29-34. La tradicin rabnica acerca de Esa le atribua inmoralidades sexuales que no figuran en el relato del AT. 
16. 12.17 Gn 27.30-40. 
17. 12.20 Ex 19.12-13. 
18. 12.21 Cf. Dt 9.19. 
19. 12.18-21 El autor hace un contraste entre el monte Sina (Ex 19.16-22) y el monte Sin, que se menciona en 12.22, relacionndolos respectivamente con el antiguo y el nuevo pacto (v. 23-24). 
20. 12.22 Monte Sin: equivalente a Jerusaln, smbolo de la ciudad celestial; la Jerusaln terrestre se considera solamente como una sombra de aquella (vase Heb 8.3-5 n.). Cf. Heb 11.10,14-16; 13.14; tambin Gl 4.26; Ap 21.2. 
21. 12.22-23 De muchos millares... primognitos: otra posible traduccin: |icon sus muchos millares de ngeles, \v 23 y a la comunidad de los primeros hijos de Dios, reunida para alabarlo. Esta Jerusaln celestial est habitada por los ngeles y las personas que han alcanzado la salvacin eterna. 
22. 12.24 Mediador del nuevo pacto: Vase Heb 8.6 nota g. 
23. 12.24 La sangre de Abel clamaba por venganza (Gn 4.10); la de Jess, que habla mejor, ofrece perdn. 
24. 12.25 Ex 20.22. En el desierto, los israelitas rechazaron una y otra vez los mandatos de Dios. Cf. Heb 10.28-29. 
25. 12.26 Hag 2.6; cf. Ex 19.18; Is 13.13. Los v. 26-27 parecen referirse al tiempo del juicio final (cf. 2 P 3.10; Ap 6.12-17; 16.18-21; 20.11; 21.1), ya mencionado en Heb 1.10-12. 
26. 12.29 Dt 4.24; 9.3. 

Hebreos 13


4. LA VIDA CRISTIANA (13.1-19)

1 Permanezca el amor fraternal. 2 No os olvidis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ngeles.[1] 
3 Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos;[2] y de los maltratados, como si vosotros estuvierais en su mismo cuerpo. 
4 Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adlteros los juzgar Dios.[3] 
5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenis ahora,[4] pues l dijo: "No te desamparar ni te dejar".[5] 6 As que podemos decir confiadamente: 
    "El Seor es mi ayudador; no temer 
    lo que me pueda hacer el hombre".[6] 
7 Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cul haya sido el resultado de su conducta[7] e imitad su fe.[8] 
8 Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. 9 No os dejis llevar de doctrinas diversas y extraas.[9] Es mejor afirmar el corazn con la gracia, no con alimentos que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellos.[10] 
10 Tenemos un altar,[11] del cual no tienen derecho de comer los que sirven al Tabernculo, 11 porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el Sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento. 12 Por lo cual tambin Jess, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeci fuera de la puerta.[12] 13 Salgamos, pues, a l, fuera del campamento,[13] llevando su oprobio,[14] 14 porque no tenemos aqu ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.[15] 15 As que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de l, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.[16] 16 Y de hacer el bien y de la ayuda mutua no os olvidis, porque de tales sacrificios se agrada Dios. 
17 Obedeced a vuestros pastores[17] y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan con alegra, sin quejarse, porque esto no os es provechoso. 
18 Orad por nosotros, pues confiamos en que tenemos buena conciencia, ya que deseamos conducirnos bien en todo. 19 Y ms os ruego que lo hagis as, para que pueda volver a estar pronto con vosotros. 

EPLOGO (13.20-25)



Bendicin

20 Que el Dios de paz, que resucit de los muertos a nuestro Seor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas,[18] por la sangre del pacto eterno,[19] 21 os haga aptos en toda obra buena para que hagis su voluntad, haciendo l en vosotros lo que es agradable delante de l por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amn. 

Salutaciones finales

22 Os ruego, hermanos, que soportis la palabra de exhortacin, pues os he escrito brevemente. 23 Sabed que est en libertad nuestro hermano Timoteo,[20] con el cual, si viene pronto, ir a veros. 
24 Saludad a todos vuestros pastores y a todos los santos. Los de Italia os saludan. 
25 La gracia sea con todos vosotros. Amn.[21] 
						 NOTAS:

1. 13.2 Hospedaron ngeles: Gn 18.1-8; 19.1-3; vase Ro 12.13 n. 
2. 13.3 Mt 25.35-46. Cf. Heb 10.32-34; muchos cristianos haban sido encarcelados a causa de su fe. 
3. 13.4 Gl 5.19-21; Ef 5.5. 
4. 13.5 1 Ti 6.6-10; cf. tambin Flp 4.11. 
5. 13.5 Dt 31.6-8; Jos 1.5; Flp 4.11-13. 
6. 13.6 Sal 56.3-4,9-11; 118.6. 
7. 13.7 Se trata de los antiguos dirigentes de la comunidad, ya fallecidos; los actuales se mencionan en 13.17. 
8. 13.7 Fe: La palabra griega tambin significa fidelidad. 
9. 13.9 Cf. Ef 4.14. 
10. 13.9 Cf. Ro 14.13-18; Col 2.16,20-23. 
11. 13.10 Altar: referencia simblica a la muerte de Cristo, como sacrificio por los pecados de los seres humanos. Los sacerdotes del antiguo templo tenan derecho a comer de los animales ofrecidos en sacrificio (Lv 7.6; Nm 18.9). 
12. 13.11-12 Cf. Lv 16. En la ceremonia anual del perdn, no se coman los restos de los animales sacrificados por el pecado, sino se quemaban fuera de la puerta, o sea, fuera del recinto sagrado, donde no contaminaran ms al pueblo (cf. Nm 5.1-4), ya que el pecado del pueblo haba sido trasladado simblicamente a ellos (Lv 16.27; vase Heb 9.7 n.). El autor de Heb relaciona este simbolismo con la muerte de Jess fuera de la ciudad de Jerusaln (lit. fuera de la puerta, o de las murallas), como sacrificio por los pecados. Cf. Jn 19.7-20 y paralelos. 
13. 13.13 Fuera del campamento: Vase 13.11-12 n. 
14. 13.13 Se exhorta a los lectores cristianos a seguir a Jess, dejando atrs la vida y las prcticas religiosas de la antigua Ley, aunque esto los exponga a la persecucin y al mismo oprobio que l sufri (cf. Heb 11.26). 
15. 13.13-14 Heb 11.10; 12.22. 
16. 13.15 Lv 7.12; Sal 50.14,23; Os 14.2. 
17. 13.17 Vuestros pastores: Vase 13.7 nota g. 
18. 13.20 Cf. Is 40.11; Ez 34; Lc 15.4-7; Jn 10.1-16; 1 P 5.4. 
19. 13.20 La sangre del pacto eterno: Vase Heb 9.20 n. 
20. 13.23 Timoteo: Vase Hch 16.1 nota b. 
21. 13.25 En diversos ms. no aparece: Amn. 

Santiago 1


Salutacin

1 Santiago,[1] siervo de Dios y del Seor Jesucristo, a las doce tribus que estn en la dispersin:[2] Salud. 

La sabidura que viene de Dios

2 Hermanos mos, gozaos profundamente cuando os hallis en diversas pruebas,[3] 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe[4] produce paciencia.[5] 4 Pero tenga la paciencia su obra completa, para que seis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. 
5 Si alguno de vosotros tiene falta de sabidura, pdala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le ser dada.[6] 6 Pero pida con fe,[7] no dudando nada,[8] porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.[9] 7 No piense, pues, quien tal haga, que recibir cosa alguna del Seor, 8 ya que es persona de doble nimo[10] e inconstante en todos sus caminos. 
9 El hermano que es de humilde condicin, glorese en su exaltacin;[11] 10 pero el que es rico, en su humillacin, porque l pasar como la flor de la hierba.[12] 11 Cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae y perece su hermosa apariencia.[13] As tambin se marchitar[14] el rico en todas sus empresas.[15] 

Victoria en la prueba

12 Bienaventurado[16] el hombre que soporta la tentacin,[17] porque cuando haya resistido la prueba, recibir la corona[18] de vida que Dios ha prometido a los que lo aman. 13 Cuando alguno es tentado no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal ni l tienta a nadie;[19] 14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia pasin es atrado y seducido. 15 Entonces la pasin, despus que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. 
16 Amados hermanos mos, no erris. 17 Toda buena ddiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variacin.[20] 18 l, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad,[21] para que seamos primicias[22] de sus criaturas. 

Hacedores de la palabra

19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardo para hablar, tardo para airarse,[23] 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. 21 Por lo cual, desechando[24] toda inmundicia[25] y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. 
22 Sed hacedores de la palabra[26] y no tan solamente oidores, engandoos a vosotros mismos. 23 Si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, ese es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural; 24 l se considera a s mismo y se va, y pronto olvida cmo era. 25 Pero el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad,[27] y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este ser bienaventurado en lo que hace. 
26 Si alguno se cree religioso entre vosotros, pero no refrena su lengua,[28] sino que engaa su corazn, la religin del tal es vana. 27 La religin pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: visitar a los hurfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo.[29] 
						 NOTAS:

1. 1.1 Santiago: Vase Introduccin. 
2. 1.1 Las doce tribus que estn en la Dispersin (gr. diaspora): expresin que, en su sentido literal, designa a los judos que quedaron esparcidos entre las naciones despus del cautiverio babilnico. Aqu abarca a los creyentes en Cristo esparcidos en el mundo, incluidos los de procedencia juda. 
3. 1.2 Pruebas: Vase 1.12-14 n. 
4. 1.3 Fe: Aqu se entiende sobre todo como constancia o fidelidad en la conducta dictada por el evangelio. En otros lugares de la epstola se usa este trmino con matices diferentes. Cf. Stg 1.6, y vase 2.14 n. 
5. 1.2-3 Ro 5.3-5; 1 P 1.6-7. 
6. 1.5 Stg 3.13-17; cf. 1 R 3.7-12; Pr 1--9, y vase la Introduccin. 
7. 1.6 Orar con fe implica hacerlo con plena confianza en la fidelidad y bondad del Seor. Vanse Stg 1.3 n. y 2.14 n. 
8. 1.5-6 Mc 11.24; Jn 16.23-24. 
9. 1.6 Cf. Ef 4.14. 
10. 1.8 De doble nimo: es decir, quien hoy piensa una cosa y maana otra. Se refiere a quienes fluctan entre dos modos contradictorios de comportarse. Este es un tema sobresaliente en Stg. (Cf. 2.4,9,10,26; 4.8; cf. tambin 1 R 18.21; Os 10.2.) 
11. 1.9 Cf. Jer 9.23-24; Lc 6.20. 
12. 1.9-10 El autor ensea que las diferentes condiciones sociales no crean superioridad o inferioridad dentro de las comunidades cristianas, porque estos valores no son los que cuentan ante Dios. Santiago contina la tradicin del AT y la enseanza de Jess (cf. Pr 22--23; Am 8.4-7; Mt 5.3,5; Lc 6.20,24). 
13. 1.10-11 Is 40.6-7; citado tambin en 1 P 1.24-25. 
14. 1.11 Se marchitar: Se aplica al rico la imagen de la hierba y la flor. 
15. 1.11 En todas sus empresas: Puede traducirse tambin en el curso de su vida. 
16. 1.12 Se usa aqu la forma literaria de la "bienaventuranza"; vase Mt 5.3-12 n. 
17. 1.12-14 La misma palabra griega traducida en 1.12 como tentacin puede traducirse tambin como prueba (vase Mt 6.13 nota .). El autor juega aqu con ambos sentidos. 
18. 1.12 Corona: Vanse 1 Co 9.25 nota r; 2 Ti 4.8 n.; cf. tambin 1 P 5.4; Ap 2.10. 
19. 1.13 Aunque muchos textos de la Biblia insisten en que Dios es la causa de todo (cf. Ex 4.21; Ro 9.18), Santiago aclara que Dios no induce a nadie a hacer lo malo. 
20. 1.17 Cf. Nm 23.19; Mal 3.6. Alusin a los cambios de posicin y de luminosidad de los astros. 
21. 1.18 La palabra de verdad: Sal 119.43; Ef 1.13; Col 1.5; 1 P 1.23-25. 
22. 1.18 Primicias: Jer 2.3; Ap 14.4. 
23. 1.19 Pr 13.3; 15.1; Ec 7.9. 
24. 1.21 Desechando: Vase Ro 13.12 nota i. 
25. 1.21 Col 3.8-10; 1 P 2.1. 
26. 1.22 Tema sobresaliente que se desarrolla en Stg 2.14-26; cf. Esd 7.10; Mt 7.21,24-27; Lc 11.28. 
27. 1.25 Esta ley es el evangelio en cuanto que lleva a la perfeccin la ley del AT. La perspectiva de Pablo en Ro 8.2 es diferente. 
28. 1.26 Tema muy frecuente en la literatura sapiencial. Cf. Sal 34.13; Pr 18.21. 
29. 1.27 Los dos temas del v., a saber, la ayuda a los hurfanos y a las viudas y el no mancharse con la maldad del mundo, dirigen al lector a los caps. 2 y 4 respectivamente. Cf. Is 1.16-17. 

Santiago 2


Amonestacin contra la parcialidad

1 Hermanos mos, que vuestra fe en nuestro glorioso Seor Jesucristo[1] sea sin acepcin de personas.[2] 2 Si en vuestra congregacin entra un hombre con anillo de oro y ropa esplndida,[3] y tambin entra un pobre con vestido andrajoso, 3 y miris con agrado al que trae la ropa esplndida y le decs: "Sintate t aqu, en buen lugar", y decs al pobre: "Qudate t all de pie", o "Sintate aqu en el suelo",[4] 4 no hacis distinciones entre vosotros mismos y vens a ser jueces con malos pensamientos? 
5 Hermanos mos amados, od: No ha elegido Dios a los pobres de este mundo,[5] para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que lo aman? 6 Pero vosotros habis afrentado al pobre. No os oprimen los ricos y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales?[6] 7 No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?[7] 
8 Si en verdad cumpls la Ley suprema, conforme a la Escritura: "Amars a tu prjimo como a ti mismo",[8] bien hacis; 9 pero si hacis acepcin de personas, cometis pecado y quedis convictos por la Ley como transgresores,[9] 10 porque cualquiera que guarde toda la Ley, pero ofenda en un punto, se hace culpable de todos,[10] 11 pues el que dijo: "No cometers adulterio", tambin ha dicho: "No matars".[11] Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la Ley. 12 As hablad y as haced, como los que habis de ser juzgados por la ley de la libertad,[12] 13 porque juicio sin misericordia se har con aquel que no haga misericordia;[13] y la misericordia triunfa sobre el juicio.[14] 

La fe sin obras est muerta

14 Hermanos mos, de qu aprovechar si alguno dice que tiene fe y no tiene obras? Podr la fe salvarlo?[15] 15 Y si un hermano o una hermana estn desnudos y tienen necesidad del mantenimiento de cada da, 16 y alguno de vosotros les dice: "Id en paz, calentaos y saciaos", pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, de qu aprovecha? 17 As tambin la fe, si no tiene obras, est completamente muerta.[16] 
18 Pero alguno dir: "T tienes fe y yo tengo obras. Mustrame tu fe sin tus obras y yo te mostrar mi fe por mis obras". 19 T crees que Dios es uno; bien haces. Tambin los demonios creen, y tiemblan. 20 Pero quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras est muerta?[17] 21 No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreci a su hijo Isaac sobre el altar?[18] 22 No ves que la fe actu juntamente con sus obras y que la fe se perfeccion por las obras? 23 Y se cumpli la Escritura que dice: "Abraham crey a Dios y le fue contado por justicia",[19] y fue llamado amigo de Dios.[20] 
24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe. 25 Asimismo, Rahab, la ramera, no fue acaso justificada por obras, cuando recibi a los mensajeros y los envi por otro camino?[21] 26 As como el cuerpo sin espritu est muerto, tambin la fe sin obras est muerta.[22] 
						 NOTAS:

1. 2.1 Nuestro glorioso Seor Jesucristo: Vase 1 Co 2.8 n. 
2. 2.1 Lv 19.15; Pr 28.21. 
3. 2.2-3 Los ricos mencionados en 2.2-3,6; 5.1 son, probablemente, paganos (cf. 2.7). 
4. 2.2-3 En trminos muy enrgicos, estos v. condenan la discriminacin en favor de los ricos y en contra de los pobres, ya que esta actitud es contraria a la ley del evangelio. Vase Stg 1.9-10 n. 
5. 2.5 No ha elegido Dios a los pobres de este mundo?: Cf. Lc 6.20, y tambin Is 66.2. 
6. 2.6 Respecto a los que oprimen a los pobres, vanse las referencias en 5.1-6 n. 
7. 2.7 Blasfeman: o deshonran. El nombre es el de Jesucristo, que fue invocado sobre los cristianos en el momento del bautismo (cf. Hch 2.38; 10.48). Los ricos que hablan mal del buen nombre son paganos. 
8. 2.8 Lv 19.18. Cf. el uso de la misma cita hecho por Jess (Mt 22.39-40) y por Pablo (Ro 13.9-10). 
9. 2.9 Cf. Dt 1.17. 
10. 2.10 Cf. Mt 5.19. 
11. 2.11 Ex 20.13-14; Dt 5.17-18; cf. Mt 5.21-22. 
12. 2.12 La ley de la libertad: Vase Stg 1.25 n. 
13. 2.13 Cf. Mt 6.14-15; 18.23-35. 
14. 2.13 La misericordia triunfa sobre el juicio. Cf. Mt 5.7; 7.2. 
15. 2.14 Aqu se refiere a una fe que consiste en la mera aceptacin intelectual, terica, de las verdades religiosas, sin llegar a ser obediencia prctica a Dios. A esta fe solo terica Santiago contrapone no unos hechos sin fe, sino una fe viva, que se muestra con los hechos. Cf. Mt 7.21; Gl 5.6; 1.22, y vase Stg 1.3 n. 
16. 2.15-17 Cf. 1 Jn 3.17. 
17. 2.20 Muerta?: otros ms. dicen: vana. 
18. 2.21 Gn 22.1-14; Heb 11.17. 
19. 2.23 Gn 15.6. El autor refleja la enseanza tradicional juda en torno a la fidelidad o fe (la palabra griega es la misma) de Abraham (Gn 22). Cf. Heb 11.8-11,17-19. 
20. 2.23 Amigo de Dios: Cf. 2 Cr 20.7; Is 41.8. 
21. 2.25 Jos 2.1-21; 6.17; cf. Heb 11.31, que tambin reconoce la accin de Rahab como prueba de su fe. 
22. 2.26 Cf. Stg 2.17,20. 

Santiago 3


La lengua

1 Hermanos mos, no os hagis maestros[1] muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenacin. 2 Todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende de palabra, es una persona perfecta, capaz tambin de refrenar todo el cuerpo. 3 He aqu nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan y dirigimos as todo su cuerpo. 4 Mirad tambin las naves: aunque tan grandes y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeo timn por donde el que las gobierna quiere. 5 As tambin la lengua[2] es un miembro pequeo, pero se jacta de grandes cosas. He aqu, cun grande bosque enciende un pequeo fuego! 6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua est puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo e inflama la rueda de la creacin,[3] y ella misma es inflamada por el infierno.[4] 7 Toda naturaleza de bestias, de aves, de serpientes y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana;[5] 8 pero ningn hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.[6] 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre y con ella maldecimos a los hombres, que estn hechos a la semejanza de Dios.[7] 10 De una misma boca proceden bendicin y maldicin. Hermanos mos, esto no debe ser as. 11 Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? 12 Hermanos mos, puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Del mismo modo, ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.[8] [9] 

La sabidura de lo alto 

13 [10] Quin es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. 14 Pero si tenis celos amargos y rivalidad en vuestro corazn, no os jactis ni mintis contra la verdad. 15 No es esta la sabidura que desciende de lo alto, sino que es terrenal, animal, diablica, 16 pues donde hay celos y rivalidad, all hay perturbacin y toda obra perversa. 17 Pero la sabidura que es de lo alto es primeramente pura, despus pacfica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresa. 18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. 
						 NOTAS:

1. 3.1 Cf. 1 Co 12.28-29. 
2. 3.5 La lengua: Vase 1.26 n. 
3. 3.6 Pr 16.27. 
4. 3.6 Infierno: gr. gehena; vase Mc 9.43 nota u. 
5. 3.7 Gn 1.26; 9.2. 
6. 3.8 Cf. Sal 140.3, citado tambin en Ro 3.13. 
7. 3.9 Gn 1.26-27. 
8. 3.12 Del mismo modo, ninguna fuente puede dar agua salada y dulce: otros ms. dicen: As tambin, ninguna fuente de agua salada puede dar agua dulce. 
9. 3.12 Cf. Mt 7.16-18; Lc 6.43-45. 
10. 3.13-18 Cf. Stg 1.5. La sabidura es percibida aqu, siguiendo la tradicin bblica, como el saber ordenar toda la vida de acuerdo con la voluntad de Dios. Cf. Job 28; Pr 1--9. 

Santiago 4


La amistad con el mundo

1 De dnde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 2 Codiciis y no tenis; matis y ardis de envidia y nada podis alcanzar; combats y luchis, pero no tenis lo que deseis, porque no peds. 3 Peds, pero no recibs, porque peds mal, para gastar en vuestros deleites. 4 Adlteros!,[1] no sabis que la amistad del mundo[2] es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios. 5 O pensis que la Escritura dice en vano: "El Espritu que l ha hecho habitar en nosotros nos anhela celosamente"?[3] 6 Pero l da mayor gracia. Por esto dice: "Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes".[4] 7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huir de vosotros.[5] 8 Acercaos a Dios, y l se acercar a vosotros.[6] Pecadores, limpiad las manos;[7] y vosotros los de doble nimo,[8] purificad vuestros corazones. 9 Afligos, lamentad y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro y vuestro gozo en tristeza. 10 Humillaos delante del Seor y l os exaltar.[9] 

Quin eres para que juzgues?

11 Hermanos, no murmuris los unos de los otros.[10] El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la Ley y juzga a la Ley; pero si t juzgas a la Ley, no eres hacedor de la Ley, sino juez. 12 Uno solo es el dador de la Ley, que puede salvar y condenar; pero t, quin eres para que juzgues a otro?[11] 

No os gloriis del da de maana

13 Vamos ahora!, los que decs: "Hoy y maana iremos a tal ciudad, estaremos all un ao, negociaremos y ganaremos", 14 cuando no sabis lo que ser maana. Pues qu es vuestra vida?[12] Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece.[13] 15 En lugar de lo cual deberais decir: "Si el Seor quiere, viviremos y haremos esto o aquello". 16 Pero ahora os jactis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala. 17 El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, comete pecado.[14] 
						 NOTAS:

1. 4.4 Adlteros: En los libros profticos del AT, la infidelidad matrimonial simboliza la infidelidad a Dios por parte de la nacin de Israel, vista como esposa del Seor (Is 1.21; Jer 3.6-10,20; Ez 16; Os 2.2; 9.1). 
2. 4.4 Amistad del mundo: Vase Jn 1.10 n.; cf. Ro 8.7; 1 Jn 2.15-16. 
3. 4.5 Referencia a un texto desconocido. El sentido ms probable es que Dios tiene amor celoso por el ser humano (cf. Ex 20.5; Dt 4.24; Zac 8.2). Otra traduccin menos probable es: "El espritu [humano] que Dios puso dentro de nosotros tiene deseos envidiosos". 
4. 4.6 Pr 3.34 (gr.); citado tambin en 1 P 5.5 (cf. Stg 4.10; Mt 23.12). 
5. 4.7 1 P 5.8-9. 
6. 4.8 Zac 1.2-3; Mal 3.7. 
7. 4.8 Sal 24.4; Is 1.15-16. 
8. 4.8 Vosotros los de doble nimo. Vase Stg 1.8 n. 
9. 4.10 Vanse referencias en 4.6 n. 
10. 4.11 Probable alusin a Lv 19.16. 
11. 4.11-12 Cf. Mt 7.1-2; Lc 6.37-38; Ro 14.4. 
12. 4.13-14 Cuando no sabis... qu es vuestra vida?: otra posible traduccin: y ni siquiera sabis qu pasar maana ni qu ser de vuestra vida!; Cf. Pr 27.1. 
13. 4.14 Cf. Job 7.7; Sal 39.5; 102.3; 144.4. 
14. 4.17 Cf. Lc 12.47. 

Santiago 5


Contra los ricos opresores 

1 [1] Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrn. 2 Vuestras riquezas estn podridas y vuestras ropas, comidas de polilla. 3 Vuestro oro y plata estn enmohecidos y su moho testificar contra vosotros y devorar del todo vuestros cuerpos como fuego.[2] Habis acumulado tesoros para los das finales. 4 El jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engao no les ha sido pagado por vosotros, clama, y los clamores de los que haban segado han llegado a los odos del Seor de los ejrcitos.[3] 5 Habis vivido en deleites sobre la tierra y sido libertinos. Habis engordado vuestros corazones como en da de matanza.[4] 6 Habis condenado y dado muerte al justo, sin que l os haga resistencia.[5] 

Sed pacientes y orad

7 Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Seor. Mirad cmo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tarda.[6] 8 Tened tambin vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones, porque la venida del Seor se acerca.[7] 
9 Hermanos, no os quejis unos contra otros, para que no seis condenados; el Juez ya est delante de la puerta.[8] 10 Hermanos mos, tomad como ejemplo de afliccin y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Seor. 11 Nosotros tenemos por bienaventurados a los que sufren: Habis odo de la paciencia de Job, y habis visto el fin que le dio el Seor,[9] porque el Seor es muy misericordioso y compasivo.[10] 
12 Sobre todo, hermanos mos, no juris, ni por el cielo ni por la tierra ni por ningn otro juramento; sino que vuestro "s" sea s, y vuestro "no" sea no, para que no caigis en condenacin.[11] 
13 Est alguno entre vosotros afligido? Haga oracin. Est alguno alegre? Cante alabanzas. 14 Est alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos[12] de la iglesia para que oren por l, ungindolo con aceite[13] en el nombre del Seor. 15 Y la oracin de fe salvar al enfermo, y el Seor lo levantar; y si ha cometido pecados, le sern perdonados.[14] 16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seis sanados.[15] La oracin eficaz del justo puede mucho. 17 Elas era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y or fervientemente para que no lloviera, y no llovi sobre la tierra durante tres aos y seis meses.[16] 18 Y otra vez or, y el cielo dio lluvia[17] y la tierra produjo su fruto. 
19 Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad y alguno lo hace volver, 20 sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvar de muerte un alma y cubrir multitud de pecados.[18] 
						 NOTAS:

1. 5.1-6 Cf. Is 3.14-15; 10.1-4; Jer 5.26-29; Am 2.6-7; Lc 6.24. 
2. 5.3 Se refiere al da del juicio final, cuando de nada habrn de servir las posesiones materiales. 
3. 5.4 Alusin a Lv 19.13. Cf. Dt 24.14-15; Jer 22.13. 
4. 5.5 Cf. Jer 12.3; 25.34. 
5. 5.6 Pr 1.11-13. 
6. 5.7 La lluvia temprana y la tarda: las temporadas de lluvia; o sea, las de otoo y primavera respectivamente (Dt 11.14; Jer 5.24). 
7. 5.8 Alusin a la venida gloriosa del Seor: Mt 24.30; 1 Ts 4.13-17. 
8. 5.9 El Juez puede ser Cristo (v. 8; cf. Mt 25.31; Hch 10.42) o Dios mismo (4.12; cf. Ro 2.16; Heb 12.23). 
9. 5.11 Job 1.21-22; 2.10; 42.10-17. 
10. 5.11 Ex 34.6; Sal 103.8; 111.4. 
11. 5.12 Cf. Mt 5.34-37. 
12. 5.14 Ancianos: es decir, los que presiden en la comunidad; vase Hch 11.30 n. 
13. 5.14 El aceite de oliva se usaba como medicina (cf. Lc 10.34); aqu se trata de un acto que se realiza en el nombre del Seor, acompaada de la oracin, para obtener del Seor la curacin del enfermo (cf. Mc 6.13) y el perdn de los pecados (cf. Mt 9.1-8). 
14. 5.15 Cf. Mc 16.18. 
15. 5.16 Cf. Pr 28.13. 
16. 5.17 1 R 17.1; 18.1; Lc 4.25. 
17. 5.18 1 R 18.42-45. 
18. 5.20 Multitud de pecados: Probablemente debe entenderse en sentido general, sin especificar de quin son. Cf. Pr 10.12; 1 P 4.8. 

1 Pedro 1


PRLOGO (1.1-12)



Salutacin

1 Pedro,[1] apstol[2] de Jesucristo, a los expatriados[3] de la dispersin en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia,[4] 2 elegidos segn el previo conocimiento de Dios Padre en santificacin del Espritu,[5] para obedecer y ser rociados[6] con la sangre de Jesucristo:[7] Gracia y paz os sean multiplicadas. 

Una esperanza viva

3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo, que segn su gran misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva,[8] por la resurreccin de Jesucristo de los muertos,[9] 4 para una herencia[10] incorruptible, incontaminada e inmarchitable, reservada en los cielos para vosotros, 5 que sois guardados por el poder de Dios, mediante la fe, para alcanzar la salvacin que est preparada para ser manifestada en el tiempo final. 
6 Por lo cual vosotros os alegris, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengis que ser afligidos en diversas pruebas, 7 para que, sometida a prueba vuestra fe, mucho ms preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego),[11] sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. 8 Vosotros, que lo amis sin haberlo visto,[12] creyendo en l aunque ahora no lo veis, os alegris con gozo inefable y glorioso, 9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvacin de vuestras almas.[13] 
10 Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvacin,[14] 11 escudriando qu persona y qu tiempo indicaba el Espritu de Cristo[15] que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendran tras ellos.[16] 12 A estos se les revel que no para s mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espritu Santo enviado del cielo;[17] cosas en las cuales anhelan mirar los ngeles. 

1. NUEVA VIDA EN CRISTO (1.13--2.10)



Llamamiento a una vida santa

13 Por tanto, ceid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios y esperad por completo en la gracia que se os traer cuando Jesucristo sea manifestado. 14 Como hijos obedientes, no os conformis a los deseos que antes tenais estando en vuestra ignorancia,[18] 15 sino, as como aquel que os llam es santo, sed tambin vosotros santos en toda vuestra manera de vivir, 16 porque escrito est: "Sed santos, porque yo soy santo".[19] 
17 Si invocis por Padre[20] a aquel que sin acepcin de personas[21] juzga segn la obra de cada uno, conducos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinacin, 18 pues ya sabis que fuisteis rescatados[22] de vuestra vana[23] manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo,[24] como de un cordero[25] sin mancha y sin contaminacin. 20 l estaba destinado desde antes de la fundacin del mundo, pero ha sido manifestado en los ltimos tiempos por amor de vosotros. 21 Por medio de l creis en Dios, quien lo resucit de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. 
22 Al obedecer a la verdad, mediante el Espritu,[26] habis purificado vuestras almas[27] para el amor fraternal no fingido. Amaos unos a otros entraablemente, de corazn puro,[28] 23 pues habis renacido, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre, 24 porque: 
    "Toda carne es como hierba 
    y toda la gloria del hombrecomo flor de la hierba; 
    la hierba se seca y la flor se cae, 
    25 mas la palabra del Seorpermanece para siempre".[29] \m Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. 
						 NOTAS:

1. 1.1 Pedro: Hch 1.15 n. 
2. 1.1 Apstol: Vase Mt 10.1-2 n. 
3. 1.1 Expatriados: Cf. Flp 3.20; Heb 11.13; 13.14. 
4. 1.1 Provincias romanas de Asia Menor (parte de la actual Turqua). 
5. 1.2 Cf. Ro 8.29-30. 
6. 1.2 Rociados: cf. Ex 24.6-8; Heb 9.12-14; 12.24, y vase Ro 3.25 nota t. Ntese la triple mencin: de Dios Padre, del Espritu y de Jesucristo (vase 2 Co 13.13 nota j). 
7. 1.2 Con la sangre de Jesucristo: referencia a la muerte redentora de Cristo en la cruz. Cf. 1.19; Heb 9.14. 
8. 1.3-4 Esperanza viva: La esperanza es viva porque se funda en la resurreccin de Jesucristo, principio de una vida nueva para los creyentes. Cf. Jn 11.25-26. 
9. 1.3 Cf. 1.23; Jn 3.3-7; Ro 6.4-13. 
10. 1.4 Herencia: trmino que en el AT se refiere especialmente a Canan, la tierra prometida al pueblo de Dios; en el NT se aplica a la salvacin que Dios otorga a los que confan en l, y que constituye el fundamento de la esperanza cristiana, tema sobresaliente de esta carta (1.13,21; 3.5,15). Vase Mt 5.5 n.; cf. Ro 8.17; Gl 3.29. 
11. 1.6-7 Cf. Ro 5.3-5; Stg 1.2-3; 1 P 4.12. El oro se prueba o se refina mediante el fuego, que quita la escoria o impureza y deja el metal puro. Se refiere especialmente a la persecucin que los cristianos estaban sufriendo o iban a sufrir a manos de la autoridad romana. 
12. 1.8 Jn 20.29. 
13. 1.9 La salvacin de vuestras almas: La palabra alma en el lenguaje bblico puede significar tambin persona o vida. Cf. 1.22. 
14. 1.10 Cf. Mt 13.17. 
15. 1.11 Ro 8.9; Gl 4.6. 
16. 1.11 Cf. Is 53; Lc 24.26-27. 
17. 1.12 Cf. Hch 2. 
18. 1.14 Antes tenais estando en vuestra ignorancia: Se refiere a los paganos que antes no conocan al verdadero Dios ni la Ley revelada al pueblo de Israel. Cf. Ef 2.3; 4.17-18. 
19. 1.16 Lv 11.45; 19.2; cf. Mt 5.48. 
20. 1.17 Padre: Vase Lc 11.2 nota c (cf. Sal 89.26; Is 64.8). 
21. 1.17 Dt 10.17; Ro 2.11; Ef 6.9; Col 3.25; la misma idea aparece en el discurso de Pedro en Hch 10.34. 
22. 1.18 Fuisteis rescatados: La liberacin del que es esclavo del pecado no se obtiene pagando un precio material, sino mediante el sacrificio de Cristo. Vase Mt 20.28 nota p; cf. Ro 3.24-25; 1 Ti 2.6. 
23. 1.18 Vana: Esta palabra puede aludir a los dolos, que el AT llama "vanos" o intiles (Is 41.29; Jer 8.19). 
24. 1.19 Con la sangre preciosa de Cristo: Vase 1.2 nota g. 
25. 1.19 Cordero: Vase Jn 1.29 n. Se alude al cordero sin mancha ni contaminacin que se ofreca en la Pascua (Ex 12.5; 1 Co 5.7) o en otras ocasiones (Ex 29.38-42). Cf. Ap 5.12; 13.8. 
26. 1.22 En diversos ms. no aparece: mediante el Espritu. 
27. 1.22 Habis purificado vuestras almas: Vase 1.9 n. 
28. 1.22 Jn 13.34; Ro 12.9-10. 
29. 1.24-25 Is 40.6-8; tambin se cita este texto en Stg 1.10-11. 

1 Pedro 2

1 Desechad, pues, toda malicia, todo engao, hipocresa, envidias y toda maledicencia, 2 y desead, como nios recin nacidos, la leche espiritual[1] no adulterada, para que por ella crezcis para salvacin, 3 ya que habis gustado la bondad del Seor.[2] 

La piedra viva

4 Acercndoos a l, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, pero para Dios escogida y preciosa,[3] 5 vosotros tambin, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.[4] 6 Por lo cual tambin dice la Escritura: 
    "He aqu, pongo en Sin[5] la principal piedra del ngulo, 
    escogida, preciosa; 
    el que crea en l,[6] no ser avergonzado".[7] 
7 Para vosotros, pues, los que creis, l es precioso. En cambio para los que no creen: 
    "La piedra que los edificadoresdesecharon 
    ha venido a ser la cabeza del ngulo"[8] 
8 y: 
    "Piedra de tropiezoy roca que hace caer".[9] 
Ellos, por su desobediencia, tropiezan en la palabra. Ese es su destino![10] 

El pueblo de Dios

9 Pero vosotros sois linaje escogido,[11] real sacerdocio, nacin santa,[12] pueblo adquirido por Dios,[13] para que anunciis las virtudes[14] de aquel que os llam de las tinieblas a su luz admirable.[15] 10 Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, ahora sois pueblo de Dios; en otro tiempo no habais alcanzado misericordia, ahora habis alcanzado misericordia.[16] 

2. DEBERES DE LOS CREYENTES (2.11--4.6)



Vivid como siervos de Dios

11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos,[17] que os abstengis de los deseos carnales que batallan contra el alma. 12 Mantened buena vuestra manera de vivir entre los gentiles, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios[18] en el da de la visitacin,[19] al considerar vuestras buenas obras. 
13 Por causa del Seor someteos a toda institucin humana, ya sea al rey, como a superior, 14 ya a los gobernadores,[20] como por l enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien.[21] 15 Esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagis callar la ignorancia de los hombres insensatos.[22] 16 Actuad como personas libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. 17 Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. 
18 Criados,[23] estad sujetos con todo respeto a vuestros amos, no solamente a los buenos y afables, sino tambin a los difciles de soportar. 19 Lo que merece aprobacin es que alguien, a causa de la conciencia delante de Dios,[24] sufra molestias padeciendo injustamente, 20 pues qu mrito tiene el soportar que os abofeteen si habis pecado? Pero si por hacer lo que es bueno sufrs, y lo soportis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.[25] 21 Para esto fuisteis llamados, porque tambin Cristo padeci por nosotros,[26] dejndonos ejemplo para que sigis sus pisadas.[27] 22 l no cometi pecado ni se hall engao en su boca.[28] 23 Cuando lo maldecan, no responda con maldicin; cuando padeca, no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente.[29] 24 l mismo llev nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,[30] para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia.[31] Por su herida habis sido sanados![32] 25 Vosotros erais como ovejas descarriadas,[33] pero ahora habis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.[34] 
						 NOTAS:

1. 2.2 Leche espiritual: Parece referirse a Cristo, como fuente de crecimiento espiritual (cf. v. 3). Otra posible traduccin: leche de la palabra, con referencia al mensaje de salvacin (cf. 1.23). 
2. 2.3 Cf. Sal 34.8. 
3. 2.4 Piedra viva... escogida y preciosa: Vase 2.7 n. 
4. 2.4-5 Cf. Ef 2.21-22. 
5. 2.6 Sin: el templo de Jerusaln o la ciudad misma. 
6. 2.6 En l: es decir, en Cristo; tambin puede traducirse en ella (es decir, en la piedra). Cf. 1 Co 3.10-12. 
7. 2.6 Is 28.16 (gr.). 
8. 2.7 Sal 118.22; pasaje que Jess se aplic a s mismo. Vase Mc 12.10-11 n. 
9. 2.8 Is 8.14. Esta cita y la del v. 6 se combinan tambin en Ro 9.33. 
10. 2.8 Ese es su destino: La cada es el castigo que merecen los que no creen. 
11. 2.9 Linaje escogido: lit. raza escogida. Cf. Is 43.20. 
12. 2.9 Ex 19.5-6; Ap 1.6; 5.10. 
13. 2.9 Dt 4.20; 7.6; 14.2; cf. Tit 2.14. 
14. 2.9 Is 43.21; Hch 2.11. 
15. 2.9 Ef 5.8. 
16. 2.10 Os 1.6,9; 2.23; cf. Ro 9.25-26. Se trata de los que, sin ser judos, formaban ahora parte del pueblo de Dios al incorporarse a la iglesia. 
17. 2.11 Lv 25.23; Sal 39.12; 119.19; 1 P 1.1. 
18. 2.12 Mt 5.16. 
19. 2.12 El da de la visitacin: Probablemente se refiere al da del juicio. Esta expresin tambin se usa para la venida de Dios a salvar a su pueblo (Lc 1.68; 19.44). 
20. 2.13-14 El gobierno del imperio romano era ejercido por el emperador, que tena la autoridad suprema, y por los gobernantes de las distintas provincias. Vase Ro 13.1 n. Sobre otro aspecto del tema de la obediencia a las autoridades civiles, cf. Hch 4.18-19. 
21. 2.13-14 Cf. Ro 13.1-5; Tit 3.1. 
22. 2.16 Gl 5.13. 
23. 2.18 Criados: La palabra griega significa propiamente esclavos, especialmente los encargados de trabajos domsticos. Vase Col 3.22 n. 
24. 2.19 La conciencia delante de Dios: otra posible traduccin: el don de Dios. 
25. 2.18-20 Ef 6.5-8; Col 3.22-25; Tit 2.9. 
26. 2.21 Is 53.4. 
27. 2.21-25 Se ponen como ejemplo los sufrimientos de Cristo, el Siervo por excelencia, basndose en la descripcin que se encuentra en Is 52.13--53.12. 
28. 2.22 Is 53.9. 
29. 2.23 Mt 27.39-46. Cf. Is 53.7. 
30. 2.24 El madero o el rbol: referencia a la cruz; vase Hch 5.30 n. 
31. 2.24 Ro 6.2-11. 
32. 2.24 Is 53.4-5,11-12. 
33. 2.25 De la alusin a Is 53.6 se pasa a la imagen del pastor; vase Jn 10.11 n. 
34. 2.25 Vase 1 P 1.9 n. 

1 Pedro 3


Deberes conyugales

1 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos,[1] para que tambin los que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, 2 al considerar vuestra conducta casta y respetuosa. 3 Vuestro atavo no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, 4 sino el interno, el del corazn, en el incorruptible adorno de un espritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios,[2] 5 pues as tambin se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios estando sujetas a sus maridos, 6 como Sara obedeca a Abraham, llamndolo seor.[3] De ella habis venido vosotras a ser hijas, si hacis el bien sin temer ninguna amenaza. 
7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente,[4] dando honor a la mujer como a vaso ms frgil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. 

Una buena conciencia

8 En fin, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amndoos fraternalmente, misericordiosos, amigables. 9 No devolvis mal por mal, ni maldicin por maldicin, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados a heredar bendicin,[5] 10 porque: 
    "El que quiere amar la viday ver das buenos, 
    refrene su lengua de mal 
    y sus labios no hablen engao; 
    11 aprtese del mal y haga el bien; 
    busque la paz y sgala, 
    12 porque los ojos del Seorestn sobre los justos, 
    y sus odos atentos a sus oraciones; 
    pero el rostro del Seor est contra aquellos que hacen el mal".[6] 
13 Quin es aquel que os podr hacer dao, si vosotros segus el bien? 14 Pero tambin si alguna cosa padecis por causa de la justicia, bienaventurados sois.[7] Por tanto, no os amedrentis por temor de ellos,[8] ni os inquietis. 15 Al contrario, santificad a Dios el Seor en vuestros corazones,[9] [10] y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razn de la esperanza que hay en vosotros. 16 Tened buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores,[11] sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. 17 Mejor es que padezcis haciendo el bien, si la voluntad de Dios as lo quiere, que haciendo el mal. 
18 Asimismo, Cristo padeci una sola vez por los pecados,[12] el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espritu;[13] 19 y en espritu fue y predic a los espritus encarcelados,[14] 20 los que en otro tiempo desobedecieron,[15] cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los das de No, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.[16] 21 El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva[17] (no quitando las inmundicias del cuerpo, sino como la aspiracin de una buena conciencia hacia Dios)[18] mediante la resurreccin de Jesucristo,[19] 22 quien habiendo subido al cielo est a la diestra de Dios;[20] y a l estn sujetos ngeles, autoridades[21] y poderes.[22] 
						 NOTAS:

1. 3.1 Cf. 1 Co 11.3; Ef 5.22; Col 3.18; Tit 2.5. 
2. 3.3-4 1 Ti 2.9-10. 
3. 3.6 Gn 18.12, segn el texto hebreo. 
4. 3.7 Ef 5.25; Col 3.19; cf. 1 Ts 4.4-5. 
5. 3.8-9 Ro 12.16-17; Flp 2.2-4; 1 Ts 5.15; cf. tambin Lc 6.27-28. 
6. 3.10-12 Sal 34.12-16. 
7. 3.14 Mt 5.10. 
8. 3.14 No os amedrentis por temor de ellos: otra posible traduccin: No tengis miedo a nadie: otra posible traduccin: No tengis miedo de lo que ellos temen. 
9. 3.15 Santificad a Dios el Seor en: otros ms. dicen: santificad al Seor, a Cristo, en. 
10. 3.14-15 Is 8.12-13. 
11. 3.16 En diversos ms. no aparece: como de malhechores. 
12. 3.18 Ro 6.10; Heb 9.28; 10.10. 
13. 3.18 Muerto en la carne: es decir, en su fragilidad humana. Pero vivificado en espritu. Estas dos expresiones (carne-espritu) designan la realidad humana total de Jess, pero en dos momentos diferentes: primero, en su vida terrena; luego, en su vida glorificada despus de la resurreccin. 
14. 3.19 El sentido ms probable de este v. es que Jess resucitado proclam a los ngeles rebeldes su victoria sobre el mal y sobre la muerte. Otros refieren las palabras espritus encarcelados a las personas desobedientes del tiempo de No. 
15. 3.20 Una tradicin juda refera el texto de Gn 6.1-4 a los ngeles que se pervirtieron desobedeciendo a Dios. Siguiendo el orden del relato en Gn, Pedro relaciona este episodio con el diluvio. 
16. 3.20 Gn 6.1--7.24; cf. 2 P 2.5. Por el agua: otra posible traduccin: a travs del agua. 
17. 3.21 Cf. Mc 16.16; Hch 2.38; Ef 5.26; Tit 3.5. 
18. 3.21 Sino como la aspiracin de una buena conciencia hacia Dios: otra posible traduccin: el compromiso para con Dios de una conciencia limpia. 
19. 3.21 Ro 6.3-4. 
20. 3.22 A la diestra de Dios: Vase Hch 2.33 n.; cf. Ro 8.34; Heb 1.3. 
21. 3.22 Respecto a tales autoridades, vase Ef 1.21-22 n. 
22. 3.18-22 Hay varias semejanzas entre los v. 18-22 y 1 Ti 3.16. 

1 Pedro 4


Buenos administradoresde la gracia de Dios

1 Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne,[1] vosotros tambin armaos[2] del mismo pensamiento, pues quien ha padecido en la carne,[3] termin con el pecado,[4] 2 para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las pasiones humanas, sino conforme a la voluntad de Dios.[5] 3 Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, placeres, borracheras, orgas, disipacin y abominables idolatras.[6] 4 A estos les parece cosa extraa que vosotros no corris con ellos en el mismo desenfreno de disolucin, y os ultrajan; 5 pero ellos darn cuenta al que est preparado para juzgar a los vivos y a los muertos,[7] 6 porque por esto tambin ha sido predicado el evangelio[8] a los muertos, para que sean juzgados en carne[9] segn los hombres, pero vivan en espritu segn Dios. 

3. LOS CREYENTES ANTE LA PROXIMIDAD DEL FIN (4.7-19)



El servicio a los dems

7 El fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios y velad en oracin. 8 Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor, porque el amor cubrir multitud de pecados.[10] 9 Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.[11] 10 Cada uno segn el don que ha recibido, minstrelo a los otros, como buenos administradores[12] de la multiforme gracia de Dios. 11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amn.[13] 

Participacin en el padecimientode Cristo

12 Amados, no os sorprendis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraa os aconteciera.[14] 13 Al contrario, gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que tambin en la revelacin de su gloria os gocis con gran alegra.[15] 14 Si sois ultrajados por el nombre de Cristo,[16] sois bienaventurados, porque el glorioso Espritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, por lo que hace a ellos, l es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.[17] 15 As que, ninguno de vosotros padezca como homicida, ladrn o malhechor, o por entrometerse en lo ajeno; 16 pero si alguno padece como cristiano,[18] no se averguence, sino glorifique a Dios por ello. 17 Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, cul ser el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? 18 Y 
    "Si el justo con dificultad se salva, 
    qu pasar con el impoy el pecador?"[19] 
19 De modo que los que padecen segn la voluntad de Dios, encomienden sus almas[20] al fiel Creador y hagan el bien. 
						 NOTAS:

1. 4.1 El autor vuelve aqu al tema de 3.18. 
2. 4.1 Armaos: cf. Flp 2.5, y tambin la figura de la armadura en Ef 6.11-17. 
3. 4.1 Quien ha padecido en la carne: Algunos interpretan esta frase como un principio general; otros, como una referencia directa a Cristo en su pasin. 
4. 4.1 El cristiano, al adoptar esta actitud, expresa su unin con Cristo y su ruptura con el pecado. Cf. Ro 6.2,7. 
5. 4.2 1 P 1.14-15. 
6. 4.3 Cf. la lista de vicios mencionada en Ro 1.29-31, y vase Ro 1.31 n. 
7. 4.5 Hch 10.42; 2 Ti 4.1. 
8. 4.6 Ha sido predicado el evangelio: otra posible traduccin: l (Cristo) ha sido predicado. No se especifica quin hizo esta predicacin o anuncio. Tampoco est claro quines son esos muertos. Quizs se hace referencia a relatos como el que aparece en Mt 27.52. No parece que este texto se refiera a lo mismo que 3.19-20. 
9. 4.6 Juzgados en carne: Puede referirse al sufrimiento a que toda persona est sujeta, o a la muerte misma. 
10. 4.8 El amor cubrir multitud de pecados: Puede entenderse en el sentido de que los que se aman se perdonan mutuamente o de que Dios perdonar los pecados de quienes practican el amor fraterno. Cf. Pr 10.12 (cf. tambin 1 Co 13.7; Stg 5.20). 
11. 4.9 Dadas las circunstancias difciles en que se encontraban los cristianos, la hospitalidad era especialmente importante; vase Ro 12.13 n., y cf. 1 Ti 3.2; Tit 1.8; Heb 13.2; 3 Jn 5-6. 
12. 4.10 Administradores: Cf. 1 Co 4.1-2; tambin Lc 12.42-48. Cf. Ro 12.6-8; 1 Co 12.4-31. 
13. 4.11 Cf. Ro 12.6-7; Col 3.17. 
14. 4.12 Prueba: Vase 1 P 1.6-7 n. 
15. 4.13 Cf. 4.1, y tambin Ro 8.17; Flp 3.10; Col 1.24; 2 Ti 2.12. 
16. 4.14 Mt 5.11; cf. Hch 5.41; 9.16. 
17. 4.14 En diversos ms. no aparece: Ciertamente, por lo que hace a ellos, l es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. 
18. 4.16 Cristiano: Los enemigos del cristianismo usaban el trmino en forma despectiva; cf. Hch 11.26. 
19. 4.18 Pr 11.31 (gr.). 
20. 4.19 Sus almas: o sus vidas (vase 1 P 1.9 n.). 

1 Pedro 5


4. CONSEJOS PARTICULARES (5.1-11)



A los ancianos

1 Ruego a los ancianos[1] que estn entre vosotros, yo, anciano tambin con ellos y testigo de los padecimientos de Cristo,[2] que soy tambin participante de la gloria que ser revelada:[3] 2 apacentad la grey de Dios[4] que est entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza,[5] sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con nimo pronto; 3 no como teniendo seoro sobre los que estn a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. 4 Y cuando aparezca el Prncipe de los pastores,[6] vosotros recibiris la corona incorruptible de gloria.[7] 

A los jvenes

5 Igualmente, jvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestos de humildad, porque 
    "Dios resiste a los soberbios, 
    y da gracia a los humildes".[8] 
6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que l os exalte a su debido tiempo.[9] 7 Echad toda vuestra ansiedad sobre l, porque l tiene cuidado de vosotros.[10] 
8 Sed sobrios y velad,[11] porque vuestro adversario el diablo, como len rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. 9 Resistidlo[12] firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. 10 Pero el Dios de toda gracia, que nos llam a su gloria eterna en Jesucristo, despus que hayis padecido un poco de tiempo, l mismo os perfeccione,[13] afirme, fortalezca y establezca.[14] 11 A l sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amn. 

EPLOGO: SALUTACIONES FINALES (5.12-14)

12 Por conducto de Silvano,[15] a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestndoos y testificando que esta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estis. 
13 La iglesia que est en Babilonia,[16] elegida juntamente con vosotros, y Marcos,[17] mi hijo, os saludan. 14 Saludaos unos a otros con un beso de amor.[18] Paz sea con todos vosotros los que estis en Jesucristo. Amn.[19] 
						 NOTAS:

1. 5.1 Ancianos: los que presiden en la iglesia (v. 2); vase Hch 11.30 n. 
2. 5.1 Alusin al hecho de que Pedro fue testigo ocular de los sufrimientos y la crucifixin de Cristo o bien a que por sus propios sufrimientos dio testimonio de l. 
3. 5.1 Cf. 4.13. 
4. 5.2 Hch 20.28. Cf. las palabras de Jess dirigidas a Pedro en Jn 21.15-17. 
5. 5.2 Diversos ms. dicen: cuidando de ella segn Dios, no por. 
6. 5.4 Heb 13.20; respecto a Cristo como Pastor, vase Jn 10.11 n. 
7. 5.4 Corona incorruptible de gloria: o gloriosa corona que jams se marchitar; vase 2 Ti 4.8 n. 
8. 5.5 Pr 3.34 (gr.); citado tambin en Stg 4.6. 
9. 5.6 Cf. Mt 23.12; Lc 14.11; 18.14; Stg 4.10. 
10. 5.7 Sal 55.22; cf. Mt 6.25-34. 
11. 5.8 1 Ts 5.6; cf. Mt 24.42; Ro 13.11. 
12. 5.9 Stg 4.7. 
13. 5.10 Os perfeccione: u os restablezca. 
14. 5.10 Seguros: lit. bien cimentados. 
15. 5.12 Silvano: probablemente el mismo que se cita como Silas en Hch 15.22,40, al que Pablo menciona en 2 Co 1.19 e incluye en el saludo de sus epstolas a los tesalonicences (1 Ts 1.1; 2 Ts 1.1). Vase Introduccin. 
16. 5.13 Los primeros cristianos usaban el nombre de Babilonia para referirse en forma velada a Roma, capital del imperio romano (Ap 14.8; 17.5; 18.2). Segn parece, la epstola fue escrita en esta ciudad. 
17. 5.13 Marcos: Hch 12.12,25; 13.13; 15.37-39; Flm 24. 
18. 5.14 Beso de amor: Vase Ro 16.16 n. 
19. 5.14 Jesucristo. Amn: otros ms. dicen: Cristo. 

2 Pedro 1


Salutacin

1 Simn[1] Pedro,[2] siervo y apstol de Jesucristo, a los que habis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe[3] igualmente preciosa que la nuestra: 2 Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento[4] de Dios y de nuestro Seor Jess. 

Partcipes de la naturaleza divina

3 Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llam por su gloria y excelencia; 4 por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandsimas promesas, para que por ellas lleguis a ser participantes de la naturaleza divina,[5] habiendo huido de la corrupcin que hay en el mundo a causa de las pasiones. 5 Por esto mismo, poned toda diligencia en aadir a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.[6] 
8 Si tenis estas cosas y abundan en vosotros, no os dejarn estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Seor Jesucristo. 9 Pero el que no tiene estas cosas es muy corto de vista; est ciego, habiendo olvidado la purificacin de sus antiguos pecados. 10 Por lo cual, hermanos, tanto ms procurad hacer firme vuestra vocacin y eleccin, porque haciendo estas cosas, jams caeris. 11 De esta manera os ser otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Seor y Salvador Jesucristo. 
12 Por esto, yo no dejar de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepis y estis confirmados en la verdad presente. 13 Tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestacin, 14 sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Seor Jesucristo me ha declarado.[7] 15 Tambin yo procurar con diligencia que, despus de mi partida, vosotros podis en todo momento tener memoria de estas cosas. 

Testigos presencialesde la gloria de Cristo

16 No os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Seor Jesucristo siguiendo fbulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad, 17 pues cuando l recibi de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnfica gloria una voz que deca: "Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia".[8] 18 Y nosotros omos esta voz enviada del cielo, cuando estbamos con l en el monte santo.[9] 
19 Tenemos tambin la palabra proftica ms segura, a la cual hacis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el da amanezca y el lucero de la maana salga en vuestros corazones. 20 Pero ante todo entended que ninguna profeca de la Escritura es de interpretacin privada,[10] 21 porque nunca la profeca fue trada por voluntad humana, sino que los santos[11] hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espritu Santo.[12] 
						 NOTAS:

1. 1.1 Simn: lit. Simen, forma hebrea del mismo nombre. 
2. 1.1 Pedro: Cf. 1 P 1.1; vase Hch 1.15 n. 
3. 1.1 Aqu predomina la nocin de fe como aceptacin de la verdad revelada por Dios (1.12; 2.2,21; 3.2). 
4. 1.2 El autor hace hincapi desde el comienzo en el tema del conocimiento de Dios y de Jesucristo (p.e.: 1.3,8; 2.20-21; 3.18; cf. Jer 9.23-24). Vase Jn 17.3 n. 
5. 1.4 Cf. 1 Jn 3.2. 
6. 1.5-7 De acuerdo con una forma literaria propia de la poca, se enumeran ocho virtudes, que proceden de la fe y culminan en el amor. En estas listas, el primero y el ltimo elemento son los que tienen ms importancia. Cf. Ro 5.2-5. 
7. 1.14 Cf. Jn 21.18-19. 
8. 1.17 Mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia: Vase Mt 3.17 n. 
9. 1.17-18 Alusin a la transfiguracin de Jess, presenciada por Pedro, Jacobo y Juan (Mt 17.1-8 y paralelos). 
10. 1.20 Advertencia relacionada con los falsos maestros del cap. siguiente; cf. 2 P 3.16. 
11. 1.21 En diversos ms. no aparece: santos. 
12. 1.21 Cf. 2 Ti 3.16; 1 P 1.11. 

2 Pedro 2


Falsos profetas y falsos maestros 



(Jud 3-16)

1 [1] Hubo tambin falsos profetas entre el pueblo,[2] como habr entre vosotros falsos maestros que introducirn encubiertamente herejas destructoras y hasta negarn al Seor que los rescat, atrayendo sobre s mismos destruccin repentina. 2 Y muchos seguirn su libertinaje, y por causa de ellos, el camino de la verdad ser blasfemado.[3] 3 Llevados por avaricia harn mercadera de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya hace tiempo la condenacin los amenaza y la perdicin los espera. 
4 Dios no perdon a los ngeles que pecaron, sino que los arroj al infierno y los entreg a prisiones de oscuridad, donde estn reservados para el juicio.[4] 5 Tampoco perdon al mundo antiguo, sino que guard a No, pregonero de justicia, con otras siete personas, y trajo el diluvio sobre el mundo de los impos.[5] 6 Tambin conden por destruccin a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reducindolas a ceniza y ponindolas de ejemplo a los que haban de vivir impamente.[6] 7 Pero libr al justo Lot, abrumado por la conducta pervertida de los malvados,[7] 8 (pues este justo, que habitaba entre ellos, afliga cada da su alma justa viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos). 
9 El Seor sabe librar de tentacin a los piadosos,[8] y reservar a los injustos para ser castigados en el da del juicio; 10 y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en placeres e inmundicia, y desprecian el seoro.[9] Atrevidos y obstinados, no temen decir mal de los poderes superiores, 11 mientras que los ngeles, que son mayores en fuerza y en poder, no pronuncian juicio de maldicin contra ellos delante del Seor.[10] 
12 Esos hombres, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales nacidos para presa y destruccin, perecern en su propia perdicin,[11] 13 recibiendo la recompensa de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada da. Estos son inmundicias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros[12] se recrean en sus errores. 14 Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazn habituado a la codicia y son hijos de maldicin. 15 Han dejado el camino recto y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor,[13] el cual am el premio de la maldad 16 y fue reprendido por su iniquidad, pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refren la locura del profeta.[14] 
17 Esos hombres son fuentes sin agua y nubes empujadas por la tormenta, para quienes la ms densa oscuridad est reservada para siempre.[15] 18 Hablando palabras infladas y vanas, seducen con pasiones de la carne y vicios a los que verdaderamente[16] haban huido de los que viven en error. 19 Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupcin,[17] pues el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venci.[18] 20 Ciertamente, si habindose ellos escapado de las contaminaciones del mundo por el conocimiento del Seor y Salvador Jesucristo, enredndose otra vez en ellas son vencidos, su ltimo estado viene a ser peor que el primero.[19] 21 Mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia que, despus de haberlo conocido, volverse atrs del santo mandamiento que les fue dado. 22 Pero les ha acontecido lo que con verdad dice el proverbio: "El perro vuelve a su vmito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno".[20] 
						 NOTAS:

1. 2.1-22 El cap. 2 es muy parecido a Jud 3-16; vanse las semejanzas citadas en las notas que siguen. 
2. 2.1 Dt 13.1-5; Mt 24.11. 
3. 2.1-2 Jud 4. Rescat: cf. 1 P 1.18-19, y vase Ro 3.24 nota s. 
4. 2.4 Vase Jud 6 n.; probablemente se alude a Gn 6.1-4. Vase tambin 1 P 3.20 nota m. 
5. 2.5 Gn 6.5--7.24; 8.18; 2 P 3.6. Cf. 1 P 3.20. 
6. 2.6 Jud 7. 
7. 2.7 Gn 19.1-16,29. 
8. 2.9 Cf. 1 Co 10.13. 
9. 2.10 Jud 8. 
10. 2.11 Alude a una tradicin juda citada ms explcitamente en Jud 9. 
11. 2.12 Jud 10. 
12. 2.13 Comen con vosotros: Vase Jud 12 nota q; vase, adems, 1 Co 11.20-22 n. 
13. 2.15 Beor cf. Nm 22.5; 24.3,15. 
14. 2.15-16 Jud 11; cf. Ap 2.14. La historia de Balaam (Nm 22.4-35) se cita como ejemplo de los que hacen lo malo para ganar dinero. 
15. 2.17 Jud 12-13. Probable alusin al libro de Enoc; vase Jud 12-13 n. 
16. 2.18 Verdaderamente: otros ms. dicen: a duras penas. 
17. 2.19 Esclavos de corrupcin: otra posible traduccin: esclavos de la muerte. 
18. 2.19 Jn 8.34; Ro 6.6,16. 
19. 2.20 Cf. Mt 12.43-45. 
20. 2.22 El perro vuelve a su vmito: dicho proverbial (Pr 26.11). El dicho de la puerca lavada es un refrn popular. 

2 Pedro 3


El da del Seor vendr

1 Amados, esta es la segunda carta que os escribo.[1] En ambas despierto con exhortacin vuestro limpio entendimiento, 2 para que tengis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Seor y Salvador, dado por vuestros apstoles.[2] 
3 Sabed ante todo que en los ltimos das vendrn burladores, andando segn sus propias pasiones[3] 4 y diciendo: "Dnde est la promesa de su advenimiento? Porque desde el da en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen as como desde el principio de la creacin".[4] 5 Estos ignoran voluntariamente que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos y tambin la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,[5] 6 por lo cual el mundo de entonces pereci anegado en agua.[6] 
7 Pero los cielos y la tierra que existen ahora estn reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el da del juicio y de la perdicin de los hombres impos.[7] 
8 Pero, amados, no ignoris que, para el Seor, un da es como mil aos y mil aos como un da.[8] 9 El Seor no retarda su promesa, segn algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.[9] 10 Pero el da del Seor[10] vendr como ladrn[11] en la noche.[12] Entonces los cielos pasarn con gran estruendo, los elementos ardiendo sern deshechos y la tierra y las obras que en ella hay sern quemadas.[13] [14] 
11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, cmo no debis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12 esperando y apresurndoos para la venida del da de Dios, en el cual los cielos, encendindose, sern deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirn! 13 Pero nosotros esperamos, segn sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.[15] 
14 Por eso, amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por l sin mancha e irreprochables, en paz.[16] 15 Y tened entendido que la paciencia de nuestro Seor es para salvacin; como tambin nuestro amado hermano Pablo, segn la sabidura que le ha sido dada, os ha escrito[17] 16 en casi todas sus epstolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen (como tambin las otras Escrituras)[18] para su propia perdicin. 
17 As que vosotros, amados, sabindolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos caigis de vuestra firmeza. 18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Seor y Salvador Jesucristo. A l sea gloria ahora y hasta el da de la eternidad. Amn. 
						 NOTAS:

1. 3.1 Alusin a la primera epstola, o sea, 1 Pedro. 
2. 3.2 Aqu se equipara la autoridad de los apstoles a la de los profetas del AT. 
3. 3.3 Jud 18. Cf. 1 Ti 4.1; 2 Ti 3.1-5. 
4. 3.4 Los cristianos de las primeras generaciones esperaban vivir hasta el regreso de Jesucristo. El retraso de su segunda venida caus desilusin en algunos. 
5. 3.5 Cf. Gn 1.6-9; Sal 24.2. 
6. 3.6 Gn 7.11-22; 2 P 2.5. 
7. 3.7 En la Biblia se menciona frecuentemente el fuego en relacin con el juicio divino (p.e., Is 66.15-16; Sof 1.18; 3.8; Ap 18.8). Vase Fuego en la Concordancia temtica. 
8. 3.8 Sal 90.4. 
9. 3.9 Ez 18.23; 33.11; 1 Ti 2.4. 
10. 3.10 Da del Seor: el da del juicio. Vanse referencias en Heb 10.25 n. 
11. 3.10 Como ladrn: Mt 24.43; 1 Ts 5.2,4; Ap 16.15. 
12. 3.10 En diversos ms. no aparece: en la noche. 
13. 3.10 Quemadas: otros ms. dicen: puestas al descubierto. 
14. 3.10 Is 34.4; Ap 6.13-14. 
15. 3.13 Is 65.17; 66.22; Ap 21.1,27. 
16. 3.14 Cf. Jud 24-25. 
17. 3.15 Pablo... os ha escrito: posible alusin a pasajes como Ro 2.4; 3.25-26; 9.22, o como 1 Ts 4.13--5.11; 2 Ts 1.7-10; 2.1-12. 
18. 3.16 Las otras Escrituras: El autor pone en el mismo plano las epstolas de Pablo y las Escrituras del AT. Vase 2 Ti 3.15 n. 

1 Juan 1


PRLOGO: EL VERBO DE VIDA(1.1-4) 

1 [1] Lo que era desde el principio,[2] lo que hemos odo, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon[3] nuestras manos tocante al Verbo de vida[4] 2 --pues la vida fue manifestada[5] y la hemos visto, y testificamos[6] y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifest--, 3 lo que hemos visto y odo, eso os anunciamos, para que tambin vosotros tengis comunin con nosotros; y nuestra comunin verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.[7] 4 Estas cosas os escribimos para que vuestro gozo sea completo.[8] 

1. PRIMER DESARROLLO TEMTICO (1.5--2.29)



Dios es luz

5 Este es el mensaje que hemos odo de l y os anunciamos: Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en l.[9] 6 Si decimos que[10] tenemos comunin con l y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad.[11] 7 Pero si andamos en luz, como l est en luz,[12] tenemos comunin unos con otros y la sangre de Jesucristo, su Hijo,[13] nos limpia de todo pecado.[14] 
8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engaamos a nosotros mismos y la verdad no est en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados,[15] l es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos a l mentiroso y su palabra no est en nosotros.[16] 
						 NOTAS:

1. 1.1-4 El prlogo de esta epstola tiene varios elementos en comn con el de Jn (1.1-18 y vanse notas correspondientes). Aqu el Verbo o Logos (v. 1), que era desde el principio (cf. Jn 1.1), es llamado el Verbo de vida (cf. Jn 1.4-9) y puede identificarse tanto con el contenido del mensaje como con Jesucristo mismo, en quien esta vida se manifest (v. 1-2; cf. Jn 1.18). 
2. 1.1 Desde el principio: Cf. Gn 1.1; Jn 1.1. La frase se refiere a Jesucristo en 1 Jn 2.13-14, y aqu puede aludir al comienzo de su actividad y al de la predicacin del evangelio por sus discpulos (cf. Jn 15.27), o bien, a la preexistencia de Cristo, el Verbo. 
3. 1.1 El texto seala que los primeros testigos han odo, visto y palpado a Jess, destacando de este modo que han tenido un contacto real con l (cf. Jn 1.14). 
4. 1.1 El Verbo de vida: Cf. Jn 1.4; 6.68. 
5. 1.2 La vida fue manifestada: Cf. Jn 1.14,18; 14.6. 
6. 1.2 Testificamos: Cf. Jn 15.27. 
7. 1.3 La comunin entre los cristianos, basada en su unin con el Padre y con su Hijo Jesucristo, es un tema importante tambin en Jn (14.20; 15.4-6; 17.11,20-23). 
8. 1.4 Cf. Jn 15.11; 16.24; 17.13. 
9. 1.5 Se hace un contraste entre la luz, smbolo de la santidad, la verdad y la vida, y las tinieblas, smbolo del pecado, la mentira y la muerte (cf. 1 Jn 2.8-11); tambin es este un tema sobresaliente en Jn (vase! .9 n.). 
10. 1.6 Si decimos que: Esta frase, o una similar, se repite varias veces para advertir contra una actitud de falsa confianza (cf. 1 Jn 1.8,10; 2.4,9; 4.20). 
11. 1.6 Verdad: Palabra frecuente en esta carta y en Jn, usada para designar el camino revelado por Dios en su Hijo Jesucristo y que lleva a la vida eterna (cf. Jn 1.14,17; 14.6). Por eso, la expresin "practicar la verdad" (Jn 3.21; 1 Jn 1.6.) tambin es caracterstica de estos escritos. 
12. 1.7 1 Jn 2.10; cf. Jn 12.35-36. 
13. 1.7 La sangre de Jesucristo, su Hijo: esto es, la muerte redentora de Jess en la cruz (cf. Ef 1.7; 1 P 1.2 nota g). 
14. 1.7 Cf. Heb 9.14; Ap 7.14. 
15. 1.9 Cf. Sal 32.5; Pr 28.13; Stg 5.16. 
16. 1.10 Pr 20.9; Ec 7.20. 

1 Juan 2


Cristo, nuestro abogado

1 Hijitos mos, estas cosas os escribo para que no pequis.[1] Pero si alguno ha pecado, abogado[2] tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo. 2 l es la propiciacin por nuestros pecados,[3] y no solamente por los nuestros, sino tambin por los de todo el mundo. 
3 En esto sabemos que nosotros lo conocemos,[4] si guardamos sus mandamientos. 4 El que dice: "Yo lo conozco", pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no est en l. 5 Pero el que guarda su palabra, en ese verdaderamente el amor de Dios[5] se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en l. 6 El que dice que permanece en l, debe andar como l anduvo.[6] 

El nuevo mandamiento

7 Hermanos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habis tenido desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habis odo desde el principio.[7] 8 Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo,[8] que es verdadero en l y en vosotros, porque las tinieblas van pasando y la luz verdadera ya alumbra.[9] 
9 El que dice que est en la luz y odia a su hermano, est todava en tinieblas. 10 El que ama a su hermano, permanece en la luz y en l no hay tropiezo.[10] 11 Pero el que odia a su hermano est en tinieblas y anda en tinieblas, y no sabe a dnde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.[11] 
    12 Os escribo a vosotros, hijitos, 
    porque vuestros pecados os han sidoperdonados por su nombre.[12] 
    13 Os escribo a vosotros, padres, 
    porque conocis al que esdesde el principio.[13] 
    Os escribo a vosotros, jvenes, 
    porque habis vencido al maligno.[14] 
    Os escribo a vosotros, hijitos, 
    porque habis conocido al Padre. 
    14 Os he escrito a vosotros, padres, 
    porque habis conocidoal que es desde el principio. 
    Os he escrito a vosotros, jvenes, 
    porque sois fuertes 
    y la palabra de Dios permaneceen vosotros, 
    y habis vencido al maligno. 
15 No amis al mundo ni las cosas que estn en el mundo.[15] Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no est en l,[16] 16 porque nada de lo que hay en el mundo --los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida--[17] proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 

El anticristo

18 Hijitos, ya es el ltimo tiempo.[18] Segn vosotros osteis que el Anticristo[19] viene, as ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el ltimo tiempo. 19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habran permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestara que no todos son de nosotros. 
20 Vosotros tenis la uncin del Santo[20] y conocis todas las cosas.[21] 21 Os he escrito, no porque seis ignorantes de la verdad, sino porque la conocis, y porque ninguna mentira procede de la verdad. 22 Quin es el mentiroso, sino el que niega que Jess es el Cristo? Este es el anticristo, pues niega al Padre y al Hijo.[22] 23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo tiene tambin al Padre.[23] 
24 Lo que habis odo desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habis odo desde el principio permanece en vosotros, tambin vosotros permaneceris en el Hijo y en el Padre. 25 Y esta es la promesa que l nos hizo: la vida eterna.[24] 
26 Os he escrito esto sobre los que os engaan. 27 Pero la uncin[25] que vosotros recibisteis de l permanece en vosotros y no tenis necesidad de que nadie os ensee;[26] as como la uncin misma os ensea todas las cosas,[27] y es verdadera, y no es mentira, segn ella os ha enseado, permaneced en l. 
28 Ahora, hijitos, permaneced en l, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de l avergonzados. 29 Si sabis que l es justo, sabed tambin que todo el que hace justicia es nacido de l.[28] 
						 NOTAS:

1. 2.1 Cf. Ro 6.11-14. 
2. 2.1 Cf. Ro 8.34; Heb 7.25. Abogado: gr. parakletos. Vase Jn 14.16-17 nota m; cf. tambin Jn 14.26; 15.26; 16.7, donde abogado se refiere tambin al Espritu Santo. Aqu, el Cristo glorificado es el abogado o defensor ante el Padre. 
3. 2.2 Propiciacin... pecados: 1 Jn 4.10 (vase Ro 3.25 nota t, y cf. Heb 9.11-14). 
4. 2.3 Jn 14.15,21,23. Lo conocemos: Vase Jn 17.3 n.; se trata de una relacin personal con Dios, que lleva a guardar sus mandamientos. 
5. 2.5 El amor de Dios: Puede entenderse como el amor de Dios por nosotros o como nuestro amor por l, o bien, como el amor fraterno, inspirado por Dios. 
6. 2.6 Jn 13.15; cf. 1 P 2.21. 
7. 2.7 2 Jn 5-6. 
8. 2.8 Cf. v. 9-11; 1 Jn 3.11. Mandamiento nuevo: Vase Jn 13.34 n. 
9. 2.8 Jn 1.45. 
10. 2.10 Cf. Sal 119.105,165. 
11. 2.10-11 Cf. Jn 11.9-10; 12.35-36. 
12. 2.12 Perdonados por su nombre. Otra posible traduccin: gracias a su nombre, referido a Dios mismo (cf. Sal 23.3; 106.8 y vase Nombre en la Concordancia temtica). 
13. 2.13 Al que es desde el principio (aqu y en el v. 14): referencia a Jesucristo (cf. Jn 1.1, y vase 1 Jn 1.1 nota b). 
14. 2.13 Al maligno (aqu y en el v. 14): es decir, al diablo (1 Jn 3.8). 
15. 2.15 En Jn y en las epstolas de Juan, el trmino mundo puede designar a las personas en general (cf. Jn 3.16; 1 Jn 2.2); pero, con frecuencia, tambin designa de manera especial a los que no aceptan a Jesucristo y se oponen a la voluntad de Dios; incluye todas las realidades que pueden hacer que las personas se alejen de Dios (vase Jn 1.10 n.; cf. 17.14-16; Stg 1.27; 1 Jn 5.19). 
16. 2.15 Cf. Ro 8.7; Stg 4.4. 
17. 2.16 El trmino griego traducido aqu por vida tambin puede traducirse por riquezas, y se refiere a los bienes materiales y a todo aquello que puede dar lugar a la ostentacin y al orgullo. 
18. 2.18 El ltimo tiempo: es decir, el momento de la Segunda venida de Cristo. 
19. 2.18 El Anticristo: palabra derivada del griego que significa alguien que se opone a Cristo o que usurpa su lugar. Se refiere especialmente a un personaje que ha de venir antes de la hora final. El autor de la epstola, sin embargo, dice que habr muchos que se opondrn a Cristo, y los identifica con los que, por sus doctrinas y prcticas, se han separado del resto de los creyentes (vase 2.22 n.). Otros conceptos relacionados con el anticristo se encuentran en Mt 24.23-25 y Mc 13.21-23, as como en 2 Ts 2.3-12 y en Ap 13; 16.12-16; 17; 19.19-21, aunque el trmino mismo slo aparece en 1 y 2 Jn. 
20. 2.20 Vosotros tenis la uncin del Santo. Se alude a la consagracin de los sacerdotes y de los reyes del AT mediante la uncin con aceite, que aqu se toma como smbolo y se aplica al Espritu Santo derramado sobre los creyentes (cf. Jl 2.28, citado tambin en Hch 2.17). Cf. 1 Jn 2.27. 
21. 2.20 1 Co 2.10-16. Vase, adems, 2.3 n. 
22. 2.22 1 Jn 4.3; 2 Jn 7. El anticristo es aqu cualquiera que no reconoce a Jess como el Cristo o Mesas (vanse 2.18 nota r y Mesas y Cristo en la Concordancia temtica). Cf. 1 Jn 4.2; tambin Jn 1.18. 
23. 2.23 Jn 5.23. 
24. 2.25 Vida eterna: Vase Jn 3.15 n. 
25. 2.27 La uncin: Vase 2.20 nota s. 
26. 2.27 No tenis necesidad... ensee: advertencia respecto a los falsos maestros que trataban de engaar con enseanzas falsas a aquellos que ya conocan el mensaje odo desde el principio (v. 24). 
27. 2.27 La uncin... cosas: Jn 14.26; 16.13. 
28. 2.29 Cf. 1 Jn 3.6-10; 4.7. 

1 Juan 3


2. SEGUNDO DESARROLLO TEMTICO (3.1--4.6)



Hijos de Dios

1 Mirad cul amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios;[1] [2] por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoci a l.[3] 2 Amados, ahora somos hijos de Dios y an no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando l se manifieste, seremos semejantes a l, porque lo veremos tal como l es.[4] 3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en l, se purifica a s mismo, as como l es puro. 
4 Todo aquel que comete pecado,[5] infringe tambin la Ley, pues el pecado es infraccin de la Ley. 5 Y sabis que l apareci para quitar nuestros pecados,[6] y no hay pecado en l.[7] 6 Todo aquel que permanece en l, no peca. Todo aquel que peca, no lo ha visto ni lo ha conocido.[8] 7 Hijitos, nadie os engae; el que hace justicia es justo, como l es justo. 8 El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio.[9] Para esto apareci el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.[10] 
9 Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en l; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10 En esto se manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia y que no ama a su hermano, no es de Dios. 
11 Este es el mensaje que habis odo desde el principio: que nos amemos unos a otros.[11] 12 No como Can, que era del maligno y mat a su hermano.[12] Y por qu causa lo mat? Porque sus obras eran malas y las de su hermano, justas. 
13 Hermanos mos, no os extrais si el mundo os odia.[13] 14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida,[14] porque amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano[15] permanece en muerte. 15 Todo aquel que odia a su hermano es homicida[16] y sabis que ningn homicida tiene vida eterna permanente en l. 16 En esto hemos conocido el amor, en que l puso su vida por nosotros;[17] tambin nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad y cierra contra l su corazn, cmo mora el amor de Dios en l? 18 Hijitos mos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.[18] 
19 En esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de l, 20 pues si nuestro corazn nos reprende, mayor que nuestro corazn[19] es Dios, y l sabe todas las cosas.[20] 21 Amados, si nuestro corazn no nos reprende, confianza tenemos en Dios;[21] 22 y cualquiera cosa que pidamos la recibiremos de l, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de l.[22] 23 Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.[23] 24 El que guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en l. Y en esto sabemos que l permanece en nosotros, por el Espritu que nos ha dado.[24] 
						 NOTAS:

1. 3.1 Diversos ms. dicen: llamados hijos de Dios (y lo somos). Por esto. 
2. 3.1 Jn 1.12-13; cf. Gl 4.5-7. 
3. 3.1 Jn 16.3; 17.25. 
4. 3.2 Cf. Col 3.4. 
5. 3.4 Todo aquel que comete pecado: Aqu se da a esta frase un sentido especial: es la oposicin a Dios, propia del tiempo final (cf. 2 Ts 2.3-8). 
6. 3.5 Jn 1.29; cf. 1 P 2.24. 
7. 3.5 Jn 8.46; 1 P 2.22; cf. 2 Co 5.21; Heb 4.15; 7.26. 
8. 3.6 Se presenta la consecuencia del razonamiento de los v. 1-5: la unin con Cristo es incompatible con el pecado. Cf. v. 9, y vase 1 Jn 1.5 n.; cf. tambin Ro 6.1-14. 
9. 3.8 Jn 8.44. 
10. 3.8 Heb 2.14. 
11. 3.11 Jn 13.34; 15.12; cf. 1 Jn 2.7-11. 
12. 3.12 Gn 4.8; cf. Heb 11.4. 
13. 3.13 Os odia: Jn 15.18-25; 17.14. 
14. 3.14 Jn 5.24. 
15. 3.14 En diversos ms. no aparece: a su hermano. 
16. 3.15 Es homicida: Cf. Mt 5.21-22. 
17. 3.16 Puso su vida por nosotros: Jn 10.11; 15.13; cf. Gl 2.20. 
18. 3.17-18 Cf. Dt 15.7-8; Stg 1.22; 2.14-17. 
19. 3.20 Mayor que nuestro corazn: Dios supera al ser humano en compasin y capacidad de perdonar (cf. 1 Jn 1.8--2.2). 
20. 3.20 l sabe todas las cosas: Cf. Sal 7.9; 139.1-12. 
21. 3.20-21 Cf. 1 Jn 4.17. 
22. 3.22 Jn 14.13-14; 15.7,16; 16.23-24. 
23. 3.23 Como nos lo ha mandado: Jn 13.34; 15.12,17. 
24. 3.24 1 Jn 4.13; cf. Jn 17.21-23,26. Por el Espritu que nos ha dado: Ro 5.5; 8.14-16; 1 Co 2.10-12. 

1 Juan 4


El Espritu de Dios y el espritu del anticristo

1 Amados, no creis a todo espritu, sino probad los espritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. 2 En esto conoced el Espritu de Dios: todo espritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne,[1] es de Dios; 3 y todo espritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios;[2] y este es el espritu del Anticristo,[3] el cual vosotros habis odo que viene, y que ahora ya est en el mundo.[4] 
4 Hijitos, vosotros sois de Dios y los habis vencido, porque mayor es el que est en vosotros[5] que el que est en el mundo.[6] 5 Ellos son del mundo; por eso hablan de las cosas del mundo y el mundo los oye.[7] 6 Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios, nos oye;[8] el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espritu de verdad[9] y el espritu de error. 

3. TERCER DESARROLLO TEMTICO (4.7--5.12)



Dios es amor

7 Amados, ammonos unos a otros, porque el amor es de Dios.[10] Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. 8 El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.[11] 9 En esto se mostr el amor de Dios para con nosotros:[12] en que Dios envi a su Hijo unignito al mundo para que vivamos por l. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que l nos am a nosotros y envi a su Hijo[13] en propiciacin por nuestros pecados.[14] 
11 Amados, si Dios as nos ha amado, tambin debemos amarnos unos a otros. 12 Nadie ha visto jams a Dios.[15] Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 13 En esto conocemos que permanecemos en l y l en nosotros, en que nos ha dado de su Espritu.[16] 14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.[17] 15 Todo aquel que confiese que Jess es el Hijo de Dios, Dios permanece en l y l en Dios. 16 Y nosotros hemos conocido y credo el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor,[18] y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en l. 17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza[19] en el da del juicio, pues como l es, as somos nosotros en este mundo.[20] 18 En el amor no hay temor,[21] sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en s castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.[22] 
19 Nosotros lo amamos a l[23] porque l nos am primero. 20 Si alguno dice: "Yo amo a Dios", pero odia a su hermano, es mentiroso, pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, cmo puede amar a Dios a quien no ha visto?[24] 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de l: "El que ama a Dios, ame tambin a su hermano".[25] 
						 NOTAS:

1. 4.2 Jn 1.14. 
2. 4.3 Diversos ms. dicen: y todo espritu que no confiesa a Jess, no es. 
3. 4.2-3 Anticristo: Vase 1 Jn 2.18 nota r. 
4. 4.1-3 Mt 7.15; 2 Jn 7. 
5. 4.4 El que est en vosotros: Puede ser el Padre o el Espritu. 
6. 4.4 El que est en el mundo: es decir, el diablo. 1 Jn 3.10; cf. Jn 12.31; 14.30. 
7. 4.5 Jn 15.19. Ellos: los que se han separado (vase 1 Jn 2.18 nota r). 
8. 4.6 Jn 8.47; 18.37. 
9. 4.6 El espritu de verdad: Cf. Jn 14.16-17. 
10. 4.7 1 Jn 3.23. 
11. 4.8 Dios es amor: explicado en 4.9-10, y repetido en el v. 16. 
12. 4.9 En esto se mostr el amor de Dios para con nosotros: otra posible traduccin: Dios mostr su amor hacia nosotros. 
13. 4.10 Cf. Ro 5.8. 
14. 4.9-10 Cf. Jn 3.16-17; Ro 8.32; Gl 1.4; 2.20. 
15. 4.12 Jn 1.18. 
16. 4.13 Ro 8.9; 1 Jn 3.24. 
17. 4.14 Jn 3.17. 
18. 4.16 Cf. 4.8-10. 
19. 4.17 Tengamos confianza: Cf. 1 Jn 2.28. 
20. 4.17 Pues como l es, as somos nosotros: La semejanza del cristiano con Cristo, ya en este mundo, es la base de su confianza. 
21. 4.18 Ro 8.15; 2 Ti 1.7. 
22. 4.18 No ha sido perfeccionado en el amor: Otra posible traduccin: no ha llegado a amar perfectamente. La persona no ha comprendido realmente el amor de Dios. 
23. 4.19 Nosotros lo amamos a l: otros ms. dicen: Nosotros amamos. 
24. 4.20 1 Jn 2.9-11. 
25. 4.21 Cf. Mt 22.37-39; Mc 12.29-31. 

1 Juan 5


La fe que vence al mundo

1 Todo aquel que cree que Jess es el Cristo es nacido de Dios;[1] y todo aquel que ama al que engendr ama tambin al que ha sido engendrado por l. 2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos, 3 pues este es el amor a Dios: que guardemos sus mandamientos;[2] y sus mandamientos no son gravosos,[3] 4 porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 5 Quin es el que vence al mundo, sino el que cree que Jess es el Hijo de Dios? 

El testimonio del Espritu

6 Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre;[4] no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espritu es el que da testimonio, porque el Espritu es la verdad. 7 Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espritu Santo; y estos tres son uno. 8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espritu, el agua y la sangre;[5] y estos tres concuerdan.[6] 9 Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios, porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. 10 El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en s mismo; el que no cree a Dios, lo ha hecho mentiroso,[7] porque no ha credo en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. 11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida est en su Hijo.[8] 12 El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.[9] 

EPLOGO: EL CONOCIMIENTO DE LA VIDA ETERNA (5.13-21)

13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepis que tenis vida eterna y para que creis en el nombre del Hijo de Dios.[10] [11] 
14 Esta es la confianza que tenemos en l, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, l nos oye. 15 Y si sabemos que l nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.[12] 
16 Si alguno ve a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedir, y Dios le dar vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte.[13] Hay pecado de muerte,[14] por el cual yo no digo que se pida. 17 Toda injusticia es pecado, pero hay pecado no de muerte. 
18 Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado,[15] pues Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda[16] y el maligno no lo toca. 19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero est bajo el maligno.[17] 20 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido[18] y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.[19] 
21 Hijitos, guardaos de los dolos. Amn.[20] [21] 
						 NOTAS:

1. 5.1 Jn 20.31. 
2. 5.3 Jn 14.15; 2 Jn 6. 
3. 5.3 Mt 11.30; cf. Dt 30.11. 
4. 5.6 Mediante agua y sangre: probable alusin al bautismo de Jess y a su muerte en la cruz. El autor insiste en la sangre, es decir, en que su muerte era necesaria para llevar a cabo su obra salvadora. Vase tambin Jn 19.34 nota t. 
5. 5.8 Continuando con la alusin hecha en el v. 6, el autor ve probablemente en el agua y la sangre un smbolo de la vida eterna que Cristo, mediante su muerte redentora, comunica por medio del Espritu Santo. Cf. Jn 7.39, y vase Jn 19.34 nota t. Segn Jn 15.26; 16.13-15, el Espritu seguir dando testimonio de Jesucristo. 
6. 5.7-8 En diversos ms. no aparece la segunda parte del v. 7 y la primera del v. 8. Dicen: Porque tres son los que dan testimonio: \v 8 el Espritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan. 
7. 5.10 1 Jn 1.10. 
8. 5.11 Jn 1.4; 14.6. Vida: Vase Jn 3.15 n. 
9. 5.12 Jn 3.36. 
10. 5.13 En diversos ms. no aparece: y para que creis en el nombre del Hijo de Dios. 
11. 5.13 Cf. Jn 20.31. 
12. 5.14-15 Cf. Mt 7.7-11; Lc 11.9-13; Jn 14.13; 15.7,16; 16.23-24; 1 Jn 3.21-22. 
13. 5.16 Aqu se trata de los pecados del "hermano", del que acepta a Cristo. Cf. 1 Jn 2.1. 
14. 5.16 El pecado de muerte es, probablemente, el pecado de los que rechazan totalmente a Cristo y su obra redentora. La muerte es la prdida de la vida eterna. Cf. tambin Jn 8.19-21; 16.9. La oracin es aqu la expresin de la comunin (vase Jn 17.9 n.). 
15. 5.18 No practica el pecado: Vase 1 Jn 3.6 n. 
16. 5.18 Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda. Cf. Jn 17.11-12. 
17. 5.19 Cf. Jn 12.31; 14.30; 2 Co 4.4. 
18. 5.20 1 Jn 3.5,8; 4.2. 
19. 5.20 Este es el verdadero Dios y la vida eterna: Jn 17.3. 
20. 5.20 En diversos ms. no aparece: Amn. 
21. 5.21 1 Co 10.14. La referencia a los dolos es aqu un poco enigmtica. Quizs tenga que ver con los mismos falsos profetas o anticristos denunciados antes (2.18-19,22-23; 4.1-6). 

2 Juan 1


Salutacin

1 El Anciano,[1] a la seora elegida y a sus hijos,[2] a quienes yo amo en la verdad; y no solo yo, sino tambin todos los que han conocido la verdad, 2 a causa de la verdad que permanece en nosotros y estar para siempre con nosotros: 3 Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Seor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor. 

Permaneced en la doctrina de Cristo

4 Mucho me regocij porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad,[3] conforme al mandamiento que recibimos del Padre. 5 Y ahora te ruego, seora, no como escribindote un nuevo mandamiento,[4] sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros.[5] 6 Y este es el amor: que andemos segn sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andis en amor, como vosotros habis odo desde el principio.[6] 
7 Muchos engaadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne.[7] Quien esto hace es el engaador y el anticristo. 8 Mirad por vosotros mismos, para que no perdis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibis la recompensa completa. 
9 Cualquiera que se extrava y no persevera en la doctrina de Cristo,[8] no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese s tiene al Padre y al Hijo. 10 Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no lo recibis en casa ni le digis: "Bienvenido!", 11 porque el que le dice: "Bienvenido!" participa en sus malas obras.[9] 

Espero ir a vosotros

12 Tengo muchas cosas que escribiros, pero no he querido hacerlo por medio de papel y tinta, pues espero ir a vosotros y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea completo.[10] 
13 Los hijos de tu hermana, la elegida, te saludan.[11] Amn.[12] 
						 NOTAS:

1. 1 El Anciano: trmino usado para designar a personas que ejercan diversas formas de autoridad en la iglesia (vase Hch 11.30 n.). Aqu el autor usa la palabra para designarse a s mismo. 
2. 1 A la seora elegida y a sus hijos. Lo ms probable es que el autor ha personificado a alguna iglesia, llamndola seora en sentido figurado (cf. v. 13; 1 P 5.13). 
3. 4 3 Jn 3. 
4. 5 Jn 13.34; 15.12,17; 1 Jn 3.11,23; 4.7,11. 
5. 5 1 Jn 2.7; 3.11. 
6. 6 Jn 14.15,23-24; 1 Jn 5.3. 
7. 7 1 Jn 2.18,22-23; 4.1-3; cf. Mt 7.15, y vanse notas a 1 Jn 2.18,22. Respecto a la negacin de que Jesucristo ha venido en carne, cf. 1 Jn 4.2 y vase la Introduccin a 1 Jn. 
8. 9 1 Jn 2.22-24; 4.15. Cualquiera que se extrava: referencia irnica a algunos que decan tener un conocimiento superior a la doctrina de Cristo, o sea, a lo que Cristo ense. 
9. 10-11 No se trata de visitantes que llegan de paso, sino de aquellos que se presentan con una enseanza diferente y esperan ser reconocidos como maestros, abusando a la vez de la hospitalidad de la iglesia. Cf. Gl 1.7-9. 
10. 12 3 Jn 13-14. 
11. 13 Los hijos de tu hermana, la elegida, te saludan: vase 2 Jn 1 nota b. La hermana es, posiblemente, la iglesia desde la cual el autor escribe la carta; algunos piensan que fue la iglesia de feso. 
12. 13 En diversos ms. no aparece: Amn. 

3 Juan 1


Salutacin

1 El Anciano[1] a Gayo,[2] el amado, a quien amo en la verdad. 
2 Amado, yo deseo que t seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, as como prospera tu alma. 3 Mucho me regocij cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cmo andas en la verdad.[3] 4 No tengo yo mayor gozo que oir que mis hijos[4] andan en la verdad. 

Elogio de la hospitalidad de Gayo

5 Amado, fielmente te conduces cuando prestas algn servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos,[5] 6 los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y hars bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continen su viaje, 7 pues ellos salieron por amor del nombre[6] de l, sin aceptar nada de los gentiles. 8 Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad. 

La oposicin de Ditrefes

9 Yo he escrito[7] a la iglesia; pero Ditrefes,[8] al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. 10 Por esta causa, si yo voy, recordar las obras que hace profiriendo palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohbe y los expulsa de la iglesia. 

Buen testimonio acerca de Demetrio

11 Amado, no imites lo malo, sino lo bueno.[9] El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo no ha visto a Dios.[10] 
12 Todos dan buen testimonio de Demetrio,[11] y aun la verdad misma; y tambin nosotros damos testimonio, y vosotros sabis que nuestro testimonio es verdadero. 

Salutaciones finales

13 Yo tena muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribrtelas con tinta y pluma, 14 porque espero verte en breve y hablaremos cara a cara.[12] 
15 La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda t a los amigos, a cada uno en particular. 
						 NOTAS:

1. 1 El Anciano: Vase 2 Jn 1 nota a. 
2. 1 Gayo: persona importante de alguna iglesia. 
3. 3 2 Jn 4. 
4. 4 Mis hijos: Cf. 1 Co 4.15; Gl 4.19; Flm 10. 
5. 5 La hospitalidad ofrecida a cristianos que se encontraban de viaje era una prctica comn (vase Ro 12.13 n.); aqu parece tratarse especialmente de los mencionados a continuacin (vase 3 Jn 7 n.). 
6. 7 Por amor del nombre: vase Nombre en la Concordancia temtica. Se trata de cristianos que viajaban (cf. Mt 10.5-15 y paralelos) dedicados a la predicacin de la verdad (v. 8). Vase 1 Jn 1.6 nota k. 
7. 9 No se conserva la carta anterior a esta que aqu se menciona. 
8. 9 Ditrefes: dirigente de la iglesia a la que perteneca Gayo o de una comunidad vecina; solo aqu se hace mencin de su nombre en el NT. 
9. 11 Cf. Heb 13.7. 
10. 11 1 Jn 2.29; 3.9-10. 
11. 12 Demetrio: posiblemente un miembro de la misma iglesia local de Gayo, o bien, uno de los misioneros mencionados en los v. 5-8 (vase 3 Jn 7 n.); se puede suponer que este haya sido el portador de la carta. 
12. 13-14 2 Jn 12. 

Judas 1


Salutacin

1 Judas,[1] siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre y guardados en Jesucristo: 2 Misericordia, paz y amor os sean multiplicados. 

Falsas doctrinas y falsos maestros 



(2 P 2.1-17)

3 [2] Amados, por el gran deseo que tena de escribiros acerca de nuestra comn salvacin, me ha sido necesario escribiros para exhortaros a que contendis ardientemente por la fe[3] que ha sido una vez dada a los santos, 4 porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes haban sido destinados para esta condenacin, hombres impos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Dios, el nico soberano, y a nuestro Seor Jesucristo.[4] [5] 
5 Quiero recordaros, ya que una vez lo habis sabido, que el Seor,[6] habiendo salvado al pueblo sacndolo de Egipto,[7] despus destruy a los que no creyeron.[8] 6 Y a los ngeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propio hogar, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran da.[9] 7 Tambin Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra la naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.[10] 
8 No obstante, de la misma manera tambin estos soadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de los poderes superiores.[11] 9 Pero cuando el arcngel Miguel[12] luchaba con el diablo disputndole el cuerpo de Moiss,[13] no se atrevi a proferir juicio de maldicin contra l, sino que dijo: "El Seor te reprenda".[14] 10 Pero estos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales.[15] 
11 Ay de ellos!, porque han seguido el camino de Can,[16] se lanzaron por lucro en el error de Balaam[17] y perecieron en la contradiccin de Cor.[18] 12 Estos son manchas en vuestros gapes,[19] que comiendo sin verguenza alguna[20] con vosotros, se apacientan a s mismos;[21] nubes sin agua, llevadas de ac para all por los vientos; rboles otoales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados. 13 Son fieras ondas del mar, que espuman su propia verguenza; estrellas errantes, para las cuales est reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.[22] 
14 De estos tambin profetiz Enoc, sptimo desde Adn, diciendo: "Vino el Seor con sus santas decenas de millares, 15 para hacer juicio contra todos y dejar convictos a todos los impos de todas sus obras impas que han hecho impamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impos han hablado contra l".[23] 16 Estos son murmuradores, quejumbrosos, que andan segn sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho. 

Amonestaciones y exhortaciones

17 Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apstoles de nuestro Seor Jesucristo; 18 los que os decan: "En el ltimo tiempo habr burladores que andarn segn sus malvados deseos".[24] 19 Estos son los que causan divisiones,[25] viven sensualmente y no tienen al Espritu. 
20 Pero vosotros, amados, edificndoos sobre vuestra santsima fe, orando en el Espritu Santo, 21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Seor Jesucristo para vida eterna. 
22 A algunos que dudan, convencedlos.[26] 23 A otros, salvadlos arrebatndolos del fuego;[27] y de otros, tened misericordia con temor, desechando aun la ropa contaminada por su carne. 

Doxologa

24 A aquel que es poderoso para guardaros sin cada y presentaros sin mancha[28] delante de su gloria con gran alegra, 25 al nico y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y poder, ahora y por todos los siglos. Amn. 
						 NOTAS:

1. 1 Judas: Vase Introduccin. 
2. 3-16 Esta seccin es muy parecida a 2 P 2.1-22; vanse las semejanzas citadas en las notas que siguen. 
3. 3|r |iFe: Vase 2 P 1.1 nota c; cf. Jud 20. 
4. 4 A Dios, el nico soberano, y a nuestro Seor Jesucristo. Otra posible traduccin: A nuestro nico soberano y seor, Jesucristo. 
5. 4 2 P 2.1-2. 
6. 5 El Seor: Dios. 
7. 5 Ex 12.51. 
8. 5 Nm 14.29-30,35; 1 Co 10.1,5. 
9. 6 2 P 2.4. Probable alusin a Gn 6.1-4. En el libro de Enoc (vase Jud 14-15 n.) se escribe detalladamente sobre el castigo de los ngeles a los cuales parece referirse el citado pasaje (cf. Gn 6.2). 
10. 7 2 P 2.6. Cf. Gn 19.1-24. 
11. 8 2 P 2.10. 
12. 9 Miguel: mencionado en Dn 10.13,21; 12.1; Ap 12.7. 
13. 9 El cuerpo de Moiss: Dt 34.5-6. 
14. 9 Dijo: "El Seor te reprenda": Cf. Zac 3.2; 2 P 2.11. Segn una tradicin juda, cuando Moiss muri, el arcngel Miguel vino a llevarse su cuerpo y el diablo trat de reclamarlo para s mismo, con el pretexto de que Moiss haba sido un asesino (Ex 2.11-12). 
15. 10 Cf. 2 P 2.12. 
16. 11 Can: Gn 4.3-9; Heb 11.4; 1 Jn 3.12. 
17. 11 Cf. 2 P 2.15-16, que es ms explcito. Balaam: Cf. Nm 22.4-35; Ap 2.14. 
18. 11 Cor: Nm 16.1-35. 
19. 12 gapes: es decir, comidas en comn, en las que se celebraba la Cena del Seor (vase 1 Co 11.20-22 n.). Cf. el comportamiento de algunos de Corinto (1 Co 11.17-21). 
20. 12 2 P 2.13. 
21. 12 Cf. Ez 34.8. 
22. 12-13 Imgenes tomadas del libro de Enoc, citado en los v. 14-15. Este escrito pertenece a la literatura juda y no forma parte de la Biblia. En l se habla de la falta de lluvia y de frutos, y se hace referencia al encarcelamiento de las estrellas. 
23. 14-15 Esta cita es del libro de Enoc (vase Jud 12-13 n.), el cual contiene supuestas visiones que Enoc (Gn 5.18,21-24) tuvo despus de haber sido llevado al cielo (cf. Heb 11.5). 
24. 17-18 2 P 3.2-3. Cf. 2 Ti 3.1-5. 
25. 19 Los que causan divisiones: Ro 16.17; 1 Co 1.10; Tit 3.10. 
26. 22 A algunos que dudan, convencedlos: otros ms. dicen: Tened compasin de los que dudan. 
27. 23 Arrebatndolos del fuego: Cf. el castigo de fuego que sufrieron Sodoma y Gomorra (v. 7), y el de Cor (v. 11); cf. tambin Mt 13.42,50. 
28. 24-25 Cf. 2 P 3.14. 

Apocalipsis 1


PRLOGO (1.1-8)



La revelacin de Jesucristo

1 La revelacin[1] de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.[2] La declar envindola por medio de su ngel a su siervo Juan, 2 el cual ha dado testimonio[3] de la palabra de Dios, del testimonio de Jesucristo[4] y de todas las cosas que ha visto. 3 Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profeca,[5] y guardan las cosas en ella escritas,[6] porque el tiempo[7] est cerca. 

Salutaciones a las siete iglesias

4 Juan, a las siete iglesias que estn en Asia:[8] Gracia y paz[9] a vosotros de parte del que es y que era y que ha de venir,[10] de los siete espritus[11] que estn delante de su trono, 5 y de Jesucristo, el testigo fiel,[12] el primognito de los muertos[13] y el soberano de los reyes de la tierra.[14] Al que nos ama, nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre[15] 6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre,[16] a l sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amn.[17] 
    7 He aqu que viene con las nubes: 
    Todo ojo lo ver,y los que lo traspasaron; 
    y todos los linajes de la tierrase lamentarn por causa de l.[18] 
    S, amn. 
8 "Yo soy el Alfa y la Omega,[19] principio y fin",[20] dice el Seor, el que es y que era y que ha de venir,[21] el Todopoderoso. 

1. LOS MENSAJES A LAS SIETE IGLESIAS (1.9--3.22) 

9 [22] 

Una visin del Hijo del hombre
Yo, Juan, vuestro hermano y compaero en la tribulacin, en el reino y en la perseverancia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos,[23] por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo.[24] 10 Estando yo en el Espritu[25] en el da del Seor[26] o detrs de m una gran voz, como de trompeta,[27] 11 que deca: "Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el ltimo.[28] Escribe en un libro lo que ves y envalo a las siete iglesias que estn en Asia: a feso, Esmirna, Prgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea".[29] 
12 Me volv para ver la voz que hablaba conmigo. Y vuelto, vi siete candelabros de oro,[30] 13 y en medio de los siete candelabros a uno semejante al Hijo del hombre,[31] vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y tena el pecho ceido con un cinto de oro. 14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana,[32] como nieve; sus ojos, como llama de fuego. 15 Sus pies eran semejantes al bronce pulido, refulgente como en un horno, y su voz como el estruendo de muchas aguas.[33] [34] 16 En su diestra tena siete estrellas;[35] de su boca sala una espada aguda de dos filos[36] y su rostro era como el sol cuando resplandece con toda su fuerza. 
17 Cuando lo vi, ca a sus pies como muerto. Y l puso su diestra sobre m,[37] dicindome: "No temas. Yo soy el primero y el ltimo,[38] 18 el que vive. Estuve muerto, pero vivo por los siglos de los siglos, amn.[39] Y tengo las llaves[40] de la muerte y del Hades.[41] 19 Escribe, pues, las cosas que has visto, las que son y las que han de ser despus de estas. 20 Respecto al misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas son los ngeles[42] de las siete iglesias, y los siete candelabros que has visto son las siete iglesias. 
						 NOTAS:

1. 1.1 Revelacin: gr. apokalypsis; vase Introduccin. 
2. 1.1 Las cosas que deben suceder pronto: alusin a Dn 2.28; cf. tambin Ap 4.1; 22.10. 
3. 1.2 Testimonio: El trmino castellano mrtir se relaciona con la palabra griega que significa ser testigo. Esta palabra se usaba en los primeros siglos del cristianismo para referirse a quienes sufran la muerte por causa de su fe. 
4. 1.2 Del testimonio de Jesucristo: Esta ltima expresin puede referirse tanto al mensaje acerca de Jesucristo como al testimonio dado por l mismo y confirmado con su propia muerte (cf. v. 5). 
5. 1.3 Las palabras de esta profeca: Cf. Ap. 19.10; 22.6-10,18-19, y vase 1 Co 14.1 n. 
6. 1.3 Ap 22.7; cf. Lc 11.28. Primera de las siete "bienaventuranzas" (vase Mt 5.3-12 n.) que se encuentran en el libro (Ap 1.3; 14.13; 16.15; 19.9; 20.6; 22.7,14). 
7. 1.3 El tiempo: es decir, el momento sealado, cuando hayan de suceder los acontecimientos anunciados en el libro. 
8. 1.4 Esta presentacin y saludo del autor sugiere que se considere a Apocalipsis como una especie de carta circular dirigida a las siete iglesias de la provincia de Asia, nombradas en el v. 11 y situadas en la regin de Asia Menor que hoy corresponde a la parte occidental de Turqua. Siete: Dado que este nmero es smbolo de totalidad y perfeccin, las siete iglesias representan a todas las iglesias. 
9. 1.4 Gracia y paz: Ro 1.7; 1 Co 1.3; Gl 1.3. 
10. 1.4 Del que es y que era y que ha de venir: alusin al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. 
11. 1.4 Los siete espritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mencin de los siete espritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espritus simbolizan al Espritu de Dios en sus mltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). 
12. 1.5 Testigo fiel: Vase 1.2 nota c; cf. Is 55.4; 1 Ti 6.13. 
13. 1.5 El primognito de los muertos: Hch 26.23; Col 1.18. 
14. 1.5 El soberano de los reyes de la tierra: Sal 89.27; cf. Ro 14.9. 
15. 1.5 Ap 7.14; 12.11; cf. Ro 3.25; Heb 9.14; 1 P 1.18-19; 1 Jn 1.7. Con respecto a la purificacin por la sangre de Cristo, cf. 1 P 1.2 y vanse las notas correspondientes; cf. tambin Ex 12.13,23; 1 P 1.18-19. 
16. 1.6 Ex 19.6; Is 61.6; 1 P 2.5,9; Ap 5.10; 20.6; cf. Ap 2.26; 3.21. 
17. 1.6 Amn: palabra hebrea, que sirve para ratificar lo afirmado por uno mismo o por otra persona. Vase Ro 1.25 nota x. 
18. 1.7 La descripcin utiliza expresiones tomadas de Dn 7.13 y Zac 12.10. Ntese el uso de los mismos pasajes del AT en Mt 24.30; Mc 13.26; Lc 21.27; Jn 19.34-37; cf. tambin 1 Ts 4.17. 
19. 1.8 Ap 1.17; 21.6; 22.13; cf. Is 41.4; 44.6. Alfa y omega son, respectivamente, la primera y la ltima letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir "el principio y el fin" (cf. Ap 21.6; 22.13). 
20. 1.8 En diversos ms. no aparece: principio y fin. 
21. 1.8 El que es... venir: Vase Ap 1.4 nota j. 
22. 1.9--3.22 En esta primera seccin del libro se presenta a Cristo, Seor y Juez de la iglesia. Cristo se dirige a la iglesia, representada por las siete congregaciones de Asia Menor, para ponerla en guardia contra los peligros que la amenazan de dentro y de fuera, y para animarla a permanecer fiel a pesar de las dificultades. En los siete mensajes (2.1--3.22) se describe la situacin de las iglesias presentando sus aspectos positivos y sus deficiencias. Con esta visin realista de la iglesia contrasta la visin ideal del pueblo de Dios, con que termina el libro (21.2--22.5). 
23. 1.9 Patmos: isla pequea y rocosa del mar Egeo, al sudoeste de feso, a donde los romanos deportaban a algunos de sus presos polticos. 
24. 1.9 Del testimonio de Jesucristo: Vase 1.2 nota d. 
25. 1.10 Estando yo en el Espritu: otras posibles traducciones: ca en xtasis o qued bajo el poder del Espritu. 
26. 1.10 Da del Seor: Esta expresin se usa aqu, por primera y nica vez en el NT, para designar el primer da de la semana, es decir, el domingo; vase Hch 20.7 nota g. 
27. 1.10 En los v. 11-18 la voz se identifica como la del Cristo glorificado. 
28. 1.11 En diversos ms. no aparece: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el ltimo. 
29. 1.11 Las siete iglesias: Vase 1.4 nota h. 
30. 1.12 Candelabros: Se trata de siete candelabros de oro que, segn el v. 20, simbolizan las siete iglesias del v. 11. La imagen evoca el candelabro de siete lmparas de Zac 4.2, y posiblemente tambin el candelabro de siete brazos de Ex 25.31-40. 
31. 1.13 Semejante al Hijo del hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Vase Hijo del hombre en la Concordancia temtica. 
32. 1.14 Sus cabellos eran blancos como blanca lana: Cf. Dn 7.9. 
33. 1.15 Como el estruendo de muchas aguas: Cf. Ez 1.24; 43.2; Ap 19.6. 
34. 1.13-15 Cf. la visin de Dn 10.5-6. 
35. 1.16 Siete estrellas: Vase 1.20 n. 
36. 1.16 Espada aguda de dos filos: Cf. Ap 19.15; cf. tambin Is 49.2; Heb 4.12. 
37. 1.17 Cf. Dn 10.9-11; ntese tambin Is 6.1-8. 
38. 1.17 Ap 1.8; 2.8; 22.13; cf. Is 41.4; 44.6,8; 48.12. 
39. 1.18 En diversos ms. no aparece: amn. 
40. 1.18 Llaves: smbolo del poder que el Cristo resucitado tiene sobre la muerte (cf. Jn 5.21,25-29). 
41. 1.18 Del Hades: Vase Reino de la muerte en la Concordancia temtica. 
42. 1.20 ngeles: La palabra "ngel" significa "mensajero". Puede tratarse aqu de seres celestiales, como los ngeles protectores de las naciones en Dn 10.13; 12.1, o de mensajeros humanos; pero ms probablemente, en los caps. 2 y 3 representan a las iglesias. 

Apocalipsis 2


El mensaje a feso 

1 [1] "Escribe al ngel de la iglesia en feso:[2] \in ""El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que camina en medio de los siete candelabros de oro,[3] dice esto: \in 2 "Yo conozco tus obras, tu arduo trabajo y tu perseverancia, y que no puedes soportar a los malos, has probado a los que se dicen ser apstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos. 3 Has sufrido, has sido perseverante, has trabajado arduamente por amor de mi nombre y no has desmayado. 4 Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. 5 Recuerda, por tanto, de dnde has cado, arrepintete y haz las primeras obras, pues si no te arrepientes, pronto vendr a ti y quitar tu candelabro de su lugar. 6 Pero tienes esto: que aborreces las obras de los nicolatas,[4] las cuales yo tambin aborrezco. 7 El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias. Al vencedor[5] le dar a comer del rbol de la vida,[6] que est en medio del paraso de Dios ".footnote rnd=198691069 idx=7 b2.7/b iParaso:/i Referencia a la nueva Jerusaln de Ap 21.9--22.5. /footnote> 

El mensaje a Esmirna

8 "Escribe al ngel de la iglesia en Esmirna:[8] \in ""El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivi,[9] dice esto: \in 9 "[10] Yo conozco tus obras, tu tribulacin, tu pobreza (aunque eres rico) b2.9/b Stg 2.5. Ntese el contraste con Ap 3.17. [11] y la blasfemia de los que dicen ser judos y no lo son, sino que son sinagoga de Satans. b2.9/b Teniendo en cuenta el lenguaje simblico del libro, no resulta claro si se trata de verdaderos judos o de cristianos que siguen doctrinas extraas. 10 No temas lo que has de padecer. El diablo echar a algunos de vosotros en la crcel para que seis probados, y tendris tribulacin por diez das.[12] S fiel hasta la muerte y yo te dar la corona[13] de la vida! 11 El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias. El vencedor no sufrir dao de la segunda muerte ".footnote rnd=198691069 idx=14 b2.11/b iLa segunda muerte:/i la separacin definitiva de Dios. Cf. Ap 20.6,14; 21.8 (cf. tambin Mt 10.28). /footnote> 

El mensaje a Prgamo

12 "Escribe al ngel de la iglesia en Prgamo:[15] \in ""El que tiene la espada aguda de dos filos[16] dice esto: \in 13 "[17] Yo conozco tus obras y dnde habitas: donde est el trono de Satans. Pero retienes mi nombre y no has negado mi fe b2.13/b iNo has negado mi fe:/i Probablemente algunos cristianos haban sido obligados a negar su fe bajo pena de muerte. [18] ni aun en los das en que Antipas, mi testigo b2.13/b iTestigo:/i Vase Ap 1.2 nota ic./i Carecemos de otros datos respecto a iAntipas./i fiel, fue muerto entre vosotros, donde habita Satans. 14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ah a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel,[19] a comer de cosas sacrificadas a los dolos[20] y a cometer fornicacin.[21] 15 Y tambin tienes a los que retienen la doctrina de los nicolatas,[22] la que yo aborrezco. 16 Por tanto, arrepintete, pues si no, vendr pronto hasta ti y pelear contra ellos con la espada de mi boca. 17 El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias. Al vencedor le dar de comer del man[23] escondido, y le dar una piedrecita blanca[24] y en la piedrecita un nombre nuevo[25] escrito, el cual nadie conoce sino el que lo recibe> ". 

El mensaje a Tiatira

18 "Escribe al ngel de la iglesia en Tiatira:[26] \in ""El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego y pies semejantes al bronce pulido, dice esto:[27] \in 19 "[28] Yo conozco tus obras, tu amor, tu fe, b2.19/b iTu fe:/i o itu fidelidad./i tu servicio, tu perseverancia y que tus obras postreras son superiores a las primeras. 20 Pero tengo contra ti que toleras que esa mujer Jezabel,[29] que se dice profetisa, ensee y seduzca a mis siervos para fornicar y para comer cosas sacrificadas a los dolos. 21 Yo le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicacin.[30] 22 Por tanto, yo la arrojo en cama; y en gran tribulacin a los que adulteran con ella,[31] si no se arrepienten de las obras de ella. 23 A sus hijos herir de muerte y todas las iglesias sabrn que yo soy el que escudria la mente y el corazn.[32] Os dar a cada uno segn vuestras obras.[33] 24 Pero a los dems que estn en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satans,[34] yo os digo: No os impongo otra carga; 25 pero lo que tenis, retenedlo hasta que yo venga. 26 Al vencedor que guarde mis obras hasta el fin, yo le dar autoridad sobre las naciones; 27 las regir con vara de hierro y sern quebradas como un vaso de alfarero;[35] como yo tambin la he recibido de mi Padre. 28 Y le dar la estrella de la maana.[36] 29 El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias> ". 
						 NOTAS:

1. 2.1-7 Cada uno de los siete mensajes contiene: (1) una breve caracterizacin de Cristo, tomada generalmente de la visin del cap. 1; (2) una alabanza a las buenas cualidades de la iglesia a la cual se dirige (excepto Laodicea); (3) una censura por sus faltas (excepto Esmirna y Filadelfia); (4) una promesa dirigida especialmente al vencedor (vase 2.7 nota e), y (5) la frmula: El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias. 
2. 2.1 feso: la ciudad ms importante de la provincia romana de Asia, sede de la iglesia principal de la regin; cf. Hch 18.19--19.41; 20.17-38, y tambin 1 Ti 1.3-4. Vase Introduccin a la Epstola a los Efesios. 
3. 2.1 Ap 1.13,16. Candelabros: Vase Ap 1.12 n. 
4. 2.6 Nicolatas: grupo acerca del cual no tenemos noticias fuera de este cap.; vase 2.15 n. 
5. 2.7 Al vencedor: Se trata del que permanece fiel en medio de la persecucin y que, incluso si llega hasta la muerte por causa de su fe, es vencedor porque Cristo lo hace partcipe de su victoria (Ap 3.21). 
6. 2.7 Gn 2.9; 3.22-24; Ap 22.2,14. 
7. 2.7 Paraso: Referencia a la nueva Jerusaln de Ap 21.9--22.5. 
8. 2.8 Esmirna: ciudad costera, hoy llamada Izmir, situada al norte de feso. 
9. 2.8 Ap 1.17-18. 
10. 2.9 Stg 2.5. Ntese el contraste con Ap 3.17. 
11. 2.9 Teniendo en cuenta el lenguaje simblico del libro, no resulta claro si se trata de verdaderos judos o de cristianos que siguen doctrinas extraas. 
12. 2.10 Diez das: smbolo de un perodo corto. 
13. 2.10 Corona: o premio; figura tomada de los juegos deportivos (vase 1 Co 9.25 nota r; cf. Stg 1.12). 
14. 2.11 La segunda muerte: la separacin definitiva de Dios. Cf. Ap 20.6,14; 21.8 (cf. tambin Mt 10.28). 
15. 2.12 Ap 1.16. 
16. 2.12-13 Prgamo, situada al norte de Esmirna, era famosa como centro del culto dado a diversos dioses paganos, y especialmente al emperador romano. En el ao 29 a.C. se haba construido all el primer templo en su honor. 
17. 2.13 No has negado mi fe: Probablemente algunos cristianos haban sido obligados a negar su fe bajo pena de muerte. 
18. 2.13 Testigo: Vase Ap 1.2 nota c. Carecemos de otros datos respecto a Antipas. 
19. 2.14 Balaam: Cf. Nm 22--24. Aqu se le menciona como culpable de la idolatra de Israel narrada en Nm 25.1-3, segn tradiciones judas basadas en Nm 31.16. 
20. 2.14 Cosas sacrificadas a los dolos: Cf. 1 Co 8.7-13; 10.20-21. 
21. 2.14 Fornicacin: Apocalipsis, como ocurre frecuentemente en la Biblia, usa este trmino para referirse a la infidelidad respecto al verdadero Dios: Ex 34.15-16; Is 1.21; Ez 16; 23; Os 1.2; Ap 17. 
22. 2.15 Nicolatas: Vase 2.6 n.; probablemente los mismos que practicaban la doctrina de Balaam mencionada en el v. 14; vanse 2.14 nota r y 2.20 n. El nombre griego Niklaos poda entenderse como traduccin del hebreo Balaam, "devorador del pueblo". 
23. 2.17 Man: Ex 16.14-35. El man se describa a veces como alimento celestial: Sal 78.25; Cf. Jn 6.48-50. 
24. 2.17 Una piedrecita blanca: El color blanco es smbolo de pertenecer a Dios. La piedra es como una credencial de esta pertenencia. 
25. 2.17 Un nombre nuevo: Cf. Is 62.2; 65.15. 
26. 2.18 Tiatira: ciudad situada al sudeste de Prgamo, famosa por su comercio (cf. Hch 16.14). 
27. 2.18 Ap 1.14-15. 
28. 2.19 Tu fe: o tu fidelidad. 
29. 2.20 Jezabel: Esposa del rey Acab, foment la idolatra en Israel (1 R 16.31-33). Su nombre se usa aqu en forma simblica. 
30. 2.21 La fornicacin de la reina Jezabel consista en mezclar la religin de Israel con el culto a Baal (2 R 9.22). 
31. 2.22 A los que adulteran con ella: esto es, los que siguen su enseanza. 
32. 2.23 Sal 7.9; Jer 17.10. 
33. 2.23 Sal 62.11-12; Pr 24.12; Ez 18.30; 33.20; Mt 16.27. 
34. 2.24 Las profundidades de Satans: conocimientos ocultos, comunicados nicamente a los adeptos del grupo que segua tal enseanza. Ntese el contraste con 1 Co 2.10. 
35. 2.26-28 Sal 2.8-9; cita que se aplica a Cristo (vase Ap 12.5 n.). 
36. 2.28 La estrella de la maana: expresin aplicada en Ap 22.16 a Cristo mismo. El vencedor participa de los atributos de Cristo. 

Apocalipsis 3


Mapa - Las siete iglesias del Apocalipsis



El mensaje a Sardis

1 "Escribe al ngel de la iglesia en Sardis:[1] \in ""El que tiene los siete espritus de Dios[2] y las siete estrellas[3] dice esto: \in "Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives y ests muerto. 2 S vigilante y confirma las otras cosas que estn para morir, porque no he hallado tus obras bien acabadas delante de Dios. 3 Acurdate, pues, de lo que has recibido y odo; gurdalo y arrepintete, pues si no velas vendr sobre ti como ladrn y no sabrs a qu hora vendr sobre ti.[4] 4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras y andarn conmigo en vestiduras blancas,[5] porque son dignas. 5 El vencedor ser vestido de vestiduras blancas, y no borrar su nombre del libro de la vida,[6] y confesar su nombre delante de mi Padre y delante de sus ngeles.[7] 6 El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias> ". 

El mensaje a Filadelfia

7 "Escribe al ngel de la iglesia en Filadelfia: \in ""Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:[8] \in 8 "[9] Yo conozco tus obras. Por eso, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar, pues aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra y no has negado mi nombre. b3.8/b Para iFiladelfia,/i lo mismo que para Esmirna (Ap 2.9), el mensaje contiene palabras de alabanza y no de censura (vase Ap 2.1-7 n.). 9 De la sinagoga de Satans, de los que dicen ser judos[10] y no lo son, sino que mienten, te dar algunos. Yo har que vengan y se postren a tus pies reconociendo que yo te he amado.[11] 10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo tambin te guardar de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero para probar a los que habitan sobre la tierra. 11 Vengo pronto; retn lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.[12] 12 Al vencedor yo lo har columna en el templo de mi Dios y nunca ms saldr de all. Escribir sobre l el nombre de mi Dios[13] y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusaln, la cual desciende del cielo, con mi Dios,[14] y mi nombre nuevo.[15] 13 El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias> ". 

El mensaje a Laodicea

14 "Escribe al ngel de la iglesia en Laodicea:[16] \in ""El Amn, el testigo fiel[17] y verdadero, el Principio de la creacin de Dios,[18] dice esto: \in 15 "Yo conozco tus obras, que ni eres fro ni caliente. Ojal fueras fro o caliente! 16 Pero por cuanto eres tibio y no fro ni caliente, te vomitar de mi boca. 17 T dices: Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad. Pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y ests desnudo.[19] 18 Por tanto, yo te aconsejo que compres de m oro refinado en el fuego para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, para que no se descubra la verguenza de tu desnudez. Y unge tus ojos con colirio para que veas. 19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo;[20] s, pues, celoso y arrepintete. 20 Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entrar a l y cenar con l y l conmigo.[21] 21 Al vencedor le conceder que se siente conmigo en mi trono,[22] as como yo he vencido[23] y me he sentado con mi Padre en su trono. 22 El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias> "". 
						 NOTAS:

1. 3.1 Sardis: ciudad situada al sur de Tiatira, conocida por su riqueza. 
2. 3.1 Los siete espritus de Dios: Vase Ap 1.4 nota k. 
3. 3.1 Las siete estrellas: Cf. Ap 1.16,20. 
4. 3.3 Ap 16.15; cf. Mt 24.42-44; Lc 12.35-40; 1 Ts 5.2; 2 P 3.10. Expresin caracterstica para referise a la segunda venida de Cristo, aunque aqu parece aludir a alguna calamidad que puede sobrevenir si la iglesia no se vuelve a Dios. 
5. 3.4 Vestiduras blancas: smbolo de santidad y de participacin en la victoria de Cristo, frecuente en el libro (Ap 3.18; 4.4; 6.11; 7.9,13-14; 19.14). 
6. 3.5 Del libro de la vida: Ap 13.8; 17.8; 20.12; 21.27; cf. Ex 32.32-33; Sal 69.28; Dn 12.1; Lc 10.20; Flp 4.3. 
7. 3.5 Mt 10.32-33; Lc 12.8-9. 
8. 3.7 Llave de David: smbolo de autoridad del Mesas, descendiente de David, mencionado aqu en relacin con la puerta abierta del v. 8 (cf. Is 22.22; Job 12.14). 
9. 3.8 Para Filadelfia, lo mismo que para Esmirna (Ap 2.9), el mensaje contiene palabras de alabanza y no de censura (vase Ap 2.1-7 n.). 
10. 3.9 Dicen ser judos: Vase Ap 2.9 nota k. 
11. 3.9 Cf. Is 49.23; 60.14; tambin Is 43.4. 
12. 3.11 Corona o premio: vase Ap 2.10 nota m. 
13. 3.12 Ap 14.1; 22.4; cf. Is 56.5. El nombre escrito sobre los vencedores es smbolo de pertenencia a Dios. 
14. 3.12 Aqu se anticipa el tema de la nueva Jerusaln, que se desarrollar en Ap 21.2--22.5. 
15. 3.12 Is 62.2. 
16. 3.14 Laodicea: situada al sudeste de Filadelfia, era conocida como ciudad industrial y comercial. Cf. Col 2.1; 4.13-16. 
17. 3.14 El testigo fiel: Vase Ap 1.5 nota l. 
18. 3.14 Cf. Pr 8.22-31; Jn 1.3; Col 1.15,18. Cristo es llamado el Amn porque en l se cumplen las promesas de Dios a su pueblo (cf. 2 Co 1.20). 
19. 3.17 Cf. Os 12.8-9. Ntese el contraste con Ap 2.9. 
20. 3.19 Pr 3.12; Heb 12.6. 
21. 3.20 Cf. Lc 22.29-30; Jn 14.23. Cenar con l y l conmigo: Algunos ven en este pasaje una alusin a la Cena del Seor. Vase Mt 8.11 nota i; cf. Mt 26.29; Ap 19.9. 
22. 3.21 Mt 19.28; Lc 22.30. 
23. 3.21 Ap 5.5; 20.4; 22.5. 

Apocalipsis 4


2. LOS SIETE SELLOS (4.1--8.1) 

1 [1] 

La adoracin celestial 
[2] Despus de esto mir, y vi que haba una puerta abierta en el cielo. La primera voz que o era como de una trompeta que, hablando conmigo, dijo: "Sube ac y yo te mostrar las cosas que sucedern despus de estas!"[3] 
2 Al instante, estando yo en el Espritu,[4] vi un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. 3 La apariencia del que estaba sentado era semejante a una piedra de jaspe[5] y de cornalina, y alrededor del trono haba un arco iris semejante en su apariencia a la esmeralda.[6] 4 Alrededor del trono haba veinticuatro tronos, y en los tronos vi sentados a veinticuatro ancianos[7] vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. 5 Del trono salan relmpagos, truenos[8] y voces.[9] Delante del trono ardan siete lmparas de fuego,[10] que son los siete espritus de Dios.[11] 
6 Tambin delante del trono haba como un mar de vidrio semejante al cristal,[12] y junto al trono y alrededor del trono haba cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrs. 7 El primer ser viviente era semejante a un len; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tena rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un guila volando. 8 Los cuatro seres vivientes tenan cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos,[13] y da y noche, sin cesar, decan: 
    "Santo, santo, santo es el Seor 
    Dios Todopoderoso,[14] 
    el que era, el que esy el que ha de venir!" 
9 Cada vez que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y accin de gracias al que est sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, 10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que est sentado en el trono y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: 
    11 "Seor, digno eres 
    de recibir la gloria, la honra y el poder,[15] 
    porque t creaste todas las cosas, 
    y por tu voluntad existeny fueron creadas".[16] 
						 NOTAS:

1. 4.1--8.1 La segunda seccin de Apocalipsis se compone de una visin preparatoria (4.1--5.14) y de la apertura de los siete sellos (6.1--8.1). Se presenta aqu a Dios, Seor de la historia humana, simbolizada por un rollo que solo el Cordero puede abrir: solo l tiene la clave de la historia. En esa historia se realizan los designios de Dios para salvacin y condenacin. 
2. 4.1--5.14 En esta visin preparatoria se presenta a Dios en su trono, y un rollo escrito que solamente el Cordero puede abrir. 
3. 4.1 La puerta abierta permite al profeta entrar en el cielo para ver la visin de las cosas que sucedern despus de estas. Las imgenes de esta visin estn influidas por Ez 1 y 3; cf. Is 6. 
4. 4.2 Estando yo en el Espritu: Vase Ap 1.10 nota v. 
5. 4.3 Piedra de jaspe: Con frecuencia el autor describe la belleza de personas u objetos comparndola con la de ciertas piedras preciosas. La equivalencia en la terminologa actual no es segura. La expresin se traduce en algunas versiones por diamante, por ser la piedra preciosa ms estimada. Aqu se prefiere piedra de jaspe, por la forma de la palabra griega correspondiente. 
6. 4.2-3 Cf. Ez 1.26-28; 10.1. El autor no atribuye a Dios ningn rasgo humano, sino que pone de relieve su trascendencia describiendo el brillo de la gloria divina. 
7. 4.4 Veinticuatro ancianos: El doce y sus mltiplos son nmeros simblicos (cf. las doce tribus de Israel, los doce apstoles). Estos ancianos son como la corte celestial; representan al conjunto ya glorificado del pueblo de Dios. Algunos ven en ellos seres anglicos o autoridades anglicas. 
8. 4.5 Ap 8.5; 11.19; 16.18; cf. la manifestacin de la presencia de Dios en Ex 19.16; Ez 1.4. 
9. 4.5 Voces: o estruendos. 
10. 4.5 Lmparas de fuego: Cf. Ez 1.13. 
11. 4.5 Ap 1.4; cf. Zac 4.2. 
12. 4.6 Posible alusin a Ez 1.22, o a Ex 24.10. 
13. 4.6-8 Los seres vivientes evocan a los "seres alados" de Ez 1.4-21; 10.1-14, y a los "serafines" de Is 6.1-7; cf. los seres alados del Arca del pacto (Ex 25.17-22; 1 S 4.4; Sal 80.1). Aqu pueden simbolizar a las criaturas anglicas. 
14. 4.8 Is 6.3. 
15. 4.11 Diversos ms. dicen: Digno eres, Seor y Dios nuestro, de recibir. 
16. 4.11 Cf. Gn 1; Sal 89.11-12; 148.5-6. La escena de los v. 9-11 anticipa la de Ap 11.16-18. 

Apocalipsis 5


El rollo y el Cordero

1 Vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.[1] 2 Y vi un ngel poderoso que pregonaba a gran voz: "Quin es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?" 3 Pero ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, poda abrir el libro, ni siquiera mirarlo. 4 Y lloraba yo mucho, porque no se hallaba a nadie que fuera digno de abrir el libro, ni siquiera de mirarlo. 5 Entonces uno de los ancianos me dijo: "No llores, porque el Len de la tribu de Jud,[2] la raz de David,[3] ha vencido[4] para abrir el libro y desatar sus siete sellos".[5] 
6 Mir, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes y en medio de los ancianos estaba en pie un Cordero[6] como inmolado, que tena siete cuernos y siete ojos,[7] los cuales son los siete espritus[8] de Dios enviados por toda la tierra. 7 l vino y tom el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. 8 Cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Todos tenan arpas y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos.[9] 9 Y cantaban un cntico nuevo,[10] diciendo: 
    "Digno eres de tomar el libro 
    y de abrir sus sellos, 
    porque t fuiste inmolado, 
    y con tu sangre nos has redimido[11] para Dios, 
    de todo linaje, lengua, pueblo y nacin; 
    10 nos has hecho para nuestro Diosun reino y sacerdotes,[12] 
    y reinaremos sobre la tierra".[13] 
11 Mir, y o la voz de muchos ngeles alrededor del trono, de los seres vivientes y de los ancianos. Su nmero era millones de millones,[14] 12 y decan a gran voz: 
    "El Cordero que fue inmolado[15] 
    es digno de tomar el poder, las riquezas, 
    la sabidura, la fortaleza, 
    la honra, la gloria y la alabanza". 
13 A todo lo creado que est en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que hay en ellos,[16] o decir: 
    "Al que est sentado en el trono 
    y al Cordero, 
    sea la alabanza, la honra, 
    la gloria y el poder, 
    por los siglos de los siglos". 
14 Los cuatro seres vivientes decan: "Amn!"[17] Y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos. 
						 NOTAS:

1. 5.1 Cf. Ez 2.9--3.3; tambin Is 29.11; Zac 5.1-4. Un libro: es decir, un rollo, el equivalente de los libros en la antiguedad. El significado de este rollo se ha interpretado de diversas maneras: lo ms probable es que se relaciona con el plan de intervencin de Dios en la historia humana, segn se va revelando en los caps. que siguen a la apertura de los siete sellos. 
2. 5.5 El Len de la tribu de Jud: imagen tomada de Gn 49.9-10, pasaje tradicionalmente entendido como alusin al Mesas. En la literatura judaica de la poca, el len aparece como figura del Mesas, vencedor del mal. 
3. 5.5 La raz de David: alusin a Is 11.1,10; cf. Ap 22.16. 
4. 5.5 Ha vencido: Ap 3.21; cf. Jn 16.33. 
5. 5.5 Solo Jesucristo, el Cordero, puede abrir el libro, porque l es quien revela el sentido de la historia de la humanidad y la lleva a su pleno cumplimiento. 
6. 5.6 Cordero: Cf. Is 53.7,10-12, y vase Jn 1.29 n. En Apocalipsis no es raro que se combinen diversos smbolos, incluso algunos opuestos entre s (len-cordero). El Cordero sacrificado permanece en pie como smbolo del Cristo que ha salido victorioso mediante su sufrimiento y su muerte. Cf. Lc 24.26; Hch 8.32-35; 1 P 1.18-19. 
7. 5.6 El cuerno es smbolo frecuente de fuerza y de poder (Dn 7.7--8.25; Ap 17.3,7). Los siete cuernos representan la plenitud del poder de Cristo, el Cordero (cf. Mt 28.18; 1 Co 1.24). Respecto a la imagen de los siete ojos, cf. Zac 4.10. 
8. 5.6 Los siete espritus simbolizan la plenitud del Espritu de Dios (vase Ap 1.4 nota k; cf. 4.5; tambin Is 11.2). 
9. 5.8 Ap 8.3-4; cf. Sal 141.2, y tambin Lc 1.10. 
10. 5.9 Sal 33.3; 98.1; Is 42.10. Mientras que en Ap 4.11 se trata de un canto a Dios Padre como Creador, aqu este cntico nuevo se dirige a Cristo Redentor. A l se le rinde la misma adoracin que a Dios Padre (vase Ap 5.13). 
11. 5.9 Redimido: o comprado; vanse Ro 3.24 nota s y 1 P 1.18 nota w. 
12. 5.10 Ap 1.5-6; 20.6; cf. Ex 19.6; Is 61.6. 
13. 5.10 Ap 20.6; 22.5. 
14. 5.11 Cf. Dn 7.10. 
15. 5.12 El Cordero que fue inmolado: Vase Jn 1.29 n.; cf. 1 Co 5.7. 
16. 5.13 Toda la creacin se une al cntico de alabanza; cf. Flp 2.10-11; Col 1.20; cf. tambin Ro 8.20-21. 
17. 5.14 Amn: Vase Ap 1.6 nota p. 

Apocalipsis 6


Los sellos 

1 [1] [2] Entonces vi que el Cordero abri uno de los sellos, y o a uno de los cuatro seres vivientes decir con una voz como de trueno: "Ven!" 
2 Mir, y vi un caballo blanco.[3] El que lo montaba tena un arco y le fue dada una corona, y sali venciendo y para vencer. 
3 Cuando abri el segundo sello, o al segundo ser viviente, que deca: "Ven!" 
4 Sali otro caballo, de color rojizo. Al que lo montaba le fue dado poder para quitar la paz de la tierra y hacer que se mataran unos a otros. Y se le dio una espada muy grande.[4] 
5 Cuando abri el tercer sello, o al tercer ser viviente, que deca: "Ven!" 
Mir, y vi un caballo negro. El que lo montaba tena una balanza en la mano. 6 Y o una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que deca: "Dos libras de trigo por un denario y seis libras de cebada por un denario, pero no daes el aceite ni el vino".[5] 
7 Cuando abri el cuarto sello, o la voz del cuarto ser viviente que deca: "Ven!" 
8 Mir, y vi un caballo amarillo. El que lo montaba tena por nombre Muerte, y el Hades lo segua: y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra.[6] 
9 Cuando abri el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que haban muerto por causa de la palabra de Dios y del testimonio que tenan. 10 Clamaban a gran voz, diciendo: "Hasta cundo Seor, santo y verdadero, vas a tardar en juzgar y vengar nuestra sangre de los que habitan sobre la tierra?"[7] [8] 11 Entonces se les dio vestiduras blancas[9] y se les dijo que descansaran todava un poco de tiempo, hasta que se completara el nmero de sus consiervos y sus hermanos que tambin haban de ser muertos como ellos. 
12 Mir cuando abri el sexto sello, y hubo un gran terremoto.[10] El sol se puso negro[11] como tela de luto, la luna entera se volvi toda como sangre[12] 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. 14 El cielo se repleg como un pergamino que se enrolla,[13] y todo monte y toda isla fueron removidos de sus lugares.[14] 15 Los reyes de la tierra, los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, todo esclavo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peas de los montes,[15] 16 y decan a los montes y a las peas: "Caed sobre nosotros y escondednos[16] del rostro de aquel que est sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero, 17 porque el gran da de su ira ha llegado y quin podr sostenerse en pie?"[17] 
						 NOTAS:

1. 6.1--8.1 En esta seccin se describe la apertura de los siete sellos. De manera simblica, esta accin pone de manifiesto que en la historia de la humanidad estn ya presentes el juicio de Dios (an no se trata del juicio final) y la salvacin. 
2. 6.1-17 Sobre los cuatro primeros sellos y los cuatro jinetes, cf. las visiones de Zac 1.7-17 y 6.1-8. Aqu, donde el simbolismo es diferente, se da a los colores un significado especial. 
3. 6.1-2 Un caballo blanco: Teniendo en cuenta el simbolismo constante del color blanco (vanse 2.17 nota w y 3.4 n.) y la semejanza con Ap 19.11, muchos ven en este jinete que abre el primer sello una representacin de Cristo, a quien pertenece la victoria (Ap 5.5). Otros, considerando las caractersticas de los dems caballos (v. 3-8), lo interpretan como smbolo de ejrcitos destructores. 
4. 6.3-4 El segundo sello: guerra. Color rojizo: smbolo de la guerra y de la sangre que esta hace correr. 
5. 6.5-6 El tercer sello: hambre. Color negro: smbolo del hambre, consecuencia de la guerra. La balanza es para medir el grano, que escasea y sube de precio. La escasez parece no afectar al vino ni al aceite de oliva, considerados tambin como artculos de primera necesidad (Dt 7.13; 11.14; Jl 2.19, etc.). 
6. 6.7-8 El cuarto sello: peste. Color amarillo: o bayo, o verdoso, sugiere la palidez de la muerte. Cf. Ez 14.21. El Hades: Vase Concordancia temtica. Se presentan as las tres calamidades tradicionales de la humanidad: guerra, hambre y peste. 
7. 6.9-10 El quinto sello: lamento de los que haban muerto por su fe (cf. Sal 79.5-10). Los lectores de Asia Menor habrn pensado aqu en los mrtires de la persecucin sufrida probablemente en tiempos del emperador romano Domiciano (aos 81-96 d.C.); vanse la Introduccin al NT y a Apocalipsis. Debajo del altar: o al pie del altar; al evocar con esta imagen la sangre de los animales sacrificados derramada al pie del altar (Lv 4.7), se atribuye a la muerte de los mrtires el valor de un sacrificio aceptado por Dios (cf. Flp 2.17; 2 Ti 4.6). 
8. 6.10 Ap 19.2; cf. Dt 32.43. 
9. 6.11 Vestiduras blancas: Vase 3.4 n. 
10. 6.12 El sexto sello: catstrofe universal. 
11. 6.12 El sol... negro: Cf. Is 13.10; Jl 2.10; 2.31; 3.15; Mt 24.29 y paralelos. 
12. 6.12 La luna... como sangre: Jl 2.31; 3.15. 
13. 6.13-14 Las estrellas... cayeron... El cielo se repleg... se enrolla: Is 34.4. 
14. 6.14 Todo monte... isla... removidos: Ap 16.20. 
15. 6.15 Cf. Is 2.19,21. 
16. 6.16 Os 10.8; Lc 23.30. 
17. 6.17 Is 13.6; Ez 30.2-3; Jl 1.15; 2.11; Am 5.18-20; 8.9-14; Sof 1.14-18; Mal 3.2. 

Apocalipsis 7


Los 144 mil sellados 

1 [1] Despus de esto vi cuatro ngeles de pie sobre los cuatro ngulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre rbol alguno.[2] 2 Vi tambin otro ngel, que suba desde donde sale el sol y que tena el sello del Dios vivo. Clam a gran voz a los cuatro ngeles a quienes se les haba dado el poder de hacer dao a la tierra y al mar, 3 diciendo: "No hagis dao a la tierra ni al mar ni a los rboles hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios".[3] 
4 Y o el nmero de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.[4] 5 De la tribu de Jud, doce mil sellados. De la tribu de Rubn, doce mil. De la tribu de Gad, doce mil. 6 De la tribu de Aser, doce mil. De la tribu de Neftal, doce mil. De la tribu de Manass, doce mil. 7 De la tribu de Simen, doce mil. De la tribu de Lev, doce mil. De la tribu de Isacar, doce mil. 8 De la tribu de Zabuln, doce mil. De la tribu de Jos, doce mil. De la tribu de Benjamn, doce mil sellados.[5] 

La multitud vestida de ropas blancas

9 Despus de esto mir, y vi una gran multitud, la cual nadie poda contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas.[6] Estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas[7] y con palmas en sus manos.[8] 10 Clamaban a gran voz, diciendo: 
    "La salvacin pertenece a nuestro Dios,[9] 
    que est sentado en el trono, 
    y al Cordero!" 
11 Y todos los ngeles que estaban en pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, se postraron sobre sus rostros delante del trono y adoraron a Dios, 12 diciendo: 
    "Amn![10] 
    La bendicin, la gloria, 
    la sabidura, la accin de gracias, 
    la honra, el poder y la fortaleza 
    sean a nuestro Dios 
    por los siglos de los siglos. 
    Amn!" 
13 Entonces uno de los ancianos habl, dicindome: "Estos que estn vestidos de ropas blancas, quines son y de dnde han venido?" 14 Yo le dije: "Seor, t lo sabes". l me dijo: "Estos son los que han salido de la gran tribulacin;[11] han lavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del Cordero.[12] 15 Por eso estn delante del trono de Dios y lo sirven da y noche en su templo. El que est sentado sobre el trono extender su tienda junto a ellos. 
16 "Ya no tendrn hambre ni sed, y el sol no caer ms sobre ellos, ni calor alguno,[13] 17 porque el Cordero que est en medio del trono los pastorear[14] y los guiar a fuentes de aguas vivas.[15] Y Dios enjugar toda lgrima de los ojos de ellos".[16] 
						 NOTAS:

1. 7.1-17 El cap. 7 es como un parntesis entre el sexto y el sptimo sello, que muestra cmo Dios asegura la salvacin a su pueblo. 
2. 7.1 Cf. Jer 49.36; Dn 7.2; Zac 6.5. 
3. 7.3 Ez 9.4-6; cf. Ap 2.17; 22.4. El sello es aqu una marca puesta sobre aquellos que pertenecen a Dios y que son protegidos en la hora de prueba (cf. Ap 3.10; 9.4). Cf. 2 Co 1.22; Ef 1.13; 4.30. 
4. 7.4 El nmero 144.000 (12 x 12 x 1000) representa la totalidad del pueblo de Dios: doce mil sellados de cada tribu. Probablemente se refiere a la misma multitud citada en 7.9-17, representada por dos smbolos sucesivos. Algunos, sin embargo, consideran que la visin de 7.1-8 se refiere al Israel histrico en sentido literal (cf. Ro 11.25-26). 
5. 7.5-8 La lista de las doce tribus israelitas, que tiene un valor simblico, difiere de otras listas del AT (Gn 49; Ez 48). Aqu no se mencionan las tribus de Dan y de Efran; en cambio aparece la de Manass, y otra bajo el nombre de Jos, su padre. 
6. 7.9 Cf. Dn 7.14. Esta gran multitud est formada por los que salieron victoriosos de la gran tribulacin (v. 14); vase 7.4 n. 
7. 7.9 Vestidos de ropas blancas: Vase Ap 3.4 n. 
8. 7.9 Palmas: smbolo de victoria (Jn 12.13). 
9. 7.10 Cf. Ap 12.10; 19.1. 
10. 7.12 Amn: Vase 1.6 nota p. 
11. 7.14 Gran tribulacin: Probable alusin a la persecucin promovida contra los cristianos bajo el gobierno del emperador romano Domiciano (vase Introduccin a Apocalipsis). Cf. Dn 12.1; Mt 24.21; Mc 13.19; cf. Ap 3.10. 
12. 7.14 Las han blanqueado en la sangre del Cordero: alusin simblica al perdn de los pecados y la purificacin del pecador mediante la muerte redentora de Cristo. Cf. Jn 1.29; 1 Jn 1.7, y tambin Ap 1.5; 3.5; 6.11. 
13. 7.16 Is 49.10; cf. Sal 121.6. Los v. 16-17 combinan varias alusiones al AT; vanse tambin las referencias en las notas siguientes. 
14. 7.17 El Cordero, en virtud de su muerte redentora, es tambin el pastor que cuida las ovejas y el rey que las gobierna desde su trono (cf. Ez 34.23; Jn 10.1-16; Heb 13.20; 1 P 2.25; cf. tambin Ap 22.1-5). 
15. 7.17 Sal 23.1-2; Is 49.10; cf. Jn 4.10; 7.37-38. 
16. 7.17 Is 25.8; Ap 21.4. 

Apocalipsis 8

1 Cuando abri el sptimo sello,[1] se hizo silencio en el cielo como por media hora. 

3. LAS SIETE TROMPETAS (8.2--11.19) 

2 [2] Luego vi los siete ngeles que estaban de pie ante Dios, y se les dieron siete trompetas. 3 Otro ngel vino entonces y se par ante el altar, con un incensario de oro;[3] y se le dio mucho incienso para aadirlo a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono. 4 El humo del incienso con las oraciones de los santos subi de la mano del ngel a la presencia de Dios.[4] 5 Y el ngel tom el incensario, lo llen del fuego del altar y lo arroj a la tierra;[5] y hubo truenos, voces,[6] relmpagos y un terremoto.[7] 

Las seis primeras trompetas

6 Los siete ngeles que tenan las siete trompetas se dispusieron a tocarlas. 
7 El primer ngel toc la trompeta, y hubo granizo y fuego[8] mezclados con sangre que fueron lanzados sobre la tierra. Y se quem la tercera parte de los rboles, y toda la hierba verde fue quemada. 
8 El segundo ngel toc la trompeta, y algo como un gran monte ardiendo en fuego fue precipitado en el mar. La tercera parte del mar se convirti en sangre,[9] 9 muri la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar y la tercera parte de las naves fue destruida. 
10 El tercer ngel toc la trompeta, y cay del cielo una gran estrella ardiendo como una antorcha.[10] Cay sobre la tercera parte de los ros y sobre las fuentes de las aguas. 11 El nombre de la estrella es Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirti en ajenjo y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se volvieron amargas.[11] 
12 El cuarto ngel toc la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciera la tercera parte de ellos[12] y no hubiera luz en la tercera parte del da, y asimismo en la noche. 
13 Mir, y o un ngel[13] que volaba en medio del cielo y deca a gran voz: "Ay, ay, ay de los que habitan en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que estn para tocar los tres ngeles!"[14] 
						 NOTAS:

1. 8.1 La ruptura del sptimo sello concluye la seccin comenzada en 4.1 y prepara la siguiente. 
2. 8.2--11.19 La tercera seccin del libro introduce una nueva serie de siete acciones, precedida de una visin preparatoria (8.2-6). Con el smbolo de las trompetas se muestra cmo Dios salva a su pueblo y castiga a los rebeldes. El hecho de que el castigo solo afecte a una parte de la creacin, indica que todava no es el fin. Varios de los castigos aqu mencionados recuerdan algunas de las plagas de Egipto. Las cuatro primeras trompetas afectan a la naturaleza. 
3. 8.3 Alusin al altar del incienso; cf. Ex 30.1-5. 
4. 8.3-4 Ap 5.8; cf. Sal 141.2, y tambin Lc 1.10. 
5. 8.5 Cf. Ez 10.2. 
6. 8.5 Voces: o estruendos. 
7. 8.5 Ap 11.19; 16.18; cf. Ex 19.16-18; Hch 4.31. 
8. 8.7 Cf. la plaga de granizo, en Ex 9.23-25; cf. tambin Ez 38.22. 
9. 8.8 Cf. la plaga de sangre, en Ex 7.17-21. 
10. 8.10 Cay del cielo... estrella: Vase Ap 9.1 nota a; cf. Is 14.12. 
11. 8.10-11 Jer 9.15; 23.15. Ajenjo: planta muy amarga, smbolo caracterstico de dolor, injusticia y amargura (Pr 5.4). 
12. 8.12 Cf. la plaga de la oscuridad, en Ex 10.21-23; cf. tambin Is 13.10; Ez 32.7; Jl 2.10; 2.31; 3.15. 
13. 8.13 ngel: smbolo de muerte y destruccin. Otros ms. dicen: guila. 
14. 8.13 Los castigos de las siguientes trompetas van a afectar directamente a las personas, pero tambin se hablar de la actuacin salvadora de Dios (11.15-18). 

Apocalipsis 9

1 El quinto ngel toc la trompeta, y vi una estrella que cay del cielo a la tierra.[1] Y se le dio la llave del pozo del abismo.[2] 2 Abri el pozo del abismo, y del pozo subi humo como humo de un gran horno, y el sol y el aire se oscurecieron por el humo del pozo. 3 Del humo salieron langostas sobre la tierra,[3] y se les dio poder, como el poder que tienen los escorpiones de la tierra. 4 Se les mand que no daaran la hierba de la tierra, ni cosa verde alguna ni ningn rbol, sino solamente a los hombres que no tuvieran el sello de Dios en sus frentes.[4] 5 Pero no se les permiti que los mataran, sino que los atormentaran cinco meses; y su tormento era como el tormento del escorpin cuando hiere al hombre. 6 En aquellos das los hombres buscarn la muerte, pero no la hallarn; ansiarn morir, pero la muerte huir de ellos.[5] 
7 El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra;[6] en las cabezas tenan como coronas de oro, sus caras eran como caras humanas, 8 tenan cabello como cabello de mujer y sus dientes eran como de leones;[7] 9 tenan corazas como corazas de hierro y el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla;[8] 10 tenan colas como de escorpiones, y tambin aguijones, y en sus colas tenan poder para daar a los hombres durante cinco meses. 11 Sobre ellos tienen como rey al ngel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadn, y en griego, Apolin.[9] 
12 El primer ay pas; pero vienen an dos ayes despus de esto.[10] 
13 El sexto ngel toc la trompeta, y o una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro[11] que estaba delante de Dios, 14 la cual deca al sexto ngel que tena la trompeta: "Desata a los cuatro ngeles que estn atados junto al gran ro ufrates!"[12] 15 Y fueron desatados los cuatro ngeles que estaban preparados para la hora, da, mes y ao, a fin de matar la tercera parte de los hombres. 16 Y el nmero de los ejrcitos de los jinetes era de doscientos millones. Yo o su nmero. 17 As vi en visin[13] los caballos y sus jinetes, que tenan corazas de fuego, zafiro y azufre. Las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de sus bocas sala fuego, humo y azufre.[14] 18 Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres: por el fuego, el humo y el azufre que sala de sus bocas, 19 pues el poder de los caballos estaba en sus bocas y en sus colas, porque sus colas, semejantes a serpientes, tenan cabezas y con ellas daan. 
20 Los dems hombres, los que no fueron muertos con estas plagas, ni aun as se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de adorar a los demonios y a las imgenes de oro, plata, bronce, piedra y madera, las cuales no pueden ver ni oir ni andar.[15] 21 No se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechiceras, ni de su fornicacin, ni de sus robos. 
						 NOTAS:

1. 9.1 Estrella: probablemente un ngel (cf. Ap 1.20; 8.10; 20.1). Cf. Is 14.12. 
2. 9.1 Abismo: lugar de encierro de los espritus malignos; cf. Ap 20.1-3. 
3. 9.2-10 Cf. la plaga de las langostas, en Ex 10.12-15, y especialmente en Jl 1--2. Aqu, sin embargo, se describen ciertos seres malignos que son como una combinacin de langosta, alacrn y dragn, cuya nica funcin es infligir dolor a la humanidad. Cf. Dt 8.15. 
4. 9.4 Sello: Vase Ap 7.3 n. 
5. 9.6 Jer 8.3. 
6. 9.7 Cf. Jl 2.4. 
7. 9.8 Cf. Jl 1.6. 
8. 9.9 Cf. Jl 2.5. 
9. 9.11 Tanto el nombre hebreo Abadn como el griego Apolin significan Destructor. 
10. 9.12 Ap 11.14; vase 8.13 nota n. El segundo desastre corresponde a la sexta trompeta (Ap 9.13--11.14); el tercero, a la sptima (Ap 11.15). 
11. 9.13 Altar de oro: Vase Ap 8.3 n. Los altares del AT tenan en sus cuatro esquinas unas prominencias llamadas cuernos. Cf. Ex 37.25-26; 38.1-2; 1 R 1.50ss; Sal 89.18. 
12. 9.14 El ro ufrates era considerado el lmite oriental del imperio romano; ms all estaban las naciones enemigas (cf. Is 7.20; 8.7). 
13. 9.17-19 Cf. la visin de las langostas en 9.2-10. 
14. 9.17 El fuego, humo y azufre, adems de evocar la imagen tradicional de un dragn (cf. Ap 20.2), sugieren el carcter infernal de los caballos monstruosos (cf. Ap 14.10; 19.20; 21.8). 
15. 9.20 Sal 115.4-8; 135.15-18; cf. Is 44.9-20; Dn 5.23. 

Apocalipsis 10


El ngel con el librito 

1 [1] Vi descender del cielo otro ngel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza. Su rostro era como el sol y sus pies como columnas de fuego. 2 Tena en su mano un librito abierto; puso su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra 3 y clam a gran voz, como ruge un len; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. 4 Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero o una voz del cielo que me deca: "Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas".[2] 
5 El ngel que vi de pie sobre el mar y sobre la tierra levant su mano hacia el cielo 6 y jur por el que vive por los siglos de los siglos, que cre el cielo y las cosas que estn en l, y la tierra y las cosas que estn en ella, y el mar y las cosas que estn en l, que el tiempo no sera ms,[3] 7 sino que en los das de la voz del sptimo ngel, cuando l comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumar, como l lo anunci a sus siervos los profetas. 
8 La voz que o del cielo habl otra vez conmigo, y dijo: "Ve y toma el librito que est abierto en la mano del ngel que est en pie sobre el mar y sobre la tierra". 
9 Fui donde el ngel, dicindole que me diera el librito. Y l me dijo: "Toma y cmelo; te amargar el vientre, pero en tu boca ser dulce como la miel". 10 Entonces tom el librito de la mano del ngel y lo com. En mi boca era dulce como la miel, pero cuando lo hube comido amarg mi vientre.[4] 11 l me dijo: "Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes". 
						 NOTAS:

1. 10.1--11.14 La visin de 10.1-11 incorpora diversas imgenes de Ez 1--3. Esta seccin y la siguiente (Ap 11.1-14) son como un interludio entre la sexta trompeta y la sptima (Ap 11.15). 
2. 10.3-4 Los siete truenos sugieren la voz de Dios (Sal 29.3-9). En Apocalipsis, los truenos generalmente se relacionan con el juicio y la ira de Dios (cf. Sal 29.3-9; Ap 8.5; 11.19; 16.18). 
3. 10.6 El tiempo no sera ms: Tambin puede traducirse Ya no habra ms demora, o El plazo se ha cumplido. Cf. Dn 12.6-7. 
4. 10.8-11 El librito: Cf. 10.2. Se trata de un pequeo libro en forma de rollo (vase Ap 5.1 n.). La experiencia de Ezequiel fue muy similar (Ez 2.7--3.4); solo que aqu, despus de lo dulce del mensaje de Dios, viene lo amargo, que refleja lo terrible del castigo y la dolorosa suerte de los mensajeros, que han de sufrir y morir por su testimonio. 

Apocalipsis 11


Los dos testigos

1 Entonces me fue dada una caa semejante a una vara de medir y se me dijo: "Levntate y mide el templo de Dios[1] y el altar y a los que adoran en l. 2 Pero el patio que est fuera del templo djalo aparte y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles. Ellos hollarn la ciudad santa[2] cuarenta y dos meses.[3] 3 Y ordenar a mis dos testigos[4] que profeticen por mil doscientos sesenta das,[5] vestidos con ropas speras".[6] 
4 Estos testigos son los dos olivos y los dos candelabros que estn de pie delante del Dios de la tierra.[7] 5 Si alguno quiere daarlos, sale fuego de la boca de ellos y devora a sus enemigos; si alguno quiere hacerles dao, debe morir de la misma manera. 6 Estos tienen poder para cerrar el cielo a fin de que no llueva en los das de su profeca;[8] y tienen poder sobre las aguas, para convertirlas en sangre[9] y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quieran. 7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia[10] que sube del abismo[11] har guerra contra ellos, los vencer y los matar. 8 Sus cadveres estarn en la plaza de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde tambin nuestro Seor fue crucificado.[12] 9 Gentes de todo pueblo, tribu, lengua y nacin vern sus cadveres por tres das y medio y no permitirn que sean sepultados. 10 Los habitantes de la tierra se regocijarn sobre ellos, se alegrarn y se enviarn regalos unos a otros, porque estos dos profetas haban atormentado a los habitantes de la tierra. 11 Pero despus de tres das y medio el espritu de vida enviado por Dios entr en ellos, se levantaron sobre sus pies[13] y cay gran temor sobre los que los vieron. 12 Entonces oyeron una gran voz del cielo, que les deca: "Subid ac!" Y subieron al cielo en una nube,[14] y los vieron sus enemigos. 
13 En aquella hora hubo un gran terremoto[15] y la dcima parte de la ciudad se derrumb. Por el terremoto murieron siete mil hombres. Los dems se aterrorizaron y dieron gloria al Dios del cielo.[16] 
14 El segundo ay pas. He aqu que el tercer ay viene pronto.[17] 

La sptima trompeta 

15 [18] El sptimo ngel toc la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decan: 
    "Los reinos del mundo han venido a ser 
    de nuestro Seor y de su Cristo; 
    y l reinar 
    por los siglos de los siglos".[19] 
16 Los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios,[20] 17 diciendo: 
    "Te damos gracias,Seor Dios Todopoderoso, 
    el que eres, que eras y que has de venir,[21] 
    porque has tomado tu gran poder 
    y has reinado. 
    18 Las naciones se airarony tu ira ha venido:[22] 
    el tiempo de juzgar a los muertos, 
    de dar el galardna tus siervos los profetas, 
    a los santos y a los que temen tu nombre, 
    a los pequeos y a los grandes,[23] 
    y de destruir a los que destruyen la tierra". 
19 El templo de Dios fue abierto en el cielo, y el Arca de su pacto[24] se dej ver en el templo. Hubo relmpagos, voces,[25] truenos, un terremoto y granizo grande.[26] 
						 NOTAS:

1. 11.1-2 Cf. Ez 40.3; Zac 2.1-2. La medicin del templo debe entenderse como signo de la proteccin especial de Dios a su pueblo. El templo de Jerusaln ya haba sido destruido en el ao 70 d.C. por el ejrcito romano. 
2. 11.2 La ciudad santa: Jerusaln. Cf. Is 63.18; Dn 8.13; Lc 21.24. 
3. 11.2 Cuarenta y dos meses: Ap 13.5; equivale a 1260 das (v. 3; Ap 12.6) o tres aos y medio (Ap 12.14), que es la mitad de siete aos. As como el nmero siete simboliza lo perfecto y completo, la mitad simboliza lo contrario; vase Ap 1.4 nota h, y cf. Dn 7.25; 12.7. 
4. 11.3 Los dos testigos no son identificados; sus caractersticas corresponden en parte a las del gobernante Zorobabel y el sacerdote Josu (Zac 3.1--4.14), y en parte a las de Elas y Moiss (vanse 11.6 y notas correspondientes), pero aqu parecen representar al pueblo de Dios en su condicin de testigo-mrtir. 
5. 11.3 Mil doscientos sesenta das: Vase 11.2 nota c. 
6. 11.3 Ropas speras: o cilicio. Los testigos estaban vestidos con ropas speras como smbolo de su llamado a la conversin. 
7. 11.4 Alusin a Zac 4.1-3,11-14. 
8. 11.6 A fin de que no llueva...: Cf. la accin de Elas en 1 R 17.1, cuando la sequa dur un tiempo igual al que se anuncia aqu en 11.3 (cf. Lc 4.25; Stg 5.17). 
9. 11.6 Para convertirlas en sangre: Cf. la accin de Moiss en Ex 7.17-24. 
10. 11.7 La bestia: Cf. Ap 13.1-7; 17.8, y tambin Dn 7.7,21. 
11. 11.7 Del abismo: Vase Ap 9.1 nota b. 
12. 11.8 La gran ciudad... donde... nuestro Seor fue crucificado: es decir, Jerusaln, que aqu aparece como la ciudad rebelde a Dios por excelencia. Por eso se identifica con Sodoma y con Egipto, lugares de perversin e idolatra. Cf. Is 1.10; 3.9. 
13. 11.11 El espritu de vida... entr en ellos, se levantaron sobre sus pies: cf. Ez 37.5,10. 
14. 11.12 2 R 2.11. 
15. 11.13 Ap 6.12; 16.18. 
16. 11.13 Dieron gloria al Dios del cielo: o alabaron a Dios; Ap 14.7; 15.4. 
17. 11.14 Ap 9.12; vase 8.13 nota n. 
18. 11.15-18 Cuando el sptimo ngel toc la trompeta, se alzaron grandes voces en el cielo que cantaban un himno de triunfo por el establecimiento final del reino eterno de Dios y de su Cristo. 
19. 11.15 Ap 10.7. Cf. Dn 2.44; 7.14,27; cf. tambin Ex 15.18. 
20. 11.16 Cf. Ap 4.9-11, donde se presenta una escena semejante a la de 11.16-18. 
21. 11.17 En diversos ms. no aparece: y que has de venir. 
22. 11.18 Sal 2.1-6. 
23. 11.18 Ap 19.5; cf. Sal 115.13. 
24. 11.19 El Arca de su pacto simbolizaba la presencia de Dios entre su pueblo (Ex 25.10-22; cf. Ap 21.3,22). 
25. 11.19 Voces: o estruendos. 
26. 11.19 Ap 8.5; 16.18-21. 

Apocalipsis 12


4. LAS SE~NALES SIMBLICAS (12.1--14.20) 



La mujer y el dragn

1 [1] Apareci en el cielo una gran seal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2 Estaba encinta y gritaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.[2] 3 Otra seal tambin apareci en el cielo: un gran dragn escarlata que tena siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas tena siete diademas.[3] 4 Su cola arrastr la tercera parte de las estrellas del cielo y las arroj sobre la tierra.[4] Y el dragn se par frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciera. 5 Ella dio a luz un hijo varn, que va a regir a todas las naciones con vara de hierro;[5] y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. 6 La mujer huy al desierto, donde tena un lugar preparado por Dios para ser sustentada all por mil doscientos sesenta das.[6] 
7 Entonces hubo una guerra en el cielo: Miguel[7] y sus ngeles luchaban contra el dragn. Luchaban el dragn y sus ngeles, 8 pero no prevalecieron ni se hall ya lugar para ellos en el cielo. 9 Y fue lanzado fuera el gran dragn, la serpiente antigua,[8] que se llama Diablo y Satans, el cual engaa al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ngeles fueron arrojados con l.[9] 10 Entonces o una gran voz en el cielo, que deca: 
    "Ahora ha venido la salvacin, 
    el poder y el reino de nuestro Dios 
    y la autoridad de su Cristo, 
    porque ha sido expulsado el acusador[10] 
    de nuestros hermanos, 
    el que los acusaba 
    delante de nuestro Dios da y noche. 
    11 Ellos lo han vencido 
    por medio de la sangre del Cordero[11] 
    y de la palabra del testimonio de ellos, 
    que menospreciaron sus vidas 
    hasta la muerte. 
    12 Por lo cual alegraos, cielos, 
    y los que moris en ellos. 
    Ay de los moradores de la tierra y del mar!, 
    porque el diablo 
    ha descendido a vosotros con gran ira, 
    sabiendo que tiene poco tiempo". 
13 Cuando el dragn vio que haba sido arrojado a la tierra, persigui a la mujer que haba dado a luz al hijo varn. 14 Pero se le dieron a la mujer las dos alas de la gran guila para que volara de delante de la serpiente al desierto,[12] a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo.[13] 15 Y la serpiente arroj de su boca, tras la mujer, agua como un ro, para que fuera arrastrada por el ro. 16 Pero la tierra ayud a la mujer, pues la tierra abri su boca y se trag el ro que el dragn haba echado de su boca. 17 Entonces el dragn se llen de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella,[14] contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. 
						 NOTAS:

1. 12.1--14.20 En la cuarta seccin del libro aparece una serie de imgenes simblicas, que representan la lucha entre Dios y sus enemigos. Como principal potencia enemiga de Dios y de su pueblo, aparece el imperio romano. 
2. 12.1-2 Segn la interpretacin ms generalizada, esta mujer simboliza al pueblo de Dios, identificado primero con el Israel fiel a Dios, que sufre los dolores de parto (cf. Miq 5.3) hasta dar a luz al Mesas prometido, y luego con la iglesia, el pueblo de los que creen en Jess como el Hijo de Dios (v. 17; cf. Gl 4.26; 1 Jn 4.15). 
3. 12.3 Dragn: animal mitolgico que aqu es representacin del diablo (v. 9). Esta escena recuerda a Dn 7.7. Las siete cabezas y los diez cuernos reaparecen en Ap 13.1 y 17.3. Los cuernos simbolizan fuerza y poder. 
4. 12.4 Cf. Dn 8.10. 
5. 12.5 Ap 19.15. Cf. Sal 2.9, que se entenda como referencia al reinado del Mesas. Vase Heb 1.5 nota i. 
6. 12.6 El perodo de mil doscientos sesenta das, o sea, tres aos y medio, es igual al mencionado en Ap 11.2-3 (vase 11.2 nota c). Aqu el simbolismo de la mujer que se refugia en el desierto parece referirse a la iglesia, protegida por Dios durante el tiempo de persecucin; vanse 12.1-2 n. y 12.17 n. 
7. 12.7 Miguel: Dn 10.13,21; 12.1; Jud 9. 
8. 12.9 Ap 20.2; cf. Gn 3.1-5. 
9. 12.9 Lc 10.18; Jn 12.31. 
10. 12.10 El acusador: significado literal del nombre Satans; cf. Job 1.6; Zac 3.1. 
11. 12.11 Cordero: Vase Jn 1.29 n.; cf. Ap 5.9, y vanse tambin Ro 3.24 nota s; 1 P 1.18 nota w. La sangre del Cordero, es decir, la muerte de Cristo en la cruz. 
12. 12.14 Alusin a la salida de Egipto y a la marcha de los israelitas por el desierto, que aqu simboliza seguridad y proteccin. La imagen de las dos alas de la gran guila aparece tambin en Ex 19.4; Dt 32.11. 
13. 12.14 Tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo: Vase 12.6 n. 
14. 12.17 El resto de la descendencia de ella: Se refiere a los cristianos que tienen el testimonio de Jess (vase 12.6 n.). Cf. Dn 7.7,21. 

Apocalipsis 13


Las dos bestias

1 Me par[1] sobre la arena del mar[2] y vi subir del mar una bestia que tena siete cabezas y diez cuernos: en sus cuernos tena diez diademas, y sobre sus cabezas, nombres de blasfemia.[3] 2 La bestia que vi era semejante a un leopardo,[4] sus pies eran como de oso y su boca como boca de len. El dragn le dio su poder, su trono y gran autoridad.[5] 3 Vi una de sus cabezas como herida de muerte,[6] pero su herida mortal fue sanada. Toda la tierra se maravill en pos de la bestia, 4 y adoraron al dragn que haba dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: "Quin como la bestia y quin podr luchar contra ella?" 
5 Tambin se le dio boca que hablaba arrogancias y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar por cuarenta y dos meses.[7] 6 Y abri su boca para blasfemar contra Dios,[8] para blasfemar de su nombre, de su tabernculo y de los que habitan en el cielo. 7 Se le permiti hacer guerra contra los santos, y vencerlos.[9] Tambin se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nacin.[10] 8 La adoraron todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no estaban escritos desde el principio del mundo en el libro de la vida[11] del Cordero que fue inmolado.[12] 9 Si alguno tiene odo, oiga: 
    10 "Si alguno lleva en cautividad, 
    a cautividad ir. 
    Si alguno mata a espada, 
    a espada ser muerto".[13] \m Aqu est[14] la perseverancia y la fe de los santos. 
11 Despus vi otra bestia que suba de la tierra. Tena dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como un dragn. 12 Ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia,[15] cuya herida mortal fue sanada.[16] 13 Tambin hace grandes seales, de tal manera que incluso hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. 14 Engaa a los habitantes de la tierra[17] con las seales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que le hagan una imagen a la bestia que fue herida de espada y revivi. 15 Se le permiti infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablara e hiciera matar a todo el que no la adorara. 16 Y haca que a todos, pequeos y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente,[18] 17 y que ninguno pudiera comprar ni vender, sino el que tuviera la marca o el nombre de la bestia o el nmero de su nombre. 
18 Aqu hay[19] sabidura. El que tiene entendimiento cuente el nmero de la bestia, pues es nmero de hombre. Y su nmero es seiscientos sesenta y seis.[20] 
						 NOTAS:

1. 13.1 Me par: otros ms. dicen: Se plant. 
2. 13.1 Segn diversos ms., las palabras Me par (o se plant) sobre la arena del mar forman parte del cap. anterior, como su v. 18. 
3. 13.1 Nombres de blasfemia: Al parecer, sobre cada cabeza haba escrita una blasfemia contra Dios. 
4. 13.1-2 Cf. Ap 11.7; 17.3,7-12. La bestia que sale del mar rene las caractersticas de las cuatro bestias de Dn 7.1-8. Se muestra como una imitacin grotesca del Cordero (vase 13.3 n.), en probable representacin del Anticristo. Los primeros lectores del libro podan ver en esta bestia un smbolo del imperio romano, con su culto al emperador como a un dios y con la persecucin contra los cristianos. Este monstruo puede simbolizar tambin a cualquier potencia humana que se levante contra Dios. 
5. 13.2 Cf. 2 Ts 2.9. 
6. 13.3 Como herida de muerte: La misma expresin griega se aplica al Cordero en Ap 5.6; aqu la bestia aparece como una grotesca caricatura de aquel. 
7. 13.5 Cuarenta y dos meses: Vase Ap 11.2 nota c. 
8. 13.5-6 Dn 7.8,20,25; 11.36. 
9. 13.7 Dn 7.21. 
10. 13.7 Sobre toda... nacin: Cf. Ap 5.9; otro aspecto de la grotesca imitacin del Cordero. Vase 13.1-2 n. 
11. 13.8 El libro de la vida: Ap 3.5; cf. Sal 69.28. 
12. 13.8 Escritos... que fue inmolado: Ap 17.8; cf. Mt 25.34; Ef 1.4. 
13. 13.10 Jer 15.2; 43.11. La primera parte de este v. aparece de diversas maneras en los manuscritos. Algunos ms. dicen: Si alguno ha de ir a cautividad, ir a cautividad; si alguno ha de morir a espada, a espada morir. 
14. 13.10 Aqu est: otras posibles traducciones: Aqu se ver: o Aqu se requiere; lo mismo en 13.18; 14.12; 17.9. 
15. 13.11-12 La otra bestia, llamada el falso profeta en Ap 16.13; 19.20; 20.10, est al servicio de la primera y tiene caractersticas semejantes. Varias de las alusiones que aqu se hacen parecen ser histricas, pero ya no son claras para el lector de hoy. 
16. 13.12 Herida mortal: Vase 13.3 n. 
17. 13.14 Mt 24.24; 2 Ts 2.9-10. 
18. 13.16 Una marca: imitacin burlesca (vase 13.1-2 n.) del sello de Dios en la frente de los suyos (Ap 7.2-3; 14.1). 
19. 13.18 Aqu hay: otras posibles traducciones: Aqu se ver: o Aqu se requiere; (vase 13.10 nota l). 
20. 13.18 Seiscientos sesenta y seis: Probablemente, con este nmero se refera el autor a un nombre concreto, conocido tambin de los primeros lectores, pero cuyo significado no est claro en el da de hoy. 

Apocalipsis 14


El cntico de los 144 mil

1 Despus mir, y vi que el Cordero estaba de pie sobre el monte de Sin,[1] y con l ciento cuarenta y cuatro mil[2] que tenan el nombre de l y el de su Padre escrito en la frente.[3] 2 O una voz del cielo como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno. La voz que o era como de arpistas que tocaban sus arpas. 3 Cantaban un cntico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie poda aprender el cntico, sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.[4] 4 Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son vrgenes.[5] Son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias[6] para Dios y para el Cordero. 5 En sus bocas no fue hallada mentira,[7] pues son sin mancha delante del trono de Dios.[8] 

El mensaje de los tres ngeles 

6 [9] En medio del cielo vi volar otro ngel que tena el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nacin, tribu, lengua y pueblo. 7 Deca a gran voz: "Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!" 
8 Otro ngel lo sigui, diciendo: "Ha cado, ha cado Babilonia,[10] la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicacin".[11] 
9 Y un tercer ngel los sigui, diciendo a gran voz: "Si alguno adora a la bestia y a su imagen y recibe la marca en su frente o en su mano, 10 l tambin beber del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cliz de su ira;[12] y ser atormentado con fuego y azufre[13] delante de los santos ngeles y del Cordero. 11 El humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.[14] No tienen reposo de da ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre". 
12 Aqu est[15] la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jess. 
13 Y o una voz que me deca desde el cielo: "Escribe: "Bienaventurados de aqu en adelante los muertos que mueren en el Seor".[16] S, dice el Espritu, descansarn de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen". 

La tierra es segada

14 Mir, y vi una nube blanca. Sentado sobre la nube, uno semejante al Hijo del hombre,[17] que llevaba en la cabeza una corona de oro y en la mano una hoz aguda. 15 Y otro ngel sali del templo gritando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: "Mete tu hoz y siega, porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra est madura!"[18] 16 El que estaba sentado sobre la nube meti su hoz en la tierra y la tierra fue segada.[19] 
17 Otro ngel sali del templo que est en el cielo, llevando tambin una hoz aguda. 18 Y sali del altar otro ngel, que tena poder sobre el fuego, y llam a gran voz al que llevaba la hoz aguda, diciendo: "Mete tu hoz aguda y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas estn maduras!" 19 El ngel meti su hoz en la tierra, vendimi la via de la tierra y ech las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. 20 El lagar fue pisado fuera de la ciudad,[20] y del lagar sali sangre[21] que lleg hasta los frenos de los caballos en una extensin de mil seiscientos estadios. 
						 NOTAS:

1. 14.1 En contraste con las bestias anteriores, aqu (v. 3) aparece la figura del Cordero. Lo rodea el pueblo de Dios, que entona un cntico nuevo de alabanza por la salvacin obtenida. 
2. 14.1 Ciento cuarenta y cuatro mil: Vase Ap 7.4 n. 
3. 14.1 Ap 3.12; 7.3-4; cf. Ez 9.4. 
4. 14.3 Cf. Ap 4.2-8; 5.9-10. 
5. 14.4 Son vrgenes: en el sentido de haberse mantenido limpios de idolatra, simbolizada aqu por la prostitucin (vase Ap 2.14 nota t). 
6. 14.4 Ex 23.19; Stg 1.18. 
7. 14.5 En sus bocas no fue hallada mentira: No invocaron a falsos dioses, accin que el AT designa con frecuencia mediante el trmino mentira. Cf. Sof 3.13. 
8. 14.5 En diversos ms. no aparece: delante del trono de Dios. 
9. 14.6-20 La sexta figura simblica de esta seccin est formada por el Hijo del hombre (14.14) precedido de tres ngeles (14.6-13) y seguido de otros tres (14.14-20); un total de siete figuras que anuncian la realizacin del juicio divino. 
10. 14.8 Is 21.9; cf. Dn 4.30. Babilonia: ciudad que en el AT aparece como enemiga de Israel y objeto de la condenacin de Dios (Is 13.1--14.23; 47.1-15; Jer 50--51). En tiempos del NT, el nombre se aplicaba tambin a Roma, capital del imperio romano (1 P 5.13 nota ). 
11. 14.8 Jer 51.7-8; Ap 17.2; 18.2-3. Se refiere a la idolatra, usando como figura la fornicacin. Vase 2.14 nota t. 
12. 14.10 Ap 16.19; cf. Is 51.17; Jer 25.15. 
13. 14.10 Fuego y azufre: Ap 19.20; 20.10; cf. Gn 19.24; Sal 11.6; Ez 38.21-22. Vase Ap 9.17 n. 
14. 14.11 Ap 19.3. Cf. Is 34.10. 
15. 14.12 Ap 13.10. Aqu est: otras posibles traducciones: Aqu se ver: o Aqu se requiere; (vase Ap 13.10 nota l). 
16. 14.13 La segunda "bienaventuranza" de este libro; vase Ap 1.3 nota f. 
17. 14.14 Uno semejante al Hijo del hombre: Ap 1.13. Cf. Dn 7.13. 
18. 14.15 Cf. Jl 3.13. 
19. 14.14-20 En la Biblia, tanto la siega o cosecha de cereales (v. 14-16) como la vendimia o cosecha de uvas (v. 17-20) son smbolos del juicio divino (Jer 51.33; Jl 3.13; cf. Mt 13.39-42). 
20. 14.20 Ap 19.15; cf. Is 63.3; Lm 1.15; Jl 3.13. 
21. 14.20 Se hace referencia al lagar o sitio donde se pisaba la uva para hacer el vino. Este simboliza la ira de Dios en 14.10; 16.19; 19.15, y llena las siete copas del cap. 16. 

Apocalipsis 15


5. LAS SIETE COPAS (15.1--16.21)



Los ngeles con las siete plagas postreras 

1 [1] Vi en el cielo otra seal grande y admirable: siete ngeles con las siete plagas postreras, porque en ellas se consumaba la ira de Dios. 
2 Tambin vi como un mar de vidrio[2] mezclado con fuego, y a los que haban alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, sobre su marca y el nmero de su nombre,[3] de pie sobre el mar de vidrio, con las arpas[4] de Dios. 3 Y cantan el cntico de Moiss,[5] siervo de Dios, y el cntico del Cordero, diciendo: 
    "Grandes y maravillosas son tus obras, 
    Seor Dios Todopoderoso; 
    justos y verdaderos son tus caminos, 
    Rey de los santos.[6] 
    4 Quin no te temer, Seor, 
    y glorificar tu nombre?,[7] 
    pues solo t eres santo; 
    por lo cual todas las naciones 
    vendrn y te adorarn,[8] 
    porque tus juicios se han manifestado". 
5 Despus de estas cosas mir, y fue abierto en el cielo el santuario del tabernculo del testimonio.[9] 6 Del templo salieron los siete ngeles con las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente y ceidos alrededor del pecho con cintos de oro. 7 Uno de los cuatro seres vivientes[10] dio a los siete ngeles siete copas de oro llenas de la ira de Dios, quien vive por los siglos de los siglos. 8 Y el templo se llen de humo[11] por causa de la gloria de Dios y por causa de su poder. Nadie poda entrar en el templo hasta que se cumplieran las siete plagas de los siete ngeles. 
						 NOTAS:

1. 15.1--16.21 En esta quinta seccin se presenta la visin de siete ngeles que derraman sobre el mundo las copas llenas del vino de la ira de Dios (cf. Ap 14.19). 
2. 15.2-3 Un mar de vidrio: Cf. Ap 4.6. 
3. 15.2 Ap 13.18. 
4. 15.2-3 Con las arpas: Ap 14.2. 
5. 15.2-3 El cntico de Moiss: Cf. Ap 14.3; alusin a Ex 15.1-18. La mencin del mar recuerda la victoria de Dios sobre los egipcios en el Mar Rojo (Ex 14). Este cap. y el siguiente contienen muchas alusiones a las plagas de Egipto y al xodo de los israelitas (vanse las notas a 16.2-10 y tambin 16.13 nota i). 
6. 15.3 Los santos: otros ms. dicen: las naciones. 
7. 15.4 Jer 10.7. 
8. 15.4 Sal 86.9. 
9. 15.5 Ap 11.19; cf. Ex 38.21; Nm 9.15; 18.2. Tabernculo del testimonio: Se alude al llamado "Tabernculo de reunin" (Ex 26; 39.32) y a su modelo celestial (Ex 25.8-9). 
10. 15.7 Ap 4.6-8. 
11. 15.8 Ex 40.34; 1 R 8.10-11; 2 Cr 5.13-14; Is 6.4. 

Apocalipsis 16


Las copas de ira 

1 [1] Entonces o desde el templo una gran voz que deca a los siete ngeles: "Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios". 
2 Fue el primero y derram su copa sobre la tierra, y vino una lcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenan la marca de la bestia y que adoraban su imagen.[2] 
3 El segundo ngel derram su copa sobre el mar, y este se convirti en sangre como de muerto, y muri todo ser viviente que haba en el mar.[3] 
4 El tercer ngel derram su copa sobre los ros y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.[4] 5 Y o que el ngel de las aguas deca: 
    "Justo eres t, Seor, 
    el que eres y que eras, el Santo, 
    porque has juzgado estas cosas. 
    6 Por cuanto derramaron la sangre 
    de los santos y de los profetas, 
    tambin t les has dado a beber sangre, 
    pues se lo merecen". 
7 Tambin o a otro, que desde el altar deca: "Ciertamente, Seor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos!" 
8 El cuarto ngel derram su copa sobre el sol,[5] al cual le fue permitido quemar a los hombres con fuego. 9 Los hombres fueron quemados con el gran calor y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. 
10 El quinto ngel derram su copa sobre el trono de la bestia, y su reino se cubri de tinieblas.[6] La gente se morda la lengua por causa del dolor 11 y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus lceras, y no se arrepintieron de sus obras. 
12 El sexto ngel derram su copa sobre el gran ro ufrates, y el agua de este se sec[7] para preparar el camino a los reyes del oriente. 
13 Vi salir de la boca del dragn, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta,[8] tres espritus inmundos semejantes a ranas.[9] 14 Son espritus de demonios, que hacen seales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla de aquel gran da del Dios Todopoderoso. 
15 "Yo vengo como ladrn.[10] Bienaventurado el que vela y guarda sus vestiduras, no sea que ande desnudo y vean su verguenza".[11] 
16 Y los reuni en el lugar que en hebreo se llama Armagedn.[12] 
17 El sptimo ngel derram su copa por el aire. Y sali una gran voz del santuario del cielo, desde el trono, que deca: "Ya est hecho!" 18 Entonces hubo relmpagos, voces,[13] truenos y un gran temblor de tierra, un terremoto[14] tan grande cual no lo hubo jams desde que los hombres existen sobre la tierra. 19 La gran ciudad se dividi en tres partes y las ciudades de las naciones cayeron. La gran Babilonia[15] vino en memoria delante de Dios, para darle el cliz del vino del ardor de su ira.[16] 20 Toda isla huy y los montes ya no fueron hallados.[17] 21 Del cielo cay sobre los hombres un enorme granizo,[18] como del peso de un talento.[19] Y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo, porque su plaga fue sumamente grande. 
						 NOTAS:

1. 16.1-21 Las calamidades simbolizadas por las copas recuerdan las de las trompetas (caps. 8--9) y, como ellas, las plagas de Egipto. La destruccin anunciada por las trompetas dejaba una ltima oportunidad al arrepentimiento. Aqu, en cambio, es final y definitiva. 
2. 16.2 Ex 9.8-11. Cf. la primera trompeta, que tambin afect a la tierra (Ap 8.7). 
3. 16.3 La segunda trompeta tambin afect al mar (Ap 8.8-9). 
4. 16.4 Ex 7.17-21; Sal 78.44. Tambin la tercera trompeta afect a los ros y a las fuentes de las aguas (Ap 8.10-11). 
5. 16.8 Tambin la cuarta trompeta afect al sol (Ap 8.12). 
6. 16.10 Cf. Ex 10.21-23. La quinta trompeta tambin trajo tinieblas (Ap 9.1-2). 
7. 16.12 Cf. Is 11.15; Jer 50.38. La sexta trompeta tambin desat una invasin que vena del otro lado del ufrates (Ap 9.13-19). 
8. 16.13 El dragn y la bestia son los ya mencionados en Ap 12 y 13.1-10, respectivamente. Falso profeta: Vase 13.11-12 n. 
9. 16.13 Alusin a una de las plagas de Egipto (cf. Ex 7.25--8.14). 
10. 16.15 Ap 3.3; cf. Mt 24.42-44; Lc 12.39-40; cf. tambin 1 Ts 5.2-3. La narracin se interrumpe para incluir un mensaje personal de Jess. 
11. 16.15 La tercera "bienaventuranza" (vase Ap 1.3 nota f). 
12. 16.16 Preparacin para la batalla definitiva de Ap 19.11-21. Armagedn: nica mencin de este nombre en toda la Biblia; en heb. significa monte (o regin montaosa) de Meguido. El nombre sugiere que se trata del conflicto final, ya que en la llanura de Meguido (tambin llamada Valle de Jezreel o de Esdreln) se haban librado varias famosas batallas (cf. Jue 5.19; 6.33--7.22; 2 R 9.27; 23.29-30; Zac 12.11). 
13. 16.18 Voces: o estruendos. 
14. 16.18 Los relmpagos, voces, truenos y un terremoto, adems de los granizos (v. 21), tambin haban precedido y seguido a la sptima trompeta (Ap 11.13,19) y, a excepcin del granizo (Ap 8.5), haban sido parte del sptimo sello. Vase tambin Ap 4.5 nota i. 
15. 16.19 La gran Babilonia: Roma, capital del Imperio, simbolizada por el nombre de Babilonia (vase Ap 14.8 nota i). 
16. 16.19 Ap 14.10; cf. Is 51.17; Jer 25.15. 
17. 16.20 Ap 6.14. 
18. 16.21 Cf. Ex 9.22-26. Granizo: As se completan las alusiones a las plagas de Egipto. 
19. 16.21 Un talento: o ms de treinta kilos (vase Concordancia temtica). 

Apocalipsis 17


6. LAS VISIONES DEL JUICIO (17.1--20.15) 



Condenacin de la gran ramera

1 [1] Vino uno de los siete ngeles que tenan las siete copas y habl conmigo, diciendo: "Ven ac y te mostrar la sentencia contra la gran ramera,[2] la que est sentada sobre muchas aguas.[3] 2 Con ella han fornicado los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicacin".[4] 
3 Me llev en el Espritu[5] al desierto,[6] y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tena siete cabezas y diez cuernos. 4 La mujer estaba vestida de prpura y escarlata, adornada de oro, piedras preciosas y perlas,[7] y tena en la mano un cliz de oro[8] lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicacin. 5 En su frente tena un nombre escrito, un misterio: "Babilonia[9] la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra". 
6 Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos y de la sangre de los mrtires de Jess.[10] 
Cuando la vi qued asombrado con gran asombro. 
7 El ngel me dijo: "Por qu te asombras? Yo te dir el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva, la cual tiene siete cabezas y diez cuernos. 8 La bestia que has visto era y no es, y est para subir del abismo[11] e ir a perdicin. Los habitantes de la tierra, aquellos cuyos nombres no estn escritos en el libro de la vida[12] desde la fundacin del mundo, se asombrarn viendo la bestia que era y no es, y ser.[13] 
9 "Esto, para la mente que tenga sabidura:[14] Las siete cabezas son siete montes[15] sobre los cuales se sienta la mujer,[16] 10 y son siete reyes. Cinco de ellos han cado; uno es y el otro an no ha venido, y cuando venga deber durar breve tiempo. 11 La bestia que era y no es, es tambin el octavo, y es uno de los siete y va a la perdicin.[17] 12 Los diez cuernos que has visto son diez reyes[18] que an no han recibido reino; pero recibirn autoridad como reyes por una hora, juntamente con la bestia. 13 Estos tienen un mismo propsito: entregarn su poder y autoridad a la bestia. 14 Pelearn contra el Cordero, y el Cordero los vencer,[19] porque es Seor de seores y Rey de reyes; y los que estn con l son llamados, elegidos y fieles".[20] 
15 Tambin me dijo: "Las aguas que has visto, donde se sienta la ramera, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.[21] 16 Y los diez cuernos que viste, y la bestia, aborrecern a la ramera, la dejarn desolada y desnuda, devorarn sus carnes y la quemarn con fuego.[22] 17 Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que l quiso: ponerse de acuerdo y dar su reino a la bestia hasta que se hayan cumplido las palabras de Dios. 18 Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra".[23] 
						 NOTAS:

1. 17.1--20.15 En la sexta seccin del libro, en una serie de visiones sucesivas, se describe el juicio de Dios sobre las potencias humanas enemigas suyas representadas por Babilonia, smbolo del imperio romano, y sobre Satans, el archienemigo que est detrs de aquellas potencias. 
2. 17.1 La gran ramera: Vase Ap 2.14 nota t. 
3. 17.1 Sentada sobre muchas aguas: Cf. v. 15; la imagen ha sido tomada de Jer 51.13. 
4. 17.2 Fornicacin: Jer 51.7; vase Ap 14.8 nota j. 
5. 17.3 Me llev en el Espritu: otra posible traduccin: en xtasis (vase Ap 1.10 nota v). 
6. 17.3 La bestia, la misma de Ap 13.1, con sus siete cabezas y diez cuernos, parece simbolizar al imperio romano y su religin pagana; la mujer, a la ciudad de Roma. Los nombres de blasfemia pueden ser los ttulos divinos dados a los emperadores romanos. Aparece aqu un contraste simtrico: la bestia es una imitacin diablica del Cordero (vase Ap 13.1-2 n.), y la ramera, que corresponde a la ciudad pagana, es a su vez una imitacin grotesca de la esposa del Cordero (vase Ap 19.7-8 n.). 
7. 17.4 Ap 18.16. 
8. 17.4 Cliz de oro: Cf. Jer 51.7. 
9. 17.5 Babilonia: Vase Ap 14.8 nota i. 
10. 17.6 Ap 18.24. Alusin grfica a la muerte de los cristianos perseguidos por el imperio romano. 
11. 17.8 Abismo: Ap 11.7. Vase 9.1 nota b, y cf. 20.1-3. 
12. 17.8 Libro de la vida: Vase Ap 3.5 nota f; cf. Ap 13.8. 
13. 17.8 Que era y no es, y ser: expresin que se contrapone a la aplicada a Dios en Ap 1.4,8; 4.8; vase 13.1-2 n., y que coincide con la descripcin que se hace de la misma bestia en Ap 13.3. 
14. 17.9 La mente que tenga sabidura: vase Ap 13.10 nota l. 
15. 17.9 Siete cabezas: Posible referencia a siete emperadores romanos o, ms probablemente, a una larga serie de emperadores simbolizada por el nmero siete. Algunos intrpretes ven en los siete montes y las siete cabezas una serie de gobiernos o imperios, como en el caso de las cuatro bestias de Dn 7 (cf. Dn 7.17). De ser as, el nmero siete podra representar la totalidad de los poderes del mundo. 
16. 17.9 Se sienta la mujer: Probable alusin a Roma, conocida como la "ciudad de las siete colinas" por los siete montes sobre los que estaba fundada (vase tambin 17.18 n.). 
17. 17.10-11 Las caractersticas del lenguaje simblico no permiten identificar con certeza a estos reyes. 
18. 17.12 Cf. Dn 7.7,23-24. La corta duracin (por una hora) simboliza lo perecedero de los poderes que se oponen al Cordero (v. 14). 
19. 17.14 Ap 19.19-21. 
20. 17.14 Ap 19.16; cf. Dt 10.17; Dn 2.47. 
21. 17.15 Sobre esta imagen, vase 17.1 nota c. 
22. 17.16 Cf. Ez 23.25-30; Os 2.3. 
23. 17.18 A fines del siglo I d.C., esta descripcin solo poda aplicarse a la Roma imperial, que, como la Babilonia del AT, se haba convertido en prototipo de todo poder humano enemigo de Dios (vase Ap 14.8 nota i). 

Apocalipsis 18


La cada de Babilonia 

1 [1] Despus de esto vi otro ngel que descenda del cielo con gran poder, y la tierra fue alumbrada con su gloria. 2 Clam con voz potente, diciendo: 
    "Ha cado, ha cado la gran Babilonia![2] 
    Se ha convertido en habitacinde demonios, 
    en guarida de todo espritu inmundo 
    y en albergue de toda ave inmunday aborrecible,[3] 
    3 porque todas las naciones han bebido 
    del vino del furor de su fornicacin.[4] 
    Los reyes de la tierra han fornicado con ella 
    y los mercaderes de la tierra se han enriquecido 
    con el poder de sus lujos sensuales". 
    4 Y o otra voz del cielo, que deca: 
    "Salid de ella, pueblo mo,[5] 
    para que no seis partcipes de sus pecados 
    ni recibis parte de sus plagas!, 
    5 porque sus pecados han llegadohasta el cielo[6] 
    y Dios se ha acordado de sus maldades. 
    6 Dadle a ella tal como ella os ha dado[7] 
    y pagadle el doble segn sus obras. 
    En el cliz en que ella prepar bebida, 
    preparadle el doble a ella. 
    7 Cuanto ella se ha glorificado 
    y ha vivido en deleites, 
    tanto dadle de tormento y llanto, 
    porque dice en su corazn: 
    "Yo estoy sentada como una reina, 
    no soy viuda y no ver llanto"". 
    8 Por lo cual, en un solo da 
    vendrn sus plagas:[8] 
    muerte, llanto y hambre, 
    y ser quemada con fuego, 
    porque poderoso es Dios el Seor,que la juzga. 
9 Los reyes de la tierra que han fornicado con ella y con ella han vivido en deleites, llorarn y harn lamentacin sobre ella cuando vean el humo de su incendio. 10 Ponindose lejos por el temor de su tormento, dirn: 
    "Ay, ay de la gran ciudad, 
    de Babilonia, la ciudad fuerte!, 
    porque en una sola hora vino tu juicio".[9] 
11 Los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentacin sobre ella, porque ninguno compra ms sus mercaderas:[10] 12 mercadera de oro y plata; de piedras preciosas y perlas; de lino fino, prpura, seda y escarlata; de toda madera olorosa, todo objeto de marfil y todo objeto de madera preciosa; de cobre, hierro y mrmol; 13 canela y especias aromticas; incienso, mirra y olbano; vino y aceite; flor de harina y trigo; bestias y ovejas; caballos y carros; esclavos y almas de hombres.[11] 14 Los frutos codiciados por tu alma se apartaron de ti, y todas las cosas exquisitas y esplndidas te han faltado y nunca ms las hallars. 
15 Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se pondrn lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentando,[12] 16 diciendo: 
    "Ay, ay de la gran ciudad, 
    que estaba vestida de lino fino, 
    prpura y escarlata, 
    y estaba adornada de oro, 
    piedras preciosas y perlas!,[13] 
    17 porque en una sola hora 
    han sido consumidas tantas riquezas". 
Todo piloto y todos los que viajan en naves, los marineros y todos los que trabajan en el mar, se pusieron lejos,[14] 18 y viendo el humo de su incendio dieron voces, diciendo: "Qu ciudad era semejante a esta gran ciudad?" 19 Y echaron polvo sobre sus cabezas y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo: 
    "Ay, ay de la gran ciudad, 
    en la cual todos los que tenannaves en el mar 
    se haban enriquecido de sus riquezas! 
    En una sola hora 
    ha sido desolada![15] 
    20 Algrate sobre ella, cielo, 
    y vosotros santos,[16] apstoles y profetas, 
    porque Dios os ha hecho justicia en ella". 
21 Un ngel poderoso tom una piedra, como una gran piedra de molino, y la arroj en el mar, diciendo: 
    "Con el mismo mpetu ser derribada 
    Babilonia, la gran ciudad, 
    y nunca ms ser hallada.[17] 
    22 Voz de arpistas, msicos, 
    flautistas y trompetistas 
    no se oir ms de ti. 
    Ni se hallar ms en ti 
    artfice de oficio alguno, 
    ni ruido de molinos 
    se oir ms en ti.[18] 
    23 Luz de lmpara 
    no alumbrar ms en ti, 
    ni voz de esposo y esposa 
    se oir ms en ti,[19] 
    porque tus mercaderes 
    eran los grandes de la tierra 
    y por tus hechiceras fueron 
    engaadas todas las naciones. 
24 En ella se hall la sangre de los profetas y de los santos y de todos los que han sido muertos en la tierra".[20] 
						 NOTAS:

1. 18.1--19.5 La destruccin de Babilonia (cf. Ap 14.8, y vase 17.18 n.), predicha al final del cap. 17, no se describe, sino que se presenta en forma de una serie de lamentos y declaraciones procedentes unos de voces celestiales (18.1-8, 21-24), otros, de los que haban sido clientes y aliados de aquella ciudad (18.9-20), y otros, de una multitud en el cielo (19.1-8). El estilo y el lenguaje recuerdan en gran parte las profecas del AT, especialmente las pronunciadas contra Tiro (Ez 26--27) y Babilonia (Is 13--14; Jer 50--51). 
2. 18.2 Ap 14.8; cf. Is 21.9; Jer 51.8. 
3. 18.2 Is 13.19-22; 34.11-17; Jer 50.39. 
4. 18.3 Fornicacin: Ap 2.14 nota t; cf. Ap 14.8; 17.2; y tambin Is 23.17; Jer 51.7. 
5. 18.4 Is 48.20; Jer 50.8; 51.6,45. 
6. 18.5 Jer 51.9; cf. Gn 18.20-21. 
7. 18.6 Jer 50.29; cf. Sal 137.8. 
8. 18.7-8 Is 47.7-9; Sof 2.15. 
9. 18.9-10 Ez 26.16-17. 
10. 18.11 Cf. Ez 27.29-36. 
11. 18.12-13 Cf. Ez 27.12-24. 
12. 18.15 Ez 27.31,36. 
13. 18.16 Descripcin de la ramera; cf. Ap 17.4. 
14. 18.17 Is 23.14; Ez 27.26-30. 
15. 18.18-19 Ez 27.30-34. 
16. 18.20 Dt 32.43; Jer 51.48. 
17. 18.21 Jer 51.63-64; Ez 26.21. 
18. 18.22 Is 24.8; Ez 26.13. 
19. 18.22-23 Jer 25.10. 
20. 18.24 Jer 51.49; cf. Lc 11.50. 

Apocalipsis 19


Alabanzas en el cielo

1 Despus de esto o una gran voz, como de una gran multitud en el cielo, que deca: 
    "Aleluya! 
    Salvacin, honra, gloria y poder 
    son del Seor Dios nuestro,[1] 
    2 porque sus juicios son verdaderosy justos, 
    pues ha juzgado a la gran ramera 
    que corrompa la tierracon su fornicacin, 
    y ha vengado la sangre de sus siervos 
    de la mano de ella".[2] 
3 Otra vez dijeron: 
    "Aleluya! 
    El humo de ella ha de subir 
    por los siglos de los siglos".[3] 
4 Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono. Decan: "Amn! Aleluya!"[4] 5 Y del trono sali una voz que deca: 
    "Alabad a nuestro Dios 
    todos sus siervos, y los que lo temis, 
    as pequeos como grandes".[5] 
6 Y o como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas[6] y como la voz de grandes truenos, que deca: 
    "Aleluya!, 
    porque el Seor,nuestro Dios Todopoderoso, reina.[7] 
    7 Gocmonos, alegrmonos 
    y dmosle gloria, 
    porque han llegado las bodas del Cordero 
    y su esposa[8] se ha preparado. 
    8 Y a ella se le ha concedido 
    que se vista de lino fino, 
    limpio y resplandeciente[9] 
    (pues el lino fino significalas acciones justas de los santos)". 

La cena de las bodas del Cordero

9 El ngel me dijo: "Escribe: "Bienaventurados[10] los que son llamados a la cena de las bodas[11] del Cordero"". Y me dijo: "Estas son palabras verdaderas de Dios". 
10 Yo me postr a sus pies para adorarlo, pero l me dijo: "Mira, no lo hagas! Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que mantienen el testimonio de Jess. Adora a Dios!"[12] (El testimonio de Jess[13] es el espritu de la profeca.) 

El jinete del caballo blanco

11 Entonces vi el cielo abierto,[14] y haba un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero,[15] y con justicia juzga[16] y pelea. 12 Sus ojos eran como llama de fuego,[17] en su cabeza tena muchas diademas y tena escrito un nombre que ninguno conoca sino l mismo. 13 Estaba vestido de una ropa teida en sangre[18] y su nombre es: La Palabra de Dios.[19] 14 Los ejrcitos celestiales, vestidos de lino finsimo, blanco y limpio, lo seguan en caballos blancos. 15 De su boca sale una espada aguda[20] para herir con ella a las naciones, y l las regir con vara de hierro.[21] l pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.[22] 16 En su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Seor de seores.[23] 
17 Vi un ngel que estaba de pie en el sol, y clam a gran voz diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: "Venid y congregaos a la gran cena de Dios! 18 Para que comis carnes de reyes y capitanes y carnes de fuertes; carnes de caballos y de sus jinetes; carnes de todos, libres y esclavos, pequeos y grandes".[24] 
19 Vi a la bestia y a los reyes de la tierra y sus ejrcitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo y contra su ejrcito. 20 La bestia[25] fue apresada, y con ella el falso profeta[26] que haba hecho delante de ella las seales con las cuales haba engaado a los que recibieron la marca de la bestia y haban adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.[27] 21 Los dems fueron muertos con la espada que sala de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.[28] 
						 NOTAS:

1. 19.1 Ap 7.9-10. Aleluya!: Esta aclamacin cltica hebrea, que aparece en los Salmos (cf. Sal 104.35, etc.), equivale a "Alabado sea el Seor", y se conserv en otras lenguas como expresin de gozosa alabanza a Dios. 
2. 19.2 Dt 32.43. 
3. 19.3 Ap 14.11; cf. Is 34.10. 
4. 19.4 Ap 4.3-6,9-10. Amn!: Vase Ap 1.6 nota p. 
5. 19.5 Ap 11.18; cf. Sal 115.13. 
6. 19.6 Cf. Ez 1.24; 43.2; Ap 1.15. 
7. 19.6 V. 1; cf. Ap 7.9-10 y Sal 93.1; 97.1; 99.1. Aleluya!: Vase 19.1 n. 
8. 19.7-8 El AT considera a Israel como la esposa del Seor (Is 54.5-6; 62.5; Jer 2.2; Ez 16; Os 2.19-20). En el NT, esta idea generalmente se aplica a la relacin entre Cristo y la iglesia (cf. 2 Co 11.2; Ef 5.23-32); en Ap 21.9-10, la esposa del Cordero es la nueva Jerusaln. 
9. 19.8 Cf. Is 52.1; Zac 3.4-5. 
10. 19.9 Bienaventurados: la cuarta "bienaventuranza" (vase Ap 1.3 nota f). 
11. 19.9 Cena de las bodas: Vase Mt 8.11 nota i; cf. Mt 22.1-14; 25.1-13. 
12. 19.10 Ap 22.8-9. 
13. 19.10 Esto es, el testimonio dado por Jess, o bien, el mensaje acerca de l. Vase 1.2 nota d. 
14. 19.11 Abierto: Ez 1.1; vase Ap 4.1 n. 
15. 19.11 Fiel y Verdadero: atributos de Jesucristo (Ap 3.14; cf. Jn 1.17). Vase tambin 3.14 nota q. 
16. 19.11 Juzga como gobernante; cf. Sal 96.13; Is 9.6-7; 11.1-5. 
17. 19.12 Ap 1.14; 2.18; cf. Dn 10.6. 
18. 19.13 Cf. Is 63.1-6. Aqu, segn la mayora de los comentaristas, la sangre representa la de los enemigos derrotados por Jesucristo. 
19. 19.13 Cf. Jn 1.1,14. 
20. 19.15 Ap 1.16. De su boca sale una espada: imagen simblica de la palabra del victorioso rey (v. 13; cf. Is 49.2; Heb 4.12). 
21. 19.15 Ap 2.27-28; 12.5; cf. Sal 2.9. 
22. 19.15 Ap 14.19-20; cf. Is 63.3; Jl 3.13. 
23. 19.16 Ap 17.14; cf. Dt 10.17. 
24. 19.17-18 Ez 39.17-21. Esta gran cena contrasta con el banquete de bodas del v. 9. 
25. 19.20 La bestia: Cf. Ap 13.1-18. 
26. 19.20 El falso profeta: Cf. Ap 13.11-17. 
27. 19.20 El lago de fuego corresponde al abismo (20.1-3). Cf. Ap 20.10; 21.8; vase Ap 9.17 n. 
28. 19.19-21 Descripcin del conflicto para el cual los reyes de la tierra haban sido reunidos (cf. Ap 16.14,16; 17.14; vase Ap 16.16 n.). 

Apocalipsis 20


Los mil aos

1 Vi un ngel que descenda del cielo con la llave del abismo[1] y una gran cadena en la mano. 2 Prendi al dragn, la serpiente antigua,[2] que es el Diablo y Satans, y lo at por mil aos.[3] 3 Lo arroj al abismo, lo encerr y puso un sello sobre l, para que no engaara ms a las naciones hasta que fueran cumplidos mil aos. Despus de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. 
4 Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar.[4] Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jess y por la palabra de Dios, los que no haban adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca[5] en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil aos. 5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil aos. Esta es la primera resurreccin. 6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurreccin;[6] la segunda muerte[7] no tiene poder sobre estos, sino que sern sacerdotes[8] de Dios y de Cristo y reinarn con l mil aos. 
7 Cuando los mil aos se cumplan, Satans ser suelto de su prisin 8 y saldr a engaar a las naciones que estn en los cuatro ngulos de la tierra, a Gog y a Magog,[9] a fin de reunirlos para la batalla. Su nmero es como la arena del mar. 9 Subieron por la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada;[10] pero de Dios descendi fuego del cielo y los consumi. 10 Y el diablo, que los engaaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre[11] donde estaban la bestia y el falso profeta; y sern atormentados da y noche por los siglos de los siglos. 

El juicio ante el gran trono blanco

11 Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en l,[12] de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningn lugar se hall ya para ellos. 12 Y vi los muertos, grandes y pequeos, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida.[13] Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, segn sus obras.[14] 13 El mar entreg los muertos que haba en l, y la muerte y el Hades[15] entregaron los muertos que haba en ellos, y fueron juzgados cada uno segn sus obras. 14 La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego.[16] Esta es la muerte segunda.[17] 15 El que no se hall inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego. 
						 NOTAS:

1. 20.1 Abismo: Vase Ap 9.1 nota b. 
2. 20.2 Ap 12.9; cf. Gn 3.1-5. 
3. 20.2 Mil aos: perodo mencionado en estos trminos nicamente aqu en toda la Biblia (v. 2-7). Ha recibido muchas interpretaciones. Es probable que los primeros lectores de Apocalipsis vieran en este nmero la imagen de una poca ideal, y posiblemente la victoria definitiva y completa (10 x 10 x 10) de Dios sobre Satans. 
4. 20.4 Dn 7.9,22,27; Mt 19.28; Lc 22.30. Se trata del reinado de los mrtires en unin con Cristo; vase Ap 6.9-10 n. 
5. 20.4 Ap 13.16-17; 14.9. La marca: Vase Ap 13.16 n. 
6. 20.6 La quinta "bienaventuranza"; vase Ap 1.3 nota f. 
7. 20.6 La segunda muerte: Vase Ap 2.11 n. 
8. 20.6 Ap 1.6; 5.10; cf. 1 P 2.5,9. 
9. 20.8 A Gog y a Magog: alusin a Ez 38 y 39. Estos nombres representan aqu el conjunto de las naciones del mundo. 
10. 20.9 Sal 78.68; 87.2. Cf. Zac 14. 
11. 20.10 Lago de fuego y azufre: Vase Ap 9.17 n.; cf. 21.8, y tambin Mt 25.41. 
12. 20.11 Cf. Ap 4.2. 
13. 20.12 El libro de la vida: v. 15; vase Ap 3.5 nota f. 
14. 20.11-12 Dn 7.9-10. Cf. tambin Sal 62.11-12; Pr 24.12; Jer 17.10; Ez 33.20; Mt 16.27; Ro 2.5-6. 
15. 20.13 El Hades: Vase Reino de la muerte en la Concordancia temtica. 
16. 20.14 Cf. 1 Co 15.26. 
17. 20.14 La muerte segunda: Vase Ap 2.11 n.; cf. Ap 21.8, y tambin Mt 10.28; 25.41. 

Apocalipsis 21


7. LA NUEVA JERUSALN (21.1--22.5) 

1 [1] 

Cielo nuevo y tierra nueva
Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva,[2] porque el primer cielo y la primera tierra haban pasado[3] y el mar ya no exista ms.[4] 2 Y yo, Juan, vi la santa ciudad,[5] la nueva Jerusaln,[6] descender del cielo, de parte de Dios, ataviada como una esposa hermoseada para su esposo.[7] 3 Y o una gran voz del cielo, que deca: "El tabernculo de Dios est ahora con los hombres.[8] l morar con ellos, ellos sern su pueblo y Dios mismo estar con ellos como su Dios.[9] 4 Enjugar Dios toda lgrima de los ojos de ellos;[10] y ya no habr ms muerte,[11] ni habr ms llanto ni clamor ni dolor,[12] porque las primeras cosas ya pasaron". 
5 El que estaba sentado en el trono dijo: "Yo hago nuevas todas las cosas". Me dijo: "Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas". 6 Y me dijo: "Hecho est. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.[13] Al que tiene sed, le dar gratuitamente de la fuente del agua de vida.[14] 7 El vencedor[15] heredar todas las cosas, y yo ser su Dios y l ser mi hijo.[16] 8 Pero los cobardes e incrdulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idlatras y todos los mentirosos[17] tendrn su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda".[18] 

La nueva Jerusaln

9 Entonces vino a m uno de los siete ngeles que tenan las siete copas[19] llenas de las siete plagas postreras y habl conmigo, diciendo: "Ven ac, te mostrar la desposada, la esposa del Cordero".[20] 
10 Me llev en el Espritu[21] a un monte grande y alto y me mostr la gran ciudad, la santa Jerusaln,[22] que descenda del cielo de parte de Dios. 11 Tena la gloria de Dios[23] y su fulgor era semejante al de una piedra preciossima, como piedra de jaspe, difana como el cristal. 12 Tena un muro grande y alto, con doce puertas, y en las puertas doce ngeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. 13 Tres puertas al oriente, tres puertas al norte, tres puertas al sur, tres puertas al occidente.[24] 14 El muro de la ciudad tena doce cimientos y sobre ellos los doce nombres de los doce apstoles[25] del Cordero. 
15 El que hablaba conmigo tena una caa de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.[26] 16 La ciudad se halla establecida como un cuadrado: su longitud es igual a su anchura. Con la caa midi la ciudad: doce mil estadios. La longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.[27] 17 Y midi su muro: ciento cuarenta y cuatro codos,[28] segn medida de hombre, la cual era la del ngel. 18 El material de su muro era de jaspe,[29] pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio. 19 Los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda clase de piedras preciosas. El primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de gata, el cuarto de esmeralda, 20 el quinto de nice, el sexto de cornalina, el sptimo de crislito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el dcimo de crisopraso, el undcimo de jacinto y el duodcimo de amatista.[30] 21 Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, como vidrio transparente. 
22 En ella no vi templo, porque el Seor Dios Todopoderoso es su templo, y el Cordero.[31] 23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella, porque la gloria de Dios la ilumina[32] y el Cordero es su lumbrera.[33] 24 Las naciones que hayan sido salvas andarn a la luz de ella y los reyes de la tierra traern su gloria y su honor a ella.[34] 25 Sus puertas nunca sern cerradas de da, pues all no habr noche.[35] 26 Llevarn a ella la gloria y el honor de las naciones. 27 No entrar en ella ninguna cosa impura[36] o que haga abominacin y mentira, sino solamente los que estn inscritos en el libro de la vida[37] del Cordero. 
						 NOTAS:

1. 21.2--22.5 Apocalipsis termina con la visin de una nueva Jerusaln que viene del cielo. La imagen de la ciudad se combina con la de la boda, para simbolizar la unin definitiva y gloriosa de Dios y del Cordero con su pueblo. Ntese el contraste entre la nueva Jerusaln y la ciudad de Babilonia (caps. 17 y 18). 
2. 21.1 Esta visin pone fin a la seccin que describe el juicio de Dios (17.1--21.1) y prepara la siguiente y ltima seccin del libro (21.2--22.5). Un cielo nuevo y una tierra nueva: Is 65.17; 66.22; 2 P 3.13; cf. Gn 1.1. 
3. 21.1 Haban pasado: Cf. Ap 20.11; Mt 24.35. 
4. 21.1 El mar: smbolo del caos primitivo (Gn 1.1-2) y de los poderes que se oponen a Dios. 
5. 21.2 Is 52.1. 
6. 21.2 La nueva Jerusaln: Ap 3.12; cf. Gl 4.26; Heb 12.22. 
7. 21.2 Ap 19.7-8; cf. Is 61.10. 
8. 21.3 Ez 37.27; cf. Lv 26.11-12. El tabernculo de Dios... con los hombres: En el AT, el "Tabernculo de reunin" significa la presencia de Dios en medio de su pueblo (Ex 40). Vase Jn 1.14 nota n. 
9. 21.3 Cf. Is 7.14; Jer 11.4; 30.21-22; Ez 36.28; Zac 8.8. 
10. 21.4 Ap 7.17; cf. Is 25.8. 
11. 21.4 Is 25.8; 1 Co 15.25-26,54-55. 
12. 21.4 Is 35.10; 65.19. 
13. 21.6 Alfa... fin: Vase Ap 1.8 nota r. 
14. 21.6 Is 55.1; cf. Jn 4.10,14; 7.37. 
15. 21.7 El vencedor: expresin que se encuentra al final de cada una de las siete cartas en Ap 2 y 3, y que aqu forma parte de la conclusin del libro entero. 
16. 21.7 2 S 7.14; Sal 89.26-27; cf. Dt 14.1. 
17. 21.8 Vase Ro 1.31 n. 
18. 21.8 Ap 2.11; 20.14; cf. Mt 10.28; 25.41. 
19. 21.9 Ap 16.1. 
20. 21.9 La esposa del Cordero: Vase Ap 19.7-8 n. Hay aqu un contraste evidente con la ciudad ramera; vase tambin Ap 17.3 nota f. 
21. 21.10 En el Espritu: Vase Ap 17.3 nota e. 
22. 21.10 Cf. Ez 40.1-2. 
23. 21.11 Is 60.1-2. 
24. 21.12-13 Ez 48.30-35. 
25. 21.14 Ef 2.20. 
26. 21.15 Cf. Ez 40.3. Las medidas y la forma de la ciudad (v. 16-21) ofrecen un cuadro rico en detalles que representan la perfeccin, hermosura y pureza de la nueva Jerusaln. Las medidas son mltiplos de doce, nmero simblico que figura en toda la construccin (v. 12-14,16-17,19-21; vase Ap 4.4 n.). 
27. 21.16 Doce mil estadios: equivale a 2.200 km. La ciudad tiene base cuadrada, smbolo de perfeccin. El dato de que la altura es la misma, quiz indique que la ciudad tiene la forma de las torres de Babilonia, rodeadas de rampas ascendentes. La altura se referira solo a la cspide central. Otros creen que se trata de un cubo, y ven en ello una alusin a la forma del Lugar santsimo del templo (cf. 1 R 6.20). 
28. 21.17 Ciento cuarenta y cuatro codos: equivale a 65 m. No queda claro si se trata de la altura de la muralla o de su grosor. 
29. 21.18 De jaspe: Vase Ap 4.3 n. 
30. 21.19-20 Cf. Is 54.11-12. Las doce piedras preciosas corresponden en general a las que cubran el pectoral del sacerdote (Ex 28.17-20; 39.10-13). 
31. 21.22 Ez 11.16. En Israel, la presencia de Dios estaba representada por el santuario o parte central del templo. En la nueva Jerusaln no hay templo, porque Dios mismo est presente, y tambin el Cordero. Vase Jn 1.51 n., y cf. Jn 2.19-21. 
32. 21.23 Is 60.1,19-20. 
33. 21.23 Jn 8.12. 
34. 21.24 Is 2.3; 60.3-5; cf. Ap 7.9. En diversos ms. no aparece: que hayan sido salvas, ni: y su honor. 
35. 21.25-26 Is 60.11; Zac 14.7. 
36. 21.27 Is 52.1; Ez 44.9. 
37. 21.27 Libro de la vida: Vase Ap 3.5 nota f; cf. 20.12,15. 

Apocalipsis 22

1 Despus me mostr un ro limpio, de agua de vida,[1] resplandeciente como cristal, que flua del trono de Dios y del Cordero. 2 En medio de la calle de la ciudad y a uno y otro lado del ro estaba el rbol de la vida,[2] que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del rbol eran para la sanidad de las naciones.[3] 3 Y no habr ms maldicin.[4] El trono de Dios y del Cordero estar en ella, sus siervos lo servirn, 4 vern su rostro[5] y su nombre estar en sus frentes.[6] 5 All no habr ms noche; y no tienen necesidad de luz de lmpara ni de luz del sol, porque Dios el Seor los iluminar[7] y reinarn por los siglos de los siglos.[8] 

EPLOGO (22.6-21) 



La venida de Cristo est cerca

6 [9] Me dijo: "Estas palabras son fieles y verdaderas. El Seor, el Dios de los espritus de los profetas, ha enviado su ngel para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. 
7 "Vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profeca de este libro".[10] 
8 Yo, Juan,[11] soy el que oy y vio estas cosas. Despus que las hube odo y visto, me postr a los pies del ngel que me mostraba estas cosas, para adorarlo. 9 Pero l me dijo: "Mira, no lo hagas!, pues yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios!"[12] 
10 Y me dijo: "No selles las palabras[13] de la profeca de este libro, porque el tiempo est cerca. 11 El que es injusto, sea injusto todava; el que es impuro, sea impuro todava; el que es justo, practique la justicia todava, y el que es santo, santifquese ms todava.[14] 
12 "Vengo pronto!, y mi galardn conmigo, para recompensar a cada uno segn sea su obra.[15] 13 Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el ltimo.[16] 
14 "Bienaventurados[17] los que lavan sus ropas[18] para tener derecho al rbol de la vida[19] y para entrar por las puertas en la ciudad. 15 Pero los perros[20] estarn afuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idlatras y todo aquel que ama y practica la mentira.[21] 
16 "Yo, Jess, he enviado mi ngel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raz y el linaje de David,[22] la estrella resplandeciente de la maana".[23] 17 El Espritu y la Esposa[24] dicen: "Ven!" El que oye, diga: "Ven!" Y el que tiene sed, venga. El que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida.[25] 
18 Yo advierto a todo aquel que oye las palabras de la profeca de este libro: Si alguno aade a estas cosas, Dios traer sobre l las plagas que estn escritas en este libro. 19 Y si alguno quita de las palabras del libro de esta profeca, Dios quitar su parte del libro de la vida y de la santa ciudad y de las cosas que estn escritas en este libro.[26] 
20 El que da testimonio de estas cosas[27] dice: "Ciertamente vengo en breve". 
Amn![28] Ven, Seor Jess![29] 
21 La gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con todos vosotros. Amn.[30] 
						 NOTAS:

1. 22.1 Ez 47.1; Zac 14.8; cf. Gn 2.10; Sal 46.4. Cf. tambin Jn 4.10,14. En la visin de Ezequiel, el ro sala del templo; aqu, sale del trono de Dios y del Cordero (vase Ap 21.22 n.). Vase Jn 7.37-38 nota . 
2. 22.2 El rbol de la vida: Gn 2.9; Ap 2.7. 
3. 22.2 Ez 47.12. 
4. 22.3 Gn 3.17,22-24. El relato de Gnesis pone de relieve que, a causa del pecado, Dios prohibi el acceso al rbol de la vida. En Zac 14.11 (gr.) y Ro 8.20-21 nuevamente queda abierto ese acceso al rbol. 
5. 22.4 Sal 17.15; Mt 5.8; 1 Jn 3.2. 
6. 22.4 Ap 7.3; ntese el contraste con Ap 13.16. 
7. 22.5 Is 60.19-20; Zac 14.7; Ap 21.23. 
8. 22.5 Dn 7.18. 
9. 22.6-21 El libro termina con una serie de declaraciones y exhortaciones no relacionadas entre s, algunas dichas por el ngel (v. 6,9-11) y otras por Jess mismo (v. 7,12-13,16,20), y entrelazadas con observaciones del autor. 
10. 22.7 Vengo pronto!: o Vengo repentinamente! (aqu y en 22.12,20; cf. Ap 2.16; 3.11). Las palabras del ngel (v. 6) parecen quedar interrumpidas por las de Jess. El resto del v. constituye la sexta "bienaventuranza" (vase Ap 1.3 nota f). Pueden ser palabras de Jess o del autor, y con ellas se concluye el libro de la misma forma en que se inici (cf. Ap 1.3). 
11. 22.8 Yo, Juan: Ap 1.1,4,9. 
12. 22.8-9 Ap 19.10. 
13. 22.10 No selles las palabras: o No guardes en secreto: en contraste con Dn 8.26; 12.4,9. 
14. 22.11 Cf. Dn 12.10. Advertencia relacionada con el anuncio de la pronta y repentina venida del Seor. 
15. 22.12 Cf. Jer 17.10; Mt 16.27. 
16. 22.12-13 Palabras de Cristo, que incluyen las dichas por Dios al principio del libro (vase Ap 1.8 nota r). 
17. 22.14 Bienaventurados: la sptima "bienaventuranza" (vase Ap 1.3 nota f). 
18. 22.14 Ap 7.14; cf. 1 Jn 1.7. 
19. 22.14 Gn 2.9; cf. Ap 2.7. 
20. 22.15 Perros: es decir, malvados; (cf. Sal 22.16,20; vase Flp 3.2 nota b). 
21. 22.15 Cf. Ap 21.8, que indica la suerte de los mismos aqu mencionados. 
22. 22.16 La raz y el linaje de David: alusin a Is 11.1,10; cf. Ap 5.5. 
23. 22.16 La estrella replandeciente de la maana: Cf. Ap 2.27-28; posible alusin a Nm 24.17, texto de sentido mesinico. 
24. 22.17 La Esposa: la iglesia (vase Ap 19.7-8 n.). 
25. 22.17 Is 55.1; Jn 4.10,14; 7.37. 
26. 22.18-19 Este libro: es decir, Apocalipsis. Hay una probable alusin a Dt 4.2; 12.32. 
27. 22.20 El que da testimonio de estas cosas: esto es, Jesucristo (cf. v. 16 y Ap 1.2). 
28. 22.20 Amn!: Vase Ap 1.6 nota p. 
29. 22.20-21 Ven, Seor Jess!: 1 Co 16.22-23; vase 1 Co 16.23 n. 
30. 22.21 En diversos ms. no aparece: vosotros. Amn. 

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(c) Sociedades Bblicas Unidas 1995
 
Versin tomada del sitio: http://www.biblegateway.com/cgi-bin/bible?language=spanish&version=RVR1995&passage=all

Revisin ortogrfica realizada con Microsoft Word 2000. 

